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La interacción social en la atención conjunta

Mamihlapinatapai: «Una mirada entre dos personas, cada

una de las cuales espera que la otra co- mience una acción que ambas desean pero

que ninguna se anima a iniciar»

Palabra de los nativos Yámanas Tierra del Fuego

Introducción

Una explicación adecuada de la atención conjunta debe contener recursos teórico-concep- tuales suficientes para dar cuenta de la naturaleza del entendimiento/conocimiento implicado por apertura perceptual: esto es, el entendimiento/conocimiento que soporta el éxito de la reso- lución cooperativa de estas tareas. Un criterio para determinar si estos recursos son suficientes consiste en preguntar si a partir de ellos es posible hacer una distinción metafísica entre episodios de ‘atención conjunta genuinos’ y ‘episodios de atención individual paralela’. Este criterio se cristaliza en la respuesta ofrecida al ejemplo de Peacocke (2005: 299). El ejemplo consiste en un experimento mental en el que dos sujetos están percibiendo simultáneamente el mismo objeto y se están percibiendo entre sí simultáneamente a través de un cristal regular, pero por alguna razón creen falsamente que dicho cristal es un vidrio unidireccional —como de una sala de in- terrogación— que les permite ver pero no ser vistos. La aparición de esta creencia impide que se geste el entendimiento/conocimiento que caracteriza la apertura perceptual. Este ejemplo fue usado por Peacocke para poner presión sobre el entendimiento/conocimiento implicado por la apertura perceptual ofrecida por el defensor del enfoque relacional de la experiencia. Como yo lo interpreto, la presión consistía en preguntarle al relacionalista cuáles eran los rasgos de la percepción que podían ser citados para eliminar la falsa creencia. Dado que el relacionalista no puede citar ninguno, entonces no tiene recursos teórico-conceptuales para caracterizar el enten- dimiento/conocimiento implicado por la apertura perceptual y, por lo tanto, tampoco tiene re- cursos para distinguir episodios de atención conjunta y episodios de atención individual paralela.

En el capítulo anterior se sugirió que una respuesta razonable para eliminar la falsa creencia sobre el vidrio es admitir que la interacción social hace parte constitutiva de la percepción detrás

de los episodios de atención conjunta. En particular, la solución sugerida consiste en decir que durante los episodios de atención conjunta genuina los sujetos perciben la interacción social que ocurre

con el otro sujeto (su co-perceptor) mientras que esto no sucede en los episodios de atención per-

ceptual individual. La solución se compromete con la afirmación según la cual los episodios de ‘atención conjunta genuinos’ implican percepción de la interacción social que ocurre con el co-percep- tor. De acuerdo con el primer capítulo, explicar la atención conjunta implica una especificación del entendimiento/conocimiento que soporta la cooperación involucrada en la resolución de tareas durante este tipo de episodios (ver. supra. ejemplo 7, parte I, y sección 3, parte II, Capítulo 1). En este sentido, cualquier noción de ‘interacción social’ que sea adecuada para caracterizar la percepción al interior de la atención conjunta deberá ser suficiente para dar cuenta de la coope- ración involucrada durante estos episodios. Buscar una noción de interacción social adecuada es el asunto central de la parte II de este capítulo.

En esta sección argumentaré que una manera adecuada de interpretar la expresión ‘interac- ción social’ es la defensa de la ‘hipótesis conversacional’. El esquema general de la parte II de este capítulo simplemente consistirá en presentar rápidamente algunas propuestas teóricas sobre la naturaleza de la ‘interacción social’ que han sido usadas en el debate sobre la atención conjunta y las contrastaré con un mecanismo simple para determinar si son correctas o no. El mecanismo consiste en aprovecharme de mi interpretación del ejemplo de Peacocke y presentar lo que lla- maré el desafío de Peacocke. El desafío es la idea según la cual cualquier propuesta teórica para dar cuenta de la atención conjunta debe ser capaz de descartar ejemplos —basados en la estructura del ejemplo presentado por Peacocke— que pongan presión sobre la noción de ‘interacción social’ usada para dar cuenta de la cooperación involucrada en episodios de atención conjunta. Una propuesta teórica no pasa el desafío de Peacocke si no puede ofrecer una noción de ‘inter- acción social’ adecuada que dé cuenta de la cooperación involucrada en estos episodios y que, por eso mismo, tampoco sirva de base para explicar el entendimiento/conocimiento implicado por la apertura de la percepción. Si una propuesta teórica ofrece una noción de ‘interacción social’ adecuada que supere el desafío de Peacocke, diré que dicha propuesta teórica tiene una noción de ‘interacción social genuina’.108 En otras palabras, una propuesta teórica falla cuando

su noción de interacción social no implica episodios de atención conjunta genuinos.

108 La idea de una noción de ‘interacción social genuina’ está basada en una idea motivada por la discusión de los ejemplos 5-7 del

primer capítulo; según la cual la atención conjunta es un fenómeno genuinamente social en cuanto depende de un entendi- miento/conocimiento compartido que soporta la cooperación presente de durante estos episodios. Si la cooperación no fuese una marca esencial de estos episodios, la comunión del entendimiento/conocimiento sería un requisito ocioso.

En esta segunda parte del capítulo presentaré dos tipos de propuestas teóricas usadas para dar cuenta de la naturaleza del vínculo entre percepción e interacción social al interior de los episodios de atención conjunta. Ninguno de estos tipos de propuestas teóricas ofrece condicio- nes suficientes para superar el desafío de Peacocke: en mis términos, ninguno ofrece una noción de interacción social genuina. En primer lugar se encuentra la propuesta teórica presentada por Naomi Eilan (2014) y Axel Seemann (2011). Estas son propuestas rudimentarias sobre la relación entre la percepción y la interacción social ligadas al enfoque relacional de la experiencia e inspi- radas en algunas intuiciones sobre la naturaleza de la interacción social (en el caso de Eilan) y la naturaleza de la percepción (en el caso de Seemann). El principal problema ambas propuestas es que, por razones independientes, cada una ofrece condiciones suficientes para ‘estar dispuesto a interactuar socialmente’ y no para ‘interactuar socialmente’, y estar dispuesto a interactuar social- mente no es suficiente para superar el desafío de Peacocke.

En segundo lugar, se encuentra la propuesta desarrollada por Gallagher (2010a, 2010b, 2011b). Esta es una propuesta bastante robusta sobre la relación entre percepción e interacción social, pues está basada en una noción de ‘interacción social’ y de percepción ampliamente desa- rrollada por otros filósofos defensores el enactivismo autopoietico (De Jaegher 2006; De Jaegher & Di Paolo 2007; Gallagher et al. 2010; Di Paolo & De Jaegher 2017). Este enfoque me parece esencialmente correcto para diseñar una articulación entre percepción e interacción social que supere al desafío de Peacocke. Sin embargo, tal como está construida, la propuesta es insuficiente para superar este desafío. En el enactivismo autopoietico, la interacción social es un fenómeno

autónomo respecto de las actividades de los sujetos individuales. Esta autonomía excluye la rele-

vancia explicativa que tienen las actividades individuales al interior de un episodio de interacción social y, por lo tanto, también su relevancia al interior de los episodios de cooperación. Pero, no parece tener sentido una noción de cooperación que no sea explicada a partir de las agencias individuales. Si esto es verdad, entonces esta noción de interacción social no supera al desafío de Peacocke al no dar cuenta de la cooperación involucrada en los episodios de atención con- junta.

Mi recomendación para superar este impasse consiste en diseñar una noción de interacción social parcialmente heterónoma que sea suficiente para superar el desafío de Peacocke. Inspirado en esta idea introduciré la noción de ‘interacción social conversacional’ (basada en la propuesta de Clark & Krych (2004)) que me parece adecuada para dar cuenta de la cooperación detrás de