Atención Conjunta Mediada
John Anderson Pinzón Duarte
Universidad Nacional de Colombia
Facultad de Ciencias Humanas, Departamento de Filosofía Bogotá, Colombia
Atención Conjunta Mediada
Un ensayo sobre el entendimiento involucrado en la cooperación
dependiente de la percepción
John Anderson Pinzón Duarte
Tesis presentada como requisito parcial para optar al título de:
Doctor en Filosofía
Director:
PhD Adrian Cussins
Línea de Investigación:
Filosofía de la Mente y Filosofía del Lenguaje
Universidad Nacional de Colombia
Facultad de Ciencias Humanas, Departamento de Filosofía Bogotá, Colombia
An essay on the understanding involved in perception-based
cooperation
John Anderson Pinzón Duarte
Thesis presented as a partial requirement to qualify for the title of:
Doctor of Philosophy
Supervisor:
PhD, Adrian Cussins
Lines of Research:
Philosophy of Mind & Philosophy of Language
National University of Colombia
Human Sciences Faculty, Department of Philosophy Bogotá, Colombia
A mi mamá, Luz Mery Duarte Gómez el soporte metafísico y espiritual de lo que soy. ¡Gracias por tanto!
Understanding is the mark of the human Existential Commitment is the mark of the human
Love is the mark of the human
John Haugeland – Having Thought
Ante todo queréis hacer pensable todo lo que existe… ¡Pero debe amoldarse y plegarse a vosotros!
Así lo quiere vuestra voluntad. Debe volverse liso y someterse al espíritu. Como su espejo y su imagen reflejada.
Friedrich Nietzsche – Así habló Zaratustra
I'm digging my way I'm digging my way to something I'm digging my way to something better
Mi disertación doctoral fue el resultado de un trabajo colectivo y comunitario. Solo ¡era imposible! Agradezco a Dios por mi vida, a mi mamá por su presencia en mi vida, mi abuelo José Duarte por su cariño, mi prometida Adriana Botero por su paciencia, amor y esfuerzo, y mi hermano Richard Duarte por su amor infinito, y en general, todos ellos por su apoyo incondicional durante la elaboración de este documento. Sin ustedes no hubiera sido posible. A mi director de tesis Adrian Cussins por animarme conti-nuamente a encontrar mi propia voz en filosofía, y ofrecerme un norte borroso y un motivo para armar la idea de esta disertación.
A mis amigos y compañeros del doctorado, en especial a Juan Camilo Espejo-Serna por ser un gran amigo y por su inmensa ayuda anímica y académica en esta última parte del camino, a Alfonso Conde, quien realmente quería entender de qué se trataba el tema de la disertación, y finalmente a Carlos Eduardo Martín, cuya lectura por fuera de la filosofía me ayudó precisar algunas maneras de expresarme. Ellos leyeron versiones previas de partes de este documento y me ayudaron a aclarar algunas ideas centrales. Tengo un agradecimiento más lejano a Maite Ezcurdia (q.e.p.d.) y Naomi Eilan: mujeres impresionantes, con quienes tuve la oportunidad de discutir sobre la atención conjunta y cuyas discusiones motivaron la segunda parte del primer capítulo y las primeras secciones de la segunda parte del tercer capítulo, respec-tivamente. Y, finalmente, a Carlos Garzón, Alejandro Murillo, Manuel Amado y Ángel Rivera por su apoyo emocional y presión constante con la terrible e incómoda pregunta “¿Para cuándo la tesis?” A mis estimados profesores del Departamento de Filosofía de la Universidad Nacional, porque gracias a ellos soy el profesional y docente que soy. A Porfirio Ruiz por ser mi amigo y modelo pedagógico. A William Duica, Ignacio Ávila y Jaime Ramos por ofrecerme un norte temático en filosofía, a Juan José Botero y Luis Eduardo Hoyos por hacerme entender (a la fuerza) lo perjudicial de la arrogancia al hacer filosofía y la necesidad de formar comunidad filosófica. Y a mi profesor de filosofía del colegio, Carlos Martín Lozada Chiroque, por desafiarme a entrar a un camino maravilloso: ser profesor de filosofía.
A la sección administrativa del Departamento de Filosofía por el incondicional apoyo durante mi vincu-lación como estudiante y como profesor asistente en el pregrado, maestría y doctorado: en especial a la siempre amable y paciente Melba Cristina. A la Vicerrectoría de Investigaciones por la gestión y adminis-tración de ‘la beca de estudiante sobresaliente del posgrado’, y a la ORI por el apoyo económico y admi-nistrativo para realizar la pasantía de investigación doctoral en la Universidad de Warwick, Inglaterra.
En esta disertación sugiero una respuesta a la pregunta ‘¿Qué es la atención conjunta?’. La respuesta requiere de la articulación de dos elementos: (i) una caracterización de qué tipo de fenómeno estamos hablando y (ii) una explicación adecuada de dicho fenómeno. Respecto a (i) argumento que una correcta caracterización de este fenómeno implica afirmar que la atención conjunta es un episodio de interacción social en el que se resuelve tareas cooperativamente mediante la comunicación, cuya cooperación es dependiente de lo que se co-noce como apertura perceptual. A propósito de (ii) recojo los argumentos que sostienen la idea según la cual un episodio de atención conjunta se explica a partir de un entendimiento/conocimiento fundamentalmente percep-tual, compartido y no-proposicional. Una manera adecuada de articular (i) y (ii) consiste en ofrecer una espe-cificación de dicho entendimiento/conocimiento y una descripción de cómo éste puede dar cuenta de dos rasgos esenciales de la atención conjunta: la cooperación y la apertura perceptual. De acuerdo con (ii), sólo una teoría de la percepción puede ofrecer los recursos teórico-conceptuales para esta tarea.
Únicamente dos aproximaciones teóricas acerca de la percepción han ofrecido una respuesta a la pregunta por la atención conjunta: el ‘enfoque relacional de la experiencia’ y el ‘enactivismo autopoietico’. Con el objetivo de formular mi propia respuesta, rechazaré el ‘enfoque relacional’ y modificaré el ‘enactivismo autopoietico’. En contra del ‘enfoque relacional de la experiencia’ argumentaré que los recursos teórico-conceptuales de este enfoque son inadecuados para dar cuenta de la atención conjunta en cuanto que son insuficientes para esta-blecer una diferencia metafísica entre episodios de atención conjunta y episodios de atención individual para-lela. Un camino para superar esta dificultad consiste en afirmar —junto con el ‘enactivismo autopoietico’— que la interacción social es parte constitutiva de la percepción que soporta a los episodios de atención conjunta pero no de los episodios de atención individual paralela. Aunque la idea me parece esencialmente correcta, en contra del ‘enactivismo autopoietico’ argüiré que sus recursos teórico-conceptuales son inadecuados porque son insuficientes para dar cuenta de la cooperación y la apertura perceptual involucrada en la atención con-junta. El ‘enactivismo autopoietico’ implica que la interacción social que constituye la percepción es un fenó-meno autónomo. Sin embargo, argumentaré que la cooperación y la apertura perceptual requieren un grado de heteronomía en su interacción social. Mi sugerencia será afirmar que una explicación adecuada de la atención conjunta implica que la percepción está constituida por un tipo de interacción social parcialmente autónomo y parcialmente heterónomo: el rasgo autónomo da cuenta del carácter social de la atención conjunta y el rasgo heterónomo da cuenta de su cooperación y apertura perceptual.
Finalmente, diré que la forma que toma esta sugerencia explicativa consiste en la idea según la cual la percep-ción que ayuda a explicar la atenpercep-ción conjunta tiene la estructura de un turno conversacional: esto es, es un episodio cooperativo estructurado en términos de toma-de-turnos donde cada sujeto individual contribuye a sedimentar (o ‘hacer público’) cuáles aspectos del ambiente hacen parte de una tarea. La estructura conversacional de la percepción implica que (a) la percepción está orientada por la sensibilidad a propiedades disposicionales del ambiente material: affordances-afectivos que sirven como medio para resolver tareas, e implica (b) un entendi-miento/conocimiento perceptual respecto de los aspectos ambientales sedimentados conversacionalmente. Si (a) y (b) se cumplen, entonces se obtiene un entendimiento/conocimiento adecuado para dar cuenta de la cooperación y la apertura perceptual de la atención conjunta.
Cualquier episodio de atención conjunta que dependa de la estructura conversacional de la percepción será un episodio de atención conjunta mediada. Y, según yo argumento, debido a que una explicación adecuada de la atención conjunta implica las afirmaciones (a) y (b), entonces la atención conjunta correctamente explicada es atención conjunta mediada. Así, mi sugerencia explicativa será que la atención conjunta correctamente expli-cada es ‘atención conjunta mediada’.
Palabras Clave: Atención conjunta, apertura perceptual, interacción social, percepción compartida, affordan-ces-afectivos, conocimiento perceptual compartido, percepción mediada.
In this dissertation, I propose an answer to the question "What is joint attention?" based on the articula-tion of: (i) a characterizaarticula-tion of what kind of phenomenon we are talking about and (ii) an adequate explanation of such phenomenon. Regarding (i), I claim that an accurate characterization of this phe-nomenon implies that joint attention is a social interaction bout in which, at least, two subjects are coop-eratively solving a task through communication, and whose cooperation depends on what is called
percep-tual openness. With respect to (ii), I rely on the arguments that support the idea according to which a joint
attention bout is explained by fundamentally perceptual, shared and non-propositional understand-ing/knowledge. I argue that a correct way of articulating (i) and (ii) is to offer both, a specification of such understanding/knowledge and a description of how such understanding/knowledge can account for two essential features of joint attention: cooperation and perceptual openness. According to (ii), only a theory of perception can offer the theoretical-conceptual frame needed for this task.
Only two theoretical approaches to perception have attempted to offer an answer to the question about joint attention: the ‘relational view of experience’ and ‘autopoietic enactivism’. In order to frame my own answer, I reject the ‘relational view’ and modify the ‘autopoietic enactivism’. Against the ‘relational view of experience’, I argue that its theoretical-conceptual resources are inadequate to account for joint atten-tion in so far they fail to establish a metaphysical distincatten-tion between joint attenatten-tional and parallel indi-vidual attentional bouts. One way to overcome this difficulty is to hold —along with ‘autopoietic enac-tivism’—that social interaction is a constitutive part of the perception that supports joint attentional bouts but not the individual parallel ones. Although this idea seems to me exactly correct, I do not side with ‘autopoietic enactivism’, for its theoretical-conceptual resources are insufficient to account for the cooperation and perceptual openness involved in joint attention. ‘Autopoietic enactivism’ entails that the social interaction that constitutes perception is an autonomous phenomenon. But, I argue, cooperation and perceptual openness requires a degree of heteronomy in their social interaction. My suggestion is that to state that a correct explanation of joint attention entails that a form of perception that is constituted by a type of partly autonomous, partly heteronomous social interaction: the autonomous side of the social interaction accounts for its social character and the heteronomous side accounts for its cooperation and perceptual openness.
Finally, I claim that the general form of my suggestion consists in the idea that perception that supports joint attention has a “conversational-turn” structure: that is, a cooperative turn-taking structured bout where each individual contributes to grounding or ‘make public’ certain aspects of the environment as part of a task. The conversational structure of perception implies two things: (a) perception is oriented by the sensitivity to dispositional properties of the material environment: an affective-affordances structure that behave as means to solve tasks, and (b) a perceptual understanding/knowledge concerning conversation-ally grounded environmental aspects. If (a) and (b) are both settled, then an adequate understand-ing/knowledge is obtained which sufficiently accounts for the cooperation and perceptual openness of joint attention.
I hold that any joint attentional bout that depends on the conversational structure of perception will be an episode of joint mediated attention. And because an adequate explanation of joint attention involves statements (a) and (b), then a correct version of joint attention is joint mediated attention. So, my proposal in this dissertation will be: Joint attention adequately explained is ‘joint mediated attention’.
Key Words: Joint Attention, perceptual overtness, social interaction, shared perception, affect-affordances, shared perceptual knowledge, mediated perception.
INTRODUCCIÓN GENERAL
2CAPÍTULO 1
11DISTINGUIENDO A LA ATENCIÓN CONJUNTA 11
INTRODUCCIÓN 11
I 16
11 EJEMPLOS 16
1. UN CONJUNTO HETEROGÉNEO DE EJEMPLOS DE ATENCIÓN CONJUNTA 16
Ejemplo 1 (seguimiento de la mirada) 18
Ejemplo 2 (Seguimiento de la mirada II) 22
Ejemplo 3 (Seguimiento del señalar o mostrar) 25
Ejemplo 4 (Actos de señalamiento proto-declarativo) 28
Ejemplo 5 (Hipótesis metodológica, primera parte: acción conjunta) 41
Ejemplo 6 (Hipótesis metodológica, segunda parte: Cooperación) 43
Ejemplo 7 (¡Definitivamente Cooperación!) 51
Ejemplo 8 (Acción conjunta basada en comunicación verbal: caso frontera) 58
Ejemplo 9 (Acción conjunta comunicativa basada en percepción: primer caso) 65
Ejemplo 10 (Acción conjunta comunicativa basada en percepción: segundo caso) 73
Ejemplo 11 (Acción conjunta no-verbal basada en percepción: improvisación) 80
2. COMENTARIOS FINALES 86
II 89
SOBRE LA RELACIÓN ENTRE ACCIÓN CONJUNTA, APERTURA PERCEPTUAL Y
CONOCIMIENTO COMÚN 89
INTRODUCCIÓN: LOS RASGOS BÁSICOS DE LA ATENCIÓN CONJUNTA 89
1. CUATRO LECCIONES A PARTIR DE LOS EJEMPLOS 91
Primera lección: la atención conjunta implica acción conjunta 91
Segunda lección: la atención conjunta es dependiente de la percepción 93
Tercera lección: la percepción de la atención conjunta es pública 96
Cuarta Lección: descripción provisional de la atención conjunta 101
2. CONOCIMIENTO COMÚN Y APERTURA PERCEPTUAL 102
2.1. Sobre la relación entre entendimiento/conocimiento y percepción 102
2.2. Lo relevante de la percepción: apertura 106
2.3. Lo relevante de la cooperación: comunicación 108
2.4. ¿El entendimiento/conocimiento es conocimiento común? 115
2.5. La irreductibilidad de la atención conjunta 124
3. COMENTARIOS FINALES: LA DESCRIPCIÓN CANÓNICA DE LA ATENCIÓN CONJUNTA 127
CAPÍTULO 2
133EL ‘ENFOQUE RELACIONAL DE LA EXPERIENCIA’ Y LA ATENCIÓN CONJUNTA 133
INTRODUCCIÓN 133
1. EL ‘ENFOQUE RELACIONAL DE LA EXPERIENCIA’: RUDIMENTOS 139
2. LA ATENCIÓN CONJUNTA SEGÚN EL ENFOQUE RELACIONAL DE LA EXPERIENCIA 147
2.1. Esquema explicativo 147
2.2. El corazón del enfoque relacional 149
3. COMPROMISOS METAFÍSICOS DEL ‘ENFOQUE RELACIONAL DE LA EXPERIENCIA’ 151
3.1 La tesis de estructura espacial y la tesis de la presencia material 151
3.2. La tesis de la transparencia conjunta 155
3.3. El carácter fenoménico conjunto 159
3.5. La tesis de la transparencia débil y la insuficiencia del enfoque relacional 164
4. EL ROL DE LA INTERACCIÓN SOCIAL COOPERATIVA Y LA CONSCIENCIA PURA 167
5. ¿CÓMO LUCE UNA DESCRIPCIÓN NO RELACIONAL DE LA ATENCIÓN CONJUNTA? 168
6. CONSIDERACIONES FINALES 171
CAPÍTULO 3
175EL ‘ENFOQUE CONVERSACIONAL DE LA ATENCIÓN CONJUNTA’: UN ARGUMENTO A
FAVOR DE LA ‘ATENCIÓN CONJUNTA MEDIADA’ 175
INTRODUCCIÓN GENERAL 175
I 179
EL ENFOQUE CONVERSACIONAL DE LA ATENCIÓN CONJUNTA 179
1. ¿QUÉ ES ‘EL ENFOQUE CONVERSACIONAL DE LA ATENCIÓN CONJUNTA’? 179
II 187
LA INTERACCIÓN SOCIAL EN LA ATENCIÓN CONJUNTA 187
INTRODUCCIÓN 187
1. EILAN Y SEEMANN SOBRE LA INTERACCIÓN SOCIAL 190
2. GALLAGHER SOBRE LA INTERACCIÓN SOCIAL 195
3. ‘ENACTIVISMO AUTOPOIETICO’ SOBRE LA INTERACCIÓN SOCIAL 203
3.1. Enactivismo autopoietico: líneas generales 203
3.2. Autonomía de la interacción social 205
3.3. Autonomía y heteronomía en la interacción social 212
3.4. Apertura perceptual y presencia perceptual: la última jugada del enactivismo 225
3.5. La heteronomía de la interacción social y el reto explicativo 234
4. CLARK &KRYCH SOBRE LA ‘INTERACCIÓN SOCIAL CONVERSACIONAL’ 236
4.1. Sedimentación o intervención conversacional: un bosquejo 237
4.2. Sedimentación cooperativa: el caso Lego® 241
4.3. Sedimentación, cooperación y apertura perceptual 248
5. COMENTARIO FINAL: LA ‘SEDIMENTACIÓN COOPERATIVA’ Y EL RETO EXPLICATIVO 250
III 253
DISTINGUIENDO A LA ‘ATENCIÓN CONJUNTA MEDIADA’ 253
INTRODUCCIÓN 253
1. LA ‘SEDIMENTACIÓN COOPERATIVA’ COMO ‘TRIÁNGULO CONVERSACIONAL’ 255
1.1. El ‘triángulo conversacional’ 255
1.2. Triángulo conversacional’: instrucciones de uso 257
1.3. El ‘triángulo conversacional’ implica la ‘atención conjunta mediada’ 259
2. RADIOGRAFÍA DEL ‘TRIÁNGULO CONVERSACIONAL’ 261
3. EL ENTENDIMIENTO/CONOCIMIENTO IMPLICADO POR EL ‘TRIÁNGULO CONVERSACIONAL’ 270
4. RECONSTRUYENDO LO ANDADO:‘APERTURA PERCEPTUAL’ Y ‘ATENCIÓN CONJUNTA MEDIADA’ 283
CONCLUSIONES GENERALES 294
Introducción General
Esta disertación doctoral es un ensayo en el que sugiero una respuesta a la siguiente pre-gunta: ¿Qué es la atención conjunta? Según la entiendo, con esta pregunta se indaga acerca de cuál es la naturaleza de la atención conjunta. Es decir, es una pregunta con la que se busca de-terminar cuáles son los rasgos constitutivos y distintivos de dicho fenómeno y cuál es la manera adecuada de explicarlo. La respuesta a esta pregunta debe, por un lado, ofrecer una caracteriza-ción de la atencaracteriza-ción conjunta que permita distinguirla de otros fenómenos relacionados (por ejemplo, distinguirla de la cognición social) y, por otro lado, ofrecer una caracterización de cuáles son los recursos teórico-conceptuales adecuados para explicarla.
Mi sugerencia al final será que la atención conjunta correctamente caracterizada y adecua-damente explicada implica lo que llamaré atención conjunta mediada. La ‘atención conjunta me-diada’1 es un episodio de interacción social cooperativo en el que se realiza una actividad/se
resuelve una tarea, cuya cooperación es dependiente de, y se explica a partir de, la percepción. Y la percepción puede soportar y explicar estos episodios solamente si tiene una estructura
conversa-cional y está mediada. Que la percepción tenga estructura conversaconversa-cional significa que el ejercicio
de habilidades perceptuales2 está estructurado en términos de ‘toma de turnos’. Y que la
percep-ción sea mediada significa que el modo como el ambiente material se presenta perceptualmente durante estos episodios se especifica como un medio (o “artilugio”) para resolver tareas.
El presente documento es un argumento a favor de esta idea. Para motivar esta sugerencia escribo tres capítulos, cada uno de los cuales constituye un avance en esta dirección. El primer capítulo es, en parte, una presentación general del estado del arte respecto la discusión actual sobre la naturaleza de la atención conjunta. Y es, en parte, una propuesta acerca de cómo caracterizar adecuadamente la atención conjunta.
1 Haré un uso atípico de las comillas simples. Las usaré con la intención de dar a entender que las expresiones acotadas por estas
comillas están siendo usadas como si fueran términos singulares: es decir, expresiones usadas para señalar clases de cosas o cosas particulares. Por ejemplo, la expresión ‘señalamiento proto-imperativo’, ‘seguimiento de la mirada’, ‘señalar con el dedo índice’, ‘seguir el señalamiento’, ‘alternación de la mirada’ o ‘construir conjuntamente una torre’ son expresiones que serán usadas para referir a clases de conductas o clases de acciones. Y expresiones como ‘le está diciendo algo alguien’, ‘comentándole algo a alguien’ ‘le está mostrando algo a alguien’ serán usadas para referir conductas o acciones particulares.
2 Por habilidad perceptual entiendo habilidades del siguiente tipo: discriminar cualidades sensibles como colores, sabores, olores,
tamaños, etc., discriminar distancias del objeto, localizar objetos o aspectos en el espacio perceptual, localizar fuentes de sonido u olores en el espacio perceptual y/o material, seguir la pista de objetos móviles en el espacio perceptual, mover objetos, explorar sensiblemente objetos, entre otras.
Este capítulo está dividido en dos grandes partes. En primer lugar, parto del reconocimiento de la falta de acuerdo teórico respecto a qué cuenta como un caso paradigmático de atención conjunta. La psicología del desarrollo, la psicología comparada, la sociología y más recientemente la filosofía han sido atraídas a estudiar este fenómeno. Pero no es obvio que los investigadores en estas áreas estén hablando de lo mismo. Por ejemplo, en psicología comparada, se ha estu-diado episodios de interacción social/coordinación humano-primate o primate-primate (Call & Tomasello, 2005; Soproni et al., 2002; Gómez, 2005; Leavens, 2011), mientras que la psicología del desarrollo humano ha estudiado episodios de interacción social/coordinación adulto-niño o niño-niño (niños entre los 6 y 18 meses de edad principalmente) (Carpenter et al,. 1998, Hobson & Hobson, 2008). Y en etnometodología, se estudia la interacción social humana adulta que se halla mediada por el uso del lenguaje articulado (Kendon, 1990).
Esta heterogeneidad parece orbitar alrededor de dos ejes (usualmente traslapados entre sí): un eje relativo a la habilidad cognitiva estudiada en cada ejemplo y otro eje relativo al interés teórico que motiva el estudio de cada ejemplo. Respecto al primer eje, la diversidad puede pre-sentarse a partir de la diferencia entre los sujetos participantes (primates no-humanos, primates humanos infantiles, etc.), a partir de la diferencia en las tareas cognitivas realizadas (‘seguir la mirada’, mostrar objetos, señalar proto-declarativamente, construir objetos, comunicarse, coope-rar, improvisar, etc.), o, incluso, del tipo de recursos cognitivos usados en la resolución de dichas tareas cognitivas (gestos, percepciones, expresiones comunicativas-lingüísticas referenciales, convenciones sociales, entre otras). Relativa al segundo eje, esta heterogeneidad puede presen-tarse a partir del interés teórico en diferentes áreas disciplinares respecto de la relación entre cognición, cooperación y lenguaje: la psicología del desarrollo está interesada, entre otras cosas, en la explicación del desarrollo y adquisición ontogenética de lenguaje y pensamiento proposi-cional; la psicología comparada está interesada, entre otras cosas, en el tipo de tipo de cognición detrás del entendimiento/conocimiento de la vida mental de los demás animales con el propósito de entender la posibilidad de la cooperación animal y en encontrar una explicación filogenética de la cognición humana; y finalmente la etnometodología se ha interesado por estudiar cuál es la mejor manera de describir la interacción social humana que involucra la manipulación de aspec-tos materiales y sociales del ambiente.
Esta heterogeneidad de los ejemplos disponibles es un problema en sí mismo para lograr una explicación de la naturaleza de la atención conjunta. Si los ejemplos bajo la expresión “aten-ción conjunta” son así de heterogéneos, existen dos riesgos para una teoría de la aten“aten-ción
conjunta: o bien que no pueda ofrecerse una explicación de la naturaleza de la atención conjunta (pues, dada esta heterogeneidad, no hay tal naturaleza) o bien que no exista el fenómeno de la atención conjunta (pues este heterogeneidad de ejemplos puede ser recogida o reducida a otras categorías explicativas, por ejemplo, ‘cognición social’ o ‘imitación’).
El objetivo de la primera parte del primer capítulo es ofrecer una descripción canónica de los episodios de atención conjunta que sirva de base para desarrollar una explicación y para discutir con las otras posiciones teóricas. Por esta razón presentaré 11 notables ejemplos que fungen como candidatos de atención conjunta. Argumentaré que solamente los ejemplos 9, 10 y 11 cuentan como casos genuinos de atención conjunta porque son fenómenos conceptual-mente irreductibles a otras categorías explicativas: no son casos de cognición social, casos de imi-tación o casos de acción conjunta.
A partir de esta discusión, propongo una descripción canónica de los episodios de atención conjunta: un episodio de atención conjunta, grosso modo, es un episodio de interacción social en el que se resuelven tareas cooperativamente medidas por la comunicación, cuya cooperación es soportada y explicada por un tipo de entendimiento/conocimiento. Y dicho entendi-miento/conocimiento está constituido por la apertura de la percepción.
Hay dos cosas que vale la pena señalar de esta descripción. Lo primero es que los episodios de atención conjunta son fenómenos que ocurren, al menos, entre dos sujetos; es posible que haya atención conjunta entre tres o más sujetos.3 Sin embargo, durante esta disertación, asumiré,
en todos casos, que estoy hablando de episodios de atención conjunta básicos: dos sujetos inter-actuando entre sí y un ambiente material.
La segunda cosa que vale la pena resaltar es la apertura de la percepción o apertura perceptual. Este es el rasgo fundamental de los episodios de atención conjunta. Explicar qué es la apertura per-ceptual y cómo es posible, implica una explicación acerca de la naturaleza de la atención conjunta. En términos generales, la apertura perceptual es un rasgo de la percepción al interior de la aten-ción conjunta que implica un tipo de entendimiento/conocimiento4 tal que pone a los sujetos
3 Aún no existe evidencia para establecer un número máximo de participantes en un episodio de atención conjunta.
4 En esta disertación usaré la expresión “entendimiento/conocimiento” para referirme a la dimensión cognitiva o intencional que
disfrutan los sujetos y que explica el rasgo intencional o consciente (esto es, el nivel personal de explicación) de sus interacciones con el ambiente material o con otro sujetos. La idea general es la siguiente: los episodios de atención conjunta se explican a partir del ejercicio de un conjunto habilidades cognitivas o perceptuales que orienta las acciones de los sujetos que participan en el episodio y que explica el éxito de estos episodios. El ejercicio de estas habilidades constituye un “punto de vista” o una “perspectiva” que configura lo que los sujetos entienden o conocen durante este tipo de interacciones y que, por lo tanto, orienta su proceder al interior de estos episodios. En el debate sobre la naturaleza de la atención conjunta los autores reconocen esta dimensión cognitiva y la suelen señalar en términos de un tipo de conocimiento (Trevarthen 2011; Carpenter & Liebal 2011; Seemann 2019; Tomasello 2003, 2012), un tipo de percepción (Gallagher 2011a; Fiebich & Gallagher 2012; Campbell 2005, 2011; Dunham & Dunham 1995;
en una posición adecuada para cooperar (o para iniciar proyectos conjuntos) y, al mismo tiempo, pone a los sujetos en una posición adecuada para saber que se está compartiendo percepción o, al menos, para saber que el otro percibe lo mismo.
Gráfica 1
La flecha verde doble representa la relación: soporta y explica. Así, el entendimiento/conoci-miento implicado por la apertura perceptual soporta y explica la cooperación y el
entendi-miento/conocimiento respecto de que se comparte percepción con otro sujeto.
En este sentido, el entendimiento/conocimiento implicado por la apertura perceptual es la base explicativa de la cooperación durante eventos conjuntos y la base explicativa del entendi-miento/conocimiento respecto a compartir percepción con los demás o, al menos, respecto a percibir lo mismo que los demás. En estos términos, fracasar en la explicación de la apertura perceptual implica un fracaso en la explicación de la naturaleza de la atención conjunta.
La segunda parte del primer capítulo de esta disertación tiene por objetivo establecer cuáles es el tipo de recurso teórico-conceptual adecuado para dar cuenta del entendimiento/conoci-miento implicado por la apertura perceptual. Según argumentaré, los recursos teórico-concep-tuales adecuados para explicar este entendimiento/conocimiento deben respetar la siguiente res-tricción: este entendimiento/conocimiento es fundamentalmente perceptual, compartido y carece de estructura proposicional. Así, de acuerdo con esta restricción, solamente una teoría de la per-cepción puede suministrar los recursos teórico-conceptuales para dar cuenta de este entendi-miento/conocimiento En particular, debe ser una teoría de la percepción que abra la posibilidad de compartir percepciones y que no se comprometa con que la percepción tenga estructura pro-posicional.
Eilan 2005; Peacocke 2005; Roessler 2005), un tipo de significado (Brinck 2004b; Trevarthen 2011; Eilan 2014; Hutto 2011; Moll & Metlzoff 2011) o un tipo de entendimiento (Carpenter et al. 1998; Butterworth 1995, 1998; Gómez 2005; Cappuccio 2013b; Hobson & Hobson 2008, 2011; Hutto 2011; Leavens 2011; Núñez 2015; Racine & Carpendale 2007; Racine 2011; Siposova & Carpenter 2019). Por esta razón, para dialogar con todas las posiciones relevantes y buscar cierta neutralidad me doy la licencia de usar la expresión “entendimiento/conocimiento” para hablar de esta dimensión cognitiva de los episodios que me interesan.
Entendimiento/conocimiento implicado por la apertura perceptual
Cooperación, proyectos conjuntos, acciones conjuntas
Entendimiento/conocimiento respecto de compartir percepción o, al menos, conocimiento respecto de percibir lo
En la literatura filosófica existen muchas teorías de la percepción que podrían satisfacer este requisito. Para restringir el campo de búsqueda y concentrarme en la discusión, solamente dis-cutiré las teorías de la percepción hayan sido usadas explícitamente para dar cuenta de la natura-leza de la atención conjunta. Al interior de este campo más restringido, solamente encuentro dos teorías de la percepción: el ‘enfoque relacional de la experiencia’ usado de esta manera por John Campbell (2002, 2005, 2010, 2011) y el ‘enactivismo autopoietico’ usado de esta manera por Shaun Gallagher (2010, 2011b) y Anika Fiebich (2012).
En el capítulo 2 presento y discuto la manera en la que Campbell (2002, 2005, 2011) usa el ‘enfoque relacional de la experiencia’. En este capítulo argumento que los recursos teórico-con-ceptuales ofrecidos por el ‘enfoque relacional’ no son suficientes para dar cuenta de la atención conjunta. En particular, estos recursos teórico-conceptuales no pueden dar cuenta de la apertura perceptual involucrada en la atención conjunta porque no ofrecen condiciones suficientes para establecer una diferencia metafísica entre episodios de atención conjunta respecto a un aspecto del ambiente y episodios de atención individual paralela respecto a un mismo rasgo ambiental.
La razón fundamental por la que el ‘enfoque relacional’ falla es su concepción de la percep-ción. En este enfoque, la percepción está construida a partir de lo que llamé la ‘tesis de la cons-ciencia pura’. De acuerdo con esta tesis, tener una experiencia perceptual verídica de un objeto material es tener un tipo de acceso epistémico-consciente inmediato y determinado respecto de la estructura esencial/categórica de dicho material solamente en virtud del acto mental de atender conscientemente al objeto. Mi afirmación central es que esta manera de entender la percepción es inadecuada parta dar cuenta de la apertura perceptual.5
Para simplemente ilustrar el punto en contra del ‘enfoque relacional de la experiencia’ y tener un mecanismo de evaluación de las siguientes teorías de la percepción, me aprovecho de un experimento mental diseñado por Christopher Peacocke (2005), al cual llamaré el desafío de
Peacocke. El experimento mental consiste en que dos sujetos están percibiendo simultáneamente
el mismo objeto y se están percibiendo entre sí simultáneamente a través de un cristal regular, pero por alguna razón creen falsamente que dicho cristal es un vidrio unidireccional —como de una sala de interrogación policiaca— que les permite ver pero no ser vistos. La aparición de esta creencia impide que se geste el entendimiento/conocimiento que caracteriza a la apertura
5 Esta afirmación todavía no es una argumento definitivo en contra de la explicación que ofrece el ‘enfoque relacional’ respecto
a las experiencias perceptuales individuales. Sin embargo, creo que es suficiente para motivar una duda acerca de lo adecuado de su concepción de la naturaleza de la percepción.
perceptual. El reto que presenta este experimento mental para cualquier teoría de la percepción, que explique la atención conjunta, consiste señalar cuáles son los aspectos de la percepción que podrían deshacer aquella falsa creencia. Y la manera de ilustrar la falla del ‘enfoque relacional’ es la afirmación según la cual no hay nada en la ‘percepción’ bajo la luz del relacionalista que sirva para dicho propósito.
La tesis de la conciencia pura es la fuente de la limitación conceptual del ‘enfoque relacional de la experiencia’. Por esta razón, creo que un camino apropiado para superar el ‘desafío de Peacocke’ consiste en rechazar la tesis de la consciencia pura, y asumir que la percepción que soporta y explica los episodios de atención conjunta está articulada con la interacción social. En concreto, mi sugerencia es que una manera adecuada de caracterizar cómo es la percepción al interior de los episodios de atención conjunta consiste en la afirmación de que la percepción está constituida por la interacción social. Inicialmente, si esta sugerencia es correcta, es posible marcar una diferencia metafísica entre los episodios de atención conjunta y los episodios de atención individual paralela: los primeros están basados en percepción constituida por interacción social mientras que los otros no.
Pese a que, vista desde lejos, esta sugerencia luzca como una razón suficiente, no todas la maneras de articular percepción e interacción social son adecuadas para este propósito. Esto se debe a que no cualquier versión de lo que cuenta como ‘interacción social’ es suficiente para explicar el entendimiento/conocimiento implicado por la apertura perceptual. En otras palabras (precisamente las palabras que uso en este momento de la discusión): no cualquier versión de lo que es la interacción social es suficiente para dar cuenta de la cooperación involucrada en la atención conjunta, o suficiente para dar cuenta del entendimiento/conocimiento que ponen a los sujetos en una posición adecuada para entender/saber de otro sujeto que comparte percep-ción con otro sujeto (o que se percibe lo mismo).
El capítulo 3 gira alrededor de la siguiente pregunta: cuál es la noción de ‘interacción social’ adecuada que, articulada con la percepción, es suficiente para dar cuenta del entendimiento/co-nocimiento implicado por la apertura perceptual. Durante este capítulo, presento críticamente dos concepciones diferentes de la ‘interacción social’ que han sido usadas explícitamente para dar cuenta de la apertura de la percepción. La primera es suministrada por una disidencia del ‘enfoque relacional’ (Eilan 2014, Seemann 2011) y la segunda suministrada, principalmente, por Gallagher (2011b).
Considero que ambas concepciones son insuficientes para esta tarea y, por esa razón, apelo a una tercera concepción de ‘interacción social’ que, articulada con la idea de que hay habilidades perceptuales que se ejercitan, me parece suficiente para dar cuenta del entendimiento/conoci-miento implicado por la apertura perceptual. Y, en este sentido, esta articulación es suficiente para dar cuenta de la cooperación involucrada durante los episodios de atención conjunta y para dar cuenta de por qué esta versión de la percepción pone a los sujetos en una posición adecuada para saber del otro sujeto que está compartiendo percepción. Esta concepción está basada, prin-cipalmente, en la propuesta teórica del psicolingüista Herbert Clark (2003).
Este último capítulo está divido entre partes. La primera parte es una presentación de la explicación que sugiero en esta disertación. La sugerencia la bauticé ‘enfoque conversacional de la atención conjunta’. Básicamente, el ‘enfoque conversacional’ es una explicación de qué es, cómo articula internamente, y qué involucra la idea de que la atención conjunta es mediada. Introduzco mi sugerencia explicativa justo en la mitad de la disertación con el propósito de que sirva de mapa para que se entienda más claramente la argumentación en el resto del capítulo.
La segunda parte del capítulo consiste en la presentación crítica de las tres concepciones de la ‘interacción social’ que se articulan con la percepción para dar cuenta de la apertura perceptual involucrada en la atención conjunta. En primer lugar, presento la propuesta de Eilan (2014) y Seemann (2011). Argumento ellas sufren del mismo problema fundamental del ‘enfoque relacio-nal de la experiencia’, a saber, no ofrecen condiciones suficientes para dar cuenta de la coopera-ción, en particular, porque no ofrecen condiciones suficientes para establecer una diferencia me-tafísica entre episodios de atención conjunta y episodio de atención individual paralela. En otras palabras, esta propuesta no supera el ‘desafío de Peacocke’.
En segundo lugar, introduzco la propuesta de Gallagher (2011b). Su propuesta es más ro-busta que las anteriores, porque basa su articulación entre la ‘percepción’ e ‘interacción social’ en una noción de percepción que está esencialmente ligada con la agencia proveniente del ‘ena-ctivismo autopoietico’. De acuerdo con este ena‘ena-ctivismo, percibir es un tipo de agencia. El ar-gumento en contra de Gallagher es más complejo, pero puede presentarse rápidamente en dos partes. En un primer momento, Gallagher (2001 y 2011b) ofrece una versión de la ‘interacción social’ que falla en ser una noción ‘genuinamente social’ (De Jaegher 2006). En virtud de esto, él junto con Hanne De Jaegher, presentan una noción de interacción social genuinamente social ba-sada en el ‘enactivismo autopoietico’. Su idea es que un episodio de ‘interacción social genuino’ implica que dicho episodio es autónomo. Sin embargo, pese a que esto garantiza el carácter
genuinamente grupal de los episodios de interacción social, lo hace por un alto precio: perder la capacidad de explicar las rupturas y reparaciones que los sujetos hacen durante los episodios de interacción social. Por esa razón argumento que una noción de ‘interacción social genuina’ im-plica cierto grado de heteronomía respecto del ambiente material.
En tercer lugar, basado en algunos aspectos del ‘enactivismo autopoietico’ y en las descrip-ciones que H. Clark realizan de los episodios de interacción conversacional, sugiero que una manera adecuada de caracterizar una noción de ‘interacción social genuina’ implica aceptar la que interacción social tiene estructura conversacional. La afirmación central es que la noción de ‘interacción conversacional’ captura unos rasgos de la autonomía anunciada por el enactivismo y, al mismo tiempo, rescata unos rasgos de la heteronomía aducida por el argumento.
Articular la noción de ‘interacción conversacional’ con la tesis enactivista de que percibir es un tipo de agencia, sugeriré que la forma final que asume la interacción conversacional articulada con la percepción es lo que llamaré ‘sedimentación cooperativa’. Esto consiste en un episodio de interacción social en lo que ambos sujetos se esfuerzan por sedimentar (esto es, en un sentido, ‘hacer público’) aspectos del ambiente que apuntalan la resolución de una tarea. Y este esfuerzo es cooperativo en cuanto que tiene estructura conversacional.
En la tercera y última parte del capítulo 3, argumentaré que los episodios de ‘sedimentación cooperativa’ ofrecen condiciones suficientes para dar cuenta de la cooperación involucrada por la atención conjunta y, al mismo tiempo, ofrecen condiciones suficientes para dar cuenta del entendimiento/conocimiento implicado por la apertura perceptual. La manera en la que la ‘se-dimentación cooperativa’ explica la cooperación y la apertura perceptual es la clave para justificar la introducción de la ‘atención conjunta mediada’.
Para que un par de sujetos pueda sedimentar algunos aspectos del ambiente, se sigue que el ambiente material debe ser dado a la percepción (es decir, debe estar presente perceptualmente6)
como una unidad o totalidad modificable o determinable. Y, según el argumento, esto implica que algunos aspectos del ambiente material estén presentes perceptualmente como medios (o “arti-lugios”) o andamios para sedimentar otros aspectos del mismo ambiente y, al final, resolver la tarea en cuestión.
De acuerdo con esta sugerencia, el episodio de ‘sedimentación cooperativa’ implica un tipo de entendimiento/conocimiento fundamentalmente perceptual y práctico respecto de cómo
‘sedimentar cooperativamente’ aspectos del ambiente material. Este entendimiento/conoci-miento es una habilidad perceptual grupal (es decir, un tipo de agencia grupal) para modificar cooperativamente el ambiente material. En virtud de su rasgo cooperativo, puede explicarse la cooperación involucrada en la atención conjunta. Y, en virtud de que dicho entendimiento/co-nocimiento está orientado a los aspectos del ambiente que están siendo sedimentados coopera-tivamente, entonces puede explicarse la apertura perceptual de la atención conjunta: la explica-ción diría que cualquier sujeto que tenga este entendimiento/conocimiento estará en una posi-ción adecuada para rastrear con quién se está ‘sedimentando cooperativamente’ un aspecto del ambiente y, en este sentido, rastrear (y, al final, darse cuenta) con quién se está compartiendo percepción.
En el tercer capítulo es un argumento a favor de la ‘atención conjunta mediada’ en cuanto que es un argumento a favor de las siguientes afirmaciones: solamente una noción de ‘interacción social genuina’ articulada con la percepción puede explicar adecuadamente la naturaleza de la atención conjunta; la noción de ‘interacción social genuina’ articulada adecuadamente con la per-cepción implica la noción de ‘sedimentación cooperativa’; la noción de ‘sedimentación coopera-tiva’ implica que el ambiente material está dado a la percepción como un medio para resolver tareas y, además, que las habilidades perceptuales están estructuradas conversacionalmente. Si estas afirmaciones son correctas, la afirmación central del tercer capítulo puede presentarse de la siguiente manera: la noción de ‘interacción social genuina’ articulada adecuadamente con la percepción implica la noción de ‘atención conjunta mediada’.
La manera correcta de explicar la naturaleza de la atención conjunta implica aceptar que los episodios de atención conjunta son esencialmente episodios de ‘atención conjunta mediada’. Esto significa que la atención conjunta se explica adecuadamente a partir de un tipo de
entendi-miento/conocimiento compartido perceptual mediado. La naturaleza de la atención conjunta descansa en
su carácter mediacional. Así, si pudiese ponerlo en un eslogan, ante la pregunta —¿Qué es la atención conjunta?
[Respóndase]
Capítulo 1
D
ISTINGUIENDO A LA ATENCIÓN CONJUNTA
Introducción
‘¿Qué es la atención conjunta?’
es la pregunta que trataré en esta disertación y a la que sugeriré una respuesta. Responderla requiere dos elementos: un conjunto de ejemplos paradig-máticos que nos permita saber de cuál fenómeno estamos hablando y una batería de recursos teórico-conceptuales que nos permita explicar de qué se tratan estos ejemplos. Ambos elementos se encuentran en una relación dialéctica en cuanto que una lectura correcta de los ejemplos dará pistas respecto del tipo de recursos teórico-conceptuales adecuado para explicar la atención con-junta y la elección del tipo de recursos teórico-conceptuales dará pistas respecto de cuál es la lectura correcta de los ejemplos paradigmáticos de la atención conjunta. Lograr una descripción cierta de qué es la atención conjunta y distinguirla de otros fenómenos relacionados requiere pasar por una negociación entre estos dos aspectos de la discusión.Este capítulo lo dividiré en dos grandes partes. La primera parte del capítulo (parte I) con-siste en una extensa presentación crítica de once notables ejemplos que iluminan la extensión del concepto ATENCIÓN CONJUNTA7. No pretendo hacer un análisis extensional del concepto, sino
revisar la interpretación de cada ejemplo con el propósito de discutir si estos candidatos —junto con sus interpretaciones— ayudan en la elaboración de criterios conceptuales para distinguir cuáles de ellos son los casos genuinos de ‘atención conjunta’.
A partir de la discusión de los once ejemplos, en la parte II de este capítulo argumentaré a favor de una caracterización particular de la atención conjunta y presentaré algunas restricciones que cualquier explicación teórica de este fenómeno ha de tener en cuenta. En esta parte del capítulo defenderé la idea de que distinguir la atención conjunta entre varios fenómenos cercanos implica la siguiente afirmación general:
7 Usaré las letras en mayúscula para referirme a los conceptos teóricos en esta discusión Cuando use las letras en minúscula,
LA ATENCIÓN CONJUNTA es un episodio de interacción social en el que se resuelven tareas
coopera-tivamente medidas por la comunicación, cuya cooperación es soportada y explicada por un entendi-miento/conocimiento compartido dependiente de la (apertura de la) percepción.
La motivación detrás de esta afirmación está basada en varios argumentos. En primer lugar, argumentaré que la expresión “atención conjunta” se usa para designar una especie del género de acciones conjuntas: al pertenecer a este género, la atención conjunta es un episodio de inter-acción social cooperativa mediada por la comunicación8 y, al pertenecer a esta especie, dicha
coope-ración está soportada y explicada por un entendimiento/conocimiento compartido dependiente de la percepción. La tesis de algunas de las voces más notables en este debate dice que, durante los episodios de atención conjunta, la percepción está expuesta (‘out in the open’) o es abierta o pública (‘overt’) (Campbell 2002, 2005, 2011; Eilan 2005, 2014; Peacocke 2005; Seemann 2019; Siposova & Carpenter 2019). Y, de acuerdo con ellos, la apertura perceptual es el rasgo de la percepción que contribuye a la explicación teórica de este tipo de entendimiento/conocimiento.
De acuerdo con la afirmación general escrita en el párrafo anterior, la apertura perceptual hace parte de las condiciones de posibilidad de la atención conjunta: por eso, una explicación de la atención conjunta requiere una caracterización de este rasgo de la percepción. La apertura perceptual, en este sentido, es la “piedra de toque” para formular una respuesta correcta a la pregunta central de esta disertación: ¿qué es la atención conjunta? Pero, infortunadamente, este es un rasgo elusivo de la percepción y una configura una dificultad para explicar la naturaleza de la atención conjunta, en parte debido a que la expresión “apertura” —como dice Peacocke (2005: 298)— es una metáfora que no puede ser usada para explicar teóricamente la atención conjunta. ¿Qué es la apertura de la percepción (o apertura perceptual)? Expresado en términos muy generales puede decirse que la percepción es abierta cuando el ejercicio de habilidades percep-tuales durante una actividad implica un tipo de entendimiento/conocimiento compartido entre varios sujetos respecto de que se percibe lo mismo (ver. infra. tercera lección, sección 1, parte II, Capítulo 1). Esto inmediatamente revela que la apertura perceptual es un rasgo de la percepción que se manifiesta en contextos grupales en cuanto que el entendimiento/conocimiento impli-cado es un fenómeno compartido entre varios sujetos. Si esta afirmación es correcta, disfrutar de una experiencia perceptual abierta durante un evento grupal pone a los sujetos en una posi-ción epistémica adecuada para que cada uno entienda/conozca algo respecto del ambiente
8 Como será discutirá más abajo en este primer capítulo (ver. infra. cuarta lección, sección 1 parte II, Capítulo 1): uno de los
rasgos más llamativos de la atención conjunta es que el rasgo comunicativo de estos episodios no está restringido por las habili-dades verbales. En otras palabras, la comunicación no se restringe a la comunicación verbal.
material y algo respecto de los otros sujetos que participan del episodio grupal: cada sujeto estaría en una posición adecuada para entender/conocer del ambiente material que está siendo percibido
por ambos sujetos y, para entender/conocer del respecto del otro sujeto que está percibiendo lo mismo
que uno mismo (ver. infra. sección 2.1 y 2.2. parte II, Capítulo 1). En estos términos, la apertura perceptual es la base cognitiva de la cooperación involucrada durante los episodios de atención conjunta en cuanto que suministra un conjunto de recursos cognitivo-perceptuales adecuados a partir de los cuales ambos sujetos logran cooperar exitosamente.
Explicar los episodios de atención conjunta implica necesariamente especificar cómo es el entendimiento/conocimiento compartido que soporta y explica estos episodios. En la parte II de este capítulo señalaré que nuestras principales fuentes teórico-conceptuales para dar cuenta de la comunión del entendimiento/conocimiento de provienen de la noción de ‘conocimiento común’ provista por Schiffer (1972: 30-34) y Lewis (1969: 52-60), y seguida por Bratman (2014), Tomasello (2012) y Seemann (2019: 31-34). Argumentaré (ver. infra. sección 2.1. parte II, Capí-tulo 1) que esta noción resulta ser infructuosa por tres razones: (i) depende de la suposición de que la estructura intencional de este tipo de entendimiento/conocimiento es proposicional, (ii) es reductiva en cuanto que supone que el entendimiento/conocimiento compartido puede ser explicado en términos el ejercicio individual de habilidades cognitivas, y (iii) no puede dar cuenta de la contribución de la percepción en la formación del entendimiento/conocimiento en cues-tión. A partir de estas razones, argumentaré que cualquier explicación de la atención conjunta debe respetar tres restricciones respecto del entendimiento/conocimiento que soporta y explica los episodios de atención conjunta, a saber:
ESTE ENTENDIMIENTO/CONOCIMIENTO es fundamentalmente perceptual, irreductiblemente compartido
y no-proposicional.
Responder la pregunta ‘¿Qué es la atención conjunta?’ requiere resolver la tensión dialéctica entre la elección de cuáles son los ejemplos paradigmáticos de atención conjunta y la elección de los recursos teórico conceptuales para explicar estos ejemplos. Una manera de resolver esta ten-sión es afirmar que una explicación de qué es la atención conjunta consiste en una especificación de cómo es el entendimiento/conocimiento que soporta y explica el éxito de la resolución de tareas durante estos episodios. Debido a que este entendimiento/conocimiento es fundamental-mente perceptual, compartido y no-proposicional, sabremos que si un episodio de interacción
social puede ser explicado por un entendimiento/conocimiento que no cumple con estos requi-sitos, entonces dicho episodio no será un caso de atención conjunta genuina.
¿Cómo especificar adecuadamente dicho entendimiento/conocimiento? De acuerdo con las restricciones según las cuales dicho entendimiento/conocimiento es fundamentalmente percep-tual, compartido y no-proposicional, es razonable asumir que las herramientas teórico-concep-tuales más apropiadas para especificarlo provengan principalmente de alguna teoría de la per-cepción: en particular, de una teoría de la percepción que abra el espacio teórico para hablar de fenómenos perceptuales compartidos que carezcan de estructura proposicional. En la literatura filosófica hay un conjunto bastante amplio de teorías que satisfacen esta restricción, por esta razón me enfocaré solamente en las que han sido usadas explícitamente para dar cuenta de la naturaleza de la atención conjunta: el ‘enfoque relacional de la experiencia’ introducido por John Campbell (2002) y el ‘enactivismo autopoietico’ usado por Shaun Gallagher (2011b) y Fiebich & Gallagher (2012).9
El segundo capítulo consistirá en la discusión crítica de la explicación de la atención con-junta a partir del ‘enfoque relacional de la experiencia’. Allí argumentaré que el enfoque relacional resulta insuficiente para dar cuenta de la apertura de la percepción. Su principal falla consiste en que no ofrece condiciones suficientes para establecer una diferencia metafísica entre los episo-dios de atención conjunta genuinos y episoepiso-dios de atención individual en paralelo, y esto se debe a considerar a la experiencia perceptual como un fenómeno desligado explicativa y
9 En lo que podríamos llamar el “área de influencia” del enactivismo y teorías de la experiencia perceptual basadas en tesis de la
tradición fenomenológica se encuentra las propuestas de Dan Hutto (2011) y Dan Zahavi (2015). Por diferentes razones, ninguna de estas propuestas estará en el centro de la discusión durante esta disertación. La propuesta de Hutto (2011) será discutida brevemente y descartada más abajo en el ejemplo 7: la razón para descartarla es que pese a que ofrece recursos teórico-conceptuales atractivos para la explicación que me gustaría sugerir (ver. infra. sección 1, parte I, Capítulo 3) no ofrece condiciones suficientes para dar cuenta de la cooperación involucrada en los episodio de atención conjunta (ver. infra. sección 1, parte I, Capítulo 1). La propuesta de Zahavi (2015) está basada en un concepto bastante atractivo llamado ‘nuestra-experiencia’ (we-experience) — el cual también tiene eco en las propuestas de Massimiliano Cappuccio (2013b) y en León & Zahavi (2016)—. Encuentro cierta afinidad entre esta propuesta y la explicación que quiero sugerir en esta disertación (ver. infra. sección 1, parte III, Capítulo 3). Sin em-bargo, pienso que esta propuesta no está orientada principalmente al fenómeno de la atención conjunta sino a la experiencia perceptual detrás de la cognición social. Y por esta razón no estará en el centro de la discusión. Zahavi, al igual que Hutto, aún están desarrollando sus propias explicaciones de la atención conjunta como una consecuencia de una teoría más general sobre la naturaleza de la cognición (en el caso de Hutto) o sobre la naturaleza de la intersubjetividad (en el caso de Zahavi). Zahavi escribe finalizando su artículo:
“Sin embargo, aunque la explicación ofrecida sigue siendo de alguna manera incompleta —al especificar solamente algunos de
los componentes necesarios— se ha dicho lo suficiente como para responder a la pregunta planteada al principio, a saber, si
‘nuestra-experiencia’ presupone, precede, preserva o elimina la diferencia entre la experiencia uno mismo y la experiencia del otro” (2015: 17 ambos énfasis añadidos)
El interés de Zahavi no es ofrecer una explicación de la naturaleza de la atención conjunta, sino solamente de uno de los com-ponentes de fundamentales de la intersubjetividad: la idea de que nuestra-experiencia implica un tipo de fusión experiencial intersubjetiva que no elimina las experiencias respecto a la diferencia entre uno mismo y los demás sujetos. En esta disertación no discutiré el éxito de esta propuesta.
metafísicamente de la interacción social (ver. infra. sección 3.5, Capítulo 2). El tercer capítulo será una exploración de la idea del enactivismo autopoietico según la cual la interacción social es un aspecto constitutivo de la experiencia perceptual. Allí argumentaré que si bien el enactivismo autopoietico ofrece recursos teóriconceptuales para formar las bases de una explicación co-rrecta de la atención conjunta, sus recursos aún son insuficientes (ver. infra. sección 3, parte II, Capítulo 3). Motivado por esta falla sugeriré el camino para superar esta dificultad implica una especificación particular de la manera en la que el ambiente material está presente perceptual-mente durante los episodios de atención conjunta: a saber, diré que el mundo material está dado como medios para resolver tareas (ver. infra. sección 1, parte I y sección 3 parte III, Capítulo 3). Si tengo razón, esto motivará la idea de que la atención conjunta es un fenómeno cognitivamente mediado en cuanto que la percepción que soporta adecuadamente la cooperación de estos epi-sodios consiste en la percepción de medios para resolver tareas, y en este sentido la atención conjunta es atención conjunta mediada. Al final de la disertación presentaré la respuesta que quiero sugerir a propósito de la pregunta por la naturaleza de la atención conjunta:
I
11 E
JEMPLOS
Siempre que estemos de acuerdo sobre la cosa es inútil discutir sobre los términos.
David Hume
1. Un conjunto heterogéneo de ejemplos de atención conjunta
El objetivo en esta primera parte del capítulo es determinar cuál es el fenómeno que genui-namente llamaremos ‘atención conjunta’. Para esto presentaré críticamente once representativos ejemplos que se encuentran en el centro del debate teórico a propósito de la naturaleza de la atención conjunta (Racine & Carpendale 2007; Leavens 2011; Carpenter & Liebal 2011). La dis-cusión crítica alrededor de estos ejemplos me permitirá determinar cuáles son los rasgos esen-ciales de éste fenómeno, y así tener elementos para la construcción de una explicación teórica apropiada.
El conjunto de ejemplos que revisaré a continuación es bastante heterogéneo puesto que cada uno fue acuñado por diferentes investigadores a partir de diferentes paradigmas de investi-gación y con diferentes intereses teóricos (ver. infra. introducción, Parte II Capítulo 1). Como se reconoce en el debate (Racine 2011; Racine & Carpendale 2007; Leavens 2011, Eilan 2005: 1, Carpenter & Liebal 2011): no es obvio que todos los investigadores signifiquen lo mismo por la expresión ‘atención conjunta’ y tampoco es obvio que cada uno de los siguientes ejemplos cuente como un caso de atención conjunta. De hecho, argumentaré que no todos los ejemplos acuñados en el debate son casos de atención conjunta.
El modo de proceder en la discusión de cada uno de los ejemplos es el siguiente. Primero presento (en los términos más neutrales que pueda) una descripción de las conductas que cuen-tan como candidatos para atención conjunta. Luego hago explícitas dos afirmaciones esenciales en mi discusión y que los defensores de cada ejemplo creerían como verdaderas. La primera afirmación es acerca de cómo interpretar la conducta o las conductas mencionadas en cada ejem-plo y la segunda es respecto a la conexión teórica entre dicha interpretación y la atención con-junta. En cada ejemplo, se identificarán afirmaciones como las siguientes:
Afirmación interpretativa: ‘esta conducta cuenta como un caso del tipo de acción o
Afirmación teórica: ‘pertenecer a la clase de acción o actividad intencional X es
sufi-ciente ser un caso de atención conjunta”
Un ejemplo cuenta como un caso de atención conjunta cuando pueden justificarse estas afirmaciones. La estrategia argumentativa para evaluar cada ejemplo consiste en discutir ambas afirmaciones. Algunos ejemplos fallan debido a la dificultad de justificar su afirmación interpre-tativa aunque haya buenas intuiciones respecto a su afirmación teórica. Sin embargo, quiero sub-rayar que la falla más relevante de algunos ejemplos se deriva de las dificultades respecto a su afirmación teórica. Esto se debe a dos supuestos que me gustaría hacer explícitos y que estarán presentes en la discusión que tendré a continuación. En primer lugar, la idea —basada en lo señalado por Racine (2011: 22)— de que las descripciones de lo que sucede en estos ejemplos son esencialmente intencionales en cuanto que son descripciones de acciones o actividades rea-lizadas por los sujetos que implican la mención de alguna clase de entendimiento o conocimiento que explica y orienta la acción o actividad. Y el segundo supuesto dice que un evento intencional de una clase X cuenta como un caso de atención conjunta solamente si el tipo de recursos cog-nitivos postulados para dar cuenta de X es suficiente para caracterizar una clase de entendi-miento/conocimiento que justifique afirmar que X es un caso genuino de ‘atención conjunta’.
El argumento que usaré para evaluar cuáles de estos ejemplos cuentan como casos genuinos de atención conjunta dice lo siguiente: si la atención conjunta es un fenómeno real debería ser irreducible a otros fenómenos y, por lo tanto, los ejemplos que cuenten como un caso de aten-ción conjunta no podrán ser reconstruidos como instancias de otros fenómenos. La irreductibi-lidad que está en juego aquí es explicativa y, por esta razón, la manera en la que describamos los ejemplos es relevante para determinar si son instancias de atención conjunta o no. La descripción ofrecida en cada ejemplo revela cuál es el tipo de entendimiento/conocimiento que lo explica y, por lo tanto, conduce la discusión a averiguar si este tipo de entendimiento/conocimiento es o no reducible al entendimiento/conocimiento que explica otros fenómenos cognitivos. Si el en-tendimiento/conocimiento que explica alguno de los ejemplos es reducible a otros fenómenos cognitivos, entonces dicho caso no cuenta como un caso de atención conjunta.
Así la discusión acerca de la irreductibilidad de los ejemplos orbitará alrededor de si es po-sible reconstruir intencionalmente estos ejemplos como instancias de otros fenómenos cogniti-vos. Los aspectos irreducibles contarán como parte de los rasgos esenciales de la atención con-junta, los cuales requerirán su propia explicación.
Ejemplo 1 (seguimiento de la mirada)
Una niña de 8 meses de edad y su mamá están sentadas frente a frente en un par de sillas apropiadas para que ambas queden a la misma altura. Ellas interactúan durante unos minutos, la mamá hace contacto visual con la niña, y luego gira conspicuamente su cabeza 90° (a veces a la izquierda o a veces a la derecha) para localizar una pequeña señal luminosa que está a 1.5 metros de distancia; esto último lo hace durante 7 segundos. En versiones diferentes del mismo escena-rio experimental, la mamá mejora la expresión de la orientación de su mirada al señalar (pointing) y exclamar “Oh, mira”. En los casos positivos, la niña gira su cabeza y mira en la misma dirección de la mamá sin mirar a otro lugar dentro de aquellos 7 segundos mientras hace movimientos que sugieren que la niña está intentando mirar en la misma dirección que la mamá o está intentando mirar lo mismo que la mamá; dicen Scaife & Bruner que la niña no solamente gira su cabeza sino que parece estar “buscando algo que mirar”. Por ejemplo, en algunas versiones del mismo esce-nario experimental, la niña primero “mira al otro lado [a 90°], vuelve a mirar al experimentador [la madre] y después mira al otro lado nuevamente” (Scaife & Bruner 1975: 265, corchetes aña-didos).10
Mediante este ejemplo Scaife & Bruner introducen la expresión ‘atención conjunta’ dentro del repertorio de expresiones usadas para describir las interacciones madre-hija.11 Siguiendo su
interpretación, aquí hay un episodio de atención conjunta porque lo que está haciendo la niña puede leerse así. En primer lugar, la manera adecuada de describir la conducta de la niña en los casos positivos es afirmando que ella está “…siguiendo los cambios en la dirección de la mirada del adulto” (p. 265), es decir, está ‘siguiendo la mirada’ (gaze-following) de la mamá. Seguir la mirada de alguien más es mirar en la misma dirección que el otro al usar como base —o ser causado por— la orientación de la mirada del otro; este fenómeno no requiere que se mire el mismo objeto. Puede que la niña no logre siempre mirar el mismo punto de luz que la mamá, pero al mirar en la misma dirección de ‘la manera en la que lo hace’ es suficiente para justificar esta descripción de la con-ducta. En segundo lugar tácitamente hacen una suposición teórica según la cual la niña participa
10 Esta es la presentación de una situación experimental diseñada por Scaife y Bruner (1975) en la que pretendían establecer cuán
sensible es un niño o niña al seguir la mirada de un adulto para atender a lo mismo que el adulto. En el experimento la interacción no siempre se realizaba con la mamá, y ella era reemplazada por una de las experimentadoras con quien el niño no estaba familiarizado. Mientras más edad tuviera el niño o niña involucrado, más sensible era a los cambios en la orientación de la mirada del adulto. Los niños o niñas de 11 meses de edad era sensibles incluso solamente al cambio en la orientación de los ojos del adulto.
11 Si bien su uso de la expresión es rudimentario, la manera en la que interpretaron y explicaron lo que ocurría aquí es la base de
la posterior investigación (durante los siguientes 30 años de discusión) acerca del tipo entendimiento/conocimiento que los niños tienen del mundo social antes de los 18 meses de edad.
en un episodio de atención conjunta con su madre cuando logra seguir la mirada de su madre; esto es, cuando usa la orientación de la mirada para mirar en la misma dirección que ella. En otras palabras, ‘seguir la mirada de otra persona’ sobre un objeto es suficiente para ‘atender conjunta-mente’ a dicho objeto.
Es muy importante señalar que Scaife & Bruner (1975) piensan que este tipo de fenómenos es la entrada de los niños al mundo social, porque aparentemente participar en estos episodios de interacción requiere de algún tipo de entendimiento/conocimiento acerca de la vida mental de los demás. Ellos escriben “la orientación mutua [de la mirada] implica un grado de alguna forma de conocimiento acerca de la perspectiva de la otra persona...” (p. 266, énfasis y corchetes añadidos). Esto significa que si la niña ‘sigue la mirada’ de la mamá a partir de la orientación de su mirada, entonces la niña tiene alguna clase de entendimiento/conocimiento de la vida mental de su ma-dre; al menos entiende de su mamá que atiende a rasgos del ambiente o que tiene una perspectiva del ambiente. En una lectura plausible de esta implicación: este tipo de entendimiento/conoci-miento es condición de posibilidad del ejercicio de estas habilidades y de la participación en estos episodios. Y, por esta razón, este tipo de entendimiento/conocimiento acerca de la vida mental de los demás luce como una condición de posibilidad de los episodios de atención conjunta.
*** Breve discusión ***
En este punto surgen algunas preguntas que serán recurrentes a lo largo de la presentación del resto de los ejemplos. Como anoté más arriba, la reconstrucción de la conducta de la niña como un episodio de atención conjunta para la justificación de lo que llamé en la introducción la afirmación interpretativa y la afirmación teórica. En primer lugar, Scaife & Bruner describen la conducta de la niña como si estuviera ‘siguiendo la mirada’ de la mamá —lo cual lleva consigo aparentemente aceptar que la niña tiene un entendimiento/conocimiento de la vida mental de la mamá— y, en segundo lugar, afirman que ‘seguir la mirada’ descrita en estos términos conduce inmediatamente a un episodio de atención conjunta —lo que implica, entre otras cosas, que el tipo de entendimiento/conocimiento que soporta el ‘seguimiento de la mirada’ soporta también a la ‘atención conjunta’—
La discusión sobre este ejemplo comienza por la afirmación interpretativa. La primera pregunta alrededor de estos puntos es si las conductas que realiza la niña cuentan verdaderamente como