PERCEPCIÓN DE LA VIOLENCIA DE PAREJA EN ESTUDIANTES DE
ENFERMERÍA: ADAPTACIÓN Y VALIDACIÓN DE UNA ES.
Maria Dolores Burjalés Martí
Dipòsit Legal: T 1704-2015
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MARIA DOLORS BURJALÉS MARTÍ
PERCEPCIÓN DE LA VIOLENCIA DE PAREJA EN
ESTUDIANTES DE ENFERMERÍA:
ADAPTACIÓN Y VALIDACIÓN DE UNA ESCALA
TESIS DOCTORAL
Dirigida por
Dra. Assumpta Rigol Cuadra y Dra. Maria Antonia Martorell Poveda
Departament d’Infermería
Tarragona 2014
Als meus pares, per ser exemple de
treball i dedicació
.
Al meu tiet, que em va donar
l’oportunitat d’estudiar.
A tots els que m’heu ajudat i heu
confiat en que els meus desitjos
fossin una realitat.
Agradecimientos
Han sido muchas las personas que me han ayudado y dado su apoyo para llegar a realizar esta investigación y a las que sencillamente les puedo decir ¡gracias!.
Gracias, a las directoras de esta tesis Dras. Assumpta Rigol y Antonia Martorell por haber confiado en mí y compartido conmigo su conocimiento y experiencia, dispuestas siempre a darme el coraje necesario para seguir avanzando y llegar a concluir este trabajo.
Gracias, a todo el equipo de investigación de violencia de género liderado por la Dra. Rigol, por su colaboración y confianza en mi trabajo, especialmente a David por los momentos compartidos a lo largo de todos estos años y por su disponibilidad a hacerlo todo un poco más fácil.
Gracias a Cristina y Mireia por toda su colaboración y por las horas que han compartido conmigo, momentos de risas y momentos de agobios pero siempre con gran paciencia.
A todas mis compañeras que siempre han estado a mi lado y que comparten conmigo la ilusión de haber llegado a finalizar esta investigación, a Xus por todo lo que me ha enseñado sobre las mujeres, a María por tener siempre palabras de ánimo y empujarme a seguir adelante, a Antonia por compartir conmigo muchos espacios, a Roser que me ha transmitido su pasión por la vida, y a todas las demás que por no nombrarlas no dejan de ser importantes.
Un agradecimiento especial a la Dra. Carmen Ferré que siempre ha estado a mi lado para que siguiera avanzando en mi trayectoria
A la Dra. Teresa Lluch, por motivarme a realizar la Tesis Doctoral y que hoy ya es una realidad.
A Carme Montcusi, Mireia Llaurado y a Pedro por su disponibilidad y colaboración.
A Marisa con la que siempre he compartido la frase “¿y si me preguntan qué diré?”, pregunta para la que hoy ya tengo una respuesta.
A mis “chicas” que han estado a mi lado incondicionalmente, siempre dispuestas a resolver todas las dificultades que se han ido presentado y de las que he recibido mucho cariño.
A los estudiantes y autores de la escala, sin ellos este trabajo no hubiera sido posible.
A Jordi, Rosa y Neus que siempre han estado en los momentos difíciles y que han cuidado de mi salud para que pudiera seguir adelante.
A todas mis amistades que a lo largo de estos años han tenido que aguantar algún que otro mal humor pero también muy buenos momentos.
A mi familia por sentirse tan orgullosa de mí y en especial a Silvio, por su paciencia y admiración que siempre me ha demostrado.
Es difícil poder expresar todo mi agradecimiento, puesto que han sido muchas las personas que me han ayudado a llegar al final del camino y que no habré nombrado, por ello, mil gracias por estar ahí y por el coraje que todas me habéis dado.
Índice
Resumen ... 15
Abstract ... 17
Introducción ... 23
I. Marco teórico ... 27
1. La violencia de pareja: definición y aspectos relacionados ... 29
1.1 Conceptos básicos ... 30
1.2 Definición y contextualización en el ámbito internacional, nacional y autonómico. ... 32
1.2.1 Clasificación de la violencia de pareja ... 41
1.2.2 El ciclo de la violencia en la relación pareja ... 43
1.3 Violencia de pareja y su impacto en la salud de las mujeres ... 49
1.3.1 Impacto sobre la salud física de la mujer... 51
1.3.2 Impacto sobre la salud mental de la mujer ... 54
2. Formación sobre violencia de pareja en profesionales y estudiantes de enfermería ... 58
2.1 Los profesionales de enfermería y su formación en violencia de pareja ... 59
2.2 La formación en violencia de pareja en los estudiantes de Enfermería ... 64
3. Instrumentos de medición relacionados con la violencia de pareja ... 73
3.1 Instrumentos para la detección y diagnóstico ... 75
3.1.1 Instrumentos de Cribado ... 76
3.1.2 Instrumentos de diagnóstico... 78
3.2 Instrumentos dirigidos a profesionales y estudiantes de la salud para evaluar aspectos relacionados con la violencia de pareja ... 82
3.4 Escala original diseñada para evaluar la percepción de la
violencia de pareja en estudiantes de enfermería ... 88
II. Justificación del estudio ... 97
III. Objetivos de la investigación ... 101
3.1 Objetivo general ... 101
3.2 Objetivos específicos ... 101
IV. Hipótesis ... 105
V. Metodología ... 109
5.1 Diseño del estudio... 109
5.2 Ámbito de estudio ... 109
5.3 Muestra objeto de estudio ... 109
5.4 Instrumento ... 110
5.5 Aspectos éticos ... 111
5.6 Procedimiento ... 112
5.6.1 Desarrollo del estudio ... 112
5.6.2 Análisis estadístico y métrico ... 115
VI. Resultados ... 125
6. Resultados fase I y fase II ... 127
Resultados fase I: Proceso de apaptación cultural de la escala original al idioma español Resultados fase II: Proceso de validación de la escala adaptada. Análisis estadístico y métrico 6.1 Estudio de la variables sociodemográficas ... 129
6.2 Análisis de la validez ... 132
6.2.1 Análisis Factorial Confirmatorio ... 132
6.2.2 Análisis Factorial Exploratorio ... 133
6.2.2.1 Análisis de la dimensionalidad de la escala EPVP-EE 135 6.2.2.2 Saturaciones de los ítems en los factores ... 139
6.2.2.3 Análisis ítems ... 145
6.2.4 Análisis Factorial Confirmatorio del total de la muestra ...159
6.3 Análisis de la fiabilidad ...167
6.3.1 Análisis de la consistencia interna ...168
6.4 Correlaciones ...169
6.5 Análisis de la varianza ...170
6.5.1 Análisis de las diferencias de las subescalas respecto a las variables sociodemográficas ...173
6.6 Baremos de la Escala de Percepción de Violencia de Pareja en Estudiantes Enfermería (EPVP-EE) ...179
VII. Discusión ...185
VIII. Conclusiones ...199
IX. Referencias bibliográficas ...203
X. Anexos Anexo I: Permiso del Comité de Ética de la Universidad de Barcelona. ...221
Anexo II: Permiso de los autores para la utilización de la escala original. ...225
Anexo III: Permiso de las Escuelas y Facultades de Enfermeria participantes ...229
Anexo IV: Consentimiento informado para el estudio ...233
Anexo V: Escala original de seis factores de Beccaria et al., (2011) ...237
Anexo VI: Escala original de cuatro factores de Beccaria et al., (2013) ... Anexo VII: Versión adaptada de la escala (EPVP-EE) ...243
Anexo VIII: Escala de percepción de violencia de pareja para estudiantes de enfermería (EPVP-EE). ...249
ÍNDICE TABLAS
Tabla 1. Consecuencias del contexto de abuso ... 47 Tabla 2. Dificultades para identificar la violencia de género ... 62 Tabla 3. Dimensiones, nº de ítems, rango y consistencia interna de
la escala final de Beccaria et. al., (2011)... 94 Tabla 4. Correlación entre las dimensiones de la escala... 94 Tabla 5. Traducción de los ítems ...128 Tabla 6. Estadísticos descriptivos: variable curso ...129 Tabla 7. Índices de ajuste en la escala original ...133 Tabla 8. Índices de ajuste en la escala EPVP-EE ...134
Tabla 9. Análisis paralelo de la escala EPVP-EE ...135
Tabla 10. Minimun Average Partial de la escala EPVP-EE ...138
Tabla 11. Estructura factorial inicial de la escala original de seis factores ...140 Tabla 12. Ítems eliminados en cada factor ...146 Tabla 13. Estructura factorial resultante de la escala de EPVP-EE ...148
Tabla 14. Índices de ajuste: muestra 1...152 Tabla 15. Índices de bondad de ajuste: muestra 1 ...152 Tabla 16. Saturaciones del Análisis Factorial Confirmatorio:
Tabla 18. Índices de bondad de ajuste: muestra 2 ... 156 Tabla 19. Saturaciones del Análisis Factorial Confirmatorio:
muestra 2 ... 157 Tabla 20 Índices de ajuste del total de la muestra... 159 Tabla 21 Índices de bondad de ajuste del total de la muestra ... 159 Tabla 22. Saturaciones del Análisis Factorial Confirmatorio: muestra
total ... 160 Tabla 23. Estadísticos descriptivos de la EPVP-EE ... 164
Tabla 24. Coeficientes alpha para los cuatro factores de la escala definitiva ... 168 Tabla 25. Factores, nº ítems, rango y consistencia interna de la
escala final EPVP-EE ... 169
Tabla 26. Correlaciones entre los factores de la escala EPVP-EE ... 170
Tabla 27. Estadísticos descriptivos del factor Formación Educativa... 170 Tabla 28. Estadísticos descriptivos del factor Identificación de la
Víctima ... 171 Tabla 29. Estadísticos descriptivos del factor Identificación del
Agresor ... 172 Tabla 30. Estadísticos descriptivos del factor Rol y Valores de
Enfermería ... 172 Tabla 31. Diseño mixto inter-intra entre el factor Formación
Educativa, edad, curso y sexo... 174 Tabla 32. Diseño mixto inter-intra entre el factor Identificación de la
Tabla 33. Diseño mixto inter-intra entre el factor Identificación del Agresor, edad, curso y sexo...176 Tabla 34. Diseño mixto inter-intra entre el factor Rol y Valores de
Enfermería, edad, curso y sexo ...178 Tabla 35. Baremación de la escala EPVP-EE ...181
ÍNDICE FIGURAS
Figura 1. Ciclo de la violencia de pareja ... 46 Figura 2. Mitos de la violencia de pareja ... 66 Figura 3. Representación gráfica de la estructura de la escala ...110 Figura 4. Resumen del proceso de adaptación y validación de la
escala EPVP-EE ...123
Figura 5. Estadísticos descriptivos: variable sexo y curso ...130 Figura 6. Histograma de la distribución de la variable edad del total
de la muestra ...131 Figura 7. Participación por cursos ...132 Figura 8. Gráfico de sedimentación del análisis paralelo de la escala
EPVP-EE ...137
Figura 9. Modelo de ecuación estrucutral de la esala EPVP-EE ...163
Figura 10. Representación gráfica de la edad en el factor de Formación Educativa ...174 Figura 11. Representación gráfica del curso en Formación
Educativa ...175 Figura 12. Representación gráfica del curso en Identificación del
Agresor ...177 Figura 13. Representación gráfica del curso en Rol y Valores de
Enfermería ...178 Figura 14. Prueba de Kolmogorov-Smirnov para la distribución de
Abreviaturas:
A Autoeficacia AF Análisis Factorial
AFC Análisis Factorial Confirmatorio AFE Análisis Factorial Exploratorio BOE Boletín Oficial del Estado
CCM Conocimiento de las Causas de Maltrato CIE Consejo Internacional de Enfermería CIS Centro de Investigaciones Sociológicas CFI Comparative Fit Index
CGE Consejo General de Enfermería CTS Conflict Tactics Scales
EPV Escala de Predicción de Riesgo de Violencia Grave Contra la Pareja
EPVP-EE Escala de Percepción de Violencia de Pareja en Estudiantes de Enfermería
EEUU Estados Unidos
IA Identificación del Agresor IV Identificación de la Víctima FE Formación Educativa
IPDMV Inventario de Pensamientos Distorsionados sobre la Mujer y la Violencia
IPV Intimate Partner Violence ITC Comisión Internacional de Test ISA Index of Spouse Abuse
KMO Índice de Kaiser-Meyer-Olkin MAP Mínimun Average Partia MRFA Minium Rank Factor Analysis OMS Organización Mundial de la Salud PA Parallel Analysis
PMI Psychological Maltreatment Inventory
PMWI Psychological Maltreatment of Women Inventory
PMWI Psychological Maltreatment of Women Inventory Short Form PREMIS Physician Readiness to Manage Intimate Partner Violence
PVS Partner Violence Screen
RMSEA Root Mean Square Error of Aproximation RVE Rol y Valores de Enfermería
SARA Spousal Assault Risk Assessment
SRMR Standardized Root Mean Square Residual TLI Índice de Tucker-Lewis
VCI Violencia Contra el Compañero Íntimo VCM Violencia Contra la Mujer
VG Violencia de Género VP Violencia de Pareja
UAB Universidad Autónoma de Barcelona UB Universidad de Barcelona
UdG Universidad de Girona UE Unión Europea
URV Universidad Rovira i Virgili WAST Woman Abus Screening Tool WAST-SHORT Woman Abus Screening Tool- Short
Resumen
La violencia contra la mujer y en particular la violencia de pareja (VP), constituye un importante problema en la sociedad actual. En las últimas décadas, organismos internacionales tales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), le han dedicado especial atención, principalmente por las implicaciones directas que tiene sobre la salud de las mujeres, y al mismo tiempo por considerarlo un problema de violación de los derechos humanos.
Los profesionales de la salud y en particular las enfermeras(os), están en una posición privilegiada para identificar y ayudar a las mujeres víctimas de VP, dado que a menudo, son su primer contacto en los servicios de salud. Para poder desarrollar acciones formativas encaminadas a la capacitación de los futuros profesionales, un elemento previo es conocer la percepción de los estudiantes respecto a la VP.
El objetivo fundamental de esta investigación, fue adaptar y validar la escala para evaluar la percepción de la violencia de pareja, de los autores Becaria, et. al. (2011).
Se trata de un estudio métrico y descriptivo, que se desarrolló en una muestra de 1064 estudiantes de primero a cuarto curso de enfermería de cuatro universidades públicas de Cataluña. En una primera fase se realizó el proceso de traducción y adaptación cultural de la escala original en lengua inglesa al idioma español; la versión obtenida se denominó Escala de Percepción de la Violencia de Pareja en Estudiantes de Enfermería (EPVP-EE). En una segunda fase, tras el proceso de traducción, adaptación y validación de contenido de los ítems, se realizaron análisis estadísticos de los mismos, se exploró la
estructura factorial y se analizó la fiabilidad del instrumento. Se obtuvo una estructura factorial ligeramente distinta al modelo original propuesto.
La versión en español de la escala EPVP-EE quedó configurada por cuatro factores y 32 ítems, mostró niveles aceptables de consistencia interna y aportó evidencias de su validez de constructo. Se concluyó que el instrumento es fiable y válido en su versión en español y que su aplicación, permitirá estudiar la percepción de la VP los estudiantes de enfermería, con el fin de implementar acciones formativas encaminadas a la capacitación de estos futuros profesionales, de forma tal que puedan afrontar de manera más efectiva este problema socio-sanitario.
Abstract
Violence against women, particularly intimate partner violence (IPV), is a major problem in today's society. In recent decades, international organizations such as the World Health Organization (WHO), have dedicated special attention, mainly because of the direct implications on the health of women, while considering it a problem of violation of human rights.
Health professionals, particularly nurses, are in a unique position to identify and help women who are victims of IPV, since they often are the first contact in the health services. To develop training programs aimed to prepare future professionals, a previous element is to understand the perceptions of students regarding the IPV. The main objective of this research was the adaptation and validation of the scale for assessing perceptions of partner violence, of Beccaria et al. (2011).
This is a metric and descriptive study, conducted on a sample of 1064 students in first through fourth year of nursing studies, from four public universities in Catalonia. In a first phase, the process of translation and cultural adaptation of the original scale in English into Spanish was done; version obtained is called Percepción de la Violencia de Pareja en Estudiantes de Enfermeria (EPVP-EE).In a second phase, after the process of translation, adaptation and validation of item content an statistical analysis of the data were performed, the factor structure was explored and reliability of the instrument was analyzed. Slightly different from the original model proposed factor structure was obtained.
The Spanish version of the EPVP-EE was shaped by four factors and 32 items, it showed acceptable levels of internal consistency and provided evidence of its construct validity. It was concluded that the instrument is reliable and valid in the version in Spanish and that their implementation
order to implement training activities aimed at the training of these future professionals so that they may address more effectively this social and health problema
I. INTRODUCCIÓN
La violencia contra la mujer y en particular la que se produce en las relaciones de pareja, constituye una “lacra social” que cada día muestra un aumento exponencial, y que se ha trasladado del ámbito privado al ámbito público, llegando a ser considerada una violación de los derechos humanos. Tanto en la identificación de los casos de violencia contra la pareja, como en la atención y el asesoramiento de las víctimas, las enfermeras(os) son quizás los profesionales más implicados, por ser el primer contacto en los servicios de salud.
Este estudio tiene como objetivo fundamental ahondar en el conocimiento de esta problemática, mediante la adaptación y validación de una escala elaborada por investigadores australianos (Beccaria et al., 2011), para evaluar la percepción de la violencia de pareja en una amplia muestra de estudiantes de enfermería de varias universidades públicas de Cataluña.
¿Cuál ha sido el proceso que nos ha llevado a validar la escala de Beccaria et al. (2011) y que ha supuesto la motivación y necesidad de elaborar la presente tesis? A continuación, describimos los antecedentes que dan respuesta a este interrogante.
En el año 2011, desde la Escuela de Enfermería de la Universidad de Barcelona, se configuró un equipo de investigación compuesto por profesoras/es de varias Universidades públicas de Catalunya: Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), Universidad de Barcelona (UB) Universidad de Girona (UdG) y Universidad Rovira i Virgili (URV). Se participó en la convocatoria interna nº5 de ayudas de investigación con el proyecto “Estudi Multicèntric sobre la percepció de la violència de parella en estudiants d’infermeria” con código identificativo PREVI12/05 que fue subvencionado por la “Comissió de Recerca” de la Escuela de Enfermería de la UB, reunida en julio de 2012.
El proyecto tuvo su origen en estudios anteriores realizados por miembros del equipo investigador, sensibilizados con el tema mujer y salud y en particular, por la violencia de género. Entre otros, podemos destacar diversos proyectos y artículos realizados por Asumpta Rigol e Isabel Sánchez como por ejemplo “Estudio de la percepción que tienen los estudiantes de enfermería sobre las violencias contra las mujeres” en 2006; “Malos tratos: detección en una muestra de población femenina” en 2007; “Mujer y salud mental”, en 2007; “Pla d’Igualtat en els estudis d’infermeria. Guia i recomanacions per l’adequació a l’espai Europeu d’educació superior” en 2007.
A raíz de este interés por los miembros del equipo investigador, se estableció contacto con otras universidades y se iniciaron estudios conjuntos entre profesorado de la UB y la University of Southern Queensland de Australia, con el objetivo de desarrollar e implementar competencias específicas en el Grado de Enfermería y estrategias educativas dirigidas a la formación en Violencia de Pareja (VP).
El grupo de investigación de la University of Southern Queensland (Australia) durante el curso académico 2010-1011, llevó a cabo un estudio de carácter mixto, sobre la percepción y comprensión de los estudiantes de enfermería respecto a la VP. Uno de los principales resultados que aportó este trabajo, fue el diseño de una escala que permitiera evaluarlo.
Mediante los contactos que se mantenían con la University of Southern Queensland, se consideró la posibilidad de replicar esta investigación, en nuestras Universidades (UAB, UB, UdG, URV), motivo por el cual se solicitó y obtuvo el permiso de los autores para proceder a la utilización de la escala original. Así fue cómo surgió la necesidad de validar el instrumento en una muestra de estudiantes de los cuatro cursos de Grado de Enfermería.
Una vez expuestos los antecedentes de este estudio, a continuación se describe como estan estructurados sus contenidos.
La presente tesis está estructurada en diversos capítulos y apartados. El primer capítulo “Marco Teórico” se divide en tres partes. La primera, pretende situar al lector en la problemática actual sobre la violencia contra la mujer en la relación de pareja. Se analizan, qué términos se van a emplear para referirnos a ella, definiendo el concepto y contextualizándolo en el ámbito internacional, nacional y autonómico. También se describen los tipos de violencia en función de su naturaleza, se expone la teoría del ciclo de la violencia de Walker, por ser una de las más empleadas en la literatura científica para explicar por qué la situación de maltrato llega a cronificarse. El último apartado de esta primera parte, está dedicado a describir la violencia de pareja y su impacto en la salud física, emocional y mental de la mujer.
La segunda parte, se encuadra en el papel que desempeñan los profesionales de la salud y en particular las enfermeras, en sus intervenciones frente a la violencia contra la mujer en la pareja. Destaca la formación educativa como aspecto clave para la mejora de las intervenciones y se hace referencia a los trabajos científicos que aportan datos al respecto. En tal sentido, se destaca la formación de los estudiantes por la importancia que ésta adquiere durante el periodo de formación universitaria y la necesidad de crear instrumentos que permitan evaluarla.
En la tercera parte de este primer capítulo, se describen una serie de instrumentos diseñados para abordar la problemática de la violencia de pareja del hombre contra la mujer y la escala diseñada por Beccaria et al. (2011).
En los tres capítulos siguientes, se describe la justificación de este estudio, las hipótesis y objetivos. A continuación, en el quinto y sexto capítulo, se expone la metodología con el procedimiento, análisis estadístico y métrico empleados y los resultados obtenidos.
En los capítulos de discusión y conclusiones se interpretan los resultados dereivados de este trabajo, para cerrar el mismo con el apartado de limitaciones y futuras líneas de investigación. Finalmente, se incluye la bibliografía y los anexos que aportan documentos que se han empleado en esta investigación.
Para finalizar, consideramos necesario clarificar dos aspectos: en primer lugar, en este trabajo cuando se hace referencia a la “enfermera”, nos estaremos refiriendo a profesionales de ambos sexos, del mismo modo en que lo hace el Consejo Internacional de Enfermeria (CIE) y que también se pone de manifiesto por el “Consell de la Professió Infermera de Catalunya” en 2010. Asimismo, al referirnos a los/las “estudiantes”, nos estaremos refiriendo a los estudiantes de ambos sexos.
1. LA VIOLENCIA DE PAREJA: DEFINICIÓN Y ASPECTOS RELACIONADOS
1.1 Conceptos básicos
En la literatura científica se ha abordado el fenómeno de la violencia contra la mujer en la pareja, utilizando múltiples términos, entre ellos podemos destacar: violencia de pareja, violencia de género, violencia machista, violencia doméstica y violencia intrafamiliar, entre otros. En cambio, no hay un acuerdo desde este ámbito científico que permita utilizar una terminología única que lo defina. Según Winstock (2007), la existencia de estas denominaciones no es fortuita, no es simplemente un problema semántico, más allá del mismo, este debate implica diversos enfoques ideológicos, teóricos y metodológicos propios del estudio de la violencia.
Tradicionalmente, uno de los términos más empleados para referirse a esta problemática, ha sido el de "violencia doméstica y/o intrafamiliar" pero ésta no es exclusiva de la pareja ya que puede tratarse de violencia hacia los hijos, padres, abuelos u otros familiares. Otro de los vocablos más utilizados, sobre todo en el momento en que se empieza a abordar esta problemática, es el de "violencia de género", aunque tampoco es exclusivo de la violencia del hombre contra la mujer en la relación de pareja, ya que puede referirse también a diversas formas de violencia, como por ejemplo: la violencia ejercida en el entorno laboral, la libertad sexual, el acoso o el tráfico de mujeres, entre otras.
Resultan así, numerosos y variados los términos utilizados en el ámbito científico internacional, por lo que establecer una terminológica concreta es difícil ya que puede ser limitante; aun así, consideramos que es necesario emplear un lenguaje común que nos permita comprender a qué nos referimos cuando hablamos de violencia de pareja.
En esta Tesis Doctoral, nos vamos a referir a la violencia de pareja (VP) dentro del contexto de las relaciones de intimidad entre el hombre y la mujer: en las que el agresor es el hombre y la víctima, la mujer. Los términos que principalmente emplearemos serán "violencia de pareja”, “violencia contra la mujer” y/o “violencia del compañero íntimo". Lo identificaremos con el acrónimo VCM, VP y/o VCI como equivalente al acrónimo IPV referido al término inglés "Intimate Partner Violence". Actualmente este término es uno de los más adoptados en la bibliografía especializada, principalmente en aquellas publicaciones referidas a la violencia del hombre contra la mujer en las relaciones interpersonales y puede aportar una mayor flexibilidad en su utilización puesto que engloba distintas formas de violencia en dichas relaciones (Rodríguez-Franco, López-Cepero y Rodriguez-Diaz, 2009).
Además, también utilizaremos de forma indistinta, el término de “violencia de género” (VG), que tal como hemos referido con anterioridad, no es exclusivo de la violencia del hombre contra la mujer en la relación de pareja, pero es el término empleado en el marco legal vigente en España como es la ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.
Por otra parte, la forma en que los estudiantes perciben o reflejan la violencia contra la pareja, constituye un aspecto esencial de nuestro estudio, por lo que resulta necesario establecer aquí una definición de trabajo sobre este concepto.
Así pues, entendemos la “percepción de la violencia de pareja” como: un conjunto de ideas y representaciones que el estudiante tiene o ha elaborado a partir de sus experiencias de vida, de los conocimientos adquiridos durante el proceso docente educativo, o las informaciones recibidas por los medios de difusión masiva, la literatura y otras vías relacionadas con esta temática. La percepción de la violencia de pareja,
está condicionada por tanto, por las experiencias individuales, familiares y sociales, así como las vivencias vinculadas a esta problemática que el sujeto haya podido experimentar, directa o indirectamente en su vida.
1.2 Definición y contextualización en el ámbito internacional, nacional y autonómico
La Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer que fue aprobada por la Asamblea General de la Naciones Unidas celebrada en Viena en junio de 1993, define la violencia contra la mujer (VCM) como:
Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada. (art.1)
Este constituye un momento de una gran importancia histórica puesto que la VCM, pasa del ámbito privado al ámbito público y al mismo tiempo pasa a ser considerada una violación de los derechos humanos.
Como puede apreciarse, en la definición, no sólo se tiene en cuenta la violencia física, sino que también abarca, la sexual y la psicológica; por ello en el art. 2 de dicha Declaración se considera violencia contra la mujer:
a) La violencia física, sexual y psicológica que se produzca en la familia, incluidos los malos tratos, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violencia relacionada con la dote, la violación por el marido, la mutilación genital femenina y otras prácticas tradicionales nocivas para la mujer, los actos de
violencia perpetrados por otros miembros de la familia y la violencia relacionada con la explotación.
b) La violencia física, sexual y psicológica perpetrada dentro de la comunidad en general, inclusive la violación, el abuso sexual, el acoso y la intimidación sexuales en el trabajo, en instituciones educacionales y en otros lugares, la trata de mujeres y la prostitución forzada.
c) La violencia física, sexual y psicológica perpetrada o tolerada por el Estado, dondequiera que ocurra.
Esta declaración también fue ratificada en la Conferencia Mundial de Mujeres celebrada en Beijing (United Nations, 1995), reconociendo que la VCM:
Significa cualquier acto de violencia basada en el género que tiene como resultado, o es probable que tenga como resultado, unos daños o sufrimientos físicos, sexuales o psicológicos para las mujeres, incluyendo las amenazas de los mencionados actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto en la vida pública como en la privada. La violencia contra las mujeres, es una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre hombres y mujeres, que han conducido a la dominación de la mujer por el hombre, a la discriminación contra la mujer y a la interposición de obstáculos contra su pleno desarrollo y que es uno de los mecanismos sociales fundamentales por los que se fuerza a la mujer a una situación de subordinación respecto al hombre. (p. 13).
Además, se insta a todos los Gobiernos a adoptar medidas para prevenir y eliminar esta forma de violencia.
Posteriormente, las Naciones Unidas en la Resolución de la Comisión de Derechos Humanos 2000/45, recuerda que:
En la Declaración y Programa de Acción de Viena, aprobados en junio de 1993 por la Conferencia Mundial de Derechos Humanos (A/CONF.157/23), se afirmó que la violencia sexista y todas las formas de explotación y acoso sexual, en particular las derivadas de los prejuicios culturales y de la trata internacional, son incompatibles con la dignidad y el valor de la persona y debían ser eliminadas. Se exhortó a que se adoptaran medidas para integrar la igualdad de condición de la mujer y sus derechos humanos en las principales actividades de todo el sistema de las Naciones Unidas, se subrayó la importancia de la labor destinada a eliminar la violencia contra la mujer en la vida pública y privada, y se instó a la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. Al mismo tiempo, afirma que "la violencia contra la mujer constituye una violación de los derechos y libertades fundamentales de la mujer y menoscaba o anula su disfrute de estos derechos y libertades”. (p. 2).
En dicha resolución, se pide a los gobiernos que den apoyo a aquellas organizaciones de todo el mundo que lleven a cabo iniciativas dirigidas a despertar la conciencia sobre el problema de la violencia contra la mujer y poder contribuir a su erradicación. Se contempla la decisión de la Asamblea General que declara el 25 de noviembre como “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer” destacando que puede ser una forma de sensibilizar a la sociedad y a los medios de comunicación.
En el año 2006, la Asamblea General de las Naciones Unidas, establece que la violencia contra mujeres y niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más sistemáticas y extendidas. Está arraigada en acciones individuales o acciones al azar, trasciende límites de edad, socioeconómicos, educacionales y geográficos, afecta a todas las sociedades y es un obstáculo importante para eliminar la inequidad de género y la discriminación global. (p. 3).
Por su parte, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas, en el año 2013 celebra su 57 sesión con un tema prioritario "Eliminación y prevención de todas las formas de violencia contra las mujeres y niñas", el cual alcanza un consenso histórico al poner de manifiesto que la discriminación y la VCM y las niñas no tienen cabida en el mundo actual.
En las conclusiones convenidas y aprobadas en la citada comisión se hace referencia a:
Todas las formas de violencia contra mujeres y niñas, en todos los contextos y entornos. Nuevas formas de violencia, como el acoso y la intimidación cibernéticos, los asesinatos por motivos de género, o el feminicidio, y la necesidad de seguridad en los espacios públicos. (p. 2).
La violencia contra mujeres y niñas se caracteriza por el uso y el abuso de poder y control en las esferas pública y privada y está intrínsecamente vinculada a los estereotipos de género que son la causa subyacente de dicha violencia y la perpetúan, así como a otros factores que pueden aumentar la vulnerabilidad de las mujeres y las niñas a ese tipo de violencia. (p.3).
La Comisión destaca que por “violencia contra la mujer” se entiende todo acto de violencia por razón de género que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para las mujeres y las niñas, así como las amenazas de tales actos, la coacción o privación de libertad de manera arbitraria, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada. La Comisión señala también los perjuicios económicos y sociales que causa dicha violencia. (p.4).
El documento final de conclusiones, incluye propuestas sobre el desarrollo de marcos jurídicos y políticos, la mejora de datos, así como, la prevención y el fortalecimiento de programas y de servicios multisectoriales.
El informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2013 sobre “Estimaciones mundiales y regionales de la violencia contra la mujer: prevalencia y efectos de la violencia conyugal y de la violencia sexual no conyugal en la salud”, concluye:
Globalmente, el 35% de las mujeres del mundo han sido víctimas de violencia física y/o sexual por parte de su pareja o de violencia sexual por parte de personas distintas de su pareja.
En todo el mundo, casi un tercio (30%) de todas las mujeres que han mantenido una relación de pareja han sido víctimas de violencia física y/o sexual por parte de su pareja. A nivel mundial, el 38% del número total de homicidios femeninos se debe a la violencia conyugal.
Las mujeres que han sido víctimas de abusos físicos o sexuales por parte de su pareja corren un mayor riesgo de padecer una serie de problemas de salud importantes y a nivel mundial, un 7% han sido agredidas sexualmente por una persona distinta de su pareja.
El informe, destaca la VCM como un fenómeno omnipresente en todo el mundo, tratándose de un problema de salud pública mundial de proporciones epidémicas que precisa de medidas urgentes. Manifiesta, que el sector de la salud debe ejercer un papel más destacado frente a la VCM.
En cuanto a la Unión Europea (UE), a finales de los años noventa empieza a cambiar la percepción respecto a la violencia a la que están expuestas las mujeres. Este cambio estuvo básicamente determinado por la “Declaración sobre eliminación de la VCM” que adopta la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993.
En tal sentido, en el informe del Parlamento Europeo de julio de 1997 se plantea la necesidad de realizar una campaña de tolerancia cero ante la VCM, y en abril de 2002, el Comité de Ministros del Consejo de Europa recomienda y coordina una estrategia global para prevenirla, a la vez que encarga a los Estados miembros su "obligación de ejercer la diligencia debida para evitar, investigar y castigar todo acto de violencia, ya sea cometido por el Estado o por particulares, y a proporcionar protección a las víctimas". (p. 4).
En el informe de 2004, el Parlamento Europeo, recomienda nuevamente a la Comisión de los Estados miembros que:
Consideren este fenómeno como una violación de los derechos humanos que refleja las desigualdades existentes en nuestra sociedad en las relaciones de poder entre los géneros y adopten un enfoque político que incluya todas las facetas de este fenómeno, incluyendo métodos de prevención y de represión eficaces. (p. 6).
Estas estrategias se han ido desarrollando a lo largo de los últimos años y en mayo de 2011, se establece y suscribe en Estambul, un convenio sobre prevención y lucha de la VCM que tiene como objetivo proteger a la mujer de cualquier forma de violencia y que ha sido ratificado por la legislación española (BOE, de 6 de junio de 2014, núm. 137 Sec. I. p. 42946).
Ámbito Nacional
En nuestro país, siguiendo la normativa mundial y europea, en el año 2004 se aprueba la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, sobre Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, que expone:
Actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus conyugues o de quienes están o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad sin convivencia. (art.1.1).
Asimismo, se establecen medidas de protección integral para poder prevenir, sancionar, erradicar y prestar atención a las víctimas. (art 1.2).
En su art. 1.3, define la VG como “todo acto tanto de violencia física como psicológica incluyendo agresiones a la libertad sexual, amenazas, coacciones o la privación arbitraria de libertad”.
En estos últimos años, en el estado español, se han realizado diversas macroencuestas (1999, 2002, 2006) promovidas por el Instituto de la Mujer con el objetivo de acercarse a la dimensión y evolución del maltrato de género. La encuesta efectuada en 2011 y promovida por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género en convenio con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), señaló que el porcentaje de mujeres que indicaban haber sufrido alguna vez en la vida este tipo de violencia había sido del 10,9% del total de las entrevistadas, de ellas estarían en situación de maltrato el 3% y habrían salido de este peligro, el equivalente al 7,9% del total. Esta última cifra ha ido aumentando progresivamente desde 1999 en que únicamente representaba el 2,9% de las mujeres españolas.
Los datos de la macroencuesta de 2011 también reflejan un aumento de mujeres en nuestro país, que declararon haber sufrido malos tratos alguna vez en la vida (10,9%) frente a los años anteriores, 2006 (6,3%), 2002 (6,2%) y 1999 (5,1%).
Ámbito Autonómico: Cataluña
En relación a la Comunidad Autónoma de Cataluña, el “Parlament” aprobó la “Llei 5/2008, del dret de les dones a erradicar la violencia masclista”. El texto emplea la expresión de “violencia masclista” por considerar que es un concepto que expresa de forma más general las conductas de dominio, control y abuso de poder de los hombres sobre las mujeres y la define como:
La violència que s’exerceix contra les dones com a manifestació de la discriminació i de la situació de desigualtat en el marc d’un sistema de relacions de poder dels homes sobre les dones, i que, produïda per mitjans físics, econòmics o psicològics, incloses les amenaces, intimidacions o coaccions, tingui com a resultat un dany o un patiment físic, sexual o psicològic, tant si es produeix en l’àmbit públic com en el privat. (p. 33).
En su art. 4, expone las formas en que dicha violencia se puede ejercer ya sea puntual o reiterada y se introduce otra forma más de violencia, la económica:
a) Violència física: comprèn qualsevol acte o omissió de força contra el cos d’una dona, amb el resultat o el risc de produir-li una lesió física o un dany.
b) Violència psicològica: comprèn tota conducta o omissió intencional que produeixi en una dona una desvaloració o un patiment, per mitjà d’amenaces, d’humiliació, de vexacions, d’exigència d’obediència o submissió, de coerció verbal, d’insults, d’aïllament o qualsevol altra limitació del seu àmbit de llibertat.
c) Violència sexual i abusos sexuals: comprèn qualsevol acte de naturalesa sexual no consentit per les dones, inclosa l’exhibició,
l’observació i la imposició, per mitjà de violència, d’intimidació, de pre- valença o de manipulació emocional, de relacions sexuals, amb independència que la persona agressora pugui tenir amb la dona o la menor una relació conjugal, de parella, afectiva o de parentiu.
d) Violència econòmica: consisteix en la privació intencionada i no justificada de recursos per al benestar físic o psicològic d’una dona i, si escau, de llurs filles o fills, i la limitació en la disposició dels recursos propis o compartits en l’àmbit familiar o de parella.
La citada Ley, considera que estas formas de violencia pueden manifestarse en diversos ámbitos: de la pareja, familiar y laboral. Refiriéndose al ámbito de la pareja la define como: “Consisteix en la violència física, psicológica, sexual o económica exercida contra una dona i perpetrada per l’home que n’és o n’ha estat el cònjuge o per la persona que hi té o hi ha tingut relacions similars d’afectivitat”. (p. 36).
También hacer mención al “Programa Ajuda”, que durante el mes de octubre de 2014, inicio el “Col.legi Oficial d’Infermeres i Infermers de Barcelona”, dirigido a la atención y acompañamiento de la enfermera que ha sido y/o es víctima de una situación de maltrato en el ámbito de las relaciones afectivas de pareja. Dicho programa, no sólo trata de asesorar, sino también, de ofrecer recursos de atención jurídica, sanitaria, social y psicológica.
Con lo expuesto hasta el momento, se ha pretendido contextualizar la VCM teniendo en cuenta las aportaciones de los distintos organismos institucionales del ámbito Internacional, nacional y autonómico. Las descripciones que ofrecen sobre la VP, sirven de marco de referencia en muchos de los estudios que se llevan a cabo sobre esta problemática.
En nuestra investigación, adoptaremos la definición propuesta por la Asamblea General de las Naciones Unidas de 1993 por ser la más utilizada a nivel legislativo, educativo e investigativo. Dicha definición, señala el sufrimiento físico, sexual o psicológico que vive la mujer como consecuencia de la VP. Es por ello que en el siguiente apartado, consideramos necesario describir cómo se ha clasificado la VP según sus manifestaciones.
1.2.1 Clasificación de la violencia de pareja
La OMS, agrupa varios tipos de violencia en función de su naturaleza que identifica como violencia física, sexual y psicológica, e incluye, violencia por negligencia o deprivación (Krug, Dahlberg, Mercy, Zwi y Lozano, 2002). En general, la literatura científica sobre la VP contempla dicha clasificación.
En nuestro caso y siguiendo el Protocolo común para la actuación sanitaria ante la violencia de género” del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. 2012 (p.19-21), que parte de la definición propuesta por la Asamblea General de las Naciones Unidas (1993), distinguimos:
a) violencia física: comprende cualquier acto no accidental que implique el uso deliberado de la fuerza, como bofetadas, golpes, palizas, empujones, heridas, fracturas o quemaduras, que provoquen o puedan provocar una lesión, daño o dolor en el cuerpo de la mujer. Es importante no olvidar que cualquier forma de violencia física es también una violencia psicológica.
b) violencia sexual: se impone a la mujer, mediante el chantaje, las amenazas o la fuerza, un comportamiento sexual contra su
voluntad, se produzca por parte de su pareja o por otras personas. Existen diversas manifestaciones: violencia sexual que no implica contacto corporal, con contacto corporal y contra los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Existen otras formas mucho más específicas también consideradas VG, como la mutilación genital femenina y la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, entre otras.
c) violencia psicológica: conducta intencionada y prolongada en el tiempo, que atenta contra la integridad psíquica y emocional de la mujer y contra su dignidad como persona, y que tiene como objetivo imponer las pautas de comportamiento que el hombre considera que debe tener su pareja. Sus manifestaciones son: amenazas, insultos, humillaciones o vejaciones, la exigencia de obediencia, el aislamiento social, la culpabilización, la privación de libertad, el control económico (violencia económica), el chantaje emocional, el rechazo o el abandono. No es tan visible como la violencia física o sexual, es más difícil de demostrar, en ocasiones no es identificada por la víctima como tal sino como manifestaciones propias del carácter del agresor. Algunas de estas formas de violencia pueden considerarse específicas para determinados grupos vulnerables, como por ejemplo la omisión de cuidados o la medicación negligente en el caso de mujeres con discapacidad, mayores o con enfermedad grave.
Es importante destacar, que cualquier forma de VP que se ejerza, tendrá consecuencias en la salud física, psicológica, sexual, reproductiva y social de las mujeres.
1.2.2 El ciclo de la violencia en la relación de pareja
Existen diversas teorías, formuladas desde distintas perspectivas, como por ejemplo las teorías sociológicas y las psicológicas, que han pretendido explicar la violencia dentro de la relación de pareja. De entre las distintas teorías, queremos destacar la denominada “Teoría del ciclo de la violencia” formulada por la investigadora Leonore Walker en 1979, ya que ha sido una de las más utilizadas para explicar por qué estas situaciones llegan a cronificarse.
Según la citada autora, el ciclo de la violencia de pareja, consta de tres fases denominadas: 1) de tensión; 2) de explosión o agresión; 3) de reconciliación o de luna de miel (Walker, 1979 citado en Villavicencio y Sebastián, 1999, p. 238).
Fase de tensión
Se produce una escala gradual de tensión que se manifiesta a través de pequeños incidentes que van aumentando la irritabilidad y el conflicto entre la pareja y que al mismo tiempo producen un aumento de la ansiedad y hostilidad (gestos amenazantes, miradas, actitudes hostiles). La mujer suele ser ignorada y ridiculizada tanto en el ámbito privado como público.
Por lo general, la actitud que adopta es de sumisión intentando no hacer aquello que pueda molestar al maltratador, así se construye la falsa creencia que puede controlar su situación y evitar la agresión. En cambio, esta postura no hace más que legitimar y reafirmar la postura de su pareja que se siente con el derecho a maltratarla.
El ciclo va progresando y las estrategias que emplea la mujer se van volviendo cada vez más ineficaces. En un primer momento la agresión que se produce es psicológica y va aumentando a través de la agresión verbal; al mismo tiempo que la tensión se intensifica, la mujer va perdiendo el control de la situación.
Otra de las actitudes que la mujer adopta es minimizar los incidentes, que se producen de forma aislada culpando a factores externos de su situación de maltrato, pero a medida que aumentan, la mujer va perdiendo su capacidad de control frente a dichos incidentes. Esta situación, produce una gran tensión y agotamiento en la mujer de forma que se va alejando del maltratador, y éste a su vez, buscará controlarla aún más. La tensión entre ellos va aumentando y haciéndose insoportable.
Según Walker (1979), esta fase produce una gran ansiedad y desesperación en la mujer que buscara formas de sentir que controla la situación, intentando adoptar medidas de precaución frente al agresor.
Fase de explosión o agresión
En este punto la violencia se manifiesta a través del maltrato psicológico, físico y/o sexual. Esta fase suele ser mucho más corta que la anterior pero con mayor riesgo de lesiones graves, incluso la muerte. El periodo de duración puede ser variable, desde un periodo de tiempo muy corto como pueden ser unos minutos, a un periodo mucho más largo de más de una semana.
En este momento, la mujer no tiene ningún tipo de control ya que está en manos del maltratador, ella sabe cuándo empieza pero no cuando va a
adopta una posición de no resistencia por creer que una posición contraria empeorará las cosas. Generalmente, es en esta fase cuando la mujer pide ayuda y/o denuncia la situación.
Fase de reconciliación o de “luna de miel”
La tensión y agresión desaparecen, el agresor manifiesta su arrepentimiento y pide perdón; manifiesta que a partir de este momento se “controlará” aunque también está convencido de que su mujer ha aprendido la lección y que no le volverá a provocar. De esta forma, transfiere el conflicto a la mujer negando su responsabilidad.
El maltratador, suele mostrarse amable, cariñoso y protector con su pareja (regalos, promesas, disculpas…). Esta actitud, puede provocar que la mujer llegue a pensar que no volverá a ocurrir la agresión, que realmente está arrepentido y que el amor que siente por ella lo hará cambiar; incluso puede que retire la denuncia en caso de que la haya puesto. A medida que los comportamientos violentos son más frecuentes y graves la fase de reconciliación se hace más corta y va desapareciendo. Cuando esta fase desaparece la mujer decide pedir ayuda o se separa (véase figura 1).
Figura 1. Ciclo de la violencia. Adaptado de Ruiz-Pérez, I. (2005).
Aunque las manifestaciones de la violencia no siempre siguen este patrón, sí puede presentarse de manera cíclica y repetitiva. La teoría de Walker puede ayudar a comprender el ciclo de dichas manifestaciones y la causa por la que muchas mujeres tardan tanto tiempo en denunciar, o una vez lo han hecho retiran la denuncia (Villavicencio y Sebastián, 1999).
Es importante destacar, que en el caso de que la mujer tenga hijos, también éstos experimentan el mismo proceso, provocándoles una gran inseguridad e inestabilidad emocional que repercutirá directamente en su salud a nivel físico, emocional, cognitivo, conductual y social (Barudy y
CICLO DE
LA
VIOLENCIA
FASE 1 ACUMULACIÓN DE LA TENSIÓN FASE 2 EXPLOSIÓN O AGRESIÓN FASE 3 RECONCILIACIÓN "LUNA DE MIEL" Ataques verbales, amenazas, hostilidad progresiva, mayor vigilancia hacia la víctima. Estallido de la violencia (maltrato o agresión) ocurre precipitadamente por un acontecimiento o sin previo aviso, después de la construcción de la tensión durante días o meses.Disculpas, promesas, conducta romántica. La mujer piensa que no volverá a ocurrir, está arrepentido y cambiara.
El ciclo en cuestión, cierra un proceso que parte de la creación de un contexto abusivo para terminar con la instauración de la violencia. Según la Guía de Recomendaciones para la Detección de Violencia Machista en Hombres (2014), la creación del contexto abusivo se comporta de la forma siguiente (véase tabla 1):
Tabla 1
Consecuencias del contexto de abuso
Consecuencias del contexto de abuso
Aislamiento socioemocional revestido de amor.
Seducción, sobrevaloración de la persona agresora e infravaloración de la mujer. Control mental y manejo de los sentimientos de la mujer: afectividad, culpabilidad, etc.
Manipulación de la comunicación y el pensamiento: confusión.
Manipulación de la interdependencia: generación de dependencia de la mujer hacia la persona agresora.
Fuente: Guía de recomendaciones para la detección de violencia machista en hombres (2014)
Según Ruiz-Jarabo y Blanco (2004), son muchos los factores que contribuyen en un mismo momento, para que una mujer no pida ayuda en los primeros episodios de violencia o decida finalizar la relación. Entre los motivos que las autoras exponen podemos citar:
reconocerse como mujer maltratada es muy doloroso
la idea y el valor social de que la mujer debe mantener la familia unida, si no lo consigue fracasa como mujer
aislamiento al que ha estado sometida
deterioro de la salud física, emocional y psíquica que la hace sentirse incapaz de iniciar una nueva vida
dificultades económicas, sociales, judiciales que tendrá que afrontar con una salud muy deteriorada y el miedo a que la violencia continúe o sea aún mayor.
Al mismo tiempo, estos investigadores refieren algunas situaciones, que impulsan a que la mujer tome la decisión y pida ayuda, por ejemplo: cuando ya no existe la fase de “luna de miel”, y tensión y agresión se suceden; si la violencia comienza a dirigirse también hacia las hijas e hijos; si el nivel de violencia aumenta y se percibe como grave, y cuando hay recursos sociosanitarios accesibles y cuenta con el apoyo de la familia o de otras personas cercanas.
También se cita otra forma de agresión más difícil de detectar que se ha denominado “forma moderada de violencia”. En ella, se produce una situación continua de frustración y amenaza pero sólo aparece agresión física de forma ocasional.
El conocimiento de los factores que intervienen en la VP y su interrelación, teniendo en cuenta su multiplicidad, permitirá diseñar las acciones preventivas necesarias. Aun así, sus causas primarias son las pautas culturales sexistas que favorecen y mantienen la superioridad masculina y la subordinación femenina. El sexismo legitima la desigualdad de poder, que sitúa en una posición dominante al hombre respecto a la mujer.
Son muchos los esfuerzos que hay que continuar haciendo para la erradicación de la VCM. En España, la Ley Orgánica del 2004 de “Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género”, ha supuesto un importante avance en este aspecto, al plantear la necesidad de un cambio
componentes estructurales, va más allá de los conflictos entre personas y por tanto, deja de ser un problema individual para convertirse en un problema social que requiere de políticas públicas para combatirla (Comas-d’Argemir, 2014).
Según la misma autora, en España, el activismo político y social está adoptando una posición firme en contra de este tipo de violencia, al informar sobre ello como un problema público, que forma parte de las noticias destacadas que se dan en los medios de comunicación, lo cual ha tenido un papel clave en la difusión y sensibilización social, (Fernández-Arribas y Noblejas, 2010; López- Díez, 2002 citado en Comas-d’Argemir, 2014). Aun así, la autora propone prestar atención a la forma de abordar estas noticias evitando sensacionalismos, actitudes sexistas y un trato abusivo de la violencia hacia las mujeres.
1.3 Violencia de pareja y su impacto en la salud de las mujeres
La violencia de pareja (VP) del hombre contra la mujer, trae consigo innumerables daños sobre su salud física y psíquica, los que en algunos casos, incluso pueden llegar a ser mortales. Por otro lado, mucho tiempo después de que haya cesado la situación de maltrato y violencia, los daños ocasionados pueden persistir en la conducta y la personalidad de estas mujeres, repercutiendo en su salud integral.
Resultan particularmente traumáticas las consecuencias de la violencia sexual, en especial la violación y otras prácticas tradicionales nocivas como la violencia relacionada con la dote o el matrimonio o cohabitación forzados, así como el llamado “secuestro de esposas”.
Con demasiada frecuencia los medios de difusión masiva nos sorprenden con reportes de nuevos casos de VP en forma de violaciones, asesinatos,
secuestros y nos muestran el estado de deterioro mental y físico que presentan las mujeres que han sufrido estas situaciones de extrema violencia. La relación de pareja, que se establece en muchos de estos casos y que podríamos definir como patológica, hace de la mujer un objetivo dependiente y vulnerable, sometido a las reiteradas situaciones de violencia física y mental e incapaz de escapar de las mismas sin una ayuda especializada.
Según estudios recientes de la OMS, a nivel mundial, por término medio, el 30% de las mujeres, casi un tercio de las que han tenido una relación de pareja, refieren haber sufrido alguna forma de violencia física o sexual por parte de su pareja. Las diferencias por regiones y países son significativas; por ejemplo, mientras que el 15% de las mujeres en el Japón señalan haber sufrido este tipo de violencia en su vida de pareja, en Etiopía esta cifra se eleva hasta un 71 %. Por otra parte, un 38% de los asesinatos de mujeres que se producen en el mundo son cometidos por su pareja. Estos alarmantes datos reflejan la extrema gravedad de las consecuencias físicas de la VCP. (OMS, 2013).
Desde el punto de vista económico, en las mujeres en situaciones de VP se reporta un mayor uso y costos de los servicios de salud. Ellas tienen más necesidades de salud y solicitan estos servicios con mayor frecuencia que la población en general; su utilización crece a medida que aumentan la frecuencia y la gravedad de la violencia (Black, 2011). Otro amplio estudio realizado en los Estados Unidos, descubrió que la utilización de los servicios de salud era más alta entre las mujeres involucradas en relaciones de maltrato continuo. (Bonomi, Anderson, Rivara, y Thompson, 2009).
En cambio, es menos probable que las mujeres víctimas de violencia de pareja busquen servicios de atención preventiva, como mamografías,
de cáncer. Esto tiene implicaciones claras para la salud general de las mujeres víctimas de violencia y también para los costos sanitarios ya que la prevención es generalmente más eficaz en función de los costos, que el tratamiento (Black, 2011).
En un estudio de más de 3.000 mujeres efectuado en los Estados Unidos, los costos sanitarios anuales eran 42% más elevados en las mujeres que informaban violencia física infligida por sus parejas en el momento del estudio y entre 19% y 24% más altos en las que habían sido víctimas de violencia en los cinco años precedentes (Bonomi et al., 2006).
1.3.1 Impacto sobre la salud física de la mujer
Las consecuencias de la VP en la salud física de la mujer, pueden ser inmediatas y agudas, duraderas y crónicas o mortales. Las investigaciones científicas revelan sistemáticamente que cuanto más grave es el maltrato, mayores son sus repercusiones sobre la salud física de las mujeres (Jewkes, Sen y Garcia-Moreno, 2002; Johnson y Leone, 2005).
Entre las consecuencias inmediatas y frecuentes de la VP, para la salud física de la mujer, pueden citarse las lesiones físicas agudas, como hematomas, excoriaciones, laceraciones, mordeduras o quemaduras, u otras de mayor gravedad como fracturas de huesos o dientes, así como lesiones en la cabeza, tórax o abdomen (Campbell et al., 2002).
Algunos estudios también han descubierto que, con cierta frecuencia, las mujeres con antecedentes de VP, señalan que tienen una serie de problemas crónicos de salud como: cefaleas, dolor pélvico crónico, lumbalgia, dolor abdominal, síndrome de colon irritable o trastornos del aparato digestivo (Campbell, 2002; Campbell et al., 2002).