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Tres problemas del ‘conocimiento común’

2.4 ¿El entendimiento/conocimiento es conocimiento común?

2.4.1. Tres problemas del ‘conocimiento común’

El entendimiento/conocimiento detrás de los episodios de atención conjunta —según se dijo al inicio de esta sección— es dependiente de la (apertura de la) percepción. Una explicación completa de este entendimiento/conocimiento describe (no metafóricamente) cómo la apertura de la percepción contribuye a su formación. Explicar esta contribución dependerá de qué otras habilidades cognitivas estén involucradas en el monitoreo y orientación de las acciones presentes en la atención conjunta. La batería de herramientas teórico-conceptuales ofrecida por la explica- ción inspirada en Grice/Strawson/Schiffer/Lewis centrada en la noción de ‘conocimiento co- mún’ no es adecuada para dar cuenta de la estructura de este tipo de entendimiento/conoci- miento. La razón es que los recursos teórico-conceptuales ofrecidos por esta explicación no son suficientes para dar cuenta de la cooperación y, por lo tanto, del éxito de los episodios de aten- ción conjunta.

En esta última parte del capítulo presentaré algunas razones para justificar esta opinión: en primer lugar presentaré tres dificultades insuperables (creo) por esta explicación y, al final, pre- sentaré un argumento que permite abrigar una razón fundamental para rechazar este enfoque explicativo y armar el argumento a favor del carácter genuino e irreductible del entendimiento/co- nocimiento que soporta y explica los episodios de atención conjunta.

Primer problema: estructura cognitiva

El primer problema de la noción de conocimiento es la estructura cognitiva requerida para tener conocimiento común respecto a algo. De acuerdo con el análisis conceptual ofrecido por Schiffer/Lewis, si un par de sujetos tienen conocimiento común respecto a algo, cada uno de- bería tener, “instanciado en su cerebro”, un conjunto infinito de estados mentales estructurados proposicionalmente (esto es, creencias), cuyo contenido fuese acerca de los estados mentales propios y de los demás. Esta implicación es inofensiva para Schiffer/Lewis porque, de acuerdo con su explicación, no es verdad que los sujetos requieran tener actualmente todos estos estados infinitos (Schiffer 1972: 36). Schiffer dice que la condición de normalidad pone a los sujetos en una posición adecuada, con las herramientas conceptuales adecuadas, para inferir (según Schiffer) cualquier iteración de esta lista infinita por compleja que sea. En este sentido, los sujetos no tienen todas las iteraciones pero pueden tener cualquiera de ellas, solamente tienen que ser ca- paces de inferirla. Lewis, por su parte, insiste en que dos sujetos tienen conocimiento común en cuanto tienen razones para creer cualquier iteración particular, lo que implica que el conjunto de

iteraciones que un par de sujetos tiene es el conjunto de las posibles iteraciones, de los posibles estados (complejos y anidados) de creencia. En este sentido, siguiendo a Lewis, cualquier creen- cia de la forma ‘el hablante cree que la audiencia cree que el hablante cree que… que P’ puede ser algo que el sujeto esté dispuesto a inferir o esté dispuesto a creer o tenga razones para creer, pero que no requiere creer o inferir actualmente.

La solución de Schiffer/Lewis al asunto de la iteración infinita es problemática para la ex- plicación del entendimiento/conocimiento detrás de la atención conjunta. Si esta propuesta de solución es correcta, el estado de conocimiento común no es actual sino potencial; consiste en la disposición a tener un estado mental particular. Si usáramos este estado mental para especificar el entendimiento/conocimiento detrás de la atención conjunta, dicho entendimiento/conoci- miento también sería disposicional. Lo que ocasionaría dos dificultades explicativas. En primer lugar, si explicar la disposición a cooperar requiere postular un entendimiento/conocimiento particular y si éste, al ser un entendimiento/conocimiento común, consiste en la disposición a tener un estado mental particular, esta explicación sería no-informativa. La razón es que sin una base no-disposicional de explicación, la historia para dar cuenta del hecho de estar dispuesto a cooperar respecto a X consiste en estar dispuesto a tener un estado mental particular respecto a X. ¿Cuál estado mental?: precisamente el estado mental que explica que uno está dispuesto a coope- rar. La explicación no mejora a menos que tengamos una base no-disposicional sobre la cual montar la explicación (Campbell 2002: 235-254). En segundo lugar, si —en la explicación que estamos buscando— la apertura de la percepción contribuye al entendimiento/conocimiento detrás de la atención conjunta, dicho entendimiento/conocimiento no puede ser disposicional, toda vez que los fenómenos perceptuales son ocurrentes y no disposicionales (Peacocke 2005: 301).

Si estos dos asuntos son razonables, la estructura intencional detrás del conocimiento co- mún no explica los aspectos centrales del entendimiento/conocimiento detrás de la atención conjunta, y la razón, como argumentaré al final de esta sección (ver. infra. sección 2.4.2), es que, de acuerdo con Campbell (2005), el entendimiento/conocimiento detrás de las atención con- junta es fundamentalmente perceptual.79

79 La explicación que me gustaría sugerir es una según la cual entendimiento/conocimiento específico que explica el éxito durante

los episodios de atención conjunta es algo que se descubre o determina, pero, en cualquier caso, es algo que no está dado de antemano sin un esfuerzo cognitivo a los sujetos que participan durante episodios de interacción social. Pienso que este tipo de entendi- miento/conocimiento no necesariamente es disposicional, porque no es el caso que los sujetos estén en una disposición a tener una estructura mental determinada, sino que ocurrentemente tienen una estructura mental/ambiental no determinada pero sí determinable. (ver. infra. sección 2, parte III, Capítulo 3)

Segundo problema: habilidades conceptuales y proposicionales

El segundo problema está asociado al hecho de que el conocimiento común tenga una es- tructura proposicional. Si el entendimiento/conocimiento compartido comporta esta estructura, esto implica el ejercicio de habilidades cognitivas conceptuales ligadas a las estructuras proposi- cionales, esto es, el ejercicio de habilidades conceptuales como hacer inferencias, clasificaciones y evaluaciones en términos de la verdad; y en particular, el ejercicio de habilidades conceptuales relacionadas con el dominio del concepto de creencia, deseo, percepción, etc. (Davidson 1973, 1989, 1997) Pero el ejercicio de estas habilidades conceptuales desdibuja los episodios de aten- ción conjunta. Parte del punto de la caracterización del ejemplo 11 es que los sujetos logran resolver la tarea cognitiva —improvisar una nueva pieza musical de Jazz— basados en la coope- ración mediante la comunicación no-verbal. Esto es, cooperan comunicativamente sin el uso de uno de los recursos cognitivos conceptuales más básico: gestos/expresiones referenciales de- mostrativas como el señalamiento proto-declarativo. Si esto es posible, entonces los episodios de atención conjunta no requieren del ejercicio de habilidades conceptuales relacionadas con la compresión de los actos comunicativos referenciales y, por lo tanto, no es obvio que requieran del ejercicio de las habilidades conceptuales vinculadas con las estructuras proposicionales del conocimiento común; es posible que dichos sujetos posean estas habilidades, pero no es obvio que requieran ejercitarlas durante estos episodios.

Tercer problema: ejercicio individual de habilidades cognitivas

El tercer problema está en el corazón de la estructura intencional detrás del conocimiento común. De acuerdo con la explicación ofrecida por Schiffer/Lewis, dos sujetos tienen conoci- miento común de algo solamente si cada uno tiene un estado mental individual complejo acerca de los estados mentales individuales de los demás y de algunos aspectos del ambiente. El hecho de que cada estado mental sea individual hace que sean metafísicamente independientes entre sí y, por eso mismo, constituyen “perspectivas” individuales (y seguramente intransferibles) del am- biente material y social, las cuales deben coordinarse entre sí para lograr este estado de conoci- miento común, esto es, para lograr una perspectiva común. Los recursos cognitivos menciona- dos dentro de esta explicación conducen a decir que la coordinación entre los estados mentales individuales está mediada y es dependiente de la articulación proposicional anidada y jerarquizada que fue mencionada anteriormente (la secuencia de inferencias entre 1-8, unas páginas arriba). Sin embargo —como se dijo respecto al primer problema— no hay una cantidad finita de

anidaciones tal que constituyan completamente el estado ocurrente de conocimiento común, y no la habrá. Esto mismo es un problema porque no es claro cómo la articulación anidada y jerarquizada de estados mentales individuales constituye una perspectiva común (en el sentido relevante): algo que los sujetos conozcan comúnmente y no solo simultánea/paralelamente. La razón central detrás de esta falla es que los defensores de la posición de Schiffer/Lewis intentan explicar un fenómeno cognitivo grupal-conjunto a partir de estructuras cognitivas individuales, y esto es un reto que está destinado al fracaso. Los fenómenos cognitivos grupales, como sugiere Gallagher (2001), Gilbert (1990, 2014), Searle (1990) y Campbell (2005, 2011) son primitivos, y por lo tanto, sui-generis.80

80 En este pie de página haré un comentario largo sobre dos aspectos de este último problema. En primer lugar, esta misma

intuición acerca del carácter irreductible y, por tanto, sui-generis, del conocimiento común detrás de los actos comunicación se encuentra en la inspiradora crítica de McDowell (1998) a Strawson (1964) y Grice (1957) Como mencioné anteriormente —en la explicación del tipo Strawson/Grice— la cognición que soporta el éxito de los actos de habla descansa, principalmente, en creencias, deseos, intenciones individuales. Y el conocimiento común —insiste Strawson (1964)— se logra a partir de una arti- culación jerarquizada de creencias, intenciones o estados cognitivos de primer, segundo y otros órdenes superiores. McDowell tiene una inspiradora historia un poco distinta. Nos dice que un acto de comunicación —decir algo o mostrar algo— tiene como condición de posibilidad compartir conocimiento (McDowell 1998: 39-43). Luego dice, basado en esta idea, que la intención primaria detrás de todo acto de comunicación no consiste en formar una creencia en otro sujeto sino en compartir (o hacer públicamente

manifiesta) la realización del acto de comunicativo; esta intención primaria es irreductible en términos de otros fenómenos mentales,

es primitiva. La intención primaria consiste en compartir (la producción de) un objeto de interés público: el acto de habla mismo. Si McDowell tiene razón, no es necesario acudir a creencias individuales, ni a las intenciones comunicativas individuales, ni a las habilidades cognitivas individuales de atribución intencional para dar cuenta de los actos de comunicación exitosos. Esto socava la necesidad de la explicación tipo Strawson/Grice para dar cuenta de la compresión detrás de los actos de habla verbales, como los señalamientos proto-declarativos.

En segundo lugar, existe, al menos, dos maneras de entender lo que significa que el conocimiento sea compartido (Blomberg 2016): por un lado, es posible decir que es compartido en cuanto que su contenido es compartido, o sea, es público/accesible a diferentes sujetos (lo que se conoce como un ‘enfoque de contenido’) y, por otro lado, es compartido en cuanto que ambos sujetos tienen numéricamente el mismo estado mental aunque no necesariamente numéricamente el mismo contenido (lo que se conoce como un ‘enfoque de modo/estado’). Los dos primeros problemas mencionados anteriormente son acerca de la noción de conocimiento común basada en el enfoque de contenido, y el tercer problema es respecto esta noción basada en el enfoque de modo/estado. Es posible rescatar la viabilidad teórica de la noción de conocimiento común a partir de un enfoque basado en el modo/estado. Por ejemplo, Searle (1998), Gilbert (1998), McDowell (1998) y Wilby (2010) estarían en este enfoque. Wilby, en particular, afirma que el ‘conocimiento común’ es un tipo de estado mental primitivo, esto es, irreductible explicativa- mente a otros estados mentales, pero cuyo contenido es proposicional. En este sentido, el primer y el tercer problema que presentados aquí serían inofensivos para esta versión de conocimiento común. Pero es no así el segundo problema: aún no es obvio que las habilidades conceptuales sean las más adecuadas para dar cuenta del entendimiento/conocimiento detrás de los episodios de atención conjunta (en particular, los ejemplos 11).

Así las cosas, pese a que la explicación del tipo McDowell o Wilby parece ser una alternativa explicativa a la ofrecida por Strawson/Grice, lo que está en discusión es si las habilidades de comunicación verbal/proposicional o habilidades no-verbales son las que están a la base del entendimiento/conocimiento detrás de la atención conjunta. Para lograr un efecto definitivo en contra del análisis verbal/lingüístico detrás de la atención conjunta necesitamos un argumento más fuerte a favor de la estructu- ración perceptual del entendimiento/ conocimiento detrás de la atención conjunta. Con un argumento así, es posible argumentar más fácilmente, que el tipo de habilidades cognitivas detrás de la atención conjunta no son conceptuales sino solo perceptuales y no-conceptuales (como en Cussins 1992; Rietveld 2012; Dreyfus 2012; Bakhurst 2016) Para un argumento en esta dirección vea la siguiente sección 2.4.2.

2.4.2. El entendimiento/conocimiento fundamentalmente perceptual en la aten-