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EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

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EXPOSICIÓN

DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

HIMNO A JESÚS SACRAMENTADO

Pange, lingua, gloriósi Córporis mystérium, Sanguinísque pretiósi, quem in mundi prétium fructus ventris generósi Rex effúdit géntium.

Nobis datus, nobis natus ex intácta Vírgine,

et in mundo conversátus, sparso verbi sémine, sui moras incolátus miro clausit órdine.

In suprémae nocte cenae recúmbens cum frátribus, observáta lege plene cibis in legálibus,

cibum turbae duodénae se dat suis mánibus.

Verbum caro panem verum verbo carnem éfficit,

fitque sanguis Christi merum, et, si sensus déficit,

ad firmándum cor sincerum sola fides súfficit.

Que la lengua humana cante este misterio:

la preciosa sangre y el precioso cuerpo.

Quien nació de Virgen Rey del universo, por salvar al mundo dio su sangre en precio.

Se entregó a nosotros, se nos dio naciendo de una casta Virgen; y, acabado el tiempo, tras haber sembrado la palabra al pueblo, coronó su obra con prodigio excelso.

Fue en la última cena -ágape fraterno-, tras comer la Pascua según mandamiento con sus propias manos repartió su cuerpo, lo entregó a los Doce para su alimento.

La Palabra es carne y hace carne y cuerpo con palabra suya lo que fue pan nuestro hace sangre el vino, y, aunque no entendemos, basta fe, si existe corazón sincero.

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VISITA AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Visita espiritual (se reza o canta 3 veces):

Sacerdote:

Alabado sea Jesús Sacramentado.

Todos:

Sea por siempre bendito y alabado.

Padrenuestro. Avemaría. Gloria.

O bien:

No pongáis los ojos en nadie más que en Él. (2) No pongáis los ojos en nadie más. (2)

No pongáis los ojos en nadie más que en Él.

Padrenuestro. Avemaría. Gloria.

No esperéis a nadie, a nadie más que a Él. (2) No esperéis a nadie, a nadie más. (2)

No esperéis a nadie, a nadie más que a Él.

Padrenuestro. Avemaría. Gloria.

No adoréis a nadie, a nadie más que a Él. (2) No adoréis a nadie, a nadie más. (2)

No adoréis a nadie, a nadie más que a Él.

Padrenuestro. Avemaría. Gloria.

Porque sólo Él os puede sostener. (2) No pongáis los ojos en nadie más. (2)

No pongáis los ojos en nadie más que en Él.

Comunión espiritual (todos juntos):

Yo quisiera, Señor, recibiros

con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre,

con el espíritu y fervor de los santos.

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PRESENTACIÓN DE ADORADORES

ORACIÓN AL SANTÍSIMO SACRAMENTO DE SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

Señor mío Jesucristo que, por el amor que tenéis a los hombres estáis de noche y de día en este Sacramento, lleno de piedad y de amor, esperando, llamando y recibiendo a todos los que vienen a visitaros; creo que estáis presente en el Santísimo Sacramento del Altar.

Os adoro desde el abismo de mi nada y os doy gracias por todos los beneficios que me habéis hecho, especialmente porque me habéis dado en este Sacramento vuestro Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad; por haberme concedido por mi abogada a vuestra Santísima Madre, la Virgen María, y haberme ahora llamado a visitaros en este lugar santo.

Adoro vuestro amantísimo Corazón y deseo adoraros por tres fines: el primero, en agradecimiento de esta tan rica dádiva; el segundo, para desagraviaros de todos los ultrajes que habéis recibido de vuestros enemigos en este Sacramento; y el tercero, porque deseo en esta visita adoraros en todos los lugares de la tierra, donde estáis Sacramentado con menos culto y más olvido.

Jesús amoroso, os amo con todo mi corazón; me pesa de haber ofendido, tantas veces, a vuestra infinita bondad y propongo enmendarme, asistido de vuestra gracia.

Miserable como soy, me consagro todo a vos, y entrego y pongo en vuestras divinas manos mi voluntad, afectos, deseos y todo cuanto soy y puedo. De hoy en adelante haced, Señor, de mí, todo lo que os agrade. Lo que yo quiero y os pido es vuestro santo amor, el entero cumplimiento de vuestra santa voluntad y la perseverancia final.

Os encomiendo las almas del purgatorio, especialmente las más devotas del Santísimo Sacramento y de María Santísima, y os ruego también por todos los pecadores.

En fin, amado Salvador mío, uno todos mis afectos y deseos con los de vuestro Sacratísimo Corazón, y así unidos, los ofrezco a vuestro Eterno Padre, y por el amor que os tiene, le pido en vuestro nombre que los oiga y admita benignamente. Amén.

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CORONA A LA DIVINA MISERICORDIA

Historia e importancia

En Polonia, desde el día 22 de febrero de 1931 hasta la hora de su muerte, el 5 de octubre de 1938, a los 33 años, la religiosa María Faustina Kowalska, tuvo revelaciones y visiones extraordinarias del Sagrado Corazón de Jesús, tal como aparece en el famoso cuadro.

Enseguida la Iglesia supo ver la manifestación de una firme y nueva espiritualidad basada en la CONFIANZA del Amor Divino de Cristo por la humanidad. El papa Juan Pablo II, canonizó a Santa Faustina el día 30 de abril de 2000, levantó un Santuario dedicado a la Divina Misericordia, e instituyó la fiesta litúrgica el Domingo Segundo de Pascua.

Esencia de la devoción a la DIVINA MISERICORDIA

- LA CONFIANZA en el Amor que Dios nos muestra a través de su Hijo Jesucristo.

- LAS OBRAS DE MISERICORDIA: urge al individuo a actuar cada día con espíritu misericordioso hacia el prójimo con oraciones, palabras y obras concretas.

Algunos elementos importantes de la Devoción

- Venerar EL CUADRO SAGRADO, y tener uno en casa.

- Celebrar LA FIESTA de la Misericordia, el segundo domingo de Pascua:

Confesión, Comunión Pascual, Visita al Santísimo, etc.

- El ROSARIO DE LA MISERICORDIA: “La Corona de la Misericordia”.

- Hacer un momento de oración en la HORA DE LA MISERICORDIA:

cada día a las 3 de la tarde, cuando murió el Señor en la Cruz.

- Y otras ayudas para crecer en el Amor y Confianza a Cristo.

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COMIENZO

1. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

2. Padrenuestro: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

3. Avemaría: Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo bendita eres entre todas la mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús. Santa María, madre de Dios ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

4. Credo: Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

REZO DE LA CORONILLA

1. Una vez:

Uno solo: Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu Amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo,

Todos: como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero.

2. Diez veces:

Uno solo: Por su dolorosa Pasión,

Todos: ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

3. Se reza 1 y 2 cinco veces.

4. Al final de todo, se reza tres veces todos juntos:

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,

ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

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SANTO ROSARIO

Por la señal de la santa cruz + de nuestros enemigos + líbranos, Señor, Dios nuestro. + En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo + Amén.

CREDO DE LOS APÓSTOLES

Creo en Dios Padre, Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo su único Hijo, Nuestro Señor; que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo; y nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia Católica; la comunión de los santos; el perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

EL ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío;

por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

OFRECIMIENTO

Dios, Padre Misericordioso, dirige y acepta mis pensamientos, palabras y obras. Y Tú, Virgen Santísima, dame la Gracia de rezar con devoción y amor este Santo Rosario, el cual ofrezco especialmente en reparación por todas las ofensas cometidas contra los Corazones de Jesús y María, y para que se acelere el Triunfo de Sus Corazones. Le pido a mi Ángel de la Guarda, a todos los Ángeles y Santos del Cielo y a las Almas del Purgatorio, que me ayuden a rezar este Santo Rosario.

Deseo unirme a las intenciones de la Santísima Virgen, a las del Papa y a todos los Rosarios que se están rezando en este momento en el mundo entero, y pedir:

ponga aquí sus intenciones.

JACULATORIAS

1. María, Madre de gracia, Madre de piedad y misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos gran Señora. Amén.

2. María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

3. ¡Oh! Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu misericordia.

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MISTERIOS DEL SANTO ROSARIO

MISTERIOS GOZOSOS (lunes y sábado) 1. La Encarnación del Hijo de Dios.

2. La Visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel.

3. El Nacimiento del Hijo de Dios.

4. La Purificación de la Virgen Santísima.

5. La Pérdida del Niño Jesús y su hallazgo en el templo.

MISTERIOS DOLOROSOS (martes y viernes) 1. La Oración de Nuestro Señor en el Huerto.

2. La Flagelación del Señor.

3. La Coronación de espinas.

4. El Camino del Monte Calvario.

5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor.

MISTERIOS GLORIOSOS (miércoles y domingo) 1. La Resurrección del Señor.

2. La Ascensión del Señor.

3. La Venida del Espíritu Santo.

4. La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.

5. La Coronación de la Santísima Virgen.

MISTERIOS LUMINOSOS (jueves)

1. El Bautismo de Jesús en el Jordán.

2. La Autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná.

3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.

4. La Transfiguración.

5. La institución de la Eucaristía.

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CANTO DE LA SALVE

Y LETANÍAS LAURETANAS

Salve, Regina, Mater misericórdiæ;

vita, dulcédo et spes nostra, salve.

Ad te clamámus, éxsules fílii Hevæ.

Ad te suspiràmus geméntes et flentes in hac lacrimárum valle.

Eia ergo, advocáta nostra,

illos tuos misericórdes oculos ad nos converte.

Et Iesum, benedíctum fructum ventris tui, nobis post hoc exsílium osténde.

O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial,

ten misericordia de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo, Dios, Espíritu Santo,

Santísima Trinidad, un solo Dios,

Santa María,

ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios,

Santa Virgen de las Vírgenes, Madre de Cristo,

Madre de la Iglesia,

Madre de la Misericordia, Madre de la divina gracia, Madre de la Esperanza, Madre purísima,

Madre castísima,

Madre siempre virgen, Madre inmaculada,

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Madre amable, Madre admirable,

Madre del buen consejo, Madre del Creador, Madre del Salvador, Madre de misericordia, Virgen prudentísima,

Virgen digna de veneración, Virgen digna de alabanza, Virgen poderosa,

Virgen clemente, Virgen fiel,

Espejo de justicia, Trono de la sabiduría, Causa de nuestra alegría, Vaso espiritual,

Vaso digno de honor, Vaso de insigne devoción, Rosa mística,

Torre de David, Torre de marfil, Casa de oro,

Arca de la Alianza, Puerta del cielo,

Estrella de la mañana, Salud de los enfermos, Refugio de los pecadores, Consuelo para los migrantes, Consoladora de los afligidos, Auxilio de los cristianos, Reina de los Ángeles, Reina de los Patriarcas, Reina de los Profetas, Reina de los Apóstoles, Reina de los Mártires, Reina de los Confesores, Reina de las Vírgenes, Reina de todos los Santos, Reina concebida

sin pecado original, Reina asunta a los Cielos, Reina del Santísimo Rosario, Reina de la familia,

Reina de la paz.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten misericordia de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.

ORACIÓN

Te rogamos nos concedas, Señor Dios nuestro, gozar de continua salud de alma y cuerpo, y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, vernos libres de las tristezas de la vida presente y disfrutar de las alegrías eternas. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

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15 MINUTOS

CON JESÚS SACRAMENTADO

1. No es preciso, hijo mío, saber mucho para agradarme mucho; basta que me ames con fervor. Háblame, pues, aquí sencillamente, como hablarías a tu madre, a tu hermano.

2. ¿Necesitas hacerme en favor de alguien una súplica cualquiera? Dime su nombre, bien sea el de tus padres, bien el de tus hermanos y amigos;

dime en seguida qué quisieras que hiciese actualmente por ellos. Pide mucho, mucho, no vaciles en pedir; me gustan los corazones generosos que llegan a olvidarse en cierto modo de sí mismos, para atender a las necesidades ajenas. Háblame así, con sencillez, con confianza, de los pobres a quienes quisieras consolar, de los enfermos a quienes ves padecer, de los extraviados que anhelas volver al buen camino, de los amigos ausentes que quisieras ver otra vez a tu lado. Dime por todos una palabra de amigo, palabra entrañable y fervorosa. Recuérdame que he prometido escuchar toda súplica que salga del corazón; y ¿no ha de salir del corazón el ruego que me dirijas por aquellos que tu corazón especialmente ama?

3. Y para ti, ¿no necesitas alguna gracia? Hazme, si quieres, una lista de tus necesidades, y ven, léela en mi presencia. Dime francamente que sientes soberbia, amor a la sensualidad y al regalo; que eres tal vez egoísta, inconstante, negligente...; y pídeme luego que venga en ayuda de los esfuerzos, pocos o muchos, que haces para quitar de ti tales miserias. No te avergüences, ¡pobre alma! ¡Hay en el cielo tantos justos, tantos Santos de primer orden, que tuvieron esos mismos defectos!

Pero rogaron con humildad...; y poco a poco se vieron libres de ellos.

Ni menos vaciles en pedirme bienes espirituales y corporales: salud, memoria, éxito feliz en tus trabajos, negocios o estudios; todo eso puedo darte, y lo doy, y deseo que me lo pidas en cuanto no se oponga, antes favorezca y ayude a tu santificación. Hoy por hoy, ¿qué necesitas?

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¿qué puedo hacer por tu bien? ¡Si supieras los deseos que tengo de favorecerte!

4. ¿Traes ahora mismo entre manos algún proyecto? Cuéntamelo todo minuciosamente. ¿Qué te preocupa? ¿Qué piensas? ¿Qué deseas? ¿Qué quieres que haga por tu hermano, por tu amigo, por tu superior? ¿Qué desearías hacer por ellos?

5. ¿Y por Mí? ¿No sientes deseos de mi gloria? ¿No quisieras poder hacer algún bien a tus prójimos, a tus amigos, a quienes amas mucho, y que viven quizás olvidados de Mí?

6. Dime qué cosa llama hoy particularmente tu atención, qué anhelas más vivamente, y con qué medios cuentas para conseguirlo. Dime si te sale mal tu empresa, y yo te diré las causas de tu fracaso. ¿No quisieras que me interesase algo en tu favor? Hijo mío, soy dueño de los corazones, y dulcemente los llevo, sin perjuicio de su libertad, adonde me place.

7. ¿Sientes acaso tristeza o mal humor? Cuéntame, cuéntame, alma desconsolada, tus tristezas con todos sus pormenores. ¿Quién te hirió?

¿Quién lastimó tu amor propio? ¿Quién te ha despreciado? Acércate a mi Corazón, que tiene bálsamo eficaz para curar todas esas heridas del tuyo. Dame cuenta de todo, y acabarás en breve por decirme que, a semejanza de Mí, todo lo perdonas, todo lo olvidas, y en pago recibirás mi consoladora bendición.

8. ¿Temes por ventura? ¿Sientes en tu alma aquellas vagas melancolías, que no por ser infundadas dejan de ser desgarradoras? Échate en brazos de mi providencia. Contigo estoy; aquí, a tu lado me tienes; todo lo veo, todo lo oigo, ni un momento te desamparo.

9. ¿Sientes desvío de parte de personas que antes te quisieron bien, y ahora te olvidan y se alejan de ti, sin que les hayas dado el menor motivo? Ruega por ellas, y yo las volveré a tu lado, si no han de ser obstáculo a tu santificación.

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10. ¿Y no tienes tal vez alegría alguna que comunicarme? ¿Por qué no me haces partícipe de ella como de buenos amigos que somos?

11. Cuéntame lo que desde ayer, desde la última visita que me hiciste, ha consolado y ha hecho sonreír tu corazón. Quizá has tenido agradables sorpresas, quizá has visto disipados negros recelos, quizá has recibido malas noticias, alguna carta o muestra de cariño; has vencido alguna dificultad, o salido de algún lance apurado. Obra mía es todo esto, y yo te lo he proporcionado: ¿por qué no has de manifestarme por ello tu gratitud, y decirme sencillamente, como un hijo a su padre: «¡Gracias, Padre mío, gracias!»? El agradecimiento trae consigo nuevos beneficios, porque al bienhechor le gusta verse correspondido.

12. ¿Tampoco tienes Promesa alguna para hacerme? Leo, ya lo sabes, en el fondo de tu corazón. A los hombres se les engaña fácilmente; a Dios, no. Háblame, pues, con toda sinceridad. ¿Tienes firme resolución de no exponerte ya más a aquella ocasión de pecado? ¿De privarte de aquel objeto que te dañó? ¿De no leer más aquel libro, o aquel programa de televisión, o aquel video que exaltó tu imaginación? ¿De no tratar más aquella persona que turbó la paz de tu alma? ¿Volverás a ser dulce, amable y condescendiente con aquella otra a quien, por haberte faltado, has mirado hasta hoy como enemiga?

13. Ahora bien, hijo mío; vuelve a tus ocupaciones habituales, al trabajo, a la familia, al estudio...; pero no olvides los quince minutos de grata conversación que hemos tenido aquí los dos, en la soledad del santuario. Guarda, en cuanto puedas, silencio, modestia, recogimiento, resignación, caridad con el prójimo. Ama a mi Madre, que también es la tuya, la Virgen Santísima, y vuelve otra vez mañana con el corazón más amoroso, más entregado a mi servicio. En mi Corazón encontrarás cada día nuevo amor, nuevos beneficios, nuevos consuelos.

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BENDICIÓN Y RESERVA

DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Hacia el final de la adoración, el sacerdote se acerca al altar, hace la genuflexión y se arrodilla.

Se arrodillan también todos los asistentes. El sacerdote inciensa.

CANTO DE ADORACIÓN

Adoro te devote, latens Deitas, quae sub his figuris vere latitas:

tibi se cor meum totum subjicit, quia te contemplans totum deficit.

Visus, tactus, gustus in te fallitur, sed auditu solo tuto creditur:

credo quidquid dixit Dei Filius:

nil hoc verbo veritatis verius.

In cruce latebat sola Deitas, at hic latet simul et humanitas:

ambo tamen credens atque confitens, peto quod petivit latro poetenitens.

Plagas, sicut Thomas, non intueor Deum tamen meum te confiteor:

fac me tibi semper magis credere, in te spem habere, te diligere.

O memoriale mortis Domini,

panis vivus vitam praestans homini, praesta me menti de te vivere, et te illi semper dulce sapere.

Pie pellicane Jesu Domine,

me immundum munda tuo sanguine, cujus una stilla salvum facere

totum mundum quit ab omni scelere.

Jesu, quem velatum nunc aspicio, oro fiat illud quod tam sitio:

ut te revelata cernens facie,

visu sim beatus tuae gloriae. Amen.

Ye adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias.

A ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte.

Al juzgar de Ti se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza;

creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios:

nada es más verdadero que esta Palabra de verdad.

En la Cruz se escondía sólo la Divinidad, pero aquí se esconde también la Humanidad;

sin embargo, creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido.

No veo las llagas como las vio

Tomás pero confieso que eres mi Dios:

haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere y que te ame.

¡Memorial de la muerte del Señor!

Pan vivo que das vida al hombre:

concede a mi alma que de ti viva y que siempre saboree tu dulzura.

Señor Jesús, Pelícano bueno,

límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre, de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero.

Jesús, a quien ahora veo oculto,

te ruego, que se cumpla lo que tanto ansío:

que al mirar tu rostro cara a cara, sea yo feliz viendo tu gloria. Amén.

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ORACIÓN ANTES DE LA BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Mientras el pueblo se queda arrodillado en actitud de adoración, el sacerdote se pone de pie y dice:

Sacerdote: Les diste pan del cielo. (Tiempo Pascual: Aleluya).

Todos: Que contiene en sí todo deleite. (Tiempo Pascual: Aleluya).

Sacerdote: Oremos.

Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tu Pasión,

te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente

el fruto de tu redención.

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Todos: Amén.

El sacerdote bendice al pueblo con el Santísimo Sacramento.

ORACIONES DESPUÉS DE LA BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO SACRAMENTO

El sacerdote se vuelve a arrodillar, y propone las letanías de desagravio, mientras el pueblo las repite a continuación.

Bendito sea Dios.

Bendito sea su santo Nombre.

Bendito sea Jesucristo, Dios y Hombre verdadero.

Bendito sea el Nombre de Jesús.

Bendito sea su Sacratísimo Corazón.

Bendita sea su Preciosísima Sangre.

Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.

Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.

Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.

Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.

Bendita sea su gloriosa Asunción.

Bendito sea el nombre de María Virgen y Madre.

Bendito sea San José, su castísimo esposo.

Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.

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16

HIMNO

Tantum ergo sacramentum, veneremur cérnui,

et antiquum documentum novo cedat ritui;

praestet fides supplementum sensuum defectui.

Genitóri Genitóque laus et iubilátio,

salus, honor, virtus quoque sit et benedictio;

procedénti ab utróque

comprar sit laudátio. Amen.

Adorad postrados este Sacramento.

Cesa el viejo rito; se establece el nuevo.

Dudan los sentidos y el entendimiento:

que la fe lo supla con asentimiento.

Himnos de alabanza, bendición y obsequio;

por igual la gloria y el poder y el reino al eterno Padre con el Hijo eterno

y el divino Espíritu que procede de ellos.

Amén.

CANTOS

1

1. Cantemos al Amor de los amores. / Cantemos al Señor. / Dios está aquí, / venid adoradores, adoremos, / a Cristo Redentor.

¡Gloria a Cristo Jesús! / Cielos y tierra, bendecid al Señor. / Honor y gloria a ti, / Rey de la gloria. / Amor por siempre a

ti, / Dios del amor.

2. Unamos nuestra voz a los cantares / del coro celestial; / Dios está aquí, / al Dios de los altares alabemos / con gozo angelical.

3. Los que buscáis solaz en vuestras penas / y alivio en el dolor; / Dios está aquí, / y vierte a manos llenas los tesoros / de divinal dulzor.

4. ¡Oh rara caridad y real fineza, / oh dulce memorial! / Dios está aquí / con toda su riqueza, con su Cuerpo / y su Sangre divinal.

5. Que abrace nuestro ser la viva llama / del más ferviente amor; / Dios está aquí, / está porque nos ama como padre, / amigo y bienhechor.

(17)

17

2

Ven, Espíritu, ven, y lléname Señor, de tu preciosa unción. (2) Purifícame y lávame, renuévame, restáurame, Señor,

con tu poder.

Purifícame y lávame, renuévame, restáurame, Señor, te quiero conocer.

3

1. Acto de fe. ¡Oh, buen Jesús! Yo creo firmemente / que por mi bien estás en el Altar, / que das tu Cuerpo y Sangre juntamente / al alma fiel en celestial manjar. (2)

2. Acto de humildad. Indigno soy, confieso avergonzado, / de recibir la santa Comunión; / Jesús que ves mi nada y mi pecado, / prepara Tú mi pobre corazón. (2)

3. Acto de dolor. Pequé Señor, ingrato te he ofendido; / infiel te fui, confieso mi maldad; / me pesa ya; perdón, Señor, te pido, / eres mi Dios, apelo a tu bondad. (2)

4. Acto de esperanza. Espero en Ti, piadoso Jesús mío; / oigo tu voz que dice “ven a mí”, / porque eres fiel, por eso en Ti confío; / todo Señor, espérolo de Ti. (2)

5. Acto de amor. ¡Oh, buen pastor, amable y fino amante! / Mi corazón se abraza en santo ardor; / si te olvidé, hoy juro que constante / he de vivir tan sólo de tu amor. (2)

6. Acto de deseo. Dulce maná y celestial comida, / gozo y salud de quien te come bien; / ven sin tardar, mi Dios, mi luz, mi vida, / desciende a mí, hasta mi pecho ven. (2)

(18)

18

4

1. Tú eres la Luz / que brilló en las tinieblas, / abrió mis ojos, pude ver. / Mi corazón adora tu hermosura. / Esperanza de vida eres Tú.

Vine adorarte. / Vine a postrarme. / Vine a decir que eres mi Dios. / Solo tú eres grande. / Solo tú eres digno. / Eres asombroso para mí.

2. Tú eres el Rey / grandemente exaltado. / Glorioso por siempre, Señor. / Al mundo que creaste humilde viniste / y pobre te hiciste por Amor.

5

1. No pongáis los ojos en nadie más que en Él. (2) No pongáis los ojos en nadie más. (2) No pongáis los ojos en nadie más que en Él.

2. No esperéis a nadie, a nadie más que a Él. (2) No esperéis a nadie, a nadie más. (2) No esperéis a nadie, a nadie más que a Él.

3. No adoréis a nadie, a nadie más que a Él. (2) No adoréis a nadie, a nadie más. (2) No adoréis a nadie, a nadie más que a Él.

4. Porque sólo Él os puede sostener. (2) No pongáis los ojos en nadie más. (2) No pongáis los ojos en nadie más que en Él.

6

1. Junto a ti María, / como un niño quiero estar, / tómame en tus brazos / guíame en mi caminar. / Quiero que me eduques, / que me enseñes a rezar, / hazme transparente, lléname de paz.

Madre, Madre, Madre, Madre. (2 )

2. Gracias, Madre mía, / por llevarnos a Jesús, / haznos más humildes, / tan sencillos como tú. / Gracias, Madre mía, / por abrir tu corazón, / porque nos congregas / y nos das tu amor.

(19)

19

7

Como el Padre me amó, / yo os he amado.

Permaneced en mi amor, / permaneced en mi amor. (bis) 1. Si guardáis mis palabras / y como hermanos os amáis, /

compartiréis con alegría / el don de la fraternidad. / Si os ponéis en camino / sirviendo siempre a la verdad, / fruto daréis en abundancia;

/ mi amor se manifestará.

2. No veréis amor tan grande / como aquél que os mostré. / Yo doy la vida por vosotros, / amad como yo os amé. / Si hacéis lo que os mando / y os queréis de corazón, / compartiréis mi pleno gozo / de amar como Él me amó.

3. Sois vosotros mis amigos / y no siervos os llamé, / todos los secretos del Reino / os los he dado a conocer. / Pido al Padre por vosotros / que os mantenga en su Amor / para que compartáis mi gloria / y estéis conmigo junto a Dios.

4. Yo me quedo con vosotros / todo el tiempo, hasta el final, / Cuerpo y Sangre yo os entrego, / mi Alma y mi Divinidad. / Yo seré vuestro alimento / fuerzas nuevas os daré, / porque sin mí no podéis nada, / conmigo todo lo podréis.

5. Ven a mí si estás cansado / ven, si tú agobiado estás, / porque yo soy manso y humilde / en mí, tu descansarás. / Carga con fuerza tu cruz / como la mía llevo yo, / toma mi yugo y ven conmigo / porque es el peso del Amor.

8

En la intimidad de tu presencia / te rindo hoy mi ser y corazón. / No hay lugar mejor, que a tus pies Señor, / en ti encuentro Paz, encuentro Amor.

Recibe mi corazón. / Jesús, mi Buen Pastor.

Recibe mi oración. / Te entrego hoy mi corazón.

(20)

20

9

Corazón Santo, Tú reinarás,

Tú, nuestro encanto siempre serás. (2)

1. Venid cristianos que acá en el suelo, / como en el cielo se ve adorar.

/ También nosotros adoraremos / y ensalzaremos al Dios de Paz (2).

2. Corazón dulce, manso y clemente, / divina fuente de santidad. / Tú eres la prenda de mi victoria. / Tú eres mi gloria, mi eterna paz (2).

3. Jesús amable, Jesús piadoso, / dueño amoroso, Dios de piedad. / Vengo a Tus plantas, si Tú me dejas, / humildes quejas a presentar (2).

4. Divino pecho donde se inflama / la dulce llama de caridad. / ¿Por qué la tienes ahí encerrada / y no abrasada la tierra está? (2).

10

1. Cerca de Ti, Señor, quiero morar; / tu grande y tierno amor quiero gozar. / Llena mi pobre ser, limpia mi corazón, / hazme tu rostro ver en la aflicción.

2. Mi pobre corazón inquieto está; / por esta vida voy buscando paz.

/ Mas sólo Tú, Señor, la paz me puedes dar; / cerca de Ti, Señor, yo quiero estar.

3. Pasos inciertos doy, el sol se va; / mas si contigo estoy no temo ya.

/ Himnos de gratitud ferviente cantaré / y fiel a Ti, Jesús, siempre seré.

4. Día feliz veré, creyendo en Ti, / en que yo habitaré cerca de Ti. / Mi voz alabará tu dulce nombre allí / y mi alma gozará cerca de Ti.

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