ATENCIÓN CONJUNTA
1. El ‘enfoque relacional de la experiencia’: rudimentos
El enfoque relacional de la experiencia es una variedad del realismo ingenuo en la percepción. El defensor del enfoque relacional de la experiencia, Campbell (2002), defiende el realismo ingenuo al defender las siguientes afirmaciones:
(i) la experiencia perceptual es (o está constituida por) un tipo de relación entre el sujeto y los objetos de la experiencia perceptual; a saber, una relación de acquaintance; y
(ii) objetos de la experiencia perceptual (los relata de dicha relación) son los objetos materiales independientes de la mente.
La independencia lógica entre ambas afirmaciones, (i) y (ii), es útil para ilustrar la defensa específica que hace el relacionalista del realismo ingenuo. Un teórico de ‘los datos de los senti- dos’, por ejemplo, sostiene (i) y no (ii) porque argumenta que el objeto genuino de la experiencia perceptual un objeto dependiente de la mente: un dato sensorial. Un defensor del enfoque
relacional estará de acuerdo con (i) mientras argumenta que los objetos genuinos de la relación perceptual son objetos materiales independientes de la mente.
Ambos personajes sostienen que la relación perceptual es epistémica porque constituye un conocimiento inmediato, suficiente e incorregible respecto del objeto de la percepción. Este co- nocimiento llevará el nombre de ‘conocimiento por acquaintance’. El ‘conocimiento por acquain- tance’ es explicativamente más básico que las otras relaciones epistémicas presentes en los jui- cios, creencias, pensamientos o acciones orientadas a objetos materiales. Y la razón es doble: por un lado, el conocimiento por acquaintance está constituido por una relación sujeto-objeto que no tiene una estructura judicativa ni constituye la formación de un juicio y, en estos términos, no se explica en términos de la verdad/falsedad; y, por otro lado, dicha relación constituye un acceso al ambiente material que es epistemológicamente inmediato, suficiente e incorregible.
Este rasgo de la explicación de ambos personajes resulta en una ventaja explicativa para los propósitos de dar cuenta del entendimiento/conocimiento detrás de la atención conjunta. Re- cuérdese que el entendimiento/conocimiento que se está buscando debe ser, entre otras cosas, no-proposicional. El hecho de que la relación perceptual constituya una acceso epistémico, in- corregible y no judicativo respecto del ambiente material implica que es inapropiado dar cuenta de la experiencia perceptual como si fuera un estado representacional con contenido intencional acerca del ambiente material. Y esto es una ventaja porque, en estos términos es desorientador pensar que el objeto de la experiencia perceptual es una representación con estructura proposi- cional. En este punto, ambos personajes están de acuerdo: el objeto de la experiencia perceptual no tiene estructura proposicional.
Sin embargo, no están de acuerdo respecto a la naturaleza del objeto de la experiencia per- ceptual. El teórico de los datos sensoriales defiende que los objetos de la experiencia perceptual son entidades dependientes de la mente mientras que el relacionalista defiende que los objetos de la experiencia perceptual son entidades independientes de la mente. ¿Cuál es el argumento del rela- cionalista?
El defensor del relacionalismo se caracteriza por defender la siguiente afirmación
Según el enfoque realista ingenuo, la experiencia perceptual consciente que tienes cuando percibes ge- nuinamente el mundo es un fenómeno relacional. Las entidades que tú percibes en el entorno que son independientes de la mente son constituyentes de esa relación y, por lo tanto, constituyentes de tu experiencia, y cuando tú percibes genuinamente tu entorno, el carácter fenoménico y carácter consciente de tu experiencia está constituido, al menos en parte, por aquellos aspectos del ambiente que percibes que son independientes de la mente. (Soteriou 2016: 83, énfasis añadido: negrillas e itálicas)
El argumento relacionalista a favor de (ii) depende de la explicación que se pueda ofrecer a la noción de ‘carácter fenoménico’ de las experiencias perceptuales y, por qué, este carácter fe- noménico’ está constituido por los aspectos materiales de los objetos independientes de la mente. El cuadro completo de este argumento es algo que no abarcaré en su totalidad (para este propó- sito recomiendo Soteriou 2016: 83-116). Me interesa principalmente los aspectos del argumento que llevan a la conclusión de que el objeto de la experiencia perceptual es un objeto indepen- diente de la mente descrito en términos de sus propiedades categóricas. La razón de esta selec- ción es que esta es la parte del argumento relevante para entender cuál es contribución del enfo- que relacional de la experiencia en la descripción del entendimiento/conocimiento detrás de la atención conjunta.
El argumento mismo tiene una limitación (claramente superable): el desarrollo del enfoque relacional de la experiencia se ha centrado principalmente en la visión y muchas de sus tesis aplican diáfanamente a las propiedades visuales (principalmente el color y la forma visual de los objetos) pero no es claro que exactamente las mismas tesis apliquen a la audición, tacto u olfato.89
Así que el argumento que será expuesto vale, principalmente, para la visión.
El ‘carácter fenoménico’ se suele entender como el carácter cualitativo de la experiencia (lo que a veces también se llama qualia). En cambio, por ‘carácter fenoménico’ el relacionalista en- tiende la manera en la que los objetos y sus propiedades son dados en la experiencia perceptual, es decir, la
manera en la que experimentamos perceptualmente los objetos y sus propiedades. Describir el ‘carác-
ter fenoménico’ de la experiencia perceptual de un objeto o propiedad es describir la manera en la que se experimenta el objeto o propiedad. Esto se conceptualiza intuitivamente de la siguiente manera.
Tenemos la noción ordinaria de una “vista”, como cuando arrastras a alguien por un sendero montaña arriba, insistiendo en que él “disfrutará de la vista”. En este sentido, miles de personas pueden visitar el mismo lugar [spot] y disfrutar de la misma vista. Tu caracterizas la experiencia que están teniendo al decir
cuál vista están disfrutando. En el enfoque relacional [On the relational picture], esto es lo mismo que describir el carácter fenoménico de sus experiencias. (Campbell 2002: 116, énfasis y corchetes añadidos)
89 Esto presenta una limitación inicial del enfoque relacional respecto del fenómeno de la atención conjunta. Los episodios de
atención conjunta son episodios de interacción social cooperativa y no están restringidos a las experiencias visuales. Núñez (2015), Yu & Smith (2013), Bigelow (2003) han presentado razones para pensar que la atención conjunta se presenta a través y apoyada en otras modalidades perceptuales. La explicación quiero intentar —siguiendo a Eilan (2014) en este respecto— no está centrada de una modalidad específica, es intermodal. Sin embargo que el enfoque relacional esté centrado principalmente en la visión es solamente una limitación temporal, porque no hay ninguna razón a priori que conozca la cual conduzca a rechazar una aproximación relacionalista a las experiencias perceptuales en otras modalidades y, por tanto, esta no puede ser la base para rechazar al enfoque relacional de la experiencia como la teoría que explica el entendimiento/conocimiento detrás de la atención conjunta. Las razones que tengo para rechazar este enfoque, espero mostrar, están montadas sobre otras bases; los compromisos metafísicos acerca de la estructura cognitiva de los episodios de atención conjunta y que no se compadecen con la naturaleza de la atención conjunta.
Campbell (2002: 134) resalta constantemente la idea según la cual la experiencia perceptual de propiedades perceptuales explica nuestra comprensión de los conceptos de dichas propiedades, en parte porque explica nuestra disposición a afirmar que un sujeto que sufre de visión-ciega no tiene ese mismo tipo de conocimiento. En sus términos, esto significa que este rasgo de la per- cepción, el carácter fenoménico, es lo que explica el conocimiento que tenemos de los conceptos de propiedades perceptuales como el color o la forma, los pensamientos demostrativos sobre dichas propiedades (pensar “este color”, “este rojo”, “este círculo”) y las acciones orientadas a dichas propiedades (‘agarrar un objeto que está en el campo visual).90 La manera en la que describa-
mos/especifiquemos el carácter fenoménico de las experiencias perceptuales es el mecanismo teórico
que permite explicar el ejercicio de habilidades conceptuales acerca de propiedades perceptuales (por ejemplo, la experiencia perceptual de la forma observable).
La experiencia del mundo es lo que explica nuestra comprensión de los conceptos de propieda- des observables. Entonces, para cualquier descripción del carácter fenoménico de la experiencia de formas, podemos preguntarnos si el carácter fenoménico, así descrito, podría ser lo que explica nuestra compren-
sión de los conceptos de las propiedades categóricas de los objetos que nos rodean (Campbell 2002: 139, énfasis
añadido)
La tesis del relacionalista, es que la experiencia perceptual nos revela al ambiente material tal como es en sí mismo, y —he aquí un supuesto que mueve toda la maquinaria relacionalista— el ambiente material, tal como es en sí mismo, está constituido por objetos ubicados espacio- temporalmente y con sus propiedades categóricas.
El relacionalista cree en la tesis condicional según la cual la manera correcta de describir
adecuadamente el carácter fenoménico de las experiencias perceptuales deberá usar conceptos de
propiedades categóricas, si uno espera que la experiencia perceptual haga parte de la explicación del éxito en el ejercicio de las habilidades cognitivas relacionadas con el uso/entendimiento de conceptos de propiedades observables, pensamientos demostrativos acerca de dichos obje- tos/propiedades y las acciones sobre dichos objetos/propiedades. Y si esta manera de describir el carácter fenoménico de las experiencias perceptuales es la correcta, se sigue que el enfoque relacional de la experiencia es el enfoque adecuado para describir la naturaleza de las experiencias perceptuales.
90 Este rasgo de la experiencia es que lo que carecen los sujetos que sufren de visión-ciega y que marca la diferencia de su
La fuerza del argumento del relacionalista descansa en las razones que pueda ofrecer para favorecer la tesis de que los conceptos de propiedades categóricas son los adecuados para des- cribir el carácter fenoménico de las experiencias perceptuales. De acuerdo con Soteriou (2016) existen al menos dos tipos de argumento que apuntan en esta dirección: el argumento que de- pende de qué es una propiedad observable y qué es comprender un concepto de una propiedad observable, y el argumento que depende de la compresión de nuestras capacidades de introspec- ción y su relación con la transparencia de la experiencia.
Este par de argumentos será relevante para la discusión relativa a la atención conjunta por- que pone de manifiesto algunos rasgos centrales del enfoque relacional de la experiencia que, entre otras cosas, lo hacen inadecuado para dar cuenta del entendimiento/conocimiento detrás de los episodios de atención conjunta: la transparencia de la experiencia perceptual y el rasgo categórico de los objetos de la experiencia perceptual (ver. infra. sección 3 y 4 de este capítulo). Veamos.
El argumento a favor de que los conceptos de propiedades categóricas son los adecuados para describir el ‘carácter fenoménico’ de las experiencias perceptuales es fácil de formular: tiene dos premisas. En primer lugar, Campbell afirma que la compresión conceptual de las propieda- des materiales de los objetos (forma, color, identidad, principalmente) son categóricas en cuanto que no son reducibles a conjuntos de propiedades disposicionales: propiedades definibles en térmi- nos de la verdad de algunas expresiones condicionales contrafácticas (el ejemplo paradigmático de esta clase de propiedades es la fragilidad/dureza). La razón para sostener esto, de acuerdo con Campbell, es que las propiedades categóricas explican la compresión de las relaciones dis- posicionales que los objetos tienen entre sí y que los sujetos tienen con los objetos.
Supongamos que mientras estás en el colegio grabas tus iniciales en un escritorio. Cuando vuelves a visitar el colegio años más tarde, todavía están allí. En este caso, la identidad del objeto a lo largo del
tiempo parece ser la base categórica de su capacidad para mantener este tipo interacción con las
marcas [volverlas a ver]. La razón por la que las marcas están ahí es que es el mismo escritorio. Si esto es correcto, entonces la mismidad de un objeto ordinario a lo largo del tiempo es lo que explica de manera causal la capacidad del objeto para transmitir de marcas a través de tiempo.
Necesitamos la noción de un objeto categórico, cuya identidad categórica puede ser el fundamento de su complejo de disposiciones para interactuar con otros objetos. (Campbell 2002: 140, énfasis y corchetes añadido) No se entiende que un sujeto tenga ‘disposición a ver las mismas marcas echas hace años sobre un objeto’ o que un objeto tenga ‘la disposición a mantener las mismas marcas sobre sí mismo’ a menos que se entienda que el objeto mantuvo su identidad a través de tiempo, y la identidad del objeto a través del tiempo solamente puede entenderse como la base categórica de
todas estas disposiciones adicionales. Si la identidad del objeto se explicase en términos de un conjunto de propiedades disposicionales, la explicación de dicha identidad sería no-informativa en parte, porque, el entendimiento/conocimiento de los poderes causales de los objetos (como la capacidad de mantener/transmitir las mismas marcas a través del tiempo) depende de la com- presión de las propiedades categóricas de los objetos (Campbell 2002: 235).
En segundo lugar, se encuentra el espíritu empirista atribuido al enfoque relacional de la experiencia. El relacionalista cree que la compresión (conceptual) de las propiedades categóricas de los objetos materiales debe venir de la experiencia perceptual (Campbell 2002: 114-6). Y si este espíritu empirista es correctamente atribuido al relacionalista, entonces debe ser el caso que la experiencia perceptual sea acerca de las propiedades categóricas de los objetos; experiencia que, así descrita, explica la compresión de las propiedades categóricas de los objetos. Por esa razón escribe Campbell
¿Cómo es que tenemos esta concepción de la identidad de un objeto macroscópico, como el fundamento categórico de estas disposiciones para transmitir marcas a lo largo del tiempo […]? Estoy argumentando que es la experiencia de los objetos lo que nos proporciona nuestro conocimiento de ellos como categóricos. [...] Cuando experimentamos un objeto, no lo percibimos simplemente como una colección de potencialidades para la transmisión de marcas a lo largo del tiempo, entre otras; pensamos que estamos frente al fundamento categórico de la potencialidad para la transmisión de marcas a lo largo del tiempo. (Campbell 2002: 141-2, énfasis añadido)
Así, se abre la pregunta, ¿cuál es la especificación correcta del carácter cualitativo de la ex- periencia perceptual para cumplir con este rol explicativo? Al final de su argumento, Campbell concluye que la manera correcta de especificar (adecuadamente) el carácter fenoménico de las experiencias perceptuales requiere mencionar las propiedades categóricas de los objetos.
En el enfoque relacional [de la experiencia] tenemos que apelar a las ideas de propiedades cate- góricas y objetos categóricos para caracterizar el contenido [fenoménico] de la experiencia. (2002: 152, énfasis corchetes añadidos)
Caracterizar/especificar el contenido o carácter fenoménico de la experiencia perceptual es lo mismo que especificar lo que percibimos al tener experiencias perceptuales del ambiente material. La apuesta del relacionalista consiste en afirmar que esta especificación es realizada adecuada- mente mediante el uso de conceptos de las propiedades categóricas de los objetos mismos. Al especificar el carácter fenoménico de la experiencia perceptual de ‘ver una silla roja al frente nuestro’ requiere mencionar las propiedades categóricas de la silla: en particular, su color y su forma. Pero, puesto en estos términos, dichas propiedades mencionadas son, en realidad, las propiedades de la silla en sí misma: esto es, las propiedades de la silla como objeto independiente de la mente y no las propiedades de la manera en la que experimentamos la silla. Así, concluye
el relacionalista, parece sensato pensar que el objeto de la relación perceptual de acquaintance son los objetos materiales independientes de la mente.
Soteriou (2016: 89-93) insiste en que es posible aún resistirse a esta conclusión de manera definitiva. Por ejemplo, uno podría mantener una división fundamental presente en el empirismo clásico, (representada principalmente por John Locke) entre dos tipos de propiedades percepti- bles: las propiedades que le corresponden realmente al objeto de percepción (llamadas cualidades
primarias: ‘la forma de la silla’) y las propiedades que no son propiamente de los objetos (llamadas cualidades secundarias: ‘el color de la silla’). Puede haber muchos motivos para sostener esta distin-
ción, pero uno de los más sonoros en la discusión dice que las cualidades secundarias son pro- piedades que solamente corresponden a nuestra experiencia y no a los objetos materiales mismos porque son los rasgos cualitativos de nuestras experiencias perceptuales y, al ser rasgos de la experiencias perceptuales, no son acerca del mundo material ni nos bridan información respecto al mundo material: estas propiedades se conocen como Qualia (Quale, en singular). El ejemplo paradigmá- tico en esta clase de discusiones es la experiencia cualitativa de color: que involucra a los qualia de color. El argumento detrás de esta tesis dice que las experiencias de color no son percepciones porque solamente nos informan sobre nuestra experiencia, y la razón para afirmar esto es la siguiente. Por introspección es obvio que hay algo para uno que es ‘ver el color rojo’ de la silla, y que uno puede tener una experiencia con dicho contenido/carácter fenoménico independien- temente de si la silla es roja o no (como en una ilusión o una alucinación). Si esto es correcto, entonces la introspección nos revela que la experiencia de color tiene un aspecto cualitativo, el cual debe ser mencionado para describir qué es tener dicha experiencia, pero dicho aspecto cua- litativo, dicho qualia, no es una propiedad del mundo material sino es algo ontológicamente distinto, a saber, un rasgo de la experiencia misma.
La introspección parece ser el mecanismo para responder a esta idea. Sin embargo, la manera como el relacionalista entiende la introspección y lo que ésta revela sobre la experiencia percep- tual hace parte del debate central en la defensa del realismo ingenuo en teoría de la percepción. No reconstruiré la compleja discusión en este respecto, solamente presentaré la respuesta que el relacionalista quiere defender frente al teórico del qualia (que, vale decir, puede ser un caso del teórico de los datos sensoriales). Un relacionalista no compra el argumento de la introspección ofrecido por el teórico del qualia en parte porque cree que la experiencia perceptual es transparente en cuanto que la introspección no nos revela nada respecto a la manera en la que experimentamos el mundo más allá de la relación con los objetos de la experiencia. Dice Campbell (2002: 118) que
la experiencia perceptual es una relación en la que el mundo material se nos revela directamente tal como es; en el caso de la experiencia de color, lo que experimentamos es el color de los objetos y no un rasgo de la experiencia de color. Así, dicen los defensores de relacionalismo, si uno revisa introspectivamente la experiencia perceptual de color lo único con lo que parece que uno se encuentra son los objetos mismos y los colores de los objetos mismos (Martin 1998). Escribe Soteriou
Sin embargo, el desafío con el que Campbell y otros presionan al teórico qualia en este punto es sugerir que cuando uno intenta atender introspectivamente al quale relevante, parece que uno falla. El quale que se postula se supone que es distinto de, no idéntico a, la cualidad de ser rojo. Pero cuando uno trata de distinguir introspectivamente la propiedad relevante de la propia experiencia [de dicha propiedad], todo lo que parece encontrar es el color rojo. Es decir, no parece que uno