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LA SEVILLA FESTIVA

JAVIER ESCALERA

Sevilla es el pueblo de Sevilla. Sin su gente, la existencia de una riqueza monumental y urbanísticatan inmen- sa como la que todavíaposee la ciu- dad,a pesar dela barbariede secto- res e intereses de todos conocidos, resultaríabellamente muerta,fosiliza- da,embalsamada. Es la mezcla,su- perposición y combinación única e irrepetible delo humano conlo urba- no,dela vidacon la piedra,elagua y laluz,de la gente con los monumen- tos y lugareslo que constituye y deter- minael carácterde Sevilla,de lo sevi- llano. Donde todo ello alcanza su máxima expresión, su síntesis más portentosa,es en sus fiestas,en las fiestas de Sevilla. Momentos en los que se produce la materialización de los elementos que la hacen única.

Desde un punto de vista antropoló- gico , la fiesta se constituye , entre otras funciones y valores,como una forma de expresiónsimbólicadel pue- bloo comunidad humana que la prota- goniza,por encimadela complejidad y multiplicidadde planos de significa- ción que pueda albergar. Es por ello que me atrevo a afirmar que cuanto másidentificada y mayor articulación tenga una comunidadcomo sociedad, más genuinamente propias y singula- res,másirrepetibles einimitables se- rán sus fiestas y celebraciones.En es- te sentido, Sevilla sigue siendo la ciudad festiva por antonomasia,de manera que fiestascomola Feriao la Semana Santa-sobretodo ésta a mi entender- u otras,aunqueen un gra- do menor,como el Corpus -de capital importancia en otro tiempo-,o la fies- ta de la Virgen delos Reyes,por citar sólo un ejemplo,son símbolos de la ciudad,como puedan serlo,a otro ni- vel, la Giralda, la Torre del Oro, el Guadalquiviro el Parque de María Lui- sa,conla diferencia,afavor delas pri- meras,de que podríanser considera- das monumentos vivos,en los que se integran y subliman todoslos elemen- tos,factoresy aspectos que constitu- yenla ciudad,tanto humanos,como arquitectónicos, urbanísticos,natura- les oinmateriales.

¿Sería concebiblela Semana Santa sevillanasinlas calles,las esquinas, los balcones,las portadas,los olores, los sonidos, las luces,las palabras...

de Sevilla?¿Yla Feria,sin los colores, elmovimiento,la gracia,elarte,elai-

re,la luz... de Sevilla? ¿Y el Corpus, sin la Giralda,sin la gente,el sol, las flores, los toldos... de Sevilla? Las fiestas son el mejor exponente de la especificidadsevillana,de su existen- cia como colectividad social diferen- ciada,de los mismos sevillanos como miembros de ella,que a la vez que participan, son parte integrante de esos símbolosvivos.

Atendiendo a las celebraciones que integran o integraban el ciclo festivo- ceremonial anual de Sevilla,podemos observar varios fenómenos que lo configuran,fundamentalmente en los últimos dos siglos o siglo y medio,pe- ro de forma más clara a partir del inicio del siglo actual,alcanzando su mayor intensidad desde la posguerra.En pri- mer lugar, un proceso claramente per- ceptible de concentración paulatina de las principales

fiestas y cele- braciones en la primavera, en perjuicio de las otras épocas del año. En se- gundo lugar, la progresiva ten- dencia a la ofi- cial ización de las principales festividades,so- bre todo en su aspecto organi- zativo, y la per- dida de la parti- cipac ión activa de la población en muchos de los momentos y lugares de las fiestas. En ter- cer lugar, se ha asist ido a una masificación y homogeneiza- ción de las for- mas y comporta- mientosfestivos y dediversión, lo cual se pone en relación directa con lainfluencia de los modelos característicos de la sociedad de consumo.Fi- nalmente, tam-

bién podemos advertir la expansión de los modelos y formas festivos sevilla- nos, o pretendidamente sevillanos -como,por ejemplo, la imitación de las formas características de la Sema- na Santa,la reproducción del esque- ma de la Feria de Abril, el«irnperialis- rno» del traje de flamenca y las sevillanas, la influencia ejercida por el Rocío,ya de por sí transformado en su configuración tradicionalpor la ac- ción de las formas sevillanas-,sobre otras muchas celebraciones romeras y sobre la proliferación misma del he- cho romero.

La creación y consolidación de la Feria de Abril, a mediados del siglo XIX,marca claramente el iniciodel pro- ceso de concentración del ciclo festivo de la ciudad en la primavera. Desde entonces se asiste a una paulatina de-

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cadencia de otras celebraciones,que llegan incluso a desaparecer en algún caso. Pero es sobre todo durante el presente siglo y fundamentalmente a partir de los años cuarenta, cuando las denominadas «Fiestas de Primavera», integradas básicamente por las dos grandes celebraciones,Semana San- ta y Feria de Abril,acaparan la aten- ción y los esfuerzos organizativos de las autoridades,la Administración,los poderes sociales y económicos loca- les,en menoscabo,no ya únicamente de otras celebraciones populares del resto del año, sino de otras fiestas po- pulares,también primaverales,pero con una menor espectacularidad y,por tanto, con menores posibilidades de lucimiento y rentabilidad política o eco- nómica.Tal fue el caso de las Cruces de Mayo o el Carnaval, pero también de las veladas,ferias,fiestas religio- sas de barrio, etcétera.

Para hacernos una idea de la trans- formación sufridapor el calendario fes- tivo-ceremonial de Sevilla en un siglo podemos echar un vistazo a la rela- ción de fiestas y celebraciones profa- nasy/o religiosasque nos ofrece Ale- jandro Guichot y Sierra en un opúsculo publicado por el Ateneo sevillano en 1888,titulado Ensayo recordatorio de las fiestas, espectáculos,principales funciones religiosasy seculares que

se verifican y observan actualmente en Sevilla,época en que,plenamente consolida la Feriacomo acontecimien- to eminentemente festivo, pese a su importancia y objetivo eminentemente comercial,se ha iniciadoya el proceso de decadenciay desapariciónde mu- chas celebracionespopulares,fiestas que podrían calificarse como «meno- res",al menos desde un punto de vis- ta espectacular o espacial: veladas y fiestas de barrio o parroquia.

El calendariofestivo seiniciaba con elDía de Año Nuevo, el Día de los Ma- nueles,en el que solíansalir murgas y comparsas que recorríanlas calles del barrio visitando las casas en las que había algún Manuel,improvisándose juergas y bailes sobrela marcha.

En el día de Reyes tambiénsolían salir murgas y comparsas de jóvenes y niños,siendo frecuentes las bromas y pegas,con lo que con la anterior ad- quirían un carácter carnavalesco,muy frecuente en otro tiempo en muchas de las celebraciones que teníanlugar en Sevilla.

El día veinte de enero se realizabala Procesión de San Sebastiánen la er- mita situada en el Prado de su nom- bre,donde se celebrabatambién una velada y romería.

Ya en febrero,el día2,se celebraba la fiesta de la Candelaria,con colga-

duras y luminariasen las casas,balco- nes y ventanas,y hogueras en las ca- lles,las cuales eran bendecidas,con- virtiéndose en centro de los bailes, cantes,cancioncillas características de la celebración,con un tono carica- turesco,critico,erótico.

Dentro dela primera quincena del mes se celebraba el Jueves de Coma- dresy Compadres,que marcaba prác- ticamente el inicio de las fiestas del Carnaval,cuyos momentos centrales teníanlugar el domingo,lunes y mar- tes anteriores al Miércoles de Ceniza, culminandocon elDomingode Piñata, el posterioraldíadel inicio dela Cua- resma,con lo que prácticamente todo el mes de febrero estaba dominado por estos festejos eminentementepo- pulares.

Marzo,abrily mayo constituían,qui- zás no con la rotundidadactual,pero síclaramente,el períodocumbre del ciclo festivo-ceremonial ,teniendo co- mo núcleo central las que ya entonces se empezaban a denominar oficial- mente Fiestas de Primavera,refirién- dose casiexclusivamentea la Semana Santa y la Feria,pero complementa- das por otras fiestaspopulares actual- mente desaparecidas o reducidas a manifestaciones formales. El Sábado de Gloriateníalugar la celebraciónde los Judas,y durante el Domingo de

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Resurrección y el lunes y martes de Pascua, la popularFeriade El Rastro.

Eldía 3 de mayo se iníciaban las fiestas delas Cruces,quese sucedían alo largo detodos los sábados y do- mingosdelmesen los corrales ypla- zas dela ciudad.Dichodía teníalugar lavelada dela Plazade SantaCruz y losJardinesdeMurillo.Eldía5 era la velada delaVirgen del Carmenenel puerto,adornándoseel puente de Isa- bel 11 y realizándoseuna procesiónen barca por el río.

En la primeraquincena del mes te- nía lugar la romeríadela Vírgendelos Reyesdela Capillade Molviedroque se celebrabaen el Quintillo,y a fines del mismo,lafiesta y procesiónde la Virgen dela Saludde SanIsidro,la de laDivinaPastora de Capuchinos,la de la Virgen deValvanera de SanBenito y otras varias fiestas en honor de mu- chas advocaciones marianas venera- das enparroquias, capillasyconven- tos de la ciudad y que recibían el homenaje dela poblacióndelbarrioen este Mes de María, aprovechándose la ocasión para la expansión festiva.

El mes culminabaen Pentecostés con la Romeríade ElRocío,en la que el protagoni smo estaba desempe ñado por Triana muyespecíalmente.

El día 30 se celebraba,con una re- percusiónnotablementemayor que en

la actualidad,la festívidad del patrón de Sevilla, San Fernando,siendo el acto centralla procesióncívico-religio- sa con elpendón y las espadas del rey conquistador.

Enjunio,la princípalcelebracíónera la dela festividaddelCorpusyla vela- da que,conocasiónde la misma,te- nía lugar en las gradasdela Catedral yenla PlazadelSalvadorla vísperay el mismo día del Corpus.Aldomingo siguientese celebrabael'CorpusChi- co de Triana.Los días12 y 13 eranlos de la velada de San Antonio en la ca- lle San Vicente.

Los días 24 y 29, la Alameda de Hércules se convertíaen escenarío de las popularesy coloristas veladasde San Juan y San Pedro. Del29 de junío al1 dejulioteníalugar también la ve- lada de San Juandela Palma.

Ya plenamente en el mes dejulio, acontecimiento importante eran las di- versas celebracionesy festejosen ho- nor de la Virgen del Carmen que se realizabanen varíaszonas dela ciu- dad;asíel día 16 era la procesióny veladade Santa Catalina,con su cen- tro en el famoso Corraldel Conde,la velada de la Plaza de Salvador y la del Altozano.El 17 era la festividadde las patronasSantasJustayRufina,de especial sign ificac ión en Triana por ser tambiénlas patronasdelos alfare-

ros,cuyas imágenes eran sacadas en procesíón.

Los días 25 y 26 era la popularísi- ma Velá de Santiagoyla Señá Santa Ana,una de las pocas celebraciones .de este tipoque han logradosobrevívir hasta nuestros díasconservando sólo algún halo de su antiguo carácter cas- tizoy entrañable.

El mes de agosto era también un períodobastante prolifero en festejos y veladas. Los días 1 y 2 tenía lugar en San Roque la velada y procesión de la Virgen de los Ángeles,organiza- das por la hermandad delos Negritos;

el 9 y 10 era la de San Lorenzo;el14 y 15 la de la Virgen de los Reyes,cu- ya velada se celebrabaen las gradas dela Catedral y PlazadelSalvador y cuya procesiónconstituía uno de los principalesmomentos delciclofestivo- ceremon ial. También el día 16 se celebraba la veladade San Roque;el 19 y 20, la de San Bernardo;y el27 y 28 la de San Agustínen la Plaza de San Leandro.

En la segunda quincenateníalugar la fiesta y procesiónde la DivinaPas- torade laiglesia de Santa Catalina.

Ya en septíembre,los días7 y 8 era la procesión y veladade la Virgen de las Aguas de la iglesia del Salvador.

Tambíéneldía8grannumerode sevi- llanos se trasladaban a Utrerapara

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participa r en la romerí a de la Virgen de Consolación.Losdías 23 y 24 eran losdela fiesta,procesióny velada de la Virgen de las Mercedesde la Capi- lla de laPuerta Real,celebradaen la Barreduela.El 28,29 Y30eranlos de la Feria de San Migue l, con ocasión de la cualse montaban casetas en el Realcomo enla Feriade Abril.

Octubre se iniciabacon la afluencia de gran cantidadde sevillanosala fe- ria de Santiponce en romería.En su primera quincena teníanlugar varios festejos en honor de la Virgendel Ro- sario,sie ndo uno de los másconoci- dos y populares los que se celebra- ban enSanta Catalina .Igualmenteen honor de dichaadvocación y durante todo el mes se realizaban procesio- nes del rosario en la practica totali- dad de las parroquias,constituyendo verdaderos acontecimientos popula- res.

Todos los do- mingos del mes era abundantísi- ma la afluencia de sevillanos hacia la Hacien- da de Torrijas, en Valencinade la Concepción , con el pretexto de la celebra- ción dela festivi- dad de su mila- groso Cristo. El segundo domin- go, la romería de la Virgen de Valme, en el Co rtijo de El Cuarto.El ultimo domingo del mes era el de la romería de la Virgen de Cual- rovitasenBollu- 1I0s de la Mita- ción , la cual registraba tam- bién una gran participación de vecinos deSevi- lla.

Noviembre se ini c iaba con la celebración de

_ la Fiesta de To-

_ dos los Santosy

de los Difuntos, cuyos cultos se continuaban du- ra nte todo el mes. En su pri- mera quincena tenía lugar la fiesta y proce- sión de la Virgende Todos los Santos deOmnium Sanctorum,asícomo las de la Virgen del Rosario de San Vi- cente.El día23,fecha de la conquista delaciudad porSan Fernando,se re- alizaba una procesióncívico-religiosa . Dentro de la segunda quincena del mes se celebraba la fiestay procesión dela Virgen delAmparo delaMagda- lena.

En diciembre,eldía8,se celebraba la festividadde la Inmaculada,La Pu- rísima,advocaciónde granraigambre enSevilla,en cuyo honor teníanlugar numerosas demostraciones de devo- ción ,con una gran participac iónpopu- lar.Las fiestasnavide ñas,además de las celebraciones eminentemente fa- miliares ,registraban durante los días 25 al27 la Feria de Navidad,que se desarro llaba sim ultáneamente en la Plazadela Encarnacióny enelpaseo de El Arenal, junto al río ,desde el

puentede Isabel 11 y el Barranco a la plaza de la Maestranza, dond e se combinaban los puestos,frutos,pro- ductos y objetos navideños conotras atracciones y diversionesdestinadas principalmentea los niños.

Sicomparamos este calendario fes- tivocon elactual,teniendo en cuenta además que en él sólo se recogen aquellas celebracionescon ciertarele- vancia,sincontar las quese circuns- cribían a los barrioso alos corraleso sectores de la ciudadcon motivodela festividadde su patrón y otras de me- norsignificación,podemos comprobar no sólo la reducciónoperada en el nú- mero las ocasionesfestivas ,sino,so- bretodo,en la diversidad de sus for- mas y motivos,habiéndoseregistrado la desaparición de bastantes fiestas en favor de las que actualmente son las más important es y de modelos más uniformes , como el de las vela- das que se celebra nenmuchosdelos barrios de la ciudad alolargo princi- palmente del verano : San Jerónimo , Polígono de San Pablo,Parque Aleo- sa,Pino Montano ,Bellavista ,etc.

No cabe duda que las dos fiestas más emblemáticas de Sevilla son la Se manaSanta yla Feriade Abril,pe- roes especialmentela primerala que, a mi entender,encarna y personifica más completa y profundamente a la ciudad,la forma de ver elmundo yla existenciade su pueblo, los modos de sentiry expresarse,elsentidoestético de su gente.Fiesta barrocapor exce- lencia,por ser Sevilla unaciudad emi- nentemente barroca,concepto que to- mo enunsentidomucho más extenso que el que normalmentese le da,des- bordando totalmentelos limites de lo puramente artístico y estilístico. ¿Có- mo no habíade ser barroca,en este sentido,una ciudad cuyo poblamiento se pierdeen la época prerromana y en la que se han ido superpon iendo y fundiendo, como enun crisol,culturas , pueblos,razas? Barroquismo que no es otra cosa quevida enexplosión,en continuoproceso de cambio, luz y os- curidad , muertey resurr ecci ón,senti- mientomágico-religiosoyprofano,go- zo y asuncióndelanaturaleza.

Enla Semana Santa sevillana,cuya comprensión como fenóm en o socio- cultura l globa ldifíc ilmente puede lle- gar a abarcarse dada su complejidad y multiplicidad de nivelesy planos de interpretaci ón-signi ficació n, intervi e- nen como en ningu naotramanifesta - ción festiva todos los factores, ele- mentos y aspectos que configu ran, como expuse alprinc ipio,a Sevillay a

"lo sevillano ..: lohumano ylo urbano, lo culturalylo natural,lo sensibley lo inmaterial. Yposib lemente por ello,

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por ser Sevillala quese expresa en su SemanaSanta,es por lo que ésta,a pesardela influencia transformadora ejercida por la oficializaciónla masifi- caron y lamercantilización delcontex- to en elque se desarrolla lafiesta,sea quizá la celebraciónque mantieneun carácter más emblemát ico,constitu- yendola expresiónmás populary au- tentica de la ciudaden su conjuntoy complejidad . Manifestac ión que per- mite y acoge al mismo tiempola conti- nuidad,latradición ylos cambiosque permanentemente experimentala ciu- dad.La sucesivaconstituciónde pro- to-herma ndades que reproducen las formasy manifestaciones dela Sema- na Santaendiversosbarriosy secto- res del extrarradio de la ciudad ,sa- cando sus pasos y movilizando a la mayoría de su vecindario es prueba palpablede la vitalidad dela fiesta y delas formas y dimensionesque puede adquirirsu desarrolloen elfuturo.

Ejemplode elloson casos como los delas proto-hermandadesdelPolígo-

no de San Pablo, Bellav ista o Pino Montano,querealizansus salidaspro- cesionales en sus respectivosbarrios enlas vísperasdela Semana Santa; el de Torreblanca,uno de los subur- biosmás problemáticosy estigmatiza- dos de la ciudad,en dondela Cofradía delCautivoyla Virgende los Dolores se ha convertido en elprincipal ele- mento de articulacióne identificación de su vecindario;elde las cofradías del Cerro delÁguila,Santa Genoveva y La Paz,cada una radicada en sus respectivos barriosdelextrarradiode la ciudad y que desde hace varios añosparticipandirectay plenamente enelciclo dela SemanaSantaoficial, desplazándose hasta el centropara hacer su estaciónde penitencia,reali- zando paraello recorridos de doce a catorce horas acompañadas por su gente,que..invaden"la Sevillahistó- rica.

La SemanaSantacomo fiestaregis- trósiempre la pugna yenfrentamiento entre las dos visionesointerpretacio-

nes de la misma:su concepción como una celebración exclusivamentereligio- sa y ascética,representadapor la jerar- quíaeclesiástica,que siempre ha pre- tendidosu control monopolizador, y de la ortodoxia religiosa,y su concepción como fiesta..pagana" o ..mundana",lo cualno quieredecirnecesariamenteno religiosa,sinotoleradorade la multiplici- dad de sentimientos,pasiones y sensa- ciones humanas sacralizadasy repre- sentadas fundamentalmente por el pueblo sevillano,entre el que se incluye un importante sector de los sectores más poderosos socioeconómicamente dela ciudad, los cuales seidentificaban en muchos aspectos con la forma dra- máticay barroca«dionisiaca" -dirían algunos- de ver y vivirla fiesta.

Son notables las diferencias entre la Semana Santa actual yla de otros tiempos.Además de la ampliación del numero de cofradías,las variacio- nes en lositinerarios delas procesio- nes, la evolución de la indumentaria de los penitentes y dela decoración y disposicióndelos pasos e imágenes, que experimentan cambios constan- tes,aunque puntuales,a pesar de la aparente rigidez de los cánones, el elemento popular se plasmaba de una forma mucho más clara y eviden- te en eldesarrollo y organización de las procesiones.

En elcaso de la Feriade Abril,los cambios sufridos son quizá más no- tables y evidentes, siendo además una celebración que cuenta con una existenciamucho más corta.Con res- pecto a ellase equivocantambién los que se lamentan de la «degenera- ción" dela fiesta en su forma tradi- cional;suactitudes casitanantigua comola Feriamisma.Enefecto,ya a los pocos años de su inicio,en 1847, algunossevillanos,sobre todolos pa- trocinadores de la idea, los muníci- pes NarcisoBonaplatay José María de Ybarra,criticaban los derroteros por los que caminabael festejo,crea- do fundament almente como marco comercial agrícola-ganadero y que cada vez adquiría una mayor y pre- dominante importancia como aconte- cimiento eminentemente lúdico-fes- tivo.

Años después,nise planteaba es- ta cuestión,pues la Feria era ya un evento festivo, pero las criticas se centrabanahoraenla transformación del festejo tradicional debido alain- vasióndeformas,costumbresy mo- dasforáneas en perjuicio delas au- tócton as. Entre estas voces se encontraba la de Gustavo Adolfo Bécquer. La misma lamentación se repite afines delsigloXIX,a principios delxxyhasta nuestros días.

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La Feria,como la Semana Santa, es un fenómeno vivo,a pesar delos factores quelimitanlas posibilidades de participaciónenla mismaporpar- te demuchos sevillanos: localización (al contrario que la Semana

Santa , en la que práctica - mente todalaciudad partici- pa delafiesta, entanto que casi todos los barrios cuen- tan con una o variascofradí- as cuyodíade salidaconsti- tuye un aute ntico día de fiesta),imposibilidadde aten- der la tota lidad de las de- mandas de parcelas para el montaje de casetas dada la limitaciónde espacio que re- presenta la existenci a del

«real», el costo económico que supone el montajedelas casetas y el consumo duran- te la semana de fiesta ,etc.

Efectivamente,además de otras muchas funciones , las fiestas contribuyen de manera significativa ycontinuadaa la economía sevillana. Fiestas comolas citadassonelmotor deunaimportantísima activi- dad económicadela ciudad, dando lugar auna auténtica

«economíaritual» o «festiva»

queempleaa unsectornada despreciablede supoblación, ya sea demaneraformal o su- mergida,prácticamente a lo largo de todo elaño,desdela hostelería,alos talleres «arte- sanos»de bordados,de orfe- brería,de trajesde flamenca y manto- nes de manila,herrería,carpintería,etc.

En este sentido,las fiestastienen, no hay duda,un fuerte potencialcomo atractivoturístico, y en buena medida, de una manera u otra,la presenciade los visitantes es un componente que, si siempre ha tenidoel papelde re- ferente de los «otros», hoy adquiere una especial dimens ión y significa- ción. El problema es que las fiestas seanpuestasalserviciodelturismo,la granpanacea,segúnparece,parael futuro dela ciudad.Así,elobjetivode

«atraerturistas» amenazacondesna- turalizar y mistificarlas fiestassevilla- nas,dandolugar aunatentado contra

el patrimonio cultural que las fiestas constituyen.

Sevilla tiene entre lasfactores que amenazansu continuidadcomosocie- dadno sóloalparo,ladesertificación

industr ial y la falta de perspectivas económicas, sino también la instru- mentalizaciónde sus principales re- ferentesidentificadores, sus fiestas,y la manipulaciónde su«carácter festi- vo»por parte de agentes e intereses cuyo objet ivo fundamental es el de justificar su propiaexistencia o poten- ciar el consumo, lo cual actúa como un poderoso elemento de bloqueo y de desidentificación.

Por contra,desde una concepción no reduccionista de lo simbólico que afirma el papelque tiene lo ideático como factor configurador de la reali- dad social,no sólo reproductor,sino también,demanera directa o indirec-

ta,potencialmentetransformadordela misma, considero que la fiesta,y en particularen elcaso de Sevilla,cons- tituye uno de los pocos elementosal que sugente puede aúnaferrarsepa- ra no verse definitivamente disueltacomosociedad ypo- der enca rarel futuro por si misma.

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