ARTÍCULOS DE REVISION
EL TRAUMA PEDIÁTRICO. UNA ENFERMEDAD Dr. Paul Astudillo Neira
Jefe de Servicio de Cirugía Pediátrica. Hospital Metropolitano. Coordinador de Comité de Trauma.
Federación Ecuatoriana de Pediatría.
INTRODUCCIÓN
Los traumatismo en la actualidad, constituyen la primera causa de muerte prematura en la población menor a 25 años. Según datos de la OMS más de 15 mil personas fallecen al día por lesiones producto de un traumatismo. Esta misma fuente reporta que cada año 5.8 millones de personas mueren por esta causa, 32%
más que la suma de muertes por Malaria, Tb y VIH/
Sida. ( Tomado de WHO.”Traumatismos y violencia.
Datos” NLM:WHO 700:1-20,2010.) Los traumatismos ocupan el primer lugar como causa de muerte entre los 1 – 19 años de edad. El Instituto de Trauma ¨Pediatrico de los EEUU, reporta casi 200.000 niños heridos hospitalizados, más de 100.000 sobreviven con algún tipo de discapacidad y cerca de 10.000 muertes infantiles anuales por trauma en ese país, más que todas las otras causas combinadas. El Trauma por su alta incidencia y sus implicaciones sociales y económicas constituye uno de los principales problemas de salud pública en el mundo y en el Ecuador. En el Ecuador existen pocos registros nacionales actualizados, sin embargo trabajos aislados, en Quito, Cuenca. Loja y otras ciudades, reportan que el 28% de fallecidos por trauma en el año 2012, correspondieron a los grupos de edad comprendidos entre los 0 a 20 años. El 47%
de los menores de edad fallecidos por trauma fueron por accidente automovilísticos. Mendez y Albuja en su revisión de pacientes atendidos en la unidad de UCI pediatrica del HBO, encontraron que el 45.8% de traumatismo cráneo encefálico fue a consecuencia de accidente de tránsito y el 43.8% por caída de altura.
La supervivencia de estos pacientes cuando fueron trasportados por el servicio de ambulancia llegó al 79.5% y apenas fue del 50% en aquellos casos que fueron transportados en vehiculos particulares.
Determinar la mortalidad infantil por trauma es importante ya que nos permite reflexionar sobre la cantidad de años de vida potencial perdidos por este motivo, además es preciso reconocer la realidad sobre la morbilidad asociada y las secuelas. Espinosa M A, en su trabajo de investigación “ Años de vida perdidos por muerte prematura por causas traumáticas en el Ecuador 1997-2009 USFQ”, pone en evidencia la actualidad del problema.
Correspondencia:
Dr. Paul Astudillo Neira
Institución: Hospital Metropolitano Quito - Ecuador
Entregado: 3 de marzo de 2014 Aceptado: 15 de abril de 2014 Rev. Ecua. Pediat. 2013; 14 (1): x - x
El Problema “ TRAUMA”, no solo implica estar preparado y saber cómo atender a una víctima, en este caso el niño traumatizado, sino también conocer la epidemiología, cinemática y prevención primaria de las lesiones por causas externas. Lamentablemente partimos de asociar el término traumatismo con
“accidente”, cosas del azar, de la “mala suerte”. La connotación errónea del término accidente da la idea de que los hechos y sus consecuencias no se pueden predecir y, por lo tanto no se pueden controlar y prevenir. El uso del término “accidente“ implica esta imposibilidad de prever. Por lo tanto la barrera más importante que como médicos debemos vencer, para el progreso del control de las lesiones es el concepto según el cual éstos son hechos que se producen por azar y no pueden evitarse. Replantearnos si las lesiones traumáticas en los niños son en verdad fortuitas o casuales y que por tanto no se pueden evitar.
INCIDENTE vs ACCIDENTE: Si nosotros enfocamos al Trauma, como un incidente, es decir, que tiene una causalidad, que coexisten múltiples factores inherentes relacionados, ratificando el principio de que los niños no son adultos pequeños, y que por tanto esa condición -de ser niños-, por su naturaleza los convierte en vulnerables al efecto de agresiones externas, entonces el abordaje y tratamiento de las lesiones que amenazan la vida merecen ser examinados y entendidos como una rama distinta de la ciencia médica. Definitivamente si existen factores predisponentes propios de la población pediátrica en virtud de la naturaleza y características propias de este grupo etareo, debiendo considerarse por lo tanto a los niños como grupo vulnerable a lesiones por agentes físicos y emprender en sus reconocimiento y políticas de prevención.
TRAUMA PEDIÁTRICO UNA ENFERMEDAD
En la actualidad podemos establecer a cabalidad la biomecánica de las lesiones y las respuestas del niño, y determinar claramente el algoritmo de atención del trauma pediátrico; referimos a la historia natural de la enfermedad, con su epidemiología, fisiopatología, patogenia, manifestaciones clínicas y conducta terapeútica, impacto social y económico etc. Proponer acciones de prevención en todos los niveles de la enfermedad. Por lo tanto abordar este problema desde el enfoque de Trauma pediatrico considerado como una enfermedad.
La mayoría de los servicios de emergencias de los hospitales y centros de salud de nuestro país no se encuentran preparados para atender al niño
con pediatras que conocen la anatomía, fisiología y psicología del niño, desconocen mucho sobre el manejo del niño con lesiones traumáticas. La no utilización de una metodología adecuada puede complicar y agravar las lesiones, dejar secuelas irreparables y en ocasiones puede llevar a la muerte. El manejo inicial del trauma pediátrico debe entenderse como un método de actuar a través de una secuencia de prioridades en la valoración y el tratamiento simultaneo con el fin de lograr la mayor supervivencia posible sin secuelas. Los niños tienen una mayor esperanza de vida. Por lo tanto tienen más tiempo para vivir con las consecuencias debilitantes de la lesión y más años de vida en juego. Los niños son políticamente impotentes, son indefensos. Sin posición política propia, deben confiar en los adultos para protegerlos y defender sus intereses. Las características propias de desarrollo y crecimiento, curiosidad, poca conciencia del peligro, del niño, en especial en las primeras etapas de vida, lo convierte en extremadamente vulnerable y dependiente del cuidado de los mayores. Tratar las lesiones traumáticas de la niñez como un grave problema de salud deben ser abordadas de manera sistemática como una enfermedad para mejorar las tasas de supervivencia, desde un enfoque de Prevención Primaria, y en caso de que estas ocurran, con un manejo integral, oportuno y adecuado que evite secuelas.
EL TRAUMA
ENFERMEDAD EMPÍDEMICA PREVENIBLE
a lesiones externas y los patrones de lesión dependen de la edad del niño. Su condición de niño significa una capacidad mucho más limitada para comprender el peligro y salir de situaciones que podrían causar lesiones. Esta característica es evidente en los bebes, pero persiste a través de la conducta exploratoria del niño e incluso estos comportamientos de alto riesgo se observan en la adolescencia. TCE pediátrico en lactantes y niños pequeños, puede ser infringido o accidental, como ocurre en un accidente automovilístico. Cuando el niño empieza a caminar, las caídas son el mecanismo de lesión predominante.
Los niños no tienen conciencia del peligro.
Por las características demográficas propias de cada uno de ellos, los dividimos en tres grandes grupos que demuestran las causas de fallecimiento, registrado en la literatura mundial. Siendo los llamados accidentes automovilísticos, ya sea como pasajero o como peatón, la principal causa de muerte, seguida de las caídas y las quemaduras graves.
Accidentes automovilísticos o caídas de bicicleta, pueden ser causa de trama torácico. La presencia de lesiones severas en el pecho aumenta el potencial de mortalidad en el trauma multisistemico por un factor de 10.( 3 ) Lesiones potencialmente mortales como obstrucción de la vía aérea, neumotórax a tensión, hemotorax masivo y taponamiento cardíaco deben ser identificadas y tratadas en forma inmediata.
Mecanismos de las lesiones: En accidentes de tránsito, los mecanismos de lesión, difieren de los adultos. En el grupo de edad entre 0-14 años el orden de frecuencia porcentual está en: Peatón, ciclista, motociclista, ocupante de auto.
¿CASUALIDAD o Causalidad?
• No hay diferencias científicas básicas entre lesión y enfermedad. Por lo tanto el término “ accidente
“, con sus connotaciones de azar, destino y hecho inesperado, va siendo sustituido por la descripción de lesiones, y los agentes físicos y químicos que pueden provocarlas.
• Las lesiones producto de un trauma externo, pueden estudiarse desde la epidemiología y determinar grupos de riesgo ( grupos vulnerables), factor o factores que lo provocan, sin embargo que la exposición al factor de riesgo no implica que se produzca la enfermedad, sino que los sujetos expuestos tienen mayor probabilidad de sufrirla.
Y no podemos dejar de lado los niños que sufren agresiones por maltrato, agresiones de toda índole y dentro de estas las de carácter físico, que tienen características muy propias tanto de las lesiones
Trauma pediátrico
como del entorno y que se las puede diagnosticar únicamente si tenemos un alto índice de sospecha, esa suspicacia propia del médico que demuestra interés.
Finalmente y en estrecha relación con el maltrato infantil y abuso de menores, no podemos pasar por alto las muertes por suicidio en niños y adolescentes y las lesiones por intento de suicidio en este amplio grupo extremadamente vulnerable.
2.- Respuesta fisiológica definida y requerimientos asistenciales específicos.
Las diferencias anatómicas, fisiológicas y psicológicas entre los niños y los adultos tienen implicaciones importantes en la evaluación inicial y el manejo de los pacientes pediátricos víctimas de trauma.
El Factor KID. Un niño está creciendo, su fisiología está cambiando y madurando a un ritmo a veces muy rápido. No hay nada paralelo en la fisiología del adulto y esto genera retos en el tratamiento de lesiones traumáticas en niños. Desde el punto de vista pediátrico, llamamos politraumatizado a aquel cuyas lesiones involucran dos o más órganos o uno o más sistemas, entre los cuales incorporamos a la esfera psíquica.
DIFERENCIAS ANATÓMICAS
Los niños tienen menos grasa, el tejido conectivo es más elástico y un esqueleto óseo flexible que ofrece una limitada protección de las estructuras torácicas y abdominales. La fuerza de un impacto se trasmite ampliamente por el cuerpo del niño, razón por la cual en situaciones de trauma severo existe más de 50 % de lesiones multisistemicas.(16)
Tamaño corporal que permite una distribución de la energía favoreciendo los politraumatismos. Los niños son mucho más susceptibles a la hipotermia, en virtud de su mayor área de superficie corporal proporcional al peso o mayor masa corporal que predispone a mayor pérdida de calor y líquidos insensibles. Por lo tanto las necesidades calóricas y de fluídos es mayor en los niños. El mayor tamaño de la cabeza explica la mayor frecuencia de trauma encefalocraneano y lesión cerebral en los niños pequeños.
La vía aérea tiene particularidades a tener en cuenta al momento de asegurarla.
Vía respiratoria: Lengua proporcionalmente más grande, fácilmente ocluye la via aérea. Epiglotis es menos rígida. Laringe, más alta y anterior. Estrechez cricotiroidea. La tráquea es más corta.
El esqueleto no está completamente calcificado.
Al ser más flexible, explica la existencia de graves lesiones intratoracicas sin fractura de costillas. La energía se trasmite a los contenidos intratorácicos por lo que las contusiones pulmonares y hematomas son
relativamente más comunes que en el adulto. Dado que los niños tienen un alto consumo de oxígeno y la baja capacidad residual funcional, las contusiones pulmonares pueden ocasionar hipoxemia grave, que puede ser refractaria a la terapia de oxigeno.
Los cartílagos de crecimiento hacen que los niños sean propensos a tipos específicos de fracturas, que complican las decisiones de tratamiento. Las lesiones pueden ocasionar secuelas en el crecimiento de la extremidad. El niño mientras más pequeño es, tiene más posibilidades de complicarse y agravarse las lesiones producidas por el trauma, debido a que es fácil trasladarlo o moverlo. Muchas veces observamos que el Padre o un adulto llega a la emergencia con el niño en los brazos, sin ningún reparo en inmovilizar lesiones previas.
Las vísceras sólidas intraabdominales son de mayor tamaño proporcional y están más próximas, por lo que es común observar lesiones múltiples como regla más que como excepción. Lesiones hepáticas, esplénicas están presentes en caídas, o producto del efecto del cinturón de seguridad y son causas de sangrado no evidente, motivo de muertes prevenibles.
DIFERENCIAS FISIOLÓGICAS
La hipoxia, hipovolemia e hipotermia tienen un efecto muy nocivo en el traumatizado pediátrico, porque influyen sobre los mecanismos de compensación del niño, dificultando o a veces impidiendo su reanimación y respuesta al tratamiento.
Un niño está creciendo. Su fisiología está cambiando y madurando a un ritmo a veces muy rápido. La mayor superficie corporal en relación al peso favorece la pérdida de calor y mayor susceptibilidad a la deshidratación. Además los requerimientos calóricos son proporcionalmente mayores en el niño lesionado que en el adulto. Los niños presentan una reserva fisiológica elevada, por lo que a pesar de grandes pérdidas de sangre, los signos vitales permanecerán dentro del rango normal y mayor tiempo. Los niños tienen una respuesta fisiológica diferente en comparación con el adulto; mantienen una presión sanguínea casi normal incluso frente a 25 – 30 % de pérdida de volumen sanguíneo. En estas circunstancias, los cambios sutiles en el ritmo cardíaco y la perfusión de las extremidades pueden ser señal de insuficiencia cardiorrespiratoria inminente y no deben pasarse por alto. La taquicardia y la mala perfusión cutánea son las únicas manifestaciones que permiten reconocer la hipovolemia de manera precoz. (3)
Los niños son respiradores diafragmáticos por excelencia, por lo que un estómago distendido por aire deglutido, disminuye la movilidad diafragmática y entorpece una ventilación eficaz.
DIFERENCIAS PSICOLÓGICAS
Es importante recordar que el niño puede tener reacciones psicológicas por miedo, dolor ansiedad y falta de protección ante una eventual ausencia de los padres. Los niños pueden presentar comportamientos regresivos frente al estrés y el dolor. Un 25 % de niños que sufren accidentes de tránsito presentarán síntomas de estrés postraumático al alta. Incluso lesiones leves pueden asociarse a discapacidad prolongada. Frente a una lesión traumática, el niño emocionalmente requiere del apoyo de un adulto cercano. Necesita ser tratado en un ambiente tranquilo, favorable y amigable al niño. La presencia de un progenitor o tutor en la sala de reanimación puede ayudar al equipo de trauma a minimizar el miedo y la ansiedad del niño lesionado.
Requerimientos asistenciales específicos
Es esencial que el equipo de trauma pediátrico siga las directrices de un programa que contenga una evaluación sistematizada, estructurada y rápida. Estos requerimientos específicos en el trauma pediátrico, incluyen el concepto de categorización, propuesto por Tepas y Col.(19) Esta escala de valoración, conocida como Score de Trauma Pediátrico, permite rápidamente establecer la gravedad del paciente y recomendar el traslado a un centro de atención de trauma pediátrico y provee de un lenguaje común para el diálogo entre los profesionales del equipo de salud.
Las víctimas de trauma tienen un período de tiempo, temprano y fundamental en el cuidado, conocido como Hora de Oro, en el que el manejo adecuado puede aumentar significativamente la tasa de supervivencia de los pacientes. Los objetivos de la estabilización incluyen proporcionar el suministro adecuado de oxígeno, ventilación, reanimación con líquidos y la prevención de daños secundarios en los órganos vitales e implementar oportunamente las maniobras de RCP, en caso de paro cardio respiratorio provocado por el trauma.( 9 )
trauma dirigido por un Jefe de Equipo, desarrolla todos los componentes de la evaluación primaria de manera simultanea, por lo que todo el proceso tarda solo unos minutos.El objetivo primordial de esta etapa llamada REVISION PRIMARIA, es identificar y controlar las condiciones que amenazan la vida inmediata. Inicia en la escena del incidente y tiene por objeto asegurar una vía aérea permeable, la respiración adecuada, apoyo circulatorio con control de las hemorragias y la evaluación de discapacidades neurológicas.
La valoración primaria incluye re evaluaciones frecuentes para confirmar o descartar lesiones que requieran una intervención quirúrgica inmediata. El niño politraumatizado es un ente dinámico que por la magnitud de sus lesiones tiene cambios fisiológicos continuos, por lo tanto durante el proceso de revisión primaria y en las siguientes etapas debe ser re evaluado frecuentemente en todos sus componentes, es decir, el estado de la vía aérea, la protección de la columna cervical, la función respiratoria, el estado circulatorio, la evolución neurológica y la prevención de la hipotermia.
Si disminuye el nivel de conciencia, el niño puede no ser capaz de mantener una vía aérea permeable y/o ser capaz de proteger los pulmones de la aspiración del contenido gástrico, debido a la pérdida del reflejo nauseoso. Las Guías de la Asociación Americana del Corazón proponen cambiar la secuencia ABC a una secuencia CAB, en virtud de que en el escenario del trauma iniciamos con la comprobación de pulsos y la RCP si este no es percibido, antes de volver la atención para la vía aérea; como lo sugiere Dominguez y col al incorporar el concepto de paro cardiorespiratorio precoz y la necesidad de integrar la reanimación cardiopulmonar ( tanto básica como avanzada ) en el contexto particular de niño traumatizado. (5)
En todos los niños con lesiones severas debemos asumir que tienen una lesión de columna cervical hasta que no se demuestre lo contrario mediante un examen clínico objetivo. Aproximadamente el 30 -40%
de los niños con mielopatía traumática tienen lesión de la médula espinal sin anormalidad radiológica (SCIWORA ).(13)
Una rápida evaluación de la función neurológica, que incluya re evaluación permanente permite monitorear los cambios en el estado neurológico del niño. Las causas de disminución del nivel de conciencia en el trauma pediátrico son la lesión cerebral traumática, la hipoxemia y la mala perfusión cerebral. Los dos últimos pueden agravar una lesión cerebral traumática y dar lugar a las lesiones cerebrales secundarias.
Todas las víctimas de trauma mayor deben ser consideradas en riesgo de hipotermia, más aún los niños. La hipotermia puede conducir a arritmias, alteraciones de la coagulación y a la acidosis
Trauma pediátrico
metabólica.
El dolor ha sido históricamente poco valorado en los niños con lesiones por agentes externos que acuden a la emergencia. Este problema puede ser mayor en los niños pequeños en relación a los más grandecitos. Muchos médicos temen que los opiodes puedan enmascarar los síntomas de progresión de las lesiones. Otra razón de poca prescripción del opiode es el miedo a los efectos secundarios como depresión respiratoria, hipotensión, nausea, vómitos y somnolencia. Una técnica de analgesia multimodal combina el acetaminofen y los AINEs, rediciendo la dosis de opioides para tratar el dolor. ( Paracetamol iv.
y Ketorolaco iv )
3.- Impacto cuantificable y repercusión social El Trauma pediátrico es una de la patologías que tiene mayor impacto social y económico, siendo de vital importancia no solo conocer a profundidad las medidas de atención del mismo, sino la estrategia de prevención a todo nivel para así disminuir su incidencia. Conocer los posibles factores de riesgo que existen en el entorno de los niños para proponer políticas dirigidas a los ( cuidadores ) de los menores e intervenir a tiempo.
Factores de riesgo que van desde el entorno y sus características, en donde se desenvuelven los niños, así como de las actividades que hacen parte de ellos y su nucleo social y familiar.
La falta de un registro nacional de trauma pediátrico, nos impide cuantificar la real magnitud de este problema en nuestro país.
Los niños tienen una mayor esperanza de vida.
Por lo tanto tienen más tiempo para vivir con las consecuencias debilitantes de la lesión y más años de vida en juego.
Los niños son políticamente impotentes, son indefensos. Sin posición política propia, deben confiar en los adultos para protejerlos y defender sus intereses.
El abordaje integral del Trauma Pediátrico, requiere no solo de un amplio conocimiento de la anatomía y la fisiología de estos pacientes, sino también sobre la biomecánica del trauma; las edades más frecuentes de distribución por género del mismo. Características sociodemográficas y clínicas, que se relacionan con el Trauma, para así ofrecer un adecuado plan de promoción y prevención, con optimización del recurso humano y físico de las instituciones sanitarias.
4.- intervención preventiva CADENA DE SUPERVIVENCIA
Las lesiones por causas externas constituyen la mayor fuente de muertes prevenibles, en tal virtud, es primordial que busquemos el camino para integrar esta nueva visión bajo el enfoque de que este problema debe ser considerado como una enfermedad y que por lo tanto afecta preferentemente grupos vulnerables y que puede ser evitable. Los niños traumatizados continuan falleciendo como consecuencia de las condiciones de pobreza de su entorno, acompañado de una atención inadecuada tanto pre hospitalaria como hospitalaria y la desídia y quemimportismo de la sociedad, que oculta esta grave pandemia social. Tan grave como la muerte, la sufren aquellos que sobreviven, con una pobre calidad de vida por la secuelas evitables generadas por lesiones traumáticas. Cualquier acción deberá comenzar reconociendo esta Enfermedad, y su epidemiologia local y nacional, para luego empreender en el desarrollo de Sistemas de Atención organizados y dirigidos especificamente para controlar tanto la incidência como el impacto. La prevención primaria es la mejor y más económica forma de tratar esta enfermedad, pero cuando las lesiones ya se han producido, la prevención secundaria debe encontrarse desarrollada para su efectiva ejecución, es decir, evitar secuelas y muertes. Esta cadena de cuidados en las fases: Pre hospitalaria, hospitalaria y rehabilitación, ( cadena de supervivência )exige mantener programas de entrenamiento y capacitación del personal sanitário y disponibilidade de recursos económicos, traducidos como compromisso y comprensión de las autoridades sanitárias del país.
1.- Prevención: La prevención primaria es la manera más inteligente y eficiente de enfocar este grave problema de saludEl principio de, para lo cual es primordial que podamos contar com un registro de trauma, y conocer exactamente nuestra realidad nacional. Ayudar a reducir las muertes por trauma pediátrico mediante el desarrollo de una base de datos única, con registro de los indicadores de atención de los niños con lesiones críticas. En Ecuador no existe un registro de Trauma Pediátrico, por lo tanto carecemos de valiosa
Familia en motocicleta en vía rápida.
Niño - padre - infante en brazos de la madre
Colombia y Argentina, o a las estadísticas locales de centros hospitalarios pediátricos del MSP. Estadísticas de la agencia nacional de trânsito.
2.- Capacitación: Cuando las lesiones por agentes externos se han producido ( Enfermedad por Trauma ), La prevensión secundaria, para evitar secuelas y muertes, debe encontrarse desarrollada ( Capacitación y entrenamiento ) Cursos de AITP- ECUADOR. Los niños no son adultos pequeños, por lo tanto, el tratamiento de sus lesiones que amenazan la vida merece ser examinado y entendido como una rama distinta de la ciencia. También hay muy pocas oportunidades para la formación de nuevos médicos y personal médico específicamente en la atención de trauma pediátrico. La falta de cuidadores altamente especializados y altamente cualificados es una razón clave por la alta tasa de mortalidad por lesiones en niños. Los niños heridos no pueden ser tratados como adultos pequeños. Los niños son pacientes diferentes, que requieren experiencia y el equipo específico de la edad. Los niños presentan un desafío único en lña atención del trauma, porque son diferentes, tanto anatómica, fisiológica y emocionalmente, además que se encuentran en etapa de desarrollo y crecimiento.
Un estudio de 2006 en Journal of pediatric surgery, concluyó que el riesgo de muerte para los niños heridos es significativamente menor cuando la atención se proporciona en centros de trauma pediátrico y no en centro no pediátricos.
Debemos educar a todos los profesionales médicos acerca de las mejores maneras de tratar a los niños lesionados. La enfermedad por trauma es una patología eminentemente quirúrgica e inocorpora conceptos que conviene resaltar:
No implica obligatoriedad de operar
Necesita claro conocimiento del manejo quirúrgico y no quirúrgico de las lesiones que sufre la victima Requiere de conocimiento y entrenamiento específicos en padiatria para evaluar y reanimar a la victima en la fase inicial
Requiere de entrenamiento para categorizar, tranferir y brindar el mejor tratamiento definitivo.
Obliga a realizar el trabajo en equipo. Quizás este es el mayor aporte de esta nueva concepción ya que es fundamental integrar a las diferentes disciplinas para el cuidado del niño traumatizado en todos lo niveles epidemiológicos de la historia natural de la enfermedad.
3.- Centro de Trauma Pediátrico.- La incidencia y la gravedad de las lesiones por trauma en la infancia requieren el desarrollo de programas especiales para
reconocer y canalizar a donde llevar al niño afecto de una lesión traumática. Aunque el manejo de paciente traumatizado esta estrechamente vinculado con la cirugía, y de hecho asi debemos considerarla una patología quirúrgica, es preciso capacitar a todos los médicos generales y pediatras que estan vinculados con los servicios de urgencias, que es el lugar a donde acuden estos pacientes. El objetivo de una Red de Trauma Pediátrica es abordar los problemas críticos sin resolver que normalmente cruzan las fronteras de la especialidad , incluyendo el transporte de urgencia al hospital , la atención de la sala de emergencias , cirugía pediátrica , neurocirugía , cuidados intensivos , terapia física y rehabilitación. El Establecimiento de una red de trauma pediátrico permitirá una atención cohesiva desde el ingreso hasta el alta del paciente con lesiones multiorgánicas.
El tipo de cuidado que los niños reciben en la unidad de emergencia, no es el único factor que afecta su pronóstico. De acuerdo a estudios publicados en los EEUU, como llegar a ese cuidado es también importante. Pacientes pediátricos traumatizados, que son transportados por un equipo no especializado, tienen una tasa de mortalidad del 23 % mientras que los niños transportados por una unidad de transporte pediátrico especializado solo llegan a una mortalidad del 9%. Hay una grave falta de médicos que se especialicen en la atención del trauma pediátrico.
También hay pocas oportunidades para la formación en la atención del trauma pediátrico y quizás esta es una de la razones para explicar la alta tasa de mortalidad por lesiones en niños, en todo el mundo.
Necesitamos programas de prevención, de atención, de educación, de entrenamiento, de análisis de costos y de control de eficiencia con el fin de paliar en lo posible las importantes repercusiones de este problema.
Precisamos de un eficaz sistema de asistencia urgente en el lugar del accidente y de medios de evacuación rápidos, ambos asistidos por personal experto, así como de centros con la infraestructura y la experiencia adecuados para el manejo del niño traumatizado.
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