Enfoque del paciente con dolor lumbar.
Lumbalgia.
Introducción y generalidades:
El dolor lumbar es una condición médica compleja y heterogénea, que incluye una amplia variedad de síntomas. Es uno de los diagnósticos más frecuentes en la atención primaria. En este capítulo se presentan recomendaciones para los médicos de atención primaria, para realizar un diagnóstico certero y optar por la mejor alternativa de tratamiento. Resaltaremos lo imprescindibles que son un interrogatorio detallado y un examen físico completo, que incluya la evaluación neurológica. Asimismo, se describe la importancia y pertinencia de las herramientas de ayuda diagnóstica de que disponemos, sobre todo de la resonancia magnética nuclear, para el estudio de los pacientes con dolor lumbar complicado. Se presentan las
opciones de tratamiento farmacológico y no farmacológico (terapia física), las recomendaciones para su uso y los algoritmos para la toma de decisiones.
El dolor lumbar se categoriza habitualmente en tres grupos según la causa del dolor:
Dolor lumbar asociado con una causa específica (1 a 2% de los casos).
D olor lumbar con componente neuropático (aproximadamente 5% de los casos).
Dolor lumbar inespecífico (más del 90%).
El dolor lumbar es el cuarto diagnóstico más frecuente en la atención primaria en EE. UU. y se estima que cerca de 80% de las personas sufrirá un episodio de dolor lumbar a lo largo de su vida. Uno de cada tres individuos presenta dolor lumbar en un año en Gran Bretaña y solo 20% consulta al médico. Con respecto a la distribución en el tiempo, el dolor lumbar puede ser clasificado de la siguiente manera:
Agudo. Se presenta de forma brusca y luego de un periodo libre de dolor igual o mayor a seis meses. Debe tener una duración menor de cuatro semanas.
Sub-agudo. Se presenta de forma brusca y luego de un periodo libre de dolor igual o mayor a seis meses. Su duración debe ser entre cuatro y doce semanas.
Crónico. Tiene una duración mayor a doce semanas.
La recomendación más adecuada es clasificarlo de acuerdo al examen inicial en:
Dolor lumbar inespecífico.
Sospecha o confirmación de patología grave por presencia de “señales de alarma primarias” (red flags): como tumores, infección o fractura.
Síndrome radicular.
Existe en la práctica clínica una diferenciación basada en la estructura que origina el dolor:
Articulación facetaria.
Disco intervertebral.
Raíz nerviosa.
Evaluación clínica
La evaluación de un paciente con dolor lumbar debe contener un interrogatorio detallado y un examen físico completo que incluya la evaluación neurológica. Tendrá como objetivo poder determinar si la causa del dolor corresponde a alguna de las categorías mencionadas anteriormente. Es recomendable realizar una evaluación psicológica que ayude a predecir características del paciente en relación con el riesgo de desarrollar dolor crónico que lo lleve a la discapacidad (señales de alarma secundarias o “yellow flags”). De acuerdo a lo recabado durante la evaluación clínica, se podrá considerar la derivación del paciente al especialista. Se recomienda la detección precoz de las denominadas “señales de alarma primarias o banderas rojas (red flags)”, que sugieren una etiología determinada, potencialmente deletérea,
progresiva y/o grave, que requiere atención inmediata: las señales de alarma primarias o red flags son las siguientes:
Edad menor de 20 años o mayor de 50 años.
Trauma severo reciente.
Dolor continuo, progresivo, no mecánico (no mejora con el reposo).
Dolor más intenso durante la noche.
Dolor torácico.
Antecedente o sospecha de enfermedad oncológica.
Uso prolongado de corticoides.
Abuso de drogas, inmunosupresión, infección por VIH.
Deterioro del estado general.
Pérdida de peso sin causa evidente.
Deformidad estructural.
Fiebre, infección urinaria alta reciente o herida penetrante cerca de la columna.
Alteración sensitiva o motora progresiva.
Antecedente de osteoporosis.
Anestesia en silla de montar, dificultad para orinar o incontinencia fecal. Con respecto a las características psicológicas que pueden considerarse de riesgo
denominadas “señales de alarma secundarias o banderas amarillas (yellow flags)”, indican barreras psicosociales para la recuperación, que pueden aumentar el riesgo de discapacidad a largo plazo y la pérdida de trabajo. La identificación de las “banderas amarillas” puede ayudar cuando la mejoría se retrasa. Se deben tener en cuenta las siguientes:
Ideas de que el dolor y la actividad son riesgosos.
Comportamiento de “enfermedad”, como reposo excesivo.
Estado de ánimo deprimido o negativo, aislamiento social.
Ideas de que el tratamiento no es el más adecuado.
Problemas con reclamos o compensación laboral.
Antecedentes de dolor de espalda, ausentismo laboral, otros reclamos.
Problemas en el trabajo, falta de satisfacción en el trabajo.
Trabajo pesado, horarios laborales atípicos.
Escalas de evaluación:
Existen dos herramientas recomendables para evaluar y documentar la intensidad del dolor y la discapacidad; la escala visual analógica (EVA)para el dolor y el cuestionario de discapacidad de Oswestry.Este último permite evaluar la percepción subjetiva de la discapacidad y ayuda a determinar las limitaciones en la funcionalidad. La EVA cuantifica la percepción de dolor del paciente y permite establecer una medición basal para el seguimiento. (Ver Anexos 1 y 2)
Estudios de imágenes
No se recomienda solicitar en forma rutinaria estudios de imágenes en pacientes con dolor lumbar inespecífico. Algunas guías estratifican la recomendación de estudios de imágenes según la presencia de datos clínicos relacionados con las banderas rojas. Una aproximación adecuada es la propuesta hecha por el American College of Radiology:
1. Radiografía simple
La radiografía simple suele ser útil para la evaluación inicial de las siguientes banderas rojas:
Trauma reciente (cualquier edad).
Osteoporosis.
Edad mayor de 70 años.
Pueden requerirse otros estudios radiológicos para la programación terapéutica si los hallazgos son anormales o poco concluyentes. La radiografía simple suele ser útil en la evaluación de alineación, estabilidad y escoliosis. También resulta útil para evaluar la instrumentación quirúrgica o fusión.
2. Tomografía computarizada
La TC permite una mejor valoración ósea, pero no resulta útil para:
Patología de tejidos blandos extradurales como discopatías.
Patología medular e intradural. La tomografía con reconstrucción sagital y coronal resulta útil para el diagnóstico de espondilolisis, seudoartrosis, fracturas,
escoliosis, estenosis y evaluación posquirúrgica de la integridad de injerto óseo, fusión quirúrgica e instrumentación.
3. Resonancia magnética nuclear
La RMN de columna lumbar se ha convertido en el estudio de imágenes de elección en el dolor lumbar complicado. Sus indicaciones más frecuentes son:
D olor lumbar con componente radicular.
Síndrome de cauda equina.
Claudicación neurogénica.
Estenosis del canal medular.
Aun cuando las alteraciones discales son frecuentes en las RMN de pacientes asintomáticos, el dolor lumbar agudo con radiculopatía sugiere la presencia de compresión radicular
demostrable por RMN. Los hallazgos de cambios en los platillos vertebrales, la anterolistesis o la extrusión discal, están más asociados con el dolor lumbar que con la degeneración discal sin
cambios en los platillos vertebrales.La RMN es efectiva para detectar diagnósticos relacionados con “banderas rojas”. El uso de la sustancia de contraste es útil cuando se
sospecha infección o neoplasia; asimismo, en pacientes durante el postoperatorio, la RMN con contraste permite distinguir entre el disco y la cicatriz cuando el tejido se extiende más allá de espacio intervertebral.
No es recomendable solicitar estudios por imágenes en ninguna de las condiciones que están excluidas de los cuadros descritos en los párrafos anteriores, es bueno resaltar que las lumbalgias inespecíficas (las que no requieren estudios radiológicos por la ausencia de “banderas rojas”) representan más del 90% de los casos de dolor lumbar.
Tratamiento
Se puede dividir en terapéutica farmacológica y no farmacológica (terapia física y los procedimientos intervencionistas).
1. Tratamiento farmacológico
Se ha sugerido que el manejo del dolor lumbar debe seguir las recomendaciones de la escalera analgésica propuesta por la OMS. De esta forma, los opioides débiles estarán indicados en dolor de intensidad moderada, mientras que los potentes solo lo estarán en dolor severo.
a. AINE y paracetamol
Si bien el paracetamol es ampliamente indicado como primera línea de tratamiento, la analgesia obtenida es comparativamente menor que con los AINE.Los AINE son
significativamente más efectivos que el placebo en relación con el alivio del dolor, según un metaanálisis con más de 1.000 pacientes y que incluyó cuatro estudios aleatorizados
controlados. Sin embargo, al compararlo con opioides en un estudio pequeño, no se demostró diferencia significativa entre ambos grupos con respecto a su eficacia frente al dolor y la discapacidad. La tasa de efectos secundarios de los AINE es 1,24 veces mayor que el placebo. En una revisión sistemática y metaanálisis no se encontraron diferencias significativas entre los inhibidores selectivos y los no selectivos de la COX–2, pero los no selectivos provocaron mayor cantidad de efectos secundarios de origen gastrointestinal. Se debe actuar con precaución y replantear el panorama de riesgo ante pacientes con antecedentes de enfermedad cardio o cerebrovascular, insuficiencia cardíaco o hipertensión arterial, en estos casos es lícito plantear el uso de paracetamol solo y ante el fracaso de éste de opiáceos débiles, asociados o no a paracetamol, para el manejo del dolor como primer paso, por carecer estas drogas de efectos secundarios cardiovasculares.
b. Opioides
El uso de opioides en el manejo del dolor lumbar agudo aún es controversial debido a la falta de evidencia en cuanto al beneficio a largo plazo. Sin embargo, la experiencia clínica sugiere que, en ciertas situaciones de dolor músculo–esquelético, resultan útiles.De acuerdo con las recomendaciones de la American Pain Society, el uso de opioides en dolor lumbar crónico debe seguir los lineamientos de la Organización Mundial de la Salud, utilizándose en pacientes en quienes el dolor afecta considerablemente la calidad de vida y una vez que se ha
1) Opioides débiles
Tramadol. En una revisión Cochrane reciente se evaluaron quince ensayos clínicos con
tramadol (5.540 participantes). El tramadol fue mejor que el placebo en relación con el dolor y funcionalidad.
Buprenorfina transdérmica. Comparada con el placebo, la buprenorfina transdérmica presentó una ligera superioridad con respecto a la eficacia para disminuir el dolor, pero no con relación a la funcionalidad.
2) Opioides potentes
Los opioides potentes (morfina, hidromorfona, oxicodona, oximorfona y tapentadol), fueron examinados en seis ensayos clínicos (1887 participantes) y resultaron ser superiores al placebo en cuanto a la analgesia y funcionalidad. Los opioides son más efectivos que el placebo con respecto al alivio del dolor y mejoría de la discapacidad, de acuerdo con un metaanálisis que incluyó cerca de 1.000 pacientes en tres estudios aleatorizados y controlados, el grado de eficacia fue muy superior para el dolor que para la discapacidad.Existe evidencia que demuestra que el uso de tramadol u opioides potentes comparados con el placebo produce mejoría en el dolor y cambios moderados en la funcionalidad en el corto plazo. Los efectos secundarios de los opioides son significativamente mayores que los del placebo. Los más frecuentes son cefalea, náuseas, somnolencia, estreñimiento, boca seca, mareos y prurito.
c. Relajantes musculares
Se ha identificado que los relajantes musculares son capaces de reducir el dolor y que sus diferentes tipos presentan una eficacia analgésica similar. Los relajantes musculares no
benzodiacepínicos (ciclobenzaprina) pueden ser apropiados en pacientes seleccionados para el alivio sintomático del dolor y espasmo muscular.La reducción del dolor con estos fármacos ocurre en los primeros 7 a 14 días, pero el beneficio puede continuar hasta cuatro semanas. La ciclobenzaprina es más efectiva que el placebo en el dolor lumbar, aunque los estudios
existentes son de duración limitada, mayormente de dos semanas o menos.
d. Adyuvantes
Dentro de los adyuvantes tenemos a los antidepresivos y los neuromoduladores (gabapentina y pregabalina).
1) Antidepresivos
Según una revisión sistemática, los antidepresivos no son más efectivos que el placebo en el alivio del dolor lumbar crónico, la funcionalidad o depresión. Aunque todavía no hay evidencia sólida, en la práctica habitual se puede recomendar el uso de antidepresivos en el dolor lumbar crónico cuando está asociado con un componente neuropático o depresión. 2) Gabapentinoides
Aún no contamos con evidencia sobre la utilidad de los gabapentinoides en el tratamiento de la lumbalgia. Sin embargo, se ha identificado que en algunos tipos de lumbalgia la gabapentin o pregabalina tienen beneficio en el corto plazo en el tratamiento del dolor neuropático con radiculopatía asociada.
Recomendaciones para el tratamiento
Los médicos deben educar a sus pacientes como parte del esquema de tratamiento. No hay una modalidad estandarizada de educación.
Los AINEs pueden ser empleados para el alivio del dolor a corto plazo en pacientes con dolor lumbar agudo y subagudo.
Los relajantes musculares pueden ser utilizados como una alternativa para el manejo del dolor lumbar agudo. Es necesario tener en consideración sus efectos secundarios.
El uso cauteloso y responsable de los analgésicos opioides puede ser considerado para pacientes adecuadamente seleccionados con dolor agudo moderado a severo no controlado mediante paracetamol o AINEs. Se recomienda utilizar la dosis mínima efectiva durante un breve lapso, usualmente menos de dos semanas
Se puede utilizar calor local para el alivio del dolor.
Se debe aconsejar a los pacientes con dolor lumbar agudo y subagudo que se mantengan activos y continúen realizando sus actividades de la vida diaria dentro de lo permitido por los síntomas.
Se debería recomendar el ejercicio para reducir la recurrencia del dolor lumbar. No existe preferencia por algún tipo de ejercicio en particular.
No se recomienda el reposo en cama para los pacientes con dolor lumbar.
2. Tratamiento no farmacológico
a. Terapia físicaExisten diferentes modalidades de tratamiento. Sin embargo, en esta guía solo se presentará un resumen de la evidencia de las modalidades terapéuticas más importantes. La descripción detallada de las diferentes opciones excede el objetivo de esta guía.
En algunos pacientes con dolor lumbar agudo, puede utilizarse la terapia de manipulación espinal, al igual que programas de rehabilitación interdisciplinaria, ejercicios, acupuntura, masoterapia, yoga, terapia cognitivo-conductual o técnicas de relajación.
b. Intervencionismo en dolor lumbar
La implementación del manejo intervencionista del dolor lumbar es terreno del especialista en dolor, en caso de fracaso de los recursos estándar es menester derivar al paciente al
especialista.
Algoritmo o flujograma diagnóstico
En términos generales, este algoritmo abarca los procedimientos diagnósticos, bloqueos anestésicos de las articulaciones facetarias, bloqueos de la articulación sacroilíaca y discografía. Estudios controlados han reportado la prevalencia del dolor lumbar de origen facetario en 21 a 41% de los pacientes con dolor lumbar crónico y en 16% en pacientes portadores de síndrome poslaminectomía. Por esta razón, las facetas articulares deben ser consideradas primero en el algoritmo, debido a su usual participación en el dolor lumbar crónico. Los bloqueos nerviosos de la articulación facetaria pueden ser utilizados para el diagnóstico del dolor lumbar de este origen. Si el paciente experimenta alivio de al menos 80% del dolor con la capacidad de realizar movimientos que previamente le generaban o
exacerbaban el dolor, durante el tiempo esperado de acción del anestésico local inyectado, se considera un diagnóstico positivo. Aunque ningún examen físico único o característica histórica pueden identificar de forma fiable a una articulación sacroilíaca como fuente generadora de dolor, los estudios sugieren que una batería de tres o más pruebas de provocación puede predecir la respuesta a los bloqueos diagnósticos; además, el dolor debe ser caudal a L5.27,29,31 Son útiles los bloqueos de la articulación sacroilíaca para el diagnóstico de dolor generado en ese lugar, empleando anestésicos locales de manera controlada y comparativa. La discografía lumbar provocativa sigue siendo motivo de controversia; sin embargo, si se realiza según los criterios de la International Association for the Study of Pain (IASP), puede ser una herramienta útil para evaluar el dolor crónico originado en los discos intervertebrales lumbares.
Conclusiones
Tenemos en nuestro arsenal terapéutico actualmente varias opciones efectivas.
Es necesario primero hacer un buen diagnóstico.
Cada paciente debe verse de manera individual.
Seguir el algoritmo, tanto de diagnóstico como de tratamiento.
Escoger la opción que más beneficie al paciente.
Hay que tener en cuenta los recursos con los que cuenta su centro de salud u hospital y el nivel de entrenamiento del médico tratante.
Algoritmo diagnóstico y terapéutico para el manejo de las lumbalgias
en consultorios de atención primaria de la salud.
*Banderas Rojas:
Edad menor de 20 años o mayor de 50 años. Trauma severo reciente.
Dolor continuo, progresivo, no mecánico (no mejora con el reposo).
Dolor más intenso durante la noche. Dolor torácico.
Antecedente o sospecha de enfermedad oncológica.
Uso prolongado de corticoides.
Abuso de drogas, inmunosupresión, infección por VIH.
Deterioro del estado general. Pérdida de peso sin causa evidente. Deformidad estructural.
Fiebre, infección urinaria alta reciente o herida penetrante cerca de la columna.
Alteración sensitiva o motora progresiva. Antecedente de osteoporosis.
Anestesia en silla de montar, dificultad para orinar o incontinencia fecal.
Información para el paciente: Dolor en la parte baja de la espalda
en adultos
¿Debo preocuparme si tengo dolor en la parte baja de la espalda?
- No suponga lo peor. Casi todo el mundo sufre dolor de espalda en algún momento. El dolor en la parte baja de la espalda puede asustarlo, pero casi nunca es grave y por lo general desaparece solo. Son muy poco frecuentes los casos que requieren estudios por imágenes, cirugía o atención de urgencia.
Comente a su médico si tiene dolor de espalda y además:
Se cayó o sufrió una herida en la espalda hace poco
Siente las piernas adormecidas o débiles
Tiene problemas para controlar sus evacuaciones o la orina
Bajó de peso sin explicación
Tiene fiebre o se siente enfermo de cualquier otra forma
Toma corticoides, como la prednisona o dexametasona, en forma regular.
Tiene diabetes o un problema de salud que debilita el sistema inmunitario
Tiene antecedentes de cáncer u osteoporosis También debe consultar al médico si:
El dolor de espalda es tan grave que no puede hacer tareas simples
El dolor de espalda no comienza a mejorar dentro de las 3 o 4 semanas
¿Cómo está formada la espalda?
- La espalda está formada por:
Vértebras: Una pila de huesos que se apoyan uno sobre otro como una pila de monedas. Cada uno de estos huesos tiene un agujero en el centro. Cuando están apilados, los huesos forman un tubo hueco que protege la médula espinal.
Discos: Discos de aspecto gomoso que se ubican entre cada una de las vértebras y sirven para amortiguar y permitir los movimientos.
Médula espinal y nervios: La médula espinal es la autopista de nervios que conecta el cerebro con el resto del cuerpo. Recorre el interior de las vértebras dentro del conducto raquídeo. Los nervios se ramifican desde la médula espinal y pasan entre las vértebras. Desde allí se conectan con los brazos, las piernas y los órganos. (Es por esto que los problemas de espalda pueden causar dolor en las piernas o problemas de vejiga).
Músculos, tendones y ligamentos: Los músculos, tendones y ligamentos reciben el nombre de "tejidos blandos" de la espalda. Estos tejidos blandos sirven como soporte de la espalda y ayudan a mantenerla derecha.
¿Cuál es la causa del dolor en la parte baja de la espalda?
- En la mayoría de los casos, los médicos no saben cuál es la causa del dolor en la parte baja de la espalda. Un desgarro en un músculo, o una lesión en un tendón o ligamento pueden
causar el dolor. Sin embargo, los médicos no pueden determinar con certeza si su dolor se debe a esta causa. El dolor también puede aparecer si usted padece:
Discos dañados, protuberantes o lesionados
Artritis que afecta las articulaciones de la columna
Crecimientos óseos en las vértebras que comprimen los nervios cercanos
Vértebras fuera de lugar
Estrechamiento del conducto raquídeo
Un tumor o una infección (aunque es muy poco frecuente)
¿Debo realizarme un estudio de imagen, como una RMN?
- La mayoría de las personas no necesita realizarse un estudio de imagen. El dolor de espalda desaparece a las 4 a 6 semanas, o incluso más rápido, en la mayoría de los casos. Los médicos por lo general no indican estudios de imagen antes de que pase ese tiempo, a menos que existan indicios de un problema inusual.
- No se preocupe si su médico no le indica un estudio de imagen. Igual pueden obtener mucha información sobre su dolor con solo revisarlo y hablar con usted. Además, el tratamiento puede comenzar de inmediato, incluso sin un estudio de imagen.
¿Cómo puede determinar el médico o enfermero qué me pasa con solo
hablar conmigo?
- Sus síntomas aportan mucha información sobre la causa del dolor al médico. Si su dolor se extiende desde la espalda a la parte posterior de un muslo, por ejemplo, podría indicar que un disco protuberante o lesionado está pellizcando uno de los nervios que va a su pierna. Si el dolor baja a ambas piernas, podría indicar que tiene crecimientos óseos en su columna.
¿Qué puedo hacer para sentirme mejor?
- Lo mejor que puede hacer es mantenerse lo más activo posible, incluso si siente dolor. Las personas con dolor en la parte baja de la espalda se recuperan más rápidamente si se mantienen activas. Camine todo lo que pueda. Si dejó de trabajar porque está dolorido, intente retomar su rutina pronto, pero no exagere.
- Cuando comience a sentirse mejor, consulte a su médico sobre los ejercicios que pueden ayudar a fortalecer su espalda. Estos ejercicios pueden ayudarlo a sentirse mejor más rápido y podrían disminuir las posibilidades de volver a sentir dolor.
¿Cómo se trata el dolor de espalda?
- En muy pocos casos, es necesaria una cirugía para tratar el dolor de espalda. La mayoría de las personas sienten alivio con tratamientos más simples como:
Medicinas: en primer lugar, puede probar medicinas para el dolor de venta sin receta. Si no funcionan, los médicos le pueden recetar medicinas más fuertes para el dolor. A veces, los médicos sugieren una medicina para relajar los
músculos (llamada “relajante muscular”). Tenga en cuenta que por lo general los relajantes musculares no se usan en pacientes mayores de 65 años. En las
personas mayores, estas medicinas pueden causar efectos secundarios, como dificultad para orinar o confusión.
Fisioterapia para aprender ejercicios especiales y técnicas de estiramiento
Manipulación de la columna, que es un tratamiento que realiza un fisioterapeuta o el kinesiólogo al mover o "acomodar" las articulaciones de su espalda
Masajes
Inyecciones de medicinas que adormecen la espalda o reducen la inflamación
¿Qué puedo hacer para no volver a tener dolor de espalda?
- Manténgase activo y aprenda ejercicios que fortalezcan y estiren los músculos de su espalda. Aprenda a levantar cosas usando las piernas en lugar de la espalda. Evite estar parado o sentado en la misma posición durante mucho tiempo.
Anexo 2: Cuestionario de Discapacidad de Oswestry (ODI) para
Dolor de Espalda
1. Intensidad del dolor
Puedo soportar el dolor sin necesidad de tomar calmantes [0 puntos]
El dolor es fuerte pero me manejo sin tomar calmantes [1 punto]
Los calmantes me alivian completamente el dolor [2 puntos]
Los calmantes me alivian un poco el dolor [3 puntos]
Los calmantes apenas me alivian el dolor [4 puntos]
Los calmantes no me alivian el dolor y no los tomo [5 puntos]
2. Cuidados personales
Me las puedo arreglar solo sin que me aumente el dolor [0 puntos]
Me las puedo arreglar solo pero esto me aumenta el dolor [1 punto]
Los cuidados personales me producen dolor y tengo que hacerlo despacio y con cuidado [2 puntos]
Necesito alguna ayuda pero consigo hacer la mayoría de las cosas yo solo [3 puntos]
Necesito ayuda para hacer la mayoría de las cosas [4 puntos]
No puedo vestirme, me cuesta lavarme y suelo quedarme en la cama [5 puntos]
3. Levantar peso
Puedo levantar objetos pesados sin que me aumente el dolor [0 puntos]
Puedo levantar objetos pesados pero me aumenta el dolor [1 punto]
El dolor me impide levantar objetos pesados del suelo, pero puedo hacerlo si están en un sitio cómodo (ej. en una mesa) [2 puntos]
El dolor me impide levantar objetos pesados, pero sí puedo levantar objetos ligeros o medianos si están en un sitio cómodo [3 puntos]
Sólo puedo levantar objetos muy ligeros [4 puntos]
No puedo levantar ni acarrear ningún objeto [5 puntos]
4. Caminar
El dolor no me impide caminar cualquier distancia [0 puntos]
El dolor me impide caminar más de un kilómetro [1 punto]
El dolor me impide caminar más de 500 metros [2 puntos]
El dolor me impide caminar más de 250 metros [3 puntos]
Sólo puedo caminar con bastón o muletas [4 puntos]
Permanezco en la cama casi todo el tiempo y tengo que ir a rastras al baño [5 puntos]
5. Estar sentado
Puedo estar sentado en cualquier tipo de silla todo el tiempo que quiera [0 puntos]
Solo puedo estar sentado en mi silla favorita todo el tiempo que quiera [1 punto]
El dolor me impide estar sentado más de una hora [2 puntos]
El dolor me impide estar sentado más de media hora [3 puntos]
El dolor me impide estar sentado [5 puntos]
6. Estar de pie
Puedo estar de pie tanto tiempo como quiera sin que me aumente el dolor [0 puntos]
Puedo estar de pie tanto tiempo como quiera pero me aumenta el dolor [1 punto]
El dolor me impide estar de pie más de una hora [2 puntos]
El dolor me impide estar de pie más de media hora [3 puntos]
El dolor me impide estar de pie más de 10 minutos [4 puntos]
El dolor me impide estar de pie [5 puntos]
7. Dormir
El dolor no me impide dormir bien [0 puntos]
Sólo puedo dormir si tomo pastillas [1 punto]
Incluso tomando pastillas duermo menos de 6 horas [2 puntos]
Incluso tomando pastillas duermo menos de 4 horas [3 puntos]
Incluso tomando pastillas duermo menos de 2 horas [4 puntos]
El dolor me impide totalmente dormir [5 puntos]
8. Actividad sexual
Mi actividad sexual es normal y no me aumenta el dolor [0 puntos]
Mi actividad sexual es normal pero me aumenta el dolor [1 punto]
Mi actividad sexual es casi normal pero me aumenta mucho el dolor [2 puntos]
Mi actividad sexual se ha visto muy limitada a causa del dolor [3 puntos]
Mi actividad sexual es casi nula a causa del dolor [4 puntos]
El dolor me impide todo tipo de actividad sexual [5 puntos]
9. Vida social
Mi vida social es normal y no me aumenta el dolor [0 puntos]
Mi vida social es normal pero me aumenta el dolor [1 punto]
El dolor no tiene un efecto importante en mi vida social, pero si impide mis actividades más enérgicas como bailar [2 puntos]
El dolor ha limitado mi vida social y no salgo tan a menudo [3 puntos]
El dolor ha limitado mi vida social al hogar [4 puntos]
No tengo vida social a causa del dolor [5 puntos]
10. Viajar
Puedo viajar a cualquier sitio sin que me aumente el dolor [0 puntos]
Puedo viajar a cualquier sitio, pero me aumenta el dolor [1 punto]
El dolor es fuerte pero aguanto viajes de más de 2 horas [2 puntos]
El dolor me limita a viajes de menos de una hora [3 puntos]
El dolor me limita a viajes cortos y necesarios de menos de media hora [4 puntos]
Interpretación:
Sumar el resultado de cada respuesta y calcular el nivel de discapacidad según la siguiente fórmula:
Puntuación Total
=
Suma de los puntos obtenidos de los ítems contestados x 10050
Por ejemplo: en el último ODI registró 16. Entonces, 16/50 x 100 = 32% incapacidad:
Grados de discapacidad:
0 - 20% (Incapacidad mínima): El paciente puede realizar la mayoría de las actividades de su vida. Usualmente no está indicado el tratamiento con excepción de sugerencias para levantar pesos, postura, actividad física y dieta. Los pacientes con ocupaciones sedentarias como por ejemplo secretarias, pueden experimentar más problemas que otros.
21 - 40% (Incapacidad moderada): El paciente puede experimentar más dolor y dificultades para levantar pesos, sentarse o estar de pie. Los viajes y la vida social son más dificultosas y pueden estar incapacitados para trabajar. El cuidado personal, actividad sexual y el sueño no están groseramente afectados. El tratamiento conservador puede ser suficiente.
41 - 60% (Incapacidad severa): El dolor es el principal problema en estos pacientes pero también pueden experimentar grandes problemas en viajar, cuidado personal, vida social, actividad sexual y sueño. Una evaluación detallada es apropiada.
61 - 80% (Incapacitado): El dolor de espalda tiene un impacto en todos los aspectos de la vida diaria y el trabajo. Tratamiento activo es requerido.
81 - 100%: Estos pacientes pueden estar postrados en cama o exageran sus síntomas. Evaluación cuidadosa es recomendada.