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Dios Detiene Su Mano, Parte 1

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1 Introducción

Dios le dice a la humanidad que no se gloríe en la sabiduría, la fuerza o las riquezas. En cambio, la humanidad debe gloriarse en el hecho de conocer a Dios, porque sin el verdadero conocimiento de Dios, no existe gloria ni esperanza:

Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová. (Jeremías 9:23-24 RVR1960)

El Señor ejerce misericordia, juicio y justicia, porque en estos se deleita. Cuando los hombres se apartan del conocimiento del Señor, y de hacer aquellas cosas que le agradan a Dios, es una afrenta a Su justicia y santidad. Es una bofetada en el rostro de Dios, que nos ama y quiere vernos crecer en sabiduría y santidad. Es rechazar el propósito de Dios, el cual es que podamos reflejar el carácter de Dios en nuestras vidas hacia las personas que nos rodean.

Cuando vamos en pos de nuestro pecado y nos rebelamos contra el llamado de Dios para obrar en justicia, Él nos dice que nuestra injusticia detiene la verdad. Sabemos que Dios existe porque toda la creación da testimonio del hecho de Su poder y deidad:

Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.

(Romanos 1:18-21 RVR1960)

Detenemos la verdad de Dios porque si reconociéramos que Él nos creó, y que por derecho de ser Su creación Él puede establecer las normas de nuestro comportamiento, tendríamos que cambiar nuestras vidas y abandonar aquellas cosas que son contrarias a la piedad.

Dios siempre debe equilibrar Su amor por nosotros con Su justicia, la cual exige el castigo de nuestra rebelión y nuestro pecado. En el momento en que pecamos, la ira se pone sobre nosotros.

Pero Dios refrena esa ira y nos llama a arrepentirnos y recurrir a Él para que seamos perdonados. Él refrena Su mano del juicio y nos da cosas buenas las cuales no merecemos con la esperanza de que Su bondad hacia nosotros nos conduzca al arrepentimiento:

¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? (Romanos 2:4 RVR1960)

Pero cuando continuamente nos negamos a escuchar y volvernos a Dios, cuando ya hemos agotado Su paciencia, entonces Él deja caer el juicio. Este ha sido el patrón de Dios tratando con la humanidad desde su creación. Dios advierte, advierte y advierte, y en un punto conocido por Dios, quita toda restricción y le permite al hombre seguir su propio camino hacia la muerte y destrucción.

Dios trató de esta manera con la humanidad antes del diluvio. Dios trató de esta manera con Israel durante el éxodo de Egipto, durante el tiempo de los jueces y durante el tiempo de los reyes de Israel.

Dios ha advertido que Él tratará de esta manera con la gente de la actualidad. Dios no

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la verdad de las profecías que nos advierten del juicio venidero si no nos volvemos a Dios. Todo el tiempo, Dios retrasa Su juicio para darle a Su misericordia la oportunidad de hablarnos:

Pero él, misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruía; y apartó muchas veces su ira, y no despertó todo su enojo. Se acordó de que eran carne, soplo que va y no vuelve. (Salmos 78:38-39 RVR1960)

2 La Contención de Dios Antes del Diluvio – Parte 1

¿Qué había en la sociedad de la humanidad antes del diluvio que hizo que Dios decidiera destruir a todas las criaturas vivientes en quienes había aliento de vida en el tiempo de Noé? ¿Pudo haberse evitado Su juicio?

La Biblia nos dice que hubo tres características de la sociedad de los hombres durante el tiempo antes del diluvio.

Primero, nos dice que los Hijos de Dios tomaron a las hijas de los hombres para sí mismos:

Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. (Génesis 6:1-2 RVR1960)

Algunas personas han interpretado este pasaje en el sentido de que seres angelicales tomaron forma de hombre, y procrearon con mujeres y de ellos nació la raza de los gigantes:

Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.

(Génesis 6:4 RVR1960)

Otros interpretan que este pasaje significa que los hombres se entregaron a sí mismos voluntariamente en complicidad con los seres angelicales, para ser poseídos por ellos. Otros aún interpretan este pasaje diciendo que los hijos de Dios fueron de la línea de hombres descendientes de Set y las hijas de los hombres fueron las hijas de la línea de hombres descendientes de Caín. No creo que podamos creer la tercera interpretación porque siempre en la Biblia, el término hijos de Dios se refiere a aquellos que son creaciones directas de Dios.

Independientemente de cómo veamos las dos primeras interpretaciones, sabemos con certeza que los seres angelicales eran demonios, porque estaban influenciando a los hombres a rebelarse contra la justicia de Dios. Dios dijo que no iba a pelear con el hombre para siempre:

Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años. (Génesis 6:3 RVR1960)

Hasta este punto, todos los hombres que vivían en la tierra tenían un tiempo de vida de aproximadamente 950 años. Es en este punto que Dios fija el tiempo de vida del hombre en 120 años. Y en ninguna parte del mundo vemos a alguien que haya vivido más tiempo que esto.

Además, en este pasaje, Dios muestra cuánto tiempo contendrá Su mano del hombre antes de traer juicio. El hombre tiene toda una vida, posiblemente 120 años, para escuchar a Dios, arrepentirse de sus acciones y volverse a Dios para ser perdonado y que Dios le ayude a vivir de una manera que sea agradable a Él. Pero una vez que su vida ha terminado, eso es todo. Ya no será detenido el juicio:

Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.

(Hebreos 9:27 RVR1960)

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¡Pero esto no quiere decir que el único juicio de Dios contra la injusticia se lleve a cabo al término de la vida! ¡Dios juzga a las sociedades llenas de maldad una vez que han agotado Su paciencia y han demostrado que están decididas a perseguir el mal, sin importar nada!

Entonces, la primera característica de la sociedad de los hombres antes del diluvio fue que estaban en total rebelión contra Dios.

Segundo, la Biblia nos dice que cada pensamiento del hombre era de continuo solamente el mal. Esto entristeció a Dios en Su corazón, que los hombres se hayan alejado tanto de llegar a conocerlo.

Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. (Génesis 6:5 RVR1960)

Anteriormente vimos que Dios se deleita en la misericordia, el juicio y la justicia, pero la tierra estaba lejos de cualquier pensamiento acerca de eso. Mientras que Dios miraba Su creación antes de la caída y decía que todo era bueno, ahora, sin importar hacía dónde mirara, solo veía odio, iniquidad e injusticia.

La tercera característica de la sociedad de los hombres en el tiempo antes al diluvio, era que estaba llena de violencia:

Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. (Génesis 6:11-12 RVR1960)

Así como Dios se deleita en la misericordia, la rectitud y la justicia, Su alma aborrece a los que procuran la violencia:

Jehová prueba al justo; pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece. (Salmos 11:5 RVR1960)

Por estas tres características de la sociedad de los hombres, Dios decretó que destruiría el mundo antediluviano:

Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. (Génesis 6:6-7 RVR1960)

Pero a pesar de que Dios decretó juicio, aún, Él refrenó Su mano de esa destrucción. Él quiso dar a las personas otra oportunidad de arrepentirse y volver a Él.

Al mismo tiempo, la Biblia nos dice que Noé fue un pregonero de justicia:

Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio; y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos. (2 Pedro 2:4-5 RVR1960)

Noé les predicaba a las personas y les decía que se volvieran a Dios y abandonasen su maldad incluso antes de que Dios lo llamara a construir el arca. Como consecuencia de su fidelidad a Dios, Dios decidió salvar a Noé y a su familia cuando destruyó a todos los demás:

Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová. Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé. (Génesis 6:8-9 RVR1960)

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Los demonios, que habían influenciado a todas las demás personas para rebelarse contra Dios y seguir sus propios deseos, no lograron influenciar a Noé ni a ninguno de sus progenitores.

Dios declaró que Noé fue perfecto en sus generaciones, porque Él caminó con Dios. Ninguno de sus antepasados se apartó del conocimiento de Dios.

Dios le ordenó a Noé que construyera el arca y le llevó aproximadamente cien años construirla. Noé tenía quinientos años cuando Dios le ordenó que construyera el arca (Génesis 5:32), y tenía seiscientos años cuando el diluvio comenzó (Génesis 7:6).

Durante este tiempo, él estuvo predicando a la gente sobre la destrucción que venía, pero nadie lo escuchó. En aquellos días no existía la lluvia. La Biblia nos dice que las plantas eran regadas por el vapor que subía de la tierra (Génesis 2:4-6). La gente probablemente se rió de Noé por construir un arca en tierra seca. Qué tonto les parecía.

Jesús nos dice que estaban demasiado ocupados con sus propias vidas para escuchar la advertencia de Dios.

Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.

(Lucas 17:26-27 RVR1960)

Podemos imaginar la actitud de la gente de la época de Noé y compararla con la los hombres malvados de los que Job habló:

Dicen, pues, a Dios: Apártate de nosotros, porque no queremos el conocimiento de tus caminos. ¿Quién es el Todopoderoso, para que le sirvamos? ¿Y de qué nos aprovechará que oremos a él? (Job 21:14-15 RVR1960)

En Génesis nos dice que había una capa de vapor de agua que rodeaba la tierra (Génesis 1:6- 8). Esto probablemente proporcionó una temperatura muy estable en toda la tierra y protegió a la humanidad de la radiación ultravioleta del sol, lo que podría explicar su larga vida. En el momento del diluvio, la Biblia nos dice que Dios abrió las ventanas de los cielos y las fuentes del gran abismo y el agua inundó la tierra:

El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas. (Génesis 7:11 RVR1960)

Algunas personas especulan que las fuentes del gran abismo se rompieron debido a la actividad volcánica. La erupción de los volcanes expulsó polvo y hollín muy alto a la atmósfera y provocó que la humedad de la capa de vapor de agua se condensara y lloviera sobre la tierra.

Después del diluvio, cuando ya no había una capa de vapor de agua, los patrones climáticos cambiarían y ahora comenzaría a llover sobre la tierra. Esta es la razón por la cual Dios le dio a la humanidad el arcoíris como una promesa de nunca más destruir el mundo con agua. Nunca había llovido hasta el momento en que Dios destruyó a todos en el diluvio. Por lo tanto, Dios quería asegurar a la gente que cuando la lluvia viniera no sería para destruirlos nuevamente:

Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra. Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne.

(Génesis 9:13-15 RVR1960)

Vemos la promesa de Dios de refrenar Su mano en juicio cada vez que vemos un arcoíris.

Dios lo ve y lo recuerda.

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Incluso después de que los hombres del mundo antediluviano habían demostrado que eran irremediablemente malvados, Dios aún les dio tiempo para arrepentirse. Él contuvo Su mano del juicio hasta que se burlaron delante de Él y se negaron a escucharlo. Durante mil seiscientos años después de la creación de Adán (véase las genealogías en Génesis 5), los hombres del mundo se involucraron en el mal y la violencia, ignorando el llamado de Dios a la justicia. La disposición de ellos a continuar sin importar lo que Dios dijo aseguró su destrucción. Dios ya no podía protegerlos del juicio que sus acciones requerían, por lo que fueron destruidos.

3 La Contención de Dios con Israel – Parte 2

3.1 La Idolatría de los Patriarcas – Parte 2 3.2 La Idolatría de los Judíos en Egipto – Parte 2 3.3 La Idolatría en el Desierto – Parte 2

3.4 Idolatría Durante el Tiempo de los Jueces – Parte 2

3.5 Idolatría Durante el Reinado de los Reyes de Israel – Parte 3

4 La Contención de Dios con la Gente Hoy – Parte 4 5 Conclusión - Parte 4

Derechos de autor © 2020, Stephen W. Lange. Todos los derechos reservados.

DOC=2020-08-13. Traducido por Manuel Can.

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