BIENVENIDAS/BIENVENIDOS
La Santa Eucaristía Rito II
Canto de Entrada
POPURRI
Estamos de fiesta con Jesús al cielo queremos ir
Estamos reunidos en la fiesta
Y es Cristo quien va a servir
Poderoso es nuestro Dios 4x
Él sana, él salva
Poderoso es nuestro Dios Bautiza y viene
Poderoso es nuestro Dios
En el altar de Dios, en el altar de Dios
El fuego está encendido 2x
Este fuego del Señor Nadie lo podrá apagar Porque el fuego del Señor
En mi corazón está 2x
Una mirada de fe, una mirada de fe,
Es la que puede salvar al pecador 2x
Y si tu vienes a Cristo Jesús Él te perdonará
Porque una mirada de fe
Es la que puede salvar al pecador 2x
No hay Dios tan grande como tú No lo hay
no lo hay 2x
No hay Dios
que pueda hacer las obras
como las que haces tú 2x
No es con espada, ni con ejército
más con tu Santo Espíritu 2x
Y esos montes se moverán 3x
Mas con tu Santo Espíritu
¿Quién es ése que camina sobre el agua?
¿Quién es ése que a los sordos hace oír?
¿Quién es ése que a los muertos resucita?
¿Quién es ése que su nombre quiero oír?
¡Es Jesús! ¡Es Jesús!
Dios y hombre
que nos guía con su luz 2x
Cristo no está muerto él está vivo 3x Lo siento en mis manos,
Lo siento en mis pies
Lo siento en todo mí ser
La tengo, la tengo, la tengo, la tengo
La unción está sobre mí
no la entiendo, pero la tengo
Mira lo que hizo Dios, mira lo que hizo Dios
Sanó mi cuerpo Tocó mi mente
Me salvó justo a tiempo
Y yo le alabaré
Es el mismo de ayer Le alabaremos
Mira lo que hizo Dios
Cristo no está muerto él está vivo 3x Lo siento en mis manos,
Lo siento en mis pies
Lo siento en todo mí ser
Aclamación de Apertura
Celebrante: Bendito sea Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Pueblo: Y bendito sea su reino, ahora y por siempre.
Amén.
Celebrante: Dios omnipotente, para quien todos los corazones están manifiestos, todos los deseos son conocidos y ningún secreto se halla encubierto:
Purifica los pensamientos de nuestros corazones por la inspiración de tu Santo Espíritu,
para que perfectamente te amemos y dignamente proclamemos la grandeza de tu santo Nombre;
por Cristo nuestro Señor.
Pueblo: Amén.
Canto de Alabanza
GLORIA A NUESTRO DIOS
Gloria a nuestro Dios en lo alto de los cielos,
y en la tierra paz a los por él amados.
1. Señor te alabamos, Señor te bendecimos;
todos te adoramos,
gracias por tu inmensa gloria.
Gloria a nuestro Dios en lo alto de los cielos,
y en la tierra paz a los por él amados.
2. Tú eres el Cordero, que quitas el pecado;
ten piedad de nosotros
y escucha nuestra oración.
Gloria a nuestro Dios en lo alto de los cielos,
y en la tierra paz a los por él amados.
3. Tú solo eres Santo, tú solo el altísimo;
con el Espíritu Santo,
en la gloria de Dios Padre.
Gloria a nuestro Dios en lo alto de los cielos,
y en la tierra paz a los por él amados.
Colecta del Día (Por la Misión de la Iglesia)
Celebrante: El Señor sea con ustedes.
Pueblo: Y con tu espíritu.
Celebrante: Oremos.
Celebrante: Oh Dios, que has hecho de una sola sangre a todos los pueblos de la tierra,
y enviaste a tu bendito Hijo a predicar la paz, tanto a los que están lejos
como a los que están cerca:
Celebrante: Concede que la gente en todo lugar te busque y te encuentre; trae a las naciones a tu redil;
derrama tu Espíritu sobre toda carne;
y apresura la venida de tu reino;
por Jesucristo nuestro Señor,
que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre.
Pueblo: Amén.
Lectura
Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles
Hechos 2:22-36
“Escuchen, pues, israelitas, lo que voy a decir: Como ustedes saben muy bien, Dios demostró ante ustedes la autoridad de Jesús de Nazaret, haciendo por medio de él grandes
maravillas, milagros y señales. Y a ese hombre, que conforme a los planes y propósitos de Dios fue entregado, ustedes lo
mataron, crucificándolo por medio de hombres malvados.
Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles
Hechos 2:22-36
“Pero Dios lo resucitó, liberándolo de los dolores de la muerte, porque la muerte no podía tenerlo dominado.
El rey David, refiriéndose a Jesús, dijo:
‘Yo veía siempre al Señor delante de mí;
con él a mi derecha, nada me hará caer.
Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles
Hechos 2:22-36
“‘Por eso se alegra mi corazón, y mi lengua canta llena de gozo.
Todo mi ser vivirá confiadamente,
porque no me dejarás en el sepulcro ni permitirás que se descomponga el cuerpo de tu santo siervo.
‘Me mostraste el camino de la vida,
y me llenarás de alegría con tu presencia.’
Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles
Hechos 2:22-36
“Hermanos, permítanme decirles con franqueza que el
patriarca David murió y fue enterrado, y que su sepulcro está todavía entre nosotros. Pero David era profeta, y sabía que
Dios le había prometido con juramento que pondría por rey a uno de sus descendientes.
Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles
Hechos 2:22-36
“Así que, viendo anticipadamente la resurrección del Mesías, David habló de ella y dijo que el Mesías no se quedaría en el sepulcro ni su cuerpo se descompondría. Pues bien, Dios ha resucitado a ese mismo Jesús, y de ello todos nosotros somos testigos.
Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles
Hechos 2:22-36
“Después de haber sido enaltecido y colocado por Dios a su derecha y de haber recibido del Padre el Espíritu Santo que nos había prometido, él a su vez lo derramó sobre nosotros.
Eso es lo que ustedes han visto y oído. Porque no fue David quien subió al cielo; pues él mismo dijo: ‘El Señor dijo a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que yo haga de tus
enemigos el estrado de tus pies.’
Lectura del Libro de los Hechos de los Apóstoles
Hechos 2:22-36
“Sepa todo el pueblo de Israel, con toda seguridad, que a este mismo Jesús a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho
Señor y Mesías.”
Lector: Palabra del Señor.
Pueblo: Demos gracias a Dios
El Salmo
Salmo 34
1 Bendeciré al Señor en todo tiempo; *
su alabanza estará siempre en mi boca.
2 En el Señor me gloriaré; *
lo oigan los mansos y se regocijen.
3 Proclamen conmigo la grandeza del Señor; * ensalcemos a una su Nombre.
4 Busqué al Señor y él me respondió, * y me libró de todos mis temores.
5 A él miren y sean alumbrados, *
y sus rostros no se avergüencen.
6 Este pobre clamó, y el Señor le oyó, * y lo libró de todas sus angustias.
7 El ángel del Señor acampa en derredor de los que le temen,*
y los libertará.
8 Gusten, y vean que es bueno el Señor; * dichosos los que en el confían.
9 Teman al Señor, ustedes sus santos, *
pues nada falta a los que le temen.
10 Los leoncillos necesitan, y tienen hambre, *
pero los que buscan al Señor no tendrán falta de ningún bien.
11 Vengan, hijos, y escúchenme; *
el temor del Señor les enseñaré.
12 ¿Hay alguien que ame la vida, *
y desee muchos días para ver el bien?
13 Guarda tu lengua del mal, *
y tus labios de hablar engaño.
14 Apártate del mal, y haz el bien; * busca la paz, y síguela.
15 Los ojos del Señor están sobre los justos, * y atentos sus oídos a su clamor.
16 La ira del Señor contra los que mal hacen, * para borrar de la tierra su memoria.
17 Claman los justos, y el Señor escucha, * y los libra de todas sus angustias.
18 Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, * y salvará a los humildes de espíritu.
19 Muchos son las aflicciones de los justos, *
pero de todas ellas les librará el Señor.
20 El guarda todos sus huesos; *
ni uno de ellos será quebrantado.
21 Matará al malo la maldad, *
y los que aborrecen al justo serán condenados.
22 El Señor redime la vida de sus siervos, *
y no serán condenados los que en él confían.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Gradual
BUSCA PRIMERO
Busca primero el Reino de Dios Y su justicia divina,
Y por añadidura
Lo demás se te dará
A—lelu, alelu—ya
Aleluya alelu, Aleluya
No solo de pan dice Dios que vivirás Sino de toda palabra
de mí siempre serás y conmigo estarás
Alelu, Aleluya
A—lelu, alelu—ya
Aleluya alelu, Aleluya
El Evangelio
El Evangelio San Lucas 8:26–39
Diácono: Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, según San Lucas.
Pueblo: ¡Gloria a ti, Cristo Señor!
El Evangelio San Lucas 8:26–39
Jesús y sus discípulos llegaron a la tierra de Gerasa, que está al otro lado del lago, frente a Galilea. Al bajar Jesús a tierra, salió del pueblo un hombre que estaba endemoniado,
y se le acercó. Hacía mucho tiempo que no se ponía ropa ni vivía en una casa, sino entre las tumbas. Cuando vio a Jesús, cayó de rodillas delante de él, gritando:
—¡No te metas conmigo, Jesús, Hijo del Dios altísimo! ¡Te ruego que no me atormentes!
El Evangelio San Lucas 8:26–39
Dijo esto porque Jesús había ordenado al espíritu impuro que saliera de él. Muchas veces el demonio se había apoderado de él; y aunque la gente le sujetaba las manos y los pies con
cadenas para tenerlo seguro, él las rompía y el demonio lo hacía huir a lugares desiertos.
El Evangelio San Lucas 8:26–39
Jesús le preguntó: —¿Cómo te llamas?
Y él contestó: —Me llamo Legión.
Dijo esto porque eran muchos los demonios que habían
entrado en él, los cuales pidieron a Jesús que no los mandara al abismo.
El Evangelio San Lucas 8:26–39
Como había muchos cerdos comiendo en el cerro, los espíritus le rogaron que los dejara entrar en ellos; y Jesús les dio
permiso. Los demonios salieron entonces del hombre y
entraron en los cerdos, y éstos echaron a correr pendiente abajo hasta el lago, y allí se ahogaron.
El Evangelio San Lucas 8:26–39
Los que cuidaban de los cerdos, cuando vieron lo sucedido, salieron huyendo y fueron a contarlo en el pueblo y por el campo. La gente salió a ver lo que había pasado. Y cuando
llegaron a donde estaba Jesús, encontraron sentado a sus pies al hombre de quien habían salido los demonios, vestido y en su cabal juicio; y tuvieron miedo. Y los que habían visto lo
sucedido, les contaron cómo había sido sanado aquel endemoniado.
El Evangelio San Lucas 8:26–39
Toda la gente de la región de Gerasa comenzó entonces a rogar a Jesús que se fuera de allí, porque tenían mucho
miedo. Así que Jesús entró en la barca y se fue. El hombre de quien habían salido los demonios le rogó que le permitiera ir con él, pero Jesús le ordenó que se quedara, y le dijo: —
Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti.
El Evangelio San Lucas 8:26–39
El hombre se fue y contó por todo el pueblo lo que Jesús había hecho por él.
El Evangelio del Señor.
Pueblo: Te alabamos, Cristo Señor.
Sermón: William Llana
El Credo Niceno
Celebrante y Pueblo:
Creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso,
Creador de cielo y tierra,
de todo lo visible e invisible.
Celebrante y Pueblo:
Creemos en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos, Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado,
de la misma naturaleza que el Padre,
por quien todo fue hecho;
Celebrante y Pueblo:
que por nosotros
y por nuestra salvación bajó del cielo:
por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre.
Celebrante y Pueblo:
Por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato:
padeció y fue sepultado.
Resucitó al tercer día, según las Escrituras, subió al cielo
y está sentado a la derecha del Padre.
Celebrante y Pueblo:
De nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.
Celebrante y Pueblo:
Creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Celebrante y Pueblo:
Creemos en la Iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.
Reconocemos un solo Bautismo para el perdón de los pecados.
Esperamos la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro. Amén.
Oración de los Fieles
Fórmula III
Padre, te suplicamos por tu santa Iglesia Católica.
Que todos seamos uno.
Concede que todos los miembros de la Iglesia te sirvan en verdad y humildad.
Que tu Nombre sea glorificado
por todo el género humano.
Te pedimos por todos los obispos, presbíteros y diáconos.
Que sean fieles ministros de tu Palabra y Sacramentos.
Te pedimos por cuantos gobiernan y ejercen autoridad en todas las naciones del mundo.
Que haya justicia y paz en la tierra.
Danos gracia para hacer tu voluntad en todo cuanto emprendamos.
Que nuestras obras sean agradables a tus ojos.
Ten compasión de los que sufren de dolor o angustia.
Que sean librados de sus aflicciones.
Otorga descanso eterno a los difuntos.
Que sobre ellos resplandezca la luz perpetua.
Te alabamos por tus santos que han entrado en el gozo del Señor.
Que también nosotros tengamos parte
en tu reino celestial.
Oremos por nuestras necesidades y las necesidades de los demás.
Pausa
El Pueblo puede añadir sus propias peticiones.
Celebrante:
Dios omnipotente, que conoces nuestras necesidades
antes de que te imploremos: Ayúdanos a pedir solamente lo que esté de acuerdo con tu voluntad; y concédenos
aquellas cosas buenas que no nos atrevemos a pedirte, o las que por nuestra ceguedad no sabemos pedirte;
por amor de tu Hijo Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Confesión de Pecado
Celebrante: Confesemos nuestros pecados
contra Dios y contra nuestro prójimo.
Puede guardarse un período de silencio.
Celebrante y Pueblo:
Dios de misericordia,
confesamos que hemos pecado contra ti por pensamiento, palabra y obra,
por lo que hemos hecho
y lo que hemos dejado de hacer.
Celebrante y Pueblo:
No te hemos amado con todo el corazón;
no hemos amado a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Sincera y humildemente nos arrepentimos.
Celebrante y Pueblo:
Por amor de tu Hijo Jesucristo,
ten piedad de nosotros y perdónanos;
así tu voluntad será nuestra alegría y andaremos por tus caminos,
para gloria de tu Nombre.
Amén.
El Obispo dice:
Dios omnipotente tenga misericordia de ustedes,
perdone todos sus pecados por Jesucristo nuestro Señor, les fortalezca en toda bondad y, por el poder
del Espíritu Santo, les conserve en la vida eterna.
Amén.
La Paz
Todos de pie.
Celebrante: La paz del Señor sea siempre con ustedes.
Pueblo: Y con tu espíritu.
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El Ofertorio
El Ofertorio
Celebrante: Ofrezcamos siempre a Dios, por medio de Cristo, sacrificio de alabanza, es decir,
fruto de labios que confiesan su Nombre.
Y de hacer bien y de la ayuda mutua no se olviden;
porque de tales sacrificios se agrada Dios.
Hebreos 13:15, 16
NO ME SOLTARÁS
Aunque yo esté en el valle de la muerte y dolor
tu amor me quita todo temor
Y si llego a estar en el centro de la tempestad
no dudaré porque estás aquí
Y no temeré del mal,
pues mi Dios conmigo está
¿Y si Dios conmigo está, de quién temeré?
¿De quién temeré?
No, no, no me soltarás, en la calma, la tormenta
No, no, no me soltarás, en lo alto, en lo bajo No, no, no me soltarás,
Dios nunca me dejarás
Puedo ver la luz que se acerca al que busca de ti,
Gloriosa luz cual otra no hay Y terminarán los problemas
mientras llega el fin,
Viviremos conociéndote a ti
Y no temeré del mal,
pues mi Dios conmigo está
¿Y si Dios conmigo está, de quién temeré?
¿De quién temeré?
No, no, no me soltarás, en la calma, la tormenta
No, no, no me soltarás, en lo alto, en lo bajo No, no, no me soltarás,
Dios nunca me dejarás
Y puedo ver la luz que se acerca al que busca de ti,
y terminarán los problemas mientras llega el fin,
voy a alabarte, voy a alabarte
No, no, no me soltarás, en la calma, la tormenta
No, no, no me soltarás, en lo alto, en lo bajo No, no, no me soltarás,
Dios nunca me dejarás
La Santa Eucaristía
Plegaria Eucarística C
Celebrante: El Señor sea con ustedes.
Pueblo: Y con tu espíritu.
Celebrante: Elevemos los corazones.
Pueblo: Los elevamos al Señor.
Celebrante: Demos gracias a Dios nuestro Señor.
Pueblo: Es justo darle gracias y alabanza.
Celebrante: Dios de todo poder, Soberano del universo, tú eres digno de gloria y alabanza.
Pueblo: Gloria a ti, ahora y por siempre.
Celebrante: A tu mandato, todas las cosas llegaron a ser:
la vasta extensión del espacio interestelar,
las galaxias, los soles, los planetas en su trayectoria, y esta frágil tierra, nuestro hogar insular.
Pueblo: Por tu voluntad fueron creadas
y tienen su ser.
Celebrante: De los elementos primarios formaste la raza
humana y nos bendijiste con la memoria, la razón y la destreza. Nos hiciste soberanos de la creación.
Mas nos volvimos contra ti,
traicionando tu confianza, y también nos volvimos unos contra otros.
Pueblo: Ten misericordia, Señor,
porque somos pecadores delante de ti.
Celebrante: Una y otra vez, nos llamaste a regresar.
Por los profetas y los sabios, nos revelaste tu justa Ley. Y en la plenitud de los tiempos enviaste a tu único Hijo, nacido de mujer, para cumplir tu Ley, y abrirnos el camino de libertad y paz.
Pueblo: Por su sangre nos ha reconciliado.
Por sus heridas somos sanados.
Celebrante: Por tanto te alabamos, uniéndonos a los coros celestiales, con los profetas, apóstoles y mártires, y con aquéllos de todas las generaciones
que te han buscado con esperanza,
para proclamar con ellos el incesante himno de tu gloria:
SANTO, SANTO, SANTO
Santo, santo, santo
Es el Señor Dios del universo Llenos están el cielo
Y la tierra de tu Gloria 2x
Hosana en el cielo
Bendito el que viene
En nombre del Señor 2x
Celebrante: Y así, Padre, los que hemos sido redimidos por él y hechos un pueblo nuevo por medio del agua y del Espíritu, traemos ahora ante ti estos dones.
Santifícalos por tu Espíritu Santo para que sean
el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo.
Celebrante: En la noche en que fue traicionado, tomó pan,
dijo la bendición, partió el pan y lo dio a sus amigos, y dijo: “Tomen y coman. Este es mi Cuerpo,
entregado por ustedes. Hagan esto como memorial mío.”
Celebrante: Después de la cena tomó el cáliz, dio gracias, y dijo:
“Beban todos de él. Esta es mi Sangre
del nuevo Pacto, sangre derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados.
Siempre que lo beban, háganlo como memorial mío.”
Celebrante: Recordando ahora su obra de redención,
y ofreciéndote este sacrificio de acción de gracias,
Pueblo: Celebramos su muerte y resurrección,
mientras esperamos el día de su venida.
Celebrante: Señor Dios de nuestros Padres; Dios de Abrahán, Isaac y Jacob; Dios y Padre de nuestro Señor
Jesucristo: Abre nuestros ojos para ver tu mano en el mundo que nos rodea. Líbranos de la presunción de acercarnos a esta Mesa buscando sólo consuelo y no fortaleza; buscando sólo perdón y no
renovación.
Celebrante: Que la gracia de esta Santa Comunión
nos haga un solo cuerpo, un solo espíritu en Cristo, a fin de que dignamente sirvamos al mundo en su nombre.
Pueblo: Señor resucitado, muéstrate a nosotros
en la fracción del Pan.
Celebrante: Padre, acepta estas plegarias y alabanzas,
por Jesucristo, nuestro gran Sumo Sacerdote, a quien contigo y el Espíritu Santo,
tu Iglesia rinde honor, gloria y adoración de generación en generación.
AMEN.
Oremos como nuestro Salvador Cristo nos enseñó:
Pueblo y Celebrante:
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo.
Pueblo y Celebrante:
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Pueblo y Celebrante:
Porque tuyo es el reino, tuyo es el poder,
y tuya es la gloria,
ahora y por siempre. Amén.
Fracción del Pan
Celebrante: [¡Aleluya!] Cristo, nuestra Pascua, se ha sacrificado por nosotros.
Pueblo: ¡Celebremos la fiesta! [¡Aleluya!]
CORDERO DE DIOS
//Cordero de Dios Cordero de Dios
Tú que quitas el pecado del mundo Ten piedad, de nosotros
Ten piedad, de nosotros//
Cordero de Dios Cordero de Dios
Tú que quitas el pecado del mundo Danos, la paz
Danos, la paz
Invitación
Celebrante: Los Dones de Dios para el Pueblo de Dios.
Tómenlos en memoria de que Cristo murió por ustedes, y aliméntense de él en sus corazones, por fe y con agradecimiento.
Cantos
durante la Comunión
ALELUYA
Cuando pienso en todo lo que has hecho Mi alma canta, “Aleluya”
Tú me asombras con tus maravillas
Por eso canto, “Aleluya”
Yo no temeré, de acercarme
Perfume a tus pies, vengo a entregarte No me cansaré, de enamorarte
Y tuyo seré, ahora y por siempre
Aleluya, Aleluya
Yo perdido, corriste hasta encontrarme Y ahora canto, “Aleluya,”
Ni la muerte podrá silenciarme
Mi canto es siempre, “Aleluya”
Yo no temeré, de acercarme
Perfume a tus pies, vengo a entregarte No me cansaré, de enamorarte
Y tuyo seré, ahora y por siempre
Aleluya, Aleluya
Dónde estaría yo
Si no fuera por tu amor
Por siempre es tu misericordia Gracia me rescató
Gloria al Rey Hijo de Dios
Por siempre es tu misericordia
Yo no temeré, de acercarme
Perfume a tus pies, vengo a entregarte No me cansaré, de enamorarte
Y tuyo seré, ahora y por siempre
Aleluya, Aleluya
ESPACIO TE HARE
Vengo hoy a derramar Mis victorias mi ansiedad
Así es que yo me rindo
Así es que yo me rindo
A tus pies abandonar
Cada duda y falsedad
Así es que yo me rindo
//Espacio te haré Jesús
Haz lo que quieras conmigo
Haz lo que quieras conmigo//
Vengo hoy a derramar Mis victorias mi ansiedad
Así es que yo me rindo
Así es que yo me rindo
A tus pies abandonar
Cada duda y falsedad
Así es que yo me rindo
//Espacio te haré Jesús
Haz lo que quieras conmigo
Haz lo que quieras conmigo//
Arranca de mí las tradiciones De mi religión quita los moldes
Grande tú eres
Grande tú eres
//Espacio te haré Jesús
Haz lo que quieras conmigo
Haz lo que quieras conmigo//
Vengo hoy a declarar
Buscaré tu voluntad
Así es que yo me rindo
Así es que yo me rindo
Oración Después
de la Comunión
Celebrante y Pueblo:
Eterno Dios, Padre celestial,
en tu bondad nos has aceptado como miembros vivos de tu Hijo, nuestro Salvador Jesucristo;
nos has nutrido con alimento espiritual
en el Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre.
Celebrante y Pueblo:
Envíanos ahora en paz al mundo;
revístenos de fuerza y de valor para amarte y servirte
con alegría y sencillez de corazón;
por Cristo nuestro Señor.
Amén.
La Bendición
ETERNO DIOS
Nuestra fuerza viene del Señor, viene del Señor,
viene del Señor
Nuestra fuerza viene del Señor, viene del Señor,
viene del Señor
Nuestro Dios reinas por siempre
Siempre serás nuestro libertador
Tú eres el eterno Dios El eterno Dios
No desfalleces ni desmayas
Defiendes al que débil es Consuelas el dolor
Y nos levantas como águilas
Nuestra fuerza viene del Señor, viene del Señor,
viene del Señor
Nuestra fuerza viene del Señor, viene del Señor,
viene del Señor
Nuestro Dios reinas por siempre
Siempre serás nuestro libertador
Tú eres el eterno Dios El eterno Dios
No desfalleces ni desmayas
Defiendes al que débil es Consuelas el dolor
Y nos levantas como águilas
Nuestra fuerza viene del Señor, viene del Señor,
viene del Señor
Nuestra fuerza viene del Señor, viene del Señor,
viene del Señor
Nuestro Dios reinas por siempre
Siempre serás nuestro libertador
Tú eres el eterno Dios El eterno Dios
No desfalleces ni desmayas
Defiendes al que débil es Consuelas el dolor
Y nos levantas como águilas
Diácono: Vayan en paz para amar y servir al Señor.
Pueblo: Demos gracias a Dios.
BIENVENIDAS/BIENVENIDOS
Misa del Inmigrante
La Santa Eucaristía Rito II