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Obras de. de la. Rabindranath. primavera. Tagore: Ciclo. Camprubí de... Rabindranath. Tagore, Zenobia

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(1)

Obras de

Rabindranath Tagore: Ciclo

de la

primavera

1

Rabindranath

Tagore, Zenobia

Camprubí de ...

(2)

J.CoCIEBIRIlAH

(3)
(4)

OBRAS

DE

R A B

1

N D R A N A T H T A G O R E

M A L

I

N 1

(POEMA DRAMÁTICO)

PRIMERAEDICIÓN

1 K AI>UCC16N

DE

Zkxobia

Camputbí

I)K Jimí:nkz

CON

UN

POEMA

DK

Ji AN

Ramón

Jimknkz

(5)

RABINDRANATH TAGORE

M A L

I

N

I

«

I

DigitizedbyGoogle

(6)

OBRAS DE RABINDRANATH TAGORE

(Según el icsto inglés, escrito o revisado porelpro- piooitior)»

PUBLICADAS

LALT'NA NUEVA(poemasstSos),Ttrcfraedición.

£L JARDINERO(posmasz>£amor yvida).Terceraedición,

LACOSECHA (poxmas).SüitmdaeJieidm,

ELCARTERODEL REV(poema dramático).Tercera edición.

ELASCETA(SANYASl) (posma DKAmXtioo). Segundatdici^n.

ELKEY YLAREINA(momanwjMÍ'nco).PrimeraedfdJM,

MALINl(poema UHAMÁTieo).Primeraí\.'.,ívm.

CHITRA(poKMAwauíticq),J'rimera ediciM.

PÁJAROS PERDIDOS(sbhtdobxtos}. Terceraedieién,

£N

PRENSA OFRENDA LÍRICA(mbmas).

EN PREPARACIÓN

ELREY DEL SALÓN OSCURO(pobua draiiítsco).

LAS PIEDRAS HAMBRIENTASxotros cxektos.

EL SENTIDODELA VIDA(svaATOs).

(7)

o B R A

b

RABINDRANATH TAGORE

Ai A L I N' 1

(POEMA DRAM4TICO) TRADUCCIÓN

Zenobia

Camprubí

dtí Jimkxkz

(Cnico traductorautokjzaih) por

rabindranath tagore para PUBLICAR SUS OBRAS £N ESPA^UL)

CON

UK

POEMA

DB

JiAN Ramün

Jiménez

PRIMERAEDICIÓN

«

1* ,

M A DRID

191

8

(8)

ES PROPIEDAD

QUIDAHECHO EL DEPÓSITO QUE MARCA LA LKY COPYRIGHT, 1918,

BYZENOBIACAMPRUBÍi)¥.JIM¿NitZ

¿. G.

Gebridrv.

J . * « , * .

Tip.• Lit.A. deAngel Aleoj(S.enC.)*Atocha, 30 dup.

(9)

v3.

3S3424

DigitizedbyGoogle

(10)

¡JiMOR,

antor^ sólo

mwrl Como

un

cielo que diese

a

¿uz, enamorado de él

y

antigo^ asu hennano elmiLtido. Sólo anior;

aunsin estrellas

^ cielo;dia^ aun sin sol

¡Niñosjmieloscielo

y

mundol

Que uno

dejesusílliiaalotro,juga7idoa

Quien

fué aSevilla

Y

de uno en otro, los solos

pájarosj las flores únicas^ losmismos hom-

bres,

¡Losmismoshombres^ entrando

y

salien-

do, como de lacasa alcampo, del

mundo

al

cieloj

a

su antojo^ amori ¡Igualdadperfecta detodo lo distinto!

¡Al

doblado de la ¿¿erra los tronos del

cielo, conlos baúlesviejos

y

las cunasanti-

güéis!¡Sillas de enea

y

nidos de pajaJ

El

cielo

un

nido,

y

su huevo elmundo; unnido

elmundo,

y

su pájaro elcielo.

(11)

abierta] el

mundo

unas aJas^

y

elcielo

una

jaulasin llave.

El mundo

la armonía^

y

el

cielo la nielodia de un corazón de música,

¡Cansados losdiosesde las nubes!¡Llu-^

via, las nubes,de paz!¡Qué

a

gusto todos,

nubes

y

dioses^ en la ¿ierra!

El

hombre ¡qué

a

gusto en el tesorovado, beUo e inútildel cielo de nadie!

¡Todotierra,délotodo; un único paisaje eterno!¡Eluniverso,comoelsentido,comola cadencia,que fuera una granrosa de car7ie,

de una solapalabra, innecesaria de decir:

Amor!

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ.

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(12)

£l libro inglés

M A L

I

N

I

ESTÁ DEDICADO POR RaBINDRANATII TaGORE

A SUSOBUKA

Indira De

VI

(13)

A

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(14)

ACTO

I

(15)

MAUNI

|LlEGÓ

el instante!

Mi

vida,

como

una

gota

de

rocío en

una

hoja

de

loto, tiembla en el corazón

de

esta hora su- prema. Cierrolos ojos, y

me

parece oir el tumulto del cielo. ¿Por

qué

sentirá esta angustia

mi

corazón?...

(La

REINA)

REINA

¿Qué

haces así, hija mía, sin vestirte

19

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(16)

B.Q' b i 11

d

r a

n

CL i h

T

q

g

o r e

como

correspondeatu

edad

y atu her- mosura? ¿Y tus adornos?

Aurora

mía,

¿cómo

puedes dejar tu cuerpo sin su oro?

MALINI

Madre, algunos nacen pobresencasa del Rey; y lariqueza

no

sepega a aque-

llos a quieneseldestino guaidasu teso- ro en lapobreza.

liONA

¡Que

me

hables tú así, tan oscura, hija mía,

cuando

tu voz era elvajeo

de

un reciénnacido!

¡Cómo

tiembla mi co- razón

cuando

te oigo esas cosas! ^*De

dónde

has sacado esasideas tan raras,

que

van contra nuestros libros santos?

Dicen que

losmonjesBudistasconquie- nes estudias, saben

de

artes májicas,

que

hechizan el entendimiento

de

los

hombres, confundiéndolo

con

sus

men-

tiras; peroyodigo

que

la relijión

no

es cosa

que uno

se encuentre buscándola,

20

(17)

no; la relijióii es

como

la luz del sol,

que

se te

da de una

vez para toda la vida.

Yo

soy sencilla y

no comprendo nada de

esos

dogmas de

los hombres.

Yo no

más

sino

que

aquello

que

las

mujeres

deben

verdaderamenie adorar, se lesviene a sus propios brazossin pe- dirlo ellas, en los esposos

y

en los

hijos...

(El

REY)

REY

(A MALINI.)

Hija mía, malos agüe- ros vuelan sobre lacasa delRey.

No

si-

gas por ese camino, hija. Espera, es- pera...

REINA

¿Qué

es lo

que

dices.^

21

(18)

Rabindranatk T

a

g

o r e

REY

(A MALINL)

Hijamía, ¡no seas loca!

Bueno que

piensesasí> pero

no

intentes traer tan

de

repente tu

nueva

fea esta tierra vieja,

no

vayaaser

como

undilu- vio repentino

que ahogue

alos

que

vi- ven en la ribera. ¡Escóndela,

no

levan- tes el odio

y

el escarniocontraellai

REINA

no tienes que reñir a Malini

de

ese

modo. Y no

levayas aenseñar tam- bién tu endiablada hipocresía* Si ella quiere tener esos maestros y seguir su camino»¿por

qué no

ha

de

hacerlo?

REY

Es que elpuebloandarevueltoy pide su destierro...

REINA

¿El destierro

de

Malini?

REY

Sí.

Los

Bramines, horrorizados

de

su

herejía, se

han

reunido y...

22

(19)

M

REINA

¡Herejía! ¿Pero acaso no es verdad

más que

lo

que

dicen esos

mohosos

li-

brotes viejos?

¡Que

luende

una

vezesas ideas llenas de gusanos y que vengan a aprender

de mi

niña!... Malini

no

es

una

niña cualquiera, te lo digo yo; es

una

lengua pura

de

fuego. Estay segura

de que un

espíritu divino la ha escojido por cuna ...No te rías de ella,

que

pue-

de que

algún día te des golpes en la frente, y llores buscándola, y

no

la en- cuentres ya...

MALINI

.

¡Padre, cúmpla3e la voluntad de tu pueblo!

(Échame de

aquí,

que

hallega-

do

el

momento

supremo!

REY

¿Peroporqué,hijamía?¿Tefaltaalgo

en

la casa

de

tu padre?

MALiNÍ

Padre,los

que

piden

mi

destierro,

me

23

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(20)

R

a b i u d r a n a l ¡i

T

a

g

o r e

necesitan.

Y

mira, madre,

no

sé decirte lo

que

pienso; pero

déjame

ir sinpena,

como

elárbol derrama su flor sin darse cuenta* ¡Déjame

que

salga al

mundo, que

el

mundo me

reclamadelas

manos

delRey!

REY

¿Pero

qué

dices, hija mía?

MALINI

¡Padre, tú

que

eresRey, sé fuerte

y cumple

tudeber!

REINA

Hija mía, ¿no habrálugar paratiaquí

donde

has nacido? <fEs posible

que

el

mundo

esté esperando descansar

en

esoshombritos tuyus, tan débiles?

MALINI

bueno,despierta,

que

elviento seen- furece y queel aguase alborota.

La

no- che está negra, pero el barcoestá

ama-

rrado en sitio seguro.

¿Dónde

estará el capitán

que

lleve asu hogar a esos

que

24

(21)

yerran? Siento

que

conozco el camino,

que

el barco palpitará, vivo,

cuando yo

le toque, y volará derecho...

REINA

(>Í/REY.)

¿No

oyeslo

que

dice?

¿Tú

crees que estaspalabras son

de

ella,tan pequeñita? ¿Pero es posible

que

seatu hija,

que

haya nacido

de

mí?

REY

Sí, si;

como

nace la aurora

de

la no- che, y

no

es

de

la nuche, sino del

mundo.

REINA

(Al REY.)

¿Pero

cómo

podrás dejar salir

de

tu casa esta imajen

de

luz?...

Hija mía, ven,

que

te coja el pelo,

que

se te ha soltado sobre los hombros...

¿Pero quierensu destierro.Rey?Siesto es

de

su credo, ¡quevenga la nueva fe,

que

aprendan

de nuevo

los Braminesla verdadi

25

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(22)

Rabindranath T a g

o r e

REY

(A

¿a

REINA.)

Anda,

vamos

allevár- nosla

de

aquí... Mira, mira, cuántajente por la calle...

(Salen)

{Tropel de

BRAMINES

enlacalle. Llegangri- tandobajo elbalcóndel Palacio)

BRAMINES

¡Destierro paiala hija delReyl

KEMANKAR

{Así, así, amigos! ¡Firmes en vuestro deber!

La

mujer es

mal

enemigo, por-

que

larazón

no

vale

nada

en su contra y la fuerza se avergüenza ante ella. El poder del

hombre

se rinde contento a su impotencia,

y

su debilidad se guare-

26

(23)

ce enlos

muros de

nuestrospropios co- razones.

PRIMER BRAMIN

¡Queremos

audiencia delRey! ¡Que-

remos

decirle

que

esconde en su nido

una

víbora venenosa

que

está picando

el corazón

de

nuestra santa relijiónl

SUPRIYA

¡Larelijiónl ¡Valientenecedad!

¿Qué

relijión es esa

que

exije el destierro de

una

niña inocente?

PRIMER BRAMIN

¡Cállate tú, Supriya! ¡Siempre tienes

que

venir a estorbarnos

con

tusnece- dadesl

SEGUNDO

BR.'\MIN

Nos hemos

unidoendefensa

de

nues- tra fe...

eressiempre

como

lagriete- cilla de

una

pared,

como

la sonrisa im- perceptible en los labios pegados del desprecio.

27

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(24)

Rabindranath T

a

g

o r e

SUPRIYA

<Fero creéis

que

por ser

muchos

vais a descubrir la verdad,

que

vais a aho- gar larazón

porque

gritéisunidos?

PRIMER BRAMIN

¡Ebu ya

no

se te

puede

tolerar, Su- príyal

SUPRIYA

¡No soy yo elinsolente, sino los que reforman los libros santos a la

medida

de sub miserables corazünesl

SEGUNDO BRAMIN

¡Fuera, fuera el enemigol

PRIMER BRAMIN

Creemos que

la hijadel

Rey debe

ser desterrada.

Quien

piensedeotro

modo, puede

salir de aquí.

SUPRIYA

Bramines, osequivocasteiscreyéndo-

me

de los vuestros.

No

soy yo

sombra que

ossiga ni eco

que

os conteste.

No

admito

que

laverdad esté de parte

de

(25)

quien grite más» y

me

avergüenzo

de

una relijióii

que

necesita de la fuerza paravivir.

(A KEMANKAR.)

•..¡Amigo mío,

déjame que me

vaya!

KEMANKAR

No, no.

Yo

que

eres

ñrme

en el obrar,

que

sólo vacilas

cuando

estás ca- vilando. Calla, calla,

que

la hora

no

es

buena

parahablar...

SUPRIYA

|No hay cosa

más

difícil

de

soportar

que

la fe ciega del estúpidol ¡Mira

que

pensar

que

se salva nuestra relijion

echando de

su casa a

una

niña!

jY qué mal

hace ella en creer

que

la verdad y

el

amor

son cuerpo y alma de la reli-

jión?

¿No

es estala esencia de toda fe?

KEMANKAR

La

relijión es

una

en esencia, pero diversa en sus formas,

como una

es el

agua y, sin embargo, las orillas la limi- tan

y

laguardan,distintaparacada pue-

29

(26)

Rabindranath T a g

o r e

blü.¿Y poi

que

tú tengasunaíacnte viva en tu corazón, has

de

despreciar a los

que

necesitan ir a beber del agua

de

la fuenteantigua,cuyas suavesladeras ver- des están enternecidas porlos siglos» y sus árboles centenarios cargados del fruto eterno?

SUPRÍYA

Bueno, amigo mío, ¿te seguiré,

como

siempre!...

Me

callo...

(TERCER BRAMIN)

TERCER BRAMIN

¡Traigo

una

gran noticial ¡Nuestras palabrashansidooídas,y elejércitodel

Rey

se

pone

de parte nuestra!

SEGUNDO BRAMIN

¿El ejército? ¡No, eso no, eso nol 30

(27)

riüMER

BRAAIIN

¡No, eso huele a rebelión!

SEGUNDO BRAMIN

Kemankai\ no me

gustan las cosas estremas...

PRIMER

fiRAiVÜN

La

victoria nos la dará la fe, no las armas.

Hagamos

penitencia; cantemos losversos sagrados;

invoquemos

el

nom-

bre de los dioses protectores.,.

SEGUNDO BRAMIN

¡Diosa, cuyaira es la única

arma de

tus fieles, dígnate venir a nosotros, y aplastacontra elpolvo elciego orgullo de los incrédulosl ¡Pruébanos la fuerza

de

nuestra fe,

y condúcenos

a la vic-

toria!

TODOS

¡Oyenos, Madre! ¡Desciende

de

tus rejiones celestialesy

cumple

tu

prome-

saentre los hombres!

(28)

Rabindranath T a g

o r e

(MALINI)

MAUNI

Aquí

estoy.

(Todosse inclinananteclla^ menos

KE-

MANKAR y

SUPRIYA,quepermanecen apartados, /;/irdudólos

.)

SEGUNDO BRAMIN

¡Al fin has venido, Diosa,

como una

hijadel hombre, oculto tu terrible po- der

en

lahermosuratierna

de una

niña!

¿Dónde

estaban lú, Madre?

<Quc

quie- res

de

nosotros?

MAUNI

Os

oí gritary hebajado a

mi

destierro,

SEGUNDO BRAMIN

¿Has bajado del cielo

porque

te lla-

maban

tus hijos

de

la tierra, verdad?

32

(29)

PRIMER BRAMIN

¡Perdónanos, Madre! ¡Este

mundo

se

desmorona

y necesita

que

lo socorras!

MALINI

Nunca

os dejaréya.Siemprecreí

que

encontraría

de

pai*enparvuestraspuer-

tas. Clamasteis por mi destierro, y yo desperté del fausto y el placer

de

la casa del Rey...

Kli.M.\NKAR

¡La Princesa!

TODOS

¡Lahija del Rey!

MALINI

He

salido de

mi

hogar para poder

vivir en elvuestro.

Decídmelo de

veras:

¿me

necesitáis?...

Yo

vivía recluida en mijuvLiilud .solíLaiia, y que

me

Hu-

maban

desde fuera.

¿Me

llamabaiso fué sólo

un

sueño mío?

PRIMER

BRAAILN

Sí,

Madre,

te llamábamos,

y

has 33

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(30)

Rabindranath T

a

g

o r e venido y te has sentado en el corazón

de

nuestros corazones.

MALINI

Nací y viví en la casa

de un Rey

y

nunca me asomé

por

mi

ventana.

Yo

había oido

que

el

mundo que

yo no po- día ver era

muy

triste; pero

no

sabía

dónde

tenía su dolor. ¿Queréis decír-

melo

vosotros?

PRIMER BRAMIN Dan

ganas

de

llorar, oyéndote...

MALINI

...¡Cómo sale la luna

de

esas nubes!

¡Qué pciz hay en el cielo! Parece

como

si abrazara al

mundo

bajo el

manto

in-

menso de

esa luz

de

plata. ...¡Cómo se va el canunu cnlre los árboles solem- nes,

de

sombras quietas! ¡Las casas, el templo,laribera,tanvaga y triste allá a lo lejos!...

Me

parece

que

he descendi-

do como

la lluvia súbita

de una nube

34

(31)

de

ensucñoi), al camino de este

mundo de

loshombres.

PRIi\lER

BRAMÍN

¡Tú ereselalmadivinadeeste

mundo!

SEGUNDO BRAMÍN

¿Por

qué no

se partieron de dolor nuestraslenguas

cuando

gritábamospor tu destierro?

PRLMER Bl^MIN

{firamines,llevemos

de nuevo

anues- tra

Madre

asucasa!

(TODOS.)

|Viva la

Madre

del

mundo!

¡Viva la

Madre que

es nuestra en el corazón de la hija del hombre!

{Sale MALINI, rod^acUi de los

BRA-

MINES. Quedan solos

KEiMANKAR y

SUPRIYA.)

KEMANKAR

La

ilusión se ha desvanecido... Su-

(32)

Rabindranatk T

a

g

o r e

priva,

dónde

vas, así,

como un

so- námbulo?

SUPRIYA

Déjame,

déjame que me

vaya...

KEMANKAR

¡Sé íueite!

¿También

vasavolai'al

fuego con ese ciego enjambre?

SUPRIYA

¿Pero fué

un

sueño,

Kcmaukar?

KEMANKAR

Sí, todo fué sueño... ¡Abre los ojos!

;Uespierta!

SUPRIYA

...Tu esperanza en el cielo es falsa,

Kemankar. Yo

he vagado

vanamente

por eldesierto

de

lasdoctrinas,y

nunca

encontré la paz. Xi el Dios de la

mu-

chedumbre, ni el Dios de loslibrosson

mi

Dios,

porque

nunca

me

respondie- ron ni

me

consolaron. ¡Pero al fin he encontrado lo divino, respirando vivo entre la vida de los hombres!

36

(33)

M

KEMANKAR

¡Ay, amigo mío!

¡Qué

terrible

mo- mento

aquel en

que un hombre

es en-

gañado

por su corazón! £1 deseo ciego se hace su evanjelio, y su fantasíausur-

pa

eltronoaugusto

de

susdioses...^Aca- so

puede

ser esa luna,

dormida

entre

el vellón de Lis nubes,

emblema

ver- dadero

de

larealidad perdurable?

Ma- ñana

volverá el día desnudo, y la

ham-

brienta multitud empezará

de nuevo

a echar sus redes en el

mar de

la exis- tencia; y esta noche de luna, apenas se recordará

más que como un manto

im- palpable

de

irrealidad, tejido con sue- ños, con sombras y con ilusiones. ¡Así es latela májica

que

tejen los encan- tos fujitivos de

una

mujer; y¿es posible

que tomen

nunca el lugar

de

la verdad

más

alta? ¿Puedecreenciaalguna nacida

de

tu caprichosaciar lased del medio-

37

(34)

Rabindranalh T

a

g

o r e

día

que

abre su inmensaboca,despabi- ladoen el calor ¿urdiente?

SUPRIYA No

sé,

no

sé...

KEMANKAR

Entonces, sacude tus sueños

y

mira ante ti.

La

casa antigua

que amamantó

a los siglos está ardiendo.

Los

espíritus de nuestros padres yerran, suspensos, sobre las

inmmentes

ruinas,

como

paja- ros que graznan ¿ubre sus nidos

ame-

nazados.

No

es

momento

estedevacilar.

Está oscurala noche y todos duermen, y losenemigosllamana las puertas, bo- rrachos

de

ilusiones, para estrangular a sus hermanos...

SUPRIYA Soy

todo tuyo...

KEMANKAR

...Debo huir.

SUPRIYA

¿Huir: ¿A dónde?¿Para qué?

(35)

M

KEMANKAR

Me voy

a otias tierras, porotros sol- dados, porque este motín pide sangre

que

lo apague.

SUPRIYA

Pero si nuestros soldados están dis- puestos...

KEMANKAR

No

esperes

nada de

ellos. (Míralos,

como

mariposillas, volando también al-

rededor de lahoguera! ^;No los oyesgri- tar? ¡NeciosI ¡Todala ciudad, loca, en- cendiendo lámparas

de

ñesta ante la pira funeraria de su propia fe sagrada!

SUPRIYA

Si has de irte, llévame contigo...

KEMANKiM^

No;

tú quédate aquí,

y

vijila,

y

ad- viérteme. Pero, amigo,

que

tu corazón

no me

seainfiel,fascinadopor lo

nuevo

de una

mentira.

(36)

Rabindranath T

a

g

o r e

SUPRIYA

La

mentira es nueva, pero nuestra amistad esantigua. Estaeslavezprime- ra

que

nos separamos desde niños...

KEMANKAR

¡Que

sea la última!

£n

el

mal

tiempo, los lazus

máb

íucrtcs ceden, los amigos se revuelven contra los amigos,losher-

manos matan

alos hermanos. ...Yoir

porla sombra, y enla

sombra de

lano- chevolveréa encontrar

mi

puerta;^*pero encontraré a

mi

amigo, velandopormí,

con

lalámparaencendida.^...Espero

que

así sea.

(Se van)

40

(37)

(El

REY y

elPRINCIPE salen albalcón)

REY

No

tendré otro remedio

que

deste- rrarla...

PRINCIPE

Sí, padre; sería

malo no

hacerlo, ; pronto.

REY

Espera,hijo, espera...

No

dudes

nun

ca

de que

sabrécumplircon

mi

deber-

La

desterraré; está tranquilo...

(SaleelPRINCIPE)

(38)

Rabindranath T

a

g

o r e

{La

reina;

REINA

...^Dónde está?

¿También

laescondes

de

míí...

¿A

quién?

REINA

¡A

mi

hija) ¡A Malinil

REY

¿Pero

no

está en su cuarto?

REINA

¡No;

no

la encuentro por ninguna

parte!

¡Ve

con tus soldados, y búscala por todas las casas

de

la ciudad! ¡Nos la

han

robado, nos lahanrobadol ¡Des- tiérralos a todos! ¡Deja la ciudad vacía, hasta

que

nos devuelvan a nuestrahija!

42

(39)

REY

¡Latraeré,

aunque

se

hunda mi

reino!

(BRAMINES y SOLDADOS

traenaAlALINI, entreantorchas encendidas)

REINA

¡Hija

de mi

vida! ¡Mala!

<Cómo

pu- diste huir de mí, que no tequito de en- cima los ojos?

SEGUNDO BRAMIN

No

le digas nada, Reina.

Vinu

anos- otros parabendecimos.

PRIMER BRAMIN

«

No

es vuestra sólo...

También

nos pertenece anosotros...

SEGUNDO BRAMIN

(No nos olvides, Madrecita nuestra!

43

DigitizedbyGoogle

(40)

Rabindranath T

a

g

o r e

¡Sé tú la estrella

que

nos guie por el

mar

sin caminos de la vida!

MALINI

Mi

puerta está ya de par en par para siempre.

Nunca más

nossepararánestos muros.

PRIMER BRAMIN

¡Dichosos nosotros, yla tierraen

que

nacimosi

(Se van)

MALINI

Madre, he traídoel

mundo

a tucasa...

Siento

como

si

mi

cuerpo

no

se

me

aca- bara... ¡Mi vidaylavida del

mundo

son ya una sola vida!

REINA

...Sí, hija mía; ahora ya no necesita- rás irte nunca. ...¡Que entre el

mundo

44

(41)

aquí, para ti y para tu madre!... Hija mía, va a ser ya la segunda vela noc- turna... Siéntate aquí... Ven... Tranqui-

lízate... ¡Esta llama viva

que

tienes den-

tro, le está

quemando

el sueño a tus ojob!...

MALINI

(Abrazando

a

sumadre.) ...¡Qué cansa- da estoy, madre!... Mira

cómo

tiemblo...

¡Qué

grande es este mundo!... Madre, cántame tú,

que

quiero dormirme... ¡No sé

qué

tengo,

que

estoy llorando!...

¡Me

está cayendo

una

tristeza enelcorazón!

(42)
(43)

DigitizedbyGoogle

(44)

(yardin delPalacio)

(xMALINI

y SUPRIYA)

MALINI

...¿Qué quieres

que

te diga.>

Yo no puedo

discutir contigo»

porque no

he leído los libros

que

tú...

SUPRIYA

Síj pero es

que

yo sólo soy sabio en- tre los tontos. ¡Estoyliailode argumen- tos

y

libros! |Sé

mi

guía, Princesa,

que

yo te seguiré

como

la

sombra

a la lámpara!

MALINI

Bramiii, cuando tú

me

preguntas,

me

49

(45)

Rabindranath T a g

o r e

parece,

de

pronto,

que

yo

no

soy nada, y

no

séquéresponderte.Esmaravilloso

que

hasta tú,

que

todo lo sabes, vengas apreguntarme a mí.

SUPRÍYA

Pero yo

no vengo

a ti porsabiduría.

¡Ojalá pudiese olvidarcuantohe sabido en

mi

vida!

Los

caminos son infinitos, sí, pero les faltaluz.

MALINI

¡Ay, cuanto

más me

hablas,

más

sien- to

mi

miseria!

¿Donde

tengo aquellavoz

que

bajaba delcieloa

mi

corazón,

como

elresplandorinvisible

de un

relámpago?

¿Por

qué no

viniste tú aquel día; por

qué

te quedaste en lo lejano

de

tu duda?

Ahora que

estoy frente a frente del

mundo,

mi corazón se

me

ha vuelto tímido, y

no

llevar el timói>

de

este gran navio

que

he

de

dirijir.

¡Me

siento tan sola, y es tan grande el

mundo,

y

tienetantos caminosi |Y la luzdelcielo 50

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(46)

M a

l i

n

i

viene

de

repente y se borra al puntol

^iQuieres

ayudarme

que

erestaninte- lijente

y

tan entendido?

SUPRIYA

¡Qué

fortuna la

mía

si pudiera ayu-<

darte!

MALINI

A

veces,

cuando

estoy entrelos

hom-

bres,

me

miro

de

pronto y

me

asusto

de

mí, yladesesperación

me

para todaslas corrientes

de

lavida. ^Querrías túayu- dainie, amigo mío, en esos

momentos

vacíos, y decirme

una

palabra

de

espe- ranza

que me

vuelvaala vida?

SUPRIYA

Sí, procuraré estar siempre prepara- do.

Haré

sencillo y piu-o

mi

corazón, y

pondré

mi pensamiento enpaz parapo- der servirte.

51

(47)

(Un SERVIDOR)

SERVIDOR

(A MALINI.) Ahí

están unos

hom-

bres del pueblo

que

quierenverte.

MALINI

Hoy no

puedo.

Que me

perdonen.

Necesito tiempo para pensar

y

descan-

sar. (Sevael

SERVIDOR.)

...Siguecon-

tándome

de tu amigo

Kemankar. ¡Cómo me

gustaríasaber de vuestra vida

y de

vuestras pruebas!

SUPRIYA

Kemankar

es

mi

amigo,

mi

hermano,

mi

maestro.

Desde

joven,fué su enten- dimientoseguro y fuerte, mientras

que

el

mío

estaba siempre aleteando,

dudo-

so. Sin embargo, élsiempre

me

luvo en 52

DigitizedbyGoogle

(48)

M a

l i

n

i su corazón,

como

lalunatiene sus

man-

chas. Pero

por

fuerte

que

sea

un

barco, basta

que

tenga

un

agujerito en su fon-

do

para hundirse. Era natural que yo hundieraa Kemankar...

MALINl

¿TÚ?

SUPRIYA

Sí; aquel díaen

que

losBramiaeshu- yeron avergonzados ante el resplandor

de

tu rostro y lamúsica del aire

que

te rodeaba, sólo

quedó

impasible Kemaii- kar.

Me

dijo

que me

quedaraaquí,

que

él se iba a otras tierras por soldados para arrancar

de

raízlanuevafe,delsa-

grado suelo

de

Kashi.

Lo

demás, ya lo sabes.

Tú me

diste nueva vida en tierra nueva. Aquellas palabras

«No

hay

más

vida

que

elamor»,

que

estuvieron siem-

[jie en mísinsentido,esperandosu ver- dad, túlasencamaste.

Mi

corazón llamó entonces a

mi

amigo,pero élestabafue-

(49)

ra del alcance

de mi

corazón...

Luego

vino su carta,

donde me

decía

que

lle-

gaba con

una

lejión estranjera, a aho- gar ensangrela nueva fe y a castigarte con la muerte. ¡Pero yo no

pude

ya más, yle di la carta alRey!

MAUNl

¿Pero

cómo

pudiste hacereso, Supii-

ya? ^'Córno le tuviste

miedo

al

miedo?

^No

habíasitio en

mi

casapara

Keman-

kary sus soldados?

(El

REY)

REY

¡Supriya, ven a mis brazos!

Llegué

a tiempo

de

sorprender a

Kemankar,

54

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(50)

I

M a

l i

n

i

y ya lo traen preso.

Una

hora más,

y

el rayo habríaestalladosobre

mi

casa dormida.,.

Ven,

amigo, ven..,

SUPRIYA

¡Perdóname, Diosmío!

REY

Ya

sabes

que

el cariño

de un Rey no

es cosa incorpórea*

Puedes

pedirlare-

compensa que

quieras. Dilo.

¿Qué

de- seas

de

mí?

SUPRIYA

Xada, Señor, nada. Viviré pidiendo

de

puerta en puerta,

REY

íPidiendo,

cuando

podías tenerdomi- niosdignos

de

tentar a

un

Rey?

SUPRIYA {Yo no

quiero nada!

REY

Te

comprendo. Sécual eslaluna

que

quisieras cojer con tus manos. ¡Loco;

ten el valor

de

pedir lo imposible! <Por 55

(51)

qué

te callas?

¿No

te acuerdas del día en

que

rezaste por el destierro

de Ma-

lini? ¿Por

qué no me

lopides

de

nuevo?

(A MALI

XI.) ...Hija mía, ya sabes

que

debes la vida a este noble joven.

¿Te

sería difícil pagarle tu

deuda

con tu...

SUPRIYA

¡No sigas, Señor, por

amor de

DiosI

Muchos

adoradoresganaronconsu vida la

más

alta realidad de su deseo. Si

yo

pudiera contarmeentreellos,sería feliz.

¡Pero aceptar lo

que

quieres,

de

tu

mano,

en pago

de una

traición!...

(A MALINI.)

Princesa,

no

es posible

que

tú,

que

vives en la plenitud y en la paz

de

tu grandeza,

comprendas

el secreto afán

de

esta alma pobre y triste...

No me

atrevo a pedirte

más

que esc

amor

piadoso

que

tienes para todoslos seres

de

la vida.

56

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(52)

M a

l i

n

i

MALINI

(^í/REY.) Padre, ¿qué castigo le da- rás a

Kemankar?

REY La

muerte.

MALINI

(Arrodillándose*) ¡Yo te pido que lo

perdones!

REY

Pero hija, ¿no sabes que es un re- belde?

SUPRIYA

(Al REY.) íTú

lo crees?

También

él lo creyó

de

ti; y venía acastigarte»

no

a robarte el reino.

MALINI

¡Padre»

no

le quites la vida! ¡Sólo asi tendrás derecho de ser amigo de quien te hasalvado la tuyal

REY

Supriya, ¿quéhago? ¿Vuelvo elamigo alos brazos del amigo?

57

(53)

SUPRIYA

Sería graciadigna

de un

Rey.

REY

Será concedida, tendrás

de nuevo

a tu amigo. Pero lajenerosidad

de un

rey

no debe

pararenesto.

He de

darte algo

mayor que

tu esperanza,y

no

sólo

como

recompensa, pues

me

has

ganado

el co- razón, y él está dispuesto a cederte su mejor tesoro.

(A MALINL)

...Hija mía, tú

no

eras antes tan tímida...

Tu

aurora

no

erarosa,sinoblancaydeslumbrante.

Hoy, una

tiernaniebla

de

llanto la sua- viza dulcemente a los ojos mortales...

(A SUPRIYA.)

Levántate tú, y ven a

mi

corazón,

que me

duele

de

tanta fe-*

licidad...

Y

ahora, déjame

un momento

con Malini... (Seva

SUPRIYA.)

¡Te

he

encontrado

de

nuevo, hija míal ¡Y

no

aquella estrella brillante del cielo,

que

eras, sino la dulce flor

que

se abre

en

latierra! ¡Hijamía,gloriade

mi

corazónl 58

Digitízedby

(54)

Mal n

t

(Un

SERVIDOR)

SERVIDOR Aquí

está el prisionero.

REY

Que

entre. (AparU*) ¡Ahí viene,

con

sus ojos fijos, su altivacabeza, su frente sombría y pensativa,

como

una

nube de

rayo

en

latormenta suspensa...!

MAUNI

Las cadenassienten, enél,vergüenza

de

mismas.

¡Cómo

se vuelve contra ese insulto a la grandeza! ¡Parece

un

Dios desafiando sucautiveríol

59

(55)

(K£MANKAR,

encadetíodú)

REY

¿Qué

castigo esperas

de

mí?

KEMANKAR La

muerte.

REY

¿Y si te perdonara?

KEMANKAR

l^odría rematar la obra

que

comencé.

REY

¡Poco

amas

la vida! ...^Quieres decir-

me

tu último deseo, si tienesalguno?

KEMANKAR

Quiero, antes demorir, ver a

mi

ami- goSupriya.

6o

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(56)

M a

l i

n

i

REY

(Al SERVIDOR.) Ve y

ruega á Su- priya

que

venga.

AL^LINI

...Me espanta el poderío

de

su ros- tro...

(Al REY.)

[Padre,no,

que

noven- ga Supriyal

REY

¿Por qué,hija?

No

temasnada...

(SUPRIYA. Va hacia

KEMANKAR

conlos brazosabiertos)

KEMANKAR

No,

todavía no.

Hablemos

primerolo debido, y luego vendrá el abrazo del amor. Acércate...

Ya

sabes

que me

gus- ta hablarpoco, y

no

tengo tiempo

que

6i

(57)

perder.

Yo

estoy ya juzgado. Tú, no.

Di, ¿por

qué

hashecho esto?

SUPRIYA

No me

podrás comprender,

amigo

mío.

Yo

tenia

que

sostener

mi

fe

aun a

costa de laamistad.

KEMANKAR

Sí,Supriya,te

comprendo.

luz

que

sale de lacara

de

esaniña, es

como una

voz que se viera.

echaste al fuego

de

sus ojos lafe

de

tuspadres y el bien

de

tupatria, y te forjaste

una

nueva fe encima

de

tu traición.

SUPRIYA

Tienes razón, amigo.

Mi

fe se hahe- cho perfecta en la forma

de una

mujer.

Tus

libros santos

nunca me

dijeron nada; pero ala luz de esos ojos, he po- dido leerellibro viejo

de

lacreación,

y

he

comprendido que

la verdadera fe está

donde

está el

hombre y

el amor.

Viene de

la mujer en su abnegada

ma- 62

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(58)

M a

l i

n

i

ternidad» y vuelve a ella en sus hijos;

desciende con el regalo del que da, y se abre en el corazón del

que

acepta.

Cuando

mis ojos se pararon enesacara llenadeluz,

de amor y de

secreta sabi- duría, acepté el

yugo de

esta fe

que

re- vela en el

hombre

lo infinito.

KEMANKAR

También

yo puse

una

vezmis ojos

en

esa cara, y soñé

un

instante

que

la fe había venido, al fin, en forma

de

mujer, allevarse el corazón del

hombre

alcie- lo.

Y

un momento

la música de mis

costillas,

y

todas las esperanzas

de mi

vida íiorecieron, llenas... Pero¿no atia- vesé

yo

el enredo

de

la ilusión, y

me

fui a vagar por tierras estrañas?

¿No

su-

frí, paciente, de

manos

indignas, todas las humillaciones?

¿No

paséporel dolor

de

dejartea ti,

mi

solo

amigo de

la in- fancia? ¡Y tú, mientras, te sentastea la

sombra

deljardín delRey,

y

enlagrata 63

(59)

neglijencia de tu ociosidad, tejiste

una

mentira

que

disculpara tu

enamoramien-

to, y lo llamaste relijiónl

SUPRIYA

Amigo

mío, <no es este

mundo

bas- tante grande para

que quepan

en él

hombres de

naturaleza tan diferente

como

las nuestras?¿Acaso lasinnumera- blesestrellas del cielo luchan por nin-

gún

predominio?

¿No puede

lafe,

como

ellas, lucir en paz, con sus distintas lu- ces, sql^fc los distintos

mundos

de en- tendimientos

que

lanecesitan?

KEMANKAR

Palabras,palabras.*. ¡Noestangrande este

mundo

inñnito

que pueda

permitir

que

vivanjuntas verdad y mentira; niel

amor

tan odiosamente

enamorado de

todo,

que

consienta

que

el trigo

que

grana para alimentar al hombre, ceda su sitio alos abrojos! ¿Puede ser jamás tan grande la traidora tolerancia,

que

64

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(60)

•m^

/•

••••

Mal

-i-r*^:..:: .

permita

que

nadiesocavela tierraíirme

de

laamistad) traicionandola confianza;

que uno muera como un

ladrón,defen- diendo su fe, y

que

el

que

lo engañó, viva calcado

de

honores y

de

riquezas?

¡No, no;

no

está el

mundo

tan duro to- davía

que

soporte, sin

que

le duela el

corazón, tan horribles contradicciones!

SUPRIYA

(Aparte a

MALINI.)

Señora mía, pur

acepto gustoso estos insultos...

(A

KEMANKAR.) Kemankar,

jgas tu fe con tu vida, pero yo

doy

nías, ¡por-

que

tu

amor

era

más

querido

que

la Vida, para mí!

KEMANKAR

¡Déjate de tanto hablar! ¡Las verda- des

deben

ponerse a prueba anteel tri-

bunal

de

la muerte! ¿Te acuerdas, ami-

go

mío, de

cuando

éramos estudiantes?

Pasábamos

la

noche

discutiendo, y por la mañana, corríamosa nuestro maestro,

65

(61)

ansiosos de saber de una vez quién te- nía razón...

I

Que

sea

de nuevo

la

ma-

ñanal

¡Vámonos

ala tierra detínitiva»" a preguntárselo tudo a la muerte!

Y

la niebla errante

de

la

duda

se desvane- cerá de

un

soplo, y nosotros, necios, veremos las cimas de la verdad eterna,

y

nos miraremos riendo. [Amigo, anda, traéle a;la muerte lo

que

creas

mejor

de ti, lo

que

tengasinmortal!

SUPRIYA Como

tú quieras, amigo...

KEMANKAR

¡Ven ahoraa

mi

corazón! ¡Te habías ido tan lejos, tan iníinilamente lejos

de

mí! ¡Pero ven ya

conmigo

para siempre, y acepta de quien te ama, la dádiva

de

la iiiucrte! (Golpea con sus cadenas a

SU- PRIYA,

quecaenmerto. Luego se abraza alcadáver

y

dice al

REY); ¡Que

venga ya elverdugo!

66

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(62)

M a

l i

n

i

REY

(Levantándose.) ¡Mi espada,

mi

es- padal

MALINI

¡Padre, perdona a

Kemankart

FIN

DEL POEMA

(63)

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(64)

Fifi.

AL AMOE,

por yuan Ramón Ji-

méftes 9

Maliki:

Acto i 17

ActoII 47

(NOTA

DE LA

TRADUCTORA:

NINGUNA

obra,ymenossi es traducción,puedete--

nertmientras su autorviva,sinounvalortransitorio.

Encada nuevaedición, estelibrosehaáeirdesnudando máSy maestrodesi mismo, liasta llegar a su tspresión pcrmanmic.)

Madrid, 1918.

FIN

(65)

ESTE UBRO

SE ACAB6 DB mPRIMIR EN LA TIP.'LTT, A. DE ANGEL ALCOY (s. EN C.)

DB MADRID EL 20 DE MARZO DE

I9I 3

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(66)
(67)

_0br^8,tr.Jo_Z.Camprubí

Jamenes. y.í97.

Mallñl

de R256

Se

(68)

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