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Infectología Pediátrica

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EDITORIAL

Celulares y riesgo de infecciones intrahospitalarias

Hilda G Hernández-Orozco, José Luis Castañeda-Narváez, Eduardo Arias-de la Garza SEIP

Extracto del «Documento de consenso SEIP-AEPap-SEPEAP sobre la etiología, el diagnóstico y el tratamiento de las infecciones cutáneas micóticas de manejo ambulatorio». Parte 1

Antonio Conejo Fernández, Antonio Martínez-Roig, Olga Ramírez Balza, Fernando Alvez González, Anselmo Hernández Hernández, Fernando Baquero-Artigao, Santiago Alfayate Domínguez, Roi Piñeiro Pérez, Mª José Cilleruelo Ortega, Fernando A Moraga Llop, Raúl de Lucas González, Cristina Calvo Rey

HIGHLIGHTS

Fiebre amarilla: un padecimiento con potencial de reemerger en México Iván Renato Zúñiga Carrasco, Janett Caro Lozano

ARTÍCULOS ORIGINALES

Costo de la neumonía asociada a ventilador en la unidad de terapia intensiva pediátrica Jorge Adonaí Valdez Romero, Hilda G Hernández Orozco, Napoleón González Saldaña, Patricia Cravioto Quintana Estudio multicéntrico de resistencias bacterianas nosocomiales en México

Jetzamín Gutiérrez Muñoz, Alfredo Morayta Ramírez Corona, María Elena Martínez Bustamante, José de Jesús Coria Lorenzo, Lauro Armenta Gallegos, Juan Ramón Ayala Franco,

Sergio Manuel Bernal Granillo, Fernando José Flores Zaleta, Fernando Elías García Pérez, José Alfonso Monjardín Rochín, Gustavo Martínez Fuentes,

Víctor Hugo Gutiérrez Muñoz, Juan Antonio Suárez Cuenca CASOS CLÍNICOS

Varicela complicada con fascitis necrosante en paciente inmunocompetente: reporte de un caso

Marte Hernández Porras, Napoleón González Saldaña, Nancy Evelyn Aguilar Gómez, Silvia Eugenia Fuentes Soliz

Fiebre reumática aguda y artritis séptica por Streptococcus pyogenes simultáneas en un preescolar

José Ecil Santos Hernández, Mónica Cecilia Mercado Uribe, Antonio Luévanos Velázquez, Arturo Plascencia Hernández, Pedro Antonio Martínez Arce, Martín Guerrero Becerra, Franco Oseguera Álvarez

EVENTOS Y CONGRESOS

Asociación Mexicana de Infectología Pediátrica (AMIP)

Revista Latinoamericana de

Infectología

Pediátrica

VOLUMEN 30, NÚMERO 2 ABRIL-JUNIO 2017

Indexada entre otras en:

Medigraphic; Biblioteca Virtual en Salud (BVS, Brasil); LATINDEX; PERIODICA; Biblioteca del Instituto de Biotecnología UNAM; Memorial University of

Newfoundland, Canada.

Vol. 30 - Núm. 2

Abril-Junio 2017

Revista Latinoamericana de Infectología Pediátrica

Órgano Oficíal de la Sociedad Latinoamericana

de Infectología Pediátrica

Órgano Oficíal de la Asociación Mexicana de Infectología Pediátrica, A.C.

Órgano Difusor de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica

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Mesa Directiva 2016-2018

Sociedad Española de Infectología Pediátrica

Junta Directiva

Asociación Mexicana de Infectología Pediátrica, A.C. Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica

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Revista Latinoamericana de Infectología Pediátrica

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Vocal de la Ciudad de México Dr. Francisco J. Otero Mendoza Vocales del Interior del País

Dra. Rocío Arias Cruz Dr. Germán Sorchini Barrón

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www.medigraphic.com/infectpediatr

Editorial / Editorial

45 Celulares y riesgo de infecciones intrahospitalarias Cell phones and the risk of hospital-acquired infections

Hilda G Hernández-Orozco, José Luis Castañeda-Narváez, Eduardo Arias-de la Garza

SEIP

48 Extracto del «Documento de consenso SEIP-AEPap-SEPEAP sobre la etiología, el diagnóstico y el tratamiento de las infecciones cutáneas micóticas de manejo ambulatorio». Parte 1

Extract from the «SEIP-AEPap-SEPEAP consensus document on the etiology, diagnosis and treatment of fungal skin infections in outpatient management». Part 1 Antonio Conejo Fernández, Antonio Martínez-Roig, Olga Ramírez Balza,

Fernando Alvez González, Anselmo Hernández Hernández, Fernando Baquero-Artigao, Santiago Alfayate Domínguez, Roi Piñeiro Pérez, Mª José Cilleruelo Ortega, Fernando A Moraga Llop, Raúl de Lucas González, Cristina Calvo Rey

Highlights

57 Fiebre amarilla: un padecimiento con potencial de reemerger en México

Yellow fever: a condition with the potential for resurfacing in Mexico

Iván Renato Zúñiga Carrasco, Janett Caro Lozano

Artículos originales / Original articles

62 Costo de la neumonía asociada a ventilador en la unidad de terapia intensiva pediátrica Cost of ventilator-associated pneumonia in the pediatric intensive care unit

Jorge Adonaí Valdez Romero, Hilda G Hernández Orozco, Napoleón González Saldaña, Patricia Cravioto Quintana

68 Estudio multicéntrico de resistencias bacterianas nosocomiales en México

A multicenter study of nosocomial bacterial resistance in Mexico

Jetzamín Gutiérrez Muñoz, Alfredo Morayta Ramírez Corona, María Elena Martínez Bustamante, José de Jesús Coria Lorenzo, Lauro Armenta Gallegos, Juan Ramón Ayala Franco,

Sergio Manuel Bernal Granillo, Fernando José Flores Zaleta, Fernando Elías García Pérez, José Alfonso Monjardín Rochín, Gustavo Martínez Fuentes, Víctor Hugo Gutiérrez Muñoz, Juan Antonio Suárez Cuenca

Casos clínicos / Clinical cases

76 Varicela complicada con fascitis necrosante en paciente inmunocompetente: reporte de un caso

Varicella complicated with necrotizing fasciitis in immunocompetent patient: a case report

Marte Hernández Porras, Napoleón González Saldaña, Nancy Evelyn Aguilar Gómez, Silvia Eugenia Fuentes Soliz

80 Fiebre reumática aguda y artritis séptica por Streptococcus pyogenes

simultáneas en un preescolar

Simultaneous acute rheumatic fever and septic arthritis by Streptococcus pyogenes in a preschool child

José Ecil Santos Hernández, Mónica Cecilia Mercado Uribe, Antonio Luévanos Velázquez, Arturo Plascencia Hernández, Pedro Antonio Martínez Arce, Martín Guerrero Becerra, Franco Oseguera Álvarez

Eventos y Congresos / Events and Congresses

85 Asociación Mexicana de Infectología Pediátrica (AMIP)

Asociación Mexicana de Infectología Pediátrica (AMIP)

Revista Latinoamericana de

Infectología Pediátrica

Vol. 30 • Núm. 2 • Abril - Junio 2017

Contenido / Contents

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Financiamiento: Ninguno. Confl icto de intereses: Ninguno. Este artículo puede ser consultado en versión completa en

http://www.medigraphic.com/rlip

Celulares y riesgo de infecciones intrahospitalarias

Hilda G Hernández-Orozco,*José Luis Castañeda-Narváez,**Eduardo Arias-de la Garza**

* Médico epidemiólogo. ** Médico infectólogo pediatra.

Comité de Infecciones Asociadas a la Atención de la Salud. Instituto Nacional de Pediatría.

www.medigraphic.org.mx

Volumen 30, Número 2 • Abril-Junio 2017 • pp. 45-47

E

Revista Latinoamericana de

Infectología Pediátrica

La infección asociada a la atención de la salud es en la actualidad uno de los principales problemas sanitarios a nivel mundial; las infecciones por bacterias multidro-gorresistentes (MDRO) son las más preocupantes.1

Los patógenos intrahospitalarios más relevantes pueden persistir en superfi cies inanimadas secas durante meses. Algunos estudios también han identifi cado diferentes factores que infl uyen en la persistencia del germen, como una temperatura de 4-6 oC y una humedad alta.1

Las bacterias de cuya capacidad de sobrevivir en reservorios ambientales existe mayor evidencia son Clostridium diffi cile, Enterococcus spp. (incluyendo los resistentes a la vancomicina) y Staphylococcus aureus, sensible y resistente a la meticilina.2

Se ha comprobado que bacterias como S. aureus pueden permanecer viables entre siete semanas y siete meses; las enterobacterias, entre cuatro y 16 meses; hongos como la Candida albicans, 120 días, y algunos virus, tiempos variables desde siete días hasta varios meses. Además, algunos estudios sugieren que un inóculo superior está asociado con una mayor persistencia.3

Artículos electrónicos como los teléfonos celulares constituyen superfi cies inanimadas que actúan como fómites para la transmisión de bacterias patógenas dentro de las áreas hospitalarias debido a que se encuentran en íntimo contacto con las manos del personal de salud y no se toman las medidas adecuadas de desinfección. El uso del teléfono móvil por el personal de salud se ha vuelto cotidiano tanto en la vida social como en el ámbito profesional. Estos artículos son utilizados sin restricciones o cuidados para desinfectarlos y, por lo tanto, constituyen una

fuente de contaminación (fómite) para infecciones intrahospitalarias.4

La contaminación bacteriana de estos artículos se asocia, en la mayoría de los casos, a la falta del cumplimiento de normas básicas de asepsia, antisep-sia y bioseguridad, como pueden ser falta de higiene de manos, respeto de los aislamientos de pacientes infectocontagiosos, así como de las distintas zonas de riesgo dentro de un hospital, como son las unidades de cuidados intensivos, quirófanos y unidades de neonatología.5 Además, los celulares son manipulados constantemente por parte del personal médico sin que reciban una adecuada desinfección luego de su uso, por lo que pueden contaminarse con bacterias presentes en la piel y manos del usuario (fl ora transi-toria y fl ora residente). En algunas ocasiones, se carga la batería del celular colocándolo en superfi cies no limpias, desde mesas hasta el piso. De esta manera, el teléfono celular se transforma en un reservorio de bacterias que serán recogidas por las manos del usuario durante un nuevo uso; así, el celular se torna en un fómite, el de más amplia difusión y que pasa más inadvertido por el personal de salud.5,6

Por otro lado, es importante mencionar que la superfi cie de la mayoría de los teléfonos celulares está fabricada de plástico, por su costo, versatilidad y durabilidad. Las bacterias tienen capacidad de adherirse a este material inerte por medio de molé-culas en sus membranas; luego de su adhesión, son capaces de formar un biofi lm e, incluso, metabolizar componentes del plástico y utilizarlos como nutrien-tes. Ejemplos de este mecanismo se han reportado en bacterias como Staphylococcus aureus, Staphylo-coccus epidermidis, Pseudomonas aeruginosa y Escherichia coli, que permanecen viables por largos periodos y son una fuente importante de infección.7

Se han realizado diferentes estudios en los cuales se han hecho cultivos de la superfi cie de los teléfonos

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Hernández-Orozco HG y cols. Celulares y riesgo de infecciones intrahospitalarias • Rev Latin Infect Pediatr 2017; 30 (2): 45-47

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celulares del personal médico y se han aislado bacterias consideradas patógenas, incluso cepas MDRO como Klebsiella pneumoniae, Clostridium diffi cile, Entero-bacter spp., AcinetoEntero-bacter spp., Stenotrophomonas maltophilia, Serratia spp., Escherichia coli, Pseudomo-nas aeruginosa, Proteus spp., entre otras.8 El trabajo de Kabir y sus colaboradores mostró que 23.7% de los S. aureus aislados de celulares eran resistentes a tres o más antibióticos, y una cepa fue resistente a cinco.9

La incidencia de la contaminación bacteriana es variable de acuerdo al área geográfi ca en la que se realiza el estudio (Cuadro I); sin embargo, la mayoría de las investigaciones muestra una contaminación bacteriana de entre 72 y 98%, donde se describe un 90% de Acinetobacter spp. en personal de la UCI, así como un 31% de Staphylococcus aureus resistente a la meticilina. Los equipos celulares del personal médico que labora en ambientes clínicos son los que tienen índices más altos de contaminación; por lo tanto, acarrean más bacterias que los equipos del personal de otras áreas.10

En el estudio de Arulmozhi y su grupo, el porcentaje de contaminación de celulares de médicos fue de 85%; de enfermeras, 71%, y del personal técnico, 69%.15

El problema de posible transmisión de microorga-nismos de infecciones asociadas a la atención de la salud mediante teléfonos celulares no sólo tiene interés científi co, sino que la potencial generación de

infeccio-nes, consecuencia de ella, implica un gasto y desvío de recursos elevado en los presupuestos destinados a la salud, lo que obliga a dirigir todos los esfuerzos necesarios para establecer criterios de prevención. Estas bacterias, si bien no van a afectar directamente al usuario, pueden ser transmitidas a pacientes e individuos inmunodeprimidos a través de sus manos.4

Mark y sus colegas describen que sólo 17% del personal entrevistado siempre realiza higiene de manos después de usar el celular, 24% lo descontami-na con toallas con alcohol udescontami-na vez al día, 63% jamás descontamina su teléfono, y ninguno lo hace después de cada uso; su conclusión es que tocar la pantalla de los teléfonos inteligentes puede ser seguro en el entorno clínico, con un bajo riesgo de contaminación cruzada de los patógenos intrahospitalarios a los pacientes si se tiene una adherencia alta a las políticas de realización de higiene de manos.16 Por otra parte, Kumar y su equipo también mencionan el uso de toallas con alcohol al 70% para la limpieza de celulares.17

Es importante comentar que la contaminación se presenta también en los celulares de los padres. Por ejemplo, el estudio de Beckstrom y sus colaboradores encontró que en unidades de cuidados intensivos neonatales, los cultivos de los celulares y manos de los padres mostraban contaminación de 90% con las mismas bacterias; refi ere, además, que aunque los

Cuadro I. Contaminación bacteriana de teléfonos celulares.

Estudio Lugar Celulares estudiados Resultados

Elkholy M et al 201011 Egipto 136 celulares de personal de salud 96.5% de contaminación

Staphylococcus spp. 33%

Enterobacterias no fermentadoras 20% Escherichia coli 24%

Enterococcus spp. 11% Otras 12%

Borer A et al 200512 Israel 124 celulares de médicos 41.8% de contaminación

Acinetobacter spp. Médicos 27% Cirujanos 7.4% Pediatras 7.4% Al-Abdalall AH et al 201013 Irán 202 celulares

de personal de salud Staphylococcus aureus 56.6% Staphylococcus epidermidis 13.6% Pseudomonas aeruginosa 8% Neisseria spp. 5% Micrococos 6.5% Proteus mirabilis 3.7% Bacillus 2.9% Enterobacter aerogenes 1.1% Brady RR et al 200714 Reino Unido 46 celulares médicos Nivel de contaminación: 95.7%

Staphylococcus coagulasa negativa 82.6% Bacillus 16.1%

Pseudomonas spp. 2.2% Acinetobacter spp. 2.2%

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padres conocían la posibilidad de contaminación, sólo 12% lo descontaminaba diariamente y 26% lo hacía una vez por semana.18

Ulger y su grupo recomiendan limitar el uso de teléfonos móviles en las áreas de riesgo como quirófanos y unidades de cuidados intensivos debido al alto riesgo de propagación de infecciones. Otro consejo es la descontaminación rutinaria de teléfonos móviles con toallitas de alcohol o agentes de limpieza regulares para reducir la infección cruzada.19 White y sus colegas señalan que compartir teléfonos podría facilitar directamente la propagación de bacterias patógenas tanto dentro como fuera del hospital. En concordancia con Ulger y su equipo, recomiendan que se establezcan normas estrictas para limitar el uso del teléfono móvil en entornos hospitalarios para reducir la propagación a ambientes internos y externos.20 Basol y sus colaboradores sugieren usar toallitas de alcohol isopropílico al 70% o toallitas de alcohol etílico; ambas fueron consideradas efi caces en la eliminación de bacterias.21 Dos estudios encontraron que debido a la superfi cie desigual de un teclado, esos dispositivos son capaces de albergar más bacterias que la superfi cie lisa de los teléfonos con pantalla táctil; como resultado, consideran invertir en teléfonos con pantalla táctil para uso clínico como costo-efectivo en la reducción del riesgo de infección.16,22

En conclusión, el personal de salud debe reco-nocer al teléfono móvil como un fómite de bacterias patógenas y evitar su manipulación y uso dentro de las áreas hospitalarias, además de cumplir constante-mente las normas de bioseguridad y procedimientos de asepsia (como la higiene de manos) dentro de la unidad de salud, considerando realizarla después de la manipulación del teléfono celular, así como llevar a cabo de forma rutinaria procedimientos de asepsia en la superfi cie de los teléfonos con agentes bactericidas como alcohol etílico al 70%.

REFERENCIAS

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5. Foong YC, Green M, Ogden K. Mobile phones as a potential vector of infection in a paediatric ward. J Paediatr Child Health. 2013; 49 (12): 1083-1084.

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7. Goel M, Goel A. Beware! Your phone is “bugged” Mobile phones of dental professionals: a potential source of bacterial contamination. A bacteriological study. Indian J Dent Sci. 2009; 1 (1): 43-47.

8. Srikanth P, Rajaram E. Mobile phones: emerging threat for infection control. Journal of Infection Prevention. 2010; 11 (3): 87-90.

9. Kabir S, Akter K. Antibiotic resistance patterns of Staphylococcus

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Advances in Biological Research. 2014; 8 (1): 23-28.

10. Saxena S, Singh T, Agarwal H, Mehta G, Dutta R. Bacterial colonization of rings and cell phones carried by health-care providers: are these mobile bacterial zoos in the hospital? Trop Doct. 2011; 41 (2): 116-118.

11. Elkholy M, Ewees I. Mobile (cellular) phones contamination with nosocomial pathogens in intensive care units. Med J Cairo Univ. 2010; 78 (2): 1-5.

12. Borer A, Gilad J, Smolyakov R, Eskira S, Peled N, Porat N et al. Cell phones and Acinetobacter transmission. Emerg

Infect Dis. 2005; 11: 1160-1161.

13. Al-Abdalall AH. Isolation and identification of microbes associated with mobile phones in Dammam in Eastern Saudi Arabia. J Fam Community Med. 2010; 17: 11-14.

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15. Arulmozhi V, Janagond AB, Savitha S, Kalyani J, Sumathi G. Cell phones of healthcare providers as fomites harbouring potential pathogenic microorganisms. Int J Cur Res Rev. 2014; 6 (19): 1-4.

16. Mark D, Leonard C, Breen H, Graydon R, O’Gorman C, Kirk S. Mobile phones in clinical practice: Reducing the risk of bacterial contamination. Int J Clin Pract. 2014; 68 (9): 1060-1064.

17. Kumar P, Aswathy ML. Identification of mobile phone associated pathogens. Kerala J Ortop. 2014; 27 (1): 69-72.

18. Beckstrom AC, Cleman PE, Cassis-Ghavami FL, Kamitsuka MD. Surveillance study of bacterial contamination of the parent’s cell phone in the NICU and the effectiveness of antimicrobial gel in reducing transmission to the hands. J Perinatol. 2013; 33 (12): 960-963.

19. Ulger F, Esen S, Dilek A, Yanik K, Gunaydin M, Leblebicioglu H. Are we aware how contaminated our mobile phones with nosocomial pathogens are? Ann Clin Microbiol Antimicrob. 2009; 8: 7.

20. White S, Topping A, Humphreys P, Rout S, Williamson H. The cross-contamination potential of mobile telephones. J Res Nurs. 2012; 17 (6): 582-595.

21. Basol R, Beckel J, Gilsdorf-Gracie J. Bacteria on shared mobile phones can lead to infections. Nurs Crit Care. 2014; 9 (4): 5-7.

22. Pal P, Roy A, Moore G, Muzslay M, Lee E, Alder S. Keypad mobile phones are associated with a signifi cant increased risk of microbial contamination compared to touch screen phones. J Infect Prev. 2013; 14 (2): 65-68.

Correspondencia:

Eduardo Arias-de la Garza

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Este artículo puede ser consultado en versión completa en http://www.medigraphic.com/rlip

Extracto del «Documento de consenso

SEIP-AEPap-SEPEAP sobre la etiología, el diagnóstico

y el tratamiento de las infecciones cutáneas

micóticas de manejo ambulatorio». Parte 1

Antonio Conejo Fernández,* Antonio Martínez-Roig,* Olga Ramírez Balza,** Fernando Alvez González,* Anselmo Hernández Hernández,*** Fernando Baquero-Artigao,* Santiago Alfayate Domínguez,* Roi Piñeiro Pérez,*

Mª José Cilleruelo Ortega,* Fernando A Moraga Llop,* Raúl de Lucas González,+ Cristina Calvo Rey*

* Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP). ** Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). *** Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP).

+ Servicio de Dermatología. Hospital Infantil La Paz, Madrid.

RESUMEN

Las micosis superficiales son extraordinariamente frecuentes en la práctica clínica, pudiendo afectar a la piel, el pelo o las uñas. Los patógenos más habituales en el niño inmunocompetente son los dermatofitos, que se resumirán en esta primera parte, y las levaduras. Su diagnóstico suele ser exclusivamente clínico, aunque se recomienda la confirmación por laboratorio en algunas ocasiones concretas. El tratamiento es fundamentalmente tópico, aunque algunas formas extensas o graves pueden precisar tratamiento sistémico prolongado.

Palabras clave: Micosis, dermatofitosis, tiña.

Extract from the «SEIP-AEPAP-SEPEAP consensus document on the etiology, diagnosis and treatment of fungal skin infections in outpatient management». Part 1

ABSTRACT

Cutaneous mycosis are extraordinary common in clinical practice, affecting skin, hair or nails. The most frequently involved pathogens in the immunocompetent child are dermatophytes, that will be exposed in this part of the document, and yeasts. Diagnose is mostly clinic, although laboratory confirmation is recommended in few particular cases. Treatment is mainly topical, yet some extensive or severe infections may need systemic and prolonged treatment.

Key words: Mycosis, dermatophytes, tinea.

Conejo Fernández A, Martínez Roig A, Ramírez Balza O, Álvez González F, Hernández Hernández A, Baquero Artigao F y cols. Documento de consenso

SEIP-AEPap-SEPEAP sobre la etiología, el diagnóstico y el tratamiento de las infecciones cutáneas micóticas de manejo ambulatorio. Rev Pediatr Primaria. 2016; 18 e149-e172. Publicado en Internet: 05/10/2016.

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Volumen 30, Número 2 • Abril-Junio 2017 • pp. 48-56

Revista Latinoamericana de

Infectología Pediátrica

Sociedad Española de Infectología Pediátrica SEIP

INTRODUCCIÓN

La morbilidad de las micosis superficiales es tan importante como poco considerada.

Los patógenos más habituales en el niño inmu-nocompetente son las levaduras (Candida) y los

dermatofitos.

DERMATOFITOSIS O TIÑAS Etiología y epidemiología

Los dermatofitos son un grupo de unos 40 hongos

filamentosos relacionados pertenecientes a tres géneros: Trichophyton, Epidermophyton y Micros-porum. Se clasifican en tres especies: geófilos (habitan en el suelo, como Microsporum gypseum y Microsporum fulvum), zoófilos (habitan en animales y

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son los más frecuentes en los niños y adolescentes, como Microsporum canis, Trichophyton mentagro-phytes var. mentagromentagro-phytes) y antropófilos (habitan en humanos, como Trichophyton rubrum, T. menta-grophytes var. interdigitalis, Trichophyton tonsurans, Microsporum audouinii y Epidermophyton floccosum) (Cuadro I).

Los dermatofitos se perpetúan en la queratina de

la piel, cuero cabelludo y uñas. No pueden infectar las

superficies mucosas carentes de queratina. Pueden

transmitirse por contacto directo con las hifas y conidias presentes en la piel, las uñas y los pelos de personas o animales infectados. También pueden permanecer viables durante mucho tiempo en los fómites.1

Presentación clínica

Tiña del cuerpo (tinea corporis) o de la piel sin pliegues

Se refiere a cualquier afectación de la piel lampiña,

excepto las palmas de las manos, las plantas de los pies y las ingles.2,3 Tras un periodo de incubación de

1-3 semanas, los dermatofitos causan una reacción inflamatoria en forma de placas anulares o serpigino -sas y más o menos prurigino-sas, bien delimitadas y de tamaño variable (1-5 cm). Tienen un borde activo

elevado, eritematoso, que crece de forma centrífuga. El

centro de la lesión es de color más pálido, de apariencia casi normal o con mínima descamación. Pueden unirse varias placas y formar un patrón geométrico (Figura 1).2,4

Dentro de la tinea corporis se distinguen algunas variantes clínicas:

a) Granuloma tricofítico perifolicular o de Majoc-chi (Figura 2). Se manifiesta como pústulas o pápulas perifoliculares escamosas y nódulos

confluentes anulares. Las lesiones pueden ser

indoloras y aparecen, sobre todo, en mujeres adolescentes tras depilaciones o afeitados y en inmunodeprimidos. El uso de corticosteroides tópicos también favorece estas lesiones.3-5

b) Tiña profunda. Lesión similar al querión del

cuero cabelludo.6

c) Tiña incógnita (tinea incognito) o atípica (Figura 3). Es una dermatofitosis de apariencia clínica no habitual debido a un diagnóstico inicial erró-neo y el consiguiente tratamiento con

corticoste-roides o inmunomoduladores tópicos, que las va volviendo poco definidas, de bordes irregulares,

eccematiformes o psoriasiformes.2,7,8

Tiña inguinal (tinea cruris) o de grandes pliegues

Afecta a la región inguinal y las áreas púbica, peri -neal y perianal. Es más frecuente en los hombres, en adolescentes y en algunas circunstancias como la obesidad, la diabetes y la sudoración excesiva. Son placas anulares bien delimitadas, pruriginosas, con una parte central clara y un borde escamoso más

elevado, que se extienden desde el pliegue inguinal

hacia la cara interna del muslo. Generalmente son unilaterales. Pueden ser dolorosas si existe

mace-Cuadro I. Etiología y diagnóstico diferencial

de las dermatofitosis en la infancia.1-3,9

Enfermedad Dermatofitos más frecuentes Diagnóstico diferencial Tiña del cuerpo

(tinea corporis) Microsporum canis Trichophyton mentagrophytes var. interdigitalis Trichophyton rubrum Trichophyton tonsurans Epidermophyton floccosum Pitiriasis rosada Granuloma anular Eritema anular centrifugo Dermatitis atópica Eccema numular Psoriasis Pitiriasis versicolor Tiña inguinal (tinea cruris) Trichophyton rubrum Trichophyton mentagrophytes var. interdigitalis Epidermophyton floccosum Intertrigo candidiásico Eritrasma Dermatitis de contacto Foliculitis

Tiña del pie

(tinea pedis) Trichophyton rubrumTrichophyton mentagrophytes var. interdigitalis Epidermophyton floccosum Eccema dishidrótico Dermatitis de contacto Dermatitis candidiásica Psoriasis Queratólisis punteada Tiña del cuero

cabelludo (tinea capitis) Microsporum canis Trichophyton mentagrophytes var. interdigitalis Trichophyton verrucosum Trichophyton rubrum Trichophyton tonsurans Alopecia areata Alopecia por tracción (tricotilomanía) Histiocitosis Dermatitis seborreica Psoriasis Foliculitis Impétigo Tiña ungueal (tinea ungium) u onicomicosis Trichophyton rubrum Trichophyton tonsurans Trichophyton mentagrophytes var. interdigitalis Onicólisis postinfecciosa o traumática Psoriasis Paquioniquia congénita y crónica Traquioniquia Verrugas subungueales Onicomicosis por Candida Eccema

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A B

Figura 2.

Tiña inflamatoria de la piel lampiña en dos lo-calizaciones diferentes (A y B). Se aprecian lesiones sobreelevadas, con presencia de ele-mentos pustulosos.

A B

Figura 3.

Tinea incognito o tiña del cuerpo modificada

por el tratamiento inicial con corticoides tópi-cos. A) Estado de la lesión en el momento de acudir a la consulta. B) Aspecto característico

de la tinea corporis cinco días después de sus-pender el corticoide tópico.

Figura 1.

Tinea corporis. A) Lesión característica de la tiña del cuerpo. Imagen anular con borde dis-cretamente sobreelevado y eritematoso y par-te central más clara, con indicios de descama-ción. B) Imagen típica de las formas zoófilas. Múltiples lesiones en zonas próximas, donde existió el contacto con el animal o sus faneras.

A B

ración o infección bacteriana secundaria. No suele

afectar al escroto ni al pene, lo que la diferencia de la

infección por Candida y de la psoriasis (Figura 4).3,6,8

Tiña del pie (tinea pedis) o de pequeños pliegues

También llamada pie de atleta, es más frecuente en los niños mayores y adolescentes. Cursa con prurito moderado y se describen tres formas clínicas (Figura 5): A) Interdigital: la más frecuente, con

enrojecimien-to, descamación, maceración y, a veces, fisuras en

los espacios entre los dedos. Si hay empeoramiento

aparecen erosiones, úlceras y un olor fétido, asocia

-dos probablemente a sobreinfección bacteriana.

B) En mocasín: eritema e hiperqueratosis difusa y descamación que afectan a la planta y las porciones medial y lateral del pie. C) Inflamatoria (vesiculobu

-llosa o dishidrótica): pequeñas vesículas, ampollas e, incluso, pústulas sobre un área de eritema con

descamación en la zona plantar media o anterior.6-8

Tiña del cuero cabelludo (tinea capitis)

Es la invasión por dermatofitos del pelo y la piel del

cuero cabelludo. La expresión clínica depende de

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producirse dentro del pelo (endothrix), en la superficie del pelo (ectothrix) o en ambos (ectoendothrix)—, la respuesta inmunitaria del huésped y el hongo causante.

La infección del cuero cabelludo causa caída del pelo, descamación y varios grados de respuesta

inflamatoria. Un dato clínico que puede ayudar al diagnóstico diferencial es que en la tiña no se

encuentra ninguna resistencia al arrancar los pelos,

que se desprenden de forma indolora, además de la

presencia de adenopatías cervicales posteriores u

occipitales, sobre todo en las formas inflamatorias.9 Se distinguen dos formas clínicas principales:

a) Tinea capitis de tipo no inflamatoria (tonsurante o seborreica) (Figura 6): se caracteriza por la aparición de alopecia, descamación y prurito,

aunque en muchos casos los síntomas son míni

-mos y la alopecia puede pasar desapercibida.6 Se describen tres patrones clínicos:2,7,8 tiña de placas grises o microspórica (invasión ectothrix), tiña de puntos negros o tricofítica (invasión endothrix) y tiña con descamación difusa. b) Tinea capitis de tipo inflamatoria o querión de

Celso (Figura 7): se debe a una respuesta de hipersensibilidad a la infección. Suele cursar con

placas inflamadas, pústulas, costras gruesas y forúnculos. Son lesiones dolorosas, con posi -bilidad de drenar una secreción «purulenta». Pueden llegar a originar alopecia cicatricial.8,10

Tiña de las uñas (tinea unguium) u onicomicosis

Es más frecuente en adolescentes y adultos,11 sobre todo en las manos. Suele ser asintomática, pero puede causar dolor y picor en la uña afectada o en la piel adyacente. Se distinguen cuatro tipos:

subun-gueal distal-lateral, blanca superficial (o leuconiquia

tricofítica), subungueal proximal y onicomicosis endonyx (Figura 8).

Dermatofítides

(reacción tricofítida o de «ides»)

Es una manifestación por hipersensibilidad retardada

a antígenos de los dermatofitos que ocurre en el 5-15% de los pacientes con cualquier tipo de tiña

y se presenta en un lugar distante de la infección primaria. Son erupciones, pruriginosas en ocasiones,

Figura 4. Tinea cruris o eccema marginado de Hebra. Eritema que parte de la zona interna alta del muslo, próximo al escroto, de morfología anular u ovalada, en el que se aprecia la sobreelevación y descamación del borde.

A

B C

Figura 5.

Tinea pedis. A) Planta del pie con pre-sencia de lesiones descamativas redon-deadas, algunas discretamente eritema-tosas, que recuerdan a vesículas rotas y con costras donde podría haber existido alguna vesícula. B) Visión plantar de la tiña del pie donde se aprecia la afecta-ción de todos los pliegues con presencia de descamación y fisuras en el pliegue de los dedos. C) Descamación interdi-gital global observada desde la zona plantar.

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La confirmación por laboratorio sólo se recomienda

en algunos casos aislados, sobre todo cuando el diagnóstico es incierto o hay mala respuesta al trata-miento, cuando la presentación clínica es atípica y cuando está previsto realizar un tratamiento sistémico (tiña del cuero cabelludo y tiña ungueal).2,13

El cultivo suele ser innecesario y poco práctico debido a la lentitud en la obtención de resultados y a su baja sensibilidad.8,13 Pueden realizarse otras pruebas

A B

C D

Figura 6.

Tinea capitis. A) Pequeña placa redondeada de des-camación sin pérdida de pelo. B) Placa de alopecia donde se observa la descamación, la rotura de los pelos y algún punto negro. C) Placa de alopecia

don-de domina una capa espesa don-de don-descamación, sin que permita ver la raíz o puntos de salida de los pelos au-sentes o rotos. Esta imagen, junto con la anterior B), constituye una variedad de tiña de la cabeza donde predomina la descamación. La imagen B representa una lesión en fase inicial y la C, otra con semanas de evolución. La lesión en fase inicial podría ser una de las formas denominadas seborreicas. D) Lesión en el límite anterior de la zona del cuero cabelludo, donde se aprecia una pequeña zona alopécica, rotura de pelo y descamación. Está predominando en la zona sin pelo.

con una forma que puede ser folicular, papulovesi -cular, y hasta lesiones tipo eritema nudoso, eritema anular centrífugo o urticaria (Figura 9).3,6,12

DIAGNÓSTICO

En la mayoría de los casos, el diagnóstico de las

dermatofitosis es clínico. El diagnóstico diferencial

principal se expone en el cuadro I.

A B C

Figura 7. Querión de Celso. A) Lesión única con más de tres semanas de evolución donde se aprecia la sobreelevación y la costra que lo recubre, así como la alopecia junto a pelos adheridos a la secreción producida por esta forma inflamatoria. B) Típico querión de Celso que recuerda un panecillo. Sobreelevado, enrojecido, alopécico y con múltiples aperturas de los folículos, donde en alguno de ellos se aprecia la presencia de secreción o costra. C) Querión de Celso con la típica zona alopécica, el fondo eritematoso y la presencia de algunas pústulas y costras. Adenopatía anterior acompañante en la gran mayoría de veces.

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A B

C D

Figura 8.

Tinea unguium. A) Distrofia subungueal distal y lateral. B) Distrofia subungueal proximal en el primer dedo y distal en el cuarto y quinto dedos. C) Leuconiquia en el primer dedo y pequeña distrofia subungueal en el cuarto y quinto dedos. D) Afectación distrófica total con rotura y exfolia-ción y sin afectaexfolia-ción de partes blandas.

Figura 9.

Dermatofítides. A) Granuloma de Majocchi en la rodilla, en cuya vecindad se aprecian múltiples le-siones micropapulares que resultaron estériles y que formaban parte de una reacción por «ides». B) Dermatofítides en extremidades inferiores ex-presadas en forma de pápulas y microvesículas. La lesión gatillo fue un querión de Celso. C) Dermatofí-tides en forma de pápulas psoriasiformes. La lesión originaria fue una tiña de la cabeza no inflamatoria. D) Eritema nodoso bilateral que se presentó duran-te la primera semana de evolución de un querión producido por Trichophyton mentagrophytes. E) Dermatofítide cuya forma de presentación fue la de un eczema dishidrótico ampolloso.

A B C

D E

complementarias específicas si se dispone de ellas,

como el examen microscópico directo con hidróxido de potasio (KOH) al 10-20% o la luz de Wood.

TRATAMIENTO

La elección del tratamiento depende del tipo de tiña, la condición clínica del paciente y la dispo-nibilidad de los fármacos en cada país (Cuadros II y III).13-15

Muchas dermatofitosis superficiales pueden tratarse eficazmente con antifúngicos tópicos. Se recomienda

el tratamiento por vía oral en casos muy extensos o refractarios al tratamiento tópico, en las tiñas capitis y unguium y en pacientes inmunodeprimidos.

Los corticosteroides de aplicación tópica sólo se recomiendan en situaciones excepcionales, menos

aun si el diagnóstico es dudoso, ya que originan una supresión o enmascaramiento de los síntomas que

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Cuadro II. Tratamientos tópicos más utilizados en las dermatofitosis.*

Fármaco Presentación Indicaciones Posología Comentarios Amorolfina Crema 2.5% Tiña inguinal,

del cuerpo, del pie y de la mano

- Una aplicación al día durante 3-6 semanas, preferentemente por la noche Laca uñas 5% Onicomicosis - 1-2 aplicaciones

a la semana durante 24-48 semanas Ciclopiroxolamina Crema 1% Aerosol 1% Polvo 1% Tiña inguinal y del cuerpo Tiña del pie

- Una aplicación dos veces al día durante un mínimo de 1-2 sema-nas, aunque se recomiendan 3-4 semanas para evitar recaídas Champú 1% Tiña del cuero

cabelludo - 2-3 veces por semana durante 2-4 semanas Aplicación en cuero cabelludo durante 5 minutos y después aclarar Laca de uñas

8% Onicomicosis - Una aplicación cada 48 horas el primer mes; al menos dos aplicaciones a la semana el segundo mes, y al menos una

aplicación a la semana a partir del tercer mes; se recomienda no utilizar durante más de seis meses

Retirar la capa de laca con quitaesmalte al menos una vez a la semana

Clotrimazol Crema 1% Aerosol 1% Polvo 1%

Tiña del cuerpo Tiña inguinal Tiña del pie

- 2-3 aplicaciones al día

durante 3-4 semanas Aplicar sobre el área afecta y 1-2 cm por fuera de ella Ketoconazol Crema 2% Tiña del cuerpo

Tiña inguinal Tiña del pie

- Una aplicación al día durante 2-3 semanas Champú 2% Tiña del cuero

cabelludo

- 2-3 aplicaciones por semana durante 3-4 semanas

Aplicación en cuero cabelludo durante 5 minutos y después aclarar Miconazol Crema 2%

Polvo 2%

Tiña del cuerpo Tiña inguinal Tiña del pie

- 1-2 aplicaciones al día durante 2-4 semanas

Administrar el polvo preferentemente por la mañana y la crema

preferentemente por la noche Terbinafina Aerosol 1%

Crema 1% Tiña inguinal y del cuerpo Tiña del pie

- Una aplicación al día durante 1-2 semanas; dos aplicaciones al día en tiña del pie

*Cremas y ungüentos: en lesiones secas y escamosas. Solución, gel y aerosol: en lesiones maceradas y erosivas. Similar eficacia de azoles y alilaminas. Los azoles tienen actividad añadida contra bacterias Gram positivas.

medicación antifúngica variará según el predo -minio de Trichophyton o de Microsporum.2

Debido a que en la práctica clínica es compli -cado disponer de esta información, se reco-mienda realizar el cultivo en todos los casos. Si se sospecha Trichophyton, el tratamiento de

primera elección es la terbinafina oral, y como alternativas podrían usarse itraconazol, fluco -nazol o griseofulvina sistémicos.17,18 Cuando se sospeche una infección por Microsporidium, el medicamento recomendado es itraconazol o griseofulvina. El tratamiento empírico debe ajustarse una vez se tengan los resultados del

Particularidades según la presentación clínica

• Tiña del cuerpo, inguinal y del pie: los azoles, el

ciclopirox olamina y el tolnaftato presentan una

eficacia similar en aplicación tópica.16 El

granu-loma de Majocchi requiere tratamiento por vía oral con derivados imidazólicos, terbinafina o

griseofulvina.

• Tiña del cuero cabelludo: se recomienda un tratamiento específico según la especie, aunque debe iniciarse un abordaje empírico ya

con la sospecha clínica.17 El conocimiento de

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Cuadro III. Tratamientos sistémicos más utilizados en las dermatofitosis.

Fármaco Presentación Indicación Posología Comentarios/precauciones Fluconazol Cápsulas de 50, 100, 150 y 200 mg Solución oral de 10 mg/mL Solución oral de 40 mg/mL

- Tiña inguinal, del cuerpo o del pie extensa o recidivante

Granuloma de Majocchi

- 6 mg/kg/en dosis única diaria

durante 2-4 semanas Precaución en pacientes con hepatopatía por posible hepatotoxicidad

Posible acidosis metabólica en neonatos

Efectos adversos frecuentes: trastornos gastrointestinales y hepatobiliares, exantema, cefalea, hipopotasemia, insomnio, somnolencia Ajustar la dosis en insuficiencia renal o hepática

Abundantes interacciones farmacológicas

- Tiña del cuero cabelludo - 5 mg/kg en dosis única diaria durante 3-6 semanas - Onicomicosis por

dermatofitos - 3-5 mg/kg en dosis única diaria durante 18-26 semanas en las uñas de los pies y durante 12-16 semanas en las de las manos

Griseofulvina

micronizada No comercializada en España en el momento actual

- Tiña inguinal, del cuerpo o del pie extensa o recidivante

Granuloma de Majocchi

- 10-20 mg/kg/día en 1-2 dosis durante 2-4

semanas en la tiña del cuerpo y 4-6 semanas

en la tiña del pie

Duración mínima de 6 semanas si el agente causal es

Microsporum spp.

Contraindicada en hepatopatía grave y porfiria

Precaución en pacientes con hipersensibilidad a penicilina por posible reacción cruzada Precaución en pacientes con lupus eritematoso sistémico Evitar exposición solar por riesgo de fotosensibilidad - Tiña del cuero cabelludo - 20-25 mg/kg/día en 1-2 dosis

durante 4-8 semanas o hasta dos semanas tras la curación

Itraconazol Cápsulas de 100 mg Solución oral de 100 mg/mL, no comercializada en España en el momento actual

- Tiña inguinal, del cuerpo o del pie extensa o recidivante

Granuloma de Majocchi

- 3-5 mg/kg en dosis única diaria

durante una semana Precaución en niños con disfunción ventricular, enfermedad hepática y neonatos Abundantes interacciones farmacológicas

Recaídas frecuentes; se alcanza la curación completa

aproximadamente en el 70% de los casos

- Tiña del cuero cabelludo - 5-8 mg/kg en dosis única diaria durante 4-6 semanas

- Onicomicosis por dermatofitos

- 3-5 mg/kg en dosis única diaria; se recomienda mantener durante 12 semanas en las uñas de los pies y durante ocho semanas en las de las manos

Terbinafina Comprimidos de

250 mg - Tiña inguinal, del cuerpo o del pie extensa o recidivante

Granuloma de Majocchi Tiña del cuero cabelludo

- < 25 kg: 125 mg/día 25-35 kg: 187.5 mg/día > 35 kg: 250 mg/día; mantener durante un máximo

de seis semanas

Precaución en pacientes con hepatopatía

Efectos adversos frecuentes: trastornos gastrointestinales, exantema, prurito, urticaria, elevación asintomática de las transaminasas

- Onicomicosis - < 20 kg: 62.5 mg/día; 20-40 kg: 125 mg/día; > 40 kg: 250 mg/día; mantener durante seis semanas en las manos y 12 semanas en los pies

cultivo y según la respuesta clínica. El manejo

oral debe complementarse con una terapia

tópi-ca con champús esporicidas.2,15 En el querión de Celso pueden utilizarse antisépticos locales

hasta el cese de las secreciones, además de depilar la zona.

• Tiña ungueal: presenta una alta incidencia de

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elección debe ser oral. Los antifúngicos reco

-mendados son la terbinafina y el itraconazol.13,19 Se ha propuesto un abordaje exclusivamente tópico con ciclopirox olamina en laca si no está

afectada la lúnula y la extensión distal de la

lesión es menor del 50% en no más de tres

dedos, pero la larga duración de la terapia difi -culta su cumplimiento. En los adolescentes sí puede plantearse el manejo tópico si no está

afectada la matriz ungueal, aunque existe ries -go de incumplimiento, recaídas y perpetuación del cuadro por autotransmisión.14,15,19 Debido al lento crecimiento de las uñas, la consideración de curación puede suponer hasta 9-12 meses de observación.

PREVENCIÓN

Para prevenir las infecciones fúngicas es esencial

mantener un buen cuidado de la piel, debiendo evitarse la exposición prolongada a la humedad. Se recomienda no caminar descalzo por zonas como

baños, duchas y vestuarios públicos, para prevenir

la tiña del pie o sus recurrencias. En la tiña del cuero cabelludo, todos los objetos potencialmente conta-minados (peines, cepillos, ropa de cama, etcétera) deben ser limpiados o eliminados. El rapado de la cabeza, además de ser altamente estigmatizante, no tiene efecto alguno sobre la prevención ni el trata-miento de la tiña.

Como regla general, los niños pueden volver al colegio una vez iniciado el tratamiento si la infección

es por dermatofitos zoófilos. Los dermatofitos antro

-pófilos son más contagiosos, por lo que los pacientes deben permanecer asilados en su domicilio hasta que

se complete una semana de medicación. Además, durante al menos 14 días no deben compartir uten-silios de aseo, sombreros ni ropa de cama. En la tinea pedis se recomienda completar al menos una semana de terapia antes de poder acudir a la piscina, y el uso de protección (calcetín elástico en el agua y zapatillas en el vestuario).

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Correspondencia:

Antonio J. Conejo Fernández

E-mail: [email protected] Twitter: @ajconejof

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Financiamiento: Ninguno. Conflicto de intereses: Ninguno.

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Fiebre amarilla: un padecimiento con

potencial de reemerger en México

Iván Renato Zúñiga Carrasco,* Janett Caro Lozano**

* Jefe del Departamento de Epidemiología. HGR Núm. 251 IMSS, Metepec, Estado de México. ** Coordinadora de Educación e Investigación HGZ C/MF Núm. 1 IMSS, Chetumal, Quintana Roo.

RESUMEN

La Fiebre Amarilla es una enfermedad viral, pertenece a la familia de los Flaviviridae, y del género Flavivirus. Es una causa importante de enfermedad hemorrágica en varios países de África y norte de Sudamérica, en estas regiones llega a ser una enfermedad endémica. Es transmitida por la picadura del mosquito Aedes aegypti y otros mosquitos de los géneros Aedes, Haemagogus y Sabethes. El periodo de incubación se sitúa entre los tres y los siete días. La duración de la enfermedad en caso de curación es de una a dos semanas. Tras el periodo de incubación cabe distinguir dos formas clínicas: leve y grave; la forma leve comienza con fiebre elevada, escalofríos, cefalea, mialgias y náusea, suele durar de uno a tres días y curar sin complicaciones. En la forma grave están presentes los síntomas anteriores y presentar epistaxis, gingivorragia, hematemesis, melena hay presencia de ictericia, puede evolucionar a insuficiencia hepática o renal. El tratamiento es sintomático, existe vacuna para dicho padecimiento.

Palabras clave: Fiebre amarilla, Sudamérica, Aedes,

Haemagogus, Sabethes.

Yellow fever: a condition with the potential for resurfacing in Mexico

ABSTRACT

Yellow fever is a viral disease belonging to the Flaviviridae family, and the genus Flavivirus. It is an important cause of hemorrhagic disease in several countries of Africa and North of South America, in these regions arrives to be an endemic disease. It is transmitted by the bite of the mosquito Aedes aegypti and other mosquitoes of the genera Aedes, Haemagogus and Sabethes. The incubation period is between 3 and 7 days. The duration of illness in case of cure is one to two weeks. After the incubation period, two clinical forms can be distinguished: mild and severe; The mild form begins with high fever, chills, headache, myalgias and nausea, usually lasts from 1 to 3 days and heals without complications. In the severe form are present the previous symptoms and present epistaxis, gingivorrhagia, hematemesis, melena there is presence of jaundice, can evolve to hepatic or renal insufficiency. The treatment is symptomatic, there is a vaccine for this condition.

Key words: Yellow fever, South America, Aedes, Haemagogus, Sabethes.

www.medigraphic.org.mx

Volumen 30, Número 2 • Abril-Junio 2017 • pp. 57-61

Highlights

Revista Latinoamericana de

Infectología Pediátrica

El 26 de enero de 2016, el Comité Nacional para la Vigilancia Epidemiológica (CONAVE) emitió el aviso epidemiológico sobre «Situación epidemiológica de fiebre amarilla». Durante 2016, Brasil confirmó seis casos de fiebre amarilla, con un incremento del número de epizootias, especialmente en el estado de São Paulo, donde se notificaron 163 epizootias en primates no humanos, con un total de 227 anima-les afectados. Durante 2017 se han notificado 607 casos sospechosos y probables en el estado de Minas Gerais, incluidas 47 defunciones. Los casos

ocurrieron en 29 municipios; el 94.5% de ellos fueron del sexo masculino y la edad promedio de 46 años. En el estado de Espíritu Santo se notificaron en ese periodo 45 casos sospechosos y la ocurrencia de epizootias en 401 municipios de este estado. En Colombia se notificaron 12 casos de fiebre amarilla durante 2016, de los cuales siete se confirmaron por laboratorio y cinco se clasificaron como probables. Los casos confirmados fueron notificados por los departamentos de Antioquia, Amazonas, Guainía, Meta, Vaupés y Vichada. Los siete casos confir-mados fueron hombres, 57% se encontraban en el grupo de 20 a 29 años de edad. Se calculó una letalidad de 85.7%. En Perú, durante 2016, se noti-ficaron 79 casos de fiebre amarilla, de los cuales 62 se confirmaron y 17 se clasificaron como probables,

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