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Plan de Manejo Pinar del Río Diciembre de 2011

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Plan de Manejo

2012 - 2016

Área Protegida de Recursos Manejados

Península de Guanahacabibes

Pinar del Río

Diciembre de 2011

Autores:

Lic. Lázaro Márquez Llauger, Director Parque Nacional Guanahacabibes Lic. Guillermo Baena González, Asesor del DIG

Lic. Georgina Leyva Pagán, Asesora principal del DIG.

Lic. Pedro Manuel de Celis Maza, Director adjunto EFI Guanahacabibes, MINAGRI MSc. José Alberto Camejo Lamas, Especialista Parque Nacional, Guanahacabibes MSc. Dorka Cobián Rojas, Especialista Parque Nacional Guanahacabibes

Lic. Osmani Borrego Fernández, Especialista Parque Nacional Guanahacabibes Colaboradores:

Ing. Luisa Vergara Noval, Sub-directora EFI Guanahacabibes, MINAGRI Ing. Eliecer Cala Suárez, Jefe SEF Sandino, MINAGRI

Ing. José Luís Linares Rodríguez, Especialista Parque Nacional Guanahacabibes Téc. Vladimir Azcuy Jiménez, Técnico CGB territorio Guanahacabibes, MININT Ing. Osvaldo Márquez López, Especialista CGB territorio Guanahacabibes, MININT José Luis Vázquez Lugo, Inspector CGB territorio Guanahacabibes, MININT

Maximino Torres Sánchez, Jefe Grupo Operativo CGB, MININT

Téc. Medalino Puente Ledesma, Jefe GSI Parque Nacional Guanahacabibes, CITMA M.Sc. Luis E. Arencibia Cabrera, Especialista DIG

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INDICE

Página

INTRODUCCION 3

I DIAGNOSTICO 4

1.1 Caracterización del área 4

1.1.1 Caracterización de la naturaleza del sitio 4 1.1.2 Caracterización socioeconómica del área y su entorno 23 1.1.3 Selección de los objetos de conservación 34 1.2 Determinación de la problemática del área 34 1.2.1 Determinación de la problemática ecológica y ambiental 34 1.2.2 Determinación de la capacidad para el manejo 42

1.2.3 Problemática socioeconómica del área 45

1.2.4 Análisis de las necesidades de investigación 49

1.2.5 Síntesis de la problemática 49

1.2.6 Resumen de los potenciales del área 50

II NORMATIVA 52

2.1 Fundamento de los límites y de la categoría de manejo del área 52 2.2 Objetivos de manejo del área protegida 52 2.3 Zonificación y regulaciones del uso, manejo y protección 53

2.3.1 Zonificación del área terrestre 53

2.3.2 Zonificación del área marina 54

2.3.3 Zona de amortiguamiento 55

2.3.4 Regulaciones de uso, manejo y protección 56

III PROGRAMAS DE MANEJO 60

3.1 Programas de Protección 60

3.2 Programas de Manejo de Recursos 82

3.3 Programas de Desarrollo Local 92

3.4 Programas de Investigación Científica y Monitoreo 102 3.5 Programas de Coordinación, Control y Administración 112

IV SISTEMA DE SEGUIMIENTO Y EVALUACION 130

4.1 Parámetros para la evaluación 130

4.2 Seguimiento 132

V BIBLIOGRAFIA 133

VI ANEXOS 135

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La elaboración del Plan de Manejo 2012-2016 del Área Protegida de Recursos Manejados Península de Guanahacabibes, ha sido resultado de un ejercicio de planificación colectiva bajo la coordinación de la Oficina para el Desarrollo Integral de Guanahacabibes, en calidad de presidente de la Junta de Administración y el Parque Nacional Guanahacabibes, actuando como secretario ejecutivo de la misma.

Se realizó un trabajo coordinado a partir de un equipo técnico integrado por directivos y especialistas de las entidades estatales vinculadas a la protección de los recursos (CGB, SEF, ONIP), los usuarios de los recursos (EFI Guanahacabibes, Gaviota, UBPC Apícola), representantes de las comunidades locales e investigadores de ECOVIDA, la Facultad de Biología de la Universidad de La Habana y el Centro de Investigaciones Marinas, entre otros. La contribución de esas entidades fue de vital importancia para completar la fase de diagnóstico y en el diseño de la propuesta de soluciones que finalmente fueron recogidas en los diferentes programas de manejo, los cuales fueron diseñados tomando como basamento la metodología elaborada para tal fin.

Para la elaboración de la fase de diagnóstico se realizó una amplia revisión bibliográfica que tomó como base el Plan de Manejo elaborado para regir la gestión de la Reserva de Biosfera Península de Guanahacabibes para el periodo 2007 al 2011. Se revisó la amplia bibliografía existente donde se exponen los trabajos científicos realizados en la península en los últimos 40 años. De igual forma se tuvo acceso a información relacionada con la actividad económica del área y se consultaron los diferentes planes aprobados para su implementación en el territorio.

El presente Plan de Manejo 2012-2016 para el Área Protegida de Recursos Manejados da continuidad al proceso de planificación estratégica que se inició con la elaboración del Plan de Manejo 2007-2011, el cual constituyó el primer instrumento de planificación ambiental concebido en ese momento para gestionar la Reserva de Biosfera Península de Guanahacabibes desde su creación oficial en 1987. Desde la creación de la Junta de Administración del Área Protegida de Recursos Manejados se ha apreciado un proceso de fortalecimiento continuo de la gestión a partir de integrar los esfuerzos de numerosas instituciones estatales, organismos vinculados a la gestión y la participación creciente de las comunidades locales.

El presente Plan de Manejo se ha elaborado en un contexto nacional complejo, caracterizado por ajustes en las proyecciones del desarrollo económico que resultan de la crisis económica global, lo cual genera un cierto nivel de incertidumbre en términos de planificación económica.

En particular, el Plan se ha elaborado teniendo como fondo las afectaciones sufridas por el área protegida por el embate de dos huracanes intensos, cuyos efectos aun no se han eliminado totalmente. En adición, también existen vacíos de información respecto al estado de conservación de algunos ecosistemas y especies, principalmente los que han sufrido las mayores afectaciones por desastres naturales en años recientes. Todo ello ha implicado que en el marco del proceso actual de planificación se haya identificado la necesidad de diseñar acciones específicas que den respuesta a la problemática existente.

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El Plan de Manejo se ha elaborado tomando como base la nueva metodología vigente, lo cual ha supuesto asimilar nuevos procedimientos para encarar la planificación. Se trabajó empleando como herramienta guía la Directiva para la Elaboración de los Planes de Manejo de las Áreas Protegidas de Recursos Manejados, la cual fue emitida por el Centro Nacional de Áreas Protegidas en junio del 2010.

En la práctica el proceso ha transcurrido siguiendo el principio de aprender haciendo y ello puede suponer que no siempre los resultados sean los esperados, por la falta de la necesaria experiencia y nivel de conocimiento de la metodología actual.

En correspondencia, y con el objetivo de garantizar el mejoramiento futuro del Plan, la dirección de la Junta de Administración, ejecutará un proceso de seguimiento con evaluaciones técnicas, retroalimentación y correcciones continuas, lo cual nos permitirá saber de qué manera se están implementando las tareas del Plan y de qué modo éstas responden a las prioridades y objetivos definidos. Este proceso permitirá realizar los ajustes pertinentes según las realidades del momento, garantizando de ese modo el perfeccionamiento permanente del Plan, de manera que cumpla realmente su función en la gestión del área protegida.

I. DIAGNOSTICO

1.1. Caracterización del área

1.1.1. Caracterización de la naturaleza del sitio Localización y accesos del área protegida:

El Área Protegida de Recursos Manejados Península de Guanahacabibes se ubica en la porción más occidental del municipio Sandino, provincia Pinar del Río, ocupando un área total de 107 678 ha, de ellas 76 782 ha terrestres y 30 896 ha marinas. Geográficamente está comprendida dentro de la región Cuba Occidental, en la sub-región Penínsulas Cársicas, en el Distrito Pinareño, Sub-Distrito de la Llanura Costera Meridional y Occidental, formando el grupo de paisajes de la Llanura Cársica y Pantanosa de la Península de Guanahacabibes, que a su vez está conformada por dos sub penínsulas: la del Cabo de San Antonio, que se extiende hacia el Oeste hasta el punto más occidental del territorio cubano (Cabo de San Antonio); y la de Corrientes, que se prolonga hacia el SurOeste. El APRM está enmarcada por los siguientes límites: por el Este el vial que transcurre desde la localidad de La Fe hasta la localidad de El Carril y luego la vereda hasta el mar. Por el Sur limita con el Mar Caribe occidental. Por el Oeste limita con el Estrecho de Yucatán y por el Norte limita con el Golfo de México. (Mapa 1).

El acceso principal a las zonas del Área Protegida de Recursos Manejados se realiza a través de la carretera central que llega hasta la localidad de La Fe y de ahí hasta el poblado de Manuel Lazo. Este vial representa el límite Este del Área Protegida de Recursos Manejados. Desde Manuel Lazo se accede a las áreas núcleo del Área Protegida de Recursos Manejados por la carretera que llega hasta La Bajada y posteriormente se bifurca hacia María La Gorda (SurOeste) y hacia el Cabo de San Antonio (Oeste).

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Estado legal:

A partir de 1959 el Gobierno Revolucionario estableció regulaciones para la protección de los recursos naturales en la Península de Guanahacabibes, principalmente para lograr la conservación de su patrimonio forestal y la rica fauna del territorio. En 1963 el Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA) por la Resolución 412/63, estableció las Reservaciones Naturales de El Veral y Cabo Corrientes, que de hecho pierden su categoría de Reservaciones Naturales al pasar a zonas de conservación estricta con la aprobación del Parque Nacional.

En el año 1987 la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) confirió a la Península de Guanahacabibes, la categoría honorífica de Reserva de la Biosfera (Mapa 2).

El 29 de diciembre de 1999, por el Acuerdo 3620, el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros aprobó la creación de una Oficina para el Desarrollo Integral de la Península de Guanahacabibes, subordinada a la Asamblea Provincial del Poder Popular de Pinar del Río, la que a su vez constituye una Unidad Presupuestada con la misión “de conjunto con los demás órganos y organismos

competentes del desarrollo integral de esta Península, propiciando las bases para el desarrollo sostenible del Área Protegida de Recursos Manejados en el orden Económico, Turístico y Social y una vez que sea aprobado el Plan de Desarrollo Integral de esta zona por la Asamblea Provincial y ratificado por el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, trabajar por su instrumentación”

El 14 de diciembre del 2001 el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros adoptó el Acuerdo 4262, mediante el cual se aprobó la creación del Parque Nacional Guanahacabibes con una extensión total de 39 830 ha y se designó al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente como organismo administrador del área.

En el año 2007, el Presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular de Pinar del Río, a través de la Resolución 75 de fecha 5 de octubre de 2007, creó la Junta de Administración de la Reserva de la Biosfera de la Península de Guanahacabibes, la cual está presidida por la Oficina para el Desarrollo Integral de Guanahacabibes y como secretario ejecutivo se designó al Parque Nacional Guanahacabibes. El Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, mediante su Acuerdo 6871 para control administrativo, de fecha 18 de octubre de 2010, aprobó la declaración del Área Protegida de Recursos Manejados Península de Guanahacabibes y definió que esta área se administra de forma coordinada a través de una Junta de Administración presidida por la Oficina para el Desarrollo de la Península de Guanahacabibes e integrada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y por el Ministerio de la Agricultura.

Valores naturales: Geología:

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El territorio emergido del Área Protegida de Recursos Manejados Península de Guanahacabibes en términos geológicos posee una edad reciente, constituido por rocas calizas organógenas, fundamentalmente arrecifales que a partir del Plioceno Superior-Pleistoceno Inferior y hasta la actualidad se ven afectadas por movimientos neotectónicos en forma de basculamiento. Este fenómeno ha generado el hundimiento de la costa Norte, cubierta por ciénagas y pantanos que se orienta sobre una ancha plataforma submarina de poca profundidad y el ascenso de la costa Sur con acantilados, seboruco costero y playas arenosas, donde casi no existe la plataforma insular que es sumamente estrecha. (Mapa 3).

La peculiar estructura geológica de Guanahacabibes permite apreciar fenómenos como la presencia de pantanos en la porción Norte y la acumulación de depósitos arenosos sobre farallones de 20 m sobre el nivel medio del mar en la costa Sur, además de las distintas terrazas labradas en la zona de Cabo Francés.

Sobre el sustrato calizo que forma el territorio se ha desarrollado un intenso proceso de carsificación, cuyo resultado es el relieve de carso desnudo, caracterizado por un elevado agrietamiento, alta cavernosidad, una red hidrográfica netamente subterránea y predominio de campos de lapiez o diente de perro, casimbas, hoyos, dolinas, grutas, etc.

En esta llanura cársica de origen marino se describen, desde el punto de vista geológico, las siguientes formaciones:

Formación Vedado: Calizas margosas, masivas biogénicas de origen arrecifal, de color crema a blanco. Edad Plioceno (parte alta) hasta el Pleistoceno Inferior. Constituye el núcleo principal de la superficie emergida de la península.

Formación Jaimanitas: Calizas arrecifales, biodetríticas y coralinas de edad Pleistoceno Medio. Yace sobre la formación Vedado, ocupando la primera terraza marina.

Formación Cayo Piedra: Biocalcarenitas olíticas de ambiente retroarrecifal de edad Pleistoceno Medio, extendiéndose posiblemente hasta el Superior.

En la península se diferencian dos formaciones ingeniero-geológicas:

Formación Carbonatada: Ocupa la mayor parte del área, incluye las formaciones litoestratigráficas Vedado, Cayo Piedra y Jaimanitas. Todas estas unidades pertenecen al grupo o complejo rocoso-semirocoso, ya que por su variabilidad facial se encuentran rocas de resistencia variable, presentando macro y microporosidad, lo que unido a su composición química y al intenso agrietamiento, condicionan un amplio desarrollo del carso y su considerable patrón de cavernosidad. Estas características hacen que sean riesgosas las construcciones de gran peso en el área por el posible derrumbe de la base de sustentación y que se pueda provocar contaminación del manto freático por residuales.

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Formación Terrígena: Incluye conglomerados y areniscas poco consolidadas y arcillas arenosas abigarradas. Sus espesores en esta región no son muy altos y pueden aparecer en su lugar calizas de las formaciones Vedado o Paso Real con igual desarrollo de los procesos cársicos que las anteriores. Resultan de interés en la estructura geológica de la península los depósitos holocénicos siguientes: • Marinos de playa (arenas calcáreas biodetríticas).

• Biogénicos de manglar y de pantano (palustres).

• Sedimentos fluviales producto de los procesos de intemperismo a que están sometidas las rocas calcáreas aflorantes.

• Formas secundarias del Carbonato de Calcio como la Travertina y Calcita. Geomorfología:

En cuanto a su geomorfología, Guanahacabibes se corresponde con una llanura carsificada de origen marino con basculamiento neotectónico de 4° a 6°, principalmente hacia el Norte, dando como resultado que su topografía se presente con un litoral Norte en proceso de sumersión, en el cual existen formaciones de manglares y pantanos. En el bloque oriental predominan las formas denudativas, siendo éste el que topográficamente se encuentra más elevado. Los puntos más altos de la península se encuentran al Sur en los acantilados, con alturas que pueden llegar hasta 20 metros sobre el nivel del mar. En el bloque occidental predominan las formas acumulativas, manifestándose importantes áreas de pantanos interiores entre el abanico de barras arrecifales recientemente emergidas.

En general se trata de una llanura cársica activa con peculiares formas, donde los procesos de disolución originados por la interacción de las aguas pluviales con el Carbonato de Calcio han jugado un papel decisivo en la modelación de la roca, generando estructuras como dolinas, lapiez o “diente de perro”, cavernas, etc. En la península pueden distinguirse varias categorías de relieve:

• Terraza baja con seboruco costero y acumulaciones arenosas. • Terraza alta con balcones y/o farallones.

• Llanura interior de carso desnudo. • Llanura baja pantanosa.

• Superficie alta de carso semiestabilizado. c.) Clima.

De forma general la región presenta un clima tropical con marcada influencia marítima. En todo el territorio se presentan condiciones climáticas favorables en el periodo Noviembre-Abril por producirse en esta etapa características propias de invierno o del periodo de transición entre este y el verano y viceversa.

• Régimen de temperaturas:

En la península las temperaturas que oscilan entre 21.5 °C de promedio de mínimas y 29.3 °C de promedio de máximas, siendo 25.3 °C la media anual.

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• Régimen de precipitaciones:

Las lluvias se comportan con un acumulado promedio de 1 443.1 mm/año. En general para la zona del Cabo de San Antonio se alcanza un acumulado medio anual de 1 454,9 mm de precipitación en 115 días con lluvia, mientras que en La Bajada se alcanzan acumulados medios anuales de 1 431,2 mm de precipitaciones en 123 días con lluvia.

• Humedad relativa y Vientos:

La humedad relativa promedio anual en la península es del 81%. Los vientos predominan fundamentalmente del Este y del Noreste, presentándose en ambas direcciones en el 80% de los casos. El predominio de las bajas presiones extratropicales, principalmente en el mes de marzo, genera fuertes vientos de componente Sur con altas probabilidades de penetraciones del mar.

• Temporada ciclónica:

Las mayores probabilidades de afectaciones por tormentas locales severas y organismos tropicales se observan entre los meses de Junio y Noviembre, por lo que durante este periodo deben considerarse las máximas probabilidades de ocurrencia que se ofrecen en la cronología de ciclones tropicales y los principales elementos destructivos que ellos generan como fuerza de los vientos, inundaciones y penetraciones del mar.

• Sistemas frontales:

La temporada de afectación por sistemas frontales se extiende desde noviembre hasta marzo, para un total promedio de 19 frentes por año. En 74 temporadas anteriores estudiadas la península ha sido afectada por 1 461 frentes. La frecuencia por meses es de 3 para marzo, 2 para abril, 0.7 en mayo y 2.8 para noviembre. La mayoría, 10.7 frentes, se concentra en los meses de Diciembre, Enero y Febrero, considerados como más peligrosos, con diferentes niveles de incidencias sobre las características del oleaje y del régimen de vientos predominantes.

• Análisis bioclimático:

En el territorio se presentan condiciones climáticas favorables desde noviembre hasta abril, por producirse en esta etapa características propias del invierno. La temperatura efectiva y la efectiva equivalente se presentan como confortables durante el día y frescas en la noche y madrugada y el índice de calor sofocante es de moderado a débil durante todo el día.

Durante el resto del año se presentan características de verano con condiciones térmicas muy cálidas. Las temperaturas efectiva y efectiva equivalentes se comportan de calurosas a muy calurosas y el índice de calor sofocante de fuerte a extremo.

Para los distintos tipos de vegetación presentes en la península se encuentran diferencias de la temperatura efectiva equivalente, principalmente entre la vegetación de la playa (Uveral), el bosque

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semideciduo y el bosque de ciénaga en cuanto a las sensaciones térmicas que producen. En condiciones de bosque semideciduo en el mes de Noviembre se presentan sensaciones de calor sofocante de débil a moderado en todos los horarios del día, mientras que en los bosques de ciénaga y en la vegetación de playa en los horarios diurnos se presentan en ocasiones sensaciones fuertes de calor sofocante, comportándose débil en la madrugada. En la etapa comprendida de enero a marzo se alternan las sensaciones débiles o no existe calor sofocante durante todo el día.

En el período de mayo a septiembre se presentan condiciones de calor sofocante fuertes fundamentalmente en los horarios del día bajo la vegetación de uveral y bosque semideciduo, sin embargo en el bosque de ciénaga se alternan las sensaciones de calor sofocante de fuertes a extremas. d.) Hidrología y oceanografía.

Las características hidrográficas e hidrogeológicas de la región están condicionadas por su geología, relieve y configuración.

En el territorio del Área de Recursos Manejados de Guanahacabibes no se reconocen aguas superficiales de escorrentía; solo se presentan afloramientos del manto a través de cuencas cerradas o pequeñas dolinas inundadas (cuevas, casimbas, cenotes, etc.), estando entre las más notables Laguna de Los Negros, Laguna de El Valle de San Juan y Pozo Azul. También aparecen pantanos interiores con aguas salinizadas.

Sobre las aguas subterráneas, en la península existen dos sectores bien definidos con diferentes condiciones hidrogeológicas: El Sector Este, comprendido desde La Bajada hasta la Ensenada de Cortés, y el Sector Oeste, desde La Bajada hasta el extremo más occidental. Por los análisis de agua realizados hasta el presente, se aprecia mayor calidad del recurso hacia el sector Este, a ello contribuye que para este sector existe un sistema de colectores subterráneos desde el macizo montañoso de la Cordillera de los Órganos.

Las aguas subterráneas forman parte del horizonte acuífero cársico-fisural en relación hidráulica directa con el mar, lo que implica un alto grado de mineralización, acentuado fundamentalmente por la configuración alargada y estrecha del territorio y su baja altimetría, incidiendo además en el poco espesor del lente de agua dulce.

De forma general el manto freático se encuentra a pocos metros de la superficie, aumentando significativamente su poca profundidad hacia la zona litoral Norte debido al hundimiento que experimenta esa franja del territorio, lo cual ha hecho que el grado de hidromorfismo se eleve considerablemente.

El área marina está afectada por la contracorriente cubana que tiene su manifestación principal en corrientes marinas intensas en la proximidad de Cabo Corrientes y Cabo de San Antonio, lo cual condiciona en particular la agregación de especies como los pargos y meros en sitios específicos. Las mareas suelen alcanzar promedios de 28 cm en la pleamar, aunque el nivel medio alcanza los 15 cm. Con vientos predominantes de región Sur el nivel regular de las aguas del mar puede ascender unos 30 cm en la zona marina del Área Protegida de Recursos Manejados.

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e.) Suelos.

Guanahacabibes, por ser una región recientemente levantada, sobre todo en su extremo occidental, posee un espesor de sus suelos pobre (entre 15 y 20 cm promedio), dado fundamentalmente por encontrarse en un período de formación incipiente, al que se acompañan procesos de lixiviación y descensos. (Mapa 4).

El suelo aparece en forma de rendzinas rojas y negras sobre rocas carbonatadas jóvenes en todo su núcleo central. Hacia el Norte, próximos a la costa y coincidiendo con una zona topográficamente baja y modificada continuamente por una lenta subsidencia, aparecen suelos (en formación) del agrupamiento cenagoso y tipo turba fibrosa sobre calizas y calizas margosas; los cuales se encuentran salinizados. Por casi todo el borde de la costa Sur, aparecen acumulaciones arenosas en forma de una franja de espesor y ancho variable.

Las características específicas del suelo en la península, y en particular en las zonas del Área Protegida de Recursos Manejados, hacen que estos actúen exclusivamente como sustrato para la vegetación, siendo prácticamente imposible su uso en actividades agrícolas.

f.) Biodiversidad. • Flora terrestre:

La península de Guanahacabibes constituye un distrito fitogeográfico, teniendo en cuenta la existencia de taxones endémicos propios, así como por la soberanía de su flora en general. La flora identificada dentro del Área Protegida de Recursos Manejados hasta el momento, asciende a 704 especies distribuidas en 384 géneros y 108 familias. El endemismo representa el 20%, donde destacan 15 especies endémicas locales. La flora atesora, además, un enorme potencial económico y social demostrado por la existencia de 125 especies maderables, 146 medicinales y 132 melíferas, las cuales se distribuyen en las distintas formaciones vegetales presentes.

Destacan las especies que conforman el bosque semideciduo, entre ellas Drypetes alba, Cordia

gerascanthus, Oxandra lanceolada, Cedrela odorata y Cedrela cubensis por sus potencialidades de

uso forestal, medicinal y melífero.

Singular importancia tienen las especies que conforman el manglar, entre ellas Rhizophora mangle,

Conocarpus erectus, Avicennia germinans y Laguncularia racemosa. Estas especies juegan un papel

determinante en la protección litoral ante el impacto de eventos meteorológicos extremos y conforman un habitat peculiar que sirve de sitio de refugio, alimentación y reproducción de numerosas especies de la fauna local.

Particular importancia tienen especies como Coccoloba uvifera, Thrinax radiata y Bursera simaruba, las cuales conforman el núcleo principal del complejo de vegetación de costa arenosa.

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La península atesora especies de la flora de especial importancia por ser endémicas, amenazadas o estar requeridas de especial protección, entre las que destacan por su significado ecológico las siguientes:

Vitex guanahacabibensis: Arbusto de la familia de las Verbenáceas, localizado en farallones

calizos de la península del Cabo, principalmente en el segundo farallón, así como en Cabo Corrientes en el bosque siempre verde micrófilo.

Piper guanahacabibensis: Arbusto de la familia de las Piperáceas, localizado en los farallones

calizos de la península del Cabo, principalmente en el segundo farallón.

Harrisia taetra: Cactácea de tallo columnar presente en la zona de los farallones en la península

del Cabo y en el bosque siempre verde micrófilo de María La Gorda en Cabo Corrientes.

Serjania occidentalis: Trepadora de la familia de las Sapindáceas presente en matorrales

xeromorfos costeros y subcosteros de la península del Cabo.

Callicarpa roigii: Arbusto o a veces árboles de la familia de las Verbenáceas presente en bosques

semideciduos de la península de Guanahacabibes, principalmente en las proximidades de La Bajada, así como en Uvero Quemado y Los Cayuelos.

Byrsonima roigii: Árbol de la familia de las Malpigiáceas, presente en bosques próximos a zonas

pantanosas del Norte de la península, principalmente entre Bolondrón y Palma Sola.

Tournefortia roigi: Arbusto de las Boragináceas que se presenta frecuentemente en orillas de

caminos y zonas húmedas de Bolondrón y Laguna del Macío en Los Cayuelos.

Galactia acunana: Liana de la familia de las Leguminosas descrita para María la Gorda en la

península de Corrientes.

Amaranthus minimus: Hierbita de la familia de las Amarantáceas. Endémica local de rango

restringido localizada en parches en Playa Antonio, Playa Perjuicio y Punta Caimán. Altamente vulnerable ante los efectos de los huracanes.

Dolyocarpus herrerai: Liana leñosa de la familia de las Dilleniaceas. Se le ha localizado en las

cercanías del Valle de San Juan.

Vitex acunae: De la familia de las Verbenáceas. Se le localiza en los farallones calizos de la península del Cabo, principalmente en el segundo farallón, también en el bosque siempre verde micrófilo en la zona de Cabo Corrientes.

Cayaponia excisa: Trepadora de la familia de las Cucurbitáceas reportada para la zona del Veral.

Es una especie rara muy difícil de localizar.

Chamaecyse yayalesia: Hierba leñosa de la familia de las Euforbiáceas, endémicas de la

península.

Tabebuia capotei: Arbusto de la familia de las Bignoniáceas que se localiza en las proximidades

de Bolondrón en la península del Cabo.

Pleurothallis oricola: Orquídea muy pequeña localizada en la zona de Cabo Corrientes. Endémica

local de rango restringido.

Cynometra cubensis: Única especie del género presente en Cuba, siendo endémica de la provincia

de Pinar del Río. En la península ha sido localizada en El Veral.

Dendrosereus nudiflorus: Género monoespecífico endémico de Cuba. Es una Cactácea de porte

arbóreo se localiza en la zona de La Ceiba en Cabo Corrientes.

Dherainia cubensis: Especie de las Teofrastáceas, única de su género en Cuba y endémica del

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Swartzia cubensis: Única especie de su género en Cuba y disyunta entre Guanahacabibes y

Yucatán. Se localiza en El Veral.

Cassia ekmaniana: Árbol de bello porte de la familia de las Casalpiniáceas que presenta

distribución disyunta entre Guanahacabibes y Yucatán.

Forchanmeria trifoliata: Única especie de su género en Cuba, perteneciente a la familia de las

Caparidáceas, disyunta entre Guanahacabibes y Yucatán.

Cattleyopsis ortgiesiana: Orquídea endémica de Cuba con flores de gran belleza; se localiza en

bosques de El Veral y proximidades del Faro Roncali. Endémica de Cuba con categoría de amenazada.

Cattleyopsis lindenii: Orquídea de gran valor estético; se localiza en los matorrales xeromorfos

costeros de toda la península. Endémica de Cuba con categoría de amenazada.

Tolumnia lemonianum: Orquídea de gran valor estético; se localiza en bosques de mangle

próximos a Poza Redonda en la península del Cabo. Endémica de Cuba con categoría de amenazada.

Broughtonia cubensis: Orquídea de flores blancas, fragantes, presente en matorrales próximos al

Faro Roncali. Endémica de Cuba con categoría de amenazada.

Psilotum nudum: Género representativo del grupo de plantas terrestres más antiguo de la tierra, se

localiza en zonas próximas al Faro Roncali, en El Veral y en Hoya del Palmar.

Wuolfia punctata: Género de plantas con flores más pequeño de la tierra, midiendo sólo 0,3 mm;

se localiza en lagunas cársicas de Bolondrón.

Harrisella filiformis: Orquídea de gran atractivo por su pequeño tamaño y carecer de hojas.

Cyrtopodium punctatum: Una de las mayores orquídeas de Cuba en aspecto vegetativo; se localiza

en los bosques semideciduos de El Veral, camino de La Bajada a Cueva de La Lámpara y en el camino a Hoya del Palmar.

• Flora marina:

Se han identificado hasta el momento 149 especies de macroalgas. De las cuales 55 especies son del Phylum Rhodophyta, 12 especies del Phylum Ochrophyta y 82 especies del Phylum Chlorophyta. Los pastos marinos se ubican fundamentalmente en la costa Norte de la península. Están formados principalmente por las fanerógamas Thalassia testudinum, Syringodium filiforme, Halodule wrigthii y

Halophila engelmanni. Estos se desarrollan a partir de las zonas cercanas a las raíces de los mangles

hasta las profundidades entre 2 y 3 m, en diversos tipos de fondos. Los sustratos más comunes son arenosos, fangosos, areno-fangosos y rocosos con deposición de arena y fango. Se pueden observar como praderas monoespecíficas las de T. testudinum y H. wrigthii y mixtas, formadas por T.

testudinum y S. filiforme y en algunos sitios además con H. wrigthii. Presentan densidades medianas y

altas, ocupando en algunos sitios el 100% de la cobertura del fondo. Estos ecosistemas son de gran importancia para la protección de las especies, y constituyen importantes sitios de alimentación para las poblaciones de tortugas marinas y de manatíes.

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En el Área Protegida de Recursos Manejados (Mapa 5) están representadas las siguientes formaciones vegetales:

 Bosque Semideciduo Notófilo.

 Bosque Siempreverde Micrófilo.

 Bosque Siempreverde Notófilo.

 Bosque de Ciénaga.

 Bosque de Mangles (Manglar).

 Matorral Xeromorfo Costero y Subcostero.

 Complejo de Vegetación de Costa Arenosa.

 Complejo de Vegetación de Costa Rocosa.

 Herbazal de Ciénaga.

 Sabanas antrópicas.

 Matorrales secundarios.

 Cultivos y plantaciones forestales.

El bosque semideciduo es la formación predominante dentro del territorio del Área Protegida de Recursos Manejados y la más importante por sus potencialidades para la conservación (Mapa 6). Ocupa el núcleo cársico principal, sobre todo en la porción central, desarrollado sobre afloramientos calizos. Generalmente forma dos estratos arbóreos, uno inferior de 6 a 10 m de alto y otro superior que alcanza de 10 a 14 m de alto, destacándose además algunos emergentes de hasta 20 m de alto. En el estrato inferior predominan las especies siempre verdes como Drypetes alba, Cordia

gerascanthus, Oxandra lanceolada, entre otras. En el estrato arbóreo superior predominan especies

deciduas como Cedrela odorata, Cedrela cubensis y Bursera simaruba. El estrato arbustivo es escaso y casi nunca está presente el herbáceo.

El bosque siempreverde notófilo se localiza entre el bosque semideciduo y el manglar de la costa Norte. Presenta dos estratos arbóreos: uno que es el dominante con alturas entre 15 y 20 m, donde se presentan especies como: Laurocerasus occidentales, Callophyllum antillanun, Coccoloba

diversifolia, etc. El estrato arbóreo inferior se desarrolla entre 8 y 12 m, representado por Sabal jaba, Drypetes alba, etc. Es muy escaso el estrato arbustivo y ausente el herbáceo.

El bosque siempreverde micrófilo forma una franja alargada y continua de 100-150 m de ancho entre el bosque semideciduo y el matorral xeromorfo costero y subcostero, a lo largo de casi toda la costa Sur y el Oeste de Cabo Corrientes sobre el afloramiento de la roca caliza. Está conformado por un solo estrato arbóreo de 6 a 8 m de alto, integrado por especies siempre verdes como: Gymnanthes

lucida, Eugenia spp, Bourreria suculenta, etc. Además, están presentes cactáceas y gran variedad de

epífitas, principalmente orquídeas.

Los bosques de ciénaga están presentes en pequeñas áreas aisladas en el interior de la península, en depresiones donde se producen acumulaciones turbo-húmicas. Forma un estrato arbóreo de 8-12 m, donde predominan Hibiscus elatus, Callophylum antillanun, Thrinax radiata, entre otras. En el

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estrato herbáceo se hace dominante el helecho Achrostichum danaeifolia. Abundan también las epífitas, sobre todo las orquídeas.

El bosque de mangles se localiza en las zonas cenagosas de la costa Norte de la península. Se forman diferentes variantes como manglar de franja de Rhizophora mangle, manglar achaparrado de esta especie o de Conocarpus erectus y manglar mixto donde predominan Avicennia germinans y

Laguncularia racemosa.

El matorral xeromorfo costero y sub-costero se localiza en casi toda la costa Sur, entre el bosque siempre verde micrófilo y la vegetación de costa rocosa, formando una franja de 100-300 m de ancho, predominando arbolitos y árboles achaparrados de 1-6 m de altura y algunos emergentes de hasta 10 m, con una densidad de individuos alta. Entre otras de las especies más abundantes de esta formación encontramos: Adelia ricinella, Bourreria spp, Harrisia spp, etc.

El complejo de vegetación de costa arenosa se localiza en toda la costa, al Sur y SurOeste de la península, formando una franja que oscila entre 10 y 100 m o más de ancho, sobre un sustrato arenoso carbonatado. En este complejo se incluye el Uveral y una franja Thrinax-Bursera. Los arbustos que componen esta vegetación no sobrepasan los 2 m de alto y algunas de las especies mayor representadas son Ipomoeas spp, Canavalia marítima, Suriana marítima, etc.

El Uveral forma una franja de bosque siempreverde monodominante de Coccoloba uvifera con un solo estrato arbóreo de 6-8 m de alto con alta densidad de individuos, apreciándose además Thrinax

radiata, Conocladia dentata, etc.

La franja Thrinax-Bursera es una formación de bosque transicional entre el complejo de vegetación de costa arenosa y el bosque semideciduo o entre este y el bosque de ciénaga. Es caracterizada por especies como Thrinax radiata y Bursera simaruba, entre otras.

La vegetación de costa arenosa con sabal está representada por un bosque de Sabal parviflora, especie endémica de Cuba que forma un estrato arbóreo de 8-10 m de alto casi exclusivamente con esta especie, bien desarrollado y con alto grado de conservación. Se localiza en Playa Las Canas, al Sur de María La Gorda.

El complejo de vegetación de costa rocosa aparece en la costa Sur, alternando con el complejo de costa arenosa. Forma pequeños arbustos achaparrados que no sobrepasan los 50 cm de alto. Puede presentarse tanto en los arrecifes litorales bañados por las salpicaduras del mar o encima de los farallones sin ese contacto directo con el mar. Algunas de las especies representativas son Oplonia

tetrastichia, Flavería linearis, Plumería spp, etc.

El herbazal de ciénaga está presente en la parte más occidental de la península, en relación con el manglar y el bosque semideciduo, en pequeñas zonas periódicas o permanentemente inundadas con acumulación de turba en el suelo. Entre las especies más representativas aparecen Cyperus spp,

Eleocharis cellulosa, Panicum spp, etc.

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La importancia de este recurso está determina por los relevantes valores de los bosques, conformados por una abundante variedad de especies de árboles, arbustos, lianas y herbáceas que tienen usos maderables, melíferos, medicinales y otros usos especiales.

El uso maderable depende de las características estéticas de las maderas, de la mayor o menor dureza, aunque existen maderas de las cuales no se han estudiado sus propiedades y pertenecen a las denominadas sin clasificar. Estos aspectos permiten dividirlas en grupos o secciones económicas, ya que de ellas depende el precio de venta.

Los recursos forestales maderables y no maderables son explotados en las áreas que son parte del patrimonio de la Empresa Forestal Integral Guanahacabibes, donde predominan áreas boscosas con alto valor para el desarrollo de esta actividad. Las actividades que se realizan son principalmente mejoramiento silvícola y tala selectiva de madera dura, preciosa y semipreciosa para la comercialización directa en bolos o destinada al procesamiento industrial en aserríos.

Esta ha sido históricamente la actividad económica fundamental de la región, desarrollándose en un marco territorial desfavorable, pero sobre la base de un considerable potencial forestal.

La extracción de productos del bosque se ejecuta en correspondencia con el Proyecto de Ordenación Forestal, cuya elaboración concluyó en el año 2008. Este Proyecto se elaboró sobre la base de evaluaciones detalladas de las áreas forestales, lo que permitió disponer de información actualizada sobre el potencial forestal del área. En la elaboración del Proyecto tomaron parte los especialistas del Parque Nacional Guanahacabibes y una vez concluido se ha presentado a las reuniones de la Junta de Administración del APRM Península de Guanahacabibes, donde se ha evaluado su implementación, garantizando que las actividades a realizar sean compatibles con los objetivos de manejo y las regulaciones del área protegida.

Sobre la base del Proyecto de Ordenación, la Empresa Forestal Integral Guanahacabibes realiza la explotación forestal en el área para lo cual solicita los Permisos de Tala que son emitidos por el Servicio Estatal Forestal del municipio, conforme a lo establecido en el Proyecto.

La actividad silvícola se realiza empleando herramientas manuales, principalmente para la actividad de corta y para el traslado de la madera en bolo se emplean tractores de estera y de goma y carretas. • Fauna terrestre:

Los estudios de la fauna de Guanahacabibes comenzaron a desarrollarse con mayor intensidad a mediados de la década de los años 60 del pasado siglo. De esta fecha data la publicación de los primeros inventarios de fauna, que han ido enriqueciéndose hasta conocerse que en la península habitan 16 especies de anfibios, 35 de reptiles, 192 de aves, 18 de mamíferos y 86 de mariposas diurnas, por citar algunos de los más relevantes grupos faunísticos. Estos grupos se encuentran ampliamente distribuidos dentro de las áreas de la península.

En la región las especies de la fauna en general y las endémicas en particular encuentran óptimas condiciones para su desarrollo en el nicho ecológico. Entre los rasgos más significativos del área se

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encuentran la variada composición florística y diversidad de ecosistemas que constituyen por sí solas premisas elementales para la supervivencia y desarrollo de las especies existentes.

Entre los invertebrados presentes en la zona terrestre del Área Protegida de Recursos Manejados se destacan las clases de insectos y arácnidos como las más numerosas, aún cuando se considera que muchas especies están todavía por reportar.

Los moluscos terrestres de la Península de Guanahacabibes están representados hasta el presente por 17 especies (3 prosobranquios y 14 pulmonados) y 4 de ellas (Chondropoma antonense, Cerion

laureani, Sagracoptis consanguinea y Cysticopsis jaudeni) constituyen endemismos locales (23,5%).

A nivel de subespecies el endemismo local es mayor, 8 subespecies (47%), agregando, además de las subespecies nominales de las especies endémicas a Chondropoma carenasense corrientense, Liguus.

fasciatus pallidus, Liguus fasciatus leonorae y Microceramus denticulatus roeblingi.

De las 17 especies reportadas hay 3 (Leidyula floridana, Bradybaena similaris y Praticolella

griseola) que parecen ser de introducción reciente en la península, posiblemente asociadas a las

plantas utilizadas para la confección de los jardines de las instalaciones turísticas y otras construcciones. De las restantes especies, 4 poseen amplia distribución por Cuba o su región occidental (Helicina globulosa, Liguus fasciatus, Cysticopsis cubensis y Eurycampta arctistria), mientras que otras 4 (Chondropoma antonense, Cerion laureani, Sagracoptis consanguinea y

Cysticopsis jaudenesi) constituyen endemismos exclusivos de Guanahacabibes a nivel de especie.

Moluscos fluviales están representados por 12 especies distribuidas en 7 familias, registrados en 19 localidades en el interior de la península.

Los vertebrados terrestres han sido intensamente estudiados, resultando ser la clase de las aves la más ampliamente representada con el 37.1% del total reportado para el país. El área cuenta en la actualidad con un total de 203 registros de aves. De ellas 15 especies son Endémicas, 70 son consideradas Residentes permanentes, 31 Residentes bimodales, 54 Residentes de invierno, 10 Residentes de verano, 33 Transeúntes y 5 Accidentales. La península de Guanahacabibes tiene una significación especial al servir de corredor migratorio a más de 50 especies en sus vuelos de Norte a Sur y de Sur a Norte.

La totalidad de las aves acuáticas y marinas se encuentran en los manglares, lagunas interiores y sobre el mar. Todas estas áreas se encuentran muy saludables, lo que convierte a la península en una excelente zona para el refugio de las aves residentes permanentes y migratorias. Se han registrado hasta el momento 39 especies en la costa Norte. Los órdenes mejor representados son Ciconiformes, Charadriiformes y Passeriformes; destacando las familias, Ardeidae, Laridae y Parulidae respectivamente. Dentro de los sitios puntuales de interés destacan Faro Roncali, Los Morros, Cayo Triste, Cayos de la Leña, Canalizo Tasajera, Punta Plumaje y La Fe. También existen dos áreas importantes de nidificación de aves marinas en sitios de manglar, ubicados en Cayo Triste de la especie Fregata magnificens (rabihorcado) y en Punta Plumaje de las especies Eudocimus albus y

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En orden decreciente de diversidad continúa la clase reptiles, la cual ha estado influenciada grandemente por el prolongado aislamiento geográfico, que ha traído aparejado la formación de especies endémicas.

Entre los reptiles reportados para la península se destacan 4 subespecies que son endémicas exclusivas de la zona: dos lagartijas (Anolis luteogularis y Ameiva ameiva denticola) y dos perritos de costa (Leiocephalus carinatus y Leiocephalus macropus) y una especie endémica del distrito (Anolis quadriocellifer), que se distribuye por toda la costa Sur desde Punta Cajón hasta Uvero Quemado, asociada al matorral xeromorfo costero y subcostero y al bosque semideciduo notófilo. Además, se encuentran otros endémicos del país y de gran valor ecológico, como son las subespecies de iguana (Cyclura nubila nubila) y majá de Santa María (Epicrates angullifer). También se encuentra la especie Crocodylus acutus (cocodrilo americano) distribuida fundamentalmente en las lagunas costeras y manglares.

En la clase mamíferos se encuentran especies que representan 4 de los 6 órdenes reportados para el país y 2 de ellos conformados por especies endémicas en su gran mayoría: Rodentia, al que pertenecen las jutías conga (Capromys pilorides) y carabalí (Mysateles prehensilis); y el Quiróptero, donde se encuentran los murciélagos, todos autóctonos y de los cuales se reportan hasta el momento 9 especies en Guanahacabibes, aún cuando se reconoce que estas especies que habitan fundamentalmente en cuevas han sido poco estudiadas, por lo que se supone que el número de reportes se debe incrementar con estudios posteriores.

• Fauna marina:

En los últimos años se han desplegado esfuerzos para completar los vacíos existentes en cuanto al conocimiento de la fauna marina del área del Área Protegida de Recursos Manejados. Se han reportado hasta el momento 20 especies de anémonas, 27 de gorgonias, 39 de esponjas y 42 especies de corales y 75 especies de crustáceos.

Estudios recientes han encontrado la presencia de 773 especies de moluscos marinos, lo cual representa el inventario más extenso, completo y actualizado de la malacofauna marina en un área protegida o localidad cubana en general, incluyendo la descripción de 11 nuevas especies para la ciencia y 22 nuevos registros para la fauna marina cubana. La Península de Guanahacabibes constituye la localidad tipo para 67 especies de moluscos marinos, de las cuales 27 se consideran endémicas exclusivas del Área Protegida de Recursos Manejados. Tan alta riqueza de especies de moluscos, en su gran mayoría con desarrollo larvario planctotrófico, hace evidente la importancia de Guanahacabibes como centro de emisión de larvas de especies antillanas y caribeñas hacia el Golfo de México y los cayos y costas continentales de Norteamérica. Esto confiere a esta área protegida una relevancia potencial que rebasa las fronteras nacionales.

La franja marina alberga poblaciones de especies amenazadas como el cobo (Strombus gigas) y la cigua (Citarium pica) y especies de alto valor económico como la langosta espinosa (Panulirus argus). Existe una alta diversidad de peces de arrecifes, registrándose hasta la fecha 201 especies y dentro del Área Protegida de Recursos Manejados aparecen dos sitios de desove de especies de alto valor económico correspondientes a las familias Serranidae y Lutjanidae; estos se ubican en Cabo Corrientes y Cabo San

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Antonio. Los reptiles están representados por tres de las especies de tortugas marinas que anidan en Cuba: Caretta caretta, Eretmochelys imbricata y Chelonia mydas. Este evento ocurre en la costa Sur de la península.

Los ecosistemas de manglar se encuentran mejor representados al Norte de la península. Estos presentan un elevado estado de conservación y de diversidad biológica. La parte sumergida presenta largas raíces, de aproximadamente 87cm de largo como promedio, con valores que oscilan entre 43 y 142 cm. En muchos sitios estas raíces se encuentran densamente pobladas y los grupo de organismos más representados en estas raíces son briozoos, algas, esponjas, ascidias, hidrozoos, equinodermos y anémonas. La ictiocenosis está representada por 53 especies, pertenecientes a 20 familias. Dentro de las más abundantes se encuentran Jenkinsia lamprotaenia, Eucinostomus gula/ havana,

Eucinostomus jonesii/ melanopterus, Haemulon sciurus, Lutjanus griseus y Lutjanus apodus.

Además de las especies de pargos, también se observan otras especies como Lutjanus jocu, Lutjanus

cyanopterus, Lutjanus analis, Lutjanus synagris y Ocyurus chrysurus, todas en estado juvenil. Lo

cual reafirma la importancia natural de este ecosistema como sitios de cría de peces comerciales. Dentro de los mamíferos marinos se encuentra reportada la especie Trichechus manatus manatus (manatí) al Norte de la Península. Las zonas con mayor frecuencia de avistamientos son las pozas y esteros de Cayo Triste, La Laguna de Bolondrón y la Ensenada de Guadiana. Estas cuentan con áreas importantes para su alimentación y fuentes de agua dulce, además de constituir refugios naturales para su protección.

Estudios recientes han confirmado la presencia de la especie exótica pez león (Pterois volitans) en los ecosistemas de arrecifes coralinos, pastos marinos y manglares del Área Protegida de Recursos Manejados.

g.) Diversidad paisajística. • Paisajes y hábitats:

En la península se presentan dos paisajes de orden mayor: la Llanura Cársica de San Antonio y la Llanura Cársica de Corrientes, diferenciadas en el complejo hidroclimático. Ambas presentan como paisajes de orden inferior: las terrazas altas con influencia marina, las llanuras interiores de carso desnudo y semidesnudo, las ciénagas y los cuerpos de aguas interiores. Todos estos paisajes presentan una variada combinación de ecosistemas. (Mapa 7).

Los paisajes del territorio están caracterizados por las siguientes particularidades:

- El predominio de paisajes de llanuras bajas estacionalmente húmedas, con un patrón geoecológico determinado por la actividad de los procesos cársicos y una ausencia completa de escurrimiento superficial.

- El permanente predominio de los elementos jóvenes que se manifiestan en fases de formación incipiente de la cubierta edafo-vegetal y en la estructura completa del sistema paisajístico del territorio.

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- Una estructura territorial simple, caracterizada por la homogeneidad significativa de las condiciones naturales y una variación poco marcada de las unidades paisajísticas.

- La diferenciación de las unidades es más evidente en el sentido Norte-Sur, como resultado del basculamiento del territorio, lo cual se manifiesta en una hilera genética que va desde el paisaje de los farallones, el carso desnudo y los pantanos. En esta dirección se acrecientan los fenómenos del hidromorfismo. La diferenciación Oeste-Este manifestada por la existencia de la hilera carso desnudo-carso semiestabilizado está condicionada por factores de tipo genético-evolutivos.

- La integridad funcional de las relaciones entre los elementos naturales, condicionado por el predominio de un mismo ciclo energético sustancial, debido a la presencia del carso como mecanismo de interacción y por la existencia poco manifestada de corrientes y flujos de energía y sustancia en un medio altamente homogéneo.

- Un débil grado de antropogenización, con un predominio de paisajes muy poco modificados con puntos focales de la actividad antrópica.

A pesar de la homogeneidad ecopaisajística, en el territorio se han logrado determinar las siguientes unidades de paisajes:

I- Llanura baja, plana, abrasivo-denudativa, sobre rocas carbonatadas arrecifales y biocalcarenitas, con carso desnudo y parcialmente cubierto, con suelos esqueléticos de rendzina roja y negra en parches y vegetación de bosque semideciduo notófilo, siempreverde notófilo y siempreverde micrófilo.

II- Llanura muy baja, plana, acumulativa, biogénica, sobre depósitos turbocenagosos, con bosque de mangles.

III- Llanura litoral baja, abrasivo-acumulativa, sobre calizas arrecifales, biodetríticas y coralinas, biocalcarenitas y depósitos arenosos carbonatados, con complejo de vegetación de costa arenosa, matorral xeromorfo costero y subcostero y complejo de vegetación de costa arenosa con sabal. IV- Llanura muy baja, plana, sobre depósitos palustres, con vegetación de bosque de mangles,

bosque de ciénaga, sabanas con palmas y helechos y herbazal de ciénaga.

V- Llanura baja, plana, abrasivo-acumulativa sobre depósitos terrígenos aluviales-marinos, con suelos ferralíticos rojos medianamente profundos, poco profundos y rendzina roja con vegetación de matorrales secundarios y elementos decíduos.

Se reconocen como hábitats de interés los siguientes: • Bosques Semideciduos, Siempreverdes y Manglares.

Forman parte del núcleo central del macizo boscoso de la península y poseen los bosques más conservados del territorio. La biodiversidad está representada por la presencia de la mayoría de las especies endémicas existentes en Guanahacabibes y aislada de los impactos humanos por el período indicado (más de 45 años), siendo fiel exponente de las formas mejor conservadas en cuanto a la vegetación dominante en toda el Área Protegida de Recursos Manejados.

• Humedal interior (Bosques de Ciénaga, Manglares interiores, Herbazales de Ciénaga, Lagunas interiores) y Bosque Semideciduo asociado, del Sector Cabo San Antonio.

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En este sector se encuentran representadas las formaciones más recientes, donde existen las únicas áreas con Suelos de Rendzinas Negras de la península. Es un área que, según el Proyecto de Ordenación Forestal, clasifica a sus bosques en la categoría de Bosques Protectores de la Flora y la Fauna. Es un Sector ecogeográficamente muy inestable conformado por un abanico de barras arrecifales fósiles separadas por pantanos interiores, donde la neotectónica ha planteado un basculamiento diferenciado del resto de la península con dirección SW–NE. Este sector acoge a una rica biodiversidad, resaltando especies endémicas de Cuba y del Área Protegida de Recursos Manejados. Es refugio de importantes representantes de la fauna y se considera, además, un corredor migratorio de aves y mariposas.

• Arrecifes de coral. Se presenta un arrecife costero que abarca todo el sector marino de la península.

Este sector marino constituye una ampliación de los límites iniciales propuestos a la Reserva de Biosfera para su declaración en 1987. Actualmente, por encontrarse formando parte del Parque Nacional Guanahacabibes y por representar un eslabón importante para la conservación en todo el territorio, se ha incluido dentro de la misma y a este sector se le considera como hábitat de particular interés. Es considerado por muchos autores como uno de los ecosistemas de arrecifes coralinos mejor conservados del país y de los más diversos del Caribe. Estos fondos de espectacular belleza ofrecen oportunidades inigualables para el buceo contemplativo y el snorkeling y funcionan, además, como bancos genéticos de importantes especies desde el punto de vista de su estética y valor económico. Hoy toda la extensión de este sector marino se encuentra protegida al amparo legal de una Resolución del Ministerio de la Industria Pesquera que complementa lo dispuesto en el Decreto-Ley 164 de 1996 Sobre las

Regulaciones para las Actividades Pesqueras en Cuba, que prohíbe la realización de actividades de

pesca comercial y submarina dentro del área. • Rasgos naturales significativos:

Primer farallón: Acantilado rocoso ubicado en la costa Sur. Se distingue por albergar varias especies endémicas exclusivas de la flora y servir de sitio de refugio a iguanas y jutías. Por su alto valor escénico posee potencialidades para el uso como mirador natural. En general posee alto grado de conservación, aunque se encuentra fragmentado por el vial litoral que lo atraviesa. Su uso actual es como sitio para el monitoreo de fauna.

Segundo farallón: Acantilado rocoso ubicado en la costa Sur. Alberga varias especies endémicas exclusivas de la flora y sirve de sitio de refugio a iguanas y jutías. Por su alto valor escénico posee potencialidades para el uso como mirador natural. En general posee alto grado de conservación, aunque se encuentra fragmentado por el vial litoral que lo atraviesa. Su uso actual es como sitio para el monitoreo de fauna.

Cueva Las Perlas: Caverna ubicada en la proximidad del poblado de La Bajada. Se caracteriza por sus amplias galerías interiores iluminadas por luz natural, gran diversidad de estructuras pétreas y evidencias de la vida de los aborígenes. El interior de la cueva presenta una amplia diversidad biológica con interesantes especies de reptiles y anfibios. Posee un alto grado de conservación. Su uso actual es como atractivo natural incluido en un sendero ecoturístico.

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Cueva El Francés: Caverna ubicada en la zona próxima a Las Tumbas. Se caracteriza por sus estructuras pétreas y evidencias de pictografías aborígenes. El interior de la cueva presenta una amplia diversidad biológica con interesantes especies de reptiles y anfibios. Posee un alto grado de conservación. No tiene uso actual definido.

Poza Redonda: Impresionante caverna sumergida casi al borde del mar en la zona de uso público cerca del poblado de La Bajada. Está conectada con el mar por un estrecho túnel, lo que facilita la presencia de especies de la fauna marina en su interior, los cuales pueden ser observados desde la superficie. Posee un alto grado de conservación. Constituye un atractivo natural incluido en un sendero ecoturístico en explotación.

Poza de Juan Claro: Es una cueva de forma circular que resurge en el mar y que ha creado una dolina de corrosión y desplome, ayudada por la abrasión marina. Tiene más de 50 m de largo, por 42 de ancho y se le han explorado más de 150 m de longitud. Es una cueva que tiene condiciones para el espeleobuceo.

Playa Las Canas: Playa de fina arena bordeada de una espesa franja de canas que se ubica en la zona de conservación de Cabo Corrientes. Su uso actual es como sitio para el monitoreo de la anidación de tortugas marinas. Posee un alto grado de conservación. No tiene uso actual definido.

Playa La Barca: Playa de fina arena bordeada de una espesa franja de guano de costa que se ubica en la zona de uso público de la franja litoral. Su uso actual es como sitio para el monitoreo de la anidación de tortugas marinas y como atractivo del recorrido litoral al Cabo de San Antonio. Posee un alto grado de conservación.

Playa Caleta del Piojo: Pequeña playa en forma de herradura y fina arena bordeada de vegetación de uva caleta en la zona de conservación Cabo de San Antonio. Su uso actual es como sitio para el monitoreo de la anidación de tortugas marinas y como atractivo del recorrido litoral al Cabo de San Antonio. Posee un alto grado de conservación.

Playa Caleta Larga: Pequeña playa bordeada de vegetación de uva caleta en la zona de conservación Cabo San Antonio. Su uso actual es como sitio para el monitoreo de la anidación de tortugas marinas y como atractivo del recorrido litoral al Cabo de San Antonio. Posee un alto grado de conservación. Solapa Los Cocos: Es una red de dolinas cársicas en periodo de destrucción, donde la principal tiene 54 m de longitud por un ancho promedio de 8 m. La cueva en su interior es muy clara y presenta algunas formaciones secundarias así como bloques. Reportada como sitio arqueológico desde 1979 por constituir un campamento de grupos aborígenes con residuarios altamente alterados, habiéndose encontrado en ella restos humanos y vasijas de conchas entre otros indicios. Tiene interés espeleológico y arqueológico.

Cueva de Paulino: Cueva de 60 m de longitud y de 8 m de ancho como promedio con una gran dolina central y galería con grandes bloques en su interior, así como hermosas formaciones secundarias. Constituye campamentos de grupos aborígenes con asentamientos arrasados. Es un sitio de 2da magnitud donde aparecieron fragmentos de cazuelas. Tiene interés arqueológico y espeleológico.

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Cueva La Sorda: Tiene 52 m de longitud y ancho promedio de 20 m. Presenta grandes salones con presencia de guano de murciélago y sedimentos terrígenos, grandes cantidades de formaciones secundarias y galerías alargadas hacia los extremos. Constituye campamento aborigen. Tiene interés espeleológico, además del arqueológico.

Cueva La Barca: Es considerada una de las cuevas de mayor valor bioespeleológico de Cuba. En su interior se ubica un residuario arqueológico identificado como base de un campamento aborigen de pescadores-cazadores-recolectores. Fue excavado en parte y en su interior aparecen fragmentos de cerámica precolombina que corresponde a grupos agricultores.

Cueva Perjuicio: Residuales de segunda magnitud junto a la cueva. Dentro de la misma se encontraron evidencias, incluidas cerámicas precolombinas. El nombre lo debe a una leyenda del pirata Perjuicio que la usaba como aguada. En la cueva y los alrededores se observan evidencias de vidrio y cerámica coloniales, testigo de su uso ininterrumpido.

Laguna de El Valle San Juan: Es una dolina o cueva inundada por el nivel freático con 110 m de diámetro y algunas galerías laterales. Su profundidad es de 20 m y el agua es salobre. Es recomendable para espeleobuceadores.

Laguna de San José: Es una dolina de origen cársico de profundidad media de 15 metros y diámetro de aproximadamente 80 metros. Está circundada por vegetación de bosque de ciénaga donde se destaca la palma real y el ocuje. Es sitio para la observación de aves y posee alto valor esceno-estético y por consiguiente con potencial interpretativo.

Pozo Azul: Es una dolina o cueva inundada con 60 m de diámetro y casi circular con más de 40 m de profundadidad y un cono de derrumbes en un centro, con varias estalactitas. Su agua es dulce y se recomienda para espeleobuceadores.

• Estado actual de los valores del área:

En general los valores del área protegida muestran un alto grado de conservación. Las mayores afectaciones se relacionan con los daños sufridos por la franja de vegetación litoral que fue severamente dañada por los huracanes Iván y Wilma.

h. ) Valores histórico-culturales. Arqueología.

Los estudios arqueológicos que se han realizado en la península de Guanahacabibes datan de más de 30 años, aunque fue en el período 1970-1980 en el que se pudo investigar el grueso de los lugares inventariados. Según la consulta al documento “El patrimonio arqueológico de Guanahacabibes.

Manual de preservación”, en el año 2002 se conocen 145 sitios en la península de Guanahacabibes,

de ellos 130 sitios de habitación aborigen de distintas magnitudes y grados de conservación en el Área Protegida de Recursos Manejados, 15 de estos sitios son considerados como de primera magnitud; el resto se agrupan en 77 de segunda magnitud, 3 de tercera magnitud y 35 son paraderos.

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El nivel de desarrollo de la mayoría de los residuarios arqueológicos del Área Protegida de Recursos Manejados corresponde al estadio mesolítico, lo que equivale a decir a la etapa pre-agroalfarera media o tardía, o a la fase Siboney. En cinco de estos contextos mesolíticos han aparecido algunas evidencias correspondientes al nivel neolítico de Cuba tales como escasos fragmentos de cazuelas y burenes de barro cocido y algunas hachas petaloides. En todos los casos estas evidencias corresponden a las capas más tardías de estos residuarios.

Algunas herramientas de sílex de especiales características tecnotipológicas y otros indicios revelan la presencia de pequeños grupos aborígenes muy antiguos, probablemente cazadores paleolíticos en algunos otros sitios de la península.

Argumentos de etnografía comparada concurren en afirmar la existencia (a partir de estos 15 sitios) de 15 campamentos, bases de otras tantas comunidades de pescadores recolectores mesolíticos en territorios circundantes, que pueden ser considerados como sus áreas de influencia económica. Quedan los sitios de magnitudes menores como huellas de componentes de pequeños grupos que con objetivos económicos concretos, se desprendían periódicamente de la base. Estudios posteriores realizados permiten sostener con aceptable grado de confiabilidad la tesis referente al sistema de asentamientos practicados por los pescadores-recolectores mesolíticos en Guanahacabibes.

Los sitios de primera magnitud no se encuentran agrupados, sino separados entre sí por una distancia promedio de 8 km. Argumentos de etnografía comparada concurren en afirmar la existencia en estos sitios de campamentos base de comunidades de pescadores-recolectores mesolíticos, en cuyos territorios circundantes, que pueden ser considerados como sus áreas de influencias económica, quedan los sitios de magnitudes menores como huellas de componentes de pequeños grupos que como objetivos económicos concretos, se desprendían periódicamente de la base. Estudios posteriores realizados permiten sostener con aceptable grado de confiabilidad la tesis referente al sistema de asentamientos practicados por los pescadores-recolectores mesolíticos en Guanahacabibes. Partiendo de lo señalado por la evidencia arqueológica, se calcula hoy entre 100 y 200 miembros de todas las edades para los grupos aborígenes que acampaban en estas bases. Calculando la posibilidad de que otros sitios de primera magnitud pudieran encontrarse en sectores de la península hoy casi inaccesibles y que no han sido hallados, se pudiera pensar en una población aborigen máxima posible para la península del alrededor de los 4 000 habitantes.

Por supuesto, esta es una consideración más bien teórica puesto que nada prueba que todos los sitios encontrados hayan llegado a estar poblados simultáneamente. Por el contrario, el hecho de que en los estudios realizados no se haya encontrado indicios de agotamiento, desde el punto de vista económico, de recursos tan sensibles al impacto humano como los moluscos terrestres y marinos litorales, hace pensar que lo que se practicó por el aborigen en la península fue una verdadera "rotación de territorios", con regreso a los lugares anteriormente ocupados después de un tiempo prudencial, durante el cual la naturaleza se restituyó de los estragos causados por el hombre.

Los sitios arqueológicos ubicados en las zonas del Área Protegida de Recursos Manejados se encuentran debidamente ubicados, identificados y documentados. En general, dado a que se localizan en sitios protegidos, su nivel de conservación es alto. Algunos, como el residuario aborigen de

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Entre nosotros anda un escritor de cosas de filología, paisano de Costa, que no deja de tener ingenio y garbo; pero cuyas obras tienen de todo menos de ciencia, y aun