Oaxaca: conflicto social y lucha por los
espacios de poder
POR: RUBÉN SALAZAR VÁZQUEZ ASAEL NUCHE GONZÁLEZ
La violencia desatada en Oaxaca a partir del fallido desalojo del plantón magisterial ordenado por el gobernador Ulises Ruiz, el pasado 14 de junio, obedece a una lógica de conservación y acrecentamiento de los espacios de poder diseñada por el Partido Revolucionario Institucional, PRI; a través del grupo encabezado por Roberto Madrazo, como respuesta a la alianza formalizada en la pasada elección federal, entre Elba Esther Gordillo y el ahora presidente electo, Felipe Calderón, para impulsar la candidatura de éste último en los pasados comicios federales. Acuerdo que vislumbra en los elecciones estatales venideras, la reproducción de las mismas estrategias de manipulación, compra y negociación del voto, organizadas por la líder magisterial para favorecer al entonces candidato del PAN a la presidencia.
Dicho convenio resulta aún más problemático para los intereses de Roberto Madrazo, en la medida que se añade a una vieja fórmula electoral compuesta por un gobierno en campaña y con dinero suficiente para montar una estructura corporativa y mediática de apoyo en favor de sus propios candidatos. Ante un escenario inevitable de altos precios del petróleo durante los próximos años, es probable que dicha fórmula continúe aplicándose en el marco de una lucha por los espacios de poder (gubernaturas, presidencias municipales, legislaturas), necesarios para garantizar los consensos nacionales que permitan la puesta en operación de proyectos críticos de desarrollo de carácter energético, laboral y fiscal.
El acuerdo alcanzado entre el presidente electo y la líder del sindicato magisterial más poderoso de Latinoamérica (más de un millón, 200 mil afiliados), tiene como objetivo, asegurar, por un lado, los apoyos corporativos que permitan al gobierno de Felipe Calderón contar con gobiernos estatales apegados a sus planes y proyectos regionales, específicamente concentrados en el área sur-sureste del país y, por el otro, dotar al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, SNTE, del apoyo político y económico necesario para evitar el desmantelamiento de su sindicato y consolidar la verticalidad de su organización, ante la posibilidad de que un mayor número de secciones sindicales exijan su autonomía presupuestal y de gestión con respecto a la dirigencia nacional
El avance de esta estrategia pone en juego la supervivencia del PRI como partido gobernante tanto en el ámbito estatal como municipal.
Gráfica 1
Distribución política de gobiernos estatales y municipales por partido 2006..
Partido Gobiernos estatales Gobiernos municipales PRI 18 1149 PAN 8 374 PRD 5 206 COALICIONES 1 283 USOS Y COSTUMBRES 0 418 TOTAL 32 2443 Elaboración propia
Gráfica 2
Distribución de gubernaturas entre las tres principales fuerzas políticas con vigencia al 2007. Elaboración propia.
El conflicto oaxaqueño representa una oportunidad ideal para desarticular dichos vínculos y superar los obstáculos de la nueva ecuación electoral: gobierno en campaña-dinero-estructuras corporativas, por medio de acciones de carácter represivo contra el movimiento popular y magisterial de Oaxaca, que motiven el desbordamiento del conflicto y la parálisis institucional en otros estados de la región, con el fin de complicar los planes político-electorales del nuevo gobierno y evitar con ello la construcción de redes geográficas de gobernabilidad sustentadas en los apoyos corporativos del SNTE.
Detrás de los actos de represión y provocación del gobierno de Ulises Ruíz, ex operador electoral de Roberto Madrazo, se esconde también la necesidad de reconquistar lo antes posible el poder presidencial, en la medida en que sólo a través de su ejercicio pueden controlarse los crecientes flujos de excedentes
petroleros, que tan sólo en 2006, superan los 25 mil millones de dólares, particularmente importantes para el ofrecimiento de prebendas económicas útiles para las cooptación de gobernadores, a través de participaciones federales, y estructuras sindicales, por medio de negociaciones de carácter salarial.
De no ser potencializado este conflicto a otros estados del país por la facción de Roberto Madrazo, y de no acrecentar su influencia más allá de Oaxaca y Tabasco, únicos estados visiblemente aliados al ex candidato presidencial, la influencia de la maestra Gordillo sobre el resto de los gobernadores y los márgenes presupuestales crecientes que está ha alcanzado con Felipe Calderón en favor de la cohesión de su sindicato, pueden ser determinantes para marginar al grupo de Roberto Madrazo, e incluso a su propio partido, en la distribución de los espacios de poder que estarán en juego durante el próximo sexenio.
Las opciones de Calderón frente al conflicto en Oaxaca:
1. No respaldar el envío de fuerzas federales al estado para solucionar el conflicto, por lo menos, no antes del primero de diciembre.
2. Mantenerse al margen de la solicitud de desaparición de poderes en Oaxaca, por lo menos hasta antes la toma de posesión del cargo de presidente de la república el próximo 1º de diciembre.
3. Encauzar la solución del conflicto a través de la negociación salarial con la sección 22 del SNTE, ofreciendo la rezonificación.
4. Promover la desaparición de poderes en Oaxaca ya como presidente de la República así como las reformas de carácter político (revocación de mandato, plebiscito y referéndum), con el objeto de legitimarse políticamente ante los grupos que exigen la salida de Ulises Ruíz y abrir paso a la solución política del conflicto.
5. Negociar con el PRD la reforma política del Distrito Federal, a cambio de que este partido desista en su demanda de destituir a Ulises Ruíz, para complicar su arribo al poder presidencial el 1º de diciembre.
Las opciones de Ulises Ruíz y Roberto Madrazo:
1 Aumentar los actos de provocación de las fuerzas de seguridad pública contra el movimiento. Desatar nuevas emboscadas y disparos contra los campamentos y barricadas de la APPO, tanto en la capital del estado como en los municipios gobernados por el PRI. Presionar al gobierno federal para intervenir en el estado.
2 Promover la ruptura entre la APPO y la sección 22 del SNTE con mayores actos de provocación y mayores atentados contra integrantes del movimiento. Paralizar mediante estas acciones la normalidad del ciclo escolar 2006-2007 y retardar aún más el regreso de los alumnos a las aulas.
Escenarios:
Probable.
El gobierno Federal por medio de un ofrecimiento económico respaldado por los ingresos petroleros, logra la desactivación del conflicto magisterial y el aplazamiento de la solución política del conflicto para después del 1 de diciembre. Con esto logra asegurar la estabilidad en el estado y en el país para la toma de posesión del presidente electo Felipe Calderón.
El gobierno de Ulises Ruiz busca elevar la tensión del conflicto pero no se generan enfrentamientos con el movimiento. La violencia se mantiene latente
con el asesinato de varios miembros de la APPO sin que esta responda de manera generalizada a las provocaciones. Esta situación se mantiene por lo menos hasta el 1 de diciembre, sin lograr la intervención de la fuerza pública federal.
El presidente electo toma posesión y una vez en su cargo promueve en el Legislativo la desaparición de poderes y se presiona al gobernador para que pida licencia a su cargo. Luego de revelarse en la opinión pública el desvío de recursos públicos a la campaña de Madrazo, crecientes pruebas de corrupción y la presión del movimiento, el PRI es incapaz de sostener al gobernador.
El presidente Felipe Calderón establece una relación de largo plazo con el SNTE aprovechando los ingresos petroleros extraordinarios lo que le permite consolidar una estructura corporativa de apoyo de alcance nacional permitiendo conquistar mayores espacios de poder a lo largo del país.
Catastrófico
El gobierno federal no logra desactivar el conflicto magisterial debido a que no existen los consensos en la Cámara de Diputados para apoyar la partida presupuestal de más de 41 mil millones de pesos demandada por el SNTE para desactivar conflictos magisteriales como el de Oaxaca.
El gobierno de Ulises Ruíz decide solucionar el conflicto con el empleo de la fuerza pública estatal y municipal, apoyados por grupos de choque de los sectores popular y campesino del PRI en el estado. La acción termina en un enfrentamiento con numerosas pérdidas de vidas humanas en ambos bandos. El gobierno de Ulises Ruíz fracasa en su intento por desactivar el conflicto y se ve obligado a renunciar al cargo de gobernador del estado. El Senado nombra a un gobernador interino para restablecer la paz y el orden en Oaxaca.
Ante la negativa del gobierno federal para solucionar el conflicto en Oaxaca con el uso de la fuerza, y en respuesta a la caída de un gobernador de su partido, el PRI amenaza con boicotear la toma de posesión de Felipe Calderón, el 1º de diciembre. Acusan a Calderón de ser el responsable de la caída de Ulises Ruíz y se niegan a tomarle protesta y reconocerlo como presidente constitucional.
Estalla una severa crisis institucional. Felipe Calderón comienza a ejercer sus funciones a pesar de no poder rendir protesta ante el Congreso. Sus planes de construir una estructura corporativa de apoyo con el SNTE se desmoronan, ante el férreo control presupuestal que le es impuesto desde la Cámara de Diputados en la aprobación del Presupuesto de Egresos y la Ley de Ingresos para 2007. Estallan a la par nuevos conflictos magisteriales, demandando los apoyos comprometidos con el nuevo gobierno.