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JORNALERO BOM EMILIO ÁLVAREZ. EL TEATRO. MADRID. ALONSO GULLON, EDITOR. COLECCIÓN DE OBRAS DRAMÁTICAS Y LÍRICAS. COMEDIA DE COSTUMBRES POPULARES 4878.

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(1)
(2)

EL

TEATRO.

COLECCIÓN

DE

OBRAS

DRAMÁTICAS

Y

LÍRICAS.

EL

JORNALERO

COMEDIA

DE

COSTUMBRES

POPULARES

F.N

DOS

ACTOS

Y

EN

VERSO,

ORIGINAL DE

BOM

EMILIO ÁLVAREZ.

MADRID.

ALONSO

GULLON,

EDITOR.

PEZ.--*0.

OFICINAS:

POZAS-2-2."

(3)

Aül^NTO

AL CATALüGO DE

1.»

DE

ABRIL

DE

1877

'

Piop.qi

TITJLOS.

icios.

AUTORES.

COMEDIAS

Y

DRAMAS.

Á

las puertasdel cielo.

Bretón

Caridad y abnegación.

Cazar

con

liga ;

••

Contraía fuérzala astucia..

Dos enemigos

latimos •• El

mejor

juez,laconciencia. El

que

escupeal cielo.

El tesorode los sueños •..•.••••

El viejo Milochó laguerrade bervia.

Enciclopedia HidalguíaCastellana

La

agenciamatrimonial

La

chaqueta parda '

La

justiciade Dios

La

ley del trabajo

La morena

ylarubia

La

primera noche

La sombra

negra

Los

obstáculos

Mana

Me

caso • •*• ¡; •* '

Paraelcoraaon

no hay

clases..

Para

una

coqueta

un

viejo...

Quien

á hierro

mata...

•••

Quien no

se venceasi

mismo.

Soñar despierto

Una

balsa de aceite

Una

casera

modelo

Una

justaliteraria

Un

pollofiambre

Una

tempestad

de

verano ..

Un

conspirador..

Un

detalledelavida

El jornalero ••

Elseñor de Manzanillo

El

sombrero

del ministro. ...

Paratalculpatalpena...

Para

una

coqueta

un

viejo....

Verde

y

madura

••••

Bienesvitalicios

D. J.Jackson

Veyao.

.

EmilioFerrari

Sres. G. Saenz Diez y A.

de Larra D.

Eduardo

Inza

Señen López

E.Zamora

yCaballero L. Parejo y Ueina... GuillermoPerrin....

JoséJackson

Veyan..

Leopolilo Parejo....

Caüxlo

Navarro.. ..

Señen

López

D.*

Asunción

Lozano...

D. JoséJackson Veyan..

L.ParejoYReina. ..

Mariano

Chacel Emilio Álvarez

Mariano

Chacel

E.Jackson Cortés...

Sres. E.

Navarro

yJ.

Es-cudero

D. JoséMaría

Nogués.

.

Esteban Garrido L. ParejoyReina... Miguel Ecliegaray... EmilioFerrari. Leopoldo Parejo Leopoldo Parejo

Pedro María Barrera.

D.*

Asunción Lozano.

.. ü! Leopoldo Vázquez... E. Jackson Cortés... Julio

Nombela

Navarro

••;,•• A delardo delaCalle. 2 Emilio Álvarez 2 Salvador M. Granes..

2 Sres.

Nombela

yCastillo.

2 D. José Ecliegaray.

2

Miguel Ecliegaray...

2 Sres. P.

M.

Barrera yh.

G.

Bedmar

(4)
(5)
(6)

EL

JORNALERO

COMEDIA

DE

COSTUMBRES

POPULARES

EN

DOS

ACTOS

Y

EN

VERSO,

UB16IIIAL DB

BOK

£miLIO ALVAREZ,

Estrenada en fl Teatro

ESPAÑOL

el 23 de Diciembre de S77.

MADRID.

5MPRBNTA DE JOSÉ RODflIGüEZ.

CALVARIO, 18.

(7)

PEKSONAJES.

ACTORES.

MIGUELA

Doña Salvadora

Cairon,

CARMEN

i

Doña

Antonia Contreras,

LA

SEÑÁA

JUANA

Doña

Carmen

Fenoquio.

EL

SEÑOR

ANTONIO

D. José

Valero.

GARLOS

D.

Alberto

Rodriguez.

DON

FERNANDO

D. Julio

Parreño.

SABINO

D.

Mariano Fernandez.

PEPE

, D. N. Castro.

Vendedores, jorn eros, vecinos.

Esta obra es propiedad de su autor, ynadie podrá,sinsn

permiso, reimprimirla ni representarlaen Españani sus

pose-sionesde Ultramar, ni enlospaísesconlos cualeshaya

cele-bradosósecelebrenenadelante tratados internacionalesde

pro-piedadliteraria.

El autor se reservaelderecho de traducción.

Los comisionados delaGalería Lirico-Dramática, titulada El

Teatro, deD.

ALONSO GULLON,

son losexclusivamente

en-cargados de concederó neg'arelpermiso derepresentaciónyde!

íobrodelosderechos de propiedad.

(8)

AGIO

PRIMERO.

Patio deunacasa devecindaden los barrios bajosde

Ma-drid.Enelfondoelportaldeentrada, porel quese

des-cubrelacalleylascasasdeenfrente,y enel cualse

ha-llael puestodeverduras delatiaPrudencia.Enel

pri-mer término de laizquierda la habitación de Carmen á

planta bija, con puertadeentrada frente á los bastidores

deladerecha,y ventanacon vidrios en elpequeño

án-gulo,que dafrente al públicoy porlaque se descubre

el principiode unasalitamodesta y aseadamente

amue-blada.Enellado opuesto lahabitación de Sabino,

instala-daen losmismos términos que lade Carmen y con una

vacía colgada sobre lapuerta.

ESCENA

PRIMERA.

MIGUELA, CARMEN, SEÑÁA JUANA, VENDEDORES.

Allevantarseeltelón aparecen algunos vendedores

condu-ciendo cada unosu respectiva hacienda, ácuyopreg-on

lle-ganvarioscompradoresenel patioy enlacalle,

desapare-ciendo despuésporel fondo.

Vend.

Á

cuartolavaraé cinta!

Otro.

Pepinos de Leganés!

Otro. Heláade chufas, horchata!

Otro. Coloraos y dulces, eh!

(9)

6

Pimientos deácuarteróní

Otro

Quien

quiée bollos!

Otro-

Agua!

Otro. Miel!

(Desaparecen poco á poco.)

MlG. (En lapuertadela habitación<leCarmen.)

¿Conque

tequedas?

Carmen.

Me

quedo.

MiG. ¿Por

qué no

vienes,mujer!

Carmen.

Iréluego.

MiG.

Lo

promete.s?

Carmen.

Sí.

MiG.

Vengo

ábuscarte?

Carmen.

Ven.

MiG. Güeno: pero

no

me

vengas

con andrónimas

después;

que

esta

noche

eslaverbena

del barrio, y

hay

que

correr, y alternarcon losvecinos,

espavorizarse bien;

que

al finy alcaboestá

una

toala semana,y el

mes,

yel añoentero, entregáa

al trabajo... y

para qué?

pa agenciarse

una

un

vestido

de percal,y mal

comer;

ygracias á

que una

tenga

salú,

que

áveces también,

cuando

no puée

una

valerse,

tiée

que

acudir alaquel

delapeseta por

duro

mensual,

que

miste

que

es

ganancia,

que

á

una

la

deja

como

á

un

san Bartolomé.

Conque,

que vengo

por tí;

que tengo yo gusto en ser

la

que

teyeve yte traiga,

ytesaque de

una

vez

deentre estascuatro paderes

donde

arrinconáa te ves; yloo eyo,

porque

(10)

por too lo alto; así estástú deespiritáa...

vamos,bien,

nolodigo á

mal

decir;

no

teincomodes, mujer.

Conque,

que vengo

portí;

ytealviertode

una

vez

que

no

me

hagas delastuyas

cuando

te yevealcafé,

que

quienpaga aquí soy yo;

notevayasá correr,

que

tengoyogustoeneyo,

y tengo

un

duro también

y

una

finavolunta

y

un

cariñoso interés,

como

lo

mereces

y

como

yo darlesé.

Conque...

que vengo

portí.

Carmen.

Ha^taluego.

MiG. Hastadespués.

(Carmenentraen su habitación. Miguelase

(11)

-

8

-nuevo; pero

hoy

un

señor

muy

formal vino

también

ápreguntar por lachica.

MiG.

Y

habló

con

eya?

Juana. Chipé.

MiG. Pero entró enlacasa?

Juana.

No;

no

pasó deese dintel.

Así...porlaíilicitura

delapersona, ha deser

endevido encopetao. MiG.

Y

no

ha

qnedao en

volver?

UANÁ. SI.

MiG.

Vamos,

seráel papá

de

lacriatura.

Sabino, (interponiéndosedepronto.)Quiéa:

MiG. Estoeslogrande! Tio

posma,

(Desviándoia.)

á

que

lesuelto

un

revés! Sabino. Bien, bien,yonientroni salgo.

MlG. (Álaseñáa Juana.)

Estoy dadaá Lucifer!

Porque

quieroá

Carmen

yo

muy

deveras, está usté?

Y

quienla ofenda

me

ofende,

y voyá

armar

un

belén!...

Al papále

habrán

contao

que

su hijo olvida el aquel

desu rango,

porque

quiere

áquien no

debe

querer:

sabrá

que

eyaes costurera,

élserá

conde ú marqués,

y vieneábuscar á

Carmen

para... no sépara qué.

Que

no

sepa náaelseñor

Antonio.

Sabino, (como antes.)

Qué

ha de saber! MiG.

Hombre,

quiénle daá usté vela

paraeste entierro?

Sabino. Bien,bien.

Siyo

no

me

meto en

nada.

Mío. Si

no

haceusté

más

que

oler

(12)
(13)

-—

10

(La scñáaJuanaseane áMignela y ambas

desa-parecen porelfondo,)

ESCENA

IV.

CARMEN,

D. FERNANDO.

i^ARMEN. Ah,señor! (Desdela puertadesa habitación.)

Fern. Usteddispense:

vengo

por última vez

áestacasa.

Carmen.

Muy

honrada

conque

ustedvuelvase ve; y si ustedgusta pasar...

Fkrn. Gracias, aquíestpmosbien;

cortaserálaentrevista.

Recuerda

usted cuanto ayer

hablamos?

Carmen.

que

recuerdo;

con

amistosointerés

vino ustéayerá estacasa solicitando

mi

bien:

laintención agradecí,

lacortesía estimé.

Me

habló usted de su hijoCarlos,

desuamor, de sudeber...

yo lehablé á usted de

mi

padre yusted raeoyó

con

desden.

Más

aún,

que

era

un

obstáculo á

mi

dicha, dijo usted,

siempre

que

yo

no

quisiera

vivirseparada deél:

entre

mi

padrey

mi

amor

jamás vacilarpodré;

mi

padre,

Fern. Niña, espreciso

pensarlo

con madurez.

Sé cuanto á

un

padrese debe,

yyo soypadre también.

Ustedseniega... bien hecho;

nada

más

añadiré.

(14)

_

di

usted

mereció

nacer

en

más

altaesfera.

Garlos. Yo...

Fern. Üh,

DO

hay

que

ofenderse.

Hoy

es

nuestra situacióndifícil,

muy

difícil... ynosé...

no

cómo

hallar

un medio

que

concilio... seaustedjuez:

usted

ama

ámíhijo Carlos,,.

no

hay

que

sonrojarse: él

tambiénestá

enamorado,

yes natural

que

lo esté:

usted vale

mucho.

Carlos. Gracias.

Fern. Sinlisonja; vale usted.

Mi

hijo

me

habló de

un

modelo

devirtud, de candidez:

como

padre cuidadoso

quisepor

mismo

ver

si su

amor

exageraba,.,

yvine... y

qué

mas

diré?

Yo

quiero

mucho

á

mi

hijo,

es

mi

existencia, es

mi

bien,

y

hoy

veo

que

usted

merece

un

esposo

como

él.

Carlos. Señor...

Fern. Salvandoel decoro,

bendeciríatal vez

una

unión...

que

de otro

modo,

no

puede

..

no puede

ser.

La

sociedad nos daleyes...

bien conozco

que

es cruel,

peroel

mundo...

Carlos. Yo... señor...

yo no pido nada.

Fern. Pues!

La

pobreza y elorgullo

siempre

unidos: de

una

vez

imite usted

mi

franqueza;

laverdad

puede

ofender?

Hay

desigualdaddeclases,

(15)

12

Garlos. Fern. Carlos. Fern. Garios. Fern. Carlos. Fern, Carlos. Fern. Carlos.

Fern.

Carlos. Fern. Carlos. Fern.

Mi

padre... Será

un

bendito...

un

modelo

de honradez:

mas

suporte... suscostumbres,

un

menestral... yase ve:

quién podría

hoy

despojarle

desus hábitos deayer?

Viviendoásu lado haríamos

muy

ridículo papel.

Luego

usté havenido...

Niña,

vine á

cumplir un

deber.

En

la extremadaocasión

en

que

me

hallo,fuerzaes:

usted

cumple

elsuyo siendo

hija cariñosa y fiel; yoalejandode aquíáCarlos

cumpliréel

mió

también.

Cómo?

Salgo de Madrid.

(Oh!)

Y

él también?

También

él.

La

ausenciaes indispensable:

deeste

modo

lograré

poner término á

un amor

que

yo

no puedo

acoger. (Dios mió!)

(Pobre

muchacha!

Me

inspira tanto interés

sudolor!...)

Ustedlequiere...

Cuanto

se

puede

querer...

Es

una

desgracia... pero...

ya usted comprende...

Lo

sé.

Entre

mi

padre y

mi

amor,

primero

mi

padre. Bien.

Señor,si yoleabandono,

quién cuidarásu vejez?

Abandonarle?..! no, no:

podrá ustedverle después

(16)

lo-que vivamos

lejosdeél,

_

proveeréásu subsistencia

cuantofueremenester.

Carlos.

Cuánta

generosidad!

Fern.

Todo

lo

merece

usted.

Evite usted

mi

partida,

que

quizás no volveré: 1

sólousted

puede

evitar

separación tancruel.

Pida usted consentimiento

ásu padre,

que

yo

que

ledará, y es

muy

justo:

cuando

se tratadelbien de suhija...

Carlos.

No

esposible...

Fern. Bien;entonces partiré,

y Carlosvendrá conmigo.

Carlos. ¡Diosmió!

Fern. Piénselo usted.

(D. Fernandosevaporel fondo.Carmenentraen

sucasa.Sabinosale cautelosamente delasuya.)

ESCENA

V.

SABINO, MIGUELA. Sabino. Él se

marcha

pensativo,

y ella

medita

también:

pues

señor, es fuerza

que

esto

termine ya de

una

vez.

(AcechandoáCarmen desdelapuerta Je su ha-bitación.)

MiG, Pues!

Ya

el

hombre

secoló.

(Aparece enlapuerta del fondo observandoá

Sa-bino.)

Escuche

usté,

don

Simplicio;

(Dándole ungolpeenel hombro.)

no

tiene usté otro oficio

que

elde

husmear?

Sabino.

Yo?

MiG. Usted.

Sabino. « Yo?

(17)

- u

-(Conlaacciónde contar

dinero.)

(18)

i5

Carmen.

MlG.

Carmen.

MlG.

Carmen,

Mic.

Carmen.

MlG.

Carmen.

MlG.

Carmen.

MlG.

Carmen.

MlG.

Nada

hahabido.

Carmen.

MlG.

Carmen.

MlG. Carmen. MlG.

No

soyyo tu

amiga?

Sí.

Pues vas á

contarme

á

la verdad delsucedido.

has y ora do.

No.

Has

yorado;

y yoras aún... Por

mi

nombre!

Aquí

ha estadoáverte

un hombre;

ese

hombre

te ha faltado?

Alcontrario:sisupieras... Peroese

hambre

quiénes?

Elpadre de Carlos.

Pues!

Bendice

mi

amor.

De

veras?

Carmen, mira que

teengaña.

Quierecasarnos.

Quedría!

Éicasarte?... Cualquierdia

me

larga á

esa castaña. Di tú

que

ese

hombre

presume,

y quiée quedarsecontigo,

y oyebienlo

que

tedigo,

que

eso es lo

que

me

consume

No

hagas tú casode usías,

ó al

que

te falteenel

mundo

salgo á verle,yleconfundo

de

una

razón de lasmías:

puesapuraitamente

lachica

no

tiéerosueyo.

óyeme.—

Digo,sien eyo notienes incomeniente.

Quién

tequiere,

Carmen?

Tú. Erestú

mi amiga?

Yo.

Miento yo enel

mundo?

Puesoye, por tu sajú,

Carmen,

tú faltasaquí;

(19)

16

tevas á

compremeter:

te lo dice

una

mujer,

que

distingue...por

que

sí.

Una

mujer que

se

muere

porti, portuaquelseuciyo; y es

honráa

á

machamartiyo,

yes güeña... porqueDios quiere.

Que

seplantaenladel rey ¡

cuando

sudicho

no

valga;

pero cuanto de eyasalga

ditú

que

es platadeley.

Óyeme... yreplica... ydi...

y no te ofusques,

mujer; j

siesverdadesequerer, |

no

tienes

un

padre?Sí.

^

Cuando

tevé algún pesar

*i

no

está

con

elaguaal cueyo? '^

Por qué

noenterarlede eyo '}

como

es justo y regular? 'j

Carmen.

Pero... 1

MiG.

Carmen,

desconfía; \

•Carmen,

no

raepongaspero; '

mira,

Carmen, que

tequiero

como

sifuás cosa mia. Chica, dudo, francamente.

Carmen. Por

qué?

MiG.

Oye

mi

decir:

cuando

yo tengo

un

sentir,

lo publicofrente á frente.

Que

USquerís?

Aunque

asísea: élnada

puede

perder;

quien pierde aquíeslamujer,

eslás?Entiende

mi

idea.

Porque

mi

preposición

esesta:

que

túlequieres,

yéles

muy

rico,ytú eres

lahijade

un

pobreton.

Y

éltendrá amores; yañide,

que

al

primer

saltode mata,

por algunaaristócrata

es

muy

fácil

que

teolvide.

(20)

i:

Carmen

MlG.

Carmen

MlG. Carmen. MlG.

Carmen

MlG.

Carmen.

MlG. Carmen. MlG. Carmen. MlG. yel

hijo...

Carmen,

perdona;

mas qué

hasvisto en supersona,

siparece

im

escolástico?

Miguela!

Te

falto?Bien;

yotehe dichoesaexpresión

sin maliciosa intención;

mas

ya

que

teofendo,

amen.

No

me

ofendes;pero ignoras

cuántole

quiero! Cabal!

Vivalagracia!Hacesmal.

Yoras?...

Carmen, porqué

yoras?

No

soy tuhermana?... Perdona. Per»

qué

te faltaaquí?

No

tienestú

un

padre, di,

quesemira entupersona?

Malhayatu

buen

querer

sideese

modo

lédas!

Á

quién debes querer

más

que

alpadre

que

tedioel ser?

Calla,porDios!

Carmen

mia, perdón;dije

mi

sentir.

Ea!

Te

vas ávenir

ahora en

mi

compañía.

Dónde?

Quiero convidarte.

Déjame.

Quiá!

No

tedejo;

vaya,sigue

mi

consejo,

y venáespavorizarte.

Mujer-..

Y

convitefino;

hoy

es

sábado; hay dequé.

Tomaremos

un

café

y copa de marrasquino. Pero mujer...

Ponte elvelo;

no puéesvenir... así...

con

sólo

un

pañuelo... á

(21)

18

RUTEN.

Vamos

pues.

(Entra y saleeoDelvelo paesto.) Mrc.

Qué

hermosa

eres!

(Jaleándolamientrasentraysale.)

vaya

un

taye principal!

Ole!...

Qué

viva esasal!

Carmen.

Qué

loca! (Saiieado.)

MiG.

Un

beso!

Me

quieres?

Carmen.

Miguela!

MiG.

Te

quierotanto!

Carmen.

Es cerca?

MiG.

eresquien

manda.

Volveremos pronto, anda.

Hola!

Aún

está aquíeseavanto?

(ViendoáSabinoalsalirdesa casa.)

ESCENA

VII.

LAS MISMAS, SABINO.

Sabino. Se va de paseo? MiG. Justo. Sabino.

Muy

pronto vaáoscurecer.

(Á Carmencon intención.)

MiG. Mejor.

Sabino.

Se puede

saber...

MiG.

Caye

usté,

hágame

ustéel gusto.

Sabinj.

Yo

acompañarlas podré.

MiG.

Aónde

va usté,

don

vacía?

Si

no

se diceen

un

dia

toolo feo

que

es usté!

Ven, Carmen.

Sabino. (Comoantes.)

Conque quedamos

en

que

va usted á volver

muy

pronto?

]\I,g,

Vamos,

mujer? (Alejándose.)

Sabino. (Vaá venir?) (Bajoá Carmen.)

Carmen,

(id. á Sabino.) (Silencio.)

MlG. (Casifuera delaescena.)

VamOS?

(Sevanporladerecha,empiezaá oscurecer.

(22)

19

ESCENA

VIII.

Sabino.

Ya

tocola realidad:

loscasaré,no

que

no.

Donde pongo

mano

yo

nacelafelicidad.

Y

desconfían de mí,

y rae tildande chismoso!

Eh!los caso... y soy dichoso!

qué

gozo

que

siento aquí!

Yo

alcabosoy

un

vecino

honrado... y

que

no haytutia;

apuesto

mi

barbería

á

que

los caso.

ESCENA

IX.

SABINO, CARLOS.

Carlos. (Entrando porelfondo.)SabinO. Sabino. Oh, señor

don

Carlos, llega

ustéátiempo,señorito.

Carlos. Estásola?

S

ABi>o.

No

estáen casa:

en

este instanteha salido.

No

cómo

no

sehadado

ustedconelladehocicos;

quiero decir...

Ah,

señor,

perdoneustéel terminillo;

pero

andando

entre estagente

sele

pegaá

uno

el estilo,

lasmaneras... vea usted, yo,

yo,

que

soy

un hombre

fino,

como

loson otros

muchos,

como

loes usted

mismo.

Siestáenlasangre, señor; lo

que

estáenel individuo...

Carlos. Volverá pronto?

(23)

_

20

^

diez minutos...qué,nicinco.

Se

lallevólaMiguela...

pues, ya sabe ustedquiéndigo.

La

moza

más

arrogante

delbarrio:¡vaya

un

trapío!

Tosca, uraña, desenvuelta,

provocativa...

buen

tipo!

Honrada

y buena,esosí;

que

esMiguelaá

un

tiempo

mismo

tanblanda decorazón

como

dura

desentido.

Como

es

amiga

de Carmen... Vaya!latiene

un

cariño! ..

y

hoy

eslafiestadel barrio,

yessábado, ytiene trigo,

se laha llevadoal café.

Espérela usted

conmigo,

quiero decir, en

mi

tienda;

que

eneste patiomaldito noestá usted bien,

porque

son

muy

chismososlosvecinos

y en todosemeten.

Toma!

yeso

que

yo

ando

muy

listo

y entroysalgo

más

que

ellos.

Carlos. Mil gracias,

amigo mió.

Sabino.

No

es

porque

ustedloagradezca; sino

que

esees

mi

prurito,

mi

sóloafán,

mi

invencible inclinación desde niño,

elencanto de

mi

vida,

y enfin,es

mi

únicovicio,

Carlos.

Yo

sabré

recompensar

tantos favores,Sabino.

Sabino. Silencio!elseñor

Antonio

llegaaquí con susamigos.

Salen del trabajo, pero

es

noche

deregocijo:

saldrádecasa, y en tanto

nosotros... lo dichodicho.

Adentro;

que

no conviene

que

lehalleá usté

en

este sitio.)

(24)

2i

_

ESCENA

X.

ANTONIO,PEPE, JORNALEROS.

Pepe. Esto

no

se

puede

ya

tolerarse.

Aí^T. Por qué? Dilo.

Pepe.

Porque

el

trabajo es

inmenso

ylosjornales

mezquinos;

yesto tiéeya

que

tener

un

fin

ú

otro.

^'^-

No

seas niño.

Pepe.

Y

á

mayor

abundamiento,

sobre andarescaso el vino,

el

pan

anda por lasnubes;

ysiestodura,de fijo

que

noseva á hallar

manera

de echar

mano

á

un

panecillo.

JoRN. Es verdad.

Ant.

Vamos

callando,

que

yosélo

que

me

digo.

Qué

sus habéis figurao

vusotros?—Oye,borrico: (Á Pepe.)

elhombre... paraser

hombre,

ha de ser fuerteyactivo,

y ha de darsu utilidad

como

cualquierindividuo;

que

delante del

trabajo tóoslos

hombres

sonlo

mismo,

estás

tú?—

Pensáisvusotros

que no

trabajanlos ricos?

Pus

trabajan; ysiá

mano

viene sudanelquilo,

y acaso

con más

fatiga,

yentrabajos

más

dañinos

que

quebrantan lasalud,

yhastatrastornanel juicio.

Miá

yo,

pongo

porcaso,

y quiendice yo, el vecino:

pues yoesverdad quetrabajo,

(25)

_

22

ymal

que

biea

como

y bebo,

y

aunque

mal, eyo es

que

vivo.

Pero

duermo

ápierna suelta,

yánadieenel

mundo

envidio,

y tengoel corazón sano

yelespíritu tranquilo,

y u nbrazo y

una

salud

que no

losparte

un

cuchillo

Pepe. Atentoá eso

que

usté dice

mi

pareceresdistinto:

ú el

hombre

eshombre...

ú

no es

hombre

Si es

hombre,

debe serrico

pavivir sineltrabajo,

y si

no

loes. por lo

mismo.

Ant.

Anda, que

eres holgazán

y te

dominan

los vicios.

Imítame

ámí, tendrás

mi

contento y regocijo;

una

casahonráa,yenella

una

hija

que

es

mi

hechizo:

ysi vivierasu madre...

más

quiénllena esevacío?

Y

miá

que

pa

una

hija

una madre

es

un

arrimo

mas

necesario

que

echar

puntales á

un

edificio.

Dios sela llevó,y ya sabrá Dioslo

que

se hizo.

Más

yo

me

dijeámissolas

hablando

conmigo mismo:

esta niñase lia

quedao

sola enel

mundo

conmigo;

pues á trabajarpaella,

yá vivirpadarla

mimo,

y educación, yregalo,

yyolaeducao... digo,

en mis

cortas facultades

y enlo

que

me

daeloficio;

sabe bordary escribir..'.

pues yleer... vaya

un

pico!

Pa que

quio yo

más

grandeza

que

eltrabajoy sucariño?

(26)

Ü3

Pepe. Velayusté

que

eya

un

día,

yque novalga

mi

dicho,

nosalgaal corresponsable delóos esos beneficios.

Amt. Calla!Sifueracapaz...

Si

un

dia... Eh!

Qué

desatino!

Malos pensamientostienes!

Pues miá, no telosenvidio.

Vamos

al caso: esta

noche

esde

broma,

amigos mios,

que

da

un

bailela Lorenza,

y yo ensu

nombre

osconvido.

(27)

-

24

(28)

2o

queraedas...

Carmen. Yo...

Ant. Picaruela! Estoyceloso... lodicho;

no

quiero

que

nadie

me

hurte

tantoasídetucariño, y

mucho

menos

personas

que enamoran

poroficio:

somos

pobres,lapobreza

suele servir deludibrio...

Carmen.

No

diga usted eso,padre,

yo sé...

Ant.

Yo

sélo

que

digo:

ysitú...

más

sinrazón

me

exalto... yo noteriño.

eres

muy

buena muchacha:

que no

me

das

motivo

deenojo,verdad?

Carmen.

No,

padre.

Ant. Estás tú triste, cariño?

Diviértete...

como

yo. Esta noche...ven conmigo,

nosesperala Lorenza.

Carmen. Iré luego,

he

prometido

á Miguela... MiG.

Sí,tenemos

que

evacuarciertoasuntillo.

km.

Esoes otracosa,bueno:

quédate...estandocontigo...

Ya

voy allá... adiós,

paloma.—

Ah!

Que

sibebo

un

tragito...

6dos,

no

me

reñirás?

Ya

ves...

mañana

esdomingo...

Adiós, lucero.

ESCENA

XIII.

"? MlG. Carmen. Después. MlG. carmen, MIGUELA.

No

vienes? Insistes?

(29)

26

(30)

ESCENA

XIV.

CÁBMEN.

Oyese alg-azárayjaleoen ellado de laderecha, do ndese

suponelacasade laLorenza.

Copla. (Dentro.) «Lasfatigas

que

secantan

sonlasfatigas

más

grandes,

porquesecantanllorando

ylaslágrimas no salen.»

Carmen. Ellossonfelices; ellos

no

comprenden

mi

martirio.

La

alegríadeesasgentes

me

hace dnño.

Oh,Dios mió!

Perdón!... Allí está

padre...

padre!...

Aquí

está

mi

sitio.

(Entraensucasa. Breve pausa mientras se

ex-tingue pocoá pocoelcantoybulla de adentro.)

ESCENA

XV.

SABINO, CARLOS.

Sabino,después dereconocerlaescena, llama á Carlos

Sabino. Aja!

Ya

esnuestroelterreno;

alasalto y á triunfar.

Carlos. Dudo...hastaahoraresistió.

Sabino. Pues hoy

no

resistirá.

Está

mas

blanda

que un

guante:

su padre deusté

ademas

lahabló de

un

modo

esta tarde...

si laviera usted llorar!

Carlos. Ángel mió!

Sabino.

Según

veo

laquiereusted

mucho?

Carlos.

Ah!

Con

amor

puro... infinito;

ysi

mi

padre...

(31)

-

28

desde ahora

cargo con

toda

laresponsabilidad.

Papá

teme... y con razón:

como

el padrees

un

adán,

ygasta chaqueta... lehuye:

ytiene razora papá.

Los

que

gastamoslevita

no

podemos

alternar...

Carlos.

Mas

llevarla así...

aunque

ella

dando

crédito á

mi

afán,

huya

conmigo...

mi

padre

que

larechazará.

Sabino. Selallevausté ásu quinta

derecreo... lo

demás

corre de

mi

cuenta... nada!

ya ha aceptado usted

mi

plan.

De

dos males... el

menor:

queda

otro medio?...

No

tal.

ó

perderlapara siempre,

ósorprenderápapá.

Allí

una

vez... con

mi

chispa...

soyyo lo

más

perspicaz...

dadoel

primer

paso... luego

no es fácilvolveratrás.

Carlos. Sitriunfa usted le

prometo

cien onzas.

Sabino. Cienonzas?... Cá! Oro?...usted

no

me

conoce.

Yo

venderme?... Voto ásan!

Yo

soypobre, pero honrado!

mi

procederes leal;

puessi quiero yoá la chica!.,

yal padrele quiero más!...

Seréfeliz si á losdos

lesdoylafelicidad. CA.RLOS.

Qué

nobledesinterés! Sabino. Así estoyyo...¿noesverdad?

Por

eso

dosaños

no

me

pude

revalidar,

y

me

acostabaen

ayunas

cursandolatinidad.

(32)

envezdeafeitaráreal;

y poresoson

mis

galas

este

viejolevisac,

más

feo

que

el notener,

que

esla

mayor

fealdad. Pero enfin,yosoyasí...

conque

á

ella, sinvacilar!

Carlos. Temo...

Sabino.

Qué

es temer?..

Á

ella!

Y

sipersiste tenaz

en quedarse, cuatro frases

deaquellas

que

haceu temblar!

«Ingrata, adióspara siempre!

Ah,

Carlos!

Déjame

enpaz!

Espera!—

Aleve... perjura,

me

lia

muerto

tu crueldad!

—Me

dejas?

lohas

querido!—

¿No

vas á volver?

Jamás!»—

Ellaentoncesdirá...

«Oh!»

Y

usted con

más

fuerza...

«Ah!»-Hasta

que

elladiga...—«Carlos,

«hágasetuvoluntad!»

Carlos.

Oh,

lodirá.

Sabino. Es mujer,

ylalucha es desigual.

La mujer

sabe

mejor

que

el

hombre

sentir y amar;

ytienenlaspobrecitas

tanta sensibilidad!...

Sepasaeltiempo... estáel coche preparado?

Carlos. Silo está.

Sabino. Puesllamo.

Ya

viene; firme!

Yo

estaréalerta.

Carlos. Bien.

Carmen. Ah!

(Abriendo lapuerta.)

ESCENA

XVI.

CARMEN, CARLOS, SABINO.

(33)

50

(34)

CivRLOS. Situ

amor

esverdadero

accedeámis ruegos,ven.

Carmen. Adonde?

Sabino. (Desdelaventana.)(SODÓ el dispafO.)

Carlos.

A

ser venturosa.

Carmen.

No.

Carlos.

Mi

padre

me

espera.

Carmen,

Yo

también tengo padre.

Sabino. (Es claro.)

Carlos.

Te

niegas?

Carmen. Sí, salgausté.

Carlos. Adiós!

J

Carmen.

Adiós! (Ay demí!)

Carlos. Saldré deestacasa,sí,

y para siempresaldré.

Carlos. Para siempre?

Sabino. (Ahíduele.)

Carlos. Fiera! Perjura!

Carmen,

Carlos! Sabino. (¡Traidora!) (involuntariay cómicamente.) Carlos, Adiós!

Carmen,

Ay,

Carlos!

Sabino,

(Ya

llora.)

Carlos.

Déjame

partir.

Carmen.

Espera!

Carlos.

Cómo?

Consientes, noescierto?

Carmen.

Yo

dejar

mi

casa?

Carlos. Ven;

nosespera eternobien.

Carmen.

Peroadvierte...

Carlos.

Nada

advierto.

Sábelo:

mi

padretiene,

si

me

alejo detu lado,

otro enlace proyectado.

Carmen.

Otro enlace?

Sabino, (Quelopene.)

Carmsn, Pues en lí cabe

mudanza?

en brazos deotra mujer?

(35)

52

Carmen.

Carlos.

Carmen

Carlos.

cuando

matas

mi

esperanza?

No

tehabló

mi

padre?

Sí;

conpaternal interés

vino ábuscarme.

Lo

ves?

No dudo

deél nide tí.

De

suternurasinpar

satisfecha

mi

alma

queda:

nada temo, en fin,

que

pueda

mi

casto

amor

empañar.

Pero

alejardeese

modo

á

mi

padre...

No

locreas:

cuando

mi

esposa seas

del

mió

lo esperotodo;

todala felicidad

que

paratí necesito,

que

siestupadre

un

bendito

el

mió

es todo bondad.

Y

cuando

entranquilavida

nuestro pecho de

amor

lleno,

hallesudicha enel seno de

una

familiareunida, será todoelafán

mió

pasarla vida á tu lado

contemplándoteéxtasiado,

rindiéndote

mi

albedrío:

yátiunido, encreer,

y detíelbienesperar,

y contigosuspirar,

y paratíapetecer,

Carmen.

No

hablespor tu vidaasi

áquientantodetífía. Ay,Carlos del

alma

mia,

y

cómo

triunfasde mí! Ven.

Por

Dios!

Ya

esdemasiado:

mira bien

cómo

me

dejas,

Carmen

raia,

que

me

alejas

para siempre detu lado.

Carlos.

Carmen

(36)

ÚO

Carmen.

Carlos!

Carlos.

Ángel

de bondad!

Carmen.

Déjame!

Me

vuelvesloca!

Carlos. Oiga yo

un

side tu boca

deeterna felicidad.

Carmen.

No

puedo... iNo estoy enraí!...

Carlos.

Una

palabra de amor!

Una

sola!...

Carmen.

Porfavor!...

Carlos. Partirás?

Carmen.

(Con decisión.) Sí,Garlos, sí!

Sabiüo. Ah!...

Zambomba!...

Sudo... ali!...

(Separándosedela ventana.)

Carlos. Gracias, bien mió!

Carmen.

(Perdón!)

Carlos.

Grabada

en

mi

corazón

tanta

merced

quedará. Sabino.(Llamándoleá mediavoz.)

Carmen.

Quién?

Carlos.

Con

losdos

vendrá... Corroá prevenir...

vuelvo... disponte á partir.

Volveré

muy

pronto... adiós.

(Carlossemarchaporel fondo. Sabino

descuelga

la vacíayentra ensucasa.)

Carmen. Oh, Dios mió!

Tu

perdón!

que

vesla pena mia,

por

mi

pobre padre envía

hasta raítu bendición.

(Carmen entra en su casa ysesienta detrás de la

ventanadondese laveescribirsobre una mesita

depino. Momentode algazara yjaleo en casa de

Lorenza. LaseñáaJuanarecoce su puesto de

ver-durasy se retiradespuésporla

izquierda.)

Copla. (Dentro.) ((Yarae

quedé

tristeysolo;

ya

me

abandonó

mi

niña;

ya

no

tengo yo en el

mundo

quien consuele

mis

fatigas.»

(Carlos entra cautelosamente porel fondo yllega

á casade Sabino:éstecierrasu tienday ambosse

dirigen a lahabitaciónde Carmen, mientras en

(37)

-

54

el acompasado panteode la guitarra.)

Sabino. Sepasaeltiempo,salgamos. (Á mediavox.^

Carmen.

Perdón, Dios mió!

Carlos. Mibiett!...

Vacilas?

Carmen.

No

puedo... (nejándosecondacir.)

Callos. Ven.

Sabino. Varaos?...

Carmen.

Padre mió!...

Sabino. Vamos!...

(Desaparecen porel foado.La señáa Juana Ueg'a

porlaizquierda, y aloir las últimas palabras,

los-sigueunmomentoy vuelve sumamente agitada;

llega á la puerta de la habitación de Lorenía

y

exclamacon sofocada voz.)

Juana. ¡Miguela!... Seescapan...sí!

Se

marchan... Miguela!...

MiG.

Qué!

Juana.

Se

escapan!

MiG.

Qué

dice usté?

Juana.

En un

coche...por alli!...

MiG. Quién?

Juana. Carmen...

con

él!...Sevan!

MiG. Mentira!... Carmen!...

(Entrando en lahabitación deCarmen y saliendo desesperada.)

Se ha ido!

Me

haburlado!...

Me

ha vendido! Corrausté...Cercaestarán...

(LaseñáaJuanasalepretipitadamenteporel

fon-do. AntoniosaledelahabitacióndeLorenza; van apareciendo poco á pocotodos losdel baile.)

ESCENA

XVIi.

MIGUELA, ANTONIO, VECINOS.

Ant.

Qué

es esto?

\],Q, Nada...

que

yo .

AsT.

Y

mi

hija?...

Qué

pasa aquí?

Carmen!...

Carmen!

(Entrandoen su casa.)

(38)

35

AST.

Qué

dices? (Volviendo.)

MiG.

Que

liahuido.

AST.

Olí!

Tú me

engañas... noes verdad!

Que

huye

dices?...

Con

quién?

MlG. (Contemor.) COD...

Ant. Calla!... Carmen!...

(Sin dejarla hablary entrando en la casa.)

No

está... Mira!

(Volviendoá salirydirigiéndose á Miguela,asién"

dola de un brazoconmanoconvulsa.)

Una

carta... sin

mi

estoy!

Es deella... suletra es...

Qué

esestol...

Válgame

Dios!

(Recorriendo lacartade una ojeada á la luz de

unfarol que habrá en lafachada de lacasade

Sa-bino.)

«Perdón, padre mió!

He

cedido álos

rue-))gosdel

hombre

áquien

amo:

fíe usteden

))él, y no niegue su

amor

á su cariñosa

«hija...»

Huye

demí...

me

abandona!...

Qué

maldad!

Qué

fea acción!

En

su buscapartiremos.

Venid

todos.

Todos.

Vamos.

Ant. No:

hija ingrata...

no

he de verla!

Á

supadre abandonó!

Me

ha herido enel alma;

me

ha

destrozadoelcorazón!

(Antoniocaedesvaaecidoen los brazos de

Migue-la,y acudentodos ásocorrerle.)

(39)
(40)

ACTO

SEGUNDO.

Jardín con verja enelfondo.'""Pondode campo.

ESCENA

PRIMERA.

CARLOS,SABINO. Sabino. Señorito! (Llegando poreifondo.)

Carlos.

Qué

hay

de nuevo?

Sabino.

De

nuevo?

No

hay yabastante?

Nos

hemos

metido enuna...

y noes

que

yo

me

acobarde,

yo siempre tengo recursos;

mas

lo

que

eseneste instante...

En

qué

ocasiónsele ocurre

traerásu señor padre

á esos amigotes: ¡toma! ytodossonpersonajes.

Carlos.

En

laestación de verano

suele

mi

padreinvitarles;

pasan el diaenla quinta,

mas

se vanalcaerlatarde. Sabino.

Y

ustedpor

qué no

me

dijo?...

Carlos.

No

creí

que

hoy...

Sabino.

Vaya

un

lance!

(41)

58

y

aunque

porprudenciacalleo,

como

ya

han

adivinado

que

aquísucede algograve,

sin aclararlo,

no

hay ya

quien dela quintalossaque.

Elpapá está

que

echa

bombas;

paraelto-nto

que

le hable.

Élquiere

que

la

muchacha

salgade aquíátodotrance;

sise obstina...

Carlos.

Oh, no

saldrá!

Sabino. Bien;pero yo por

mi

parte

no

me

atrevoáresistirle.

Tiene

un

genio... y

un

empaque,

al finmilitar antiguo,

Al

verme monta

encoraje, y

temo que

raesacuda

aún

entrecueroy carne.

Carlos.

Yo

le hablaré.

Sabino. Eslomejor;

puede

ser

que

ustedlepare.

Lo que

es yo, no siendo

ya

mi

presencia indispensable, sin

que

losientalatierra

voy

á

tomar

elportante.

Carlos.

No

faltabamás! Usted

no puede

ya

abandonarme;

usted seha

comprometido

conmigo.

Sabino.

Ya

no

hayescape.

Carlos.

Ay

deusted si

me

abandona!

Voy

ábuscará

mi

padre.

ESCENA

II. SABINO, después D. FERNANDO.

Sabino.

Pues

señor,he erradoelgolpe.

Mal

haya

amen

mi

carácter

ymi... esecoronel

es

hombre

atroz; tiene arranques

(42)
(43)

40

SaBIBO.

Muy

bien. (Quedándose

inmóvil.)

Pern. Mejor saltimbanquis!

Qué

haceustéaquí? Sabino. Allá voy!

Ustedeslos militares tienen

un

geniotan...

Fe«^- Listo!

Sabino.

Muy

bien, lo

que

usía

mande.

ESCENA

IIÍ.

D. FERNANDO, después CARLOS.

(44)

41

pero temí...usted losabe;

usted, ignorando

que

es

mi

vidael

amor

de

Carmen,

ibaá separarnos,si;

proyectabausté

un

viaje.

No

seguirle áusté, imposible!

Huir de ellaera

matarme;

qué,debíhacer?

Fer:*. Hijo

humilde

pedir consejo ásu padre,

sin

comprometer

su casa

conlocura semejante.

Y

hoy

que

está llena de amigos:

en

buena

ocasión lesplace

visitar

mi

posesión.

Será fuerza

que

hoyles falte...

usted cumplirá por mí.

Yo...

Ellosvienen á

honrarme.

Hónrese usted

yendo

allí,

y

cumpla

ustedpor su padre. Imposible.

Yo

lo

mando.

Obedeceré. Peroantes

promélame

usted

que

ella

no

saldrá deaquí.

Al instante saldrá.

Oh,

DO,padre mió!

la

bondad

deustedla ampare.

Yo

laengañé; yo¡adije

que

bendiciendo

mi

enlace

ustedlallamaba; yo

soy elúnico culpable;

yo,

que

perderlatemí,

alladode ustedlatraje,

porque

ustedladé su

amparo,

porque suesposoraellame.

Fern.

Hoy

saldrá deaquí.

Carlos. Por Dios..

Fern.

Yo

lo

mando

y estobaste.

Carlos. Fern. Carlos. Fern. Carlos. F£RN. Carlos.

(45)

42

ESCENA

IV.

CÁ.BLOS, después SABINO.

Carlos. Desoye

mi

ruego: nada

le vence...

qué

hacer

en

fin?

no

levence

mi

súplica,

á

qué medio

he de acudir?

Sabino. Ay, señorito!

Carlos.

Qué

ocurre?

Sabino. Nada,

que

yaestán ahí.

Carlos. Quién?

Sabino. Miguela

con

elpadre.

Carlo-s. Cómo?...

Quién

lesfuéá decir?. ..

Sabino. Usted

mismo

aldarlasseñas

alcochero; estabaallí laseñáa Juana,y porella

han

logradodescubrir...

Carlos.

Oh,

no entrarán!

Sabino. Sí señor:

entrarán, ahí estáelquid.

Su

padrede ustedlo

manda.

Como

que

ahoraiba

yo á ir

á buscarlos,

cuando

cata

que

alpasarpor

Chamberí,

me

losencontréálapuerta

de

un

tosco chiribitil.

Quise hacerlavistagorda,

cuando

siento que... chis! chis!

yera Miguela... Miguela...

que

conaire varonil,

terciándoseasí elpañuelo,

yesta

mano

puesta aquí, (Enjarras.)

me

dijo:

«Aquí

estamostóos;

hágame

ustéelgusto de ir

á llevar el chisme.»

Yo

me

quedé

sinvoz ysin...

elpadre

me

amenazaba,

y sevenía hacia mí...

y echéá correr... yahí están;

(46)

4Z

(47)
(48)

~

45

á susamigos; y

huyendo

delamaliciasutil

delas gentes, por ahora

se encuentrainstaladaahí...

en un

pabellónaislado,

y

entreocultoen eljardin.

MiG.

Vaya

usté á llamarla. Sabino. Bien.

Mas

ladebo á ustéadvertir

que

siá llevádselaviene

inventeustéalgúnardid.

MiG.

Quién

ha de oponerse?

Sabino. Ella:

qué! Sivale

un

Potosí:

Hene

mas

talento,y

más

corazón...

qué

ha desalir!

No

la arranca deestacasa

todala GuardiaCivil.

MiG. Bienestá; yoveré...

Sabino.

Bueno;

enustedconfían

mis

espaldas;

me

han

prometido si nolasacode aquí

una

tunda, y otra tunda

si la saco;pero en fin,

más

temo

alpadre

que

al

hijo: siel hijoquiere reñir,

que

me

busque;

porque

ya

se

me

atufa lanariz...

y

siseempeña... habrálance!

y...enguardia!

Yo

séesgrimir

(Conlaacción de esgrimir.)

lasarmas...Mírela usted; (Viendo llegará Carmen.)

la

ha

vistoáustedde^venir...

ysale...háblela ustéalalma;

duro

enella!...—Querubín!

(49)

46

ESCENA

VI.

CARMEN, MIGUELA. Mío.

Tengo

lasastifacion.

(50)

-^ 47

eres túquien

me

lo

manda?

)

Pues di

que

es logrande.

Carmen.

Anda,

que

tienes

mal

corazón!

MiG. Yo! ^

Carmen.

Bien puede

una mujer

porla pasión ofuscada

y desí

misma

olvidada •

una

ferltacometer.

Débilfuien demasía;

mas

siel

mundo

hoy

me

condena,

baste áabsolvermela pena

que

destrozaelalma mia. Por

qué

insultas

mi

tormento

insensible á

mi

dolor?

Á

raeabona

mi

amor,

mi

hondo

ypurosentimiento;

peroátí

que

tecomplaces

en

mi

mal

con saña impía,

quién perdonarte podría

todoel daño que

me

haces?

MiG. Yo?...

Carmen.

No

en

mi

dolorte goces.

MiG.

Pues no

estás viendo

mi

pena?

Carmen

. Ah,sí,

que

tú eres

muy

buena! MiG.

Carmen,

ya no

me

conoces?

Pues podría yo

con

calma...

yo...

cuando

tequiero... ven!

No

ves

que

yoro también?

Carmen.

Miguela!

MiG.

Carmen

de

mi

alma!

(Abrazándola.)

Vamos,

no llores,mujer,

sin pensarloteofendí;

qué

quieres,yo soy así,

no

me

puedo

contener.

conque... alavío;siquieres

nosiremosjuntas.

Carmen.

Yo?...

MiG.

Tu

padre

me

espera.

Carmen. No.

MiG.

Te

esperamos.

(51)

-

48

Tristeysola

quedo

aquí:

quedándome

honrada

quedo;

ya de esta casano puedo,

no

debo salir así.

De mi

padre

me

alejó

irresistible poder;

siofenderle

pude

ayer,

no he dedeshonrarle, no.

Asíganaréel

perdón

de

mi

padre; porquealcabo

volveré sin

menoscabo

ninguno

de

mi

opinión.

MiG.

Pues

yavoy yo por tu idea;

no

se

me

había á

mi

ocurrido

que

ese

hombre

atjnnoestu

marido

y yaes fuerza

que

losea.

Y

te

han

decasar,

que

sí;

ú

si

me

tercio el pañuelo

á alguienlevaáarderel peio

delos

que

estamosaquí.

Y

di tú

que

esla chipé:

tupadre viene conmigo...

pero yo haré...yo

me

obligo..

anda, yoteayudaré.

Tu

padreviene... (Mirandoai fondo.)

Carmen. Diosmío!

MiG.

No

loveas,

que

noeseste

el

momento

anda, veste,

que

aquí estoy yo.

Carmen.

En

tí confío.

ESCENA

VIL

MIGUELA, ANTONIO.

MiG.

Por

aquí,señor Antonio!

Venga

usté! (Gritando desdeelfondo.)

Ant.

No

metasbulla;

no

grites,mujer,

que

alcabo

no

está esobien visto

nunca

,

y estamos encasa ajena.

(52)

49

Ant.

Una

cosaes

que uno

entre

consurazón

buena

yjusta,

y otra

que uno

sepropase...

noes verdad?...

^^^ Pues quién lo

dud¡i?

Pus

sicabalitaraente

paraguardar compostura

y todoel

comedimiento

debido, soyyo laúnica.

Ant.

Miá

tú,si áraí

me

hubían

hecbo

resistenciapoca

ú

mucha

entrar, puée

que

respondiera álaaltivezconla furia.

Mas cuando

á

uno

lereciben

porla güeña, y noleinsultan,

yledan ¡güeñas respuestas

á

uno cuando

pregunta,

yledejan á

uno

entrar

con

libertad

ausoluta,

vamos, queledejan á

uno

más

achicao

que una

gruya.

MiG.

Y

queestáustéensu terreno:

y

que

no hayyaquien

presuma

con ustéen lode alternar

con

prudencia y

con

finura.

Y

aunque

sise

proporciona

también tiéeustémalas pulgas,

tiene usté

un

pecho también

donde un

corazónse oculta

más

blando

que

lamanteca,

y

más

dulce

que

la azúcar:

no

es verdausté?

^^'^-¡Picaruela!

Qué

bien

me

oservas yestudias!

qué

biendas enlointerior

dela

pena

que

rae

abruma!

Cómo

ha de ser!...

Cuando uno

se emberrenchinayofusca!...—

Alllegar frente á estacasa

donde

nodebí entrarnunca,

sentíhervir toda

mi

sangre

yagitarse

una

por

una

(53)

~

50

Jasfibras delcorazón

conirresistible furia:

sialguno

me

saleentonces

yelpaso

me

dificulta,"i

ditú

que

en

un

verboy gracia

se artnaallí la gran trifulca.

Recobré

lacalma, y esto

lo liizo

mi

buena

fortuna:

que

de repentecreí

verlatras esaespesura;

rae figuré oirsu voz

que aún

en

mi

oidoretumba;

voz

que

decía:

«Á mi

padre

no

seleagravia ni insulta;

dad

á

mi

padre

ancho

paso

que

acongojado

me

busca,

y

es

suyo todo

mi

amor,

y toda

mi

vida essuya.»

Estasseránsitúquieres figuracionesausurdas;

perohijasson deldeseo

que

á toosnos yevavnosburla:

quientiene

hambre con pan

sueña;

sueñael preso con su fuga,

pues

un

corazón

enfermo

qué

haésoñarsino ensu cura!

MiG.

No

seantusiasmausté poco!

deje usté

que

el

mundo

sehunda.

Ant.

Tienesrazón: pero ya

que venimos

en su busca, llámalatú... y

cuando

salga...

MiG.

Qué

haésalir!...Ni

con

garruchas!.

Si

no

está aquí.

Ant.

Qué!

MiG.

No

está.

Ant.

Te

engañas.

MiG. Estoy segura;

me

costa.

Conque

así...

vamonos

á otra parteconlamúsica.

Ant.

No, yoentraré...

MiG

No

por Dios!

(54)

M

puessipaentraren lacasa

es menester Dios yayuda;

si hay cáalacayo

que

tira

de

espaldas

con

lafigura! Corno que hay gran reunión;

y toa es pcnto dealta alcurnia.

Ant.

y

ella no está?

M'G-

Qué

ha deestar!

Á

qué

santo?... Pues

menuda

esla trinca;si hay en eya ca'a

duque que

nielDesuna. Ant. Puesentonces... (Con ansiedad.) Mir..

Venga

usté,

que vamos

en derechura

á darconeya.

A?<T.

sabes...(Esperanzado.

MiG.

Ya

yo

donde

se oculta.

Ant. Pues

vamos

allá...

(Vacilaybuscaapoyo enun banco.)

Qué

esesto? MiG.

Qué

haé ser?

Que

está ustéen ayunas.

Debe

usté

tomar

siquiera

un

piscolabis...

Ahupa!

(Prestándole apoyo.)

Venga

usté

conmigo

..

ANi.

Vamos.

MiG. Si

una

deusténo se cúdia...

Ant.

Pues anda.

ESCENA

VIII.

MIGUELA, ANTONIO,SABINO.

Sabino.

Ant.

Sabino.

Ant.

(El padre!... Se armó!)

También

estáaquí este trucha?... Yo... (Huyendo.)

Déjame; por

qué

huye?

(Contenido por Miguela.)

Eh!Déjele usté

que

huya. Diá esagente

que

porraí

notenga zozobra

alguna:

que

ya

me

voy...

me

tiémiedo?

Sabino.

Yo

no... (Este

hombre

me

asusta.)

MlG.

(55)

m —

(56)

oo

Fern

Sabino. Fern. Sabino. Fern. bABINO. Fern. Sabino

bajoel

amparo

deDios,

vendiendo fósforosfinos,

plumas

y papeldeAlcoy.

He

sidodespués

mancebo

de lahonrosaprofesión

que hoy

ejerzo, yconestudio, y

con

fuerza superior devoluntad,

ya

ve usía

que

soy

un

hombre

depro,

y

que

me

hallo establecido...

Acabemos.

(Inclinándose.) Servidof.

Qué

papelhaceusté aquí? El papelde...

qué

se yo!

Yo

hevenido porquealcabo

es

muy

noble

mi

intención.

Su

hijo deusted es sensible;

lachicaleenamoró...

elladioen corresponder,

yya veusía,elamor...

cuando

hayobstáculos... crece; y

cuando

estánasídos

amantes, nose lesdebe

abandonar...

no

señor;

una

pasión

comprimida,

ya veusía... escosa atroz!

Por

eso veléporellos; talera

mi

obligación, y ahílostieneusía: ahora

lavomis manos, yadiós.

Ya

lehe dichoáusted

que

quiero

tener

una

explicación

con

elpadre.

Ya

havenido.

Esfuerza

que

hoy

mismo,

hoy,

seIhveásu hija.

Ella... ellaes

un

ángel deDios.

Ah! Mire usía; ellaviene.

Háblela usía...

me

voy:

mas

siusíanecesita

(57)

54

-(Vaá coaquistarle.

Daré

aviso álareunión.)

ESCENA

X.

CARMEN, D. FERNANDO.

Fern.

(Desventurada!)—

Hijamia,

noseaflijausted así.

Carmen.

Mi amparo en

ustedvela;

y ahora... yo

no

creí

que

usted

me

abandonaría.

Fern.

Mi

deberlo

exige, y voy

á

cumplir con

mi

deber.

Carmen.

Siayer faltéalmió,

hoy

noolvide usté por quiénsoy

más

desdichada

que

ayer.

Fern.

Mi

hijo...

Carmen.

Su amor

ledisculpaj

por

que

Garlos es leal:

suplicó... cedí... hice mal.

Vea

ustedcuálfué suculpa,

y cuál fuélamia... cuál!

Ah

señor,

no puede

haber pena

que

ála

mia

iguale!

Fern.

No

es tanta.

Carmen.

Pues no ha de ser!

Fern.

No

veo...

Carmen.

Tan

pocovale

lahonra de

una

mujer?

Por

Carlosla

mia

di:

ya no he de ve»Jeen

mi

vida;

mas

su

amor

vivirá en

con

la

memoria

querida

dela

madre que

perdí!

Fern. Yo...

Carmen.

Bien veo

que

mi amor

acogeu.sLed

con

desden

insensible á

mi

dolor; y

aunque

tarde, yo también

reconozco ya

mi

error.

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