EL
TEATRO.
COLECCIÓN
DE
OBRAS
DRAMÁTICAS
Y
LÍRICAS.
EL
JORNALERO
COMEDIA
DE
COSTUMBRES
POPULARESF.N
DOS
ACTOS
Y
EN
VERSO,
ORIGINAL DE
BOM
EMILIO ÁLVAREZ.
MADRID.
ALONSO
GULLON,
EDITOR.
PEZ.--*0.
OFICINAS:
POZAS-2-2."
Aül^NTO
AL CATALüGO DE
1.»DE
ABRIL
DE
1877
'
Piop.qi
TITJLOS.
icios.AUTORES.
COMEDIAS
Y
DRAMAS.
Á
las puertasdel cielo.Bretón
Caridad y abnegación.
Cazar
con
liga ;••
Contraía fuérzala astucia..
Dos enemigos
latimos •• Elmejor
juez,laconciencia. Elque
escupeal cielo.El tesorode los sueños •..•.••••
El viejo Milochó laguerrade bervia.
Enciclopedia HidalguíaCastellana
La
agenciamatrimonialLa
chaqueta parda 'La
justiciade DiosLa
ley del trabajoLa morena
ylarubiaLa
primera nocheLa sombra
negraLos
obstáculosMana
Me
caso • •*• ¡; •* 'Paraelcoraaon
no hay
clases..Para
una
coquetaun
viejo...Quien
á hierromata...
•••Quien no
se venceasimismo.
Soñar despierto
Una
balsa de aceiteUna
caseramodelo
Una
justaliterariaUn
pollofiambreUna
tempestadde
verano ..Un
conspirador..•
Un
detalledelavidaEl jornalero ••
Elseñor de Manzanillo
El
sombrero
del ministro. ...Paratalculpatalpena...
Para
una
coquetaun
viejo....Verde
ymadura
••••
Bienesvitalicios
D. J.Jackson
Veyao.
.EmilioFerrari
Sres. G. Saenz Diez y A.
de Larra D.
Eduardo
InzaSeñen López
E.Zamora
yCaballero L. Parejo y Ueina... GuillermoPerrin....JoséJackson
Veyan..
Leopolilo Parejo....
Caüxlo
Navarro.. ..Señen
LópezD.*
Asunción
Lozano...D. JoséJackson Veyan..
L.ParejoYReina. ..
Mariano
Chacel Emilio ÁlvarezMariano
ChacelE.Jackson Cortés...
Sres. E.
Navarro
yJ.Es-cudero
D. JoséMaría
Nogués.
.Esteban Garrido L. ParejoyReina... Miguel Ecliegaray... EmilioFerrari. Leopoldo Parejo Leopoldo Parejo
Pedro María Barrera.
D.*
Asunción Lozano.
.. ü! Leopoldo Vázquez... E. Jackson Cortés... JulioNombela
Navarro
••;,•• A delardo delaCalle. 2 Emilio Álvarez 2 Salvador M. Granes..2 Sres.
Nombela
yCastillo.2 D. José Ecliegaray.
2
Miguel Ecliegaray...2 Sres. P.
M.
Barrera yh.G.
Bedmar
EL
JORNALERO
COMEDIA
DE
COSTUMBRES
POPULARESEN
DOS
ACTOS
Y
EN
VERSO,
UB16IIIAL DB
BOK
£miLIO ALVAREZ,
Estrenada en fl Teatro
ESPAÑOL
el 23 de Diciembre de S77.MADRID.
5MPRBNTA DE JOSÉ RODflIGüEZ.
—
CALVARIO, 18.PEKSONAJES.
ACTORES.
MIGUELA
Doña Salvadora
Cairon,CARMEN
iDoña
Antonia Contreras,
LA
SEÑÁA
JUANA
Doña
Carmen
Fenoquio.EL
SEÑOR
ANTONIO
D. JoséValero.
GARLOS
D.Alberto
Rodriguez.DON
FERNANDO
D. JulioParreño.
SABINO
D.Mariano Fernandez.
PEPE
, D. N. Castro.Vendedores, jorn eros, vecinos.
Esta obra es propiedad de su autor, ynadie podrá,sinsn
permiso, reimprimirla ni representarlaen Españani sus
pose-sionesde Ultramar, ni enlospaísesconlos cualeshaya
cele-bradosósecelebrenenadelante tratados internacionalesde
pro-piedadliteraria.
El autor se reservaelderecho de traducción.
Los comisionados delaGalería Lirico-Dramática, titulada El
Teatro, deD.
ALONSO GULLON,
son losexclusivamenteen-cargados de concederó neg'arelpermiso derepresentaciónyde!
íobrodelosderechos de propiedad.
AGIO
PRIMERO.
Patio deunacasa devecindaden los barrios bajosde
Ma-drid.Enelfondoelportaldeentrada, porel quese
des-cubrelacalleylascasasdeenfrente,y enel cualse
ha-llael puestodeverduras delatiaPrudencia.Enel
pri-mer término de laizquierda la habitación de Carmen á
planta bija, con puertadeentrada frente á los bastidores
deladerecha,y ventanacon vidrios en elpequeño
án-gulo,que dafrente al públicoy porlaque se descubre
el principiode unasalitamodesta y aseadamente
amue-blada.Enellado opuesto lahabitación de Sabino,
instala-daen losmismos términos que lade Carmen y con una
vacía colgada sobre lapuerta.
ESCENA
PRIMERA.
MIGUELA, CARMEN, SEÑÁA JUANA, VENDEDORES.
Allevantarseeltelón aparecen algunos vendedores
condu-ciendo cada unosu respectiva hacienda, ácuyopreg-on
lle-ganvarioscompradoresenel patioy enlacalle,
desapare-ciendo despuésporel fondo.
Vend.
Á
cuartolavaraé cinta!Otro.
Pepinos de Leganés!Otro. Heláade chufas, horchata!
Otro. Coloraos y dulces, eh!
—
6
—
Pimientos deácuarteróní
Otro
Quien
quiée bollos!Otro-
Agua!
Otro. Miel!
(Desaparecen poco á poco.)
MlG. (En lapuertadela habitación<leCarmen.)
¿Conque
tequedas?Carmen.
Me
quedo.MiG. ¿Por
qué no
vienes,mujer!Carmen.
Iréluego.MiG.
Lo
promete.s?Carmen.
Sí.MiG.
Vengo
ábuscarte?Carmen.
Ven.
MiG. Güeno: pero
no
me
vengas
con andrónimas
después;que
estanoche
eslaverbenadel barrio, y
hay
que
correr, y alternarcon losvecinos,espavorizarse bien;
que
al finy alcaboestáuna
toala semana,y el
mes,
yel añoentero, entregáa
al trabajo... y
para qué?
pa agenciarse
una
un
vestidode percal,y mal
comer;
ygracias á
que una
tengasalú,
que
áveces también,cuando
no puéeuna
valerse,tiée
que
acudir alaqueldelapeseta por
duro
mensual,
que
misteque
esganancia,
que
áuna
ladeja
como
áun
san Bartolomé.Conque,
que vengo
por tí;que tengo yo gusto en ser
la
que
teyeve yte traiga,ytesaque de
una
vezdeentre estascuatro paderes
donde
arrinconáa te ves; yloo eyo,porque
túpor too lo alto; así estástú deespiritáa...
—
vamos,bien,nolodigo á
mal
decir;no
teincomodes, mujer.Conque,
que vengo
portí;ytealviertode
una
vezque
no
me
hagas delastuyascuando
te yevealcafé,que
quienpaga aquí soy yo;notevayasá correr,
que
tengoyogustoeneyo,y tengo
un
duro tambiény
una
finavoluntay
un
cariñoso interés,como
lomereces
túy
como
yo darlesé.Conque...
que vengo
portí.Carmen.
Ha^taluego.MiG. Hastadespués.
(Carmenentraen su habitación. Miguelase
-
8
-nuevo; pero
hoy
un
señormuy
formal vinotambién
ápreguntar por lachica.
MiG.
Y
hablócon
eya?Juana. Chipé.
MiG. Pero entró enlacasa?
Juana.
No;
no
pasó deese dintel.Así...porlaíilicitura
delapersona, ha deser
endevido encopetao. MiG.
Y
no
haqnedao en
volver?UANÁ. SI.
MiG.
Vamos,
seráel papáde
lacriatura.Sabino, (interponiéndosedepronto.)Quiéa:
MiG. Estoeslogrande! Tio
posma,
(Desviándoia.)á
que
lesueltoun
revés! Sabino. Bien, bien,yonientroni salgo.MlG. (Álaseñáa Juana.)
Estoy dadaá Lucifer!
Porque
quieroáCarmen
yo
muy
deveras, está usté?Y
quienla ofendame
ofende,y voyá
armar
un
belén!...Al papále
habrán
contaoque
su hijo olvida el aqueldesu rango,
porque
quiereáquien no
debe
querer:sabrá
que
eyaes costurera,élserá
conde ú marqués,
y vieneábuscar á
Carmen
para... no sépara qué.
Que
no
sepa náaelseñorAntonio.
Sabino, (como antes.)
Qué
ha de saber! MiG.Hombre,
quiénle daá usté velaparaeste entierro?
Sabino. Bien,bien.
Siyo
no
me
meto en
nada.Mío. Si
no
haceustémás
que
oler-—
10
—
(La scñáaJuanaseane áMignela y ambas
desa-parecen porelfondo,)
ESCENA
IV.
CARMEN,
D. FERNANDO.i^ARMEN. Ah,señor! (Desdela puertadesa habitación.)
Fern. Usteddispense:
vengo
por última vezáestacasa.
Carmen.
Muy
honradaconque
ustedvuelvase ve; y si ustedgusta pasar...Fkrn. Gracias, aquíestpmosbien;
cortaserálaentrevista.
Recuerda
usted cuanto ayerhablamos?
Carmen.
Síque
recuerdo;con
amistosointerésvino ustéayerá estacasa solicitando
mi
bien:laintención agradecí,
lacortesía estimé.
Me
habló usted de su hijoCarlos,desuamor, de sudeber...
yo lehablé á usted de
mi
padre yusted raeoyócon
desden.Más
aún,que
eraun
obstáculo ámi
dicha, dijo usted,siempre
que
yono
quisieravivirseparada deél:
entre
mi
padreymi
amor
jamás vacilarpodré;
mi
padre,Fern. Niña, espreciso
pensarlo
con madurez.
Sé cuanto á
un
padrese debe,yyo soypadre también.
Ustedseniega... bien hecho;
nada
más
añadiré._
di
—
usted
mereció
naceren
más
altaesfera.Garlos. Yo...
Fern. Üh,
DO
hayque
ofenderse.Hoy
esnuestra situacióndifícil,
muy
difícil... ynosé...no
sécómo
hallarun medio
•que
concilio... seaustedjuez:usted
ama
ámíhijo Carlos,,.no
hayque
sonrojarse: éltambiénestá
enamorado,
yes natural
que
lo esté:usted vale
mucho.
Carlos. Gracias.
Fern. Sinlisonja; vale usted.
—
Mi
hijome
habló deun
modelo
devirtud, de candidez:
como
padre cuidadosoquisepor
mí
mismo
versi su
amor
exageraba,.,yvine... y
qué
mas
diré?Yo
quieromucho
ámi
hijo,es
mi
existencia, esmi
bien,y
hoy
veoque
ustedmerece
un
esposocomo
él.Carlos. Señor...
Fern. Salvandoel decoro,
bendeciríatal vez
una
unión...que
de otromodo,
no
puede
..no puede
ser.La
sociedad nos daleyes...bien conozco
que
es cruel,peroel
mundo...
Carlos. Yo... señor...
yo no pido nada.
Fern. Pues!
La
pobreza y elorgullosiempre
unidos: deuna
vezimite usted
mi
franqueza;laverdad
puede
ofender?Hay
desigualdaddeclases,12
—
Garlos. Fern. Carlos. Fern. Garios. Fern. Carlos. Fern, Carlos. Fern. Carlos.Fern.
Carlos. Fern. Carlos. Fern.Mi
padre... Seráun
bendito...un
modelo
de honradez:mas
suporte... suscostumbres,un
menestral... yase ve:quién podría
hoy
despojarledesus hábitos deayer?
Viviendoásu lado haríamos
muy
ridículo papel.Luego
usté havenido...Niña,
vine á
cumplir un
deber.En
la extremadaocasiónen
que
me
hallo,fuerzaes:usted
cumple
elsuyo siendohija cariñosa y fiel; yoalejandode aquíáCarlos
cumpliréel
mió
también.Cómo?
Salgo de Madrid.
(Oh!)
Y
él también?También
él.La
ausenciaes indispensable:deeste
modo
lograréponer término á
un amor
que
yono puedo
acoger. (Dios mió!)(Pobre
muchacha!
Me
inspira tanto interéssudolor!...)
—
Ustedlequiere...Cuanto
sepuede
querer...Es
una
desgracia... pero...ya usted comprende...
Lo
sé.Entre
mi
padre ymi
amor,
primero
mi
padre. Bien.Señor,si yoleabandono,
quién cuidarásu vejez?
Abandonarle?..! no, no:
podrá ustedverle después
—
lo-que vivamos
lejosdeél,_
proveeréásu subsistencia
cuantofueremenester.
Carlos.
Cuánta
generosidad!Fern.
Todo
lomerece
usted.Evite usted
mi
partida,que
quizás no volveré: 1sólousted
puede
evitarseparación tancruel.
Pida usted consentimiento
ásu padre,
que
yo séque
ledará, y esmuy
justo:cuando
se tratadelbien de suhija...Carlos.
No
esposible...Fern. Bien;entonces partiré,
y Carlosvendrá conmigo.
Carlos. ¡Diosmió!
Fern. Piénselo usted.
(D. Fernandosevaporel fondo.Carmenentraen
sucasa.Sabinosale cautelosamente delasuya.)
ESCENA
V.
SABINO, MIGUELA. Sabino. Él se
marcha
pensativo,y ella
medita
también:pues
señor, es fuerzaque
estotermine ya de
una
vez.(AcechandoáCarmen desdelapuerta Je su ha-bitación.)
MiG, Pues!
Ya
elhombre
secoló.(Aparece enlapuerta del fondo observandoá
Sa-bino.)
Escuche
usté,don
Simplicio;(Dándole ungolpeenel hombro.)
no
tiene usté otro oficioque
eldehusmear?
Sabino.Yo?
MiG. Usted.
Sabino. « Yo?
- u
-(Conlaacciónde contar
dinero.)
—
i5
—
Carmen.
MlG.Carmen.
MlG.Carmen,
Mic.Carmen.
MlG.Carmen.
MlG.Carmen.
MlG.Carmen.
MlG.Nada
hahabido.Carmen.
MlG.Carmen.
MlG. Carmen. MlG.No
soyyo tuamiga?
Sí.Pues vas á
contarme
ámí
la verdad delsucedido.
Tú
has y ora do.No.
Has
yorado;y yoras aún... Por
mi
nombre!
Aquí
ha estadoáverteun hombre;
ese
hombre
te ha faltado?Alcontrario:sisupieras... Peroese
hambre
quiénes?Elpadre de Carlos.
Pues!
Bendice
mi
amor.De
veras?Carmen, mira que
teengaña.Quierecasarnos.
Quedría!
Éicasarte?... Cualquierdia
me
larga ámí
esa castaña. Di túque
esehombre
presume,y quiée quedarsecontigo,
y oyebienlo
que
tedigo,que
eso es loque
me
consume
No
hagas tú casode usías,ó al
que
te falteenelmundo
salgo á verle,yleconfundo
de
una
razón de lasmías:puesapuraitamente
lachica
no
tiéerosueyo.óyeme.—
Digo,sien eyo notienes incomeniente.Quién
tequiere,Carmen?
Tú. Erestú
mi amiga?
Yo.
Miento yo enel
mundo?
Puesoye, por tu sajú,
Carmen,
tú faltasaquí;—
16
—
tevas ácompremeter:
te lo dice
una
mujer,que
distingue...porque
sí.Una
mujer que
semuere
porti, portuaquelseuciyo; y es
honráa
ámachamartiyo,
yes güeña... porqueDios quiere.
Que
seplantaenladel rey ¡cuando
sudichono
valga;pero cuanto de eyasalga
ditú
que
es platadeley.Óyeme... yreplica... ydi...
y no te ofusques,
mujer; j
siesverdadesequerer, |
no
tienesun
padre?Sí.^
Cuando
tevé algún pesar*i
no
estácon
elaguaal cueyo? '^Por qué
noenterarlede eyo '}como
es justo y regular? 'jCarmen.
Pero... 1MiG.
Carmen,
desconfía; \•Carmen,
no
raepongaspero; 'mira,
Carmen, que
tequierocomo
sifuás cosa mia. Chica, dudo, francamente.Carmen. Por
qué?MiG.
Oye
mi
decir:cuando
yo tengoun
sentir,lo publicofrente á frente.
Que
USquerís?Aunque
asísea: élnadapuede
perder;quien pierde aquíeslamujer,
eslás?Entiende
mi
idea.Porque
mi
preposiciónesesta:
que
túlequieres,yéles
muy
rico,ytú ereslahijade
un
pobreton.Y
éltendrá amores; yañide,que
alprimer
saltode mata,por algunaaristócrata
es
muy
fácilque
teolvide.—
i:—
Carmen
MlG.Carmen
MlG. Carmen. MlG.Carmen
MlG.Carmen.
MlG. Carmen. MlG. Carmen. MlG. yelhijo...
Carmen,
perdona;mas qué
hasvisto en supersona,siparece
im
escolástico?Miguela!
Te
falto?Bien;yotehe dichoesaexpresión
sin maliciosa intención;
mas
yaque
teofendo,amen.
No
me
ofendes;pero ignorascuántole
quiero! Cabal!
Vivalagracia!Hacesmal.
Yoras?...
Carmen, porqué
yoras?No
soy tuhermana?... Perdona. Per»qué
te faltaaquí?No
tienestúun
padre, di,quesemira entupersona?
Malhayatu
buen
querersideese
modo
lédas!Á
quién debes querermás
que
alpadreque
tedioel ser?Calla,porDios!
Carmen
mia, perdón;dijemi
sentir.Ea!
Te
vas ávenirahora en
mi
compañía.Dónde?
Quiero convidarte.
Déjame.
Quiá!
No
tedejo;vaya,sigue
mi
consejo,y venáespavorizarte.
Mujer-..
Y
convitefino;hoy
essábado; hay dequé.
Tomaremos
un
caféy copa de marrasquino. Pero mujer...
Ponte elvelo;
túno puéesvenir... así...
con
sóloun
pañuelo... ámí
—
18
—
Cí
RUTEN.Vamos
pues.(Entra y saleeoDelvelo paesto.) Mrc.
Qué
hermosa
eres!(Jaleándolamientrasentraysale.)
vaya
un
taye principal!Ole!...
Qué
viva esasal!Carmen.
Qué
loca! (Saiieado.)MiG.
Un
beso!Me
quieres?Carmen.
Miguela!MiG.
Te
quierotanto!Carmen.
Es cerca?MiG.
Tú
eresquienmanda.
Volveremos pronto, anda.
Hola!
Aún
está aquíeseavanto?(ViendoáSabinoalsalirdesa casa.)
ESCENA
VII.
LAS MISMAS, SABINO.Sabino. Se va de paseo? MiG. Justo. Sabino.
Muy
pronto vaáoscurecer.(Á Carmencon intención.)
MiG. Mejor.
Sabino.
Se puede
saber...MiG.
Caye
usté,hágame
ustéel gusto.Sabinj.
Yo
acompañarlas podré.MiG.
Aónde
va usté,don
vacía?Si
no
se diceenun
diatoolo feo
que
es usté!Ven, Carmen.
Sabino. (Comoantes.)
Conque quedamos
en
que
va usted á volvermuy
pronto?]\I,g,
Vamos,
mujer? (Alejándose.)Sabino. (Vaá venir?) (Bajoá Carmen.)
Carmen,
(id. á Sabino.) (Silencio.)MlG. (Casifuera delaescena.)
VamOS?
(Sevanporladerecha,empiezaá oscurecer.
—
19
—
ESCENA
VIII.Sabino.
Ya
tocola realidad:loscasaré,no
que
no.Donde pongo
mano
yonacelafelicidad.
Y
desconfían de mí,y rae tildande chismoso!
Eh!los caso... y soy dichoso!
qué
gozoque
siento aquí!Yo
alcabosoyun
vecinohonrado... y
que
no haytutia;apuesto
mi
barberíaá
que
los caso.ESCENA
IX.
SABINO, CARLOS.
Carlos. (Entrando porelfondo.)SabinO. Sabino. Oh, señor
don
Carlos, llegaustéátiempo,señorito.
Carlos. Estásola?
S
ABi>o.No
estáen casa:en
este instanteha salido.No
sécómo
no
sehadadoustedconelladehocicos;
quiero decir...
Ah,
señor,perdoneustéel terminillo;
pero
andando
entre estagentesele
pegaá
uno
el estilo,lasmaneras... vea usted, yo,
yo,
que
soyun hombre
fino,como
loson otrosmuchos,
como
loes ustedmismo.
Siestáenlasangre, señor; loque
estáenel individuo...Carlos. Volverá pronto?
_
20
—
^
diez minutos...qué,nicinco.
Se
lallevólaMiguela...pues, ya sabe ustedquiéndigo.
La
moza
más
arrogantedelbarrio:¡vaya
un
trapío!Tosca, uraña, desenvuelta,
provocativa...
buen
tipo!Honrada
y buena,esosí;que
esMiguelaáun
tiempomismo
tanblanda decorazón
como
dura
desentido.Como
esamiga
de Carmen... Vaya!latieneun
cariño! ..y
hoy
eslafiestadel barrio,yessábado, ytiene trigo,
se laha llevadoal café.
Espérela usted
conmigo,
quiero decir, en
mi
tienda;que
eneste patiomaldito noestá usted bien,porque
sonmuy
chismososlosvecinosy en todosemeten.
Toma!
yeso
que
yoando
muy
listoy entroysalgo
más
que
ellos.Carlos. Mil gracias,
amigo mió.
Sabino.
No
esporque
ustedloagradezca; sinoque
eseesmi
prurito,mi
sóloafán,mi
invencible inclinación desde niño,elencanto de
mi
vida,y enfin,es
mi
únicovicio,Carlos.
Yo
sabrérecompensar
tantos favores,Sabino.
Sabino. Silencio!elseñor
Antonio
llegaaquí con susamigos.
Salen del trabajo, pero
es
noche
deregocijo:saldrádecasa, y en tanto
nosotros... lo dichodicho.
Adentro;
que
no convieneque
lehalleá ustéen
este sitio.)—
2i
_
•ESCENA
X.
ANTONIO,PEPE, JORNALEROS.
Pepe. Esto
no
sepuede
ya
tolerarse.
Aí^T. Por qué? Dilo.
Pepe.
Porque
eltrabajo es
inmenso
ylosjornalesmezquinos;
yesto tiéeya
que
tenerun
finú
otro.^'^-
No
seas niño.Pepe.
Y
ámayor
abundamiento,
sobre andarescaso el vino,
el
pan
anda por lasnubes;ysiestodura,de fijo
que
noseva á hallarmanera
de echar
mano
áun
panecillo.JoRN. Es verdad.
Ant.
Vamos
callando,
que
yoséloque
me
digo.
Qué
sus habéis figuraovusotros?—Oye,borrico: (Á Pepe.)
elhombre... paraser
hombre,
ha de ser fuerteyactivo,
y ha de darsu utilidad
como
cualquierindividuo;que
delante deltrabajo tóoslos
hombres
sonlomismo,
estás
tú?—
Pensáisvusotrosque no
trabajanlos ricos?Pus
trabajan; ysiámano
viene sudanelquilo,
y acaso
con más
fatiga,yentrabajos
más
dañinosque
quebrantan lasalud,yhastatrastornanel juicio.
Miá
túyo,pongo
porcaso,y quiendice yo, el vecino:
pues yoesverdad quetrabajo,
_
22
—
ymal
que
bieacomo
y bebo,y
aunque
mal, eyo esque
vivo.Pero
duermo
ápierna suelta,yánadieenel
mundo
envidio,y tengoel corazón sano
yelespíritu tranquilo,
y u nbrazo y
una
saludque no
losparteun
cuchilloPepe. Atentoá eso
que
usté dicemi
pareceresdistinto:ú el
hombre
eshombre...ú
no eshombre
Si es
hombre,
debe serricopavivir sineltrabajo,
y si
no
loes. por lomismo.
Ant.
Anda, que
eres holgazány te
dominan
los vicios.Imítame
ámí, tendrásmi
contento y regocijo;una
casahonráa,yenellauna
hijaque
esmi
hechizo:ysi vivierasu madre...
más
quiénllena esevacío?Y
miá
túque
pauna
hijauna madre
esun
arrimomas
necesarioque
echarpuntales á
un
edificio.Dios sela llevó,y ya sabrá Dioslo
que
se hizo.Más
yome
dijeámissolashablando
conmigo mismo:
esta niñase lia
quedao
sola enel
mundo
conmigo;
pues á trabajarpaella,
yá vivirpadarla
mimo,
y educación, yregalo,
yyolaeducao... digo,
en mis
cortas facultadesy enlo
que
me
daeloficio;sabe bordary escribir..'.
pues yleer... vaya
un
pico!Pa que
quio yomás
grandeza
•
que
eltrabajoy sucariño?—
Ü3
—
Pepe. Velayusté
que
eyaun
día,yque novalga
mi
dicho,nosalgaal corresponsable delóos esos beneficios.
Amt. Calla!Sifueracapaz...
Si
un
dia... Eh!Qué
desatino!Malos pensamientostienes!
Pues miá, no telosenvidio.
—
Vamos
al caso: estanoche
esdebroma,
amigos mios,que
daun
bailela Lorenza,y yo ensu
nombre
osconvido.-
24
—
—
2o
—
queraedas...
Carmen. Yo...
Ant. Picaruela! Estoyceloso... lodicho;
no
quieroque
nadieme
hurtetantoasídetucariño, y
mucho
menos
personasque enamoran
poroficio:somos
pobres,lapobrezasuele servir deludibrio...
Carmen.
No
diga usted eso,padre,yo sé...
Ant.
Yo
séloque
digo:ysitú...
más
sinrazónme
exalto... yo noteriño.Tú
eresmuy
buena muchacha:
séque no
me
dasmotivo
deenojo,verdad?
Carmen.
No,
padre.Ant. Estás tú triste, cariño?
Diviértete...
como
yo. Esta noche...ven conmigo,nosesperala Lorenza.
Carmen. Iré luego,
he
prometidoá Miguela... MiG.
Sí,tenemos
que
evacuarciertoasuntillo.km.
Esoes otracosa,bueno:quédate...estandocontigo...
Ya
voy allá... adiós,paloma.—
Ah!
Que
sibeboun
tragito...6dos,
no
me
reñirás?Ya
ves...mañana
esdomingo...Adiós, lucero.
ESCENA
XIII.
"? MlG. Carmen. Después. MlG. carmen, MIGUELA.No
vienes? Insistes?—
26
—
ESCENA
XIV.
CÁBMEN.
Oyese alg-azárayjaleoen ellado de laderecha, do ndese
suponelacasade laLorenza.
Copla. (Dentro.) «Lasfatigas
que
secantansonlasfatigas
más
grandes,porquesecantanllorando
ylaslágrimas no salen.»
Carmen. Ellossonfelices; ellos
no
comprenden
mi
martirio.La
alegríadeesasgentesme
hace dnño.—
Oh,Dios mió!Perdón!... Allí está
mí
padre...mí
padre!...—
Aquí
estámi
sitio.(Entraensucasa. Breve pausa mientras se
ex-tingue pocoá pocoelcantoybulla de adentro.)
ESCENA
XV.
SABINO, CARLOS.
Sabino,después dereconocerlaescena, llama á Carlos
Sabino. Aja!
Ya
esnuestroelterreno;alasalto y á triunfar.
Carlos. Dudo...hastaahoraresistió.
Sabino. Pues hoy
no
resistirá.Está
mas
blandaque un
guante:su padre deusté
ademas
lahabló de
un
modo
esta tarde...si laviera usted llorar!
Carlos. Ángel mió!
Sabino.
Según
veolaquiereusted
mucho?
Carlos.
Ah!
Con
amor
puro... infinito;ysi
mi
padre...-
28
—
desde ahora
cargo con
todalaresponsabilidad.
Papá
teme... y con razón:como
el padreesun
adán,ygasta chaqueta... lehuye:
ytiene razora papá.
Los
que
gastamoslevitano
podemos
alternar...Carlos.
Mas
llevarla así...aunque
elladando
crédito ámi
afán,huya
conmigo...mi
padre
sé
que
larechazará.Sabino. Selallevausté ásu quinta
derecreo... lo
demás
corre de
mi
cuenta... nada!ya ha aceptado usted
mi
plan.De
dos males... elmenor:
queda
otro medio?...No
tal.ó
perderlapara siempre,ósorprenderápapá.
Allí
una
vez... conmi
chispa...soyyo lo
más
perspicaz...dadoel
primer
paso... luegono es fácilvolveratrás.
Carlos. Sitriunfa usted le
prometo
cien onzas.
Sabino. Cienonzas?... Cá! Oro?...usted
no
me
conoce.Yo
venderme?... Voto ásan!Yo
soypobre, pero honrado!mi
procederes leal;puessi quiero yoá la chica!.,
yal padrele quiero más!...
Seréfeliz si á losdos
lesdoylafelicidad. CA.RLOS.
Qué
nobledesinterés! Sabino. Así estoyyo...¿noesverdad?Por
esohá
dosañosno
me
pude
revalidar,y
me
acostabaenayunas
cursandolatinidad.
envezdeafeitaráreal;
y poresoson
mis
galaseste
viejolevisac,
más
feoque
el notener,que
eslamayor
fealdad. Pero enfin,yosoyasí...conque
áella, sinvacilar!
Carlos. Temo...
Sabino.
Qué
es temer?..Á
ella!Y
sipersiste tenazen quedarse, cuatro frases
deaquellas
que
haceu temblar!—
«Ingrata, adióspara siempre!
—
Ah,
Carlos!—
Déjame
enpaz!—
Espera!—
Aleve... perjura,me
liamuerto
tu crueldad!—
—Me
dejas?—
Tú
lohasquerido!—
¿No
vas á volver?—
Jamás!»—
Ellaentoncesdirá...
—
«Oh!»
—
Y
usted conmás
fuerza...—
«Ah!»-Hasta
que
elladiga...—«Carlos,«hágasetuvoluntad!»
Carlos.
Oh,
lodirá.Sabino. Es mujer,
ylalucha es desigual.
La mujer
sabemejor
que
elhombre
sentir y amar;ytienenlaspobrecitas
tanta sensibilidad!...
Sepasaeltiempo... estáel coche preparado?
Carlos. Silo está.
Sabino. Puesllamo.
—
Ya
viene; firme!Yo
estaréalerta.Carlos. Bien.
Carmen. Ah!
(Abriendo lapuerta.)
ESCENA
XVI.
CARMEN, CARLOS, SABINO.
—
50
—
—
oí
—
CivRLOS. Situ
amor
esverdaderoaccedeámis ruegos,ven.
Carmen. Adonde?
Sabino. (Desdelaventana.)(SODÓ el dispafO.)
Carlos.
A
ser venturosa.Carmen.
No.Carlos.
Mi
padreme
espera.Carmen,
Yo
también tengo padre.
Sabino. (Es claro.)
Carlos.
Te
niegas?Carmen. Sí, salgausté.
Carlos. Adiós!
J
Carmen.
Adiós! (Ay demí!)Carlos. Saldré deestacasa,sí,
y para siempresaldré.
Carlos. Para siempre?
Sabino. (Ahíduele.)
Carlos. Fiera! Perjura!
Carmen,
Carlos! Sabino. (¡Traidora!) (involuntariay cómicamente.) Carlos, Adiós!Carmen,
Ay,
Carlos!Sabino,
(Ya
llora.)Carlos.
Déjame
partir.Carmen.
Espera!Carlos.
Cómo?
Consientes, noescierto?Carmen.
Yo
dejarmi
casa?Carlos. Ven;
nosespera eternobien.
Carmen.
Peroadvierte...Carlos.
Nada
advierto.Sábelo:
mi
padretiene,si
me
alejo detu lado,otro enlace proyectado.
Carmen.
Otro enlace?Sabino, (Quelopene.)
Carmsn, Pues en lí cabe
mudanza?
Tú
en brazos deotra mujer?—
52
—
Carmen.
Carlos.
Carmen
Carlos.
cuando
matasmi
esperanza?No
tehablómi
padre?Sí;
conpaternal interés
vino ábuscarme.
Lo
ves?No dudo
deél nide tí.De
suternurasinparsatisfecha
mi
alma
queda:nada temo, en fin,
que
pueda
mi
castoamor
empañar.Pero
alejardeesemodo
á
mi
padre...No
locreas:cuando
túmi
esposa seasdel
mió
lo esperotodo;todala felicidad
que
paratí necesito,que
siestupadreun
benditoel
mió
es todo bondad.Y
cuando
entranquilavidanuestro pecho de
amor
lleno,hallesudicha enel seno de
una
familiareunida, será todoelafánmió
pasarla vida á tu lado
contemplándoteéxtasiado,
rindiéndote
mi
albedrío:yátiunido, entí creer,
y detíelbienesperar,
y contigosuspirar,
y paratíapetecer,
Carmen.
No
hablespor tu vidaasiáquientantodetífía. Ay,Carlos del
alma
mia,y
cómo
triunfasde mí! Ven.Por
Dios!Ya
esdemasiado:mira bien
cómo
me
dejas,Carmen
raia,que
me
alejaspara siempre detu lado.
Carlos.
Carmen
—
ÚO
—
Carmen.
Carlos!Carlos.
Ángel
de bondad!Carmen.
Déjame!Me
vuelvesloca!Carlos. Oiga yo
un
side tu bocadeeterna felicidad.
Carmen.
No
puedo... iNo estoy enraí!...Carlos.
Una
palabra de amor!Una
sola!...Carmen.
Porfavor!...Carlos. Partirás?
Carmen.
(Con decisión.) Sí,Garlos, sí!Sabiüo. Ah!...
Zambomba!...
Sudo... ali!...(Separándosedela ventana.)
Carlos. Gracias, bien mió!
Carmen.
(Perdón!)Carlos.
Grabada
enmi
corazóntanta
merced
quedará. Sabino.(Llamándoleá mediavoz.)Carmen.
Quién?Carlos.
Con
losdosvendrá... Corroá prevenir...
vuelvo... disponte á partir.
Volveré
muy
pronto... adiós.(Carlossemarchaporel fondo. Sabino
descuelga
la vacíayentra ensucasa.)
Carmen. Oh, Dios mió!
Tu
perdón!Tú
que
vesla pena mia,por
mi
pobre padre envíahasta raítu bendición.
(Carmen entra en su casa ysesienta detrás de la
ventanadondese laveescribirsobre una mesita
depino. Momentode algazara yjaleo en casa de
Lorenza. LaseñáaJuanarecoce su puesto de
ver-durasy se retiradespuésporla
izquierda.)
Copla. (Dentro.) ((Yarae
quedé
tristeysolo;ya
me
abandonó
mi
niña;ya
no
tengo yo en elmundo
quien consuele
mis
fatigas.»(Carlos entra cautelosamente porel fondo yllega
á casade Sabino:éstecierrasu tienday ambosse
dirigen a lahabitaciónde Carmen, mientras en
-
54
—
el acompasado panteode la guitarra.)
Sabino. Sepasaeltiempo,salgamos. (Á mediavox.^
Carmen.
Perdón, Dios mió!Carlos. Mibiett!...
Vacilas?
Carmen.
No
puedo... (nejándosecondacir.)Callos. Ven.
Sabino. Varaos?...
Carmen.
Padre mió!...Sabino. Vamos!...
(Desaparecen porel foado.La señáa Juana Ueg'a
porlaizquierda, y aloir las últimas palabras,
los-sigueunmomentoy vuelve sumamente agitada;
llega á la puerta de la habitación de Lorenía
y
exclamacon sofocada voz.)
Juana. ¡Miguela!... Seescapan...sí!
Se
marchan... Miguela!...MiG.
Qué!
Juana.
Se
escapan!MiG.
Qué
dice usté?Juana.
En un
coche...por alli!...MiG. Quién?
Juana. Carmen...
con
él!...Sevan!MiG. Mentira!... Carmen!...
(Entrando en lahabitación deCarmen y saliendo desesperada.)
Se ha ido!
Me
haburlado!...Me
ha vendido! Corrausté...Cercaestarán...(LaseñáaJuanasalepretipitadamenteporel
fon-do. AntoniosaledelahabitacióndeLorenza; van apareciendo poco á pocotodos losdel baile.)
ESCENA
XVIi.
MIGUELA, ANTONIO, VECINOS.
Ant.
Qué
es esto?\],Q, Nada...
que
yo .AsT.
Y
mi
hija?...Qué
pasa aquí?Carmen!...
Carmen!
(Entrandoen su casa.)—
35
—
AST.
Qué
dices? (Volviendo.)MiG.
Que
liahuido.AST.
Olí!Tú me
engañas... noes verdad!Que
huye
dices?...Con
quién?MlG. (Contemor.) COD...
Ant. Calla!... Carmen!...
(Sin dejarla hablary entrando en la casa.)
No
está... Mira!(Volviendoá salirydirigiéndose á Miguela,asién"
dola de un brazoconmanoconvulsa.)
Una
carta... sinmi
estoy!Es deella... suletra es...
Qué
esestol...Válgame
Dios!(Recorriendo lacartade una ojeada á la luz de
unfarol que habrá en lafachada de lacasade
Sa-bino.)
«Perdón, padre mió!
He
cedido álosrue-))gosdel
hombre
áquienamo:
fíe usteden))él, y no niegue su
amor
á su cariñosa«hija...»
Huye
demí...me
abandona!...Qué
maldad!Qué
fea acción!En
su buscapartiremos.Venid
todos.Todos.
Vamos.
Ant. No:
hija ingrata...
no
he de verla!Á
supadre abandonó!Me
ha herido enel alma;me
hadestrozadoelcorazón!
(Antoniocaedesvaaecidoen los brazos de
Migue-la,y acudentodos ásocorrerle.)
ACTO
SEGUNDO.
Jardín con verja enelfondo.'""Pondode campo.
ESCENA
PRIMERA.
CARLOS,SABINO. Sabino. Señorito! (Llegando poreifondo.)Carlos.
Qué
hay
de nuevo?Sabino.
De
nuevo?No
hay yabastante?Nos
hemos
metido enuna...y noes
que
yome
acobarde,yo siempre tengo recursos;
mas
loque
eseneste instante...En
qué
ocasiónsele ocurretraerásu señor padre
á esos amigotes: ¡toma! ytodossonpersonajes.
Carlos.
En
laestación de veranosuele
mi
padreinvitarles;pasan el diaenla quinta,
mas
se vanalcaerlatarde. Sabino.Y
ustedporqué no
me
dijo?...Carlos.
No
creíque
hoy...Sabino.
Vaya
un
lance!—
58
—
y
aunque
porprudenciacalleo,como
yahan
adivinadoque
aquísucede algograve,sin aclararlo,
no
hay yaquien dela quintalossaque.
Elpapá está
que
echabombas;
paraelto-nto
que
le hable.Élquiere
que
lamuchacha
salgade aquíátodotrance;
sise obstina...
Carlos.
Oh, no
saldrá!Sabino. Bien;pero yo por
mi
parteno
me
atrevoáresistirle.Tiene
un
genio... yun
empaque,
al finmilitar antiguo,
Al
verme monta
encoraje, ytemo que
raesacudaaún
entrecueroy carne.Carlos.
Yo
le hablaré.Sabino. Eslomejor;
puede
serque
ustedlepare.Lo que
es yo, no siendoya
mi
presencia indispensable, sinque
losientalatierravoy
átomar
elportante.Carlos.
No
faltabamás! Ustedno puede
yaabandonarme;
usted sehacomprometido
conmigo.
Sabino.
Ya
no
hayescape.Carlos.
Ay
deusted sime
abandona!Voy
ábuscarámi
padre.ESCENA
II. SABINO, después D. FERNANDO.Sabino.
Pues
señor,he erradoelgolpe.Mal
hayaamen
mi
carácterymi... esecoronel
es
hombre
atroz; tiene arranques—
40
—
SaBIBO.
Muy
bien. (Quedándoseinmóvil.)
Pern. Mejor saltimbanquis!
—
Qué
haceustéaquí? Sabino. Allá voy!Ustedeslos militares tienen
un
geniotan...Fe«^- Listo!
Sabino.
Muy
bien, lo
que
usíamande.
ESCENA
IIÍ.D. FERNANDO, después CARLOS.
41
—
pero temí...usted losabe;
usted, ignorando
que
esmi
vidaelamor
deCarmen,
ibaá separarnos,si;proyectabausté
un
viaje.No
seguirle áusté, imposible!Huir de ellaera
matarme;
qué,debíhacer?
Fer:*. Hijo
humilde
pedir consejo ásu padre,sin
comprometer
su casaconlocura semejante.
Y
hoyque
está llena de amigos:en
buena
ocasión lesplacevisitar
mi
posesión.Será fuerza
que
hoyles falte...usted cumplirá por mí.
Yo...
Ellosvienen á
honrarme.
Hónrese usted
yendo
allí,y
cumpla
ustedpor su padre. Imposible.Yo
lomando.
Obedeceré. Peroantes
promélame
ustedque
ellano
saldrá deaquí.Al instante saldrá.
Oh,
DO,padre mió!la
bondad
deustedla ampare.Yo
laengañé; yo¡adijeque
bendiciendomi
enlaceustedlallamaba; yo
soy elúnico culpable;
yo,
que
perderlatemí,alladode ustedlatraje,
porque
ustedladé suamparo,
porque suesposoraellame.
Fern.
Hoy
saldrá deaquí.Carlos. Por Dios..
Fern.
Yo
lomando
y estobaste.Carlos. Fern. Carlos. Fern. Carlos. F£RN. Carlos.
—
42
—
ESCENA
IV.
CÁ.BLOS, después SABINO.
Carlos. Desoye
mi
ruego: nadale vence...
qué
haceren
fin?Sí
no
levencemi
súplica,á
qué medio
he de acudir?Sabino. Ay, señorito!
Carlos.
Qué
ocurre?Sabino. Nada,
que
yaestán ahí.Carlos. Quién?
Sabino. Miguela
con
elpadre.Carlo-s. Cómo?...
Quién
lesfuéá decir?. ..Sabino. Usted
mismo
aldarlasseñasalcochero; estabaallí laseñáa Juana,y porella
han
logradodescubrir...Carlos.
Oh,
no entrarán!Sabino. Sí señor:
entrarán, ahí estáelquid.
Su
padrede ustedlomanda.
Como
que
ahoraibayo á ir
á buscarlos,
cuando
cataque
alpasarporChamberí,
me
losencontréálapuertade
un
tosco chiribitil.Quise hacerlavistagorda,
cuando
siento que... chis! chis!yera Miguela... Miguela...
que
conaire varonil,terciándoseasí elpañuelo,
yesta
mano
puesta aquí, (Enjarras.)me
dijo:—
«Aquí
estamostóos;hágame
ustéelgusto de irá llevar el chisme.»
—
Yo
me
quedé
sinvoz ysin...elpadre
me
amenazaba,
y sevenía hacia mí...
y echéá correr... yahí están;
—
4Z
—
~
45
—
á susamigos; y
huyendo
delamaliciasutil
delas gentes, por ahora
se encuentrainstaladaahí...
en un
pabellónaislado,y
entreocultoen eljardin.MiG.
Vaya
usté á llamarla. Sabino. Bien.Mas
ladebo á ustéadvertirque
siá llevádselavieneinventeustéalgúnardid.
MiG.
Quién
ha de oponerse?Sabino. Ella:
qué! Sivale
un
Potosí:Hene
mas
talento,ymás
corazón...qué
ha desalir!No
la arranca deestacasatodala GuardiaCivil.
MiG. Bienestá; yoveré...
Sabino.
Bueno;
enustedconfían
mis
espaldas;me
han
prometido si nolasacode aquíuna
tunda, y otra tundasi la saco;pero en fin,
más
temo
alpadreque
alhijo: siel hijoquiere reñir,
que
me
busque;porque
yase
me
atufa lanariz...y
siseempeña... habrálance!y...enguardia!
Yo
séesgrimir(Conlaacción de esgrimir.)
lasarmas...Mírela usted; (Viendo llegará Carmen.)
la
ha
vistoáustedde^venir...ysale...háblela ustéalalma;
duro
enella!...—Querubín!—
46
—
ESCENA
VI.
CARMEN, MIGUELA. Mío.
Tengo
lasastifacion.-^ 47
—
eres túquien
me
lomanda?
)Pues di
que
es logrande.Carmen.
Anda,
que
tienesmal
corazón!MiG. Yo! ^
Carmen.
Bien puedeuna mujer
porla pasión ofuscada
y desí
misma
olvidada •una
ferltacometer.Débilfuien demasía;
mas
sielmundo
hoy
me
condena,baste áabsolvermela pena
que
destrozaelalma mia. Porqué
insultasmi
tormentoinsensible á
mi
dolor?Á
mí
raeabonami
amor,mi
hondo
ypurosentimiento;peroátí
que
tecomplacesen
mi
mal
con saña impía,quién perdonarte podría
todoel daño que
me
haces?MiG. Yo?...
Carmen.
No
enmi
dolorte goces.MiG.
Pues no
estás viendomi
pena?Carmen
. Ah,sí,que
tú eresmuy
buena! MiG.Carmen,
ya nome
conoces?Pues podría yo
con
calma...yo...
cuando
tequiero... ven!No
vesque
yoro también?Carmen.
Miguela!MiG.
Carmen
demi
alma!—
(Abrazándola.)Vamos,
no llores,mujer,sin pensarloteofendí;
qué
quieres,yo soy así,no
me
puedo
contener.conque... alavío;siquieres
nosiremosjuntas.
Carmen.
Yo?...MiG.
Tu
padreme
espera.Carmen. No.
MiG.
Te
esperamos.-
48
—
Tristeysola
quedo
aquí:quedándome
honrada
quedo;ya de esta casano puedo,
no
debo salir así.De mi
padreme
alejóirresistible poder;
siofenderle
pude
ayer,no he dedeshonrarle, no.
Asíganaréel
perdón
de
mi
padre; porquealcabovolveré sin
menoscabo
ninguno
demi
opinión.MiG.
Pues
yavoy yo por tu idea;no
seme
había ámi
ocurridoque
esehombre
atjnnoestumarido
y yaes fuerza
que
losea.Y
tehan
decasar,que
sí;ú
sime
tercio el pañueloá alguienlevaáarderel peio
delos
que
estamosaquí.Y
di túque
esla chipé:tupadre viene conmigo...
pero yo haré...yo
me
obligo..anda, yoteayudaré.
Tu
padreviene... (Mirandoai fondo.)Carmen. Diosmío!
MiG.
No
loveas,que
noesesteel
momento
anda, veste,que
aquí estoy yo.Carmen.
En
tí confío.ESCENA
VIL
MIGUELA, ANTONIO.MiG.
Por
aquí,señor Antonio!Venga
usté! (Gritando desdeelfondo.)Ant.
No
metasbulla;no
grites,mujer,que
alcabono
está esobien vistonunca
,y estamos encasa ajena.
—
49
—
Ant.
Una
cosaesque uno
entreconsurazón
buena
yjusta,y otra
que uno
sepropase...noes verdad?...
^^^ Pues quién lo
dud¡i?
Pus
sicabalitaraenteparaguardar compostura
y todoel
comedimiento
debido, soyyo laúnica.
Ant.
Miá
tú,si áraíme
hubían
hecboresistenciapoca
ú
mucha
pá
entrar, puéeque
respondiera álaaltivezconla furia.Mas cuando
áuno
lerecibenporla güeña, y noleinsultan,
yledan ¡güeñas respuestas
á
uno cuando
pregunta,yledejan á
uno
entrarcon
libertadausoluta,
vamos, queledejan á
uno
más
achicaoque una
gruya.
MiG.
Y
queestáustéensu terreno:y
que
no hayyaquienpresuma
con ustéen lode alternar
con
prudencia ycon
finura.Y
aunque
siseproporciona
también tiéeustémalas pulgas,
tiene usté
un
pecho tambiéndonde un
corazónse ocultamás
blandoque
lamanteca,y
más
dulceque
la azúcar:no
es verdausté?
^^'^-¡Picaruela!
Qué
bienme
oservas yestudias!qué
biendas enlointeriordela
pena
que
raeabruma!
Cómo
ha de ser!...Cuando uno
se emberrenchinayofusca!...—
Alllegar frente á estacasa
donde
nodebí entrarnunca,sentíhervir toda
mi
sangreyagitarse
una
poruna
~
50
—
Jasfibras delcorazón
conirresistible furia:
sialguno
me
saleentoncesyelpaso
me
dificulta,"i
ditú
que
enun
verboy graciase artnaallí la gran trifulca.
Recobré
lacalma, y estolo liizo
mi
buena
fortuna:que
de repentecreíverlatras esaespesura;
rae figuré oirsu voz
que aún
enmi
oidoretumba;voz
que
decía:—
«Á mi
padreno
seleagravia ni insulta;dad
ámi
padreancho
pasoque
acongojadome
busca,y
essuyo todo
mi
amor,
y toda
mi
vida essuya.»—
Estasseránsitúquieres figuracionesausurdas;
perohijasson deldeseo
que
á toosnos yevavnosburla:quientiene
hambre con pan
sueña;sueñael preso con su fuga,
pues
un
corazónenfermo
qué
haésoñarsino ensu cura!MiG.
No
seantusiasmausté poco!deje usté
que
elmundo
sehunda.Ant.
Tienesrazón: pero yaque venimos
en su busca, llámalatú... ycuando
salga...MiG.
Qué
haésalir!...Nicon
garruchas!.Si
no
está aquí.Ant.
Qué!
MiG.
No
está.Ant.
Te
engañas.MiG. Estoy segura;
me
costa.Conque
así...vamonos
á otra parteconlamúsica.Ant.
No, yoentraré...MiG
No
por Dios!—
M
—
puessipaentraren lacasa
es menester Dios yayuda;
si hay cáalacayo
que
tirade
espaldascon
lafigura! Corno que hay gran reunión;y toa es pcnto dealta alcurnia.
Ant.
y
ella no está?M'G-
Qué
ha deestar!Á
qué
santo?... Puesmenuda
esla trinca;si hay en eya ca'a
duque que
nielDesuna. Ant. Puesentonces... (Con ansiedad.) Mir..Venga
usté,que vamos
en derechuraá darconeya.
A?<T.
Tú
sabes...(Esperanzado.MiG.
Ya
sé yodonde
se oculta.Ant. Pues
vamos
allá...(Vacilaybuscaapoyo enun banco.)
Qué
esesto? MiG.Qué
haé ser?Que
está ustéen ayunas.Debe
ustétomar
siquieraun
piscolabis...Ahupa!
(Prestándole apoyo.)
Venga
ustéconmigo
..ANi.
Vamos.
MiG. Si
una
deusténo se cúdia...Ant.
Pues anda.ESCENA
VIII.MIGUELA, ANTONIO,SABINO.
Sabino.
Ant.
Sabino.Ant.
(El padre!... Se armó!)También
estáaquí este trucha?... Yo... (Huyendo.)Déjame; por
qué
huye?(Contenido por Miguela.)
Eh!Déjele usté
que
huya. Diá esagenteque
porraínotenga zozobra
alguna:
que
yame
voy...me
tiémiedo?Sabino.
Yo
no... (Estehombre
me
asusta.)
MlG.
m —
—
oo
—
Fern
Sabino. Fern. Sabino. Fern. bABINO. Fern. Sabinobajoel
amparo
deDios,vendiendo fósforosfinos,
plumas
y papeldeAlcoy.He
sidodespuésmancebo
de lahonrosaprofesión
que hoy
ejerzo, yconestudio, ycon
fuerza superior devoluntad,ya
ve usíaque
soyun
hombre
depro,y
que
me
hallo establecido...Acabemos.
(Inclinándose.) Servidof.
Qué
papelhaceusté aquí? El papelde...qué
se yo!Yo
hevenido porquealcaboes
muy
noblemi
intención.Su
hijo deusted es sensible;lachicaleenamoró...
elladioen corresponder,
yya veusía,elamor...
cuando
hayobstáculos... crece; ycuando
estánasídosamantes, nose lesdebe
abandonar...
no
señor;una
pasióncomprimida,
ya veusía... escosa atroz!
Por
eso veléporellos; talerami
obligación, y ahílostieneusía: ahoralavomis manos, yadiós.
Ya
lehe dichoáustedque
quierotener
una
explicacióncon
elpadre.Ya
havenido.Esfuerza
que
hoymismo,
hoy,seIhveásu hija.
Ella... ellaes
un
ángel deDios.Ah! Mire usía; ellaviene.
Háblela usía...
me
voy:mas
siusíanecesita—
54
-(Vaá coaquistarle.
Daré
aviso álareunión.)ESCENA
X.
CARMEN, D. FERNANDO.
Fern.
(Desventurada!)—
Hijamia,noseaflijausted así.
Carmen.
Mi amparo en
ustedvela;y ahora... yo
no
creíque
ustedme
abandonaría.Fern.
Mi
deberloexige, y voy
á
cumplir con
mi
deber.Carmen.
Siayer faltéalmió,hoy
noolvide usté por quiénsoymás
desdichadaque
ayer.Fern.
Mi
hijo...Carmen.
Su amor
ledisculpajpor
que
Garlos es leal:suplicó... cedí... hice mal.
Vea
ustedcuálfué suculpa,y cuál fuélamia... cuál!
Ah
señor,no puede
haber penaque
álamia
iguale!Fern.
No
es tanta.Carmen.
Pues no ha de ser!Fern.
No
veo...Carmen.
Tan
pocovalelahonra de
una
mujer?Por
Carloslamia
di:ya no he de ve»Jeen
mi
vida;mas
suamor
vivirá enmí
con
lamemoria
queridadela
madre que
perdí!
Fern. Yo...
Carmen.
Bien veoque
mi amor
acogeu.sLed
con
desdeninsensible á
mi
dolor; yaunque
tarde, yo tambiénreconozco ya