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Análisis

macroeconómico

y sectorial:

coyuntura y perspectivas

Julio - 2017

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Análisis

macroeconómico

y sectorial:

coyuntura y perspectivas

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Índice

Pág. • Presentación 5 • Capítulo I Entorno macroeconómico 7 Crecimiento económico 7 Empleo 12 Inflación y política monetaria 13 Sector externo 15 Aspectos fiscales 18 • Capítulo II Sector industria 23 Precios 23 Producción, ventas y empleo industrial 24 Opinión de los empresarios 28 Perspectivas 30 • Capítulo III Sector de la construcción 33 Indicadores de oferta 34 Precios y ventas 37 Asequibilidad 39 Perspectivas 40 • Capítulo IV

Sector comercio minorista 43

Precios 43

Evolución de las ventas 44

Encuestas de opinión 46

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• Capítulo V Sector agropecuario 51 Precios 52 Sector externo 54 Perspectivas 58 • Capítulo VI Sector salud 59 Avances y retos del sector salud en Colombia 61 ¿Qué ha salido bien en el sector salud? 63 ¿Qué ha salido regular en el sector salud? 67 ¿Qué ha salido mal en el sector salud? 73 Perspectivas 74

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Presentación

Tengo el gusto de presentarles el Informe Semestral, documento producido con la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, Anif.

El documento que hoy entregamos resume y analiza los aspectos más importantes a nivel macroeconómico y sectorial de la economía co-lombiana durante el período enero-junio de 2017. En esta oportunidad, realizamos un análisis coyuntural y de las perspectivas de corto plazo de los siguientes temas:

· Entorno macroeconómico. · Sector de la industria. · Sector de la construcción. · Sector del comercio minorista. · Sector agropecuario.

· Sector salud.

Esperamos que este documento se constituya en una fuente de consulta para su empresa y cumpla así con nuestro objetivo de asesorarlos de manera permanente.

Gerardo Silva Castro

Vicepresidente Banca de Empresas Banco de Occidente

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Capítulo I

Entorno macroeconómico

Crecimiento económico

El Dane reveló que el PIB-real de Colombia se había expandido a un pobre ritmo del 1.1% anual durante el primer trimestre de 2017 (vs. 2.7% un año atrás). Esta cifra resultó algo inferior frente al pronóstico que venía manejando el mercado y el Banco de la Repú-blica (BR), cercano al 1.3% anual. En el caso de Anif, dicha cifra ni siquiera alcanzó el piso del rango (1.4%-1.9%) que proyectaba su batería de indicadores líderes (Anif

Leading Index-ALI) y se ubicó

lejos del punto medio estimado (1.6% anual).

Allí se observaron sorpresas ne-gativas en la mayoría de sectores, a saber: i) la minería (-9.4% ob-servado vs. -2.5% proyectado), donde las continuas voladuras al oleoducto Caño Limón-Coveñas por parte del ELN implicaron con- tracciones del -12.3% en los hidro-carburos; ii) la construcción (-1.4% observado vs. +5.4% proyectado), donde el rasgamiento de la bur-buja hipotecaria (no apalancada) continúa haciendo mella en la ac-tividad edificadora (-7.1% anual),

sin que las obras civiles logren contrarrestarla creciendo solo un +3.5% anual; iii) el comercio (-0.5% vs. +2%), afectado por el desplome reiterativo de la confianza de los hogares y el de sempleo sostenido a niveles cercanos al 11% en las zonas urbanas; y iv) la industria (0.3% vs. 2%), gravemente impac-tada por la apreciación cambiaria (a ritmos del 10% anual) y lo que se ha denominado el Costo Colombia. Evitaron un mayor descalabro la buena expansión del agro (+7.7%, gracias al efecto estadístico de superación del fenómeno climático de El Niño) y de los establecimien-tos financieros (+4.4%, a pesar del aterrizaje “no tan suave” de la cartera crediticia creciendo ahora a un 2.5% real anual).

Tras este pobre desempeño del primer trimestre de 2017, las pers-pectivas del segundo trimestre no lucen muy halagadoras, pues el

Anif Leading Index pronostica

ex-pansiones de solo el 1.8% anual. De ser así, se estarían completan-do cuatro trimestres crecienDe ser así, se estarían completan-do por debajo del 2% anual, ni siquiera

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alcanzando el bajo potencial del 3% anual en que se encuentra Co-lombia para el período 2015-2020. En ello incidirían la baja confianza de los consumidores (aún en terreno negativo) y la compleja situación de desorden público, con paros reiterativos de trabajadores públicos y bloqueos en la zona del Pacífico que amenazan con el resurgimiento del narcotráfico. Adicionalmente, el frente de de-sempleo ha empezado a mostrar algo de deterioro, promediando un 10.1% en enero-mayo de 2017 (+0.1% frente a un año atrás), don-de preocupa el elevado (+0.1% frente a un año atrás), don-desempleo urbano del 11.3%.

A nivel macroeconómico, la calidad del llamado “ajuste externo” de Colombia todavía deja mucho que desear, tanto en sus elementos “por encima de la línea” (centrado en contracciones de las importacio-nes, en vez de tenerse el esperado repunte y diversificación exporta-dora), como por “debajo de la línea” (dependiendo de una peligrosa mezcla de mayor endeudamiento público-privado e inversión de por-tafolio de corto plazo). Esto último, en conjunción con los faltantes fiscales y el elevado stock de deuda pública (bordeando niveles del 60% del PIB), ha llevado nuevamente a la calificadora Moody’s a expresar sesgos hacia una “perspectiva ne-gativa”, como la que ha mantenido la calificadora S&P; en contraste, el FMI y Fitch sostienen lecturas posi-tivas sobre la velocidad del ajuste en los “déficits gemelos”.

A nivel internacional, Estados Uni-dos estaría expandiéndose a tasas del 2.1% durante 2017 (vs. 1.6% en 2016), pero se desaceleraría hacia el 1.8% en 2018. Ello debido a las dificultades políticas que enfrenta la Administración Trump para lograr reformas en los frentes de estímulo fiscal-tributario, agilización de las obras de infraestructura y ajustes al sistema de salud. Aun en el frente simplemente presupuestal, luce difícil alcanzar un buen acuerdo bipartidista que permita evitar se-rios recortes en la seguridad social, a cambio de reducir el ambicioso gasto en defensa.

La Zona Euro se aceleraría ha-cia expansiones del 2% en 2017 (vs. 1.7% en 2016), una vez disipados los riesgos políticos en Francia e inicios de solución en los frentes bancarios de Italia y Alema-nia. Las economías emergentes parecen haber tocado fondo y repuntarían hacia crecimientos del 4.7% en 2017 (vs. 4.1% en 2016). No obstante, América Latina se expandiría a tasas subpar de solo el +1.3% (vs. -0.8% en 2016), persistiendo problemas de baja productividad, pérdidas de creci-miento potencial (ahora a ritmos del

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3% anual) y con alta dependencia en commodities y elevados niveles de deuda pública y privada. A pesar del pobre inicio del año y de la frágil recuperación internacio-nal, Anif ha optado por mantener inalterado su pronóstico de creci-miento para Colombia en un 2.2% para 2017, aunque ahora maneja un sesgo bajista (lo cual podría llevar la economía hacia umbrales de crecimiento de solo el 1.8% en 2017, si es que el rebote del segundo trimestre no se conso-lida). Cristalizar estos resultados dependerá de: i) los potenciales repuntes en el precio del petró-leo-Brent hacia los US$55/barril (vs. US$45-50/barril actuales), lo cual dependerá de los efectos de los acuerdos de recorte de la OPEC y de la “elasticidad” que muestre la producción de shale oil de Estados Unidos; y ii) la aceleración en las ejecuciones de infraestructura lo-cal, afectadas de forma múltiple por la quiebra de Collins en el Túnel de la Línea, la corrupción impactando diversos proyectos y, más reciente-mente, la paralización de la obra de Cruz del Viso de la española Sacyr.

Análisis sectorial del crecimiento

Ya se mencionó cómo los únicos sectores que lograron expansio-nes favorables durante el primer trimestre de 2017 fueron el agro

(+7.7% vs. -0.1% un año atrás) y los establecimientos financieros (+4.4% vs. +4.9%), ver gráfico 1. En el primer caso, se destacaron las expansiones en los cultivos de cereales (32.7%), legumbres-tubérculos (15.6%) y café (11.5%), todos ellos repuntando una vez su-peradas las tensiones climáticas de un año atrás. En el segundo caso, la intermediación financiera (propia-mente dicha) registró expansiones del 6.4%, desacelerándose frente al 11.5% de un año atrás. Allí el mayor margen financiero (ante los aumentos en la repo por +200pb durante 2016) y los rendimientos de inversiones (aupados por la burbuja en los TES dada la com-placencia de los capitales offshore) amortiguaron el aterrizaje “no tan suave” de la cartera crediticia (con crecimientos de solo el 2.5% real anual en marzo de 2017 vs. 4.5% un año atrás).

Gráfico 1. Crecimiento anual del PIB por oferta Primer trimestre de 2016 vs. 2017 (%) Fuente: Dane. 2016 2017 Antes (Proyección tres meses atrás) Pond.(%) -4.6 5.5 2.9 2.8 0.9 4.3 3.6 4.9 -0.1 2.7 -9.4 -1.4 -0.6 -0.5 -0.3 0.3 2.2 4.4 7.7 1.1 -12 -8 -4 0 4 8 Minería Construcción Electricidad, gas y agua Comercio y turismo Transporte y telecom. Industria Servicios sociales Estab. financieros y ss. empres. Agropecuario PIB 6 7 21 3 6 11 16 12 7 1.6 -2.5 1.3 1.4 5.4 2.0 2.5 1.6 3.0 2.0 1.6 2.5

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Los servicios sociales se expandie-ron al 2.2% anual durante el primer trimestre de 2017, desacelerándo-se frente al 3.6% observado un año atrás. Ello se explica principalmen-te por el rubro de administración pública-defensa (2.6% vs. 3.8%), dadas las menores ejecuciones presupuestales. Por su parte, la in-dustria continuó estancada, apenas expandiéndose al 0.3% (vs. 4.3% un año atrás). Allí persisten los lastres en competitividad, eviden-ciados en contracciones del -2% anual en la industria sin la cadena petroquímica.

El transporte (-0.3% vs. +0.9% un año atrás) y el comercio-turismo (-0.5% vs. +2.8%) mostraron ligeras contracciones durante el primer tri-mestre de 2017. En el primer caso, pesó la debilidad del transporte te- rrestre (+0.5%) y las telecomunica-ciones (-2.3%). En el segundo caso, las ventas de comercio (-0.5%) se vieron afectadas por: i) el aumento del IVA del 16% al 19% según la Ley 1819 de 2016; y ii) las persistentes lecturas negativas del Índice de Confianza del Consumidor, todavía en terreno negativo en mayo (-17, aunque mejorando frente a mínimos históricos cercanos a -30). Los peores desempeños se ob-servaron en la construcción (-1.4% vs. +5.5% un año atrás) y la minería (-9.4% vs. -4.6%). En la

construcción, ya mencionamos cómo el rasgamiento de la burbuja hipotecaria (no apalancada) conti- núa haciendo mella en las contrac-ciones de las edificaciones (-7.1% vs. +11.5%), particularmente en las residenciales (-8.4% vs. +13.1%). Lo anterior opacó un moderado cre-cimiento en las obras civiles (+3.5% vs. -0.5%), donde se observaron efectos encontrados provenientes de carreteras-calles (+12.3%) y oleoductos-poliductos (-5.1%). Por su parte, en la minería, los lastres en los hidrocarburos (-12.3%) contra-rrestaron las moderadas expansio-nes del carbón (+2.8%).

Perspectivas

Hemos visto cómo la economía colombiana mostró fuertes de-saceleraciones hacia expansiones de solo un 1.1% durante el primer trimestre de 2017 (vs. 2.7% un año atrás). Como ya lo explicamos, Anif ha optado por mantener inal-terado su pronóstico de crecimien-to del 2.2% para 2017, aunque ahora maneja un sesgo bajista que podría llevarlo a reducirlo hacia el 1.8% de no consolidarse la recu-peración del segundo trimestre hacia un mínimo del 1.6% anual. Se realizaron algunos rebalanceos en el crecimiento sectorial de 2017, incluyendo: i) menores dina-mismos en la industria (2.4% ahora

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vs. la estimación anterior del 3%) y la construcción (4.2% vs. 5.3%); y ii) leves revisiones al alza en el agro (3% ahora vs. la estimación anterior del 2.3%), dada la sorpre-sa positiva durante el inicio del año (aunque ello debería moderarse dado el efecto de las copiosas lluvias), y en los establecimientos financieros (4.1% vs. 3.7% antes), ver gráfico 2. Materializar esta proyección del 2.2% para 2017 dependerá de la trayectoria de los precios del petróleo y del dinamismo pros-pectivo de las obras 4G (las cuales arrancaron lentas en 2016 e inicios de 2017). El impulso contracíclico de la política monetaria del BR dependerá de la convergencia de la inflación subyacente hacia el 5% (donde preocupa el efecto de la “inercia salarial”), a pesar de tenerse una brecha de Producto

negativa. En el frente fiscal, a pesar de la retórica oficial del programa Colombia Repunta, el espacio presupuestal luce agotado, donde es claro que los faltantes estructu-rales a nivel de déficit del Gobierno Central (del orden del 2%-3% del PIB) requerirán medidas de fondo por parte de la Comisión de Expertos en Gasto Público, las cuales solo estaría implementando la nueva administración en agosto de 2018.

Para el año 2018 también hemos mantenido nuestro pronóstico de crecimiento del PIB-real en el 2.8% (ver gráfico 3). Allí el liderazgo sectorial estaría en cabeza de la construcción (+5.8% vs. el +4.2% pronosticado para 2017); los es-tablecimientos financieros (des-acelerándose ligeramente hacia el 3.7% vs. el 4.1% pronosticado para 2017); y la minería (+3.5%

Gráfico 2. Crecimiento anual del PIB por oferta Observado 2016 vs. Proyectado 2017 (%) Fuente: Dane. 2016 2017 Pond.(%) -6.5 0.1 -0.1 1.8 2.2 3.0 0.5 5.0 4.1 2.0 -2.8 1.2 1.4 2.0 2.3 2.4 3.0 4.1 4.2 2.2 -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 Minería

Electricidad, gas y agua Transporte y telecom. Comercio y turismo Servicios sociales Industria Agropecuario

Estab. financieros y ss. empres. Construcción PIB 7 15 21 7 6 11 6 12 3 3.7 5.3 2.3 3.7 2.3 3.0 -2.5 Antes (Proyección tres meses atrás)

Gráfico 3. Crecimiento anual del PIB por oferta Proyectado 2017 vs. 2018 (%)

Fuente: cálculos Anif con base en Dane.

2017 2018 Pond. (%) 1.2 1.4 3.0 2.3 2.4 2.0 -2.8 4.1 4.2 2.2 1.8 1.9 2.5 2.5 2.7 2.8 3.5 3.7 5.8 2.8 -4 -2 0 2 4 6 Electricidad, gas y agua

Transporte y telecom. Agropecuario Servicios sociales Industria Comercio y turismo Minería

Estab. financieros y ss. empres. Construcción PIB 8 15 21 7 6 11 12 6 3

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vs. -2.8%). Nótese cómo el repunte de la minería es consistente con la esperada recuperación de la inversión petrolera hacia niveles de US$4.500 millones en 2017 (dupli-cando la cifra de 2016), aunque la producción estaría relativamente estancada alrededor de 850.000bd en 2018. Por el contrario, los peores desempeños estarían en cabeza de la electricidad-gas-agua (1.8% vs. el 1.2% pronosticado para 2017) y el transporte-telecomuni-caciones (1.9% vs. 1.4%).

Empleo

La tasa de desempleo nacional fue del 9.4% en mayo de 2017, cifra su-perior en 57pb al 8.8% registrado en el mismo mes de 2016 (ver gráfico 4). En cuanto a las trece áreas me-tropolitanas, la tasa de desempleo fue del 10.2% en el mes de refe-rencia, con lo cual se presentó un incremento de 116pb con respecto al mismo período de 2016.

A nivel nacional, el número de desocupados aumentó un 8.4% anual en mayo de 2017, cerrando

en 2.314.453 personas. Asimismo, el total de ocupados aumentó un 1.2%, llegando a 22.263.937 indi-viduos durante el mismo período. Por su parte, la Población Eco-nómicamente Activa (PEA) sumó 24.577.390 personas, presentan-do un aumento del 1.8% anual (441.276 individuos).

Durante enero-mayo de 2017, la tasa de desempleo nacional pro- medio fue del 10.1%, 0.1pp supe-rior al 10% observado en el mismo período de 2016. En las trece ciu-dades principales, el desempleo promedio fue del 11.2% durante dicho período, por encima del 10.5% registrado el año anterior. A nivel nacional, la Tasa Global de Participación (TGP) fue del 64.1% en promedio durante enero-mayo de 2017, igual a la registrada un año atrás.

Para 2017, Anif proyecta que la tasa de desempleo nacional

conti-Gráfico 4. Evolución de la tasa de desempleo Total nacional (mayo de 2017, %)

Fuente: cálculos Anif con base en Dane.

ene feb mar abr may jun jul ago sep oct nov dic Variación anual en mayo: 57pb

Últimos 12 meses Promedio Variación (%) 2015 2015 8.9 -0.2 2016 2016 9.2 0.3 2017 2017 9.3 0.2 ene-may 10.1 0.1 8.6 Tasa de largo plazo 8.7 15pb 7 8 9 10 11 12 8.8 8.9 9.4 }57pb57pb 8.8 8.9

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nuaría elevándose hasta alcanzar niveles del 9.5% por cuenta de la indexación salarial y la debilidad económica. De la misma manera, la tasa de desempleo en las trece áreas metropolitanas se incre-mentaría hacia el 10.3% en 2017 (vs. 10% en 2016). Para 2018, Anif prevé que continúe el dete-rioro del mercado laboral, como

resultado de: i) la debilidad de la actividad económica, rebotando tan solo hacia expansiones del 2.8%, lo cual luce insuficiente para impulsar significativamente la generación de empleo; y ii) el in-cremento de los costos laborales, donde el SML del próximo año se estaría ajustándose al menos cerca del 4.5%.

Inflación y Política Monetaria

El Dane reportó que el mes de junio registró una inflación del 0.11%, ci-fra inferior al consenso del mercado (0.2%) y también frente a la cifra observada un año atrás (0.48%). Ello implicó un descenso en la in-flación anual hacia el 3.99% (vs. el 4.37% un mes atrás), convergien-do hacia el techo del rango-meta (2%-4%) de largo plazo del Banco de la República (BR), ver gráfico 5. Allí la inflación de alimentos conti-nuó descendiendo hacia el 1.37% anual en junio (vs. 2.09% en mayo y 14.28% un año atrás), en buena medida gracias a que se han ido di-sipando los efectos de la sequía de hace un año. Falta aún por verse el efecto de costos que podrían estar generando los paros de Buenaven-tura y los anunciados bloqueos en las principales vías.

También se tuvo un alivio a nivel de la inflación subyacente (sin ali-mentos), pasando del 5.35% anual al 5.12%. Allí habrían primado dos efectos: i) la apreciación cambiaria, que ha venido promediando cerca del 6% anual en lo corrido del año, implicando deflaciones del -0.66% anual en los importados al corte de junio (vía IPP); y ii) la moderación en la inflación de regulados (6.01% vs. 6.24% un mes atrás), gracias a menores costos del transporte

Gráfico 5. Metas de inflación (var. % anual, junio de 2017)

Fuente: cálculos Anif con base en Dane. 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 Proyección 1 2 3 4 5 6 7 8 9 4.0 5.5 4.5 5.0 2.0 Total (3.5 sin RT) 4.2 5.0 4.0 (3.8 sin RT*) 5.1 4.0 5.1 Total Sin alimentos Sin alimentos

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(4.44% vs. 4.84%) y de energía eléctrica (2.99% vs. 4.99%). No obstante, la convergencia de la inflación subyacente hacia el 5% aún luce incierta, por cuenta la indexación salarial de precios-sala-rios en que se ha montado el país como resultado de los persistentes paros de trabajadores públicos (donde el gobierno ha venido con-cediendo reajustes entre el 1% y el 3% real). Ello probablemente estará compensando los alivios prove-nientes de los menores costos de los importados (pass-through). A nivel microsectorial, la inflación de junio se incrementó principal-mente en los grupos de entreteni-miento (2.85%), salud (0.36%) y vivienda (0.24%). Por su parte, el IPP reportó una deflación mensual del -0.5% en junio, consistente con deflación del -2.07% a nivel anual (vs. +6.96% un año atrás). Con este “telón de fondo”, las reducciones en la tasa repo (ac-tualmente en 5.75%) dependerán del control de las expectativas inflacionarias de cara a 2017, con presiones alcistas provenientes de: i) los ajustes salariales; y ii) los efectos del alza en la tasa general del IVA. Anif ha estimado que las alzas tributarias estarán generando un incremento (de una sola vez) cercano a 1.2pp sobre la inflación de 2017, llevándola a ni-veles cercanos al 5.3% (vs. valores alrededor del 4.1% sin reforma). En síntesis, la inflación anual conti-nuó disminuyendo hacia el 3.99% en junio (vs. 4.37% en mayo), probablemente dándole luz verde al BR para una última reducción de 25pb en la repo, llevándola hacia el 5.5% en su reunión de julio (ver gráfico 6). Ello implicaría niveles estimulantes en la repo-real (básica) del orden del 0.4% al com- pararlos con la “nueva repo real-neutral” (a la Wicksell) del orden del 1.5% (vs. el 2% de un par de años atrás). Ello será crucial para lograr lecturas más estimulantes en el Índice de Condiciones Moneta-rias, el cual actualmente muestra resultados algo restrictivos por cuenta de la apreciación cambiaria derivada de la complacencia de los capitales offshore.

Gráfico 6. DTF y repo-central a 1 día (Tasas nominales a julio 4 de 2017, %)

Fuente: cálculos Anif con base en Banco de la República. Proyección Repo DTF 4.04 4.34 5.22 6.86 5.88 5.4 3.25 4.50 5.75 7.5 5.75 5.5 2 3 4 5 6 7 8

dic jun dic jun dic jun dic jun dic 2017 2016 2015 2014 4.0 2.0 5.22 4.34

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Sector Externo

La cuenta corriente registró un déficit del -4.4% del PIB (-US$3.128 millones) en el pri-mer trimestre de 2017, inferior al déficit del -5.9% del PIB (-US$3.546millones) observado en el mismo período un año atrás. Ello se explica principalmente por el ajuste en la balanza comercial, la cual se redujo del -5% del PIB (-US$3.050 millones) al -2.8% del PIB (-US$2.025 millones) en el período de referencia.

Al interior de la balanza comer-cial, las exportaciones se expan-dieron un 25% durante el primer trimestre de 2017 (vs. 7% un año atrás), llegando a US$8.862 mi-llones (vs. US$7.117 millones un año atrás). Dicho comportamien-to obedeció a un incremenaño atrás). Dicho comportamien-to en las exportaciones: i) tradicionales (+54% vs. -45% un año atrás, de acuerdo con las cifras del Dane), dado el aumento en las ventas externas de petróleo (48%) y carbón (83%); y ii) no tradicio-nales (+9% vs. -6%, de acuerdo a las cifras del Dane), gracias al dinamismo de las ventas exter-nas de banano (16%) y oro (82%). De manera similar, las impor-taciones totales (FOB) del país se incrementaron a ritmos del

+7% anual en enero-marzo de 2017 (vs. -9% un año atrás), sumando US$10.887 millones. Esto obedeció al aumento en las compras externas de bienes de capital (6.4%), bienes intermedios (6.8% anual) y bienes de consu-mo (7.6%). Las importaciones de bienes de capital crecieron principalmente por el dinamismo que mostró el rubro de equipo de transporte (17.4%). Entre tanto, el crecimiento en las importaciones de bienes intermedios se explica por las mayores compras exter-nas de materias primas para la industria (10.4%), mientras que el repunte en las importaciones de bienes de consumo se debió a las importanciones de bienes duraderos (15.4%).

Adicionalmente, con relación a los demás componentes de la cuenta corriente, la renta de los factores se ubicó en el -2.7% del PIB (-US$1.927 millones), por encima del -1.9% del PIB registrado un año atrás (-US$1.154 millones), impulsada por las mayores utilida-des de las firmas extranjeras en el país (reflejadas en valorizaciones reales del Colcap del 1.2% en lo corrido del año a marzo). Las transferencias corrientes llegaron

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al 1.9% del PIB (US$1.393 millo-nes), cifra marginalmente superior a los US$1.367 millones de un año atrás, en línea con el buen comportamiento de las remesas (US$1.337 millones, equivalente a un incremento de apenas el 0.6% anual).

El mencionado déficit en cuenta corriente fue fondeado con un superávit en la cuenta de capi-tales del 4% del PIB (US$2.858 millones) en el primer trimestre de 2017, inferior al superávit del 6.1% del PIB (US$3.698 mi-llones) registrado un año atrás. Ese menor superávit se explica principalmente por los flujos de: inversión directa (+2.5% del PIB, US$1.084 millones); inversión de cartera (-0.1% del PIB, -US$76.7 millones); y otra inversión (1.7% del PIB, US$1.208 millones). De esta manera, durante el primer trimestre de 2017 se acumularon Reservas Internacionales-RIN por US$92.8 millones (0.1% del PIB). En cuanto a la inversión directa, su participación del 2.5% del PIB obedece a: i) entradas de capital vía Inversión Extranjera Directa (IED) equivalentes al 3.5% del PIB (US$2.515 millones); y ii) sa-lidas de capital por el 1% del PIB (US$716 millones). En cuanto a la composición sectorial de la IED, los sectores con mayores destina-ciones fueron: minero-energético,

con el 0.8% del PIB; manufac-turas, con el 0.7% del PIB; y financiero, con el 0.5% del PIB. Por su parte, los flujos de inver-sión de cartera bordearon -0.1% del PIB (-US$76.7 millones) en el primer trimestre de 2017, cifra inferior al +1.3% del PIB (US$815 millones) registrado un año atrás. Ello se explica principalmente por: i) entradas de capital equi-valentes al 2.7% del PIB, como consecuencia de la persistencia de la complacencia offshore; y ii) salidas de capital equivalentes apenas al 2.8% del PIB.

Perspectivas

Para el año 2017, Anif estima una nueva corrección en el déficit de la cuenta corriente, el cual pasaría del -4.4% del PIB en 2016 al -3.6% del PIB en 2017 (-US$10.321 millones), ver gráfi- co 7. Esto obedecería principal-mente a: i) un déficit del -2.8% del PIB en la balanza comercial (-US$8.176 millones vs. -3.6% del PIB en 2016), consistente con recuperaciones en las exporta-ciones (15.8% anual) y las im-portaciones (7.2%); ii) salidas de recursos equivalentes al -1.7% del PIB por concepto de renta de los factores; y iii) transferencias corrientes por el 1.9% del PIB, reduciéndose marginalmente como proporción del PIB.

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Dichos déficits externos nos lle-van a proyectar superávits en la cuenta de capitales del 3.6% del PIB en el año 2017 (vs. 4.5% del PIB en 2016). Allí esperamos una caída en los flujos de inversión directa neta, la cual pasaría del 3.2% del PIB en 2016 al 1.9% del PIB en 2017. En esta misma línea se proyecta una reducción de la IED bruta (ya sin el efecto estadístico de las privatizacio-nes), pasando del 4.8% del PIB en 2016 al 3% del PIB (US$8.500 millones) en 2017. Por su parte, la inversión de cartera se ubicaría en torno al 1.6% del PIB en 2017 (US$4.500 millones), en la medida en que se moderen los influjos de capital offshore en el mercado de renta fija.

Dado que el superávit en la cuenta de capitales compensa entera-mente el déficit en cuenta

co-rriente, las RIN permanecerían en niveles similares a los observados en 2016, lo que seguiría dejando al país con un saldo aproximado de RIN de US$46.675 millones (16.2% del PIB).

Para el año 2018, Anif proyecta un menor déficit de la cuenta co-rriente, el cual pasaría del -3.6% del PIB en 2017 al -3.2% del PIB en 2018 (-US$9.369 millones). Esto obedecería principalmente a: i) un déficit del -2.7% del PIB en la balanza comercial, apoyado en el eventual repunte exportador (9.4% anual, apalancado particularmente en el sector minero-energético) y de las importaciones (7.5%); ii) salidas de recursos equivalentes al -1.9% del PIB por concepto de renta de los factores, elevándose frente al -1.7% del PIB estimado para 2017; y iii) transferencias corrientes por el 1.9% del PIB,

Gráfico 7. Cuenta Corriente y Balanza Comercial (% del PIB)

Cuenta Corriente Balanza Comercial

Fuente: cálculos Anif con base en Banco de la República y Dane.

0.4 1.1 0.8 1.8 1.3 0.8 -1.2 -4.8 -3.6 -2.8 -2.7 -2.6 -2.0 -3.0 -2.9 -3.0 -3.2 -5.1 -6.4 -4.4 -3.6 -3.2 -8 -6 -4 -2 0 2 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 Proyección

(19)

manteniéndose inalteradas como proporción del PIB.

Los mencionados déficits externos nos llevan a esperar superávits en la cuenta de capitales del 3.2% del PIB en el año 2018 (vs. 3.6% del PIB previsto para 2017). En este sentido, esperamos un repunte marginal en los flujos de Inversión Directa neta, la cual pasaría del 1.9% del PIB previsto para 2017 al 2.2% del PIB en 2018. Esto estaría ligado a una recuperación de la IED bruta, pasando del 3% del PIB en 2017 al 3.4% del PIB en 2018 (US$10.000 millones). De igual manera, la inversión de cartera pasaría del 1.6% del PIB en

2017 al 2% del PIB en 2018, como consecuencia de los mayores influjos esperados por cuenta de la recuperación económica local (con una expansión esperada del PIB del 2.8% anual en 2018, más próximo al nuevo nivel de creci-miento potencial de la economía colombiana del 3%).

Debido a que el superávit en la cuenta de capitales compensa en- teramente el déficit en cuenta co-rriente, las RIN permanecerían en niveles similares a los observados en 2017, lo que seguiría dejando al país con un saldo aproximado de RIN de US$46.675 millones (15.7% del PIB).

Aspectos fiscales

El Gobierno Nacional Central (GNC) cerró el año 2016 con un déficit del -4% del PIB, deteriorándose frente al -3% del PIB observado en 2015. Dicho comportamiento se explica por la disminución de los ingresos hacia niveles del 14.9% del PIB en 2016 (vs. 16.1% del PIB un año atrás), lo cual no alcanzó a ser contrarrestado por la reducción de los gastos hacia el 18.9% del PIB (vs. 19.2% del PIB un año atrás). Dicha disminución de los ingre-sos se explica principalmente por

los menores ingresos tributarios, llegando a niveles del 13.6% del PIB en 2016 (vs. 14.5% del PIB observado un año atrás). Allí los impuestos internos se redujeron hacia niveles del 11.5% del PIB (vs. 12.2% del PIB), por cuenta de: i) los menores recaudos del IVA (2.8% del PIB vs. 2.9% del PIB un año atrás) y el Imporriqueza (0.5% del PIB vs. 0.7% del PIB un año atrás), afectados por la desaceleración económica (con crecimientos del PIB-real de solo el 2% frente al 3.1% de 2015); y

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ii) la disminución del recaudo del Impuesto de Renta para la Equi-dad-CREE (1.1% del PIB vs. 1.3% del PIB), afectado por la menor tributación del sector petrolero, el cual contaba con saldos a su favor de la vigencia anterior. De la misma manera, los impuestos externos mostraron una reducción hacia valores del 2% del PIB al cierre de 2016 (-0.3% del PIB frente al año anterior), debido a la desace-leración de las importaciones, con contracciones del -17% anual en 2016 (vs. -16% un año atrás). Asimismo, los ingresos de capital registraron una disminución en el período de análisis, pasando del 1.3% al 1% del PIB. Allí la cuenta de excedentes financieros se re-dujo al 0.2% del PIB en 2016 (vs. 0.7% del PIB en 2015), debido principalmente a los menores dividendos provenientes de Eco-petrol (0.1% del PIB vs. 0.5% del PIB un año atrás). Además, dicha disminución de los ingresos de capital se explica por el efecto estadístico en contra introducido por el traslado de $3.3 billones en 2015 de la reserva actuarial de Positiva Compañía de Seguros al Tesoro Nacional (por el concepto de obligaciones pensionales tras-ladadas a la Nación).

Por otro lado, al interior de los gastos, el rubro de inversión

dis-minuyó hacia el 2% del PIB en 2016 (vs. 3.1% del PIB en 2015), como resultado de la política de austeridad inteligente del gobier-no. Por el contrario, se observaron incrementos en los rubros de: i) intereses (2.9% del PIB en 2016 vs. 2.6% del PIB un año atrás), como resultado de las mayores necesidades de financiamiento derivadas del incremento de la in-flación (cerrando el año en el 5.7%) y de la devaluación peso-dólar promedio del 11.2% en 2016; y ii) funcionamiento (14% del PIB vs. 13.5% del PIB), dada la alta inflexibilidad de las transferencias, particularmente aquellas referen-tes a las pensiones.

Todo lo anterior es consistente con un déficit estructural del GNC del -2.1% del PIB (requerido por la Regla Fiscal), donde los ciclos de crecimiento (0.5% del PIB) y de precios del petróleo (1.4% del PIB) explicarían las divergencias frente al déficit observado del -4% del PIB. Asimismo, dichas cifras son consistentes con un déficit prima-rio (antes de intereses) del -1.1% del PIB en 2016, deteriorándose frente al -0.5% del PIB de 2015.

Perspectivas

Para el año 2017, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) proyecta un déficit del

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Gráfico 8. Situación fiscal - Déficit total (% del PIB)

Fuente: cálculos Anif con base en MHCP.

Consolidado Gobierno Central -2.3 -4.1 -3.9 -2.8 -2.3 -2.3 -2.4 -3.0 -4.0 -3.6 -3.1 -0.1 -2.7 -3.3 -2.0 0.3 -0.9 -1.8 -3.4 -2.2 -3.0 -2.5 -5 -4 -3 -2 -1 0 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 Proyección

GNC del -3.6% del PIB (vs. el -4% del PIB observado en 2016), ver gráfico 8. Cabe mencionar que dicha meta se amplió desde el -3.3% del PIB, de acuerdo con lo anunciado por el Comité Con-sultivo de la Regla Fiscal (CCRF). En particular, dicho CCRF deter-minó que los riesgos considera-dos para fijar la meta anterior del -3.3% del PIB se habían reduci-do, por cuenta de la velocidad del ajuste externo (con una dis-minución de la cuenta corriente del -6.4% al -4.4% del PIB en 2015-2016). Lograr la meta del MHCP requeriría incrementar los ingresos totales hacia el 15.3% del PIB en 2017 (vs. 14.9% del PIB en 2016), lo cual será posi-ble gracias al recaudo adicional del 0.6% del PIB proveniente de la Reforma Tributaria (Ley 1819 de 2016).

Los ingresos tributarios llega-rían al 14.2% del PIB en 2017, aumentando frente al 13.6% del PIB observado en 2016. Allí se destacaría el incremento en el recaudo del IVA interno y el Im-poconsumo, llegando a valores del 4.5% del PIB frente al 3.5% del PIB observado en 2016. Ello como resultado de las medidas aprobadas en la mencionada Reforma Tributaria, a saber: i) el incremento en la tasa general del IVA del 16% al 19%; ii) la modi-ficación al Impuesto Nacional a la Gasolina y el ACPM, el cual ahora se divide entre Impuesto a la Gasolina e IVA a los com-bustibles; y iii) la disminución del umbral para la aplicación del Impoconsumo de 4.000 UVT a 3.500 UVT. Ello lograría contrarrestar la disminución en los recaudos de: i) Imporrenta

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y CREE (6.1% del PIB vs. 6.3% del PIB un año atrás), afectados por la debilidad económica de 2016 (año base del recaudo); y ii) Imporriqueza (0.3% del PIB vs. 0.5% del PIB un año atrás), debido a las menores tarifas previstas para 2017, de acuerdo con lo establecido con la Ley 1739 de 2014.

Adicionalmente, en materia de ingresos del GNC, el MHCP proyecta un incremento en los ingresos de los fondos espe-ciales hacia el 0.3% del PIB en 2017 (vs. 0.2% del PIB en 2016), gracias a recursos en el Fondo Especial del Ministerio de Justi-cia y en el Fondo de Seguridad y Convivencia Ciudadana del Ministerio del Interior.

Los gastos totales llegarían al 19% del PIB en 2017, incre-mentándose levemente frente al 18.9% del PIB observado en 2016. Allí los gastos relativos a intereses estarían aumentando del 2.9% al 3% del PIB en el pe-ríodo de referencia, por cuenta de: i) las deudas adquiridas en años anteriores para cubrir gas-tos no relacionados con el GNC como el Fondo de Estabilización de los Precios de los Combusti-bles (cuyos faltantes ascienden a $5-6 billones, 0.7% del PIB);

y ii) los mayores niveles de infla-ción, cerrando el año 2017 en el 4.1% (vs. el 3.7% de las proyec-ciones anteriores).

Por su parte, los gastos de fun-cionamiento se mantendrían en el 14% del PIB en 2017. Allí los incrementos en los rubros de ser-vicios personales (2.4% del PIB vs. 2.3% del PIB un año atrás) y transferencias (11% del PIB vs. 10.9% del PIB un año atrás) alcanzarían a ser compensados por la disminución del rubro de gastos generales (0.6% del PIB vs. 0.7% del PIB un año atrás). Asimismo, el gasto en el rubro de inversión se mantendría en el 2% del PIB en 2017, lo cual incluye la adición presupuestal por $8.6 billones aprobada recientemente, recursos provenientes principal-mente de la Reforma Tributaria de la Ley 1819 de 2016.

Las proyecciones fiscales para el año 2018 encierran un elevado grado de incertidumbre, dada la dificultad de pronóstico de las variables petroleras. Allí no solo debe estimarse la senda del precio del crudo colombiano, sino también el precio de largo plazo que fijará la Comisión de Expertos a mediados de 2017. Así, el déficit del GNC rondaría niveles del -3.1% del PIB en

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2018 (vs. -3.6% del PIB en 2017), mientras que el primario podría llegar al -0.1% del PIB en dicho año (vs. -0.6% del PIB). Ello sería consistente con un déficit del SPC del -2.5% del PIB en 2018 (vs. -3% del PIB en 2017) y un ba-lance primario del +0.5% del PIB (vs. el balance que se observaría en 2017), ver gráfico 9. Lo anterior sería consistente con la meta del -1.9% del PIB en el déficit estructural del GNC en 2018. Esto incorpora supuestos oficiales referentes a: i) una cesta del crudo colombiano en niveles de US$42/barril en 2017 (base del cálculo para 2018); y ii) un rebote en el crecimiento económico hacia niveles del 3.5 % en 2018.

Gráfico 9. Situación fiscal - Balance primario (% del PIB)

Fuente: cálculos Anif con base en MHCP.

Consolidado Gobierno Central 0.9 -1.1 -1.1 -0.1 0.3 0.0 -0.2 -0.5 -1.1 -0.6 -0.1 2.8 0.2 -0.6 0.5 3.3 1.4 0.7 -0.6 0.7 0.0 0.5 -2 -1 0 1 2 3 4 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 Proyección

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Capítulo II

Sector industria

De acuerdo con lo revelado por el Dane, el PIB-real de la indus-tria manufacturera se expandió un +0.3% real anual durante el primer trimestre de 2017, por debajo del 4.3% registrado en el mismo período de 2016 e incluso inferior al 1.1% reportado por el resto de la economía (vs. 2.7% un año atrás).

Este debilitamiento del sector obedeció al deterioro generaliza-do exhibido por la mayoría de los subsectores industriales, donde 14 de dichos componentes pre-sentaron contracciones en su cre-cimiento (de los 24 totales), 6 de ellos con tasas inferiores al -5%. Por ejemplo, las bebidas, sector punta de lanza en el crecimiento

industrial durante el primer trimes-tre de 2016 (+14%), se contrajeron al -6% anual durante el mismo período de 2017, enfrentando un efecto estadístico en contra frente a la ola de calor (Fenómeno de El Niño) que incentivó el consumo de bebidas en la primera mitad de 2016. Desafortunadamente, todo lo anterior no logró ser compensa-do por el dinamismo registracompensa-do en la refinación de petróleo, todavía expandiéndose a tasas favora-bles del 9.3% anual en el primer trimestre de 2017. Aunque ello representa una marcada desace-leración frente al 17.3% de un año atrás, evidenciando la disipación del efecto estadístico a favor que había generado la reapertura de Reficar en noviembre de 2015.

Precios

El Índice de Precios al Productor (IPP) del sector industrial acumuló crecimientos nulos en lo corrido de 2017 al corte de mayo, un marca- do descenso frente al 1.4% regis-trado un año atrás (ver gráfico 10).

Allí la caída del IPP del sector in-dustrial se explica principalmente por los descensos observados en el precio de los bienes exportados (-6.1% en el año corrido a mayo de 2017 vs. -5.6% en el mismo período de 2016). Por su parte, los precios de los bienes

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impor-tados registraron contracciones más moderadas del -1.1% en el año corrido a mayo de 2017, leve-mente superior al -3.7% de un año atrás. Así, el sector industrial pa-rece haber superado el efecto del

pass-through cambiario (generado

por la devaluación peso-dólar), que había encareciendo notoria-mente las importaciones de los insumos y de los bienes de capital de este sector durante 2015.

Producción, ventas y empleo industrial

Dado el debilitamiento que exhi-bió el valor agregado industrial durante el primer trimestre de 2017, vale la pena analizar estos resultados con mayor detalle, usando la información de la más reciente Encuesta Mensual Manu-facturera (EMM) del Dane. Según la EMM, en abril de 2017, las ventas de la industria crecieron un 1.8% en su variación acumulada en doce meses (vs. 4.1% un año atrás), al tiempo que la produc-ción lo hizo en un 1.5% (vs. 4%) y el empleo en un 0.2% (vs. 1.1%), ver gráfico 11.

A nivel subsectorial, es preocu- pante ver que 24 de las 39 acti-vidades industriales registraron contracciones en su producción. De hecho, dicho número ha venido

aumentando gracias al mencio-nado debilitamiento del sector (un año atrás la cifra era de 16 sectores). Así, desde hace unos meses, hay una menor cantidad de industrias que contribuyen positivamente al crecimiento del sector manufacturero.

Gráfico 10. Índice de Precios al Productor (IPP) (var. % acumulada, mayo de 2017)

2009 2011 2013 2015 2017 Fuente: Dane. -15 -10 -5 0 5 10 15 20 Industria Total Importados Exportados -6.1 0.0 -1.1 -1.3

Gráfico 11. Industria: Producción, ventas y empleo (var. % 12 meses, abril de 2017)

2009 2011 2013 2015 2017 Fuente: Dane-EMM. Empleo Producción Ventas -8 -6 -4 -2 0 2 4 6 1.8 1.5 0.2

(26)

Entrando más al detalle, al corte de abril de 2017, los sectores con el peor desempeño en producción (va-riación acumulada en doce meses) fueron: i) otros equipos de transporte (-17.2%); ii) curtido y recurtido de cueros (-16.6%); iii) carrocerías para vehículos (-14.2%); iv) artículos de viaje (-13.8%); y v) elaboración de azúcar (-12.1%). En contraste, las actividades industriales que registra-ron las mayores expansiones fueron: i) refinación de petróleo (+17.8%); ii) productos de caucho (+13.8%); iii) productos elaborados de metal (+7.1%); iv) maquinaria y equipo (+6.9%); y v) productos de panadería (+5.2%), ver gráficos 12 y 13. Estas cifras revelan que buena parte de las actividades que registraron caídas están atadas al sector de automotores, un marcado cambio frente a lo observado en 2015, cuan-do los peores desempeños estaban

ligados a la cadena petroquímica. En cambio, en 2016-2017, gran parte del crecimiento de la industria obedeció al repunte observado en dicha cadena (ante la reapertura de Reficar). De hecho, si se excluye la refinación de petróleo, la produc-ción industrial se contrae a tasas del -1.4% anual en abril de 2017 (acumulado 12 meses), muy inferior al +2.3% observado un año atrás. Ahora bien, dado que el efecto de Reficar es coyuntural (y, de hecho, ya se está diluyendo), es de vital importancia solucionar los grandes lastres estructurales que aquejan a la industria para que esta logre crecer a ritmos sostenibles y se convierta en el motor de la econo-mía colombiana (como espera el Gobierno). Por ejemplo, la coyun-tura reciente, con una devaluación que promedió un 11% en 2016 (reversándose parcialmente hacia

Gráfico 12. Industria: Sectores con mayor crecimiento en producción (var. % 12 meses, abril de 2017)

Fuente: Dane-EMM. Crec. (%) Part. (%) 1.5 5.2 6.9 7.1 13.8 17.8 0 4 8 12 16 20 Total Industria Productos de panadería Maquinaria y equipo Productos elaborados de metal Productos de caucho Refinación de petróleo 0.3 16.7 2.2 1.3 2.3

Gráfico 13. Industria: Sectores con menor crecimiento en producción (var. % 12 meses, abril de 2017)

Total Industria 0.8 0.1 0.2 0.2 2.2. Fuente: Dane-EMM. Crec. (%) Part. (%) -17.2 -16.6 -14.2 -13.8 -12.1 1.5 -20 -15 -10 -5 0 5 Otros equipos de transporte

Curtido y recurtido de cueros Carrocerías para vehículos Artículos de viaje Elaboración de azúcar

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apreciaciones del 1% en 2017), ha revelado que la revaluación cam-biaria era apenas uno del “rosario” de problemas de competitividad de la industria, pues las exportaciones del sector continúan contrayéndose (-4.4% anual año corrido a abril de 2017). Por ello, Anif ha repetido con ahínco la importancia de reducir el elevado “Costo Colombia” que en-frentan los empresarios del país, el cual (como veremos más adelante) se asocia principalmente a: i) la carencia de infraestructura; ii) los sobrecostos laborales; iii) los eleva-dos costos energéticos; y iv) la baja calidad educativa. Por regiones, según la información de la Muestra Trimestral Manu-facturera Regional, se registra una tendencia de la producción industrial relativamente similar. En efecto, en la mayoría de los casos se observó una caída pronunciada en la producción durante el primer trimestre de 2017, exceptuando la zona de la Costa Caribe (ver gráfi-co 14). No obstante, cabe resaltar que el desempeño de cada región obedece a aspectos diferentes. A continuación, veremos en detalle el comportamiento de cada uno de los seis territorios estudiados. Al corte del primer trimestre de 2017, la Costa Caribe fue la región que registró el mejor desempeño. Allí la producción industrial se

expan-dió un 4.7% (acumulado en doce meses) frente al 4% del mismo período del año anterior. Este buen comportamiento de la producción estuvo jalonado por el dinamismo del subsector de otros productos alimenticios, que creció al 8.8% en el acumulado en doce meses al corte de marzo de 2017. Otras actividades industriales que regis-traron un comportamiento favorable en 2017-I fueron: i) otros productos químicos (+8.3% acumulado en doce meses); ii) químicos básicos (+3.6%); y iii) bebidas (+4.7%). Los dos primeros impulsados probable-mente por la reapertura de Reficar y el último todavía capturando el efecto favorable de El Fenómeno de El Niño (y su consecuente ola de calor) registrado en el primer semestre de 2016. En contraste, el subsector de conservación de carne y pescado le restó al crecimiento de la producción al contraerse un -4.8% en el período de referencia.

El Eje Cafetero fue la región que registró las menores contracciones entre las cinco que ingresaron al plano negativo durante el primer trimestre de 2017. En efecto, la producción en dicha zona decre-ció un -0.2% en el acumulado en doce meses, un marcado deterioro frente al 5.9% de un año atrás. Allí, las contracciones observa-das en el subsector de alimentos (-3.2% acumulado en doce meses

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a 2017-I), no logró ser compensado por las expansiones favorables de las confecciones (+6.2%) y el rubro de “otras manufacturas” (+1.1%). En tercer y cuarto lugar se ubi- caron Medellín y Bogotá, respec-tivamente. El primero (Medellín) registró contracciones del -1% acumulado en doce meses al pri-mer trimestre de 2017 (vs. +2.1% un año atrás), influenciado por el marcado deterioro de: i) el hierro y la fundición (-12.2% acumulado en doce meses); ii) los químicos básicos (-7.9%); y iii) los textiles (-5%). Por su parte, el segundo (Bogotá) se contrajo al -1.2% du-rante el mismo período (vs. -1% de 2016), afectado por el mal desem-peño de: i) la edición e impresión (-9% acumulado en doce meses a 2017-I); ii) los vehículos y auto-partes (-8.6%); iii) el hierro, acero y elaborados de metal (-6.5%); y iv) los productos de caucho y plás-tico (-5.7%). Nótese que gran parte del deterioro en Bogotá obedeció al debilitamiento del sector vehí-culos (y sus conexos), en línea con la salida de Colmotores de Bogotá (desplazándose hacia Soacha). Finalmente, los peores desempeños regionales provinieron de Cali y Santander. En efecto, la produc-ción en Cali decreció un -2.5% en el acumulado en doce meses al primer trimestre de 2017, un

marcado deterioro frente al 2.3% un año atrás. Allí, los lastres a la producción industrial provinieron de los subsectores de hierro y fundición (-19.3% acumulado en doce meses a marzo de 2017), otros productos alimenticios (-11%) y otras manu-facturas (-5.1%).

Por su parte, los Santanderes regis-traron una contracción del -3.7% en su producción industrial (vs. +1.4% de un año atrás), afectados por el marcado deterioro reportado en las bebidas (-13.8% acumulado en doce meses al primer trimestre de 2017) y los minerales no me-tálicos (-13.6%). Nótese que en esta ocasión el sector de calzado y artículos de cuero se expandió a tasas de tan solo el 2% anual (acumulado en doce meses). Ello pese a la presencia de un cluster (o aglomeración) productivo de este sector en Bucaramanga.

Gráfico 14. Comportamiento industrial por regiones (var. % 12 meses, marzo de 2017)

Fuente: Dane-MTMR. -2.5 Santanderes -1.2 Bogotá -3.7Cali -0.2 Eje Cafetero -1.0 Medellín 4.7 Costa Caribe -15 -10 -5 0 5 10 2009 2011 2013 2015 2017

(29)

Opinión de los empresarios

Según la Encuesta de Opinión Empresarial (EOE) de Fedesarro-llo, al corte de mayo de 2017, la percepción de los empresarios acerca de su situación econó-mica actual se deterioró. Así, el balance de respuestas de la in-dustria (= optimistas – pesimistas, promedio móvil de tres meses) disminuyó de niveles favorables de 50.4 en mayo de 2016 a cifras de 33.4 en el mismo mes de 2017 (ver gráfico 15). De esta manera, el 42.5% de los empresarios opinó que su situación actual era favo-rable (vs. 54.5% un año atrás), mientras que un 48.4% afirmó que esta se había mantenido igual

(vs. 41.4%) y un 9.1% consideró que había empeorado (vs. 4.1%). De manera similar, la opinión de los empresarios acerca de su situación económica en los próximos seis meses se debilitó frente a las ci-fras de un año atrás. En efecto, al corte de mayo de 2017, el sector industrial alcanzó un balance de respuestas (promedio móvil de 3 meses) de 18.2, inferior al 27.2 de un año atrás (ver gráfico 16). Así, en promedio, un 32.8% de los empre-sarios del sector fue optimista res-pecto a la situación económica en los próximos seis meses (vs. 35.9% de 2016), mientras que un 52.5%

Gráfico 15. Situación económica actual (promedio móvil de 3 meses, mayo de 2017)

Fuente: cálculos Anif con base en Fedesarrollo - Encuesta de Opinión Empresarial (EOE). 2009 2008 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 0 10 20 30 40 50 60 33

Gráfico 16. Situación económica en los próximos 6 meses (promedio móvil de 3 meses, mayo de 2017)

Fuente: cálculos Anif con base en Fedesarrollo - Encuesta de Opinión Empresarial (EOE). 2009 2008 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 18 -10 0 10 20 30 40

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consideró que esta se mantendrá estable (vs. 55.4%) y un 14.6% dijo que empeorará (vs. 8.7%). Por otra parte, según la EOE de Fe- desarrollo, (por noveno año conse-cutivo) fueron más los empresarios industriales que consideraron que sus niveles actuales de pedidos desmejoraron, pues el balance de respuestas se mantuvo en el plano negativo. Así, al corte de mayo de 2017, el balance de respuestas (promedio móvil de 3 meses) del sector industrial fue de -33, cifra inferior al -16 observado un año atrás (ver gráfico 17). Entre tanto, la percepción de los empresarios acerca de su nivel de existencias se mantuvo en terreno positivo (nivel de 10 vs. 3 un año atrás), lo que

implica que aún son más los pro-ductores que consideran elevadas sus existencias.

De otro lado, el Índice de Confian-za Industrial (ICI), el cual resulta un buen termómetro para medir la situación actual de la industria (pues incluye el nivel de existencias, el volumen actual de pedidos y las expectativas de producción para el próximo trimestre), presentó un marcado deterioro entre mayo de 2016 y mayo de 2017. Así, mientras que en 2016 dicho índice registró un valor de 5 (promedio móvil de tres meses), en 2017 se redujo a -6 (ver gráfico 18). En línea con el fuerte deterioro exhibido por el componente de volumen de pedi-dos del indicador.

Gráfico 17. Niveles actuales de pedidos y existencias (promedio móvil de 3 meses, mayo de 2017)

Fuente: cálculos Anif con base en Fedesarrollo - Encuesta de Opinión Empresarial (EOE). Nivel de existencias Nivel de pedidos 10 -33 -60 -50 -40 -30 -20 -10 0 10 20 30 2009 2008 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017

Gráfico 18. Índice de Confianza Industrial (Promedio móvil de expectativas a 3 meses,

mayo de 2017)

2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 Fuente: Fedesarrollo - Encuesta de Opinión Empresarial (EOE).

-20 -15 -10 -5 0 5 10 15 -6

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Por último, la utilización de la capacidad instalada ha venido descendiendo desde mediados de 2016. En efecto, en mayo de 2017 los empresarios reportaron estar usando un 68% de su ca-pacidad instalada, inferior al 72% observado en el mismo período de 2016 y al pico del 75% registrado en noviembre de 2015 (justamente cuando se reabrió la nueva planta de refinación de Reficar), ver grá-fico 19.

Perspectivas

La industria mostró recuperaciones coyunturales durante 2016, pero ya vimos cómo su desempeño se ha deteriorado hacia expansiones de solo el +0.3% durante el primer trimestre de 2017 (vs. +4.3% un año atrás). Esto último, evidencia que la reciente recuperación del sector industrial se fundamentó en elementos principalmente co-yunturales, los cuales han venido perdiendo impulso.

Así las cosas, para lograr que dicha recuperación industrial sea sostenible, es necesario que el país realice una serie de refor-mas que permitan superar los problemas de competitividad que enfrenta el aparato productivo de Colombia. En particular, Anif ha venido señalando insistentemen-te que se debe trabajar con más celeridad en la llamada “agenda interna” y disminuir así el elevado “Costo Colombia” que enfrentan los empresarios del país. Ello con el fin de que los productores indus-triales locales puedan competir en igualdad de condiciones con sus pares asiáticos, estadounidenses o mexicanos.

A este respecto, se destacan los siguientes temas pendientes: i) la construcción de una infraestruc-tura multimodal de calidad, donde se ha avanzado recientemente en el modo vial con las concesiones 4G (aunque ellos apenas están en su fase inicial de construc-ción); ii) una mayor reducción de los costos laborales, mediante la

disminución de los pagos parafis-Gráfico 19. Utilización de la capacidad instalada (%, mayo de 2017)

2007 2009 2011 2013 2015 2017

Fuente: Fedesarrollo - Encuesta de Opinión Empresarial (EOE). 65 67 69 71 73 75 Promedio histórico: 71 68

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cales a cargo del empleador; iii) la disminución de los elevados cos- tos de la energía (donde somos su- perados por países como Argen-tina y Brasil); y iv) el mejoramiento sustancial de la calidad educativa, enfocándose en su aplicación en procesos productivos.

Asimismo, los productores loca-les deben seguir trabajando en aumentar sus niveles de produc-tividad multifactorial, buscando a la vez atender nuevos mercados. Sobre el particular, Anif ha venido proponiendo ideas que pueden sintetizarse así: i) una migración de recursos al interior de la industria hacia sectores más productivos; ii) una organización de clusters regionales que permitan, median-te la acción coordinada, generar economías de escala-alcance (en este frente ya han estado traba-jando las Cámaras de Comercio); iii) la relocalización geográfica de buena parte de la producción manufacturera hacia las costas Pacífica y Atlántica; y iv) el manejo de mayores niveles de eficiencia con ajustes de escala.

En el largo plazo, esta agenda estructural será vital para el país por dos razones: i) el desplome de los precios de los commodities, particularmente del petróleo (el Brent promediaría en US$52/barril para 2017, una recuperación frente

a los US$44/barril de 2016, pero aún muy inferior a las cifras de US$100-US$110/barril reporta-das en el pico del super-ciclo de

commodities); y ii) el poco efecto

que están teniendo las medidas de estímulo al sector industrial. En el primer caso, los menores ingresos petroleros que percibirá el Estado durante los próximos años evidencian la necesidad de buscar nuevas fuentes de crecimiento, a través de una diversificación del aparato productivo nacional. Para ello, el sector público y el privado deben seguir trabajando de la mano, buscando como objetivo primario un aumento importante en la productividad multifactorial. Es conveniente entonces evaluar periódicamente los resultados de las políticas y las acciones público-privadas, donde las mediciones de indicadores intersectoriales relacionados con la productividad y la eficiencia resultarán vitales. También será clave atraer masi-vamente proyectos de inversión manufacturera que, además de aportar capital en momentos de crecientes desbalances externos, permitan acelerar el proceso de transferencia de tecnología. Con relación a las políticas de cho-que, históricamente se ha compro-bado que estas dan pocos réditos, por lo cual sería poco útil insistir en usar programas de estímulo para

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la demanda final. Por ejemplo, es claro que el efecto del PIPE I y el PIPE II (Plan de Impulso para la Productividad y el Empleo) sobre la producción manufacturera fue limitado, mientras que los impac-tos del recientemente anunciado “Colombia Repunta” aún están por verse. Así, es mejor reem-plazar este tipo de medidas por proyectos que busquen aumentar la productividad y la eficiencia del sector manufacturero, especial-mente de aquellos sectores que mejor se adaptan a los cambios en las condiciones económicas. Así las cosas, Anif proyecta una expansión del 2.4% en el valor agregado industrial durante el año

2017, desacelerándose frente al 3% de 2016. Allí incidirían: i) re-valuaciones cambiarias del orden del 1% en 2017 (vs. 11.2% en 2016), ayudando a los sectores que importan sus insumos (vehí-culos y autopartes, entre otros), pero afectando a las industrias que sustituyen importaciones (textiles e imprentas, entre otros); ii) una moderación aún mayor en el creci-miento de la cadena petroquímica, al diluirse el efecto estadístico a favor que había generado la rea-pertura de Reficar en noviembre de 2015; y iii) un repunte importante en las obras civiles (y sus sectores industriales encadenados), dada la ejecución de la primera ola de proyectos 4G.

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Capítulo III

Sector de la construcción

Durante el primer trimestre de 2017, el PIB-real de la construcción se desplomó hacia contracciones del -1.4% anual (vs. +5.5% un año atrás), ubicándose como el segun-do sector con el peor desempeño en la economía colombiana durante dicho período (detrás de la mine-ría, -9.4% anual). Ello obedeció al marcado deterioro exhibido por las edificaciones (-7.1% en el primer trimestre de 2017 vs. +11.5% un año atrás), el cual contrarrestó el buen dinamismo observado en las obras civiles (+3.5% vs. -0.5%). En línea con lo anterior, el Índice de Inversión en Obras Civiles (IIOC) repuntó hacia el 3.3% anual en el primer trimestre de 2017

(vs. -0.1% un año atrás), ver gráfico 20. Allí el fuerte repunte de la inver-sión en carreteras, calles y caminos (+12.3% anual, contribuyendo con +4.7pp) logró compensar el com-portamiento desfavorable exhibido por los demás componentes: i) la infraestructura minero-energética se contrajo al -5.1% anual (con-tribución de -1.2pp); y ii) las vías de agua y puertos lo hicieron al -1.8% anual (-0.3pp). Por su parte, el rubro “otras obras de ingeniería” se expandió a tasas de tan solo el 0.4% anual, mientras que las vías férreas y pistas de aterrizaje lo hicieron al 1.2%, contribuyendo (en conjunto) con tan solo 0.1pp al crecimiento del indicador (ver gráfico 21).

Gráfico 21. Indicador de Inversión en Obras Civiles según tipo

(var. anual %) Fuente: Dane. 2014 2013 2012 2015 2016 2017 Carreteras y calles Vías de agua, puertos y represas Tuberías para el transporte y construcciones para la minería -1.8 12.3 -5.1 0 20 20 40 40 60

Gráfico 20. Indicador de Inversión en Obras Civiles (var. anual %) Fuente: Dane. 2013 2011 2009 2015 2017 2.7 3.3 -10 0 10 20 30 40 Anual 12 meses

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Por su parte, el marcado deterioro del sector de las edificaciones va en línea con el mal desempeño

de sus indicadores líderes, parti-cularmente en el área causada y el área licenciada, donde se han registrado fuertes contracciones, tal como veremos a continuación.

Indicadores de oferta

Por el lado de la oferta, el área cau- sada se contrajo al -8.4% en el pri-mer trimestre de 2017 (vs. +16.5% un año atrás), ver gráfico 22. Allí influyó el mal desempeño de sus dos componentes, con el área resi-dencial (que representa el 72% del área causada total) decreciendo al -8.3% anual durante el primer trimestre de 2017 (vs. +16% en 2016-I); mientras que el área no residencial (que representa el 28% restante) lo hizo a tasas del -9.2% anual durante el mismo período (vs. +18.3%).

De manera similar, el área licen-ciada registró un comportamiento bastante desfavorable durante 2016-2017. En efecto, al corte de abril de 2017, las licencias totales arrojaron un valor de 21.8 millones de m2 (acumulado en doce me-ses), provenientes principalmente de las licencias de vivienda (con una participación del 75.1% en el total), seguidas por las de comercio (7.5%), bodegas (4.3%) y oficinas (3.8%), ver gráfico 23. Dicha cifra corresponde a una contracción del -12.4% frente al año anterior (24.9

Gráfico 22. Metros causados - destino residencial y no residencial

(var. % anual, marzo de 2017)

Fuente: cálculos Anif con base en Camacol y Dane.

-20 -10 0 10 20 30 40 50 0 1.000 2.000 3.000 4.000 5.000 6.000 2013 2014 2015 2016 2017 No residencial (28%) -9.2 Residencial (72%) -8.3 Participación -8.4 4.427 %

Miles de m2 Var. %anual

Gráfico 23. Licencias aprobadas por destinos (% en el acumulado 12 meses, abril de 2017)

Fuente: cálculos Anif con base en Dane.

Vivienda 75.1 Comercio 7.5 Bodegas 4.3 Oficinas 3.8 Otros9.3

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millones de m2

). Ello como conse-cuencia del deterioro exhibido por sus dos componentes centrales. En efecto, al corte de abril de 2017, el área licenciada para vivienda se contrajo al -10.7% anual acumula-do en contrajo al -10.7% anual acumula-doce meses, una leve recu-peración frente al -13.3% del mes anterior, pero un marcado deterioro frente al +1.2% de un año atrás (ver gráfico 24).

Por su parte, el área licenciada no residencial se contrajo a tasas del -17.3% en el acumulado en doce meses a abril de 2017, por debajo del -17% del mes anterior y el -6.7% de un año atrás. Allí, el repunte observado en el área licenciada para bodegas (+2.1% acumulado en doce meses a abril de 2017 vs. -4.1% un año atrás) no logró compensar las contrac-ciones registradas en los demás

rubros del segmento no residen-cial, a saber: i) comercio (-31.8% acumulado en doce meses a abril de 2017 vs. -2.2% un año atrás); ii) industria (-25.4% vs. -18.5%); iii) hotelería (-18% vs. -1.4%); y iv) oficinas (-2.2% vs. -33.2%), ver gráfico 25.

A nivel regional, Bogotá continuó siendo la ciudad con el mejor desempeño en el área licenciada total. Así, al corte de abril de 2017, esta zona registró un crecimiento del 8.1% anual acumulado en doce meses (vs. 3.8% un año atrás), entrando a una fase de re-cuperación luego de los deterioros observados en 2014-2015 e inicios de 2016 (alcanzando mínimos del -44.1% en junio de 2015). Allí in-fluyó el menor “ruido regulatorio” experimentado en la capital tras el inicio de la alcaldía de Peñalosa.

Gráfico 24. Licencias aprobadas (var. % 12 meses del área licenciada, abril de 2017)

Fuente: cálculos Anif con base en Dane.

-12.4Vivienda -10.7 Otros Total -17.3 2013 2011 2009 2007 2015 2017 -30 -10 -20 10 0 30 50 70 20 40 60

Gráfico 25. Licencias aprobadas por usos (var. % 12 meses del área licenciada, abril de 2017)

Fuente: cálculos Anif con base en Dane.

2013 2014 2015 2016 2017 -31.8 Industria -2.2 Oficinas -18.0 -25.4 Comercio 2.1 Hotelería Bodegas 40 -40 0 80 -80 120

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Por su parte, el Valle del Cauca se ubicó en el segundo lugar, exhi-biendo contracciones del -6.5% acumulado en doce meses a abril de 2017 (vs. +1.9% de 2016), seguido de Antioquia, con caí-das del -17.8% (vs. 8.6%). Entre tanto, Cundinamarca se contrajo al -19.9% (vs. -4.2% en 2016), mientras que Atlántico lo hizo al -33.6% (vs. -13.5%). Finalmente, el departamento de Santander re-gistró una contracción del -44.8%, desplomándose frente al -8.8% de 2016 (ver gráfico 26).

Respecto a la participación por región en el área licenciada, se observa que Bogotá continúa ubi-cándose por encima de las demás regiones analizadas, representan-do el 23.1% del área licenciada total acumulada en doce meses a abril de 2017. Sin embargo, este porcentaje resulta inferior al 31.4% que esta ciudad obtuvo en el año 2001, evidenciando las secuelas causadas por el mencionado “rui- do regulatorio” que venía afectan-do a las licencias de la capital. En segundo lugar se ubica Antioquia, con una participación del 13.6%, muy similar al 13.4% que tenía en 2001, seguida de Cundinamarca, cuya participación aumentó del 3% al 11.4% en el período anali- zado. Posteriormente, se encuen-tran Valle del Cauca (9.3% en el acumulado en doce meses a abril 2017 vs. 9.2% en 2001), Atlántico (5.6% vs. 3.1%) y Bolívar (5.1% vs. 0.4%).

Con relación al comportamiento específico del área licenciada para vivienda a nivel regional, so-bresalen el Valle del Cauca (+5% acumulado en doce meses a abril de 2017 vs. -10.8% un año atrás) y Bogotá (+2.9% vs. +19.4%), siendo las únicas regiones que se expandieron en el período de análisis. Por el contrario, Cundi-namarca se contrajo al -14.2% en el acumulado en doce meses a abril de 2017 (vs. +0.3% en 2016), mientras que Antioquia lo hizo al -17.9% (vs. -0.3%) y Atlántico al -26.6% (vs. -25.7%). Finalmente, Santander volvió a presentar el peor desempeño entre las regio-nes analizadas, contrayéndose a tasas del -48.6% frente al -10.8% de un año atrás.

Gráfico 26. Licencias aprobadas por ciudad (var. % 12 meses del área licenciada, abril de 2017)

Fuente: cálculos Anif con base en Dane. 2013 2014 2015 2016 2017 -60 -20 -40 0 40 20 80 60 120 100 -19.9 -6.58.1 -44.8 -17.8 -33.6 Antioquia Valle Bogotá Santander C/marca Atlántico

(38)

Precios y ventas

Desde hace algún tiempo, Anif había venido mencionando la existencia de una burbuja hipo-tecaria en el mercado de vivienda colombiano. Ello se evidenciaba en el continuo repunte de los pre-cios de la vivienda frente al menor crecimiento experimentado por los ingresos de los hogares. Así, al cierre de 2016, los precios de la vivienda nueva y usada registraron un crecimiento acumulado (en el período 2005-2016) del 82% y del 102%, respectivamente. Ello impli-có un crecimiento promedio anual del 6.6% para la vivienda usada y del 5.6% para la vivienda nueva, muy superior al 4.3% del PIB, al 4.2% del consumo de los hoga-res y al 4% del ingreso disponible (entendiéndose ingreso disponible como el consumo de los hogares menos los impuestos totales), ver gráfico 27. En términos acumu-lados, la diferencia es aún más grande, puesto que los ingresos registran tasas de crecimiento acumulado en el rango 53%-59% para el período 2005-2016, frente a las ya mencionadas expansiones del 82%-102% de los precios de la vivienda.

Dicha brecha entre el ingreso de los hogares y el precio de la vivien-da también se puede evidenciar a

la hora de definir las condiciones necesarias para la adquisición de vivienda. Así, el número de salarios mínimos legales (SML) necesarios para adquirir vivienda aumentó de 366 en 2005 a 537 en 2016. Lo anterior, en términos de años de vida destinados al consumo de vivienda, implica que, al corte del año 2016, los hogares colombia-nos debían dedicar 44.8 años a la adquisición de vivienda frente a 30.5 de 2005. Para el año 2017 esta brecha disminuyó levemente, cayendo a 525 SML para la adqui- sición de vivienda y manteniéndo-se estable en 43.8 años.

En materia de precios, se observan crecimientos del 2.6% real anual (a mayo de 2017) según el Índice de Precios de la Vivienda Nueva de

Gráfico 27. Índices de precios e ingresos en Colombia (2005=100)

Fuente: cálculos Anif con base en Dane y Banco de la República. Ingresos < Precios

Recuperación de los precios de la vivienda

Crecimiento Acum. Prom.anual

2006 2008 2010 2012 2014 2016 53 4.0 PIB 57 4.2 Ingreso Disponible 59 4.3 Consumo de los hogares 102 6.6 Vivienda Usada 82 5.6 Vivienda Nueva 90 110 100 130 150 170 190 210 120 140 160 180 200

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