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(3) Lina Castañeda Untitled-1.indd 3. 11/20/10 3:21 PM.
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(5) “There is nothing so strange in a strange land as the stranger who comes to visit” - Dennis O’Rouke. Untitled-1.indd 5. 11/20/10 3:21 PM.
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(7) La piel es el borde del cuerpo, el límite entre el yo y todo lo que no lo es, por tanto al contener la experiencia del individuo y a la vez ser una superficie en contacto permanente con el entorno, se convierte en un lienzo que acumula marcas a través del tiempo, como huellas de las experiencias que hacen parte de la vida. Yo era una persona inconforme con mi figura y con un estado de salud delicado a causa de mi peso, por estas razones decidí someterme a un bypass gástrico. Este procedimiento ha hecho que los últimos meses de mi vida hayan estado llenos de cambios radicales en mi cuerpo y en mi mente, cambios que han replanteado completamente quien soy, cómo me relaciono con el entorno y cómo se relacionan conmigo las personas que me rodean, afectando directamente la percepción de mi cuerpo y del mundo. Mi tesis se centra en la piel como memoria e identidad. Más que un órgano, la piel es un conjunto de órganos, que entre muchas funciones, es capaz de manifestar a un observador externo características físicas variables según la condición particular de cada individuo. El pasado de una persona se encuentra impregnado en la piel, en mi caso se hacen visibles las huellas de una pérdida de peso radical. Tengo marcas, estrías, pliegues y cicatrices que hacen hincapié en mi cambio, en mi decisión, en un periodo de mi vida que debo procesar y está pronto a desaparecer. Esta investigación que parte de mi experiencia personal ha tomado forma plástica a través de fotografías que centran la mirada en fragmentos de mi cuerpo que se convierten en paisajes completos. Estas imágenes que a primera vista no son explícitas, tienen un tinte de extrañeza gracias a los volúmenes y texturas de la piel.. Untitled-1.indd 7. 11/20/10 3:21 PM.
(8) A continuación presento un breve relato de la experiencia que ha llevado a esta investigación, datos y teorías psicoanalíticas en torno a la piel, diferentes perspectivas del cuerpo en el arte para luego presentar algunos referentes, aspectos formales de la fotografía y la conclusión de mi proyecto.. Untitled-1.indd 8. 11/20/10 3:21 PM.
(9) A lo largo de toda mi vida siempre fui la misma, tuve etapas de cambio; sin embargo creo que nunca tuve que afrontar una transformación que trasgrediera todos los aspectos de mi existencia. Asimilar un cambio físico tan agresivo, como el que he vivido en estos últimos meses, ha constituido una experiencia única. Un proceso en el cual he tenido que establecer límites nuevos no solo para mi mente sino también para mi cuerpo, además de crear la costumbre de ser vista de manera diferente por toda la gente que me rodea, lo cual hizo reevaluar quien soy. La pregunta de identidad atravesó mi mente más de una vez. Asimilé más de una personalidad durante todo este tiempo, para darme cuenta que todos estos altibajos, se quedarían en eso, en altibajos, que después de un tiempo se estabilizarían, de igual manera que se equilibró mi peso y por ende mi guardarropa; lo que me hizo reflexionar que todas estas vivencias terminan siendo pasajeras, no estoy diciendo que no sean relevantes, pero a partir de ellas no se puede crear algo sólido, todo se queda en el aire y hasta cierto punto desvanecen en el mismo. El tema de identidad me hizo pensar en las huellas que quedan, en lo palpable del cambio, en el registro y la memoria de una búsqueda forzosa que me hizo preguntarme por algo más grande que el hecho de haber perdido peso. Por todas estas razones la piel se convierte en el punto central de mi argumento. Como no pensar en la piel, si finalmente esta es la que nos contiene, nos envuelve, nos permite sentir y crear relaciones con el mundo exterior, nos limita del otro y guarda nuestra memoria. A través de ella experimentamos como sujetos. Aunque todas estas características son de gran importancia para mí, me concentro en un aspecto que tiene gran relevancia para el desarrollo de mi proyecto.. Untitled-1.indd 9. 11/20/10 3:21 PM.
(10) La piel es susceptible a todo tipo de experiencias y lo más interesante de esto es que la piel no se olvida de las consecuencias que estos factores ejercen sobre ella, queda marcada guardando una memoria que generalmente queda olvidada o es forzosamente borrada por la mente o por procesos quirúrgicos. La piel no solo nos identifica porque sabemos dónde empezamos y terminamos, porque contiene al otro, o porque somos de diferente color o morfología, sino porque en ella se encuentran marcas que determinan quienes somos. Y no hago referencia a las huellas dactilares que nos brindan la unicidad, si no a las diferentes marcas que quedan grabadas en la piel a medida que el sujeto toma decisiones, impregnando nuestro pasado en nosotros mismos. Resaltar esa memoria que se encuentra en la superficie del ser humano para ser vista por el otro sin perder su cualidad intima es el eje de mi proyecto. Poner en evidencia la memoria de la piel. Ver Anexo 1: Diario. Untitled-1.indd 10. 11/20/10 3:21 PM.
(11) “Cuerpo representado, cuerpo origen de la inspiración, cuerpo que desea y se funde con la materia, cuerpo deviniendo materia, cuerpo imaginario que funda lenguaje, cuerpo que expresa y crea cultura, cuerpo que pinta y gestualiza, cuerpo producido en el es pectador, cuerpo cercenado. El cuerpo como obra, la obra como cuerpo, en fin un tema fecundo, problemático y lleno de sugerencias.” - Arte y Cuerpo. Arte Internacional. Editorial Evidentemente el cuerpo es un tema recurrente en el arte, no en vano existen diversos estudios que se dedican a su análisis; bien decía la editorial de la revista Arte Internacional en su número dedicado al tema “¿Cómo no pensar en las múltiples relaciones que se dan entre el cuerpo y el arte? Cómo no hacerlo cuando es indiscutible que la imagen visual y la creación artística remiten de una y otra forma a diversas concepciones, concepciones y usos corporales.” Por ejemplo, en Cuerpo gramatical: Cuerpo, arte, y violencia, José Alejandro Restrepo hace un análisis y cita a Foucault: “Foucault mostró cómo el cuerpo está impregnado de historia y cómo la historia destruye los cuerpos. De manera traumática o de forma sutil siempre es posible leer estos cuerpos gramaticalmente, como emisores de signos y como superficies de inscripción.” Él habla de la posibilidad de reconstruir los hechos del pasado por medio del estudio de los cuerpos, mi preocupación puede llegar a ser la misma, sin embargo existe una gran diferencia, pues las marcas que me interesan a mi son las que no son impuestas por terceros si no las que van apareciendo en la piel. Así mismo a mi no me interesa crear una investigación donde la historia que se rescata sea la universal, si no que busco resaltar una historia individual a través de la fotografía de estos signos.. Untitled-1.indd 11. 11/20/10 3:21 PM.
(12) “El cuerpo, la piel: todo el resto el literatura anatómica, fisiológica y médica. Músculos, tendones, nervios y huesos, humores, glándulas y órganos son ficciones cognitivas. Son formalismos funcionalistas. Mas la verdad es la piel. Está en la piel, hace piel: auténtica extensión expuesta, completamente orientada al afuera al mismo tiempo que el envoltorio del adentro, del saco lleno de borborigmos y de olor a humedad. La piel toca y se hace tocar. La piel acaricia y halaga, se lastima y se despelleja, se rasca. Es irritable y excitable. Toma el sol, el frío y el calor, el viento, la lluvia, inscribe marcas del adentro –arrugas, granos, verrugas, excoriaciones- y marcas del afuera, a veces las mismas o aún grietas, cicatrices, quemaduras, cortes” 58 Indicios sobre el cuerpo Extensión del alma Jean-Luc Nancy En el libro El ombligo de Adán, Michael Sims nos propone un recorrido iniciático por el cuerpo humano. En doce capítulos, que van de la cabeza a los pies, el autor nos explica los secretos mecánicos de nuestra anatomía, pero también cómo la mitología, la religión, la historia o la cultura popular han ayudado a conformar la visión que tenemos de la misma. Nos dice Michael Sims que «a ninguna parte del cuerpo le falta una historia, ya sea natural o cultural» En el capítulo dedicado a la piel, menciona al igual que Anzieu el mito griego de Marsias para hacer comprender lo que es la piel una vez nos hemos hecho a la idea de cómo estaríamos sin ésta. Menciona datos curiosos como que aproximadamente el 16 por ciento de nuestro peso es piel, a cuyo cuidado dedica el metabolismo entre un 5 y un 8 por ciento de su labor. Dice Sims “Cuando observamos un cuerpo desnudo –el rostro de un niño o el cuerpo de una persona querida- vemos el paisaje ondulado de su piel que lo define y lo protege”.. Untitled-1.indd 12. 11/20/10 3:21 PM.
(13) También menciona como las células de la piel obedecen un crecimiento definido hasta cierto punto de manera que definen los límites de la persona, me interesa particularmente ésta frase del texto: “Sin estas células no podriamos parar de crecer, no adquiririamos ninguna forma. La piel es la frontera dentro de la cual nos convertimos en animales individuales que se mueven autónomamente por el mundo” Esto me hace pensar como en mi caso por los cambios radicales de peso en los ultimos meses, está sobrando tanta piel que aunque aparentemente no tengo ninguna forma, he logrado rescatar mi propio paisaje corporal capturado a traves de los fotografías.. Untitled-1.indd 13. 11/20/10 3:21 PM.
(14) La piel ha interesado a varias ramas del conocimiento entre estas al psicoanálisis, especialmente al doctor Didier Anzieu (Melun, 8 de julio 1923 - París, 25 de noviembre 1999) psicoanalista francés, conocido por sus estudios sobre el autoanálisis de Freud y la dinámica de grupos, así como por su teoría del „Yo-piel“, que describe la formación del pensamiento y de la personalidad a través de las experiencias táctiles (Wikipedia) de particular interés en mi investigación. En su libro El Yo-Piel propone: “la piel es la envoltura del cuerpo, de la misma forma que la conciencia envuelve al aparato psíquico” proponiendo equivalencias y analogías entre el yo y la estructura psíquica, y la piel al organismo biológico. Para dar más luces sobre el tema enumera una serie de datos, de los que voy a reseñar los más interesantes a continuación: • Su estudio pone el acento en la piel, como dato originario de orden orgánico e imaginario a la vez y como sistema de protección de nuestra individualidad al mismo tiempo que como primer instrumento y lugar de intercambio con los demás. (Pág. 15) • El Yo-Piel es una realidad de orden fantasmático representada en las fantasías, los sueños, el lenguaje corriente, las actitudes corporales y los trastornos del pensamiento a la vez, y también, proporciona el espacio imaginario que constituye la fantasía, el sueño, la reflexión y cada organización psicopatológica. (Pág. 16) • El Yo-Piel es una estructura intermedia del aparato psíquico; intermedia cronológicamente entre la madre y el bebé, intermedia estructuralmente entre la inclusión mutua de los psiquismos en la organización fusional primitiva y la diferenciación de las instancias psíquicas correspondientes a la segunda tópica freudiana (Pág. 16) • Su idea del Yo-Piel es, intencionalmente, antes que un concepto, una vasta metáfora. (Pág. 17) Untitled-1.indd 14. 11/20/10 3:21 PM.
(15) • Por su estructura y sus funciones, la piel es más que un órgano, es un conjunto de órganos diferentes. Su complejidad anatómica, fisiológica y cultural, anticipa, en el plano del organismo, la complejidad del Yo en el plano psíquico. De todos los órganos de los sentidos es el más vital: se puede vivir ciego, sordo, privado de gusto y de olfato. Sin la integridad de la mayor parte de la piel no se puede sobrevivir. La piel tiene más peso (el 20% del peso total del cuerpo en el recién nacido; el 18% en el adulto) y ocupa mayor superficie (2.500cm2 en el recién nacido, 18.000 en el adulto) que cualquier otro órgano de los sentidos. Aparece en el embrión con anterioridad a los otros sistemas sensoriales (hacia el final del segundo mes de la gestación, precediendo a los otros dos sistemas proximales, el olfato y el gusto, al sistema vestibular y a los dos sistemas distales, auditivo y visual) en virtud de la ley biológica según la cuál cuanto más precoz es una función, más posibilidades tiene de ser fundamental. La piel contiene gran cantidad de receptores (50 por cada 100 milímetros cuadrados)… (Pág. 25) • La piel de un ser humano presenta, para un o bservador exterior, características físicas variables según la edad, el sexo, la etnia, la historia personal, etc., que, como los vestidos que la cubren, facilitan (o complican) la identificación de la persona: pigmentación, pliegues, arrugas, surcos; distribución de los poros; pelos, cabellos, uñas, cicatrices, espinillas, <<lunares>>; sin hablar del granulado de la piel, de su olor (reforzado o modificado por los perfumes), de sus suavidad o de su rugosidad (acentuada por las cremas, los bálsamos, el género de vida). (Pág. 27) • La piel mantiene el equilibrio de nuestro medio interno contra las perturbaciones exógenas, pero en su forma, textura, coloración y cicatrices conserva las marcas de esas perturbaciones. A su vez, este estado interno que ella debe preservar, en gran parte lo muestra externamente; a los ojos de los demás es un reflejo de nuestra buena o mala salud orgánica y el espejo de nuestra alma. A su vez, también, esos mensajes no verbales emitidos espontáneamente por la piel son intencionalmente desviados o invertidos por los cosméticos, el bronceado, las pinturas, los baños e incluso por la cirugía estética. (Pág. 28). Untitled-1.indd 15. 11/20/10 3:21 PM.
(16) • En cuanto al artículo de la americana Barrie B. Biven (1982) <<The role of skin in normal and abnormal development, with a note on the poet Sylvia Plath>>: El Sí-mismo no coincide necesariamente con el aparato psíquico: en numerosos pacientes, partes de su cuerpo y/o de su psiquismo son vividas como extrañas. (Pág. 30) • Con el término de Yo-Piel designa una figuración de la que el niño se sirve, en las fases precoces de su desarrollo, para representarse a sí mismo como Yo que contiene los contenidos psíquicos a partir de su experiencia se superficie del cuerpo. (Pág. 50-51) • Toda actividad psíquica se apoya en una función biológica. El Yo-Piel encuentra su apoyo en las diversas funciones de la piel, tres de esas funciones son: Es el saco que contiene y retiene en su interior lo bueno y lo pleno que la lactancia, los cuidados y el baño de palabras han acumulado en él. Es la interfaz que marca el límite con el afuera y lo mantiene en el exterior, es la barrera que protege de la penetración de las avideces y agresiones que provienen de los demás, seres y objetos. Al mismo tiempo que la boca y por lo menos tanto como ella, es un lugar y un medio primario de comunicación con el prójimo y de establecimiento de relaciones significantes; es además, una superficie de inscripción de las huellas que ellos dejan. (Pág. 51) Anzieu puntualiza nueve funciones de la piel: Sostén, Continente, Protección, Individualidad, Intersensorialidad, Estímulo del tono, Información, Apego y Otras (en la que reúne: Almacenamiento, el Yo memoria, el Yo mecanismos de defensa y el Yo realiza proyecciones). Termino esta breve reseña señalando dos funciones enunciadas por Anzieu que me interesan particularmente en su texto:. Untitled-1.indd 16. 11/20/10 3:21 PM.
(17) Individualidad: La piel funciona como límite de la individualidad. Impide la entrada de cuerpos extraños, y permite el paso de ciertas sustancias complementarias o asimilables. Diferencia a unos individuos de otros, por su olor su color, su textura... Del mismo modo el Yo asegura una función de individuación del Sí mismo que le otorga el sentimiento de ser único y capacitado para establecer o interrumpir determinados contactos o intercambios. Información: La piel a través de sus terminaciones nerviosa proporciona información directa acerca del mundo exterior. El Yo-piel realiza la función de inscripción de huellas sensoriales táctiles. Función reforzada por el entorno materno. Con un apoyo biológico un primer dibujo de la realidad que nos rodea se imprime en nuestra piel. Y con un apoyo social la pertenencia de un individuo a un grupo social está marcada por peinados, maquillajes, tatuajes y por la ropa.. Untitled-1.indd 17. 11/20/10 3:21 PM.
(18) Los estudiosos de la piel encuentran un importante referente en el mito griego de Marsias, ya vimos que tanto Anzieu como Sims lo incorporan dentro de sus reflexiones, en el primer caso por encontrarlo como una codificación de la realidad psíquica particular que denomina el Yo-Piel y en el segundo caso, como perfecto ejemplo histórico sobre la pérdida del considerado mayor órgano, la piel. Hay varias versiones de este mito griego, tal vez la más completa es la compilada por Anzieu en El Yo-Piel que dice así: Un día, Atenea hizo una flauta de dos tubos con huesos de ciervo y la tocó en un banquete de los dioses. Se preguntaba porqué Hera y Afrodita reían en silencio, tapandose la cara con las manos, mientras que los otros dioses estaban encantados con la música. Se marchó sola al bosque de Frigia, al borde de un río, y miró su imagen soplando la flauta reflejada en el agua: sus mejillas infladas y su cara congestionada le daban un aspecto grotesco. Tiró la faluta profiriendo una maldición sobre aquel que la recogiera. Marsias tropezó con esa flauta y apenas la había acercado a sus labios cuando la flauta, acordándose de la música de Atenea, se puso a tocar sola. Marsias recorrió así Frigia siguiendo a Cibeles a quien consolaba por la meurte de Atis, encantando a los campesinos, quienes exclamaban que el mismo Apolo con su lira no habría podido tocar mejor. Marsias tuvo la imprudencia de no contradecirles. De aquí la cólera de Apolo que le propuso el concurso ya citado, concurso cuyo vencedor inflingiría al vencido un castigo a su elección. El orgulloso Marsias aceptó. El jurado estaba compuesto por las Musas.. Untitled-1.indd 18. 11/20/10 3:21 PM.
(19) El concurso se desarrollaba sin que se impusiera un vencedor; las Musas estaban encantadas con ambos instrumentos. Entonces Apolo desafió a Marsias a hacer como él: tocar y cantar al mismo tiempo poniendo su instrumento al revés. Evidentemente, Marsias fracasó, mientras apolo tocaba su lira vuelta del revés y cantaba himnos tan maravillosos, en honor a los dioses del Olimpo, que las Musas no tuvieron más remedio que darle el premio. Aquí, continúa la versión de Frazer: Apolo ha colgado por los brazos de una rama de un pino a Marsias, quien es desollado entero y vivo por el mismo Apolo, y su piel vacía permanece suspendida clavada al pino. La piel de Marsias se conservaba, aún en la época histórica, al pie de la ciudadela de Celea; estaba colgada de una gruta de la que brotaba el río Marsias, un afluyente de Meandro. Bajo el emblema de esta piel suspendida e inmortal del dios flautista, Marsias brotó, impetuoso y ruidoso, el río Marsias con abundantes aguas promesas de vida para la región y cuyos fragores, que las paredes de las cavernas hacen repercutir, producen una música que encanta a los frigios. La piel de Marsias, colgada en la gruta de Celea, permaqnecía sensible a la música del río y a los cantos de los fieles; vibraba al son de las melodías frigias, pero permanecía sorda e inmóvil a los sones en honor a Apolo.. Untitled-1.indd 19. 11/20/10 3:21 PM.
(20) “Porque sería un verdadero placer examinar el retrato. Podría así penetrar hasta en los repliegues más secretos de su alma. El retrato se convertiría en el más mágico de los espejos. De la misma manera que le había descubierto su cuerpo, también le revelaría el alma.” El Retrato de Dorian Gray Oscar Wilde Siempre tuve una fascinación por la fotografía, a lo largo de mi carrera mantuve un constante interés por ella. Decidí que ésta constaba de ciertas características que ayudarían a desarrollar mi trabajo, esa violencia inherente de la fotografía complementaba mis ideas, “La fotografía es violenta, llena a la fuerza la vista y por que en ella nada puede ser rechazada, ni transformado”, Roland Barthes. Una postura que contrasta la ambigüedad por la cual estaba pasando, esa fuerza era necesaria para llegar a cualquier tipo de conclusión. Sin embargo es importante aclarar que las fotografías no constan de imágenes macabras que solo se quedan en generar impacto. Por el contrario el los paisajes terminan siendo sutiles, donde no es evidente que es piel, la que esta siendo expuesta. También es importante mencionar que la fotografía fue escogida, ya que es la representación más fiel de la realidad, quiero rescatar una historia a partir de registros, imágenes de mi misma piel, que no cuentan con ningún tipo de intervención, con el fin de crear un reportaje de todo lo que se encuentra inscrito en ella. Las fotografías resultan como paisajes contenedores de información, cada relieve y hendidura, cuenta con un significado que leyéndose todo junto se convierten en emisores mensajes. Gracias a la metamorfosis que mi cuerpo estaba teniendo sentí que era de suma importancia, que yo estuviera en la foto, “Me veo luego existo” Claude Cahun, una cierta necesidad de reiterar que esa. Untitled-1.indd 20. 11/20/10 3:21 PM.
(21) que ya no se ve como yo, sigue siendo yo. Lo que deriva a que yo me acabe cosificando. Que mi cuerpo terminara perpetrándose como un objeto. “No es el sujeto ni el objeto, sino un sujeto que siente que se está convirtiendo en objeto”, comenta Barthes a propósito de esa imagen donde se sitúa al retratado en cierto papel, como lo hace Warhol en “Self Portrait as Drag”, 1980, donde él se esta convirtiendo en un objeto, ya que no es más que su propio reflejo, una búsqueda de un lugar de origen que converge con mi misma indagación de procedencia. Con todo esto, mis líneas de investigan fueron cerrándose hasta encontrar unos referentes puntuales, que no se limitaron a la fotografía, con la temática del cuerpo encontré que Jenny Saville tiene todo que ver con mi trabajo, su sentir del cuerpo, se encuentra relacionado con mi cuerpo, con migo. Lo mismo que siento con John Copplans, al exponer de esa manera su cuerpo esta revelando su vulnerabilidad, mostrar ese tipo de matices es lo pretendo lograr con mi trabajo. “En el fondo, una fotografía se parece a cualquiera excepto a aquel a quien representa (a veces hace aparecer cosas que nunca se perciben en un rostro real)” - Barthes. Untitled-1.indd 21. 11/20/10 3:21 PM.
(22) • • • • • • • • • • • • • • • • •. Untitled-1.indd 22. Aliaga, Juan Vicente; Arte y cuestiones de género; Editorial Nerea, San Sebastián, 2004 Anzieu, D. (1987). El Yo-Piel. Madrid: E. cast.: Biblioteca Nueva. Anzieu, D. (1974). Le Moi-peau. Nouvelle Revue de Psychanalyse . Barthes, Roland; La cámara lúcida, Editorial Paidós; Barcelona: 1992. Batchen, Geoffrey; Arder en deseos. La concepción de la fotografía, Editorial Gustavo Gili; Barcelona: 2004. (Trabajo original publicado en 1997). Benjamin, Walter; La obra de arte en la era de su reproductibilidad Técnica y Pequeña Historia de La Fotografía en Sobre la Fotografía, PRE-TEXTOS; Valencia, 2005. Cotton, Charlotte; The Photograph as Contemporary Art, Thames & Hudson Ltd, London. Crimp, Douglas; Posiciones críticas. Ensayos sobre las políticas de arte y la identidad. Ediciones Akal, S.A., Madrid, 2005. Dubois, Philippe; El acto fotográfico. Paidós, Barcelona, 1986. Frazer, J. G. (1981-1984). Le Rameau d´or. París: R. Laffont. Fuguet, Aleberto. Cortos. Editorial Alfaguara; Santiado de Chile, 2004. Graves, R. (1967). Les mythes grecs. París: Fayard. Godfrey, Tony; Conceptual Art, Phaidon Press Limited, London, 1998. Krauss, Rosalind E., La originalidad de la vanguardia y otros mitos modernos, Alianza Editorial; Madrid: 1996. Museo de Arte Moderno de Bogotá (1994). Editorial Arte y Cuerpo. Arte Internacional - Edición 19 , 134. Nancy, J.-L. (2007). 58 Indicios sobre el cuerpo Extensión del alma. En J.-L. Nancy, 58 Indicios sobre el cuerpo Extensión del alma (pág. 68). Buenos Aires: Ediciones La Cebra. Pultz, John, La fotografía y el cuerpo, Akal, Madrid, 2003.. 11/20/10 3:21 PM.
(23) • • • •. Untitled-1.indd 23. Ribalta, Jorge (Ed). Efecto real. Debates posmodernos sobre fotografía, Editorial Gustavo Gili; Barcelona: 2004 ition Oehrli; Zürich: 2002 Sims, M. (2003). Introducción: La profundidad de la piel. En M. Sims, El ombligo de Adán (pág. 368). Barcelona: Ares y Mares. Wikipedia. (s.f.). Wikipedia. Recuperado el Octubre de 2010, de Wikipedia: http:// es.wikipedia.org/wiki/Didier_Anzieu Wilde, O. (2008). El retrato de Dorian Gray. Bogotá D.C.: Panamericana Editorial Ltda.. 11/20/10 3:21 PM.
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(25) Mi Última Cena Antes de comenzar con el asunto quirúrgico tuve que pasar por diferentes procesos que me ayudarían a prepararme para el momento en el cual todo cambiaría. Uno de ellos fue visitar a una nutricionista, Martha Grajales. En la primera parte del encuentro me empezó a hacer una serie de preguntas con las cuales llegué a dos conclusiones. La primera es que me encantaban los sanduches y que me comía muchos al día, por lo menos dos. Y la segunda es que hasta hace dos años nunca me había preocupado por bajar de peso, ni cuando empezó “la época de los niños”; que antes de estos veinticuatro meses nunca había hecho una dieta juiciosa, ni me había obsesionado con nada que tuviera que ver con ese tema, lo cual se le hizo supremamente inusual a Martha. En la segunda parte de la cita me pesó y midió, la verdad no recuerdo bien qué números obtuvo, tampoco me sentí incomoda ni nada, pues ya estaba acostumbrada; visité alrededor de una vez al mes el médico durante este período. Y finalmente, en la tercera parte, Martha sacó una hoja y me dijo: “Esta es tu dieta durante los próximos quince días”. El cambio empezaba dos semanas antes de lo que yo esperaba. Era una dieta donde sólo podía ingerir líquidos, es decir, sopas, jugos, caldos y batidos especiales, con el fin de preparar el estómago para la cirugía, además de bajar un par de kilos para reducir algo de riesgo en la intervención. La cita fue un jueves por la mañana, ese día tenía un compromiso por la noche, la entrega de regalos de un amigo que se iba a casar, tenía planeado ir con mi hermano Juan Manuel. Tan pronto salí de la cita llamé a mi hermano y le dije que era impajaritable que saliéramos a comer antes de ir a la fiesta. Todo el día me la pase pensando cuál sería mi última comida completa y sólida antes de que me redujera el ochenta por ciento del estomago. Me acorde de una entrada del restaurante “Wok” que me fascinaba, tenía de todo, las gyozas, los spring rolls, los rollitos vietnameses, salchicha. Untitled-1.indd 25. 11/20/10 3:21 PM.
(26) oriental y un pastelito de cangrejo. Así que decidí ir a este restaurante a comer todo lo que pudiera. Llegué por la noche a mi casa, me arreglé y salí con Juan Manuel directo para allá. Efectivamente pedimos la entrada para compartir, creo que ha sido la entrada que con más gusto me he comido. Después pedimos sushi, dos makis. Mi hermano no se lo pudo terminar, y por supuesto a mi no me cabía en la cabeza que él dejara comida en el plato. Obviamente me comí el bocado que dejó y hasta me puse feliz de que los dejara. Salí rodando de “Wok”, quedé súper llena, contenta y satisfecha, pero con algo de melancolía porque sabía que esa era la última comida “normal” que iba a tener en mucho tiempo. Llegamos a la fiesta y había paella. Mi hermano sólo me miraba y me abría los ojos como diciéndome que vamos hacer si ya no nos cabe ni un arroz. Yo empecé a tomar, un whisky. Sirvieron la comida, sólo me comí los mariscos de la paella, el resto se lo di a David, un amigo de mi hermano que estaba sentado a mi lado. Llegaron las doce de la noche y mis quince días empezaron, el whisky ya no era whisky, lo cambié por agua y Coca-Cola, mientras mi hermano y todos los amigos seguían tomando. Esperé hasta que se terminara la fiesta, tuve que manejar, era la única que no estaba con tragos. Cuando ya estábamos arrancando decidieron que iban a comer, eran las cuatro de la mañana y me vi obligada a llevarlos a comer mazorca desgranada. Mi primer encuentro con el “no puedo”. Aunque no tenía hambre, me daba rabia tener que decir que no, rabia de no tener opción. Visitas al psiquiatra Como parte del tratamiento visité al psiquiatra, con el fin de que dictaminara si yo era mentalmente estable para poder someterme a la operación. Antes, dos años atrás, la doctora Mockus, mi antigua endocrinóloga, me remitió al psicoanalista, el doctor Grosso. La experiencia no fue de mi agrado. Todo iba más o menos bien, el doctor tenía un tono de voz que me incomodaba pero no era insoportable, me decía Lina María, también era molesto, pero tampoco era tan grave. Hasta que el doctor. Untitled-1.indd 26. 11/20/10 3:21 PM.
(27) dijo: “Lina María, recuéstate en el diván y cuéntame qué te llena la mente”, yo le respondí “no gracias, prefiero quedarme sentada”. “Lina María nunca digas no a menos que vaya en contra de tu integridad, Lina María, tranquila recuéstate”. Tuve que recostarme. Después de la segunda cita, decidí que no quería volver a ver al doctor Grosso, no me sentía cómoda con él. Esta vez saqué la cita con una doctora, Luz Stella, una señora bajita con voz cálida, de pelo negro liso, de por ahí unos cuarenta años. En la primera cita me diagnosticó como “compulsiva” y empezamos el tratamiento. Mi mamá (que es doctora) no estaba de acuerdo con el diagnostico pero no hizo nada. Yo no sabía si yo era eso o no, creo que todavía no se. En la segunda cita mi doctora me empezó a preguntar acerca de mi familia, vida social, estudios, de todo un poco. Se dio cuenta que me gustaba controlar las cosas y que me preocupaba si no lo hacía. Me mando una droga, Wellbutrin, Burpropion, un antidepresivo que me ayudaría a controlar mi ansiedad. Mi mamá no estaba muy de acuerdo con la droga, así que se demoró en comprármela un tiempo. La siguiente cita me dio pena y le dije que ya me la había empezado a tomar; me pidió que la próxima cita le llevara una carta contándole porque me quería operar y qué otras preocupaciones y planes tenía. Le escribí que me quería operar más que todo por salud; también que quería poder ponerme otra ropa, quería sentirme mejor cuando hiciera cualquier tipo de actividad física, desde subir escaleras rápido sin agitarme tanto hasta poder nadar mejor, la preocupación a propósito de mi futuro artístico; mis ganas de irme de Bogotá por un periodo de tiempo y la rabia de no poder hacerlo próximamente porque mi tiempo dependía de la cirugía. Se le hizo raro que en la carta no le pusiera que quería bajar por alguna ilusión romántica o por qué no lo había deseado antes, tan sólo hace dos años. Me preguntó que si cuando me empezaron a gustar los niños no me había interesado en bajar de peso, yo le dije que no; que si yo no era de muchos amigos, si salía los fines de semana, yo le respondí que era una persona muy amigable y que todos los fines de semana tenía algún compromiso social. La doctora se quedo mirándome fijamente y me empezó a explicar cómo es que hay veces en las que existe un lapso entre la realidad y la ficción, yo no le entendía nada hasta que me dijo: “¿Lina, tú cómo te ves en el espejo?”. Le dije. “Pues gorda”, y me dijo:. Untitled-1.indd 27. 11/20/10 3:21 PM.
(28) “¿Cómo te visualizas?”; yo sorprendida le dije: “Yo me visualizo flaca”. En la clínica I El doctor programó la cirugía para el puente del veintitrés de mayo de 2008, justo en finales de la universidad. Era un viernes. Hablé con los profesores de Serigrafía, Grabado, Publicaciones y alguna otra materia para mandarles las entregas. Por todo esto la semana antes de mi cirugía fue nauseabunda, tras de que estaba en dieta líquida, tenia veinte mil cosas que hacer para dejar todo listo para las entregas, más la visitas que mi familia y amigos me querían hacer. Resulté pasando derecho casi todos los días. Llegó el jueves, tenía todo casi listo y me tocó salir de la universidad antes de pico y placa, alcancé a dejar todo lo de grabado listo, corrí a mi casa y apenas llegué me tomé un jugo de mango. Llegaron dos de mis amigas y les dije que me ayudaran a terminar Serigrafía, después llegó el resto de mis amigas, cerca de cinco personas más, mis primas y tías. Terminamos serigrafía como a las diez, la visita se fue, y me senté en el computador a terminar lo que tenía que hacer para Publicaciones, el diseño de un libro. Terminé acostándome a eso de las dos de la mañana para levantarme a las cinco y media, ya que me operaban a las siete. No descansé nada, ni tampoco me di cuenta de que había llegado ese momento. Estuve tan ocupada que no tuve tiempo de asimilar todo lo que iba a pasar. Con tal mundo de afanes que el jugo que me tomé cuando llegué a mi casa a las cuatro de la tarde del jueves fue lo último que ingerí; así que llegué a la cirugía con hambre. A mí se me había olvidado el tiempo. El viernes llegó. Me arreglé y fui con mis papás a la Clínica Santa Fe. Íbamos tarde y tuvimos correr, hasta que no llegue a la clínica no paré de hacerlo. Hice los papeles antes de ir a la sala. Me llevaron al vestier, fui con mi mamá, me despedí de ella y subí a la camilla. En la entrada de las salas mi papá y mi tía me estaban esperando, me despedí de ellos y me desearon suerte. Finalmente entré. El doctor Nassar, mi cirujano, me saludo, puso un beso en mi cara y dijo que ya había llegado el. Untitled-1.indd 28. 11/20/10 3:21 PM.
(29) momento, que todo iba a salir bien y se fue. Había como tres enfermeras y la anestesióloga. Me cambiaron a una camita, la camilla de cirugía, que es súper agnóstica, me chuzaron y me empezaron a preguntar que me había pasado en el brazo (tengo tres cicatrices, me caí contra un arbusto), y ya no me acuerdo de más hasta que medio intento hablar y me es imposible, me desentuban y expreso mis ganas de ir al baño y me intento parar de la camilla. Cuando ya estaba algo más consiente me empezó a arder la barriga horrible, le pedí algo a la enfermera y me pasó el dolor. Ya estaba en recuperación cuando me comenzó a doler la espalda como nunca jamás me había dolido algo. Mis papás entraron y les dije lo mucho que me estaba doliendo, mi hermano ingresó, le rogué que hiciera algo para que me parara de doler, la enfermera hacía caso omiso. No me quitaban la molestia, no pasó nada, sólo preocupé a mi familia. No recibí nada porque ya me habían dado hidromorfina. Tuve que soportar el peor dolor de mundo. La operación duro cinco horas, fue con laparoscopia, me inflaron con gases para que las cámaras e instrumentos pudieran navegar. El aire luego se va a los hombros y de ahí viene el dolor insoportable, repulsivo. No pasó hasta dos días después y me sentí inflada como por una semana después de la cirugía. En el carro Duré todo el puente del 24 de mayo en la Santa Fe, me dieron salida el lunes alrededor del medio día. El trayecto de la clínica a la casa fue normal, mi papá manejó y lo hizo muy bien, no sentí nada, ninguna vibración. El martes tenía que ir temprano a la casa de Julia a dejarle unos libros para la entrega de Publicaciones. Como no podía ir sola, mi hermano me dijo que él me llevaba. Bajamos, yo tenía puestos unos chicles, un saco y un chal gigante por el frío tan horrible que me daba. Mi hermano se puso su chaqueta térmica, de esas que tienen plumas por dentro. Nos subimos al carro y arrancamos. Lo primero que a Juan Manuel se le ocurre hacer es bajar la ventana del carro y poner música. Me empiezo a congelar y él ni por enterado. Le dije: “Juan Manuel porque no se quita la chaqueta y sube la ventana, no ve que yo ahora sufro de hipotermia”,. Untitled-1.indd 29. 11/20/10 3:21 PM.
(30) me responde: “ah bueno, que pena, no me di cuenta”. Acto seguido coge un policía acostado a toda velocidad, el estómago me empieza a doler de una forma insoportable. Y le digo: “Juan Manuel por el amor a Dios, vaya despacio, que me duele la barriga cuando el carro medio vibra, por fa”, me responde “a bueno”. Todo el camino él cogió cuanto hueco vio, el carro no andaba sino que saltaba, yo estaba entumecida del dolor y del frío porque mi hermano bajaba la ventana a los dos segundos de que yo le decía que la subiera. Llegamos a la casa de Julia. Le dejé todo y le dije que mil gracias, de vuelta a mi casa decidí no decir nada y aguantar. Preferí un solo desgaste. Llegué con la nariz congelada, doblada del dolor, con mal genio y cansada. Me metí debajo de las cobijas, con tres bolsas de agua caliente. Cogí mi celular, le marqué al doctor Nassar, y le pregunté que cuándo podía manejar. Porque juré que no iba a salir de mi casa a menos que yo manejara. El Espinal Como a los veinte días de la operación, salí a hacer unas vueltas en el carro. Ese día mi papá tenía que ir al Espinal a hablar de negocios con un señor, mi hermano lo iba a acompañar pero se empezó a sentir mal y le dijo que no. Mi papá me llamó y me dijo que no tenía quien lo acompañara, que se iba solo, me dio pesar y le dije que me esperara que yo iba con él. Cuando llegué a la casa me estaba esperando afuera, me dijo: “Lina suba, cámbiese que vamos al Espinal, es caliente”. Yo tenía puestos unos jeans, medias, tenis y un saco de flece. Me puse una camiseta polo y un saco delgadito de hilo. Arrancamos, mi papá iba a mil, pero ya no me dolían tanto los huecos. Paramos en una bomba y compramos algo de comer para el camino. El viaje fue rápido, llegamos y mi papá empezó a sudar, yo con medias, jeans y saco en pleno espinal a eso de las dos, tres de la tarde, estaba en la temperatura perfecta, era la primera vez en veinte días en la que no tenia frió. Almorzamos como a eso de las seis de la tarde y obviamente yo robé un poco del plato de mi papá. Empiezo a sentirme mal, salgó corriendo al baño y vomité todo. Mi papá se dio cuenta y se preocupó. Tenía otra cita de trabajo, habló rápido y a eso de las siete u ocho de la noche nos devolvimos. Estaba que me moría del cansancio, pues en mi nuevo estado no aguantaba tanta actividad, me dormía a eso de las ocho. Untitled-1.indd 30. 11/20/10 3:21 PM.
(31) de la noche, me levantaba como a las diez de la mañana y, además, tomaba siesta, aunque yo normalmente tengo problemas para conciliar el sueño. En el camino de vuelta, mi hermano nos llamó y nos dijo que estaba en urgencias en el Country, que si lo recogíamos. A las once de las noche llegamos. Yo con mi saquito súper delgadito, sin mi amado chal, cansada del viaje, con sueño, frío y desespero. Mi hermano tenía un bronco-espasmo y no sabían si lo admitían o no. Le rogué a mi papá que me dejara ir en un taxi, que no aguantaba más. Me dijo que cómo se me ocurría, que no nos demoraríamos. Yo miraba a mi hermano y le decía: “Y a usted por qué le dieron ganas de enfermase hoy”, y nos decía a los dos que frescos que nos fuéramos, y mi papá obviamente se iba a quedar y a hacerme quedar con ellos. Me quedé sentada con mi hermano muerta del frío y con los ojos aguados del desespero, miré el reloj: era la una de la mañana. Me paré a buscar a mi papá y a decirle que no más, que me iba en el carro y que si se iba conmigo bien y si no que también, si no me dejaba coger el taxi que lo cogiera él. Cuando lo veo en otro cuarto de urgencias, acomodándole la almohada a un señor, charlando con la esposa, pues se hizo amigo de todos los pacientes de urgencias, invitó a jugar golf a varias personas y también recibió invitaciones para almorzar. A mí me provocaba ahorcarlo. Hasta que a las dos y media dijeron que mi hermano se quedaba, con lágrimas en los ojos me despedí y salí al inmundo frió de la madrugada con mi estúpido saco delgado a caminar una cuadra hasta el carro. Día del padre El día del padre fue más o menos quince días después de mi cirugía. Mi papá quería ir al club, y de hecho ya había hecho reservas. El almuerzo era temático, Cuba, había son, comida, mojitos y decoración. Desde que me operé, y especialmente al principio, sentí el frió más espantoso. Los primeros días me tocaba dormir con bolsa de agua caliente, dos cobijas más, saco, medias y pantalón largo. Ese día. Untitled-1.indd 31. 11/20/10 3:21 PM.
(32) estaba haciendo mucho viento. Yo tenía dos sacos, chaqueta y chal, el frió se convirtió en un problema. Todo esto me ponía de mal genio. Y más encima llegamos al club y el ventarrón era anormal. Estábamos los tres, mi papá, mi mamá y yo, esperado a que mi hermano llegara con la novia y la hija de la novia. Era la primera vez que comía por fuera. Cuando fui a pedir, no vi nada que me llamara la atención, igual nada de eso podía comer. Me dio rabia y dije que no quería comer nada. Mi mamá abrió los ojos y me dijo que no fuera antipática. Llegó la novia de mi hermano con la hija, Laura. Terminé pidiendo una sopa cubana que, según la mesera, era como un ajiaco suave. Estaba horrible y helado. Me dio aún más rabia. Tras de que no como nada, lo poco que puedo no me gusta, es feo y frió, y yo anhelaba algo calientito para ese frío tan horrible que estaba haciendo. No podía creer la frustración que podía llegar a sentir por un simple plato de sopa. Además la novia de mi hermano no hacía si no mirar qué tanto comía yo y qué tanto dejaba en el plato, a la expectativa, todavía lo hace, seguido de un comentario que dice “que delicia, a mí me encantaría comer tanto como tú”. Justo en ese momento de desesperación, salen de la nada unas bailarinas y un bailarín. Subieron la música, yo toleraba menos todo. Hasta que no aguanté más, le dije a mi mamá que nos fuéramos a la otra sala, que estaba cansada. Nos fuimos a esperar que el día se acabara. En el Centro Comercial Santa Fe Después de la cirugía, estuve un largo periodo de tiempo en mi casa. Hablaba con mis amigos y todos salían, yo no podía. Hasta que un viernes me cansé, cogí el carro y me fui. Recogí a dos amigas fuimos a comprar un vestido para una de ellas. Decidimos ir al Centro Comercial Santa Fe porque ahí están todos los almacenes y así nos asegurábamos de que lo íbamos a encontrar. Llegamos, recorrimos y visitamos todas las tiendas, tres horas después encontramos el vestido perfecto. Para mí tres horas de continua actividad era durísimo. Así que nos fuimos a McDonalds a tomar algo. Julia. Untitled-1.indd 32. 11/20/10 3:21 PM.
(33) se pidió una gaseosa y unas papas, Ana María se pidió un helado y yo un jugo de naranja pequeño. Apenas terminé de tomarme el jugo, sentí una llenura repugnante, me mareé y el olor característico del restaurante empezó a molestarme, tuve ganas de vomitar. Saqué a mis amigas corriendo. Pero aunque ya se había ido ese olor, la gente seguía. Un viernes a las seis de la tarde, ese centro comercial es imposible. Empecé a sentir el aire caliente, a sudar frió, todo me daba vueltas. Me quedé quieta por un momento para intentar entender lo que me estaba pasando. No comprendí, sólo supe que tenía que empezar a caminar muy rápido, en busca de las escaleras para llegar al parqueadero, coger el carro e irme. Mis amigas no sabían qué me estaba pasando y yo sólo les decía que por favor nos fuéramos, que caminaran más rápido, que no me aguantaba más el tumulto, el aire caliente y en general estar ahí. Ellas empezaron a caminar a toda y a decirme que si no era mejor que nos sentáramos porque estaba muy pálida y sudada, y no les pude responder nada. Tan pronto me senté en el carro, se me quito todo. Salí del parqueadero, respiré, y ya no tenía nada, mi cuerpo se había normalizado. Jugando tenis: Light Headed Un mes y medio después de la cirugía, fui invitada al peñón por mi mejor amigo, Fernando. Era finales de junio, todavía estábamos en vacaciones, y toda su familia estaba vacacionando con nosotros. Los primitos franceses, Nicolás y Sebastián, que cada uno tenía como cuatro nombres más. Sus papás, la tía Nena y Jean Michael, la abuelita, la mamá de Fer y el esposo. Me fui por un fin de semana largo y terminé quedándome dieciséis días. Actividades varias durante el día, jugábamos en la piscina, dábamos vueltas en el carro de golf, jugábamos un “chico” de parqués con la abuelita de Fer, íbamos al Espinal, caminábamos con las perritas, y pues obviamente que cada comida era todo un evento. Tanto el desayuno, el almuerzo y la comida constaban de una producción elaborada. Fernando estaba en la onda de hacer ejercicio y comer bien para bajar un par de kilos. Una noche me dijo “prepárate porque mañana es el día de tonificar, sudar y endurecer”. La mañana siguiente nos arreglamos, bajamos a desayunar, él se comió como ocho huevos revueltos, ocho claras, una yema,. Untitled-1.indd 33. 11/20/10 3:21 PM.
(34) mango picado y jugo de naranja. Yo no tenía hambre, pero me tocaba comer algo, un pedazo de queso y un trozo de mango que le robé a Fer. Nos fuimos a caminar con las perritas, nos demoramos como tres horas dándoles vueltas por todas partes. Llegamos y cogimos el vestido de baño y alistamos una maleta para después ir al gimnasio. Fuimos a la sede, donde nadamos durante una hora o más. Obviamente Fernando hacia cinco piscinas mientras yo media, ahí me di cuenta que estaba súper débil, intenté nadar todo el tiempo pero la verdad no pude, me tocaba ir muy lento. Fernando con la cara roja y las gafas marcadas en la cara me dice: “Linush, salgámonos, tomémonos una limonadita o pidamos agua y me acompañas a entrenar en el gimnasio”. Eso hicimos, nos cambiamos, y entramos al gimnasio a que Fer hiciera ejercicio aeróbico. Yo me quedé sentada en una banquita, pensando, decidí pararme y hacer elíptica, hice como cuarenta minutos de cardio mientras él terminaba. Estaba realmente agotada. Nos fuimos a la casa, ya habían almorzado, nos guardaron, pero la verdad yo no tenía muchas ganas de comer, estaba tan cansada que sólo tomé jugo mientras Fer comía. Ya eran como las cinco de tarde y habíamos quedado de ir a jugar tenis, con los primitos de Fer, obviamente por la noche, tipo siete, para que estuviera fresco. Pues ni cortos ni perezosos nos hemos ido a jugar tenis. doble Dobles, me hice con el primo grande, Nicolás, y Fer con Sebas. Al principio Nico empezó sirviendo y pues bien, no me sentía mal ni nada, no sé jugar muy bien, Fer tampoco, entonces todos éramos orinados de la risa, burlándonos uno del otro. Me mareé un poco, pero pues yo pensé que era de tanto reírme. Hasta que me tocó servir. Tuve que agacharme constantemente para recoger la bola y servir. Con esas agachadas me di cuenta de que ese mareo no era precisamente de la risa, sino que no había comido nada y que mi cuerpo me estaba diciendo que ya no daba más. Levanté la cara y les dije “I’m feeling a little light headed. Creo que me voy a sentar”. Todos me miraron y Fer se acercó y me dijo que si estaba bien y yo le dije que sí, que fresco que estaba bien, pero que me quería sentar. Y la verdad es que estaba viendo borroso y creo que estaba a punto de caer.. Untitled-1.indd 34. 11/20/10 3:21 PM.
(35) Rabia Yo tomé la decisión de hacerme este procedimiento, estaba consciente de que esto tenia ciertas implicaciones que iban a tener un efecto negativo en mi vida, sin embargo, supe cuales eran más las cosas buenas que la operación me traería. Este inmenso cambio permitiría que mi calidad de vida fuera mejor, igual que mi expectativa de vida mucho más larga, y por otra parte, a nivel psicológico y emocional, a largo plazo, me vería afectada de manera positiva, verse bien es sentirse bien. La contra parte de todo esto se ve reflejada en otro tipo de cosas que si me afectaron emocionalmente, donde los cambios que observé no eran necesariamente positivos, por lo menos a corto plazo, cosas que no puedo controlar y que me producen una sensación de impotencia y rabia que no puedo describir. Son cosas bobas, pero que, igualmente, sumadas todas me producen emociones encontradas que son muy difíciles de asimilar y manejar. Yo nunca he sido fan de la comida chatarra, no me muero por ella, siempre encontré más satisfacción en comerme un plato de comida tradicional que una hamburguesa o una pizza. Pero es increíble la frustración que siento de no poder comerme una hamburguesa, me encantaría poder pedir un combo completo y acabármelo, no es que me siente mal comer hamburguesa y desde la operación no lo pueda hacer, de hecho he ido a comer hamburguesa, pero me da una rabia tener que pedir una hamburguesa del menú infantil, sin ningún acompañamiento porque simplemente no me cabe, y tras de todo empezar a racionalizar mientras me la estoy comiendo y decidir que es mucho más sensato quitarle una tapa de pan porque no es justo llenarse de harinas cuando lo puedo hacer de proteínas, y cuando voy en un cuarto de la hamburguesa resolver que es mejor quitarle la otra tapa y solo comerme la carne con el queso derretido, sin salsas. Nunca salgo contenta con la hamburguesa, siempre termino desilusionada de la experiencia y sueño con poder comerme tranquilamente la hamburguesa, me visualizo con ella en mis manos mientras las papas están en la mesa, y el gas de la coca-cola está explotando en el aire.. Untitled-1.indd 35. 11/20/10 3:21 PM.
(36) Generalmente cuando los bebés nacen no tienen pelo, son calvos. Yo nací con mucho pelo, siempre me caractericé por tener una gran cantidad. Apenas pasó el primer mes posterior a la cirugía, note que el pelo se me estaba cayendo, me peinaba y salían demasiados pelos, sabía que era normal que se me fuera a caer, pero no me imaginé que de esa manera tan escandalosa. Estuve en la nutricionista y me dijo que eso era más que normal, que se debía al desbalance nutricional que mi cuerpo estaba teniendo, y que el insumo de vitaminas y proteínas no era el mismo y eso se veía reflejado en cosas como la caída del pelo y la debilidad en las uñas, además de otras mil cosas que no se ven inmediatamente. Al principio me asusté un poco, pero decidí no ponerle mucha atención. Pasó el tiempo y me fui quedando cada vez más calva. Llegó un momento donde me cogía una cola y se veían líneas de piel, y la colita ya no se veía abundante, sino como un insignificante hilito de pelo. Me afectó de una manera que nunca pensé que lo haría. Suena tonto, pero son esos detalles los que hacen que se creen conflictos que no son fáciles de sobre lleva. Sin embargo, tengo que admitir que me está saliendo pelo nuevo y que es probable que con el tiempo el cuerpo se acostumbre y se nivele y ya no sea tan terrible la situación de mi cabeza. Dentro de un talego Una de las cosas que más rabia me da acerca de todo lo que me está pasando es la ropa. Aunque todo el mundo me dice; “que alegría”, yo estaría dichosa si todo me quedara grande. Y pues sí, sí es rico ver que en una semana un pantalón a uno le queda apretado y la otra semana no, ya le queda suelto. Es satisfactorio ver resultados tan inmediatos, pero al mismo tiempo no lo es. Por ejemplo, el otro día fui a la universidad con un pantalón que me quedaba grande, del afán no me di cuenta qué tan grande me quedaba, parecía con pantalones prestados, la incomodidad de todo el día no fue normal, me sentía inmunda y todo el día estuve de mal genio. También mandé a arreglar un vestido, lo entallaron, le cortaron un poco el largo y las mangas, mejor dicho lo volví hacer, lo recogí, y no me lo puse inmediatamente, sino que dejé pasar como un mes. Y que pasó, que ya no me quedaba.. Untitled-1.indd 36. 11/20/10 3:21 PM.
(37) Parecía una tonta, con el vestido todo bolsudo, sin horma, sin nada. Seguramente así, grandotes y todo, se me ven mejor que hace cinco meses, de eso estoy segura, pero de igual manera hay algo en esta situación que no me deja disfrutar del todo. Todavía no puedo comprar ropa porque es un desperdicio. Todas mis faldas se me caen, me pasan derecho, la semana pasada me puse mi falda café, y salí al taller de un amigo, y les mostraba qué tan suelta me quedaba, me la jalé y me levanté el saco. Caras de asombro: “Ahí cabe otra Lina”, creo que he bajado más de cuatro tallas. Hace más de un mes fui a la nutricionista y me midió, sólo me acuerdo de una medida, bajé más de treinta centímetros de busto, me angustie y no miré el resto. Es mucho y muy rápido. Recibiendo cumplidos Durante todo el proceso previo a la cirugía, algo que siempre se me vino a la cabeza fue que me iba a dar mucha rabia que la gente me empezara a decir: “oye como estas de flaca, ¿qué te hiciste?”, eso me daba tanta pero tanta pereza. Que la gente se sintiera titulada para darme su opinión. No sé, pensé que los comentarios no vendrían desde el corazón, sino como puro sensacionalismo. Pero fíjate que no. Resulta que como al mes después de la operación ya había bajado como trece kilos, ya se me notaba, todo el mundo era como “no cómo has bajado, te ves muy bonita”. En el Peñón, me paraban enfrente de todo el mundo y me jalaban la ropa y me decían: “Nena, cómo estás de divina, cuando termines de adelgazar quedas de reina”. Me sentí un poco incomoda, pues era delante de mucha gente y como que uno no sabe que responder, me sonrojé. Y de ahí en adelante todos los días oigo repetidas veces, por todo tipo de personas, que soy muy bonita y que estoy muy flaca. Lo cual hoy en día me encanta, como dice la propaganda de la cirugía en televisión, me siento como la reina del mundo. Y si he cambiado, me siento más segura. Eso de que todos los días te afirmen que como tú no hay hace que cambies, me está cambiando mi percepción. Y hasta, por qué no, me he vuelto creída y todo. El otro día estaba en el Peñón, esto fue el puente de noviembre dieciséis de 2008, y fui con Mariana a visitar a los tíos de Fer.. Untitled-1.indd 37. 11/20/10 3:21 PM.
(38) Entramos y estaban los dos tíos y la suegra del tío, desde que llegué hasta que me fui no pararon de mirarme y decirme que estaba hermosa, que estaba bajando divinamente y que no podían creer cómo me estaba viendo, tan bien. Cuando salimos Mariana me dijo: “no te echaron flores, te echaron bouquets enteros”. Y así es cada vez que veo a alguien que deje de ver por una semana. Mis primeros pantalones Durante todo este tiempo ha sido realmente difícil manejar el tema de la ropa. Aunque es satisfactorio irse encogiendo, también seria supremamente grato que la ropa lo hiciera al mismo tiempo que el cuerpo. Sin embargo, no hay que ignorar la fascinación de ir de compras. Claro está que al principio de la adelgazada no me concentré en comprar ropa nueva, sino en ponerme cosas grandes y en mandar a entallar lo que ya tenía. Llegó el momento en que fue imposible hacerlo y era más que evidente que necesitaba prendas nuevas, así que me dediqué a comprar ropa. Antes de la cirugía ya había desarrollado una leve adicción a comprar por Internet, pero esta se vio terriblemente agudizada cuando me di cuenta de que los precios de la ropa en Colombia son astronómicos, mientras que en las tiendas virtuales las rebajas que uno encuentra son asombrosas. Claro está que esto tiene el defecto de que uno no se puede medir las cosas, ni sabes bien qué tela ni calidad tienen las prendas, pero eso no fue un problema para mí, así que empecé a pedir camisas, vestidos, sacos y abrigos, ítems que me hacían mucha falta y podía mandar a entallar si me quedaban grandes o guardar para un futuro no tan lejano si me quedaban pequeñas. Encontré una tienda que se llama The 15 Dollar Store, todo queda en quince dólares, conseguí camisas que originalmente costaban noventa y cinco dólares, vestidos de ciento ochenta dólares, sacos de ciento cuarenta dólares, todo rebajado a quince dólares. Esto para mí ha sido increíble. Sin embargo, era muy difícil comprar pantalones, la verdad no me atreví, me parece que sí es indispensable medírselos. Lo que hice fue mandar a arreglar los viejos y comprarme unos jeans en el Éxito de veinte mil pesos.. Untitled-1.indd 38. 11/20/10 3:21 PM.
(39) Hasta que un día me fui a vestir y me di cuenta de que no tenía pantalones, que todos me volaban, y la verdad ya estaba cansada de tener los mismos pantalones de cuando era gorda. Los jeans del Éxito todavía tenían expectativas de vida, así que los empaqué y los lleve al sastre para que me los arreglara, y el resto los metí en una bolsa y los regalé. Así mismo hice con todo el closet, hasta que me quedé con quince ganchos colgados, vestidos, chaquetas, pantalones, chales y camisas, no tenía nada de ropa. Y como me dice mi mamá, “boté lo viejo para darle campo a lo nuevo”. Esa misma tarde decidí que era hora de comprarme unos buenos pantalones, nada de cosas transitorias de baja calidad, estaba decidida a comprarme unos pantalones negros, finos, pieza clave en el closet de cualquier persona. Me fui sola hasta Unicentro, di mil vueltas por todos los almacenes hasta que me topé con los pantalones perfectos. Los encontré en Esprit, y no eran como cualquier pantalón negro que ya había visto en todas partes, no eran de esos de dril que se van poniendo horrorosos con las lavadas, ni tampoco esos que están repletos de bolsillos y no les cabe una cremallera más, ni los tan usados en el 2004 repletos de rotos por todas partes. Estos eran unos pantalones sofisticados, de bota recta y no tan descaderados, más bien de talle alto, y lo mejor de todo era que eran de satín. Pedí la talla más grande, me pasaron la talla catorce, y para mi sorpresa nadaba en los pantalones, así que pedí la doce y tampoco me quedaron buenos, los sentía un poco sueltos y la verdad prefería que me quedaran algo apretados para que me durarán más. Para mi asombro, me quedaron perfectos los talla 10. Dichosa los pagué y los lleve a la casa y se los mostré a mis papás, a quienes les pareció que los pantalones eran muy bonitos y se sorprendieron de que fueran talla 10. Duré una semana diciéndole a mi hermano, contándole que había comprado unos pantalones talla 10, y creo que todavía, cada vez que me los pongo, le digo que mis pantalones son talla 10.. Untitled-1.indd 39. 11/20/10 3:21 PM.
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