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Nuevas herramientas para la enseñanza de la traducción: LMS y LCMS

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Academic year: 2020

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Nuevas herramientas para la enseñanza de la

traducción: LMS y LCMS

 

Jorge Jiménez Ramírez

 

Universidad Europea de Madrid

Resumen

La generalización del uso de herramientas electrónicas en los procesos de aprendizaje es un fenómeno de crecimiento geométrico cuyos motivos obedecen a diferentes razones. Sin embargo, las disciplinas humanísticas se están quedando atrás en la implementación de los principios teóricos y técnicos a los que nos empuja la sociedad de la información. La intención de estas páginas es repasar y presentar las plataformas de gestión del aprendizaje y los contenidos que, de forma gratuita, pueden ayudarnos en la docencia de las Humanidades, en general, y la Traducción, en particular. Además, se presentarán algunos principios teóricos sobre el papel y las características de la educación en la sociedad de la información, para entender mejor las posibilidades de renovación educativa que nos brindan las herramientas electrónicas.

El objeto del presente trabajo es analizar las plataformas electrónicas usadas en el ámbito educativo, bien sean para la gestión del aprendizaje (o «LMS» de Learning Management System) o para la gestión de contenidos (o «LCMS» de Learning Content Management System). Ambas posibilidades se han impuesto ya como la opción más utilizada a la hora de gestionar un curso, presencial o a distancia, en soporte electrónico. Pero, ¿realmente son tan innovadoras como parecen?, ¿qué valor aportan al proceso educativo?, ¿responden a las características de la educación en la Sociedad de la Información? En estas líneas se trata de responder a estas incógnitas y proporcionar otras alternativas.

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formas de enseñar?

Desde hace unos años vivimos un auge en la presencia de la tecnología en las aulas. En realidad, esta explosión no se ha dado solo en la educación, la sociedad en general está viviendo también una renovación de sus estructuras, creencias y formas: es la Sociedad de la Información. Una sociedad en la que, como dice Manuel Castells, la educación —o la formación — está llamada a jugar un papel primordial ya que el «reto fundamental es [...] la adquisición de la capacidad intelectual necesaria para aprender a aprender durante toda la vida, obteniendo información, recombinándola y utilizándola para producir conocimientos para el objetivo deseado en cada momento. Esta sencilla propuesta pone en tela de juicio todo el sistema educativo de la era industrial» (Castells, 2002: 307-308). Es decir, nuestros centros educativos actuales tienen que renovarse en el aspecto pedagógico si quieren ir parejos a la demanda de la Sociedad de la Información.

Dicha renovación pedagógica no se ha de confundir con la incorporación de más tecnología en los centros educativos, pues por si solo esto no garantiza nada; más bien se ha de basar en establecer las bases de otra forma de desarrollar el proceso educativo y sus roles. Como dice Castells: «antes de comenzar a cambiar la tecnología, a reconstruir las escuelas y a reciclar a los profesores, necesitamos una nueva pedagogía, basada en [1] la interactividad, [2] la personalización y [3] el desarrollo de la capacidad de aprender y pensar de manera autónoma» (2002:308). Según esta premisa, cualquier proceso formativo futuro en nuestras sociedades debería tener en cuenta dichas premisas que nosotros resumimos en el acrónimo «CIL» (de Comunicación, Individualización y Libertad).

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hasta ahora una persona tenía tantas posibilidades para comunicarse con otras más allá incluso de condicionantes de tipo físico o geográfico. Los chats, foros, correo electrónico, «Messenger» varios, móviles, mensajes SMS y demás son herramientas cada vez más cotidianas e importantes en nuestras vidas. En cualquier caso, un proceso educativo debería tener en cuenta este hecho y adecuarse a él de forma que los alumnos lo sientan como parte de la sociedad en la que se desenvuelven.

La individualización, entendida como la posibilidad de adaptar los contenidos y las formas a las características de cada alumno, es un factor aún no suficientemente explorado. A pesar de recientes investigaciones, todavía nos queda mucho por saber de materias como, por ejemplo, los estilos de aprendizaje, que nos permitan, por ejemplo, organizar y disponer las secuencias didácticas según las motivaciones de cada alumno.

Por último, la libertad para elegir lugar, momento y contenidos que se quieren aprender será otro de los puntos fundamentales a la hora de diseñar los currículos y procesos. En una sociedad en continuo movimiento, con acceso a la información desde cualquier lugar, ¿qué sentido tiene acudir a un sitio determinado a una hora concreta? Está claro que la «escuela» como espacio y como filosofía ha de adaptarse a estas predicciones, pero siempre un paso antes que la sociedad.

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euros del 2002, a los 240 millones del 2003.

Pero no solo en el ámbito empresarial el auge de la formación vía internet parece imparable ya que «la implantación del crédito europeo —que computa el trabajo presencial y no presencial del alumno— abre todo un campo de posibilidades a la enseñanza virtual o semipresencial». Efectivamente, las universidades han tomado nota de esta situación ya que un 52% de las universidades españolas tienen algún tipo de oferta docente a través de Internet, ya sea propia o compartida con otros centros.

Esta oferta se resume en España en dos modelos de oferta docente universitaria a través de Internet: campus virtuales — paralelos a la red física de centros presenciales— y la constitución de universidades completamente virtuales —el paradigma en España sería la Universitat Oberta de Catalunya e internacionalmente la Open University—. Por otro lado, es interesante señalar que las universidades públicas (61%) casi doblan el porcentaje de centros privados (31,5%) que disponen de alguna oferta formativa virtual.

Pero ¿cómo se lleva a cabo esa oferta?, ¿qué herramientas usa para poner las asignaturas a disposición de los alumnos?

2. Las plataformas: LMS y LCMS

La inmensa mayoría de procesos de aprendizaje basados en internet intentan reproducir a escala virtual una clase presencial. Para ello se ha desarrollado programas específicos por parte de empresas y universidades que intentan proveer de todos los servicios para que la formación electrónica se equipare a la presencial. Los programas, o paquetes de programa, más utilizados, sobre todo en el

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comúnmente conocidos con el nombre genérico de «plataformas».

3. Descripción de las LMS

Podemos definir una LMS como un sistema que organiza las actividades de formación dentro de una institución. Por lo general, estos sistemas permiten —previo pago— la gestión, la distribución de cursos on line y el seguimiento de los estudiantes que los toman. Además, desde el punto de vista administrativo, las plataformas de gestión del aprendizaje o LMS también puede incluir todo el proceso de matriculación en los cursos, así como su gestión, seguimiento y análisis.

Las plataformas comerciales más conocidas son WebCT (presente en el 50% de los campus españoles) y Blackboard. A mucha distancia le siguen otras marcas entre las que hay que destacar las que usan código abierto para su desarrollo, como Moodle, que van ganando adeptos y usuarios a un ritmo cada vez más rápido. El objetivo de las plataformas es registrar el progreso de los alumnos y gestionar el proceso de formación. Para este cometido cuentan con una serie de herramientas que podemos agrupar según sus funciones:

- Herramientas de gestión: son las que ayudan a la administración y organización de los alumnos y los materiales. Podemos distinguir dos grandes subgrupos:

- Contenidos: utilidades centradas en la gestión del material didáctico, casi siempre manuales.

- Material del curso: manuales, artículos, en algunos casos presentaciones en Power Point o vídeos.

- Programa: el currículo del curso, la organización temporal de los contenidos.

- Preguntas frecuentes.

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sobre el aprovechamiento didáctico de los materiales.

- Gestión de contenidos: utilidades que permiten la gestión de esos manuales o contenidos didácticos.

- Buscador: permite buscar un término en los textos usados como material.

- Glosario.

- Herramientas de comunicación: facilitan la interacción entre alumnos y entre estos y los tutores-profesores.

- Chat: para uso de la clase y, a veces, para uso de alumnos entre sí.

- Foro: de uso general, normalmente organizado por temas o unidades.

- Correo electrónico.

- Pizarra compartida: una de las utilidades más llamativas es, sin embargo, poco usada. Se trata de una pizarra digital en la que todos los usuarios pueden escribir, dibujar, anotar y que permite que el resto lo vea en tiempo real. Normalmente se usa en combinación con el chat y bajo la administración del tutor.

- Herramientas de evaluación: son las que sirven al tutor, la administración y el alumno para seguir el uso que el mismo ha hecho del curso.

- Evaluaciones: generalmente suelen ser cuestionarios tipo test.

- Autoevaluaciones: cuestionarios dados que permiten a los alumnos conocer su nivel de conocimientos de forma sumativa.

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la administración y tutor sobre los usuarios: páginas visitadas, tiempo de permanencia, test realizados y puntuación, mensajes escritos y demás. Es decir, es una especie de registro de la navegación del alumno.

- Además de estas, casi todas las plataformas incluyen una agenda para el alumno y la opción de desarrollar su propia página web.

De esta manera, citando a Ruipérez podemos concluir que una LMS es un «Software, generalmente en forma de paquete integrado (es decir, compuesto por módulos con funciones independientes), que incluye todo lo necesario para poder ofrecer cursos a través de internet o una intranet» (2003:67).

No obstante, las plataformas LMS no son la única herramienta de gestión educativa. Existen otras opciones, incluso gratuitas, en las que lo importante no es tanto la gestión de los alumnos como los contenidos.

4. ¿Qué es una LCMS?

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partir de ese momento, el administrador y los autorizados tiene acceso a todos los servicios.

5. Diferencias entre LCMS y LMS

Como ya hemos comentado, la diferencia básica entre uno y otro tipo de plataformas es el punto de atención. Mientras que las LMS lo tienen en la gestión administrativa y el rendimiento del alumno, las LCMS lo ponen en la gestión de los contenidos. Paradójicamente, lo que se consigue es el efecto inverso. Mientras que el primer caso el alumno tiende a sentirse constreñido y observado, en el segundo es mucho más libre y siente que lo importante es el proceso de aprendizaje. No obstante, los servicios que se nos proporcionan son limitados y aplicaciones que pueden sernos muy útiles como la pizarra digital no son accesibles de ninguna manera.

6. Aplicaciones a la clase: ventajas e

inconvenientes

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este contexto, la tecnología y muy en concreto este tipo de herramientas que simulan las dinámicas y situaciones de una clase, pueden revelarse como una buena alternativa que traslade el foco del profesor al alumno.

Sin embargo, la práctica nos muestra que las plataformas, sobre todo las LMS, obvian al alumno ya que las plataformas o LMS están pensadas desde el punto de vista del profesor o tutor. A priori sólo él puede acceder a información como a herramientas como las de seguimiento, él es el que puede borrar o aceptar los mensajes del foro, publicar el material; en definitiva él es, salvo excepciones, quien administra la plataforma. De hecho, es una queja recurrente entre los alumnos de este tipo de cursos lo «encorsetados» que se sienten, ante lo cual suelen recurrir a otras herramientas paralelas, externas al curso, para realizar muchas de las actividades. Es decir, prefieren, por ejemplo, el programa de comunicación instantánea Messenger para trabajar en grupo, antes que la aplicación que le proporciona su propia LMS. La razón es que no se sienten controlados y prefieren que solo se evalúe la tarea encomendada. De esta manera, la plataforma deja de convertirse en una herramienta, para ser vista como un entorno jerárquico, en el que la única fuente de información es el profesor. Además son herramientas «opacas» para el alumno, es decir, existen múltiples aplicaciones que no conocen ni pueden usar, gestionar o modificar —a no ser que se especifique lo contrario— o incluir nuevas utilidades como un «portfolio digital». Aunque existe interactividad, siempre está condicionada a la voluntad del profesor-tutor, además la personalización y la facultad de desarrollar la competencia autónoma se ve muy mermada por las trabas, filtros y condiciones impuestas por el sistema. En definitiva, en las plataformas no hay espacio para la flexibilización y la personalización.

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Sociedad de la Información son muy difíciles de cumplir en el caso de las plataformas.

El origen de este inconveniente hay que buscarlo en las teorías didácticas que se encuentras detrás de la mayoría de las plataformas. Las plataformas no han sido desarrolladas bajo una teoría construccionista —consecuencia de la cual es la Declaración de Bolonia— en la que lo importante es la tarea que se ha de realizar según unas características determinadas; sino el antiguo conductismo.

7. Las plataformas y el futuro

Según las directrices de la declaración de Bolonia, — responsabilidad del alumno en su proceso de aprendizaje, tener en cuenta los créditos de trabajo no presencial, primar el trabajo a distancia, individualización del proceso de aprendizaje y otros— nos

enfrentamos a la necesidad de liberar tiempo presencial para cederlo al proceso de aprendizaje individual de cada alumno. De esta manera, necesitamos herramientas capaces de proveernos de lo necesarios recursos para adecuar nuestro mensaje al medio, parafraseando el célebre apotegma de Marshall McLuhan: “El medio es el mensaje” (2000).

En este contexto la tecnología se muestra insustituible ya que, como señala Negroponte «Lo que sucede en nuestra sociedad es que no hay entornos capaces de enseñar. El ordenador cambia esta situación capacitándonos para llegar a los niños con estilos cognitivos y pedagógicos diferentes» (1995: 235).

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diseñadas ahora mismo no mucho ya que, como hemos visto:

- No se pueden personalizar.

- Responden a viejas teorías estructuralistas, superadas por la visión construccionista de la educación.

- No guardan respeto por la libertad de elección de contenidos e información de los alumnos.

Así pues, ¿cómo coordinar las necesidades a las que nos obliga Bolonia y la Sociedad de la Información con la limitación pedagógica de las plataformas?

Una solución: nuestra propia plataforma, flexible, gratuita y personalizada.

Si revisamos las características de la herramienta que necesitamos —adaptable, que cede la responsabilidad del proceso al alumno, con todo tipo de recursos, fácilmente actualizable y, a ser posible, gratuita— para renovar nuestra clase veremos que ahora mismo apenas existen muy pocos productos que cumplan dichas características. El ideal sería diseñar tantas plataformas como procesos de aprendizaje haya, dicho de otra manera, diseñar una plataforma para cada contexto.

Esto que puede parecer muy difícil para todos aquellos no familiarizados con la tecnología es, sin embargo, bastante sencillo si nos atenemos a las herramientas disponibles gratuitamente en el mercado.

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e incluso tener una base de datos. Además, existe el servicio de encuestas que podemos usar para hacer sondeos sobre cuestiones de la clase o para evaluar mediante preguntas cerradas, como si fuera un test.

Si la clase fuera pequeña en grupo, podemos utilizar el servicio de Messenger con lo que podríamos tener encuentros virtuales, con una webcam, o compartir una pizarra digital. Como vemos, las utilidades son las mismas que en una plataforma, aunque originalmente los servicios no estén orientados expresamente a la educación, la experiencia nos dicta que nada nos impide usarlo con estas aplicaciones y obtener buenos resultados.

Si echamos de menos algún recurso, solo tenemos que enlazarlo o añadirlo. Por ejemplo, podemos pensar en la conveniencia de que nuestros alumnos desarrollen un portfolio digital como forma de evaluación, en ese caso, basta con que se den de alta en un servicio de bitácoras como Blogia, en un proceso que lleva menos de tres minutos, para disponer de su propia página web en la que los alumnos puedan libremente gestionar y exponer el resultado de sus trabajos. Además, Blogia nos permite enlazar con Yahoo Groups, subir imágenes e incluso, para un nivel un poco más informáticamente avanzado, incluir ejercicios que usen el programa gratuito Hot Potatoes.

8. Conclusión

Si queremos que la institución educativa no se quede atrás en el proceso de adaptarse a la Sociedad de la Información, no basta con utilizar tecnología y programas informáticos. Detrás de la supuesta innovación, suele esconderse planteamientos pedagógicos antiguos que no responden a la demanda de la sociedad. En este sentido las plataformas (LMS o LCMS) son un buen ejemplo.

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hacia el alumno, facilitando su responsabilidad en el aprendizaje (como dice la Declaración de Bolonia) mediante la libertad de elección de contenidos y formas. La tecnología nos ayuda a proveernos de estas herramientas que ya están disponibles gratuitamente y que nos proporcionan comunicación sin mediación ni intervención necesaria del tutor, posibilidad de almacenar los contenidos y diseñar cada cual su página. En definitiva, se trata de llevar la libertad, entendida como responsabilidad, también a la educación y sus protagonistas.

Bibliografía

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Referencias

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