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Direttore Giuseppe Grilli. Comitato scientifico Giuseppe Savoca. Virgilio Tortosa. Carlos Miralles Sola. Università degli Studi di Roma Tre

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DIALOGOI

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Direttore

Giuseppe Grilli

Università degli Studi di Roma Tre

Comitato scientifico Giuseppe Savoca

Università degli Studi di Catania

Virgilio Tortosa

Universidad de Alicante

Carlos Miralles Sola

Universitat de Barcelona

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DIALOGOI

La Collana propone testi e studi che affrontano le letterature compa-

rate in una prospettiva specifica: quella che vede le interferenze tra i

generi e le tematiche non come contraddizioni o diversità incomuni-

cabili, ma come interrelazioni della complessità. Il modello teorico di

riferimento è quello elaborato da Claudio Guillén, già nei sui primi

saggi del periodo americano, legato all’ispirazione dei suoi maestri di

Princeton, Levin e Poggioli, poi modificato, arricchito e completato

nelle riflessioni e nei libri del periodo del suo ritorno in Europa e,

in particolare, in Spagna, prima a Barcellona, poi a Madrid. Questo

sguardo della maturità dell’ultimo periodo di ricerche e riflessioni di-

venta ricostruzione del passato rimosso, quello della primavera iberica

spezzata dalle vicende della barbarie del Novecento. Ne è bella sintesi

il volume pubblicato nella nostra Collana, Sapere e conoscere. Coerente-

mente con queste premesse generali, la ricerca sulle letterature che la

Collana persegue si svolge in una costante approssimazione alle sue

frontiere tematiche e formali: la storia, le arti, il pensiero, anche nelle

sue manifestazioni innovative e non canonizzate. Non ci sono dunque

centri e periferie, come spesso in certa manualistica, ma dialoghi av-

viati, interrotti; dialoghi riannodati, tra passati e proiezioni presenti, e

nella fiducia dei futuri ancora possibili.

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Il volume è stato pubblicato grazie al finanziamento del Liceo Statale

Linguistico e delle Scienze Umane “Danilo Dolci” di Palermo.

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En la otra orilla de la noche

En torno a la obra de Alejandra Pizarnik

Edición de

Arturo Donati, Emanuele Leonardi, Giovanna Minardi, Assunta Polizzi

Contribuciones de

Martha Canfield, Carlota Caulfield, Arturo Donati

Florinda Fusco, Stefanie Golish, Emanuele Leonardi

Giovanna Minardi, Ana María Moix, Delfina Muschietti

Cristina Piña, Assunta Polizzi, Antonio Requeni

Federica Rocco, Osías Stutman, Dores Tembrás

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Copyright © MMXII ARACNE editrice S.r.l.

www.aracneeditrice.it [email protected]

via Raffaele Garofalo, /A–B

Roma () 

 ----

I diritti di traduzione, di memorizzazione elettronica, di riproduzione e di adattamento anche parziale, con qualsiasi mezzo, sono riservati per tutti i Paesi.

Non sono assolutamente consentite le fotocopie senza il permesso scritto dell’Editore.

I edizione: ottobre 

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Índice general

 A modo de presentación

Los Editores

 Prólogo. Alejandra y la verdad última negada

Martha Canfield (Università di Firenze)

 Las cartas excepcionales de Alejandra Pizarnik

Carlota Caulfield (Mills College)

 Entre Csejthe y el jardín de las lilas. En torno a La condesa sangrienta de Alejandra Pizarnik

Arturo Donati (Liceo “Danilo Dolci”)

 Pizarnik: el lugar del exceso

Florinda Fusco (Università di Bari)

 Intentada cercanía. Alejandra Pizarnik y Cristina Campo

Stefanie Golisch

 Alejandra Pizarnik: en el fondo del espejo

Emanuele Leonardi (Università di Palermo)

 Alejandra Pizarnik: texto y contexto

Giovanna Minardi (Università di Palermo)

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 Índice general

 Fuera del poema

Ana María Moix

 Alejandra Pizarnik: la vía del género, la voz de los jóvenes

Delfina Muschietti

(Universidad de Buenos Aires)

 El descentramiento del sujeto en la poesía de Alejandra Pi- zarnik

Cristina Piña

(Universidad Nacional de Mar del Plata)

 Convergencias poéticas en Alejandra Pizarnik y José Ángel Valente

Assunta Polizzi (Università di Palermo)

 Recuerdo

Antonio Requeni

 Los Diarios de Alejandra Pizarnik. Del desdoblamiento a la multiplicación del sujeto

Federica Rocco (Università di Udine)

 Alejandra Pizarnik recordada

Osías Stutman

 Aproximación al deseo en la obra poética de Alejandra Pizar- nik

Dores Tembrás

(Universidade da Coruña)

 Relación de autores

 Cronología

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En la otra orilla de la noche ISBN 978-88-548-5243-3 DOI 10.4399/97888548524331 pag. 9–10 (ottobre 2012)

A modo de presentación

La presente colección de ensayos es el resultado de varias pulsiones culturales felizmente convergentes; la primera es la sensibilidad de la Directora del Liceo Statale Linguistico e delle Scienze Umane “Danilo Dolci” de Palermo, Maria Orsolina Mendola, quien ha apoyado el proyecto de formación del profesorado “Grandi figure femminili del Novecento”, ideado por Arturo Donati. El curso, estructurado en forma de seminarios pluritemáticos e interdisciplinarios, ha registrado como momento central el estudio de la escritora argentina Alejandra Pizarnik. De ahí, la organización de un congreso dedicado a ella, que ha tenido lugar en el Liceo palermitano, el  de febrero de . En un segundo momento, Arturo Donati consideró oportuno solicitar la colaboración de Emanuele Leonardi, Giovanna Minardi y Assunta Polizzi, profesores de Literatura española e hispanoamericana de la Facoltà di Lettere e Filosofia de la Università di Palermo, para editar un libro sobre la obra de Alejandra Pizarnik. El volumen, fruto de la cooperación con estudiosos internacionales, no tiende a satisfacer ilu- sorias pretensiones de exhaustividad, sino más bien a ofrecer motivos de análisis y senderos de investigación que puedan ser útiles tanto al estudioso como al « desocupado lector ». En el panorama internacio- nal, la escritora argentina ocupa un lugar de creciente prestigio; no en vano sus obras han obtenido notables reconocimientos ya en vida, acompañados de la estima de muchos intelectuales y escritores que constituyeron su círculo de amistades. En Italia, en cambio, el proceso de difusión de la obra de Pizarnik, fuera del ámbito académico, está viviendo sus primeros pasos.

Los trabajos que constituyen el volumen exploran la obra de Ale- jandra Pizarnik: su poesía, su prosa, sus diarios. Minardi, Muschietti, Piña, Polizzi y Tembrás abordan la obra poética de la autora, insertán- dola dentro del contexto literario de la Argentina de la postvanguardia

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 A modo de presentación

(Minardi), relacionándola con la poesía de Alfonsina Storni y otra es- critoras contemporáneas y así como con la cultura musical y visual de los Sesenta (Muschietti), analizando el desfondamiento del sujeto y lenguaje a lo largo de su trayectoria literaria (Piña), individualizando algunas convergencias entre su poesía y la generación poética española de los Cincuenta, y concretamente la obra de José Ángel Valente (Poliz- zi), o aproximándose a las formas del deseo (Tembrás). La prosa es el ámbito tratado por Caufield, Donati, Golisch, Fusco, Rocco y, en parte, Leonardi. Caufield se ha ocupado del rico y revelador epistolario de Alejandra Pizarnik. Donati, en su ensayo sobre La condesa sangrienta, nos hace penetrar en los subterráneos de Csejthe, que evocan la idea de la escritura laberíntica de Pizarnik. De la compleja relación entre Pizarnik y Cristina Campo escribe Golisch. Fusco nos ayuda a leer los textos de Pizarnik como una constante descomposición lingüística de imágenes mentales. El desdoblamiento entre sujeto y objeto y la multiplicación del yo destacan en el texto de Rocco que estudia la escritura diarística de la autora. Leonardi alumbra críticamente la dualidad que existe entre los dos tiempos del alma y del mundo. Los poetas Ana María Moix, Antonio Requeni y Osías Stutman ofrecen, respectivamente, una reflexión, y dos recuerdos personales de la autora.

Un desafío extremo al destino aquel de Alejandra Pizarnik, que ha ofrecido una provocativa así como radical y fascinante llave de lectura del desasosiego más profundo y de la fragilidad humana. Pizarnik con- sigue expresar un lenguaje de impactante y despiadada originalidad, capaz de sorprender y encantar al lector. La poeta, además de innovar, recoge y amplifica muchas de las instancias intelectuales que connotan la cultura del siglo XX y el polifacético universo de la literatura his- panoamericana. Prodigioso enlace de lenguajes e historias, vehículo sin par de sensibilidad, valores, espiritualidad, ideas y pulsiones artísti- cas, la obra de Alejandra Pizarnik rompe con toda barrera y une los seres humanos que quieren reflexionar sobre el sentido de nuestros tiempos. El volumen se publica a los  años del fallecimiento de Alejandra Pizarnik, contribuyendo a los homenajes que, a partir de la ciudad de Buenos Aires, se están celebrando.

Los Editores

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En la otra orilla de la noche ISBN 978-88-548-5243-3 DOI 10.4399/97888548524332 pag. 11–15 (ottobre 2012)

Prólogo:

Alejandra y la verdad última negada

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(U  F)

Eran los últimos días del mes de septiembre de . Yo vivía en Bogotá y me había graduado no mucho antes. Esa tarde, inolvidable, mi amigo Juan Gustavo Cobo Borda, brazo derecho de Ernesto Volkening tanto en la librería Buchholz como en la histórica revista Eco, llegó a mi casa para mostrarme el último número de la revista, donde aparecían mis primeros poemas publicados. Era, en efecto, el número  de septiembre del .

Pero Juan Gustavo, el más informado y el mejor conectado con el mundo literario de toda nuestra generación, no llegó alegre y bromista como siempre y como yo lo esperaba, sino totalmente desolado, diciéndome con incontenible emoción que Alejandra Pizarnik se había suicidado.

Yo la conocía poco como escritora y nada como persona, pero su angustia me conmovió. Y le pedí que me contara todo. Le había llegado la noticia directamente de Buenos Aires. En ese entonces él estaba en contacto epistolar y también telefónico con Enrique Molina y con Olga Orozco. Olga había sido una de las varias personas que habían hablado con ella poco antes del gesto fatal, y ni ella ni los otros habían notado nada extraño, ninguna señal de anunciación de la tragedia. Nunca se sabrá si la dosis excesiva de seconal que la llevó a la muerte fue voluntaria o la reiteró por confusión, con la consecuencia fatal que sabemos. Pero es evidente que la muerte ronda en su obra y que ella misma la anuncia y la prevé y — como dice su biógrafa Cristina Piña — entre la publicación de El infierno musical, en diciembre de , y su muerte, en septiembre de , no hubo más que el lapso necesario para que ella misma dispusiera el escenario en el cual morir mejor (Piña : ). El último poema — o texto en prosa — de ese libro es claramente inquietante y revelador: « Sí, lo malo de la vida es que no es lo que creemos pero tampoco lo contrario », dice en Los poseídos entre lilas. Y termina así:



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 Martha Canfield

Las palabras hubieran podido salvarme, pero estoy demasiado viviente.

No, no quiero cantar muerte. Mi muerte... el lobo gris... la matadora que viene de la lejanía... ¿No hay un alma viva en esta ciudad? Porque ustedes están muertos. ¿Y qué espera puede convertirse en esperanza si están todos muertos? ¿Y cuándo vendrá lo que esperamos? ¿Cuándo dejaremos de huir?

¿Cuándo ocurrirá todo esto? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Cuánto? ¿Por qué?

¿Para quién? (Pizarnik : –)

Mi encuentro de esa tarde con Juan Gustavo Cobo Borda, progra- mado para festejar mi incursión en el mundo literario, se transformó en un luto en el que mi amigo no hizo más que lamentar la pérdida de la que él ya consideraba una de las voces más puras de la poesía latinoamericana de esos años y una personalidad amorosa, trágica y desvalida, que inducía a la ternura y a la compasión. Y estoy conven- cida de que todo lo que dijo en aquel momento fue el principio de esa reflexión articulada y lúcida, sobre el valor y la significación de la poesía de Alejandra Pizarnik, que poco más tarde iba a publicar en la misma revista Eco (Cobo Borda : –).

Como no podía ser de otra manera, quedé muy impresionada con este evento y empecé a leer a Alejandra, a entrar en su mundo desesperanzado, ambiguo, solitario, donde la poesía es una vocación sublime y despiadada, que exige la verdad aunque no pueda darla y castiga con el silencio que es su muerte. En un poema no recogido en libro, “En esta noche, en este mundo”, fechado el  de octubre de , declara explícitamente que la lengua es sin duda un órgano de creación y de conocimiento (o, literalmente, de “re–creación”

y de “re–conocimiento”), pero que la propia lengua “castra” y por tanto todo poema está destinado al fracaso. Decir es igual a mentir, afirma inconsolable Alejandra.

Y para un poeta, para un escritor, que busca la verdad en las palabras, como revelación y como vía de la comunicación, cuando llega a la contundente respuesta negativa a la que llegó Alejandra, ¿qué camino le puede quedar?

Alejandra, que vivió asimismo muy dolorosamente una múltiple escisión de su personalidad — manifestada en los cinco nombres que la identificaban, Buma, Flora, Blímele, Alejandra, Sasha —, en deter-

. « [. . . ] lo decible/que equivale a mentir/(todo lo que se puede decir es mentira)/el resto es silencio/sólo que el silencio no existe ». (Cobo Borda : )

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Prólogo. Alejandra y la verdad última negada 

minado momento encuentra en su identidad judía una certeza y otro motivo de tormento. « Creo que ser judía es un hecho perfectamente grave », dice en su diario. Y lo que hubiera podido ser el refugio de un territorio en el que su yo se reconociera, se vuelve otro exilio, otra laceración. Leemos en su diario el  de febrero de :

Muchas lágrimas derramadas al pensar en Israel. Creo que ser judía es un hecho perfectamente grave. Pero ¿qué hacer una vez que se ha reconocido ese hecho y esa gravedad? Observo, al menos en mi caso, que mis rasgos judíos son ambiguos. Por una parte, una especial inteligencia de las cosas.

Por la otra un espíritu de gueto. Y, antes que nada y sobre todo, un profundo desorden, como si no hubiera hecho más que viajar. (Pizarnik : )

Una vida entera dedicada a la búsqueda de la verdad a través de la palabra escrita, una vida entera tratando de dar voz a un yo aplastado —

¿por el mundo, por la historia, por la vida tout court? — y una decisión final radical, como respuesta trágica al fracaso inaceptable. La joven, la pequeña, la conmovedora Alejandra — cuya voz grave y fuerte, sin embargo, parecía contradecir la fragilidad de su figura física — se pre- senta de pronto semejante en su drama y en su opción por el suicidio a un escritor que en el mismo año de , por tanto tres antes que ella, decide poner fin a su vida. Y junto con su vida —- hablamos de José María Arguedas, naturalmente —, a su imposible empresa de dar voz al mundo indio del Perú y a la lengua quechua, que él custodiaba adentro de sí como otro yo finalmente imposible de revelar. Arguedas y Pizarnik: dos seres, dos mundos y dos literaturas muy diferentes y, sin embargo, con algo en común, desgarrador y significativo. Esto es, la escisión interior, la búsqueda de la verdad mediante la palabra creada y el inaceptable fracaso de la propia vocación y de la propia vida, vocación y vida que fueron una única entidad para uno y para la otra.

Si Arguedas marca un momento fundamental en la evolución de la narrativa hispanoamericana y de la toma de conciencia de lo que significa

“ser indio” en Hispanoamérica, Alejandra Pizarnik marca un momento

fundamental en la evolución de la poesía hispanoamericana, encarnando

como ninguna la conciencia escindida de la postvanguardia, entre sueño

y realidad — su vinculación con el surrealismo ha sido estudiada, en

efecto —, entre lógica de la conciencia y lógica del inconsciente, entre

raíces ancestrales y desarraigo contemporáneo. Alejandra encarna como

nadie, de manera semejante a Kafka — su escritor preferido tal vez, y

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 Martha Canfield

judío como ella (no es casual, hubiera dicho Alejandra) — y de manera semejante a Cortázar (amigo entrañable, y tal vez modelo o afín, y valga como único ejemplo el de La condesa sangrienta), ese lenguaje capaz de representar con extraordinaria vivacidad el absurdo laberinto sin salida de la existencia, ese “proyecto arrojado” que es el hombre según Sartre (), volcado hacia un futuro que no existe y por lo cual es “nada”. Por eso la palabra está vencida de antemano y por eso mismo es culpable.

Arguedas y Pizarnik: dos figuras trágicas y dos obras que abren ca- mino a los que siguen. « Insomnio pasional y lucidez meridiana »: así definía Octavio Paz la poesía de Alejandra (Pizarnik : ). “Concien- cia pasional y lucidez doliente” podríamos definir la obra de Arguedas.

Podría pensarse que más allá de la grandeza de sus respectivas obras y de la búsqueda extrema de una “palabra” imposible, lo que más los acerca es el suicidio. Y no son pocos los estudios que focalizan la relación entre los procesos creativos y la muerte voluntaria de tantos artistas, que sólo en Hispanoamérica son tantos: de José Asunción Silva a Horacio Quiroga, a José Antonio Ramos Sucre, Alfonsina Storni, María Mercedes Carranza... Pero tal vez lo que distingue a Pizarnik, así como a Arguedas, es que, paradójicamente, la razón que los llevó al suicidio, o sea lo que ellos consideraron el “fracaso” de su obra literaria, ha resultado para sus lectores de ayer y de hoy exactamente lo contrario, o sea un camino abierto a la indagación, más íntima en Alejandra, más social en Arguedas, pero en ambos vinculada al poder revelador de la palabra y a la capacidad liberatoria de la lengua.

El año próximo se cumplirán cuarenta años de la muerte de Alejandra.

Y en estos ocho lustros la crítica se ha ocupado cada vez con más fervor de su obra. Sin embargo, el camino por recorrer es todavía largo. Por lo mismo, el presente libro, con catorce estudios puntuales, originales e íntimamente involucrados en la “pasión” de la obra pizarnikiana, resulta oportuno y necesario.

Puedan los lectores disfrutar leyéndolo como ha disfrutado quien firma estas páginas, habiendo tenido el privilegio de leerlo antes.

Florencia (Italia), febrero de 

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Prólogo. Alejandra y la verdad última negada 

Referencias bibliográficas

C B, Juan Gustavo, , Alejandra Pizarnik la pequeña sonámbula, Eco, t.

 /, n. , nov., –.

P, Octavio, , Prólogo a Alejandra Pizarnik, Árbol de Diana, Buenos Aires, Sur.

Recopilado en A. Pizarnik, , Poesía completa, Barcelona, Lumen, –.

P, Cristina, , Alejandra Pizarnik, Buenos Aires, Planeta.

P, Alejandra, , “Los pequeños cantos”, en Árbol de fuego, n. .

———, , Diarios, Barcelona, Lumen.

———,  (), Poesía completa, Barcelona, Lumen.

S, Jean Paul,  (), El ser y la nada, Buenos Aires, Losada.

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En la otra orilla de la noche ISBN 978-88-548-5243-3 DOI 10.4399/97888548524333 pag. 17–23 (ottobre 2012)

Las cartas excepcionales de Alejandra Pizarnik

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(M C)

Mi primer encuentro con Alejandra Pizarnik (–) tuvo lugar en una librería de segunda mano del Greenwich Village neoyorquino en la primavera de . Por puro azar, un ejemplar de El deseo de la palabra apareció frente a mí mientras estaba enfrascada en la tarea de encontrar un epistolario de la poeta norteamericana Anne Sexton (–). Años más tarde, en , en Barcelona, también por azar, pude leer, gracias a los originales de las cartas de Pizarnik, el proceso de gestación de aquel libro que se convirtió en mi llave hacia la obra pizarniana.

Este breve ensayo tiene como tema el fascinante epistolario de Alejandra Pizarnik, y en particular su correspondencia con el escritor–

editor–pintor español Antonio Beneyto.

La correspondencia de Pizarnik publicada hasta la fecha se encuen- tra recogida en las ediciones Correspondencia Pizarnik (), así como en Alejandra Pizarnik, Dos letras (), cuya edición fue posterior a la editada por mí bajo el título de From the Forbidden Garden. Letters from Alejandra Pizarnik to Antonio Beneyto ().

Correspondencia Pizarnik, editada por Yvonne Bordelois, incluye cartas a escritores, editores, amigos, profesores, y la familia de la poeta. La mayoría de las cartas están fechadas a fines de los Cincuenta, los Sesenta y los Setenta. Las cartas de la edición de Bordelois ofrecen un amplio escenario en el que podemos seguir de cerca el desarrollo de Pizarnik como poeta, su introducción al mundo literario argentino, su época parisina, y su auge creativo.

Entre los destinatarios de Pizarnik se encuentran Elizabeth Azcona Cranwell, Juan Jacobo Bajarlía, Adolfo Bioy Casares, Rita Geada, Sylvia

. La edición en inglés contiene treinta y dos cartas, traducidas por mí en colaboración con Angela McEwan, mientras que la edición en español incluye treinta y cinco cartas.



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 Carlota Caulfield

Molloy, Marcelo Pichon Rivière, Antonio Porchia, Antonio Beneyto, Silvina Ocampo, León Ostrov, Antonio Requeni, y Osías Stutman.

Dos Letras (y From the Forbidden Garden) incluyen sólo las cartas de Pizarnik a Beneyto, y corresponden al período que va de septiembre de  a septiembre de . Muchas de las cartas están conectadas por temas que tienen que ver con la creación literaria y con planes de publicación.

Leer las cartas de Alejandra Pizarnik es experimentar la fuerza de su lenguaje, su ingenio, su humor y su gran cultura. En ellas encon- tramos un retrato más íntimo de la poeta del que podría esbozar un biógrafo. La vemos enfrascada en un proceso de autodescubrimien- to y de exploración artística, a la vez que nos regala con un estilo epistolar de un complejo entramado expresivo.

Un rasgo distintivo de todo el epistolario de Pizarnik son los diferentes tonos (pasión, inquietud, reflexión filosófica, humor y sarcasmo) que aparecen una y otra vez en las cartas. Sin lugar a dudas, las inflexiones de voz de Pizarnik, y su modo particular de decir/escribir, logran cartas marcadas por el habla oral. También es necesario destacar que en muchas cartas la poeta estaba « inmersa permanentemente en la matriz de la lengua y su libertad de percepción le permitía un juego constante de alusiones y entrecruces reveladores » (Bordelois : ).

Pizarnik escribía tanto a máquina como a mano. La extensión de las cartas varía. Algunas son breves mensajes tipo telegrama, mientras que otras se extienden cuartilla tras cuartilla. A veces la misma carta queda interrumpida y retomada durante las largas horas de insomnio que sufría la poeta. Aunque las cartas fueron escritas en español, es frecuente encontrar en ellas varios idiomas, sobre todo el francés.

También aparecen palabras y frases en alemán, inglés y yiddish, así como neologismos de la propia creación de la poeta.

A la poeta le gustaba escribir sus cartas en diferentes tipos de papel, algunos de ellos ya impresos con dibujos, logotipos de hoteles, marcas o productos y conmemoraciones.

Por lo general tachaba palabras,

. Uno de esos curiosos papeles es el que usó Pizarnik para su carta del  de noviembre de

a Antonio Beneyto. El papel tiene impreso un escudo y bajo éste se lee Her Majesty’s Prison, Dartmoor. England, en letras mayúsculas. Un cuño en rojo y negro que dice CENSORED by Governor Rockpile aparece en medio de la carta, por lo demás escrita tanto a máquina como a mano en dos tintas azules diferentes. El papel también tiene al final flechas negras para indicar que la carta continúa. Una hoja de la carta se reproduce a color en From the Forbidden Garden.

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Las cartas excepcionales de Alejandra Pizarnik 

subrayaba, y añadía coloridos y cándidos dibujos. En los sobres, a menudo diseñados por ella misma, hacía dibujos y hasta le ponía notas al cartero y a los destinatarios. Muchas de las cartas dirigidas a sus amigos están firmadas como Sasha o Alex. También usó Alejandra. En las escritas a su familia prefirió emplear Buma o Bumita, que significa flor en yiddish, o su diminutivo florecita, que era como su madre y otros miembros de su familia la llamaban.

Algunas de las cartas de Pizarnik resaltan por la cualidad fragmenta- da y nerviosa de su pictórica letra. Otras parecen escritas de una forma en cierto modo explosiva, y otras revelan una especie de sistemática desorganización. En ellas encontramos

[...] pasajes donde vibra ese verbo aterido y aterrado que es a la vez incon- fundible de Pizarnik, sólo que en lugar de estar encerradas en un poema, la reflexión o la imploración que se niega a implorar, están ahora dirigidas a destinatarios concretos que serán luego testigos, y se matizan o iluminan con inflexiones insustituibles en cada caso. (Bordelois : )

Dos Letras. Cartas de Alejandra Pizarnik a Antonio Beneyto

La amistad literaria entre Pizarnik y Beneyto se inició en Palma de Mallorca, cuando Beneyto, gracias al escritor español vanguardista A.

F. Molina, leyó algunos poemas de Alejandra Pizarnik y se interesó en publicarlos. Pizarnik recibió con gran entusiasmo su invitación y publicó su cuaderno poético Nombres y figuras en la colección La Esquina que Beneyto dirigía en Barcelona. Las primeras cartas, que en  Pizarnik le envió a su futuro editor desde Buenos Aires, se ocupan en su mayoría de discutir en detalle los diferentes aspectos de la publicación.

Por ejemplo, tras recibir la cubierta del cuaderno, en una carta del

 de septiembre, Pizarnik le comenta:

Me gusta mucho la cubierta [imaginativa cabeza de caballo al estilo del

caballo de ajedrez] de Nombres y figuras. Es una muestra de un fino y sutil

olfato esto de haber dibujado, para mis poemas, un animal. Algún día podré

explicarte más largamente esta cuestión. También me gustan los colores

que elegiste para el librito. (Pizarnik : )

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 Carlota Caulfield

Pero una conversación epistolar que comenzó gracias a asuntos literarios, pronto se convirtió rápidamente en un epistolario entre amigos. Pizarnik parece haber encontrado en Beneyto a un destinata- rio muy peculiar. La palabra amistad aparece en muchas de sus cartas.

Pizarnik cultivó íntimos lazos literarios y personales con escritores de la talla de Julio Cortázar, Olga Orozco, Octavio Paz, Adolfo Bioy Casares, Silvina Ocampo y Luisa Sofovich, nombres que aparecen mencionados en varias de las cartas de este período.

En sus cartas, la poeta proyectó las múltiples facetas de su carácter y personalidad. Gracias a ellas nos enteramos de secretos, de momentos incómodos y ocasiones felices, de depresiones y triunfos, de tensiones psicológicas y crípticas confesiones. Su miedo de perder el sentido del humor le hace escribirle a Beneyto el  de noviembre:

Tus palabras que hacen referencia a “saber cosas tuyas” me conmueven por la amistad que implican. También, por un texto de Hölderlin donde se habla de “decirse los unos a los otros acerca de sí mismos” pues “para eso sirve el lenguaje”. Ahora bien: no puedo decir “acerca de mí misma” demasiado, al menos no ahora. [. . . ]. Basta de las propias miserias, por favor. Quisiera hablarte más de mí cuando recupere el humor (¿no crees que es una suerte de Salvador o Reparador? Me refiero al “sagrado don del humor”). En fin, poco a poco iré desocultándome, a medida que pasen las cartas y los dibujos.

(Pizarnik : )

Los intercambios sobre opiniones y gustos literarios y artísticos abundan en esta correspondencia. Lectores apasionados de Kafka, Po- tocki, Lautréamont, Rimbaud, Artaud, y Michaux, para mencionar sólo a algunos escritores, tanto Pizarnik como Beneyto se consideraban sus herederos literarios. También las cartas hablan de la admiración recíproca que sentían por su trabajo. Un fragmento de una larga carta fechado el  de noviembre así lo expresa:

En suma: si tú y yo amamos con conocimiento de causa a Michaux, a Artaud, y sobre todo al insuperado Lautréamont [. . . ] ¿y cómo es posible desdeñar el conflicto no poco suicida que cada uno de nosotros mantiene con el lenguaje? [. . . ] (Pizarnik : )

Por razones desconocidas, las cartas de Pizarnik a Beneyto se in-

terrumpen entre finales de diciembre de  y marzo de . Pero,

Referencias

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