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Universidad Autónoma del Carmen

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Dependencia Académica de Educación y

Humanidades

ANTOLOGÍA SOBRE EL

AUTISMO

ASOCIACIÓN DE PADRES DE NIÑOS AUTISTAS CARMELITAS

(APNAC)

P R E S E N T A

JOSEFA ARIANA MAGAÑA MORENO

C U R S O

PRÁCTICAS SUPERVISADAS

P R O F E S O R A

MARI CARMEN OLÁN CANO

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C O N T E N I D O Introducción

Autismo

1. Trastornos de inicio en la Infancia, la Niñez o la Adolescencia 2. El autismo en la etapa del desarrollo

3. Definición del síndrome del Autismo 4. Autismo y síndrome de Asperger 5. ¿Qué es el autismo?

6. El autismo y la educación

7. Qué es el autismo y cuales sus clasificaciones 8. Trastorno Autista

Diapositivas

1. Autismo

2. ¿Cuándo un niño tiene una necesidad especial?

Material didáctico 1. Juegos didácticos 2. Láminas Recomendación Bibliográfica Otros Trastornos Fundación APNAC Otras Fundaciones Glosario

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Introducción

La asociación de padres de niños autistas carmelitas (APNAC), fue iniciada el 1 de marzo del 2008, con el objetivo de ayudar a los niños de la comunidad carmelita afectados por el autismo y otros trastornos generalizados del desarrollo para facilitar y tener acceso los programas terapéuticos y educacionales.

Dicha asociación tiene como objetivo social, rehabilitar e integrar a la sociedad a personas afectadas por el trastorno autista o cualquier otro trastorno generalizado del desarrollo, impulsando sus capacidades mediante programas personalizados de actividades asistenciales bajo técnicas pedagógicas, cognitivas y terapias alternativas para obtener una mejor calidad de vida.

Construir un centro para el desarrollo integral de las personas afectadas por el autismo y otros transtornos generalizados del desarrollo, así como realizar convenios con instituciones públicas y privadas para la atención de las personas asistidas.

Realizar actividades de tipo cultural, recreativo, artístico y cívico para obtener apoyo que coadyuven al objetivo de la asociación e incrementar su patrimonio.

Construir un hogar protegido para personas con autismo o cualquier otro transtorno generalizado del desarrollo.

Además cuenta con los siguientes objetivos generales para la atención a los niños con transtornos:

1.- Diagnóstico personalizado a personas afectadas por algún trastorno generalizado del desarrollo.

2.-Capacitar a las familias (padres, hermanos y otros familiares) y profesionales en los programas terapéuticos del autismo.

3.- Proporcionar servicios especializados de diagnostico, desarrollo de programas, terapias, capacitación laboral, seguimiento a quienes logren escolarizarse.

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4.- Crear talleres

5.- Realizar actividades culturales recreativas, artístico y cívico para obtener apoyo efectivo y/o en servicio.

6.-Crear fuentes de empleo para personas con algún trastorno generalizado del desarrollo 7.- Brindar becas a familias de escasos recursos y

8.-Crear un espacio residencial para dar respuesta a las necesidades especiales en el futuro a personas adultas con este padecimiento.

Para alcanzar los objetivos, antes mencionados, es importante tener al alcance información confiable, que aporten datos para la fundamentación de la asociación y además, pueda ser usada en la capacitación de los familiares de los niños con trastornos, con los profesionales y trabajadores de esta y para la generar talleres de apoyo.

Esta antología presenta varias conceptualizaciones del autismo desde diferentes perspectivas de especialistas como investigadores, psiquiatras, educadores, terapeutas. Y se aborda el autismo, su etiología, sintomatología, clasificaciones, tratamiento y apoyos didácticos para su atención; así como otros trastornos asociados con el autismo y asociaciones que brindan apoyo a niños autistas.

A continuación, se enlistan algunos de los trastornos que existen, sin embargo, cabe mencionar que esta antología está enfocada principalmente en el autismo.

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Trastornos de inicio en la Infancia, la Niñez o la Adolescencia

Los Trastornos de Inicio en la Infancia, la Niñez o la Adolescencia, acorde al DSM-IV, son los siguientes:

Retraso Mental:

• Retraso mental leve. • Retraso mental moderado. • Retraso mental grave. • Retraso mental profundo.

• Retraso mental de gravedad no especificada.

Trastornos del Aprendizaje:

• Trastorno de la lectura • Trastorno del cálculo

• Trastorno de la expresión escrita

Trastorno de las Habilidades Motoras:

• Trastorno del desarrollo de la coordinación.

Trastornos de la Comunicación:

• Trastorno del lenguaje expresivo

• Trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo • Trastorno fonológico

• Tartamudeo

Trastornos Generalizados del Desarrollo:

• Trastorno autista • Trastorno de Rett

• Trastorno desintegrativo infantil • Trastorno de Asperger

Trastornos por Déficit de Atención (ADD) y Comportamiento Perturbador:

• Trastorno por déficit de atención con hiperactividad: o Tipo combinado

o Tipo con predominio del déficit de atención o Tipo con predominio hiperactivo-impulsivo • Trastorno disocial

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- Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 4° edition Text Revised (DSM-IV TR). American Psychiatric Association. American Psychiatric Press, 2000.

- Kaplan and Sadock's Synopsis of Psychiatry, 9° edition. Lippincott Williams & Wilkins Press, 2003.

http://www.eutimia.com/ninezyadolescencia/frames/tm_centro.html

El autismo en las etapas del desarrollo

Trastornos de la Ingestión y de la Conducta Alimentaria de la Infancia o de la Niñez:

• Pica

• Trastorno de rumiación

• Trastornos de la ingestión alimentaria de la infancia o de la niñez Trastornos de Tics:

• Trastorno de la Tourette

• Trastorno de tics motores o vocales crónicos • Trastorno de tics transitorios

Trastornos de la Eliminación: • Encopresis:

o Con estreñimiento e incontinencia por rebosamiento o Sin estreñimiento ni incontinencia por rebosamiento • Enuresis (no debida a una enfermedad médica)

Otros Trastornos de la Infancia, la Niñez o la Adolescencia: • Trastorno de ansiedad por separación

• Mutismo selectivo

• Trastorno reactivo de la vinculación de la infancia o la niñez • Trastorno de movimientos estereotipados

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El autismo fue definido por primera vez en 1943, por un psiquiatra austríaco llamado

Leo Kanner, desde entonces se han realizado muchas investigaciones buscando la causa

o conjunto de causas de esta alteración, estas causas aún se desconocen, sin embargo, las conclusiones de los estudios realizados refutan teorías mantenidas inicialmente durante varios años.

Por ejemplo, la mayoría de los investigadores están de acuerdo en que el autismo no es una alteración de origen psicológico o familiar, sino que tiene un origen biológico.

Esta "enfermedad", afecta aproximadamente a 4 ó 5 niños por cada 10.000 nacidos, y es cuatro veces más frecuente en varones que en niñas.

Se han investigado y encontrado alteraciones neurofisiológicas, neuroanatómicas, bioquímicas, inmunológicas de diversas clases, los resultados actuales no son definitivos pero sí prometedores.

Algún día se conocerán mejor las causas del autismo y ésto quizá lleve a una terapia más eficaz. Actualmente, aunque desconozcamos sus causas principales, podemos ayudar a las personas con autismo y a sus familias.

Con este objetivo de ayuda se creó en 1976 la Asociación de Padres de Niños

Autistas APNA de España - denominación que se cambió por Asociación de Padres de Personas con Autismo en Asamblea General de mayo de 2004 - y se desarrollaron a lo

largo de estos años los servicios que esta Institución presta en la actualidad.

Lo que sí conocemos son los síntomas de la alteración, sus manifestaciones visibles desde fuera a las que seguidamente nos vamos a referir.

RECUERDA:

* El autismo es una alteración severa del desarrollo y la comunicación que aparece antes de los 30 meses.

* Se da en 4 niños por cada 10.000 y es cuatro veces más frecuente en varones que en niñas.

* Se desconocen sus causas, aunque la mayoría de los investigadores están de acuerdo en que estas son de origen biológico.

* Hay cuatro características fundamentales que presentan todas las personas que padecen autismo: 1. La alteración aparece precozmente.

2. Tienen severas dificultades de comunicación y relación. 3. Su lenguaje presenta alteraciones y deficiencias.

4. Realizan acciones "ritualizadas"; se resisten a los cambios en el medio.

• La inteligencia de las personas con autismo puede ser muy variable, oscilando desde la

normalidad a una deficiencia profunda con características especiales.

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funcionamiento psicológico.

• El autismo puede manifestarse desde el comienzo de la vida o después de una evolución normal

en el periodo de 0 a 30 meses.

Del nacimiento a los 18 meses de edad

El "autismo infantil precoz" es una de las alteraciones más graves del desarrollo, la conducta y la comunicación en la primera infancia.

Son muchas las personas que desconocen las características de esta "enfermedad" o, peor aún, están mal informadas sobre ella.

Para poder ayudar a estas personas el primer paso es informarlas sobre la existencia del autismo. Explicarles en qué consiste esta perturbación en la niñez y explicar sus síntomas para que puedan identificar los niños afectados.

El autismo constituye un serio problema personal, familiar y social, que requiere la ayuda y la colaboración de todos.

Estas manifestaciones o síntomas, comienzan siempre antes de los tres años de edad y, en ocasiones, desde el nacimiento, aunque en el primer año suelen ser poco claras, haciendo difícil el diagnóstico de autismo en esta época de la vida.

Hay algunos niños en que el autismo se manifiesta después de un período de desarrollo "aparentemente normal".

En cualquier caso, los primeros síntomas del autismo suelen ser "insidiosos" y poco claros.

En estas circunstancias, en los padres y familiares de los afectados, es frecuente que dichos síntomas provoquen un vago sentimiento de intranquilidad y temor en vez de activar la localización de ayuda profesional eficaz.

Muchas veces, lo primero que se observa es una gran pasividad en el niño con tendencia a permanecer ajeno al medio, absorto en si mismo, poco sensible a las personas y a las cosas que hay a su alrededor.

En otras ocasiones el niño se muestra, por el contrario, muy excitable y llora casi constantemente sin ninguna razón aparente.

Frecuentemente el primer temor que tienen los padres es que el niño pueda ser sordo debido a su falta de interés por las personas y el lenguaje.

Pero la "sordera aparente"; se acompaña de otros síntomas, así muchas veces, el campo de las distintas acciones del niño se limita cada vez más, convirtiéndose en "estereotipias", que se traducen en movimientos "extraños" y repetidos con las manos, los ojos, la cabeza o todo el cuerpo (por ejemplo, balanceándose una y otra vez). Al mismo

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tiempo, las conductas más "positivas" (sus juegos, imitaciones, gestos comunicativos) no llegan a desarrollarse, o se pierden progresivamente.

Casi siempre, estos primeros "síntomas" se acompañan de otras alteraciones muy perturbadoras para las personas que rodean al niño autista, como los problemas persistentes de alimentación, falta de sueño, excitabilidad difícilmente controlable, miedo anormal a personas y sitios extraños, tendencia a no mirar a las personas, y a evitar o permanecer indiferente a sus abrazos y mimos, etc.

Es frecuente que, desde muy pronto, el niño autista muestre una gran resistencia a los cambios de ambientes y rutinas habituales, reaccionando a ellos con fuertes rabietas y tratando de evitar cualquier clase de cambios.

Es como si pretendiera mantener el medio siempre constante. Este síntoma es el más característico, junto con el aislamiento, la evitación de las personas o indiferencia hacia ellas.

Muchas veces se describe al niño como "encerrado en una campana de cristal", una especie de muralla invisible que le separa de las personas.

La "comunicación intencionada", activa y espontánea, que suele desarrollar el niño normal desde los 8-9 meses, a través de sus gestos y vocalizaciones prelingüísticas, se ve muy perturbada o limitada en los niños autistas. La falta de sonrisa social, mirada a las personas, gestos y vocalizaciones comunicativas, la falta de "apego", en una palabra, es la característica más evidente de su conducta.

Estas dificultades se manifiestan, con más claridad aún, a partir del año y medio o los dos años, edad en que los niños normales hacen progresos muy rápidos en la adquisición del lenguaje.

Algunos niños autistas tienen un desarrollo normal, que llega, incluso, a la adquisición de un lenguaje funciona] y "correcto", que luego se perderá o alterará seriamente con el desarrollo de la enfermedad.

Del nacimiento a los 18 meses:

• Apatía y desinterés por las personas y los abrazos o mimos. • Llanto constante o ausencia inusitada de llanto.

• Movimientos repetitivos de balanceo, estereotipias de manos... etc. • Problemas de alimentación y/o sueño.

• Sordera aparente.

• Falta de desarrollo de las pautas de comunicación anteriores al lenguaje. Etapa del desarrollo del lenguaje

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El momento del lenguaje marca ya claramente el paso de las preocupaciones más inconcretas de la etapa anterior -por parte de los padres- a un temor más definido, que suele llevarles a buscar el consejo y la ayuda de los especialistas.

Con frecuencia ocurre que, en esta edad de desarrollo del lenguaje, el niño se muestra aún más claramente aislado, excitado, encerrado en estereotipias o conductas rituales, falto de juego, incomunicado y no desarrolla el lenguaje o bien adquiere un lenguaje muy perturbado. En ocasiones llega a decir palabras repetitivas y sin sentido, en otras permanece "mudo", en algunas adquiere con extraordinaria lentitud un lenguaje más funcional. Además no parece interesarse por el lenguaje de los demás y, muy frecuentemente, no comprende más que órdenes muy simples o rutinas muy repetidas. A veces, no parece comprender nada.

Es importante recordar que las alteraciones y deficiencias del lenguaje se dan, de un modo o de otro, en todos los niños autistas. Es decir, constituyen uno de los criterios para diagnosticar la enfermedad.

El período que se extiende entre los 18 meses y los 4 ó 5 años es extraordinariamente importante para el niño normal: en él desarrolla su lenguaje, se integra activamente en el ámbito social de la familia y de la escuela, asegura sus recursos efectivos y emocionales, adquiere conceptos y progresa en sus habilidades de pensamiento, memoria, etc.

Ésta etapa para los niños autistas suele ser la etapa más difícil y alterada. Es frecuente que, a las deficiencias de su capacidad de lenguaje, de empleo de símbolos, de comunicación y de acción, se añadan nuevos problemas de conducta o se acentúen los que existían previamente.

Pueden aumentar las "estereotipias", dificultades de alimentación y sueño, rabietas y resistencias a los cambios, muestras de excitación y ansiedad inexplicables.

El niño puede permanecer largas horas ajeno a las personas y a otros estímulos del medio, realizando las mismas acciones repetitivas, sin juego ni conductas de exploración. Además puede mostrar claras dificultades para aprender a través de la imitación y de la observación de la conducta de los demás.

El lector puede imaginar al niño encerrado en sí mismo, ignorando a los demás, evitando su contacto, aunque los demás estén con él, ajeno a sus palabras y expresiones emocionales... en realidad el niño parece estar "solo", y su dificultad para usar y comprender gestos y lenguaje acentúan esta impresión.

A veces, algunos niños autistas permanecen durante horas mirándose las manos, o balanceándose, poniendo los dedos o manos en posiciones extrañas.

Pueden aparecer "autoagresiones". Es decir, conductas consistentes en golpearse a sí mismo.

También podemos observar extrañas respuestas a los estímulos del medio: niños que parecen sordos pero se extasían con ligeros ruiditos o con música, o que hacen girar objetos y se estimulan con cosas sin significado

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Al observador ajeno le desconcierta estas alteraciones en un niño que, por otra parte, suele tener una apariencia sana y normal y, frecuentemente, una expresión inteligente. Cuando el niño autista tiene una edad comprendida entre 2 y 5 años es cuando la familia suele encontrar alguna ayuda profesional después de muchas consultas a diversos especialistas.

Generalmente se considera que el diagnóstico precoz es un factor importante para ayudar eficazmente a los niños autistas, sin embargo es raro que los cuadros de autismo sean diagnosticados antes de los 18 meses.

18 meses a 4-5 años.

• Alteraciones del lenguaje o falta de éste. • Excitación, ansiedad difícilmente controlable. • Resistencia a distintas clases de cambios.

• Movimientos repetitivos (estereotipias) con las manos, cabeza, cuerpo... etc.

• Escaso desarrollo de respuestas de autonomía en el vestido, control de esfínteres... etc. • Frecuentemente se presentan autoagresiones.

• Falta de imitación, simbolización y juego. • Dificultades de relación.

Evolución en la adolescencia

En general, la escolarización adecuada del niño, las sesiones individuales de tratamiento y la ayuda psicológica y médica contribuyen a que la evolución sea positiva (aunque, generalmente, lenta) entre los 5 años y la adolescencia.

Suele disminuir la excitación del niño y sus rabietas, estereotipias y autoagresiones (en caso de darse).

Adquiere algunas o muchas habilidades intelectuales y de autonomía y lenguaje, en algunos casos. Se hacen menores sus dificultades de comunicación.

Esta evolución es muy variable de unos niños a otros, como son muy variables sus niveles de capacidad intelectual, lenguaje, autonomía y frecuencia de sus alteraciones de conducta.

Hay en ambos extremos de evolución un número limitado de niños con evolución muy positiva, y en el otro extremo, igualmente, un número muy limitado de niños que no desarrollan apenas sus capacidades.

En líneas generales puede decirse que la persona que padece autismo mantiene su alteración, aún cuando los síntomas puedan atenuarse.

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La adolescencia se acompaña de una acentuación de la evolución positiva en unos casos y de la aparición de nuevas dificultades en otros.

Debemos tener en cuenta que la adolescencia es un período relativamente frágil en el desarrollo de todas las personas, también en los autistas.

Puede aumentar en ellos de nuevo su excitación, su ansiedad y las alteraciones de conducta. A veces, reaparecen autoagresiones, rituales y estereotipias o se presentan crisis epilépticas. Pero en muchos casos, se acentúa la evolución favorable.

Despúes de los 4-5 años.

• Dificultad o imposibilidad de manejar símbolos. • Persistencia de alteraciones del lenguaje.

• Tendencia al aislamiento y dificultades importantes de relación. Etapa de adulto

En la mayor parte de los casos sigue requiriendo asistencia y ayuda profesional. Muy raras veces llega a desarrollar un trabajo independiente y productivo. Más infrecuente aún es que llegue a vivir con independencia.

En la mayoría de los casos, los autistas adultos necesitan ser atendidos de forma muy continuada para garantizar su bienestar psicológico, protegidos en sus actividades laborales y ayudados por personas cercanas y profesionales.

En general, los autistas adultos requieren ambientes poco complejos, ordenados y fáciles de comprender, desde el punto de vista de Ángel Rivière está definido en el documento que nos pediría un adulto.

Autismo Europa ha definido y aprobado la Carta de las Personas Autistas en el Cuarto Congreso celebrado en la Haya, el 10 de mayo de 1992, y adoptado bajo forma

de Declaración por el Parlamento Europeo el 9 de mayo de 1996.

Una mirada al presente y al futuro

La educación, el asesoramiento familiar, la atención psicológica y médica, la creación de centros e instituciones que puedan atender a los adultos son necesidades a corto plazo de los autistas.

El recurso a largo plazo es la investigación. La esperanza de curación del autismo depende de los esfuerzos y avances de los investigadores en la búsqueda de sus causas y de nuevos procedimientos terapeúticos. Hasta ahora, el autismo ha sido "reacio" a mostrar sus secretos y es aún muy desconocido en sus mecanismos íntimos, pero esto no debe llevar a pesimismo o a abandonar los esfuerzos de investigación. Sus resultados pueden ser a largo plazo pero tienen una importancia fundamental.

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Integración en la sociedad

Finalmente, la última necesidad esencial de las personas autistas es la de ser comprendidas y aceptadas por la sociedad.

Es decir, es preciso desarrollar permanentemente una campaña hacia la sociedad encaminada a dotarla de una mayor sensibilidad social de sus problemas y necesidades. Cada uno de nosotros podemos contribuir a ello con nuestros recursos intelectuales, emocionales y materiales.

Muchos de los problemas de las personas con autismo se resolverán cuando todos nos convenzamos de que el autismo no es ajeno a nosotros, que exige la colaboración de todos los que nos sentimos integrados en la empresa de incorporarlos en un mundo más justo y humano.

Información obtenida de: http://www.apna.es/paginas/apna2.html

Definición del síndrome del Autismo

Es un trastorno del desarrollo que persiste a lo largo de toda la vida. Este síndrome se hace evidente durante los primeros 30 meses de vida y da lugar a diferentes grados de alteración del lenguaje y la comunicación, de las

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competencias sociales y de la imaginación. Con frecuencia, estos síntomas se acompañan de comportamientos anormales, tales como actividades e intereses de carácter repetitivo y estereotipado, de movimientos de balanceo, y de obsesiones insólitas hacia ciertos objetos o acontecimientos.

El nivel de inteligencia y la gama de capacidades de las personas con autismo son muy variables aunque la inmensa mayoría (75 %) presentan una deficiencia mental asociada de diverso grado. En algunos casos, sin embargo, pueden ser normales en ciertos aspectos o incluso estar por encima de la media. Por otro lado, algunas personas pueden ser agresivas hacia sí mismas o hacia los demás.

Hay muy pocas personas con autismo que tengan capacidades suficientes para vivir con un grado importante de autonomía, y la mayoría requieren una gran ayuda durante toda la vida.

Los trastornos del espectro autista afectan, aproximadamente, a 1 de cada 1000 nacimientos y es mucho más frecuente en el sexo masculino que en el femenino, en una proporción de 4 a 1.

Orígenes del término El autismo como síntoma

Etimológicamente, el término autismo proviene de la palabra griega eaftismos, cuyo significado es “encerrado en uno mismo”, y su introducción en el campo de la psicopatología fue obra del psiquiatra suizo Eugen Bleuler que en su obra Dementia Praecox or the Group of Schizophrenias (Traducción al inglés de 1950. Original en alemán de 1913) utiliza el vocablo autismo para definir uno de los síntomas patognomónicos de la esquizofrenia. Para Bleuler, el síntoma autista consiste en una separación de la realidad externa, concomitante a una exacerbación patológica de la vida interior. De este modo, la persona que padece esquizofrenia (y siempre según Bleuler) reacciona muy débilmente a los estímulos del entorno, que además es percibido con animadversión. En la mayoría de casos, el objetivo de esta conducta es no perder la concentración en las fantasías internas, pero en algunos enfermos este aislamiento sirve para frenar un aumento de las emociones, ya de por sí muy elevadas como consecuencia de su sensibilidad hipertrofiada. Según el psiquiatra suizo, esta ruptura mental con el exterior no es absoluta, de manera que la conciencia en relación con hechos cotidianos puede estar relativamente bien conservada, y sólo en los casos más severos de estupor observamos un aislamiento absoluto.

Pero Bleuler va más allá en la definición del “síntoma autista”, y en la misma obra desarrolla el concepto de “pensamiento autista” que, según él, tiene su origen en la fragmentación esquizofrénica de la mente. Según Bleuler este tipo de pensamiento se caracteriza por estar dirigido por las necesidades afectivas del sujeto y por su contenido fundamentalmente simbólico, analógico, fragmentado y de asociaciones accidentales. La

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realidad objetiva es substituida normalmente por alucinaciones y el paciente percibe su mundo “fantasioso” como real y la realidad como una ilusión.

El autismo como síndrome

“Desde 1938, ha llamado nuestra atención un número de niños cuyas características difieren, de forma tan marcada y única, de todo lo descrito hasta ahora que cada caso merece –y espero que alguna vez lo reciban- una consideración detallada de sus peculiaridades fascinantes”. Así empezaba el primer artículo del psiquiatra estadounidense Leo Kanner (1943),

en el que se definía por primera vez el síndrome autista. En este escrito se describían once casos (ocho niños y tres niñas) que, con independencia de sus diferencias interindividuales, presentaban una “serie de características esenciales comunes”,

concretándose la alteración

patognomónica fundamental en la “incapacidad para relacionarse normalmente, desde un principio, con personas y situaciones”. El autor amplía las características de este rasgo básico con expresiones literales de los padres referidas a sus hijos afectados: “autosuficiente”;

“como dentro de una concha”; “más feliz cuando se lo deja solo”; “comportándose como si la gente no estuviera presente”.

Aparte de esta grave dificultad para establecer relaciones interpersonales y con el mundo externo en general, Kanner da una relevancia especial a las alteraciones del lenguaje. De los once niños que constituyen esta muestra inicial, ocho desarrollaron lenguaje hablado, pero en ningún caso propositivo y con un carácter muy memorístico y repetitivo. La ecolalia inmediata, pero sobretodo demorada, parece muy presente. También es notable la dificultad para generalizar más allá de la situación concreta de aprendizaje inicial y la utilización inadecuada -con una importante tendencia a la literalidad- de las palabras. En cambio, la articulación y la fonética parecen muy conservadas.

Un tercer síntoma fundamental del trastorno autista aparece en este artículo inicial: “un deseo ansioso y obsesivo de mantener la invariabilidad”. Para Kanner, este rasgo se expresa en múltiples conductas de estos once casos: en sus actividades que son “repeticiones monótonas”; o en la desesperación que puede provocar en el niño cualquier cambio de rutina, secuencia de acciones, situación del mobiliario u objeto roto o incompleto. El autor interpreta también como una consecuencia de este deseo de invariabilidad, el abanico restringido de actividades espontáneas.

Kanner hace asimismo algún comentario acerca del nivel cognitivo de estos once niños y niñas, y afirma que manifiestan ciertos rasgos de inteligencia, como su excelente memoria mecánica o su buen rendimiento en el tablero de formas de Seguin.

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Aparte, se afirma que varios de los niños son un poco torpes en la marcha y en la motricidad gruesa, pero que todos ellos poseen una excelente motricidad fina. Se les describe globalmente como físicamente normales, aunque se añade que cinco de ellos tienen un cráneo relativamente aumentado. Todos, menos uno, presentaron EEG normales, y el niño con el trazado alterado había presentado en el pasado dos episodios de crisis convulsivas de predominio derecho.

La descripción de estos once casos termina con una referencia a los padres. Dice de ellos Kanner que todos son extremadamente inteligentes, que la mayoría de ellos realizaron estudios universitarios y que las profesiones liberales abundan entre ellos. Y añade que en una alta proporción se trata de individuos poco afectuosos, más interesados en temas científicos o artísticos que en las personas. Para el autor, lo importante es valorar en que medida esta forma de ser de los padres ha podido influir en las anomalías de los hijos, pero concluye diciendo que el hecho de que el inicio de las alteraciones sea tan precoz, parece descartar una atribución exclusiva a este factor.

A pesar de que este escrito de Kanner supuso la primera descripción formal del trastorno autista y su elevación a la categoría de síndrome, los casos que describe no son los primeros con este tipo de alteración, puesto que existen distintos relatos anteriores a 1943 y referidos a niños con comportamientos anormales que, por sus características, hacen albergar pocas dudas acerca de su autismo. Los casos quizás más conocidos son los del niño salvaje de Aveyron y el de Kaspar Hauser, pero existen referencias de muchos otros, como los niños lobos de Hesse o los niños osos de Lituania. Por este motivo hemos de creer que siempre han existido niños y niñas con autismo, y que el mérito de Kanner consistió en percibir unas características psicopatológicas comunes en una serie de sujetos con trastornos muy diversos y en entender que podían constituir un síndrome conductual no descrito hasta entonces.

Siguiendo con las descripciones iniciales del síndrome autista, sería injusto olvidar el trabajo de Hans Asperger que, sólo un año después del artículo de Kanner, publicó su famoso trabajo Die autistichen Psychopathen im Kindesalter (Asperger, H., 1944) en el que se mostraban una serie de casos que compartían los rasgos patognomónicos del síndrome de Kanner, aunque los niveles cognitivos globales eran significativamente superiores. Pero el artículo de Asperger se difundió poco, seguramente debido a que estaba escrito en alemán y a que fue publicado en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente, la alteración que Asperger denominó Psicopatía Autística pasó a conocerse con el nombre de Síndrome de Asperger y sirve para denominar a los autismos de “alto funcionamiento”. En lo que aún no hay acuerdo, es con el hecho de sí el trastorno de Asperger es un síndrome independiente o simplemente un subgrupo del autismo.

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En su artículo, Asperger mantiene que el trastorno fundamental del síndrome lo constituye las limitaciones de sus relaciones sociales, dando mucha relevancia a la dificultad de estos sujetos para expresar y comprender sentimientos, y afirma que un aspecto crucial para entender su personalidad es el de la profunda discrepancia entre sus niveles de inteligencia y afectividad: entre sus capacidades cognitivas normales (en muchos casos) y sus notablemente deficitarios impulsos e instintos. Con respecto a la etiología, Asperger se inclina por factores genéticos y, a diferencia de Kanner, no menciona variables psicógenas.

Definición y criterios diagnósticos El autismo en las grandes clasificaciones internacionales

Dentro de las últimas versiones de las dos clasificaciones internacionales de trastornos mentales más importantes (DSM-IV y ICD-10), el autismo está incluido dentro de la categoría de Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD) y se le denomina Trastorno Autista. Los TGD son, de alguna manera, la categoría que ha substituido en estos dos sistemas de clasificación al término psicosis infantil, que en el caso del DSM ya fue eliminado de la versión de 1980 (DSM-III), aduciéndose en aquel entonces que el concepto de psicosis infantil era poco operativo e inducía a la confusión y el error.

Según el DSM-IV (APA, 1994) los TGD se caracterizan por “una perturbación grave y generalizada de varias áreas del desarrollo: habilidades para la interacción social, habilidades para la comunicación o la presencia de comportamientos, intereses y actividades estereotipados. Las alteraciones cualitativas que definen estos trastornos son claramente impropias del nivel de desarrollo o edad mental del sujeto.” (op. cit. pág. 69). Aparte del autismo o Trastorno Autista, los TGD incluyen los siguientes trastornos:

• · Síndrome de Rett

• · Trastorno Desintegrativo de la Infancia • · Síndrome de Asperger

• · Trastorno Generalizado del Desarrollo no especificado

En esta clasificación, se considera que las características fundamentales del autismo son: un desarrollo de la interacción social y de las comunicaciones claramente anormales o deficitarias, y un repertorio muy restringido de actividades e intereses.

Aparte de las definiciones de los síntomas primarios y asociados, de los datos epidemiológicos, o de los criterios para el diagnóstico diferencial, la importancia de la DSM-IV como herramienta para el diagnóstico del autismo estriba en la existencia de unos criterios relativamente operativos, que facilitan el acuerdo entre distintos observadores. (ver Tabla 1)

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Tabla 1

Criterios diagnósticos para 299.00 Trastorno Autista

• A. Un total de seis (o más) elementos de (1), (2) y (3), con un mínimo de dos de (1) y uno de (2) y de

(3):

(1) alteración cualitativa de la interacción social, manifestada por al menos dos de las siguientes características:

• (a) alteración importante del uso de múltiples conductas no verbales como contacto ocular, expresión

facial, posturas corporales y gestos reguladores de la interacción social.

• (b) Incapacidad para desarrollar relaciones con compañeros adecuadas al nivel de desarrollo.

• (c) Ausencia de la tendencia espontánea para compartir con otras personas disfrutes, intereses u

objetivos (ej. no mostrar, traer o señalar objetos de interés).

• (d) Ausencia de reciprocidad social o emocional.

(2) alteración cualitativa de la comunicación manifestada al menos por una de las siguientes características:

• (a) retraso o ausencia total del desarrollo del lenguaje oral (no acompañado de intentos para

compensarlo mediante modos alternativos de comunicación tales como gestos o mímica).

• (b) en sujetos con un habla adecuada, alteración importante de la capacidad para iniciar o mantener

una conversación con otros.

• (c) Utilización estereotipada y repetitiva del lenguaje o lenguaje idiosincrático.

• (d) Ausencia de juego realista espontáneo, variado, o de juego imitativo social propio del nivel de

desarrollo.

3) patrones de comportamiento, intereses y actividades restringidos, repetitivos y estereotipados manifestados por lo menos una de las siguientes características:

• (a) preocupación absorbente por uno o más patrones estereotipados y restrictivos de interés y que

resulta anormal, sea en su intensidad, sea en su objetivo.

• (b) Adhesión aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos, no funcionales.

• (c) Manierismos motores estereotipados y repetitivos (ej. aleteo o giro de las manos o los dedos, o

movimientos complejos de todo el cuerpo).

• (d) Preocupación persistente por partes de objetos.

• B. Retraso o funcionamiento anormal en al menos una de las siguientes áreas, que aparece antes de

los 3 años de edad: (1) interacción social, (2) lenguaje utilizado en la comunicación social, o (3) juego simbólico o imaginativo.

• C. El trastorno no se explica mejor por la presencia de un trastorno de Rett o de un trastorno

desintegrativo infantil.

Si analizamos el contenido de estos criterios diagnósticos, observamos que con independencia de los tres síntomas fundamentales se incluye un criterio temporal, de manera que sólo se puede diagnosticar el Trastorno Autista sí, además de estos síntomas, se observa una alteración importante (con anterioridad a los 3 años de edad) en como mínimo una de estas tres áreas del desarrollo: interacción social, lenguaje utilizado para la comunicación social y juego simbólico o imaginativo. El motivo de la inclusión de

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este criterio temporal es el de poder diferenciar entre el Trastorno Autista que, por definición, aparece muy precozmente, del Trastorno Desintegrativo de la Infancia, que se manifiesta después de un periodo de aparente normalidad no inferior a los 2 años de edad.

Sintomatología asociada

Todo síndrome clínico presenta, aparte de los denominados síntomas fundamentales, nucleares o patognomónicos, y que constituyen la base de su definición, un conjunto de síntomas secundarios o asociados (que no son necesarios para incluir a un sujeto particular en una categoría diagnóstica dada) y que pueden variar notablemente en cada individuo.

Por lo que se refiere al autismo, un síntoma asociado de primer orden lo constituye la deficiencia mental, que afecta a un 75%, aproximadamente de toda la población, puesto que, contrariamente a lo que se ha manifestado muchas veces y sin fundamento, la mayoría de la población que padece este síndrome presenta un CI dentro de los límites de la deficiencia mental. Concretamente, los estudios epidemiológicos sitúan el CI medio alrededor de 50 puntos (en lugar de los 100 de la población normal) y con una distribución normal entre los sujetos.

Conjuntamente con la deficiencia mental, se presentan los síntomas secundarios del autismo más frecuentes, se puede observar en la tabla 2.

Tabla 2. Deficiencia mental

• Hiperactividad (infancia)

• Hipoactividad (adolescencia y edad adulta) • Humor lábil

• Baja tolerancia a la frustración

• Crisis de agitación (con o sin causa aparente) • Impulsividad

• Autoagresividad

• Heteroagresividad (menos frecuente que la autoagresividad) • Respuestas paradójicas a los estímulos auditivos

• Alteraciones del sueño

• Trastornos de la alimentación (selectividad, pica) • Crisis epilépticas (20-25% de la población total)

Tratamiento del Autismo

Hoy se considera probado que la causa del autismo es biológica y no una alteración psicogénica. Esta constatación ha permitido elaborar programas de atención individualizados y aplicar tratamientos farmacológicos que pueden mejorar ciertos

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síntomas, hecho que ha dado como resultado que el niño o adulto pueda desarrollar mejor sus potenciales.

La conjunción de todos estos factores ha dado pie a una mejora importante de la calidad de vida de estas personas.

Los servicios básicos dirigidos a los afectados deben cubrir sus necesidades desde el momento en que son diagnosticados y durante todo el ciclo vital, con servicios de apoyo a las familias, que les permita convivir con el hijo afectado sin desestructurar el núcleo familiar y conseguir, así, una verdadera integración en la sociedad. (Del libro: El autismo:

aspectos descriptivos y terapéuticos.

F. Cuxart. Archidona. MÁLAGA. Aljibe. 2000).

Información obtenida de: http://www.autisme.com/html/tratamiento.html

Autismo y síndrome de Asperger

Las investigaciones relacionadas con el Autismo sugieren que la prevalencia de este trastorno se ha multiplicado por diez durante la década pasada. Pero nadie sabe realmente porqué ha habido un aumento tan dramático o qué lo ha provocado.

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¿Qué es el autismo?

El autismo es un desorden evolutivo que afecta a la manera en que una persona se comunica e interactúa con los demás. Las personas con autismo no pueden relacionarse con otros de una manera significativa. Suelen tener también dificultades para dar sentido al mundo en general. Como consecuencia, su capacidad para hacer amistades está deteriorada. También tienen una capacidad limitada para entender los sentimientos de los demás. El autismo suele asociarse también con frecuencia a problemas de aprendizaje. La realidad para una persona autista es una masa confusa de acontecimientos, gente, lugares, sonidos y objetos. No parece haber límites, orden o significado claro en nada. Una gran parte de sus vidas la pasan intentando dilucidar el patrón existente tras cada cosa.

Las características del autismo

La sociedad nacional de Autismo enumera tres áreas importantes que causan serios problemas a las personas con autismo. Son las siguientes:

1. Interacción social: dificultad en las relaciones sociales, por ejemplo se muestran distantes e indiferentes.

2. Comunicación social: dificultad con la comunicación verbal y no verbal, por ejemplo no llegan a entender del todo el significado de gestos, de expresiones faciales o del tono de la voz.

3. Imaginación: dificultad en el desarrollo del juego e imaginación; por ejemplo tienen una gama limitada de actividades imaginativas, que casi siempre copian y realizan de manera rígida y repetitiva.

El autismo también se asocia a comportamiento repetitivo y a negarse a cambiar la rutina.

Causas

Nadie sabe realmente qué causa el autismo. Sin embargo, se piensa que los factores genéticos desempeñan un papel crucial. La investigación también ha asociado este trastorno a una variedad de enfermedades que afectaban el desarrollo del cerebro antes, durante, o poco después de nacimiento.

Investigadores del Reino Unido están ahora planeando examinar todos los factores ambientales posibles que podrían jugar un papel importante en el desarrollo del autismo, incluyendo problemas en el nacimiento y el impacto potencial de la dieta, de infecciones, de vacunaciones y de la exposición a las toxinas.

Relación entre autismo y vacunación

La preocupación por la posible asociación entre las vacunas de paperas, rubéola y sarampión fue planteada por la aparición de un estudio que el Dr. Andrew Wakefield

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publicó en el Lancet en 1998, que afirmaba que la vacuna podría producir autismo. Sin embargo, ninguna investigación ha demostrado esta asociación y la mayoría abrumadora de expertos cree que la vacuna es segura.

Las investigaciones realizadas en Japón estiman que existen unos 31.000 niños autistas con edades de hasta siete años que nacieron antes y después de la retirada de la vacuna en ese país. Se encontró que el índice de autismo continuó aumentando después de que la vacuna triple fuera retirada en 1993, mientras que se esperaba que bajaran las cifras si la vacunación era una causa importante.

¿Cómo se diagnostica el autismo?

El autismo puede ser difícil de diagnosticar pues es un trastorno complejo y los síntomas son variados. Aunque las características del autismo son generalmente evidentes en los primeros años de vida, puede pasar desapercibido durante muchos años, especialmente entre los que se hayan en el extremo más capaz del espectro, donde los síntomas son más sutiles. Sin embargo, la gente con autismo tiende a mostrar comportamientos indicativos del trastorno. Éstos pueden incluir golpear ligeramente partes del cuerpo, balanceo, rechinar los dientes y gruñidosrepetitivos.

Comportamientos más complejos que se asocian a este trastorno incluyen:

• El apego excesivo a objetos particulares sin ningún propósito aparente. • Una fascinación con los patrones repetidos de objetos o sonidos. • Colocación de los objetos en filas o patrones.

Síndrome de Asperger

Es un desorden relacionado con el autismo que se manifiesta a menudo como comportamiento "excéntrico" más que incapacidad pronunciada y obvia. Fue identificado como un trastorno separado en 1944 por un doctor alemán, Hans Asperger, que observó comportamientos similares y extraños en varios de sus pacientes.

Las características sutiles de este trastorno hacen que a menudo sea pasado por alto por los profesionales de la salud, que sí pueden notar los síntomas más obvios de otros tipos de autismo

Ninguna forma de autismo es bien comprendida por la medicina, pero hay una particular falta de conocimiento sobre el síndrome de Asperger. Sin embargo, los expertos afirman que no existe asociación entre síndrome de Asperger y el crimen violento.

Muchos individuos con Asperger llevan vidas muy productivas, en campos altamente especializados tales como la docencia. Sin embargo, su comportamiento es a menudo ligeramente anormal, quizás por carecer de habilidades sociales, incluso si tienen más interés en la interacción social que las personas con otras clases de autismo. A menudo una persona con Asperger puede estar obsesionada con asuntos complejos tales como música, historia, o el tiempo, y tener unas habilidades verbales por encima de la media. Pero en algunos casos, la voz parece ser plana y carente de emoción, el discurso puede ser artificial y repetitivo, y las conversaciones tienden a girar en torno a uno mismo más

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que los demás. Muchos tienen problemas de dislexia o de escritura - y pueden dar la impresión de carecer de sentido común. Los casos más severos de Asperger pueden ser propensos a la depresión o incluso a la agresión.

Las estimaciones hechas en Gran Bretaña indican que pueden existir unos 30.000 niños con este síndrome. El diagnostico es extremadamente subjetivo, centrándose principalmente en la interpretación de los patrones del comportamiento más que en pruebas físicas. Y hay pocas opciones de tratamiento. Aunque algunos autores sugieren el uso de medicamentos como ritalín, su utilización no está carente de polémica.

Un portavoz de la Sociedad Nacional de Autismo de Inglaterra afirma que: "No hay asociación establecida entre el síndrome de Asperger y la agresión, ni evidencia que sugiera que las personas con el síndrome de Asperger tienen más probabilidades de romper la ley que cualquier persona en la población en general.

"Es extremadamente raro que las personas con síndrome de Asperger cometan crímenes violentos. Por otra parte, existe la preocupación de que los individuos con el síndrome de Asperger pueden ser más vulnerables a los actos criminales contra ellos a causa de sus dificultades sociales."

Información obtenida de: http://www.cepvi.com/articulos/asperger.shtml

¿QUE ES EL AUTISMO?

Etimológicamente, autismo proviene del griego, Auto, de Autós que significa, propio, uno mismo. Es curioso ver como su significado etimológico contribuye a darle un sentido metafórico al concepto de autismo. Podemos imaginar al niño (genérico) con autismo como un niño muy suyo, excesivamente suyo, tan suyo, que parece no necesitar de los demás. Tan metido en lo suyo, en su mundo propio que nos parece muy difícil y a veces incluso imposible el poder atraerlo al nuestro para poder comunicarnos con él. Podemos verlo también como un niño con unas peculiaridades propias que lo hacen diferente o muy

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diferente de los demás niños. Estas consideraciones así planteadas, nos dan una pista inicial muy valiosa para la comprensión del niño que padece de autismo.

Nos sugieren que estamos ante un trastorno del desarrollo de las bases de la personalidad del niño más que ante una enfermedad en el sentido clásico del término. Algo que afecta a la forma de ser de la persona. Por las consecuencias que conlleva ese excesivo, intenso y duradero ensimismamiento del niño que lo aísla y desconecta de su entorno podemos deducir que el desarrollo de su funcionamiento psíquico va también a verse afectado. Sin el otro, sin la relación y comunicación con el otro no podemos constituirnos como sujetos con psiquismo y personalidad propios.

Es a través de las identificaciones, algo mucho más complejo y enriquecedor que la mera imitación, que vamos incorporando a nuestro mundo interno aspectos del otro que vamos haciendo nuestros. Es de esta forma que vamos construyendo nuestra forma de ser, base de nuestra personalidad. Para que un bebé se identifique con quien le cuida necesita sentirse atraído por él y tener la curiosidad que en general tienen todos los niños cuando todo va bien en su desarrollo. Curiosidad para observar y explorar atentamente su mundo, empezando por su propio cuerpo y el del otro, así como el mundo externo que le rodea.

Para verse, conocerse, reconocerse y sobre todo comprenderse, el niño necesita que previamente, la persona que le cuida haya sido capaz de ponerse en su lugar,

Comprendiéndolo en sus manifestaciones y necesidades, sin confundirse con él. Estamos refiriéndonos ahora a la Empatía, o capacidad de identificación empática, algo de lo que los niños con funcionamiento autista suelen carecer o poseer como un bien escaso, incluso cuando en algunos casos hacen una evolución considerada como favorable.

El funcionamiento autista del niño tendría que ver con fallos básicos, invasivos y generalizados en la constitución del ser humano como sujeto, (con subjetividad), y por tanto, en la vivencia de Intersubjetividad, (experiencia subjetiva compartida).

La “coraza o armadura” defensiva con la que intenta protegerse el niño/a con funcionamiento autista es imperfecta y tiene siempre y en determinados momentos, brechas o rendijas por las que se “cuela la luz” de la interacción positiva y evolutiva con su entorno cuidador. Son momentos de apertura a la interacción y en la interacción con el entorno que representa el acceso, aunque fugaz y transitorio en los casos más graves, a cierto grado de comunicación inter subjetiva con el otro.

El también llamado proceso autístico, puede verse como un funcionamiento defensivo, no evolutivo, no relacional ni comunicativo con el que intenta protegerse activa y precozmente el bebé en su interacción con el entorno. Estas defensas, que protegen a la vez que impiden el desarrollo del niño/a, a medida que se van estableciendo y consolidando, van generando y aumentando toda una serie de deficiencias, cognitivas, relacionales, emocionales, sociales y conductuales en el funcionamiento psíquico del niño al mismo tiempo que van constituyendo y formando parte de su personalidad.

Dicho proceso “autístico” se va desarrollando con el aumento progresivo en el niño de un funcionamiento que se manifiesta con las siguientes modalidades defensivas:

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1- Defensas anti-relación-comunicación con el otro, (repliegue sobre si mismo y retirada relacional duradera con desconexión emocional, aislamiento relacional y “ausencia” autísticos).

2- Defensas anti-integración de los diferentes estímulos sensoriales percibidos, (Desmantelamiento sensorial).

3- Defensas anti-separación del otro, (identificación adhesiva con el objeto).

Funcionamiento defensivo que como acabamos de ver, incrementa a su vez un componente deficitario en el área de la interacción social que al hacerse cada vez mayor, agrava y refuerza el funcionamiento defensivo autístico del niño/a, originando así un círculo vicioso de difícil salida.

En la etiopatogenia de los trastornos mentales en el ser humano, incluido el autismo, intervienen tanto los factores de vulnerabilidad, (psico-biológicos), como los factores de riesgo, (psico-sociales), en estrecha interacción potenciadora de los unos con respecto a los otros.

De la misma forma, los factores protectores de la salud mental, (biológicos y Psicosociales), interactuando entre sí, potencian la resiliencia y la salud mental del sujeto. El día 22-02-07, el Congreso de los Diputados aprobó por unanimidad una propuesta en la que se insta al Gobierno a que elabore una guía de detección precoz del autismo. Además, se demanda que Sanidad siga potenciando los proyectos de investigación de esta patología, hasta ahora incluida en el grupo de enfermedades raras, a pesar de que su prevalencia en el caso de los TEA, Trastornos del Espectro Autista, puede estar, según los estudios epidemiológicos mas recientes del Centro de Control de Enfermedades, (CDC), de Atlanta, en torno al 1 por cada 150 recién nacidos, cifras muy superiores a las de hace una década.

Este importante y significativo incremento de la prevalencia, pensamos se debe no solamente a una mayor amplitud del espectro diagnóstico, sino también a un aumento real de casos, debido a un posible aumento de los factores de riesgo de origen ambiental. En este sentido, se está estudiando la influencia de los factores de riesgo ambientales de carácter tóxico como por ejemplo el mercurio, pero muy poco o nada se hace para investigar la posible influencia de los factores de riesgo ambientales de origen relacional o interactivo que tienen que ver con aspectos culturales y psicosociales.

La creencia, hasta ahora arraigada en la mayoría de los profesionales del entorno cuidador del bebé, de que es imposible detectar el autismo, antes de los 18-24 meses de vida del niño/a, está afectando muy seria y negativamente los posibles avances en la detección de los factores de riesgo de funcionamiento autista del niño/a, en el primer año de vida.

Sin embargo, el porcentaje importante de padres que observan alteraciones precoces en el desarrollo y en la comunicación con sus hijos en su primer año de vida y la experiencia clínica basada en el estudio e investigación del modo de interacción precoz, entorno cuidador-bebé y más específicamente, padres-bebé, muestran lo contrario.

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Recientes investigaciones (2007) basadas en el estudio de la interacción precoz padres-bebé, (mediante grabaciones de vídeo), muestran que es posible la detección precoz del funcionamiento autista del niño/a desde los 6 meses de vida en un 85% de los casos.

Sabemos que con una detección y diagnóstico precoces puede hacerse prevención primaria si instauráramos un tratamiento adecuado de tipo psicoterapéutico centrado en la interacción padres-bebé que evitaría en gran número de casos que el funcionamiento autista se instale en el psiquismo temprano del bebé.

No podemos esperar sin intervenir terapéuticamente, ni a los resultados diagnósticos ni a la comprobación de su causalidad genética. Todavía menos a que aparezcan tratamientos genéticos y biológicos eficaces. La realidad es la existencia de una situación de riesgo que se puede cambiar y una evolución patológica y gravemente discapacitante que, en muchos casos, se puede evitar.

Juan Larbán Vera. Psiquiatra y Psicoterapeuta de niños, adolescentes y adultos.

http://www.asmi.es/asmi/es/fondodocumental/QUE_ES_EL_AUTISMO.pdf

El AUTISMO Y LA EDUCACIÒN

Por: yorky

Publicado el: marzo 07, 2009

La educación en la sociedad actual, reviste de mucha importancia, principalmente si se potencian estos conocimientos de una manera integral a nuestros hijos. Sin embargo es relevante considerar el rol protagónico que cada miembro de la familia ejerce para considerar tal fin.

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Cuantas veces nos hemos detenido a observar por un momento cada una de las actitudes de nuestros hijos, movimientos, expresiones, valoraciones, comportamientos, etc., que nos hagan visualizar un panorama claro y preciso sobre cada uno de estos aspectos. En esta ocasión he considerado este artículo de mucha importancia, ya que en muchos hogares nuestra sociedad desconoce tratar un caso de esta índole, pero, que es el Autismo. Autismo es: un desorden del desarrollo del cerebro que puede comenzar en niños antes de los tres años de edad y que deteriora su comunicación e interacción social causando un comportamiento restringido y repetitivo. Puede clasificarse de diversas formas, como un desorden en el desarrollo neurológico o un desorden en el aparato psíquico.

Supone dos teorías: -Psicogenètica

-Orgánica.

¿Como puede descubrirse un niño autista? Sintomatología:

1-Hiperactividad 2-Pseudosordera

3-Ausencia de comportamientos afectivos. 4-No dirige la mirada.

5-Comunica con gestos. 6-Risa o llanto inmotivados.

7-Atacamiento a determinados objetos. 8-Juegos repetitivos y estereotipados. 9-. Imposibilidad de aprender.

10-Comunica con gestos.

11-Ausencia de miedo frente a peligros reales. 12-. Auto y/o heterolesionismo.

13-.Rooking (movimiento estereotipado- mecerse) 14-Ausencia de contacto con los demás niños.

Sus causas o etiología:

Los estudios de personas autistas han encontrado diferencias en algunas regiones del cerebro, incluyendo el cerebelo, la amígdala, el hipocampo, el septo y los cuerpos mamilares. En particular, la amígdala e hipocampo parecen estar densamente poblados de neuronas, las cuales son más pequeñas de lo normal y tienen fibras nerviosas subdesarrolladas. Estas últimas pueden interferir con las señales nerviosas. También se ha encontrado que el cerebro de un autista es más grande y pesado que el cerebro promedio. Estas diferencias sugieren que el autismo resulta de un desarrollo atípico del cerebro durante el desarrollo fetal. Sin embargo, cabe notar que muchos de estos estudios no se han duplicado y no explican una generalidad de los casos. Otros estudios sugieren que las personas autistas tienen diferencias en la

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producción de serotonina y otros neurotransmisores en el cerebro. A pesar de que estos hallazgos requieren más estudios.

Factores ambientales

A pesar de que los estudios de gemelos indican que el autismo es sumamente heredable, parecen también indicar que el nivel de funcionamiento de las personas autistas puede ser afectado por algún factor ambiental, al menos en una porción de los casos. Una posibilidad es que muchas personas diagnosticadas con autismo en realidad padecen de una condición desconocida causada por factores ambientales que se parece al autismo (o sea, una fenocopia). De hecho, algunos investigadores han postulado que no existe el "autismo" en sí, sino una gran cantidad de condiciones desconocidas

que se manifiestan de una manera similar.

-Intoxicación por metales pesados: Se ha indicado que la intoxicación por mercurio, particularmente, presenta síntomas similares a los del autismo. La teoría de la relación entre el autismo y los metales pesados es apoyado por una minoría de los médicos.

El debate sobre las vacunas

Una jeringa estándar en la actualidad. Muchas personas asocian la aparición de la enfermedad a la vacuna Sarampión-Paperas-Rubéola, y al mercurio que contenía hasta el año 2001. Esta teoría fue invalidada por varios estudios, incluida la retractación de 10 de los 12 autores del estudio inicial que cuestionaba esta vacuna en el Reino Unido, sin embargo está respaldada por algunos especialistas sobre el autismo.

Factores obstétricos

Hay un buen número de estudios que muestran una correlación importante entre las complicaciones obstétricas y el autismo. Algunos investigadores opinan que esto podría ser indicativo de una predisposición genética nada más. Otra posibilidad es que las complicaciones obstétricas simplemente amplifiquen los síntomas del autismo.

Ácido fólico

La suplementación con ácido fólico ha aumentado considerablemente en las últimas décadas, particularmente por parte de mujeres embarazadas. Se ha postulado que este podría ser un factor, dado que el ácido fólico afecta la producción de células, incluidas las neuronas. Sin embargo, la comunidad científica todavía no ha tratado este tema.

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-Reducción de los estímulos visuales

-Modificar los espacios de juego, actividad didáctica, juegos y reposo, hacerlos más reducidos.

-Aumentar paulatinamente la posibilidad del contacto corpóreo.

-Construir un proyecto individualizado utilizando los métodos más adecuados para cada persona.

• La convicción que para avanzar en cualquier dirección y en concreto hacia una escuela inclusiva, es necesario que se instauren procesos de cambio y mejora en la escuela como institución. ·

Integración a escuelas regulares

Los niños con autismo se pueden integrar a escuelas regulares, siempre y cuando cuenten con los apoyos que requieren para aprender y desarrollarse en la escuela. Cada niño es único con sus fortalezas, gustos y retos. Es decir que tampoco los niños con autismo son iguales entre sí, por lo que en la escuela se debe formar un equipo de trabajo junto con la familia y si es necesario especialistas externos. Este equipo se encarga de definir los objetivos para el alumno, así como la forma en que van a trabajar con él. Es muy importante tomar en cuenta las fortalezas del niño al diseñar su programa.

Información obtenida de: http://es.shvoong.com/medicine-and-health/investigative-medicine/1873041-el-autismo-la-educaci%C3%B2n/

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Qué es el autismo y cuales sus clasificaciones

Etimológicamente, el término autismo proviene de la palabra griega eaftismos, cuyo significado es "encerrado en uno mismo". Su introducción en el campo de la psicopatología fue obra del psiquiatra suizo Eugen Bleuler, ya que en su obra Dementia Praecox or the Group of Schizophrenias (Traducción al inglés de 1950. Original en alemán de 1913) utiliza el vocablo autismo para definir uno de los síntomas patognomónicos de la esquizofrenia.

Para Bleuler en el "pensamiento autista", la realidad objetiva es substituida normalmente por alucinaciones y el paciente percibe su mundo "fantasioso" como real y la realidad como una ilusión.

El autismo es un trastorno del desarrollo que persiste a lo largo de toda la vida. Se manifiesta en los niños regularmente entre los 18 meses y 3 años de edad y da lugar a diferentes grados de alteración del lenguaje y la comunicación, de las competencias sociales y de la imaginación.

Estadísticamente hablando, se estima que el autismo afecta de dos a diez personas por cada 10.000 habitantes, siendo que por cada cuatro autistas del sexo masculino, hay una del sexo femenino. Se puede encontrar en todo el mundo y en personas de todos los niveles sociales.

Clasificación del autismo

El autismo varía grandemente en severidad. Los casos más graves se caracterizan por una completa ausencia del habla de por vida, comportamiento extremadamente repetitivo, no usual, auto dañino y agresivo. Mientras que las formas más leves de autismo (típicamente Síndrome de Asperger o autismo de alto funcionamiento) pueden ser casi imperceptibles y suelen confundirse con timidez, falta de atención y excentricidad.

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Causas del autismo

Sus causas son desconocidas a pesar de que desde hace muchos años se le reconoce como un trastorno del desarrollo. Sin embargo muchos investigadores creen que es el resultado de algún factor ambiental, que interactúa con una suceptibilidad genética.

Diagnóstico

Su diagnóstico van desde los 4 meses a los 4 años. En algunos casos, la identificación no se realiza hasta mucho tiempo después. En algunos ocasiones, este síndrome se refleja en el electroencefalograma como unos picos.

Si diagnóstico debe ser muy certero ya que puede llegar a confundirse con esquizofrenia infantil.

Síntomas del niño con autismo

Cada niño con autismo es diferente uno de otro, sin embargo se han establecido algunos comportamientos muy similares, tales como:

• Lenguaje poco o nulo, o bien pierde el

habla.

• Ecolalia, repite lo mismo o lo que oye

(frases o palabras).

• Actúa como si fuera sordo, pero no soporta

ciertos sonidos o luces muy fuertes como por ejemplo, la licuadora o el microondas.

• No mira directamente a los ojos.

• Se obsesiona con los objetos sin razón alguna.

• No muestra ningun interés por los juguetes y/ o no los usa adecuadamente. • Tiende a reunir objetos o los pone en línea.

• Muestra total desinterés por su entorno y en las relaciones sociales con los demás. • No responde a su nombre.

• No obedece ni sigue instrucciones.

• Cuando quiere algo, no lo pide, toma la mano de alguien dirigiéndola a lo que

desea.

• Rechaza el contacto físico. No le gusta que lo toquen o carguen.

• Aleteo de manos (como si intentara volar) en forma rítmica y constante. • Gira o se mece sobre sí mismo.

• Se queda quieto observando un punto como si estuviera hipnotizado. • Camina de puntitas (como ballet).

• Puede ser un niño hiperactivo (muy inquieto) o pasivo (demasiado quieto).

• Muestra agresividad y/o puede ser en ocasiones auto agresivo (se golpea a sí

mismo).

• Tiene una gran obsesión por el orden y la rutina, rechaza los cambios. • Se enoja mucho y hace rabietas sin razón aparente o porque no obtuvo algo.

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• Sonríe sin razón aparente (como si viera fantasmas).

• En ocasiones, estos niños, además de ser autistas, tienen algún otro trastorno del

desarrollo (retraso mental, motriz, Síndrome de Down, etc.)

• Solo un pequeño segmento de niños con autismo, llega a mostrar alto grado de

inteligencia; su falta de aprendizaje se hace evidente, debido precisamente a su pobre o nula comunicación.

Esta lista es solo una referencia, para un diagnóstico certero, es necesaria la asesoría de un neurólogo así como la valoración del psicólogo.

Tratamientos para el autismo

Se han probado varios tratamientos para el autismo, algunos han tenido mayor éxito que otros. De los tratamientos con mejores resultados se encuentra el de Modificación de Conducta, es el más aceptado porque tiene la capacidad de mantener bajo control instruccional al niño y lograr centrar su atención.

Aun así es importante mencionar, que está comprobado que el mejor avance se logra con una mezcla o variedad de tratamientos, algunos de ellos encaminados al desarrollo de áreas específicas (por ejemplo, el habla).

Los padres ya sea asesorados por lo especialistas o bien documentándose e investigando en diferentes medios, son quienes finalmente pueden elegir el mejor tratamiento para su hijo, basándose en las posibles ventajas o desventajas que tenga cada uno de ellos y según sea lsu caso en específico.

A continuación le damos algunos tratamientos más conocidos:

Terapia Conductual: Se le conoce también como método Lovaas (por Ivar Lovaas, uno

de los principales precursores de la actualidad), ABA o Skinner y está basada en el conductismo. Esta terapia enseña habilidades por medio de reforzadores y aversivos (premio y castigo).

TEACCH: Se basa en la comunicación visual, por medio de imágenes y símbolos que

representan conceptos o palabras .Este tratamiento es una excelente opción una vez que los niños con autismo están bajo control instruccional y fijan su atención.

PECS (Picture Exchange Comunication System): Método de comunicación visual y de

lecto-escritura que ha sido aplicado con bastante éxito en algunos estados de la unión americana (Missouri destaca en este método).

Tratamiento Químico y/o Fármaco: Es el tratamiento por medicamentos, ya que existen

Referencias

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