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UNESCO Recomendaciones para la protección del Patrimonio Cultural

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CENTRO UNESCO DE MONTEVIDEO

Textos normativos:

Recomendaciones de la UNESCO para

la protección del Patrimonio Cultural

(2)

Índice

• Recomendación que define los principios internacionales que deberan aplicarse a las

excavaciones arqueológicas (1956)... 2

• Recommendation concerning international competitions in arquitecture and town planning (1956). ... 9

• Recommendation concerning the most effective means of rendering museums accesible to everyone (1960). ... 16

• Recomendación relativa a la protección de la belleza y del carácter de los lugares y paisajes (1962)... 20

• Recomendación sobre medidas encaminadas a prohibir e impedir la exportación, importación y transferencia de propiedad ilícitas de bienes culturales (1964). ... 26

• Recomendación sobre la conservación de los bienes culturales que la ejecución de obras públicas o privadas pueda poner en peligro (1968)... 31

• Recomendación sobre la protección, en el ámbito nacional, del patrimonio cultural y natural (1972). ... 40

• Recomendación relativa a la salvaguardia de los conjuntos históricos y su función en la vida contemporánea (1976). ... 49

• Recomendación sobre el intercambio internacional de bienes culturales (1976). ... 59

• Recomendación sobre la protección de los bienes culturales muebles (1978). ... 64

• Recommendation for the safeguarding and preservation of moving images (1980)... 73

• Recomendación sobre la salvaguardia de la cultura tradicional y popular (1989)... 75

(3)

RECOMENDACIÓN QUE DEFINE LOS PRINCIPIOS INTERNACIONALES

QUE DEBERAN APLICARSE A LAS EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS

(1956).

Preámbulo

‹ La Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en su novena reunión, celebrada en Nueva Delhi del 5 de noviembre al 5 de diciembre de 1956,

‹ Estimando que la más segura garantía existente para conservar los monumentos y obras del pasado reside en el respeto y estimación que por ellos sientan los pueblos, y persuadida de que esos sentimientos pueden estimularse en gran parte mediante una acción apropiada inspirada por la voluntad de los Estados Miembros de desarrollar la ciencia y las relaciones internacionales,

‹Convencida de que los sentimientos inspirados por la contemplación y el conocimiento de las obras del pasado pueden facilitar en gran manera la comprensión mutua de los pueblos, y que a este efecto interesa que dichas obras gocen de los beneficios que supone una colaboración internacional y que se favorezca por todos los medios la ejecución de la misión social que les corresponde,

‹ Considerando que, si bien cada Estado recibe un beneficio más directo de los descubrimientos arqueológicos realizados en su propio territorio, no por ello la comunidad internacional deja de participar en el enriquecimiento que tales descubrimientos suponen,

‹ Considerando que la historia del hombre implica el conocimiento de las diferentes civilizaciones, y que, en consecuencia, conviene al interés común que todos los vestigios arqueológicos sean estudiados, salvados si hubiere lugar, y coleccionados,

‹ Convencida de la conveniencia de que las autoridades nacionales encargadas de la protección del patrimonio arqueológico se inspiren en ciertos principios comunes, ya experimentados y puestos en práctica por los servicios arqueológicos nacionales,

‹ Estimando que, si bien el establecimiento del régimen para las excavaciones es de la competencia interna de los Estados, no obstante, este principio debe conciliarse con el de una colaboración internacional ampliamente comprendida y libremente aceptada,

‹ Habiéndose sometido a su consideración proposiciones referentes a los principios internacionales que deberán aplicarse a las excavaciones arqueológicas, cuestión que constituye el punto 9.4.3 del orden del día de la reunión,

‹Después de haber resuelto en su octava reunión que estas proposiciones fueran objeto de una reglamentación internacional mediante una recomendación a los Estados Miembros,

‹ Aprueba, en el día de hoy, 5 de diciembre de 1956, la recomendación siguiente:

(4)

‹ La Conferencia General recomienda a los Estados Miembros que pongan la presente recomendación en conocimiento de las autoridades y organismos que tienen a su cargo las excavaciones arqueológicas, así como en conocimiento de los museos.

‹ La Conferencia General recomienda a los Estados Miembros que le presenten, en la fecha y la forma por ella determinadas, informes relativos a la aplicación de la presente recomendación.

I. Definiciones

Excavaciones arqueológicas

1. A los efectos de la presente Recomendación, se entiende por excavaciones arqueológicas todas aquellas investigaciones que tengan por finalidad el descubrimiento de objetos de carácter arqueológico, tanto en el caso de que dichas investigaciones entrañen una excavación del suelo o una exploración sistemática de su superficie, como cuando se realicen en el lecho o en el subsuelo de aguas interiores o territoriales de un Estado Miembro.

Bienes protegidos

2. Las disposiciones de la presente Recomendación se aplican a todo vestigio arqueológico cuya conservación entrañe un interés público desde el punto de vista histórico o artístico; cada Estado Miembro podrá adoptar el criterio más adecuado para determinar el interés público de los vestigios que se encuentren en su territorio. Deberían someterse principalmente al régimen previsto por la presente Recomendación los monumentos, muebles e inmuebles, que ofrezcan interés desde el punto de vista arqueológico en el sentido más amplio.

3. El criterio para determinar el interés público de los vestigios arqueológicos podría variar según se trate de su conservación o de la obligación de declarar los descubrimientos impuesta al arqueólogo o al descubridor.

a. En el primer caso, debería abandonarse el criterio de proteger todos los objetos anteriores a una fecha determinada, fijándose en cambio como norma para la protección que el objeto pertenezca a una época dada o tenga una determinada antigüedad, cuyo número de años sea fijado por la ley.

b. En el segundo caso, cada Estado Miembro debería adoptar criterios mucho más amplios, imponiendo a quienes hagan excavaciones o descubran vestigios arqueológicos la obligación de declarar todos los bienes de carácter arqueológico, muebles o inmuebles, que hayan descubierto.

II. Principios generales

Protección del patrimonio arqueológico

4. Cada Estado Miembro debería asegurar la protección de su patrimonio arqueológico, tornando particularmente en consideración los problemas planteados por las excavaciones arqueológicas y de acuerdo con disposiciones de la presente recomendación.

5. Cada Estado Miembro debería adoptar las siguientes disposiciones fundamentales:

a. Someter las exploraciones y excavaciones arqueológicas a la vigilancia y a la previa autorización de la autoridad competente;

(5)

c. Aplicar sanciones a los contraventores de estas reglas;

d. Ordenar la confiscación de los objetos no declarados;

e. Precisar el régimen jurídico del subsuelo arqueológico y, cuando se considere de propiedad estatal, declararlo expresamente en su legislación;

f. Estudiar un sistema de clasificación de los elementos esenciales de su patrimonio arqueológico entre los monumentos históricos.

Órgano de protección de las excavaciones arqueológicas

6. Si bien la diversidad de tradiciones y las desigualdades de recursos se oponen a que todos los Estados Miembros adopten un sistema de organización uniforme de los servicios administrativos encargados de las excavaciones arqueológicas, existen, sin embargo, ciertos principios que deberían ser comunes a todos los servicios nacionales:

a. El servicio encargado de las excavaciones arqueológicas debería ser, en la medida de lo posible, un organismo de la administración central del Estado, o por lo menos una organización que, en virtud de una ley, dispusiera de medios que le permitieran llegado el caso tomar las medidas urgentes que sean necesarias. Ese servicio, encargado de la administración general de las actividades arqueológicas, debería facilitar, en colaboración con los institutos de investigación y las universidades, la enseñanza de las técnicas de las excavaciones arqueológicas. Este servicio debería preparar también una documentación centralizada, con los planos correspondientes, acerca de los monumentos a su cargo, muebles e inmuebles, así como una documentación relativa a cada museo importante, a los archivos cerámicos, iconográficos, etc.

b. Debería asegurarse la continuidad de los recursos financieros, en especial para lograr: I) el buen funcionamiento de los servicios; II) la ejecución de un plan de trabajos adecuado a la riqueza arqueológica del país, comprendidas las publicaciones científicas; III) la fiscalización de los descubrimientos fortuitos; IV) el mantenimiento de las excavaciones y monumentos.

7. Cada Estado Miembro debería ejercer una atenta vigilancia de las restauraciones de los vestigios y objetos arqueológicos descubiertos.

8. Para el desplazamiento de los monumentos cuyo emplazamiento in situ sea esencial, debería exigirse una autorización previa de las autoridades competentes.

9. Cada Estado Miembro debería considerar la conveniencia de conservar intactos, total o parcialmente, cierto número de lugares arqueológicos de diversas épocas, a fin de que su exploración pueda beneficiarse de las ventajas del progreso técnico y de los adelantos de los conocimientos arqueológicos. En cada uno de los lugares arqueológicos importantes en curso de excavación podrían dejarse, en la medida en que lo permitiera el terreno, algunos testigos, o sea, islotes de tierra que permitieran un estudio ulterior de la estratigrafia, así como de la composición del medio arqueológico.

Constitución de colecciones centrales y regionalesy regionales

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11. Cerca de los lugares arqueológicos importantes debería crearse un pequeño establecimiento de carácter educativo – en algunos casos un museo – que permitiera a los visitantes darse mejor cuenta del interés de los restos arqueológicos que allí se encuentren.

Educación del público

12. Las autoridades competentes deberían emprender una acción educativa para despertar y desarrollar el respeto y la estimación del público por los vestigios del pasado, sirviéndose principalmente de la enseñanza de la historia, estimulando la participación de los estudiantes en algunas excavaciones, facilitando la difusión por medio de la prensa de noticias e informaciones arqueológicas proporcionadas por especialistas reconocidos, organizando viajes turísticos a los lugares arqueológicos y exposiciones y conferencias que tengan por objeto explicar los métodos aplicables en materia de excavaciones arqueológicas y los resultados así obtenidos, presentando con la mayor claridad los lugares arqueológicos explorados y los monumentos descubiertos, y publicando a precios razonables monografías y guías redactadas en un estilo sencillo. Con el fin de facilitar el acceso del público a dichos lugares, los Estados Miembros deberían tomar las disposiciones necesarias para permitir la llegada hasta ellos.

III. El régimen de las excavaciones arqueológicas y la colaboración internacional y la colaboración internacional

Concesión de autorizaciones a extranjeros para la práctica de excavaciones arqueológicas

13. Los Estados en cuyo territorio se efectúen excavaciones deberían reglamentar las condiciones generales a las cuales se subordina la concesión respectiva, las obligaciones impuestas al concesionario, especialmente en lo que se refiere a la inspección de la administración nacional, la duración de la concesión, las causas que puedan justificar la anulación de la misma, la suspensión de los trabajos o la sustitución del concesionario por la administración nacional para su ejecución.

14. Las condiciones que se impongan a las concesionarios extranjeros deberían ser las mismas que las aplicables a los nacionales y, en consecuencia, debería evitarse la imposición, sin necesidad, de condiciones particulares.

Colaboración internacional

15. En beneficio de los intereses superiores de la ciencia arqueológica y de la celebración internacional, los Estados Miembros deberían estimular las excavaciones arqueológicas mediante un régimen liberal, asegurando a las instituciones científicas y a las personas debidamente calificadas, sin distinción de nacionalidad, la posibilidad de obtener la concesión para la práctica de excavaciones en condiciones de igualdad. Los Estados Miembros deberían estimular las excavaciones, ya sea que queden a cargo de misiones mixtas compuestas de equipos científicos de su propio país y de arqueólogos representantes de instituciones extranjeras, o de misiones internacionales.

16. En caso de otorgarse a una misión extranjera la concesión para una excavación, el representante del Estado otorgante, en caso de que se nombre alguno, debería ser un arqueólogo capaz de ayudar a la misión y colaborar con ella.

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18. Un Estado que no disponga de medios suficientes, ya sean técnicos o de otra índole, para realizar una excavación arqueológica, debería poder acudir a técnicos extranjeros para que participaran en ella, o a una misión extranjera para que la dirigiera.

Garantías recíprocas

19. La autorización para las excavaciones sólo debería concederse a instituciones representadas por arqueólogos calificados o a personas que ofrecieran serias garantías científicas, morales y financieras, siendo estas últimas de tal naturaleza que dieran la seguridad de que las excavaciones emprendidas se llevarían a término conforme a las cláusulas de la concesión y dentro del plazo previsto.

20. La autorización concedida a arqueólogos extranjeros para la realización de excavaciones debería asegurar ciertas garantías recíprocas de duración y de estabilidad que favoreciesen su labor y los pusieran a cubierto de revocaciones injustificadas, especialmente en el caso de que existieran razones probadamente fundadas que los obligaran a suspender sus trabajos por un tiempo determinado.

Conservación de los vestigios

21. La autorización debería definir las obligaciones del concesionario durante el período de su concesión y a su expiración. Debería especialmente prever la custodia, el mantenimiento y el acondicionamiento de los lugares, así como la conservación, durante los trabajos o al fin de ellos, de los objetos y monumentos descubiertos. Por otra parte, la autorización debería precisar con qué apoyo del Estado otorgante podría contar el concesionario para cumplir sus obligaciones en caso de que resultaran excesivamente gravosas.

Acceso a las excavaciones arqueológicas

22. Los hombres de ciencia calificados de todas las nacionalidades deberían poder visitar una excavación antes de la publicación de los trabajos e incluso, con autorización del director de aquélla, durante la ejecución de los mismos. Este privilegio no debería lesionar en ningún caso los derechos de propiedad científica del concesionario sobre su descubrimiento.

Asignación del producto de las excavaciones arqueológicas

23. a. Cada Estado Miembro debería determinar claramente los principios que rijan en su territorio en relación con la asignación del producto de las excavaciones.

b. El producto de las excavaciones debería aplicarse ante todo a la constitución, en los museos del país en el que se emprenden aquéllas, de colecciones completas y plenamente representativas de la civilización, la historia y el arte de dicho país.

c. Con el fin primordial de favorecer los estudios arqueológicos mediante la difusión de objetos originales, la autoridad otorgante podría decidir, después de publicarse una noticia científica de los mismos, la cesión al concesionario de algunos objetos procedentes de sus excavaciones, consistentes en objetos repetidos o, en general, objetos o grupos de objetos a los que dicha autoridad pudiera renunciar debido a su semejanza con otros procedentes de la misma excavación. La entrega al concesionario de objetos procedentes de excavaciones debería tener como condición invariable la de que aquellos fueran asignados en un plazo determinado a centros científicos abiertos al público; si esta condición no se cumpliera, o cesara de observarse, los objetos cedidos volverían a la autoridad otorgante.

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del Estado otorgante debido a la insuficiencia de medios de investigación bibliográfica y científica, o resultara difícil por las condiciones de acceso.

e. Cada Estado Miembro debería considerar la posibilidad de ceder, intercambiar o entregar en depósito, en beneficio de museos extranjeros, objetos carentes de interés para las colecciones nacionales.

Propiedad científica.

Derechos y obligaciones del concesionario

24. a. El Estado concedente debería garantizar al concesionario la propiedad científica de sus descubrimientos durante un período razonable.

b. El Estado concedente debería imponer al concesionario la obligación de publicar los resultados de sus descubrimientos en el plazo previsto en la concesión o, en su defecto, en un plazo razonable. Éste no debería ser superior a dos años en lo que se refiere a los informes preliminares. Durante cinco años a partir del descubrimiento, las autoridades arqueológicas competentes deberían comprometerse a no facilitar para un estudio detallado el conjunto de objetos procedentes de las excavaciones, ni la documentación científica que a ellos se refiera, sin previa autorización escrita del concesionario. Dichas autoridades deberían impedir, en las mismas condiciones, que se fotografiasen o reprodujesen los materiales arqueológicos aún inéditos. Para permitir, llegado el caso, una doble publicación simultánea de su informe preliminar, el concesionario debería, a petición de las autoridades citadas, poner a su disposición una copia del texto de ese informe.

c. Las publicaciones científicas sobre las investigaciones arqueológicas editadas en un idioma de limitada difusión deberían incluir un resumen en una lengua de mayor difusión y, de ser posible, la traducción del índice y de los pies de las ilustraciones.

Documentación sobre las excavaciones arqueológicas

25. A reserva de las estipulaciones del párrafo 24, los servicios arqueológicos nacionales deberían facilitar en lo posible la consulta de la documentación en su poder y el acceso a sus colecciones arqueológicas a investigadores y hombres de ciencia calificados, especialmente a los que hubieran obtenido una concesión para realizar excavaciones en un lugar determinado o que desearan obtenerla.

Reuniones regionales y debates científicos

26. Con el fin de facilitar el estudio de los problemas de interés común, los Estados Miembros podrían organizar de vez en cuando reuniones regionales que agruparan a los representantes de los servicios arqueológicos de los Estados interesados. Por otra parte, cada Estado Miembro podría organizar debates científicos entre los investigadores que realizaran excavaciones en su territorio.

IV. El comercio de las antigüedades

27. In the higher interests of the common archaeological heritage, each Member State should consider the adoption of regulations to govern the trade in antiquities so as to ensure that this trade does not encourage smuggling of archaeological material or affect adversely the protection of sites and the collecting of material for public exhibit.

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V. Represión de las excavaciones clandestinas y de la exportación ilícita de los objetos procedentes de las excavaciones arqueológicas

Protección de los lugares arqueológicos contra las excavaciones clandestinas y las deterioraciones

29.Cada Estado Miembro debería tomar todas las disposiciones necesarias para impedir las excavaciones arqueológicas clandestinas y la deterioración de los monumentos definidos en los párrafos 2 y 3 supra y de los lugares arqueológicos, así como la exportación de los objetos que de ellos procedan.

Colaboración internacional a los efectos de la represión

30. Deberían tomarse las disposiciones necesarias para que cada vez que los museos recibieran una oferta de cesión de objetos arqueológicos, se aseguraran de que no existe el menor indicio de que dichos objetos proceden de excavaciones clandestinas, de robos o de otras actividades que la autoridad competente del país de origen considere ilícitas. Toda oferta dudosa debería ponerse en conocimiento de los servicios interesados con todo detalle. Cuando un museo adquiera objetos arqueológicos, deberían publicarse lo antes posible las indicaciones suficientes que permitieran su identificación y detalles sobre la forma de adquisición.

Devolución de los objetos a los países de origen

31. Los servicios de excavaciones arqueológicas y los museos deberían prestarse una colaboración mutua a fin de asegurar o de facilitar la devolución a los países de origen de los objetos procedentes de excavaciones clandestinas, o de robos, y de los objetos que hubieran sido exportados violando la legislación del país de origen. Sería de desear que todos los Estados Miembros tomaran las medidas necesarias para garantizar dicha devolución. Estos principios deberían aplicarse en el caso de la exportación temporal a que se refieren los incisos c, d y e del párrafo 23 supra, cuando no se restituyeran los objetos en el plazo fijado.

VI. Las excavaciones arqueológicas en territorio ocupado

32. En caso de conflicto armado, todo Estado Miembro que ocupara el territorio de otro Estado debería abstenerse de realizar excavaciones arqueológicas en el territorio ocupado. En caso de descubrimientos fortuitos, especialmente con motivo de trabajos militares, la potencia ocupante debería adoptar todas las medidas posibles para proteger dichos hallazgos, y entregarlos, al terminar las hostilidades, a las autoridades competentes del territorio antes ocupado, junto con la documentación respectiva.

VII. Acuerdos bilaterales

33. Los Estados Miembros deberían concertar acuerdos bilaterales cuantas veces fuera necesario o deseable, a fin de resolver los asuntos de interés común que pudieran plantearse en la aplicación de las disposiciones de la presente recomendación.

Lo anterior es el texto auténtico de la recomendación aprobada en buena y debida forma por la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en su novena reunión, celebrada en Nueva Delhi y terminada el 5 de diciembre de 1956.

EN FE DE LO CUAL estampan sus firmas, en este día 5 de diciembre de 1956.

El Presidente de la Conferencia General El Director General

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RECOMMENDATION CONCERNING INTERNATIONAL

COMPETITIONS IN ARQUITECTURE AND TOWN PLANNING (1956).

Preamble

The General Conference of the United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization, meeting at New Delhi from 5 November to 5 December 1956, at its ninth session,

Having given approval in principle, at its eighth session, to the Standard Regulations for international competitions in architecture and town planning, designed to provide guidance for the drawing up of programmes for international competitions, in the interests both of organizers and of competitors; and having transmitted these Standard Regulations to Member States,

Having before it new proposals concerning international competitions in architecture and town planning, constituting item 9.4.4 on the agenda of the session,

Having decided, at its eighth session, that these proposals should be made the subject of international regulations by way of a recommendation to Member States,

Adopts, this fifth day of December 1956, the following Recommendation:

The General Conference recommends that Member States should apply the following provisions by taking whatever legislative or other steps may be required to give effect, within their respective territories, to the principles and norms formulated in the present Recommendation.

The General Conference recommends that Member States should bring the present Recommendation to the knowledge of the authorities and organizations concerned with competitions in architecture and town planning, and of national associations of architects and town planners.

The General Conference recommends that Member States should report to it, on dates and in a manner to be determined by it, on the action they have taken to give effect to the present Recommendation.

I. DEFINITIONS

1. (a) For the purposes of the present Recommendation, the designation 'international' shall apply to any competition in which the participation of architects or town planners of more than one country is invited.

(b) International competitions may be either open or restricted:

(I) Competitions for which any technicians of two or more countries may enter are termed open; (II) Competitions which are limited to certain technicians invited by the organizers are termed restricted.

(c) International competitions may consist of one or two parts.

II. ORGANIZATION OF INTERNATIONAL COMPETITIONS

(11)

3. The programme of an international competition should be drawn up in consultation with the International Union of Architects

4. The programme of an international competition should state clearly: the purpose of the competition, the precise nature of the problem and the and the actual conditions to be fulfilledin the preparation of the plan.

5. The conditions and programme of an international competition should be identical for all the competitors, irrispective of nationality.

6.The announcement of an open international competition should be made internationally and on an equitable basis.

III. THE JUDGING OF INTERNATIONAL COMPETITIONS

7. The jury should include a majority of qualified technicians.

8. The jury should include, among its members, persons of nationalities other than that of the country organizing the competition.

IV. ACTION FOLLOWING INTERNATIONAL COMPETITIONS

9. The amount of prizes, awards and compensation specified in the programme of an international competition should be proportional to the size of the programme, its nature, and the work required of competitors.

10. The winner of an international competition should be given adequate safeguards with regard to his collaboration in the execution of the work. If the plan is not executed, provision should be made for compensation proportional to the importance of the plan.

11. Suitable steps should be taken to protect the copyright and rights of ownership of all competitors in the plans they submit for an international competition.

12. The results of an international competition should be made public and the plans submitted for the competition should he shown in a public exhibition.

13. Provision should be made for recourse to the good offices of the International Union of Architects for the settlement of any dispute which may arise in connexion with an international competition.

STANDARD REGULATIONS

14. Organizers of international competitions should be guided by the provisions of the Standard Regulations attached, as an annex, to the present Recommendation.

Ueológicas

STANDARD REGULATIONS FOR INTERNATIONAL COMPETITIONS IN ARQUITECTURE AND TOWN PLANNING

ANNEX

I. Introduction

(12)

Art. 1. The designation 'international' shall apply to any competition in which the participation of architects and town planners of more than one country is invited.

II. Organization and Announcement of Competitions

Art. 2. International competitions may be either open or restricted. Competitions for which any technicians from two or more countries may enter are termed open. Those which are limited to certain technicians invited by the organizers are termed restricted.

Art. 3. The conditions and programme of an international competition shall be identical for all competitors.

Art. 4. Open international competitions, with a general outline of the conditions, shall be announced by the organizers in technical journals and reviews in the various countries, as far as possible simultaneously, and with sufficient notice to enable those interested to obtain the complete programme by the time the competition opens. Mention shall be made in this announcement of the institution, in each country, where the detailed programme of the competition and all relevant documents are deposited, as well as the fact that, in accordance with Article 51 of the present regulations, the said programme has been submitted, for its advice, to the International Union of Architects.

Art. 5. In order to enable persons interested to verify that the conditions of the programme as issued to them are in fact the same for all countries and all competitors, a copy of the programme shall be officially deposited with the International Union of Architects.

Art. 6. Any programme which is not published in one of the official languages of the International Union of Architects (English, French and Russian) shall be accompanied by a translation into at least one of these languages.

Art.7. International competitions may consist of one or two parts.

Art.8. Programmes shall state whether plans are to be signed or submitted anonymously

III. Preparation of Programmes

Art. 9. Programmes of international competitions, whether consisting of one or two parts, and whether open or restricted, shall clearly state: (a) the purpose of the competition and the aims of the organizers, (b) the precise nature of the problem; (c) the actual conditions to be fulfilled in the preparation of the plan.

Art. 10. A clear distinction shall be made, in programmes, between conditions that are compulsory and those that leave competitors a freedom in interpretation, which should be as wide as possible .

Art. 11. The particulars supplied (social, organic, economic, technical and physical) shall be sufficiently specific to rule out any misinterpretation. Competitors admitted to the second part of competitions should receive from the organizers, in each particular case, all the supplementary information necessary for drawing up plans to be entered in the final contest.

(13)

Art. 13. In principle, the organizers of international competitions shall use the metre as a scale for plans; in cases where this is not done, a metric equivalent shall be given in an annex to the programme.

Art. 14. The organizers shall endeavour to reduce to a minimum, in all cases, the number and size of the documents and drawings required.

IV. Registration and Admission of Competitors

Art. 15. As soon as they have obtained details of the complete programme, competitors shall register with the organizers. Registration implies acceptance of the conditions of the competition.

Art. 16. The organizers of international competitions shall supply competitors with all the documentation necessary for drawing up their plans. In cases where there is a deposit to be paid for this documentation, the deposit shall be returned to those competitors who in fact take part in the competition.

Art. 17. In competitions that consist of two parts, only those competitors who are successful in the first part shall be admitted to the final contest.

Art. 18. This list of competitors admitted to the final contest shall be drawn up and published in alphabetical order.

Art. 19. Competitors in the final contest shall, in each particular case, receive from the organizers, on the decision of the jury, all the supplementary information necessary for drawing up plans to he entered in the final contest.

V. Allocation of Prizes, Awards and Compensation

Art. 20. The programme of any international competition must specify the method of allocation of prizes. The amount of these prizes must be proportional to the size of the programme, the work involved and the expenses incurred by competitors.

Art. 21. International competitions for town planning are, by their nature, contests of ideas, since the work generally has to be carried out by the local authorities, frequently on a long-term basis; it is therefore specially important that the or- ganizers should allocate prizes of an amount adequate to recompense authors for their ideas and work; this may even be the sole remuneration received by the prizewinner.

Art. 22. Whatever the particular nature of prizes for any contest of ideas, they shall not be such as to exclude the possible collaboration of the author in the execution of the work.

Art. 23. Prizes shall be distributed within three months of the announcement of the results of the competition .

Art. 24. The programme shall specify the exact use to which the organizers of the competition intend to put prizewinning plans. Plans may not be put to any use other than that expressly stated in the programme.

In cases where organizers wish to use a prizewinning plan for other purposes, or to modify it, a fresh agreement to this effect shall be concluded between the organizers and the author of the plan.

(14)

Art 26. The award of first prize to any plan places the organizers of the competition under an obligation to entrust the author of this plan with the execution of the work. If, however, the winner of the first prize is unable to produce adequate professional references, compatible with the importance of the work, the jury may invite him to enlist the aid, for carrying out the work, of a technician to be chosen by the prizewinner and approved by the jury after examination of his references.

Art. 27. Provision shall be made, in the programme, for cases when the organizers, on the expiry of the time-limit specified in the said programme, have not commenced work on the execution of the plan, and the percentage or the amount of compensation to be paid to the prizewinner in such circumstances shall be specified. Any sum thus paid to him shall be deducted from the fee due to him for the execution of the plan.

Art. 28. In competitions consisting of two parts, a reasonable sum shall be paid to all competitors admitted to the final contest. This sum, which is intended to cover the cost of drawing up plans for the final contest, shall be specified in the programme, and be distinct from the prizes awarded in the final contest.

Art. 29. Insurance charges on plans submitted by the competitors shall be borne by the organizers. The amount of such insurance may in no case exceed the maximum value of any plan.

Art. 30. In the event of the cancellation of a competition for which competitors have been officially registered, the organizers shall be obliged to compensate such competitors for work actually executed in connexion therewith.

VI. Copyright

Art. 31. The author of any plan shall retain the artistic copyright in his work; no alterations may be made without his formal consent.

Art. 32. The plan winning the first prize shall become the property of the organizers. No other plan, whether or not it is awarded a prize, may be used in whole or in part by the organizers except by special agreement with the author.

Art. 33. As a general rule, the organizers' right of ownership in any plan shall cover only one execution thereof. However, the programme of the competition may provide for several executions of the plan and specify the terms.

Art. 34. In all cases, unless otherwise stated in the programme, the author of any plan shall retain the right of reproduction.

VII. Organization and Work of the Jury

Art. 35. The jury shall be set up before the opening of the competition. The list of members and of their deputies shall be given in an appendix to the programme of the competition.

Art. 36. The jury shall be composed of as small a number as possible of persons of different nationality, and shall include a majority of qualified technicians. If a preliminary report is to be drawn up, the name of the person - or persons - responsible for the preparation of this report shall likewise be mentioned in the programme.

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Art. 38. No member of the jury shall take part, either directly or indirectly, in the competition, nor be entrusted, either directly or indirectly with work connected with the execution of the prizewinning plan.

Art. 39. At its first meeting, the jury shall elect its chairman and rapporteur.

Art 40. The decisions of the jury shall be taken by a majority vote, with a separate vote on each plan. If the vote is equally divided, the chairman shall have the casting vote. A report of the meetings shall be drawn up by the rapporteur and signed by the chairman and all members of the jury.

Art. 41. All drawings, photographs, models or documents other than those specified in the programme shall be excluded from consideration, and shall be eliminated by the jury before examination of the plan.

Art. 42. The jury may disqualify ally plan not conforming with the conditions laid down in the programme.

Art 43. All decisions of the jury shall be explained and made public. All decisions of the jury shall be final.

Art. 44. The travelling expenses and allowances for members of the jury shall be paid by the organizers of the competition.

VIII. Exhibition of Plans

Art. 45. In the case of every competition, registered competitors in all countries shall be notified by the organizers in good time of the date and place of the public exhibition of entries. The organizers shall announce the place, date and hours of opening of this exhibition in the same technical journals and reviews in which the general conditions of the competition were published.

Art. 46. All plans submitted for purposes of the competition shall, after the judging has taken place, be publicly exhibited. In addition to the plans themselves, all documents and drawings, as well as the report and decisions of the jury bearing the signatures of the chairman and of all acting members, shall be exhibited.

Art. 47. In competitions, consisting of two parts, plans submitted for the first part shall be kept secret until the results of the final contest are announced.

Art. 48. Plans disqualified in accordance with Article 42 shall be exhibited and details given of the reasons for the jury's decision.

Art. 49. The date of the exhibition shall be specified in the programme of the competition.This exhibition shall be open to the public, free of charge, for a period of at least one week.

Art. 50. Within a month of the close of the competition and of the public exhibition, all plans which have been neither awarded prizes nor purchased shall be returned to the competitors, at the expense of the organizers.

IX. Assistance of the International Union of Architects

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Art. 52. It is desirable that one member of the jury should be appointed by the International Union of Architects, with a view to ensuring that the present regulations are observed.

Art. 53. The organizers of international competitions may request the assistance of the Commission on International Competitions of the International Union of Architects in drawing up the programme, nominating persons qualified to serve on the jury, determining the amount of awards in relation to the nature and size of the programme, the work involved and the expenses incurred by competitors, as stipulated in Article 20, and settling any disputes that may arise between the organizers and the competitors. Any expenses thus incurred shall be borne by the organizers.

The foregoing is the authentic text of the Recommendation duly adopted by the General Conference of the United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization during its Ninth Session, which was held at New Delhi and declared closed the fifth day of December 1956.

IN FAITH WHEREOF we have appended our signatures this fifth day of December 1956.

The President of the General Conference

(17)

RECOMMENDATION CONCERNING THE MOST EFFECTIVE MEANS

OF RENDERING MUSEUMS ACCESIBLE TO EVERYONE (1960).

Adopted by the General Conference at its eleventh session, Paris, 14 December 1960

The General Conference of the United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization, meeting in Paris from 14 November to 15 December 1960, at its eleventh session,

Considering that one of the functions of the Organization, as laid down in its Constitution, is to give fresh impulse to popular education and to the spread of culture, to collaborate in the work of advancing the mutual understanding of peoples by instituting collaboration among them to advance the ideal of equality of educational opportunity without regard to race, sex or any distinctions, economic or social, and to maintain, increase and diffuse knowledge,

Considering that museums can effectively contribute towards accomplishing these tasks,

Considering that museums of all kinds are a source of enjoyment and instruction,

Considering also that museums, by preserving works of art and scientific material and presenting them to the public, help to disseminate knowledge of the various cultures and thus promote mutual understanding among nations,

Considering in consequence that every effort should be made to encourage all sections of the population, and especially the working classes, to visit museums,

Considering that with the progress in the industrial organization of the world, people have more leisure, and that such leisure should be used for the benefit and the cultural advancement of all,

Recognizing the new social conditions and needs which the museums must take into account in order to carry out their permanent educational mission and satisfy the cultural aspirations of the workers,

Having before it proposals concerning the most effective means of rendering museums accessible to everyone, constituting item 17.4.1 of the agenda of the session,

Having decided at its tenth session that proposals on the question should be the subject of international regulation by way of a recommendation to Member States,

Adopts this Recommendation on the fourteenth day of December 1960.

The General Conference recommends that Member States should apply the following provisions by taking whatever legislative or other steps may be required to give effect, within their respective territories, to the principles and norms set forth in this Recommendation.

The General Conference recommends that Member States should bring this Recommendation to the knowledge of the authorities and bodies concerned with museums, and of the museums themselves.

The General Conference recommends that Member States should report to it, on dates and in a manner to be determined by it, on the action they have taken to give effect to this Recommendation.

(18)

1. For the purposes of this Recommendation, the term 'museum' shall be taken to mean any permanent establishment administered in the general interest for the purpose of preserving, studying, enhancing by various means and, in particular, exhibiting to the public for its delectation and instruction, groups of objects and specimens of cultural value: artistic, historical, scientific and technological collections, botanical and zoological gardens and aquariums.

Il. General principles

2. Member States should take all appropriate steps to ensure that the museums on their territory are accessible to all without regard to economic or social status.

3. To that end, account should be taken, in selecting the measures to be applied, of the different forms of museum administration that may exist in individual Member States. The measures might vary, for example, according to whether museums are owned and administered by the State or whether, even if not State owned, they receive regular or occasional financial assistance from the State, or whether the State participates in their management in a scientific, technical or administrative capacity.

III. Material arrangements in and admission to museums

4. The collections should be made easy for all types of people to appreciate by a clear form of presentation, by the systematic placing of notices or labels giving concise information, by the publication of guide books and folders which provide visitors with such explanations as they require and by the organization of regular guided visits accompanied by a commentary adapted to the various categories of visitors; the guides should be properly qualified persons, preferably appointed through the agency of the bodies referred to in paragraph 16 of this Recommendation; discreet use may be made of apparatus for the reproduction of recorded commentaries.

5. Museums should be open every day and at hours convenient for all categories of visitors, particular account being taken of workers' leisure time. They should be provided with a sufficiently large supervisory staff to permit of a rota system so that the museum can remain open every day without interruption -subject to local conditions and customs- as well as every evening after working hours. They should be installed with the necessary equipment for lighting, heating, etc.

6. Museums should be easily accessible, and should be made as attractive as possible, with a measure of comfort. Provided that the character of the establishment is respected and that visits to the collections are not disturbed thereby, lounges, restaurants, cafés and the like should be provided for the public, preferably within the precincts of the museum (in gardens, on terraces, in suitable basements, etc.) or in the immediate vicinity.

7. Admission should be free whenever possible. In cases where admission is not always free and where it is considered necessary to maintain a small admission fee, even if only a token charge, admission to every museum should be free during at least one day a week, or for an equivalent period.

8. Where an admission fee is charged, it should be waived for persons in low-income groups and for members of large families in those countries in which there exist official methods of identifying these groups.

9. Special facilities should be provided to, encourage regular visits, such as reduced subscription fees for a given period entitling the subscriber to an unlimited number of entries to a particular museum or group of museums.

(19)

members of the museum or of the associations mentioned in paragraph 17 of this Recommendation.

IV. Publicity for museums

11. Member States should, through the intermediary of either the local authorities or of their own cultural relations or tourist services, and in the context of national education and international relations, do everything in their power to encourage increased visits to museums and to exhibitions arranged therein.

12. (a) Member States should urge national or regional tourist agencies to make it one of their main objectives to encourage increased visits to museums and to devote part of their activities and resources to that end.

(b) Museums should be invited to make regular use of the services of those agencies and to associate them with their own efforts to extend their social and cultural influence.

V. Place and role of museums in the community

13. Museums should serve as intellectual and cultural centres in their own localities. They should therefore contribute to, the intellectual and cultural life of the community, which in turn should be given the opportunity of taking part in the activities and development of the museums. This should apply in particular to museums situated in small towns and villages and whose importance is often out of proportion to their size.

14. Close cultural relations should be established between museums and groups in the community, such as professional organizations, trade unions, and social services in industrial and business enterprises.

15. Co-operation between museums and radio and television services and undertakings should also be established or improved so that museum exhibits can be used for the purposes of adult and school education with the maximum safety precautions.

16. The contribution which museums can make to school and adult education should be recognized and encouraged. It should furthermore be systematized by the establishment of appropriate bodies responsible for establishing official and regular liaison between local educational leaders and museums which, owing to the nature of their collections, are of particular interest to schools. This co-operation might take the following forms:

(a) Each museum might have on its staff educational specialists, to organize, under the curator's supervision, the use of the museum for educational purposes;

(b) Museums might set up educational departments which would call on the services of teachers;

(c) Joint committees of curators and teachers might be established at local, regional or provincial level to ensure that the best use is made of museums for educational purposes;

(d) Any other measures which would co-ordinate the demands of education and the resources of museums.

(20)

their moral and material support to museums. These associations should be granted such powers and privileges as they require to fulfill their purpose.

18. Member States should encourage the development of museum clubs to encourage young people to take part in various museum activities.

The foregoing is the authentic text of the Recommendation duly adopted by the General Conference of the United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization during its eleventh session, which was held in Paris and declared closed the fifteenth day of December 1960.

IN FAITH WHEREOF we have appended our signatures this fifteenth day of December 1960.

(21)

RECOMENDACIÓN RELATIVA A LA PROTECCIÓN DE LA BELLEZA

Y DEL CARÁCTER DE LOS LUGARES Y PAISAJES (1962).

Preámbulo

La Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, reunida en París del 9 de noviembre al 12 de diciembre de 1962, en su 12a reunión:

Considerando que, en todas las épocas, la acción del hombre ha causado a veces daño a la belleza y al carácter de lugares y paisajes que constituyen el ambiente natural de su existencia, empobreciendo de esta suerte el patrimonio cultural y estético e incluso vital de regiones enteras en todas las partes del mundo,

Considerando que con el cultivo de nuevas tierras, el desenvolvimiento a veces anárquico de los centros urbanos, la ejecución de grandes obras y la realización de vastos planes de organización e instalación industrial y comercial, las civilizaciones modernas han acelerado este fenómeno que hasta el pasado siglo había sido relativamente lento,

Considerando que este fenómeno tiene repercusiones no sólo en el valor estético de los lugares y paisajes naturales o creados por el hombre sino también en el interés cultural y científico que ofrece la vida salvaje,

Considerando que, por su belleza y carácter, la protección de paisajes y lugares definidos en la presente recomendación es necesaria para la vida del hombre, para el que son un poderoso regenerador físico, moral y espiritual y contribuyen a la vida artística y cultural de los pueblos como lo muestran muchos ejemplos universalmente conocidos,

Considerando además que los lugares y paisajes constituyen un factor importante de la vida económica y social de muchos países, así como un elemento importante de las condiciones de higiene de sus habitantes,

Reconociendo, sin embargo, que conviene tener en cuenta las necesidades de la vida colectiva, su evolución y el rápido avance del progreso técnico,

Considerando, en consecuencia, que es sumamente oportuno y urgente estudiar y adoptar las medidas necesarias para proteger la belleza y el carácter de los lugares y paisajes dondequiera y siempre que sea aún posible,

Habiéndosele presentado propuestas relativas a la protección de la belleza y el carácter de lugares y paisajes, cuestión que constituye el punto 17.4.2del Orden del Día de la reunión,

Después de haber decidido, en su 11a reunión, que las propuestas relativas a este punto serían objeto de una reglamentación internacional mediante una recomendación dirigida a los Estados Miembros,

Aprueba, hoy once de diciembre de 1962, la presente recomendación.

La Conferencia General recomienda a los Estados Miembros que apliquen las presentes disposiciones y adopten para ello, mediante leyes nacionales, o de otra manera, las medidas encaminadas a poner en práctica, en los territorios de su jurisdicción, las normas y principios formulados en la presente recomendación.

(22)

de los lugares y paisajes y de la ordenación del territorio, de los organismos encargados de la protección de la naturaleza, del fomento del turismo, y de las organizaciones de la juventud.

La Conferencia General recomienda a los Estados Miembros que le presenten, en las fechas y en la forma que ella determinará, informes relativos a la aplicación que hayan dado a la presente recomendación.

I. Definición

1. A los efectos de la presente recomendación, se entiende por protección de la belleza y el carácter de los lugares y paisajes, la preservación y, cuando sea posible, la restitución del aspecto de los lugares y paisajes naturales, rurales o urbanos debidos a la naturaleza o a la mano del hombre que ofrecen un interés cultural o estético o que constituyen medios naturales característicos.

2. Las disposiciones de la presente recomendación tienen además por objeto completar las medidas de protección de la naturaleza.

II. Principios generales

3. Los estudios que se han de efectuar y las medidas que se han de aplicar para la protección de los lugares y paisajes se han de extender a todo el territorio del Estado y no han de limitarse a ciertos lugares o ciertos paisajes determinados.

4. Al determinar las medidas que se han de aplicar, conviene tener en cuenta el mayor o menor interés de los lugares y paisajes de que se trate. Estas medidas pueden variar, especialmente según el carácter y las dimensiones de los lugares y paisajes, su situación y la índole de los peligros que puedan amenazarles.

5. La protección no se ha de limitar a los lugares y paisajes naturales, sino que se ha de extender también a los lugares y paisajes cuya formación se debe total o parcialmente a la mano del hombre. Así, convendría dictar disposiciones especiales para lograr la protección de ciertos lugares y paisajes tales como lugares y paisajes urbanos, que son en general los más amenazados, sobre todo por las obras de construcción y la especulación de terrenos. Conviene establecer una protección especial en las proximidades de los monumentos.

6. Las medidas que se adopten para la protección de los lugares y paisajes han de tener carácter preventivo y correctivo.

7. Las medidas preventivas para la protección de los lugares y paisajes han de tender a protegerles contra los peligros que les amenacen. Estas medidas han de consistir esencialmente en el control de los trabajos y actividades que puedan causar daños a los lugares y paisajes, y en particular de:

a. La construcción de toda clase de edificios, públicos o privados. Los planes se concebirán de tal modo que se respeten ciertas exigencias estéticas relativas al propio edificio, y deberán estar en armonía con el conjunto que se quiere proteger, evitando caer en una fácil imitación de ciertas formas tradicionales y pintorescas;

b. La construcción de carreteras;

c. Las líneas eléctricas de alta y baja tensión, las instalaciones de producción y de transporte de energía, los aeródromos, las estaciones de radio, televisión, etc.;

(23)

e. Los carteles publicitarios y los anuncios luminosos;

f. La tala de arbolado, inclusive la destrucción de árboles que contribuyen a la estética del paisaje y en particular los que bordean las vías de comunicación o las avenidas;

g. La contaminación del aire y del agua;

h. La explotación de minas y canteras y la evacuación de sus desechos;

i. El alumbramiento de aguas, los trabajos de regadío, las presas, los canales, los acueductos y la regularización del curso de los ríos y torrentes, etc.;

j. El "camping";

k. El depósito de materiales y de materias usados así como de detritos y desechos domésticos, comerciales o industriales.

8. En la protección de la belleza y del carácter de los lugares y paisajes, conviene tener también en cuenta los peligros que resultan de ciertas actividades de trabajo o de ciertas formas de vida de la sociedad contemporánea, por el ruido que provocan.

9. Las actividades que entrañen un deterioro de los lugares o paisajes situados en zonas especialmente clasificadas o protegidas de otro modo no se han de tolerar más que cuando lo exija de modo imperioso el interés público o social.

10. Las medidas correctivas han de tender a remediar el daño causado a los lugares y paisajes y, dentro de lo posible, a restaurarlos.

11. Para facilitar la labor de los servicios públicos encargados en cada país de la protección de los lugares y paisajes, deberían crearse institutos de investigación científica destinados a colaborar con las autoridades competentes para facilitar la armonización y la codificación de las disposiciones legislativas y reglamentarias correspondientes. Estas disposiciones, y los resultados de los trabajos efectuados por los institutos de investigación, deberían reunirse en una publicación periódica única de carácter administrativo, puesta al día.

III. Medidas de protección

12. La protección de los lugares y paisajes se ha de lograr recurriendo a los métodos siguientes:

a. El control general de las autoridades competentes;

b. La imposición de servidumbres en los planes de urbanización y en los planes de ordenación en todos los ámbitos: regionales, rurales y urbanos;

c. La clasificación "por zonas" de los paisajes extensos;

d. La clasificación de lugares de interés aislados;

e. La creación y conservación de reservas naturales y parques nacionales;

f. La adquisición de lugares de interés, por las colectividades publicas.

(24)

13. Debe ejercerse una inspección general en todo el territorio del país sobre los trabajos y las actividades que puedan causar daño a lugares y paisajes.

Planes de urbanización y ordenación de las regiones rurales

14. Los planes de urbanización o de ordenación de las regiones rurales han de contener disposiciones relativas a las servidumbres que han de imponerse para la protección de los lugares y paisajes – incluso los que no estén clasificados especialmente – comprendidos en el territorio abarcado por esos planes.

15. Se han de trazar planes de urbanización o de ordenación de las regiones rurales, en función de su orden de urgencia, sobre todo para las ciudades o regiones en vías de rápido crecimiento, cuando la protección del carácter estético o pintoresco del lugar justifique el establecimiento de tales planes.

Clasificación "por zonas" de los paisajes extensos

16. Estos paisajes deben ser objeto de una clasificación "por zonas".

17. Cuando, en una zona clasificada, el carácter estético es de interés primordial, la clasificación "por zonas" ha de entrañar el control de la parcelación y la observancia de ciertas disposiciones generales de carácter estético referentes al empleo de los materiales y a su color, a las normas de altura, a las precauciones necesarias para disimular las excavaciones debidas a la construcción de presas o a la explotación de canteras, a la reglamentación de la tala de árboles, etc.

18. La clasificación "por zonas" debe ponerse en conocimiento del público y deben dictarse y difundirse además las normas generales relativas a la protección de los paisajes que sean objeto de tal clasificación.

19. En general, la clasificación "por zonas" no debería dar derecho a indemnización.

Clasificación de lugares de interés aislados

20. Los lugares aislados y de pequeñas dimensiones, naturales y urbanos, así como las partes de paisaje que ofrezcan un interés excepcional, han de ser especialmente clasificados. Asimismo han de clasificarse los terrenos en que se goce de una vista excepcional y los terrenos e inmuebles que circunden un monumento notable. Cada lugar, terreno o edificio especialmente clasificado ha de ser objeto de una decisión administrativa especial, notificada al propietario.

21. Esta clasificación especial ha de llevar consigo, para el propietario, la prohibición de destruir el lugar o de modificar su estado o aspecto sin previa autorización de las autoridades encargadas de la protección.

22. La autorización que se conceda deberá ir acompañada de todas las condiciones convenientes para la protección del lugar. No se necesitará, sin embargo, ninguna autorización para los trabajos de explotación normal de las fincas rústicas ni para los trabajos corrientes de conservación de las construcciones.

(25)

24. La clasificación especial ha de llevar consigo la prohibición de contaminar los terrenos, el aire y las aguas de cualquier manera que sea. Además, la extracción de minerales ha de estar sujeta a una autorización especial.

25. Se ha de prohibir toda publicidad en los lugares clasificados especialmente y en sus inmediaciones o limitarla a determinados sitios fijados por las autoridades encargadas de la protección.

26. El permiso de acampar en un lugar clasificado especialmente debe excluirse en principio y concederse sólo en terrenos delimitados por las autoridades encargadas de la protección y sometidos a su inspección.

27. La clasificación especial de un lugar debería permitir el reconocimiento al propietario de un derecho a indemnización cuando la clasificación le produzca un perjuicio directo y evidente.

Reservas naturales y parques naturales

28. Los Estados Miembros han de incorporar parques nacionales destinados a la educación y distracción del público o reservas naturales parciales o completas a aquellas zonas o lugares que ofrezcan condiciones para ello y cuya protección convenga efectuar. Tales reservas naturales y parques nacionales han de constituir un conjunto de zonas experimentales destinadas también a los estudios sobre la formación y restauración del paisaje y la protección de la naturaleza.

Adquisición de lugares de interés, por las colectividades públicas

29. Los Estados Miembros han de procurar que las colectividades públicas adquieran terrenos que formen parte de un paisaje, o de un lugar que convenga proteger. Cuando sea necesario, esta adquisición ha de poder efectuarse por vía de expropiación.

IV. Aplicación de las medidas de protección

30. Las normas y principios fundamentales que regulen en cada Estado Miembro la protección de los lugares y paisajes han de tener fuerza de ley, encomendando a las autoridades responsables las medidas de aplicación, dentro de las atribuciones que les confiere la ley.

31. Los Estados Miembros deberían crear organismos especializados de carácter ejecutivo o consultivo.

32. Los organismos de carácter ejecutivo han de ser servicios especializados centrales y regionales encargados de aplicar las medidas de protección. Para ello, estos servicios han de tener la posibilidad de estudiar los problemas de la protección y de la clasificación especial, efectuar encuestas in situ, preparar las decisiones que hayan de tomarse y vigilar su ejecución. Han de estar encargados también de proponer las medidas destinadas a reducir los peligros que pueda presentar la ejecución de ciertos trabajos, o a reparar los daños causados por ellos.

33. Los organismos de carácter consultivo deberían ser comisiones, de carácter nacional, regional o local, encargadas de estudiar las cuestiones relativas a la protección y de comunicar su opinión sobre esas cuestiones a las autoridades centrales o regionales o a las autoridades locales interesadas. Debería pedirse el dictamen de esas comisiones en todos los casos y en el momento oportuno, especialmente en la fase del anteproyecto cuando se trate de obras de interés general y de gran importancia, como la construcción de autopistas, la colocación de instalaciones hidrotécnicas, la creación de nuevas instalaciones industriales, etc.

(26)

informando a la opinión pública y advirtiendo a los servicios responsables de los peligros que amenacen a paisajes y lugares.

35. La infracción de las normas de protección de los lugares y paisajes ha de llevar consigo el resarcimiento de daños y perjuicios o la obligación de reponer las cosas en su estado primitivo, en la medida de lo posible.

36. Conviene establecer sanciones administrativas o penales para los casos de daños causados voluntariamente a los lugares y paisajes protegidos.

V. Educación del público

37. Debe emprenderse una acción educadora, dentro y fuera de las escuelas, para despertar y estimular el respeto del público por los lugares y paisajes, y dar a conocer las normas dictadas para lograr su protección.

38. Los maestros y profesores a quienes se encomiende esta función educadora en la escuela, deberán adquirir para ello una preparación especial, en forma de cursillos especializados de estudios en los centros de enseñanza media y superior.

39. Los Estados Miembros deberían también facilitar la tarea de los museos existentes con el fin de intensificar la acción educativa ya emprendida en tal sentido por ellos y estudiar la posibilidad de crear museos especiales o secciones especializadas en los museos existentes, para el estudio y la presentación de los aspectos naturales y culturales característicos de determinadas regiones.

40. Fuera de la escuela, la educación del público debería ser misión de la prensa, de las asociaciones privadas de protección de los lugares y paisajes o de protección de la naturaleza, de los organismos encargados del turismo y de las organizaciones de la juventud y de educación popular.

41. Los Estados Miembros han de facilitar la educación del público y estimular la acción de las asociaciones, organismos y organizaciones dedicados a esta tarea, prestándoles una ayuda material y poniendo a su disposición y a la de los educadores en general, los medios apropiados de publicidad tales como películas, emisiones radiofónicas o de televisión, material para exposiciones permanentes, temporales o ambulantes, folletos y libros capaces de lograr una gran difusión y concebidos con un espíritu didáctico. Además, por medio de la prensa, de las revistas y de las publicaciones periódicas regionales podría lograrse una gran publicidad.

42. Deberían establecerse jornadas nacionales o internacionales, concursos y otras manifestaciones análogas, para hacer resaltar el valor de los lugares y paisajes naturales o creados por el hombre, a fin de llamar la atención del público sobre la gran importancia que tiene para la colectividad la protección de su belleza y su carácter.

Lo anterior es el texto auténtico de la Recomendación aprobada en buena y debida forma por la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en su duodécima reunión, celebrada en París y terminada el doce de diciembre de 1962.

EN FE DE LO CUAL estampan sus firmas, en este día decimoctavo de diciembre de 1962,

El Presidente de la Conferencia General

(27)

RECOMENDACIÓN SOBRE MEDIDAS ENCAMINADAS A PROHIBIR E

IMPEDIR LA EXPORTACIÓN, IMPORTACIÓN Y TRANSFERENCIA DE

PROPIEDAD ILÍCITAS DE BIENES CULTURALES (1964).

Preámbulo

Aprobada por la Conferencia General en su decimotercera reunión, París, 19 de noviembre de 1964

La Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en su 13a reunión, celebrada en París del 20 de octubre al 20 de noviembre de 1964:

Estimando que los bienes culturales son elementos esenciales de la civilización y de la cultura de los pueblos, y que su conocimiento favorece la comprensión y la apreciación mutua entre las naciones,

Considerando que cada Estado tiene el deber de defender el patrimonio constituido por los bienes culturales que existen en su territorio contra los peligros que derivan de la exportación, la importación y la transferencia de propiedad ilícitas,

Considerando que, para evitar esos peligros, es indispensable que cada Estado Miembro adquiera una conciencia más clara de las obligaciones morales relativas al respeto de su patrimonio cultural y del de todas las naciones,

Considerando que los objetivos propuestos no se pueden alcanzar sin una estrecha colaboración entre los Estados Miembros,

Convencida de que debe estimularse desde ahora la adopción de medidas adecuadas y el mejoramiento del ambiente de solidaridad internacional, sin la cual no es posible lograr los objetivos propuestos,

Habiendo examinado las propuestas relativas a una reglamentación internacional para prohibir e impedir la exportación, la importación y la transferencia de propiedad ilícitas de bienes culturales, asunto que constituye el punto 15.3.3 del orden del día de la reunión,

Habiendo decidido, en su 12a reunión, que dichas propuestas serían objeto de una reglamentación internacional mediante una recomendación a los Estados Miembros, expresando sin embargo el deseo de que pueda llegarse en un futuro lo más cercano posible a la aprobación de una convención internacional,

Aprueba, en el día de hoy, diecinueve de noviembre de 1964, la presente recomendación.

La Conferencia General recomienda a los Estados Miembros la aplicación de las disposiciones siguientes adoptando, en forma de ley nacional o en otra forma, las medidas procedentes para poner en vigor, en los territorios que están bajo su jurisdicción, las normas y principios que se formulan en la presente recomendación.

La Conferencia General recomienda a los Estados Miembros que pongan la presente recomendación en conocimiento de las autoridades y organismos que se ocupen de la protección de los bienes culturales.

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