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Reflexiones acerca del Ordenamiento Ecológico en México*

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Investigación ambiental

2010 • 2 (2): 32-40

Reflexiones acerca del Ordenamiento Ecológico

en México*

José A. Oseguera Ponce,

1

Fernando A. Rosete Vergés

2

y

Valentino Sorani Dalbon

3

Resumen

El presente ensayo muestra los temas e ideas más relevantes de la discusión abordada en el panel de re

-flexiones sobre el Ordenamiento Ecológico realizado a iniciativa del INE en el IV Congreso Internacional de Ordenamiento Territorial en México organizado por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. El docu

-mento recoge las preocupaciones fundamentales de los participantes en el panel, con la finalidad de presen

-tar, en forma sistematizada y resumida, los principales elementos desarrollados en ese espacio de reflexión e identificar aciertos y ventanas de oportunidad así como los principales aspectos metodológicos y de procedi

-miento a fortalecer en el corto plazo.

1 Pemex Exploración y Producción, Gerencia de Desarrollo Sustentable y Calidad, Subdirección de Seguridad Industrial, Protección Ambiental y Calidad, Av. Adolfo Ruiz Cortines No. 1202. Edif. Pirámide, Fracc. Oropeza. C. P. 86030, Villahermosa, Tabasco, México. Tel.- (52)-993-3165626, 3106262 Ext. 21926, [email protected]

Abstract

This paper presents the more relevant issues and ideas tackled on the discussion of the Land Use Planning reflection panel that was realized as an INE initiative, on the IV Congress on Land use planning in Mexico,

organized by “Universidad Autónoma de San Luis

Potosí”. The document present s the compiled funda-mental worries of the panel participants with the pur-pose to systematize and resume the principal elements that were developed during the congress frame and to identify the good hits, opportunities, principal me-thodological aspects and procedures that have to be strengthen in the short term.

Palabras clave

Ordenamiento ecológico, planeación territorial, México, Política pública, participación, retos.

Keywords

Land use Planning, Planning, Mexico, Public Policy,

Share, Challenge.

2 Instituto Nacional de Ecología (INE), Dirección de Ordenamiento Ecológico, [email protected]

3 Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM),

[email protected]

* El presente ensayo hace acopio de muchas de las ideas discutidas en el panel sobre reflexiones acerca del Ordenamiento Ecológico en México efectuado en el marco del IV Congreso

Internacional de Ordenamiento Territorial, el día 14 de noviembre del 2007. En el panel se presentaron cinco ponencias de connotados expertos invitados por el INE (el doctor Antonio

Díaz de León Corral, Director General de Política Ambiental e Integración Regional y Sectorial de la SEMARNAT; el doctor Gerardo Bocco Verdinelli, Director del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental de la UNAM y ex Director General de Investigación de Ordenamiento Ecológico y Conservación de los Ecosistemas del INE; el biçologo Alberto Pereira Corona,

Investigador de la Universidad de Quintana Roo que ha sido responsable de la elaboración técnica de diversos Programas de OET en el estado de Quintana Roo; la doctora Elena Burns Stuck, Investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana y con amplia experiencia en la elaboración, ejecución y evaluación de Ordenamientos Ecológicos locales; y el biólogo José Oseguera Ponce, que ha participado por parte de PEMEX en diversos procesos de OET en el sureste de México) y asistieron alrededor de 50 personas. Los autores agradecen a todos aquellos quienes hayan participado o externado sus inquietudes y opiniones acerca de este tema.

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Sec

ción: Ensayos

PlanEacIón tErrItorIal y ordEnamIEnto EcológIco dEl tErrItorIo

La planeación territorial es el proceso mediante el cual se definen los mecanismos y las formas de ocupación del territorio para establecer las actividades de la sociedad

para satisfacer sus necesidades (Méndez y Lloret 2009). Desde que el hombre identifica diferentes espacios en el

territorio para satisfacer sus necesidades sociales, exis

-te una diferenciación de acciones o actividades que se

realizan en cada uno de ellos. De esta forma, el hombre, desde la prehistoria, visualiza las actividades y acciones

que realizará en cada espacio concreto del territorio, ge

-nerando una incipiente planeación de sus intervenciones

en el mismo (Mosterín 2006). La planeación del uso del suelo (Land Use Planning, LUP por sus siglas en inglés) ha sido uno de los principales instrumentos de la

planea-ción territorial desarrollado a nivel internacional. Desde la perspectiva conceptual, el proceso de LUP involucra tres etapas consecutivas para lograr resultados adecuados

(Rosete y Bocco 1999): La regionalización

(segmen-tación del territorio en base a características o atributos

específicos); la evaluación de la aptitud y los conflictos por el uso del territorio (identificación de las posibilidades

que ofrece el territorio, las demandas de la sociedad para satisfacer sus necesidades y las contradicciones entre po -sibilidad de uso y demanda de recursos); y finalmente,

la propuesta de ordenamiento del territorio, en donde se plasman las posibilidades consensuadas para resolver los

conflictos por el uso del territorio y las mejoras en los sistemas de manejo de recursos naturales.

Posteriormente este proceso de planeación fue cono

-cido como ordenamiento territorial, que se puede definir como un proceso mediante el cual se formulan marcos conceptuales y espaciales adecuados para gestionar en el espacio la relación entre la oferta ambiental y la demanda

social (Bocco 1995).

El desarrollo de procesos de ordenamiento territorial

responde a la necesidad de integrar la planificación so

-cioeconómica con la física, procurando la consecución de la estructura espacial adecuada para un desarrollo eficaz y equitativo de la política económica, social, cultural y

ambiental (Gómez 1994).

En México, la incorporación de la planeación territo

-rial con un componente ambiental se originó con la Ley

General de Asentamientos Humanos de 1976 en la que

los aspectos ambientales del desarrollo comenzaron a ser integrados en la planeación del territorio. Así nacieron

los ECOPLANES, antecedente directo del ordenamien

-to ecológico en México, de tal forma que, como señala

Azuela et al. (2007), fue el primer intento de

planea-ción en el México moderno (Rosete y Díaz-Mondragón 2007).

El Ordenamiento Ecológico (OE) se menciona por

primera vez en la Ley General de Protección al Ambiente

de 1982, y en la modificación de 1984 (SEDUE 1984)

se reconoce como instrumento de planeación básico. En 1988, en la nueva Ley General del Equilibrio Ecológico y

Protección al Ambiente se define al OE como un instru

-mento de política ambiental (Rosete 2006).

A partir de la entrada en vigor de la LGEEPA en 1988, se puede decir que se establecieron las bases de la planeación ambiental en México, que, de acuerdo con

Rosete et al. 2006, se pueden identificar cuatro etapas

en su desarrollo: la etapa inicial, de 1989 a 1994, en la

que se estableció el instrumento como parte de la polí

-tica ambiental mexicana; de 1995 a 2000 la etapa de incorporación de nuevos enfoques (basados en el ma-nejo de ecosistemas, la teoría de sistemas complejos y la planeación participativa); de 2001 a 2006 la etapa de incorporación de nuevas herramientas (sistemas exper-tos de apoyo a la toma de decisiones); y la etapa actual, iniciada en 2007, es denominada de nuevas tendencias (básicamente orientadas hacia la planeación en las zonas costeras y marinas) (Rosete y Díaz-Mondragón 2007),

en la que el establecimiento de la Estrategia Nacional de Ordenamiento Ecológico del Territorio en Mares y Costas

(SEMARNAT 2007) ha sido su punta de lanza.

Durante las dos primeras etapas se elaboraron gran

cantidad de estudios técnicos, pero hasta el año 2001 solamente se habían decretado 15 Programas de OE (SEMARNAT 2006a), situación que llevó a replantear el proceso para lograr mejores resultados a partir de la expedición y ejecución de los mismos. Las

modificacio-nes elaboradas quedaron plasmadas en el Reglamento de la LGEEPA en materia de OE que se publicó en el año

2003 (SEMARNAT 2003), y han sido tan positivas que a finales del año 2009 se habían decretado 63 Programas de OE (SEMARNAT 2009).

la ImPlEmEntacIón dE loS ordEnamIEntoS EcológIcoS: rEtoS dE PolítIca PúblIca

Existe una enorme complejidad para implementar los OE

en la realidad actual. El problema principal sigue siendo

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como el instrumento con el que los gobiernos y la so -ciedad puedan promover programas de aprovechamiento

sustentable del territorio a corto, mediano y largo plazo. Esa percepción esta fundamentada tanto en aspectos técnicos como en la realidad y las tendencias sociopolíti

-cas del país. En el -caso de los aspectos técnicos, una de las limitaciones importantes identificadas es la carencia de información base a detalle a nivel local.

En ese sentido, los centros regionales de investiga

-ción juegan un papel muy importante, ya que debieran

ser los principales generadores de información de primera

mano de los procesos locales y regionales de ordenamien

-to ecológico, lo que representaría una valiosa aportación en tres dimensiones. Por un lado, la posibilidad de tener datos más fidedignos de la realidad local y regional, por otro lado, la posibilidad de implementar proyectos más eficientes por el conocimiento específico de la zona de estudio, y por último, el establecimiento de un vínculo

directo con la sociedad local (o regional) que hace

posi-ble la implementación y el desarrollo de los proyectos de investigación.

Es imprescindible que el OE no termine con la firma

del decreto, como en la mayoría de las veces ha ocurri-do (Gobierno del Estaocurri-do de Morelos 2009; Gobierno del Estado de México 2007; Gobierno del Estado de Michoacán 2006; Gobierno del Estado de Puebla 2005),

sino que se implementen los lineamientos y estrategias

para alcanzar las metas trazadas y se cuente con los re

-cursos financieros necesarios para poder apoyar su ins

-trumentación. Esto significa, en pocas palabras, construir sobre el territorio el futuro que se está plasmando en los documentos.

Por otra parte, hay altos niveles de discrecionalidad

entre algunos funcionarios públicos. No obstante que en su discurso enarbolan las banderas de participación y de

-mocracia, éstas en realidad no existen. Lo que sí existe es la arrogancia con la cual ignoran las reglas y la normativi -dad vigente (UNAM-SEMARNAT 2010a y 2010b). Se percibe por parte de los asistentes al panel que no hay un

verdadero compromiso, tanto por parte de la sociedad,

como por parte del gobierno, para regular y rendir cuen

-tas de los procesos de toma de decisiones, en particular aquellas que afectan el potencial productivo del territorio o los bienes y servicios ambientales que nos prestan los ecosistemas.

Por otro lado, hace falta la promoción de una estra-tegia nacional de manejo de cuencas como parte integral

de los procesos de planeación en el país. En la actualidad,

el enfoque de cuenca no se considera como un factor alternativo en la resolución de la problemática ambiental.

En el mejor de los casos, los análisis de cuenca se

propo-nen como un compopropo-nente del subsistema biofísico de los

OE (Gobierno del Estado de Veracruz 2009; Gobierno

del Estado de Veracruz 2008; SEMARNAT 2006b y

2006c), pero en la mayoría de las iniciativas se presenta como un proceso paralelo o incluso desvinculado (Cotler 2004).

Otra de las limitantes identificadas es que la planea

-ción en el gobierno sobre el uso, acceso y conserva-ción

de los recursos naturales no ha sido llevada al ámbito de

la seguridad nacional. Si bien es un avance el que aparez -ca el OE en el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 (Presidencia de la República 2007), es necesaria su

adopción como piso de planeación por la Administración Pública Federal.

De acuerdo con varios de los asistentes al panel, re

-sulta fundamental la participación de los sectores invo

-lucrados en la utilización del territorio, así como de los dueños y poseedores de los recursos naturales. La plurali

-dad de estos procesos, por encima de las capaci-dades de gobierno, puede asegurar su éxito a través de la adopción de acciones concretas por parte de la sociedad, lo que se traduce en un mayor empoderamiento en el proceso de toma de decisiones.

La situación política de México también es un freno importante a los procesos de OE. La manera como se definen los “tiempos políticos” es uno de los elementos

más notables que han afectado el desarrollo de

progra-mas y proyectos, ya que la planeación federal, estatal y

municipal se realiza para 6 o 3 años, de acuerdo con la

duración de los periodos de gobierno. Además, los cam

-bios en los funcionarios y/o en sus equipos durante los

períodos de una administración, modifican las expectati

-vas establecidas con anterioridad. Finalmente, la carencia

de colaboración entre el ejercicio público y el político

en-tre los usuarios del territorio, así como la falta de indica

-dores generales de evaluación y seguimiento son dos de los vacíos más importantes en los OE.

Otro de los problemas más importantes es que existe

la percepción en la sociedad de que el gobierno no “ha hecho su tarea”, es decir, que no utiliza la información o

los instrumentos de planeación existentes para resolver los conflictos ambientales adecuadamente en cuanto a la conservación del ambiente y la aceptación social de las decisiones tomadas. Si los Programas de Ordenamiento

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ción: Ensayos

política ambiental que buscan la sustentabilidad, éstos también deben ser utilizados para planear y promover

acciones de justicia social, que finalmente, se convierte

en un componente indispensable de la sustentabilidad. En ese sentido, predomina la percepción de que no se

respeta lo que los POET plantean. Por ejemplo, se

seña-ló el caso de un corredor turístico costero en donde se

ha permitido construir una regasificadora de gas natural,

contraviniendo la aptitud territorial marcada en el OE

(Gobierno del Estado de Baja California 2001).

Por esta razón, es necesario que los ordenamientos ecológicos vayan más allá de las administraciones gu

-bernamentales. Una sugerencia emanada del panel es la creación de un observatorio ciudadano, el cual critique,

proponga y concluya en materia de planeación ambien

-tal, pero que se encargue de “observar” la correcta aplica

-ción de los Programas de OET decretados.

oPortunIdadES dE PartIcIPacIón PúblIca: una oPcIón Plural y dEmocrátIca

Este tópico es muy importante, ya que es el principal me

-canismo mediante el cual se puede lograr la apropiación del instrumento por parte de la sociedad. Sin embargo, aún se tiene la percepción de que dentro del proceso del OE no se encuentra representada la sociedad.

Al nivel institucional, el reglamento de la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente

(LGEEPA) en materia de Ordenamiento Ecológico (SEMARNAT 2003) establece la conformación de un

Comité en cada uno de los procesos a desarrollarse. Este Comité representa el espacio en donde participarán los

diferentes sectores de la sociedad involucrados y poten

-cialmente se construirán los consensos sobre el aprove

-chamiento y utilización del territorio.

Para su integración, la federación promoverá la par

-ticipación de personas, organizaciones, grupos e insti

-tuciones de los sectores público, privado y social, con la finalidad de lograr la congruencia de planes, programas y

acciones sectoriales en el área de estudio, así como re

-solver los conflictos ambientales y promover el desarrollo sustentable.

El Comité de ordenamiento ecológico no es el único espacio para la participación social y la construcción de consensos. También se utilizan talleres de planeación y consulta, así como reuniones a nivel sectorial y con los

gobiernos estatales. Estas tienen como objeto

incorpo-rar las sugerencias y comentarios, derivados de los talle

-res y las reuniones, sobre los lineamientos y estrategias

planteadas en los estudios técnicos realizados (UQROO-SEMARNAT 2009; CDI 2009).

Como parte final del proceso de elaboración del Programa de Ordenamiento Ecológico del Territorio

(POET), el reglamento de la LGEEPA en materia de OE señala que se abrirá un periodo de 60 días hábiles para

la consulta pública de la propuesta. Este periodo de con

-sulta es otro espacio en el que la sociedad puede opi

-nar y señalar sugerencias concretas de modificación de la propuesta sometida a consulta, mismas que deben de estar técnicamente sustentadas para que sean tomadas en cuenta.

El componente sociocultural es —en los ordenamien

-tos ecológicos— una variable fundamental en la integra

-ción de informa-ción, además de tener una gran diversidad

en su manifestación en todo el territorio nacional (Boege 2008; INLI 2008; Toledo 1988). Si no existe la

capa-cidad y la visión para crear espacios literalmente “para todos” y de incorporar las aspiraciones y visiones de los

usuarios históricos del territorio, no hay alternativas para

tener, a mediano plazo, vías políticas para planear y orga -nizar lo que por muchos años ha estado fuera de lugar.

Lo que es claro y muy relevante, es que los OE deben adecuarse al modelo de país que se pretende, y al menos,

en el discurso, se plantea que es hacia un modelo de de-sarrollo sustentable. En la realidad, muchos individuos o

grupos no se ven representados en las políticas o estrate

-gias aplicadas, como los grupos indígenas en la costa de

Sonora (Gobierno del Estado de Sonora 2009).

Es necesario establecer al inicio de cualquier proceso de OE la manera como se perciben los recursos naturales por parte de los dueños y usuarios del territorio, por lo

que necesariamente los primeros consensos que se tie

-nen que construir es en torno a esta percepción de los recursos y la visión a largo plazo que se tiene del terri

-torio. No siempre la visión política en materia ambiental del gobierno federal coincide con la de los gobiernos y

actores locales, situación que hace más compleja la con-formación de consensos (SEMARNAT 2010).

Hay una enorme dificultad, por las necesidades de la sociedad, para seguir la corriente del romanticismo ecoló

-gico como visión a largo plazo, pero también para seguir

orientando el crecimiento económico en base en la vora

-cidad capitalista, ya que la situación de deterioro ambien -tal a nivel mundial es muy grave (IPCC 2007; Lambin

y Geist 2006; Milesi et al. 2005) y nos puede llevar al

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mos hoy en día. Ninguna de las dos visiones es viable a

mediano y largo plazo. Esto, sin duda, puede significar un freno que no permite planear y desarrollar estrategias pragmáticas de interés público, ya que no se comparte una visión de futuro para el territorio.

nEcESIdad dE mEjoraS mEtodológIcaS

Existen aún vacíos metodológicos que, a la fecha, no han

podido ser cubiertos ni con el reglamento de la LGEEPA

en materia de OE (SEMARNAT 2003) ni con su manual (SEMARNAT 2006d). Por ejemplo, no se conoce con claridad si los Programas de los OET (POET) decretados

están aportando soluciones a la problemática ambiental, si están atendiendo las necesidades de los sectores para mantener sus actividades productivas y si éstas activida

-des se están realizando en las áreas con mayor aptitud territorial.

Con base en esta necesidad concreta, es prioritario el desarrollo de esquemas metodológicos para elaborar

los programas de evaluación y seguimiento, con la fi

-nalidad de poder detectar a tiempo desviaciones en el

cumplimiento de metas y poder ser asertivos en los pro

-cesos de actualización o modificación de los POET. En

ese sentido, los programas de evaluación y seguimien

-to debieran estar ligados al quehacer cotidiano de los

centros locales y regionales de investigación, quienes estarían levantando la información para establecer el comportamiento de los indicadores desarrollados para la evaluación y el seguimiento de cada proceso de OE. Sin embargo, uno de los puntos claves a resolver en ese sentido es la carencia de información a escalas locales, además de que la existente presenta diferentes niveles de calidad.

Un punto muy importante a mejorar en el corto plazo

es el mecanismo de la participación pública en el proceso, en particular en los talleres sectoriales, ya que es necesa

-rio lograr una mayor representatividad de los actores den -tro de los sectores involucrados en el aprovechamiento y

uso del territorio, tanto al nivel de la representatividad de los representantes en cuanto a los miembros del sector representados, como al nivel de la representatividad de la diversidad existente al interior de cada sector. Existen

casos extremos en los que se han dado por buenos

talle-res sectoriales con la asistencia de una o dos personas,

situación que hace altamente cuestionable el resultado

obtenido. Sin embargo, un punto relevante a conside

-rar, en particular para la construcción de los escenarios

prospectivos, es la necesidad de establecer una imagen

objetivo entre los diferentes actores que confluyen en el territorio, para establecer una meta ideal hacia d’onde

di-rigir el proceso de OE.

Otro de los puntos importantes a mejorar en los ta-lleres sectoriales es la disminución de la subjetividad de

los resultados, ya que normalmente las aportaciones de los asistentes son con base a su experiencia propia, y no a información generada por medio de un proceso científico o de sistematización de las experiencias empíricas, de tal forma que difícilmente se utiliza un umbral del potencial

de aprovechamiento del territorio sustentado en un dato

duro.

Fuertemente ligado al tema de la participación de la sociedad en los procesos de OE, se encuentra el asunto de la participación corresponsable, de tal manera que, a la vez que se fomenta la cultura de la participación ciudada

-na en los procesos de OE, es necesario lograr disemi-nar la cultura de la corresponsabilidad entre los sectores parti

-cipantes, y que quede claro que tanto todos somos parte del problema como de la solución.

Con la finalidad de mantener un nivel aceptable de

calidad técnica en los procesos de OE, es muy importan

-te establecer un programa de capacitación a nivel nacio

-nal, dirigido tanto a técnicos encargados de elaborar los

POET, como a funcionarios de los tres órdenes de gobier

-no encargados de la revisión, expedición y ejecución de

los POET, para fortalecer las capacidades de los grupos técnicos y de los gobiernos locales.

rEtoS y PErSPEctIvaS dEl oEt a corto y mEdIano PlazoS

Entre los retos y perspectivas del instrumento a cor

-to y mediano plazos, el panel identificó los siguientes

tópicos:

Retos

— Generar un solo instrumento de planeación territorial al nivel nacional que integre tanto la parte rural como la urbana.

— Fomentar y mejorar la participación de la sociedad en

los procesos de OE en un marco de corresponsabili

-dad, tanto en la etapa de elaboración del POET como en su instrumentación, seguimiento y evaluación. — Lograr la sensibilización de la Administración Pública

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ción: Ensayos

una guía de acción para la implementación de sus po

-líticas públicas.

— Generar, en conjunto con instituciones académicas y

de investigación, la información necesaria para desa

-rrollar modelos de aptitud territorial a escalas de ma

-yor detalle con información levantada en campo. — Desarrollar e implementar un programa de capaci

-tación con certificación oficial para la elaboración y evaluación de los POET, con la finalidad de poder lo

-grar la estandarización de la calidad de los resultados generados en cada proceso de OE.

Perspectivas

— Posicionamiento del instrumento como eje

transver-sal para la implementación de políticas públicas en la

Administración Pública Federal (APF).

— Elaborar y utilizar el Ordenamiento Ecológico General

del Territorio como instrumento guía para la ubica

-ción espacial de los programas de la APF.

— Posicionamiento del OE como instrumento de fo

-mento del desarrollo sustentable en los estados y municipios.

— Fortalecer las fases de evaluación y modificación de los POET.

concluSIonES

La participación social en los procesos de OE es un factor

sumamente importante, ya que es la base para la apropia

-ción de la sociedad de los resultados producidos. De esta forma, el POET desarrollado y consensuado, que debe de

reflejar los intereses ambientales de la sociedad para

ga-rantizar la realización de sus actividades en el mediano y largo plazos, podrá ser implementado de una forma más segura en un ambiente de corresponsabilidad. Es por eso que la participación social debe ser tomada en cuenta desde el inicio del proceso. Se debe evitar al máximo la incrustación forzada del consenso social cuando el proce

-so está terminado, como sucedía con anterioridad y que dio como resultado la escasa implementación del cúmulo de estudios técnicos elaborados desde mediados de la

década de los 80 del siglo XX hasta el año 2000 (por ejemplo UACH y Gobierno del Estado de Chihuahua 2003; UACh e INE 2001).

Sin embargo, no solamente se debe de trabajar en la

participación de la sociedad civil en los procesos de OE, en especial en la asistencia de un abanico amplio de inte

-grantes de cada sector a los talleres sectoriales, sino que

se tiene que mejorar los resultados obtenidos en dichos

talleres a partir de una amplia participación y en el aporte de evidencia documental sobre el conocimiento empírico con el que se construyen los resultados.

Es necesario reflexionar sobre el tipo de impacto de los OE en la planeación territorial. Sin duda, éste depende de la información disponible para identificar una realidad.

Muchas veces, sobre todo a nivel local, existe una

impor-tante carencia de información básica a la escala adecua

-da. En ese sentido, el papel de los centros académicos y de investigación es sumamente importante, ya que son los que tienen, o pueden generar, la información con el detalle suficiente para ser utilizada en un proceso de OE local.

Es muy importante iniciar, a nivel de gobierno fe

-deral, un proceso de evaluación del desempeño de los

POET, ya que no se conoce si se cumplen, si han resuelto la problemática ambiental, si han mejorado las condicio-nes ambientales en el territorio, si se han detenido las tendencias de degradación y si se ha mejorado la

con-dición de vida de la población dentro del área de OE. Aunque en el reglamento de la LGEEPA en materia de OE se señala en el último párrafo del artículo 6° que

los POET decretados deben de evaluarse con una perio

-dicidad bianual (SEMARNAT 2003), en la realidad no se ha evaluado ninguno de los POET decretados por la

federación, por lo que se incumple constantemente con esta disposición.

Un importante obstáculo es la falta de capacidad lo

-cal —principalmente a nivel de los gobiernos estatales y,

sobre todo, municipales— para utilizar todo el conjunto

de información generada durante el proceso de OE. Por

lo tanto, es muy importante fortalecer, e incluso en al

-gunos casos desarrollar, las capacidades locales para uti

-lizarlas de manera adecuada agotando todo el potencial de sustento para la toma de decisiones sobre las acciones a establecer en el territorio.

En ese sentido, la necesidad de establecer un pro

-grama permanente de capacitación dirigido tanto a los técnicos encargados de la elaboración de los POET como

a los funcionarios encargados de su seguimiento, evalua

-ción e implementa-ción en los tres órdenes de gobierno es ya más que una urgencia, es una demanda generalizada tanto de las autoridades federales, estatales y munici

-pales como de los consultores, universidades y centros de investigación que elaboran programas de OE. Una de

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debe contener el programa de capacitación, es que como resultado del mismo se emita una certificación oficial por un periodo de tiempo perentorio para poder elaborar los POET, con posibilidad de renovación.

Finalmente, y como resultado no sólo del panel de

reflexión que hacemos referencia en este trabajo, sino

de todo el desarrollo del IV Congreso Internacional de Ordenamiento Territorial, el reto más importante como

país, en materia de OE, es que se requiere de un instru

-mento de planeación territorial que integre lo rural (atribu-ción de la SEMARNAT) (SEMARNAP 1997) y lo urbano (atribución de la SEDESOL) (Cámara de Diputados 1994), ya que no se puede pensar que en el mediano

plazo sigan existiendo dos instrumentos diferentes para planear sobre un mismo territorio, que está integrado por esas dos dimensiones íntimamente relacionadas entre sí y que, a fin de cuentas, son interdependientes.

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