LA
DISOLUCIÓN
DEL FUTURO
José Jiménez
Universidad Autónoma de
Madrid
España
En
este artículo se plantea que estamos asistiendo alnecesario nacimientode
unanueva moralde la
actividad artística o a sudisolución. Desde
susinicios,
la
idea
de Modernidad ha
estadoligada
ala
realizaciónde
un proyecto eneltiempo.Pero
ese proyecto: sociedadUbre y
justa,
predominiode la
racionalidad,ha ido
dilatándose
sinllegar
a cumplirse.Como
una promesa siempre relegada.La línea
ascensional,
la flecha del tiempo,
sediluye. Para
queel arte pueda seguir existiendo comotal
ha de
ser capazde hacernos
partícipesde
una experienciade
plenitudtemporal,
como rescatedel
instante
hermoso
en elcírculoindif
erenciadodel
tiempo
en que vivimos.La
alternativa no es ya vanguardia otradición,
sinocompromiso,
formal y
temático,
con una nueva sensibilidadtemporal,
conun uso creativo(y,
enconsecuencia,
crítico)de las
imágenes.
O
desaparición
del
arte enla técnica, fundido
en esa unidad técnico-comunicativaqueconstituyelos
lenguajes hiperestetizados de la
culturade
masas.This
article postulatesthat
we arewitnessing
the
necessary birth of
a new moral ofthe artisticactivity
orits dissolution.
From
its
beginning,
the
notionofModernity has been
bound
to the
accomplishmentof
a projectin
time.
But
this
project: afree
and rightsociety,
withpredominanceofrationality,
has been
postponedwithoutbeing
carried out.Just
as arelegated promise.The
ascending
Une,
the
arrowoftime,is diluted.
If
Art is
to
survive as
such,
it
has
to
be
ableto
engage usin
an experienceof
temporal
plenitude,rescuing
the
beautiful
moment withinthe
indefinite
árele of
time
weUve
in.
The
alternative
is
nolonger
between
avant-garde ortradition;
but
on aformal
andthematic
compromise, with a new
temporal
sensitivity
and a creative use(and,
consequently, critical)oftheimages,
orthe
dissappearance ofArt into technique,
meltedin
that
techno-communícativeunitthat
constitutesthe
hyper-aesthetized
languages
ofthe massculture.Un
espejismo nos paraliza.Desde
susinicios,
la idea
de
Modernidad
ha
estadoligada
ala
realizaciónde
un proyecto en eltiempo.
Pero
ese proyecto: sociedadlibre y
justa,
predominiode
la
racionalidad,
ha
ido dilatándose
sinllegar
a cumplirse.Como
una promesa siemprerelegada.Ahora
vivimos sinfuturo. Sin
confianzaenla
realizaciónde
aquel proyecto extraviado
y
sinalternativas.El
umbralde
un nuevosiglo,
de
unmileniodesconocido,
genera enla
cuentahumana
del
tiempo
el sentimientode
quetodo
ha llegado
a sufin.
En
realidad,
ese vértigoignora
que el sigloXXI
ha
comenzadoya,
aunquela
cuentade
los
añosdiga
otra cosa.Pero
el sigloXX
terminó
en1989,
cuando elMuro
de Berlín fue
derribado y
seinició
el proceso quellevaría
ala desaparición de la Unión Soviética. Un
nuevo giro en el procesodesgarrado y
convulsode la
experiencia moderna.La
opacidadde
unaépoca
oscura sobreviene en nuestrosánimos,
en un mundoconfiguradopor
la
técnica
y
la
hiperabundancia
de la
comunicación.En
esehorizonte,
abiertoalo
desconocido,
¿dónde queda situado el arte...?de
sufinal. Y
siendo unode
suscomponentescentralesla dimensión
temporal,
elvértigode
estos años aceleradosy
sin rumbo refuerzalos
sentimientosde
estancamientoy
pérdida. La
imagen
de
sudesaparición
definitiva.
1.
LA VIDA ES
RÁPIDA,
EL ARTE ES LENTO
Detener
eltiempo.
Atrapar
elinstante
de
plenitud.Durante
sigloshemos dado
alarteesa
función. Hablando
de la
pintura,
y
enla época
en que seinicia
elproceso quecristalizará
la
institución
"Arte"
(el
sistemade las bellas
artes),
Leone
Battista Alberti
(1435,
110)
afirmaba:"tiene
en sí unafuerza
tan
divina,
quela
pintura nosólo,
comodicen de la
amistad,
hace
que estén presenteslos
ausentes,
sino queincluso
exhibe comovivosadi
funtos
desde hace
siglos".En
elfamoso
"Parangón",
de Leonardo da
Vinci, la
superioridadde la
pintura sobre la
poesíay
la
músicatiene
unode
susmotivos en que el objetode éstas
es eloído,
al queLeonardo
considera un sentido"menos
digno"
que el
de la
vista,
"pues
muere en cuantonace,
y
tan
raudoes en nacer cuanto enmorir"
(Da
Vinci, 1651,
58).
Es
la
intensifi
cación
del
procesotemporal
lo
queda
mayordignidad
ala
pintura.Mientras
eloído,
escribe
Leonardo
(Da
Vinci, 1651, 57),
"transmite
ala
sensibilidadla
representaciónde las
cosasnombradascon mayor confusióny
demora",
el ojo en cambio"comunica
con presu ray
verdad máximaslas
cabalesfiguras de lo
quedelante
sele
aparece"
Los
rasgosdecisivos
son,
portanto,
precisióny
rapidez,
queel ojo proyectacircu-larmente
en el universo pictórico:"La
pinturate
presenta en uninstante
la
esenciade
su objeto enla facultad
visual"(Da
Vinci, 1651,
57). "En
uninstante":
la
expresiónde Leonardo
asocia,
enel girode la
metáfora,
el arcode
la
pintura con el veloz relámpagodel
tiempo.
Y
poreso,
la
armoníade
unabelleza
humana,
antela
quetodos
los
sentidosvibran,
sólo queda perdurablementefijada
en el espejode la
pintura."El
tiempo"—
dice Leonardo
(Da
Vinci,
1651, 58)
—"destruye
en pocos añosla belleza de
tal armonía,
lo
que noocurre con esa mismabelleza
si el pintorla
imita,
pues paralargo
eltiempo
la
conserva"Alberti y Leonardo desarrollan
sus argumentaciones en el período en que el arte sediferencia y
separade la
técnica.
Y
en eltexto
de Leonardo
podemosapreciartambién
una confrontación o escisiónde los
sentidos,
importante
en el procesode
configuraciónde la
autonomía expresivade las distintas
artes.Tres
siglosdespués,
elLaocoonte
(1766)
de
Lessing
nosda
ya unaformulación
teórica
plenamentedefinida de
esa autonomía expresivade
cadaunade
las
artes.Y,
aunque su propósitoes el contrario
de
Leonardo:
destacar la
superioridadde la
poesía sobrela
pintura, también
asocia
Lessing
lo
específicodel
arte visualconla
mimesiso representacióndel instante.
Si bien
el objeto propiode "la
pintura"(el
artevisual)
es,
segúnLessing,
la
repre sentaciónespacial,
la
imitación
de los
cuerpos,
adiferencia de
"la
poesía"(la
literatura),
que
imita
accionesy
es portanto
unartetemporal,
sinembargo,
concedeLessing
(1766,
106),
"todos
los
cuerposexistenno sóloen elespacio,
sinotambién
en eltiempo.
Duran, y
en cualquier momento
de
estaduración
pueden ofrecer un aspectodistinto
o contraer relacionesdistintas
conlas
demás
cosas".La
conclusiónde
Lessing
esque,
porlo
antesdicho,
la
pintura puedetambién
imi
tar acciones,
aunque seade
modoalusivo;
esdecir,
por mediode
cuerpos.Pero, llevando
al
límite
eltexto
de
Lessing,
lo
queelloimplica
es que el artevisual permitela
representa
ción corporaldel
tiempo.
Lo
queLessing
considera unalimitación:
quela
pintura
sólo puede utilizar unúnico
elementode la
acción,
constituyeenrealidadla
razónúltima
de
suvinculación con
la
representaciónde
untiempo
de
plenitud,
con elinstante,
como yahabía
hecho
notarLeonardo.
El
arte visual noopera mediantela
seriahzaciónde
sus signos.Se
vepor elloforzado
aelegir entrelos distintos
momentos"el
más pregnantede
todos,
aquel que permitahacerse
cargolo
mejor posibledel
momento que precedey del
quesigue"
(Lessing,
1766,
107).
Detener
eltiempo.
Dar
cuerpo(figurativo)
alinstante. Y
no a cualquierinstante,
sino almásintenso. Lo
que elarte permitees,
nadamenos,
romperla
secuenciatemporal,
parar elflujo irrepetible del
tiempo.
Naturalmente,
esa misióndel
arte nos muestrala
profunda asociación entresudestino y
elprocesode la
culturamoderna.La idea
mismade
modernidad"sólo
pudoconcebirse en el entramadode
una conciencia
de
tiempo específico,
esdecir,
la de
tiempo
histórico,
lineal
eirreversible,
cami nandoirresistiblemente hacia
adelante"(Calinescu,
1987,
23).
De
hecho,
nuestraconcep
cióntradicional
del
arte,
la
que,
con no pocoscambios,
sigue aúnhoy
vigente,
comienzaaconfigurarse,
como yahe
aludidoantes,
en esaépoca
que se percibe a sí mismacomo"diferente"
respectoa
los
siglosinmediatamente
anteriores.En la época
quevivesu pre sentecomoun"Renacimiento"de los
tiempos antiguos,
desdibujando
elinmediato
pasado
enla invención del
oscuro rótulode "Edad Media".
Y,
sinembargo,
es en esossiglos medievalesdonde
seirá
extendiendola percep
cióndel
tiempo
comounflujo
irrepetible,
sobreel soportede la
doctrina
escatológicadel
Cristianismo. Pero
cuando elespaciode la
representación,
de la
mimesis,
deje de
estar subordinadoalas
creenciasreligiosas,
y
cuando,
ademásde la
autonomíatemática,
el arte alcancetambién
su autonomía respecto ala
técnica,
se convertirá en unade las
pocasformas
posiblesde
detención
del flujo lineal. De
apropiacióndel instante
fugaz.
Ser
modernos
significará, simultáneamente,
vivir untiempo
lineal y
representarlo(secuencial
ocorporalmente)
enlas
artes.El
laicismo
creciente,
la intensa
secularizaciónde
todas
las dimensiones de la
vidapública,
queimplica
eldesarrollo de la
cultura modernadeja
cada vez más asolasal serhumano frente
a esetiempo
huidizo y
punzantecomoun aguijón.El
mejor perfil simbóli code
esta experienciadel
tiempo
como agobio que caracteriza ala
modernidad es elFausto,
de Goethe.
Fausto
vive el rejuvenecimiento no como unfin
sino,
embriagado porla
acción,
como unaforma
de hacer
viable una experienciaintensa
de la
vida,
perdida porél
en sudeambular
porlos
libros y
el conocimiento.Su
altivaapuesta conMefistófeles implica la
ilusión
de
poder vencer el relámpagodel tiempo, de
nodesear detener
alinstante.
Así
sefija la
apuesta:"Si
a uninstante
le digo
algunavez:/
¡Detente,
erestan
bello!,/
puedes atarme entonces concadenas"
(Goethe,
1808,
50).
Ensimismado
enla
acción,
volcado en elimpulso del dominio
técnico
del
mundo,
Fausto,
hombre
modernoalfin y
al cabo: comotodos
nosotros,
acabará porinvocar
la deten
cióndel
instante,
perdiendoasí su apuesta:"Querría
yodecir
aestemomento:/ ¡Detente,
erestan
bello!/
La huella de
misdías terrenales/ No
puededisiparse
eternamente..."(Goethe,
1831,
339).
Obsérvese
que elinstante
en el queFausto
quiere perdurar es elinstante
estético,
eltiempo
de
plenituddonde
vivimosla
experienciade la
belleza,
de la
hermosura.
Y
ese es elhorizonte
privilegiadodel
arte.Esa
experienciairrepetible,
intensa,
que consiguehacernos
olvidar que somostránsito, fugacidad. Que
nos permitevivir,
sólopor"un
instante": elinstante
de
plenitudestética,
fuera del
tiempo,
más alláde
su pinchazoimplacable.
equipararsecon esa capacidad
del
arte parahacernos
vivirla
plenituddel
instante.
También
enellasse rompeoevapora
toda
nociónde
sucesión,
por esasacudidaque noszambulleenuna experiencia
de duración
sin antes nidespués,
y
quequisiéramos conservarparasiempre.Ahora
bien,
eléxtasis
místico es sumamentedifícil de
alcanzar,
y
muchomás enla
época
en quela
culturade Occidente
asocia sudestino
aldeclive
púbücode la
religión.El
éxtasis
alucinatoriofuera de los
contextosrituales
quelo
sitúanbajo
control setorna
destructi
vo, aniquilador,
como se apreciahoy
en suderiva
secularen el consumo masivode drogas.
Y,
porultimo,
eléxtasis
amoroso,
quebrota
enla
vidamisma,
pasatan
fugaz
comoésta.
Sólo
el artehace brillar
en nuestros ojosla
ilusión
de lo
perdurable,
de lo
quepermanece.
Y,
en eldecurso de
nuestratradición cultural,
depositamos
enél
un ritmoascensional,
un aliento que
brota
enlo
sensibley
alcanza el vuelodel
espíritu.Una
promesano ya sólode
felicidad
(Stendhal),
sinode
plenitudtemporal.
Por
eso,
y frente
altorbellino
fugaz de
la
vida,
elarte,
en el marcode
esatradición,
vadespacio. Como
escribía afines del
sigloXVIII
elartista suizo
Heinrich
Füssli,
"la
vidaesrápida,
el arte eslento"
2. LA
SENSACIÓN DINÁMICA ETERNIZADA.
¿Lento el arte...?
Si la
tradición
situabala
tarea
artísticamásalláde la fugaz
rapidezde la
vida,
la
irrupción
de las
vanguardias proclamauna nueva aproximaciónentreartey
vida,
elabandonodel
academicismoy,
entérminos generales,
la impugnación del
pasado.La
acentuacióndel
dinamismo,
la
velocidad,
incluso
la
prisa,
caracterizarán al artede
nuestrosiglo.
En
1910,
en elManifiesto
de los Pintores
Futuristas,
redactado porUmberto
Boccioni,
sedice
que silos
antiguosbuscaban
suinspiración
enla
atmósferareligiosa,
"nosotros
debemos buscarla
enlos
prodigiostangibles
de la
vidamoderna,
enla
férrea
red
de
velocidad que cubrela tierra,
enlos trasatlánticos,
enlos
'Dreadnoughf,
enlos
maravillososaeroplanosque surcan
los
cielos,
enla
tremenda
audaciade los
navegantessubacuáticos,
enla lucha
espasmódicaporla
conquistade lo desconido".
Lo
quemejordefine la
nueva situaciónesla
expresión"lucha
espasmódica";
combate y
convulsión.Situarse
enla
vanguardiaera,
enefecto,
asumirla
responsabilidadmoral
del
arte.Sostener la
creenciade
que un"lenguaje"
artístico
innovador
abríapaso,
en
la
primeralínea de
combate,
al progresode
toda
la
humanidad.
Pero
el carácterespas-módico
de la lucha
nosurgía sólode la
actitudcombatiente.Tenía
quever,
también,
conla
asunción
extrema,
intensa,
en el artedel
espíritu(volcado hacia
la
accióny
elfuturo,
"ha
cia el
progreso")
de la
modernidad.El
lema de Rimbaud: "Es
precisoserabsolutamentemoderno",
había
abiertounhorizonte
en elquela
actividad artística quedabaconcebidabajo
elsignodel distanciamiento de la
tradición.
Ese
momentoinicial de
exaltaciónde
la
imagen
"radiante"del
futuro,
contoda
suingenuidad,
y
con esemilitarismo quetanta
inquietud
nos producehoy,
es,
en miopinión,
elque mejor
define
elterritorio zozobrante,
laberíntico,
por elquese aventuraba el arte.En
otro manifiestodel
mismoaño,
La
pinturafuturista,
redactadotambién
porBoccioni,
leemos:
"Para
nosotros,
el gesto no será yaunmomentodetenido del dinamismo
universal:será, resueltamente,
la
sensacióndinámica
eternizadacomotal".
Estamos
anteuna
reiteración,
¡eny
desde
elarte!,
de
la
apuesta conMefistófeles. "Nosotros",
artistasfuturistas
y del
futuro,
novamosadetener
elinstante,
sino ahacer
"eterno"
el
dinamis
mo
de la
acción.El
espíritufáustico,
la
voluntadde dominio
del
mundo,seintroduce
y
"Todo
semueve,
todo corre, todo
setorna veloz",
indican
los futuristas.
Y,
añosdespués,
Le Corbusier
afirma:"La juventud
de
hoy
tiene
un motor en el estómagoy
unaeroplanoen el
corazón"
Por
unlado,
comoyaindicó
Georg
Simmel
(1903),
el procesoinmanente
de la
cultura
modernahabía
conducido,
através
de la
configuraciónde las
grandesciudades,
aunaaguda
y
nerviosaintensificación del
tempo
de la
vida.Por
otrolado,
eldesarrollo
de
la
técnica
había
tornado
sumamente problemáticala
preeminenciatradicional
del
artesobre
la
misma.El
procesode
escisióndel
artesobrela
vida,
iniciado
en elQuattrocento
italiano,
implicaba
hacer del
arteunmodeloesencial,
unpuntode
referenciajerárquica,
paratodas
las
prácticas artesanales.Es
algoquetiene
aúncartade
validez en el períodoromántico,
y
que
fue
perspicazmente señaladoporNovalis
(1798-1799,
358):
"El
artistadirige las
prácticas
artesanales(artesano).
A
través
de
una unidad superior concentra varios oficios quemedianteesaconcentraciónsuperior adquieren una significación más
elevada"
Pero
según avanza el sigloXIX
eldesarrollo del
maquinismo conllevala
obsolescencia progresiva
de la
manufactura artesanal.Y
la
emancipaciónde la
técnica
respectoa
la
manualidadimplicará,
a suvez,
elfinal de
sudependencia
ideal
respecto alarte.
La "buena
mano"
y
el ojo corporaldel
artista ya no sirven como referencia en unmundo quevasiendocrecientemente configurado por
la
máquinay
representado por el"ojo
mecánico".Esa
convulsión esla
que alienta en el nacimientode las
vanguardias,
y
enla
nueva relación queintentan
establecer conla
técnica.
La
quiebrade la
mimesis,
de la
representación clásica(con
sus registrosdiversos
en
las distintas
artes)
esindisociable
de
esecomplejo proceso.Y,
en el caso específicodel
arte
visual,
del impacto
que suponela
invención
de la
fotografía,
la
reproducción visual através
de la
máquina.El
21
de
mayode
1853,
Eugéne
Delacro
ix
anota en suDiario
unode los
mejoresregistros
de
eseimpacto.
Realiza,
junto
con susamigos,
una experiencia queél
mismohabía
yahecho dos días
antes: comparanunosgrabados con una seriede desnudos foto
gráficos
de
nomuy buena
calidad.El
resultado,
segúnDelacroix,
fue "un
sentimientode
aversión
y
caside
asco"por
los
grabados.Y
una conclusiónbifronte: "En
verdad",
dice,
"si
unhombre de
genio sesirvieradel daguerrotipo
como espreciso,
se elevaría a unaaltura que
desconocemos".
Es
decir,
el reconocimientode la
potencialidadexpresiva,
estética, del
nuevo medio.Pero
Delacroix
observatambién:
"Hasta
ahora ese arte a máquinano nos
ha
prestado sino undetestable
servicio: nosechaa perderlas
obrasmaestras,
sinsatisfacernos
completamente"
Lo
queimplica
unade las
admisionesmástempranas
y
sincerasdel
cuestionamientoprofundo
del
sistematradicional,
manual,
de
representación artísticaqueimplicaba
elnuevo
"arte
amáquina"
La fotografía hacía
posiblela fijación
corporaldel tiempo, la detención
visualdel ins
tante,
sindepender
de la
mano privilegiadadel
artista.Todo
el mundo podía acceder a ello através
de la
máquina.El
ojo mecánicolo fija
todo:
los
seresqueridos,
los
momentosfelices... Y
configura,
incluso,
nuevos espaciosde
visión:la desnudez de los
cuerposabiertaala
miradapornográfica,
la
representacióndesnuda
de la
muerte(pocas imágenes
tan
impresionantes
como
la de los
muertosde la Comuna de París
ensusataúdes),
ola
percepciónde las
masashumanas
como unidad.Puesta
al serviciodel
poder,
como soportedocumental,
la
fotografía
se convierte rápidamente en una
de las formas
másperfectasde
control social.repetibilidad
y disponibilidad
acaban produciendo unaexperienciaaún másintensa
de fu
gacidad.
El
arte clásicoespiritualizaba elinstante,
lo
tornaba
transcendente,
lo hacía "bello",
"hermoso".
Transmitía
la
experiencia,
y
la
promesa,
de
untiempo
de
plenitud.La
reproducción mecánica
de la imagen
propicia,
encambio,
la
nivelaciónde
cualquiermomento,
la
fijación del instante
anónimoy,
en ultimotérmino,
la
indiferenciación
de los
tiempos.
Todos
los instantes
sesuperponenenla
oscuridady
eltiempo,
esefuturo
quepensábamos
dominar,
sehace
cada vezmásdensamente
opaco.Recordemos
los
versosde Paul
Celan
(1968,
11):
'INSTANTES,
de
quiénsignos,/
noduerme
ningunaclaridad./
No-sidos,
de
todas
partes,/ reúnete,/
y
en pie permanece".3.
IMAGEN
CONGELADA,
IMAGEN REVERSIBLE.
Mantenerse
erguidos,
a pesardel diluvio
quecaía,
es elimpulso
quelate
enlas
vanguardias
de
entreguerras.Una
posiciónmoral, combativa,
arraigada en elhundimiento
de la
vieja sociedady
enlos dolores
de
partode
unmundo nuevo.Nunca
el artealcanzóungradomayor
de
politización enlos
tiempos
modernos.Lo
queconllevaba,
de
hecho,
una
intensificación
más agudade
sulinealidad
evolutiva,
de
sudeterminación
temporal
como
"progreso".
La
escenaartísticaquedaba configurada como unalínea
ascensional,
comounprocesoevolutivo.
Cualquier
tendencia
ala
codificaciónseimpugnaba
como repeticiónestéril.
Si la
emancipaciónde la
técnica tendía
ahacer de
nuestromundo el reinode la
redundancia,
el arte reclamaba para sí ellenguaje
de la
sorpresay
el signode lo irrepetible.
Innovación y
rupturahan
sido,
de
hecho,
los
ejescentralesdel
artede
nuestrosiglo.Pero hace
ya algúntiempo
queelimpulso
moraly
rupturistade las
vanguardiasseha
ido
debilitando.Cuando
es"lo
nuevo"lo
que se convierte entradición
(Harold
Rosenberg),
el arte acaba por reducirse al gestoy
contentarse conél,
termina
porvaciarseen el estereotipo.
Creo
que el giromás profundode
esecambio se advierte en elmomentoen que seconfiguran realmente
las
primeras sociedadesde
masas.Lo
que enla Europa de
entreguerras era aún algo
incipiente:
un sistema culturalde
comunicación masivay
articuladocomo
totalidad,
se consolidadefinitivamente
en elmundoanglosajón,
sobretodo
enEE.UU.,
tras
elfinal
de la
guerra.El pop
artesel registromásintenso
de
esaconsolidación,
enla
que naceun nuevo universode la imagen. La investigación formalista
olas
temáticas
comprometidasy
rupturistas son sustituidas por
la
reproducción en elartede
las
formas
de
comunicacióny
los
procedimientos expresivosde la
nueva cultura.Se
produce unafuerte
transitividad
entre medios
de
comunicaciónde
masas,
publicidad,
diseño
industrial
y
arte.Roy
Lichtenstein
sustituyela
pinturaporla
viñetadel
comic.Y
Andy
Warhol
privilegia
comoun publicistala
hoy
famosa
(en
elarte,
y
no sólo enelconsumo)
lata
de
sopa.El
universo
de
la
representaciónartística,
impregnado desde
su constitución enelRenaci
miento
de
unhalo
sacro,
seha
tornado
definitiva
eirreversiblemente
laico. Y
el sueñovanguardista
de
unmundo nuevo es sustituido porla
certidumbredel
espejo.El
arteha
dejado de
proponeralternativas.Por
esohoy
se vuelvela
atencióncrítica,
con másinterés
quenunca,
hacia
unareconsideración
de la importancia del
pop,
enel queseanticipabanyatodas
las
perpleji
dades y desgarramientos de
estos añosfinales del
siglo.En
la
"desacralización"enperspectiva
y
encomparaciónconlas
vanguardiashistóricas
puede resultar casibrutal)
podemos
identificar,
una vezmás,
unrasgo específicamenteligado
al proceso moderno.Me
refieroa
la
tendencia
ala
"desacralización"o
desencantamiento del
mundo,
segúnla
expresión
de Max Weber.
Pero
siqueremosir
aúnmásalfondo
enla
situación que el arte vive en este nuevofinal
de
sigloesprecisoadvertir,
antetodo,
en quémedidala
escisiónrespecto ala
técnica
ha
desaparecido,
oseencuentraenprocesode desaparición.
Y,
además,
que en un mundodonde la
técnica
impregna la
comunicación,
y ésta
seintroduce
en el corazóndel
arte,
la
viejasituación
jerárquica
seinvierte: la
técnica
seconvierteen el modeloideal,
en el puntode
referenciapara elarte.La
reproducción mecánicainvade la
obray desplaza la
antigua"manualidad".
Los
aspectos
formales
y
técnicos
en el arte visualson,
hoy,
básicamente los
mismosde los
medios
de
comunicacióny de la
publicidad.Ahora
sabemos queelnuevoMefistófeles
con el que elartede
vanguardiano pudosino perder suapuestanoposeerasgos
demónicos
nihumanos,
sinomecánicos, técnicos.
Y
nohablo
en un sentido maniqueo: en ningún caso cabeidentificar la
técnica
con"el
mal",
en un sentidoético.
Su
despliegue
irreversible,
la
expansiónde
supredorninio,
ha ido
produciendo unnuevo sentido
del
tiempo,
generadoenbuena
medidapor el uso masivode las
imágenes.
Es ésta
unadimensión
antropológica, cultural,
y
que afecta no sólo al arte.Tiene
quever,
también,
conla
quiebrade los
proyectosemancipatoriostotalizantes,
concebidossobreel soportede
untiempo
lineal.
El
procesode
reproduccióntécnica
de las imágenes (de todas,
no sólode las
visuales)
permitela
produccióny
recepción masivade las
mismas.Pero
asíel artesevacía.Y las
diversas
técnicas
comunicativasse apropiande
susprocedimientosy
hallazgos,
estetizandola
vida,
estilizandola
existencia.No
sólo cabehablar de fugacidad y
de
rapidez.De la
sucesión vertiginosade imá
genesque van
y
vienen.En
ese puntoseinsertaba
la
operaciónmásdensa del
pop: enla
individuación
de
las
imágenes
de la
culturade
masas,
ensufijación,
quelas
rescatadel
flujo devorador del
tiempo.
Más
importante
aún me parecela doble
posibilidad en el usode la imagen
cada vezmás
intensamente
posible enla
culturade
masas: su congelacióny
sureversibilidad.Es
yauna experiencia cotidiana.
Podemos
detener,
y
asíapropiarnos,
de
cualquierimagen. Y
también
hacer
reversiblesufluido,
ir
de
atráshacia
delante,
ode delante hacia
atrás.Hemos
ido
así más alláde lo
quefue
posible conla fotografía:
podemos no sólodetener
eltiempo,
sino romper su secuencialidad.La
percepción culturaldel
tiempo
sedisuelve
enla
fragmentación,
en una nueva porosidad.Los
tiempos
se oscureceny
confunden
aúnmás,
se superponen einterpenetran.
Lo
que en realidad estamos viviendo es unadisolución del
"futuro"
(There's
noFuture),
enla
que eltiempo
presenta un perfilcíclico,
circular.La
línea
ascensional,
la
flecha del tiempo,
sediluye. En
esteuniverso,
la
contraposición entrevanguardiay
tradi
ción
desaparece. Y
la
pretensiónde
autonomíadel
arte quedaen entredicho.De
la
posibilidadde
congelarla
imagen,
quetiene
ya un siglode
historia
ennuestracultura,
derivan
tanto
la
acentuacióndel
narcisismo,
comola impregnación
pornográfica presente entodos
los
registrosde
la
mirada contemporánea.Una impregnación
difusa
y
englobante.
Se
trata
de
algo que produce unaforma
específicade
vaciamientodel
arte: elPero la imagen
congeladay
reversible sitúatambién
alartistaen una víade
experimentación con el cruce
de dos lenguajes y
técnicas,
y
en unprocesode
apropiacióndel
cuerpo escindidoy
fragmentado
por elusomasivode la imagen.
El
primer aspecto supone unatarea
de investigación
expresiva,
una nuevalínea de
emancipación
del
arterespecto ala
técnica,
pero utilizandoy
apropiándosede
sussoportes.
Liberar las formas y
procedimientosde
un uso meramentecomunicativo,
rompery
entrecruzar
los diversos lenguajes de la
información,
permite al arte undistanciamiento
enlos
espaciosde la
representación.El
segundoaspecto,
queasumela
pérdidade
toda
idea
de
unidadde la
mimesis,
proclama
la
voluntadde lo
irrepetible,
subrayala
individualidad
asediada,
frente
al ano nimatode la indiferenciación y la
mutilaciónelectrónicade los
cuerpos.En
definitiva,
para que el arte pueda seguir existiendocomotal
ha de
sercapazde
hacemos
partícipesde
unaexperienciade
plenitudtemporal,
en unaépoca
enqueesaplenitudno puedeya proyectarse
hacia
adelante,
hacia
elfuturo. Sino
como rescatedel
instante hermoso
en elcírculoindiferenciado del
tiempo
enque vivimos.Esta
es,
meparece,
la
nueva encrucijada enla
que se sitúa el arte en elfinal de
siglo.No
yavanguardiaotradición.
Sino
compromiso,
formal y temático,
con una nuevasensibilidad temporal,
con un usocreativo(y,
enconsecuencia,
crítico)
de las imágenes. O des
aparición en
la
técnica,
fundido
en esa unidadtécnico-comunicativa
que constituyelos
lenguajes hiperestetizados
de la
culturade
masas.En
definitiva,
estamosasistiendo alnecesario nacimiento
de
una nueva moralde la
actividad artística o a sudisolución.
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