FUNDAMENTO DE UN MODELO DE CONECTIVIDAD ECOLÓGICA PARA LA RESERVA FORESTAL THOMAS VAN DER HAMMEN A PARTIR DE LA
PERCEPCIÓN DE LA COMUNIDAD
NATALIA GUEVARA NARANJO JUAN DAVID BAUTISTA GORDILLO
ESPECIALIZACIÓN EN GERENCIA DE RECURSOS NATURALES FACULTAD DEL MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES
UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS BOGOTÁ D.C.
FUNDAMENTO DE UN MODELO DE CONECTIVIDAD ECOLÓGICA PARA LA RESERVA FORESTAL THOMAS VAN DER HAMMEN A PARTIR DE LA
PERCEPCIÓN COMUNITARIA
NATALIA GUEVARA NARANJO JUAN DAVID BAUTISTA GORDILLO
Trabajo de Grado presentado como requisito parcial para optar al título de Especialista en Gerencia de Recursos Naturales
Director
ALEJANDRO COPETE PERDOMO
ESPECIALIZACIÓN EN GERENCIA DE RECURSOS NATURALES FACULTAD DEL MEDIO AMBIENTE Y RECURSOS NATURALES
UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS BOGOTÁ D.C.
Nota de aceptación ________________________________________ ________________________________________ ________________________________________ ________________________________________ ________________________________________ ________________________________________ ________________________________________ ________________________________________ ________________________________________ Firma del tutor
"Las ideas emitidas por los autores son de su exclusiva responsabilidad y no expresan necesariamente opiniones de la Universidad"
Tabla de Contenido
RESUMEN ... 1
INTRODUCCIÓN ... 2
1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA ... 4
2. JUSTIFICACIÓN... 6 3. OBJETIVOS... 8 3.1. Objetivo general ... 8 3.2. Objetivos específicos ... 8 4. MARCO DE REFERENCIA ... 9 4.1. Antecedentes ... 9 4.2. Conceptos básicos ... 10
4.2.1. Ecología del paisaje ... 11
4.2.2. Fragmentación de ecosistemas ... 11
4.2.3. Conectividad ecológica... 12
4.3. Marco histórico ... 13
4.4. Marco espacial ... 14
4.5. Diagnóstico biofísico y socioeconómico de la Reserva TVdH ... 15
4.5.1. Aspectos socioeconómicos ... 15
4.5.2. Aspectos biofísicos ... 20
5. METODOLOGÍA ... 34
5.1. Definición de variables y criterios que inciden en la Reserva Forestal Thomas Van der Hammen ... 34
5.2. Percepción comunitaria ... 36
5.3. Formulación de estrategias de gestión para la Reserva Forestal Thomas Van der Hammen ... 37
6. RESULTADOS ... 38
6.1. Identificación de actores y variables de estudio ... 38
6.2. Percepción comunitaria ... 46
6.2.1. Resultados de la encuesta de percepción comunitaria ... 46
6.2.2. Resultados de las entrevistas ... 71
6.3. Programa La Van der Hammen es de TODOS. Una consolidación de procesos de conectividad ecológica a partir de la gestión comunitaria ... 73
6.3.1. Priorización de problemas para la Reserva Thomas Van der Hammen ... 73
6.3.2. Perfil de proyecto de Divulgación de información y sensibilización para la comunidad ... 79
6.3.3. Perfil de proyecto de Actualización de información biótica y socioeconómica en la UPR Zona Norte ... 82
6.3.4. Perfil de proyecto de Implementación de herramientas de manejo del paisaje HMP en la Reserva TVdH ... 84
7. DISCUSIÓN DE RESULTADOS ... 89
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES ... 91
ANEXOS ... 93
Índice de tablas
Tabla 1. Estaciones climatológicas tomadas de referencia para el estudio de la reserva. .... 21
Tabla 2. Anfibios presentes en los humedales de la Sabana de Bogotá. ... 32
Tabla 3. Reptiles presentes en los humedales de la Sabana de Bogotá. ... 32
Tabla 4. Aves presentes en los humedales de la Sabana de Bogotá. ... 33
Tabla 5. Identificación inicial de actores que participan en procesos de planificación de la reserva. ... 39
Tabla 6. Características típicas de los principales actores y las acciones correspondientes. 40 Tabla 7. Selección de actores claves, con varios criterios de elección ... 41
Tabla 8. Categorización de actores según las responsabilidades en el proyecto. ... 43
Tabla 9. Formulación de estrategias con la herramienta DOFA. ... 43
Tabla 10. Matriz estructural para priorización de problemas (Causa-Causa). ... 75
Índice de figuras Figura 1. Ubicación de la Reserva Forestal Productora del Norte de Bogotá D.C. Thomas Van der Hammen. ... 15
Figura 2. Clasificación del suelo en la localidad de Suba. En verde puede observarse el área rural, en naranja el área de expansión urbana y en amarillo el área urbana ... 16
Figura 3. Distribución espacial de las estaciones climáticas utilizadas en la caracterización del clima de la RTvdH. ... 20
Figura 4. Ciclo anual de radiación solar en la zona del Borde Norte según estación climatológica de Guaymaral. ... 21
Figura 5. Ciclo anual de brillo solar en la zona del Borde Norte según estación climatológica de Guaymaral. ... 22
Figura 6. Ciclo anual de la temperatura del aire en la zona Borde Norte según la estación de Guaymaral. ... 22
Figura 7. Comportamiento de la humedad relativa anualmente en la zona Borde Norte. .... 23
Figura 9. Zonificación climática del área de estudio y las áreas aledañas. ... 25 Figura 10. Cuencas hidrográficas del área de estudio. ... 26 Figura 11. Sistema hídrico de la reserva Thomas Van der Hammen. ... 28 Figura 12. Secciones estratigráficas generalizadas del Cretácico superior en la Sabana de Bogotá. ... 30 Figura 13. Clasificación geomorfológica de la reserva Thomas Van der Hammen. ... 31 Figura 14. Diagrama de programas y proyectos. ... 77
1 RESUMEN
Este proyecto de investigación está desarrollado entorno a la Reserva Thomas Van der Hammen, que actualmente se encuentra inmersa en una gran polémica política donde, por un lado, se ha visto como una futura zona urbanizada, la cual estaría afectando su potencial ecológico y agrícola, y por el otro, la visión que diferentes ambientalistas, grupos aliados e identidades nacionales, están buscando construir, basada en la protección y restauración de la misma. Esta última alternativa tiene el precedente de la declaratoria de la CAR de conservarla como Reserva, que es lo que se quiere fortalecer con este proyecto de investigación.
Dentro del desarrollo de este trabajo, se plantea el fundamento de un modelo de conectividad ecológica para la zona norte de la ciudad de Bogotá, derivado de la percepción comunitaria y la formulación de estrategias de gestión integral para la Reserva Forestal Thomas Van der Hammen, con el fin de fortalecer esa visión de conectividad estructural y funcional de la Sabana de Bogotá, desde una mirada técnica, que incluya a los actores sociales, al tiempo que genere procesos de gobernanza para el desarrollo satisfactorio de los programas y proyectos planteados en este documento.
Es por ello que se complementan los estudios técnicos desarrollados en la reserva con el análisis de la percepción comunitaria, siendo el componente social de gran importancia para dar solución a las presiones y problemas que afectan la reserva. Dicho análisis parte de la aplicación de encuestas y entrevistas con las que se obtienen como resultado una aceptación del proyecto de conectividad ecológica y el respaldo de la comunidad para hacer parte de las estrategias de manejo integral dentro de la reserva, basadas en la participación de actividades de divulgación de información, en la implementación de herramientas de manejo del paisaje HMP y con ellas en la rehabilitación de la reserva. Así mismo, los resultados obtenidos reflejan que la población considera que debe aumentarse el área de conservación ambiental dentro de la reserva y que, en su mayoría, no reconocen el importante potencial agrícola que esta tiene, de ahí la importancia de desarrollar proyectos de educación ambiental. La investigación técnica también permitió identificar los diferentes ambientes que hay dentro de la reserva, apoyar a la producción de cultivos orgánicos y obtener una interacción del desarrollo económico con el medio ambiente.
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INTRODUCCIÓN
El compromiso principal que tiene Bogotá con respecto a la estructura ecológica regional es fortalecer la Reserva Forestal Productora Thomas Van der Hammen, para poder conectar ecosistemas que comprenden desde los cerros orientales hasta el rio Bogotá, además de contener los procesos de urbanización dentro de la reserva. Teniendo en cuenta este reto, el siguiente trabajo de investigación genera estrategias de conectividad que garantizan los procesos bióticos dentro de la reserva y el desarrollo sostenible de la ciudad.
Es pertinente mencionar que ya existe una normativa que está apoyada por la Corporación Autónoma Regional CAR que interviene el proceso de protección y conservación que se ha desarrollado en la Reserva Van der Hammen, la cual propone cuidar la conexión que tiene Bogotá con los cerros orientales y el rio Bogotá. Aunque la Van der Hammen esta categorizada como reserva forestal, no ha sido posible controlar el crecimiento urbano y productivo “desordenado” dentro del territorio, a esto se le debe agregar que el presupuesto para aplicar un Plan de manejo ambiental que fue expedido en el 2014 se ha ejecutado en menos de 1%, lo que significa que no ha sido motivo de preocupación para las administraciones distritales. tanto así que inclusive en la administración anterior se pretendió desarrollar un cambio de categorización de la reserva, pasándola de protectora a suelo rural.
El fundamento de este trabajo es desarrollar y proponer un modelo de conectividad ecológica bajo una percepción de actores que influyen directa e indirectamente dentro de la zona de aplicación del corredor biológico, de esta manera se podría garantizar una aplicación integral de la propuesta, además que los resultados de este trabajo pueden servir para profundizar y mejorar en la visión ambientalmente sostenible de Bogotá.
El trabajo cuenta con tres grandes partes que son el fundamento principal del objetivo general, lo primero, fue establecer por medio de entrevistas y encuestas la percepción de los actores involucrados en la reserva para conocer de primera mano la sensación que tienen ellos de la Reserva y la captación frente al modelo que se plantea de conectividad como estrategia de conservación, lo segundo es identificar los actores principales que en miras al desarrollo del proyecto puedan intervenir y de manera activa dentro de esta iniciativa, la metodología que se usó para el desarrollo de este mapeo de actores fue realizado bajo la metodología de Reymond en “identificación y mapeo de actores”, luego de realizar el análisis de las entrevistas y las encuestas se priorizaron los problemas que los actores identificaron, mediante una matriz cruzada de priorización, a partir de los cual se formularon el programa y proyectos en miras de la solución de los mismos.
Conocer la percepción de las comunidades que influyen y habitan en la Reserva Van der Hammen consolida el proceso de este trabajo dados los conflictos ambientales y sociales que afectan actualmente la reserva. Es por ello, que este proyecto, parte del conocimiento técnico de la reserva y la evolución de la misma para generar un modelo de conectividad mediante estrategias de gestión integral comunitaria, en la que las poblaciones cumplan el papel de
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agentes articuladores de la conectividad ecológica regional de la zona norte de la ciudad de Bogotá.
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1. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
La relación que mantiene la ciudad de Bogotá con respecto a sus recursos naturales, generalmente negativa, responden a situaciones que históricamente han acompañado su desarrollo urbano. Un claro ejemplo de esto es el estado actual de la Sabana de Bogotá, cuyos recursos biogeográficos se encuentran intervenidos en un 75% (Valenzuela & Silva, s.f.) producto en gran medida del crecimiento urbano de la ciudad; este porcentaje puede evidenciarse por la fragmentación y/o encogimiento de los ecosistemas boscosos de la sabana, que ocasiona el aislamiento de las estructuras ecológicas principales (EEP) a nivel regional. Tan solo en la Reserva Forestal Productora Thomas Van der Hammen el 5,84 % de su área total se encuentra en área de preservación (81,46 ha), de lo cual, solo 14,57 ha, en la actualidad corresponden a cobertura de bosques naturales o artificiales.
Durante décadas se han propuesto lineamientos y mecanismos para garantizar la conservación de los ecosistemas estratégicos de Bogotá y su entorno como la inclusión de la Estructura Ecológica en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), como elemento de urbanismo ecológico (Maldonado, 2001); los elementos de planificación de la EEP para consolidar la conectividad física de los ecosistemas, en el marco de la Política para el Manejo de Suelo de Protección en el D.C.; y las propuestas de integración regional de los municipios pertenecientes a la Sabana que posibilita su ordenación ecológica y territorial.
Sin embargo, actualmente, sigue sin existir una integración consolidada entre territorios que imposibilita la gestión regional de las EEP, generando la reducción de áreas disponibles para hábitats, el incremento del aislamiento de las especies y la modificación de su comportamiento y patrones de reproducción.
A esto se le suma que, siendo Bogotá el mayor agente generador de presiones sobre la Sabana, no ha desarrollado iniciativas claras y concretas que permitan la conectividad de los ecosistemas regionales e involucren a la comunidad. Esto a pesar de tener territorios ambientales que cumplen un papel fundamental en dicha conectividad como lo es la Reserva Thomas Van der Hammen, que, aunque tiene una ubicación estratégica que permitiría la conexión de los Cerros Orientales (a través de la RFP Bosques Orientales de Bogotá) con el Río Bogotá, y demás ecosistemas fuera de Bogotá, pone de manifiesto conflictos socioambientales que impide el desarrollo de estrategias de conectividad ecológica. Es por ello que debe conocerse la percepción de la comunidad sobre la reserva y su importancia en la estructura ecosistémica de Bogotá, los conflictos sociales y ambientales que la aquejan y las estrategias de gestión que viabilicen su sostenibilidad y potencien su papel dentro de la conectividad ecológica, de modo que se logre la inclusión del componente social a la discusión sobre la visión de reserva que se quiere construir.
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Por tanto, se plantean las siguientes preguntas de investigación,
¿Qué criterios y variables inciden en la Reserva Forestal Thomas Van der Hammen y deben considerarse para la formulación de una propuesta preliminar de conectividad ecológica para la zona norte de la ciudad de Bogotá?
¿Qué percepción tiene la comunidad de las localidades de Suba y Usaquén sobre la Reserva Forestal Productora Thomas Van der Hammen, la solución de sus conflictos socioambientales y su papel en el mantenimiento de ecosistemas estratégicos de la zona norte de la ciudad de Bogotá?
¿Qué estrategias pueden derivarse del análisis de la percepción de la comunidad para la implementación de acciones de gestión para la Reserva Forestal Thomas Van der Hammen y para su desarrollo como agente articulador de la EEP regional de la zona norte de la ciudad de Bogotá?
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2. JUSTIFICACIÓN
La Reserva Forestal Productora Thomas Van der Hammen ha estado sin lugar a dudas en el centro de polémicas a lo largo de los años, por los intereses particulares que pretenden urbanizarla. Sin embargo, desde la década de los 90 cuando la CAR definió la Estructura Ecológica Principal de la Sabana, a partir de los estudios del profesor Thomas Van der Hammen, se otorgó prioridad a la franja de la zona norte de Bogotá, entre los Cerros Orientales y el río Bogotá, que hoy constituye la reserva, dado su potencial ecológico (Observatorio De Conflictos Ambientales e Instituto De Estudios Ambientales, 2018).
Este potencial ecológico no puede desconocerse y es que entre los servicios ecosistémicos de la reserva se encuentran los recursos hidrogeológicos a muy poca profundidad que aumentan la productividad de los suelos en tiempos de sequía, los suelos ricos en materia orgánica con potencial agrícola, gran biodiversidad faunística y florística producto del clima local y las interacciones regionales, la presencia del único relicto de bosque andino presente en la Sabana de Bogotá, entre otros (Andrade, 2016). Estas características, de la mano con su localización, son precisamente las que le otorgan a la reserva la capacidad de conectar otros puntos de riqueza ecosistémica importantes para la ciudad y la Sabana, concediendo la última oportunidad de articular los Cerros Orientales, los humedales Torca y Guaymaral, el cerro de La Conejera, el humedal La Conejera y el río Bogotá, hasta llegar al Cerro de Manjui.
Si bien, se han formulado proyectos y medidas en pro de garantizar dicha conectividad ecológica en la reserva, a partir de las directrices de su Plan de Manejo Ambiental (Acuerdo 022 de 2014), actualmente no se da cumplimiento a la zonificación ambiental establecida para esta y mucho menos se llevan a cabo procesos de restauración y conectividad ecológica continuos y efectivos, ya que en este territorio se evidencian complejos conflictos socioambientales intergeneracionales que impiden la consolidación de estos procesos.
Es por ello pertinente determinar estrategias claves que permitan una gestión adecuada de la reserva que la consoliden como agente articulador de la conectividad ecológica de la Sabana. Dichas estrategias requieren la participación comunitaria (dado los conflictos sociales y ambientales que aquejan la reserva) ya que de este modo se profundiza en el conocimiento de la situación actual de la reserva y es posible incluir los intereses de la comunidad fortaleciendo así procesos de apropiación territorial y de participación en la transformación de la reserva aportando a la visión de desarrollo que se desea construir.
De esta manera se deduce que la presente investigación puede aportar teórica y metodológicamente en el conocimiento de la reserva, permitiendo caracterizar la situación actual de la reserva para posteriormente modificar el enfoque de desarrollo que actualmente tiene, en busca de alcanzar la sostenibilidad. Este aporte parte de ampliar la comprensión de los conflictos sociales y ambientales en torno a la reserva y el papel de la gestión comunitaria para su resolución y el fortalecimiento de procesos de restauración y conservación ecológica.
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Así mismo, puede desencadenar nuevos estudios y generar propuestas desde una perspectiva diferente que impulse el potencial de la reserva como conector ecológico regional.
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3. OBJETIVOS 3.1. Objetivo general
Plantear el fundamento de un modelo de conectividad ecológica para la zona norte de la ciudad de Bogotá, derivado de la percepción comunitaria y la formulación de estrategias de gestión integral para la Reserva Forestal Thomas Van der Hammen.
3.2. Objetivos específicos
Estimar los criterios e indicadores que inciden en la Reserva Forestal Thomas Van der Hammen que deben considerarse para la formulación de una propuesta preliminar de conectividad ecológica para la zona norte de la ciudad de Bogotá.
Conocer la percepción de la comunidad de las localidades de Suba y Usaquén sobre la Reserva Forestal Thomas Van der Hammen, la solución concertada de sus conflictos socioambientales y su papel en el mantenimiento de ecosistemas estratégicos de zona norte de la ciudad de Bogotá.
Generar estrategias para la implementación de acciones de gestión integral de la Reserva Forestal Thomas Van der Hammen que la consoliden como agente articulador de la conectividad ecológica regional de la zona norte de la ciudad de Bogotá.
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4. MARCO DE REFERENCIA
En la siguiente sección se encuentran los antecedentes y referencias relacionadas con el tema de investigación, que retroalimentan el diagnóstico situacional de la Reserva Thomas Van der Hammen y que por tanto influyen en las propuestas de solución de los conflictos socioeconómicos que esta presenta.
4.1. Antecedentes
La Reserva Thomas Van der Hammen es parte de la UPR Zona Norte de la ciudad de Bogotá, un complejo que forma parte de un corredor natural que conecta los Cerros Orientales con la Sabana. Estas características la han hecho objeto de investigaciones desde 1996, cuando la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, al intentar definir las áreas prioritarias de conservación de la Sabana, decide contactar al profesor Thomas Van der Hammen que centró su interés en la región norte de Bogotá resultando de este estudio la delimitación de una reserva (Bravo & Zorro, s.f.).
A partir de este momento comienza a estudiarse el potencial ecológico de la reserva entendiéndola como un corredor ambiental que, atravesando la ciudad de oriente a occidente, se convierte en la última oportunidad de la ciudad de garantizar la conexión cerros-sabana. Uno de los estudios a destacar busca la conectividad ecológica de la zona urbano-rural de la localidad de Suba, en el que se desarrolla un diagnóstico biofísico y social de la zona norte de Bogotá, se construye una visión prospectiva del territorio y se plantean escenarios de la reserva Thomas Van der Hammen considerando la normatividad relacionada, como el PMA y la reglamentación propuesta por la Secretaria de Planeación en la UPR Zona Norte. Este proyecto, desarrollado por el Instituto Alexander von Humboldt, contempla la percepción comunitaria como punto de partida para la comprensión del territorio y para la definición de herramientas de manejo del paisaje (HMP) que se retroalimentan con la normatividad vigente y con el conocimiento de la biología y ecología de la zona para, funcional y estructuralmente, garantizar las condiciones necesarias para la dispersión, alimentación, refugio y/o establecimiento de especies silvestres en la zona norte (Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, 2008).
Así mismo, en la búsqueda de la reglamentación de la Pieza Rural Norte de la ciudad de Bogotá, se desarrolla un completo estudio de la percepción comunitaria con respecto al manejo de la UPR Zona Norte y con ella de la Reserva Thomas Van der Hammen, en el que se definen los actores sociales involucrados y se generan espacios de participación para conocer las problemáticas sociales y ambientales, y las expectativas y propuestas de la comunidad. El proceso participativo de este proyecto tiene como objetivo la actualización del diagnóstico de la zona y la construcción social de la reglamentación de la Pieza Rural Norte, en el marco de la normatividad vigente y la planeación del territorio (Dirección de Ambiente y Ruralidad, 2015).
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En contraparte, Suba cuenta con un alto número de organizaciones sociales y ambientales, que continuamente realizan actividades en pro de alcanzar la sostenibilidad ambiental del territorio. Es así como el Colectivo Suba Nativa, de entre muchas otras organizaciones, ha planteado una propuesta de conectividad ecológica a la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca para la reserva, en la búsqueda por fortalecer la implementación del PMA. En esta propuesta se plantean actividades de gestión comunitaria para disminuir el conflicto de uso del suelo (Colectivo Suba Nativa, s.f.).
Con estos precedentes, La Pedagógica Radio proyecto, con el apoyo y dirección de Priscila Gutiérrez, estudiante de la Universidad Pedagógica Nacional, realizan una serie de entregas en el programa Ecolombia, que abordan el tema de los cerros orientales de Bogotá y las iniciativas de la sociedad civil para protegerlos y darles un adecuado uso social (Radio Pedagógica, s.f.).
Sumado a ello, La Pedagógica Radio, la Fundación Cerros Orientales y el eje ambiental de la UPN, organizan el foro “La reserva Thomas Van der Hammen. Su protección e historia desde las iniciativas de la sociedad civil” (Radio Pedagógica, s.f.).
4.2. Conceptos básicos
La conectividad ecológica es una de las principales estrategias para garantizar la viabilidad y conservación biológica, las cuales se consiguen si se mantienen los procesos y funciones ecológicas en los ecosistemas. En el caso particular de la Sabana de Bogotá, la Reserva Forestal Thomas Van der Hammen tiene un alto potencial dentro de la conectividad de las estructuras ecológicas principales de la ciudad de Bogotá, dada su ubicación dentro del bloque norte del Distrito Capital, un área de gran riqueza biológica, y su cercanía con el río Bogotá y los Cerros Orientales. Sin embargo, la reserva actualmente presenta un sinnúmero de conflictos socioambientales producto principalmente de la privatización de predios en su interior que han provocado conflictos de uso del suelo, por los cambios de uso de protección y conservación a producción agrícola y pecuaria, o por la subutilización de suelos agrícolas para el desarrollo de actividades de tipo dotacional, entre otros.
Es por ello que en esta zona un modelo de conectividad no solo impulsaría la conservación de la biodiversidad, sino también constituye una herramienta de planificación del territorio, con énfasis en zonas periurbanas, que permitiría gestionar sosteniblemente la reserva y conformar un bloque que articule los Cerros Orientales, la llanura aluvial del río Bogotá y la planicie fluviolacustre – Sabana. De aquí la importancia de estudiar la biología, la ecología, la agronomía y la geografía vista desde el paisaje, ciencia que actualmente se conoce como ecología del paisaje (Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, 2008).
11 4.2.1. Ecología del paisaje
La ecología del paisaje reúne elementos de las ciencias naturales y sociales y puede definirse como el estudio de las interacciones entre los componentes espaciales y temporales de un paisaje y la fauna y flora que se encuentra en este (Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, 2008). La ecología del paisaje constituye entonces una visión holística que sintetiza las dinámicas complejas que existen entre los elementos bióticos y abióticos en una porción determinada de paisaje, considerando sus características estructurales y morfológicas en un momento determinado y/o su evolución a lo largo del tiempo, y a la vez su incidencia en la funcionalidad ecológica. (Vila-Subirós, Varga-Linde, Llausàs-Pascual, & Ribas-Palom, 2006).
El estudio del paisaje se concentra en tres características principales: estructura, funcionalidad y cambio. La estructura hace referencia a la conformación del paisaje, es decir, la disposición de elementos del paisaje y la relación entre ellos, teniendo en cuenta el tamaño, la forma, la cantidad, tipos y configuración de los componentes (IAvH, 2008). La funcionalidad se enmarca en el estudio de los intercambios de energía materiales, organismos, información, etc., entre los elementos del paisaje (Vila-Subirós et al., 2006). El cambio se refiere a todas las modificaciones a nivel estructural y funcional que puede sufrir un paisaje a través del tiempo, estas modificaciones se introducen por la propia dinámica ecológica y por la intervención antrópica. Es por ello que el ser humano puede llegar a ser el elemento más determinante en la configuración del paisaje y por tanto en su funcionalidad (Vila-Subirós et al., 2006).
Ahora bien, para comprender el grado de afectación del paisaje y la forma más adecuada de garantizar la conservación de su estructura y funcionalidad, debe tenerse en cuenta dos conceptos, la fragmentación y la conectividad.
4.2.2. Fragmentación de ecosistemas
Según el biogeógrafo Fernando Remolina en el Simposio Reserva Thomas Van der
Hammen: Bases científicas para su manejo y conservación (2016), la fragmentación es solo
uno de los procesos de transformación que puede sufrir un ecosistema, pues puede presentarse también la perforación, la disección, el encogimiento y la desaparición. La perforación se presenta cuando se abren pequeños orificios que interrumpen la continuidad del ecosistema; la disección cuando se segmenta un ecosistema y suele generarse con el establecimiento de vías; el encogimiento sucede cuando los fragmentos de hábitats comienzan a reducirse en tamaño; y, por último, la desaparición, es decir cuando solo quedan pocos relictos de hábitats que tienden a extinguirse.
La fragmentación de ecosistemas, por su parte, involucra una serie de cambios que afectan el patrón del hábitat en un paisaje y su dinamismo, a través del tiempo. Como consecuencia de la fragmentación se obtiene la destrucción total del hábitat en el paisaje, la reducción del
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hábitat y el incremento del aislamiento de los fragmentos de hábitat (IAvH, 2008). Estas consecuencias a su vez pueden llevar a la extinción de las especies, por cuanto se reduce su capacidad de desplazamiento, su expansión y cambian sus patrones de reproducción.
Esto quiere decir que los fragmentos funcionan como una unidad de hábitat inmerso en una matriz con dinámicas completamente diferentes que por lo general responden a paisajes antrópicos, ambientes hostiles para las poblaciones silvestres (IAvH, 2008).
4.2.3. Conectividad ecológica
La conectividad ecológica es el proceso opuesto a la fragmentación. A nivel de paisaje la conectividad es la condición de enlace que permite o impide el desplazamiento de especies entre los parches o fragmentos de hábitats (Vargas-Ulate, 2008). Es así como puede variar el grado de conectividad de un paisaje, presentándose alta conectividad cuando existe un flujo libre de especies de un parche a otro. La alta conectividad depende de las especies, de modo que puede beneficiarse a algunos organismos, mientras se ofrece baja conectividad para otros.
La conectividad cuenta con dos enfoques, uno estructural y otro funcional. El enfoque estructural es un concepto geográfico y por tanto hace referencia a la distribución espacial de los parches de hábitats, es decir, su objetivo es la unión física de los fragmentos (Vargas-Ulate, 2008).
Por su parte, el enfoque funcional se refiere al comportamiento de las especies frente a la estructura física del paisaje. Tiene en cuenta la capacidad de dispersión de las especies, la capacidad de reproducción, la amplitud ecológica y la resiliencia a hábitats alterados (Vargas-Ulate, 2008). El enfoque funcional responde a los procesos biológicos y ecológicos al interior de paisaje.
Evaluación de la conectividad
Para evaluar qué modelo de conectividad es el más adecuado en determinado lugar debe tenerse en cuenta los siguientes factores:
La visión de conservación con la que se esté trabajando. El objetivo a lograr puede contemplar desde el establecimiento de áreas protegidas, el desarrollo de estrategias de conservación a escala regional, hasta la conexión antropológica entre poblaciones humanas en aislamiento voluntario, permitiéndoles habitar y circular dentro de áreas naturales protegidas (IAvH, 2008).
El propósito de la conectividad o el por qué se quiere establecer una conexión ecológica. Generalmente la conectividad se plantea como estrategia para aumentar o sostener la biodiversidad, para apoyar los procesos estructurales del paisaje garantizando la unión de parches, e incluso para aumentar la resiliencia de los ecosistemas frente al cambio climático.
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Sin embargo, pueden encontrarse otros motivos que promuevan la conectividad (Remolina, F, 2016).
La selección de especies y sus características. Para ello debe reconocerse su necesidad de hábitat, la extensión de hábitat necesario para garantizar su población óptima y su capacidad de movilidad (Remolina, 2016).
La identificación de actores estratégicos de colaboración en la formulación y establecimiento del modelo de conexión (Remolina, 2016).
4.3. Marco histórico
Bogotá ha atravesado por cambios demográficos intensos y profundos desde su fundación, es así como de tener 325 mil habitantes en 1938 pasa a tener 2,85 millones de habitantes en 1973, un aumento de 900%, y para 1993 ya tenía 5,5 millones de habitantes. En pocas palabras, Bogotá pasa a recibir más de 5 millones de personas en un período de tiempo no mayor a 60 años, que se tradujo en un apresurado y poco planeado proceso de urbanización, siendo el principal causante del deterioro ambiental de la ciudad (Bravo & Zorro, s.f.).
Es precisamente por la continua desaparición de las zonas verdes de Bogotá para dar paso a una gran urbe que comienza a pensarse en la necesidad de conservar los ecosistemas para aportar a la sostenibilidad de la ciudad. En 1996, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca decide adelantar un estudio científico sobre las áreas prioritarias de conservación de la Sabana, siendo liderado por Thomas Van der Hammen (Bravo & Zorro, s.f.).
El resultado de este estudio introdujo el término “estructura ecológica principal”, que hace referencia al conjunto de ecosistemas claves que, al estar interconectados, garantizan la biodiversidad y la provisión de servicios ambientales a todos los habitantes de determinada región. El análisis también sugirió la delimitación de una reserva al norte de la ciudad como parte fundamental de la estructura ecológica principal de la Sabana de Bogotá, ya que permitiría interconectar ecosistemas como los cerros orientales, los humedales Guaymaral y Torca, los relictos de bosque Las Lechuzas y Las Mercedes, el cerro de La Conejera y el Río Bogotá. En otras palabras, delimitar todo un corredor ambiental que atravesara la ciudad, de oriente a occidente, para asegurar su sostenibilidad ambiental (Bravo & Zorro, s.f.).
La iniciativa, sin embargo, fue opacada con la elección de Enrique Peñalosa como alcalde de Bogotá en 1998, el cual propuso urbanizar la zona norte de la ciudad, lo que resultó en un conflicto entre el Distrito y la Corporación Regional, cuya solución involucró al Gobierno Nacional, que a través de un panel interdisciplinar a cargo del Centro de Estudios Sociales de la Universidad Nacional de Colombia, llegó a la conclusión de que la zona norte de la ciudad es de gran importancia ambiental y que por tanto había que frenar la expansión urbana y destinar varios sectores a la conservación (Bravo & Zorro, s.f.).
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Es así como se llega a la declaratoria de la Reserva Forestal Regional del Norte de Bogotá como “franja de conexión, restauración y protección”, mediante el Decreto 475 del 2000, pero no fue hasta 2006 que se ratificó su obligatoriedad y validez jurídica. La dilatación de este proceso por presiones externa llevó a que, en 2007, la sociedad civil sugiriera a la CAR la realización de un estudio académico en la zona, el cual abordó los temas relacionados con el uso del suelo, clima, agua, sedimentos, conectividad del sistema hídrico, flora, fauna y los componentes social, jurídico y económico. Así mismo, el estudio permitió relacionar la alta fertilidad de los suelos a los canales y terrazas que alguna vez fueron construidos por los indígenas, lo que le otorga el carácter de zona de potencial riqueza arqueológica. Este estudio académico sentó las bases para que la CAR declarara la Reserva Forestal Regional Productora del Norte de Bogotá D.C. Thomas Van Der Hammen (RVDH), mediante el Acuerdo 11 de 2011 (Bravo & Zorro, s.f.)
4.4. Marco espacial
La Reserva Thomas Van der Hammen cuenta con un área total de 1395,16 ha y se encuentra principalmente al noroccidente de la ciudad de Bogotá. La reserva se distribuye en dos polígonos: uno en la localidad de Suba y otro en la localidad de Usaquén.
El primer polígono cuenta con la mayor cantidad de áreas con valor ambiental en Bogotá conformando el principal conector ambiental actual en las áreas rurales de Suba con Usaquén: humedales de Torca y Guaymaral, cerro de Torca, cerro La Conejera, humedal La Conejera y la Zona de Manejo y Preservación del río Bogotá (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, 2014).
El segundo polígono está en la localidad de Usaquén, se trata de una pequeña área adyacente a la carrera Séptima, cercana al costado occidental de los Cerros Orientales, y se encuentra rodeada por otros costados por el área de expansión urbana del Norte (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, 2014).
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Figura 1. Ubicación de la Reserva Forestal Productora del Norte de Bogotá D.C. Thomas Van der Hammen.
(Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, 2014)
4.5. Diagnóstico biofísico y socioeconómico de la Reserva TVdH
A continuación, se realiza el diagnóstico socioeconómico y biofísico de la UPR Zona Norte, entendiéndola como el área generalizada en la que se llevan a cabo los procesos ecológicos y sociales que se evidencian en la reserva TVdH.
4.5.1. Aspectos socioeconómicos
La localidad de Suba cuenta con 12 UPZ en el área urbana y solo una UPR (Unidad de Planeamiento Rural), siendo esta última de especial importancia en el presente proyecto dado que en esta se encuentra la zona de reserva ambiental y agrícola, donde se concentra una gran riqueza biológica, paisajística y ambiental (Alcaldía Local de Suba, 2016).
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Figura 2. Clasificación del suelo en la localidad de Suba. En verde puede observarse el
área rural, en naranja el área de expansión urbana y en amarillo el área urbana
(Secretaría Distrital de Planeación de Bogotá, 2018).
El suelo rural de la localidad de Suba se localiza al noroccidente y limita con los municipios de Cota y Chía. Dentro de la UPR Zona Norte, que abarca parte de la localidad de Suba y Usaquén, fue incluida en la Reserva Forestal Regional Productora del Norte de Bogotá Thomas Van der Hammen, declarada por la CAR el 19 de julio de 2011 (Secretaría Distrital de Planeación de Bogotá, 2018). Este hecho justifica que se realice la caracterización específica en la zona rural.
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4.5.1.1. Población y condiciones de vida
La localidad de Suba, según las proyecciones de población de la Secretaría Distrital de Planeación para el año 2017 cuenta con 1.282.978 habitantes, que se ubica principalmente en el área urbana (Secretaría Distrital de Planeación de Bogotá, 2018).
La población rural en la localidad de Suba se clasifica dentro de cuatro grupos: campesina, habitante rural, habitante en condición de vulnerabilidad y habitante campestre. Y a su vez responden a otra clasificación según el uso del territorio: permanente y flotante, esta última hace referencia a la población que se traslada frecuentemente hacia el interior de la localidad como la comunidad educativa, empleados del sector agrícola y usuarios de los servicios dotacionales. La población flotante representa el 87,9% (21.284 habitantes) de la población total del área rural, frente al 12,1% (2.926 habitantes) de población permanente (Dirección de Ambiente y Ruralidad, 2015).
Dentro de la población permanente puede resaltarse dos grupos: habitantes con características urbanas y habitantes con características rurales, que son el reflejo del contraste de la capacidad económica de los habitantes de la localidad. La población con características urbanas se encuentra asentada en núcleos poblacionales tipo condominios, que estando dentro del área rural cuentan con características urbanas. Estos núcleos se localizan en Guaymaral, Corpas, Lomitas, Parcelación Subatá-Taguay, San Simón y Parcelación El Jardín (Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, 2008). Estas viviendas están clasificadas en estratos altos y son autosostenibles. Se encuentra ubicado cerca a dotacionales de gran tamaño como el Aeropuerto Guaymaral y colegios (Dirección de Ambiente y Ruralidad, 2015).
Por su parte, la población con características rurales se concentra en el asentamiento Chorrillos que no se ha desarrollado consolidadamente por lo que se identifican tres clases de vivienda rural que funcionan independientemente. Estas viviendas no cuentan con servicios de acueducto ni alcantarillado. En algunos de los sectores, la vivienda rural es el lugar de producción agrícola y comercial, y muchos de los habitantes se desempeñan en actividades agroforestales de la zona (Dirección de Ambiente y Ruralidad, 2015).
Los cambios de uso del suelo en la zona norte, introducidos por la expansión urbana, no han modificado permanentemente las actividades económicas de la zona. Así, la actividad ganadera es desarrollada por los grandes propietarios, mientras que los pequeños productores que son dueños o arrendatarios de pequeños predios se dedican principalmente a la producción agrícola (Dirección de Ambiente y Ruralidad, 2015).
4.5.1.2. Uso del suelo y actividades económicas
Dentro de la UPR Zona Norte se desarrollan actividades económicas del sector agrícola, pecuario y forestal. Sin embargo, también cuenta con un área sobresaliente en suelo de protección.
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En el sector agrícola se destaca la floricultura como el mayor generador de impacto económico y ambiental, ya que genera una gran ocupación laboral, principalmente femenina, y movilización migrante de otros municipios pertenecientes a la Sabana o provenientes de otras partes de Bogotá. En contraste, la floricultura tiene influencia en el surgimiento de asentamientos subnormales precarios, la presión sobre el recurso hídrico, el uso intensivo de plaguicidas y la contaminación del suelo (Dirección de Ambiente y Ruralidad, 2015).
La agricultura en esta zona, por su parte, es una opción productiva rural clara, estando constituida principalmente por el cultivo de papa, maíz, arveja y hortalizas. La horticultura se realiza en la zona de manera extensa, pero en condiciones de baja sostenibilidad y competitividad relacionadas con problemas de sanidad, deterioro ambiental y bajo uso de tecnologías apropiadas. Generalmente, la horticultura se lleva a cabo por pequeños productores en predios de poca extensión (0,5 a 5 ha), y aunque el 70% de esta UPR es de vocación agrícola se ha visto disminuida considerablemente por la expansión urbana. Los cultivos más representativos son cebolla, repollo, zanahoria, rábano, coliflor, brócoli, acelga y apio (Dirección de Ambiente y Ruralidad, 2015).
Los grandes propietarios, como se mencionó anteriormente, se dedican mayormente a la ganadería. El manejo de pastos para ganado bovino en forma intensiva y extensiva para la producción de leche representa el 45% de la UPR. De las 1.730 ha destinadas a esta actividad, 1.180 ha corresponden a ganadería intensiva y 500 a ganadería extensiva (Dirección de Ambiente y Ruralidad, 2015).
4.5.1.3. Organización social, ambiental e institucional en la UPR Zona Norte
En un primer paso por establecer un mapeo de actores sociales, se identifican las instituciones y grupos organizados que pueden ser relevantes en el desarrollo del proyecto. El mapeo social es fundamental en investigaciones participativas, ya que permite representar las relaciones sociales que se dan en determinado momento que aporta una nueva perspectiva de la realidad y retroalimenta las propuestas de actuación frente a un proyecto (Tapella, 2007).
En este primer paso de la metodología se identificaron los actores que pueden verse afectados o beneficiados con la propuesta de conectividad ecológica de la Zona Norte de la ciudad de Bogotá con la Reserva Forestal Thomas Van der Hammen como conector principal. Identificar cuáles son los actores, el papel que desempeñarían en el proyecto y su percepción sobre el mismo apoya el proceso de retroalimentación del modelo de conectividad.
Los primeros actores son aquellos que hacen uso o aprovechan los recursos naturales presentes en la zona de estudio, como los productores agropecuarios, los habitantes y las Juntas de Acción Comunal de los asentamientos de Guaymaral y Chorrillos, y los sectores que prestan servicios dotacionales.
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Actualmente, la actividad agropecuaria en la UPR Zona Norte tiene una significativa participación, especialmente en la vereda Guaymaral y un poco menos en el asentamiento Chorrillos (Dirección de Ambiente y Ruralidad, 2015). Este sector se compone de ganadería, agricultura de maíz y hortalizas y floricultura, como se mencionó anteriormente. Es importante la inclusión de grandes y pequeños productores para la construcción del perfil social de este proyecto, ya que la agricultura y ganadería se desarrollan en una extensa superficie de la reserva y en sus alrededores, por lo que la propuesta de un modelo de conservación en esta zona puede entenderse como una amenaza a sus actividades económicas, al tiempo que estas son las principales generadoras de presión sobre los ecosistemas y el paisaje.
En cuanto a los sectores que prestan servicios dotacionales, se ha observado un crecimiento rápido en las últimas décadas. Actualmente, la UPR cuenta con 22 centros educativos, 2 clubes grandes, entre estos el Arrayanes, más de 10 centros deportivos y canchas de futbol en todo el territorio, y un aeropuerto (de Guaymaral) administrado por la aeronáutica civil y la policía nacional (Dirección de Ambiente y Ruralidad, 2015).
Tener en cuenta también a los habitantes de los asentamientos de Chorrillos y Guaymaral nos permite conocer su realidad social y caracterizar los drásticos contrastes que se viven en esta zona, a partir de los cual aportar soluciones a los conflictos socioambientales de los que son víctimas, en el marco del proceso de conectividad ecológica.
Un segundo grupo de actores sociales están relacionados con los procesos de participación establecidos por la legislación que son los Consejos Locales de Planeación, los Consejos Ambientales Locales de Suba y Usaquén, y las Asojuntas. En estas localidades existe una fuerte articulación de organizaciones sociales, en pro de la participación en obras de interés general y que influyen en las condiciones de vida de la comunidad, con especial participación en proyectos que sustentan y gestionan los recursos naturales de esta zona (Dirección de Ambiente y Ruralidad, 2015).
Por último, el tercer grupo de actores sociales son las organizaciones sociales y ambientales de las dos localidades, de las cuales se destacan la Fundación Gaia Suna cuyo objetivo es la protección y recuperación de los cuerpos de agua como defensa de los ecosistemas, la diversidad biológica y la vida; el Colectivo Suba Nativa, grupo conformado por habitantes de los diferentes barrios de la localidad de Suba que tratan problemas socio ambientales presentes en los ecosistemas de la localidad, actualmente el colectivo trabaja en la defensa de la Reserva Forestal Thomas van der Hammen, mediante la educación ambiental y el fomento de la participación comunitaria; la Fundación Humedal Torca Guaymaral y La Conejera que velan por la protección, recuperación y conservación de los recursos naturales de los humedales Torca Guaymaral y La Conejera (Dirección de Ambiente y Ruralidad, 2015). Así mismo, ambas localidades cuentan con población indígena que, aunque no se encuentra establecida en su totalidad en la zona rural busca recuperar su territorio, por lo que es importante incluirla en el estudio como motor de cambio en las dinámicas sociales y
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ambientales del área de estudio. Para ello es importante establecer contacto con la Gerencia de Etnias del Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal (IDPAC) (Dirección de Ambiente y Ruralidad, 2015).
4.5.2. Aspectos biofísicos
En esta sección se realiza una descripción de los principales componentes biofísicos de la Reserva Thomas Van der Hammen, relacionados con el clima, los suelos y la vegetación.
4.5.2.1. Climatología
La RTVdH se encuentra en la Sabana de Bogotá, Borde Norte de la ciudad de Bogotá, por lo que su clima está influenciado por la franja Ecuatorial (a 2.550-2.560 msnm) y por la interacción de los sistemas de circulación general de la atmósfera como los alisios y la Zona de Confluencia Intertropical con la orografía regional, específicamente los Cerros Orientales, el Cerro de Majuy por el Occidente y el de La Conejera por el sur (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014). Para la caracterización del clima se toman los registros históricos de las estaciones climatológicas Torca y Guaymaral (Figura 3) y la estación Cota (Tabla 1). En la caracterización se han incluido la variabilidad climática y el cambio climático que se ha experimentado en esta zona.
Figura 3. Distribución espacial de las estaciones climáticas utilizadas en la caracterización del clima de la RTvdH.
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Tabla 1. Estaciones climatológicas tomadas de referencia para el estudio de la reserva.
Estación Tipo Código Corriente
Apto Guaymaral Climatológica principal 2120559 Río Bogotá
Torca Pluviométrica 2120077 Río Bogotá
(Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014)
Elementos del clima Radiación solar
La radiación solar promedio que incide en sobre la RTvdH se encuentra entre las 200-400 cal/cm2 (Figura 4) y se registra un promedio mensual 100-120 horas de brillo solar (Figura 5), aunque puede llegar a valores de 20 horas (mínimos mensuales). El período del año con mayor radiación solar es desde diciembre-enero-febrero (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).
Figura 4. Ciclo anual de radiación solar en la zona del Borde Norte según estación climatológica de Guaymaral.
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Figura 5. Ciclo anual de brillo solar en la zona del Borde Norte según estación climatológica de Guaymaral.
(Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014)
Temperatura
La temperatura media anual en la Sabana de Bogotá, Borde Norte, oscila entre 12,5ºC y 13,5ºC, siendo en promedio de 13ºC. En la Figura 6 se observa el comportamiento de la temperatura en un ciclo anual. Si bien en la zona se presenta una temperatura promedio relativamente constante durante todo el año, puede observarse que los meses con mayor temperatura son febrero, marzo, abril y mayo y los más fríos son octubre, noviembre y diciembre (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).
Figura 6. Ciclo anual de la temperatura del aire en la zona Borde Norte según la estación de Guaymaral.
(Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014)
Las temperaturas durante el día se encuentran entre los 2 a 4ºC entre las 3 y 5 de la mañana, siendo los valores mínimos, aunque pueden registrarse valores de 0ºC y en algunos casos de
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-3ºC, y en promedio puede alcanzar los 12ºC, aunque se han registrados valores de 25ºC (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).
Humedad relativa
Normalmente la humedad relativa oscila alrededor de 75%, aunque puede llegar al 100% en horas de la madrugada. Los valores máximos pueden llegar a 94% y los mínimos al 57% (ver figura 7). Se observa en la zona de estudio que los meses de mayor humedad relativa también son los más lluviosos (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).
Figura 7. Comportamiento de la humedad relativa anualmente en la zona Borde Norte. (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014)
Precipitación
El régimen de lluvias en el territorio de la zona de estudio es variable; presenta una distribución anual bimodal, con dos temporadas lluviosas y dos secas (ver figura 8). El primer periodo lluvioso comienza a mediados de marzo y se extiende hasta principios de junio; las lluvias en este periodo representan alrededor de un 30% de la precipitación total anual. El segundo período lluvioso se presenta a comienzos del mes de octubre y disminuye lentamente en el mes de diciembre; las lluvias corresponden al 40% del total anual. Los meses más lluviosos son abril y octubre; mientras que los meses con mayor déficit de precipitación corresponden a enero y agosto siendo en estos meses necesaria la aplicación de riego para algunos cultivos (hortalizas, flores). El período más seco se extiende de diciembre a febrero. El segundo, de menor precipitación pluvial, comprende los meses de julio y agosto (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).
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Durante el año se acumulan alrededor de 800 mm (Guaymaral) y 1.150 mm (Torca). Hacia el sur occidente la precipitación va disminuyendo (en Escuela de Ingeniería “Julio Garavito” se acumulan cerca de 600 mm/año) (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).
Figura 8. Distribución anual de la precipitación en la zona Borde Norte. (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014)
Vientos
Dada la presencia de montañas que rodean la Sabana, los vientos en esta zona permiten la circulación de aire caliente en el día y aire frío en la noche. Este fenómeno está determinado por los vientos alisios del sureste (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).
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En el área de estudio los vientos son variables en velocidad y dirección; se presentan poco fuertes en abril y mayo y más fuertes durante los meses de junio, julio, agosto y septiembre. Los vientos más frecuentes vienen del suroeste y predominan en los meses de octubre, noviembre y diciembre; en las otras épocas soplan vientos de mayor elevación, con dirección Este-Oeste y Norte-Sur. La velocidad del viento puede alcanzar un promedio de hasta 3,5 m/s que en agosto se intensifica (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).
Clasificación climática
Tomando como base el sistema de zonas de vida de Holdridge, las formaciones vegetales que existirían en la región, en estado de conservación y sin la presencia de asentamientos urbanos, sería el bosque alto andino cruzado por vegetación riparia en la línea de las quebradas, corrientes menores y del río Bogotá. En la actualidad aún pueden encontrarse restos de estos ecosistemas (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014). Según el sistema de clasificación de Holdridge, que, aunque no es propiamente climático, se fundamenta en parámetros de clima, el área de estudio corresponde a la zona de vida de bosque seco Montano Bajo (bs-MB) (ver figura 9), provincia de humedad subhúmeda, caracterizada por una temperatura 12–18 ºC, una precipitación promedia anual entre 500 y 1.000 mm (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).
Figura 9. Zonificación climática del área de estudio y las áreas aledañas. (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014)
26 4.5.2.2. Recurso hídrico
A continuación, se realiza una breve descripción del recurso hídrico dada su importancia ecosistémica para, entre otras cosas, el albergue de la diversidad biológica y la regulación del microclima y de los caudales hídricos.
Hidrografía
La zona de estudio incluye dos áreas de drenaje que corresponden al humedal de Torca-Guaymaral en el nororiente (Cuenca Torca) y el humedal de La Conejera (subcuenca del mismo nombre) en el noroccidente; ambos drenajes tributan al río Bogotá (Figura 10). El sistema hídrico en la zona cuenta con un conjunto de drenajes que fluyen de manera perpendicular al río Bogotá (CAR y Planeación Estratégica LTDA, 2006).
El área de drenaje Torca-Guaymaral se encuentra entre las localidades de Suba y Usaquén y fue fraccionado por la construcción de la Autopista Norte en 1952; la fracción más grande, ubicada al occidente, se denominada Guaymaral, mientras que la ubicada en el fragmento oriental recibe el nombre de Torca (CAR y Planeación Estratégica LTDA, 2006).
El humedal de Torca es alimentado por tres quebradas provenientes de los Cerros Orientales: las quebradas Patiño, San Juan y Aguas Calientes, además del canal Torca. En cuanto al humedal Guaymaral, es alimentado por el humedal Torca mediante el box coulvert que atraviesa la Autopista Norte y la quebrada del Guaco. Ahora bien, en cuanto a calidad, estas quebradas y canales que alimentan el complejo reciben aguas lluvias y negras de conexiones erradas del área cercana al complejo hídrico (CAR y Planeación Estratégica LTDA, 2006).
Figura 10. Cuencas hidrográficas del área de estudio. (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014)
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El área de drenaje humedal La Conejera se alimenta de la quebrada La Salitrosa que nace en el cerro de La Conejera, de la red de aguas lluvia que se han conectado al humedal y el agua subterránea aportada por las áreas de recarga circundantes. Esta área de drenaje ha sido dividida durante los cambios de uso del suelo y los rellenos que aún se presentan lo que ha reducido el aporte hídrico del área, ha disminuido la calidad del agua que ingresa al humedal y ha desecado al mismo (CAR y Planeación Estratégica LTDA, 2006).
La cuenca del humedal presenta amplias franjas con cobertura vegetal arbórea o arbustiva densa, de composición variada, como resultado de la intervención de la EAAB ESP mediante un proyecto de saneamiento básico con actividades para la separación de aguas lluvias de las negras, de la fuente principal del humedal, lo que ha permitido la conservación de la biodiversidad (CAR y Planeación Estratégica LTDA, 2006).
Ahora bien, la composición del sistema hídrico de la reserva muestra que la cantidad de humedales naturales equivale al 10% del total del área y corresponde al 41% del área que ocupan los ecosistemas de humedal de la reserva (114.384,84 m2). Con respecto al total de
cuerpos de agua artificial y los vallados, ambos se encuentran en la misma cantidad, no obstante, los primeros tienen un área menor debido a que son pequeñas estructuras de reservorio de agua para los cultivos de flores de la zona (CAR y Planeación Estratégica LTDA, 2006).
Esta composición del sistema hídrico en la reserva permite establecer 3 sectores: el sector sur que incluye humedales naturales y cuerpos de agua artificiales utilizados por los cultivos de flores, el sector central donde destaca un conjunto de vallados asociados a otros cultivos y el sector norte en el que se destaca el humedal Guaymaral y Torca, con todo el sistema asociado a estos (CAR y Planeación Estratégica LTDA, 2006).
Conectividad hídrica
En la reserva Thomas Van der Hammen existen tres ejes principales de conectividad hídrica superficial (Figura 11). El primero es el canal Torca-Guaymaral, que, con una longitud aproximada de 11 Km, es en donde se desembocan importantes quebradas provenientes de los Cerros Orientales como las quebradas Torca, La Floresta y Patiño, además de algunos vallados (Secretaria Distrital de Planeación, 2018).
El segundo eje está relacionado con los vallados paralelos a la vía Suba-Cota (con una longitud aproximada de 4 Km) que del pie de monte del cerro La Conejera llegan hasta las márgenes del río Bogotá. Este sistema de vallados transporta las aguas provenientes de diferentes cultivos del sector. En el tercer eje se encuentra la quebrada La Salitrosa, cuyo recorrido desde que nace en la parte sur del cerro La Conejera y desemboca en el río Bogotá es de 4,3 Km. La Salitrosa es la receptora de vallado paralelo a la vía CORPAS y de los cauces menores de la hacienda las Mercedes (Secretaria Distrital de Planeación, 2018).
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Ahora bien, aunque existe un grana sistema superficial que permite la conexión hídrica de la reserva, también se presentan embalses (naturales y artificiales) sin conexión superficial con los demás elementos del sistema hídrico. Algunos de estos embalses son la fuente de agua para las actividades agrícolas y pecuarias al interior de la reserva (Secretaria Distrital de Planeación, 2018).
Figura 11. Sistema hídrico de la reserva Thomas Van der Hammen. (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014)
4.5.2.3. Geología y geomorfología
Específicamente dentro del área de estudio afloran únicamente las Formaciones Plaeners, Labor-Tierna, Sabana y la Formación Chía. En la Figura 12 se observa el perfil estratigráfico del Cretácico superior en la Sabana de Bogotá (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).
Formación Plaeners
La formación Plaeners tiene similitudes con la formación Arenisca Dura y Arenisca de Labor, alcana un espesor de 73 m y está constituida por arcillolitas, liditas, limolitas y areniscas finas, en menor proporción. Esta constitución le otorga una morfología suave y
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profunda, que contrasta con las unidades geológicas que la rodean, de pendientes abruptas (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).
Formación Arenisca Labor-Tierna
Esta formación está constituida por la formación Arenisca Labor con un espesor de 177 m, en los que se presentan intercalaciones de capas muy gruesas de areniscas y capas muy delgadas de arcillolitas, y la formación Arenisca Tierna que, a diferencia de la formación Arenisca Labor, presenta capas de areniscas aún más gruesas y un espesor de 49 m. Ambas formaciones están separadas por lodolitas y arcillolitas, pero dadas las similitudes litológicas y morfológicas se agrupan en una sola unidad. Geomorfológicamente, se caracteriza por colinas onduladas e irregulares, que dadas las intercalaciones entre arcillolitas y areniscas es más susceptible a cambios de geoformas (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).
Formación Sabana
Está constituida por afloraciones de depósitos lacustres en la zona plana, caracterizados por arcillas, o arcillas orgánicas, arenosas y turba-lignita hacia los bordes de la formación. Puede llegar a tener un espesor de 320 m y en los dos metros superiores los suelos presentan cenizas volcánicas. La formación Sabana está asociada geomorfológicamente a zonas de planicie de las márgenes de la cuenca, contrastadas con morfologías onduladas y suaves (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).
Formación Chía
Se caracteriza por los sedimentos fluviales de grano fino que afloran cerca a los principales ríos. Puede llegar hasta un espesor de 5 m y está constituida por arcillas, que pueden contener limos y arcillas orgánicas en terrenos fangosos. Geomorfológicamente, esta formación es similar a la formación Sabana, ya que las dos son generadas por sedimentación de origen fluviolacustre y se relacionan a zonas de planicie, sin embargo, la formación Chía se presenta con mayor frecuencia en las llanuras de inundación de los ríos (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).
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Figura 12. Secciones estratigráficas generalizadas del Cretácico superior en la Sabana de Bogotá.
(Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014)
La geomorfología de esta región está definida por la evolución de la cordillera Oriental, que ha provocado el plegamiento de capas sedimentarias. Así, la Sabana está rodeada por escarpes rocosos y su parte central está conformada por una planicie de sedimentos fluvio lacustres, con algunos cerros y colinas. Además de los paisajes tipo fluvio lacustre, también se presentan paisajes de lomerío y piedemonte, planicie aluvial y lacustre relacionados con el río Bogotá (ver Figura 13) (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).
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Figura 13. Clasificación geomorfológica de la reserva Thomas Van der Hammen. (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014)
4.5.2.4. Recurso biológico
El recurso biológico de la reserva TVdH es de una gran riqueza y diversidad, dado que hace parte del complejo de humedales del Altiplano Cundiboyacense, y por su cercanía específica con los humedales de Torca – Guaymaral y La Conejera y el río Bogotá (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).
Vegetación
A continuación, se relaciona la vegetación asociada a los ecosistemas de humedal. Las macrophytas acuáticas son comunidades de plantas que se desarrollan en lugares anegados, húmedos y/o susceptibles a inundaciones periódicas y permanentes. Dado el gradiente hídrico asociado a estas plantas (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014), pueden clasificarse en:
Vegetación flotante: Lenteja de agua (Lemna minor, L. gibba), Helecho acuático (Azolla fillioculoides), Buchón pequeño (Limnobium laevigatun) y Jacinto de agua (Eichornia crassipes) (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).
Vegetación emergente: Sombrillita de agua (Hydrocotile ranunculoides), Botoncillo (Bidens laveis) y Clavito de agua (Ludwigia peploides) (Corporación Autónoma Regional de
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Vegetación de ribera: Hierba de sapo (Polygonum Hidropyperoides), Lengua de vaca
(Rumex conglomeratus), Cortadera (Carex riparia), Juncales (Junco - Schoenoplectus
californicus), Totorales (Enea - Typha latifolia) y pasto kikuyo (Pennisetum clandestinum)
(Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).
Fauna Anfibios
Dada la predominancia del clima seco y los cambios abruptos de temperatura en el área de estudio, la presencia de anfibios es reducida y/o ausente. En este complejo de humedales se pueden encontrar la rana verde (Dendrosophus Labialis), la ranita (Phyllobates
subpuntactus) y el sapito (Colostethus subpunctatus), que normalmente habitan en varios
hábitats de la Sabana como quebradas, acequias y potreros anegados (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).
Tabla 2. Anfibios presentes en los humedales de la Sabana de Bogotá.
(Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014)
Reptiles
La presencia de reptiles es escasa en la Sabana por la altitud superior a 2.500 msnm y las temperaturas bajas, y más aún en las regiones con pocos fragmentos de bosque altoandino o lugares de refugio. Esta condición se soporta con el inventario de herpetofauna realizado, en el que solo se reportaron seis especies de reptiles (ver Tabla 3) como la serpiente huertera
Liophis epinepheles bimaculatus y la culebra sabanera Atractus crassicaudatus (Corporación
Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).
Tabla 3. Reptiles presentes en los humedales de la Sabana de Bogotá.
33 Aves
La Sabana de Bogotá, cuyos humedales conforman un sistema propio y aislado, ha convertido a este sitio, como indica Fjeldsa, en el más importante centro de evolución de las aves acuáticas de altura en esta región del continente y que posea una gran cantidad de especies nativas. Por ello, y como se registra en la tabla 4, es común hallar una gran diversidad de especies (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).
Tabla 4. Aves presentes en los humedales de la Sabana de Bogotá.
(Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014)
Mamíferos
Aunque se encuentran registros de mamíferos en todos los humedales de la Sabana, la mayoría pertenece a los registros encontrados en las zonas periféricas a los humedales. Muchos de ellos rondan esas áreas para conseguir alimento, beber agua, bañarse o refugiarse. Y pese a que no hay un inventario de mamíferos para el territorio CAR, es posible elaborar un listado en base a unos registros históricos y análisis del territorio (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).
Dentro del territorio de la reserva, se ha detectado un patrón de distribución de 10 especies de mamíferos nativos, aunque seis de estos sólo circulan en las zonas de los Cerros Orientales: murciélago Verpertillionidae, el guache, el ratón silvestre T. niveipes, la ardilla, la boruga y el conejo. Las otras cuatro especies, sí circulan por el área de reserva y son: la fara, un murciélago insectívoro (posiblemente Molossidae), la comadreja y el curí (Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, 2014).