Teología, 1995, Tomo XXXII nº 065 (número completo)
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(2) TEOLOGIA REVISTA DE LA FACULTAD DE TEOLOGIA DE LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATOLICA ARGENTINA JOSE CUBAS 3543 -. TOMO XXXII -. BUENOS AIRES -. N~. 65. REPUBLICA ARGENTINA. AÑo 1995: 12 semestre. SUMARIO Víctor M. Fernández: Romanos 9-11. Gracia y predestinación .......................................................... 5. Gabriel Seguí i Trabat: La eucaristía en la constitución pastoral "Gaudium et Spes" .......................................... 51. Pedro Gaudiano: Los franciscanos de Río IV y la evangelización de los indios ranqueles ................. 77. Mario E. Sacchi: El "Big-Bang" y la visión cristiana del universo.......................................... ......................... 111. Notas bibliográficas ................................................................. 131.
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(14) 16. VICTOR M. FERNANDEZ. predicación, por lo cual la predicación se ofreció a los gentiles. Pero esto no implica una condenación definitiva de esos judíos, ya que Dios quiere ser misericordioso con todos los hombres, también con los rebeldes (11,31-32), por pura y libre misericordia.. B. 6. Contexto neotestamentario Por último, consideremos brevemente otros textos del Nuevo Testamento que confirman esta interpretación positiva de la carta a los Romanos y pueden aportar nuevos matices: "¿Qué tienes que no lo hayas recibido? ¿Y si lo has recibido, a qué gloriarte como si no lo hubieras recibido'?" (1 Cor. 4, 7). "Lo plebeyo y despreciable del mundo ha elegido Dios;lo que no es, para reducir a la nada lo que es. Para que ningún mortal se gloríe en la presencia de Dios" (1Cor. 1,28-29).. En estos textos, importantísimos para la doctrina de la gracia, Pablo destaca que el hombre no tiene derecho alguno a plantear exigencias a Dios, o a imponerle un modo determinado de actuar, ya que lo que Dios da no se fundamenta en derechos de la creatura, sino en su libre iniciativa. Por eso mismo nadie puede gloriarse como si lo que tiene de bueno 110 lo hubiera recibido de Dios por su libre e inmerecida misericordia. Esta temprana convicción de Pablo en Corintios desemboca en Romanos 9-11, donde encontramos el planteo sobre la elección de los gentiles, que pasaron a ser la gran masa de los cristianos, cuando en realidad eran los judíos el único pueblo elegido de Dios. Seguramente algunos de los judíos convertidos al cristianismo harían este planteo; y por eso, en Rom. 9, 14 se menciona la acusación de "injusto" que algunos podrían plantear a Dios. Es entonces justamente cuando Pablo usa la parábola del alfarero para decir: "iHombre! Quién eres t ú para pedir cuentas a Dios" (Rom. 9,20).. Otro grupo importante de textos es el de los que afirman la voluntad salvífica universal de Dios: "Nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al pleno conocimiento de la verdad" (1 Tim. 2 , 4 ) .. Este texto, en cuanto utiliza el verbo "thelo", y no "boulomai", TEOLOGIA 65 (1995).
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(30) 32. VICTOR M. FERNANDEZ. felicidad (CEC, 1.035),entonces no parece atinado distinguir mucho la pena de la misma condena. Por eso, si hablamos de "querer" de las penas, podemos dar a entender que Dios "quiere" la condenación y la predestinó. Es más coherente con el Magisterio anterior entender que Valence no se refiere a una "predestinación de la pena" propiamente dicha. Sólo mantiene el lenguaje de predestinación, muy en boga en su siglo, e infiuenciado por su interpretación de Romanos; pero en realidad refiere esas expresiones a la presciencia divina de las penas como parte de la predestinación en su conjunto . Por eso, no dice "predestinación de la pena" sino " laprcscicrzcia de la predestinación" (Dz 322). Los padres del concilio de Valence condenaron al concilio de Quiersy, pero luego anularon esta condenación en Langres (859), y celebraron con los de Quiersy el segundo concilio de Toul (Thysey) en el año 860 . Esto, junto con su interpretación de Romanos 9 que contradice al Indiculus, invita a considerar con sumo cuidado las afirmaciones conflictivas de Valence sobre la predestinación y su interpretación de Romanos, aunque haya influido poderosamente en la teología posterior.. C. 3. Santo Tomás de Aquilzo ( + 1.274 ) Para Tomás, la presciencia divina no predetermina fatalmente los acontecimientos, sino que los pre-ve como históricos y modificables en el curso de la historia: "Dios sabe que alguien primero es ordenado a la vida eterna y que después no porque se aleja de la gracia" (Summa Th., 1, 2 4 , 3 ). Sin embargo, la predestinación a la salvación no puede ser imposibilitada por las creaturas (Summa Tlz., 1, 23, 8, ad 3) . Porque la predestinación a la salvación no es una simple presciencia, como en el caso de los condenados, ya que es un querer infalible que predetermina efectivamente el resultado final de la predestinación. Por eso, refiriéndose al momento de la muerte, la tradición hablará del "gran don" de la perseverancia final (Dz 826). Y si bien no se niega la libertad humana que Dios salva en todo el proceso anterior, esta infalibilidad del efecto final de la predestinación por el "gran don" de la perseverancia final, está firmemente presente en la doctrina de Tomás. No estamos negando que de ordinario la gracia deja a salvo la libertad humana de optar por el mal (Dz 1.093). Sólo nos referimos al efecto TEOLOGIA 65 (1995).
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(60) 63. LA EGCARISTIA EN GAUDIUM ET SPES. 4. El sentido teológico de la estructura GS 38b se traba con GS 38a por el relativo 'cuius', a principio absoluto de frase; nos parece que esta estructura sintáctica indica que el contenido de 38b es una explicitación, una relectura eucarística del de 38a:. Tabla de correspondencias GS 38a. GS 38b. Cristo, recapitulador de l a historia humana (Ef 1 , l O ) .. Cristo instituye el sacramento de la fe.. El Verbo toma carne humana ( J n 1,3).. El Verbo toma los elementos naturales.. Transformación del mundo.. Transformación de elementos naturales.. El amor, ley fundamental de la perfección humana y de l a transformación del mundo.. Las ofrendas eucarísticas son transformadas por el amor.. Posibilidad de fraternidad universal.. Cena de comunión fraterna.. Anhelo de posesión del reino celestial.. P r e g u s t a c i ó n del convite celestial.. -. - -. -. -. los. -. Esfuerzo humano.. Cultivo de los elementos naturales por el hombre.. La humanidad, oblación acepta a Dios.. Oblación del fruto del esfuerzo humano.. La estructura interna de GS 38b tiene tres partes (pasadolpresentelfuturo), sobre la base de los dos verbos principales: TEOLOGIA 65 (1995).
(61) 64. GABRIEL SEGliI 1 TROBAT. Tiempo verbal. Magnitud temporal. Dominus suis reliquit. pasado. Naturae elemeiita (>olic'cl.tr~l~trtr.. Realidad significada Sacramentum fidei. presente. Corpus sangiiisque Christi Coena co~nmunio~iis fi-aternae. futuro. Praelibatio caelestis convivii. Debemos notar, pues, la doble tensión pasadolpresente [reliquitconvertuiitur] y presentelfuturo Iprae-libatiol, en l a cual el acento está puesto, eri parte, sobre el presente, el ínrrndus Izodier~zrrs',donde se cumple el pasado y se anticipa el futuro, pero ante todo sobre la escatología, de la cual la eucaristía es prenda. E s decir, el texto de GS 38b está montado sobre el esquema del concepto bíblico-litúrgico de '~nerizorial',entendido como l a actualización del acontecimiento salvador del pasado y la anticipació~ide la plenitud salvadora del futuro e n el 'Izodie', de una manera sacramental; 'in ~nysterio'. De hecho, la estructura de GS 38b coincide con el esquema del memorial eucarístico del NT:. GS 38b. Memorial eucarístico NT. Sacramentum fidei. Cena del Señor. Coena communionis fraternae. Eucaristía de l a Iglesia. Praelibatio caelestis convivii. Banquete escatológico. Esta estructura implica una afirmación de la historicidad de la eucaristía, eri un doble sentido: a ) Respecto de las trcis dimensiones de tiempo. como 'ka~l-(js': - pasado: el acontecimiento originante eii Cristo. - ~ ~ ~ e s e t la t t etransformación : de la comunidad y del muiido n partir del acoiltecimiento originante. TEOLOGIA 65 (1995).
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(66) Este marco es esencial para la inteligencia de la afirmación de GS 38b sobre la transformación de los elementos naturales en las especies eucarísticas, una transformación que en este número es tratada desde el punto de vista de la cultura ('ab howzirzibus exculta'), tal como entiende la cultura la Gar~dizrlriet spes, como conjunto de esfuerzos individuales y colectivos. En primer lugar, seiialemos que el co~lciliohace u n juego de palabras pues. en latín, 'crllfus' tiene dos significados: a ) 'culto': 'acto de alabar' o 'estar educado'; b) 'cultivo'. De alguna manera, la cultura humana tiene u11 matiz de trascendencia, ya en el mismo esfuerzo que supone y no sólo en sus frutos: "Hoc crederitibus ratum est, navitatem humanam individualem et collectivam, seu ingens illud conamen, quo homines decursu saeculorum suae vitae condiciones in melius mutare satagunt, In seipso consid~ratnnz,Dei proposito respondere" (GS 34a).. Además, considerando cuál es el mandato dado al hombre por Dios, "hacer admirable el nombre de Dios en el universo" (GS 34a), el cultivo de los elementos naturales, que serán transformados en la eucaristía es, en sí, una "eucaristía", una alabanza al Creador por su obra. Así se cumple el destino de la creación misma, pues "omnia quae in terra sunt ad hominem, tamquam ad centrum suum et culmen, ordinata sunt" (GS 12). Por otra parte, la transubstanciación de los dones eucarísticos contiene, en germen, la de la creación entera en la escatología: "Es esta transformación escatológica la que se anuncia y, más aún, se anticipa realmente en la eucaristía. La transformación de los dones realiza ya en primicias aquella transformación última por la que 'todo serávuestro, vosotros de Cristo y Cristo de Dios'(1 Cor 3,22-23). De un modo todavía fragmentario, pero real, la transformación del mundo está acaeciendo ya y su conversión en cl cuerpo de Cristo: la eucaristía es el signo real, el sacramento de todo este misterio de incorporaciónn'i.. Esta teología está en el corazón de la cristología cósmica, con profundas resonancias paulinas, de Teilhard de Chardin, para el cual el cuerpo de Cristo cs el centro "físico" de la humanidad y del mundo material (Muoney ):. TEOLOGIA 65 (1995).
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(107) 110. MARI0 E. SACCHI. Empecemos aclarando que la teoría del big bang ya ha festejado unos cuantos cumpleaños. En la década inaugurada en 1920, cuando la teoría de la relatividad de Einstein y la doctrina de los quanta enunciada por Max Planck provocaban una admiración superlativa en los círculos fisicomatemáticos, con remozados bríos se ha replanteado por enésima vez en la historia el problema del origen del universo. En tal sentido, no ha transcurrido mucho hasta que se ha comenzado a hablar de un supuesto suceso que habría acaecido en el mismo principio del mundo material. Este suceso habría consistido en una suerte de gran explosión o en un gran estallido, que habría comportado al menos dos cosas: una, que, antes de acontecer, no habría existido el universo actual y, por ende, que tampoco habrían existido ni el tiempo ni el espacio; la otra, que esa gran explosión habría sido el origen de las cosas de nuestro universo y, con él, el origen del espacio y del tiempo. La teoría del big bang había tenido un antecedente destacable en los estudios de Georges Lemaitre (1894-1966), alumno de Arthur Eddington en la Universidad de Cambridge y profesor de la Universidad de Lovaina. En 1927, este sabio sacerdote belga había terciado en la discusión entre quienes sostenían que el modelo de un universo en constante expansión, como aquél propuesto en la teoría general de la relatividad de Einstein, debía ser reemplazado por otro modelo cuyo movimiento estaría reflejando una marcha signada por un devenir contrapuesto al anterior, o sea, un movimiento que terminaría en un "universo vacío" a consecuencias de la aparente contracción que se verificaría en las dimensiones de su masa. La hipótesis de la existencia original de un átomo primitivo, a partir de cuya fragrnentación se habría iniciado la evolución cósmica, daría la razón a los partidarios de un universo en constante expansión; pero Lemaitre abrigaba la certeza de que esta expansión tendría límites actuales determinados por la cantidad concreta de la masa de los cuerposz.. uniuersum,ni siquiera a la significación que se asignaba a la noción de I\<íollosen la física antigua. En general, en su alusión al universo, la cosmología reciente no suele ver en él más que la reunión total delos cuerpos naturales considerados restrictivamente en razón de las dimensiones que se siguen de su materialidad. 2. "Creo haber mostrado que la hipótesis del átomo primitivo satisface a las reglas en juego. No llama en su auxilio a ninguna fuerza que no sea conocida previamente, da cuenta de toda la complejidad del mundo actual, explicando. por medio de una sola hipótesis, a las estrellas y su ordenamiento en galaxias, la expansión del Universo y la excepción local a esa expansión presentada por las acumulaciones de nebulosas, y, en fin, el grandioso fenómeno de los rayos ultrapenetrantes, verdaderamente cós~tlicos. TEOLOGIA 65 (1995).
(108) EL BIG BANG Y LA VISION CRISTIANA DEL UNIVERSO. 111. Nuestro autor pretendía probar que ninguno de ambos modelos matemáticos debía ser considerado antagónico ni, por tanto, excluyente del restante, con lo cual, en algún sentido, quizás sin percatarse de ello, ha venido a rescatar un antiguo principio filosófico normalmente ignorado por los expertos en ciencias positivas, a saber, que todas las cosas que se oponen contrariamente, incluso los desplazamientos de las substancias corpóreas, de los cuales se predica el movimiento local, tienen un mismo sujeto. Lo cierto, empero, es que el pensamiento de Lemaitre ha pasado casi inadvertido en su momento, pero pocos años después, en 1930, ha sido reivindicado por James Jeans, quien fuera profesor de las Universidades de Princeton y Cambridge, con lo cual se ha producido una nueva incentivación de las especulaciones cosmológicas sobre la procedencia y la naturaleza del universo". Durante sus primeros años, las consideraciones matemáticas precursoras de la teoría del big bang apenas han gozado de una parca consideración de parte de los estudiosos, no habiendo estado exentas de críticas y aun de reprobaciones que no ocultaban un cierto aire de socarronería en las expresiones de algunos cosmólogos que reclamaban el abandono de la conjetura que ella implicaba. Sin embargo, la teoría ha sido paulatinamente exaltada por varios investigadores y, luego de concluida la Segunda Guerra Mundial, ha alcanzado un prestigio que hasta entonces se le había retaceado. Por este lado, cabe anotar que, en aquellos días, la teoría del big bang fue recibida con bastante entusiasmo en los centros académicos católicos, pero el creciente y lamentable relegamiento de la especulación propia de la filosofía de la naturaleza que se estaba verificando en ellos ha conspirado contra la posibilidad de someter tal teoría a un análisis más detenido y de mayor hondura. Con todo, no tenemos constancia. puesto que son los testigos de la actividad primitiva del cosmos y que nos han conservado, propagándose durante billones de años por el espacio admirablemente vacío, el recuerdo de la edad superradioactiva; asícomo los fósiles nos testimonian sobre las edades geológicas, esos rayos fósiles nos cuentan lo que h a pasado antes que las LJ/zypothCsede l'atome prinli estrellas hubieran comenzado a existir" IG . LEMA~TRE, t i f . Essni de cosr~iogor~ie, NeuchBtel1946,trad. españ. de H. Catalano: Cost)~ogo~~M. La hipótesis del átotno pri~nitico,Buenos Aires 1948 í =Colección Infinito 203 J, pp. 187188. 3. J . JEANS, Tlie Mjsteriolcs U~iii.c.rsc,,14 th ed ., London 1937, pp. 80 - 81. Vide etiam P. COUDERC, Ln rc;lcrtrcité, 6e. éd., Paris 1949í=Que Sais-Je'?37 J. p. 118; et J.G. TAYLOR, TheA'croPli.~sics,Ne\\~York1971, trad. españ. de E. Paredes: La rrrr(~r~o/lsiccr, 4a. ed., hIiidi.id 1984 (=Aliiinza Universidad 82,. pp. 234.235.. TEOLOGIA 65 (1995).
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(127) NOTAS BIBLIOGRAFICAS. RICARDO J . LOIS: Catálogo de libros de los siglos X V Z y XVZI. Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina. Buenos Aires, 1993,110 PP. Los catálogos impresos de biblioteca son hoy raros y puede decirse sin temor a equivocarse, que en un futuro no muy lejano, han de desaparecer, tanto por razones de técnicas como de costo. Hoy las bibliotecas sólo suelen disponer de catálogos de fichas, ubicados en las propias instalaciones de la institución lo cual exige que el consultant e deba trasladarse a las mismas y realizar la consulta junto a los ficheros. El catálogo impreso tiene la virtud de ser una ayuda inestimable, ya que permite al poseedor disponer del mismo e n s u propio gabinete de trabajo y tenerlo a mano para todas las consultas, pero mucho más lo es si se t r a t a de un catálogo especializado, que por serlo, supone una elaboración más refinada. El catálogo especializado es, generalmente, fruto de una labor de investigación y tiene el carácter de constituir una base preparatoria en materia de información bibiográfica. En ciertas áreas de investigación es imposible ingresar sin disponer de una bibliografía espe-. cializada de la producción en la materia. Los catálogos de impresos, indispensables para entrar en materia. Tal es lo que ocurre con el Catálogo de Libros de los Scglos XVI y XVII que ahora comentamos, que reúne un lote numeroso de textos almacenados en el repositorio de la Biblioteca de la Facultad de Teología. Para el investigador la existencia en dicha biblioteca, de un conjunto tan selecto de obras, es ya un punto de partida para el comienzo de cualquier investigación que abarque esos siglos. Muy distinta sería la situación de quien, careciendo de catálogos como el mencionado se lanza a un trabajo, debiendo comenzar por localizar a los autores y localizar sus obras en diversos repositorios, haciendo así un largo recorrido. Por el contrario, la posesión de catálogos y bibliografías especializadas favorecen la investigación y ahorran horas de trabajo. El catálogo editado yor la Facultad de Teología prueba que, a lo I largo de más de ciento treinta años, la Iglesia de la arquidiócesis ha conservado en sus estantes las obras que ahora ofrece ordenadas y catalogadas, mostrando al dar a conocer este registro, la voluntad de poner los libros al servicio de los usuarios.. TEOLOGIA 65 (1995).
(128) 132. NOTAS BIBLIOGRAFICAS. E l volumen impreso, que es el primero de dos que tiene programada l a Biblioteca de la Facultad de Teología, viene a sumarse al que editara en 1943, la Universidad de Córdoba titulado Catálogo de la Librería Jesuzta de la Unicei-sidadNacioizal dc Córdoba y al que ordenara fray Avelino Ferreir a Alvarez con el nombre de í h t r j logo (le ICI Riúl~otecízdel Coizi3eizto d e los RR.PP. Mcr(.edarios de Córdoba , publicado en 1952. Estos, citados en calidad de ejemplos pero existen otros, que junto con el que comentamos nos permitiría efect u a r u n a valoración genérica en torno a las bibliotecas eclesiásticas y religiosas en el Río de la Plata hasta el moniento de la Revolución de Mayo. El catálogo preparado y redactado por Ricardo J. Lois merece el elogio de quienes se interesan por la existencia de estos instrumentos tan indispensables para el trabajo intelectual y, a l a vez, el agradecimiento por ser el autor un auxiliar valiosísimo de aquellos. Trabajos como éstos, si bien desde el punto de vista técnico pueden ubicarse como productos bibliográficos, por el conjunto d e elementos incorporados en notas y referencias informativas, alcanzan l a calidad de investigaciones bibliográficas. La librería d e los tres últimos siglos almacenada por la Biblioteca de la Facultad de Teología y cuyo rt>gistrorepresenta el Catálogo, reúne en este primer volunicn edito. 59 obras del siglo XVI y. 177 del XVII. La confección técnica del Catálogo se ajusta, a l método alfabético de autores, con transcripción completa de títulos e indicación de páginas. Cada obra d a lugar a u n asiento numerado correlativamente. E l autor, por su parte, agrega en cada asiento, un análisis sobre el estado del libro, el tipo de encuadernación y todo los referente a fecha de edición y editor y lo complementa con referencias que otorgan al libro cierta calidez cuando menciona las personas a las que habría pertenecido el libro. E s posible así conocer que algunos ejemplares h a n estado en las manos del presbítero Luis Chorroarín o el doctor Saturnino Segurola, por mencionar algunos y lo mismo ocurre cuando deja constancia que pertenecieron a las bibliotecas de los conventos d e los Predicadores o de los Padres Recoletos. Completa el autor l a información ofrecida en los asientos bibliográficos con otros elementos bien sistematizados que son de indudable interés para el lector especializado. El primero de ellos consiste en l a elaboración de un Indice Cronológico del año de edición de las obras registradas, que en el caso del siglo XVI van de 1527 a 1599, acompañado del número de asientos a que corresponde la obra y el autor. El segundo corresponde al Indice de Editores e Impresores, seguido también del asiento correspondiente. El tercero se forma con Ins idcrencias biográficas de los autoi.es, lo que permite valorar. TEOLOGIA 65 (1995).
(129) NOTAS BIBLIOGRAFICAS. la calidad y notoriedad de los mismos, s u actuación, su producción intelectual y actividad. Con acierto el editor de este Catálogo h a seguido el criterio utilizado para obras de esta naturaleza, consistente en intercalar la reproducción de algunas portadas de las obras registradas. lo que además de "iluminar" la coniposición rigui.osa de las fichas, tiene la virtud de mostrar la calidad tipográfica, el a r t e de embellecer los impresos que e n s u época utilizaban y l a calidad de impresión. Todo ello constituye un estímulo y u n gozo adelantado a l manejo de las obras, que sólo quienes tienen comercio habitual con ellas, sabrán apreciar debidamente. Obras como el Cat6logo de Li01-0sde los Siglos X V I y XVII hacen honor a u n a biblioteca, dan pruebas de la riqueza de impresos que atesora y, a la vez, ofrece un generoso aporte a la cultura. Digno de elogio es el esfuerzo realizado por las autoridades de 1aFacultad para editar este registro bibliográfico. Ahora esperamos la impresión del prometido volumen referente a los libros del siglo XVIII, que sin duda h a de repararnos sorpresas y el renovado gozo de hallar obras inhallables en otros catálogos.. Néstor Tomas Auzn. R. TREVIJANO, Patrologin. Sapientia Fidei, 5 -serie de Manuales de Teología í Bibliotecas de Autores Cristianos) Madisid. 1994. xviii, 277 pp.. 133. "Un manual d e Patrología debe ser u n a introducción a la lectura directa de los Padres; pero h a sido en nuestra breve selección de textos donde el recorte h a tenido que ser más pronunciado" (p.XV).Estaexigencia surgió de u n profesor de Patrología y estudioso del pensamiento de los Padres de la Iglesia para luego ofrecer en este volumen una síntesis de la vida, escritos y brevcs textos, tomado de los importantes Padres para aquellos que quieren "volver a las Fuentes" del pensamiento de la Tradición de los primeros seis siglos de la Iglesia. U n manual útil, necesario para todo seminarista, catequistas, religiosos que desean enamorarse de la espiritualidad, riqueza del mensaje de los Padres de la tradición oriental como latina. E1 A. del presente manual afirma: "la teología de los Grandes Padres es, con acentuaciones peculiares, una expresión racional de la fe vivida, que engloba dogmática, moral, pastoral y espiritualidad". E l contenido del manual está dividido en u n a introducción y dos partes. E n la parte primera Padres Prenicenos, p.5-171 (Padres Apostólicos, apócrifos neotestamentarios, heterodoxos y eclesiásticos, tensiones con el mundo -persecuciones, teología africana, teólogos romanos y la escuela de Alejandría).Parte Segunda: Padres Postnicenos, p.175-267 ( l a ciudad y el desierto, los Padres Capadocios, exégecisantioqueria, neoalejandrinos, grandcs Padres latinos). Teimilla el texto con u n índice onomástico. Sin duda que el presente. TEOLOGIA 65 (1995).
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(132) 136. NOTAS BIBLIOGRAFICAS. los recorre a todos, es algo largo y pobre en resultados. Las opiniones más ingeniosas y extrañas se suceden unas a otras sin que alguna tenga argumentos irrebatibles ni pueda ser apodícticamente rechazada. Algunas de estas teorías son verosí~iiiles,otras de lo m5s disparatadas y contradictorias entre sí. El méi.ito del autor consiste en hahei.las presentado todas. Más pesado a ú n y mucho más nebuloso es el estudio de los diversos escritos cristianos primitivos presumiblemente compuestos en Alejandría. Aquí los diligentes exegetas h a n registrado toda l a literat u r a paleocristiana salvo las obras paulinas y joánicas. Tanto los análisis como sus resultados son formiilados en subjuntivos y optativos precedidos de las partículas quizás y tal vez, de modo que para la ciencia histórica de esta investigación literaria no queda nada. Mucho más afortunado es el análisis de la arqueología y topografía de Alejandría primitiva. Aquí figura en primer lugar l a importancia del santuario pagano de Serapheio~z (Osiris +Apis=Seraphis) frecuentado por muchos cristianos primitivos sincretistas, destruido en el 390. Luego figura el barrio de Bozckalio~z, donde habitaron los primeros cristianos; allí reposaron los huesos del evangelista Marcos y allí funcionó la famosa escuela de Teología, allí también catequizó el presbítero Arrio. Lamentablemente el autor no h a agregado los corrcspondientes mapas o alguna ilus-. tración adecuada. Finalmente tenemos u n a excelente y exhaustiva bibliogragía referida a l tema seleccionada según la calidad de fuentes o de trabajos realizados por los muchos autores que estudiaron la cuestión. Se puede acotar que el estudio efectuado y aquí editado por Jorge J. Fernández Sangrador es u n a excelente contribución al esclarecimiento de la incógnita de los orígenes de la gloriosa Iglesia de Alejandría, pero como no se trata de un tratado de historia completo, sino sólo de u n a investigación sobre el problema de los orígenes, este estudio es sumamente útil como obra auxiliar. La relatividad de esta obra es tanto más acentuada, en cuanto que recuenta u n sinnúmero de hipótesis, especialmente cuando se t r a t a de la exégesis de la literatura cristiana primitiva. Quien esté interesado y estudie el tema encontrará aquí muchísimas indicaciones muy útiles.. RODOLFO FERREIRA SOBRAL, Nazaria Iglzacia March. Profeta de la Nueva Eua~zgelización,3 vol., Córdoba, 1993.. El Dr. Rodoifo Ferreira Sobral, docente de la Universidad Nacional dc Córdoba y de la Universidad Catrílica de la misma ciudad, nos ofrece en esta obra la biografía de la beata Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús hlarch.. TEOLOGIA 65 (1995).
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