Cambio climático, relaciones con modernidad y globalización
Cs. Económicas y Políticas Verónica Méndez
2019 – 2do C.
Ensayo
Trabajo Integrador Final
Andrés Mansilla Lic. en Publicidad
101175
Cambio climático, relaciones con modernidad y globalización
Resumen
El tema a desarrollar en este ensayo será el cambio climático, su relación con la modernidad en cuanto a impacto económico, político y social, así como también con fenómeno de la globalización.
Nos apoyaremos en conceptos de distintos autores, entre ellos las consecuencias de la modernidad de Giddens y la noción de globalización planteada por Beck.
La selección del tema se dio debido a que es una problemática actual, en la que pueden identificarse y diferenciarse de manera clara los conceptos vistos en la materia.
Palabras clave:
Economía – Política - Cambio Climático – Modernidad - Globalización
Cambio climático, relaciones con modernidad y globalización
El cambio climático constituye la mayor amenaza medioambiental a la que se enfrenta la humanidad.
Es el mal de los tiempos actuales y sus consecuencias pueden ser devastadoras si no se reduce drásticamente la dependencia de los combustibles fósiles y las emisiones de gases de efecto invernadero.
Además de ser un problema global, alcanza una perspectiva ambiental, política, económica y social en la que las peores previsiones también implican enormes pérdidas económicas. Y es que cuanto más se tarde en actuar, mucho más elevadas serán las inversiones para la adaptación al aumento de la temperatura.
El sector energético, debido a su uso de energías sucias —petróleo, carbón y gas—, es uno de los mayores contribuidores al calentamiento global. Unas 90 empresas son responsables de casi las dos terceras partes de las emisiones mundiales, ya que siguen generando buena parte de su electricidad usando fuentes no renovables. La solución a esta problemática sería acelerar la transición a un sistema energético eficiente, inteligente, 100% renovable y democrático. Utilizando energías renovables se conseguirán paliar los efectos del cambio climático y lograr una eficiencia energética que generará puestos de trabajo y reducirá los costes de electricidad.
Giddens menciona que una de las principales condiciones que hicieron posible el surgimiento de la modernidad fue el proceso de industrialización, que comienza en el SXVIII con la Revolución Industrial y el establecimiento del capitalismo como modelo de orden social. Aquí se dieron importantes cambios, la mercantilización de los bienes de consumo y las fuerzas de producción. También se instaura el concepto de la división del trabajo, el surgimiento del proletariado como nueva clase social y el fenómeno que Marx daría a llamar alienación, donde el producto de su trabajo no le pertenece al trabajador.
Si bien es cierto que nuestro planeta ha sufrido ciclos de calentamiento y enfriamiento a lo largo de su historia geológica producidos por causas naturales, los actuales procesos de cambio climático y calentamiento global tienen su origen como consecuencia del proceso de industrialización que menciona el autor.
L. Valencia (2015) plantea la siguiente reflexión sobre el tema:
La Revolución Industrial, no solo incrementó la cantidad de gases de invernadero -dióxido de carbono, metano, óxido nitroso- en la atmósfera, sino que también aceleró la destrucción de ecosistemas a fin de contar con materias primas y tierras para la producción. Es decir, que el cambio climático comenzó junto con la expansión del capitalismo industrial en todo el planeta.
El cambio climático, no es un proceso exclusivamente perteneciente a la temática medioambiental, sino que es un fenómeno social, económico, político y cultural de alta complejidad.
No es factible que la presencia y actividades de los grupos humanos se dé en completa armonía con la naturaleza, pues de una y otra manera la búsqueda de alimentación y vivienda por las comunidades representan daños a los ecosistemas. En un principio, en los tiempos previos a la modernidad, el uso de los recursos naturales por parte de la sociedad no representaba la problemática actual, pues la capacidad de recuperación, cambio y adaptación de la Tierra no era superada.
Solórzano (2016) señala en su artículo que el problema se da debido a la acelerada actividad industrial del capitalismo, consecuencia de la creciente demanda de recursos naturales y humanos para darle viabilidad a un modelo de desarrollo económico que contamina, degrada y extingue exponencialmente al medioambiente.
Ese modelo está basado en la quema de recursos fósiles -petróleo, gas y carbón- y, por ende, en la emisión de gases de efecto invernadero en la mayor parte de las actividades cotidianas de la sociedad: transporte, vivienda, alimentación, comercio, entretenimiento, entre otros.
Frente a esta situación, el capitalismo oscila entre dos estrategias: por un lado, una campaña de negación tendiente a presentar al calentamiento global como una teoría más que como un hecho, y por otro lado presentar soluciones al problema a través de políticas verdes que no cuestionan el modelo de acumulación y explotación que son los verdaderos generadores del problema.
Sobre la primera estrategia, se pueden reflejar los siguientes términos:
La campaña de la negación tiene como principales impulsores a corporaciones petroleras, automotrices, metalúrgicas y empresas de servicios públicos, que son las principales responsables del aumento de la temperatura global. Estas organizaciones crearon grupos de presión como la
Global Climate Coalition y el Consejo de Información del Ambiente, que rápidamente contrataron científicos y especialistas en relaciones públicas para convencer a periodistas, gobernantes y al público en general de que los riesgos del cambio climático son muy inexactos como para justificar políticas de regulación sobre los gases de invernadero. (L. Valencia, 2015).
Sin embargo, las industrias mencionadas no son las únicas que tienen intereses en negar el cambio climático debido a los beneficios económicos que le traería. Las aseguradoras podrían incrementar sus ganancias con el aumento de los desastres naturales que se incrementan año a año. Las empresas constructoras se beneficiarían construyendo casas adaptadas a los desastres y con sistemas de ahorro de energía. Las grandes compañías agrícolas podrían vender cultivos transgénicos resistentes a los cambios de temperatura y a las nuevas plagas.
Siguiendo los lineamientos de las corporaciones, la política exterior de los países en materia de cambio climático, particularmente de los que emiten más GEI, no responde a responsabilizarse sobre el daño ocasionado a la naturaleza o solidarizarse con los países más pobres, los cuales son los más afectados por las alteraciones climáticas. Su política está orientada a salvaguardar sus intereses, la viabilidad de su sistema económico y la participación y competitividad de sus empresas.
Lo mencionado anteriormente también está relacionado con el concepto de globalización.
Este es un proceso económico, tecnológico, político, social y cultural a escala mundial que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo uniendo sus mercados, sociales y culturales, a través de una serie de transformaciones sociales y políticas que les dan un carácter global. Al igual que la modernidad, se puede marcar a este fenómeno como uno de los originadores del cambio climático.
C. Ochoa García (2015) relaciona estos conceptos en su texto:
La globalización en base al capitalismo, genera un gran número de efectos negativos para el medio ambiente, debido a diferentes factores entre los cuales se encuentra el hecho de que los mercados internacionales constantemente generan un aumento en gran escala de los recursos energéticos y como consecuencia se incrementa la emisión de sustancias contaminantes, las cuales producen a su vez el cambio climático y el calentamiento global, que actualmente
representa una amenaza para el desarrollo humano y afecta a todos los habitantes de todos los países.
Los países más pobres presentan además otra problemática, ya que se ven en la posición de sobreexplotar sus recursos naturales, debido a las altas demandas generadas por los consumidores y de igual forma por la necesidad de cubrir diversas deudas externas que han adquirido con los países ricos, ya que son estos quienes se encargan de explotar los recursos generando mayores beneficios.
Todo esto conduce, como menciona Giddens (2004), a una pérdida de soberanía y autonomía en la toma de decisiones por parte de estos países, ya que el mismo proceso de globalización les impide mejorar sus estándares medioambientales, y hacer que las empresas multinacionales respeten el medio ambiente.
Relacionándose con este punto, C. Ochoa García (2015) expresa: “La regulación de la economía, las normas que regulan el empleo, la legislación medioambiental, y la ordenación del territorio son ahora consideradas como obstáculos a la competitividad global.”
Bibliografía
• A. Giddens (1994), Consecuencias de la Modernidad.
• A. Giddens (2004), Un mundo desbocado. Los efectos de la globalización en nuestras vidas.
• C. Ochoa García (2015), Consecuencias de la globalización en el manejo del medio ambiente, Gestiopolis.
https://www.gestiopolis.com/consecuencias-de-la-globalizacion-en-el-manejo-del-medio- ambiente/
• F. Solórzano (2016), Dinámica, escalas y dimensiones del cambio climático, Revista de Ciencias Sociales de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México.
• Greenpeace Internacional (2019), Cambio Climático.
https://es.greenpeace.org/es/trabajamos-en/cambio-climatico/
• L. Valencia (2015), Capitalismo y cambio climático, La Izquierda Diario.
http://www.laizquierdadiario.com/Capitalismo-y-cambio-climatico