Sueño Lúcido
Tahuanty Jacanamijoy
Sueño Lúcido
Tahuanty Jacanamijoy
Vemos a un ser acostado en medio de un espacio oscuro sin iden-tificar, un no-lugar. Ese espacio está inmerso en una oscuridad profunda, pero el cuerpo pareciese irradiar su propia luz. La edad no se puede definir, puede ser un adulto como también puede ser un niño, sin embar-go tampoco se puede decir que es un adolescente, yo lo llamo niño-hombre. Lo que más llama la atención de este niño-hombre es que sus proporciones no son normales; tiene la cabeza muy grande para su cuerpo y sus extre-midades son muy pequeñas como para que tengan una utilidad. Por esa razón, uno podría pensar que ese cuerpo no se puede desplazar y que quizá siempre ha estado ahí. El cuerpo no para de moverse y es porque este niño-hombre se encuentra en un estado de vigilia incesante. Su cons-ciencia tambalea entre el estar despierto y el estar dormido, es decir, en un sueño lúcido. Puede que su cuerpo físico se encuentre en ese no-lugar y que él sea consciente de que está ahí, pero su mente tal vez viaja hacia otro lugar y así se encuentra en una especie de vaivén.
Primer boceto para Sueño Lúcido
El niño-hombre
Un recuerdo de infancia
La imagen surgió a partir del recuerdo de una sensación de infan-cia. Sin embargo, no podría decir que ese recuerdo tiene un lugar especí-fico en mi memoria, es más bien algo que emergía en varias ocasiones de mi niñez y ha sido una constante en mi vida.
Todo empezaba antes de dormir. Recuerdo que en la casa de mi infancia hacía mucho frío, por eso yo me acostaba en posición fetal para calentarme y dormirme enseguida, pero por más que intentaba no lo lograba. Así que para no aburrirme, en mi cabeza empezaba a hacer todo tipo de planes futuros … ¡hasta con quien me iba a casar! Cuando me aburría de esos juegos mentales, inevitablemente empezaba a repasar el pasado, aquellos recuerdos que hoy considero como traumas, cosas que los niños en ese momento no entienden y que los padres tienen miedo de contarles o simplemente son muy difíciles de explicar.
Luego de planear y recordar, empezaba ser consciente de las cosas reales que me rodea-ban. No había mucho. Además mi cuarto sólo tenía una pequeña ventana y no entraba mucha luz. Todo estaba inmerso en una oscuridad espantosa. La mirada rebotaba y se devolvía hacia mí. Sin nada que pensar y sin nada que ver, los otros sentidos empeza-ban a despertarse. De repente escuchaba el sonido incesante del reloj … Tic tac tic tac … después la calle, los carros y la gente. Y el latir de mi corazón que se sentía como si estuviera al lado de mi oreja, algo insoportable. Para distraerme movía las manos y pies como una forma de reconocimiento de mi cuerpo.
Algunas veces esos momentos se hacían más inquietantes. Abría los ojos y el lugar que había visto antes no era el mismo. Todo era más grande y lejano. Era como si después de reconocer el mapa de mi cuerpo las cosas hubieran cambiado. El techo se alejaba cada vez más y más y yo me hacía cada vez más y más pequeño, como un sueño su-rrealista. Ahora la mirada no rebotaba, sino que al contrario viajaba hacia un espacio vacío. Me sentía como un puntico diminuto y después llenaba el vacío. Todo transcu-rría así en un vaivén incesante.
Con el tiempo empecé a encontrar técnicas para escapar de ese mareo. La que más me fun-cionaba era repetir algo en la cabeza que me hiciera volver a la realidad. Poco a poco todo se iba calmando y me iba quedando sólo con la palabra que repetía. Todo volvía a su lugar y yo volvía a mi cuarto. Cansado me iba quedando dormido con la palabra que repetía como un mantra.
Creo que estas percepciones pertenecen al mundo interno, es decir que viene de
adentro. Es algo corporal y cuando digo corporal me refiero a mi cuerpo que es el
mismo en todos pero nunca igual a ninguno. Por esa razón considero que mi trabajo es profundamente introspectivo. En el primer dibujo que hice pensan-do en cómo se podría ver ese niño de mi recuerpensan-do, lo hice con la cabeza muy grande y el cuerpo muy pequeño. En ese momento no era consciente de lo que esa transformación significaba. Así se ve, y yo lo interpreto como una forma de reflejar ese hombre adulto que intenta darle sentido a las sensaciones del niño que fue. Por eso yo lo llamo niño-hombre.
Mi intención con la animación es hacer una re-interpretación de esa sensación por el yo-adulto del yo-niño. Pretendo crear un diálogo entre ese yo-niño incons-ciente y ese yo-adulto consincons-ciente. Digo que el yo-niño es inconsincons-ciente porque considero que el niño logra ser consciente de lo que le ocurre pero es incapaz de interpretarlo, y es el ejercicio del futuro adulto intentar hacerlo, o por lo menos este es mi propósito.
Vista del montaje para la exposición The refusal of time (2012) en el Museo Me-tropolitano de Nueva York, enero de 2014.
El no-lugar
El tiempo en la animación
Mi primer referente es el trabajo en animación de William Ken-tridge. Digo mi primer referente porque al ver por primera vez, en vivo, una instalación de video hecha por Kentridge, en el museo Metropolita-no de Nueva York en enero del 2014 (The refusal of time, 2012), decidí explorar la animación, algo nuevo para mi. Quise hacerlo a la manera de Kentridge, sobre un mismo soporte y en carboncillo, porque intuía que ahí había algo que sería fundamental para mi trabajo. Después de varios ensayos, de prueba y error, me di cuenta que lo que más me interesa de dicha animación es quizá su característica más evidente. Dicho en palabras de Lillian Tone sobre la obra de Kentridge: “Considerados en términos poéticos, estos trabajos crean una conexión inequívoca con el ‘ahora’ -el presente en su continua e irrevocable inmediatez. […] los dibu-jos de Kentridge suceden en vivo, emergiendo hacia nuestro campo vi-sual y desenvolviéndose como una secuencia de momentos.”1 Como dice Tone, lo que más impacta en la animación es su incesante conexión con el ahora, es decir, son dibujos que emergen a nuestro campo visual. Este punto es fundamental en la forma en la que quiero recrear mi recuerdo de infancia. Mi propósito es migrar un momento del pasado al presente con la intención de encontrarle un sentido a esa experiencia que ha sido tan importante para mi.
En la animación, el tiempo afecta el cuerpo del personaje en tiempo real. El cuerpo se mancha, se distorsiona, se va formando y deformando con cada movimiento y con cada respiración, todo esto ante nuestros ojos. Esta característica propia de la animación puede generar cambios aleatorios de sensaciones y emociones. Esto se debe a que en el proceso de dibujar sobre un mismo soporte pueden surgir varios estados emocio-nales que se ven reflejados en tiempo real con la animación.
Otra característica del tiempo en mi animación es que no hay ni comien-zo ni fin, todo es una constante. La famosa frase del filósofo Heráclito complementa muy bien esta idea: “Nadie se baña en el río dos veces porque todo cambia en el río y en el que se baña”2. Lo mismo sucede con el cuerpo y con el lugar de la animación, puede que un movimiento se repita pero aún así algo cambia, tal vez sea la velocidad o las tempo-ralidades de las repeticiones. Todo este trabajo visual está acompañado de una atmósfera sonora pensada para acompañar el video. Los sonidos de un desierto, el ruido del silencio en un cuarto, la transmisión de una radio o sonidos creados en computador, que envuelven al cuerpo, nos llevan a otros lugares, a una sensación de no-lugar. El sonido va a destiem-po de la imagen con la intención de dejar al azar conexiones que puedan surgir entre este niño-hombre y esta atmósfera sonora.
El elemento de la contemplación
Siempre he tenido una gran admiración por el trabajo de Bill Viola y hay unos en particular que me interesa mencionar. El primero es Memoria del año 2000, en donde Viola explora la sensación visual de observar algo por mucho tiempo, luego cerrar los ojos, ver las imágenes que persisten y ver cómo el cerebro empieza a procesar imágenes reco-nocibles. Para describir esa sensación, Viola se remite a su infancia cuan-do observaba el techo de su cuarto y veía las imágenes que aparecían y desaparecían. En el video vemos una imagen con mucho grano en donde hay unas caras que aparecen y desaparecen haciendo una serie de gestos emocionales y eventualmente disolviéndose en ruido o vacío.
Memoria me interesa porque poéticamente explora la sensación visual del
paso del tiempo ante nuestros ojos. El artista nos invita a sentir el tiempo con el ejercicio de mostrarnos ciertas imágenes, para luego desvanecer-las. La primera vez que vi éste trabajo fue en una clase de historia del
2 “Frases de hoy,” ingreso 20 de noviembre, 2014,
Imagen fija de Sueño Lúcido
arte en la universidad y recuerdo que me sentí muy identificado. Pienso que esto se debió a que me remitía a mi propia experiencia, la de es-tar en un cuarto observando el techo, pero también porque explora las distintas etapas de pensamiento que surgen en el tiempo con el simple ejercicio de mostrar y quitar, y esto es muy importante para aproximarse a la animación.
Investigando a Bill Viola encontré que comparto la misma fuente de inspiración: un recuerdo significativo de infancia. En una entrevista que le hizo Jean-Paul Fargier para la revista Art-Press dice, hablando sobre el elemento del agua en sus vídeos:
“Siempre me ha interesado el agua. Tuve una experiencia en mi niñez, casi me ahogo, fue realmente fascinante, de hecho, cambió mi vida entera, y creo que para mi es la experiencia mas importante de mi vida, cuando tenía seis años y me caí al agua. Mi tío estaba ahí, solo por coincidencia, y saltó en el agua y me sacó, pero estuve abajo por un rato, y eso fue una experiencia emocional muy fuerte para mi. No tenía miedo, absolutamente nada de mie-do, me hubiera quedado ahí si él no me hubiera sacamie-do, y hubiera estado muy feliz.”3
Y Jean-Paul Fargier lo interpreta de la siguiente manera:
“No había entendido en el momento cómo su trabajo se conectaba con la experiencia a la que él conecta todo su trabajo: en ese momento, a los seis años, cuando cayó en la piscina y casi se ahoga. En el fondo de esa piscina, durante esos pocos segundos de apnea, él observó un mundo que nadie antes había visto. Ese accidente como la fuente de inspiración: permanente,
3. Jean-Paul Fargier, “BILL VIOLA expérience de l’infini,” Art-Press no.410: 3935 (2014): 33. Original: “ I have always been interested in water. I had an experience when I was young, I was almost drowned, it was really quite amazing, and it actually changed my entire life, and I think that for me this is the most important experience in my life, when I was six and fell in the water. My uncle was there, just by chance, and he jumped in the water and pulled me out, but I was under for a little bit, and that was a very strong emotional kind of experience for me. I had no fear, absolutely no fear, I would have stayed there if he did not come in, and I would have been very happy.”
total y absoluto. “Está en todo mi trabajo” dice él”4
Lo que me llama la atención, de la narración de su recuerdo de infan-cia, es la manera tan lúcida como lo narra, pero sobre todo me llama la atención que el niño de seis años que se cayó al agua, dejó de ser un niño y se convirtió en un adulto capaz de trascender en ese momento. Sin embargo, en ese instante no entendía lo que eso significaría para el futuro adulto.
Sin pretender lograr un punto de comparación con Bill Viola, siento igual de latente mi recuerdo de infancia en mi presente. Conociendo parcialmente la obra de Viola, me atrevería a decir que la manera como el artista logra recrear su trauma de infancia es trayendo a su trabajo ele-mentos claves de ese momento. Fargier dice que por esa razón vemos el elemento del agua tan presente en su obra.5 A mi me marca sobre todo el elemento de la contemplación, algo que persiste en los videos del artista. Interpreto que para Viola, el estar debajo del agua por tanto tiempo, fue como un cambio de ritmo en su vida, como si el tiempo se hubiera dete-nido. Algo similar sucedía en mi recuerdo de infancia, el tiempo no era el mismo. Era un momento a solas para contemplar el vacío del espacio que me rodeaba, del espacio de mi cuerpo y el espacio que se creaba en mi pensamiento. Con esto dicho, mi intención es lograr la sensación de contemplar el desierto a media noche, un cuarto oscuro o el interior del vientre de una madre.
4. Jean-Paul Fargier, “BILL VIOLA expérience de l’infini,” Art-Press no.410: 3935 (2014): 34. Original: “ I did not immediately grasp how this work (hablando sobre The Gree-ting, 1995) connects to the experience that he locates as the origin of all his work: that time, aged six, when he fell into a pool and almost drowned. Down at the bottom of that pool, during those few seconds of apnea, he glimpsed a world that nobody else had seen. The accident as source of inspiration: permanent, total and absolute. “It’s there in all my work” he notes.”
5. Jean-Paul Fargier, “BILL VIOLA expérience de l’infini,” Art-Press no.410: 3935 (2014): 35.
El hombre-animal
Horizontalidad y verticalidad
Parece un obviedad, pero hay una diferencia entre estar acostado y estar parado o sentado. Cuando estamos acostados nos encontramos en un estado pasivo, y es quizá la forma más indefensa y vulnerable en la que se puede estar. En cambio, estando parado o sentado, uno se encuentra activo y alerta. Esta diferencia se hace evidente en presencia del niño-hombre, a quien estamos invitados a contemplar en un estado de vigilia incesante.
Creo que es importante la manera como nos enfrentamos al cuerpo de la animación. Hay una extrañeza que quizá tenga origen en esa diferen-cia de estado, pues no es usual observar a alguien acostado a punto de dormir. Y si a esto se le agrega su desnudez puede ser aún más inquie-tante. Considero que no estamos acostumbrados a estar desnudos y por esa razón hay cierto pudor. Mi intención con mostrarlo así es devolver al
niño-hombre a su estado más primitivo.
El mono desnudo
El segundo video que me interesa de Bill Viola es I do not know
what it is I am like del año 1986. En este video Viola hace un estudio de
la auto-consciencia del ser humano y de su conexión con la consciencia de los animales. El video muestra el comportamiento animal en varias velocidades, estudiando el mundo natural a través de imágenes poéticas y escenas alegóricas, como por ejemplo, un pez que desaparece gradual-mente o el artista reflejado en el ojo de un búho. Fue durante el proceso de concebir la idea para mi proyecto que vi este video por primera vez, y considero que fue fundamental para darle un sentido al elemento de la desnudez.
Imagen fija de I do not know what it is I am like, 1986.
La parte que más me interesa del video es aquella en la que hace énfasis en unos bisontes en un campo abierto. Viola nos invita a contemplar estos animales en su ambiente natural por largos minutos. La sensación que produce este fragmento es de angustia y extrañeza, quizá por su larga duración, pero también por que no es usual observar un animal, y por tanto tiempo. Pienso que me llama la atención, por que en trabajos anteriores me he interesado en el comportamiento de los animales, pero sobre todo porque creo que existe una poética casi mística en la contem-plación de estos mismos. Considero que cuando observamos un animal no somos conscientes de que estamos observando ese animal, lo que cree-ría que pensamos es que estamos observando un animal. Pretendo lograr esa misma sensación y por esa razón me gusta pensar que el niño-hombre es igual a un animal al que estamos invitados a contemplar. Su desnu-dez lo devela ante el mundo como lo que es y le quita todo contexto o referente histórico. Es simplemente un ser con rasgos humanos y todos se pueden identificar con él. Sin embargo, creería que el hecho de su desnudez va más allá.
Para intentar darle luz al concepto de esa desnudez acudo al trabajo de Desmond Morris quien, con la visión de un zoólogo, nos dio el nombre de mono desnudo:
“Hay ciento noventa y tres especies vivientes de simios y monos. Ciento noventa y dos de ellas están cubiertas de pelo. La excepción la constituye un mono desnudo que se ha puesto a sí mismo el nombre de Homo sapiens. Esta rara y floreciente especie pasa una gran parte de su tiempo estudiando sus más altas motivaciones, y una cantidad de tiempo igual ignorando con-cienzudamente las fundamentales. Se muestra orgulloso de poseer el mayor cerebro de todos los primates, pero procura ocultar la circunstancia de que tiene también el mayor pene, y prefiere atribuir injustamente este honor al vigoroso gorila. Es un mono parlanchín, sumamente curioso y multitudina-rio, y ya es hora de que estudiemos su comportamiento básico.”6
6. Desmond Morris, El mono desnudo: un estudio del animal humano (España: debolsillo, 2003), 4.
Esta maravillosa introducción al libro de Morris nos invita a una re-flexión sobre nuestro lugar en relación a los demás animales. De una for-ma for-magistral nos pone al mismo nivel de un prifor-mate común. Esta idea es crucial para la manera como le doy sentido a la relación que tenemos con el niño-hombre. Mi intención es devolverle su animalidad para de esa manera quitarle toda carga histórica.
Sueño Lúcido es la consecuencia de repensar y traer de vuelta un
recuerdo de infancia. Sin embargo, no es una representación sino un intento por identificar algunos elementos que considero importantes para mi. De la misma manera como Bill Viola no representa su recuerdo de infancia sino que retoma elementos esenciales, yo quiero explorar en esos recuerdos que persisten en mi memoria y que considero importantes.
El resultado de este ejercicio me ha enfrentado a varias dualidades. La primera es la de estar entre despierto y dormido, como en una vigilia incesante. Ese estado inicial me permitió explorar un lugar intermedio en donde la mente viaja hacia otro lugar y vuelve, como en un sueño lúcido. En ese viaje interior se hizo posible un diálogo entre el niño que fui y el adulto que soy, y se gestó un niño-hombre con el que pude empezar a explorar más allá. Sin embargo, ese niño-hombre no tiene un lugar es-pecífico en mi memoria, y quizá por esa razón se encuentra en un lugar indefinido, en un no-lugar. Es en ese espacio intermedio en donde empe-zaron a asentarse emociones y sensaciones sueltas que se fueron ilando con el tiempo y haciendo evidentes varios estados de pensamiento. Es ahí donde se le dio nacimiento al hombre-animal al que estamos invitados a contemplar, como si se tratara de un feto en el vientre de una madre, pero un feto que logra trascender en ese momento. Mi intención es que lo podamos ver como si fuera su primera aparición en este mundo.
Bibliografía
Fargier, Jean-Paul. “BILL VIOLA expérience de l’infini,” Art-Press no.410: 3935 (2014): 30-35.
Frases de hoy. “Frases de hoy.” ingreso 20 de noviembre, 2014. http:// www.frasedehoy.com/frase/4124/nadie-se-bana-en-el-rio-dos-veces-por-
que-todo-cambia-en-el-rio-y-en-el-que-Morris, Desmond. El mono desnudo: un estudio del animal humano. España: Debolsillo, 2003.
Tone, Lillian. William Kentridge: Fortuna. Bogotá: Planeta, 2014.
Agradezco a mis padres, Carlos y Zoraida, y mi hermano Inti por los recuerdos, a Juanita por su incondicionalidad, a Luis Antonio Silva, Antonio Castles, Antonio Bermudez, Santiago Ortiz por los datos importantes que ayudaron a que esto fuera posible y especialmente a Giovanni Vargas y Myriam Luisa Díaz quienes me acompa-ñaron durante este proceso.