Tito (parte 7)
No somos mejores… fuimos rescatados
I. Introducción
a. Estamos en la séptima y penúltima semana del estudio de la carta a Tito b. El nombre que le hemos dado a esta serie “Cristianos fuera (dentro) de
este mundo”
c. Hasta ahora hemos visto instrucciones para el gobierno de la iglesia, la vida de sus miembros, la importancia de vivir en el mundo y ser parte de él y el llamado a sujetarnos a nuestros gobernantes
d. El texto de esta semana es quizás mi favorito del libro de Tito
i. No solo es muy adecuado con el hecho de que hoy celebramos bautizos
ii. Nos habla de lo que la gracia de Dios hace en nosotros
iii. Nos habla de cómo podemos cumplir el mandato de sujetarnos a nuestras autoridades
iv. Nos llena con una esperanza maravillosa, tanto para nosotros como para aquellos que amamos
II. Éramos (Tit 3:3 “Porque nosotros también éramos en otro tiempo
insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.”)
a. En la Biblia, un necio es aquel que dice en su corazón “no hay Dios”
i. Sal 14:1 “Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien.”
ii. Un necio no es necesariamente un ateo declarado, sino alguien que vive como si Dios no existiera. El ignorar a Dios es la
definición de necedad
iii. Una persona desobediente es alguien que rechaza a Dios y quiere gobernar su propia vida
iv. El vivir ignorando a Dios nos lleva a patrones de conducta que nos esclavizan
1. Endiosamos nuestros deleites
2. Terminamos atrapados por nuestros hábitos y deseos v. Este rechazo a Dios afecta todo lo demás
1. Cómo éramos – esto es la manera en que nos comportamos en el mundo
2. Cómo vivíamos – esto es la manera en que pensamos y vemos al mundo
vi. Debido a que nuestra relación con Dios está mal, nuestras relaciones con otros también lo están
1. Hemos vivido en malicia y envidia
a. Malicia es desear que le pasen cosas malas a otros b. Envidia es desear que cosas buenas no le hubieran
pasado a otros
2. Nos hemos vuelto aborrecibles y hemos aborrecido a otros b. ¿Por qué, si vamos a hablar de la misericordia de Dios, comenzamos
hablando de lo que éramos?
i. El evangelio no se trata de lo maravillosos que éramos o somos, sino lo increíble que él es y lo maravillosa que es su obra por nosotros
ii. “La realidad es que nunca vamos a entender la maravillosa
bondad y el amor de Dios hasta que enfrentemos la realidad de lo que éramos sin él” Tim Chester
c. “Porque nosotros también éramos…”
i. Esta es quizás una de mis frases favoritas de todo este libro ii. Venimos hablando de someternos a nuestras autoridades
1. La semana pasada hablamos de que estas son corruptas y/o corruptibles
2. Hicimos la preguntas de ¿Cómo podemos sujetarnos a autoridades así?
3. Esta es la respuesta… nosotros también éramos
a. No queramos pararnos en un lugar de superioridad moral sobre ellos, nosotros también nos hemos corrompido
b. Mirémoslos con misericordia, recordando que Dios pudo salvarnos a nosotros y puede salvarlos a ellos
i. Esto es clave a la hora de enfrentar una crisis nacional como la que estamos pasando ii. En la historia de Samuel que estamos usando
para la campaña de #yosoysamuel, vemos cómo funciona esto (1Sa 16:1 “Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey.”)
iii. Podemos ver un corazón pastoral, lleno de misericordia en Samuel
iv. Samuel no estaba feliz porque el reinado de Saúl se estaba derrumbando
v. El corazón pastoral o la tristeza de Samuel no anulaban la necesidad de la justicia de Dios sobre Saúl
vi. Dios lo había puesto, Dios lo estaba quitando, pero ¿podría todavía haber misericordia para él como persona?
iii. Hay una increíble esperanza en saber que podemos llegar a un
“éramos”
1. El mundo es contradictorio, por un lado nos dice que lo único constante es el cambio, por el otro lado nos dice que las personas no pueden cambiar
2. En Cristo podemos cambiar
a. Podemos experimentar una transformación genuina b. Podemos ser hechos nuevos (2Co 5:17 “De modo
que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”)
i. El borracho puede ser sobrio ii. El mujeriego puede ser fiel
iii. El homosexual puede dejar de serlo iv. El mentiroso puede ser un amante de la
verdad
v. El perseguidor de la iglesia se puede convertir en un ferviente plantador de iglesias
3. Hay esperanza para nosotros… hay esperanza para los que amamos
iv. Es necesario el recordatorio de lo que éramos ya que se nos olvida y nos podemos volver fariseos, santurrones, criticones
v. Es necesario recordar que ya no tenemos que comportarnos de esa manera… eso era, pero ya no soy
III. Salvados por Dios (Tit 3:4-6 “Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, 5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, 6 el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro
Salvador,”)
a. “Pero… nos salvó”
i. La historia no termina con lo que éramos, termina con lo que él hizo
ii. No importa que tan lejos que hayas desviado, en Dios hay un
“pero”
b. ¿Por qué nos salva Dios?
i. No hay razón por la que Dios nos deba salvar, no tenemos nada que ofrecerle o que le pueda sumar a Dios
ii. Nos salva por la bondad de Dios y por su amor para con nosotros iii. Todavía aclara, por aquello que nos creamos buenos o que hemos
hecho mucho bien, “no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho”
iv. Dios no nos vio y después de ponernos en la balanza dijo “no están tan mal… veo potencial”
v. El vio rebeldía, malicia, envidia y odio… vio mil razones para condenarnos
vi. La clave aquí está en las palabras “sino por su misericordia”
1. Esta es la razón por la que somos aceptados delante de Dios
2. Este es el fundamento de nuestra confianza y esperanza en Dios
vii. Dios nos salva por su misericordia. Si crees que te has salvado porque hay algo aceptable en ti o porque Dios debe salvar a todos, necesitas releer el versículo 3 y sentir el peso de la realidad de quienes somos (éramos)
c. Un dato interesante es que tendemos a ver a Dios Padre como el enojado de la Trinidad y a Jesús como la versión bonachona de Dios…
fue la bondad de Dios la que se manifestó
i. Nuestra experiencia con Dios comienza con la iniciativa misericordiosa del Padre
ii. En su misericordia envía al Espíritu Santo para que nos regenere y nos renueve
1. El Espíritu Santo nos renueva para que podamos creer a. Estábamos muertos
b. El Espíritu Santo nos hace nacer de nuevo para que tengamos ahora la habilidad para creer y acercarnos a Dios
c. 1Co 12:3 “… nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.”
2. El Espíritu Santo abre nuestros ojos para que podamos reconocer a Jesús
iii. Al reconocer a Jesús, su gracia nos justifica y nos hace herederos (pero me estoy adelantando)
iv. Ahora, el Espíritu Santo, sigue guiándonos de regreso a Jesús y nos mantiene en el camino junto con Dios
d. Es importante notar que el Espíritu Santo ha sido derramado abundantemente sobre nosotros
i. Aunque creemos que si existe una experiencia empoderadora del Espíritu Santo sobre sus hijos, no es una reservada solo para algunos o una que haya que ganarse
ii. Dios da de su Espíritu a quien se lo pida (Luc 11:13 “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”)
iii. Nos da a su Espíritu por Jesucristo nuestro Salvador
1. Hay casas donde se nos ha recibido por nuestra relación con el hijo
2. Hemos recibido algo o comido en la mesa de alguien porque éramos amigos de su hijo
3. Sin esa relación no nos hubiéramos sentado en esa mesa 4. ¿Cuánto más se deleita Dios en nosotros por Jesucristo, Su
hijo, nuestro salvador?
5. Dios nos da, no solo el sentarnos en su mesa, sino el ser llenos de su Espíritu Santo… por nuestra relación con su hijo
e. Algunos creen que “el lavamiento de la regeneración” es una referencia al bautismo en agua
i. El bautismo no es el momento en el que sucede la regeneración ii. El bautismo es la gran celebración del hecho de que fuimos
regenerados
IV. Conclusiones (Tit 3:7 “para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.”)
a. El Espíritu Santo viene a nosotros también para algo… nos recuerda de quienes somos y nos da la confianza que necesitamos (Rom 8:16 “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.”)
b. No solo somos salvados de algo, sino también somos salvados para algo… somos salvados para ser herederos de Dios (Rom. 8:17 “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.”)
c. Es solamente cuando entendemos que es por la gracia de Dios que entonces llegamos a tener una verdadera esperanza de vida eterna i. Si mi esperanza es en lo que yo he hecho, nunca voy a estar
complemente seguro
ii. Siempre voy a preguntar si hice suficiente
d. La misericordia de Dios es increíble… ¿Cómo la medimos?
i. No hay nada más que él hubiera podido darnos ii. No hay nada más que él hubiera podido hacer
iii. No hay nada más que él hubiera podido prometernos e. Y ¿a quienes hace todo esto?
i. A los insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de
concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.”
ii. Rom 5:8 “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”