TESIS DOCTORAL
SERIE: SALUD
La expresión de la
sexualidad en la
mujer gestante y
puérpera.
Sagrario Gómez Cantarino
TESIS DOCTORAL
SERIE:SALUD
La expresión de la sexualidad en
la mujer gestante y puérpera
Programa de Doctorado en Ciencias de la Enfermería Facultad de Ciencias de la Salud
Sagrario Gómez Cantarino
Dirigida por:
Dr. D. Manuel Moreno Preciado
INFORME Y AUTORIZACIÓN DEL DIRECTOR PARA PRESENTAR LA TESIS DOCTORAL (Planteamiento, objetivos, medios utilizados y aportaciones originales)
La Tesis Doctoral titulada “La expresión de la sexualidad en la mujer gestante y puérpera” realizada por Dña. Sagrario Gómez Cantarino constituye una aportación novedosa y relevante al contexto de estudio de la asistencia de matrona a las mujeres durante el embarazo y el puerperio. El contenido de la tesis es pertinente y relevante por cuanto responde a la necesidad de indagar y explorar sobre un tema, como es la sexualidad, considerado tabú, y en el contexto de la asistencia sanitaria. El marco teórico elaborado encuadra las aportaciones más relevantes sobre el objeto de estudio haciendo un recorrido sobre los diferentes enfoques en torno a los tres elementos clave del estudio constituidos por la triada sexualidad, gestación y puerperio. Sobre los objetivos de la investigación cabe destacar que son pertinentes, realistas y adaptados a las pretensiones de la investigación. Están ordenados en un objetivo general y otros específicos claramente delimitados y alcanzables. La metodología seleccionada es cualitativa de corte etnográfico y está justificada por la voluntad de dar la palabra a los sujetos de la investigación (pacientes y matronas) contrastando sus testimonios con la observación directa de las interacciones. Este enfoque es coherente con la pretensión de explorar factores profundamente sociales y culturales. Los resultados obtenidos son una aportación muy interesante porque emanan de un análisis reflexivo basado en una indagación seria, profunda y sistemática y que hacen de esta tesis una herramienta muy útil para que los profesionales sanitarios y especialmente las matronas puedan, desde planteamientos holísticos, ser útiles a las demandas de sus pacientes. Desde un punto de vista formal señalo que tanto las referencias bibliográficas como la presentación son adecuadas. La valoración global de la tesis es positiva porque entiendo que viene, en su ámbito, a rellenar un vacio teórico y epistemológico. El Dr. D. Manuel Moreno Preciado Director de la Tesis de la que es autora Dña. Sagrario Gómez Cantarino:
A los míos, mi familia, A quienes están,
Mis primeras palabras de agradecimiento van dirigidas al profesor y director de esta tesis, el Dr. Manuel Moreno Preciado, que con sus sabios consejos y recomendaciones ha sido capaz de motivarme hacia este apasionante camino del conocimiento.
Así mismo, quiero agradecer el inestimable apoyo ofrecido por mis amigas y compañeras Carmen, Sandra, Mª Josefa y Felisa Lumbreras, como a Tomás Rey de Viñas que han leído y comentado diferentes partes de este trabajo, y que han sabido estar a mi lado en los momentos difíciles. Han confiado siempre en mi labor, y han respetado el tiempo que les he pedido prestado. Espero saber agradecérselo.
Este agradecimiento es extensible a mis hijos, mi marido y familia, por su estímulo constante y sincero. Han sido capaces de valorar el esfuerzo invertido durante este tiempo como si de algo propio se tratara.
“La maravillosa riqueza de la experiencia humana perdería algo de su deleite gratificador si no hubiera límites que superar. El momento de alcanzar la cima no sería ni la mitad de maravilloso si no hubiese valles oscuros que atravesar”.
PRIMERA PARTE: CONTEXTUALIZACION DEL TEMA DE ESTUDIO... 1
CAPITULO 1: INTRODUCCÓN... 3
1.1.Interés personal por el tema de estudio... 8
CAPITULO 2: MARCO TEÓRICO DE LA INVESTIGACIÓN. ...15
2.1. Introducción... 15
2.2. Breve mirada retrospectiva... 16
2.3. Aportaciones desde la psicología y la sexología... 19
2.4. Las posiciones feministas... 23
2.5.Planteamientos sociales y culturales... 29
2.6. Médico/enfermera (matrona). Dilemas profesionales... 31
2.7. Las instituciones sanitarias su visión de la maternidad la sexualidad... 32
2.8. Sexualidad desde la práctica docente... 52
2.9. Sexualidad desde la práctica asistencial... 58
2.10. Sexualidad desde la práctica investigadora... 60
2.11. Sexualidad desde el ámbito de la gestión... 61
2.12. Revisión bibliográfica... 63
CAPÍTULO 3: ASPECTOS METODOLÓGICOS Y DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN...71
3.1. Sentando las bases... 71
3.1.1. Primeros pasos... 71
3.1.2. Introducción al motivo. Justificación del método de estudio... 73
3.1.3. Enfoque cualitativo de corte etnográfico... 75
3.1.3.1. Etnografía y salud... 77
3.1.4. Presentación esquemática del proyecto... 80
3.2. El trabajo de campo etnográfico... 82
3.2.1. Premisas del trabajo de campo etnográfico... 82
3.2.2. Estrategias de recogida de información... 85
3.2.3. Herramientas de trabajo de campo... 89
3.2.3.1. Guía Etnográfica de Campo:... 89
3.2.3.2. Diario de campo:... 90
3.2.3.3. Cuaderno de campo... 94
3.2.4. Técnicas de recogida de información utilizadas... 94
3.2.4.1. La entrevista en profundidad... 94
3.2.4.3. Fuentes documentales... 103
3.3. Informantes, escenarios acciones de campo.desarrolladas... 106
3.3.1. Informantes. Diseño, composición y captación de la muestra... 106
3.3.2. Escenario... 116
3.3.2.1. El centro de salud La Luz... 121
3.3.2.2. El centro de salud Lisa... 125
3.3.2.3. El centro de salud La Patrona... 127
3.4. Del campo a la mesa. Reflexión y análisis... 132
3.4.1. Aserciones del proyecto de investigación... 132
3.4.2. Análisis de los datos... 134
3.5. Asegurando el rigor científico... 142
3.5.1. Credibilidad... 142
3.5.2. Transferibilidad... 146
3.5.3. Dependencias... 146
3.5.3. Confirmabilidad... 147
3.6. Aspectos éticos. ... 147
SEGUNDA PARTE: RESULTADOS Y ANÁLISIS DE LA INVESTIGACION...151
CAPITULO 4. PERCEPCIÓN DE LA MUJER...159
4.1. Introducción... 159
4.2. Visión de la mujer: medio urbano y rural... 162
4.3. Una mirada a los tiempos pasados... 172
4.4. Sexualidad: mujer desde la mitad del s. XX hasta nuestros días... 174
4.5. ¿Soberanía masculina o sumisión femenina?... 179
4.5.1. Aspectos educativos... 179
4.5.2. La religión, el presente y el qué dirán... 184
4.6. Entorno social... 190
4.6.1. Imagen social de la mujer gestante... 192
4.7. Imagen corporal durante la gestación, puerperio. Influencia sexual. ... 198
4.8. Modificación de los roles. Asunción del rol de madre... 207
4.9. Apuntes finales. ... 210
CAPITULO 5: PERCEPCIÓN DE LOS PROFESIONALES. ...225
5.1. Introducción... 225
5.2. Cultura profesional sanitaria: matrona... 227
5.2.1. Sexualidad y Cultura profesional... 237
5.3.Instituciones sanitarias: centro de salud urbano y centro de... 243
salud rural... 243
CAPÍTULO 6: PERCEPCIÓN DE LA MUJER USUARIA DEL SERVICIO DE SALUD. ...289
6.1. Introducción. ... 289
6.2. Servicios sanitarios implicados en el cuidado de la mujer... 291
6.2.1. Servicios de atención a la mujer gestante, su visión... 292
6.3. Atención primaria: vivencia de la mujer como usuaria de las prestaciones del centro de salud... 296
6.3.1. Interacciones sociales dentro del centro de salud rural... 298
6.3.2. Interacciones sociales dentro del centro de salud urbano... 304
6.3.3 Vivencia de la mujer durante la gestación y puerperio: Implicación de la matrona... 307
6.3.4. Educación para la salud. Relación matrona/mujer/familia... 314
6.4. Atención especializada: vivencias de la mujer gestante y pareja de parto.... 318
6.4.1. Vínculo materno- filial... 330
6.4.2. Vínculo paterno- filial: vivencias del padre durante la gestación, parto y puerperio... 331
6.5. Educación para la salud realizada en la atención especializada: vivencia de la mujer puérpera. ... 337
6.6. Apuntes finales... 341
TERCERA PARTE: DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES DE LA INVESTIGACION ...352
CAPITULO 7.- DISCUSIÓN ...354
7.1 Introducción... 354
7.2 Roles sexuales: ámbito público/ privado... 357
7.3 Sexo y cultura: estereotipos y prejuicios... 359
7.4 Gestación, puerperio y sexualidad... 361
7.5 La relación profesional/paciente y el modelo biomédico... 368
7.6 Educar en salud, educar en sexualidad: zona rural/urbana similitudes y diferencias... 374
7.7. Reflexiones finales... 379
CAPITULO 8. CONCLUSIONES DE LA INVESTIGACIÓN...386
8.1 Introducción... 386
1)Conclusión general:... 386
3) Embarazo, parto, puerperio y sexualidad:... 388
4) Interacciones en el centro de salud:... 389
5) La relación profesional/paciente y el modelo biomédico:... 389
6) Educar en salud, educar en sexualidad:... 390
7) Garantía en la enseñanza: perspectivas para los profesionales sanitarios... 391
BIBLIOGRAFÍA ...396
ANEXOS...416
Anexo 1: Mapas de salud de Castilla la Mancha
a)- Áreas de salud de Castilla la Mancha
b)-Provincias de Castilla la Mancha: nº habitantes
c)- Ubicación y población de los Centros de Salud de estudio
Anexo 2.- Carta tipo generada solicitando permiso para entrada al campo dentro de la Atención Primaria de salud:
a)- Gerente de Atención Primaria
b)- Director de Enfermería de atención primaria c)- Matrona del centro de salud urbano
Anexo 3.- Carta tipo generada solicitando permiso para entrada al campo dentro de la Atención Especializada de salud:
a)- Gerente de atención especializada.
b)- Directora de Enfermería de atención especializada.
Anexo 4.- Guía etnográfica.
Indicadores Sociodemográficos.
o Fuente: INE Padrón Municipal: Esperanza de vida al nacimiento
(2008).
o Fuente: Padrón Municipal de Habitantes a 1/1/2009.IE
o Fuente: INE. Padrón Municipal 2009.
o Evolución de la población de Toledo (capital) desde 1900 a 2010.
o Fuente Instituto Nacional de Estadística de España: estado de la
población por Wikipedia.
o Población de Toledo por grupos de edad.
o Crecimiento vegetativo de Toledo.
Anexo 7.- Valoración e informe de la comisión de Investigación del Complejo Hospitalario de Toledo.
Anexo 8.- Valoración e informe del Comité de Ética del Complejo Hospitalario de Toledo.
El estudio ha pretendido estudiar la visión de la expresión de la sexualidad en la mujer durante toda su gestación y puerperio, estudiando esta situación tanto en centros de salud urbano, como rural, de este modo se podría realizar una descripción, traducción e interpretación de las experiencias de estas mujeres en ambas zonas, obteniendo una visión más amplia respecto a la expresión de la sexualidad por parte de las mismas, valorando y analizando al mismo tiempo, la relación de los profesionales sanitarios/mujer gestante, que atiende a estas mujeres en estos centros de salud, así como el entorno social y cultural.
La intención es describir, traducir, explicar e interpretar el fenómeno, y en la perspectiva de que este análisis contribuye al fomento y disfrute de la sexualidad.
El método etnográfico, proporciona apoyo al estudio del comportamiento humano, en este caso al grupo social de mujeres tanto gestantes como puérperas, ya que presta una especial atención al descubrimiento de los acontecimientos en la vida diaria que se desarrolla en los diferentes contextos sociales, tanto urbano como rural.
realidad. Con ello se ha obtenido una amplia información descriptiva y explicativa desde la que se analizan e interpretan los hechos, para obtener datos más estratégicos y proponer interpretaciones más correctas.
Los datos de este estudio provienen de entrevistas, observación participante además de la observación directa de documentos públicos, cuya coherencia es indispensable para recomponer una visión de conjunto.
The study has sought to study the vision of the expression of sexuality in women during their pregnancy and puerperium, studying this situation both at health centres urban, and rural areas in this way could be a description, translation and interpretation of the experiences of these women in both areas, getting a broader view on the expression of sexuality by the samevaluing and analyzing at the same time, the relationship of health professionals / pregnant woman, who attends to these women in these health centres, as well as the social and cultural environment.
The intention is to describe, translate, explain and interpret the phenomenon, and the prospect that this analysis contributes to the promotion and enjoyment of sexuality.
The ethnographic method provides support for the study of human behavior, in this case to the social group of women both pregnant as childbirth, that it pays a special attention to the discovery of the events in the daily life that unfolds in different social, both urban and rural contexts.
and interpret the facts, to gain more strategic data and propose more correct interpretations.
Data for this study come from interviews, participant observation as well as direct observation of public documents whose coherence is indispensable to put together an overview.
CAPITULO 1: INTRODUCCÓN.
Si volvemos la vista atrás, podemos ver cómo, todo lo que pensamos, sentimos, deseamos, etc., en definitiva, la concepción sobre el hecho de ser mujer, viene condicionada por la herencia recibida de nuestra historia. Desde tiempos muy remotos se aceptó la idea de que la mujer, para alcanzar su máxima realización como persona, debía ser madre.
La reproducción, además de un fenómeno biológico, es una cuestión social y cultural, ya que, el comportamiento de los individuos está, en general, determinado por la sociedad en que viven y del mismo modo, sus conductas estarán regidas por determinadas normas. El embarazo, como evento crucial del proceso reproductivo, es vivido de manera distinta por hombres y mujeres, y puede afectar a la vida y a la sexualidad de diversas maneras según el sexo. Históricamente decir mujer, es asociar binomios inseparables como: mujer/madre, mujer/ familia, adjudicándoles leyes naturales ligadas a determinantes biológicos como que ser mujer, es igual a ser madre, y que el amor femenino es romántico y debe tener una pasividad erótica.
Sin embargo, al varón se le dispone para la esfera pública, preparándole para la convivencia social, para desarrollar sus relaciones con el afuera y esto, incide en su salud sexual y reproductiva. Se magnifica su esteriotipada virilidad, se le sobreexige un determinado comportamiento sexual y de género, se le reduce la expresión de sentimientos, se estimula su libertad, se refuerza su entrenamiento en el sexo, pero nunca se reflexiona sobre qué piensa el varón con la llegada de un hijo. Poco se prepara al varón sobre las vivencias y responsabilidades de este evento vital, y se pierde de vista la educación de la paternidad responsable. Con la llegada del embarazo, la mujer deja de ser exclusivamente mujer, para convertirse en madre, y muchas de ellas, pueden apreciar la maternidad como un conflicto con su sexualidad. Se refuerza el rol materno, dejando de lado el rol mujer, y se exacerba entonces el tradicional binomio mujer/madre (González Labrador, 2001:479-482)
El concepto madre, no se puede concebir como un hecho aislado en el tiempo, sin comprender las influencias que sobre la mujer han tenido los diferentes acontecimientos de la historia. Los cambios sociales, políticos y demográfico, han condicionado que la situación de la mujer evolucione hacia libertades, derechos, adquisición de nuevos roles, ocupación de puestos en la sociedad que hasta ahora sólo estaban reservados para el hombre. La nupcialidad, fecundidad y natalidad se han adaptado a las nuevas circunstancias políticas y sociales.
género y se estructura el orden social atribuyendo diferentes categorías, roles y espacios a hombres y mujeres, en cuya ideología se ha sustentado la inferioridad femenina y la dominación masculina (Osborne, 1993:76). El hombre mantenía la subordinación de la mujer y reafirmaba su papel reproductor, reforzando el orden del matrimonio, la familia y la sexualidad, constituyendo un medio fundamental de control y poder (Esteban, 2000:210)
La mujer no sólo tiene a su cargo la reproducción biológica sino que es piedra angular de la reproducción social. No sólo pare sino que también tiene a su cargo la socialización de los niños y el mantenimiento de la personalidad de los adultos (valorando su trabajo, restaurando su confianza); en definitiva, se ocupa de cubrir las necesidades físicas, emocionales, afectivas, sexuales y psíquicas de los miembros del hogar. Al varón durante la gestación, y aun después, se le excluye de este proceso, ya que se considera como un espacio de ámbito femenino, social y familiar, sin tener en cuenta que él, también formó parte de la génesis de este proceso reproductivo. Es por ello, que resulta de suma importancia la incorporación masculina a todo este proceso, quizás asistiendo más a las consultas de atención prenatal, o participando junto a su mujer en el momento del parto, así los profesionales sanitarios podrían orientarlos e informarlos sobre aspectos relacionados con la sexualidad durante el proceso reproductivo, minimizando de ese modo, la influencia que la gestación puede tener en la sexualidad de la pareja humana.
conlleva una responsabilidad gigantesca, implica grandes exigencias impuestas casi exclusivamente a la mujer desde lo social, que llegan a generar miedo.
Durante el embarazo se producen importantes transformaciones con respecto al erotismo. Se originan modificaciones corporales, que alteran el atractivo femenino y disminuyen los momentos de intimidad erótico sexual; se originan cambios en las posiciones coitales, temores a lesionar al feto o a la mujer por la parte masculina, y de ese modo, va disminuyendo entonces el erotismo dentro de la pareja. En ocasiones es el médico quien prohíbe las relaciones sexuales, y en otras, se mantienen contactos sexuales en función de los requerimientos masculinos (González Labrador, 2001:479-482)
la gestación, en el ejercicio de la sexualidad como conducta saludable. Por todo ello, sería conveniente incluir charlas educativas a nivel sexual inmersas en las sesiones de educación maternal, esto, podría ayudar a resolver dudas, interrogantes o simplemente hablar del tema de una forma abierta, clara y sencilla con las mujeres embarazadas y puérperas, pues, aunque cualquier momento es bueno, el embarazo y el posparto es un periodo especial para descubrir otro tipo de sexualidad y otra forma de expresarla; aprovechando que el embarazo en la gestante, es una etapa que vivida en profundidad, puede llevar a que la mujer salga fortalecida y renovada en todos los aspectos de su vida, incluido el sexual. Si se lograra llegar a las mujeres en este aspecto tan íntimo y privado para todo ser humano, se conseguirá que la sexualidad en la mujer gestante y puérpera, esté rodeada de armonía y bienestar, esto inducirá favorablemente sobre su salud mental y corporal.
En ese sentido, inicialmente me hice numerosas preguntas ¿por qué los profesionales tienen tanta dificultad para hablar de sexualidad con las mujeres?, ¿acaso no sería útil para las matronas conocer las percepciones de ellas? ¿Cómo lo viven?, ¿cuáles son sus miedos?, ¿cuál es la relación con su propio cuerpo durante el puerperio y la gestación? ¿Cómo incide su cultura en dicho proceso? ¿Cómo varían sus prácticas en función de la estructura social?
prácticas sociales” (Osorio, 2001:43), de las que se envuelve la sexualidad de la mujer gestante y puérpera en nuestro contexto y en la actualidad, con el fin de entender y atender con mayor flexibilidad la influencia que el proceso reproductivo tiene en la sexualidad femenina, contribuyendo a que la mujer experimente una vivencia mucho más agradable, en esta maravillosa etapa de su existencia.
1.1. Interés personal por el tema de estudio.
Provengo de una familia numerosa, donde los recursos no sobraban y todo se compartía o se heredaba. Somos cinco hermanos, (un chico y cuatro chicas), cosa que nunca le llegó a gustar a mi padre, ya que para salir adelante le hacían falta “manos de hombre”. Fuimos a colegios públicos y tuvimos una enseñanza diferenciada en el colegio, según fuéramos chicas o chicos; aunque mi hermano y yo fuimos al mismo colegio, yo estaba en la sección que se llamaba:”Colegio Nacional de Prácticas Femenino” y él en el “Colegio Nacional de Prácticas Masculino”. Fuimos criados con grandes valores morales en los cuales la figura del hombre era primordial y quedaba clara la figura secundaria de la mujer, (cuestión que me marcó en muchos aspectos). Éramos cuatro hermanas y una vecina, nos criamos todas juntas. Los valores sociales que nos rodearon estaban impregnados de una cultura machista, en donde la religión era un punto fuerte e importante y se palpaba la sumisión solo por el hecho de ser mujer.
completo. Cursé estudios de Auxiliar de Enfermería, profesión que ejercí durante un tiempo. Tras finalizar los estudios de Técnico en laboratorio, opté por continuar estudiando y decidí cursar Enfermería. Como en mi ciudad no se podía hacer, los solicité en la universidad de Castilla la Mancha, tanto en Cuenca como en Ciudad Real, y también en la universidad de Extremadura, concretamente en Cáceres capital; aquí los estudios de Enfermería se cursaban dentro de la universidad Laboral. Fui admitida en dos universidades, Cuenca y en Cáceres.
Me formé como Enfermera por la Universidad de Extremadura, concretamente en Cáceres, donde pasé tres años muy importantes en mi vida. Cuando decidí marcharme de Toledo para continuar mis estudios, me encontraba trabajando de Auxiliar de Enfermería con un contrato de larga duración. En casa no gustó la idea de “abandonar” un puesto de trabajo para dedicarme a estudiar, ¡estaba claro!, de los cinco hermanos ya tenían “colocada a una” y decidí marcharme. Fue una decisión dura, pero tajante por mi parte. Debo comentar que mi hermana mayor me animó mucho a continuar, y unas de sus últimas palabras antes de irme la primera vez fueron: “…si no puedes con ello, pues te vuelves, aquí sabes que te queremos…”.
asistencial y, pude comprobar que me entusiasmaba la etapa de la gestación, parto y puerperio de la mujer. Estuve durante un tiempo de matrona en zona rural, comprendiendo que las mujeres eran un libro abierto y que como matrona era el referente de las mujeres que atendía en la zona básica de salud donde trabajé. La matrona es una figura esencial que incide en un ámbito social tan importante como el de la maternidad y la atención integral durante el ciclo vital de la mujer en todas sus fases: salud reproductiva, climaterio y sexualidad.
Pude comprobar como las gestantes, no solo acudían a la consulta para valoración y control de su gestación si no que también lo hacían para expresar cómo vivían ésta, qué les preocupaba, qué les habían comentado las personas cercanas sobre esto, aquello, etc. Tuve la ocasión de acompañar a muchas mujeres y sus parejas durante el proceso del parto dentro de la atención hospitalaria. Fueron horas intensas y fascinantes a la vez, en las que eres la mayor cómplice de la mujer y su gran aliada.
En nuestros días aún hoy, el tema sexual está visto socialmente como un tabú y en el que se supone que todos estamos preparados para vivir una sexualidad de forma satisfactoria. Por la profesión que tengo, me he encontrado inmersa en situaciones difíciles a la vez que complicadas en las que desenvolverte, como ejemplos citaré algunas de ellas: me han pedido la prueba de paternidad aun cuando el recién nacido no se encontraba en el mundo, por parte de una pareja masculina, así como realizar la atención a la mujer en su proceso de parto y estar acompañada por dos parejas masculinas, o la atención a una mujer joven que rehuye la atención prestada durante el proceso de dilatación, u otro sin fin de situaciones que te hacen valorar y comprender que los temas sexuales son amplios, igual de amplios como tantas personas existimos.
Me interesa, al mismo tiempo que me entusiasma, la posibilidad de poder ser un referente como profesional sanitario matrona para la mujer en general y la gestante en particular, así como en su proceso de puerperio en temas sexuales, saber que piensan, que opinan y como describen su proceso de sexualidad durante todas las etapas de su vida; intentando solventar dudas, así como despejar incógnitas.
CAPITULO 2: MARCO TEÓRICO DE LA INVESTIGACIÓN.
2.1. Introducción
Para la elaboración del marco teórico, así como del estado actual de la cuestión se ha procurado localizar aquellos documentos y artículos científicos que pudieran enriquecer la base conceptual del presente estudio. Para ello se ha realizado una búsqueda bibliográfica de la cual se informa al final del presente capítulo.
Las aportaciones y conceptos que a continuación van a ser desarrollados se ordenan, para su mejor comprensión, en diferentes apartados en base a los tres elementos claves del estudio: la triada sexualidad-gestación-puerperio.
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• Breve mirada retrospectiva •
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• Aportaciones desde la psicología •
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• Las posiciones feministas •
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• Planteamientos sociales y culturales •
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• Médico/enfermera (matrona). Dilemas profesionales •
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• Las instituciones sanitarias y su visión de la maternidad y la sexualidad •
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• Sexualidad desde la práctica docente •
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• Sexualidad desde la práctica asistencial •
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• Sexualidad desde la práctica investigadora •
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• Sexualidad desde el ámbito de la gestión •
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2.2. Breve mirada retrospectiva
Para comenzar a contextualizar el ámbito de este estudio, se hace imprescindible remontarse en la historia, a la influencia que las sociedades patriarcales han tenido sobre la mujer y el proceso reproductivo. Estas sociedades, aún prevalentes en nuestros días, se diseñan y organizan desde una prescripción de normas y valores identificables con una determinada construcción simbólica de masculinidad y feminidad. La cultura patriarcal produce, reproduce, promueve valores asociados a la distinción y segregación de las personas a partir de su sexo, así el género se representa, se simboliza y se predica a través de discursos y representaciones sobre lo femenino y lo masculino desde la puesta en uso de esquemas de género de visión y división (Bourdieu, 1991).
Así, determinada noción de lo femenino se asocia a la maternidad, a lo que es dado por la naturaleza, al hecho de engendrar y parir, (Blázquez Graf, Flores, 2005). Éste es el eje de la feminidad desde lo patriarcal. Ello articula también con la idea del sexo igual a procreación y lo deslegitima como placer. Lo femenino se asigna predominantemente a las mujeres las cuales, en cumplimiento del “mandato cultural”, deben asumir el rol de madres-esposas-amas de casa, cuidar una familia y ser su pilar emocional. Avanzando en la historia, esta influencia del patriarcado seguirá presente durante siglos, evidenciándose aún en nuestros días. La imagen de mujer como “ángel del hogar” tuvo su origen en Inglaterra en la primera mitad del siglo XIX, si bien en España se difundió en la segunda mitad. El modelo parte de la base de que hombres y mujeres tienen distintas capacidades (en el hombre prima la razón, en la mujer el sentimiento), y también, o por ello, tienen diferentes funciones sociales (esfera pública, esfera privada), pero no desiguales en importancia. Tan importante para la familia es la función del marido como la de la esposa, y la felicidad de todos dependerá del cumplimiento de los respectivos papeles. Para ello se requiere una distinta preparación: el hombre necesita adquirir una formación intelectual y profesional; la mujer necesita únicamente una información mínima para educar a sus hijos y relacionarse con su marido, pero sobre todo requiere unos conocimientos de orden moral y doméstico, y la interiorización de unas normas de conducta específicamente femeninas.
las mujeres en el mundo laboral y el necesario desarrollo de centros de cuidados para niños, posteriormente, en la posguerra se dio un movimiento de regreso de las mujeres al hogar. Esto estuvo asociado al nacimiento de suburbios y a la consolidación de la familia nuclear.
En este periodo, como consecuencia de los movimientos demográficos nacen las políticas natalistas que definen la maternidad como deber patriótico, lanzan medidas para impulsar a las mujeres a parir y, al mismo tiempo, promulgan algunas medidas represivas condenando la anticoncepción y el aborto. (Flandrin, 1981).
La presión social sobre las mujeres se vio incrementada considerablemente al convertir al hijo en el parámetro de su desempeño como “buena madre”, entendida a partir de evaluaciones hechas con criterios supuestamente científicos. Los bebés representaban la esperanza de un mundo mejor en el contexto deprimido de la posguerra y coherente con este factor se comenzaron a producir una serie de discursos científicos apareciendo la pedagogía, la puericultura, la pediatría, la psicología infantil, el psicoanálisis infantil, todos ellos basados en la prioridad del niño sobre la madre. A partir de aquí la maternidad cambia de significado, no son solamente esos seres que dan la vida y el amor por sus hijos sino que tienen la responsabilidad sobre su estabilidad, su desarrollo y su calidad humana. El éxito de estas políticas se confirma con el “baby boom”1. Las mujeres, antes minusvaloradas, comenzaron a encontrar en la
1
idealización de la maternidad la rehabilitación de su diferencia y el reconocimiento de un papel propio. La modernidad, por medio de la medicalización triunfante y el impacto creciente del poder político, hace entrar a la maternidad en una etapa de turbulencia y confusión de la cual la salida no fue sencilla, y que finalmente en los años sesenta da un giro cuando los primeros planteamientos feministas disocian a la mujer de la madre, permitiendo a cada una afirmarse como sujetos autónomos (Molina, 1989).
2.3. Aportaciones desde la psicología y la sexología
La primera generación de autores –fundamentalmente europeos- que trata la teoría de los sexos está compuesta por Henry Havelock Ellis (Studies in the psychology of sex, 1937), el cual se revela como el primer gran teórico y sistematizador de esta teoría y campo de estudio. Al iniciar el estudio de las historias sexuales de la gente común, a Havelock Ellis no le preocupa el diagnosticar enfermedades, sino más bien explicar los sexos de hombre y mujer: ¿por qué habría de curarse lo que no era enfermedad?; aporta siete volúmenes,
como John Money, Erwin Haeberle, Gilbert Torjman, entre otros. La primera generación que trata la teoría de la degeneración (Psicopatía sexualis) es Krafft-Ebing (1955), el cual, desde una perspectiva cristiana convierte la idea moral de perversión en una teoría científica consistente en considerar perversión todo uso de la sexualidad que no vaya encaminado a la generación de la especie. Estas ideas plasmadas en su obra Psicopatías sexuales, tienen aún vigencia ya que están recogidas en el Manual Diagnóstico Estadístico (DSM)2 de la Asociación Psiquiátrica Americana. En este manual se clasifica a los pacientes con perturbaciones mentales, dentro de las cuales se contemplan las disfunciones sexuales3, las parafilias4 y los trastornos de la identidad sexual5. Dentro de la
2
El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (en inglés Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, DSM) de Asociación Americana de Psiquiatría contiene una clasificación de los trastornos mentales y proporciona descripciones claras de las categorías diagnósticas, con el fin de que los clínicos y los investigadores de las ciencias de la salud puedan diagnosticar, estudiar e intercambiar información y tratar los distintos trastornos mentales. La edición vigente es la cuarta (DSM-IV-TR), texto revisado. Ya se ha publicado un calendario de investigación para la publicación del DSM-V, que, al igual que el DSM-IV, provoca controversia entre los profesionales en cuanto a su uso diagnóstico. Su publicación está prevista para mayo de 2013. lo que realmente hace es clasificar los trastornos de las personas que los padecen.
3
La disfunción sexual es la dificultad durante cualquier etapa del acto sexual (que incluye deseo, excitación, orgasmo y resolución) que evita al individuo o pareja el disfrute de la actividad sexual. Las disfunciones sexuales pueden manifestarse al comienzo de la vida sexual de la persona o pueden desarrollarse más adelante. Algunas de ellas pueden desarrollarse paulatinamente con el tiempo, y otras pueden aparecer súbitamente como incapacidad total o parcial para participar de una o más etapas del acto sexual. Las causas de las disfunciones sexuales pueden ser físicas, psicológicas o ambas.
4
primera generación de sexólogos no se puede dejar de lado a la teoría psicoanalítica, y con ella a Sigmund Freud, quien puso al día la versión más atractiva y combativa de la teoría de los instintos desde la noción de libido. Los continuadores de Freud y del Psicoanálisis seguirán un siglo después discutiendo de la libido y sus neurosis, de represión y sublimación o de complejos varios en busca de equilibrio mental de los individuos (Amezúa, 2001).
definiciones más usuales recogen comportamientos como el sadismo, el masoquismo, el exhibicionismo, el voyeurismo, la zoofilia, la coprofilia, la necrofilia, el fetichismo y el frotismo.
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Cuadro 1: sexualidad dentro de las áreas del conocimiento.
Sexología Psicopathía
sexualis
Psicoanálisis
S. XVIII- XIX-XX
Debate de los sexos
Inicio de las líneas Teóricas
Teoría de los sexos Teoría de la degeneración
Teoría Psicoanalítica
1ª Generación Hitschfeld, 1914 Bloch, 1907 Ellis, 1937
Krafft- Ebing Freud
2ª Generación Kinsey, años 40-50 Masters y Johnson años 60-70
DSMs II y III APA
Debate del Freudomarsismo. Freud- Reich- Marcuse 3ª Generación Síntesis
Euro-Norteamericana
DSMS IV Vuelta de Freud por Lacan
2.4. Las posiciones feministas
Friedan, escribió el ensayo The Feminine Mystique (1974), (La mística de la feminidad), en el que critica el rol femenino en la sociedad contemporánea.
Estas teóricas feministas señalaron la maternidad como una fuente de devaluación de la mujer. Teóricas como Juliet Mitchell (Women´s Estate, 1971), veían la crianza de los niños como un instrumento de opresión y Shulamith Firestone (La dialéctica del sexo, 1973) fue aún más lejos clamando por la total ruptura del lazo entre la mujer y la maternidad. Como describe Vanesa Maher, (Women and Prosperty in Morocco. Their Changing Relation to the Process of Social Stratification in the Middle Atlas, 1974), las mujeres en ese momento están confinadas en la esfera doméstica. Por lo que se asocia a los hombres el papel de adquirir bienes de subsistencia de forma continuada para su familia. En este sentido, Adrienne Rich (Of woman Born, 1976), se sumó a esta postura acuñando el término de “matrofobia” para hablar del deseo de eliminar de sí los lazos con la propia madre, para llegar a la individualización y a la libertad. Para esta autora, la madre representa la víctima, la mujer no libre, la mártir presente en cada mujer de la cual hay que librarse. La intención de este feminismo era demostrar que las mujeres podían trabajar tan bien como los hombres, sostenía que la liberación de la mujer sería alcanzada una vez las mujeres entrasen en todas las esferas de trabajo de los hombres. Al rechazar la maternidad, omitieron las dificultades que surgirían de compatibilizar la maternidad con la vida laboral.
presenta un cuadro con las corrientes feministas más destacadas así como sus autoras.
Hay otras vertientes feministas con diversos fundamentos que se fueron instituyendo, desde el feminismo cultural donde mujeres como Jane Addams, trabajaron en temas de reforma social, incluyendo la defensa de los derechos de la mujer y la erradicación del trabajo de menores. En 1906 dio una serie de conferencias en la Universidad de Wisconsin, con el título de Newer Ideals of Peace (Nuevos ideales de paz), creía que la voz de la mujer también debía verse reflejada en la legislación y por lo tanto debía tener el derecho al voto. Fue la primera mujer en recibir el Premio Nobel de la Paz (1931). Dentro del feminismo ecopacifista se encuentra la figura de Rachel Carson, en su libro Primavera silenciosa (1962), se apoya sobre el rescate de la tierra de una degradación provocada por una sociedad con predominancia masculina.
En mayor extremo se encontraba el feminismo lésbico. Esta tendencia mucho más radical situaba el origen del poder del hombre sobre la mujer en una dependencia afectiva y/o conyugal de ésta con el varón, considerando que si se logra romper dicha dependencia afectiva, se elimina el origen de ese poder. En 1971, Del Martín y otras mujeres que se identificaban como lesbianas, fundaron la unión de madres lesbianas para ayudar a mujeres que estaban en peligro de perder la custodia de sus hijos debido a su orientación sexual.
(1987). Este movimiento subrayaba la necesidad de reconocer la posición social de las mujeres/madres, sus fortalezas y sus luchas por la familia y la comunidad. Estas posiciones produjeron un efecto interesante. Otras feministas como Robín Morgan intentan evitar la dicotomía entre mujer y maternidad, yendo más allá de la maternidad y más cerca del ser mujer, de la sonoridad o la posición compartida con su hija, cabe destacar su libro Mujeres del mundo: atlas de la situación femenina (1993).
De 1960 a 1980, tuvo lugar un fuerte desarrollo del feminismo psicoanalítico, que examinaba la importancia de la conexión madre-hija, la persistencia de los lazos infantiles, su impacto en lo maternal y los efectos de la maternidad de las mujeres en las relaciones basadas en el género. Una de las figuras relevantes se encuentra en la persona de Jacques Lacan que en su último aporte, parece saldar la cuestión de la diferencia sexual, al producir las llamadas “fórmulas de la sexuación”6. Sin embargo, lejos de ser así, el recorrido de Lacan,
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tuvo resonancia en el feminismo francés y sigue produciendo interrogantes en los estudios de género. Para Lacan, lo masculino y lo femenino no proporciona información positiva acerca del sujeto. No son especies del género hombre, sino dos modos del fracaso del sujeto en lograr la identidad plana del hombre. Cada una de ella hombre y mujer no forman un todo cada uno de ellos en un todo “fallido”. Si la clase hombre es el género, la clase mujer es una especie de género y la diferencia específica es la castración, como ausencia del falo, cabe afirmar que la mujer es el hombre castrado, así lo expresa Lacan en su libro la significación del falo (1958). Sylviane Agacinski (Política de sexo, 1998), comenta que tras haber obtenido lo que se ha obtenido se puede debatir al mismo nivel de los hombres y no en otro inferior. Tras los distintos feminismos que han llevado estas luchas, se plantea hoy el neo-feminismo o postfeminismo como nuevas oportunidades y nuevos horizontes, dentro de esta corriente se encuentra Sarah Gamble (The routledge companion to Feminism and postfeminism 2001).
Cuadro 2: Teóricas feministas y corrientes más destacadas.
TEORICAS FEMINISTAS Simón Beavoir
(1952)
“El segundo sexo)
Margaret Mead (1961) “Sexo y temperamento” Betty Friedman (1963) “The Femine Mystique” Shulamith Firestone (1971) Juliet Mitchell (1971) F. CULTURAL
Reacción sobre el patriarcado sustentado culturalmente en aspectos tales como la
prostitución, la pornografía y el matrimonio.
F. ECOPACIFISTA
Apoyado sobre el rescate de la tierra de una degradación provocada por una sociedad con
predominancia masculina.
F. LÉSBICO
Unión de las Madres Lesbianas para ayudar a las mujeres que estaban en peligro de perder la custodia de sus hijos debido a su orientación sexual.
FEMINISMO PSCOANALÍTICO
Los efectos de la maternidad de las mujeres en las relaciones basadas en el género (1960 a 1980).
FEMINISMO AFRO-AMERICANO
2.5.Planteamientos sociales y culturales.
En el siglo XX, sobre todo a partir de la segunda mitad, el papel sexual de la mujer ha ido cambiando progresivamente en gran parte de las sociedades, lográndose la igualdad legal en los derechos con el hombre. Pero esto no es sinónimo de una comprensión real sobre este hecho, ni tampoco del reconocimiento integral de lo que implica, porque a pesar de los grandes avances conseguidos, se siguen cometiendo actos de injusticia contra las mujeres, en gran parte debido a que la influencia del modelo patriarcal aún persiste en las culturas actuales.
Podemos entender que los significados culturales tienen una repercusión en los patrones de vida de las personas y de los grupos. Conviene aquí detenernos a analizar el concepto de cultura. Así, de una manera general, podemos establecer que la cultura es algo que forma parte de la vida de las personas en relación a un grupo. Es decir la cultura es una forma de vivir en el marco de un contexto social determinado. Tomaremos como base de partida la definición de Tylor, seguramente la más clásica de todas las definiciones de cultura, que se remonta a 1871 y aún sigue siendo tenida en cuenta:
“Ese todo complejo que incluye conocimientos, creencias, arte, moral, costumbres, y todas las demás capacidades y hábitos adquiridos por el hombre como miembros de una sociedad”. (Tylor, 1958 [1871]: 1).
ejemplo la de Raymond Williams(1981), que entiende como cultura la propiedad de dar una forma convencional a la acción social a los seres humanos. En esta misma dirección apunta la definición de Díaz de Rada para quién la cultura es para este autor el conjunto de reglas con cuyo uso las personas dan forma a su acción social (2010:51), la diversidad cultural no se reduce a diversidad lingüística, la cultura es una propiedad de cualquier forma de acción social (y no de una clase particular de ellas), la cultura no es tampoco propiedad distintiva de un individuo ni de un grupo de ellos.
Pero retengamos de forma global que el concepto de cultura remite, no a lo biológico, sino a las formas de vida que se adquieren al formar parte de una sociedad. La cultura tiene las siguientes características: es aprendida, compartida, transmitida y simbólica.
2.6. Médico/enfermera (matrona). Dilemas profesionales.
Carmen Domínguez-Alcón, enfermera y socióloga, en su libro Cuidados de la profesión enfermera en España (1986:158-159), sitúa la relación de dependencia social de la mujer con respecto al varón y hace una extrapolación de esta dependencia al ámbito profesional de la Enfermería. Analiza la invisibilidad del trabajo enfermero como consecuencia de que su actividad más emblemática, el cuidado, se asocia a la esfera doméstica. De esta forma la figura de la enfermera queda descatalogada e infravalorada, siendo esto situación heredada y socialmente aceptada:
“Dentro de la etapa profesional es frecuente considerar a la enfermera como un mínimédico. Los profesionales de enfermería debían tener pocos conocimientos técnicos y muchos prácticos. (…), los buenos médicos saben más medicina que las buenas enfermeras. Las buenas enfermeras saben más enfermería que los buenos médicos”. (1986:159).
En el mismo sentido se expresa Marie Françoise Collière (1982:34) quien analizando la identificación de la práctica de los cuidados elaborados por las mujeres establece tres etapas históricas:
2. Identificación de la práctica de los cuidados a la [mujer] –consagrada, desde el final de la Edad Media hasta el final del siglo XIX…
3. Identificación de la práctica de los cuidados a la [mujer] –enfermera auxiliar médico, desde el inicio del siglo XX hasta los años sesenta.
Siguiendo este análisis de Collière aún continúan bajo la predominancia del modelo biomédico que aunque confiere a la enfermera cierto reconocimiento profesional ligado al uso de la tecnología, no es menos cierto, que la mantiene en un orden de subordinación al profesional médico sobre quien recae el prestigio científico (orden público), mientras que la labor de la enfermera queda invisibilizada en el reconocimiento por parte de su colaboración en el proceso técnico. En este modelo, que aún persiste, se crea lo que Collière denomina “la pareja parental médico (varón) –enfermera (mujer)” (Collière, 1982: 34) en torno al nuevo rol profesional de la mujer-enfermera auxiliar del médico.
2.7. Las instituciones sanitarias su visión de la maternidad la sexualidad.
y por tanto su subjetividad, su forma de percibir el mundo, de sentir y de actuar (Andrés Domingo, 2000). La reproducción es un hecho individual quese produce en personas concretas con relaciones particulares, pero es también un hecho social y cultural, ya que las personas viven en estructuras sociales específicas y cumplen o transgreden mandatos sociales bajo unos valores y normas que conforman el universo de sus creencias (Sanz , 1992).
La reproducción es un hecho histórico, es cultural, diferente en el tiempo según el tipo de sociedad en que se ubique, sustentado por diferentes creencias religioso-culturales, por los diversos valores y normas sociales reguladoras, que afectan e influyen de manera distinta sobre hombres y mujeres, sobre adolescentes o adultos, sobre ricos o pobres, etc. La reproducción es un hecho sexual en la especie humana; abarca diferentes actividades en torno al coito, que es el medio natural para conseguir el fin inmediato, es decir, el embarazo, como paso necesario para la reproducción de los individuos y de la especie. La realidad es que nuestra sociedad, como señala Fernández de Quero (1996) es coitocéntrica, lo que significa la sobrevaloración de esta actividad como la máxima expresión de la sexualidad, como la plenitud (OMS, 1978).7
El seguimiento del embarazo normal, la evaluación de riesgos y la educación sanitaria. Los tres, se dan y desarrollan en ambos niveles de salud y por
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todos los profesionales implicados en el cuidado de la mujer gestante. Así el seguimiento de la gestación se realiza alternativamente tanto desde el centro de salud por parte de la matrona como en atención especializada por parte del obstetra. La evaluación de riesgos se realiza por parte de la matrona, debido a que es el profesional que, en general, capta a la mujer y una vez detectados dichos riesgos, deriva a la gestante a la consulta de atención especializada para que sea valorada por el obstetra y continúe su seguimiento.
El sistema de prácticas relativas a la atención al parto aparece como una rutina uniforme, sistemática, estandarizada y ritualizada (Jordan, 1993:4) en cada cultura. El ejercicio de la profesión se realizó de manera libre en muchos momentos a lo largo de la historia sin ningún tipo de regulación, tanto en las competencias profesionales como en el código de conducta o comportamiento ético de las comadronas. Esta conducta ética, así como la regulación de la profesión dependió en gran parte de los valores morales y personales de la mujer que ejercía la partería. Las matronas se vieron enfrentadas a diario a dilemas éticos, que surgen del ejercicio de la profesión propiamente dicho.
Es importante destacar también la influencia del colectivo médico a mediados de éste siglo sobre las matronas, pretenden adoctrinarlas para proteger su propio prestigio, justificándose en una preocupación por su formación académica.
postura horizontal para el parto, debido a que las mujeres elegantes de la corte no se sentían cómodas en otras posturas y para los nobles obstetras era el modo más correcto. Guillemeau en 1612 y Mariceu en 1668 potenciaron el decúbito supino para parir, poniéndolo de moda, así se expandió en el mundo civilizado.
En España esto se universalizó con la medicalización del parto y el abandono del parto en el domicilio en el siglo pasado. Existen multitud de artículos científicos que apoyan la idea del mayor beneficio del periodo expulsivo del parto en posición vertical. Gupta y Hofmeyr (2008) concluyeron tras una revisión bibliográfica que existen varios hallazgos que indican el mayor beneficio potencial de la mujer en la posición vertical vs posición horizontal. Pero sobre todo destacan la necesidad de que las mujeres tomen decisiones informadas acerca de las posiciones de parto.
La prevención de riesgos en la atención a la mujer gestante empuja y controla también a los/las profesionales. En este sentido, Castel afirma que “la política de gestiónse automatiza hasta el punto que puede escapar totalmente al
control de los trabajadores que se convierten en simples ejecutores” (Castel, 1986:219). Realizar todo aquello que indican los protocolos se presenta cómo obligación para éstos/as y, su cumplimiento, les libera en cierta medida de posibles responsabilidades. La realidad es que los protocolos son entendidos como normas ineludibles a seguir y lo contrario puede tener consecuencias negativas.
pruebas a realizar molestas e inútiles, los/as profesionales deben llevarlas a cabo porque así está indicado. Lo que está reflejado en los protocolos no puede ser anulado por los/as profesionales, en todo caso, las mujeres son quienes pueden libremente decidir si hacerse o no algunas pruebas como el diagnóstico prenatal o la amniocentesis; el resto, son obligatorias y responden a las políticas de gestión de riesgos (Castel, 1986:220). Si bien se debe puntualizar que dichas pruebas inmersas en el protocolo no son vividas de igual manera en las gestantes pertenecientes a zona urbana, ya que tienen todos los servicios sanitarios dentro de su zona donde habitan, que las mujeres pertenecientes a zona rural, las cuales deben de desplazarse a zona urbana para poder llevar a cabo las pruebas que deben de realizarlas según el protocolo de gestación establecido. Llevando esto implícito una gran incomodidad para estas gestantes así como un acumulo de circunstancias personales y familiares que conlleva el desplazamiento para la realización de pruebas diagnósticas.
El seguimiento del embarazo, como su nombre indica, refleja la tradición en la que se ha definido la medicina: proporcionar cuidados al cuerpo, en este caso embarazado, -que no a las mujeres embarazadas- como si de una cinta de producción se tratase. Emily Martín (1992:57), afirma que la reproducción está siendo tratada como una forma de producción, y Le Breton (1994:199), comenta que esto se lleva a cabo para lograr finalmente un producto aceptable con un claro objetivo político: la consecución de ciudadanos útiles y productivos.
prenatal. Las mujeres gestantes deberán llevar esta historia a todas las visitas. Los resultados revisados quedaran reflejados en la historia de la embarazada. Cumple funciones de control tanto para la matrona como del médico especialista. Este protocolo es vivido por alguna de las matronas entrevistadas como normativizado en extremo por el obstetra, tanto es así que no puede o debe tener una iniciativa personal al respecto, siendo cuestionadas tanto actividades como pruebas clínicas realizadas a la mujer que no estén marcadas en el protocolo en tiempo y forma.
La educación para la salud se realiza en todas las consultas que frecuenta la gestante, ya sea visitando a la matrona dentro de la atención primaria como con el obstetra dentro de la atención especializada. Una de las características que rodea a este trabajo es que se dedica en gran parte a una de las esferas de la vida de las mujeres que más importancia adquieren dentro de su ciclo vital, como es la gestación.
sexuales, aparición de posibles molestias en el periné, etc. Estas sesiones se continúan desarrollando actualmente en el marco de sus competencias profesionales.
El 10 de diciembre de 1948, la asamblea general de Naciones Unidas adopta y proclama la declaración Universal de los Derechos Humanos, así denominada por la iniciativa de las cuatro únicas mujeres con rango de delegadas plenipotenciarias (República Dominicana, Brasil, USA y China), quienes propusieron que se llamara de los Derechos Humanos y no del hombre, para incluir a las mujeres. Múltiples y diversos han sido los encuentros, conferencias, convenciones y declaraciones que han luchado por lo que se ha definido como la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres.
En países anglosajones, se empezaron a plantear estudios sobre la sexualidad durante el embarazo a partir de los años sesenta, aunque la mayoría de ellos fueron realizados sobre una base retrospectiva después del parto.
Masters y Johnson en 1966, publicaron sus resultados sobre la respuesta sexual femenina influenciada por el embarazo, describiendo unas fases específicas en la respuesta sexual de la mujer, en relación con los cambios fisiológicos que se producen durante el mismo, concluyendo que a pesar de historias previas, el embarazo influye de forma irremediable sobre la sexualidad de la mayoría de las gestantes.
en los veinte años transcurridos desde la aprobación de la declaración universal de derechos humanos y preparar un programa para el futuro. En la proclamación de dicha conferencia, en los puntos 15 y 16 de la misma, se hace una referencia clara a la necesidad de erradicar cualquier forma de discriminación hacia la mujer, así como el derecho humano fundamental de los padres, de determinar libremente el número de sus hijos y los intervalos entre los nacimientos.
Mientras la Conferencia de Derechos Humanos (Teherán, 1968) reconocía que el derecho a la reproducción era un “derecho de los padres”, la conferencia sobre población (Bucarest, 1974) amplió su alcance como “derecho de las parejas e individuos”, en tanto la realizada en ocasión del Año Internacional de la Mujer (México, 1975) abordaba el tema desde la perspectiva del “derecho a la integridad corporal y al control de las mujeres sobre su capacidad reproductiva”.
La Conferencia sobre Población y Desarrollo (El Cairo, 1994) ratificó el derecho de las mujeres a controlar su propia fecundidad a través del acceso y la información sobre los métodos de anticonceptivos, y el Programa de Acción emanado de esta conferencia se comprometía a “promover la equidad y la igualdad entre los sexos y los derechos de la mujer, así como a eliminar la violencia de todo tipo contra la mujer y asegurarse de que sea ella quien controle su propia fecundidad”.
(1981:136-138), estudiaron 10.091 embarazos y no encontraron efectos adversos en la relación de la actividad sexual y el embarazo. Otros autores sin embargo no encontraron diferencias en la frecuencia coital y los orgasmos en grupos de mujeres con parto prematuro y otras con parto a término. (Georgakopoulos, Dodos, Mechleris, 1984: 891-893). Por su parte Perkins (1984: 903-917), establece con una diferencia estadística significativa que las mujeres con parto prematuro presentaban una frecuencia de orgasmo menor, que aquellas cuyo embarazo llegaba a término.
Es conveniente definir qué son los derechos sexuales, pues si bien en ocasiones tales derechos pueden estar relacionados con los derechos reproductivos, no hay por qué vincular la sexualidad con la reproducción, pues “la sexualidad merece protección como un derecho” (Miller, 2002:96) aunque haya que ser humildes en este “intento de tratar que toda la sexualidad encaje dentro de un marco de derechos humanos” (Miller, 2002:127) Esta aproximación no impide trabajar en futuras reformas legales que reconozcan expresamente la protección de los derechos sexuales. Los derechos sexuales garantizan que las personas tengan control sobre su sexualidad. Por ello, los componentes de la sexualidad que deben considerarse protegidos son, al menos: la identidad sexual8, la elección de la pareja, la elección de orientación sexual y la ausencia de actividad sexual represiva. De esta forma, se protegen las actividades sexuales sin fin de procreación o no heterosexuales y se proscribe la violencia sexual, la
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mutilación genital, la esclavitud sexual, la prostitución forzada y la discriminación por opción sexual, entre otros.
El segundo encuentro de la OMS trató sobre sexualidad (1974), los participantes en dicha reunión llegaron a acuerdos respecto a cuestiones principales, recogidas en la publicación Salud Mental (1978: 18-27) del Ministerio de Sanidad y Seguridad Social, refiriéndose a:
• Por el momento no es posible definir la totalidad de la sexualidad
humana de forma universalmente aceptable, se propone como un paso en esa dirección la siguiente definición de salud sexual: “es la integración de los elementos somáticos, emotivos, intelectuales y
sociales del ser sexual, por medios que sean positivamente
enriquecedores y que potencien la personalidad la comunicación y el
amor”. Toda persona tiene derecho a recibir información sexual y a considerar que las relaciones sexuales sirven para el placer además de servir para la procreación.
• Es necesario un cambio de las actitudes que predominan respecto a
la sexualidad humana tanto en la población como en el personal de los servicios de salud y de otros servicios responsables de las enseñanzas y de la orientación en cuestiones sexuales.
• Todo esfuerzo por mejorar la situación local en lo referente a los
y a las circunstancias locales y debe estar a cargo de personal originario, tanto de los servicios de salud como de otros servicios.
En la II Conferencia Internacional de Población, celebrada en agosto de 1984 en México9, se trataron temas relacionados con los derechos reproductivos y salud reproductiva (recogidos en el capítulo VII, letra A), donde se esclareció que la atención a la salud reproductiva incluye la salud sexual, cuyo objetivo es el desarrollo de la vida y de las relaciones personales. Así mismo en dicho capítulo se recoge el deber de elaborar programas innovadores para que los adolescentes y los hombres adultos tuvieran acceso a información, asesoramiento y servicios de salud reproductiva. Esos programas deben educar y facultar al hombre para que comparta por igual las responsabilidades de la planificación de la familia y las labores domésticas y de crianza de los hijos y acepte la importante responsabilidad de prevenir las enfermedades de transmisión sexual. Se exhorta a todos los países a que se esfuercen por facilitar los servicios de salud reproductiva, mediante el sistema de atención primaria de la salud, a todas las personas de edad apropiada lo antes posible y a más tardar para el año 2015. Dicha conferencia concluyó en la necesidad de que los medios informativos que alcanzan a los responsables de la salud, se “tomen en serio” su responsabilidad como vehículo de información sobre la sexualidad, como medios que faciliten la
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pista para que el personal sanitario se informe adecuadamente, con relación a las convicciones fisiológicas, valores culturales, creencias religiosas y respecto a los derechos humanos de cada persona.
En España el tema de la sexualidad sufrió un proceso de apertura en la época de la transición (años 1975 a 1978), tras una larga dictadura, el espíritu de progreso y apertura inició un lento cambio en la mentalidad de la población. Debemos tener en cuenta que la población española y su concepción de la sexualidad sufrieron un profundo cambio en los últimos 20 años. La generalización del uso de los métodos anticonceptivos, el cambio en las prácticas sexuales, las enfermedades de transmisión sexual y las variaciones en conceptos de sexualidad, han hecho posible estos cambios de pensamiento, y esto también ha ocurrido durante el embarazo.
A partir de los años ochenta en España, empiezan a surgir estudios interesados en la evolución de la vida sexual durante el embarazo, algunos ejemplos de ellos son los siguientes:
• En la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, Pérez y Palacios (1982; 25-5:
323-331)10, realizaron un estudio con mujeres, llegando a la conclusión de que tanto el deseo sexual como la frecuencia de las relaciones y la satisfacción en las mismas van disminuyendo progresivamente a lo largo del embarazo.
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• Araujo (1985:41-42), nos informa que la Organización Mundial de la Salud
(OMS) viene haciendo serias advertencias, sobre la necesidad de considerar la “salud sexual” de la población como un valor claro a promocionar; estas advertencias merecen ser tomadas en cuenta en orden a lograr una salud entendida como calidad de vida y bienestar, así como las repercusiones sociales de la “insanidad sexual” de la población. Este mensaje, sin embargo, no ha tenido la suficiente respuesta ya que para muchos la sexualidad durante el embarazo continúa siendo algo negativo y nocivo, cuando no indigno. Un estudio prospectivo con 302 gestantes (realizado por López Olmos en 1988)11, llegó a la conclusión de que el deseo sexual y la frecuencia orgásmica es prácticamente igual que fuera del embarazo, si bien la frecuencia coital es algo menor, especialmente en el tercer trimestre. Pérez-López, Goicoechea, Martínez Casamayor (1987:363-367), estudiaron a 147 gestantes y la mayoría de las mujeres presentaron disminución de la frecuencia del coito, de la libido y de la capacidad orgásmica, especialmente en el tercer trimestre.
• Según Álvarez, y colaboradores (1990: 102-108), nos ofrecen un informe en
el que revela la información sexual que reciben los adolescentes según sexo; los resultados indican que las niñas son mas informadas por sus madres que los varones y estos son más informados por los profesores, seguidos de los padres y amigos. Los medios de comunicación informan más a los niños que a las niñas, haciendo hincapié en la necesidad de impartir
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educación sexual a través de la madre y del profesor con mayor énfasis en las niñas.
• Urriza Huarte, (1994:63-65), analiza la importancia que ejerce la sexualidad
sobre el bienestar físico y mental del individuo. Poniendo de manifiesto la importancia que tiene la inclusión de aspectos relacionados con una vida sexual sana en el marco de los Programas de Salud y más en concreto en los planes de educación para la salud. Remarcan la sexualidad y su importancia tanto en la adolescencia así como en la mujer en su edad adulta. Deja ver lo necesario que es entender la salud sexual como una faceta importante para el bienestar general del individuo en el marco de sociedades que incorporan la noción de calidad de vida. Comenta el grado de implicación en este tema por parte de enfermería, ya que tienen presente la necesidad de cuidados para el fomento de la salud sexual y la prevención de enfermedades relacionadas directamente con los estilos de vida sexual de la población, haciendo gran hincapié en el cuidado y educación de la mujer.
• Suerio y colaboradores (1998: 340-346)12, describen el comportamiento
sexual de las embarazadas así como su nivel de satisfacción. Según este estudio, durante el embarazo, se mantienen diferentes comportamientos
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