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Adrián Correnti. 3 Domingo de Epifanía - Ciclo C 22, 23, y 24

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Adrián Correnti. 3° Domingo de Epifanía - Ciclo C 22, 23, y 24 -01-2016.

“El Señor me ungió para evangelizar a los pobres” (Lc. 4:18)

Sal. 19:7-14; Neh. 8:1-10; 1 Co. 12:12-31a; Lc. 4:16-30

San Ignacio, Hohenau, Cap. Miranda, Jesús, Encarnación. Introducción

Después que Jesús fue bautizado por Juan en el río Jordán, y luego de soportar la tentación durante 40 días en el desierto por parte del diablo, nuestro Señor se comienza su ministerio público. “Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” (Mt. 4:23).

Un día se esos, “vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer” (Lc. 4:16). Y leyó: “El Señor me ungió para evangelizar a los pobres” (Lc. 4:18).

1. El Señor me ungió

“El Señor me ungió”. Ungir significa derramar un líquido. En el Antiguo Testamento, el acto de ungir se hacía en la ceremonia de elección de un rey, y se lo hacía con un cuerno de carnero como recipiente, que contenía aceite. Este aceite era derramado sobre la cabeza del nuevo rey. Por ejemplo, así lo hizo el profeta Samuel con el joven David (1 Sa. 16). Este acto de ungir a aquel que Dios designaba como rey, también tuvo lugar con Jesús en el río Jordán, por parte de Juan el Bautista. No fue hecho con aceite, sino con agua. El Bautismo de Jesús, por lo tanto, señala que Jesús es el Rey escogido, del linaje real de David. Señala también que Jesús posee el Espíritu Santo sin medida, y que él es el Hijo de Dios, el Mesías, o Cristo, que significa, el “Ungido”. El nombre Jesús quiere decir “Salvador”. Por lo tanto, si unimos la palabra Jesús con el término Cristo, obtenemos una palabra nueva, “Jesucristo”, que quiere decir “Salvador Ungido”, “Salvador Escogido”. En otras palabras, que Jesús es nuestro Salvador y Rey, el Elegido de Dios que vino a derrotar al diablo, a la muerte y al pecado en nuestro lugar.

Ese día sábado en la sinagoga Jesús fue como de costumbre. Era costumbre de Jesús participar regularmente en el servicio divino, en el culto semanal en la sinagoga, que era el lugar de reunión de adoración en cada pueblo y ciudad en Israel. Aquí vemos el gran amor de Jesús por los pecadores. Él va a la sinagoga, no sólo por costumbre, sino para cumplir la ley en nuestro lugar. Dice el Tercer Mandamiento: “Santifica el día de reposo”. ¿Qué significa esto? “Debemos temer y amar a Dios y por lo tanto no tener en poco la predicación y su Palabra; mas debemos tenerla por santa, y oírla y aprenderla de buena gana” (Catecismo Menor de Lutero).

Y dice que se levantó a leer, que se le dio el rollo del profeta Isaías para hacer la lectura. Es como nosotros hoy en día: tenemos lecturas seleccionadas de las Escrituras para cada fin de semana. Esa serie de lecturas seleccionadas se llama “Leccionario”. Así también era en el tiempo de Jesús. La única diferencia es que no existían libros, sino rollos de papiro o de pergamino donde estaban escritos los libros de la Biblia. Cada rollo era un libro. Y había que desenrollar el rollo hasta encontrar la lectura bíblica. La lectura de ese día, la cual leyó Jesús, era de Isaías 61:1-2, que justamente habla del futuro Mesías, del Cristo, que iba a venir a salvar a Israel. Jesús lee ese pasaje de la Escritura. Y cuando termina de hacerlo, dice: “Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de [en los oídos de] vosotros. Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?” (Lc. 4:21-22).

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2. Me ungió para evangelizar

Jesús les acababa de leer el pasaje de Isaías que decía: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas [evangelizar] a los pobres” (Lc. 4:18). Jesús fue ungido en el río Jordán con el Espíritu Santo sin medida, por parte del mismo Padre celestial a través de Juan el Bautista. Aquí Jesús fue ordenado e instalado como el Rey, Salvador y el Pastor de Israel. Jesús ya era el Hijo de Dios antes de este evento, pero hasta entonces se le conocía como el “hijo de José”, el carpintero de Nazaret. Al ser ungido en el río Jordán, Jesús fue ordenado e instalado como pastor. Pero ahora comenzaba una nueva etapa en su vida: la de ser Pastor, en su triple oficio de Sumo Sacerdote, Profeta y Rey. Hoy día en la iglesia conservamos ese orden también: nadie puede en la iglesia cristiana predicar el evangelio, o administrar los sacramentos, si antes no recibe una carta de llamado, y si acepta, entonces es ordenado e instalado como el legítimo pastor de dicha parroquia. Así es el orden divino que la iglesia debe observar, a fin de que no se metan lobos rapaces que intenten usar la iglesia de Cristo apenas como una fuente de dinero, como un negocio, tal como vemos que lamentablemente sucede a nuestro alrededor. Iglesias y cristianos que sufren, y que finalmente se terminan alejándose de la iglesia, porque la ven solamente como una fuente de dinero, en vez de ser el lugar donde el pecador puede buscar alivio y perdón, es decir, donde puede hallar un fiel pastor que le predica la sana doctrina, le aplica el agua salvadora del Bautismo, que le alimenta con el pan de vida de la Santa Cena, que le absuelve de sus pecados, y que es capaz de guiarle con la Palabra divina. Como dice el Salmo 19:7: La Palabra del Señor es perfecta, que convierte el alma; el testimonio del Señor es fiel, que hace sabio al sencillo”. “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas [evangelizar] a los pobres” (Lc. 4:18). Buenas Nuevas, Buenas Noticias, esto significa el término griego “Evangelio”. Jesús fue ordenado e instalado como el legítimo Pastor de Israel para una cosa específica: predicar el Evangelio. Para eso también tienen ustedes un pastor: para que les predique el evangelio de Cristo, y en términos generales, la Palabra de Dios. También para que les sirva los sacramentos, que son el Evangelio en unión con ciertos elementos visibles: agua, pan y vino. Dios lo quiere así, porque su gracia es multiforme, y él quiere que llegue de diversas maneras. Porque “la fe es por el oír” (Ro. 10:17), y por esta fe el justo vivirá” (Ro. 1:17). Pero Dios envía a su iglesia como un regalo y don, junto con el Evangelio, a aquel que les predicará el evangelio. Y este es su pastor, quien les habla domingo tras domingo. Él es un regalo de Dios especial para la Parroquia, y para cada congregación. Porque “¿cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” (Ro. 10:14).

Dios mismo me ungió en el santo Bautismo con su gracia, perdón y vida, y así fui hecho un hijo de Dios. Pero predicar el evangelio requiere ser llamado por Dios mismo a través de su Iglesia aquí en la tierra. Por eso, cada cristiano particular ha de predicar el evangelio de Cristo en su casa a sus hijos, a sus empleados en el trabajo, a sus vecinos. Pero ser pastor es una cosa diferente: requiere ser uno llamado, ordenado e instalado por la Iglesia. Sin ese llamado, y sin la aceptación del mismo, no soy un pastor, y no puedo ser un pastor legítimo. Por eso es tanto consuelo para mí que ustedes me hayan llamado para ser su pastor en nombre y representación de Cristo. Me da seguridad en mi trabajo, de que no usurpé un lugar que no me corresponde, sino que de Dios mismo quiere que sea yo el que les predique y les de los sacramentos. Porque así Dios lo quiere para su iglesia, para que todo se haga con orden, respetando a la autoridad establecida, y también como remedio que evite el cisma o la división interna de la iglesia.

La Reforma Luterana del siglo XVI, no se trató de un monje rebelde dividiendo la Iglesia de Cristo en muchas partes. Al contrario, fue Dios mismo actuando a través de

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su instrumento humano, Martín Lutero, para restaurar el evangelio de Cristo a su lugar central. De esa historia nosotros somos participantes, herederos y mensajeros. Cuando Jesús hoy nos habla y nos dice, que tanto yo como su pastor, como ustedes como congregación, estamos acá “para dar buenas nuevas [evangelizar] a los pobres” (Lc. 4:18), quiere decir que la misión principal nuestra es esa: evangelizar, entregar el puro evangelio a las personas, sin cambios, sin agregados, sin adulterar la Palabra de Dios. Para eso existimos como Iglesia Luterana, ni más ni menos. El peligro que tenemos hoy día, es de ser tildados de fanáticos. Porque la corriente actual se mueve en otra dirección, que llamamos el “falso ecumenismo”. Este es un peligro tremendo para la Iglesia toda. El “falso ecumenismo” presenta a Cristo como una alternativa más, un camino más hacia Dios. Pero Jesús nos dice “Yo soy el Camino, la Verdad, y la Vida, nadie viene al Padre, sino por mí”. Adulterar el evangelio, llegar a no ser fieles al evangelio, es el riesgo más grande que tenemos actualmente como Iglesia Luterana confesional. Porque a diferencia de otras época, es un líder religioso mundial quien promociona el falso ecumenismo, y se trata de papa de Roma. Él sigue siendo nuestro enemigo mortal, la encarnación más patente del Anticristo.

Por eso, queridos hermanos, déjeme que les describa nuestra gran fortaleza, nuestra gran riqueza: el evangelio de Cristo. “El término evangelio es una voz griega, que en alemán significa: Buen mensaje, buena nueva, buen anuncio, buena noticia, de la cual se canta, habla y alegra. […] Esta proclamación y buena nueva, esta noticia evangélica y divina también se llama nuevo testamento, porque, así como en un testamento un moribundo dispone de sus bienes y ordena distribuirlos entre sus herederos, así Cristo, antes de su muerte, ordenó y dispuso que este evangelio fuese proclamado en todo el mundo después de su muerte. […] Evangelio no es otra cosa que una predicación acerca de Cristo, Hijo de Dios y de David, verdadero Dios y verdadero hombre, el cual mediante su muerte y resurrección, ha vencido el pecado, la muerte y el infierno para todos los que creen en él. Puede, pues, proclamar el evangelio de modo breve o amplio, se lo puede describir con brevedad o con mayor amplitud. […] Guárdate, pues, de no hacer de Cristo un Moisés, ni del evangelio un libro de leyes o libro de instrucción. […] Porque el evangelio realmente no exige nuestras obras para hacernos justos y salvos, pues en realidad condena esas obras. El evangelio requiere fe en Cristo, […] No urge, sino que invita amablemente, diciendo: ‘Bienaventurados son los pobres”1 en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos’ (Mt. 5:3).

3. Para evangelizar a los pobres

“Me ha ungido para dar buenas nuevas [evangelizar] a los pobres” (Lc. 4:18). El “pobre” del que se habla aquí es en un sentido espiritual. Ser un “pobre” espiritual, significa que dicha persona se arrepiente, porque la Ley con sus mandamientos le acusa de pecado, y significa también que este cristiano o cristiana reconoce su pecado y busca diariamente al Evangelio de Cristo crucificado como el refugio del pecador, como el lugar del perdón. “Arrepentirse no es otra cosa que reconocer sinceramente los pecados, sentir hondo pesar por causa de ello y desistir de ellos. Este conocimiento procede de la ley, pero no es suficiente para producir la conversión que salva delante de Dios si no se le añade la fe en Cristo, cuyos méritos son ofrecidos por el evangelio a los pecadores penitentes que están aterrorizados por la predicación de la ley. Pues el evangelio promulga el perdón de los pecados, no al corazón que se halla en la seguridad carnal, sino al perturbado y penitente (Lc. 4:18). Y para que el arrepentimiento o los terrores de la ley no se conviertan en

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desesperación, es menester añadir la predicación del evangelio a fin que esta obre arrepentimiento para salvación (2 Co. 7:10).”2

Esa es la necesidad que todos nosotros tenemos, tanto el pastor como la congregación: la necesidad diaria del arrepentimiento y del perdón. Si no estamos aquí como bautizados que vivimos el arrepentimiento y el perdón diario, entonces, ¿Qué estamos buscando? ¿Qué estamos haciendo en esta iglesia todavía? Porque la Iglesia Luterana comenzó con Martín Lutero clavando las 95 Tesis llamado a la Iglesia al arrepentimiento. Aquel 31 de octubre de 1517, Lutero clavó con papel con 95 Tesis condenando la práctica de las indulgencias papales como una mentira diabólica. Nosotros como herederos y continuadores de esa historia, que es nuestra propia historia. La Iglesia Luterana precisa de continuo arrepentimiento en este año 2016 también. Tenemos la oportunidad de cambiar y mejorar. Tenemos la ayuda de Dios a nuestro lado. Él nos ha dado su Espíritu Santo para eso, que nos concede la gracia especial de la fe salvadora. Que no nos pase como los habitantes de Nazaret, que se enojaron con Jesús, porque este les recordó que el evangelio fue dado a la viuda pobre en tiempos de Elías, y a Naamán el sirio en tiempos del profeta Eliseo. Pero le fue quitado al rebelde Israel y Judá, porque no seguían en el camino de Dios. Seamos mansos y humildes delante del Señor. Seamos fieles su evangelio, como lo fue Lutero, a pesar de los ataques del Papa. Que no nos pase que, por falta de arrepentimiento, terminemos despreciando a Cristo y su evangelio, para ir en pos de las sectas, con mensajes motivadores, pero no salvadores; agradables al pensamiento humano, pero no según el pensamiento de Dios en su Palabra. Que todos juntos podamos decir en este día al Señor: “¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos. 13 Preserva también a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí; entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. 14 Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh SEÑOR, Roca mía, y Redentor mío. Amén.

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Psa 19:7 La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.

Psa 19:8 Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.

Psa 19:9 El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos.

Psa 19:10 Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal.

Psa 19:11 Tu siervo es además amonestado con ellos; En guardarlos hay grande galardón.

Psa 19:12 ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos.

Psa 19:13 Preserva también a tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí;

Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.

Psa 19:14 Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti,

Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.

Neh 8:1 y se juntó todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que está delante de

la puerta de las Aguas, y dijeron a Esdras el escriba que trajese el libro de la ley de Moisés, la cual Jehová había dado a Israel.

Neh 8:2 Y el sacerdote Esdras trajo la ley delante de la congregación, así de hombres como de mujeres y de todos los que podían entender, el primer día del mes séptimo. Neh 8:3 Y leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el mediodía, en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podían entender; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley.

Neh 8:4 Y el escriba Esdras estaba sobre un púlpito de madera que habían hecho para ello, y junto a él estaban Matatías, Sema, Anías, Urías, Hilcías y Maasías a su mano derecha; y a su mano izquierda, Pedaías, Misael, Malquías, Hasum, Hasbadana, Zacarías y Mesulam.

Neh 8:5 Abrió, pues, Esdras el libro a ojos de todo el pueblo, porque estaba más alto que todo el pueblo; y cuando lo abrió, todo el pueblo estuvo atento.

Neh 8:6 Bendijo entonces Esdras a Jehová, Dios grande. Y todo el pueblo respondió: ¡Amén! ¡Amén! alzando sus manos; y se humillaron y adoraron a Jehová inclinados a tierra.

Neh 8:7 Y los levitas Jesúa, Bani, Serebías, Jamín, Acub, Sabetai, Hodías, Maasías, Kelita, Azarías, Jozabed, Hanán y Pelaía, hacían entender al pueblo la ley; y el pueblo estaba atento en su lugar.

Neh 8:8 Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura.

Neh 8:9 Y Nehemías el gobernador, y el sacerdote Esdras, escriba, y los levitas que hacían entender al pueblo, dijeron a todo el pueblo: Día santo es a Jehová nuestro Dios; no os entristezcáis, ni lloréis; porque todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la ley.

Neh 8:10 Luego les dijo: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque día santo es a nuestro Señor; no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza.

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1Co 12:12 Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. 1Co 12:13 Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean

judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.

1Co 12:14 Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.

1Co 12:15 Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?

1Co 12:16 Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?

1Co 12:17 Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?

1Co 12:18 Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.

1Co 12:19 Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? 1Co 12:20 Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo.

1Co 12:21 Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.

1Co 12:22 Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios;

1Co 12:23 y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro.

1Co 12:24 Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba,

1Co 12:25 para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.

1Co 12:26 De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.

1Co 12:27 Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.

1Co 12:28 Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.

1Co 12:29 ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros?

1Co 12:30 ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos?

1Co 12:31 Procurad, pues, los dones mejores. Lucas 4:16-30:

16 Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. 17 Y se le dio el libro [rollo] del profeta Isaías; y habiendo abierto [desenrollando] el libro, halló el lugar donde estaba escrito:

Mat 4:23 Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

18 El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido

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para dar buenas nuevas [evangelizar] a los pobres;

Mat 5:3 "Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

me ha enviado (a sanar a los

quebrantados de corazón); a pregonar [proclamar]

Isa 61:1-2

“El espíritu de Jehová, el Señor, está sobre mí, porque me ha ungido Jehová. Me ha enviado a predicar buenas noticias a los pobres, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos y a los prisioneros apertura de la cárcel; 2 a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová.”

libertad a los cautivos, y vista a los ciegos;

a poner [para enviar] en libertad a los oprimidos;

19 a predicar el año agradable del Señor.

20 Y enrollando el libro [rollo], lo dio [devolvió] al ministro [asistente], y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. 21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de [en los oídos de] vosotros. 22 Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?

Lc. 3:21 Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado y, mientras oraba, el cielo se abrió 22 y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma; y vino una voz del cielo que decía: "Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia". 23 Jesús, al comenzar su ministerio, era como de treinta años, hijo, según se creía, de José hijo de Elí.

Hch. 10:36 Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; este es Señor de todos. 37 Vosotros sabéis lo que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que predicó Juan: 38 cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y

con poder a Jesús de Nazaret, y cómo este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Ef 4:29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

23 El les dijo: Sin duda me diréis este refrán [parábola, proverbio]: Médico, cúrate a ti mismo; de (tantas) [las] cosas que hemos oído que se han hecho en Capernaum, haz también aquí en tu tierra. 24 Y añadió: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto [bienvenido] en su propia tierra. 25 Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra; 26 pero a ninguna de ellas fue

Mat 13:53 Aconteció que cuando terminó Jesús estas parábolas, se fue de allí. 54 Vino a su tierra y les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban y decían: --¿De dónde saca este esta sabiduría y estos milagros? 55 ¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? 56 ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, saca este todas estas cosas? 57 Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: --No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa.

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enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón. 27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del

profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue

limpiado, sino Naamán el sirio.

58 Y no hizo allí muchos milagros debido a la incredulidad de ellos.

28 Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira; 29 y levantándose, le echaron [expulsaron] fuera de la ciudad, y le llevaron [condujeron] hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos, para despeñarle [lanzarlo abajo]. 30 Mas él pasó por en medio de ellos, y se fue [iba andando].

Jn 8:58 Jesús les dijo: --De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuera, Yo Soy. 59 Tomaron entonces piedras para

arrojárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo y, atravesando por en medio de ellos, se fue.

1. Lectura de la Sagrada Escritura.

2. Lectura de la Sagrada Escritura en el idioma original.

3. Lectura de los pasajes paralelos (relacionados) a nuestro texto.

4. Interpretación: Tipología, Ley y Evangelio. Es el análisis (diagnóstico) que hace el texto o la historia bíblica de nuestra propia historia. “Interpretación correcta de la Escritura se convierte así en interpretación correcta de nuestra vida”. Dios nos habla, nos interpela “en, con, y bajo” la Sagrada Escritura. Resumir el mensaje a una sola frase, de no más de 10 palabras. Esta frase se convierte así en el título y mensaje principal del sermón. Detectar las palabras clave; estas ofrecen pistas sobre el “diseño” de la predicación y sobre el contenido principal del sermón. Ver cuál sería el versículo clave.

5. Sermón a predicar: opción 1 “sermón expositivo” (narrativo), opción 2 “sermón temático”. Que sea el texto sagrado quien dirija el “diseño” o la estructura de la predicación. Aquí es importante analizar el contexto histórico, comentarios bíblicos, Biblias de estudio, Padre de la Iglesia, para ver cómo nuestro texto fue predicado también en otras épocas, y ver así nuestra realidad a la luz de la realidad general del cristianismo en tiempo y espacio.

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