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A TRADICIÓN DE LOS MILAGROS ENM
ATEO11. ¿Qué tradiciones sobre los milagros incorporó Mateo y cuáles no?
Antes de explorar la tradición de los milagros que incorporó Mateo en su evangelio es necesario identificar los relatos prodigiosos que allí aparecen, - diecinueve en total2-, de los cuales diez están en los capítulos 8-9. Además, se encuentran varios episodios que hacen referencia a la actividad curativa y exorcista de Jesús, entre los que destacan ocho sumarios. (Ver anexo).
Relatos de milagro
En Mateo la mayoría de los relatos de milagro proceden de Marcos, por tanto, ésta es su principal fuente. Casi todas las perícopas proceden del segundo evangelista, “tan sólo suprimió dos relatos (Mc 7,32-37; 8,22-26), pero añadió uno nuevo (Mt 9,2731), que en realidad es un duplicado de Mt 20,29-34, paralelo de Mc 10,46-52”3. Por tanto Mateo, o no conoce muchas tradiciones sobre los milagros, o no está interesado en incorporarlas en su relato, hecho que es muy significativo, si se tiene presente que en todas las demás áreas de la tradición, por ejemplo en las parábolas, Mateo ha completado a Marcos, añadiendo una cantidad importante de éstas4.
Ahora bien, teniendo presente la hipótesis de las dos fuentes, se encuentran en Q dos episodios, que más que relatos de milagro son apotegmas. El primero es Q 7,110 en el que se relata la curación del criado del centurión y que corresponde a Mt 8,513, hay que advertir que, distinto a Mateo, Q dice que quienes se acercaron a Jesús fueron unos enviados, ancianos de los judíos, rogándole que salvara al criado (avpe,steilen pro.j auvto.n presbute,rouj tw/n VIoudai,wn evrwtw/n auvto.n o[pwj evlqw.n diasw,sh| to.n dou/lon auvtou/) y luego unos amigos, enviados también por el centurión, pues éste último no se sentía digno de acercarse a Jesús, ni de que él entrara en su casa; mientras que en Mateo, es el mismo centurión quien se acerca a suplicar a Jesús que cure a su criado (prosh/lqen auvtw|/
e`kato,ntarcoj parakalw/n auvto.n) que “yace en casa paralítico, sufriendo
1 Documento de clase. Elaborado por: Bernardo Aristizábal González
2 Aunque algunos autores señalan que Mt 9,27-31 es un duplicado de Mt 20,29-34 y relacionan Mt 12,22-32 con Mt 9,32-34
3 S. Guijarro Oporto, “Indicios de una tradición popular sobre Jesús en Mateo, Lucas y Q”, en Salmanticensis 55 (2008) 222
4 cf. S. Guijarro Oporto, “Indicios de una tradición popular sobre Jesús en el Evangelio de Marcos”, en Salmanticensis 54 (2007) 5
terriblemente” (Mt 8,6), dato que no trae Q. Además, distinto también a Mateo, Q no narra cómo fue la curación del criado, simplemente concluye diciendo: “Y cuando los enviados volvieron a la casa, encontraron al esclavo sano” (Q 7,10);
mientras Mateo afirma que por la palabra de Jesús y por la fe del centurión, el criado quedó curado. El segundo apotegma está en Q 11,14, que relata la expulsión de un demonio mudo y que corresponde a Mt 12,22-23 quien señala además, que el endemoniado era ciego y que al quedar la gente sorprendida se decía: “¿No será éste el Hijo de David?” (Mt 12,23).
Por lo que se refiere a los capítulos 8-9 que forman una unidad literaria bien definida dentro del evangelio, “Mateo refundió dos secciones de Mc (1,40- 2,22; 4,355,43) y las complementó con materiales de Q; pero no utilizó otras fuentes que Marcos y Q. Ciertamente que hizo con sus fuentes una composición nueva, pero las manejó con cuidado a la hora de ordenarlas”5.
Otros pasajes relacionados con los milagros.
Como se anotó al inicio, se encuentran en el evangelio varios episodios que hacen referencia a la actividad curativa y exorcista de Jesús, por lo que es necesario revisar aquí también, las fuentes de las que se valió Mateo. Como se sabe, Marcos presenta tres sumarios (1,32-34.39; 3,7-12; 6,53-56) que Mateo refleja en algunos de sus relatos. Así Mt 4,23-25 -cuyo v. 23 se repite casi literalmente en 9,35-, “si bien en la mayor parte del sumario no tiene correspondencia con Marcos, sin embargo, está ligado a esta tradición, de modo que lo esencial del v. 23 es sin duda aporte de Mateo pero formulado en estrecha conexión con Mc 1,39. El fundamento del v. 24 es Mc 1,28.32.34; del v. 25 Mc 3,7ss. El evangelista, contempla pues, partes extensas de su fuente marquiana y elige en ellas material”6.
Un texto importante es Mt 7,21-23 relato concebido por Mateo tomando dichos de Q. El primero es: “¿A qué me llamáis ‘¡Señor, Señor!’, y no hacéis lo que yo digo? (Q 6,46) que corresponde a Mt 7,21 y que el primer evangelista “ha convertido en una afirmación apodíctica: “No todo el que me dice: ‘Señor, Señor’
entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad del mi padre que está en los cielos” (Mt 7,21). En ambos casos, sin embargo, se mantiene la contraposición entre aquellos que se dirigen a Jesús invocándole como Señor y los que se preocupan de poner en práctica sus enseñanzas”7. El segundo dicho expresa: “una vez que el dueño de la casa se levante y cierre la puerta. Si os quedáis fuera, y golpeáis la puerta, diciendo: ‘¡Señor, ábrenos!’, él os responderá
5 U. Luz, El evangelio según san Mateo Mt 8-17, Vol. II, Sígueme, Salamanca 2001, 25-26
6 U. Luz, El evangelio según san Mateo Mt 1-7, Vol. I, Sígueme, Salamanca 1993, 250-251
7 S. Guijarro Oporto, “Indicios de una tradición popular sobre Jesús en Mateo…”, 228
así: ‘No sé de dónde sois vosotros’. Entonces empezaréis a decir: ‘Comimos y bebimos en tu presencia, y enseñaste en nuestras plazas’. Pero os dirá: ‘No sé de dónde sois vosotros: apartaos de mí todos los obradores de iniquidad” (Q 13,25- 27) que corresponde a Mt 7,22-23, donde además se afirma que quienes llaman a Jesús Señor, Señor, presumen diciendo: “¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios y en tu nombre hicimos muchos prodigios?”; el primer evangelista aquí, está delineando “un grupo con el que su comunidad, fuertemente orientada hacia los aspectos éticos y doctrinales del seguimiento de Jesús, mantenía una fuerte polémica”8. Se observará más adelante, comparando este texto con (Mc 9,38-40), cuál es la actitud de Mateo hacia quienes en nombre de Jesús realizaban curaciones y exorcismos.
Original es el relato de Mt 8,16-17 cuya fuente es Mc 1,32-34; en este texto, el primer evangelista después de señalar que Jesús expulsó a los espíritus y curó a todos los que se encontraban mal, añade una cita del profeta Isaías: “el tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades” (Is 53,4), ofreciendo una singular interpretación a la actividad taumatúrgica de Jesús;
posteriormente se verá el significado de esta originalidad mateana. Igualmente importante es la perícopa de Mt 11,2-6.19 cuya fuente es Q 7,18-23, Mateo utiliza el término e;rga para referirse a lo que escuchó Juan en la cárcel sobre Cristo, dato que no está en Lucas explícito. A la pregunta de Juan hay una amplia respuesta de Jesús que enumera obras de las realizadas en Mt 8-99: “Id a contarle a Juan lo que oís y veis: Los ciegos recobran la vista, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan…”. En el mismo capítulo 11 se encuentra el reproche a las ciudades incrédulas (Mt 11,20-24), el v. 20 está compuesto por Mateo y a partir del v. 21 pertenece a Q 10,13-15. Se resalta la relación entre milagros y conversión de una parte, pero a la vez la irrevocabilidad del juicio contra las ciudades incrédulas, siendo más exuberante la condena contra Cafarnaúm en Mateo que en Lucas1011. Para las fuentes de Mt 12,15-16.38-39.43-45.54.58; 14,1-2.34-36; 16,1-4; 19,1-2; 21,14-15 (Ver anexo).
2. ¿Cómo incorporó Mateo estas tradiciones en su relato?
Respecto a los milagros
8 S. Guijarro Oporto, “Indicios de una tradición popular sobre Jesús en Mateo…”, 229
9 cf. U. Luz, “El evangelio según san Mateo Mt 8-17…”, 226s; R. Fabris, Matteo Traduzione e comento, Borla, Roma 1982, 255
10 cf. U. Luz, “El evangelio según san Mateo Mt 8-17…”, 260; R. Fabris, Matteo Traduzione…, 60-
11R. Fabris, Matteo Traduzione e comento, Borla, Roma 1982, 255
La mayoría de los estudiosos señalan que Mateo al conservar un buen número de los relatos de milagro de Marcos, en su redacción los reelaboró revelándose a sí mismo como un intérprete o un exégeta de la tradición, de modo que la mayoría de las veces los abrevió y en algunas ocasiones los amplió;
supuestamente Mateo estaría menos interesado en la narración de los milagros que Marcos12.
Comparando los relatos de Marcos con los de Mateo se observa cómo este último los ha reelaborado minimizando los aspectos anecdóticos y eliminando el aspecto milagroso tanto como le fue posible. En los dos relatos de Marcos que Mateo no incorporó es evidente el interés del evangelista por abolir cualquier indicio de “elemento mágico”, pues Mateo rechaza manifiestamente esta actitud, expresando una posición crítica frente a la tradición popular de los milagros. “Esta es la razón por la que suprimió los dos relatos marquianos en los que aparecen rasgos de este tipo de prácticas, como el uso de la saliva en la sanación del sordomudo (Mc 7,32-37) y del ciego de Betsaida (Mc 8,22-26)”13.
Por otra parte, Mateo quiso concentrar más la atención en las palabras de Jesús poniendo en primer plano los diálogos de éste con sus interlocutores.
Mateo transformó así los milagros en apotegmas para resaltar la figura de Jesús14. El énfasis está especialmente realzado en el encuentro personal, mediado por el diálogo entre Jesús y los que le suplican, en este encuentro Jesús sobresale como una figura exaltada. Así, se observa que muchos se acercan a Jesús (proselqw.n proseku,nei auvtw|/) a suplicarle adorándolo, atribuyéndole títulos tales como: Hijo de Dios e Hijo de David (8,2.5.16.25.29.34;
9,2.18.20.28.32; 15,22; 17,14). Aquellos que tienen necesidad lo llaman ku,rie (8,2.6.8.21.25; 9,28; 14,28.30; 15,22.25.27; 17,15; 20,30.31.33). Él por su parte, compasivamente -splagcni,zomai- escucha su petición de ayuda o curación y, desde una distancia (8,13; 15,28), o bien por medio de su palabra (8,8.13.16), o tocándolos con su mano -th.n cei/ra h[yato auvtou- (8,3.15; 9,29; 20,34), o tendiéndoles la mano (9,25; 14,31), o limpiando la lepra -kaqari,zw- (8,3; 11,5) o expulsando demonios -evkba,llw- (8,16; 9,33; 12,28; 17,18), o haciendo que se calmen el viento y el mar (8,26) o haciendo desaparecer el miedo (14,27), los
“salva”-sw,|zw- (8,25; 9,21-22; 14,30) o los “cura” -iva,omai- o -qerapeu,w- (4,23.24;
12 cf. J. P. Heil, “Significant Aspects of the Healing Miracles in Mattew”, en Catholic Biblical Quarterly 41 (1979) 276; S. Guijarro Oporto, “Indicios de una tradición popular sobre Jesús en Mateo…”, 222; X, Leon-Dufor, Los milagros de Jesús, Cristiandad, Madrid 1979, 221-222. El estudio sobre la interpretación de los milagros de H. J. Held, “Mattew as Interpreter of Miracles Stories”, en G. Bornkamm et al. (eds.), Tradition and Interpretation in Mattew, SCM Press, London 19822, ha sido fuente obligada de investigación para quienes estudian el tema.
13 cf. S. Guijarro Oporto, “Indicios de una tradición popular sobre Jesús en Mateo…”, 222-223
14 cf. S. Guijarro Oporto, “Indicios de una tradición popular sobre Jesús en Mateo…”, 223
8,7.8.13.16; 9,35; 12,15.23; 14,14; 15,28.30; 17,18; 19,2; 21,14; ) quedando sanos -diasw,|zw- (14,36)15.
Otro hecho significativo es que subraya los aspectos discipulares, pues se ha hecho notar que Mateo habla del ministerio de curación de Jesús, a la vez que está siendo seguido por una gran multitud de personas: kai. hvkolou,qhsan auvtw|/
o;cloi polloi.… En relación con este último punto, el concepto de “seguimiento”
se expresa en los relatos de milagro y en otros textos relacionados con ellos, a través del verbo avkolouqe,w (cf. 4,23-25; 8,1.10.19.22.23; 9,9.27; 12,15; 14,13;
19,2; 20,29; ). “Este verbo es usado en algunas ocasiones en el primer evangelio literalmente, en este caso significa, “seguir o ir tras una persona en un tiempo o en un lugar” y algunas veces, metafóricamente o religiosamente, como en este caso, connota el “ir o seguir a una persona como discípulo”16.
Además, Mateo presenta en muchas ocasiones a quienes se acercan a Jesús, como personas de “fe”. Este retrato de los que suplican está proyectado de modo muy sutil en varios de los relatos de seguimiento. En ellos, las personas se dirigen a Jesús como “Señor” -ku,rie-, con un título que en el primer evangelio por naturaleza es “confesional”, la petición de ayuda está expresada en forma de “oración-deseo”, en algunas ocasiones implorando misericordia o compasión (8,2.8.25; 9,18.21.27; 14,30; 15,22.25; 17,15; 20,30-31.33), subrayándose la “fe”
(pi,stij 8,10; 9,2.22.29; 15,28) o por el contrario la “poca fe” (ovligopi,stoj 8,26;
14,31) o la capacidad para “creer” (pisteuei,n 8,13; 9,28). Se dice que al acercarse a Jesús, “se arrodillan ante él” (gonupetei,n 17,14) o también que lo “adoran”
(prosekunei,n 8,2; 9,18; 15,25) o que le “imploran” (parakalei,n 8,5; 14,36), y, para alcanzar el favor de él, no dudan en sobrepasar los obstáculos que se les presentan en el camino (9,28; 15,26-27)17.
Respecto a otros episodios donde se habla de los milagros18
Los elementos anotados en el apartado anterior valen para otros textos - que se han citado- distintos de los relatos de milagro, no obstante, es necesario hablar de algunos específicamente. Tal es el caso de Mt 7,22-23 en el que, como se observó anteriormente, Mateo fusionado con Q describe a un grupo externo a su comunidad que profetizaba, sanaba y expulsaba demonios en el nombre de Jesús, este grupo se transparenta en el episodio del exorcista de (Mc 9,38-40).
15 cf. J. D. Kingsbury, “Observations on the ‘Miracles Chapters’ of Matthew 8-9”, en Catholic Biblical Quarterly 40 (1978) 570
16 cf. J. D. Kingsbury, “Observations on the…”, 567-568. Con el uso del verbo a jkol ou q ev w en los capítulos 8-9, Mateo describe a Jesús como el que está en medio de Israel (8,1.10) llevando a cabo un ministerio de curación, y que a la vez, reúne discípulos (cf. 8,18-20.21-22; 9,9,[10-14]).
17 cf. J. D. Kingsbury, “Observations on the …”, 570-571
18 Para Mt 11,2-5.19.20-24; 12,38-39.43-45; 13,54.58; 14,1-2; 16,1-4; 21,14-15 ver anexo.
“Los discípulos le cuentan a Jesús que se lo han querido impedir, pero él les dice que no lo hagan. Este episodio no se encuentra en Mateo. Muy probablemente el evangelista prescindió de él porque la respuesta de Jesús no encajaba con su posición respecto al grupo representado por este exorcista extraño”19. Así mientras en Marcos Jesús responde a sus discípulos: “No se lo prohibáis; pues no hay nadie que haga un prodigio en mi nombre y sea capaz de hablar en seguida mal de mí” (Mc 9,39); Mateo que seguramente recogió esta tradición, responde de un modo muy distinto: “Jamás os conocí. ¡Apartaos de mí, obradores de iniquidad!” (Mt 7,23).
Otra diferencia con Marcos se encuentra en el envío misionero. En Mateo se encuentran dos envíos a los discípulos el primero está circunscrito a Israel: “Y después de convocar a sus doce discípulos les dio autoridad sobre los espíritus impuros, para expulsarlos, y para curar toda clase de enfermedades y toda clase de achaques… A estos doce envió Jesús, después de darles instrucciones diciendo:
No vayáis hacia los gentiles, ni entréis en ciudad de samaritanos, sino id más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y según vais de camino predicad: ‘Ha llegado el reino de los cielos’. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, expulsad demonios…” (Mt 10,1.5-8), sin embargo, en un segundo envío después de la pascua, Mateo contrasta la actividad de Jesús (4,23; 9,35) con la que deben realizar los discípulos y así los envía a hacer discípulos, a bautizar y a enseñar (cf. Mt 28,18-20), pero no dice nada de curaciones o exorcismos;
mientras Marcos señala que a los que crean les acompañarán diversas señales carismáticas “expulsarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en la mano, y aunque beban un veneno mortífero no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos, y se pondrán bien” (Mc 16,17-18).
Los milagros en Mateo “quedan así confinados al ministerio de Jesús como instrumentos para revelar su identidad, despertar la fe de los discípulos o estimularlos en el seguimiento, pero no tienen apenas lugar en la misión de los discípulos después de la pascua”20.
Respecto a los sumarios21
Los elementos anotados antes valen para algunos sumarios -que se han citado-, pero Mt 8,16-17 reviste importancia singular por su originalidad. Este sumario aparece como conclusión de los tres primeros relatos de milagro que narra Mateo quien añade una reinterpretación con la cita de Is 53,4, mostrando que Jesús es el Siervo, y relacionando los hechos milagrosos con una tradición
19 S. Guijarro Oporto, “Indicios de una tradición popular sobre Jesús en Mateo…”, 228
20 S. Guijarro Oporto, “Indicios de una tradición popular sobre Jesús en Mateo…”, 223-224
21 Para Mt 4,23-25; 9,35; 12,15-16; 14,13-14.34-36; 15,29-31; 19,1-2 ver anexo.
antiquísima vinculada a la pasión. “Mateo en los capítulos 8-9 reunió variados relatos de milagro tomadas de sus fuentes, pero las interpretó intercalando otras tradiciones sobre el discipulado y colocando al comienzo una cita de cumplimiento que propone una original interpretación cristológica de los mismos”22. Las palabras de Isaías hacen parte del cuarto cántico del Siervo, es significativo por tanto que Mateo las nombre aquí, específicamente referidas a Jesús como “Siervo de Dios” (pai/j qeou/), pues, él es quien “tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades” (Mt 8,17), “la razón es que él aplica estas palabras de Isaías a Jesús Mesías, no como Siervo por sí, sino como el Hijo de Dios (ui`oj tou/ qeou/)23”.
3. Actitud del evangelista hacia los milagros
El estudio de los relatos y de cómo los incorporó Mateo en su evangelio, indica que éste no está en contra de la tradición de los milagros, pero que en su reinterpretación ha hecho una lectura muy particular que señala la función de éstos, tratando de corregir cierta utilización popular que se pudiera tener de ellos. Esto es evidente cuando evita los aspectos más milagrosos en lo que podrían tener de tinte “mágico” por lo que, como se dijo, no incluyó dos de los relatos de Marcos.
Otro ejemplo de ello es la modificación que hizo de los pasajes en los que Jesús podía ser identificado con Elías, estableciendo entre ellos una distancia muy nítida; así en Mt 11,2-6, texto tomado de Q 7,18-22, ante la pregunta de los enviados del Bautista dirigida a Jesús de si era “el que ha de venir”, Mateo en su redacción explica que la promesa de aquel que Dios enviará, se ha cumplido en Juan, haciendo ver la relación de éste con la Ley y los Profetas “pues todos los Profetas y la Ley profetizaron hasta Juan” (Mt 11,13) y añadiendo una frase donde Elías se identifica con el Bautista y no con Jesús “Y si queréis admitirlo, él es Elías, que está para venir” (Mt 11,14-15). “Esto significa que la posición de Mateo con respecto a la tradición popular fue más radical que la de Marcos”24 y por tanto, más polémica.
Dentro de esta visión se encuentran también los textos de Mt 12,38-42 y 16,1-4 en ellos, los escribas y fariseos piden a Jesús una ‘señal’ a la que él responde que “no se les dará más ‘señal’ que la ‘señal’ de Jonás” (Mt 12,38;
16,4); en el primer relato tomado de Q 11,16.29-32, Mateo añade la
22 S. Guijarro Oporto, “Indicios de una tradición popular sobre Jesús en Mateo…”, 223
23 J. D. Kingsbury, “Observations on the…”, 564
24 S. Guijarro Oporto, “Indicios de una tradición popular sobre Jesús en Mateo…”, 227. Aquí el autor explica detalladamente desde la página 224, los pasajes en los que se relaciona a Jesús y a Juan Bautista con Elías.
permanencia de Jonás tres días y tres noches en el vientre del cetáceo (cf. Mt 12,40), relacionándolo con la resurrección de Jesús y “dándole un nuevo sentido para neutralizar una interpretación popular difundida en su entorno, a saber: la liberación de Jonás como anticipación de los signos y prodigios realizados por Jesús”25.
Igualmente significativo es el contraste que establece Mateo entre la actividad de Jesús y sus discípulos. Para el primer evangelista los milagros de Jesús son un hecho del pasado y no son una tarea fundamental en la misión post- pascual de los discípulos (cf. Mt 28,18-20), los milagros han tenido una función en la vida de Jesús, pero parece que en el tiempo de Mateo ya no la tienen, son más bien, un instrumento para que la gente llegue a Jesús, el evangelista subraya el poder salvífico de Jesús, más que la actividad carismática de su comunidad.
Lo que Mateo pretende al contar los relatos de milagro es proponer modelos de fe que estimulen al seguimiento, y por tanto, indicar que aquellos encuentros que se dieron en la vida de Jesús, se pueden seguir repitiendo en su comunidad porque Jesús resucitado está presente en ella, pero los ha despojado de todo el carácter milagroso. El evangelista lo que espera de su comunidad es que estén bien instruidos y que pongan en práctica las enseñanzas de Jesús, ampliamente desarrolladas en los capítulos 5-7, obedeciendo la voluntad del Padre, el texto de Mt 7,21-23 es suficientemente explícito al respecto. Otro texto que subraya este aspecto es Mt 11,20-24 donde Jesús recrimina a Corozaín, Betsaida y Cafarnaúm, después de compararlas con los territorios paganos de Tiro, Sidón y Sodoma, por no haberse convertido, el texto es tomado de Q 10,13- 15 pero redactado en el v. 20 por Mateo, allí el evangelista circunscribe la actividad taumatúrgica de Jesús, constatando que en estas ciudades los prodigios (duna,meij) hechos por él, no han suscitado la conversión. Así Mateo no está en contra de la tradición de milagros, sino de una interpretación de los mismos que no lleve a la conversión26.
El significado de los relatos de milagro en Mateo es muy amplio y si bien se ha querido buscar una aproximación agrupándolos alrededor de ciertos temas como lo hiciera Held27, el carácter multidimensional y la riqueza teológica de éstos, no permite que se capturen en un significado único. Así, Jhon Paul Heil señala que en los relatos de milagro se encuentran elementos cristológicos, mesiánicos, eclesiológicos, apocalíptico-escatológicos, sobre la fe, sobre el
25 S. Guijarro Oporto, “Indicios de una tradición popular sobre Jesús en Mateo…”, 230-231
26 S. Guijarro Oporto, “Indicios de una tradición popular sobre Jesús en Mateo…”, 229
27 cf. H. J. Held, “Mattew as Interpreter…”, 169-206. Mateo habría compilado en temas específicos un ciclo de relatos milagrosos y otros materiales, para tratar por turnos los temas de la cristología (8,1-17), el discipulado (8,18-9,17) y la fe (9,18-31). Christoph Burger divide la sección de
seguimiento, en controversia con las autoridades judías, etc., sin embargo, añade que el tema soteriológico es particularmente significativo, de modo que,
“las sanaciones y exorcismos, no sólo garantizan que el Reino está en camino, sino que de hecho, nos anuncian que el Reino de salvación se está experimentando. Ellos son mucho más que un mero signo que apunte al Reino, ellos tienen un efecto salvífico y curador en la gente que los experimenta… La comunidad de Mateo puede sentir el poder salvador del Señor resucitado en la experiencia de sanación hecha al leproso. Este relato es a la vez un modelo de oración, una enseñanza para la fe, una revelación de la persona de Jesús y una experiencia de salvación. Y este aspecto soteriológico se subraya como único en todos los relatos de curación y de exorcismos, como experiencia de salvación por excelencia”26.
4. Anexo
Relatos de milagro y otros textos relacionados con la actividad taumatúrgica de Jesús
TEXTOS DE
MATEO FUENTE ANOTACIONES
Sumario 4,23- 25 Mc 1,39 (cf. Mt 9,35)
Marcos
Si bien la mayor parte del sumario no tiene correspondencia con Marcos, sin embargo, está ligado a esta tradición. (ver trabajo escrito)
7,21-23 cf. Mc 9,38-49
fusión con Q
Mateo describió a un grupo externo a su comunidad que profetizaba, sanaba y expulsaba demonios en nombre de Jesús. Un grupo con el que su comunidad, fuertemente orientada hacia los aspectos éticos y doctrinales del seguimiento de Jesús, mantenía una fuerte polémica.
Limpieza del leproso 8,1-4
Mc 1,40-45
Marcos
Mateo reduce la parte narrativa a lo esencial, resaltando más nítido el diálogo entre los protagonistas. En Marcos no aparece el título ku,rie dirigido a Jesús, por el leproso. Hay un estilo
(8,18-9,17) afirmando que en 9,1-17 más que hablar del discipulado, se están tratando cuestiones pertenecientes a la separación de Jesús y sus seguidores, respecto a Israel.
26 cf. J. P. Heil, “Significant Aspects of…”, 281-282
estereotipado en la presentación del personaje que aparece en otros lugares (Mt 9,18; 15,25):
proselqw.n proseku,nei auvtw|/. Mateo omite la reacción emotiva de Jesús, la reacción espiritual del curado y de la multitud.
Curación del criado del centurión 8,5-
13 Jn 4,46-54?
Q El v. 5 evoca
Mc 2,1
Con respecto al relato de Q reduce lo narrativo a lo esencial, subrayando el diálogo.
Mateo señala la clase de enfermedad que tiene (paralítico y lo que está sufriendo). En Q no es el centurión quien va, sino unos enviados. Aparece el título ku,rie para dirigirse a Jesús, dato que no está en Q. En ambos relatos se subraya la eficacia de la palabra de Jesús y la fe del centurión.
La suegra Pedro 8,14-15 Mc 1,29-31
Marcos
Con respecto a Marcos reduce al mínimo los protagonistas (Jesús y la mujer), en Mateo no aparecen los discípulos.
Sumario 8,16-17 Mc 1,32-34
Marcos
Está unido al relato de la curación de la suegra de Pedro haciendo síntesis de la actividad curativa de Jesús en Cafarnaúm. Se subraya la autoridad de la palabra de Jesús para expulsar a los demonios. La cita de cumplimiento, señala el carácter cristológico del texto.
8,18-22
Q 9,57-60 Q Condiciones para seguir a Jesús.
La tempestad calmada 8,23-27 Mc 4,35-41
Marcos
Mateo introduce el relato con el verbo avkolouqe,w los discípulos van tras Jesús después de escuchar los dos ejemplos de cómo seguirlo.
Aparece de nuevo el título ku,rie y sobresale el diálogo y la síntesis del relato. Jesús señala la poca fe de unos “hombres”.
Los endemoniados
gadarenos 8,28-34 Mc 5,1-20
Marcos
El relato está abreviado a lo esencial, no cuenta nada de todas las escenas vivaces que relata Marcos. El personaje central en Mateo es Jesús que hasta el último versículo aparece, los discípulos en cambio no se mencionan para nada, ni siquiera en la introducción del relato. En Mateo son dos los endemoniados.
Curación del paralítico
9,1-8
Marcos Son dos los temas tratados, el milagro y la controversia con los escribas. De nuevo se reduce a lo esencial el relato, dejando de lado lo anecdótico,
Mc 2,1-12 por ello toda la atención se concentra en las palabras de Jesús. El gentío queda espantado y glorifica a Dios.
9,9-17
Mc 2,13-22 Marcos Vocación de Mateo, comida con pecadores y cuestiones sobre el ayuno.
La hemorroísa y a la hija de Jairo
9,18-26 Mc 5,21-43
Marcos
Como en Marcos los dos relatos están fundidos. En Mateo está conectado con el banquete inmediatamente anterior. De nuevo Mateo abrevia el relato a lo esencial, todo su interés está concentrado sobre Jesús y los protagonistas de la fe, la mujer curada y el padre de la joven. En ambos prodigios la palabra de Jesús es eficaz y en ambos casos, ésta es acogida con fe pronta.
Curación de dos ciegos 9,27-31 cf. Mt
20,29-34 Mc 10,46-52?
Marcos?
El esquema narrativo está reducido a lo esencial. Saliendo Jesús de la casa de la joven, dos ciegos lo siguen gritando. Entrando en otra casa se desarrolla el diálogo central, donde con una pregunta Jesús señala el núcleo del relato, la fe a la que los ciegos responden afirmativamente con el título ku,rie,
Curación de un mudo endemoniado 9,32-34 cf. Mt
12,22-32
Marcos y Q
Parece que este relato es propio de Mateo fusionando pasajes de Marcos (3,22) y Q (11,14ss).
Aquí el relato es muy conciso, y toda la atención está centrada sobre la doble reacción: aquella positiva de la multitud y aquella negativa de los fariseos.
Sumario 9,35 cf
Mt 4,23 Marcos
El acento está puesto sobre la totalidad y universalidad de los destinatarios: po,leij pa,saj / pa/san no,son kai. pa/san malakia, nÅ
10,1 redaccional
Los discípulos reciben de Jesús la autoridad para expulsar demonios y para
curar enfermedades y achaques.
10,8 ¿Q?
Ordena a sus discípulos curar enfermos, resucitar muertos, limpiar leprosos, expulsar demonios.
11,2-5.19
Lc 7,18-22.28 Q Mateo utiliza el término e;rga para referirse a lo que escuchó Juan en la cárcel sobre Cristo.
Reproche a las ciudades incrédulas
11,20-24
Q
El v. 20 es composición de Mateo, la fuente a partir del v. 21 sería Q 10,13-15. Se resalta la relación entre milagros y conversión de una parte, pero a la vez la irrevocabilidad del juicio contra las ciudades incrédulas.
El hombre de la mano seca
12,9-14 Mc 3,1-6
Marcos
Texto de milagro y de controversia con los fariseos. Mateo añade el ejemplo del pastor y la oveja que es atendida en sábado, para justificar cómo se puede hacer el bien en sábado, máxime si es un ser humano el que está afligido.
Breve sumario
12,15-16 Marcos
Texto abreviado. Destaca que muchos lo siguieron, que curó a todos como en 8,16 y la prohibición de descubrirlo.
Endemoniado ciego y mudo
12,22-23 (cf. 9,32-34) Jesús y Belcebú
12,24-32 Mc 3,22-30
Marcos y Q
El exorcismo introductorio es tomado de Q.
Mateo habría narrado ya el exorcismo en 9,32-34, pero aquí procedió con mayor libertad y como en aquel texto, las reacciones del pueblo y de sus dirigentes fueron dispares. Del v. 25 en adelante, Mateo combina Marcos con Q. Es posible que el evangelista esté indicando que la división del reino de Satanás sea fruto del triunfo de Jesús sobre él, que se hace visible en los exorcismos.
12,38-39 cf.
Mt 16.1-4 Q
La primera parte tiene un paralelo en Mc 8,11-12. Controversia entre Jesús y los escribas y fariseos que piden una señal.
El retorno del espíritu impuro
12,43-45
Q
Unido al anterior texto, Mateo distinto a Q 11,24-26 ha querido una vez más confirmar el juicio negativo de Jesús contra los representantes del judaísmo “generación mala y adúltera…”.
Jesús rechazado en Nazaret
13,54.58
Marcos
Después del discurso de las parábolas, Jesús viene a su tierra y proclama una palabra sobre el destino del profeta como reacción a las dudas de sus paisanos que expresan su perplejidad ante la sabiduría y prodigios de Jesús.
14,1-2
Mc 6,14-16 Marcos
Breve noticia sobre la reacción de Herodes que oye hablar de Jesús a quien asocia con el Bautista.
Breve sumario
14,13-14 Marcos
Jesús enterado de la noticia de la muerte del Bautista se retira al despoblado y lo sigue la gente, Jesús conmovido cura los enfermos.
Primera multiplicación
de los panes 14,15-21 Mc 6,31-44
Marcos
Mateo ha condensado los
elementos tradicionales para poner en el centro la figura de Jesús y la de los discípulos.
Podría tener alguna relación con Jn 6,1-15
Jesús camina sobre las aguas
14,22-33 Mc 6,45-52
Jn 6,16-21
Marcos
Con respecto a Marcos y a Juan 6, Mateo ha añadido la escena de Pedro que tiene algunas similitudes con el relato de Juan 21. De este modo se sugiere cuál debe ser el status de la fe de los discípulos -uno es el diálogo con todos los discípulos y otro con Pedro- y de la Iglesia, a pesar de las dificultades.
Sumario curaciones en
Genesaret 14,34-36
Marcos
La mayor parte del texto corresponde a la fuente de Marcos 6,53-56. Como conclusión de la sección narrativa de los dos prodigios anteriores, Mateo presenta un breve sumario de la actividad de Jesús, en la que es presentado como salvador de todos.
Curación de la hija de la
cananea 15,21-28 Mc 7,24-30
Marcos
Con respecto al relato de Marcos se advierte la acentuación dramática del diálogo de Jesús con la cananea y la novedad de la sentencia de Jesús sobre su misión histórica reservada a las ovejas de Israel;
igualmente difiere de Marcos en la intervención de los discípulos: avpo,luson auvth,n, es decir, despedirla dejándola libre. Se subraya la fe de la mujer.
Sumario - varias curaciones
15,29-31
redaccional
Parece ser un relato propio de Mateo que forma una unidad con el siguiente de la multiplicación de los panes. En este sumario domina la presencia estática de Jesús sentado en el monte y el movimiento del gentío que como en un peregrinaje le lleva los enfermos y él los cura a todos.
Segunda multiplicación
de los panes 15,32-39 Mc 8,1-10
Marcos
Unida a la escena anterior, ésta tiene un comienzo nuevo porque ahora los interlocutores de Jesús son los discípulos, y no el pueblo. El milagro coincide desde el v. 36 con el de 14,19b-21 salvo en unas pocas palabras. Mateo abrevia algo su fuente.
Posee alguna similitud con Juan 6 en la introducción, hay que contar con la influencia de una tradición oral.
Señales de los tiempos mesiánicos
16,1-4
Marcos
Jesús se confronta directamente con los fariseos y saduceos, que piden una ‘señal’. Parece un duplicado de 12,38-39. La similitud de los ‘signos de los tiempos’, inspirada por los indicios del tiempo atmosférico, indica un complejo proceso redaccional por parte de Mateo.
Curación del lunático 17,14-21 Mc 9,14-29
Marcos
El relato ha sido abreviado a lo esencial. Se subraya la eficacia de la Palabra de Jesús que da la curación. Partiendo de este breve milagro el evangelista desarrolla una catequesis sobre la potencia de la fe.
Sumario 19,1-2 Marcos
Jesús pasa de Galilea a Judea donde se consumará su destino de mesiánico. En este camino, lo sigue la gente a la que cura.
Curación de dos ciegos 20,29-34 (cf. 9,27-31) Mc 10,42-56
Marcos
De nuevo Mateo reduce al máximo la narración con respecto a Marcos. Sobresale que mucha gente sigue a Jesús mientras sale de Jericó, luego los dos ciegos lo siguen también. El relato se asemeja al de Mt 9,27-31, pero en Jericó no se menciona para nada la fe de los ciegos y al final no está la orden de silencio impuesta por Jesús.
Jesús curando en el Templo
21,14-15
redaccional
Mateo es el único que coloca a Jesús curando en el Templo, acción que suscita la aclamación espontánea de los niños y la reacción hostil de los sumos sacerdotes y los escribas. Así los cojos y los ciegos tienen acceso al Templo, acción que les era prohibida, cf. 2Sam 5,8 (LXX)
La higuera estéril 21,18-22 Mc 11,12-20
Marcos
De la escena de la higuera estéril Jesús hace una instrucción a sus discípulos sobre la importancia de la fe y de la oración. Mateo subraya la inmediata eficacia de la palabra, que luego lleva a la eficacia de la fe y de la oración. En Marcos ambas anotaciones están aparte.
Otros textos con alguna relación son: 21,23 Los sumos sacerdotes y los ancianos le preguntan con qué autoridad actúa… Hay que recordar que en el Templo curó a ciegos y cojos. 24,3 En el monte de los Olivos los discípulos preguntan sobre la ‘señal’ de su venida.
24,4 Jesús advierte de los falsos profetas que engañaran con sus ‘señales’ y portentos. 24,30 Aparecerá en el cielo la ‘señal del Hijo del Hombre’. 26,61 El “poder de Jesús” relacionado con las curaciones que hizo en el Templo. 27,42: “Salvó a otros [y] no puede salvarse a sí mismo…27,49: “Pero los demás decían: “Deja que veamos si viene Elías a salvarlo”… 27,52:
“los sepulcros se abrieron, y muchos cuerpos de los santos que dormían resucitaron”.
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