Doscientos kilómetros en moto en pleno mes de agosto y son las doce de la mañana. Sólo a mi se me puede ocurrir. Si por lo menos hubiese seguido mi primer instinto, no estaría achicharrándome. Pero no, la vocecita de mi madre y su; "En moto siempre con ropa que te cubra", me hizo pasar de los short cortos y las sandalias, para ponerme jeans largos, zapas y la chupa.
Poco me gusta darle la razón, pero cuando la lleva se la tengo que dar. "Cariño, no van a tener más piel en tu cuerpo para injertarte. Van tres veces ya" En realidad son más, hasta cinco veces que he sido intervenida, pasa que ella desconoce las dos restantes. ¿Para que hacerla sufrir? Ya lo ha sufrido mi culo bastante.
Comienza el tráfico, ¿como es posible que la peña no madrugue más para evitar esto? Vale que yo vengo de un peñazo pueblo, cuya máxima diversión es la piscina pública, pero estos de la capital, ¿como estando aquí al ladito de la playa no madrugan y se lo evitan?
Masocas, seguro les gusta llegar el lunes al trabajo y decir aquello de "Niño, no sabes como iba la autovía. Atascada de peña para la playa", a lo que su compañero responderá, "Con la caló que hace, merece la pena todo".
¡Joder!, ¿a caso un día de playa dejar de ser un día de playa sino coges atasco? Que les den, mientras no me jodan yo me cuelo por donde sea.
Que ganitas de libertad tenía. Vaya dos semanas soporíferas estoy teniendo. El pueblo, mi madre, el resto y yo, conmigo misma. Esta última parte, si que ha sido heavy. Paso hasta de darle más vueltas. La soledad ayuda a conocerse. ¿Te quieres ir por ahí? La soledad acaba con tu autoestima, no hace mas que encontrarte defectos. Y digo yo, así como para mi misma, ¿sólo de eso tengo? "Algo bueno tienes, cariño" ¡Horror!, mi madre de nuevo.
En cuanto me llamó aquella mañana lo supe. Serían dos semanas muy aburridas. Pero muy, de muy.
"Cariño, estarán tus primos, lleváis mucho tiempo sin veros" " Si, muchísimo tiempo. Exactamente un mes que no los veo" "Fue la boda de Esteban, es diferente"
" ¿Por que?"
"Porque, pues....es una boda, no es el pueblo" "No veo la diferencia, salvando el lugar" "Aquí pasasteis vuestros mejores veranos" "¿Quien lo dice?"
"Lo digo yo, que lo vi. Venga cariño, si además te viene bien" "Ujum, ¿para que?"
"¿El que?" "¿Esto?"
"¿Que es esto?" "Valeria"
"Así me llamaste, ¿y?"
"Eres desesperante y hasta me haces dudar que seas hija mía. Te lo pondré masticadito como te gusta. Vendrás al pueblo, no hay más discusión"
Y al pueblo que me fui. Llevo días en el y la condenada no es capaz de soltarme. "Mañana me voy a dar una vuelta"
"Ay, Díselo a la prima Solé, quería que le dieses un paseo en moto" "A la prima....¿pero es que soy el recreo de todos?"
"Que son tus primos" "¿Y yo de ellos no?" "Dios mio...ya estamos" "En el pueblo, si...¿o no?" "Valeria"
Jajajaja, si no hubiese sido por esos ratitos. Pues no me dio la gana. ¿Donde voy yo con Solé? Ella es todo lo contrario a mi y además, paso de volver a explicarle el porque me atrae más una mujer que un hombre, su culpa que a la vez un millón que se lo explicaba, no lo cogiese de una vez. ¿Me meto yo con el complejo coneja que tiene ella? Treinta y seis años y cuatro hijos, ¿que guinnes quiere ganar?
Bue, esto se va petando de coches. Jejeje mola ese perrucho. Di que si, desafía las leyes físicas, pero ten cuidado lo mismo no puedes volver a cerrar el hocico.
¡Café!, mi cuerpo empieza a pedírmelo. Quinientos metros y paro en Don Pascual. Mare, cuantas veces habré parado en este bar. Vasos y tazas ultra usados, pero un café de primera. De esos que ya en pocos sitios saben ponerte. Con su cremita y su espesor, su justo de corto. La boca agua se me hace, intermitente y un expresso por favor.
¿Que narices hace la MariPepe? Se me ha cruzado la muy im...."la boca, cariño" Dios, o logró desconectar del modo mamá o me muero.
- Lo siento
¡Será perraca! Con pedir disculpas no basta, ¡joder. Casi me hace salirme.
Pues al bar llego primero, que para eso voy en moto. Acelerador, embrague, de tercera a cuarta con un toquecito y jejeje sonríe si, pero te he pasado y yo puedo aparcar en la misma puerta. ¿Pero por que me pita? Ah vale, cuatro niñas en un coche camino a la playita. Ganas de fiesta, que llevan.
¿Son cuatro tías o cinco? Ey, Ey...cuidado que me paso. Esto también está petado de peña, el café que es buenisimo, si es que....
¡Ja! He llegado primer. Toma pitada guapa que voy a meter. "¿Te quieres comportar cariño?" Mamá, abandona mis pensamientos, por favor te lo pido.
Cagó en...pitaron ellas primero. Fooh. ###
Jejeje, ganas de juerga llevan las niñas. Anda, al final son cuatro. Monada de niñas, ains. A treinta años no llegan seguro.
Ni a caso hecho, las buscan más distinta. Que rica es la diversidad. Rubita, con carita de niña, “descartada”, castaña con carita sargento, “mega descartada”, mechas californianas, mitad morena mitad cobrizo y carita agradable jejeje es la conductora, “ultra descartada” por vaciletas y como no, la morena con carita de...de....de nada porque la condenada se mueve más que un chinche y así no hay forma.
¡Mi café! Si es que me pongo a ver niñas y ya no se ni que hago. ¡Dios! Ha sido intentar andar y los jeans han crujido. Que asquito calor inhumano. ¿Le echó el candado a la moto o no?
Jejeje miralas, para el bar que van liandola. Lo heavy que es, lo mucho que me gusta oír reír a la gente. Yo no se como hay sosainas que algo así les puede amargar, será la envidia. A mi me gusta, van las cuatro pasándolo bien, se nota la complicidad de lejos. Eso no puede amargar a nadie o por lo menos, no debería.
Ahora se ríen, que se le olvidó algo en el coche a la morena y la conductora no la había cerrado. Si hija, si. Mejor cierra el coche y...y...no seas tan malaje morena. Con gafas y sombrerito, no podré verte la carita.
¿Como será? ¿Y a mi que más me da? Como siga aquí parada al final me adelantan para el café. Tiene pinta café sólo. Si. Me gusta el sombrerito-Morena mirame- Nada que pasa de mi, pues pa,dentro que voy. A ver como te las apañas dentro del bar para que yo no pueda verte la carita. Consentida soy, y es algo de siempre. Pero es que jolines, ya me ha despertado la curiosidad. Me gusta como viste, shorts cortitos salmón, camisa blanca y el sombrerito. Mirame morena, ¿si? La madre que la parió. No ha servido de nada que ralentice mis movimientos. Pasa la californias y conductora.
- Hola, buena moto
Y me saluda entrando al bar. Salada y simpática es. Pasa que esta descartada.
- Jejeje, una maquinilla si- le contestó a su espalda. Que la californias, ya va camino de su café cortado con hielo.
- Calor para ir en moto, ¿no?
dictamina sin pararse a escucharme. Esta va caminito de su café con leche.
Y detrás de ella, espera un momento. ¡Dios, la morena!. ¿Donde está la morena? Agh...¿como es así conmigo? No sigue a sus amigas, habla por teléfono y ni siquiera lo hace de cara a mi. ¿Que te he hecho yo morena de mi alma?
- Motera
Me habla la rubia de cara dulce y tiene un deje madriles que me encanta. - Dime
- ¿Pasas o esperas a derretirte?
Lo dicho, son un grupo la mar de simpáticas, aunque una de ellas, me prive de su carita morena. - Hecho, ¿seguro ya han pedido tu bombón con hielo?
- Hey ¿como lo supiste?
Jejejeje angelico criatura. De mirar niñas también se aprende y si eres lesbianilla, hasta te hacen ganar estos puntacos a favor.
- Lo dice tu carita.
- Huy, sabiendita la motera- me contesta la niña y sólo puedo pensar. No lo sabes tu bien rubia. - ¿No esperamos a tú amiga?
- ¿Lucía? Bua...estando al teléfono olvídate.
Lucia, la dueña del sombrerito oculta caritas morenas, se llama Lucía y gana puntos para que su café sea, solo y corto. Lo que significa, que lo toma como yo. ¡Tiritiriti!
-Motera, entras o no? ###
Entre sí, que yo había parado en ese bar, para tomarme un café no para estar pendiente de una sombreritos. Deje que las niñas se fuesen a su aire a la barra. Que no soy yo ninguna lapita, por mucho que las niñas sean de arte; graciosas, simpáticas y cafeteras. Perfectas para echar un café y más tarde unas cervezas. Pero no.
Yo no había salido del pueblo a hurtadillas de mi madre, para relacionarme, lo había hecho en busca de libertad. Pasa que, fue poner un pie en el bar y cagarme en todito.
"Dile que yo estoy muy bien. Que nunca he estado mejor.Si piensa que tal vez me muero, porque ella no esta, que va. Dile que al final de todo, se lo voy a agradecer.Aunque pensándolo bien, mejor dile que ya no me ves"
Sonaba el canta penas mayor de la historia, Franco de Vita, haciéndome regresar a mi realidad. Puedo apretar a todo lo que da, el puño de mi moto, que no llegaré lo suficientemente lejos como para que una simple y penosa canción, me hable de ella.
Asquito vida por favor. Mira que no habra cancioncillas para poner que me tienen que poner esta. Y mira si soy un ser extraño digno de estudio, que me pongo y significando lo que significa el asquillo canción, la tarareo.
Jejeje, ains. Ahora me da la risa, con el coraje que le daba a ella que hiciera eso. Pero que quieres que te diga maja? Las canciones estan ahí, que tu no sabes que te estan taladrando la penilla cabeza con ellas, pero están ahí, forman parte de ti.
Me cantas; "no me gusta que a los toros te pongas la minifalda" y veo a mi Tía Concha dándolo todo en la verbena del pueblo, si me cantas; "adiós mi España querida te llevó metida en no se donde", veo a mi madre fregando platos, que me cantas; "amiga mia no se, que decir ni que hacer para verte feliz" y veo a Sonia. La dueña del primer beso que robé.
Porque los besos a las niñas bonitas hay que robarselos. Tratar de que no se lo esperen, una gracieta, una sonrisa y te lo robé. Me lleve tú beso. Después cerraras los ojos y el beso proseguirá o no, tú vida enredada a la roba besos, proseguirá o no, pero el recuerdo de aquel beso que te robaron una de tarde mayo, ese si proseguirá en tu recuerdo.
Ya estamos, una penilla canción y a mi me da por echarle cuenta a cosas sin sentido alguno o si que lo tienen, pero hay que pararse a buscarlo y no tengo tiempo. Mi madre ya tendrá breado mi móvil a mensajes, dije que gastaría dos depósitos de gasolina antes de regresar a sus faldas y llevó sólo medio. Me queda mucha costa por recorrer. Mejor, me acabo los dos expressos que he pedido. Jejeje vamos, como si sombreritos se lo fuese a tomar conmigo y me pongo en marcha. Morena, al final me marchó sin verte la carita. No has entrado y a mi no me quedan excusas para seguir en este bar. Mala eres conmigo, niña.
Claro que, valiente novedad. Te creía distinta sombreritos. Pero como todas, me pones la miel en los labios y me la retiras como si fuese alérgica. Y me encanta la miel y no soy alérgica.
Tres euros que dejo en la barra, saludo a las niñas, jejeje saladas son y aire. Tengo gasofa y asfalto por quemar. Que hago aquí parada? Pues nada, entretenerme con la maquinita de bolas para niños. Te fastidias, también te quejabas porque comprase estas bolas. Pues mira que te diga, no eran para mis sobrinos, eran para mi jijiji. Tiritiri! Me ha tocado el cochecito rosa, que monada por favor. No, bola sólo una. Es algo que debo cumplir. Un bar, una bola y ni una más.
Ahora si, vuelvo a saludar a las niñas que me estaban mirando sonriendo, ni idea de por qué, chupa al hombro, casco en mano, bola al bolso y...y si yo ahora fuese una persona sería e interesante. Me pondría a recordar alguna película en blanco y negro narrando la similitud de una pedazo escena de esa peli con lo que me está pasando ahora mismito, quedaría mega interesante, pasa que lo interesante es lo que uno ha vivido, no lo que ha visto fingir vivir, podría hasta dar mil detalles de como la luz se colaba por la puerta, de la canción que sonaba en el justo momento en que ella abrio la puerta o mil cosas más.
Pero, para que? Basta con decir que se me pararon los pulsos cuando vi su carita. Y que obstaculizandole la entrada sin querer, tararee; " Si alguna vez fui sabio en amores, lo aprendí de tus labios cantores. Si alguna vez amé, si algún día después de amar, amé, fue por tu amor, Lucía, Lucíaaaaa"
No había nombre más bonito para esta niña, un sentido ole pa la madre que la parió y le puso nombre.
Ni voz más pierde sentidos, tampoco. ###
Cagó en la madre que quiso bajar pa,bajo cuando lo que quería era subir pa,rriba. Me he pasado el desvío, he tenido que pillar otro y el resultado es; que me como todo el atasco.
Tiene pinta de accidente. Normal, si le da a la peña la manía de ir chupando culo, pues en cuanto hay un frenazo, zaca!, golpe y ahora retención de la leche.
¿Y quien tiene todita la culpa? No del golpe sino de que yo me equivocase? La morena "sombreritos"
Jejeje, si es que no lo puedo evitar. Me ves así de primeras y seguro que piensas; "date, que mala hostia debe gastar" pero luego soy un cachito pan. Pasa que, si en mitad de una puerta, entre el, entras tu o salgo yo, me encuentro una niña, morena ella con sombrerito pijin, gafas y vacilandome, pues mal empezamos. Porque las ganas de jugar me pueden y si me pueden, me pongo a jugar.
Ella un paso a la derecha, yo uno a la izquierda. Ella que suspiro, yo que sonrio. Paso de ella, ahora a la izquierda, paso mio a la derecha y tirititi! Volvimos a casi chocar. La tenía enfrentito mia y suspiró. Se cansa pronto mi sombreritos, es algo que aprecie fácil con su protesta.
- Me dejaras pasar?
"Me enseñas tus ojos?", no me llegó la caradura lo suficiente para preguntárselo, pero ganitas no me faltaron. Es muy mediterránea sombreritos. Pómulos marcados, amplia mandíbula y labios gordotes. Sería y estirada, una sobradilla acostumbrada a que le cedan el paso. Pasa que, dio conmigo en vez de con la clásica "les" caballerosa.
"Miércoles, malditos roedores" Este tipo de opiniones sobre las lesbianas con pluma, tampoco le molaban nada. Oyes! Cada vez, salen más cosas negativas, al final, la mia madre tendrá razón, lo que mal empieza, mal acaba.
Pues según esa teoría, a "sombreritos", es mejor ir olvidandola.
Porque ante su pregunta, cadera a un lado, retirar gafas con sumo sex-appeal, quedarme prendada de sus negros ojos, denotar hastío, quedarme enganchada de toda su carita "mala hostia", bufar por la nariz, quedarme enganchada de su mano jugando con las gafas, ojos en blanco, y espabilar yo. No fue muy buen comienzo. Menos, si le contesté:
- Para entrar, primero hay que salir, morena.
No debió gustarle el morena, porque abrió su pierna hacia la derecha, formando el ángulo de la feminidad y se cruzó de brazos. Venía réplica, pero viniendo de una cara tan bonita, poco o nada me iba a molestar. "Nací en el mediterráneoooooo" Cara más bonita, mare.
- Yo entraba antes que tu salieras, motera.
cara bonita, también era una malaje a la que le gusta jugar. Lo vi, en la pequeña sonrisa que broto de sus labios, cuando a mi se me desencajo la mandíbula. "No seas mala mujer conmigo, niña. Que vengo de mucho sufrir"
Y más aún, cuando se agachó un poquito, que una es de estatura bajita y sombreritos me saca un palmo, y me susurró:
- Donde las dan, las toman.
No pude más que hacer, lo que en mi es innato. Canturrearle, mientras le cedía el paso. - Vuela esta canción para ti, Lucía, la más bella historia de amor que tuve y tendré.
Y el motivo de que le eche la culpa, de estar atravesando dos carriles de retención, fue su contestación a mi cansineo por Serrat.
- Pesada
Otro susurro e iban dos. Ay niña, mala eres conmigo!
Porque fue un susurro de los que paran pulsos, de los que te hacen olvidar nombre, fecha y lugar de nacimiento. Porque lo hizo cerquita, porque pude olerla y porque, sobre todas las cosas; me despertó al bebecito. Ese que estaba dormido, cansadito dd tanto llorar. Que daría yo, por robarte un beso?
No hubo más, yo volví a mi moto, a mis ansias de libertad y a equivocarme de desvío.
Por eso estoy ahora aquí parada, entre dos carriles, esperando que un de los dos coches que tengo delante, tengan un poco de consideracion y me dejen pasar por medio. Tiritirititi!
Oído cocina, despejado para mi. Embrague, pisada, primera metida y en marcha. Un kilómetro de gloria y estoy igual, atascada entre dos.
- Motera, creí que tú lo tendrías más fácil.
La conductora con más arte de mi historia, llamaba mi atencion y mareeeeee, la niña del sombrerito estaba sentada a su lado.
Tirititi! Juro que desde este momento, adoro los atascos que te detienen al ladito de un coche, cargadito de niñas con arte.
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Me da la risa, porque el momentazo es para descojonarse de la risa y no poder atender las instrucciones del señor Guardia Civil. ¡¡Viva España!!
Todo ha sido de lo más comedia italiana. Dona mechas californianas o conductora del todo terreno más cargado de arte de la historia, volvió a vacilarme- Motera, creí que tu lo tendrías más fácil- Que le ha cogido gusto la niña, y me esta despertando el bebecito mimoson. Ese que gusta de robar otro tipo de besos, pasa que estoy pegada a su coche, que tengo las tetas de la carita dulce a un centímetro de mi boca y que "sombreritos" pasa de mi boca y de los pechos de su amiga, porque ningún caso nos hace.
¿Que como he llegado a esta situación? Facilito. Mechas californianas me dio conversación y una que gusta de hablar con niñas simpáticas, me puse y le explique que con una moto, tipo naques, con el arcén ocupado por una grúa y los coches cerrándome el paso, milagros no puedo hacer, ni mi moto se puede convertir en avioneta de repente.
No me miro naita y si lo hizo, no pude yo verla. Que mala es mi sombreritos. Con el tráfico detenido, todas me hablaron menos ella. Ella sólo móvil, suspirar y picotear con sus dedos el apoya brazos. Pero de mirarme naita y mira que yo lo di todo y fui simpática como la que mas. Por eso, supongo, cuando el tráfico empezó a rodar lentito y al poco paramos, mechas californianas me llamó y tuve que mover mi moto en sentido contrario para acercarme nuevamente a ellas.
- ¿Ya me echabais de menos?
Jejeje, se rieron. Todas menos una, y no hace falta decir quien fue. Ella sólo negó con la cabeza y como no, volvió a su móvil.
- Toñi, tiene super prisa. ¿Has visto como esta la cosa ahí delante?
Me preguntó "mechas" y supe quien era Toñi al señalarla y ésta sonrió. Toňi es la rubia carita dulce y dueña de las dos tetas que cada vez tengo más cerca de mi boca.
- Para mi, ya se esta clareando. Pero hay dos coches atravesados y están los pikoketos, os queda un rato.
- Joder, mi madre me mata.
Resultó que la madre de Toñi, dueña de las tetazas que amenazan con comerme la boca, tiene un restaurante-hotel y las niñas, iban a alojarse en el. Pero, Toñi debía llegar a tiempo para echarle una mano en la cocina, para las comidas del medio día.
Sin rumbo como yo estaba y con la prisa que ella llevaba, me ofrecí a llevarla sin más. Pero la niña no había montado en moto nunca antes y además, aseguraba tenerle miedo.
- Ains, si quedan apenas veinte kilómetros.
Mechas fue la primera en animarla y lo agradecí, porque un Guardia Civil caminaba entre los coches y me dio en la nariz, que venía para mi.
- Es sólo una moto, vamos ya.
La sargento prosiguió con los ánimos y yo empecé a repasar mentalmente la documentación de la moto, porque el guardia venía directito a mi. Itv pasada, si; seguro en vigor, si; permiso de conducir, si y hasta ahí, llegó mi repaso, porque la niña más malaje que puede haber, paso un segundo de su móvil para tocarme lo que ni tengo ni en consecuencia me cuelga.
- ¿Noto cierto miedo?
Jajajaja, guasa tiene "sombreritos" y lo peor es que no pude contestarle. El Guardia llegó hasta mi y por la cara que traía, estaba muy quemado.
- ¿Todo bien?
quemadisimo.
- Si, sólo es...pues...es...
¿Que podía decirle? Mire, esta todo bien, sólo que he conocido a estas cuatro niñas y de las cuatro, hay una que me llama mucho de muchísimo la atención. ¿Pues no ves que no?
- Si no tiene ningún problema, mejor inicie la marcha.
Creo que algo similar dijo el Guardia, pasa que cuando el hablo, yo estaba prendadita de una sonrisa, roba almas. La de sombreritos mofándose.
- Si, se sube la niña y me marcho.
Nada malo dije, nadita de malo había en tan sólo ocho palabras. Pero no pareció verlo así, Lucia. Mi sombreritos. Porque su sonrisa se esfumó y como no, volvió a su móvil.
Toñi al fin se decidió, nerviosa bajo del coche, nerviosa llego a mi moto, nerviosa se me presentó y muy nerviosa se subió a la moto.
Tanto, que cuando quise bajarme para cogerle el casco, se pego a mi como una lapa y no me dejaba moverme. Pero el guardia, ahí seguía.
- ¿Pueden aligerar?
Y este es el motivo por el que los pechos de Toñi, están rozando mi boca. Si me bajo es capaz de tirar la moto y tampoco es que me deje moverme, con lo cual, sólo me quedo girarme y a tientas buscar el casco.
Juro que ninguna mala fe hubo en mis movimientos, que a Toni, carita dulce, no le estoy mirando los pechos con ninguna intención y que Lucía, es una malaje de mucho cuidado, porque aún no haciéndome caso, me está fulminando con la mirada.
“Mala eres conmigo, niña” ###
Veinte kilómetros hasta el Hostal Trinidad, con las costillas aplastadas. Como para no acelerar, Toñi, la niña carita dulce no le tiene pánico a las motos, le tiene terror y mis costillas aplastadas por sus brazos dan fe de ello.
Conseguí que la niña llegase a tiempo para ayudar a su mami y su mami es, del dulce lo más dulzón. En cuanto llegue con su niña me invito a un vinito. Blanco y bien fresquito.
Me introdujo en su cocina, y cualquiera que haya trabajado en una, sabe lo importante que es ese lugar para un cocinero. Pasaba la quinta década de largo, un poquito gruesa y rubia como su niña. Otra niña más, a la que robarle un beso.
Se movía con auténtica destreza y estoy segura, que sabría cocinar una zarzuela de pescado con los ojos cerrados. Muy suelta, coqueta y simpática, hizo que el tiempo a su lado pasase rapidísimo hasta que las otras tres niñas llegaron.
misma así me lo pidió.
- Llámame Isa, que Isabel es como muy serio. Y de ella, Trini así me habló:
- Isa es las más bicho de las cuatro. Nos ha hecho cada trastada. Pero luego es un encanto de niña. A través de Trini, supe que las reuniones familiares en verano, no son sólo cosa de mi familia. Las cuatro niñas con arte pa aburrir, eran primas, no podía ser de otra forma.
- La mía, Toñi, es la más pequeña y claro lo ha aprendido todo de las otras tres bichos. Pero ya la estas viendo, es una trabajadora nata como yo.
Hasta ahí, yo la escuchaba hablar tranquila y con sonrisa boba en la cara. Era tan bonito escuchar el orgullo con el que hablaba de su hija y sobrinas, que olvide lo que recordé, cuando ella me hablaba de la sargento, Carmen.
- Carmen es muy mandona, te podía mentir pero es que es así. Y le va en el cargo, es militar, todo el día luchando por igualar e incluso superar a los hombres, hace que seas la más seca de las cuatro.
Porque eran cuatro y justito en ese momento lo recordé y la recordé. Mi morena sombreritos de nombre poético, era su sobrina y como con el resto, de ella algo me diría. Pasa, que las tres habían entrado a la cocina a saludar y ella, en su línea de "mala eres conmigo", no lo hizo. Supongo que un móvil de ultimisima generación lo impidió.
- ¿Que te estaba yo diciendo?
Me preguntó y tuve que morderme la lengua para no saltarle con -me hablabas de mi morena- si la malaje no había entrado y la mujer no se acordaba de que me hablaba, yo debía enderezar la conversación a mi favor.
- De tus cuatro niñas- ahí, toda disimulada se lo deje caer y ella dejo de mover el caldo de las paellas, para mirarme sonriendo. Guapa y salada es. A ti, te tengo que robar un beso.
- Ay, ¿no te estoy aburriendo?
Otra mordida de lengua para no gritarle un no. Primero no podía aburrirme, porque esa mujer podía contarte el menú de su carta tres veces que las tres le prestarías atención; segundo porque me hablaba de cuatro ....error...de tres niñas de lo más simpáticas y tercero, porque me moría por saber algo de Lucia, la cuarta, muy malaje pero hasta ahora que no se, si es simpática. Que no se puede juzgar a la primera y que un poco más y me caigo de la encimare donde estaba sentada. Mi morena entró en la cocina en ese preciso instante. Lo guapísima que es, no tiene nombre.
- Tía, no se si me quedaré a comer y....vaya, ¿sigues aquí?
El vaya y el sigues aquí, no era para su tía, ni para los dos pinches, ni para el fregaplatos. Era pa mi. La mua.
- Pero Lucía
Salto su tía y oye, mucho malaje, mucha divinidad pero a su tía la respeta a base de bien, porque sombreritos se sonrojo y procedió abrazar a su tía. Estaba cantado, pelota para corregir sus malos
modales. Díselo tu, Trini. Que mala es conmigo.
- Jajaja, de las cuatro está es la malaje. ¿A que no me equivoco?
- Jejejeje- río su tía y adore ese momento. Lucía me miro tras su tía y fue un auténtico subidón. Ay niña, a ti empiezo a querer robarte más de un beso.
- Dile que no, la motera es una enteradilla.
No fue lo que dijo, fue el cómo y fue como volvió a pasar por mi lado y me guiño, antes de marcharse. Niña, devuélveme el suspiro que te has llevado contigo.
- Aysh- no pude evitar que se me escapara el suspiro que Lucía se llevaba. - Ay Lucía- suspiro también Trini y yo no pude, más que canturrear.
- No hay nada más bello, que lo que nunca he tenido. Nada más amado, que lo que perdí. - Perdóname si hoy busco en la arena, una luna llena que arañaba el mar... Jejejeje, ay.
Eso pensé yo, ay...porque no me dio la gana aguantarme mas, porque de mi morena de nombre Lucia no pude saber más, y porque de un salto baje de la encimera, me acerqué a ella y ¡Tirititi! Le robe un beso de su mejilla. Ella sonrió y un poquito se sonrojo.
Te quedas aquí con tus sartenes, con tus comandas y sobrinas, pero yo me llevo el beso robado por una desconocida a la que invitaste a un vino y quedó prendadita de tú amabilidad y simpatía. Tocaba marcharse y acelerar. Aún me quedaba depósito y medio de libertad.
Pasa, que al salir, tras despedirme de todas menos una, esa una fumaba enfrentito de mi moto. “No me tientes mas, niña”
¿Decir que se me pararon los pulsos? ¿Que me faltó el aire? ¿Que me dejo tiritando? ¿Que no sabía si tiritaba de frío o de auténtico calor? Soy incapaz, de precisar que fue primero. Si que se me pararán toditos mis pulsos o la respiración.
Pudo ser la respiración. Ya me faltó cuando la vi apoyada en la pared fumando. Era para morirse mirándola. El maravilloso ángulo que formaban sus largas piernas, la pose increíblemente femenina de sus brazos y el cigarrito sostenido entre sus dedos.
Chula y altanera como es, me mantuvo la mirada. Chula y vacileta como soy, se la sostuve por igual.
Hasta que el envidiado cigarro tocó sus labios por última vez. "¡Ay canalla!, tú le robas los besos que yo deseo". Y ella lo lanzó al suelo apagandolo con la punta de sus manoletinas.
No se que hizo en los siguientes momentos, se lo que yo hice. Me apoye en mi moto con la vista fija ahora en la colilla aplastada, colilla manchada por su carmín y sonreí recordando, cuando siendo una moca, miraba los ceniceros llenos de colillas y siempre eran los manchados por carmín, los que llamaban mi atención. Esta claro, que ya siendo medio moco, la feminidad me perdía. Cigarros blancos, hoy se que de tabaco negro, manchados por carmín rojo. "Ay, pena de mi, fiel devota de la diosa feminidad".
No fui consciente de más, hasta que unas blancas manoletinas, resguardando los pies de unas piernas de infarto, me impidieron seguir mirando la colilla.
- Llévame fuera de aquí.
Fueron las exactas palabras que pronunció Lucia, antes de subirse a la moto. No espero contestación ninguna de mi parte. Fiel devota, obedecí.
Me subí en mi moto, cogí el casco y antes de arrancar, ni pude recuperar mis pulsos, ni la respiración. Lucía, con el casco ya puesto, se aferró a mi cintura, como si esa, fuese nuestra natural postura. En ella no había miedo, temor, ni nada por el estilo.
- Arranca, motera.
La suave caricia que dejo en mi abdomen pronunciando estas palabras, me hicieron sonreír. ¡Canalla eres niña!.
Arrancando, no pude evitar tararear:
- La vida en un minuto no pasa tan deprisa, por si acaso disfruto. ¡Corre que me da la risa! Acelera un poco más, porque me quedo tonto y vamos muy lentos. Y acelera un poco más..
La risa que brotó de su garganta y traspaso su casco y el mio, me hizo apretar el puño, disfrutándolo como una enana. Llevaba a mi morena apretadita a mi, tenía medio depósito de gasofa y una carretera sin rumbo por la que seguir. ¿Que más podía pedir? Una sola cosa, que mi madre no entrase ahora en la habitación y subiendo las persianas, me dijera:
- Hora de despertarse, cariño.
Porque si esto es un sueño, ni a mi madre le perdonaría que me despertase. No la conozco de nada y ni falta me hace. No se que quiere de mi y ni falta me hace. Que vengo de mucho sufrir y
ahora, ahora sólo quiero vivir. ¡Tirititi!
Elegí la antigua carretera, descartando la autovía y sus atascos. Los kilómetros rodaron por curvas trepidantes, grandes paredes de piedra de milenarios barrancos, alguna que otra mini,mini catarata, prácticamente seca y un vertiginoso paisaje de verde y mar.
Sin rumbo marcado, recordé un pequeño mirador, desde donde se podía disfrutar de la visión de una parte muy coqueta de la bahía. Puedo prometer y prometo, que fue un puro impulso, que no trate de impresionarla, ni de ganarme ningún tipo de punto con ella. Lo hice por puro placer. Pero ella ea una malaje y a esas alturas, empecé adivinar, que ésta niña, podía alargar mi sufrimiento. Detuve la moto a la orilla del mirador, no hacía falta bajarse de ella para disfrutar de las vistas. Lucía no se despegó de mi espalda, sólo la sentí ladear su cabeza y apoyarla en mi.
No se el tiempo, en que permanecimos así, unidas mirando el mar. Hasta que la niña, volvió a pararme toditos mis pulsos, reafirmandome en lo malaje que es.
- Muy romántico motera. ¿Pero sabes que?- hizo una pausa que me erizo enterita. La malaje se había pegado aún más a mi, tras retirarse el casco. Sus manos bailaron en dos caricias en mi estómago y tuve que pisar fuerte, uniéndome al suelo con necesidad de una toma de tierra- No busco en ti romanticismo sino todo lo contrario.
- Ya- fue lo único que pude contestar. Tarde en procesar sus palabras porque mis sentidos se empeñaban en sentirla. Maldecí el casco que me privó de su aliento jugando en mi oreja y de su cabello rozando mi mejilla.
- ¿Podrás o me he equivocado contigo?
Bien, vale, bueno, correcto. La niña, sus palabras y su forma de acariciarme bajo la chupa, me dieron la clave. La niña quiere cañita y yo se la iba a dar.
No me quedaba más, que acelerar un poco más. ###
Se me va la fuerza por el pensamiento- Quiere cañita y yo se la voy a dar- Vamos y vamos. Si no soy nadie. Me ves así, con pinta malota rematada con motaca "pepinazo", pero luego unos bonitos ojos, un cuerpazo y una voz rota, y me quedo en naita-Que soy mu chica y esta niña es mu mala-. Debo pensar en la forma de darle cañita. Podría ser caña de azúcar, pero fue enseñarle el Mirador y la niña, lo tachó de romántico y romántico no lo quiere- Lo bien que hilo los pensamientos, es una cosa asombrosa-otro tipo de cañita, seria- Ay mami, que no lo veo claro-Que yo creía esto sólo pasaba en las películas. Pero aquí estoy, llevo amarraita a mi cintura a una niña pa,morirse, que me dice que no me ha buscado para que le enseñe la bahía.
" Por la Bahía, por la Bahía, yo quiero ser marineroooo, por la Bahía"
Canturreo de puro nervio, Diosito mio. Piedad! Si no quiere romántico, que quiere?
Dos golpes en mi casco y uno en mi estómago. Detengo pensamiento, para pensar en ello. What? Me lío y si me lío, me pierdo y si me pierdo, recibo una palmada más fuerte en mi estómago. Si yo estoy conduciendo y no me he dado una palmada, quien ha sido? Ta,clarito; La niña. Si ha sido la niña, que quiere? Caspitas! Si no le habló, como lo puedo saber?
Espabila Valeria, que de ser una película de trama ardiente, se puede convertir en una película de Alfredo Landa, con suecas y todo.
- What hapennes?
Pero que hago? Por qué le preguntó en Inglés? Lo más heavy, es que no puedo ni excusarme diciendo que me di al Hachís y así quedé.
- Jajaja, eres un caso tu!- me dice Lucía y no lo sabe ella bien. Por suerte, mis brazos no me fallan cuando la escucho reír. Empiezo a adorar su risa, es sexy y si es sexy yo- Stop-. Será mejor no pensar en los próximos instantes- Hay un restaurante, me escuchas Motera?- me pregunta?
Juraria que algo me pregunta, pero entre que llevó casco, que ella también y que cada vez que la escucho o me parece escucharla, aceleró mas, no hay forma de escucharla. Vamos, que escucharla si pero que...- Oh por favor, vuelvo a enredarme-.
Lo más sensato es bajar la velocidad y alzarme el casco. No niña! No te me aprietes más, que soy mu chica y de fácil impresionar.
- Dime!- le digo, porque tal y como voy, mejor hablar poquito hasta que se me pase la impresión. - Hay un restaurante muy coqueto, en la Loma Dos Montes, tienes hambre Motera?
Ay! De ti mucha, Morena. Pero, me da que por esa clase de hambre no me preguntas. Soy yo, que ya lo veo todo en modo pasión.
- Morena- hago una pausa, echandome hacia el arcén. Acaso quería cañita lomo de cerdo? Me hará perder la cabeza. Ya tú lo verás.
- Dije Motera- la malaje aprovecha mi pausa, no dejándome continuar. Y claro, freno la moto y me giro hacia ella. Dios, es bestial sentir como mi cintura gira entre sus brazos. Finos y delgados,
blanquitos y seguro suavecitos, ains..me derrito toda y vuelvo a intentar construir una frase. Vamos campeona tu puedes.
- Morena- y vuelvo a parar. Tengo sus ojazos a centímetros de mi. Cuanta es la distancia que hay entre dos cuerpos en moto? Alguien tiene un metro por favor?
- Motera- la muy...me muerdo los labios, aprovecha mis pausas para darme otro tipo de cañita. Y van tres. En cuanto me queje airedamente, las número.
- Fooh- esa es mi penita queja. Si lo he dicho, o es pensado? Es igual- Que soy mu chica y ella es mu malaje-.
- Jajaja, que?- me pregunta con su boquita. Ay la boquita de la morena. Es Purita tentación.
- De...pues...pues- eso es. Ahí voy bien, toca ganar tiempo para una sola cosita. Disfrutar de los ojazos que dios le ha dado y de su boquita. Como era aquel couple o tango? Dame el humo de tu boca. Anda, que así me vuelvo loca. Corre que quiero enloquecer de placer, sintiendo ese calor del humo embriagador que acaba por prender la llama ardien...Valeria por tu madre breandote el móvil a mensajes, reacciona.
- Motera- se vuelve aprovechar de mi pausa y para que nos vamos a engañar, en esta ocasión no protesto. Me quedo calladita y aguanto el escalofrío que siento, cuando la canalla juega con la cremallera de mi chupa y sigue- Te gusta la música. Uhm....eres una compositora, no mejor, eres una escritora que huye de lo convencional y clásico. Te gusta llenarte de experiencias, por eso coges tú moto y viajas sin rumbo. Me gusta- hace una pausa, la misma que hacen mis pulsos cada vez que habla. Es tan rota su voz, no se si fumara o es que anoche estuvo de juerga, sólo se que oírla gemir de placer debe ser algo absolutamente brutal- Quieres una canción?- me pregunta y penita de las dos. Ni yo puedo contestarte niña, ni tu tendrás contestación- ¡Despierta ya, responde! ¡Despierta ya, responde!
- Jajajaja- río a pleno pulmón. No sólo es una cara bonita, no sólo es una malaje, es que es simple y llanamente, de arte- Que tienes hambre y quieres ir a ese restaurante. Correcto?
- Siiiii, motera. Aceleras?- me pregunta y sus ojos brillan. Le gusta la velocidad, o le gustará mucho el restaurante o se le habrán irritado. Que se yo? Lo que si se, es mi nombre, y va siendo hora de que lo conozca.
- Me llamo Vale- sus dedos en mis labios no me dejan terminar de pronunciar mi nombre.
- Motera, así te llamas- me dice y sus ojos brillan más, sus dedos tiemblan en mis labios y muy zopenca seria yo, si no notase, la emoción que destila toda ella.
Si pa ella sobra motera, con motera me quedo, si quiere que sea escritora, para ella lo seré y si quiere acelerar amarraita a mi, dejando atrás lo que sea, que le haga entre abrir la boca intentado no llorar, acelerare hasta quedarme sin puño.
Y eso hago, beso sus dedos y ella acaricia mis labios antes de agarrarme de la chupa con esa misma mano. La distancia que no medimos se acorta y ella apoya sólo un segundo, su frente sobre la mía. Cuando la retira, de mis labios brota un beso, que impacta de lleno en su mejilla. Ya te he robado un beso niña y ni cuenta te has dado. Este me lo guardo, muy escondidito.
Nombre, fecha y emoción. Mi niña morena. Trece de agosto del 2013. Si quieres olvidar, acelero un poco más.
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El destino no siempre es tan hijo de puta como se le supone. Hay ocasiones o momentos, en el que nos da unos instantes de tregua para decidir. Cuando le robe el primer beso a mi bonita niña y me gire en la moto, me concedió ese instante de tregua.
No hay que ser una lumbrera para darse cuenta de que la morena huye de algo y para esa huida me ha elegido a mí. Puede que en su escape yo acabe convirtiéndome, no en la heroína que la ayudo a escapar sino en la victima que utilizo. Tuve minutos, para no ponerme el caso, no meter primera y no apretar el puño. Podía haberlo hecho igual, tomar la salida del cambio de sentido y devolverla al Restaurante de su tía- Lo siento, niña. Yo ya sufrí lo mío por otra niña-.
Así que, no. No podré culpar al destino, si por esta niña, nuevamente acabo rota. Porque me puse el casco, metí primera y aceleré, no dirección al restaurante de su Tía, sino al coqueto Restaurante de la Loma. Haciéndolo, fue inevitable para mi, canturrear aquello de- Y en los árboles escucha voces de tiempos remotos, ha elegido caminar, hacia lo salvaje- En la moto, soy yo mi propia radio, vamos que si.
Lo curioso, lo increíble y por lo que se, que me equivoque, es que cuando detuve la moto y ella se bajo, canto: “No tenéis ni idea de lo alto que puedo volar”. Oh si, rotita acabaré, pero- Que me quiten lo bailao-. Esta niña se sale y si quiere volar, volaremos y del hostiazo que tenga que ser, ya hablaremos.
- ¿Entiendes la letra o la elegiste al azar?- me preguntó Lucia, esperando a que apagase la moto. De pie y a punto de retirarse el casco.
Escuche su pregunta, la entendí y hasta tenia respuesta adecuada para ella. Pero no la di al momento. Desde el momento, en que decidí obedecer al destino, me prometí vivir el tiempo que durase a su lado, dejándome llevar sin echar mas cuentas.
- “Cariño, volverás a salir escaldada”.
- “Lo se, Mami. Pero ¿sabes que? Esta vez, lo elegí yo”
Alguna vez, debo mirarme en un psicolocos el porque mantengo conversaciones mentales con mi Mami. Ahora no, ahora mejor sigo con mi morenita.
No le di la respuesta, porque lo que me apeteció en esos momentos, fue deleitarme de purito placer, viendo como se retiraba el casco y retocaba su melena.
Auch, tridimensional. No me había fijado en el melenon que tiene Lucia, es de anuncio. Una matita de pelos, brillante a tonos y de seguro, huele genial. Pero sus ojos- Ay tus ojos, morena- son muy canallas y pronto se dio cuenta de lo mucho que me gusto su pelo.
- Responde, motera.
motera me estaba cansando y así se lo hice saber.
- Motera como anónimo para una escritora en busca de emociones, no esta naita mal. Pero prefiero un nombre común- no lo iba a dar yo, para eso mi madre me puso Valeria y no era plan, hacerle un feo cambiándomelo a estas alturas. A mitad de respuesta, ya habíamos dejado la moto aparcadita y asegurada y ambas, caminábamos tranquilas hacia la entrada del Restaurante. Que heavy puede ser la vida, ¿qué no? Me hallaba ahí, con una morena de impresión, a la que prácticamente acababa de conocer, con la que apenas había intercambiado unas frases y en ninguna de las dos, halle incomodidad.
Caminábamos pegaditas, tanto, que nuestras manos se rozaron en mas de una ocasión, sin que ninguna se extrañara o retirase su mano, charlando como si nos conociéramos de toda la vida y el hecho, de que en nada, compartiera mesa con ella, con solo nuestra presencia y dos copas de vino, no me ponía nerviosa, ni mucho menos tensa- No elegí la canción al azar.
- Cada golpe que le dieron, era una cuenta atrás- recito Lucia adelantándose dos pasos, para después girarse y caminar de espaldas- Triste y por desgracia tan real….Uhm…- camino con un toque aniñado, su cabello revoloteaba y no se cuantas veces, yo suspiraría lo mismo “que bonita eres, niña”- ¿Qué te parece esto? Antes del aperitivo, debes hacer lo mismo conmigo.
- ¿Darte golpes?- le pregunte con guasa y su respuesta, me sorprendió. Aunque, no tanto. - No…forjarme una vida.
Ninguna de las dos dudamos en que elegir. ¿Dentro o fuera? ¿Comedor o terraza? Mi niña morena fuma y yo, lo hago de vez en cuando. Encima, la terraza tenía unas vistas increíbles. ¿Para que dudar?
Sin hablarlo, sincronizadas y sonriendo sin saber muy bien por qué, dejamos los cascos en la misma mesa. "Ay mare, niña. Si hasta nos gusta lo mismo".
- Siempre has tendido a exagerar- oh no. Mi madre en mi cabecita. Apuntar nota, quizá deba adelantar visita a psicólogo.
- Mirala Mami, es bonita hasta decir basta.
- Ya exagerabas en mi vientre. Unas patadas que vamos y vamos. Deja de creer que hablas conmigo y estate atenta a lo que te dice. ¿Como iba a tener yo más de un hijo si tú me das trabajo por veinte?
Era hora de callar a mi madre, carraspear y sentarme toda pachorra. Había decidido estrellarme o lo que tuviera que pasar, ¿cierto? Pues sin mariconadas.
- Cariño, habla bien que no cuesta nada- mi madre, no hay forma de callarla. ¿Y lo bonita que es mi madre? No, eso para otro momento.
El destino me dejó eligir y yo elegí acelerar, pues haría como cuando pongo a mi moto a todo lo que da. Disfrutarlo.
Así que, sin más me senté y ¡ay mami!. Que sonrisa más canalla tiene. - Eso es, tú ponte cómoda que yo voy al baño.
Ojo al dato, la niña se iba al baño, yo también soy niña, ¿cumplíamos con los topicazos e íbamos juntas? Pues va a ser que no. Me quede ahí sentadita, bichee si cogía su móvil y no lo cogió. Uff, primer escollo superado. Si la niña quería que yo le acompañase en su huida, estaba feo que delante de mi careto,cogiese el móvil y se fuera con el al baño, seguro a hablar con quien huía o de quien huía.
- Ya te has montado la película, tú solita. - Mami, por favor. Abandona mi mente. - Ay si, que se me pega el arroz.
Lucía marchó camino al baño y mare, que largas son sus piernas. Desde las manoletinas que llevaba hasta el inicio de su corto pantalón, te da tiempo a sufrir un ataque de ansiedad y/o desnucarte de tanto girar el cuello.
Pensar en su móvil, me hizo caer en la cuenta, de que su bolsito, pequeño como un neceser, estaba en mi bolso. Caer en ese detalle, me hizo sentir una punzada bipolar. Por un lado, ese cómodo gesto de compartir bolso me recordó a alguien, en quien no quiero pensar y después, esa confianza me hizo sonreír más. Lucía podía ir de femme fatal, pero con estos gestos, su máscara caía.
Mare, que jaleo tenía en mi cabeza. Y ahora que mi madre, no se colaba en mis pensamientos y que Lucía no estaba presente. Hice lo que siempre hago cuando me hago la picha un lío. Y esto es una expresión, muy vulgar pero muy recurrente, juas.
- Mami
- Valeria, la madre que te parió que fui yo y sin epidural. Llevo desde que te fuiste llamándote y mandándote mensajes. ¿Para qué quieres el móvil? ¿Para oírlo sonar? Estaba por llamar a los Hospitales. ¿Pero a cuales?
Mi madre y su ataque hacia mi persona, duró un tiempo más, el suficiente hasta que la tuve que interrumpir. A este paso, Lucía regresaría y ella seguiría hablando sin parar.
- Mami escuchame. Estoy bien.
- Ay dios...entonces si es grave. Valeria que cuando tú dices que estas bien, es todo lo contrario. - Que no, que de verdad que estoy...- quieto parados, si continuaba la frase por esos derroteros, no me creería- Prestame atención. Cogí la moto, tú sabes, necesitaba oxígenarme, salir, quizás pensar - Valeria al grano, que me está entrando un yo que se...¿seguro estas bien?
- Que si, uff....
- Y faltaba el uff. Escuchame ahora tu. Coge la moto y vente ahora mismo para acá, que vea yo que estas bien.
- Madre mía.
- Esa te lo está pidiendo, si.
- Mami, me voy a pegar un hostiazo. Eah..ya lo he dicho.
Confesé mis temores y el grito de mi madre, o mejor dicho su eco, dicen que aún se escucha por Ayamonte. Por decir un pueblo.
No podía dejarla seguir gritando y diciendo mi nombre hasta en arameo. Pobrecilla mi madre y los continuos disgustos que le doy.
- Es una frase hecha. Que me voy a meter un hostiazo pero que no - Valeriaaaaaaa
Por el eco de su segundo grito, dicen que tembló el Himalaya. Debía reconducir la conversación y además, hacerlo ligerito, Lucía no tardaría en regresar y ya ves tú que imagen. Mucha motera, mucha moto pero llorándole a mami, a la mínima.
- He conocido a una niña y - Traela pa,ca que yo la vea. - Estoy en la costa.
- Donde quiera que estés. Ains...los sofocones que yo me llevó contigo, no están pagaitos con nada.
- ¿No has dicho que si? - Ufff
- Madre de dios Valeria. Madre de dios. - Ella...yo que se...me ha elegido.
- ¿Para que? Ay dios mío. Vente para acá ahora mismo. Se ha acabado la discusión. - Y yo vengo de sufrir.
- ¿Tú nada más? Por la golfa esa sufrió aquí todo el mundo, hasta el cura. - Me estoy liando.
- Así naciste, si. Con el cordón liado y así nos ha ido contigo. - Mamá Joder.
- Jajaja, si es por no ponerme histérica. Que te vengas ya para casa. - Que no.
- Que te digo, que si.
Le decía, me decía y al final quedó la cosa medio clara. - Que la vida son raritos y a veces,sólo hay que dejarse llevar.
Pues, lo haría. Por la morenita que volvía con una botella de vino y dos copas, lo haría y si me llevo otro hostiazo, que me quiten lo bailao.
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Ésta morena mare, puede derretir al más pintado. Botellita en mano, dejó las copas en la mesa, con ese aire que gasta, que a mi me nubla. Se sentó a mi lado sonriendo, sonriendo sirvió el vino, sonriendo me entregó mi copa y sonriendo, brindó conmigo.
El resultado de tanta sonrisa, fue que yo me quedase con mi copa en alto, imitando su sonrisa como pava y mirándola como abducida. Obvio, la morena paso a sonreír divertida y me dijo- Motera, se te acaba el tiempo- consiguiendo que yo espabilase o por lo menos hiciese el intento. Pero es que es tan bonita, mare. Que necesite un esfuerzo sobre humano, para dejar de mirarla a ella y mirar al frente, buscando como sorprenderla.
Quería que le forjara una vida, lo mismo que ella hiciera hace un rato. Yo escritora ávida de aventuras, ella....ella es bonita, pero bonita.
Así no iba bien, no había progresos y ella esperaba, y al final, de tanto esperar, me tiro de un mechón de mi pelo.
- Motera - Morena
Me preguntó jugando con mi mechón y...y...pues yo que se. Si pensar no es lo mío, mejor improvisar.
- A ver, esto no es lo mío te aviso- le avise y- Auch, no seas malvada- tiro del mismo mechón y acabe por cogerle la mano. Me flipa su tono de piel y sus dedos son largos y finos- Ya voy- pedí tregua. Si me era difícil a secas, con su mano tomada sin que ella hiciera ningún intento porque la soltara, era mucho peor- Tus dedos y manos son....o no son, vamos que obrera, ni nada que se haga con los dedos haces.
- Jajajaja
Mare de dios, sufriendo ante las tres cruces un jueves santo. Hasta que no la vi reír a pleno pulmón, no caí en lo que por mi boca había soltado. Lo peor, por esa risa, se soltó de mi mano. "Mal, Valeria, muy mal vas".
- Eres un caso, lo tuve claro en cuanto te vi. Y te equivocas, con mis dedos se hacer muchísimas cosas y algunas, se me dan de miedo.
Ole, ole y olé. Si en ese momento, fuese presidenta en una plaza de toros, sin duda, daría las dos orejas, el rabo y el toro quedaría indultado. No se puede ser más chulaza, que ella. Imposible. Babeando me dejó y la condenada, lo festejó bebiendo un sorbito de vino. Pero como se perder, porque para todo hay que tener clase, respondí:
- No lo dudo, pero yo trataba de improvisarte una vida no real. Puestos a ello, pues....has sido una aventurera toda la vida, pero jamás has ejercido como tal.Solo ahora, que te has visto abocada a serlo toda lo que te queda de vida, has decidido mandarlo todo a la mierda. Por eso me elegiste, huyes y crees que podrás hacerlo por siempre. Confías en que en esta pequeña huida, encontrarás la fuerza, para cambiar tu vida de una manera radical. Que lo consigas o no, esta por ver. Que yo te deseo la mejor de las suertes, es un hecho.
¡Bocazas! Es lo que soy y seré el resto de mi vida. Deje que mi pensamiento saliese libre, queriendo responder a mi chulaza, pero el efecto de mis palabras fue demasiado doloroso. Lucía se quedó quieta, no había sonrisa, ni rastro de ella quedaba. Lo peor, el silencio. El silencio, que abrió la silla y se sentó entre nosotras. ¿Le sirvo vino o lo mando a pasear?
Ni una, ni otra, la morena no es ninguna niñata, que se quede noqueada, ella siempre reacciona y eso empieza a gustarme, muy mucho.
- ¿Crees que mi huida a lomos de tú caballo tiene plazo? - Naa, ¿para que sirve medir el tiempo?
- Para nada....- Lucia hizo una pausa y yo volví a respirar, su sonrisa regresaba- Te gusto el símil del caballo. Es increíble, lo traslucida que puedes llegar a ser y ¿sabes? Deberías tener cuidado con eso.
Yo si, puedo llegar a ser una niñata que se queda noqueada, pero también una suertuda, porque justo ahí, llegó el camarero.
- Les traigo las cartas.
corto, gracioso delantal, barba de días y pelo a melena, de castaño a rubio, por el desgaste del sol. Una guapura de niño, para cualquier hetero. ¡Un momento! ¿Que era Lucía?
- Me apetece pescado
La oí hablar con él y clave mi vista en ella. No lo miraba, consultaba la carta y así, nada podía yo avanzar en mi improvisada investigación sexual.
- Fresco, lo que tengáis de hoy fresco- dije y ambos me miraron. Si nada podía investigar, mejor centrarme en que comiésemos bien- pero no fresco, de era fresco antes de ayer y no lo colocamos, llegan estas dos pavas y se lo meto. Que no, que de pescado se y entiendo.
- Jajajaja- río Lucía y lo hice yo por inercia. ¿Que había soltado mi bocaza?- ¿Te quedo claro o te da una clase?
- Me ha dejado loco.
- Es una enteradilla, se la ve de lejos.
Eh....¿los dos se guaseaban de mi? Me da que si, porque Lucía aún riendo, me dio un toque con su pierna y mare...que no me había dado cuenta yo de lo cerquita que estábamos sentadas. Enteradilla puede, espabilada no tanto.
- Lo pesca la familia. Si no tenéis prisa, os enseño lo fresco que es y esta. Esto ultimo es para la enteradilla.
- Esa soy yo, creo- dije siguiendo la guasa, por que...si acelero, lo disfruto.
- No lo creas y espabila, nos vamos de tourne o de pesca, no se bien- me dijo Lucía tomando mis manos para levantarme y oye, que poco me gusta que me metan prisa. El vino se calentara, eso es un hecho.
- Voy- le dije, ralentizando mis movimientos. - Venga- contestó tirando más de mi.
- Que ya voy- renegué. - Vamos motera- renegó.
- Ay- me queje levantándome. Flojilla soy, mare. - Jajajaja. Motera....eres un caso.
Mareeeeeee, empieza a tomar la costumbre de tocarme y mareeee, hasta que no tope con su cara, face to face, que no me di cuenta.
¿Enteradilla o espabilada? Esta clara la respuesta. ###
Decir que el niño guaperas, de nombre Tony, no era majo, sería mentir descaradamente, porque el niño era majo de definición. Que debimos caerle en gracia o que es así de generoso y hospitalario. La cosa es, que fuimos tras él, mientras nos hablaba de los años que la familia llevaba dedicada a la pesca y como después, surgió la idea del Restaurante. Lucía, le seguía la conversación mejor que yo. Su ventaja, Trini. La niña guapa, a la que robe un beso. Se notaba, que Lucía había pasado muchos veranos en el Hostal de su Tía y en consecuencia, no le resultaba ajeno, nada de lo contado por Tony.
Con ellos hablando y yo asintiendo, me quedo tiempo libre y pude apreciar el sonido del mar llegando nítido a la loma donde se ubica el Restaurante.
Jajaja, ¿a quien pretendo engañar? Si Lucia es bonita de frente, su retaguardia no se queda atrás y atrás como yo iba, pude observarla. El mar y su sonido, pues...para otro momento.
Cruzamos el comedor interior, con pocos comensales, todos guiris, que el españolito tiene tendencia a comer mucho más tarde, bajamos unas escaleras, pasillo, otras escaleras y llegamos a una especie de garaje abierto.
"Que culito tiene mi niña bonita". No, no es ninguna expresión de tipa salida, de guarri, o sobre cargada de testosterona. Es la purita verdad, la que mis ojos pudieron apreciar y ni se, como pude volver a mirarla a los ojos.
Bajando las últimas escaleras, llegó a nuestros oídos, la música que sonaba en esa última planta, Marc Anthony y su dardo a Jenny: "Voy a reír, voy a bailar Vivir mi vida lalalalá Voy a reír, voy a gozar Vivir mi vida lalalalá"
Dardo envenenado para la López y una punzada sagera de deseo para mi. "Ay niña, me vas a matar, si continuas moviéndote así"
Lucía comenzó a bailar, la chica que sentada junto a un abuelillo limpiaba mejillones, subió la música y Lucía, bailo más y más.
"Agüita, niña"
Por algo los gamberros nos sentábamos los últimos en el Colegio, al igual en el cine, en el Bus y donde sea, porque atrás esta la juerga, la diversión y las mejores vistas.
- Hey, mira esto- dijo Tony moviendo grácil su cadera y en dos pasos, Lucía lo seguía y de la mano, bailaban ante las risas de la chica y abuelo "limpia mejillones"-Enteradilla, mueve ese culo- me dijo Tony y quieto parado todo el mundo.
Soy mala, malísima bailando. Un palo tieso imposible de doblar, vamos.
Me quedé parada, mientras ellos bailaban mirándome, como mirándome seguían los otros dos. Hay que fastidiarse, me tocaba bailar, aquí no había barra donde apoyarse y una huida al baño, rompería la simpatía creada.
La chica, a simple vista, bajita, con gafitas y redondita, dejó de mirarme para mirar a la pareja de improvisados bailarines.
" Si, Jamia...lo hacen demasiado bien" Que carajo, soy un palo seco, pero gracia y poca vergüenza tengo, así que, acelere.
- Ven pa,ca niña, le vamos a enseñar a este par a moverse- le dije a la chica. Y mare, otra vez la sensación de mis labios creciendo, mi sonrisa ensanchándose y mi vello erizándose. Estaba clarito. A esa tímida niña, esta motera quería robarle un beso. ¿Cual? Aquel que quita inseguridad y da un empujoncito. Que la niña sera paraita, no tendrá un cuerpo de modelo, pero tiene sonrisa limpia y sincera, que vale millones.
- Traslucida y cristalina, no tienes remedio tú.
Me dijo Lucia y "Ay niña morena, no me susurres a la espalda, que una es muy sensible". - Venga a bailar- el abuelo le dio el último empujoncito y la niña quedó a un palmito de mi.
Tocaba escuchar mis caderas crujir e intentar que algo bonito bailase mi cuerpo. Todo, para que está otra niña, soltase su tierna vergüenza.
- Jejeje, madre mía que locos- me dijo la cría, uniendo sus manos a las mías.
Y si, no es muy lógico, subir a tu moto a una desconocida, detenerte a comer y acabar en un garaje que apesta a pescado bailando salsa, con otra desconocida diferente.
- Raro, no digo diferente, digo raro.
Como no, mis pensamientos salieron en forma de canción y no se como, tras unos pasos acabe bailando con Lucia, mi niña morena.
Y una, es una enteradilla muy poco espabilada, pero mi cintura girando entre sus manos, con su piel tocando la mía, fue clarividente para mi.
La malvada, había dejado de habitar y de existir en mi piel. - ¿Estas bien?
- Después de mucho. Estoy de putisima madre.
No pude serle más sincera a Lucia, el descubrimiento me había dejado ko por unos segundos, los que ella tardó en hacerme la pregunta, yo responderle y que ella, me robase un beso.
###
En pocos minutos, el Restaurante estaba en plena acción. Tony nos abandonó, aunque de vez en cuando bajaba con algún platito dispuesto para nosotras. El abuelo y la nena, hicieron como Tony, y nosotras...nosotras saqueábamos los platos, sin compasión ninguna.
- Uhm....este está rico. Prueba- me ofreció Lucia, y mare. Tiene la manía de darte a probar algo y dejar que sus dedos rocen los labios. Una vez lo resisto, a la segunda mis adentros se remueven queriendo jugar y a la tercera, se ríen como yo misma- Auch...vuelve hacerlo y verás.
De momento no hubo cuarta y mis adentros y yo, nos tuvimos que entretener, entre, mover mis piernas sentada en la mesa cual mañaca, degustar la cosa extraña que Lucía había introducido en mi boca y mirarla, mientras se colaba entre mis piernas, observándome.
¿Que trataba de descifrar? Yo que se, enteradilla si, espabilada muy poco.
En mi defensa puedo decir, que tampoco es que yo pudiera adelantarme, estando como estaba, masticando algo que me sabía a berenjena pero a la vez a miel. Dios, que mezcla más extraña. - ¿Que es esto?- tuve que preguntarle, evitando poner cara de asquillo. Ensalivar y tragar rápido. Por dios, que cosa más mala.
- Jajaja, son berenjenas con miel y están de vicio.
- Pues toma- empuje el plato hacia ella, que yo tengo muchos vicios, no soy quien para juzgar a las enganchadas a las berenjenas con miel- Chutate las que quieras- le ofrecí pero prefirió cogerse un canapé de salmón ahumado.
Es muy sexy verla comer. Lo hace sin brusquedad, mueve sus manos no evidenciando hambre alguna, pero después lo lleva a su boca y sus ojos se cierran denotando satisfacción.
- Dime una canción con miel- me dijo tras un "Uhm" de gustazo por el bocado degustado y un guiño, que a mi me supo como su bocado.
- Esta fácil- contesté decidida, de otra cosa no, pero de cancioncillas esta llenita mi cabeza- Tienes algo especial, particular. Tienes un sabor como de sal me puedes llamar... Amigo. Cielo de papel, aquella noche tenias la miel en el ombligo, desvistete... y sigo.
- ¿Cuantas puedes conocer?
- No se....se almacenan en mi sin ningún sentido ni lógica.
Pasa cuando eres poco espabilada, Lucia estaba entre mis piernas, Lucía continuaba ofreciéndome comida con sus dedos y los dedos de Lucía yo había mordido y ella había respondido mordiéndome la mejilla, de ahí, mi "Auch" anterior.
¿Como era posible que entre nosotras no existiera la barrera física invisible que siempre existe entre desconocidos? No lancé la pregunta, se quedó guardada en mi interior y quien sí preguntó, dando de lleno en mi reciente cicatriz, fue Lucia.
- ¿Tenía miel en su ombligo?
Cicatriz que aún sangra. Puede que la malvada haya dejado de habitar mi piel, pero recordarla, sigue jodiendo y mucho.
- No se si era miel, pero a mi así me sabía- contesté sincera. A fin de cuentas, ¿que ganas engañando a una desconocida? Nada, por lo menos así lo veo yo.
- Tuvo que ser algo muy gordo- me dijo Lucia, tras unos segundos observándome. No me incomoda que me mire, eso es un hecho. Tampoco que trate de adivinarme o adelantarse como ahora lo hacía.
¿Pero para que alargarlo? Para nada. La malvada, sólo fue y actuó como se daba por hecho, arañando almas y dañando sin límites.
- Llegue a casa antes de lo normal y estaba en la cama, con uno de nuestros más allegados amigos. Un clasicazo.
- Zorra- dijo al aire, Lucía. Porque a mi no me lo dijo. Lo hizo desviando su mirada de mi y en su forma de decirlo, había verdadero desprecio. ¿Que contestar cuando el tema malvada sigue doliendo? No se, pero yo sólo emití un leve, "Uhm"- Te deshiciste de una hija de puta de libro. Que se joda.
- Jajaja- reí si. Porque Lucía en plan macarra tiene también su arte. Y si, también es sumamente sexy- En verdad eso hizo, jodió con Rafa y me jodió a mi. Fue un extraño trío.
- Lo dicho, que se joda. Canción de esto, no quiero. Te diré que vamos hacer. Me apetece tomar el café a pie de playa y bañito. Pero como no tenemos ropa, primero nos compramos algo, después, café, baño, buscamos donde ducharnos y fiesta. A mi me suena genial, ¿y a ti?
¿Que como me sonaba? Me sonaba mucho mejor que genial, claro que, no pude contestarle. "Canalla es". Se me volvió adelantar y otro beso me robó.
Tuvo que quedarseme cara de boba total, porque Lucía me tapo la cara con su mano y mareeeeee, se dejó atrapar por mis piernas.
- Motera, vamos.
Ya estábamos con las prisas. Que no me gustan, jolines. Que estábamos requetebien, pegaditas oliendo a pescado, ains.
- Vooooooy, morena.
Y fuimos, teníamos plan y hasta fiesta, gracias a Tony. Pero algo me faltaba. Estaba claro, que mis entrañas estaban a un tris de enfadarse conmigo al no consentirles con besos robados a Lucia, pero sin consentirlos con otra clase de besos robados, no me iba yo de ese restaurante.
Salimos del garaje, subimos arriba, me colé en la barra donde estaba Noe, la niña tímida, y no me lo pensé dos veces.
- ¿Te veremos en la Jaima Noe?
- Jejeje, no se si mis padres me dejarán. - Bue, diles que vienes conmigo, quizás cuele.
- Seguro que si.
- Como sea, dame un besazo guapísima. - Jaja ay Valeria.
Y fue mío. Su sonrojada mejilla, me supo a gloria. "Ay niña, cuantos piropos te quedan por recibir".
- ¿Existe alguna mujer a la que no mimes?
Fue la pregunta con cierto sarcasmo que me hizo Lucia, cerca de mi moto y no, puede que no la haya. Pasa, cuando eres fiel devota de la diosa feminidad.
Pero un momento. Pena de ser tan poco espabilada. ¿Como sabía Lucia que yo lo era? Dijo zorra, habló en femenino y ahora hablaba de mujeres. ¿Como lo supo?
- Cristalina, motera. Eres cristalina.
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"Y si te ame pudo ser un momento de locura. Y esta vez no hay después. Descubrí que estoy a prueba de ti... Prueba de ti..." No falla, oída por ahí un par de veces y yo la tatareaba sabiéndola sin saberlo. ¿Que parte de nuestro cerebro propicia tales cosas? A saber. Lo mismo un día me pongo y lo investigo. Venga si, como tantas cosas que digo haré y luego...
Lo raro..."no digo diferente, digo raro" Ya estamos, ains. Fue que no me planteé nada, ni me comí la cabeza. No fue como cuando quedas con alguien a quien conoces de poco y tratas de impresionarla en todos los aspectos.
Te arreglas de una manera más especial, tratas de recordar cual es tu libro favorito, grupos musicales, película o color de la suerte. Tienes pensados temas a los que recurrir si el silencio llega, centrándote, para jamás parecer extremista. Como por ejemplo...
- ¿Que opinas de los toros?
- Es un animal, como tal merece los mismos derechos que el resto. Pero también es cierto que es una fiesta nacional, que da trabajo, turismo y que, bueno habría que saber llegar a un; ni pa ti, ni pa mi.
Que carajo, a mi gustan los toros y la fiesta. Pero no, nada de eso hice con Lucia. En el centro comercial, no busque un tipo de ropa concreto, ni siquiera pensé en que clase de bikini me sienta mejor.
En realidad, lo elegí todo, como si fuese con Bea, mi niña del alma. Amiga desde la infancia e incansable compañera.
Tarareando estaba y tarareando me encontró Lucia.
- Las canciones de esa mujer, se repiten una y otra vez. Escuchado un disco, los has escuchado todos.
Así es Lucia. Te segrega la información y después sentencia. Es algo que me gusta de ella. Hay quien se cree que con el don de la verdad, pero nunca los sacas del; porque si. Ella te explica primero y después se reafirma.
Y yo, pues...continúe tarareando. Pasa cuando eres como yo. Seeh, para que engañarse. Ella opina eso de Malu y yo no tenía opinión, básicamente porque me debatía entre la camiseta blanca o azul clarito.
- ¿Blanca o azul?- termine por preguntarle a ella. Si era mi compañera de compras, pues jolines que ayudara en algo. Jejeje caradura soy, mare.
- Blanca, yo lo tengo todo. - Yo también.
Ay mare. Fue decirlo y ambas nos quedamos mirando la prenda que con mi mano blandia.
Lo dicho, que elegí la ropa como cuando voy con Bea, por pura comodidad y no hay bikini más cómodo, que unas braguitas y listo.
- Eh..- dijo Lucia. Y lo de que dijo es mucho decir. Aunque fue lo justo, para que yo pasara de mirar las que serían mis braguitas para mirarla a ella. Joder, tanta comodidad, tanto no comerme la cabeza y a la primera de cambio, yo me ponía hacer top less, normal que lo flipase. Pero entonces, sus ojos comenzaron a brillar y su sonrisa creció y creció, hasta que de debajo de unas prendas que colgaban de su brazo, sacó unas braguitas como las mías, sólo cambiaba el color, las mías negras, las suyas azul- Jajaja
- Jajaja
Me contagió su risa y si, ambas somos de "lolailos" al aire y en libertad. ¿No es genial? - Al probador, motera.
Eah, estaba claro que le gustaba organizar, por los bailes echados en el restaurante, se puede decir que gusta de llamar la atención, además le gusta llevar la razón y esta más que clarísimo, que de carisma va sobrada. ¡Hostis putis!
Estaba pensando. Lo hice camino al probador, lo hice probándome lo que sería mi vestimenta de la tarde. Pañuelo ancho estilo hippie como falda color crema y la camiseta blanca. Debajo, el bikini braguita y unas sandalias, monas de monisimas por cómodas. Y continúe haciéndolo, cuando dado el visto bueno, me senté en el taburete del probador.
Que no soy yo, de quedarme mirándome en el espejo. Me queda bien, pues listo. ¿Mirarme más para que? Seguro algún defecto me encuentro y eso es sufrir para nada. ¿No dicen que la naturaleza tiende a compensar lo descompensado? Pues si algo tengo mal, que mi misma naturaleza lo arregle, ¿no?
- ¡Eres Leo!- exclame victoriosa. Tanto pensar sobre la protagonista de mi día, me llevó a esa conclusión.
- Jajaja ¿que?
Su risa mare, como me gusta oírla reír. Penita que no la veía. - Que eres Leo de signo zodiaco.
- ¿En serio crees en eso? - Pues...pues...pues...
Bien, esa técnica mía del "pues" repetido, da tregua para pensar. No es que crea, pero mentiría si dijera que cada mañana no busco el horóscopo en el periódico y leo el mío y el de mi gente más allegada. De ahí a creer, es mucho. Pero si he aprendido más o menos, las características de cada signo, y mi niña morena es Leo, eso está clarito.
- Va, dime que dirías hoy de Leo- bromeo Lucía y dejó de escucharse ruido en su probador. Puede que se hubiese sentado como yo y sólo el Pladul, entre los dos probadores nos separaba.
- Me fumaria un cigarro- dije dejando escapar mis pensamientos. Se está tan a gustito con ella, da igual donde, que me apetecía de verdad.
- A mi también me apetece-me contestó bajito. Pasa que mi cabeza, busco comodidad en el Pladul y este debía ser fino.
- En fin, querida Leo - Jajaja
- Pero no te rías, ¿eh? - No venga, motera sigue. - Ay
- Jajaja que no es meterte prisa.
- No, claro que no. Ahí voy. Querida Leo, tú pareja se queja del alojamiento que has encontrado, también lo hará de los kilos que has engordado, de la playa y hasta de tu conversación. Amigo Leo, mandarla a tomar viento, así lo quiere Saturno y una vez te sientas libre, frecuenta los garitos más enrollaos y deja que el mundo conozca tu verdadero yo. Ese ser salvaje, indomable e imprevisible regido por Marte. Mi consejo querida Leo, es que deberías hacerte con uno mono adulto que te acompañe en tus correrías. Por economía, trata de que el chimpancé se enganché al tabaco de liar y no al otro. Eso es todo, querida Leo.
Silencio, tras mis palabras no hubo risa, que era lo que yo esperaba, ni Lucía preguntó por si yo era el chimpancé, que era lo que yo temía. Pasa cuando vas de graciosa por la vida, puedes meter la pata unas cuantas veces. Pero la niña que había al otro lado, no diré que ya dolía, pero si me importaba. Y como graciosa y payasa, puedo serlo un rato. No espere más. Un pie en el taburete y arriba, colgada del pladul barrera. ¿Chimpace yo? Jejeje puede que un poco.
- Con esta pinta, puede que un mono parezca- dije queriendo lo que tuve. Su sonrisa, sentadita en el taburete. "Ay niña, pero que bonita eres".
- Motera, esta demostrado. Eres un caso- me dijo levantándose y un poco más y me caigo. Cuando me subí ahí, no calcule el riesgo. Lucía es alta y yo quedaba colgando. A un sólo palmito de su cara, que quede. "Ay...que alguien me devuelva el suspiro que ha vuelto a quitarme"
- Jajaja, ¿cafelito?- reí para compensar la falta de aliento que su cercanía me estaba provocando, sin saber, lo que estaba provocando.
- Cafelito.
- Bien, ahora debería bajarme. Pasa que se me está incrustando la madera ésta en las costillas. - No se, aquí eres tú la mono. Yo solo soy la leona.
Cerquita de mi cara, a un palmito nada más y Lucía dijo esas palabritas, bajito y no joder. Otro beso en mi mejilla que se llevaba y otra vez mis labios moviéndose inventando un beso no robado.
Ay, ay, ay y ayyyyyyyy, ¿no es de arte mi niña morena? ###