«La paciencia no es resignación pasiva, ni es dejar de actuar a causa de nuestros temores. La
paciencia significa espera activa y duradera. Significa apostar por algo y hacer todo lo que
podamos. La paciencia no es simplemente resistir, !es perseverar correctamente!».
(Dieter F. Uchtdorf, «Continue in Patience», Ensign, May 2010, 56–59).
Himno:
«Niños pioneros», Canciones para niños, pág 137.
Escritura:
«Y aconteció que las cargas que se imponían sobre Alma y sus hermanos fueron aliviadas; sí, el Señor los fortaleció de modo que pudieron soportar sus cargas con facilidad, y se sometieron alegre y pacientemente a toda la voluntad del Señor» (Mosíah 24:15).
Lección:
Pregunte a los miembros de su familia si alguna vez han escuchado las frases «para el carro» o «no te sulfures». Pregunte: ¿Qué cualidad piden tener esas expresiones? (Paciencia).
Haga que los miembros de la familia lean Romanos 5: 1-5 y se fijen en lo Pablo enseñó sobre la paciencia. Pregunte:
• ¿Cómo podemos tener «paz para con Dios»? •¿Qué dijo Pablo que nos ayuda a aprender a tener paciencia?
• ¿En quién debemos aprender a depender cuando nos enfrentamos a la tribulación?
• ¿Qué bendición obtenemos mediante el Espíritu Santo?
Lea lo siguiente del élder Neal A. Maxwell: «La paciencia está estrechamente vinculada a la fe en nuestro Padre Celestial. De hecho, cuando somos demasiado impacientes, parece que sabemos mejor que Dios lo que necesitamos. O, al menos, damos a entender que nuestro momento es mejor que el suyo. En cualquier caso estamos poniendo en duda la realidad de la omnisciencia de Dios». (Ensign, Oct. 1980, 28).
Pregunte:
• ¿Cómo podemos demostrar fe en nuestro Padre Celestial?
• ¿Porqué es importante aceptar que Dios sabe qué es lo mejor para nosotros? • ¿Cómo nos puede esto ayudar para soportar las pruebas?
Testifique a su familia que la paciencia es una manera de ser mas semejante a Cristo. Recuerde a su familia que la paciencia nos da la esperanza de que la Expiación de Cristo nos salvará.
(Dennis H. Leavitt and Richard O. Christensen, Scripture Study for Latter-day Saint Families: The New Testament, [Salt Lake City: Deseret Book, 2006], p. 183.)
Refrigerio
Bebida de Mango
-
3 mangos, pelados y en rodajas.-
1 bandeja de cubitos de hielo.-
2 cucharadas de zumo de lima.-
1 taza de azúcar.-
1 cucharilla de esencia de vainilla.-
1 taza de zumo de naranja.-
1 botella de ginger ale.Combinamos los mangos, el hielo, la lima, el azúcar, la vainilla y las naranjas en la jarra de la batidora. Batir bien. Añadir el ginger ale hasta que la jarra esté casi llena. Batir de nuevo y disfrutar.
(Jill McKenzie, 52 Weeks of Proven Recipes for Picky Kids, [Salt Lake City: Shadow Mountain, 2008], p. 73.)
Lección 45: la paciencia
lean Romanos 5: 1-5 y escriban las respuestas.
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
•¿Cómo podemos tener «paz para con Dios»?
•¿Qué dijo Pablo que nos ayuda a aprender a tener paciencia?
•¿En quién debemos aprender a depender cuando nos enfrentamos a
la tribulación?
•¿Qué bendición obtenemos mediante el Espíritu Santo?
Lea lo siguiente del élder Neal A. Maxwell: «La paciencia está
estrechamente vinculada a la fe en nuestro Padre Celestial. De hecho,
cuando somos demasiado impacientes, parece que sabemos mejor
que Dios lo que necesitamos. O, al menos, damos a entender que
nuestro momento es mejor que el suyo. En cualquier caso estamos
poniendo en duda la realidad de la omnisciencia de Dios».
•¿Cómo podemos demostrar fe en nuestro Padre Celestial?
•¿Porqué es importante aceptar que Dios sabe qué es lo mejor para
nosotros?
Historia:
OÉ Y SU familia requirieron de paciencia. Hablamos de «cuarenta días y cuarenta noches» como si sólo tuvieran que vivir en el arca con todos esos animales durante un mes y medio. Bueno, cuarenta días y cuarenta noches fueron sólo una fracción de su sufrimiento. Por ejemplo, ¿recordáis que después de entrar al arca y cerraron la puerta, estuvieron dentro durante siete días hasta que el diluvio comenzó? (Génesis 7:10). Ahora bien, ¿fue una prueba de fe o qué? ¿Decidiríais, al quinto día, que sería mas agradable pasar el fin de semana recogiendo flores del prado en lugar de limpiar los establos de los elefantes y que tal vez Noé cometió un gran error?
Entonces comenzaron las lluvias. Las escrituras dicen que en el mismo día «fueron rotas todas las fuentes del gran abismo, y las compuertas de los cielos fueron abiertas» (Génesis 7: 11-12). Tuvieron que pasar cuarenta días de estas lluvias torrenciales e inundaciones para que las aguas fueran lo suficientemente profundas y «alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra» (Génesis 7:17). Y entonces «prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días» (Génesis 7:24.) Ya llevamos 197 días por el momento.
La escritura no dice cuántos días tardaron las aguas a retroceder, pero dice que el arca reposó en las montañas de Ararat en el decimoséptimo día del séptimo mes (Génesis 8: 4), y que las cimas de las montañas no fueron visibles hasta el primer día del décimo mes. Si suponemos un mes de treinta días, —hay estudiosos de la Biblia que se rebanan los sesos para entender el calendario— entonces tenemos que añadir otros setenta y tres días. Luego esperaron cuarenta días para enviar el cuervo y la paloma, siete días más para el segundo vuelo de la paloma, que volvió con la rama de olivo, y otros sietes días más pare el tercer y último vuelo. Parece que luego les tomó otro mes más veintisiete días antes de recibir el mandamiento del Señor de salir del arca (Génesis 8: 3-6., 10, 12-14). Según mis cuentas, todo esto suma un total de 401 días. Eso es mucho tiempo para estar encerrado en un zoológico flotante; ¡un año, un mes y seis días!
Así que la historia de Noé nos enseña que nos enfrentaremos a adversidades, que podrán durar mucho tiempo, y que requerirán de reservas de paciencia en apariencia sobrehumana.
(Chieko N. Okazaki, Aloha!, [Salt Lake City: Deseret Book Company, 1995].)
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Actividad:
Indique a su familia que cuando diga «ya» va a empezar a contar un minuto en su reloj.
Ellos también tienen que contar un minuto, pero sin reloj. (Sugerencia: Mientras que el
tiempo corre, hable con la familia y hágales preguntas. Esto hará que sea más difícil para
ellos calcular mentalmente mientras tienen que pensar en lo que está diciendo.)
Cuando crean que ha pasado el minuto deben decir «alto». Cuando la primera persona
diga «alto», mire el reloj. Si está dentro de diez segundos de más o de menos, recibe dos
puntos. Si está dentro de cinco segundos de más o de menos, recibe cinco puntos. Si acierta
exactamente, recibe diez puntos.
Jueguen cinco rondas.
Pregunte qué fue lo difícil de esta actividad. Lo más difícil es esperar. Conversen como
familia diferentes momentos en los que tenemos que esperar. Un momento en el que
tenemos que esperar es cuando oramos a nuestro Padre Celestial. Se hace difícil estar en
silencio y esperando a que nuestro Padre Celestial nos conteste.
(adapted from Allan K. Burgess and Max H. Molgard, Fun For Family Night: Book Two, Church History Edition, [Salt Lake City: Bookcraft, 1992], p. 221.)
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