«Contra todas las conjeturas humanas, el padre Foucauld es un personaje de palpitante actualidad. Nadie pudo imaginarlo hace medio siglo, cuando caía asesinado
en pleno desierto del Sahara. Aventurero a lo divino, quiso ser apóstol con el ejemplo más ien que con la palara en el lugar de menos atractivos humanos, comproándose al cao de medio siglo la !ecundidad apostólica de su sangre. Su espíritu pervive en mu" numerosos seguidores e hijos espirituales. #ntresacados estos escritos de sus «$editaciones sore el #vangelio%, su correspondencia " sus apuntes diarios, constitu"en una revelación de su espíritu " de las tiernas comunicaciones que reciía en su trato con &ios en una oración moralmente continua%. '(evista El Pasionario).
«#s di!ícil sustraerse a la seducción que ejerce la !igura de Carlos de Foucauld. Nos ponemos a leer sus escritos e identi!icamos de inmediato un alma ardiente, en)rgica " resuelta, con una vocación impresionante. * sentimos su presencia, una presencia ineludile, que es unas veces
aliento e invitación a romper ciertas ligaduras " otras re+ proche " remordimiento por nuestra coardía.
Al !inal del prólogo, despu)s de espigar varias citas reveladoras del talante de Carlos de Foucauld, (en) a-in deja caer esta !rase, que es una recomendación «Se pueden, /a"0, leer muchos liros sin encontrar una líneaque se acerque a )stas%. (Revista Agustiniana de
Espiritualidad).
« Si el grano de trigo no muere...% 1ivió " murió Carlos de Foucauld, humildemente, calladamente, pero solo por &ios " para &ios. 2odría creerse que duraría poco su memoria, cuando hace unos cincuenta a3os, moría solo en la inmensa soledad del Sáhara. 2ero ho" sus numerosos hijos espirituales se van esparciendo por el mundo. 4a !ine-a de su !e, la generosidad de su entrega, su tierna piedad contagian al lector. 5iene párra!os admirales que
son un canto a la soledad " !rases de !uego que le colocan entre las almas más enamoradas de la cru-%. (Revista Cistercium).
ESCRITOS ESPIRITUALES
ESCRITOS ESPIRITUALES
&#
CA(46S &# F67CA74&
#($85A96  SA:A(A ; A2<S564.S57A(#=
2re!acio de (#N> A?8N &e la Academia Francesa 5(A&7CC8<N F(ANC>S
26(
7N $8#$(6 &# 4A F(A5#(N8&A& 4A8CA &# 46S :#($AN6S &# @#SS
Nihil obstat: Nihil obstat:
&o Alerto (. de (ivera,Censor.
Reimprimatur: Reimprimatur: G @os) $aría, 6. Aux. S. V.
5raducción reali-ada sore la segunda edición !rancesa, pulicada por @. de =8=6(&, de 2arís, " con su permiso, con el título
#SC(85S S28(857#4S &# C:A(4#S &# F67CA74& B D E
NOTA DEL EDITOR NOTA DEL EDITOR
Carlos de Foucauld, el BH de noviemre de IJJK, !ue proclamado beato
beato por el cardenal @os) Saraiva $artins, pre!ecto en aquel momento de la Congregación para la Causa de los Santos, durante el papado de
ÍNDICE
ÍNDICE
2(#FAC86...D 2(8$#(A 2A(5#...BI #4 5(A2#NS#...BI S#=7N&A 2A(5#...HM #4 S8(18#N5# &# 4AS C4A(8SAS...HM 5#(C#(A 2A(5#...BB #4 SAC#(&65#, #4 #($85A96 #N #4 SA:A(A...BB C7A(5A 2A(5#...BEB #4 A2<S564 &# 46S $7S74$AN#S...BEB $ # $ # N 5 6...BKIPREFACIO
PREFACIO
Antes de contar historia tan movida como la de Carlos de Foucauld, puedo decir ue ha!"a seguido d"a a d"a al explorador de #arruecos, al novicio de $uestra Se%ora de las $ieves, al trapense de A!!&s, al servidor de las clarisas de $a'aret de erusal&n, al ermita%o de *eni A!!&s, al de las monta%as del +oggar, ue le ha!"a visto morir tan numerosos seguros eran los documentos puestos a mi disposici-n 'BO. +o, ue Carlos
de Foucauld tiene muchos amigos por el mundo, &stos han uerido conocer algunos de los escritos legados por &l a los Padres *lancos. #e escri!en de todos lados «P2or u& Qdice unoQ no editar los cuatro cuadernos del retiro hecho en $a'aret en /01234 56Est7 a impreso el
8tinerario para acompa3ar a Nuestro Se3or @esRs% 8tro pide las
$editaciones sore el #vangelio. #uchos desear"an conocer la colecci-n cuo t"tulo hace recordar toda la lu' del Sur, toda su miseria la dul'ura de Cristo #l #vangelio presentado a los pores del Sahara.
$o, a m" me ha parecido ue ninguno de estos documentos, ninguno de auellos ue han podido ser citados en las 9ltimas p7ginas de la !iogra:"a, en el "ndice de las :uentes consultadas, podr"a ser el o!;eto de una pu!licaci-n integra. $ada ha sido escrito para ue el mundo lo conociese. $ada :orma un tratado. En la pa' nocturna de <ierra Santa o en la de los desiertos de A:rica, cuando Carlos de Foucauld, en su ca!a%a o !a;o un techo de mim!re acerca!a a la 9nica ventana, una ca;a de madera ue le serv"a de mesa o cuando, para ahorrar aceite, escri!"a a la lu' de las estrellas, &l toma!a :recuentemente para meditar un tema antiguo, con el cual ha!"a recorrido las carreteras los senderos conocido las grande'as en los le;anos d"as de la <rapa. A menudo, de una :orma natural, la meditaci-n se convert"a en colouio. Alimentado por la lectura de los santos, particularmente por las o!ras de San uan Cris-stomo, de Santa <eresa de San uan de la Cru', se es:or'a!a en aplicar a su estado particular lo ue all" encontra!a en a!undancia de doctrina en conse;o. El nom!re de te-logo no le es propio, pero en la inteligencia en el amor de la Cru', en la !usca de la Voluntad de =ios en el olvido de s" mismo, ha sido sin duda alguna igual ue varios
B Carlos de Foucauld, explorador de #arruecos, ermita%o en el Sahara, con un retrato, un !acsímil de autógra!o " un plano itinerario, por (en) i-in, de la Academia Francesa. 7n peque3o volumen en .T, de EMJ páginas. 2arís, 2lon+Nourit. editores.
maestros de estas ciencias di:"ciles, como &l :ue al mismo tiempo te-rico pr7ctico para ense%ar tan per:ectamente el arte de proveer a nuestros hermanos musulmanes, de vencer por medio de la caridad los seculares pre;uicios, de hacer !endecir el nom!re cristiano por auellos ue le persiguen, para traerlos poco a poco, con una in:inita ternura, a esta
verdad de la cual &l +ermano Carlos era entre las tri!us n-madas el testigo la 9nica vo'.
Apenas una o dos colecciones han sido destinadas a los sucesores desconocidos, ue durante toda su vida han llamado in9tilmente, ue no vinieron nunca a vivir con &l, so!re una pista de caravana en la proximidad de un po'o, de los cuales &l anota!a en su &iario la pro:undidad la calidad del agua, no :alta!a nunca por a%adir si la capa l"uida era pura constante 5>na :raternidad podr"a esta!lecerse venta;osamente au".4
Se puede uno imaginar ampliamente lo ue seria este #vangelio presentado a los pores del Sahara si el ermita%o via;ero, &l 5gran sem!rador del ue nadie ha podido contar los pasos4, hu!iera sido al menos un 5autor4. <endr"amos una colecci-n de relatos evang&licos contados a la manera oriental, el cuentista no olvidar"a ni el paisa;e ni la :isonom"a de los autores n-madas ignorantes, ardientes cautelosos, escuchando una historia. ?Pero al +ermano Carlos@ ?a idea de seme;ante o!ra no se le ha!"a ocurrido@ $unca pens- ni en la li!rer"a ni
en la gloria. e era su:iciente medio , seg9n su experiencia, la dosis de verdad ue los 5po!res del Sahara4 pueden soportar, lo ue las almas sumidas en las tinie!las pueden reci!ir de lu' sin contraerse cerrarse,como pupilas violentadas por el !rillo de la lu' del d"a, poner en orden
las ense%an'as del cristianismo, para poder presentarlo me;or al mundo musulm7n. En la primera p7gina de estas veintiuna con:erencias ue :ueron escritas en /1B en *eni A!!&s, puso &l mismo de!a;o del t"tulo
5Peue%a introducci-n al catecismo.4 <odo &l inter&s de la o!ra consiste en el orden de los asuntos tratados. a primera lecci-n est7 consagrada a =ios, entendido como 8mnipotencia espiritual no se herir7 la :e cor7nica, as" los hom!res del Dslam comprender7n primero ue existe entre el catolicismo su religi-n un com9n dogma de =ios 9nico. #7s tarde, en la octava lecci-n expone el dogma de la <rinidad, ue choca al esp"ritu musulm7n en la octava, el de la Encarnaci-n m7s tarde vienen los #andamientos de =ios, los #andamientos de la Dglesia, la explicaci-n de la Cru', todo, al :in, delante de los esp"ritus ue se suponen gana dos para la :e o tentados por ella el misterio de los misterios ser7 revelado &l desierto oir7 ha!lar de la Santa Eucarist"a. Existe, lo repito, una gran srcinalidad en el #vangelio presentado a los pores del Sahara. a :orma
es sencill"sima, parecida a la de un catecismo elemental, existe, adem7s, un punto en &l ue se encuentr a la costum!re de 8rien te todas las veces ue el nom!re de =ios es pronunciado, el autor, li!re el movimiento de su cora'-n seguro de ser comprendido, a%ade 5?ue l sea exaltado@ ?$o ha m7s =ios ue l@4 G por esto, en la novena lecci-n evang&lica, ha!iendo contado la venida al mundo del +i;o de =ios hecho hom!re, repite, a:irmando esta ve', todo ;unto, el dogma de la >nidad, el de las tres Personas, el de la Encarnaci-n el de la Redenci-n 5?ue l sea glori:icado@ ?$o ha m7s =ios ue l@4 Estas aclamaciones, aun siendo
todo lo !ellas ue son, no !astan al alma misericordiosa de Carlos de Foucauld. <emiendo ue la gente del desierto no comprenda todo el senH
tido ue ellas encierran, a%ad"a otra comen'a!a cada una de las veintiuna lecciones del catecismo por esta :-rmula «/&ios mío, ha- que todos los homres va"an al Cielo0% Dnnega!les !elle'as de detalle pero la o!ra, seg9n mi opini-n, no puede ser o!;eto de una pu!licaci-n en Francia en nuestro tiempo.8curre lo mismo con los cinco cuadernos ue llevan por t"tulo
8tinerario para acompa3ar a Nuestro Se3or @esRs. =esde su conversi-n, Carlos de Foucauld no ha!"a cesado de meditar los Evangelios los conoc"a a la maravilla en $a'aret , en su ca!a%a de madera, se puso a copiar para &l mismo los textos ue pueden convenir me;or a cada d"a del a%o, comen'ando por &l primer domingo de Adviento. Frecuentemente un"a &l uno al otro por medio de :rases cortas. a campi%a de Ialilea esta!a delante de sus o;os m7s de una ve' la ha!"a recorrido, el conocimiento ue ten"a de la geogra:"a de <ierra Santa aparec"a en las notas de los itinerarios divinos. eo estas pala!ras, por e;emplo, en la :echa del J/ de diciem!re 5a Santa Virgen San os& salen esta
ma%ana de $a'aret para ir a *el&n. Atraviesan la llanura de Esdrel-n reci!en pro!a!lemente al atardecer la hospitalidad en la regi-n de Engannim, hacia =;enin o Ke!alda... ?=e u& manera contemplan
adoran a es9s, durante todo el tiempo, marchando en el al!ergue, d"a noche@4
$o sorprender7, pues, no ver ni el #vangelio presentado a los pores del Sahara ni el 8tinerario entre las :uentes de la presente colecci-n. El volumen ue pu!licamos, !a;o el t"tulo de #scritos #spirituales est7 compuesto de :ragmentos, tomados de las $editaciones sore el #vangelio, de la correspondencia de los cuadernos de los retiros. Estos 9ltimos :ueron uno de los grandes medios de perseverancia de avance en la vida espiritual, a los ue recurri- Carlos de Foucauld los hi'o antes de decidirse a de;ar al mundo o!edecer la vo' ue le llama!a a un servicio m7s estrecho de Cristo los hi'o en $a'aret, erusal&n, E:rem, *eni
A!!&s, Dn Salach, <amanrasset, por no decir ue todos los a%os. #omentos en ue desea!a ama!a, siendo un apasionado de la soledad Llos cuadernos est7n llenos del testimonio de la alegr"a del ermita%o 5al :in solo4 Q el tiempo necesario tam!i&n para el examen las
resoluciones. Pensad ue no ten"a ning9n conse;o o socorro moral ue esperase de los hom!res ue alrededor de &l el desorden de las costum!res, la ignorancia, el orgullo, eran universales ue, por s" mismo por el !ien de sus :eligreses, ten"a siempre alguna decisi-n grave ue
tomar ue en ning9n momento la pa' no de!"a ser tur!ada la pa', toda su :uer'a, el !ien supremo, comprado al precio del a!andono de todos los
dem7s. Entonces se retira!a, separado, cerra!a a los visitantes su ermita durante ocho o die' d"as esta!a delante de =ios con su alma atenta :erviente. ?=e u& modo gusta la ausencia de sus seme;antes la presencia de =iosU Se pueden leer las notas po&ticas de ue est7n salpicadas sus meditaciones cuando oe caer la lluvia so!re udea o
cuando las estrellas via;an so!re las carreteras por donde pasaron los pastores, los #agos, el *autista las multitudes aclama!an al +i;o del +om!re.
Estas notas po&ticas no son, sin em!argo, comunes en los #scritos #spirituales. +u!ieran sido m7s a!undantes, sin duda alguna, si hu!iera tenido la intenci-n de escri!ir una o!ra para el p9!lico hu!iera estado en su manera de ser. S-lo uiero poner como prue!a los paisa;es so!rios, pero de !onito color de un ;usto relieve ue multiplic- en el li!ro de su ;uventud (econocimiento de $arruecos. Pero no son paisa;es, armon"as preciosas a los o"dos, im7genes, per"odos encadenados ue :orman una
red en la cual las almas caen prisioneras en una pala!ra, no es la emoci-n de un gran estilo lo ue se vendr7 a !uscar en estas p7ginas, ue no son verdaderamente m7s ue ?la oraci-n ha!itual :amiliar de un alma adoradora. El ermita%o no escri!"a m7s ue para &l solo, no dudando en repetir, citando de nuevo los textos, los temas ue le gusta!an m7s hacer por encima de ellos las re:lexiones ex7menes, a los cuales esta!a ha!ituado. +e de!ido escoger las p7ginas, reempla'ar por puntos los pasa;es donde las pala!ras han sido suprimidas, hacer, en suma, una puesta a punto, de la ue &l no se ha!"a preocupado mucho.
Si se uiere de:inir en este momento el m&rito de los #scritos #spirituales, o har"a o!servar primeramente ue en ninguna parte se encuentra una pala!ra dudosa o simplemente un cierto gusto de extenderse so!re los des-rdenes del pasado, so!re los peligros del mundo a!andonado, so!re los remordimientos, a9n m7s, por medio de los cuales parecer"a revelar una vaga complacencia. +e recorrido un n9mero
separa la conversi-n de la muerte, no he encontrado nada ue no sea per:ectamente puro. as teas del antiguo :uego esta!an apagadas. Fen-meno singular ue hace creer ue el o:icial de Ca'adores de A:rica, el d"a ue entr- inopinadamente en el con:esonario del Padre +uvelin, en San Agust"n, :ue o!;eto de una gracia extraordinaria. $o tengo la autoridad ue ser"a necesar ia vara ;u'gar, pero esto seguro ue muchos lectores han tenido el mismo pensamiento ue o indico au".
os otros caracteres de estos escritos me parecen ser una :e :irme, invenci!le, romana, como &l dice una tierna piedad, parecida, en verdad, a la de los ni%os ue corren, los !ra'os manos levantados, hacia los ue ellos aman. >na humildad total, :undada, al contrario so!re la experiencia de la vida, en :in, pala!ras de !ravura de un tono mu personal ue son numerosas en &l magni:icas.
a diversidad de los santos es uno de los signos visi!les de la extrema riue'a espiritual de la Dglesia. En el e;ercicio de las virtudes recomendadas a todos los cristianos pone en ellos algo de su temperamento, de su sangre, de o:icio o vocaci-n, es necesario a%adir la gracia divina, de la cual el mundo ha salido con sus matices in:initos. $o
existen dos ho;as de 7r!ol ue se pare'can, no existe tampoco un santo ue sea parecido a otro. Carlos de Foucauld ha dicho dos clases de pala!ras ue merecen estar conservadas en los graneros p9!licos, donde
los hom!res van a !uscar el trigo puro, aventado, !ueno para la siem!ra. +a dos pala!ras dilectas, deliciosas del todo para saludar a los
7ngeles, los santos, la Virgen #ar"a , ante todo, al #aestro, del cual &l era el ca!allero. Ca!allero lo era, como todos, por el *autismo, pero la gracia ha!la!a en &l le sosten"a tam!i&n. Varios de sus :amiliares,
camaradas, amigos, me han contado ue nunca el ni%o, el o:icial, el trapense, ni el ermita%o, tuvo miedo. =e ah" lan'adas en el texto de sus meditaciones, retiros o cartas un !uen n9mero de :rases dignas de memoria, relevantes, heroicas, verdaderas divisas para almas menos :uertes, ue se es:or'ar7n en imitarle. uiero citar algunas. Fueron
escritas en tiempo di:erente, pero ?u& unidad@ 5Es necesario asirme a la vida de :e.4
5Esto (ir, en nom!re de Cristo, entre los in:ieles) de!er"a tentar a !uen n9mero de almas, pues es casi la gloria la ue se les o:rece, siendo los peligros tan grandes...4
5$o ocuparse de la salud o de la vida m7s ue el 7r!ol de una ho;a ue cae.4
5Reservar todas mis :uer'as para =ios.4
«@esRs es el Se%or de lo imposi!le.4
5Esta es una de las cosas ue de!emos a $uestro Se%or, no tener ;am7s miedo de nada.4
Se pueden, ?a@, leer muchos li!ros sin encontrar una l"nea ue se acerue a &stas.
PRIMERA PARTE
PRIMERA PARTE
EL TRAPENSE
EL TRAPENSE
5res a3os despu)s de su conversión, el BD de enero de BJ, el vi-conde Carlos de Foucauld entraa en la 5rapa de Nuestra Se3ora de las Nieves, en ArdVche. 2idió que despu)s de seis meses de noviciado se le enviase al más pore " lejano monasterio del Asia $enor, " partió para la 5rapa de A)s, en Siria, el BM de junio de BJ. Allí estuvo hasta !erero de BM.
4as cartas que siguen están tomadas de la correspondencia de Carlos de Foucauld, convertido en :ermano $aría Alerico.
5rapa de Nuestra Se3ora del Sagrado Cora-ón 'SiriaO, B de agosto de BB.
A UN TRAPENSE A UN TRAPENSE P2uede quejarse aquel que hace la voluntad de Nuestro Se3or P:a" alguna cosa más dulce en el mundo que hacer la voluntad de Aquel a quien se ama *, si en la ejecución se encuentra alguna pena, entonces /la dul-ura es dole0
A UN TRAPENSE ! "e #ebrero "e
A UN TRAPENSE ! "e #ebrero "e $%&$'$%&$' Nuestro descanso consiste en alegrarnos de la !elicidad in!inita de &ios ", mirando un poco más aajo, de alegrarnos de nuestras cruces " desear más todavía, pues de ese modo tenemos la dicha de imitarle " de proarle nuestro amor, /cosas tan queridas a un cora-ón que ama0 Ni la!elicidad, ni &ios, ni las cruces, nos !altarán jamás...
A UN AMI(O )o* moti+o "el a*i+ersario "e su A UN AMI(O )o* moti+o "el a*i+ersario "e su
*a)imie*to' $, "e a-osto "e
*a)imie*to' $, "e a-osto "e $%&$'$%&$' 5odas las !echas parecen decir hasta la vista " halan del eterno retornoW todas parecen gritar que Nuestro Se3or @esRs no estará eternamente escondido a sus pores hijos, " )sta de ho" hala del Cielo con más !uer-a que las otras. #s conveniente decirse, asimismo, cuando se es, como "o so" a menudo, tan horrilemente !río, tiio " distraído delante del 5aernáculo, que llegará un día en que este Se3or que nosotros querríamos amar tanto se nos aparecerá en toda su elle-a, " que al !in nosotros le amaremos... /Xu) ueno es dejar pasar los días0 PXui)n sae lo que nos queda de vida Xue sea poco o mucho, pueda Nuestro Se3or orar >l mismo en nosotrosW que esto que reste de vida sea /todo para >l, todo por >l, todo por el consuelo de su Cora-ón0
.& "e *o+iembre "e $%&/' .& "e *o+iembre "e $%&/' Cuando se ama, querríase halar sin cesar del ser amado, o al menos mirarle sin pararW la oración no es otra cosaW es la conversación !amiliar con nuestro ien amado. Se le mira, se le dice que se le ama, se alegra uno de estar a sus pies, se le dice que se quiere vivir " morir...
Me"ita)io*es sobre el E+a*-elio
Me"ita)io*es sobre el E+a*-elio
'#YtractosO
4as #editaciones, de las cuales damos aquí algunos eYtractos, se re!ieren todas a dos aspectos la oración " la !e. Carlos de Foucauld las escriió durante el tiempo que vivió en la 5rapa, particularmente, creemos, durante su estancia en Asia $enor en la 5rapa de AZ)s. Se notará que toma de cada evangelista, primeramente en San $ateo, despu)s en San $arcos, más tarde en San 4ucas " San @uan, los teYtos que se re!ieren a la conversación del alma con &iosW igualmente hará con lo que se re!iere a la !e.
II ORACI0N ORACI0N
Evangelio seg9n San #ateo, cap. DV, v. /B 5Adorar7s al Se%or tu =ios4, sois Vos uien nos lo dec"s.
/Se3or mío " &ios mío0 es la primera palara salida de nuestra oca, re!erente a la oración, que se encuentra en el #vangelioW es tami)n lo principal, el !undamento en nuestras oracionesW adorar, ponerse a vuestros pies, ajo vuestros pies, como anonadado, como el polvo, ueno solamente para pisarse, pero un polvo que piensa, un polvo que ama, un polvo que os
admira, que os venera, que os ama apasionadamente, que esa " ara-a vuestros pies " estando pisoteado por ellos se deshace en amor " veneración delante de 1os...
:e aquí mi primer deer para con 1os, Se3or mío, " &ios mío, /mi $aestro, mi Creador, mi Salvador, mi &ios ienamado0...
#s para mi per!ección, " la per!ección de mi prójimo, por lo que hago estas peque3as meditaciones. * esta dole per!ección "o no la quiero más que porque ella es lo que "o puedo hacer por vuestra gloria. &ignaos, pues, endecir, &ios mío, este peque3o traajo, este dulce traajo, hecho Rnicamente por vuestra gloria, por " para la consolación de vuestro Cora-ón. Sagrado Cora-ón de @esRs "o deposito en 1os este traajo, hecho para 1osW derramad sore )l vuestras =racias " que sea lo que 1os
deseáis. Nuestra Se3ora del 2erpetuo Socorro, concededme en esto, como en todos mis pensamientos, mis palaras " acciones, vuestro socorro todopoderoso " la gracia de pedíroslo sin cesar.
$adre mía, Santa $agdalena, San @os), San @uan autista, San 2edro, San 2alo, uen ángel mío, santas mujeres, que ha)is preparado los per!umes para emalsamar a Nuestro Se3or, tami-ad este traajo " tami-adme a mí tami)n como un per!ume de agradale olor para los pies de Nuestro Se3or...
San #ateo, cap. V, v. MM 5Pero Go os digo amad a vuestros enemigos4, etc.
(ogar por nuestros enemigos " perseguidores. 2ongamos cuidadosamente, con el cuidado escrupuloso del amor, esta orden en ejecución. * para estar ien seguros de no omitirla, !ij)monos tal o cual oración para decirla cada día por nuestros perseguidores " enemigos. Cuando nuestro ienamado deja caer un mandamiento de sus laios, Pno es lo menos que podemos hacer recogerlo " ejecutarlo con todo apresuramiento, todo el amor " toda la per!ección posile
San #ateo, cap. VD, v. N 5Cuando or&is, entrad en vuestra ha!itaci-n, estando la puerta !ien cerrada, orad a vuestro Padre en secreto.4
Nuestro Se3or nos da aquí el precepto de la oración solitariaW encerrarnos en nuestra haitación " orar en soledad a nuestro 2adre, que nos ve en lo secreto. Así, pues, al lado de la oración amada delante del Santo Sacramento, al lado de la oración en comRn, donde Nuestro Se3or está en medio de aquellos que se reRnen para orar, amemos " practiquemos cada día la oración solitaria " secreta, esta oración donde nadie nos ve más que Nuestro 2adre celestial, donde estamos asolutamente solos con >l, donde nadie sae que oramos, cara a cara, en un secreto delicioso, donde dejamos nuestro cora-ón en liertad, lejos de todos los ojos, de rodillas delante de nuestro 2adre...
San #ateo, cap. VDD, v. 0 5uien pide reci!e, uien !usca encuentra.4
/Cómo deemos pedir la glori!icación de &ios, nuestra santidad " la del prójimo, "a que estamos asolutamente seguros de otenerla0... *, en e!ecto, Pno es natural que Aquel que nos ha amado hasta su!rir tanto por nosotros, nos ame lo su!iciente para escucharnos /Xu) responsailidad tenemos0 Si no oramos astante, somos responsales de todo el ien que podríamos hacer por medio de la oración que no hemos hecho. /Xu)
terrile responsailidad0 2ero /qu) ondad por parte de Nuestro Se3or hacernos así, de este modo, participes de su poderío, dando un tal valor a nuestras oraciones0
San #ateo, cap. DO, v. JJ 5tu :e te ha curado4, dice nuestro se%or a la hemorroisa...
1emos que lo que Nuestro Se3or recomienda por encima de todo en la oración es la !e. 4a recomienda casi a cada línea... P2or qu) B.[ 2orque es lo que más nos !alta. I.[ 2orque cuando ella nos !alta, nuestra oración, no solamente no puede ser agradale a &ios, sino que le es injuriosa. /Cómo nos !alta "o lo veo demasiado, /a"0, por mi triste eYperiencia0 #lla me !alta tan a menudo por dos motivos porque "o me miro demasiado a mí mismo " no miro lo su!iciente a &iosW tengo los ojos !ijos en mi indignidad, en lugar de tenerlos sore su ondad, sore su Amor, sore su Cora-ón aierto por mí, " porque "o miro mi petición demasiado humanamenteW tengo delante de los ojos las di!icultades que presentan las gracias que "o pido, la imposiilidad de ser atendidas por los homres, los ostáculos que se oponen a su cumplimiento, en lugar de tener delante de los ojos la omnipotencia de &ios, a quien todo le es !ácil... 5engamos, pues, sin cesar, ajo la mirada, el amor inmenso de &ios por nosotros, este
amor que a >l ha hecho soportar tantos su!rimientos por cada uno de nosotros " que >l vuelve tan dulce, agradale, tan natural, al concedernos las más grandes gracias 'cuanto más grandes son las gracias, más le es a >l dulce hac)rnoslas, es la naturale-a del amorO " esta !acilidad in!inita por la cual >l puede hacerlas es lo que nos parece más di!ícil, lo más imposile.
San #ateo, cap. ODV, v. J 5Su!i- so!re la monta%a para orar, cuando se puso el sol esta!a solo ...»
Nuestro Se3or ora solo, ora por la noche. #n >l es haitual. $uchas veces el #vangelio nos lo repite «>l se retiró solo durante la noche para orar...% Amemos, queramos, practiquemos segRn su ejemplo la oración nocturna " solitaria..., cuando todo duerme sore la tierra, velemos " hagamos suir nuestras oraciones hacia Nuestro Creador... /Xu) dulce es estar íntimamente con quien se ama en medio del silencio, del descanso universal " de las somras que curen a la tierra0 /Xu) dulce es ir en estas horas a go-ar de la intimidad con &ios0... :oras de incomparale !elicidad, horas enditas, que hacían encontrar a San Antonio las noches demasiado cortas... :oras en que, mientras todo se calla, todo duerme, todo está sumergido en las somras, "o vivo a los pies de &ios, eYpla"ando mi cora-ón en su amor. &ici)ndole que le amo, " >l respondi)ndome que "o no le amar) jamás, por grande que sea mi amor, tanto como >l me quiere... A!ortunadas noches que &ios me permite pasar íntimamente con >l... /6h, Se3or mío " &ios mío, hacedme sentir como deiera el premio de tales momentos0 :acedme delectare in =omino,,. /:aced, siguiendo vuestro ejemplo, que no tenga horas más suaves " más envidiadas, momentos más queridos, de más verdadera tranquilidad que estas horas de oración nocturnas " solitarias0
/#nse3adme, cada ve- más, a prolongar estas horas en que, cuando todo duerme, "o velo solo a vuestros piesW en que, sin que nadie sepa ni participe de mi !elicidad, "o go-o en la soledad de la noche de la presencia
de &ios0 /6h &ios, qu) dichoso sería si estas vigilias solitarias " a!ortunadas pudieran devorar cada ve- más todas mis noches0 /Cuántos santos han tenido esta !elicidad0 *o s) ien que no la mere-co, pero "o no mere-co ningRn !avor " 1os me ha)is hecho tantos, " además s) que 1os me amáis. /&ios mío, si esto, como "o creo, está de acuerdo con vuestra 1oluntad, hacedme esa gracia, "o os lo pido, por todas las gracias que "a me ha)is hecho " por vuestro Cora-ón0 Am)n...
Nuestra Se3ora del 2erpetuo Socorro, 1os, a quien jamás he invocado en vano, otenerme este !avor " tended vuestra mano sore mí para impedirme dormir, como "o lo hago tan a menudo, /a"0, cuando "oesto" a los pies de Nuestro Se3or " >l me invita a la oración para orar con
San #ateo, cap. OVDD, v. /1 5Si tuviereis :e grande como un grano de mosta'a, nada os ser"a imposi!le.4
2odemos todo por la oración. Si no reciimos nada es porque o nos !alta !e o no hemos orado astante, o porque no sería conveniente para nosotros que lo que solicitamos nos sea concedido, o porque &ios nos quiera conceder otra cosa mejor que lo que pedimos. 2ero jamás no reciiremos lo que pedimos porque sea demasiado di!ícil de otenerW nada es imposile de otener... No vacilemos en pedir a &ios aun las cosas más di!íciles, tales como la conversión de los grandes pecadores, de naciones enterasW pidámosle más que todas, aquellas que son las más di!íciles, con la con!ian-a de que &ios nos ama apasionadamente...W pero pidamos con !e, con insistencia, con constancia, con amor, con uena voluntad..., " este+ mos seguros de que si pedimos así " con su!iciente con!ian-a, seremos escuchados, reciiendo la gracia solicitada o una mejor.
2idamos, pues, ardientemente a Nuestro Se3or las cosas más imposiles de otener, si ellas son para su gloria, " estemos convencidos que su Cora-ón nos las concederá, tanto más cuanto más imposiles pare-can humanamente, pues dar lo imposile es lo que más ama >l " le es
más agradale a su Cora-ón, P" cómo nos ama >l
San #ateo, cap. OVDD, v. JB 5Este g&nero de demonios no se ahuentan m7s ue por la oraci-n el auno.4
No por oraciones " a"unos especiales, pero sí por una vida de oración " a"uno. Si, por tanto, queremos resistir a las tentativas del demonio, nos es necesario vivir una vida de oraciones " de a"unos )stas son las dos armas que Nuestro Se3or nos indica... 2ara que nuestra vida sea una vida de oración es necesario dos cosas primeramente, que ella encierre en sí misma un tiempo su!icientemente largo cada día consagrado a la oraciónW despu)s, que durante las horas consagradas a otras ocupaciones quedemos unidos a &ios, conservando la presencia " vol+ vi)ndonos a >l por !recuentes elevaciones de nuestros cora-ones " miradas...
San #ateo, cap. OVDDD, v. /M 5As" vuestro Padre, ue est7 en los cielos, no uiere ue ninguno de es tos peue%os pere'ca.4
Nuestro Se3or ha venido a uscar lo que estaa perdido... >l deja algunas ovejas que están en el redil para correr tras aquellas que se han
eYtraviado... :agamos como >l, " puesto que nuestras oraciones son una !uer-a, /cómo pueden estar seguras de otener lo que piden0 Corramos, por medio de nuestras oraciones, a la usca de pecadoresW hagamos, por medio de ellas, la ora por la cual nuestro divino #sposo ha venido a la tierra... Si no somos llamados a la vida apostólica, /cómo deemos orar por la conversión de los pecadores0 2ues la oración es casi el solo medio poderoso, grande, que tenemos para hacer el ien, para a"udar a nuestro
#sposo en su laor de salvar a sus hijos, de sacar de un peligro mortal a aquellos que >l tan apasionadamente ama " que por su 5estamento nos ha ordenado amarlos como >l mismo nos ama... * si somos llamados al apostolado, nuestro apostolado será in!ructuoso si no oramos por aquellos que queremos convertir, pues Nuestro Se3or no da más que al que pide, " no are más que al que llama... 2ara que &ios ponga uenas palaras en nuestros laios, uenos deseos en nuestros cora-ones, uena voluntad en las almas de aquellos a quienes nos dirijamos, es necesario la gracia de &ios, " para reciirla es necesario pedirla... Así, pues, cualquiera que sea nuestro g)nero de vida, oremos mucho, mucho, por la conversión de los pecadores, pues es por esto, sore todo, por lo que Nuestro Se3or traaja,
su!re " ora...
6remos cada día con toda nuestra alma por la salvación " santi!icación de estos hijos eYtraviados, pero tan amados de Nuestro Se3or, a !in de que no pere-can, " sean !elicesW oremos cada día por ellos largamente, " con toda nuestra alma, para que el Cora-ón de Nuestro Se3or sea consolado por su conversión " alegrado por su salvación...
San #ateo, cap. OOD, v. / 5#i casa es casa de oraci-n pero vosotros la ha!&is convertido en una cueva de ladrones.4
#sto nos indica el respeto in!inito que deemos tener por cualquier 8glesia " capillaW con qu) recogimiento " respeto es necesario estar allíW " si este recogimiento era oligatorio antiguamente, cuánto más necesario lo es ahora, que Nuestro Se3or vive en nuestro 5aernáculo...
4a palara de Nuestro Se3or nos dice además otra cosaW ella se aplica a nuestra alma nuestra alma tami)n es una casa de oraciónW la oración dee elevarse sin interrupción hacia el Cielo, como el humo del incienso, " /cuántas veces, /a"0, las distracciones, los pensamientos de la tierra, los que no son para la ma"or gloria de &ios, aun los malos pensamientos, la ocupan, la llenan de ruido, de dudas " manchas " la hacen una cueva de ladrones0 #s!orc)monos con todas nuestras potencias, hagamos que nuestra mente est) siempre ocupada en &ios " en aquello que >l nos
encarga hacer en su servicioW " aun haciendo lo que nos encarga, echemos una mirada hacia >l, sin jamás despegar el cora-ón de ninguna manera " los ojos lo menos posile, no atando )stos a nuestras ocupaciones en tanto que sea necesario " nuestro cora-ón de ninguna maneraW que &ios sea el (e" de nuestros pensamientos, el Se3or de nuestras ideas, que su pensa+ miento no desapare-ca, " que todo lo que a >l digamos, hagamos, pensemos, sea para >l, sea dirigido por su Amor. Acord)monos de la
eYpresión «dama de mis pensamientos% " que así nuestra alma sea siempre una casa de oración, nunca una caverna de ladrones. Xue nada eYtra3o tenga accesoW que ninguna cosa pro!ana entre, ni aun de pasada. Xue ella se ocupe sin cesar de su ienamado... Cuando se ama no se pierde de vista lo que se ama...
San #ateo, cap. OOD, v. /N 5... los ni%os... grita!an en el templo +osanna al +i;o de =avid.4
Nuestro Se3or da su aproación a los ni3os que cantan «:osanna al :ijo de &avid.% &a su aproación " quiere que se le alae... No le es su!iciente que se le d) gracias, que se le pida perdón, que se le ruegue la concesión de gracias. #sas tres palaras, «gracias, perdón, socorrednos%, tan indispensales " que deen estar en cada instante en el interior de nuestros cora-ones " sore nuestros laios, no son su!icientes para orar como deemosW es necesario, además, alaarle. Alaar es eYpresar su admiración, " al mismo tiempo su amor, pues el amor está inseparalemente unido a una admiración sin reservas. 2or eso, alaar a &ios es derretirse a sus pies en palaras de admiración " de amorW es repetirle ajo todas las !ormas que >l es in!initamente per!ecto, amale e in!initamente amadoW que su elle-a, nuestra admiración " nuestro amor son sin medidaW es decirle sin !in, sin poner t)rmino a una tan dulce declaración que >l es hermoso " que nosotros le amamos.
/&e qu) manera la alaan-a !orma parte esencial del amor0 Cómo, por consecuencia, es parte indispensale de nuestros deeres para con
&ios, es !ácil de ver... 2ero ha" una segunda causa por la cual deemos alaan-a a &ios es la de que nos permite dirigirle )staW es, por su parte, un incomparale !avor, permitir a cualquiera de nosotros decir, repetirnos ajo todas las !ormas, que nos ama. PNo es )ste el ma"or !avor que podemos hacerle PNo es esto decirle que su amor nos gusta, nos es agradale PNo es esto casi decirle que nosotros le amamos tami)n &ios nos permite tendernos a sus pies murmurando un sin !in de palaras, de admiración " de amor. /Xu) gracia, qu) ondad, qu) go-o0 2ero /qu) ingratitud, si despreciamos tal !avor0 #sto sería despreciarlo sin
aprovecharlo, " no solamente &ios nos permite este cRmulo de !elicidad, sino que nos lo ordena >l nos ordena decirle que le admiramos " que le amamos. P* nosotros no vamos a responder a una invitación tan preciosa " dulce /Xu) ingratitud0 /Xu) indignidad0 /Xu) grosería0 /Xu) monstruosidad0 Se3or mío " &ios mío, ense3adme a encontrar toda mi alegría en alaaros, es decir, repetiros sin !in que os amo in!initamente,
=electare in =omino et da!it ti!i petitiones tuas, ha)is dicho. #nse3adme a deleitarme en 1os, en la visión in!inita de vuestra elle-a " el murmullo incesante a vuestros pies de vuestras alaan-as... /Santa $agdalena, dame la gracia de alaar a Nuestro Se3or, nuestro comRn $aestro, como >l quiere que lo haga0
San #ateo, cap. OOVD, v. N 5Sentaos au" mientras Go vo all7 a orar.4
PXu) hace el Se3or durante la Rltima hora que precede a su prisión " al comien-o de su. 2asión Se retira sólo para orar... Así, cuando tengamos una grave pruea que soportar, un peligro, un su!rimiento que a!rontar, pas)moslo en oración, la oración solitaria en los Rltimos momentos, en la
Rltima hora que nos queda ' IO. #n todo acontecimiento grave de nuestra
vida hagámoslo así, prepar)monos, usquemos !uer-a, lu-, gracia, para nosotros " comport)monos así, empleando en orar, " en orar solos la Rltima hora, el Rltimo momento que nos queda...
San #ateo, cap. OOVD, v. 0 5Esperad au" velad conmigo.4
P#s solamente a sus tres Apóstoles a quienes Nuestro Se3or dice esto No, es a todos nosotros, a los que >l ama " ve durante su agonía, a todos nosotros, cu"a compa3ía !iel " tierna en estos momentos dolorosos es para >l un consuelo. Seamos, pues, !ieles a esa práctica «de velar con >l% todos los jueves por la noche para acompa3arle, asistirle, consolarle, estar con >l con toda nuestra alma, durante su agonía... Xue esta vigilia del jueves por la noche, en unión con Nuestro Se3or agoni-ante, sea una de nuestras más !ieles prácticas en toda nuestra vidaW no !altemos jamás a ella, por el amor del Cora-ón de Nuestro Se3orW >l nos lo pide !ormalmente por
esas palaras dichas a sus Apóstoles. P4e recha-aremos nosotros /6h, Santísima 1irgenW oh, ángel mío de la =uarda0, "o os lo suplico, para que no sea indigno " despreciale de recha-ar a @esRs. Am)n.
I Carlos de Foucauld pasa en ese silencio que recomienda aquí las Rltimas horas que precedieron a su violenta muerte.
San #ateo, cap. OOVD, v. 1 5l se prostern- orando diciendo...4
Nuestro Se3or se prosterna para orar. 8mit)mosle, deemos orar prosternados, de rodillas, en las posturas más penitentes, las más humildes,
las más suplicantesW )stas son, de todas las maneras, aquellas que nos convienen mejor " son, asimismo, las más dulces para nosotros, pues son las más amorosas. PXu) postura es la más amante, sino la de estarse de rodillas a los pies de nuestro ienamado... No temamos estar sentado en su presencia, como Santa $agdalena, o en pie, pero pre!iramos estar de rodillas, " cada ve- que podamos, "a sea de rodillas o prosternados, >l nos da aquí el ejemplo, como lo dictan la humildad, la penitencia, " sore todo el amor, cómo deen hacerse nuestras oraciones.
San #ateo, cap. OOVD, v. 1 5Padre m"o, si es posi!le, pase de mi este c7li', mas no como o uiero, sino como uieras <9.4
Nuestro Se3or nos ense3a a orarW es necesario primeramente pedir a &ios lo que deseamos, con la sencille- del ni3o que hala a su padre, " despu)s de esto, a3adir «Sin emargo, no mi voluntad, sino la vuestra.%
:agamos así, punto ásico en nuestras oraciones la sencille-asolutaW pidamos lo que desea nuestro cora-ón, sin pasar el tiempo en uscar si haríamos mejor pidiendo otra cosaW sin reuscar, con toda
sencille-, pidamos lo que deseamos, " despu)s a3adamos «Sin emargo, no mi voluntad, sino la vuestra.%
San #ateo, cap. OOVD, v. MB 56=e modo ue no ha!&is podido velar conmigo una hora34
/No es solamente a vuestros Apóstoles que 1os decís esto. &ios mío0 #s a todos aquellos que pudiendo velar con 1os, pudiendo hacer compa3ía durante la noche a vuestro Cora-ón a!ligido, consolaros, orando " velando con 1os con !idelidad " amor, no lo hacen, se dejan vencer por el sue3o, !altos de ánimo , por consiguiente, de amorW no se dan cuenta del todo del precio de una noche con 1osW no comprenden que velar a vuestros pies es
un incomparale go-o, una !elicidad de la que los santos " los ángeles mismos no son dignosW no go-an de vuestra presencia como se go-a de la presencia de un ser apasionadamente amado, " no desean con pasión
nunca cederían a pasión tan aja " rutal como el sue3oW si ellos sintieran como deieran la !elicidad in!inita de orar a vuestros pies delante de 1os, Pno se quedarían inde!inidamente a orar en vuestra compa3ía sin aperciirse que el tiempo pasa " no teniendo otro temor en semejante alegría que el de verla terminar /A", &ios mío0 /*o tami)n so" de esos seres ajos, viles " groseros que tan a menudo se duermen a vuestros pies " son pere-osos para luchar contra el sue3o, cuando podría orar con 1os0 /2erdón, perdón0 /Socorredme, &ios mío, a !in de que "o no recaiga jamás en una tan detestale !rialdad, en una tan indigna in!idelidad0 /*o he caído tantas veces, "o detesto mi !alta, la tengo horror0... /2erdón, &ios mío, con toda mi alma0...
Evangelio seg9n San #arcos, cap. D, v. 5Saliendo de madrugada, se :ue a un lugar desierto all" ora!a.4
:agamos como Nuestro Se3or levant)monos de madrugada, cuando todo está en calma alrededor de nosotros, cuando el silencio, las tinielas, las somras envuelven todavía la tierra " a los homres, " en medio de este recogimiento universal, de este sopor en que todo está sumergido, levant)monos, velemos para &ios, elevemos hacia >l nuestros cora-ones " nuestras manos, derramemos nuestras almas a sus pies, " a esta hora en que la intimidad es tan secreta " suave, estemos a sus rodillas " gocemos íntimamente con nuestro Creador... /Xu) ueno es >l al permitirnos estar a sus pies cuando todo duermeW qu) ueno es al conceder a esta pore criatura esta intimidad con su soerana $ajestad, con su ine!ale elle-a0... /Alegr)monos con toda nuestra alma de momentos tan a!ortunados, de un !avor por encima de todas las palaras, de un !avor, del cual ni homres, ni santos, ni ángeles son dignos0 &urante toda nuestra vida hagamos cada día esto, de lo cual Nuestro Se3or no da aquí el ejemplo " que es el go-o de los go-os, una !elicidad divinaW levant)monos astante antes del día " de madrugada, cuando todo duerme en la somra "
el silencioW comencemos al mismo tiempo nuestra jornada " nuestras oraciones " pasemos antes del día " del comien-o del traajo largas horas orando a los pies de &ios... Adelant)monos a nuestros santos compa3eros " usquemos, no solamente orar una parte de la noche, antes de nacer el día, sino orar solos, ignorados de todos, en completa soledad, como Nuestro Se3or... Si nos ha sido recomendada por >l la oración en comRn,
tami)n nos recomienda la oración solitaria " secreta " nos da el ejemplo. Sigamos los dos preceptos " los dos ejemplos.
San #arcos, cap. VDD, v. JNHB 5?G ella le roga!a ue lan'a se el demonio del cuerpo de su hi;a.4 es9s la di;o 5=e;o primeramente hartarse a los hi;os, pues no est7 !ien tomar el pan de &stos ech7rselo a los perros4... Ella le respondi- 5Si, Se%or pero los perrillos comen de!a;o de la mesa las miga;as del pan de los hi;os.4 5Por lo ue has dicho, vete el demonio ha salido de tu hi;a.4
Nuestro Se3or apruea en alta vo- la oración de la mujer siro+!enicia ", por consiguiente, nos la propone como modelo. PXu) vemos sore todo en esta oración Fe, humildad, constancia, revedad, sencille-. 4a !e " la humildad son admirales. 4a constancia, a la que ninguna repulsa puede alterar. :agamos lo mismo, seamos sencillos, reves, de una humildad que encuentre natural comparar " oírnos comparar a los perrosW de una !e " de una constancia que ninguna sequedad, ninguna di!icultad ni negativa, por repetida que sea, ninguna lentitud en ver el cumplimiento de nuestra petición, nos desanime.
San #arcos, cap. ODV, v. 0 5Velad orad para ue no entr&is en tentaci-n.%
2ara resistir a la tentación nos es necesario dos cosas B.T 4argas horas consagradas a la oración diariamente, con una regularidad inviolale. I.T 4a continua oración durante el resto del tiempo, es decir, que durante las diversas ocupaciones que llenan el resto de la jornada es necesario tener el espíritu unido sin cesar a &ios, los ojos continuamente vueltos hacia >l , sea por el sencillo pensamiento de la presencia, sea por la meditación, sea por medio de oraciones vocales, poco importa el medio, con tal que el alma mire a su ienamado. Cuando traajamos en una ora en presencia de un ser amado, Polvidamos un solo instante su presencia, que nos vuelve tan dichosos, nos hace encontrar el tiempo corto " los momentos tan !elices, sin levantar a cada instante los ojos hacia ella :agamos lo mismo con Nuestro Se3or @esRs, el &ivino #sposo de nuestras almas. 4a oración continua durante todo el día apartará de nosotros las tentaciones, la presencia de Nuestro Se3or las eYpulsa, impidiendo que nos perjudiquen...W las horas consagradas Rnicamente a la oración nos darán cada día la !uer-a, con la gracia de &ios, de conservar su presencia durante todo el resto de la jornada " de dedicarnos a lo que llamamos «la oración continua%.
San #arcos, cap. OV, v. M 5?=ios m"o, =ios m"o, por u& me has [email protected]
#sta !rase nos ense3a dos cosas B.T #s necesario dirigirse a &ios con una sencille- asoluta en todos nuestros pensamientos, " en nuestras quejas, como en el restoW en la alegría, nuestros gritos de jRiloW en el agradecimiento, nuestras acciones de graciaW en el arrepentimiento, nuestros «perdones%W en el deseo, nuestras sRplicasW en el dolor, nuestras quejas. Como nuestro dolor lo permite >l, deemos, no solamente quejarnos a >l, sino tami)n quejarnos de >l, como lo hace aquí Nuestro Se3orW pero esto con el respeto, el amor " la sumisión, la con!ormidad amorosa e ilimitada con su 1oluntad que tenía por >l, su :ijo nico " que le deemos nosotros, sus hijos, tan colmados de gracias por este 2adre ienamado e in!initamente ueno. I.T Nuestro Se3or emplea para halar con su 2adre dos palaras de la #scrituraW sirvámonos de estas palaras in!initamente santas, palaras del #spíritu Santo, " emple)moslas en nuestras oraciones de cierta eYtensión, como hacían los antiguos judíos, como hace la #sposa de Cristo, la Santa 8glesiaW sirvámonos de ella tami)n en nuestras oraciones, jaculatorias, como lo hace aquí Nuestro Se3orW en varias ocasiones. >l mismo nos da d ejemplo, para mejor incul+ carnos " ense3amos que esto era una cosa haitual en >l, " que, por consiguiente, esto mismo deemos hacer nosotros... No solamente >l se sirve de las palaras de la #scritura para eYpresar los gritos de su alma, sino que se sirve de ellas, en los momentos más solemnes, en la tentación en el desierto " sore la Cru-W dos palaras de un salmo son sus Rltimas palaras antes de su muerte. /Cómo deemos seguir el ejemplo que >l nos
da de una manera tan se3alada0... *, por otra parte, Pno es evidente que las palaras de la #scritura, inspiradas por &ios, valen más que nuestras palaras Nosotros no podemos o!recer a &ios nada más agradale
despu)s del Cuerpo de su :ijo que las palaras que su Cora-ón ha derramado desde el cielo sore la tierra, las palaras sagradas caídas de sus propios laios.
Evangelio seg9n San ucas, cap. O, v. MJ 5#ar"a ha escogido la me;or parte no le ser7 arre!atada.4
4a mejor parte es la vida contemplativa, la vida de oración, la vida que se desliga enteramente de las cosas materiales, para no ocuparse en otra cosa que contemplar a Nuestro Se3orW la vida donde el espíritu no se ocupa nunca de cosas terrenas, está toda entera sumergida en el pensamiento de &ios, mirándole, escuchándole, halándole sin cesar, por
medio de un sentimiento perpetuo de su presencia, " una oración que puede variar en los di!erentes momentos del día, pero que no se interrumpe jamás... $aría vive como los demás, pero, haga lo que haga, sus ojos, su
pensamiento " su cora-ón están siempre, enteramente sore @esRs >l es toda su vida,.. #sto es, la vida contemplativa, la vida del amor más apa+ sionado, del amor de admiración... #sta es la mejor parte, la de la Santísima 1irgen " de San @os) en Na-aretW la parte de la Santísima 1irgen durante toda su vida, la de San @uan autista en el desierto, la parte de $aría $agdalena en etania, en =alilea, en @udea " en 2roven-a. /Xue )sa sea la nuestra0 8mitemos a nuestra endita $adre, " a Santa $agdalena, esta apasionada adoradora de @esRs.
San ucas, cap. OV, v. /B 5<al os digo ue ser7 la ale gr"a entre los 7ngeles del cielo por un pecador ue haga penitencia.%
4a alegría, " como consecuencia, tami)n la acción de gracias, "a que todo ien procede de &ios... 4a acción de gracias dee ocupar un gran puesto en nuestras oraciones, pues la ondad de &ios precede a todos
nuestros actos " circunda todos los instantes de nuestra vidaW no ha" momentos de nuestra eYistencia en que no reciamos una multitud inmensa de !avores, tales, que toda la eternidad no nos astaría para agradecer astante cada uno de ellos... Cuando estemos delante del Santísimo Sacramento sore todo, que nuestra primera palara sea siempre «/=racias0 /=racias de estar a vuestros pies0 /Xu) !eli- so"0%, " cada ve-que oremos, sea en el sitio ve-que sea, «=racias, una ve- más, gracias por permitirme halaros, orar, miraros, halar con 1os, /Se3or mío " &ios
mío, mi ienamado, mi dicha " mi vida0% No solamente agradecerle por nosotros, sino por todos los homres, nuestros hermanos, vuestros hijos, &ios mío, que "o deo amar, que quiero amar tiernamente. =racias por todas las almas del purgatorio, por todos los ángeles, por todos los santos, por todos aquellos que 1os me pedís amar especialmente. =racias por la Santísima 1irgenW gracias por encima de todo, por 1os, Se3or mío " &ios mío, cu"a gloria " ienaventuran-a in!inita son mi !elicidad, !irme " segura, /manantial inagotale de alegría que nadie me puede quitar0
San ucas, cap. ODO, c. MB 5Si ellos callasen, gritar"an las piedras.4
/#s tan justo que se os alae, Se3or @esRs0 /5an indispensale es que vuestra alaan-a !orme parte de nuestro culto, de nuestras oraciones0 Ala)mosle, pues, en nuestras oraciones, ador)mosle, no nos contentemos con decir gracias, perdón, a"udadnos, sino que hagamos preceder estas tres invocaciones tan necesarias de esta otra «6s adoro%, es decir, «6s amo%, os alao, 1os sois in!initamente hermoso, in!initamente amale. /4o
proclamo con todas mis !uer-as " querría poder proclamarlo su!icientemente para que 1os pudieseis sacar gloria de ello, a pesar de que "o so" la nada, para que mi alaan-a !uese digna de vuestra elle-a, aunque esto sea in!initamente imposile...0 /1os sólo pod)is alaaros, &ios mío0 /*o me uno, pues, a 1os, /oh @esRs, Se3or mío0, para poder alaar a vuestro 2adre0 /*o me uno a 1os, /oh #spíritu Santo0, «que pon)is en mí gemidos inenarrales%, para alaar a @esRs0 /*o me uno a 1os, /oh 2adre del :ijo0, para alaar al #spíritu Santo, vuestro igual " &ios mío0 Xue la adoración, el acto de amor, de alaan-a, est)n, pues, en todas nuestras oraciones, " que ellas sean al comien-o, en primer lugar, como el acto de respeto " de amor, la primera cosa que na-ca en nosotros cuando nos acercamos a &ios...
San ucas, cap. OODD, v. M 5leno de angustias ora!a m7s insistentemente.4
/&ios mío, hacedme, "o os lo suplico, seguir vuestro ejemplo0 Cuanto más su!rimos " más somos tentados, más necesario nos es orar en la oración está nuestro socorro, nuestra sola !uer-a, nuestro solo consueloW que el dolor, la !uer-a de la tentación, no la paralicen, pues el demonio hace todos sus es!uer-os para detenerla en nosotros en estos momentosW pero lejos de ceder a esa tentaciónW lejos de ceder a la !ragilidad de la
naturale-a, que querría que el alma se asoriera en su pena " no mirara a otra cosa, miremos a nuestro Salvador, que está allí, cerca de nosotros " hal)mosle... >l nos dice que está allí, que nos ama " que nosotros no tenemos una palara ni una mirada para >l. /Xu) indignidad0 $ir)mosle, hal)mosle sin descanso, como se hace cuando se ama, como hace aquí Nuestro Se3or con su 2adreW cuanto más caemos en la angustia, más nos es
necesario precipitarnos en el seno de nuestro ienamado " apretarnos a >l por medio de una oración ininterrumpida... /&ios mío, hacedme esta
gracia, la gracia de seguir vuestro ejemplo, cumpliendo un deer tan imperioso " tan suave0...
San ucas, cap. OODDD, v. MN 5Padre m"o, en tus manos encomiendo mi esp"ritu4
#sta es la Rltima oración de nuestro $aestro, de nuestro ienamado... 2ueda «ella ser la nuestra... * que ella sea, no solamente la de nuestro Rltimo instante, sino la de todos nuestros momentos «2adre mío, me entrego en vuestras manosW 2adre mío, me aandono a 1os, me
con!ío a 1osW 2adre, 2adre mío, haced de mí lo que os pla-caW sea lo que hagáis de mí, os lo agrade-coW gracias de todo, esto" dispuesto a todoW lo acepto todoW os agrade-co todoW con tal que vuestra 1oluntad se haga en mí, &ios míoW con tal que vuestra 1oluntad se haga en todas vuestras criaturas, en todos vuestros hijos, en todos aquellos que vuestro Cora-ón ama, no deseo nada más, &ios míoW en vuestras manos entrego mi almaW os la do", &ios mío, con todo el amor de mi cora-ón, porque os amo " porque esto es para mí una necesidad de amor darme, entregarme en vuestras ma+ nos sin medidaW me entrego en vuestras manos con in!inita con!ian-a, pues 1os sois mi 2adre...% 'HO.
Evangelio seg9n San uan, cap. DDD, v. J1 5El amigo del Esposo ue le acompa%a le oe, se alegra grandemente de o"r la vo' del Esposo.4
PNo deo decir estas palaras, &ios mío, mi Se3or @esRs, cada ve-que escuche algRn teYto inspirado, un salmo, el #vangelio, sore todo, el 2adrenuestro, el Avemaría, en !in, cualquier teYto de los liros inspirados #sta es la vo- del #spíritu Santo, que hala cada ve- que las leo, que las escucho. 2or tanto, deo decir estas palaras de San @uan " a3adir «Así, pues, en este momento, mi !elicidad es per!ecta...% #s en este jRilo en el
que deo vivir cada ve- que escucho, que leo, que recito algRn teYto, por corto que sea, de la palara de &ios, de la palara del ienamado, de la palara del #sposo /tan apasionadamente querido0... #s en este jRilo, en
este transporte de amor, en donde deo poner la vo- del #sposo, cuando deo "o recitar el 6!icio &ivino, decir el Santo (osario, leer la Santa #scritura. PAmamos, respetamos, veneramos, admiramos adoramos la palara escrita o halada de lo que se ama /Adoremos, pues, esemos,
queramos todas las palaras del ienamado de nuestros cora-ones0...
San uan, cap. ODD, v. J2 5Padre, l"!rame de esta hora. #as, para esto he venido o a esta hora. Padre, glori:ica tu nom!re.4
#s )sta, ajo una !orma distinta, aunque apenas di!erente de la oración de =etsemaní, la llamada pura " sencilla a &ios, la petición eYpresada sencillamente de lo que desea la naturale-a, la naturale-a que su!re " que tiene necesidad, " que rápidamente se sorepone " se dice a sí
H #sta oración, aligerada de algunas repeticiones, es la que actualmente los discípulos de Carlos de Foucauld, los «:ermanitos de @esRs%, dicen al terminar el día " dedicarse al reposo.($. del < .O
misma No, &ios mío, esto u otra cosa, poco me importaW la sola cosa importante es vuestra gloria. /=lori!icad vuestro Nomre0 &adme lo que más os glori!ique. #sto es lo que os pido, no otra cosa. No tom)is en cuenta mi primera peticiónW la he hecho, " deía hacerla, "a que 1os sois mi 2adre " es mi deer eYponeros mis necesidades. 2ero, despu)s de ha)roslo dicho sencillamente, "o os recuerdo, os repito, os digo " vuelvo a decir que tengo otra necesidad mil veces ma"or, mil veces más ardiente, " es la de veros glori!icado. /#sta es mi verdadera " sola necesidad0 #sta es la que "o os suplico que satis!agáis con todo el ardor de mi alma. /2adre mío, glori!icaos en mí0 /2adre mío, glori!icad vuestro Nomre0... $i Se3or @esRs, permitid que vuestra indigna " miserale criatura se una a 1os " haga en unión vuestra esta oración &ios mío, "o os digo con mi Se3or @e+ sRs, uniendo mi vo- a la su"a adorale «No lo que "o quiero, sino lo que 1os queráis%W mi solo deseo es que 1os seáis glori!icado lo más posileW )sta es mi sed. /2adre mío, haced de mí lo que os pla-ca, mas, sea lo que sea, 2adre mío, glori!icad vuestro Nomre0
San uan, cap. OV, v. 2 5Pedid lo ue uisiereis se os dar7.4
#sto os será concedido, o, como dicen los 2adres, "o os dar) otra cosa aRn mejor... Nuestro Se3or promete escuchar todas nuestras peticiones 'puras " eYentas de pecado, ien entendido, las otras le serían
ultrajantesO. >l se reserva una sola cosa camiar el ojeto de nuestra petición en uno mejor, darnos más todavía de lo que pedimos. /6h, endita
reserva " ien digna de 1os0, /oh, Cora-ón Sagrado de @esRs0 (eserva divina, por la cual 1os encontráis el medio de dar más de lo prometido. /Xu) ueno sois0 /Cuán !elices somos0... /Cuán saia es vuestra previsión0 2ues somos tan ignorantes que, aun con las mejores intenciones, pedimos !recuentemente cosas mediocres o peligrosas, cosas que sólo harían el mal... 2ero 1os, 2adre mío, &ios mío, 1os arregláis todo esto " nos dais lo que más nos conviene.
San uan, cap. OVDD, v. / 5Padre, lleg- la hora glori:ica a tu +i;o para ue &l +i;o te glori:iue:e aquí la oración más larga de Nuestro Se3or, que nos ha.%
conservado el Santo #vangelio 'la oración de despu)s de la CenaO... #studiemos, pues, todas las partes " gra)moslas en nuestra mente para hacer de esta oración el modelo de las nuestras. Consideremos, sore todo, dos cosas el carácter general de esta oración " su sustancia en este versículo. #l carácter es la con!ian-a, el aandono eYtrema sencille- de
t)rminos, tierna !amiliaridad. «2adre%, es un :ijo que hala con un !amiliar " tierno aandono a su 2adre... 4a sustancia es la glori!icación de &ios «para que tu :ijo te glori!ique%. :acemos notar que ese carácter " esa sustancia son los mismos de las primeras palaras del Pater
«2adrenuestro, santi!icado sea el tu Nomre...% /&e qu) modo esta con!ian-a, esta tierna !amiliaridad, esta petición, en primer lugar, ante todo " por encima de todo, de la glori!icación de &ios, dee encontrarse en todas nuestras oraciones " !ormar su !ondo, la parte principal0
San uan, cap. OVDD, vv. J al 5Seg9n el poder ue <9 le diste so!re toda carne, para ue a todos los ue <9 le diste les d& l la Vida Eterna. Esta es la Vida Eterna, ue te cono'can a <i 9nico =ios verdadero a tu enviado esucristo. Go te he glori:icado so!re la tierra, llevando a ca!o la o!ra ue me encomendaste reali'ar. Ahora <9, Padre, glori:"came cerca de <i mismo, con la gloria ue comparto
contigo antes ue el mundo existiese.4
#l carácter de la oración continua sigue siendo el per!ecto aandono, la sencille-, la !amiliaridad Nuestro Se3or «piensa en alta vo-% a los pies de su 2adre. 4a materia, la sustancia, lo que pide es la muerte, pido el CieloW imit)mosleW que nuestras oraciones tengan este carácter de aandono !ilialW pensemos en alto a los pies de &ios " pidámosle a menudo el !in de nuestro eYilioW esta muerte que nos aproYimará al !in a >lW pidámosla, dese)mosla, ardentísimamente, para verle, go-ar con >l, poseerle, para amarle per!ectamente " no o!enderle másW pidamos mu"!recuentemente a &ios que nos arreate de esta tierra, en la que le
o!endemos " le amamos tan poco, en la que estamos separados de >l, " que nos condu-ca al Cielo, en donde le amaremos, no le o!enderemos " estaremos a sus pies durante la eternidad...
San uan, cap. ODO, v. B 5<odo est7 aca!ado.4
#sta es la Rltima palara de Nuestro Se3or a su 2adre que cita San @uan.
«:e cumplido todo lo que me ha)is encomendado.% /&ios mío, pueda esta palara ser la nuestra en la Rltima hora0 No en el mismo
sentido, ni con la misma per!ección nosotros somos unos pores homresW pero sí al menos en la medida en que es posile a nuestra miseria..., " para esto, Pqu) es necesario hacer, &ios mío #s necesario que os pida qu) es lo que deo hacer, que os pida hacerlo, puesto que de 1os procede toda la !uer-a. /Se3or mío " &ios mío, "o os lo suplico, hacedme conocer
claramente vuestra 1oluntad0 * despu)s dadme la !uer-a de cumplirla, de cumplirla !ielmente hasta el !in con gratitud " amor... $e parece que me decís su !uer-a, su constancia, su elle-aW pruea esto que me respond)is. &ios mío «4a atracción que *o te he dado *o la quiero de ti... 2ero *o he puesto a esta vocación eYcepcional una condición es la de que comiences a convertirte " que des les primeros pasos en el camino de la per!ección... *o espero siempre " tR no das un paso, retrocedes más ienW marcha, pues, al !in, adelante, convi)rtete. *o espero hace mucho tiempo. $i paciencia no durará siempre.% /&ios mío, perdón, perdón de mi tiie-a, de mi coardía, perdón de mi disipación, de mi orgullo, del apego a mi propia voluntad, de mi !ragilidad e inconstanciaW perdón del desorden de mis pensamientos, perdón de acordarme tan poco a veces de que esto" en
vuestra 2resenciaW perdón, perdón, perdón de todas mis !altas, de todas las !altas de mi vida, " sore todo de aquellas cometidas despu)s del comien-o de mi conversión0... /=racias de todas vuestras mercedes, &ios mío0 /&ios mío, socorredme, socorred al que 1os ha)is colmado de tantos dones, a !in de que pueda convertirse " pueda aprovecharse de los dones maravillosos que todavía 1os le o!rec)is, a !in de que )l, que es tan indigno, haga plenamente lo que 1os quer)is, aquello a lo que vuestra ondad ine!ale le llama0 /&ios mío, convertidme, por el nomre de mi Se3or @esucristo0 /1os, que pod)is «de piedras hacer hijos de Araham%, 1os, que sois 5odopoderoso, que estáis por encima de todas las criaturas, 1os, que pod)is todo en mí, dadme un uen espíritu, la Saiduría, que ha)is prometido dar a aquellos que lo pidieran0 Convertidme " haced que "o os glori!ique lo más posile, hasta el Rltimo suspiro " durante la eterni+ dad, " "o os lo pido en el nomre de Nuestro Se3or @esucristo. Am)n. Am)n. Am)n.
Fe
Fe
San #ateo, cap. VDDD, v. JN 56Por u& ten&is miedo, hom!res de poca :e34
#sta es una de las cosas que nosotros deemos hacer de una manera asoluta para con Nuestro Se3or no tener jamás miedo... 5ener miedo es hacerle una dole injuriaW esto es, B.T, olvidarle, olvidar que >l está con nosotros, que nos ama, " que >l es omnipotenteW I.T, es no estar con!ormes con su 1oluntad. Si con!ormásemos nuestra voluntad con la su"a, todo lo que sucediera, siendo querido o permitido por >l, nos haría dichosos con todo lo que ocurriese, " no tendríamos nunca ni inquietud ni temor... 5engamos, pues, esta !e que destierra al miedoW tenemos a nuestro lado, junto a nosotros " en nosotros, a Nuestro Se3or @esRs, nuestro &ios, que
nos ama in!initamente, que es 5odopoderoso, que sae lo que nos conviene, que nos ha dicho uscad el (eino del Cielo " que el resto se nos dará por a3adidura. $archemos rectos, en esta endita " omnipotente com+ pa3ía, en el camino de los más per!ectos, " estemos seguros que no nos ocurrirá nada de lo cual no podamos sacar un ma"or ien para su gloria, nuestra santi!icación " la de los demás, que todo lo que sucede es querido o permitido por >l " que, por consiguiente, lejos de tener una somra de temor, tengamos que decir «endito sea &ios, sea lo que pase%, " pedirle que arregle todas las cosas, no segRn nuestras ideas, pero sí para su ma"or gloria. No olvidemos nunca estos dos principios «@esRs está aquí conmigo... 5odo lo que suceda, sucede por la voluntad de &ios.%
San #ateo, cap. DO, v. JJ 5+i;a, ten con:ian'a tu :e te ha sanado.4
4a virtud que Nuestro Se3or recompensa más, la que más alaa, es casi siempre la !e. Algunas veces alaa el amor, como en la $agdalenaW algunas otras, la humildadW pero estos ejemplo s son rarosW es casi siempre la !e la que recie de >l la recompensa " las alaan-as... P2or qu)... Sin duda porque la !e es la virtud, si no la más alta 'la caridad va delanteO, al menos la más importante, pues ella es el !undamento de todas las otras, comprendida la caridad, " tami)n porque es la más rara... 5ener verdaderamente !e, la !e que inspira todas las acciones, esa !e sorenatural
que despoja al mundo de su máscara " muestra a &ios en todas las cosasW que hace desaparecer toda imposiilidad, que hace que todas estas palaras, inquietud, peligro " temor, no tengan sentidoW que hace que se
ande por la vida con una calma, una pa- " una alegría pro!undas, como un ni3o de la mano de su madre, que estalece al alma en un desasimiento tan asoluto de las cosas sensiles, en las cuales ella ve claramente la nada " la puerilidadW que da con!ian-a en la oración, la con!ian-a del ni3o, pidiendo una cosa justa a su padreW esa !e que nos muestra «que !uera de lo
que es agradale a &ios, todo es mentira%W esa !e que hace ver todo como ajo otro prisma Qa los homres a imagen de &ios, que hace !alta amar "
venerar como retrato de nuestro ienamado " a los que es necesario hacer todo el ien posileW a las otras criaturas como cosas que deen, sin eYcepción, a"udarnos a ganar el Cielo, alaando a &ios a este e!ecto, sirvi)ndole o privándonos QW esa !e, que haci)ndonos entrever la grande-a de &ios, nos hace ver nuestra peque3e-W que hace emprender sin dudar, sin enrojecer, sin temor, sin retroceder jamás, todo lo que es agradale a &ios. /6h, qu) rara es esta !e0... /&ios mío, dádmela0 /&ios mío, haced que "o crea " que ameW os lo pido en nomre de Nuestro Se3or @esucristo0 Am)n.
San #ateo, cap. ODV, v. / 5+om!re de poca :e 6por u& has dudado34
/Cuán grande es la !e que Nuestro Se3or pide de nosotros0 " en justicia... P&e qu) clase de !e no le somos a >l deudores &espu)s de la palara de Nuestro Se3or «1en%, 2edro no deía temer más " marcharcon con!ian-a sore las aguas... Así, cuando @esRs nos ha llamado con toda seguridad a un estado o dado una vocación, no deemos temer nada, sino en!rentamos sin tituear con los más insuperales ostáculos. @esRs nos ha dicho «1en%W tenemos gracia para andar sore las olas. #sto nos parece imposile, pero @esRs es el Se3or de lo imposile... #s necesario tres cosas primeramente, hacer como 2edro, suplicar a Nuestro Se3or que nos llame
a >l ien, claramenteW luego, despu)s de haer entendido claramente el «1en%, sin el cual no tenemos el derecho de echarnos al agua 'ello sería presunción e imprudencia, arriesgar gravemente nuestra vidaW sería pecado
" a menudo pecado grave, pues arriesgar la vida del alma es todavía más criminal que aventurar la vida del cuerpoO, despu)s de haer oído claramente el «1en% de @esRs 'hasta ese momento nuestro deer es orar " esperarO, ha" que echarse al agua sin dudar, como San 2edro. #n !in, es necesario, con!iando en el «1en% salido de la oca de &ios, andar hacia el !in sore las olas, sin somra de inquietud, seguros que si andamos con !e " !idelidad, todo nos será !ácil en la vida a la que @esRs nos llama, " esto