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Rante

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Una de las siete parroquias en las que se constituye el municipio de San Cibrao das Viñas, Santo André de Rante se encuentra a unos 9 km al sur de la capital provincial. Para llegar abandonamos esta en dirección sur por la Avenida de Zamora, siguiendo la carretera OU-105, tomando la pri-mera salida hacia San Cibrao das Viñas. Continuamos por la carretera de Celanova (OU-517), manteniéndonos en ella hasta incorporarnos a la OU-516, que une San Cibrao con O Mesón de Calvos, ya en el vecino municipio de Taboadela.

RANTE

L

aigLesiaparroquiaL de rante se encuentra a unos 500 m del núcleo del pueblo, en el lugar de A Eirexa, en una pequeña elevación del terreno desde la que se puede contemplar parte del Val da Rabeda.

Se trata de una iglesia de una sola nave y ábside rectangu-lar, al que se le ha adosado en su ángulo sureste una capillita contemporánea, y en el noroeste una sacristía barroca, siendo el remate de la fachada occidental de la misma época. A pesar de estas modificaciones, y de haber sido reconstruida en el si-glo xvii, el exterior presenta prácticamente su aspecto original. La fachada occidental muestra un arco levemente apun-tado en arista viva, formado por diez dovelas de tamaño desigual, que apea, a cada lado, sobre un cimacio impostado moldurado en listel y nacela, en la que se disponen una serie de anchas hojas de cuyo ápice, vuelto hacia abajo, pende una bola. Las hojas del lado meridional muestran su anverso es-triado, frente a las del septentrional, que lo tienen liso.

Bajo el cimacio, dos capiteles con ornamentación vege-tal coronan unas esbeltas columnas acodilladas de fuste cilín-drico y monolítico. El capitel septentrional se organiza, sobre un robusto astrágalo, en dos cuerpos, compuesto el inferior por una ancha hoja de bordes lisos que pliega hacia sí sus la-terales, situada en el ángulo, y otras dos que, al estar en la es-quina más interior de ambas caras, solo muestran una mitad. El cuerpo superior está formado por los caulículos que surgen de los ápices de estas hojas, y que, entrecruzándose, forman en sus remates gruesas volutas en las esquinas. En el ángulo central, al coincidir dos de estas volutas, se genera una bola.

El capitel meridional, también organizado en dos cuer-pos, presenta unas anchas hojas pegadas a la cesta con múlti-ples nervios marcados por estrías, cuya parte superior vuelven hacia adentro, formando una carnosa voluta coincidente con los ángulos. Ambos cuerpos presentan el mismo motivo, sien-do las del inferior algo más cortas que las del superior.

Ambas columnas presentan una basa ática con un poco abultado toro superior, una tenia en lugar de escocia, y un

Iglesia de Santo André

Fachada oeste

toro inferior aplastado, de muy escaso desarrollo horizon-tal, en una configuración similar a la que suelen adoptar los templos que presentan una impronta cisterciense, irradián-dose esta influencia desde la iglesia abacial de Santa María de Oseira (Oseira, San Cristovo de Cea). La basa descansa

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sobre un plinto prácticamente cúbico. En el ángulo del de la columna meridional, una garra en forma de bola se adhiere al toro inferior.

Cobijado por el arco de la portada, otro de descarga, formado por nueve dovelas lisas (a excepción de las abundan-tes marcas de cantero que presentan) rodea por su parte su-perior al tímpano, levemente apuntado, en el que resalta una cruz florenzada, quedando patente la intención de mostrar una de carácter procesional, ya que en su brazo inferior se labró una prolongación que representaría la espiga de madera que en una real estaría destinada a hacerla encajar en un asta.

Las mochetas sobre las que apeaba el tímpano se han per-dido, por lo que bajo este se colocó una larga losa que no lle-ga a abarcar toda la luz del arco, completándose este espacio con dos sillares a cada lado. Mientras la losa sirve de apoyo al tímpano, los sillares laterales hacen lo propio con los salmeres del arco interior. Estos elementos, a su vez, se sustentan sobre unas piezas pétreas colocadas a soga sobre las jambas en arista viva, a modo de mochetas, en las que se labraron una serie de molduraciones en distintos planos, siendo su ejecución de época moderna. Resulta claro, por tanto, que tanto la losa como estos sillares se han colocado en la portada en época

Alzado norte Planta

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moderna, puesto que su disposición no se adapta a la habitual del románico, en la que los cimacios impostados coinciden a la misma altura que el dintel, cosa que no se da aquí, quedando el remedo de mochetas, además, por debajo de los capiteles.

Sobre la portada, en eje con ella, se dispone una saetera con derrame, cuya parte superior semicircular está horadada en un solo sillar.

Coronando la fachada, a la que se le han añadido una cornisa y pináculos barrocos a cada lado, se erige una es-padaña, también barroca, pero que reutiliza las chambranas originales que adornaban dos arcos de medio punto. Estas se

molduran en un bocelillo separado por una línea incisa de una nacela que alberga una serie de dieciséis bolas, cada una. El uso de este elemento ornamental, del que Pita Andrade señaló la identidad de su forma en el ámbito gallego con lo salmantino y abulense, lo encontramos ya en el composte-lano cuerpo superior de la portada de Platerías. La Catedral santiaguesa influyó notablemente en la construcción de la auriense, incluyéndose este motivo en las cornisas de la ca-pilla mayor y en los brazos del crucero de esta, siendo luego empleado profusamente en el románico ourensano debido al impacto que, a su vez, generó.

Sección longitudinal Alzado sur

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En cuanto a la fachada sur, se abre en ella una puerta enrasada en el muro, adintelada, en la que un gran sillar tra-pezoidal que se apoya directamente en las jambas, en arista viva, engatillándose en las mismas, sustenta un tímpano de medio punto, liso, sobre el que se dispone un arco de descar-ga, ligerísimamente apuntado, formado por siete dovelas, en el que tres de ellas muestran marcas de cantero. El objeto de la adición posterior de esta losa trapezoidal quizá fuese dis-minuir la altura del vano de la puerta. Al interior, la puerta se abre en un arco semicircular.

En la misma hilada que ocupa la clave del arco se hallan tres modillones convexos que sustentarían un desaparecido pórtico de madera, y en la hilada inmediatamente superior a estos, se abren dos saeteras, de ápice semicircular horadado en un solo sillar; en uno de ellos se destaca con claridad una de las múltiples marcas de cantero que resultan visibles en esta iglesia.

Coronando el paramento de esta fachada meridional de la nave, una variada colección de diecisiete canecillos, todos ellos en nacela, de temática geométrica y vegetal, a excep-ción de uno figurado, sustenta una cornisa moldurada en un ancho listel, con una línea incisa en su parte inferior, y una marcada nacela. El canecillo figurado presenta la cabeza de un animal, probablemente un oso, de pequeñas y redondas orejas prácticamente esbozadas, dispuestas en los laterales de la cara, ojos marcados por dos minúsculas concavidades, y un fuerte hocico en el que se destacan los agujeros de las fosas nasales y las fauces entreabiertas dejando ver unos afi-lados colmillos. Bajo su gran cabeza, el animal estira las patas delanteras.

Entre los motivos geométricos, situados en el último de varios planos superpuestos que describen una curva de nace-la, encontramos una cartela que enrolla sus extremos

forman-do forman-dos cilindros dispuestos en la parte superior e inferior del canecillo; dos curvas en nacela unidas en arista que forman un prisma triangular orientado longitudinalmente; dos cuerpos filiformes, como vástagos, que, siguiendo la curva de la nace-la, se pliegan hacia sí en su parte superior; un cuerpo prismá-tico de forma rectangular, dispuesto longitudinalmente sobre la nacela, presenta su cara superior cóncava, albergando en su centro un óvalo; formas de gota situadas la una sobre la otra unen sus ápices; un grueso tonel colocado transversalmente, adornado con líneas incisas.

En cuanto a los canecillos con temas vegetales, se redu-cen a estilizadas hojas de cuyos ápices cuelgan bolas. Una de esas hojas presenta su anverso surcado por dos líneas muy marcadas, dispuestas verticalmente, que describen un zigzag, generando dos filas de triángulos a los lados, y, en el centro, rombos de desigual factura; otra hoja muestra un nervio cen-tral formado por dos líneas incisas que flanquean una fila de botones.

Por su parte, el testero de la nave presenta una salien-te imposta moldurada en lissalien-tel, sobre el cual se dispone la saetera, de igual tipología que las comentadas, que ilumina longitudinalmente el interior. El remate, apiñonado, se de-fine por un tejado pétreo a doble vertiente coronado en su ápice por un Agnus Dei en el que el carnero, como tantas otras

veces, sustituye al cordero, mostrando unos grandes y curvos cuernos. La cruz antefija que portaría sobre su lomo no se conserva.

El ábside, más bajo y estrecho que la nave, presenta en este flanco sur su paramento abierto por una rectangular ven-tana barroca, sobre la que se disponen ocho canecillos, tam-bién con superposición de planos, de temática geométrica, con la excepción de uno figurado, que muestra, como en el caso de la nave, una cabeza de animal que extiende sus patas

Alzado este Alzado oeste

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delanteras. Varios exhiben un motivo en el que dos nacelas unidas longitudinalmente por una arista determinan en las zonas superior e inferior dos triángulos, haciéndose de este tema distintas formulaciones al cambiar sus proporciones; también hallamos un canecillo que presenta una nacela lisa, y otro que tiene un corto cilindro adosado transversalmente en su parte superior.

Los canecillos sustentan una cornisa igual a la de la nave, y, sobre esta, una torpe ampliación en altura deja a la vista una hilada de cemento y ladrillos, guarecidos por el tejado a dos aguas. En cuanto al testero del ábside, este aparece oculto en su ángulo sureste por una reciente capillita. Sigue siendo perceptible, no obstante, la saetera ubicada en su eje, igual a las otras, aunque se halla cegada. Sobre el piñón, un segundo carnero, también sin antefija, lleva sus cuernos hacia adelan-te, mientras que dobla bajo el cuerpo sus patas delanteras.

Es perfectamente visible la línea que señala la separación entre el paramento original del testero del ábside y el de la sacristía barroca, adosada a su fachada septentrional, y que deja embebidos en su estructura los canecillos de este lado. No obstante, se conservan en su interior. Estos presentan

mo-tivos estrictamente geométricos, en nacela resultante de una superposición de planos. Como en la fachada meridional, se muestran varias configuraciones del tema de las dos superfi-cies unidas en arista viva en cuyos extremos se originan trián-gulos; uno solo exhibe una nacela lisa, y otro dos gruesas cin-tas aboceladas contrapuescin-tas que se curvan hacia el exterior.

La fachada norte de la nave, al igual que la sur, presenta una serie de diecisiete canecillos sustentando idéntica corni-sa, todos ellos con varios planos superpuestos y mostrando temáticas vegetales o bien geométricas. Dentro de estas úl-timas, encontramos una decoración a base de seis finos ci-lindros que atraviesan horizontalmente el espacio cóncavo; una nacela muestra un taqueado de cuatro filas en la que las formas cuadrangulares, en relieve, presentan distintos tama-ños; una cartela enrolla su parte superior formando un grueso cilindro; un prisma rectangular se dispone longitudinalmente sobre el último de una superposición de planos; una nacela adorna su parte superior con una bola, y la inferior con una forma ovalada.

Los motivos vegetales presentan hojas cuyos laterales se doblan hacia el centro mostrando sus anversos marcados por

Portada oeste Detalle del muro sur Canecillos del muro sur Canecillos del muro norte

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unas nervaduras incisas, volviéndose su parte superior hacia el nervio central perlado; varias hojas picudas, unas de bordes rizados y otras lisos, con su eje perlado, envuelven con su ápice una bola; una hoja de nervio central marcado por bo-tones y ápice apuntado y doble, acoge bajo este dos óvalos; un tallo ondulante en forma de S invertida se remata en dos hojitas; una hexapétala muestra una semiesfera por corola y hojas carnosas, en la que las que ocupan las posiciones latera-les son de menor tamaño; dos frutos en forma de fresa cuyos ápices se acomodan en los ángulos superiores que surgen de dos peciolos desgajados de un grueso vástago; un vegetal con cuatro hojas globulares dispuestas en cruz, que arrancan de un tallo central, siendo las que ocupan el eje vertical de ma-yor tamaño que las del horizontal.

En cuanto al interior, este se halla completamente desor-namentado, con la salvedad de la imposta moldurada en bisel y nacela en que se apoya el arco triunfal de medio punto, formado por una sola rosca lisa, y que ha sido remodelado.

A los pies de la iglesia, en su ángulo noroccidental, se encuentran una pila benditera y otra bautismal. La primera, de gran tamaño, y realizada en una única pieza granítica, presenta una copa semicircular de borde moldurado en dos bocelillos, más ancho el superior, separados por un estrecho listel excavado, que dan paso al cuerpo adornado por gallo-nes rematados en arcos rebajados y separados por aristas. A esta copa se le ha añadido en su base un fuste ochavado sus-tentado sobre un pie cuadrangular.

La pila bautismal, de tradición románica, labrada tam-bién en una sola pieza de granito, y de copa semiesférica, presenta un ancho borde que se proyecta ligeramente sobre la superficie del resto del cuerpo, y que es delimitado en su parte superior por un plano en bisel. Su base está configura-da por un corto pie troncocónico bajo el que se dispone una estrecha tenia.

Por la sobriedad de la decoración y la abundancia de los temas vegetales y geométricos, esta iglesia parece haber recibido la influencia cisterciense. La variada colección de canecillos y el naturalismo empleado en ciertos motivos ve-getales hacen pensar en una cronología en torno al segundo cuarto del siglo xiii.

Texto y fotos: Mvt - Planos: SVN

Bibliografía

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Referencias

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