DICCIONARIO HISTÓRICO DEL ESPAÑOL MODERNO DE APARATOS DE FÍSICA
EXPERIMENTAL
: DOCUMENTACIÓN DE LOS TÉRMINOS DEL SIGLO XVIII
1Antoni Nomdedeu Rull y Sandra Iglesia Martín Universitat Rovira i Virgili
Grupo NEOLCYT
[email protected]; [email protected]
Cómo citar este artículo/Citation: Nomdedeu Rull, Antoni e Iglesia Martín, Sandra (2013), “Diccionario Histórico del Español moderno de aparatos de física experimental: documentación de los términos del siglo XVIII”, Asclepio 65 (2): p020. doi: http://dx.doi.org/10.3989/ asclepio.2013.20
RESUMEN: El objetivo de este estudio es presentar la documentación de los términos referidos a aparatos en textos de Física experimental del siglo XVIII y realizar su análisis léxico y lexicográfico. A partir de la metodología de trabajo del grupo NEOLCYT (http://seneca.uab.es/neolcyt), se pretende sentar las bases para la elaboración de un Diccionario histórico del español moderno de aparatos de Física experimental (DHEMAFE) como parte del Diccionario histórico del español moderno de la ciencia y de la técnica (DHEMCYT) del grupo NEOLCYT.
Los resultados del análisis de los datos muestran que los textos analizados tuvieron una influencia decisiva en el desarrollo de la Física experimental en España y permitieron la divulgación de neologismos referidos a aparatos en este periodo. Los textos que conforman el corpus de análisis presentan un porcentaje muy elevado de términos no documentados ni en nuestra lexicografía (31,37%) ni en el CORDE (83,4%), datos que refuerzan la necesidad de seguir en esta línea de investigación de cara a la elaboración del DHEMAFE. PALABRAS CLAVE: Diccionario histórico; aparatos; Física experimental; Nollet; La Fond.
ABSTRACT: The aim of this study, as an example of group work methodology NEOLCYT (http://seneca.uab.es/neolcyt), is to document terms relating to devices in the 18th c. Spanish texts on experimental physics and their lexicographical and lexical analysis. It attempts
to state the methodological bases to create the Diccionario histórico del español moderno de aparatos de Física experimental ( DHE-MAFE) as part of the Diccionario histórico del español moderno de la ciencia y de la técnica (DHEMCYT) by NEOLCYT group. The results of the data analysis show that the analyzed texts are essential because they had a decisive influence on the development of Experimental Physics in Spain and allowed disclosure of neologisms in that period, relating to machines. The texts of our corpus collect a very high percentage of undocumented terms, both in our lexicography (31,37%) and in the CORDE (83,4%). This fact reinforces the need to continue this line of research trigger in the development of DHEMAFE as part of DHEMCYT.
KEY WORDS: Historical Dictionary; Devices; Experimental Physics; Nollet; La Fond.
Copyright: © 2013 CSIC. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0.
Recibido: 25 abril 2012; Aceptado: 28 diciembre 2012
http://dx.doi.org/10.3989/asclepio.2013.20
DICCIONARIO HISTÓRICO DEL ESPAÑOL MODERNO DE APARATOS DE FÍSICA EXPERIMENTAL: DOCU-MENTATION OF THE TERMS RELATING TO DEVICES IN THE 18TH CENTURY
0. INTRODUCCIÓN
El objetivo de este estudio es analizar las voces re-feridas a aparatos en los textos de Física experimental en español del siglo XVIII. Tras la recopilación de los términos, mostramos su tratamiento lexicográfico en los diccionarios generales de español para comprobar, sobre todo, la incorporación de las voces analizadas y poder contar, de este modo, con los datos lexico-gráficos a nuestra disposición acerca de su significado. También realizamos una breve incursión en la lexico-grafía especializada de la época como contrapunto a la información en diccionarios generales, aunque el análisis en profundidad de este tipo de repertorios lexicográficos se pospone para estudios posteriores. Los resultados de esta investigación, así como los que mostraremos en otras sucesivas que persiguen el mis-mo objetivo, pero en textos del siglo XIX, constituirán las bases del Diccionario histórico del español moder-no de aparatos de Física experimental (DHEMAFE), parte del Diccionario histórico del español moderno de la ciencia y de la técnica (DHEMCYT) elaborado por el grupo NEOLCYT.
El factor que justifica la elaboración del DHEMAFE es que en el siglo XVIII los aparatos fueron decisivos para poder llevar a cabo las experimentaciones que se expli-caban en los libros. La construcción de dichos aparatos se perfeccionó progresivamente, «permitiendo los pro-gresos que se realizaron a lo largo de la centuria en todas las ciencias: sin instrumentos no habría observaciones, ni averiguación de las hipótesis, etc. Fueron los ayudan-tes serviles de los sabios» (Clément, 1993, p. 58).
La metodología de trabajo seguida es la propia de las investigaciones del grupo NEOLCYT. Por un lado, documentamos las fuentes fundamentales a partir de la representatividad de las obras y de los autores. Por otro lado, contextualizamos las obras seleccio-nadas en la historia de la ciencia y de la técnica en general y en la historia de la Física experimental de la época. Todos estos datos se consideran necesarios para abordar con garantías el estudio diacrónico de este tipo de léxico.
1. LA FÍSICA EXPERIMENTAL EN EL SIGLO XVIII
El siglo XVIII presentó avances científicos que here-daron la ampliación de la experimentación produci-da a finales del siglo XVII. Desde que Newton (1642-1727) publicara Philosophiae Naturalis Principia Ma-thematica en 1687 —en donde formuló tres princi-pios del movimiento y la Ley de gravitación universal, según los cuales todos los fenómenos podían verse mecánicamente—, todas las investigaciones de fina-les del siglo XVII y todo el siglo XVIII se basaron en sus ideas. Este siglo representó el triunfo del newto-nianismo frente al cartesianismo, de modo que los métodos de la lógica formal se fueron reemplazando
por los de las ciencias naturales, basados en la ex-perimentación para descubrir las leyes naturales. Se pasó, así, de la Física escolástica o especulativa a la Física experimental.
Las corrientes más importantes de la Física experi-mental del siglo XVIII, en todos los casos newtonia-nas, se gestaron fundamentalmente en Francia y en Holanda, y se extendieron luego por diversos países de Europa. Uno de los grandes difusores de la Física experimental en Francia fue Nollet. El contenido de su obra no difería del de los autores holandeses, pero la aplicación de principios como la aceptación de las ideas cartesianas en sus explicaciones sobre los fenó-menos gravitatorios, eléctricos o magnéticos, supuso un distanciamiento con respecto a los holandeses (Guijarro, 2001a, p. 114). En Holanda, la Física ex-perimental defendida por Sanguerdius (1664-1724), Boerhave (1668-1738), ‘sGravesande (1688-1742) y Petrus van Musschenbroek (1692-1761)2 «aspiraba a convertirse en una alternativa programática tanto del aristotelismo como del cartesianismo» (Guijarro, 2001a, p. 118). De este modo, los holandeses busca-ban desarrollar un sistema de enseñanza de la Física experimental basado en las prácticas de las investiga-ciones experimentales y no determinado por su po-sición en el marco de un sistema filosófico (Guijarro, 2001a, p. 118).
La recepción en España de los textos científicos y técnicos se produjo por medio de textos traducidos que, fueran o no de autores franceses, en este perío-do llegaban del francés3, lo que conlleva que el estu-dio de la lengua de la ciencia y de la técnica en espa-ñol en ese momento deba afrontarse como una labor de traducción permanente4. Los hechos que provoca-ron el triunfo de la nueva Física en España fueprovoca-ron la exactitud de las teorías de Newton y la introducción de los experimentos llevados a cabo por medio de las máquinas eléctricas (Vernet, 1975, p. 174). Pero la difusión del sistema newtoniano, todavía prohibido por la Iglesia, fue lenta. Con la llegada de la dinastía borbónica al trono español se favoreció el desarrollo científico, aunque fuera con fines estratégicos y mili-tares5, lo que «permitió fomentar (ilustración) y vigilar (despotismo) el progreso científico» (Clément, 1993, p. 29). Se crearon academias y sociedades científicas según el modelo de la Accademia del Cimento de Flo-rencia, la Royal Society de Londres (1662) y la Acadé-mie des Sciences de París (1666), cátedras, centros de enseñanza científica y técnica y sociedades eco-nómicas. Entre tanto, la estructura de las universida-des españolas permanecía intacta durante la primera mitad del siglo XVIII, debido al peso de una tradición (Sánchez Ron, 1988, p. 9) todavía asentada en la es-colástica o doctrina aristotélica (Clément, 1993, p. 30), lo que conlleva en ese momento que la ciencia newtoniana se introduzca «oficialmente en la
univer-sidad española con un considerable retraso respecto a la europea» (Clément, 1993, p. 30). Con todo, habría que esperar a los planes de estudios promovidos por los ministros de Carlos III (1716-1788) para presenciar la renovación oficial de los estudios y la superación del viejo aristotelismo, concretamente con una refor-ma aprobada por el Consejo de Castilla que permitió que, a partir de 1770, la nueva ciencia pudiese ser in-troducida en las aulas, aunque como Física de apara-tos, dejando los aspectos teóricos, la Física filosófica, en manos de las corporaciones religiosas6.
Las instituciones españolas que impulsaron con más firmeza la presencia de la Física experimental en los planes de estudio universitarios fueron el Colegio Imperial (1624), el Seminario de Nobles de Madrid (1725), la Conferencia Físico-matemática experimen-tal de Barcelona (1764) y los Reales Estudios de Ma-drid (1770)7. De estos centros, que contaron con en-señanzas de Física experimental, el más destacado fue los Reales Estudios de Madrid, que aprobó un nuevo plan de estudios con cátedras de Matemáticas, Lógica y Física experimental, entre otras disciplinas (Guijarro, 2001a, pp. 133-134). Pero también tuvieron una gran repercusión, por ejemplo, el Seminario de Nobles de Madrid, que contó con las enseñanzas del profesor Antonio Zacagnini, traductor de las Lecciones de phy-sica experimental (1757) de Nollet, y del profesor de Arte Militar y Delineación Tadeo Lope Aguilar, traduc-tor del Elementos de Física Teórica y Experimental de Sigaud de La Fond, o la Conferencia Físico-matemática experimental de Barcelona, que se dedicó al estudio de la obra de Musschenbroek.
La nueva Física se estudiaba con máquinas, que se importaban de países como Holanda, Francia e Ingla-terra, y propició la aparición de una nueva artesanía, la de constructor de aparatos científicos destinados a nutrir los laboratorios (Vernet, 1975, p. 174). Casi to-dos los aparatos que se importaban y, posteriormen-te, se fabricaban en España estaban inspirados en el Essai de Physique de Musschenbroek (Vernet, 1975, p. 175). Por ejemplo, desde los primeros textos de Física experimental en español, como en Lecciones de phy-sica experimental de Nollet (1757)8, se evidencia que la finalidad primordial de dicha materia fue ofrecer un modelo mecánico que diera cuenta de los hechos dentro del marco conceptual corpuscularista, factor que justifica la necesaria atención a los términos que denominan aparatos en estos textos9.
2. LOS TEXTOS SELECCIONADOS
Los textos seleccionados, dos traducidos del francés y cuatro producciones originales en español, fueron decisivos para el establecimiento paulatino de la nue-va Física, pues presentaban numerosas novedades, se emplearon en diversas instituciones y los cargos
que desempeñaron sus autores fueron de especial influencia10:
· Herrero y Rubira, Antonio María (1738), Physica moderna, experimental, sistematica: donde se contiene lo mas curioso y util de quanto se ha descubierto en la naturaleza, Madrid.
· Piquer, Andrés (1745), Física moderna, racional y experimental, Valencia, Oficina de Pasqual García. (Este manual tuvo tres ediciones: 1745, 1780 y 1790).
· Jorge Juan y Antonio de Ulloa (1748), Observa-ciones astronómicas, y physicas, Madrid, Juan de Zúñiga.
· Jean-Antoine Nollet (1757), Lecciones de physica experimental (traducción de Antonio Nicolás Za-cagnini Colón).
· Carlos Francisco Amellér (1788), Elementos de geometría, y física experimental, para el uso, e instruccion de los alumnos del Real Colegio de Cirugía de Cádiz, Cádiz, Imprenta de D. Manuel Ximenez Carreño.
· Joseph-Aignan Sigaud de La Fond (1787-891, 17992), Elementos de Física Teórica y Experimen-tal (traducción de Tadeo Lope y Aguilar de los Élements de physique théorique et expérimenta-le, 1777).
En cuanto a los textos escritos originalmente en es-pañol, hemos analizado los de Antonio María Herre-ro y Rubira (1738), Andrés Piquer (1745), JorgeJuan y Antonio deUlloa (1748) y Carlos FranciscoAmellér (1788). Los dos textos traducidos son de Jean-Antoine Nollet (1757) y Sigaud de La Fond (1799), los autores más representativos de este período, el segundo discí-pulo del primero, cuyos trabajos se divulgaron en Espa-ña y, casi de manera simultánea, en América Latina11.
La heterogeneidad de los textos de Física experi-mental queda demostrada en la variedad de ramas que trataban. Como se observa en la tabla 1, la Física experimental del siglo XVIII consideraba, principal-mente, el estudio de la luz, el calor, el magnetismo y la electricidad, campo este que alcanzó un desarrollo mayor al resto, convirtiéndose en un ámbito de estu-dio modélico para los físicos experimentales.
Estos campos son los que constituirían la Física ex-perimental, lo que permitía que se diferenciara de la Física general, ciencia cuantitativa y exacta, equiva-lente a la Mecánica. Aunque la Física experimental se reconoció en el siglo XVIII gracias a la reorganización de l’Académie des Sciences de París en 1785, cuando la Physique entró a formar parte de la división de cien-cias matemáticas, habría que esperar hasta el siglo XIX para hallarse con una Física como una disciplina
Tabla 1. Ramas de la Física experimental tratadas en los textos del siglo XVIII
Herrero y Rubira
(1738) Piquer (1745) Juan y Ulloa (1748) Nollet (1757) Amellér (1788) La Fond (1799)
I. De la naturaleza, existencia y principios de los cuerpos Tratado I. De la Fisica, su utilidad, y modo de aprenderla. Libro I. Observaciones sobre la maxima Obliquidad Eliptica Tomo I. Leccion Primera. Leccion Segunda. De la Porosidad, Compresibilidad, y Elasticidad de los cuerpos. Leccion Tercera.
De la mobilidad de los cuerpos; del movimiento, de sus propiedades, y de sus leyes.
Leccion Cuarta. Prosiguen las leyes del movimiento simple.
Elementos de Geometría. Exordio.
Libro I.º De las lineas, y de los Angulos
Libro II.º De los triangulos Libro IIIº. Del circulo Libro IV.º De los solidos Libro V.º De las proporciones Libro VI.º Practica de la geometria
Tomo I. Seccion I De los principios de los cuerpos, de sus combinaciones, y de la coerencia entre las partes integrantes de los mixtos Sección II
De las propiedades generales de los cuerpos Sección III
Del movimiento
II. De los Elementos Tratado II. De los principios del Ente natural.
Libro II. Observaciones de Latitud
Tomo II.
Leccion Quinta. Sobre el movimiento compuesto, y sobre las Fuerzas Centrales. Leccion Sexta. De la gravedad de los cuerpos. Leccion Septima. De la Hydrostatica.
Leccion Octava. Prosigue la misma materia.
Lecciones de fisica experimental. Proemio Leccion I.ª
Seccion Primera. Que trata de la fisica, y su objeto Seccion 2.ª De la extensión y divisibilidad de los cuerpos
Leccion II.ª De la figura de los cuerpos Tomo II. Sección primera De la estática ó de las máquinas Sección V [sic] De la Hydrostática. Sección VI Del agua
III. De las qualidades
de los cuerpos Tratado III. Del Movimiento.
Libro III. Observaciones de las Inmersiones, y Emersiones de los Satelites de Jupiter, como de los Eclipses de Luna
Tomo III.
Lección Novena: Sobre la Mechanica.
Lección Decima: Sobre la naturaleza, y propiedades del Ayre.
Lección XI: Prosiguen las propiedades del ayre.
Tomo III. Sección VII Del aire.
IV. Del movimiento,
y quietud Tratado IV. De los Elementos.
Libro IV. Sobre la Dilatacion, y Compresion de los Metales
Tomo IV.
Lección XII: Sobre la naturaleza, y propiedades del agua. Lección XIII: De la naturaleza, y propiedades del fuego. Tomo IV. Sección X. Del fuego. V. De las propiedades del movimiento Tratado V. De las Piedras.
Libro V. Sobre las Experiencias del Barometro simple
Tomo V.
Lección XIV: Continuacion de las propiedades del fuego. Lección XV: Sobre la Luz.
Tomo V Seccion XII De la Meteorológia. Seccion XIII. Del sistéma del Mundo.
Sección XIV. De las causas físicas de los movimientos celestes
VI. De las leyes del
movimiento Libro VI. De la Velocidad del Sonido
Tomo VI.
Lección XVI: Sobre la Luz. Lección XVII: Siguen las Propiedades de la Luz.
Tomo VI Notas a la sección I. Notas a la sección II. Notas a la sección III. Notas a la sección IV. Notas a la sección V. Notas a la sección VII. Notas a la sección X. Notas a la sección XII. Notas a la sección XIII. VII. De la dureza,
blandura, y elasticidad de los cuerpos
Libro VII. De la medida del grado de Meridiano contiguo al Equador
VIII. Del Choque de los cuerpos
Libro VIII. De las Experiencias del Pendulo simple, y conclusion de la Figura de la Tierra IX. De la Pesadèz de
los cuerpos Libro IX. De la Navegacion sobre la Elipsoide X. Del tiempo, lugar,
y demás qualidades de los cuerpos
unificada y autónoma, separada hasta entonces de la Física general.
Entre los textos que presentaban los principios bá-sicos de la Física newtoniana, aparecieron, en primer lugar, el de Herrero y Rubira (1738) y el de Piquer (1745), manuales que supusieron la modernización de la investigación físico-tecnológica (Maldonado y García, 2002, p. 148), si bien, desde el punto de vista lingüístico, fueron obras en donde la aparición de de-nominaciones referidas a aparatos era escasa, al cen-trarse sobre todo en explicar las observaciones de la naturaleza realizadas hasta el momento.
En cuanto a la importancia de los textos, a continua-ción se especifican los rasgos que justifican su consi-deración para este estudio.
Physica moderna, experimental, sistematica (1738) de Antonio M. Herrero y Rubira (1714-1767) —tam-bién autor de la obra en tres volúmenes Diccionario universal francés y español (1744), Madrid, Imprenta del Reyno— es la primera obra de Física moderna edi-tada en España. El autor, como afirma en esta obra, era enemigo del aristotelismo y polemiza con Losada, Tosca y Feijoo, pero no se separa de la Teología. Por el contenido del libro, constituye un claro exponente del cartesianismo aprendido durante su estancia en Toulouse, motivo por el cual no tuvo continuidad al verse superado por los textos de orientación newto-niana que le sucederían.
El libro de Piquer (1745) introdujo la Física meca-nicista bajo los principios de Descartes y de Newton. Destacó la importancia de Piquer (1711-1772) en el contexto médico de la época: fue Socio de Honor de la Real Academia Medica-Matritense y en 1751 fue nombrado Médico de la Cámara por parte de Fernan-do VI. Hasta este momento ocupó la cátedra de Ana-tomía de la Universidad de Valencia. Su obra se dirigía «con especial cuidado à los Medicos» (Piquer, Prologo [sic]) y en ella se exponían «los principales fundamen-tos de la Fisica experimental» (Piquer, Prologo [sic]). Es una obra circunscrita en la Física aristotélica por-que, por un lado, «se enseña en todas las Universida-des, y Claustros de España, y son muchos los autores españoles que la tratan con estension» (Piquer, Pro-logo [sic]) y, por el otro, «todo quanto en esta Obra digere, lo sujeto humildemente al juìcio, y correccion de la Santa Iglesia Catolica Romana» (Piquer, Prologo [sic]). Asimismo, estamos ante una obra claramente ecléctica, en donde Piquer trató de conciliar lo anti-guo y lo moderno en el marco de la tradición cristiana (Miralles y Miralles, 2007, p. 172)12 e intentó «ofrecer un tratado sistemático y didáctico de todas las mate-rias relacionadas con esta disciplina» (Peset y Lafuen-te, 1981, p. 277).
Los textos propiamente experimentales, en los que se hallan descripciones detalladas de los experimentos llevados a cabo, son los cuatro siguientes.
Leçons de physique expérimentale de Jean-Antoine Nollet (1743-48), cuya traducción al español fue lle-vada a cabo por Antonio Colón Zacagnini en 1757 (Lecciones de physica experimental), reflejó el cambio que se produjo en la Física en esos momentos, a raíz de las ideas de Newton, superando la concepción es-colástica, y constituyó una obra fundamental para la divulgación de la Física en España y, por tanto, para la introducción y la fijación de las voces físicas en espa-ñol. Se «impuso rápidamente como libro de texto en las clases de física que se crean en las Sociedades de Amigos del País o en las Academias» (Vernet, 1975, p. 174) y fue recomendado por Antonio Caballero y Góngora y por Eloy Valenzuela, dos reconocidos fesores de Física de finales del siglo XVIII, en sus pro-gramas de estudio. Su amplio uso se debió a la riqueza de experimentos que presentaba, mediante la indica-ción de la preparaindica-ción, los efectos y sus aplicaciones, lo que respondía a la insistencia que se hacía sobre la experimentación en esa época. Tuvo nueve ediciones en francés13 y una en español14.
Nollet ha sido una figura particularmente desaten-dida a pesar de que lideró la Física francesa durante décadas (Sellés, 2001, p. 165) y fue uno de los prin-cipales difusores de la Física experimental en Francia (Guijarro, 2001a, p. 114). Fue miembro de la Royal Society of London15 desde 1734, primer profesor de Física experimental de la Universidad de París (1735-1760) y presidente de la Académie des sciences16 de Francia desde 176217. Abrió «en París un curso pú-blico de Física experimental, que tuvo una inmensa repercusión en la alta sociedad» (Clément, 1993, p. 16). En consecuencia, Luis XV «decidió fundar para el abate una cátedra de Física experimental en el Co-legio de Navarra (1753)» (Clément, 1993, p. 16). Fue un científico innovador que descubrió la difusión de los líquidos, observó cómo el sonido podía propa-garse en un medio líquido, inventó un electroscopio con láminas de oro (1748) y realizó reformas en la botella de Leyden, inventada por Musschenbroek, a la cual reemplazó el agua que contenía el recipiente por láminas de estaño o de cobre. Las concepciones de la Física experimental existentes se dividían entre el uso de la hipótesis mecanicista y el de la hipóte-sis sustancialista (o materialista). Y Nollet era uno de los principales representantes de la hipótesis meca-nicista con sus trabajos sobre electricidad (Guijarro, 2001b, p. 198).
Por lo que respecta al traductor de la obra de Nollet al español18, Antonio Nicolás Zacagnini Colón (1723 Cádiz-1810 Génova), destaca que estudió filosofía y teología en España hasta 1740, año en que siguió los cursos de matemáticas y de Física experimental del Abate Nollet, el que fuera su catedrático en París. En-señó la Física que había aprendido desde su posición de catedrático en el Real Seminario de Nobles de
Ma-drid19 a partir de 1757 y empezó a impartir conferen-cias públicas sobre este tema en 175820. En 1762 se le nombró maestro de los Infantes, los hijos del rey Carlos III.
Las Observaciones astronómicas, y physicas de Jor-ge Juan y Antonio de Ulloa (1748) es «una obra expe-rimental basada en principios newtonianos» (Rodrí-guez Ballesteros, 2004, p. 478) y en ella se describen los trabajos científicos al estilo de un informe detalla-do con resultadetalla-dos.
Jorge Juan (1713-1773) fue Capitán, desde 1752, de la Real Compañía de Guardiamarinas de Cádiz, en la Academia de Nobles Artes de San Fernando fue Aca-démico de Honor (1767), AcaAca-démico de Mérito (1768) y Consiliario (1770), y fue Director del Real Seminario de Nobles de Madrid desde 1770 (González de Posa-da, 2008, p. 117). Fundó hacia 1753 el primer obser-vatorio astronómico español en el castillo de Cádiz. Antonio de Ulloa (1716-1795), por su parte, fue el fundador del Estudio y Gabinete de Historia Natural, antecesor del Real Gabinete de Historia Natural, ac-tual Museo Nacional de Ciencias Naturales, del Obser-vatorio Astronómico de Cádiz y el primer laboratorio de metalurgia del país, así como miembro de la Real Academia sueca, la Academia de Berlín y correspon-diente de la Real Academia de Ciencias de París.
Elementos de geometría, y física experimental, para el uso, e instruccion de los alumnos del Real Colegio de Cirugía de Cádiz de Carlos FranciscoAmellér (1788) fue el primer libro que se publicó en el Real Colegio de Me-dicina y Cirugía de Cádiz. Iba unido a la traducción de Nollet por parte de Zacagnini, pues representaba un extracto de la obra del abate francés a la que antepuso unos Elementos de Geometría, «sin cuyo estudio que-daría desconocida la mayor parte de la Física» (p. 7).
Los Eléments de Physique de La Fond, en su ver-sión traducida al español por Tadeo Lope —ingenie-ro y p—ingenie-rofesor de Arte Militar y Delineación en el Real Seminario de Nobles de Madrid y autor del Curso de Matemáticas: para la enseñanza de los caballeros se-minaristas del Real Seminario de Nobles de Madrid (1794-1798)— tuvieron una gran trascendencia en la difusión de la Física Experimental en España e incluso en su enseñanza, pues parece ser que se empleó en los Reales Estudios de San Isidro (García y Bertomeu, 2001, p. 355).
La Fond fue discípulo y sucesor de Nollet en la cáte-dra de Anatomía, Fisiología y Física experimental de París (Balpe, 1999, p. 243) y miembro de la Société Royale des Sciences de Montpellier. Interesado por los instrumentos y el funcionamiento de un laboratorio de Física experimental, creó su propio laboratorio21 en un momento en que, tras la expulsión de los jesuitas, la falta de un gran número de profesores de
enseñan-za secundaria provocada por la desorganienseñan-zación de los collèges redundó en un aumento de las clases parti-culares, tanto en París como en las provincias. En su obra Description et usage d’un cabinet de physique ex-périmentale22 (1975) se demostraba su interés por los instrumentos y el funcionamiento de un laboratorio de Física experimental.
3. LA LENGUA DE LOS TEXTOS
El vaciado terminológico de los textos objeto de análisis nos ha proporcionado un listado de términos referentes a aparatos empleados en las experimen-taciones físicas, de voces referidas a objetos que for-maban parte de los aparatos usados y, finalmente, de descripciones de aparatos sin denominación. Estas dos últimas categorías de términos, si bien nos permi-tirán establecer de un modo más completo la fisono-mía característica de los textos analizados en estudios sucesivos, no forman parte del corpus de análisis de este trabajo. Asimismo, hemos recogido las ilustracio-nes de los aparatos cuando ha sido posible, pues cabe tener en cuenta que
el siglo XVIII fue el de los tratados técnicos ilustrados con un sinnúmero de dibujos de instrumentos cien-tíficos y de herramientas para artesanos, planes de laboratorios y fábricas o talleres, figuras anatómicas y detalles botánicos. Muy representativas de tales li-bros son las obras del abate Nollet (1700-1770), que se presentaban bajo la forma de pequeños volúme-nes portátiles ilustrados con láminas, a veces desple-gables (Clément, 1993, pp. 51-52).
Tras el estudio de los textos, nuestro corpus cuenta con 102 términos relativos a aparatos o máquinas23 (Tabla 2).
Entre los términos de la tabla 2, se puede hallar ca-sos de variantes denominativas de dos tipos:
· Variantes denominativas sinonímicas: barosco-pio/barómetro, telescopio astronómico/tele-scopio de Galileo, teleastronómico/tele-scopio de refracción/te-lescopio de Newton y terefracción/te-lescopio newtoniano o palanca/vecte.
· Variantes denominativas ortográficas: termome-tro, termométermome-tro, thermometermome-tro, thermómetro24. Así mismo, es posible encontrar ejemplos en los que la variación denominativa se produce por una variación en el aparato introducida por el científico que le da nombre: barómetro simple e inclinado del Caballero Morland, barómetro simple e inclinado de M.M. Cassini y Bernouilli, hygrometro del P. Magnan, hygrometro de Sturme, hygrometro del P. Mersenne, hygrometro de los Académicos de Florencia, hygro-metro de Duluc. Estos términos se refieren a aparatos concretos que ciertas personas podían utilizar en sus propios gabinetes para realizar los experimentos que
se describen en los textos analizados. Ante el uso de un instrumento determinado en un gabinete, los fí-sicos podían incluir mejoras en los aparatos ya exis-tentes para solucionar las posibles imperfecciones que pudieran presentar, o para adecuarlos a un nuevo experimento para el que no se hubieran utilizado an-teriormente.
Es importante señalar la distribución de estas pri-meras documentaciones de voces de aparatos de Físi-ca experimental en los textos fundamentales del siglo XVIII, para después poder contrastar estos datos con la primera documentación lexicográfica. De los 102 términos extractados, 3 se documentan en Herrero y Rubira (1738), 5 en Piquer (1745), 9 en Juan y Ulloa (1748), 30 en Nollet (1757), 6 en Amellér (1788) y 49 en La Fond (1799), dato que corrobora el mayor carác-ter experimental de los dos textos más importantes de la época, el de Nollet y el de La Fond.
3.1. Documentación de los términos en el CORDE
El motivo de la búsqueda de estos términos en el CORDE se halla en la finalidad misma del corpus, pues, como expone la RAE en la sección de Ayuda del Banco de datos del español,
pretende servir tanto a un investigador interesado en la existencia de una palabra o expresión o que quiera llevar a cabo un estudio gramatical, como a los lexicó-grafos que con sus materiales elaboren el Diccionario histórico.
En la consulta que hemos realizado para este estu-dio, se ha podido constatar que, por lo que respecta al ámbito de la Física experimental, y, en concreto, en lo que atañe a los aparatos y las máquinas que los cien-tíficos utilizaban en sus experimentos, el 83,4% de los 102 términos documentados en los textos estudiados no se encuentra en las obras que recoge el CORDE. Este dato demuestra que este corpus presenta carencias en cuanto a su selección para estudiar la historia del léxico científico y técnico español, a pesar de que se trata de un corpus muy amplio de textos, en la línea de lo que han demostrado otros estudios similares al nuestro25.
Si nos centramos en el 16,6% de términos que sí se recoge en el corpus académico26, resulta muy intere-sante saber que la única documentación que se reali-za en el CORDE en un texto anterior al siglo XVIII es la del término palanca. Aparece en la Traducción de la Mechánica de Aristóteles, de Diego Hurtado de Men-doza (1545) en 38 ocasiones, lo que nos parece lógico puesto que la palanca es una de las piezas fundamen-tales de la mecánica desde la Antigüedad.
Tabla 2. Términos de aparatos en los textos de Física experimental del siglo XVIII
anteojo anteojo de larga vista aparato de M. Hauxbée areómetro balanza hidrostática balanza romana barómetro barómetro compuesto barómetro de Hyghens barómetro doble de Quadrante barómetro encogido de Ozanam barómetro luminoso barómetro simple barómetro simple e inclinado de M.M. Cassini y Bernouilli barómetro simple e inclinado del Caballero Morland baroscopio binóculo bomba bomba atractiva bomba atraente
bomba atraente é impelente bomba atraente y compresiva bomba atraente y elevatoria bomba atraente, compresiva y con depósito de aire bomba compresiva bomba compuesta bomba de Céliers bomba elevatoria
bomba simple caña de viento embudo mágico escopeta de viento eudiometro fuente de compresión fuente de mando fuente intermitente
horno de reverbero hygrometro hygrometro de Duluc hygrometro de los Académicos de Florencia hygrometro de Sturme hygrometro del P. Magnan hygrometro del P. Mersenne hygrometro regular
hygroscopio linterna catoptrico dioptrica linterna mágica longo-mira máquina (del Padre Sebastián,
Carmelita Descalzo) máquina compuesta máquina de Archimedes máquina de Atwood máquina de Boyle máquina del Diluvio (del Abate Lebrun) máquina hidráulica máquina hidráulica (De Vera) máquina pneumática máquina Simple micrómetro microscopio
microscopio compuesto microscopio simple microscopio solar monóculo
nociometro palanca péndulo péndulo compuesto
péndulo Simple perpendículo pie de rey de Paris pirómetro
plano inclinado polemoscopio prisma probatorio de la máquina neumática sonómetro telescopio telescopio astronómico telescopio de Galileo
telescopio de Newton telescopio de refracción telescopio gregoriano telescopio holandés telescopio newtoniano termometro termométro termométro de Delisle termométro de Drebbel termométro de Fareinheit termométro de Hauxbée termométro de Newton termométro preparatorio thermometro thermómetro thermómetro de Florencia thermometro de M. de Reamur torno tubo capilar tubo de Toricelli vecte ventilador (de Desaguilliers)
En cuanto a los términos registrados en el CORDE por primera vez en textos del siglo XVIII, estos repre-sentan el 4,9% del corpus analizado y son los siguien-tes: horno de reverbero, hygrometro, microscopio, termométro de Fareinheit y plano inclinado. Todos se documentan en los Anales del Real Laboratorio de Química de Segovia de Proust (1791) y en el Theatro crítico universal de Feijoo (1728), excepto termométro de Fareinheit que se cita en Geografía física y esfé-rica de las provincias del Paraguay de Félix de Azara (1790).
En textos del siglo XIX se documentan por primera vez 7 términos (6,86%):
· anteojo, areómetro, barómetro, bomba, prisma y máquina pneumática en el Manual de física po-pular de Vicuña (1881).
· linterna mágica, prisma y máquina pneumática en el Manual de electricidad popular de Casas Barbosa (1881).
Y en textos del siglo XX, se pueden hallar 4 términos (3,92%). La mayoría de ellos (péndulo, péndulo simple, péndulo compuesto) se citan de la obra Elementos de física general de Sanjurjo (1910).
Los datos expuestos se ilustran en la tabla 3. Además, la mayoría de términos se recopila a partir de un número de textos limitado, lo que nos permi-te afirmar que las fuenpermi-tes básicas en las que se han documentado los términos en el CORDE han sido las siguientes:
- para el siglo XVIII, los textos de Proust y del Padre Feijoo;
- para el siglo XIX, los textos de Vicuña y Barbosa; - y para el siglo XX, el texto de Sanjurjo.
La conclusión a la que nos conducen estos resulta-dos es que el CORDE no puede sustituir al análisis de los textos científicos específicos del período histórico objeto de estudio con el fin de determinar la primera documentación de los términos para incluirlos, pos-teriormente, en el Nuevo Diccionario Histórico de la Lengua Española de la Real Academia Española. Por tanto, nuestra investigación permite ampliar la nómi-na de autores y de obras fundamentales que aparece en el CORDE para el estudio del léxico de la ciencia y la técnica del siglo XVIII en lo que respecta al ámbito de la Física experimental, hecho que redundará, sin duda, en un mejor conocimiento tanto de los textos científicos más relevantes para la Historia de la ciencia como a la hora de establecer la historia de los térmi-nos objeto de análisis.
3.2. Documentación lexicográfica de los términos
El paso siguiente a la documentación de las voces en los textos fundamentales del siglo XVIII y a su con-traste con los datos recogidos en el CORDE lo repre-senta el análisis de la incorporación de los términos del corpus en los diccionarios generales españoles, para documentar su primera entrada en un dicciona-rio de lengua española y sentar, así, las bases para la realización del DHEMAFE, integrado en el DHEMCYT. Para ello, hemos realizado un rastreo de los 102 térmi-nos en los diccionarios incluidos en el NTLLE.
Los resultados de este análisis indican que 49 de los 102 términos extractados (48,04%) no se recogen en ninguno de los diccionarios consultados27. Entre ellos, se encuentran los que se caracterizan por su especia-lización, como linterna catoptrico dioptrica (Amellér, 1788), probatorio de la máquina neumática (La Fond, 1799) o tubo de Toricelli (Juan y Ulloa, 1748). Hay que tener en cuenta que, en muchos casos, estos términos
Tabla 3. Los términos documentados en el CORDE
anterior al
s. XVIII s. XVIII s. XIX s. XX TOTAL
No se documentan en el CORDE 0 0 0 0 85 (83,4%)
solo aparecen en estos textos específicos no conside-rados por los lexicógrafos, precisamente por su alto grado de especialización. Tampoco se documentan lexicográficamente términos que incluyen el nombre del autor, como en thermometro de M. de Reamur (Juan y Ulloa, 1748), termométro de Drebbel (La Fond, 1799), termométro de Delisle (La Fond, 1799), termo-métro de Hauxbée (La Fond, 1799), termométro de Newton (La Fond, 1799). A este respecto, el término termometro se documenta ya en Sobrino (1705), con la variante sin tilde y más tarde en Terreros (1788), también sin tilde, pero los distintos tipos de termó-metros que se manejan para los experimentos en los
gabinetes de Física, creados por los distintos autores que se citan en las denominaciones, no aparecen en la nomenclatura de los diccionarios estudiados, ni tampoco como subentradas bajo el término base que sí se recoge en la mayoría de ellos. En cambio, se produce una mención de los aparatos a los que se hace referencia con estas denominaciones en el desarrollo explicativo de los diccionarios enciclopé-dicos, que normalmente son los que incorporan este tipo de explicaciones. Así, puede verse, por ejemplo, en la documentación de la voz termometro en el Dic-cionario Castellano con las voces de ciencias y artes de Terreros28:
En cuanto a los términos documentados, es espe-cialmente significativo el hecho de que 20 de ellos se hallan por vez primera en alguna de las ediciones del diccionario académico. En el Diccionario de Autorida-des encontramos la primera documentación lexico-gráfica de 11 de ellos29. Se trata de términos (como an-teojo, palanca, péndulo o telescopio) con una amplia tradición científica anterior a la documentación en los textos analizados para este estudio, por ser compar-tidos con otras disciplinas como la Química o la Me-dicina, aunque nuestra documentación se refiere a la primera vez que se hallan en un texto de Física expe-rimental. De los 9 términos restantes, 3 se documen-tan en ediciones académicas del siglo XVIII: anteojo de larga vista (DRAE-1770) (Nollet, 1757), hygrometro (DRAE-1780) (Amellér, 1788) y máquina hidráulica (DRAE-1780) (Nollet, 1757); 4 en el siglo XIX: horno de reverbero (DRAE-1803) (La Fond, 1799), hygroscopio (DRAE-1884) (La Fond, 1799), máquina pneumática (DRAE-1899) (Nollet, 1757) y monóculo (DRAE-1899)
(Nollet, 1757); y 2 en el siglo XX, fuente (DRAE-1984)30 y telescopio de refracción (DRAEM-1985) (Nollet, 1757).
Por último, de los términos que se documentan lexicográficamente por primera vez en diccionarios no académicos, destacan, por una parte, 8 que se reco-gen por primera vez en Terreros –areómetro (Nollet, 1757), baroscopio (Nollet, 1757), máquina de Arquí-medes (Herrero y Rubira, 1738), micrómetro (Juan y Ulloa, 1748), pie de Rey (Juan y Ulloa, 1748), piró-metro (Nollet, 1757), polemoscopio (Nollet, 1757), vecte (Amellér, 1788) y ventilador (La Fond, 1799)–. Por otra parte, sobresalen 11 voces que se registran por vez primera en diccionarios no académicos de mitad del siglo XIX: en el Diccionario Nacional (1846-47) de R. J. Domínguez –balanza hidrostática (Nollet, 1757), bomba atraente e impelente (La Fond, 1799), eudiometro (La Fond, 1799), fuente de compresión (La Fond, 1799), fuente intermitente (La Fond, 1799), máquina compuesta (Amellér, 1788), máquina simple
(Amellér, 1788), sonómetro (La Fond, 1799) y tubo capilar (Amellér, 1788)– y en el Diccionario enciclo-pédico de la lengua española (1853-55) de Gaspar y Roig –bomba atraente e impelente (La Fond, 1799), péndulo compuesto (La Fond, 1799) y péndulo simple (La Fond, 1799)–.
Algunos de estos términos (balanza hidrostática, baroscopio, máquina de Arquímedes, máquina com-puesta, máquina simple, péndulo compuesto, péndulo simple31, polemoscopio y vecte) no se incorporaron al DRAE en ninguna de sus ediciones. Otros, lo hicieron a lo largo del siglo XIX: areómetro, micrómetro en su edición de 1817; pirómetro en 1822; ventilador en 1843; bomba atraente e impelente y eudiómetro en 1884; otros a lo largo del siglo XX: sonómetro y fuente en 1984; tubo capilar en 1985 (Manual) y, por último, pie de rey se ha incorporado en la edición de 2001, la última, por ahora, del diccionario académico.
De todas estas documentaciones en los diccionarios académicos, es llamativo el hecho de que términos como baroscopio (Nollet, 1757) no lleguen a entrar en el DRAE y que otros como eudiómetro (La Fond, 1799) lo hagan a principios del XIX. Incluso cabe destacar que un término documentado ya en un texto del siglo XVIII como pie de Rey (Juan y Ulloa, 1748) se acabe incorporando en el diccionario en su primera edición del siglo XXI, tres siglos más tarde.
Como complemento de los datos lexicográficos ex-puestos en los diccionarios generales de lengua que se recogen en el NTLLE, hemos consultado las voces extractadas en diccionarios científicos y técnicos de comienzos del siglo XIX. Cabe mencionar que no se halla ningún diccionario de Física experimental, ni en el siglo XVIII ni en el XIX, motivo por el cual hemos recurrido a observar el Diccionario universal de Física de Brisson (1796-1802), en su traducción al español, y dos repertorios de ciencias experimentales que, como los de Medicina y Farmacia del siglo XIX, podían con-siderarse interdisciplinares con la Física experimental: el Nuevo Diccionario español e inglés que contiene la etimología, de la propia, y metaphorica significación de las palabras, términos de artes y sciencias, de Pe-dro Pineda (Londres, 1740) y el Vocabulario médico-quirúrgico, o Diccionario de Medicina y Cirugia, que comprende la etimologia y definicion de todos los terminos usados en estas dos ciencias por los autores antiguos y modernos, de Hurtado de Mendoza (Ma-drid, 1840). Estas dos obras, junto con la de Brisson, abarcan de mediados del siglo XVIII a mediados del siglo XIX, época de plena difusión de los términos ex-puestos en este trabajo.
Tras el análisis de las voces objeto de estudio en es-tas obras, observamos, en primer lugar, que se ade-lanta la datación lexicográfica de algunas de las voces en relación con los diccionarios de lengua recogidos
en el NTLLE y, en segundo lugar, que se documentan voces que no documentamos en textos lexicográficos generales. Por lo que respecta al primer aspecto, se adelanta la datación lexicográfica de 11 voces ( eudió-metro, fuente intermitente, hygroscopio, máquina de Boyle, máquina pneumática, microscopio solar, pén-dulo, péndulo compuesto, péndulo simple, polemos-copio y sonómetro), todas ellas documentadas por primera vez en el Diccionario universal de Física de Brisson, como es esperable al tratarse de un dicciona-rio de Física. En cuanto a la documentación lexicográ-fica de voces que no se documentaban en repertorios generales, se han podido documentar, también en el Diccionario universal de Física de Brisson, 19 voces (barómetro simple, barómetro de quadrante, baróme-tro luminoso, bomba atractiva, bomba compresiva, hygrometro de Duluc, nociómetro, telescopio astro-nómico, telescopio de Galileo, telescopio gregoriano, telescopio newtoniano, termométro de Fareinheit, termométro de Reamur, termométro de Florencia, termométro de Drebbel, termométro de Delisle, ter-mométro de Newton, tubo capilar y tubo de Toricelli). Los datos definitivos de los diccionarios estudiados, nos revelan que 32 de los 102 extractados (31,37%) no aparecen en ninguno de los diccionarios analizados, sean generales, sean especializados, lo cual demues-tra que es importante tener en cuenta la información recogida en los diferentes diccionarios para el estudio y conocimiento de las voces, al recogerse 70 términos, pero asimismo refuerza la necesidad de trabajar des-de los textos fundamentales des-de la época para aportar términos usados y difundidos pero no recopilados en los diccionarios.
4. CONCLUSIONES
El proceso de documentación de las voces es com-plejo, pues hay que tomar en consideración muchas variables: palabra, texto, autor, período, etc. Para poder determinar la repercusión de las palabras de nuestro corpus, es necesario conocer los textos fun-damentales, en nuestro caso, por medio de su empleo en instituciones más o menos prestigiosas o a partir de la importancia de sus autores. Más concretamen-te, los resultados del análisis de los datos demuestran que, por lo que respecta a la documentación de voces referentes a aparatos de Física experimental del siglo XVIII, los textos analizados son fundamentales porque ejercieron una influencia decisiva en el desarrollo de la Física experimental en España y permitieron divul-gar neologismos, en ese período, referentes a apara-tos. Las traducciones de Nollet y La Fond por parte de Zacagnini y Lope, respectivamente, sentaron las bases para la introducción y posterior divulgación de la Físi-ca experimental en España. Por todo ello, el estudio del léxico de la ciencia y la técnica del siglo XVIII debe tener en consideración los textos estudiados; más
concretamente, para el ámbito de la Física experimen-tal, sin estos textos cualquier intento de realizar una historia de la lengua o una obra lexicográfica de carác-ter histórico resultaría, cuando menos, incompleto.
Conocer la Historia de la Ciencia se hace imprescin-dible para poder establecer una verdadera «historia de las palabras» pertenecientes a la Física Experimen-tal si se pretende acometer el estudio de los textos científicos de la época con el rigor que se requiere para un estudio de este tipo.
El hecho de que los textos de nuestro corpus de análisis recojan un porcentaje de términos no do-cumentados muy elevado tanto en los diccionarios (31,37%) como en el CORDE (83,4%) refuerza la nece-sidad de continuar en esta línea de investigación que desencadenará en la elaboración del DHEMAFE como parte del DHEMCYT. Solo así podremos trazar una his-toria del léxico científico y técnico español adecuada a la realidad del uso de las voces.
NOTAS
1 Este estudio se inserta en el marco del proyecto de investiga-ción Diccionario histórico del español moderno de la ciencia y de la técnica (fase avanzada), desarrollado por el grupo NEOLCYT (http://seneca.uab.es/neolcyt), Grupo Consolidado de la Gene-ralitat de Catalunya (2009SGR-937) y financiado por el Ministe-rio de Educación y Ciencia (FFI2010-15240). Este grupo participa en la Red Temática «Lengua y ciencia» (FFI2009-05433-E). 2 Para la importancia de Musschenbroek en la Física experimental
del siglo XVIII, véase Guijarro Mora (2001b).
3 A este respecto, véanse, entre otros, los estudios de Gutiérrez Rodilla (1998), Gutiérrez Cuadrado (2001), Gutiérrez Cuadrado (2004), Gómez de Enterría (2003), Messner (2004), Battaner y Borrás (2004) o Rodríguez y Garriga (2006). No obstante, existen traducciones de otros idiomas, como del italiano, tal y como se expone en Gutiérrez Cuadrado (1998).
4 Para más detalles, véase Gutiérrez Cuadrado (2004).
5 Para mayor información sobre la militarización de la ciencia, véase Lafuente y Peset (1982 y 1985).
6 Con la expulsión de los jesuitas (1767), pudo terminarse con el escolasticismo reinante (Maldonado y García, 2002).
7 En España, la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Natu-rales no se creó hasta 1847. Para más detalles, véase Clément (1993, pp. 34-35).
8 La fecha entre paréntesis indica la traducción de Antonio Colón Zacagnini al español del original Leçons de physique expérimen-tale (1743-48).
9 Este método se llevaba a cabo «mediante la observación y el experimento de esos nuevos campos de la naturaleza que supo-nían los fenómenos del calor, de la electricidad y del magnetis-mo» (Sellés, 2001, p. 163).
10 Para una aproximación a la selección de textos de Física experi-mental de los siglos XVIII y XIX, véase Nomdedeu (2012b). 11 Tenemos noticias, por ejemplo, de que los más de 80
instru-mentos que formaron parte del gabinete de Física experi-mental del Colegio de Minería en México se tomaron de los Elementos de Física Teórica y Experimental de La Fond (1799) (Ramos Lara, 1999).
12 Discrepamos de Miralles y Miralles (2007) al considerar el libro de Piquer como el primer manual de Física escrito en español. Siete años antes de la aparición de este tratado, An-tonio M. Herrero y Rubira publica Physica moderna, experi-mental, sistematica.
13 De acuerdo con los datos recogidos en la Biblioteca Nacional de París. La última publicada en 1786.
14 Para más detalles sobre la obra de Nollet en español, véase Nomdedeu (2012a).
15 La Royal Society of London for Improving Natural Knowledge (‘Sociedad Real para el Avance de la Ciencia Natural’) (http:// royalsociety.org/) es la sociedad científica más antigua del Reino Unido y una de las más antiguas de Europa.
16 La Academia de las Ciencias de Francia (http://www.academie-sciences.fr/), creada en 1666, durante el reinado de Luis XIV bajo el patrocinio de su primer ministro Jean-Baptiste Colbert, contó inicialmente con científicos como René Descartes, Blaise Pascal y Pierre de Fermat. Se trata de una de las cinco acade-mias francesas que constituyen el actual Instituto de Francia. En 1699, recibe el título de «Real». Estudiado por Moreno Vi-llanueva (1996).
17 En 1739, el rey de Cerdeña lo llamó a Turín para instruir al duque de Saboya y para proporcionar los instrumentos necesarios para la nueva cátedra de Física de la universidad que no se crearía hasta 1820 para Amadeo Avogrado.
18 Como traductor, aparte de la obra objeto de estudio, tradujo to-das las demás obras de Física de Nollet, que quedaron inéditas en su seminario, hizo traducciones en verso de las tragedias que se representaban en el seminario, como las Sedecias del padre Granelli. Tradujo también La muerte de César de Voltaire (De Cambiaso y Verdes, 1829, pp. 244-245).
19 El Seminario de Nobles de Madrid, creado por Felipe V en 1725, «destinado a la educación de la nobleza, desde mediados de la centuria el Seminario inició una lenta apertura hacia las «ca-pas burguesas» de la sociedad, proceso que corrió paralelo a su progresiva «militarización». No obstante, la mayor parte de sus alumnos procedían de familias de la nobleza media y baja, de la administración del Estado, del ejército y de las oligarquías locales» (Andújar, 2004, p. 201).
20 Pasado el tiempo, y habiendo recibido la influencia de Nollet a través de Zacagnini, el Real Colegio de Cirugía de Cádiz se dotó de textos de Física experimental, siendo el primero los Ele-mentos de geometría y física experimental de Carlos Francisco Ameller en 1788, usado como manual y obra de referencia en numerosas universidades del país. Le siguieron las Lecciones elementales de Física experimental con aplicación a la medicina y a las artes de José María López y López de 1835 y las Lecciones de física médica de Manuel Losela de 1845 de unas lecciones dictadas por José Gardoqui.
21 En http://s.boudreux.free.fr/cabinet_Sigaud puede encontrarse información sobre este primer laboratorio.
22 Sigaud de La Fond fue un autor prolífico en cuanto a escritos relacionados con la Física experimental: Leçons de physique ex-periméntale (1767), la traducción de los tres volúmenes de los Cours de physique experimental et mathématique de Mussch-embroek, Traité de l’Electricité (1771), Dictionnaire de physique (1781), Précis historique et expériences des phénomènes électri-ques depuis l’origine de cett découverte jusqu’à ce jour (1785), Examen de quelques principes erronés en électricité (1796) y De l’électricité médicale (1803).
23 Puesto que se trata de denominaciones de objetos que a lo lar-go de su existencia han sufrido modificaciones, es posible hallar casos en los que la variación denominativa del término viene motivada por una modificación en el aparato introducida por el científico que le da nombre, como en el caso de Hygrometro: del P. Magnan, de Sturme, del P. Mersenne, de los Académicos de Florencia y de Duluc. También se han podido documentar variantes denominativas sinonímicas, como en baroscopio/ba-rómetro y variantes denominativas ortográficas, como en ter-mometro, termométro, therter-mometro, thermómetro.
24 Cabe señalar que en los textos de Física experimental estudia-dos no se documenta la voz termómetro tal y como se escribe actualmente. Habrá que esperar a la documentación del
térmi-no en textos de esta disciplina del siglo XIX, que abordaremos en estudios posteriores.
25 Véase Rodríguez y Garriga (2006).
26 Este porcentaje corresponde a los 17 términos siguientes: ante-ojo, areómetro, barómetro, bomba, bomba atraente e impelen-te, horno de reverbero, hygrometro, linterna mágica, máquina pneumática, microscopio, palanca, péndulo, péndulo compues-to, péndulo simple, plano inclinado, prisma y termométro de Farenheit.
27 En este apartado, indicamos al lado de cada término y entre pa-réntesis su primera documentación en un texto de Física experi-mental.
28 En el diccionario de Gaspar y Roig también se menciona la má-quina de Atwood y la máquina de Boyle en el desarrollo enciclo-pédico correspondiente a la biografía de los dos autores, Atwo-od y Boyle, en la que se dice que construyeron sendas máquinas de las que se explica su uso.
29 Anteojo (Nollet, 1757), binóculo (Nollet, 1757), escopeta de viento (La Fond, 1799), linterna mágica (Nollet, 1757), microsco-pio simple (Nollet, 1757), microscopio compuesto (Nollet, 1757), palanca (Piquer, 1745), perpendículo (Juan y Ulloa, 1748), pla-no inclinado (La Fond, 1799), prisma (Nollet, 1757) y telescopio (Nollet, 1757).
30 Aparece una acepción marcada como Fís. pero no se especifica ninguna de los tres tipos de fuentes que hemos documentado en los textos. En el DRAE de 1992 desaparece esta acepción marcada.
31 El DRAE-1817 incorpora la acepción (marcada) correspondiente a la Estática, que se correspondería con el sentido que nosotros hemos documentado, pero en ningún caso se hace distinción entre estos dos tipos de péndulos.
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