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º Simposio de Reumatologya S.A. Revisores de texto: Francisco Iván Vargas Grajales. Mauricio Restrepo Escobar

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© 2012 – 14º Simposio de Reumatologya S.A. Revisores de texto:

Francisco Iván Vargas Grajales Mauricio Restrepo Escobar

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3

Índice

1 ARTRITIS REUMATOIDE: NUEVOS CRITERIOS DE CLASIFICACIÓN Y DE REMISIÓN Luís Fernando Pinto Peñaranda, M.D. Especialista en Medicina Interna y Reumatologia

4 2 TERAPIA BIOLÓGICA EN ARTRITIS REUMATOIDE

Oscar Jair Felipe Díaz, M.D. Especialista en Medicina Interna y Reumatología

15 3 ACTUALIDAD Y PAPEL EN EL MUNDO REAL DE INMUNOSUPRESORES

TRADICIONALES: METOTREXATE, CLOROQUINA Y LEFLUNOMIDA.

Mauricio Restrepo Escobar, M.D. Especialista en Medicina Interna y Reumatología.

29

4 MONITORIZACIÓN DE DROGAS NO BIOLÓGICAS MODIFICADORAS DE LA ENFERMEDAD EN ARTRITIS REUMATOIDE

Óscar Felipe De La Cruz, M.D. Especialista en Medicina Interna y Reumatologia

40

5 SINDROME DE SJÖGREN, UNA MIRADA CLÍNICA

Gloria María Vásquez Duque, M.D. Especialista en Medicina Interna y Reumatologia

51 6 ENFERMEDAD ARTICULAR INFLAMATORIA NO DIFERENCIADA

Luis Alberto Ramírez Gómez, M.D. Especialista en Medicina Interna y Reumatologia

62

7 DOLOR LUMBAR INFLAMATORIO

Javier Dario Marquez Hernández, M.D. Especialista en Medicina Interna y Reumatologia

71 8 ANTICONCEPCIÓN EN MUJERES CON LUPUS ERITEMATOSO SISTÉMICO

Luis Alonso González Naranjo, M.D.Especialista en Medicina Interna y Reumatologia

81 9 GLUCOCORTICOIDES: USO RACIONAL EN REUMATOLOGÍA

Óscar Uribe Uribe, M.D. Especialista en Medicina Interna y Reumatologia

99

10 POLIMIALGIA REUMÁTICA

Adriana Lucía Vanegas, M.D. Especialista en Medicina Interna. Residente de Reumatología.

118 11 OSTEOPENIA: ¿CUÁNDO TRATARLA?

Francisco Ivan Vargas Grajales, M.D. Especialista en Medicina Interna y Reumatologia

128 12 TRATAMIENTO DE LA GOTA: UNA MIRADA DESDE LA EVIDENCIA

Carlos Jaime Velásquez Franco, M.D. Especialista en Medicina Interna y Reumatologia

140 13 PURPURA DE HENOCH SCHÖNLEIN - ENFOQUE DIAGNÓSTICO

Ruth Maria Eraso Garnica, M.D. Especialista en Reumatologia Pediátrica

151 14 DOLOR LUMBAR EN NIÑOS

Mónica Patricia Velásquez Méndez, M.D. Especialista en Reumatología Pediátrica

164 15 FIEBRES PERIÓDICAS HEREDITARIAS: VISIÓN DEL REUMATÓLOGO

Myriam Lorena Martín Marín, M.D. Residente de Reumatología Pediátrica

178 16 ENFERMEDAD REUMÁTICA COMO MANIFESTACIÓN PARANEOPLÁSICA

Carolina Muñoz Grajales, M.D. Especialista en Medicina Interna - Residente de Reumatología

(4)

4

1. ARTRITIS REUMATOIDE: NUEVOS CRITERIOS DE CLASIFICACIÓN Y DE REMISIÓN

Luís Fernando Pinto Peñaranda, M.D.

Especialista en Medicina Interna y Reumatologia Hospital Pablo Tobón Uribe. Reumatologya S.A. Medellín, Colombia

Introducción

La Artritis Reumatoide (AR) es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta

entre 0.5 y 1% de la población mundial y que tiene un alto potencial de causar

erosiones y colapso del cartílago de las articulaciones sinoviales. Múltiples

estudios han demostrado que durante los primeros dos años de la AR se presenta

la mayor rata de progresión del daño articular y que la intervención terapéutica

temprana y agresiva mejora el pronóstico clínico y reduce el daño articular y la

discapacidad física a largo plazo.

El paradigma actual del tratamiento de la AR es tratar por objetivos (Treat to

Target o T2T) el cual busca la remisión de la enfermedad o al menos una baja

actividad de la misma con el fin de evitar al máximo el daño anatómico y funcional.

Como instrumentos de gran utilidad se han desarrollado:

1. Modelos predictivos de cronicidad y de daño articular para aplicarlos a los

(5)

5 2. Nuevos criterios de clasificación para “redefinir” la AR.

3. Nuevos criterios para definir la remisión de la enfermedad.

La mayoría de los pacientes con artritis de reciente inicio tienen formas

indiferenciadas; entre 40 y 50% hacen remisiones espontáneas y un tercio de ellos

desarrollan AR. En este grupo el tratamiento con metotrexate (MTX), puede

detener la progresión a AR y el daño articular; esto obliga a detectar en forma

precisa aquellos pacientes que tienen mayor riesgo de progresar a enfermedad

crónica y erosiva y de cumplir los criterios de AR.

Van der Helm y cols, desarrollaron un modelo matemático que predice el riesgo de

progresión de artritis indiferenciada a AR, utilizando variables de la práctica clínica

diaria y lo validaron interna y externamente en una cohorte independiente. En la

cohorte de artritis temprana de Leiden (n= 570), 177 pacientes (31%) desarrollaron

AR durante el primer año de seguimiento, 94 (16%) cumplieron criterios para otras

enfermedades y 150 (94%) de ellos se autolimitaron. Mediante un análisis

multivariado de regresión logística determinaron cuales eran las variables

predictivas independientes para desarrollar AR y asignaron un valor numérico

(peso) a cada una de ellas; esas variables fueron la edad, la localización de los

síntomas (pequeñas vs. grandes articulaciones, simétricas vs. asimétricas,

miembros superiores vs. miembros inferiores), el sexo, el número de articulaciones

dolorosas (TJC), el número de articulaciones inflamadas (SJC), la PCR, el factor

(6)

6

Cuál es la edad en años ? (multiplicar x 0.02)

Cuál es el sexo? Si es mujer 1 punto ____ Cuál es la distribución de as

articulaciones afectadas?

Pequeñas de pies y manos: 0.5 puntos ____ Afección simétrica: 0.5 puntos ____ Afecta miembros superiores: 1 punto ____ Afecta miembros superiores e

inferiores:

1.5 puntos ____ Cuánto dura la rigidez matinal? VAS

0-100

26 – 90 mm

> 90 mm 1 punto ____ 2 puntos ____ Cuál es el número de articulaciones

dolorosas?

4 – 10

≥ 11 0.5 puntos ____ 1 punto ____ Cuál es el número de articulaciones

inflamadas? 4 – 10 ≥ 11 0.5 puntos ____ 1 punto ____ Cual el valor de la PCR? 5 – 50 mg/L ≥ 51 mg/L 0.5 puntos ____ 1 punto ____

Factor Reumatoide positivo 1 punto ____

AntiCCP positivo 2 puntos ____

Escore final ____________

Tabla1 Escore de predicción de Leiden. Modificado de Van der Helm A&R 2007; 56: 433 - 440

En este modelo ninguno de los pacientes con artritis indiferenciada con ≤ 3 puntos desarrollo AR; el 91% de los que tenían valores de corte ≤ 6 puntos

no desarrollaron AR (valor predictivo negativo del 91%, 95% IC 88 – 94%) y el 84% de los que tuvieron valores de corte ≥ 8 desarrollaron la enfermedad (valor predictivo positivo del 84%, 95% IC 75 – 91%).

La validación externa de este “modelo predictivo de Leiden” se hizo aplicando los

puntos de corte elegidos a una cohorte en la cual el 47% de los pacientes con

artritis indiferenciada progresaron a AR. En el grupo de pacientes que cumplieron

criterios clasificatorios de AR encontraron:

- El puntaje predictivo en los que desarrollaron AR fue de 8 (RIQ 6.1 – 9.1)

(7)

7 - El 94% de los que tenían puntajes ≤ 6 no desarrollaron AR

- El 83% de los que tenían puntajes ≥ 6 desarrollaron la enfermedad - Todos los pacientes con puntajes ≥ 8 desarrollaron AR

- El 78% de los que tenían puntajes < 8 no desarrollaron AR

Los autores concluyen que si se utilizan puntajes ≥ 8 para iniciar tratamiento con MTX y ≤ 6 para no iniciarlo, solo el 6% de los pacientes con artritis indiferenciada no habrían recibido MTX requiriéndolo y ninguno lo habría recibido

innecesariamente.

Los criterios ACR 1987 de clasificación de la AR son utilizados hasta ahora tanto

en la práctica clínica como en los RCTs; sin embargo estos tienen un mejor

desempeño en la AR establecida que en la enfermedad temprana.

Recientemente se publicaron los criterios clasificatorios 2010 para AR de

EULAR/ACR; el grupo de estudio trabajó en un enfoque apropiado para pacientes

nuevos con sinovitis indiferenciada para identificar el subgrupo de alto riesgo para

desarrollar enfermedad persistente y erosiva y los que requieren iniciar DMARDS,

sin excluir la captura de pacientes con AR establecida.

En la primera fase de trabajo evaluaron 3115 pacientes de nueve clínicas de

artritis temprana e identificaron los factores que se asociaron a la decisión de

expertos, de iniciar MTX. Las variables identificadas se incluyeron en modelos

(8)

8 contribución independiente de cada una de ellas; el peso de cada variable se

evaluó por OR.

En la segunda fase 24 expertos de EULAR y ACR aplicaron el modelo a pacientes

“de la vida real” y el peso de cada dominio se determinó por un proceso interactivo

en un programa de computador que permitió desarrollar un escore de probabilidad

de 0 a 100 (a mayor valor, mayor probabilidad de desarrollar AR).

En la tercera fase determinaron el punto de corte óptimo para definir AR definitiva;

los expertos fueron interrogados acerca del punto en el que, en su opinión, los

pacientes pasaron de “AR probable” a “AR definitiva”. Para 50 casos clínicos

evaluados el punto de corte promedio fue de 65.7 (mediana 66.1, rango 60 –

70.3). Para verificar el punto de corte encontrado, el puntaje fue aplicado a tres

cohortes de artritis temprana y, en los tres casos, las curvas ROC discriminaron

adecuadamente los pacientes que recibieron DMARDS o terapia biológica al año

siguiente de los que no los recibieron. Para maximizar la sensibilidad se consideró

más apropiado un punto de corte de 60/100.

El grupo final de criterios (Tabla 2) fue validado en tres cohortes y en los pacientes

evaluados en la segunda fase del estudio y tuvo buena correlación en todos los

(9)

9

Compromiso articular

1 articulación grande 0

2 – 10 articulaciones grandes 1

1 – 3 pequeñas (con o sin afección de articulaciones grandes) 2

4 – 10 pequeñas (con o sin afección de articulaciones grandes) 3

> 10 (al menos una articulación pequeña afectada) 5

Serología (al menos un test positivo es requerido para la clasificación) FR y antiCCP (-) 0

FR o antiCCP positivos en títulos bajos 2

FR o antiCCP positivos en títulos altos 3

RFA (al menos un test positivo es requerido para la clasificación) PCR y ESD normales 0

PCR y/o ESD anormales 1

Duración de los síntomas Mayor de 6 semanas 0

Menor de 6 semanas 1

Tabla 2. ACR criterios de clasificación 2010. Aletaha D A&R 2010: 62: 2569 – 2581 RFA: reactantes de fase aguda

Los autores hicieron algunas precisiones finales:

Los criterios pueden aplicarse con al menos una articulación inflamada definida

por experto con excepción de las interfalángicas distales IFD), las primeras

metatarsofalángicas (MTF) y las trapeciometacarpianas, siempre y cuando no se

explique por otros diagnósticos definidos.

Los pacientes con puntajes < 6 pueden cumplir criterios de AR posteriormente.

Para clasificar un paciente como AR definitiva, los autores recomiendan tener la

historia de la duración de los síntomas, un examen articular completo, PCR y/o

ESD, FR y/o antiCCP.

Un paciente puede cumplir criterios de AR definitiva sin necesidad de exámenes

de laboratorio; un número alto de articulaciones inflamadas y una larga duración

(10)

10 paraclínicos. Sin embargo para incluir los pacientes en investigación clínica se

deben documentar todos los dominios.

En 2011 se publicaron los criterios preliminares de remisión de la AR de

ACR/EULAR/OMERACT. La premisa fundamental es que se requieren criterios

uniformes y estrictos para tomarlos como desenlaces medibles y comparables en

los estudios clínicos y en la práctica clínica.

El criterio de remisión más utilizado en los ensayos clínicos controlados (RCT) es

el DAS28 < 2.6; este parámetro parece corresponder más a actividad mínima de la

enfermedad que a verdadera remisión ya que permite la persistencia de algunas

articulaciones inflamadas, especialmente las MTF y los tobillos; el ejemplo más

diciente es que en los RCT un menor porcentaje de pacientes logra la respuesta

ACR 70 que la remisión por DAS28.

Según los expertos la definición de los nuevos criterios de remisión debería incluir

TJC, SJC y los reactantes de fase aguda (RFA) y debería predecir buen

pronóstico funcional y ausencia de progresión del daño radiológico. Excluyeron de

la definición de remisión el tratamiento, la duración de la remisión, función física y

el daño radiológico; las dos últimas se utilizaron como variables candidatas para la

validación.

Para seleccionar las variables candidatas cada una se cuantificó de 0 a 10, la PCR

(11)

11 Se le preguntó a cada experto cual era el máximo nivel de actividad que pudiera

considerarse remisión si cada una de las variables fuera el único parámetro para

definirla y cuál sería el máximo valor de corte aceptable si todos los demás

estuvieran en remisión. Se eligió el resultado más estricto.

Para evaluar si los desenlaces informados por los pacientes deberían ser incluidos

en la definición de remisión se utilizaron los resultados de las escalas visuales de

“patient global assesment” (PtGA) y “patient pain assesment” de cuatro RCT. El

PtGA fue el mejor predictor individual de remisión seguido por el PhGA.

Evaluaron la validez predictiva de los ítems elegidos utilizando los resultados de 6

RCT con seguimiento de dos años, con relación al desenlace radiológico y

funcional. El objetivo era demostrar si los pacientes que cumplían con los criterios

de remisión a los 6 y 12 meses, era más probable que tuvieran buen pronóstico

funcional y radiológico. Definieron buen desenlace radiológico como Sharp o Sharp modificado por van der Heidje ≤ 0 al año y a los dos años y como buen pronóstico funcional HAQ ≤ 0 durante el primer año y ≤ 0.5 durante el segundo. Como población de análisis en los RCTs seleccionados eligieron los pacientes de

los brazos de monoterapia con MTX; como análisis de sensibilidad incluyeron los de los brazos de antiTNF∝ y para aumentar la robustez de los resultados, analizaron el subgrupo de alto riesgo (FR + y erosiones al inicio de los estudios).

Para seleccionar las definiciones candidatas utilizaron dos categorías: Los índices

utilizados en los RCTs (DAS28 < 2.6, SDAI < 3.2, CDAI <2.8). Definiciones que

(12)

12 Evaluaron si los pacientes que cumplían criterios de remisión la mantenían al mes

y si los desenlaces con recuentos de 28 articulaciones podían determinar “falsas

remisiones”; esto lo hicieron evaluando DAS28 + MTF y tobillos y evaluando

DAS66/68.

Los expertos definieron remisión para los RCT como: TJC ≤ 1, SJC ≤1, PtGA ≤ 1, PCR ≤ 1 mg/dl (deben cumplirse todos) o SDAI ≤ 3.2.

Para la práctica clínica se pueden utilizar los mismos criterios sin incluir la PCR.

Recientemente Shahouri y cols. aplicaron los criterios ACR/EULAR y otros varios

criterios de remisión utilizados en los RCTs y la práctica clínica (DAS28, SDAI,

CDAI, RAPID-III, PAS-II) a dos cohortes heterogéneas de pacientes: ARCK

(Clínica de Artritis y Reumatología de Kansas) y VARA (AR en el Departamento de

Veteranos de EEUU). En la cohorte VARA, la probabilidad de remisión cumpliendo

los cuatro criterios para RCT ACR/EULAR (AE3 + PCR) fue del 7% (95% IC

5-9%. 8%) y por SDAI fue del 9% (95% IC 6.4%, 10.3%). En las dos cohortes las

medidas de remisión varían entre el 5 – 6.9% en la cohorte VARA y entre el 5 y

10% en la cohorte ARCK.

La probabilidad de lograr remisión con los criterios propuestos para la práctica

clínica, AE3 (sin PCR) fue de 7.5% (95% IC 6.4%, 8.7%) en ARCK y 8.9% (95% IC 7.9%, 9.9%) en VARA. Sin embargo encontraron que las remisiones aumentan ≈ 1.1% por año y que es mayor la posibilidad de remitir alguna vez (13.6 -17.8% y

(13)

13 Otro hallazgo a resaltar de este estudio es la baja probabilidad de remisiones

prolongadas; teniendo en cuenta las diferentes definiciones, el porcentaje de los

pacientes que lograron remisión y que persiste es del 19.7 al 33.8% al año y 6 –

14% a los dos años; eso es menos del 3% de los pacientes lograrían remisiones

persistentes por dos o más años.

Conclusiones

En los pacientes con artritis indiferenciada los predictores de cronicidad y

erosiones (constructo AR) son la afección poliarticular, de más de seis semanas

de duración, FR y/o antiCCP positivos.

Los nuevos criterios de clasificación de la AR EULAR/ACR son un instrumento útil

y validado para detectar pacientes con artritis de reciente inicio y que requerirán

DMARD en el año siguiente y/o desarrollarán enfermedad crónica y erosiva.

Los nuevos criterios de remisión ACR/EULAR incluyen desenlaces informados por

los pacientes y los investigadores y PCR y tienen un importante valor predictivo

para daño radiológico y deterioro funcional. Estos criterios que son estrictos

parecen lograrse en un pequeño porcentaje de los pacientes. Requieren mayor

(14)

14

Referencias bibliográficas

1. Van Aken J, van Dongen H, le Cessie S, Allart CF, Breeveldt FC, Huizinga T, et al. Comparisson of long-term outcome of patients with Rheumatoid Arthritis presenting with undifferentiated arthritis or with Rheumatoid Arthritis: an observational cohort study. Ann Rheum Dis 2006; 65:20 – 25.

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(15)

15

2. TERAPIA BIOLÓGICA EN ARTRITIS REUMATOIDE

Oscar Jair Felipe Díaz, M.D.

Especialista en Medicina Interna y Reumatología Clínica Universitaria Bolivariana. Reumatologya S.A. Medellín, Colombia

La Reumatología en Colombia tiene como principal papel el manejo de las

denominadas enfermedades autoinmunes sistémicas [cuyo principal modelo sería

el lupus eritematoso sistémico, (LES)] y las enfermedades articulares

inflamatorias, siendo la artritis reumatoide (AR) la patología “modelo de estudio”·

en este grupo.

Es en la AR, donde gracias a los avances obtenidos en el conocimiento de la

fisiopatología de la enfermedad, con un mejor entendimiento de las relaciones

intercelulares y la especificación de la red de citoquinas implicada en los procesos

inflamatorios, se obtienen inicialmente los mejores resultados clínicos en el

manejo de este tipo de pacientes.

Es importante resaltar que la introducción de las terapias biológicas en el manejo

de la AR marca un antes y un después en las posibilidades terapéuticas que los

reumatólogos pueden ofrecerle a sus pacientes, tanto desde el punto de vista del

impacto de control de síntomas, disminución o inhibición de la destrucción articular

con la consecuente preservación de la capacidad funcional y calidad de vida;

(16)

16 debe prevenir, conocer y tratar con el uso de estas terapias, por lo cual es

fundamental que su manejo sea realizado por reumatólogos con adecuada

formación, entrenamiento y experiencia en esto medicamentos. Desde el punto de

vista económico, también se plantean problemas, ya que se disparan los costos de

los medicamentos utilizados, con impacto en salud pública, por lo cual es ideal

conocer el momento para uso, ya que incluso los países desarrollados han

manifestado este ítem.

En el escrito se describirán las terapias biológicas disponibles aprobadas en

Colombia, así como las principales indicaciones para su uso según las principales

guías internacionales que tratan de regularizar su uso. De hecho como se

menciona en las guías del Colegio Americano de Reumatología, dichos

medicamentos cuentan con evidencia científica similar que permite respaldar su

uso, sin que se discuta en detalle cada uno de los escenarios de alta complejidad

que se puedan presentar en el momento de tomar la decisión de escoger uno u

otro medicamento.

Terapias Anticitoquinas

Inhibidores del factor de necrosis tumoral alfa

El factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) es una citoquina pro-inflamatoria que juega un papel fundamental en la patogénesis de la AR, producido principalmente

por macrófagos activados, siendo importante en la activación de diferentes

(17)

17 otras citoquinas pro-inflamatorias (i.e. IL-1, IL-6) y quemoquinas (i.e. IL-8), que

estimulan la migración leucocitaria y la producción de diferentes sustancias que

llevan finalmente a la degradación y destrucción articular.

En Colombia para el uso en artritis reumatoide se encuentra aprobado el uso de

etanercept, infliximab, adalimumab y recientemente de certolizumab y golimumab.

Estos medicamentos difieren en su estructura y forma de aplicación (ver Tabla 1), pero en general están dirigidos todos a la regulación / inhibición del TNF-α, con un perfil de seguridad y eficacia similar. En otras patologías la eficacia si difiere entre

estas moléculas.

Anti-Interleuquina 6

La interleuquina 6 y otros miembros de la familia de la IL-6, tienen efectos

importantes en las respuestas inflamatorias e inmunes. La IL-6 es expresada por

monocitos, linfocitos B y T y fibroblastos, siendo detectable en el suero y en la

sinovia de pacientes, guardando una fuerte correlación con los niveles de proteína

C reactiva y severidad de la enfermedad. Tocilizumab es un medicamento que

inhibe la relación entre la IL-6 y su receptor, con estudios que demuestran eficacia

clínica en pacientes con AR, con un perfil de seguridad que difiere en algunos aspectos con la experiencia obtenida con los anti-TNFα.

(18)

18

Anti-interleuquina 1

La relación de la IL-1 con su receptor y los niveles de ambos en el líquido sinovial

y en la sinovia de pacientes con AR, se encuentran alterados y son otra parte de

la cadena de citoquinas pro-inflamatorias que ha sido objeto de estudio en la

enfermedad. El uso de Anakinra en conjunto con metotrexate está demostrado

tener efectividad en pacientes con artritis reumatoide, si embargo es modesto

cuando se compara con el éxito de los anti-TNF (20-30% vs 60-70/% al evaluar la

respuesta ACR20). El uso de IL-1 Trap al igual que Anakinra ha obtenido

resultados modestos, cuando se compara con el uso de otras terapias biológicas,

quedando relegados a un papel secundario en el manejo de pacientes con AR

ambas moléculas.

Otras Terapias Biológicas

Anti-CD20

El rol de las células B en la patogénesis de la artritis reumatoide no esta

completamente dilucidado, sin embargo se ha descrito el rol que juegan en la

presentación antigénica, secreción de citoquinas proinflamatorias, producción de

factor reumatoide, formación de complejos inmunes y co-estimulación de células

T, todos aspectos implicados en la fisiopatología de la AR. El rituximab (RTX) es

un anticuerpo monoclonal quimérico dirigido contra el dominio extracelular de el

antígeno CD20, el cual induce lisis mediada por complemento de las células B. La

(19)

19 motivo por el cual se contaba con amplia experiencia y aprobación previo al uso y

aprobación en pacientes con AR. Actualmente se cuenta con amplia experiencia

en Colombia con su uso en ambas indicaciones, la literatura mundial reporta

algunos escenarios en los cuales al parecer sería el medicamento de elección en

pacientes con AR (i.e. pacientes con títulos altos de factor reumatoide y

anticuerpos anti-citrulínicos) y su perfil de seguridad es diferente al del grupo de anti-TNFα. Existen estudios en curso para demostrar si podría considerarse una opción terapéutica en otras condiciones como LES, vasculitis asociadas con

ANCAS y dermatomiositis/polimiositis.

Anti-CTLA4

Abatacept (ABA) es una proteína de fusión completamente humanizada,

compuesta por la porción extracelular CTLA-4 y la porción Fc de una IgG-1. Así el

abatacept se une a las moléculas CD80 y CD86, inhibiendo su interacción con

CD28, con la consecuente inhibición en la activación del linfocito T, disminuye su proliferación e inhibe la producción de TNFα interferonγ e IL-2, con los consecuentes efectos anti-inflamatorios mencionados. Existe evidencia

establecida en diferentes escenarios de AR establecida (AR refractaria a

DMARDS, metotrexate ó anti-TNF), así como ensayos en formas tempranas de

(20)

20

Otras terapias

Actualmente se encuentran diferentes terapias en estudio dirigidas contra

elementos moleculares o celulares que en teoría brindarían beneficios a los

pacientes con AR como el keliximab (anti-CD4+), anticuerpos anti-CD52 (Campath

1H), anticuerpos monoclonales anti-CD5 y anti-IL2 son otras de las vías que se

encuentran en estudios, las cuales deberán superar las pruebas iniciales para que

sean consideradas en un futuro mediano como alternativas en una patología para

la cual actualmente se cuenta con un interesante armamentario por parte de los

reumatólogos con eficacia comprobada, pero aún así existe un porcentaje

refractario o con contraindicaciones, por lo cual se espera que no sean solamente

más efectivas, sino idealmente más seguras.

Uso de terapia biológica en artritis reumatoide

Las terapias biológicas fueron planteadas inicialmente en el marco de un paciente

con artritis reumatoide en quién había falla de los medicamentos modificadores de

la enfermedad sintéticos, es decir: metotrexate solo o combinado con leflunomide,

sulfasalazina o hidroxicloroquina. Con la mayor experiencia adquirida a la fecha

se plantean interrogantes acerca de cuando, que tan rápido y recientemente cual

sería el “perfil” adecuado del paciente candidato a terapia biológica al disponer de

diferentes vías para el control de la actividad inflamatoria, planteándose tres

(21)

21 Un primer asunto es el paciente en el que se plantea el uso de terapia biológica,

planteando los siguientes escenarios:

1. Inicio de terapia biológica en paciente con falla a medicamentos sintéticos.

2. Inicio de terapia biológica por contraindicación a medicamentos sintéticos.

3. Cambio de terapia biológica por falla y/o contraindicación a terapias biológicas

previamente utilizadas.

4. Inicio de terapia biológica en pacientes con factores de mal pronóstico, que no

han fallado a medicamentos sintéticos.

5. Desmonte de terapia biológica en pacientes con remisión prolongada.

El segundo punto es que habría que plantearlos de acuerdo al tiempo de

evolución, es decir: pacientes con AR temprana (menos de 6 meses de evolución)

y pacientes con AR establecida (mayor a dos años de evolución).

El tercer aspecto importante dentro de la definición de estos escenarios está el

aspecto de seguridad, es decir el manejo de acuerdo según las comorbilidades de

los pacientes así como por los efectos secundarios de las terapias biológicas de

acuerdo con el grupo a utilizar.

A continuación y de una manera resumida se tratan de rescatar algunos “puntos

clave” rescatados de las recomendaciones de las guías más consultadas tal vez a

nivel mundial, como puntos locales a tener en cuenta, invitando al lector a la

(22)

22

Recomendaciones en el manejo de terapia biológica en AR

1. El manejo de un paciente con AR debe ser dirigido por un reumatólogo, así tan

pronto como un paciente sea diagnosticado debe ser remitido rápidamente para

una evaluación inicial por reumatología. Si un paciente con AR establecida no ha

sido evaluado por un reumatólogo el profesional de la salud que detecte esto debe

remitir al paciente a Reumatología, si por el número de reumatólogos esto no es

fácil se deben crear adecuadas líneas de comunicación o trabajo para optimizar el

manejo de los pacientes.

2. Los medicamentos sintéticos disponibles en Colombia (metotrexate,

leflunomide, sulfasalazina, antimaláricos) en conjunto con esteroides orales,

AINES y analgésicos, pueden brindar bien sea un adecuado manejo o un “puente”

correcto hasta que sea necesario el uso de terapia biológica, si son utilizados por

un reumatólogo con adecuado entrenamiento en su uso. En las guías de los EUA

se considera que con un uso adecuado de los medicamentos disponibles en dicho

país (adicional a Colombia solo incluyen Minociclina) el médico tratante tiene más

de 170 combinaciones disponibles para manejo cuando se consideran

monoterapias y/o terapias combinadas.

3. Al igual que con los medicamentos sintéticos, idealmente se debe ser incluyente

con el paciente en la toma de decisiones, explicar de manera profunda pero

sencilla las diferentes alternativas, beneficios y efectos secundarios. Sin embargo

la experiencia también demuestra que con una buena relación médico-paciente, la

(23)

23 de realizar un “perfil” adecuado del paciente antes de decidir que tipo de vía o

medicamento será el escogido.

4. El médico tratante debe tener experiencia y debe utilizar algún tipo de

herramienta de clínimetría que lo ayude en la toma de decisiones, incluso en el

inicio, monitoreo y/o desmonte de terapia biológica

5. La optimización del manejo en un paciente con AR debe ser una constante en

todas las etapas del tratamiento, incluidas las etapas en las cuales se tomó la

decisión de iniciar un biológico. Esto se debe ver reflejado en que la clinimetría

muestre un paciente en remisión o como mínimo con baja actividad. Es opinión del

autor que en los pacientes con AR temprana y en quienes se utiliza terapia

biológica la remisión es el objetivo a conseguir.

6. En el momento que se decida iniciar una terapia biológica lo ideal es seguir las

recomendaciones de los expertos locales. Sin embargo desde las guías del 2008

de los EUA se reconocen los rápidos cambios que se vienen presentando con

nuevas alternativas terapéuticas que no tienen aprobación por las entidades

reguladoras. En el momento en Colombia hay aprobación INVIMA para 5 inhibidores del TNFα (ver tabla 1), al igual que para Rituximab, Abatacept y Tocilizumab. Uno de los grandes cambios en Colombia a la fecha, es que por

nuestro sistema de seguridad, son reconocidos como medicamentos incluidos en

el Plan Obligatorio de Salud etanercept y rituximab, lo cual obliga a la comunidad

(24)

24 es reconocido como item aparte el disparo que las terapias biológicas han

infringido al gasto en salud pública, incluso en países con fuertes economías.

7. Todos los medicamentos biológicos cuentan con experiencia en trabajos de

investigación con un nivel de evidencia adecuado para la recomendación de su

uso. En los escenarios planteados y de acuerdo con las regulaciones locales es

que se debe utilizar la experiencia del médico reumatólogo a la hora de escoger

un medicamento biológico.

8. Ante la falla o imposibilidad de utilizar óptimamente el metotrexate y/o su uso

combinado con otros medicamentos se plantea como el primer escenario para el

uso de terapia biológica. Según las guías colombianas, americanas e incluso europeas, el medicamento inicial idealmente debería ser un inhibidor del TNFα. Sin embargo también se plantea el interrogante del uso de otros medicamentos

como biológicos de primera línea, para lo cual Abatacept cuenta con aprobación

en los EUA, más no en Europa.

9. Rituximab, abatacept y tocilizumab son medicamentos que cuentan también con

un amplio respaldo bibliográfico para uso en AR refractaria a medicamentos

sintéticos, de hecho de manera local se público en forma de Abstract la

experiencia local con anti-IL6, con un porcentaje importante de pacientes como

primera opción con excelentes resultados, dejando en claro que no se trató de un

ensayo clínico controlado. Esto es para resaltar que probablemente el

conocimiento con nuevas moléculas y la experiencia con las “viejas moléculas” va

(25)

25 un reto interesante para la comunidad médica, que debe plantearse preguntas a

responder en un futuro cercano que permitan una optimización del manejo de las

terapias biológicas en Colombia.

10. Las recomendaciones locales refieren la falla a terapias combinadas, que

idealmente deben incluir metotrexate; sin embargo es reconocido por la

comunidad médica, incluido en las guías EULAR, que si un paciente cursa con

una patología refractaria al uso de Metotrexate y con factores de mal pronóstico,

debería considerarse el inicio presto de una terapia biológica. Los factores de

riesgo mencionados son: a). la presencia de autoanticuerpos (factor reumatoide y

anticuerpos anticitrulínicos) en títulos altos, b). alto nivel de actividad de la

enfermedad (medido por DAS, DAS28, SDAI ó CDAI), conteos articulares

inflamatorios altos, o reactantes de fase aguda permanentemente alterados (PCR

o VSG) y c). presencia temprana de erosiones. De hecho refieren que si un

paciente no logra un bajo nivel de actividad rapidamente con el uso adecuado de

metotrexate, probablemente se beneficie de la adición de terapia biológica. Todo

lo anterior está basado en la experiencia, el nivel de evidencia es de

recomendación de experto.

11. Es poco claro cómo lograr el desmonte de terapia biológica en un paciente que

requirió su uso y entró en remisión. De hecho los datos muestran que cuando se

suspende la terapia biológica y el paciente recae es mucho más difícil lograr

nuevamente remisión. Se considera que un paciente sería candidato a desmonte,

solo posterior a periodos prolongados de remisión e incluso se sugiere alargar los

(26)

26 probablemente se logre en un futuro con intervenciones agresivas pero

principalmente tempranas, de allí surge nuevamente la importancia de una

remisión temprana a Reumatología.

12. Terapia biológica en pacientes ‘naive”: es reconocido que probablemente

surgirán datos que permitan establecer rápidamente que paciente se beneficie de

un inicio muy rápido de terapia biológica. Por el momento se considera que

pacientes con alto riesgo de daño estructural probablemente sean los que más se

beneficien de dicha decisión. Existen trabajos en curso que llevarían a contar con

datos sólidos que permitirían la aprobación por parte de entidades reguladoras en

un futuro.

Conclusiones

Escapan al alcance de este artículo aspectos relacionados con el manejo de

terapias biológicas en el escenario de otras comorbilidades, el cual es

generalmente el paciente “real” de la consulta médica, así como los aspectos

relacionados con la seguridad; punto importantísimo en Colombia, teniendo en

cuenta solamente la tuberculosis, uno solo de los tantos problemas a tener en

cuenta tanto en el antes como en el después de un paciente candidato a manejo

con terapia biológica.

Como conclusión podríamos decir que es necesaria la experiencia de un médico

reumatólogo que maneje la terapia biológica de manera rutinaria para que los

escenarios de tiempo de evolución, factores de mal pronóstico, clinimetría, daño

(27)

27 seguridad sean integrados de manera adecuada, brindándole la mejor opción en

eficacia, sobrevida y seguridad de un primer medicamento biológico a utilizar.

Tabla 1. Inhibidores del factor de necrosis tumoral alfa

Tabla 2. Otras terapias biológicas (diferentes a anti-TNFα)

Lecturas recomendadas

1. Agarwal SK. Biologic Agents in Rheumatoid Arthritis: An Update for Managed Care Professionals. J Manag Care Pharm. 2011;17(9-b):S14-S18.

2. Smolen J, Landewe R, Breedveld FC, Dougados M, Emery P et al. EULAR recommendations for the management of rheumatoid arthritis with synthetic and biological disease-modifying antirheumatic drugs. Ann Rheum Dis 2010;69:964–975.

3. Saag KG, Teng GG, Patkar NM, Anuntiyo J, Finney C et al. American College of Rheumatology 2008 recommendations for the use of nonbiologic and biologic disease-modifying antirheumatic drugs in rheumatoid arthritis. Arthritis & Rheumatism, 2008;59: 762–784. doi: 10.1002/art.23721.

Medicamento Tipo Vía Dosis

Adalimumab Ac monoclonal humanizado

SC 40 mg cada 2 semanas

Certolizumab Fragmento Fab pegilado EV 200 mg cada 15 días ó 400 mg mensual EV Etanercept Proteína de fusión SC 50 mg cada semana SC

Infliximab Ac monoclonal quimérico EV 3-10 mg/Kg cada 6-8 semanas

Golimumab Ac monoclonal

humanizado

SC 50 mg cada mes SC.

Tipo Objetivo Vía Dosis

Rituximab Ac monoclonal quimérico

Anti-CD20 Linfocito B CD20+

EV 1000 mg día 0 y día 15, anual Abatacept Proteína de fusión Coestimulación Célula

T CD28/B7

EV 500-1000 mg mensual Tocilizumab Ac humanizado Receptor IL-6 EV 4-8 mg/Kg mensual Anakinra Antagonista

receptor de IL-1

(28)

28 4. Smolen JS, Aletaha D, Bijlsma JWJ, Breedveld FC, Boumpas D et al.

Treating rheumatoid arthritis to target: recommendations of an international task force. Ann Rheum Dis 2010;69:631-637 doi:10.1136/ard.2009.123919.

5. Guias para el Tratamiento de la Artritis Reumatoidea Parte II. Acceso en: http://dnn.asoreuma.org/Default.aspx?tabid=83, marzo10 de 2012, 6. Tutuncu Z, Kavanaugh A. Anticitokyne Therapies. Kelley Textbook of

Rheumatology. Chapter 58: 929-946.

7. Taylor PC. Cell-Targeted Biologics and Emerging Targets: Rituximab, Abatacept, and Other Biologics. Kelley Texbook of Rheumatology. Chapter 59: 947-961.

9. O´Dell JR. Therapeutic Strategies for Rheumatoid Arthritis. N Engl J Med 2004; 350:2591-2602.

10. Scott DL, Kingsley GH. Tumor Necrosis Factor Inhibitors for Rheumatoid Arthritis. N Engl J Med 2006; 355:704-712.

Chang J, Girgis L. Australian Family Physician 2007; 36 (12):1035-1038.

(29)

29

3. ACTUALIDAD Y PAPEL EN EL MUNDO REAL DE

INMUNOSUPRESORES TRADICIONALES: METOTREXATE, CLOROQUINA Y LEFLUNOMIDA.

Mauricio Restrepo Escobar, M.D.

Especialista en Medicina Interna y Reumatología. Universidad de Antioquia. Reumatologya S.A. Medellín, Colombia.

Introducción

La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad articular inflamatoria crónica

asociada con daño osteoarticular, riesgo cardiovascular, complicaciones

sistémicas, altos costos socioeconómicos, gran discapacidad y aumento en la

mortalidad. Avances notorios tanto en las ciencias básicas y clínicas junto con la

mejor comprensión de la enfermedad y la llegada de nuevos y efectivos

medicamentos han venido cambiando la historia natural de esta enfermedad y han

permitido que la remisión de la misma sea una meta posible para muchos

pacientes.

Cambiando paradigmas obsoletos

Previamente se consideraba a la AR como una enfermedad de curso lento,

(30)

30 sinovial, y no se consideraba una condición que incrementara la mortalidad. Desde

la terapéutica, era una condición para la cual no había mucho qué ofrecer excepto

acompañamiento y paliación del dolor en el mejor de los casos.

En años más recientes ocurrió la llegada de potentes medicamentos biológicos

dirigidos a blancos moleculares y celulares específicos que ofrecen excelente

respuesta clínica a los pacientes y han cambiado el panorama global de esta

condición. Sin embargo, antes y durante el ingreso de estos medicamentos

ocurrieron otros importantes hechos que posibilitaron finalmente los cambios en

los paradigmas establecidos.

En la actualidad se acepta plenamente que la AR es una enfermedad sistémica

con manifestaciones articulares, la cual se acompaña de diversas y graves

comorbilidades, incluyendo arteriosclerosis acelerada, mayor riesgo de infecciones

y con un incremento en la presentación de neoplasias, lo cual se traduce en un

incremento en la mortalidad de los pacientes con esta condición. Se han

identificado factores de riesgo de causalidad y de mal pronóstico tal como el hábito

de fumar (el cual es un factor de riesgo modificable), así como la presencia del

factor reumatoide, la presencia del epítope compartido.

Por otro lado, en el manejo específico de estos pacientes se ha identificado

claramente un periodo temprano intervención, ventana terapéutica, durante el cual

la enfermedad es más susceptible de ser controlada o incluso curada en ciertos

casos. Se logró adicionalmente demostrar también la eficacia de productos

(31)

31 entre los cuales sobresale metotrexate. Adicionalmente se documento que estos

productos podían usarse en combinación ganando eficacia y manteniendo la

tolerancia, y que eran especialmente efectivos cuando eran usados tratando al

paciente con ciertas metas y siguiendo al mismo de manera frecuente y cercana

para hacer los ajustes necesarios y pertinentes.

Generalidades en el manejo y la interpretación de la evidencia

El arsenal terapéutico disponible para tratar a los pacientes con AR se ha

expandido de manera considerable durante los últimos años, sin embargo la

elección entre ellos y el orden de uso de los mismos sigue siendo un tópico a

discutir entre el paciente y el médico tratante según cada escenario clínico. Sea

cual sea la elección o el orden de uso, lo que está plenamente aceptado es que

debe procurarse en la mayoría de los casos un inicio temprano de un terapia

modificadora de la enfermedad.

Una gran duda actual es si debe iniciarse siempre con terapia combinada

(especialmente con biológicos inhibidores del factor de necrosis tumoral -

anti-TNF) o si se pueden dejar estos medicamentos solo para adicionar a aquellos

pacientes que no muestren respuesta satisfactoria con DMARD sintéticos en

monoterapia o combinados. La evidencia disponible actualmente es equívoca al

respecto, ya que la mayoría de los estudios han comparado terapia combinada

versus monoterapia y han concluido en casi todos los casos que son más

frecuentes los desenlaces positivos cuando se usa terapia combinada; sin

(32)

32 embargo, muy pocos estudios han incluido un brazo de escalonamiento

ascendente el cual es crítico para evaluar por completo la relevancia clínica de las

conclusiones.

Comparar simplemente la terapia A versus la terapia A + B, y encontrar luego que

es mejor la combinación A + B frente a la terapia A es una simplificación de

cuestiones que son importantes en el terreno clínico. Es muy posible que muchos

pacientes obtengan buenos resultados clínicos y radiológicos con la terapia A

solamente (monoterapia), y que sea prudente reservar la combinación para

aquellos que no mejoran totalmente. Este modelo intenta no tratar de manera

excesiva pacientes que no lo requieren y limitar costos y riesgos adicionales.

Adicionalmente, se debe ser cuidadoso también en la interpretación de la

evidencia cuando se muestran diferencias clínicas, de laboratorio, radiológicas o

escalas combinadas que tienen significancia estadística pero que en muchas

ocasiones puede que carezcan de significancia clínica.

Metotrexate

De los DMARD no biológicos el medicamento más estudiado es metotrexate

(MTX). MTX es el DMARD más común y dominante en el mercado, además es

uno de los más efectivos y mejor tolerados. Además de ser la primera elección

actual para monoterapia, es el medicamento central en las terapias combinadas

con DMARD no biológicos, y se usa cada que se puede también en combinación

(33)

33 anti-TNF así como otras terapias biológicas (AntiCD-20 y terapia co-estimuladora)

ofrecen mejores resultados en combinación con MTX.

Aún en la actualidad estamos aprendiendo sobre el uso óptimo del MTX. La

adición de dosis baja de ácido fólico ha sido una práctica estándar por muchos

años, y es crítica, al menos en algunos pacientes para disminuir la toxicidad.

Cuando existen dudas sobre la adecuada biodisponibilidad del medicamento,

especialmente con las dosis más altas recomendadas en la actualidad, se puede

fraccionar en dos tomas orales (el mismo día) o usar una vía de administración

subcutánea o intramuscular semanal. El estado estable en la farmacocinética del

medicamento no se logra hasta aproximadamente 6 meses después, por lo cual

se pueden esperar efectos positivos hasta 6 meses después de iniciada la terapia.

Se recomienda que la dosis de MTX sea rápidamente escalada hasta al menos 20

mg semanales y sea suministrada por lo menos durante 3 meses antes de

considerar cambios en la medicación. Con esta aproximación, alrededor de un

30% de los pacientes logrará un estado de remisión o baja actividad después de 3

a 6 meses, y hasta un 70% pueden lograr una respuesta ACR20.

La doctora van der Heijde y colaboradores publicaron en el año 2006 los

resultados del estudio TEMPO (Comparison of Etanercept and Methotrexate,

Alone and Combined, in the Treatment of Rheumatoid Arthritis), en el cual

evaluaron la eficacia clínica y radiológica y la seguridad de MTX y etanercept

comom monoterapiay en combinación a dos años de seguimiento en pacientes

que nunca habían recibido MTX. La dosis promedio de MTX en todos los brazos

(34)

34 La respuesta ACR20 fue obtenida en el 86% de los pacientes del grupo con la

terapia combinada, frente a un 71% de aquellos tratados con MTX y un 75% de

aquellos tratados con el anti-TNF. La respuesta ACR70 fue de 58, 31 y 38% para

los mismos grupos respectivamente. Respecto a la parte radiológica a los 2 años

el 78% de los pacientes que recibieron la combinación no tuvieron progresión

radiológica, comparado con un 68% de los que recibieron etanercept y un 60% de

los que recibieron MTX. La mayoría de las mediciones del daño radiográfico a los

2 años en los 3 grupos estuvieron cerca de cero.

En general los demás DMARD son igual o menos efectivos que MTX y casi todos

son más tóxicos que este medicamento. MTX debe seguir siendo la primera línea

de manejo para pacientes con AR temprana o establecida, ya sea en monoterapia

o en combinación, y cuando es tolerado y no existen contraindicaciones para su

uso debe ser el fármaco central de las diferentes combinaciones posibles. MTX

presenta diversas características que lo convierten en una muy buena alternativa

tales como: bajo costo, reducción en la mortalidad, retraso del daño radiológico,

larga experiencia clínica, alta tasa de adherencia, número aceptable de

respondedores, efectos demostrados con monoterapia y diversas combinaciones,

respuesta relativamente temprana, disponible en formas oral y subcutánea,

respuesta clínica dosis dependiente, facilidad de dosificación para hacer ajustes

en el seguimiento estricto y dirigido por metas.

Algunas desventajas de este producto son el temor difundido entre médicos

generales y la población general por asociarlo con terapias contra el cáncer, la

(35)

35 de teratogenicidad, y los potenciales riesgos hematológicos, hepáticos y

pulmonares por fortuna infrecuentes con las dosis usadas en el área de

reumatología.

Cloroquina

Comparados con otros DMARD los antimaláricos son clínicamente menos

efectivos, tienen un largo tiempo de inicio de acción y no parecen tener un claro

papel sobre la progresión radiológica y el daño articular en AR. Actualmente se

acepta que los antimaláricos tienen poco impacto sobre el curso de la AR, sin

embargo parecen aumentar la respuesta al MTX, son seguros y bien tolerados, y

tienen demostrados efectos positivos sobre diferentes factores de riesgo

cardiovascular, lo cual los convierte en una opción atractiva para muchos

pacientes especialmente aquellos con enfermedad de larga evolución, largo uso

de esteroides y comorbilidades asociadas.

Leflunomida

Leflunomida tiene una eficacia clínica y un efecto inhibidor de la progresión del

daño radiológico similar a MTX, tanto en AR temprana como en enfermedad

establecida. Muchos estudios demuestran la eficacia clínica de este medicamento

con el cual se puede esperar una respuesta ACR20 de entre un 50 a 60%, con

(36)

36 un poco más rápido que con MTX, ya que se pueden observar buenos resultados

desde las 4 semanas de uso.

Además de mostrar eficacia clínica y radiológica como monoterapia, también se ha

usado en muchos estudios como terapia combinada. Debido a que casi siempre

se reserva este fármaco para aquellos pacientes que no responden en forma

óptima a MTX, es muy común el escenario clínico el adicionarlo a una terapia de

base con MTX, en cuyo caso no se conseja el uso de la dosis de carga inicial de

leflunomida y se hace imperativo un seguimiento estrecho de los potenciales

efectos adversos especialmente del perfil hepático. Por otro lado, también se ha

usado de manera combinada con otros biológicos con los cuales parece tener un

perfil de efectividad y tolerancia similar a cuando se hace la combinación

MTX/biológico.

Dentro de los efectos adversos más comúnmente reportados están hipertensión

arterial, aumento de enzimas hepáticas, síntomas gastrointestinales incluyendo

diarrea, mareos y caída del pelo. También existen reportes de neuropatía y de

neumonitis intersticial. Este medicamento también es teratogénico lo cual es una

gran desventaja para ser usado en una enfermedad que predomina en mujeres en

edad reproductiva. Tampoco se puede usar durante la lactancia.

¿Qué pasa en Latinoamérica?

En Latinoamérica la mitad de los reumatólogos empiezan el tratamiento de sus

(37)

37 ascendente adicionando nuevos medicamentos en caso de no lograr respuesta

favorable, y solo un 12% comienza con terapia combinada y van retirando

fármacos en caso de buena respuesta. La combinación preferida es MTX con

antimalárico, y si hay pobre respuesta los siguientes medicamentos más usados

son sulfasalazina y leflunomida. Más del 95% piensa que se deben usar los

biológicos después de haber fallado a DMARD, y cuando se usan los biológicos se

hace en combinación con los DMARD tradicionales en un 97% de los casos.

Conclusiones

Casi siempre está indicado iniciar terapia inmunosupresora en forma temprana

maximizando la probabilidad de controlar el proceso inflamatorio. MTX sigue

siendo la piedra angular de la terapia inicial de los pacientes con AR y es un

componente clave de la mayoría de las terapias combinadas efectivas.

Ningún otro DMARD es mejor que MTX y casi todos son más tóxicos que este. Se

espera que en el futuro los avances en áreas como la farmacogenética permitan

seleccionar a los pacientes con mayor probabilidad de responder a MTX con la

menor probabilidad de presentar intolerancia o efectos adversos.

Los antimaláricos tienen poco impacto sobre el curso de la AR, sin embargo

parecen aumentar la respuesta al MTX, son seguros y bien tolerados, y tienen

(38)

38 Leflunomida es un fármaco con eficacia y tolerancia al menos similar a MTX, que

puede reemplazar a este en las terapias combinadas con otros DMARD o

biológicos, y que seguramente ahora con su llegada al arsenal de medicamentos

del plan obligatorio de salud (POS) recuperará su merecido reconocimiento

opacado por el notable éxito de la terapia con biológicos.

En determinados casos de alta actividad inflamatoria y factores de mal pronóstico

puede ser necesario iniciar terapia combinada con un biológico desde el principio

a juicio del clínico, sin embargo, hasta cuando estas terapias biológicas no se

hagan más económicas posiblemente no serán costoefectivas como estrategia de

inicio para todos los pacientes.

Lecturas recomendadas

(Las referencias número 1 y 2 son especialmente recomendadas por ser lecturas

excepcionales, libres de cualquier conflicto de interés).

1. McInnes IB, O’Dell JR. State-of-the-art: rheumatoid arthritis. Ann Rheum Dis 2010; 69:1898-1906.

2. Rau R. Efficacy of methotrexate in comparison to biologics in rheumatoid arthritis. Clin Exp Rheumatol 2010; 28 (Suppl. 61): S58-S64.

3. Jurgens MS, Jacobs JWG, Bijlsma JWJ. The use of conventional disease-modifying anti-rheumatic drugs in established RA. Best Pract Res Clin Rheum 2011; 25:523-533.

4. van der Heijde D, Klareskog L, Rodríguez-Valverde V, Codreanu C, Bolosiu H, Melo-Gomes J, et al. Comparison of etanercept and methotrexate, alone and combined, in the treatment of rheumatoid arthritis: two-year clinical and radiographic results from the TEMPO study, a double-blind, randomized trial. Arthritis Rheum 2006; 54:1063-1074.

(39)

39 5. Massardo L, Suárez-Almazor ME, Cardiel MH, Nava A, Levy RA, et al.

Management of Patients With Rheumatoid Arthritis in Latin America A Consensus Position Paper From Pan-American League of Associations of Rheumatology and Grupo Latino Americano De Estudio de Artritis Reumatoide. J Clin Rheumatol 2009; 15: 203–210

(40)

40

4. MONITORIZACIÓN DE DROGAS NO BIOLÓGICAS MODIFICADORAS DE LA ENFERMEDAD EN ARTRITIS REUMATOIDE

Óscar Felipe De La Cruz, M.D.

Especialista en Medicina Interna y Reumatologia Reumatologya S.A.

Medellín, Colombia

En los últimos años ha habido un gran progreso en el tratamiento de la artritis

reumatoide, sustentado en un mejor conocimiento de los aspectos genéticos,

factores ambientales, inmunológicos y patogénicos asociados a mejores

estrategias terapéuticas con el concepto de tratamiento precoz intensivo, orientado

por el logro de objetivos definidos y una mejor clasificación de la enfermedad

basados en el concepto de sub grupos y de factores pronósticos.

En la base de este desarrollo terapéutico persisten aún los medicamentos

conocidos actualmente como no biológicos modificadores de la enfermedad.

La toxicidad y efectos secundarios de estos medicamentos puede variar de leves a

graves y de reversibles a irreversibles con frecuencia menor de 1% hasta

frecuencia mayor al 10%. Los efectos adversos mayores pueden ser: sangrado

intestinal, hipertensión, hiperglicemia, daño oftalmológico macular, daño renal,

(41)

41 La monitorización sistemática de estos medicamentos comprende una selección

de parámetros clínicos y paraclínicos, de gran utilidad cuando van unidos a la

historia clínica, el examen físico y otros métodos diagnósticos con el fin de lograr

una detección temprana de efectos secundarios y así facilitar la evaluación y

adopción de medidas terapéuticas tales como ajuste de dosis, suspensión de

medicamentos, coadyuvantes o cambios en la estrategia del tratamiento.

El American College of Rheumatology en 2008 presentó las recomendaciones

para el uso de drogas antirreumáticas biológicas y no biológicas en artritis

reumatoide. En el uso de drogas no biológicas establece un algoritmo según la

duración de la enfermedad, índices de actividad y los factores pronósticos en

pacientes que no han recibido previamente tales medicamentos, específicamente,

metotrexate, leflunomida, sulfasalazina, hidroxicloroquina y minociclina.

Así mismo recomienda las pautas para monoterapia o terapia combinada y define

criterios específicos para contraindicaciones de uso, monitorización de

medicamentos, vigilancia de riesgos e inmunizaciones preventivas.

También la Liga Europea contra el Reumatismo (EULAR, por su sigla en inglés)

en 2010 presentó sus recomendaciones para el manejo de la artritis reumatoide

con las drogas anti-reumáticas modificadoras de la enfermedad. En sus 15

recomendaciones finales sugiere el uso de los medicamentos para obtener

rápidamente el objetivo de remisión o baja actividad de la enfermedad sugiriendo

(42)

42 El metotrexate, la leflunomida, sulfasalazina e hidroxicloroquina son

recomendadas en monoterapia o en terapias combinadas antes del uso de

diferentes biológicos. Se reserva la recomendación de ciclosporina, azatioprina o

ciclofosfamida en situaciones especiales de la enfermedad severa refractaria o

cuando existen contraindicaciones del uso de biológicos.

Presentamos una revisión general de las contraindicaciones y de la monitorización

de metotrexate, leflunomida, sulfasalazina e hidroxicloroquina. Las sales de oro

han sido prácticamente abandonadas en el tratamiento de la artritis reumatoide. La

minociclina es poco usada en nuestro medio.

Contraindicaciones de las drogas no biológicas inductoras de remisión:

Se recomienda no utilizar leflunomida ni metotrexate en infecciones bacterianas

activas o que requieran en ese momento el uso de antibióticos, tuberculosis activa

o tuberculosis latente, infecciones por herpes zoster activo o infecciones micóticas

amenazantes de la vida. Una vez tratadas las infecciones exitosamente o

controladas totalmente puede iniciarse el tratamiento. Enfermedades infecciosas y neumonitis

El metotrexate está contraindicado en neumonitis asociada a artritis reumatoide o

en la enfermedad intersticial pulmonar de causa desconocida.

El metotrexate y la leflunomida están contraindicadas en pacientes con leucocitos

inferiores a 3.000 por mm3 (posible excepción es el síndrome de Felty). En Contraindicaciones hematológicas y oncológicas

(43)

43 trombocitopenia con recuentos inferiores a 50.000 plaquetas por mm3 está

contraindicado el uso de metotrexate, leflunomida y sulfasalazina. También se

contraindica el uso de metotrexate o leflunomida si hay antecedentes de

mielodisplasia o enfermedad linfoproliferativa en los últimos 5 años.

La elevación de las enzimas alanino-amino-transferasa o (ALT) o

aspartato-amino-transferasa (AST) con valores del doble del límite superior del rango normal

contraindican el inicio o el reinicio del metotrexate, leflunomida o sulfasalazina. Contraindicaciones hepáticas

También está contraindicado el uso de leflunomida o metotrexate en en pacientes

con hepatitis viral, B o C, aguda o crónica, con o sin tratamiento. La sulfasalazina

se contraindica en hepatitis viral aguda.

En las formas de hepatitis viral crónica el uso de sulfasalazina depende del

tratamiento y de los factores pronósticos según la clasificación de Child-Pugh.

La alteración de la función renal, con depuración de creatinina de 30 ml/minuto

contraindica el uso de metotrexate. Contraindicaciones renales

El metotrexate y leflunomida se contraindica en pacientes que planeen el

embarazo o durante el embarazo o lactación. Embarazo y Lactancia

(44)

44 En los párrafos anteriores se anotan las contraindicaciones en las cuales hubo

consenso en las recomendaciones del American College of Rheumalogy. El hecho

de no mencionar contraindicaciones de los otros medicamentos no significa que

estén indicados. El análisis clínico específico ayudará a decidir sobre su posible

uso.

Monitorización

Las recomendaciones son dirigidas al control previo al inicio del tratamiento y a la

periodicidad de las evaluaciones una vez iniciado el mismo, son dirigidas a

detectar tempranamente riesgos de toxicidad o efectos secundarios mediante la

vigilancia clínica y paraclínica.

Antes de iniciar el tratamiento de la artritis reumatoide con metotrexate,

leflunomida, sulfasalazina se recomienda el hemoleucograma completo con

recuento de plaquetas, aspartato y alanino-amino-transferasas y creatinina.

Adicional a éstos para el inicio de leflunomida o metotrexate se recomiendan

pruebas para hepatitis B y C y en pacientes con infección por el HIV. Para el inicio

de hidroxicloroquina se recomienda el examen oftalmológico en el primer año de

tratamiento en pacientes con alto riesgo (mayores de 60 años, enfermedad

hepática, renal o enfermedad concomitante de la retina).

La periodicidad de los controles se recomienda de 2 a 4 semanas durante los

(45)

45 semanas después de los 6 meses excepto para hidroxicloroquina sobre la cual no

se hacen recomendaciones específicas.

Durante el control clínico se deben detectar tempranamente los síntomas

asociados a enfermedades infecciosas y las manifestaciones de trastornos

gastrointestinales, hematológicos, hepáticas, renales, pulmonares,

dermatológicas, oftalmológicas y neuromusculares así como las recomendaciones

claras sobre gestación y lactancia. e inmunización preventiva.

El grupo Europeo recomienda el estudio radiológico del tórax para el inicio de

metotrexate o en su defecto radiografía del tórax durante del año anterior.

La reducción de la incidencia, severidad y consecuencias de la toxicidad y efectos

secundarios graves en el uso de estos medicamentos pueden ser reducidas con

una identificación de los factores de riesgo de toxicidad, antes y durante el

tratamiento, información al paciente de los síntomas y signos de toxicidad y una

monitorización periódica clínica y del laboratorio.

Las siguientes recomendaciones son para metotrexate, leflunomida,

sulfasalazina e hidroxicloroquina.

Metotrexate

Antes de iniciar el tratamiento se recomienda hemoleucograma completo con

(46)

46 el año anterior. En pacientes con factores de riesgo se deben solicitar pruebas

para Hepatitis B y Cy VIH cuando se detecten factores de riesgo

El control clínico debe orientarse a detectar síntomas o signos de mielosupresión,

toxicidad pulmonar, intolerancia gastrointestinal y linfadenopatias, úlceras de

mucosa oral, fácil desprendimiento de cabello y cefalea.

Se recomienda la protección preventiva con vacunas para neumococo, influenza y

hepatitis.

Hay contraindicación absoluta para el embarazo y lactancia. El metotrexate debe

evitarse en por lo menos tres meses antes de buscar la concepción. También el

hombre debe suspender metotrexate por lo menos 3 meses antes.

Los controles durante el tratamiento incluyen hemograma completo, creatinina y

enzimas hepáticas, con intervalos de 2 a 4 semanas en los primeros tres meses,

de 8 a 12 semanas del 3° al 6° mes y cada 12 semanas después del sexto mes.

Los intervalos pueden acortarse en los periodos de incrementos del metrotexate.

Leflunomida

La toxicidad de leflunomida se relaciona con efectos gastrointestinales (diarrea y

menos comunes el dolor abdominal, dispepsias y náuseas) toxicidad hepática ,

cardiovasculares (la hipertensión arterial ocurre más frecuentemente comparada

con los grupos de control con placebo), colesterol elevado, dermatológicos

(47)

47 necrolisis epidérmica tóxica) y alopecia. Ha habido reportes de enfermedad

pulmonar intersticial y casos raros de pancitopenia. No se ha asociado a

trastornos linfoproliferativos,

Está contraindicado en el embarazo y lactancia, en caso de planearse un

embarazo durante el tratamiento con leflunomida debe someterse antes a su

eliminación con colestiramina según los protocolos disponibles.

La monitorización de leflunomida antes de iniciar el tratamiento es similar a la del

metotrexate y los intervalos de control clínico y paraclínico corresponden a los

mismos intervalos sugeridos para el metrotexate, se sugiere el uso de vacunas

para neumococo, influenza y hepatitis B. En reacciones tóxicas severas por

leflunomida se recomienda el uso de colestiramina.

Sulfasalazina

La mayoría de efectos adversos a sulfasalazina pueden presentarse en los

primeros meses del tratamiento. Los efectos secundarios más comunes al inicio

son gastrointestinales, cefalea y brotes cutáneos.

La monitorización clínica debe orientarse a detectar efectos secundarios

gastrointestinales hepáticos, hematológicos (leucopenia es el más común y

usualmente cede al suspender la droga) se ha reportado macrocitosis y hemólisis.

La sulfasalazina debe evitarse en pacientes con deficiencia de glucosa-6-fosfato

(48)

48 La erupción mácula-papular ocurre en menos del 5% de pacientes en los tres

primeros meses del tratamiento. Se han reportado casos raros de reacciones

dermatológicas severas y fotosensibilidad.

También se han reportado raros casos de toxicidad pulmonar con eosinofilia, tos,

disnea, fiebre y pérdida de peso. La mayoría de los casos desaparecen con la

supresión de la droga. Así mismo se han reportado casos raros de lupus por

droga, meningitis aséptica, cefalea, ansiedad, y trastornos del sueño aunque los

reportes son poco frecuentes.

La sulfasalazina puede causar oligospermia, reversible con la suspensión del

tratamiento. La FDA la considera categoría B/D en el embarazo ( usar con

precaución en el último trimestre). Debe administrarse con precaución durante la

lactancia. Al inicio del tratamiento debe solicitarse el hemoleucograma completo,

pruebas de función hepática y creatinina.

Los intervalos de control son similares a los anotados para el metotrexate, se

recomiendan vacunas para neumococo e influenza.

Hidroxicloroquina

La toxicidad más severa de hidroxicloroquina es la retinopatía toxica. Es muy rara

y los casos descritos se han asociado a factores de riesgo: altas dosis, uso por

más de 5 años, enfermedad renal o hepática y edad mayor de 60 años. La

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