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LA LIRA. JORNALERO, 5 9 O G PRECIO 4 REALES Imprenta del Centro Industrial y Mercantil, COLECCIÓN DE OBRAS LIRICO-DRAMATICAS.

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(1)

5

9 O G

LA

LIRA.

COLECCIÓN

DE OBRAS

LIRICO-DRAMATICAS.

EL

JORNALERO,

COMEDIA í;\ unacto Y ENPROSA.

PRECIO

4

REALES.

Imprenta

del

Centro

Industrial

y

Mercantil,

Piamonte, 2, bajo.

(2)

Stáb

%líM&oi

CATÁLOGO

DE

LAS

OBRAS

DE

ESTA

galería

LIRICO-DRAMATICA.

La Escala del infortunio, en

cincoactos, enprosa.

El Nigromante, en cuatro

ac-tos,enverso.

Elena, entresactos,enverso.

Guerra á muerte, en cuatro

actos, enverso.

Una corona demirtos,en

cua-troactos, en verso.

Dos madresyunsoloamor, en

tresactos, enverso.

COIs/fl:EX)I-A.S.

Zapatero átus zapatos,entres

actos,enprosa.

Mr. Boliche y compañía, en

tresactos,en prosa.

El Diablo en palacio, en tres

actos, enverso.

El Telégrafo eléctrico, entres

actos,enprosa.

Las Armasde lamujer, en

un

acto,enverso.

El Jornalero, en

un

acto , en

prosa.

JF/15.700,enunacto,enverso.

En

versoyprosa, en unacto,

en prosa yverso.

Un

tirano confaldas,anun

ac-to,enprosa.

El pueblo y laPatriaencueros

enelpaisdelaLuna.

A

pro-pósitoenun acto, enverso.

ElSiglo delbombo, entres

ac-tos,enverso.

ZLA.IiZTJEXiA.S.

ElBandido, en tres actos,en

verso.(Música propiedad de laGalería.)

LaSultana, entresactos, en

verso.

La Reina delas flores, endos

actos,enverso.(Música

pro-piedadde laGalería.)

La

Abuela, en dos actos, en

verso.

Una

estocadaalmaestro,en un

acto,enverso.

Mata-moros, en un acto, en

verso.(Música propiedad de laGalería.)

Rescate yesclavitud,enun

ac-to, enverso. (Música

pro-piedad delaGalería.)

Lo que está deDios..., en un

(3)
(4)
(5)

EL

JORNALERO.

COMEDIA ENUN ACTO,

ARREGLADA A

LA ESCENA

ESPAÑOLA

porel

ILMO. SR.

D.

AIRES

AVELiO

DE

ORIHllELA.

MADRID.

IMPRENTA DELCENTROINDUSTRIALY MERCANTIL,

Piamonte,2,bajo.

(6)

PERSONAJES,

DON

SEBASTIAN.

FKRNANDO.

ANTOLIN.

MARÍA.

CARMEN.

La

acción

pasa

en Barcelona,

en

1850.

La propicdnU üc estaol)raporlcncco;i!a (íaliMÍaI irico-il

rama-ticatituladaLALIRA,y nadiepodrasinsu porniisorpimprimirla

nireprescnlarlaonEspaña y sus pososioncs, ni cu Ids paisos

euque haya osocclphron enadelantocontralos iulcrnacionalcs.

Los comisionados dola(¡aloriason los osclusivos cncarjíados

<l(!lavonlado ejemplaresy delcobro de deroclios entodoslos

puntos.

Lasofií-.iuasdoladiie.cioudo l,\ LII{A so liallnn eslablocidas

enMadrid,callo delArcual, núui. i:j,cnlrosuolo.

(7)

ACTO

ÚNICO.

Interiorde unacasadecentemente amueblada.

Una

puerta enel fondo; otra lateral á la derecha.

Una

ventanaála

izquierda, practicable^,enprimer término.

ESCENA

PRIMERA.

CARMEN.-FEflNANDO.

Allevantarseeltelón,Carmenestaráhaciendo labor cercade una mesa,ála

derecbadel espectador.—Fernando fumauna pipay observa con

impa-cienciaaltravésdelosvidriosde laventana, y después porlapuertadel londo.

Fern. Siacabará de llegar!

Carmen.

Hermano

mio^, noteimpacientes.

Tu

mujer yano puedetardar.

Fern. Tardar!... tardar!...

Carmen. Dime^, Fernando; es cierto loque tu amigo

Anto-lin

me

hacontado?

Fern. Qué?

Carmen.

Que

si no tienes trabajo es porque túmismo te

(8)

-

r,

-Feíin. Siempre se ha de mezclar Antoliiien mis

iiegu-ciüs. Y...

tíunbien?

Carmen.

Ya

estáaquítu esposa.

[Maria entra por la pucrfa del fondo y se queda

turbadaalver á Fernando.)

ESCENA

11, LOSMISMOS.-MAUIA.

María. {Aparte.)Fernandoaquí!

Fern.

Has

salido mientrasyoestabafuera?

María. Sí,Fernando,yo..

.

Carmew. Ella teniaquehacery...

Fern. {A Carmen.)

No

hablocontigo. (.4María.)

Y

túdo

dóndevienes?

María. Yo... yovengo... de...

Carmen.

De

llevarnuestra laboralalmacén. María.

En

efecto, sí,poreso.

Fern. {Conironía.)Alalmacén!...

y

paraesohastardado

tanto?

Carmen. Sindudalaharianesperar...

María

Es verdad.

Fern. {Conironía.)Poresovienestanfatigada..

.

María.

He

queridollegar pronto...

Fern.

A

tan corta distancia,

y

traesloszapatos llenosde

lodo!

María. {Aparte.) Oh! quenolohubiese advertido!

Carmen.

Habrá

atravesadolaRambla, y en Barcelona, con

eltiempoquehace,yasevé, nuncafaltaallí

bar-ro. Elotrodia...

Fern.

No

tepregunto á tí. Cuando dos mujeres están de

acuerdo,el diablo que...

María. Nosotras de acuerdo?

Y

para qué?Paratrabajar

(9)

Carmen, María. Carmen. Fern. María, Carmen. Fern. María. Fern. María.

-

7

Para que nadanosfalte;

yaque

miseñorhermano

prefiere estarsin colocación...

Carmen!

No

esverdadloquedigo?Sí,señor, llenosde

tram-pas: no tenemosun cuarto...

y

todo lees

indife-renteá ese

hombre

sincorazón.

{Con aspereza.) Carmen! PorDios, cállate, amigamia.

Me

sobrarazón. Ciertoesque nodebo mezclarme

en vuestrosasuntos: tú eressuesposa:

y

yo^á Dios

gracias, nisuya nidenadie. Pero, si yo fuerasu

mujer, yaleobligarlaábuscartrabajo.

Puesbien;voyábuscarlo.

Vasásalir,Fernando?

Esinsufriblelaalgarabía delasmujeres. (Conternura.)Fernando!

{Fernandoladirigeunamirada de desprecioy sale

dando un portazo.)

ESCENA

III. MARIA.-CARMEN. María, Carmen. María. Carmen. María.

Ya

veslo quehas logrado. Fernando havueltoá

salir y... sinduda.

Mas

valeasí:se

me

resiste ver á un

hombre

sin

ocupación,mientrasque nosotras nodescansamos

niun instante.Verdad es que cuando tu señor marido sale,semeteenlataberna. Oh! y cuando

se emborracha, entonces,María, mi hermanoes

insoportable.Quélástima

me

das!

Esaesmisuerte.

Quiénte lo habia dedecir,cuandoapenashace dos

años quete casaste. Tú, quepedias haber hecho

unmatrimoniobrillante.

(10)

Carmen.

Mucho

sentirás haber dadola j)referenc¡a ;i

Fer-nando.

Maiua. Oh! eso nunca;tú no ignoraslo que quiero átu

hermano:estoyconforme con misuerte.

Carmen. Ya,cuandose desposócontigo, era un joven

labo-rioso, honrado,el mejor jornalero de laf;ihricade

D.Sebastian.

María.

Mi

padrino!

Carmen. Sí,tu padrino... elbuen hombretecreerádichosa.

Si él supieraloquesufres ahora... veinteveces he

estado á punto de escribirle y contarle todo...

todo...

María. Oh! habríashechc

muy

mal,Carmen! Verdades

quepaso algunos disgustos, perotu hermano

me

quiere aun.

Carmen. Sí, esverdad;poresosehadespedido de ose

modo

tan brusco:

y

en

un

dia

como

el de hoy. María.

Qué

me

quieres decir?

Carmen.

Has

olvidadoque precisamentehoy se cumple el

segundoaño detuboda?

María. {Disimulandola sorpresa.)Hoy...

En

efecto...

Carmen. Sí,

hazme

creerque lohabíasolvidado,, para

dis-culpar á Fernando: dime, pues, queéltampocolo

tendría presente... mientrasqueelprimeraño,en

día semejante...

me

i)areceque loestoy viendo...

con

mucha

galantería aguardaba cuidadoso :ique

túdespertases para presentarteun hermoso

rami-llete, y el par de pendientes de oro esmaltado. María. {Aparte.) Mispendientes!

Carmen.

Yo

no hablo de rególos en este año, porque, en

efecto, no tenemos dinero... Peroá lo menos, un

ramo, unaflor...

ün

ramo

me

parecequebien ha

podidocomprarlo...

Qué

podría costarle?

(yldr/r-tiendo que María se cnjufja acunaslágrÍ7uas.)Eso

es;yaestás llorando... mientrasque él entre

co-pasde vino...

(11)

9

Carmen.

Y

yotengo laculpa. Ah! lie hecho

muy

mal en

recordarteestas cosas... Vamos, no llores: nohe

dicho nada,nada ; tú tienes razón. Fernando te

ama. Puede que hayasalido para sorprenderte con

algún recuerdo. [Llaman á la puerta del fondo.

)

Están llamando. Esaslágrimas...{Carmense

diri-ge á abrir, y Maria se sienta á coser cerca de la

mesa.)

ESCENA

IV.

LOSMISMOS.-ANTOLIN,conunramodeflore?.

Carmen. Antolin. Carmen. Antolin. María. Carmen. Antolin. Carmen. María. Carmen. Antolin. Carmen. Antolin. María.

Hola! Nuestro vecino Antolin.

Buenosdias, Carmen; que talva?

Muy

bien, amigo mió.

V., María,,

me

permitirá...

Eh!

[Aparte.) Esun estraño,yse haacordado deella!

[Bajoá Antolin.) DigaV. queese ramono le

per-tenece.

Que

no

me

pertenece!Eh!

Que

este ramono?...

[Bajo áAntolin.) Silencio!

Qué?

[Alto.) Decia V. que ese ramo no era deV. [A

Antolin quelamira consorpresa.) Esplíquese V.

[Titubeando.) Sí... sí^ señor; este ramoes un ra-mo...

y

yo...

[Amedia voz á Antolin.)

De

Fernando.

[Sorprendido.)

De

Fernando, pues; de Fernando,

sí, señor.

[Tomando el ramo con prontitud.) Cómol Es Fer-nandoquienhaencargado á V. que

me

lo

presen-te? Oh! Gracias, amigo mió!

Buen

Fernando! [A

(12)

10

Carmín.

Kn

electo, lo que es yo no tenia razón. (Aiarlc.)

Pobre María!

Antoi.in. {A Carmen.) Pero...

Carmen. {A Antolin.) Cállese V.!

Antglin.

Como

yo lo he comprado porocho cuartos en el

Mercadode flores...

María. Oh! soy la

mas

felizde lasmujeres! (ExaminaíuJo

el ramo.)

Qué

hermosoes! Jazmines, rosas,

clave-les: voyá ponerlo en agua. {í>cvapor la derecha.)

ESCENA

V.

ANTOLIN.-CARMEN.

Amolin.

Vamos

á cuentas, Carmen; eseramo, eseramoera mió...

Carmen.

Lo

muy

bien; i>ero con comprarotro todoestá concluido.

Antolin. Ya, pero...

Carmkn. Fernandoledevolveráá V. el importe. (Se sienta

á coser.)

Antolin. (Aparte.)

Yo

decia bien; lo habia comprado por ocho cuartos.

En

fin, tanto vale. Bastaque V. lo

diga.

A

propósito. (Acercándose á Carmen.) Carmen.

Qué hay

de nuevo? Deje V. eso!

Antolin.

Qué

torpesoy!... (Levanta parte de la costuraque

ha dejadocaer.) Se

me

olvidabaya... SabeV. que

acabo de recibirunacarta de mi tia... pues, dela

tiadeMicaela?...

Yo

lahabiaescritoá Tarragona... y ella, corriente... como que

me

ha enviado un

pellejodevino, queya...

Carm'n.

Un

pellejodevino?

Antolin. Pero cosa soberbia, mayúscula, queni en

pala-cio... Cuando digo quees cosabuena! Quiere V.

que dispongamos unapaella,y allá,cercade

(13)

Carmen. Antolin. Carmen. Antolin. Carmen. Antolin. Carmen. Antolin. Carmen. Antolin. Carmen. Antolin. Carmen. Antolin. Carmen. Antolin. Carmen. Antolin. Carmen.

11

una

paella?

asuntodeque, majadero?

Cómo

á asuntode qué?

Y

nuestro casamiento?

V.estáenBelén conlospastores! Já...já... já...

(Ríe.)

Y

se rie! Puesno

me

habíadicho V...?

Sí; pero he cambiadodeidea.

Ya

no quiero

ca-sarme.

Cómo

queno?

Como

queno.

Y

por qué?

Porquesí.

Esuna razón perounarazón bastanteestraña.

Bien: porque de los hombres el mejor, asadito

y

conlimón; no hay uno que valgaesto. {Acción.)

Los

hay

buenos

y

malos.

Yo

no tengo necesidad desertandesgraciadacomo

María.

Oh!

En

cuanto áeso, yo puedoresponder por mí.

No

lo seráV....Porelcontrario... oh! yono

me

emborracharé... no fumaré...

Como

que

me

hace

daño. Bastasolo quepase por delante de un

es-tanco,para que elolorde lastagarninas

me

atufe

el sentido.

Yo

no

me

despediré delalmacén. Soy

muy

trabajador, ylo seré

mucho

mas cuando ten-gamos algunos Antolines pequeñuelos... pues...

media docenitapara empezar. Oh!....

Déjeme V. en paz!

Mi

hermano también era un

escelente jornalero,

y

sin embargo, á los diez y

ochomeses. Ah! nosé loque elmatrimonio hace

á lasmujeres, pero en cuanto á los hombres, los

cambiade

modo

que...

Pues qué, elmatrimonio ha hecho que Fernando

cambie?

Y

qué otra cosapuede ser?

Oh! Eseesotro cantar!

A

mí no

me

loha dicho,

pero debe tener algunapesadumbre

muy

grande.

(14)

'9

Amolin. Regla general: cuando un trabajador biencoloc

-do, deja la fábrica y el trabajo, y se entrega a la bebida, como no sea unvicio de nacimiento...

estoes, unacostumbre quele haya hecho

adíjui-rir la niñera...

En

íln, puede V. estar segura

(juc si él bebe, esporolvidarlaspenas. Pero... quépenas puedetenermihermauíj? Oh! las hay de varias clases... Tal vez

remordi-mientos.

Kemordimientos!

Sí, señora... porqueV.no sabrá esto, pero, antes

decasarse,Fernandotenia otra novia... se

llama-ba... Adriana. El caso e$ que él laplantó, y

di-cen malas lenguas...

Mas

bajo... siMaríalooyeá V....

Y

V.cree?...

Toma,

la pobrechica anduvode Herodesá

Pila-tos, por toda Barcelona... y aun seasegura que ha muertode pesadumbre.

De veras?

A

lo menos así se dice...

Y

por otra parte...

ha-brá llegado á oidos de Fernando... eso siempre

hace sensación... |Kjrque,por ejemplo, es como

si yo, que la he propuesto á V. matrimonio... no

es esto?

me

casara con otra á las primeras de

cambio...

Cahmkn.

En

cuanto áeso estí'i V. encom])lctalibertad.

Antolin.

No

digoyoeso estoesunasuposición: ademas, yo nosoy Fernando,yo, soyyo...

Carmkn. Silencio. Aquí estásu mujer. (Marínentra y pone

sobrevna cómodaun ramo deflores.

Cakmln. Antolin. CHUMEN. Antolin. CaIvMKN. Antolin. CAKMr.N, Antolin.

(15)

13

ESCENA

VI.

LOS MISMOS.—MAHIA.—DespuésD.SEBASTIAN entrage de camino con un

saco(le noche.

María. D. Seb. A^•TOLIN. Carmen. María. D.Seb. María. D. Seb. María. AlNTOLIN . D. Sed. Aktolin. D. Seb. María. Antolin. María. Amolin. D. Seb. Antolin. Carmen, D. Seb.

Aquíestará

muy

bien: el agua está tan fresca...

Qué

hermoso es! Verdad queesunbonitoadorno paraesta cómoda?

[Entrando.)

En

efecto,

muy

hermoso.

Hola! el fabricante, mi antiguopatrón..,

D. Sebastian!

Mi

padrino!

Sí, elmismo... soyyo.

Qué

tal?

Y

tú, Carmen?...

Qué

agradable sorpresa! Oh, soy

muy

dichosa!

Vds. no

me

esperaban, eh? Precisamenteesoeslo

que yo queria.

Vamos

á sorprender ámi ahijada,

me

decia yo altomar el camino dehierro de

Ma-taró.

Y

ya

me

tenéisacj^uí...Otro abrazo... bien...

muy

bien.

Mi

buenpadrino!

Y

yo, yo...

Hola! quién?Antolin!

El

mismo

que vistey calza. Con que se acuerda

V. de mí.

Tienesunafisonomíaquenoes

muy

fácilde

olvi-dar, sobre todoesanariz... já...já...

Y

Fernando,

quétal?estábueno?

Con

muy

buenasalud. Sr. Antolin?

Sra. María.

V. sabe dóndeestámi marido.

Hágame

V. el

fa-vor deircorriendo áavisarle.

Voy

almomento.

No, no: yale veré mastarde.

No

incomodarle.

Oh! á buenseguro queestoleincomode. Paralo

que élhace. [Carmen le daun 'pellizco.) Eh!

[Bajo áAntolin.) Calle V., yno sea tonto.

Estará en su trabajo, eh!

Vaya

quéolortan

(16)

lar hiy ;iquí? Cualquieradiria quohan estado

fu-iiiaiidoeu pipa.

Maiíia. lis verdad,padrino, <¡ue...

I). Ski;. l'cronoseráFernandoel fumador...ábuen segu-ro que...

Maíua. Oh! no, señor, eiertamenfe.

Lo

que es Fernando

n(» tiene esacostumhre...

Carmen. {Conpronlitud.) VA señor! El Sr. Antolin!

María. Sí, el Sr. Antolin.

A

molíN. Yo!

Car.mf.n. (íidjo áAntolin.) Silencio. (Alto.) Sí, Antolin. (A

(Antolin.)

V., lo mismo que yo digo, siempre

nosdesahumacon su tabacolahabitación, y...

Antolin. Pero...

Carmen. [Jiajoá Antolin.) CálleseV.

Antolin. (Aparte.) Sea enhora buena:no haceun instante

que mi ramo ha pasadoá ser de Fernando... y

ahora

mismo

también...

I). Sr.n. (Sacando una petara.) Hola! conquetúfumas, eli?

Carmen. Sí, señor; Antolin fuma...y él es el que al en-trar...

D.Sei;. Vaya: pruebaestos ricos puros,

y

yamedirástu

o})inion: álo menosvaldrán

mas

que ese mal

ta-bacoqueempleas en la pipa.

Antolin. (Aparte.)

Yo

pipa!., fumar!..

No

me

faltabaotra...

con que...

María.

No

sea V. melindroso... cuando mi padrinoselo

ofrece...

D. Ser. (A Antolin,quetomaun ri(/arro vacilando.)Vamos, tomaotro:sontral)ucos,como noloshabrás fuma-domuchas veces.

María. (Qne ha encendido un fósforo, se lo presenta á

Atitolin.)Vaya, Sr. Antolin.

Antolin. Estasí que esotra.

B. Ser.

Fuma,

hombre, nogastescumplimientos. Carmen, (/injo á Antolin.) Encienda V. para que se crea

(17)

15

Amolin. [Encendiendo condisgusto.)Estávisto, noha)'mas remedio.

D. Seb.

Qué

tal?

Aktolin. Magm'fico;ochenta veces!...(Voy áecharlas

tri-pas por la boca.)

Carmen. Oh! lo encuentradelicioso. (BajoáAntolin.)

Fu-me

V.

D. Seb.

Yo

locreo.

María. Con que iráV. áavisará Fernando, no es cierto?

Antolin.

Con

mucho

gusto. (Loque yo deseo es sahr de

aquí.)

Carmen. (Bajo á Antolin.) Eh!que seapaga!

Antolin. [Bajo á Carmen.)

Ya

fumo... si esto

me

sirviera

de méritoparaquenosacercásemos ála vicaría...

Carmen. {Bajo.)

Ya

le he dicho á V.quenones. Antolin. {ídem.)

Y

el pellejo demitia?

Carmen. Será para V. solo.

Fume

V.! Antolin. Pero, señora...

María.

Vaya

V. pronto, Sr. Antolin.

Antolin. Sí, señora, voy... ya voy... {A Carmen.) MireV.

fumode rabia por versipuedorebentar...

{Vase'porelforo.)

ESCENA

VII.

D.SEBASTIAN.-MARÍA .-CARMEN.

D.Seb.

Qué

tiene esemuchacho? Carmen. Nada, D.Sebastian.

D.Seb. Parece que noiba con

mucho

gustoen busca de

Fernando. Eltiene razón...

No

esbueno

interrum-piráunjornaleroensu trabajo;á Fernandosobre bre todo, queestan laborioso.'

Vamos

que tehe dadoporesposo el mejor operario que yu he te-nido.

(18)

k;

María. Sí, señor; esverdad, esverdad, padrino! Peroen

estos momentos Fernando u>)tiene ya tanto que

hacer.

D. Sf.b. Cómo!

María. Lospedidos no son constantes; porconsi¿juiente,

él aprovecha estas circunstanciaspara descansar

algunosdias.

D. Si:n.

De

veras?

En

hora buena ; todovieneá pedirde

boca. Precisamente tendremos

mas

tiempo para

estarjuntos... porque yopasoel diacon Vds.

To-ma, ves, María, [Sci'talandoun saco de noche que

hapxiestosobreunasil'.a alentrar.)ahí traigo

bo-tellasde vinoañejo.

María. Siempre tan obsequioso.

D. Seb. Parabrindar por tu feücidad.

Carmen. Oh! Si supiera... (Aparte.)

D. Seb. Siguessiendo dichosa?

María. Oh! sí, padrinomío.

D. Seb.

En

eso es enloquehe pensadoconstantemente...

Tu

padre fue tan amigo mió...

Una

vez vinimos

juntos desdeMataró áBarcelona... no habia

en-tonces caminodehierro...Elpobre aquí acabósus

dias...

y

yo leprometívelar siempreporla

felici-dad de suhija.

María. V.hacumplido exactamente supromesa.

1). Ski;.

A

decir verdad, pude liaberte prv)porcionado un

casamiento

mas

brillante.

Mi

sobrino,porejemplo,

escelente chico; ypor

mas

señas, picarilla, quetu caritade perlas lotraiafueradequicio.

María.

De

veras?

D. Seu. Peroélhabiarccibiaounaeducación

muy

distinta,

aficionadoal lujo y á laostentación:tú eras

mas

á propósito para hacerlafelicidaddeun

jornale-ro...y como habia entre mis operarios cierto

jo-ven... Fernando, quenote disgustaba, que

sepa-mos, embarqué á mi señor sobrinopara

(19)

-

17

ha consolado de la ausencia, casándose con una

buena muchacha.

María. Oh!

Me

alegro

mucho

queseafeliz.

D. Seb. Pero si... {Carmen, que duranteestaescenaha

va-ciado elsaco de noche, le¡.resenta.) *

Carmen. YeaV.

D. Seb. Bien.

Has

sacadotodo?

Carmen.

No

queno.(Mostrándole aplastado.)

{Ruidode voces fuera.)

D. Seb.

Qué

gritos sonesos?

Fern. {Porfuera.)

He

dichoqueno

me

dalagana.{Entra.)

D. Seb. Eslavoz de Fernando.

María. {Bajo á Carmen.) Diosmió!...Diriaque...

Carmen. {Aparte.)

Que

yaestáebriocomo de costumbre.

María. Ah!...

ESCENA

VIH.

LOS MISMOS.—FERNANDO.

Fernandoentraempujandolapuerta bruscamente, conla>pipaenla l)Oca,

algoborracho,aunqueenlaescenase despeja del todo.

Fern. María. Fern. D. Seb. Fern. María. Fern. Marta.

Está bien:cuando

me

pregunten, yaveré yoeso.

{Corriendo á él.) Fernando... mi padrino... por

Dios...

{Fernando guardalapipaprecipitadamente,yse

di-rigebamboleando á D. Sebastian.)

Hola, D.Sebastian!

Aquíestámi mejor amigo.

Sí, sí^ D. Sebastian. {Da algunosvaivenesy

tropie-za conD. Sebastian.)

{Aparte.) Dios mió! le va á conocerelestadoen

queestá... y...

Conque esV.? Sí, eh? V.,D. Sebastian? Bien. {Rajoá Fernando.)PorDios,nohables!

(20)

IS

-Fkrn. {/(lemá.]faria)Eh! Déjame.

1>. Sf.r. {A Fernando.)

A

ver, hombre,míramemnsatento.

Tienes losojos... si noteconocie.»ie áfondd,

inra-riaquevienes dela tabernil.

Maiua. (Aparte.) Ah!

Ff.rn. Taberna?

Yo

le eontaré á V, lo que h;iy... pue,s,

yo le esplicaréá V,, sí, señor... yo...

Maiua. Sabe V. lo que es, parlrino mió?

Un

amigo, que

vino á buscarle haceunmomento,pues,para

con-fiarle cierto trabajo: como yoledecia áV....

y

V.

sabe, loe jornalerí;s hablan de sus negf)ciosenla

taberna;y Fernando, comonoacostumbra á

l)e-ber... con unsolo vaso de vinoessuficientepara

que lo haya hechodaño...

Ff.rn.

Un

vaso...sí... y nada mas... un vaso...y veintey

cuatro...

Carmfn. (Aparto.)Sinofuera

mas

queeso...Oh!Si yofuera

su mujer!

D. Sf.d. Esono es nada; ámítambién

me

hasucedido po-nerme calamocano con unvaso devinoen ayunas.

A

propósito, dime: tú estás sincolocación fijapor

el momento?

Fr.nN. Quién le ha dicho á V....?

María. Acabode contar á mi pjidrinoque hace algunos

dias estás sintrabajo. El pobre Fernandoes in-cansable, y...

I). Seh. Tanto mejor. Con eso tendrás tiempo de

reflexio-nar sobre lo'quete vengoá proponer.

Fern. ConqueV. tieneque proponerme algo?

1). Sfp.. Sí, hijos mios; confieso á Vds. francamenteque

ílesdeque

me

heseparado delos negocios

me

fas-tidio.

María. V. quees tan rico!

I). Sf.r. l>ico, rico! Eso no impide que unose fastidie:por

el contrario.

He

adoptado para distraerme las

par-tidas de cacería, de pesca... "presentarme como

(21)

María. D.Seb. Carmen. María. Fern. María. Carmen. Fern. I). Seb. María. Fern. D.Seb. Carmen. D.Seb. María. D.Seb. María. Fern. María. Carmen, María.

19

quecon eso se divierten; yo, sin embargo, nada.

El estado de cosechero

me

fatiga;quiero volveral

laberintodelafábrica, delos negocios... V.?

Sí: quiero establecer otra fábrica de tejidos de

primeraclase;

y

comonecesitoáun

hombre

activo

intehgenteylaborioso, he pensado asociarme con

Fernando.

Qué

felicidad!

Conmigo?...Esque...

Gracias, padrinomió.

(Bajo á Femando.)

Ya

tienes trabajo: creo que

estavez nolo rehusarás.

Déjame!

{AMaría.)Estás contenta? Bien: ese esmiregalo,

mi ramillete.

Habíame

propuesto ofrecértelo al

despedirme, pero no

me

he podidocontener.

Oh! ha hecho V.

muy

bien! Cuánto tenemos que

agradecerá V.! Ah! Fernando, yo no te habia

dichoquemipadrino comecon nosotros.

Bien, D. Sebastian.

Sí, hijos mios; quiero tener elgustode pasar el

diacon Vds.

Pues voy ádisponerlo todo.

Bueno,bien.

Y

yo voyáponerme maselegante quede

costum-bre,para

mas

agradar á mi'padrino.

Eso es;Fernando sequedará conmigo. Nosotros hablaremosdenuestros negocios.

{Amedia voz á Fernando.) Fernando, mipadrino

todolo ignora;cuidado con cometeruna

indiscre-ción.

{Con aspereza ydesprecio.) Eh! déjame!

(Aparte.)Siempredesprecio! Diosmió! Diosmió!...

Vienes,María?

(22)

20

ESCKNA

IX.

D. SEBASTIAN.-l-lilllNANDO.

D. Seb.

y

bien, Fernando... pero te veo tan pensativo?...

Talvez miproposición?...

Fern.

En

efecto,D. Sebastian; eso,yotra cosa que...

D. Seb. Pero habíame confranqueza... qué tepasa?

Fern. Yo... tengoun amigo

muy

desgraciado...

D. Seb.

Y

poreso estástriste? Si puedo serútilá tu ami-go?ya sabes que...

Fern. Y"tanto...

D. Seb. Sepamosdequése trata?

Fern. Es unescelente joven... que ha hecholo que yo,

sehacasado.

D. Seb. "Vaya, vaya: pues en esono veo motivo alguno de pena.

Fern.

En

efecto: él creyó que hacia bien;

y

pues... él

ignoraba... enfin, éldeseaabandonará su mujer.

I). Seb. Abandonar ásu mujer? Pues qué, nolaama?

Fern. Oh... con delirio!... Sinofuera por eso, ya hace

mucho

tiempoqueestuviera lejos de ella. Cien

veces al dia forma la resolución de partir, y

cuando seacercael

momento

solemne, permanece

ápesar suyoclavado delante deella: cuando está

fuera de casa jura no volver mas, yá pesar de

todo, vuelve, yseencuentra aquí.

D. Seb.

Cómo

aquí?

Fern. Es... un vecino.

D. Seb. Ah! veamos.

Fern.

Le

falta valor, energía...

También

es

muy

cruel

cuandose quiere bien á laesposa, verseforzadoá

renunciar ásucompañía...

D. Seb. Ta, ta, ta, ta... siélvacilade esemodo, será por-queella nole habrá dado motivos.

(23)

D. Seb.

losconoces?

Fern. Sí, señor;yo... los conozco...y éltienepoderosas

razones para no desistir deesa resolución. Por

evitarunadesgracia mayor^, él quisiera

embar-carse... no importa para dónde...

Yo

he contado

con V., y como que V.tiene relaciones enpaíses estranjeros.

D. Seb. Precisamentelaocasiónnopuede ser

mas

oportu-na.

Mi

sobrinodesde

Nueva-

Yorck, en su última

carta,

me

encarga que le envié un hombre de

confianza... y...

Fern. Su sobrino!.. Bien,por vida mia.

D.íSeb. Allí se acaba decasar...

Fern. Oh, D. Sebastian!Escuantoyodeseaba!

D.Seb. Tú?

Fern. Pues, paramiamigo.

D. Seb.

Con

una carta mia... yoledaré unacarta.

Fern.

Hoy

mismo, no es verdad? El quisiera partir...

inmediatamentesi es posible.

D.Seb. Cuando quiera. Pero antes es necesarioque yolo

conozca, quesepalosmotivos.

Fern. Ah! esnecesarioqueV. sepa?...

D. Seb.

Y

eso, qué importa?

Fern. Ya... como

me

ha encargado el secreto... y

muy

particularmenterespecto de V.

D. Seb. Entonces

me

conoce?

Fern. Oh! mucho. *

D.Seb. Es alguno de mis antiguosoperarios?

Fern. Precisamente... y buenhombre...yoselo juro.

D.Seb. Calla, no hace

mucho

queseha casado?

Fern. ISIo.

D. Seb. Despuésque yo

me

retiré de Barcelona?

Fern. Pocodespués.

D. Seb.

Ya

adivino dequiénhablas.

Fern, V. adivina?

D. Seb. Toma. Antolinl

-w^-i

j

(24)

D. Sed. Por esu hace poco que le notaba yo un aspecto

singular. Con queese pobre diablo es

desgracia-do, eh?

Feun. Pues;él quisiera únicamente; pero, V. no ledirá

unapalabra«leesto... porque

me

ha recomendado

tanto, que nole descubra áV...

D. Sed.

No

tengas cuidado. Está bien; corriente.

Yo

te

daréunacarta óte la enviaré...Con quelaesposa de Antolin... yonola conozco,perosinduda

abu-sará de... (EntraMaría.)

Fern. María! Oh! no

me

diga V. nadadelantedeella.

D.Sec. (Bajoá Fernando.)Porsupuesto... (Alto.) Con que

estan felizAntolin, ysiempretan contento?{Bajo

á Fernando.)

Qué

tal, disimulo bien/

ESCENA

X.

LOS MISMOS.-MARIA.

María.

Ya

he concluido,padrino.

Como

me

encuentra V. ahora?

D.Sed. Perfectamente. El dia de tuboda no estabas mas

hermosa; no es verdad, Fernando?

Fern. {Con frialdad.) Sí... sí...

D.Seh.

y

lo dices así, siumirarla siquiera... Eh!

María. {BajoáFernando.)Fernando!PorDios,queno com-prendanuestroprí^tector!..

D. Seb. María

me

recuerda úmi buenaTeresa, enlaépoca

de CarlosIII.

Fern.

En

efecto: está enteramente

como

en el dia dela

boda.

ü.Seb.

No

le faltasinoelvestidodetul, lamantilla...

Fern. Sí, lamantilla.

D. Sed. Linda

como

unas perlas. Déjame contemplarte

(25)

-

23

-María.

Me

he puestolos mejores adornosque poseo para

agradar á miesposo

y

á V.

D. Sf.ií. Pero adviertoqueconlaprecipitación has

olvida-dolospendientes.

Fern. {Aparte.) Los pendientes! {Con intención de

re-celo.)

María. Es verdad... sí...los heolvidado... {Turbada.)

Fern. (Aparte.) Si los habrá vendidoalmismojoyero?

D.Seb.

a

tu edad^ cualquierapuede pasarse sin muchos adornos.

Fern. {Aparte.) Oh! voy á convencerme!

María. Vasásalir, Fernando?

Fern. Sí... salgo... tengoquehacerunadiligenciacerca

dela Rambla. Escosaurgente, delmomento..

.

María. Podráshacerlamañana!

Como hoy

mipadrinoestá

connosotros.

Fern. Con queno heser dueño demi libertad para

en-trary saUr... nofaltamas...

D. Seb. Oh! nolo retengas... él tiene quehacer... anda,

hijo, nolodemores pormí,

María. {Aparte.) Dios mió! Si volverá á la taberna. (.4

mediavoz.)Fernando,yo te suplico...{AD.

Sebas-lian.)Oh,volverá en seguida, padrino!

Fern. {Aparte.)Oh,si fueraverdad!

Mi

regalodeboda!...

{Alto.)Hastaluego, D. Sebastian.

D.Seb.

Y

deese

modo

dejasátu esposa?

Fern. Es que...

D. Seb. Vaya, vaya! no

me

gustaservirde obstáculo

nun-caáloqueestáenelorden:unapretón demanos...

Fern. {Finge quedala

mano

a su mujer.) Hasta luego,

(26)

21

-ESCENA X

I.

I). SLUASIIAN.-MAIUA.

D. Sed. (Aparte.) Porlo queveo,enestematrimonio pasa

algo...

Voy

á saberloporraímismo...Oh! conozco

á los cojosen el

modo

de andar... (Observando á

María quepreludiaunacanción.) Ellacanta...pero

esonoes natural. [Sentándose.) Veamos. -Venga

V. acá, doñaMaría.

María. Aquí

me

tiene V.

D. Sed. [Sentándola cerca de si.)

Te

acuerdas que así te

llamaba yo en otra época, cuando tenia que

echarte algún scrmoncillo.

María. Es verdad.

D. Seb. rime, hija mia,en dia tan señalado comoel de

hoy,

me

parecequeno estás tan alegre como

de-bieras.

Ha

entrado aquí algún ave demalagüero? María. Oh!porel contrario... yo...

I).Seb.

De

veras?

no

me

engañas.

Mar.

Como

V. looye. Escierto, padrino, queV. habrá

encontrado á Fernandoasí, como triste,

distraí-do... Yo, yolevoy á contará V. todo...

Fernan-do nunca

me

ha revelado nada de esto, pero yo

creo haberlo adivinado...

A

mí también á veces

me

causasentimiento...

I). Seb. Puesquésucede?Sepamos.

María.

Como

hace dos añosqueestamos casadosytodavía no hay frutode nuestromatrimonio...

I). Seb. Vaya, vaya!

Y

es eso lo que leapesadumbra?...

Aun

soisjóvenes...

Qué

diriastú si te hallasesen

mi lugar? Yo, que duranteveinte y cinco años de

cadena conyugalnopudeconseguirque mi

Tere-sa, que en pazdescanse... Ilabria sido

muy

dicho-socon tener un hijo... pues, unvaroncito...

Hoy

(27)

25

todos mis ahorros. Esto

me

hubierahecho mala

sangre... pero en cambio estaria entretenido...

distraido...

María.

Ya

se ve.

D. Seb. Pero entre túy yo hay

mucha

diferencia.

María. Ah! Si la Providencia

me

hubiera dadounniño,

lequerriatanto...

y

Fernando,Fernando también.

Esto eslo que le preocupa.

D. Seb. Estáscierta?

María.

Y

tanto! Cuántasveces enmediodesussueños he

tenido que despertarle, porque

me

ha causadcs

miedo la espresion de dolor que advertiaensus palabras!

Un

hijo!...

Un

hijo!... estasson siempre

sus esclamaciones. Después

me

ha mirado con el

mayor

desconsuelo, llenode agitación. Oh!

y

una

vez,

me

acuerdo

muy

bien,quele vi llorar

amar-gamente.

D. Seb.

Conque

eseso?

En

efecto, hay personas que se

consideran desgraciadas mientras notienen hijos;

ahítienes tú, el

mismo

Napoleón... Napoleónel

grande...

María. Pero yo he formadoun proyecto para que Fer-nandosea dichoso.

D. Seb. {Riendo.)

Un

proyecto?

Y

cuáles?

María. Se lovoyáconfiar á V.;pero conlacondiciónque V.

me

patrocine.

D. Seb.

Y

bien?...

María. V. sabeque

hay

el

mundo

muchos niños pobres,

huérfanos, á quienes los padresno seatreven á

reconocer,

y

que se encuentran solos,

desampa-rados...

D. Seb. Sí,muchosenvidianlo que otrosdesprecian.

María. Pues bien, yo habia imaginado que Fernando

adoptase...

D. Seb.

Qué

singularidea!...

María. Con estoélseria feliz... y yo también.

D. Sec.

lo crees?

Le

has ha':«la']o ya de eseproyecto''

(28)

20

María.

No

me

heatrevidoá tanto...

I). SF.n.

No

tehasatrevido?Pues nodicestú?...

María. Sí,señor; peroesel casoque V. aun no sabetodo.

D. Ser. Esph'cate, vamos.

María. (Agitadu.)

Oh,

padrino mió! Es un secreto...

temo...

I). Seb.

Un

secreto?...

rae sorprcndct.; habla... te lo

ruego,

María.

Ahora

me

es imposible;

me

falta valor...

mas

tar-de... {Viendollenar ú Carmen.) Carmen!

Mas

tar-de. {Se entraporla derecha.)

ESCENA

XII.

B. SEBASTIAN.-CAnMEN.-ANTOLIN.

Este entra porelfondo, pálido ypudiendo apenassostenerse.

Carmfn. Dios mió!

Y

en quéestado.

D. Seb. {Viendosalir á Maria.)

Mas

tarde.'...

Qué

signifi-caráesa turbación?

Carmen. Qué*pálido está V., Antolin!

Qué

lesucede? Antolin. Laspesadumbres...

D. Seb. Pesadumbres!... Pobremuchacho!

Antolin. {Enseñándole el cigarro que se ha fumado.)

Y

los trabucos.

Carmen. {Tomándoleelcigarro.) V.tiene laculpa. {Aparte,) Pobrecillo,casienterose lo hafumado.

D.Ser. Hola! hola!buen Antolin.

No

somos

muy

felices, eh?...

Antolin. Felices?... No, señor, D. Sebastian...y menos en

esteinstante. {Da algunasarqueadas.)

Tengo

muy

maloel estómago... Ah!

I).Skb. Animo,qué quieres! Conlis mujeres es necesario

filosofía. Fernando

me

lo ha contado todo

(29)

-

27

ees V.

me

permitirá. (Sesienta.)Lo quees yo, no

estoycontento...

D.Seb. {Bajoá ^nío/tn.)

No

hay

que temer nada...

Yo

vengoen tu ayuda...

ya

te desembarazaré...

y

luego,mañana...

Aktolin. Conquenopuede ser antes?

D.Seb. Podráspartir...

Antolin. Partir!...y adonde? (Admirado.)

D. Seb. ParaNueva-Yorck...

Yo

mismoteembarcaré...

Antolin. Embarcarme?... Pueseralo que

me

faltaba; ya

sientoyoelmareo...

D.Seb. Puestoqueeseestu deseo...

AnTOLiJí. [A Carmen.) Está bien... corriente... sí, está

he-cho...

Lo

oyeV., Carmen? que

me

voy á

embar-car!...

Carmen.

Buen

viaje.

D. Seb. Engañarasíáese pobre muchacho... todavía en la lunademiel. {Bajo á AntoUii.) Conque no te

ama?

Antolin {Viendo áCarmenqueva yviene.) Parecequeno...

Oh! lasmujeres sonla pielde Judas. (Llora.)

D.Seb. Vaya,, hombre, vaya, no te entristezcas...

Todo

seborra á dos mil leguas deaquí.

Antolin. Sí, señor; está visto... Partiré...

De

otro modo, como yo laviese todos los dias... seria tanta mi

pesadumbre...

y

entonces^ para distraerme de

estas penas, paradisiparlas,

me

emborracharia, lo

mismo quehaceFernando.

D.Seb. Eh?

Carmesí. Sr. Antolin!

Antolin.

Que

sí señor,

me

emborrachariacomo él.

D. Seb.

Como

Fernando?

Carmen. Cá,no, D. Sebastian... nocreaV. á esemajadero.

Antolines untonto...

No

sabe lo que se dice...

estámareado.

Antolin. Oh! yalopuede V. asegurar... que yo...

(30)

-is-clela taberna? Si no lopuede V.

disimu-vienc V.

lar...

ANTitLIN. Yo!...

Carmen. [Bajo.) Silencio he dicho. (Empuja á Antolin que

caeáplomosobreunasilladelaizquierda.)

Ve

V.;ni

puedeyatenerse...

D.Seb. {Reflexivo.) Sí, sí...

muy

bienveo que...

Antolin. (.4 Carmen.)

Muchas

gracias.

Carmen. [Bajo.) Silencio,repito. (Alto.)VeaV. el estadoen

quese presentaestaalh;ija...

Antolin. {Consigo mismo.) Esverdad... estoy en unestado

queya... ah!

Carmen. Hablar malde un amigo paradisculparse...

Vaya

una conducta digna deV., Sr. Antolin. (^1D.

Se-bastian.) Pero nocreaV. una palabra...

D. Seb.

Cómo

habia decreer!...

Carmen. Fernando es

un

hombre que nunca prueba el

vino!

Antolin.

Lo

quees yo...

D. Seb.

Ya

presumo... pues nofaltaba mas. {Aparte.)

Ya

sabré yoloque hay. {Se levanta.)

Carmen. Nosdeja V., D. Sebastian?

D. Sed. Sí, tengo que hacer una visita antes de comer;

pronto soy con Vds.

Carmen. Por supuesto que no creerá V. loque este

im-bécil...

D. Seb.

Qué

dudatiene! {Sale porelfondo.)

ESCENA

XIII.

CARMEN.

Antolin.

ANTOLIN.-CARMEN.

¡Muchas gracias!¿Estará V.

muy

satisfecho?

{Yendo din cómoda yarreglando un vaso deagua

con un azucarillo.) Maldito sea el que inventóel

(31)

29

Carmen. V. ha charlado

mas

que un loro.

Antolin. Yo... Puesqué?

Carmen.

Buena

la ha hechoV.: D. Sebastianqueestimaba

tantoá Fernando, le acababa de hacer una

pro-posición

muy

ventajosa... todo se lo

ha

llevadoel

diablo. V. tienela culpa.

Antolin. Esas tenemos?... cuando... Ah!... {Dando

ar-queadas.)

Carmen. Francamente: digo áV.queleabomino, le

detes-to,yen fin_,V. rae rebienta. Sí, señor,hombresin

corazón.

Antolin.

Tampoco

tengo corazón?

Carmen. Tampoco.

Antolin. RenunciaV. áverme? Carmen. Parasiempre.

Antolin. Pues, señor, está visto:ó

me

embarco enseguida,

ó

me

tiroporlamuralla.

ESCENA

XIV.

FJSRNANDQ,agitadoycolérico.-LOSMISMOS.

Fern. D. Sebastian... DóndeestáD. Sebastian?

Carmen. "Vaá volveral momento.

Fern. Bien:vé á llamar á María.

Carmen. (Aparte.) Dios mió, siempre enelmismoestado.

Fern.

No me

hasoido?

Carmen.

Y

para quéquieresá María?

Fern.

Y

á tíquéte importa?

Carmen.

De

seguro va á darlaun nuevo disgusto.

(Fernan-dosepasealleno deindignación.)

Antolin. (AFernando.)Dime, cuandotúfumasla pipa?...

Fern. Quítate deahí. (LedQ>im empujóná Carmen.)

(32)

30

_

ESCENA

XV.

LOSMISMOS.— MARÍAqueeiilM.

IVIaria. liómeaquí, amigomió.

Feun. Ella! quédesgraciadosoy!

Carmen. {HaJo á Mqria.)

Aun

estáalgo bebido.

María. (ídam.)

Me

lo temía... ymi padrino?

Carmen. Salió.

María.

Mas

valeasí.

Fern. (.1Antolin.)

Qué

haces tú ahí?

Antolin. Dime, cuindotúfumaslapipa?...

Fkrn. (.4Antolin.)Fuera!

Antolin. Fuera! fuera! Elcaso esquepueda marcharme...

estoy tanmalo...

Fern. (.1 Carmen.)

Y

tútambién. Quieroestarsolo, solo

conmimujer; lo entiendes?

María. Déjanos, Carmen.

Fern. {A Antolin.)Acabarásdemarcharte?

Antolin. Es c[ue... yo no sé... yo no sé si... {Sale por el

fondo:ruidocomo dehaber rodadolaescalera.)

Carmen. {Entrándose porla derecha.)Pobre María!

ESCENA

XVI.

FERNANDO.-MARIA. María. Feun. María. Fern. María,

Fernando,has estadootravez enlataberna? {Con aspereza.)Soy dueñodemi voluntad.

Sí, amigoraio;yo te lodigo,porquecomo estámi

padrino hoyconnosotros, si te ve conlacabeza

escitada.

Quieres decirqueestoy borracho?

(33)

31

Fern. Pues lo quiero. Bebo ybeberé mientras tenga

dinero.

María. Dinero?Demasiadosabesloque noscuesta...

Fern. Cuando no le haya... estoy resuelto... algunos

muebles

me

quedan: puesbien, losvenderé.

María

Nuestros muebles?

Fern.

Lo

quiero...

me

pertenecen.,, soyeldueño...

María. Sí, amigo mió; tú eresel dueño...

Fern.

aquí no tienesnada, nada absolutamente; lo

entiendes? Porconsiguiente, notienesque

decir-me

una palabra... Todo

me

pertenece...Aquíno hay nadatuyo... Porlo demás, túquedarás; una

mujeryaesdemasiadacarga.

María. Dios mió , Dios mió! El mismo que

me

amaba

tanto!...

Fern. Sácame todala ropa! {Señalandoparalacómoda.)

María.

Tu

ropa?

Fern. Sí, mi ropa:

me

voy.

María.

Te

vas?á dónde?

Fern.

A

tí qué te importa? Creestú que voyá llevarte

conmigo? no: teeng'añas.

María. Fernando!

Fern. [Concólerareconcentrada.)

Ya

tehe dichoque

me

saques todamiropa.

María.

Ya

voy á complacerte. {Aparie.)

No

lo

contra-riemos.

Fern. {La da un empellónpara apartarladela cómoda.)

No, no quiero que toques mis efectos... Lloras

tú?...

María. No...yonolloro... amigo mió.

Fern.

No

lloras, eh? Verdad!... átíqué te interesa?...

Sabesquete odio con todami alma?

María. Fernando, Fernando! porDios, no

me

digas tan crueles palabras; si tú supiesescuanto sufro...

Fern.

te has adornado^ figurándote que hablas de

persuadirme contu belleza;estás equivocada.

Yo

(34)

32

me

importa el brillo detusojos, ni lo negro<Io

tuscal)ellos?... Llorando,asíeres horrilde.

María. Cíllmate, Fernando;yo no lloro...

Fern. {Con rabia reronccntrada.)

Y

esverdad queno

llo-ra! Mientras que yo... {Vrortnnpcen láyrimas y

lasoculta.) yo... se

me

parteel alma.

María. {Queriendo arrojarse en sus brazos.) Fernando! FernandomióI...

Ff.rn. {Apartándola.) Déjame!

Que

siempre sea yo

dé-bil!... Concluyamos de una vez... No, no puedo

soportar pena tan desgarradora... {Saca ropade

las (jabelas y la arroja.)

Mari.v.

sufres?

Y

por qué? Dios mió... Sé franco...

cuéntamelo todo...

Yo

que daría mi vida entera

I)orevitarteel

mas

leve disgusto.

Ff.rn. María!

María. Fernando, cuéntame lo que tienes: te lo suplico

conel alma.

Fern. Quieresquete lodiga?Puesbien;vasá escucharlo

todo.

María. Sí,sí, habla, por Dios.

Fern. Habráscreidoqueelrepentino cambio demivila,

es hijo del estravíode los vicios; que yo

me

he

desprendido de toda clase desentimientos;queno

tengo nielde la humanidad; queen eldesenfreno

de mi conductadoy el primer paso en la carrera

del crimen; perote engañas... tengoun tesorode

honradez enelalma, que tú no has sabido

com-prender ni apreciar, y que yo te revelo ahora,

para quesufraseltorcedor delosremordimientos.

María. Fernando, cálmate porpiedad.

Ffrn. Si paso la vida Cnlos garitOv«?yenla taberna, es

porquenecesitodesmorahzarme; embotarla sensi-bilidad delalmaconlos malosejemjdos; trastornar

mi cabeza, y adquirir la energía necesaria i)ara

(35)

33

valorueconfesr.rtclo que haré tit^mj.o asesinami

corazón.

María. Fernando, qué duelas haspodi<]o concebir dotu esposa? Yo, que trabajo noche y dia para quel;i

miseria noseapodere denosotros, que sufro, sin

quejarme, todaclasede privaciones, mientrasque

túvoluntariamente renunciasal trabajo; queocul

to las lágrimasque

me

arrancan ladureza detus

palabras y el veneno de tus dcs[)recios;yo que

sacrificaria gustosala existencia, pormerecer tu

cariño. Fernando,habíamecon franqueza.

Tu

Mo-ríasiempre hasidodigna detí.

Ferx. Dignademí! Bien. {MiránfloJa ccm ira

mronccntra-da.)Pero,antes^respóndeme:dóndeestánlos

pen-dientes?qué has hecho deellos?

María. Mispendientes?... Esque... óyeme...

Fern.

No

piensesengañarme,túlos has vendido.

María. Yo!

Fern. Sí, loshas vendido ayer áunprendero. Aquí 1 s

traigo...

Yo

los he conseguidoen cambio de mi

reloj...

Y

eldinero que recibiste porellos?

María. Fernando!

Fern.

Dime

ahora dónde está?

En

que lo has empleado?

María. Ese dinero... yonohe querido decírtelo, pero... enel mercado se debia:el casero reclamaba

tam-bién.

Fern. (Conironía?} Ah!

loshas pagado?

María. Esta mañana.

Fern. Esoes falso... Acabo de hablar con ellí>.^.

María.

En

loscomercios...

Fern. Tambiénesfalso... Ese dinero se ha invertido en

lo mismo que has empleado mis ahorros de tres

meses... en lo que has prodigado el importe de

otrosmuchosobjetos...tucollar, tucruz de oro...

la cruzquete había regalado mi madre...

(36)

34

Frn?í. Habla la verdadsinrodeos. {Levantando la mano.)

ó yo...

Maiua. (Cayendo de rodillas.) Ahü!

ESCENA

XVll.

LOSMISMOS.-D. SEBASTIAN.-CARMEN.

El primeroentraporelfondo.—Carmen asomaporladerecha.

D. Seb. Desgraciado! {Levanta á Maria y la sostirnr.)

Fern. {Se sienta cerca delamesa ysecubreel rostro

mn

lasmanos.) D. Sebastian!

María.

No

esnada, nada, padrino mió.

D. Su?. Nada?Déjanos, hija mia... mipobreMaría... Car-men, condúcela.

María. Fernando es demasiado susceptible... ¡¡ero, no

crea V.

D. Skr. Déjanos, hijamia, déjanos.

Carmkn. Si nofuera mi hermano... María. Vamos. {Entran por la derecha.)

ESCENA

XVIII.

D.SEBASTIAN.-FERNANDO.

D. Seb.

Ya

estamos solos...

Fern. Sí... sí...D. Sebastian...

Yo

me

voy...

D. Seb.

Oh

no! quieto aquí; nopienses escaparte... Hasta

ahorano has conocido en mímas

queá

un hombre

amable ypacífico...pero vas á.sabersiestemismo hombretiene tr>dala energíanecesaria para

colo-carenla sendadel deber á un miserable como tú.

Fr.RN. D. Sebastian!

(37)

35

que tedespedisteparaseguireldesenlreno de tus

vicios. (Fernando haceun movimiento.) Tendrias

valorpara negármelo, cuandoenestos momentos

acabo depagartodas tus deudas?.... Hasta lade

latabernadondepasaslavida nocheydia?

Fern. Oh!

D. Seb. Sí...solounhombre comotú, entregado ála

bebi-da, puede, olvidándosede su dignidad, ser tan

cobarde que seatrevaá levantarla

mano

sobre

unadébil mujer...

Lo

hevisto...si hubieras

muer-toá mi pobreMaría... infame! Anda;eres un

in-grato... un...

Fern. Oh! ya esto esdemasiado.

D.Ser.

Qué

te ha hecho esa infeliz para tratarla deese

modo?Buscaspretestopara separarte de sulado?...

Sí, todo lohe comprendido... ese amigode quien

me

hablabas hacepoco,eras tú...

Fern. Pues bien, yo... yo, que he

amado

á María como

á mi única felicidad en el mundo... que aun la

idolatroá pesarmió...

D. Seb.

A

pesar tuyo? Acaso tienes que echarla en cara

faltasquesolotú cometes?Habla!...

Qué

tienes?

Fern.

Qué

tengo?

Ya

V. ásaberlo. Verdad esque

nun-cahubiera revelado á V. estesecreto... porquesé

queV. la ama...

y

yoquisiera serel únicoquela

aborreciera...

D. Seb,

Qué

misterio! Esplícate.

Fern. Puesbien... V. sabe que antes de casarme con

María, ellallevaba relaciones amorosas con

Al-fredo..

.

D. Seb. Pero mi sobrinoha partidopara Nueva-Yorck...

Y

esese elcrimenquetú adviertes?...

Fern.

Oh

no;noes eso! V. debe acordarse

muy

bienque

poco tiempoantes de nuestro casamiento, María

hizounviajeá Tarragona,bajo elpretestode

(38)

D. Ski:.

Como

hajw el jirctest»»!.,. im. stMioi; í'ik

el

M'kIu-t íieriiiiiütivo...

Fern. Sí; pero ellapast'iallí cuati»» meses.

1». Stit. Ki ti(Mn|)() que dun»la enfermedad del jxdtre

an-ciano...

Y

(]uc malhayeneso?

l'i.iiN.

Qué

mal?V. no lo advierte todavía, porque aun

i^ínorael resto.

Luego

que María regresó á

Bar-celona, se píUiubala

mayor

parte deltiempofuer-^

decasa, mientrasque yotral)ajaba constanten.

en-te. Salia sin decirme una palabra: encontrábala

siempre sobresaltada, y mas tarde los celos se

apoderaron de mi alma.

Un

dia la seguí sinque

ella pudierasospecharlo...

P. Skíj.

y

qué?

l"iUN. Klia se dirigiópor la calle de Escudcllcrs,entró en unade lasúltimas casas cercadelaRambla, y

allíse detuvo masde una hora completa.

I>. Skd. Pero...

Fkun. Luego que la vi volverse hacia casa, penetré en

laqueacababa de dejar, conmotivodejiedir unas

señas...

Y

allí... Oh!si mis oidos no

me

engaña-ion... allí unipasiega

me

dijo, que la .señora que

acal»a1)a desalir era...

1». Sin. Qué?

Fku.n.

La

madredel niñoquemostró en la cuna.

D.Sr.u. María! Dios mió!

Tij;\. Sí, María! Juzgue V. ahora, cuál seriami

¡'.som-bro, mi desesperación!

En

aquel

momento

la

hu-bieradespedazado entremismanos! Yoestaba

lo-co! Engañar tan infamemente al hombre que la

idolatraba! Oh! cuánto he luchado conmigo

mis-mo

])()raborrecerla! Pero no;es imj>osible; soyun

inisei-aldc... laquiero tanto!

I>. Sin. tVroesj)iícate mas.

l'KUN. \a repiicí^to, procuié ocultar mi pesadnmlnc , y

]>rcguntand"ii la pasiega<»tr<»sdetalles, supe...

(39)

-

37

Fern.

Que

hacia quince meses María lehabia confiado

aquelniño.

D. Seb. Quince meses!

Fern. Precisamentelaépocajusta delregreso de María.

D. Seb.

Y

podrías creerlo?

Fern.

Lo

duda V,?

También

quisierayo ignorarlo. Ella

habiallevado el niño, descubriéndola queera su

madre.

D. Seb. María!

Fern. Sí, María.

D. Seb. (Aparte.) Dios m\o\ la conversaciónque tuve con

ella...su proyecto... loque noseatrevió á confe-sarme...

Fern. Cuanto gana, cuantoposee... todo lo empleaen

alimentarla pruebade su infamia...

Ayer

mismo

habia vendido hastalosx^endientes...

D. Seb.

Y

quétehadichocuandolehas contado todoeso?

Fern. Contárselo yo? Mil vecesheestadoá punto de

pe-dirla esplicaciones; pero

me

ha faltado valor...

V. comprende

muy

bien... el diaenque yola

hu-biera revelado... Oh! hubiera sido el último de

nuestra existencia... Es necesarioque yo

me

se-pare deMaría... no verlamas.

D. Seb. Pobre Fernando!

Ya

lo comprendo todo!

Fern. V. arreglarámi embarque?

No

es cierto, D.

Se-bastian?

ü. Seb.

quisieras...

Fern. Perono para

Nueva

Yorck... no... allíestá

vues-tro sobrino, el padre de ese niño... porV... en

cuanto áella, quetanto

me

hacepadecer...

D. Seb.

Yo

la hablaré,la veré...

Fern.

No

delantede mí.

I). Sed.

y

porqué?

Fern.

Yo

no podriaserdueñode mí mismo... no...

me

voy...quieroalejarme...

D. Seb.

Cómo

ha deser! Tantadesgracia!

(40)

:<S

1). Slií. Kstiís resuelto?

Kkun. (Jlilsí, contolas las verasde mi corazón...

Kn

V

íio. {Sa'rporel fondo.)

ESCENA

XIX.

D. SEBASTIAN.-MAIIIA.

D. Sed. Pobremuchacho! Quién(liria?

Oh

sí! com{)ren(lo

loque debesufrir! y María, María, que siempre

lacreí unángel de candory deinocencia! Oh! no

es posible; sin embargo... (Maríaentra, después

de haber idoáexaminar la puertadel fondo.)

María. Padrino, ha reñido V. ámi pobre Fernando?

D. Seb.

Yo?

María.

Le

hevisto salirllorando...

y

leaseguro á V.que yo sentiria enel alma...

D. Seb.

Muy

justoes...Cuando un marido esdesgraciado,

casisiempre tienela culpalamujer.

Mabia. Fernando hadicho á V. que yo le hago desgra-ciado?

D. Ser.

Me

ha confiadosus penas...

María. Suspenas? Cuáles son?

Que

yosepa...

D. Seh. Nadie mejorque túdebiera sospecharlas...

María. Yo?...

Ya

dijeá V. antes lo quecreia.,

D. Seb. Sí...

me

acuerdoqueestuvistedispuestaá

contar-me

loque Fernandosabe hace

mucho

tiempo.

María. Fernando? {Fernandoentraporelfondo, ysequeda á distanciasin quesea advertido por Maria.)

Fern. {Aparte.)

No

he podido contenerme... Están

(41)

39

ESCENA

XX.

LOSMISMOS.-FERNANDO.-DespuesCARMEN'.

María.

Y

quées loquesabe?

D. Seb. El tehaseguido á la calledeEscudellers.

María.

A

la calledeEscudellers?

D.Seb.

Y

si Fernando es desgraciado... si renunciaal

trabajo... sibebe paraolvidarmis pesadumbres...

tú debescomprenderahora... '

María. Pero,no... {Dudosa.)

Fern. [Aparte.) Ah! cuántosufro!

D.Seb. El sabe quetúle has engañado.

María. Yo, padrino?

Me

creeV. capaz?...

D. Seb.

Y

ese niño, paracuyo sostenimiento has vendido

hastatus prendas...

María. Qué?

D. Seb. Eseniñoestuhijo!...

María.

Mi

hijo!...Ahí{Caedesmayadaenlosbrazosdedon

Sebastian.)

D.Seb. María,hijamia!...

Fern. Ellano confesaránunca..

.

D.Seb. Desgraciada, seencuentra mal.

María. (Reponiéndose.)No, señor,D. Sebastian... Verdad

esque aloirme acusar de unamanera...

{Advir-tiendoá Fernando.) Fernando! Esposo mió!

Y

has

podidocreer?...

Me

desprecia!... Bien... Pues que

esnecesario...Eraun secreto que yodebía

guar-dar todamivida. {Sacaunacartade dentro deuna

carterayselada a D. Sebastian. )Tei)g3.\.,

padri-no...

Juzgúeme

Y. ahora...

D. Seb.

Una

carta!...

Qué

significará?...{Después de

haber-la recorrido.) GranDios!

Fern. {Conansiedad.)Qué?

D.Seb. Infórmate, desgraciado. {Ledalacarta.)

Fern. Estaletra...deAdriana... lamujer que yo

(42)

I). Sf.h. Ff.un. Mauia. Fern. Mauia. Fern. D. Sed. Fern. Carmen. Ffrn. Carmen.

\i)

{A María.) Pobre Muría! y yo i|iio la culpaba...

{Dcsjnirs(lehaber /n'f/o.)María! María!... {Se

arro-dilla.)

Tu

ha.s recogido;'i mi hijo... l'cnlon,

per-dón, María!

Perdonarte!

Yo

soy hiculpada...esa carta lu

re-cibí yo...

como

veniaátu nombre yhiletra

pare-cíade mujer, un

momento

decelos

me

hizo

abrir-la...leersucontenido...Ksadesgraciada Adriana,

enel solemneinstantede bajarála tumba, te

di-ce: {Leyendo.) «Dios

me

llama á sulado... Kl niño

cuyonacimiento te he ocultado siempre, es tu

hijo... Fernando, nolo desampares... te loenvió,

y teperdono...

Que

aquellaquesellevó tu

]ne(e-renciate hagadichosoy le sirvade madre.)>

María! {Conternura.)

Enseñarte esa cartaera turbar nuestra felicidad,

y

me

propuse servir ocultamenteal pobre

huér-fano demadre.

Volemos á ver á mi hijo; desde este

momento

vuelve la ventura á nuestracasa.

Hija mia! {Tendiéndolalos brazos.)

Carmen,

hermana

mia; no tendrás en losucesivo

nada que echarmeencara.

Así lo espero.

Y

si como creotecasasen breve...

A

proposito... Antolin. {Viéndole entrar.)

ESCENA

ÚLTIMA

1,1)S MlSMííS.- ANT0L5N,conmaleta doviajeulu e>pn¡ila, IkisIoden la

manoyunahola de vino.

Antolin. Presente.

Me

destierro.

I).Seb.

Como?

noeres quien debía embarcarso!

Antolin.

No

importa... Parto para las Californias.

(43)

-

íi

Antolin. V.?

Carmen. Yo,

Antoli:v. Entonces, no he dicho nada, obedezco.

María. Ves,Fernando? Núesira fehcidadcomienzaá ser

fecundaparalosdemás.

D. Seb. Bien, hijosmíos:

mañana

lo arreglaremos todo...

hablaremos de nuestros proyectos de la nueva

fábrica^ y todoserápazy venturaentre nosotros.

FIN

DE

LA

COMEDIA.

Examinada

esta

comedia, no

hallo

incon-Teniente

en

qite sit

representación

seautorice.

Madrid

22

de

Marzo

de 1865.

El Censor de Teatros,

(44)
(45)
(46)

PUNTOS

DE VENTA.

MADRID

: Librería de Cuesta, calle de Carretas, núm. 9.

PROVINCIAS.

Adra.}.A.Manzano.

Mharele.A.S. I'erpz.

AlcnlnlaReal.B.Sancho/,deMolina.

.ilcoii. J.MartiCasanova.

Alina;irn.A. V.I'crez.

Almena.M. Alvarezy Roble?. Aiidujar.M. M.Serrano.

Aranjurz.E. LópezSalazar.

Arcos delaFront.B.GarcíaOlalla.

Ariin. o. Carrascosa. ¡iarcelona. Isidro Cerda.

¡Uiena.'E..Fernandez.

liaza.J.Fernandez Kstrada

fíerja.J.A.Manzano.

lU'jar. H.LópezCoron.

Hurgas.A. Hervías.

fjicerci.J.Valiente.

Cádiz. V, Morillas y cnmpaTlia. Caniles.J.FernandezEstrada.

Calatayud.F.Molina.

Car mima.J.M.M. Jiménez.

Carolina (IMKH.Lozano.

Cartagena.A.Muñoz(iarcia.

Castfdnn..1.M. deSoto. Cazorla.M.Muro.

Ciudad-Real.J.M.Donaire.

Ciudad-llodiiQú.V.Tejeda.

Córdoba.F.Lozano.

Cnr^ifni.Viudadel'azo.

Carnea.I».Mariana.

^'Uceav.J.FernandezEstrada. Datmiel. R.(i.Camareiia.

£n>i.J.de(iiuli.

Figueras.Viuda deBosch. ^<í;í»;i.CrespovCruz.

arañada.J.M.Fuensalida.

Ifuelva.J.V.Osornoéhijo.

Uuercal-overa. FernandezEstrada.

Huesca. M.Cuillen.

Jaén. N. Hidalgo.

itrez de la Frontera. F.Alvarezy

compafíia.

L-nn. Miñón, hermano.

Lnida.J.SolTórreos.

Lacena..1.Calxv.aVázquez.

í.lerena. L.M. Robles. Malaga.F.dedeMoya. manzanares.V. IMoraledo Matará.N. Clavcll. Marios.R.Glhanto. Mogner.C.QimachoE. .5ío/n7.A. Ballesteros.

Murcia. HerederosdeAndrion.

Orense.J.R.Pérez. Oviedo.J..Martínez.

Patencia, (iutierreze hijos.

Palma.I».J.Gelabcrt.

Pamplona.J.Los Ríos.

Pefiaranda de¡iracamonte. N. H.

I'i-zarro.

Plasencia. IsidroPis.

Pontevedra.J.BucetaS.y compañía,

/•ío.de Santa María.R.Valderrama.

Reas.JaimePrins. Riosero.M. Pradanos.

Rivadeo.P.J.Torres.

Ronda.R.Gutiérrez.

.S^MFernando.R.Martínez.

•VrtnAufí/r(/clUirrameda.I.de Oña. .SanSebastian. A. Garralda.

Santander.F.Hernández.

iS'flnIldefonso.R.J.Serna. Segovia.J.Pulido,

.scívífj.J.FernandezEstrada.

Sevilla. F.Alvarezycompañía.

.<foríVj.F.P, Rioja.

miaveradéla Reina. A.S.Castro. Torreviejn. A. Vela.

Tijola.J.FernandezEstrada. Toledo.J.Hernández. • Toro. A. Rodriíiuez. Tudela. M.Izalzu. Tiiy.M. M.delaCruz. Ubeda. A.Ben^oa. Utrera.J.Ramos. F<rríi.J.FernandezEstrada. Valdepeñas. A. G.Fernandez.

Valencia.J.Marianay Sanz. Valladniid. HijosdeRodríguez. Velez-Malnga.E.Casania>or.

liV/í..Solerjiermanoá.

Ffíoria.R.Robles.

Zamora.A.Evaniíeli-íta

Referencias

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