Cronograma para el retiro de 2do Año de Confirmación JESÚS ME LLAMA
OBJETIVOS:
• Generar un espacio de introspección personal para tener un encuentro con Dios y consigo mismo
• Dar un clima de meditación y oración para plantear una experiencia de fe
• Presentar una opción de compromiso en la Fe, para que después de que reciba la Confirmación, descubra que Jesús es un amigo que te llama a servir al reino de Dios.
Horario Actividad Responsable
DIA 1: SENSIBILIZACIÓN – Análisis de mi vida - ¿QUIÉN SOY YO? 19:30 a 20:00 Recepción, ubicación y lineamientos generales
20:00 a 21:00 CENA de Bienvenida
21:00 a 21:30 Ubicación personal – “El sentido de vivir”
21:30 a 22:30 Ubicación en la historia personal – “Autobiografía” 22:30 a 23:00 Reflexión y análisis – Conforman grupos de trabajo y
ayuda
23:00 a 23:30 Plenario: feed back 23:30 a 24:00 Oración personal
DIA 2: CONCIENTIZACIÓN – Presentamos el “llamado al servicio”
8:00 a 8:30 Oración de la mañana: “Salmo de interiorización”
8:30 a 9:00 DESAYUNO
9:00 a 10:00 ¿Quién es Jesús de Nazareth?
10:00 a 10:30 Plenario
10:30 a 11:30 Ejemplos bíblicos de Vocación 11:30 a 12:00 Plenario
12:00 a 13:00 ALMUERZO
13:00 a 14:00 Descanso – tiempo de oración 14:00 a 16:00 Película “Cadena de Favores” 16:00 a 17:00 Trabajamos en base a la película 17:00 a 17:30 MERIENDA
17:30 a 18:30 “Panes, peces y talentos”
18:30 a 19:00 Preparación para el Sacramento de Reconciliación 19:00 a 20:30 Sacramento de Reconciliación
20:30 a 21:30 CENA
21:30 ... Adoración al Santísimo 24:00 Oración personal
DIA 3: PROYECCIÓN – María, una mujer que dijo sí – Jesús nos envía
8:00 a 8:30 DESAYUNO
8:30 a 9:00 Oración de la mañana – preparación para la misa 9:00 a 10:00 MISA
10:00 a 11:00 Proyecto de Dios sobre la mujer: EL SI DE MARÍA 11:00 a 11:30 Reflexión individual
11:30 a 12:00 Plenario 12:00 a 13:00 ALMUERZO
13:00 a 13:30 Hacia un proyecto de vida personal – Una carta de Jesús
14:00 a 15:00 Evaluación final y despedida
Algunas pautas para el retiro
La metodología que se usará en este retiro seguirá estos pasos:
• Presentación del disparador y oración individual
• Reflexión grupal (2 chicos y un servidor como guía)
• Plenario con todo el grupo
Las comidas se organizarán con un responsable a cargo (servidor) y un equipo de servicio.
La capilla estará siempre abierta y con la presencia del Santísimo Sacramento para poder hacer oración ante Él.
Durante la noche haremos oración ante el Santísimo por turnos ( de 2 horas aproximadamente) en grupos de 2 servidores y quienes deseen hacerlo.
LA VIDA ES VOCACIÓN Hoy, ¿el hombre sin vocación?” I. El panteón
Hoy las cuestiones fundamentales de la vida corren el peligro de ser sofocadas o eludidas.
El sentido de la vida más que buscado viene impuesto: o por lo que se vive en lo inmediato, o por lo que satisface las necesidades; la conciencia llega a ser cada vez más extraña, y las cuestiones más importantes quedan sepultadas.
Un aspecto que caracteriza la actualidad socio-cultural del mundo es la abundancia de posibilidades, de ocasiones, de solicitudes, frente a la carencia de enfoques, de propuestas, de proyectos. Como la Roma antigua, la sociedad moderna se asemeja a un panteón, a un gran « templo » en el que todas las « divinidades » tienen cabida, y cada « valor » tiene su puesto y su hornacina.
Resulta difícil, en tal contexto, tener una visión unitaria del mundo y, por tanto, llega a ser débil, también, la capacidad proyectiva de la vida. Cuando una cultura, en efecto, no define ya las supremas posibilidades de significado, o no logra la convergencia en torno a algunos valores como particularmente capaces para dar sentido a la vida, sino que pone todo al mismo plano, pierde toda posibilidad de opción proyectiva, de apertura a algo más grande, y todo llega a ser indiferente y sin importancia.
Por un lado, buscamos apasionadamente autenticidad, afecto, relaciones personales, amplitud de horizontes; y por otro, nos sentimos fundamentalmente solos, «heridos» por el bienestar, engañados por las ideologías, confusos por el relativismo dominante.
II. El grito
El criterio con el que la mentalidad de hoy acostumbra a mirar el futuro se centra en el provecho o el gusto o la comodidad para el individuo.
El camino a elegir, la persona que amar, la profesión a desarrollar, la facultad donde matricularse –todo está dispuesto de modo que se erija como criterio absoluto la utilidad particular del individuo, dentro de horizontes que reducen el deseo de libertad y las posibilidades de la persona a proyectos limitados, con la ilusión de que somos libres.
Son opciones sin ninguna apertura a lo que el hombre realmente desea, al misterio y a la trascendencia. Quizá también con escasa responsabilidad respecto a la vida,
propia y ajena. Es, en otras palabras, una sensibilidad y mentalidad que diseñan una antivocacional. Es tanto como decir que, en nuestro mundo, culturalmente complejo y sin puntos precisos de referencia, el modelo antropológico prevalente fuese el del «hombre sin vocación ».
III. Nómadas
He aquí una posible descripción: « Una cultura pluralista y compleja nos hace jóvenes con una identidad frágil y fragmentada, con la consiguiente indecisión crónica frente a la opción vocacional. Somos nómadas: circulamos sin pararnos en el ámbito geográfico, afectivo, cultural, religioso. "Vamos tanteando". Por esto tenemos miedo de nuestro porvenir, experimentamos desasosiego ante compromisos definitivos y nos preguntamos acerca de nuestra existencia.
Si por una parte buscamos, a toda costa, autonomía e independencia, por otra, tendemos, como refugio, a ser dependientes del ambiente socio-cultural y a conseguir la gratificación inmediata de los sentidos: aquello que me “pide el cuerpo”, que "me hace sentirme bien", en un mundo afectivo hecho a nuestra
medida.
Produce una inmensa pena encontrar jóvenes, incluso inteligentes y dotados, en los que parece haberse extinguido el deseo de vivir, de creer en algo, de tender hacia objetivos grandes, de esperar en un mundo que puede llegar a ser mejor también gracias a su esfuerzo. Son jóvenes que parecen sentirse superfluos en el drama
de la vida, dimisionarios de la tarea que en la vida tendrían que hacer, extraviados a
lo largo de senderos truncados y aplanados en los niveles mínimos de su tensión vital.
Son jóvenes sin vocación, pero también sin futuro,
o con un futuro que, todo lo más, será una fotocopia del presente.
IV. La esperanza del hombre de hoy: la vida como vocación.
La vocación fundamental del hombre se contiene en la vocación a la vida y a una vida concebida desde su origen a semejanza de la divina.
El acto creador del padre es lo que provoca el conocimiento de que la vida es una entrega a la libertad del hombre, llamado a dar respuesta personalísima y original, responsable y llena de gratitud.
Dios me ha llamado de la nada. Entre los miles de millones de seres posibles, Él me ha elegido y me ha llamado a mí. Mi vida está constituida por esa llamada. Mi vida continúa porque Él continúa llamándome impidiendo que vuelva a caer en el silencio de la nada del que fui sacado. Mi existencia es fruto del amor creador de Dios, de su palabra creadora. Vengo a la vida porque soy amado, pensado y querido por una Voluntad que nos ha preferido a la no-existencia, que nos ha amado antes de que fuésemos.
V. Una voz me llama
Mi vida es una Voz que me llama, la Voz potente de Aquél a quien se debe todo lo que existe; mi vida es una respuesta obligatoria a esa Voz que me está llamando. En la existencia de algunos hombres la llamada de Dios se ha dejado realmente sentir con la inmediatez concreta de una voz humana, suscitando la sorpresa o el sobresalto que experimentamos cuando nos sentirnos llamar de improviso por nuestro nombre.
Esto es, pues, lo que anima la concepción cristiana de la vida: que la vida es
consiste en que son como palabras en las que se articula el sonido de esa voz inefable.
VI. Fiarse
La vocación es lo que explica, en la raíz, el misterio de la vida del hombre,
misterio de predilección y gratuidad absoluta.
De hecho, existe una criatura en al que le diálogo entre la libertad de Dios y la libertad del hombre se realiza de modo perfecto, de manera que las dos libertades puedan actuar realizando plenamente el proyecto vocacional. Una criatura que nos ha sido dada para que en ella podamos contemplar un perfecto designio vocacional, el que debería cumplirse en cada uno de nosotros. María es la imagen de la
elección divina de toda criatura, elección que va más allá de lo que la criatura puede desear para sí: que le pide lo imposible y le exige sólo una cosa:
FIARSE.
Ella es modelo de la libertad humana en la respuesta a esta elección. Libre para pronunciar su sí, libre para encaminarse por la larga peregrinación de la fe.
La vida entendida como vocación es, por ello, la única concepción que hay de la
vida como algo vivo. Fuera del amor no hay vida humana. Cualquier otra concepción
de la vida reduce ésta a algo mecánico, rutinario. Desde esta llamada, la vida se convierte, por el contrario, en una gran aventura.
La conciencia de que la vida es un don no debería suscitar solamente una actitud de agradecimiento, sino que debería sugerir la primera gran respuesta a la cuestión fundamental sobre el sentido: la vida es la obra maestra del amor creador de Dios y es en sí misma una llamada a amar.
“El amor es por tanto la vocación fundamental e innata de todo ser humano “ (JP II)
VII. Un lugar: Cristo
Gracias a este amor que lo ha creado nadie puede considerarse superfluo, porque es llamado a responder según un designio de Dios pensado exclusivamente para él. Y por tanto, el hombre será feliz y plenamente realizado estando en su lugar, aceptando la propuesta del amor de Dios.
Este «lugar» es uno solo: Cristo, al que debe pertenecer el hombre si no quiere faltar irremediablemente a su vocación de hombre. Participar de la vida de Cristo constituye el contenido esencial de toda vocación humana. La vocación de todo hombre y mujer se realiza en referencia a Jesucristo.
Estamos llamados a vivir y ser en Cristo.
El hombre es vocación a Cristo, por lo mismo, vocación a la Iglesia, conjunto de los que forman el Cristo actual.
Si, pues, todo ser humano tiene su propia vocación desde el momento de su nacimiento, existen en la Iglesia y en el mundo diversas vocaciones que manifiestan la imagen divina impresa en el hombre.
“La Iglesia particular es como un jardín florido, con gran variedad de dones y carismas, funciones y ministerios. De aquí la importancia del testimonio de la comunión entre ellos, abandonando todo espíritu de competencia”.
“Cuando pienso en el mundo, que se apaga y muere
por la falta de Cristo;
cuando pienso en el caos profundo en que se desbarranca la inquieta y ciega humanidad
por la falta de Cristo; cuando me encuentro con la fuerza de la juventud
marchita y destrozada en la primavera misma de la vida
por falta de Cristo, no puedo ahogar las quejas
de mi corazón.
Quisiera multiplicarme, dividirme, para escribir, predicar,
enseñar a Cristo. Y del espíritu mismo de
mi espíritu
brota contundente y único grito; ¡Mi vida por Cristo!”
Charla previa al retiro
OBJETIVOS:
Plantearse la vida como vocación, como respuesta a una llamada de Dios METODOLOGÍA
Motivación
- El día de la confirmación expresamos la decisión de vivir más intensamente nuestra condición de cristianos, y recibimos la fuerza del Espíritu para poder hacerlo. Todo esto podemos hacerlo a través de los diversos estados de vida: matrimonio, vida religiosa, sacerdocio. Lo estamos haciendo de dos modos, uno práctico con el testimonio de personas que siguen en sus vidas la vocación cristiana y otro teórico planteando la cuestión de la llamada ‘Vocación cristiana’
Desarrollo
- Primera parte – Panel sobre las distintas vocaciones cristianas
de las personas que hemos invitado a que nos hablen de la vocación: ¡qué nos llamó la atención? ¿Cómo surgió? ¿Cómo se ha ido perfilando y madurando? ¿Momentos alegres y dificultades? ¿Momentos importantes?.
- Segunda parte
a) Hacer el eco de lo más significativo del panel sobre la vocación
b) Explicar el ‘árbol de la vocación’ con sus distintas ramas: matrimonio, sacerdocio, vida religiosa. La vocación cristiana está entroncada en la consagración bautismal es su concreción y explicitación.
c) Terminamos con la oración final pidiendo al Señor que lleguemos a vivir la vida como vocación.
DESARROLLO DE LOS TEMAS DEL RETIRO: DIA 1 SENSIBILIZACIÓN
El sentido de vivir:
¿Para que? ¿Hacia donde? Ver fotocopia de TEMA 1
• Escuchamos la canción Ah...ah...¿cuál es el sentido de vivir? Ah...ah...¡donde hay un camino para ir?
• Respondemos al cuestionario
¿Te preguntaste alguna vez para que vives? ¿O si lo haces según se van sucediendo los hechos, sin pensar?
Haz una lista de las actividades que realizas y analiza para que las haces Comenta que te sugiere la canción. ¿Qué cosas crees que deberías modificar?
Autobiografía:
Con el fin de ubicarnos en la historia de nuestras vidas, si deseamos ser protagonistas en ella, debemos mirar el presente, con base en el pasado y fundamentar el futuro. Trabajo a fondo
Ver fotocopia de TEMA 2
Oración personal:
Ver fotocopia de oración: “Como a mi mismo”
DIA 2 CONCIENTIZACIÓN: Oración de la mañana:
Ver “Salmo de interiorización” (¿quién podrá permanecer erguido?)
¿Quién es Jesús de Nazareth?
Ver fotocopias de TEMA 3
Ejemplos bíblicos de Vocación:
Cada servidor tomará un personaje y lo desarrollará con el grupo que tiene a cargo MARÍA MAGDALENA
¿HABÉIS VISTO EL AMOR DE MI ALMA?
El texto que aparece a continuación es, ni más ni menos, un antiguo bolero, de hace muchos años, de un grupo sudamericano llamado Los Panchos. Seguro que habéis oído alguna vez esta canción pues es bastante famosa. (Se escucha si se consigue el disco, o en su defecto se canturrea o lee)
Si tú me dices ven, lo dejo todo.
Si tú me dices ven, será todo para ti.
Mis momentos más ocultos también te los daré.
Mis secretos, que son pocos, serán tuyos también.
Si tú me dices ven, todo cambiará. Si tú me dices ven, habrá felicidad. Si tú me dices ven... Si tú me dices ven... No detengas el momento, por las indecisiones, para unir alma con alma,
corazón con corazón... Reír contigo
ante cualquier dolor. Llorar contigo, llorar contigo será mi salvación. Pero si tú me dices ven, lo dejo todo.
Que no se te haga tarde, y te encuentres en la calle... perdida, sin rumbo, y en el lodo... Si tú me dices ven, lo dejo todo...
No detengas el momento.(Se repite desde aquí hasta el final)
¿A vos no te ha pasado nunca nada parecido?, ¿No has tenido experiencia alguna vez de desear que algo pase, de desear que se acabe el aburrimiento, que alguien te diga: “¡vente a ...!”?. ¿No has pasado por algún momento en el que deseas que alguien te invite a algo importante, de querer que te inviten a ir con alguien a algo, a una fiesta, a un paseo, a una actividad que hacen que te mola y a la que no pides que te inviten por vergüenza u orgullo?
Te invito a escribir en un papel, sin poner tu nombre, alguna experiencia de esto. Y te recuerdo una cosa: no tenés que poner cosas bonitas sino experiencias reales de estas situaciones. No es un concurso de poesía sino de realismo.
Esta misma experiencia de tener grandes deseos en el corazón de ser felices, de ser llamada, de encontrarse con alguien la tuvo también una mujer del Israel del siglo I. Estaba deseando que algo ocurriera, que alguien le dijera ven. Y esto ocurrió: Alguien llegó y la llamó por su nombre.
Te presento a María Magdalena:
Se trata de un personaje neotestametario. Podemos distinguir tres momentos en su relación con el Señor:
1) Momento inicial. “Si tu me dices ¡ven!”. María Magdalena aparece relativamente poco en los evangelios. Pero cuando aparece es una mujer loca, una mujer loca por el Señor Jesús. Es legítimo y conveniente preguntarse porqué está loca, ¿qué le ha ocurrido?, ¿qué le hace actuar así?. A responder la pregunta puede ayudarnos un texto del evangelio:
“Y aconteció tras esto que él andaba de ciudad en aldea proclamando y anunciado la buena noticia del Reino de Dios. Con él iban los doce y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios...” Lc 8,1-2
Ha ocurrido una novedad, una sorpresa, un acontecimiento que la ha dejado alucinada, que, en definitiva, la ha liberado. Los evangelios no nos narran el acontecimiento explícitamente, pero nos dan una referencia de ese acontecimiento 2) El tiempo de los dichos y las palabras del Señor. “Lo dejo todo” Su amor hacia el Señor es fortísimo. Por él lo deja todo y va con él por los caminos. María permanece junto al Señor antes de los duros momentos de pascua. Permanece con él y va con él por el camino, oyendo sus palabras y viendo sus actos salvadores. ¿Por qué permanece?, ¿qué le llama la atención de Jesús?, ¿qué mantiene su fe?. En otros textos evangélicos aparece María acompañando al Señor. Vamos a ver uno:
“Entre ellas estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos del Zebedeo”. Mt 27,56
3) En los acontecimientos pascuales y después. “Será todo para ti” El amor de María a Jesús es tan grande que le lleva a permanecer junto a él incluso en los duros momentos de la pascua. Su vida ya no es suya: vive dándole todo a él. Está presente en los momentos finales hasta el final, a pesar de las dificultades, del miedo, del dolor. La vemos en el calvario, preocupada del cuerpo del Señor, preocupada también de dónde lo ponen, de cómo lo entierran, del embalsamamiento, de qué pasa con él...:
“También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé” Mc 15, 40 “María Magdalena y María madre de José miraban dónde lo ponían”. Mc 15,7
“Estaban allí María Magdalena y la otra María, sentadas delante del sepulcro”. Mt 27, 61
“Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirlo”. Mc 16, 1
“Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro”. Mt 28
Pero lo más grande de su vida fue el gran regalo de amor que Dios la hizo a ella, como regalo a un amor tan fiel y entregado. La hizo testigo de la resurrección y anunciadora de ésta a sus hermanos en la fe:
“[10] El primer día después del sábado, María Magdalena fue al sepulcro muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, y vio que la piedra que cerraba la entrada del sepulcro había sido removida. [2] Fue corriendo en busca de Simón Pedro y del otro discípulo a quien Jesús amaba y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.» [11] María se quedaba llorando fuera, junto al sepulcro. Mientras lloraba se inclinó para mirar dentro [12] y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y el otro a los pies. [13] Le dijeron: «Mujer, ¿por qué lloras?» Les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.»
[14] Dicho esto, se dio vuelta y vio a Jesús allí, de pie, pero no sabía que era Jesús. [15] Jesús le dijo: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella creyó que era el cuidador del huerto y le contestó: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo me lo llevaré.»
[16] Jesús le dijo: «María». Ella se dio la vuelta y le dijo: «Rabboní», que quiere decir «Maestro». [17] Jesús le dijo: «Suéltame, pues aún no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre, que es Padre vuestro; a mi Dios, que es vuestro Dios. »
[18] María Magdalena se fue y dijo a los discípulos: «He visto al Señor y me ha dicho esto. »”. Jn 20,1-18
Preguntas:
¿Por qué crees que la Magdalena cambia de vida?, ¿Qué ha pasado en su vida?
¿Por qué La Magdalena ama tanto al Señor?
¿Cuál es el acontecimiento más importante de la vida de la Magdalena?
Releyendo la canción de Los Panchos, ¿crees que la Magdalena hubiera podido cantar esa canción si hubiera sabido lo que le iba a ocurrir en su vida?. ¿Qué par de frases crees que le pegan más a la historia de su vida? (elige dos que te llamen la atención)
Es un testigo del amor de Dios y quiere llevarte hasta él
Los seres humanos hemos sido hechos por un designio amoroso de la Trinidad, estamos en relación con ella. Dios no nos da una vida neutra, sin horizonte, sin finalidad, sino que él habla con nosotros y nos llama a responder a su llamada de amor con una respuesta de amor. Esto es la vocación. Pero podemos distinguir más concretamente la vocación, mostrando qué llamadas Dios nos hace:
Todo hombre está llamado a la vida divina y a la comunicación con Dios, a la santidad La humanidad entera, todos nosotros, fruto de un designio amoroso de Dios, estamos llamados a unirnos a él, a ser elevados a la vida de Dios. Esto es participar de la amistad con Dios, algo que, si bien se piensa, es inaudito para tantos hombres. Sin embargo estamos llamados a ver a Dios, aunque no podemos realizar esto sin la condescendencia de Dios, que se da a sí mismo, permitiéndonos vivir con él y junto a él, siendo hijos en el Hijo. Él nos llama a todos a ser perfectos como el Padre de los cielos es perfecto, es decir, a la santidad.
Y bien, ¿Cuál es la vocación de María Magdalena?. Es una vocación a la santidad, a la vida de santidad y unión con Dios, como todos los seres humanos, pero, concretamente, aunque no sabemos exactamente su estado, sí sabemos que Jesús le confió una misión especial: anunciar a los apóstoles la resurrección de Cristo. De hecho la oración colecta de la misa de la fiesta dice: " Cristo, tu unigénito,
confió, antes que a nadie, a María Magdalena la misión de anunciar a los suyos la alegría pascual". Con lo cual se resalta que es un testigo privilegiada de la
resurrección, antes aun que los apóstoles.
Para que le conozcas y goces de su amistad
Vamos a orar ahora a Dios, de la mano de María Magdalena, esa mujer sanada, libertada y llamada por Cristo.
Canción: VEN Y SÍGUEME (C. Erdozain)
Texto bíblico:
"Y andando Jesús junto a la mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, que es llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores. Y les díce: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron. Y pasando de allí vio otros dos hermanos, Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en el barco con Zebedeo, su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. Y ellos, dejando luego el barco y a su padre, le siguieron. Y rodeó Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo."
Dejamos unos minutos de silencio Y ahora ¿tú que dices?
Esta experiencia de María con el Señor no es sólo una oferta para María. También nosotros estamos llamados a una vocación cristiana específica que hemos de descubrir y seguir. Para ello es necesario que asumamos algún pequeño
compromiso, en la línea de descubrir la vocación. Es bueno que escojamos alguno y digamos cada uno el suyo.
María Magdalena: Guía del catequista
La catequesis que vamos a realizar tiene como objetivo presentar la vocación cristiana en general, y las posibilidades que hay en las vocaciones particulares. Es una catequesis eminentemente vocacional, que busca primariamente que se
reconozca como algo importante el hallar y vivir la vocación propia de cada uno. Para ello tomamos como base una vocación concreta del NT: La Magdalena y seguimos una metodología en cinco puntos, que detallo pormenorizadamente a continuación:
Sección sin título:
Aquí se presenta el tema con una canción, escogida por sus claras resonancias vocacionales. En realidad en la experiencia del enamoramiento que se narra en ella hay muchas cosas análogas a la experiencia de la vocación que se da en la realidad. Se trata de cantar la canción o escucharla si es posible hallar la canción en algún disco del abuelo. Si no, ¡valor y al toro!, se puede cantar o al menos leer bien, despacio y vocalizando.
Hay que caer en la cuenta de las frases que evocan la vocación, incluso enfatizándolas en la lectura o canto, para que luego nos sirvan de base para iniciar un diálogo
Después se pretende poner en relación la canción y el contenido con la vida de los chicos, buscando algo que sea análogo en su propia vida. Buscamos suscitar el recuerdo de experiencias en las que la gente haya mascado un deseo de algo más grande que lo que vive y tiene, como se ve en el texto, para luego identificar el deseo con posibles soluciones (el viejo truco). Por eso saber motivar estas experiencias y crear la confianza para que las cuenten es vital.
Para evitar los típicos cortes, risitas y bufonadas se les pide que lo escriban en un papel, pues garantizando el anonimato tal vez se abran más.
Con el cúmulo de deseos suscitado y escrito en papeles, se procede leer (el catequista puede añadir el suyo) y se da un paso más allá: Estas cosas le pasan a todo el mundo, a nuestro personaje también. Cristo se cruzó con ella y simplemente ocurrió.
Así damos acceso a la siguiente sección:
Te presento a: María Magdalena
Esta es una parte más cognoscitiva, en la cual prima más el aspecto de los conocimientos. Aquí queremos que los chavales conozcan mínimamente la experiencia real de esta excelente mujer. Por eso se basa todo en textos bíblicos donde aparece ella y donde se ve su experiencia de amor con el Señor.
Para mantener la relación con la canción he mantenido un cierto paralelismo de frases con la canción de los Panchos, ya que nos interesa que todo tenga unidad, de modo que no parezca una catequesis atomizada, sin unidad.
Esta sección quizá es demasiado larga, por lo que puede ser acortada y simplificada, pero manteniendo dos polos: a) María es sanada de los demonios y esa experiencia la llena de amor al maestro y b) María es testigo privilegiado y único de la resurrección. Estos dos datos son inamovibles pues, si se retiran, se difumina el rostro bíblico, tan vivo, de María.
Queremos que los chicos sepan quien era y qué le pasó, de modo que entiendan que a ellos les puede pasar también y que la vocación no machaca la vida de la gente sino que da vida. Estas dos ideas son centrales y hay que machacarlas todo el rato sin miedo a ser pesados. Pocas ideas pero remarcadas y bien presentadas son base del éxito.
Las preguntas finales de la sección quieren aclarar la vida de la Magdalena, haciendo caer en la cuenta a los chicos de que lo que le pasó cambio su vida y también remarcando y buscando la relación de la vida y milagros de esta mujer con la letra de la canción. Con estas preguntas queremos poner claramente ante los ojos de los chicos la vida trasformada y plenificada de esta mujer
Esta parte está para hacer una radiografía de la vocación de servicio, de modo que los chicos conozcan como se puede servir a Dios y a los hombres en la vida y no sólo que se puede y se debe servirlos.
En primer lugar se habla de la vocación que todos tenemos a la filiación divina, a la unión con Dios y por tanto a la santidad. Se habla de la vocación universal de todo hombre. Hay que aclarar que esta es una vocación universal, para todos los hombres y no sólo para unos pocos. Aclarar esto es importante pues si no muchas veces la gente cree que lo de ser santos es cosa de gente rara que pone los ojos en blanco y de ninguna manera es así.
El objetivo de esta sección es lograr que conozcan la importancia de la vocación universal y las vocación al servicio especialmente
Para que le conozcas y goces de su amistad
La oración es el momento de meter todo esto en el corazón. Ofrecemos un posible esquema para esta oración:
Canción (que se puede cambiar por otra de temática vocacional si no se sabe). Texto de Mateo sobre la vocación de los apóstoles. Se podrá usar también el texto del cantar de los cantares 3, que es citado libremente en Jn 20, 13. Allí se pone en relación a la amada del Cantar con María
“Por las noches busqué en mi lecho al que ama mi alma;
Lo busqué, y no lo hallé. 2 Y dije: Me levantaré ahora, y rodearé por la ciudad; Por las calles y por las plazas Buscaré al que ama mi alma;
Lo busqué, y no lo hallé 3 Me hallaron los guardas que rondan la ciudad,
Y les dije: ¿Habéis visto al que ama mi alma? 4 Apenas hube pasado de ellos un poco,
Hallé luego al que ama mi alma; Lo tomé, y no lo dejé
Canto breve, si se juzga oportuno
Y ahora, ¿tú que dices?
Esta sección busca concretar un propósito para los chicos en este camino personal de descubrir la vocación. Los objetivos que yo he puesto allí son elevados pero accesibles si hay interés. Algo muy importante es que oren y que se dejen ayudar por alguien más experimentado en estas lides que ellos.
JEREMÍAS
Imagínate que tienes que explicar ante todo tipo de gente, los más amigos y también los menos, un viernes por la noche, en clase ,etc. los siguientes temas:
por qué crees que es incoherente ir de solidario por la vida, por qué no es bueno tener relaciones sexuales en una relación de pareja no casada, usar preservativos, etc. por qué para divertirse no es necesario emplear drogas, bebidas alcohólicas, intentar fumar un porro en una discoteca, llegar a casa a las tantas de la madrugada ,etc. por qué el cristianismo es verdad para todas las personas, las que están de acuerdo con lo que en él se afirma, y las que no. Es decir, por qué la verdad que proclama la Iglesia no es relativa, no depende de los puntos de vista. TE PRESENTO A... JEREMÍAS, EL PROFETA.
A Jeremías Dios le llamó para que hablara a los israelitas de su parte. Dios le hizo comprender su amor por él y por todos los hombres, y cómo éstos se estaban
apartando de Él. Su misión fue llamar a los hombres para que recuperasen su vocación, la de ser hijos de Dios.
Jeremías tuvo que explicar a sus contemporáneos lo que estaban haciendo mal y lo que tenían que hacer para volver a su antigua relación con Dios. Como se puede comprender fácilmente, esto le supuso discusiones, problemas y dificultades muy serias.
A nadie le gusta que nos digan las cosas que hacemos mal, y menos aún que nos digan lo que tenemos que hacer. No nos gusta que nos lo diga alguien con autoridad sobre nosotros (padres, profesores, etc.), pero lo que es casi imposible que
aceptemos es que nos lo diga uno de nosotros, un amigo o compañero. Con los ejemplos que hemos visto en el apartado anterior se entiende fácilmente.
Vocación de Jeremías:
“(4) Entonces me dirigió Yahvé la palabra en estos términos:
(5) Antes de haberte formado yo en el vientre, te conocía, y antes que nacieses, te tenía consagrado: yo te constituí profeta de las naciones
(6)Yo dije: "¡Ah, Señor Yahvé! Mira que soy un muchacho".
(7) Y me dijo Yahvé: No digas "soy un muchacho", pues a dondequiera que yo te envíe irás, y todo lo que te mande dirás.
(8) No les tengas miedo, que contigo estoy para salvarte -oráculo de Yahvé-. (9) Entonces alargó Yahvé su mano y tocó mi boca. Y me dijo Yahvé: Mira que he puesto mis palabras en tu boca.
(10) Desde hoy mismo te doy autoridad sobre las gentes y sobre los reinos para extirpar y destruir, para perder y derrocar, para reconstruir y plantar”. (Jer 1, 4-10)
En este relato están presentes todos los elementos de la vocación de Jeremías, que son equivalentes a los de cualquier otra vocación:
•encuentro con Dios y llamada a una misión (versículos 4-5), •reacción natural de miedo (versículo 6),
•insistencia de la llamada de Dios a la misión sin importar las dificultades (versículo 7),
•palabras de aliento y apoyo de Dios (versículo 8),
•signo o prueba que Dios da de que Él está con el profeta (versículos 9-10)
Jeremías anunció al pueblo la palabra de Dios, y en ocasiones se sirvió de signos para ejemplificar lo que iba a suceder si no se convertían y abandonaban su pecado de idolatría.
"Entonces Yahvé dijo a Jeremías: Ve y compras un jarro de cerámica, sales a la entrada de la puerta de la muralla y pregonas allí: "Pienso traer sobre este lugar una desgracia, porque me han dejado, han hecho extraño este lugar y han incensado en él a otros dioses". Luego rompes el jarro a la vista de todos y les dices: Así dice Yahvé Sebaot: "Quebrantaré yo a este pueblo y a esta ciudad, como quien rompe un cacharro de alfarería, que ya no tiene arreglo" (Cf. Jer 19, 1-3.10-11)
Jeremías pasó por momentos de serias dificultades, porque veía que los hombres a los que llevaba el mensaje de Dios no lo acogían, y en vez de convertirse le
insultaban, menospreciaban e incluso intentaban matarle.
"El sacerdote Pasjur, hijo de Imer, que era inspector jefe de la Casa de Yahvé, oyó a Jeremías profetizar dichas palabras. Pasjur hizo dar una paliza al profeta Jeremías y lo hizo meter en el calabozo" (Jer 20, 1-2)
"Yahvé me lo hizo saber, y así lo supe. Entonces me descubriste, Yahvé, sus intrigas. ¡Y yo que estaba como cordero manso llevado al matadero, sin saber que intrigaban contra mí!: "Destruyamos el árbol en su vigor; borrémoslo de la tierra de los vivos, y su nombre no vuelva a mentarse" (Jer 11,18-19)
En algunos momentos Jeremías llegó a caer en una depresión ante las dificultades que se le venían encima por proclamar la palabra de Dios.
"¡Maldito el día que nací!, ¡el día que me dio a luz mi madre no sea bendito! ¿Para qué haber salido del seno, a ver pena y aflicción, y a consumirse en la vergüenza mis días?"
Sin embargo, siempre tuvo a Dios a su lado, y a pesar de las dificultades, fue fiel a la misión que el Señor le encomendó.
"Yo te haré para ese pueblo muralla de bronce inexpugnable. Y pelearán contigo, pero no te podrán, pues contigo estoy yo para librarte y salvarte - oráculo de Yahvé-. Te salvaré de la mano de los malvados y te rescataré del puño de esos rabiosos" (Jer 15, 20-21).
A lo largo de su vida, Jeremías se fió de Dios, y cumplió su misión: la palabra de Dios llegó a su pueblo. Sin embargo, podría pensarse que su vida fue un fracaso absoluto, porque la mayoría del pueblo de Israel no se convirtió, sino que siguió viviendo de espaldas a Dios.
A pesar de que Jeremías les había avisado repetidamente de que la única salida ante la situación de amenaza de invasión que vivía su país era la conversión al Señor, casi nadie le hizo caso. El resultado fue que, como no se convirtieron, Israel fue invadido por Babilonia, un país vecino. Allí deportaron a todos los israelitas. Jeremías se escapó de los babilonios, pero también murió lejos de su tierra. Las últimas noticias que tenemos de él antes de su muerte lo localizan en Egipto.
A pesar de todo esto, la vida de Jeremías fue un rotundo éxito. Gracias a que él hizo lo que Dios le pidió, una parte del pueblo de Israel fue fiel al amor que Dios les había manifestado a lo largo de su historia. Gracias a la palabra de Dios que Jeremías hizo llegar a los israelitas, un grupo de ellos siguió siendo fiel a la alianza de salvación que Él había hecho con su pueblo.
Comparemos la actitud de Jeremías con la nuestra en el caso que expusimos antes. ¿cómo actúa Jeremías ante el rechazo de los hombres?, ¿y tú cómo te sitúas? ¿cuáles son sus sentimientos?, ¿y los tuyos?
¿cuál es su respuesta?, ¿y la tuya?
¿cuál es la respuesta de Dios ante las situaciones por las que pasa?, ¿y la tuya... o te da igual todo esto?, ¿crees que es una cosa invisible o irrealizable, o al contrario, al igual que Jeremías te planteas la confianza en Dios para lo que sea?
ES UN TESTIGO DEL AMOR DE DIOS Y QUIERE LLEVARTE HASTA ÉL.
Introducción general sobre la vocación cristiana
Dios llama a todo hombre. Primero lo llama a la existencia, a la vida. Y luego, sucesivamente a lo largo de su vida, lo va llamando a tener una mayor relación de amor con él para que el hombre pueda tener la plenitud y felicidad que desea en lo más hondo de su ser. A cada uno de nosotros nos llama de una forma concreta: nos llama "por nuestro nombre". De este modo, el hombre puede alcanzar la felicidad plena en una relación de amor con Dios y ayudar a Dios a que otros hombres puedan alcanzar esa misma felicidad.
Esa vocación puede tener distintas formas: el matrimonio, el sacerdocio, la vida religiosa, la consagración de los laicos, la vida contemplativa, etc. Pero lo común a todas ellas es que se puede realizar ese proyecto de amor de Dios para cada uno de nosotros y para toda la humanidad.
Jeremías, un caso concreto. Relación con la vocación cristiana.
La vocación de Jeremías fue llamar a los hombres a volverse a Dios y a eliminar de su vida aquello que les alejaba de Él. En una palabra, su misión fue llamar a la conversión. A eso es a lo fueron llamados los profetas; ésa era su vocación.
Por cierto, ¿sabes que todo cristiano por el bautismo es constituido profeta, además de sacerdote y rey?. ¡Así que tú también eres profeta, has de hablar a los hombres de parte de Dios!. Todo cristiano es enviado a los demás hombres, para que puedan participar de la Vida con mayúscula. Esa Vida con mayúsculas es la relación de
amistad con Dios, lo único que nos hace felices. Dios quiere que tú, libremente, le ayudes a llevar adelante su plan para toda la humanidad: que tengan Vida y Vida Eterna, que tengan una relación de amistad profunda con Él para que puedan ser auténticamente felices.
• ¿cómo les hablarías de Dios?
• ¿realmente mi relación con Dios es algo tan importante para mí, y que me hace tan feliz, que quiero que otros vivan lo mismo?
• ¿cómo ayudo a otros a que se aparten de lo que hacen mal y se acerquen a Dios?
• ¿o en realidad me callo por comodidad o por miedo de lo que me puedan decir otros?
PARA QUE LE CONOZCAS Y GOCES DE SU AMISTAD
Un posible esquema para la oración puede ser:
1. Canto: “Heme aquí”, "El profeta", "Id y enseñad", u otra canción de tipo misionero o vocacional.
2. Palabra de Dios:
“Entonces me dirigió Yahvé la palabra en estos términos: Antes de haberte formado yo en el vientre, te conocía, y antes que nacieses, te tenía consagrado: yo te constituí profeta de las naciones
Yo dije: "¡Ah, Señor Yahvé! Mira que soy un muchacho".
Y me dijo Yahvé: No digas "soy un muchacho", pues a dondequiera que yo te envíe irás, y todo lo que te mande dirás. No les tengas miedo, que contigo estoy para salvarte -oráculo de Yahvé-.
Entonces alargó Yahvé su mano y tocó mi boca. Y me dijo Yahvé: Mira que he puesto mis palabras en tu boca. Desde hoy mismo te doy autoridad sobre las gentes y sobre los reinos para extirpar y destruir, para perder y derrocar, para reconstruir y plantar”. (Jer 1, 4-10)
"Y percibí la voz del Señor que decía: "¿A quién enviaré?, ¿y quién irá de parte nuestra?".
Dije: "Heme aquí: envíame" (Is 2,8-9a)
"Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros". (Mt 5,11-12)
"Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos" (Mt 5,44-45)
"Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo". (Jn 15, 19)
"En el mundo tendréis tribulación. Pero , ¡ánimo!: yo he vencido al mundo" (Jn 16, 33b)
3. Peticiones libres de los miembros del grupo a la luz de lo que hayan experimentado en la oración.
4. Oración conclusiva del catequista y Padrenuestro como resumen de toda oración cristiana.
JEREMÍAS (GUÍA DEL CATEQUISTA) NO DIGAS “SOY UN MUCHACHO” PRESENTACIÓN
El objeto fundamental de esta catequesis es la presentación de un aspecto importante de la vocación cristiana a través de la figura del profeta Jeremías. Se trata de ayudar a descubrir la presencia de dificultades en la vivencia de la vocación y la necesidad de permanecer fiel en la prueba a la vocación recibida. Para ello contamos con la ayuda de Dios y con la seguridad de que la victoria final es nuestra. Sin embargo, Él nos pide que libremente colaboremos con su plan de salvación universal.
Todos los cristianos tenemos una vocación concreta que vamos descubriendo a lo largo de la vida. Y la fidelidad a la palabra que Dios nos da es esencial para poder vivir esa vocación de modo que se pueda cumplir en nosotros el designio salvífico de Dios para los hombres. Todos somos probados, y a imitación de Jesucristo, probado en el desierto, a lo largo de toda su vida, y finalmente en su pasión y muerte, todos somos llamados a permanecer fieles a la misión que Dios nos da. Sabemos que las pruebas nunca serán superiores a nuestras propias fuerzas si nos mantenemos unidos a Dios. Como narra el Apocalipsis al dirigirse el ángel a la iglesia de Éfeso “Mantente fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida” (Ap 2,10c).
La reacción inicial de miedo de Jeremías es normal, dadas las dificultades a las que se iba a enfrentar si acogía la vocación a la que Dios le llamaba. Sin embargo, su vida nos demuestra que siempre que Dios encarga una misión, pone también los medios para que esa misión se lleve a cabo. La respuesta afirmativa a la vocación que Dios nos da a todos lleva a la realización de la vida en plenitud y felicidad, aún en condiciones dificilísimas. La negativa a seguir a Dios allí donde nos llama se paga con la tristeza del joven rico, que prefirió apegarse a sus seguridades en vez de arriesgarlo todo por Jesucristo y el anuncio del Evangelio.
INTRODUCCIÓN
En este primer momento buscamos revivir o imaginar experiencias que permitan a cada uno interesarse por su tema, e identificarse personalmente con el personaje bíblico (cuya identidad no tiene por qué revelarse aún). Se trata de que el dramatismo propio de la situación haga que cada uno quede afectado personalmente y se despierte su interés Un modo de proceder puede ser suscitar el diálogo, y en un segundo momento, cuando se hayan obtenido unas conclusiones preliminares, presentar el material impreso..
TE PRESENTO A... JEREMÍAS, EL PROFETA.
Se trata aquí de presentar a nuestro personaje como alguien que tuvo una experiencia peculiar: Dios irrumpió en su historia, por puro amor le llamó a una vida nueva y mayor, su propia vida, y le dio una misión singular.
A Jeremías Dios le llamó para que hablara a los israelitas de su parte. Dios le hizo comprender su amor por él y por todos los hombres, y cómo éstos se estaban apartando de Él. Su misión fue llamar a los hombres para que recuperasen su vocación, la de ser hijos de Dios.
Jeremías tuvo que explicar a sus contemporáneos lo que estaban haciendo mal y que lo que tenían que hacer para volver a su antigua relación con Dios. Como se puede comprender fácilmente, esto le supuso discusiones, problemas y dificultades muy serias.
A nadie nos gusta que nos digan las cosas que hacemos mal, y menos aún que nos digan lo que tenemos que hacer. No nos gusta que nos lo diga alguien con autoridad sobre nosotros (padres, profesores, etc.), pero lo que es casi imposible que aceptemos es que nos lo diga uno de nosotros, un amigo o compañero. Con los ejemplos que hemos visto en el apartado anterior se entiende fácilmente.
Vocación de Jeremías: seguir los pasos que se proponen
Intentamos en este apartado explicar a qué llama Dios a todos los hombres, qué es la vocación cristiana, y en segundo lugar, cuál es la vocación específica de nuestro personaje.
Se trata de confrontar a la propia persona con lo que ha "palpado" en este tema, resolver la pequeña crisis que se ha generado al contrastar su vida con la del testigo que ha conocido. Debe procurarse hacer una síntesis personal de la propia fe y mostrar la necesidad de llevar esa novedad a la propia vida, en concreto a la oración-celebración y al compromiso.
Introducción general sobre la vocación cristiana
Dios llama a todo hombre. Primero lo llama a la existencia, a la vida. Y luego, sucesivamente a lo largo de su vida, lo va llamando a tener una mayor relación de amor con él para que el hombre pueda tener la plenitud y felicidad que desea en lo más hondo de su ser. A cada uno de nosotros nos llama de una forma concreta: nos llama "por nuestro nombre". De ese modo, el hombre puede alcanzar la felicidad plena en una relación de amor con Dios y ayudar a Dios a que otros hombres puedan alcanzar esa misma felicidad.
Esa vocación puede tener distintas formas: el matrimonio, el sacerdocio, la vida religiosa, la consagración de los laicos, la vida contemplativa, etc. Pero lo común a todas ellas es que se pueda realizar ese proyecto de amor de Dios para cada uno de nosotros y para toda la humanidad.
Jeremías, un caso concreto. Relación con la vocación cristiana.
La vocación de Jeremías fue llamar a los hombres a volverse a Dios y a eliminar de su vida aquello que les alejaba de Él. En una palabra, su misión fue llamar a la conversión. A eso es a lo fueron llamados los profetas; ésa era su vocación.
PARA QUE LE CONOZCAS Y GOCES DE SU AMISTAD
En este apartado intentamos dar alguna pista para que cada uno en particular o el grupo como tal, tenga un tiempo de oración en el que ya no se hable de Dios, sino que se hable con Él. Este paso parece que no lo damos nunca en nuestras catequesis y por eso todo queda cojo. Si la confrontación de la vida con la Palabra de Dios es una acción espiritual, la oración es el lugar del discernimiento vocacional, de la educación para la escucha de Dios que llama, porque cualquier vocación tiene su origen en los momentos de una oración suplicante, confiada y paciente; sostenida no por la exigencia de una respuesta inmediata, sino por la certeza de que la invocación de uno será escuchada, y le permitirá descubrir, a su tiempo, su vocación.
Un posible esquema para la oración puede ser:
1. Canto: “Heme aquí”, "El profeta", "Id y enseñad", u otra canción de tipo misionero o vocacional.
2. Palabra de Dios y silencio meditativo. Se puede leer la vocación de Jeremías en voz alta y luego dejar un tiempo de silencio para que los catecúmenos reflexionen sobre ese texto y/o los otros que se acompañan.
3. Peticiones libres de los miembros del grupo a la luz de lo que hayan experimentado en la oración.
4. Oración conclusiva del catequista y Padrenuestro como resumen de toda oración cristiana.
Y ahora tú, ¿qué dices? (compromiso personal, evaluable).
Es necesario asumir algún compromiso personal, evaluable y concreto que modifique efectivamente la propia situación vital, según lo que cada uno ha descubierto en el tema o en la propia oración. Si no se hace así, nuestras reuniones pasan "por encima de nosotros" sin llevarnos a ningún lado. El que da los temas pierde ilusión y los destinatarios acaban decepcionados ante la incapacidad para creer.
Por todo lo anterior, deben concretarse las propuestas que hayan salido de las preguntas formuladas al final del tercer apartado.
Puede ser bueno poner un modelo humano contemporáneo, para concretar todo esto. En nuestra época tenemos varios casos: Madre Teresa de Calcuta, los mártires maristas, Van Thuan, etc.
Hemos comprobado ya la necesidad de cambiar nuestra vida en algunos aspectos concretos. Para que lo que hemos aprendido lo podamos llevar a la vida, es preciso que asumamos libremente algún compromiso personal que podamos evaluar para comprobar si nuestro caminar tras Jesucristo va siendo cada día más auténtico y profundo.
Pistas:
• Leer algún texto adecuado para formarnos a la hora de dar razón de nuestra fe,
• Organizar formas sanas de divertirse y que no sean las típicas; discoteca, copas, tabaco, pastillas, sexo degradado, etc. e invitar a otros a participar en ellas,
• Poner en práctica lo que aprendemos sobre la conversión a la que estamos llamados ayudando en casa, frecuentando los sacramentos o la oración, etc.
• Crecer, ser consciente de nuestro ser cristiano; no a ratos, cuando estoy en la parroquia o grupo de referencia, sino también en casa, en el instituto, en el trabajo, etc. para que nuestra fe sea una fe unitaria y global, que afecte a la totalidad de nuestra vida.
ABRAHAM
solo el que confía, sabe esperar Te presento a Abraham
Abraham era un hombre muy rico, con una gran familia. Vivió en el siglo XX antes de Cristo (hace 4000 años). Al final de sus días recibe una llamada de Dios que le dice que salga de su tierra para dirigirse a una tierra que le promete, porque quiere hacer un gran pueblo a partir de él. “Dios dijo a Abraham: «Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. De ti haré una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre; y sé tú una bendición. Marchó, pues,
Abraham, como se lo había dicho Dios, y con él marchó Lot. Tenía Abraham 75 años cuando salió de Jarán. Tomó Abram a Saray, su mujer, y a Lot, hijo de su hermano, con toda la hacienda que habían logrado, y el personal que habían adquirido en Jarán, y salieron para dirigirse a Canaán. Llegaron a Canaán”(Gn 12)
Le prometió Dios una gran descendencia de hijos que poseerían esa tierra fértil y buena a la que se dirigía, pero al cabo de unos años, Abraham seguía sin hijos y sin tierra. Se lo dijo a Dios: “No tengo hijos ni la tierra que me prometiste”. El Señor le respondió: “Y sacándole afuera, le dijo: «Mira al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes contarlas.» Y le dijo: «Así será tu descendencia.» Y creyó él en Dios, el cual se lo reputó por justicia.” Así, Abraham se fió de Dios y le dio gracias. Pero pasaban los años y seguía sin tener un hijo. Su mujer ya era muy mayor y no era fértil. Todo indicaba que no tendría ningún hijo. Le costaba confiar en Dios: “Abraham cayó rostro en tierra y se echó a reír, diciendo en su interior: ¿A un hombre de cien años va a nacerle un hijo?, ¿y Sara, a sus noventa años, va a dar a luz?”. Su vida parecía un fracaso. Pero él seguía confiando en Dios y por eso esperaba que se cumpliese lo que le había prometido, aunque no sabía cómo se podría realizar.
Al cabo de unos años, en plena vejez, Dios le anunció que tendría un hijo. “Concibió Sara y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el plazo predicho por Dios. Abraham puso al hijo que le había nacido y que le trajo Sara el nombre de Isaac.”. Cuando todo parecía que estaba arreglado, Dios le pide más: “Después de estas cosas sucedió que Dios tentó a Abraham y le dijo: «¡Abraham, Abraham!» El respondió:
«Heme aquí.» Le dijo: «Toma a tu hijo, a tu único, al que amas, a Isaac, vete al país de Moría y ofrécele allí en holocausto en uno de los montes, el que yo te diga.»”. A pesar de que su hijo era la ilusión de su vida, y en el que había puesto todo su corazón, se fía de Dios y hace lo que le pide. No pierde la esperanza porque confía plenamente en Dios. Una vez en lo alto del monte, se disponía a sacrificar a su hijo único, entonces le llamó el Ángel de Yahvé desde los cielos diciendo: ¡Abraham, Abraham!» El dijo: «Heme aquí.» Dijo el Ángel: «No alargues tu mano contra el niño, ni le hagas nada, que ahora ya sé que tú eres temeroso de Dios, ya que no me has negado tu hijo, tu único.»”. Y Dios le bendijo: “«Por mí mismo juro, oráculo de Yahvé, que por haber hecho esto, por no haberme negado tu hijo, tu único, yo te colmaré de bendiciones y acrecentaré muchísimo tu descendencia como las estrellas del cielo y como las arenas de la playa, y se adueñará tu descendencia de la puerta de sus enemigos. Por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, en pago de haber obedecido tú mi voz.»” (Gn 22)
De Isaac nació Jacob y de él todo el pueblo de Israel. Del pueblo de Israel nació Jesús, el hijo de Dios, y por la fe en Jesús nacemos todos los cristianos. Se ha cumplido la promesa hecha a Abraham. Los cristianos, una multitud de todos los tiempos que brillan en el mundo como estrellas en la noche, los hijos de Abraham.
¿Por qué ante una cosa que ya parecía imposible Abraham sigue esperando que ocurriría?
¿Por qué se le llama a Abraham “nuestro padre en la fe”?
Es un testigo del amor de Dios y quiere llevarte hasta Él
a) Vocación cristiana:
Dios nos llama desde antes de nacer a vivir en amistad con Él. Ha pensado en nosotros desde siempre y se fija en nosotros, y nos sigue y no nos deja de lado. Está siempre con nosotros, y espera de nosotros que vivamos con Él como un amigo. Nuestra vocación es a la santidad: a ser amados y corresponder a ese amor de Dios. Esa relación se consolida en el Bautismo y ha de crecer poco a poco a través de la oración, los sacramentos y la vida de fraternidad. Esa amistad se vive de muchas maneras. Da igual que seas estudiante, trabajador, jubilado, astuto o sencillo, brillante o mediocre, simpático o tímido. A todos nos busca Dios para que seamos amigos suyos.
b) La vocación de Abraham:
Es la primera llamada de Dios a entrar en amistad con el hombre. Fué el primero que respondió generosamente y por eso se le llamó AMIGO DE DIOS. Primero Dios le llama a que salga de su tierra y le siga. Le promete grandes cosas, porque Dios da el ciento por uno. Abraham escucha todo lo que Dios le dice y no duda de su palabra. Aunque parece que las cosas no salen como él esperaba, sin embargo sigue confiando en Dios y por eso espera el cumplimiento de sus promesas. Sólo se
desespera el que no confía ya en nadie. Pero quien tiene un amigo que sabe que le puede ayudar, no pierde la esperanza. Abraham tenía un amigo fiel y por
eso no tenía miedo. Confió en Dios y Dios le colmó de bendiciones. c) Mi vocación
Abraham se fió de Dios y le respondió generosamente, ¿por qué respondió así a lo que Dios le pedía?¿Confío yo también en Dios de manera que no me siento solo?
“A todos los que esperan se puede aplicar lo que dijo S. Pablo de Abraham: creyó, esperando contra toda esperanza (Rom 4, 8). Dirás todavía «¿como puede suceder esto?» Sucede porque se aferra a tres verdades: Dios es omnipotente, Dios me ama inmensamente, Dios es fiel a las promesas. Y es El, el Dios de las misericordias, quien enciende en mi la confianza; por lo cual yo no me siento ni solo, ni inútil, ni
abandonado, sino implicado en un destino de salvación que desembocara un día en el Paraíso” (JUAN PABLO I, Aloc. 20-IX-1978).
A veces Dios parece que está muy lejos, y que no nos habla, ¿qué nos enseña Abraham sobre Dios?¿Me doy cuenta de que Dios no me deja, sino que me acompaña y me habla?
“Nuestro Dios no nos pierde de vista, como una madre que está vigilando al hijito que da los primeros pasos. «Abraham, dice el Señor, anda en mi presencia y la hallarás en todas partes». Cuán consolado queda un cristiano, al pensar que Dios le ve, que es testigo de sus penalidades y de sus combates, que tiene a Dios de su parte.” (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre el Corpus Christi).
Resume en tres palabras, aquellos rasgos que te han llamado la atención de Abraham y que te gustaría tener a ti.
ABRAHAM-Guía para el catequista
Esta catequesis aborda el tema de la vocación, a través de la figura de Abraham. El hilo conductor es ver la importancia de la confianza para poder esperar. Abraham
esperó contra toda esperanza porque se fió plenamente de Dios. Se trata de
hacer ver a los jóvenes que cuando se confía en Dios, no se pierde la esperanza de salir de situaciones difíciles, momentos duros, oscuridades, etc. Puede ocurrir que tras un tiempo de querer vivir la vida cristiana, se harten o se cansen porque ven que no avanzan, o porque no descubren a Dios. En Abraham vemos un modelo de
amistad con Dios: le escucha, le sigue, confía en Él, le obedece y espera todo de Él. Muchas veces los jóvenes están sin esperanza porque no tienen en quién confiar. Cuando uno encuentra una amistad verdadera, entiende que su vida puede cambiar. Un joven sin ilusión está paralizado. La ilusión se tiene cuando se espera algo. Se espera cuando se confía en una persona.
1.- ¿Cabe esperar algo nuevo?
Este es el comienzo. Se pueden empezar planteando estas preguntas para que reflexionen sobre su vida. Es preferible que salgan cosas personales.
Piensa en situaciones difíciles que te han ocurrido o que conoces de amigos tuyos. Se trata de ver problemas importantes, que parece que no encuentran solución. Ej.: suspensos, enfados con amigos, padres que no comprenden, defectos personales, temas de drogas, alcohol, etc. También se puede poner como ejemplo una película o libro reciente.
¿Cómo se siente la persona que está metida en esa situación?¿Dónde busca ayuda?¿Tira la toalla o sigue esperando una solución?
Si sigue esperando que se arregle el problema, ¿por qué tiene todavía esperanza? ¿Qué le hace pensar que las cosas van a cambiar?
Hay que hacerles ver que la ilusión viene de la esperanza, y la esperanza de la confianza en alguien. La mayoría de los problemas de alcohol, drogas, sexo, etc., vienen por la soledad y la falta de verdaderos amigos. Cuando uno encuentra un amigo/a entonces todo se ve de otro color y quiere cambiar. Al revés, uno no quiere cambiar por mucho que le convenzas, es necesario que encuentre una amistad.
2.- Te presento a Abraham
Ahora se les entrega la hoja para que tengan el texto delante y se les dice de qué va la catequesis. Se lee la historia o se cuenta a grandes rasgos o que la lean en
silencio. Al final se comenta y preguntan las dudas. Se hacen las preguntas
propuestas u otras semejantes. Es para ver el contraste entre sus vidas (punto 1) y la vida de Abraham. Hay que hacer notar cómo lo que le movió a Abraham fue su confianza en Dios. Por eso fue su amigo. No hay amistad donde no hay confianza. Y por eso pudo esperar cuando todo estaba en contra, porque sabía que Dios
confianza con Dios. No es sólo creer unas cosas, sino confiar en su palabra, confiar en que me va a ayudar, confiar en su amor.
3.- Es un testigo del amor de Dios y quiere llevarte hasta Él
Tiene tres apartados: explicar la vocación cristiana en general, luego la vocación específica de Abraham y por último la enseñanza que sacamos de la vocación de Abraham para nuestra propia vida y vocación. Se puede hacer leyendo el texto o con una explicación breve. Las preguntas son para concretar el tema en su vida. Van acompañadas con un texto que ayuda a reflexionar. Tienen que confrontar la propia persona con lo que han palpado en este tema. Hay que hacerles ver que lo de la vocación no es algo que te cae en la cabeza y hasta que no te caiga te quedas esperando. Se va preparando el terreno mediante la ESCUCHA de Dios, mediante la CONFIANZA en sus palabras, mediante el fomento de la ESPERANZA, que se hace cuando se desea algo.
4.– Para que le conozcas y goces de su amistad
Ahora es el momento de hablar con Dios como Abraham y contarle nuestras cosas y escuchar lo que nos quiere decir. Se hace una oración. Si falta esto, se puede
convertir en una charla filosófica o algo así. Esto puede ser lo más importante de todo: hablar con Dios. Se propone este esquema pero puede ser el que quieras.
ESQUEMA:
Canción: “Ven y sígueme”
Lectura del Salmo 22 “El Señor es mi Pastor” o del Salmo 129 “Desde lo hondo” Silencio meditativo
5.- y ahora, tú ¿qué dices?
En este último momento se trata de concretar algo para que no quede todo en el olvido. Un pequeño propósito que se pueda evaluar ayuda a mantener fresca las iluminaciones recibidas en la catequesis. Puedes proponer lo siguiente.
Ahora elige una actitud de Abraham con su correspondiente compromiso para que puedas vivirlo día a día. Si te parece mejor, elige otra que más te guste.
ESCUCHA: voy a leer todos los días unos minutos el Evangelio para escuchar las palabras de Jesús.
CONFIANZA: cada vez que algo me preocupe, se lo voy a contar a Dios antes que a nadie. El será mi primer confidente.
ESPERANZA: cuando crea que Dios no me hace caso o que no me aclara mi vocación, me acordaré del salmo: “ El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?”
MARÍA, Hija de Sión
INTRODUCCIÓN
En nuestra vida se nos presentan muchísimas situaciones a lo largo del día que hacen que necesitemos de otras personas para que nos ayuden, trabajen con nosotros o hagan algo que nosotros no sabemos hacer. Requieren de nosotros que
confiemos en otras personas. Muchas veces no nos damos ni cuenta de la
necesidad que tenemos de confiar en otras personas, pero es algo fundamental para nuestra vida. Solos no podemos hacer todo en esta vida. Pero no se trata solamente de esto: hay muchas veces que necesitamos de otros en momentos esenciales de nuestra vida: cuando estamos sufriendo por algo, cuando nos ha ocurrido algo magnífico... o a veces son los otros los que necesitan de nosotros, los que quieren contarnos algo importante o nos necesitan para algo muy importante para ellos
Incluso nuestra vida puede quedar marcada por una muestra de confianza de otra persona en nosotros. ¿Se nos puede pedir nuestra confianza incluso para algo que nos supere, que no terminemos de entender?
Todo esto es algo concreto, algo de nuestra vida diaria. Se refiere a las situaciones que nos encontramos todos los días, que nos ocurren con la gente que nos rodea, no es un ejercicio de abstracción, y va a suponer de nosotros un ejercicio de humildad y de generosidad.
Existe una pregunta clave, una pregunta que nos ayudará a comprender la complejidad de este tema: ¿Por qué confiar en quien confío?
¿POR QUÉ CONFIAR EN QUIEN CONFÍO?
1. Muchas veces a lo largo del día nos fiamos de otras personas. En realidad, porque es necesario, lo hacemos sin darnos cuenta. Así que ahora vamos a darnos cuenta: ¿Qué sería de nosotros sin esas situaciones? ¿Cómo haríamos esas cosas sin confiar?
2. Muchas veces hemos de confiar en otras personas, necesitamos ayuda para algo y buscamos a alguien que sepamos que lo vaya a hacer bien, pero a la vez que sepamos que va a hacerlo como nosotros queremos. ¿En qué situaciones os ha pasado? ¿Cómo os habéis sentido?
3. A veces no nos queda más remedio que confiar nuestros secretos
LLEGADOS A ESTE MOMENTO , TE VOY A PRESENTAR A ALGUIEN: MARÍA ¿Qué sabes de María? ¿Cuándo vivió? ¿Dónde vivió y qué sabemos de su familia? ¿Sabes algo sobre sus amigos, sobre la vida que llevaba o podía llevar? ¿Qué ocurre en su vida? ¿De qué manera ilumina nuestra vida la actitud de María? Al fin y al cabo, a nosotros no se nos va a aparecer un ángel, no se nos va a pedir que seamos la madre de Dios...
La actitud de María a lo largo de toda su vida es para nosotros una lección magnífica, porque María no alcanzaba a entender toda la profundidad ni la importancia de la propuesta del ángel, pero se fía. Se fía de Dios porque ama a
Dios. Y María no puede dejar de obedecer, no puede dejar de responder a aquel a
quien ama. Esta actitud nos choca hoy. No está de moda. No está de moda confiar en la gente, ni mucho menos en Dios. Necesitamos pruebas claras, palpables, para acceder a la confianza de otro. María se fía de Dios. Hoy lo que hizo María sólo se entiende como una locura. María responde que sí a algo que no termina de entender sin pedir ninguna prueba para algo que va a cambiar su vida definitivamente. Sólo
por su amor a Dios. Este amor a Dios es el que le permite ser plenamente libre para
responder. Nosotros sólo a la gente a la que más queremos, en la que más confianza ponemos, nos atrevemos a decirle las respuestas más difíciles, porque
sólo el que ama mucho arriesga mucho.
Entre los textos que pueden servirnos de apoyo encontramos, primero, el de la Anunciación: Lc 1, 26-38. Este es el texto primero, fundamental: es el “sí” de María a Dios.
Más importantes, los que tenemos en el fondo del corazón. Son las cosas que más
nos importan: algo que nos ha ocurrido, un problema grave en que nos hemos
metido, un enamoramiento, una pelea con nuestro mejor amigo... ¿Por qué lo hacemos? ¿Cómo nos sentimos? ¿Qué ventajas nos ofrece?
4. Por último, a veces son otras personas las que confían en nosotros: A veces necesitan algo sin importancia, que no requiere casi esfuerzo de nosotros pero se nos agradece infinitamente, de forma expresiva y sincera. Otras, es muy importante lo que se nos pide: ¿Cómo reaccionamos? ¿Entendemos que se nos pida a
nosotros? ¿Ponemos lo mejor de nosotros mismos o reservamos esfuerzos según quien nos los pida?
Pero un “sí” verdadero tiene que ser a la vez fiel, porque el amor verdadero es un amor que es eterno. Por eso, María, a lo largo de su vida, nos ofrece más y nuevas lecciones de fidelidad: en las bodas de Caná (Jn 2, 1-12), donde María nos invita a confiar en Jesús sin vacilar: “Haced lo que él os diga”.
Por último, en Jn 19, 25-27 aparece María junto a la cruz: El amor fiel lo es hasta en las peores situaciones, hasta en la hora de la muerte, donde se cumple lo que a María ya se había anunciado en Lc 2, 35. Pero ella no lo rehuye, no se esconde: entrega a su Hijo en sacrificio a pesar de su sufrimiento.
Y, ¿por qué no pensar en Cristo resucitado, apareciéndose en primer lugar a su madre? Es el premio a su amor fiel, a la entrega de su vida por la salvación de los hombres.
MARÍA ES UN TESTIGO DEL AMOR DE DIOS, Y QUIERE LLEVARTE HASTA ÉL ¿Cómo puede María llevarme hasta Dios? Además, hemos dicho que su vida era totalmente diferente a la nuestra. Pero sí, puede. Puede porque a ti, como a ella, Dios te llama a estar con Él, a participar de su gloria de su amor, de su alegría. Dios llama a todos los hombres a participar de su vida, a la comunión con Él, que por amor nos crea y nos conserva. Y esta llamada la hace Dios desde el principio de los tiempos. Dios quiere que todos estemos junto a él desde antes de que nosotros nazcamos. Tiene un plan para cada hombre, para cada uno de nosotros (como lo tenía para María), y seguirlo supone conocer la plena verdad, participar plenamente de su amor.
En el aceptar o no este plan, en como vivamos este diálogo con Dios que Él nos ofrece se funda la posibilidad para cada uno de crecer según las características propias (que de Dios hemos recibido como don) y que pueden dar sentido a la historia y a las relaciones de su existir cotidiano, en camino hacia la plenitud de la vida.
PARA QUE LE CONOZCAS Y GOCES DE SU AMISTAD, VAMOS A REZAR UN RATO
Este tiempo es también muy importante: como hemos visto, es en el tiempo que cada uno dedique a la oración en el que puede realizar un discernimiento serio, profundo, de la propia vocación, poniéndose a la escucha de lo que Dios nos dice, así dice Samuel: Habla, Señor, que tu siervo escucha (1Sam 3, 10). Sólo afrontando con esta actitud este tiempo podremos responder como María: Hágase en mí según tu Palabra (Lc 1, 38). Así que empezaremos poniéndonos en actitud de oración, en silencio, en presencia de Dios, para que sea Él quien guíe este rato. Podemos empezar leyendo el pasaje de la Anunciación (Lc 1, 26-38).
En su tiempo, ¿cómo reacciona María a lo que le dice el ángel? ¿Qué entendió María de lo que le iba a ocurrir? ¿Qué pudo entender de cómo iba a cambiar su vida? ¿Cómo de fuerte sería esta experiencia para María, que la acepta pese a saber que no vendrían buenos momentos? ¿Por qué acepta? ¿Cómo ilumina esto tu vida? ¿O no tiene nada que ver contigo? ¿Qué tiene de actual esta historia?
Y AHORA, TÚ ¿QUÉ DICES?
Ahora es necesario asumir algún compromiso personal, evaluable, concreto, que modifique efectivamente la propia situación vital, según lo que hoy hayamos descubierto en el tema o en la oración. Si no lo hacemos, la reunión pasará sin llevarnos a ningún lado. Este compromiso personal será dicho en voz alta, para que todo el grupo pueda ayudar a que cada uno cumpla lo que se propone. Este
compromiso es la consecuencia que se sigue lógicamente para aquel que ha descubierto algo en lo que quiere profundizar
MARÍA, LA HIJA DE SIÓN Guía del Catequista Introducción
Sólo pretende presentar el tema del que vamos a hablar. Puede remarcarse la importancia que va a tener especialmente que cuenten experiencias propias, pues sólo a partir de su experiencia particular se puede profundizar en la propia vocación