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Academic year: 2020

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DEMOS

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Universidad Distrital Francisco José de Caldas Facultad de Artes – ASAB

Proyecto Curricular de Artes Plásticas y Visuales

DEMOS

Proyecto de Grado Juan David Ruge Moreno

Asesor: Andrés Foglia Ortegate

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Contenidos:

DEMOS I Caos Animal

Epitome

1

0

2

4

3

212

Acción de Desgracias

DEMOS II

Bienvenido a los 19 Tripas

Aire Acondicionado Jardines Artificiales Bazuco

1 3 17 17 24 29 39 42 45 51

(6)

DE LA REALIDAD AL REGISTRO: Yo, tú y todos en la pantalla Realidad(es)

El modelo dudoso Adicción (Podría ser)

Desconexión: Delirio y Sentido Común Interludio

Reconexión: Sujetos, Medios, Registros y Hacer Creer Demos (Lo que vemos y los que nos ven)

#DIARY

155 159 163 165 169

173 182

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Caos Animal

Estábamos todos reunidos en la mesa, Juanito, Daniel, Santiago, Catalina, Nicolás y yo, almorzando. Yo comía hamburguesa con papás. Teníamos todo un complot organizado, yo fingí pelear con Nicolás, de todos modos peleábamos todo el tiempo, Nicolás salió del restaurante haciendo show y yo salí detrás de él, como de costumbre, luego Daniel decía – No nos dejaron plata para pagar –, Juan decía – Vamos a buscarlos –, salían Santiago y él del restaurante, y se quedaba Cata con Daniel.

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ceramista chirri. Era una habitación dúplex, subí, Santiago diseñó el escenario en la parte de arriba, enrolló un colchón para que fuera el sofá, pasó una cuerda de pared a pared y colgó unos velos rosados, hasta puso una de esas cadenas con terciopelo que ponen en las premieres de cine, en la entrada. Nicolás se puso una peluca rubia y comenzó a bailar, ély yo teníamos la mañade desquitarnos el uno con el otro cuando estábamos estresados. Sonaba elmaíz pira estallando en el microondas, Santiago nos estaba afanando y Nicolás me iba a dar un beso, de repente timbraron y al minuto siguiente yo estaba en la escalera y Nicolás y yo estábamos gritando y Juanito estaba en la puerta de la habitación diciendo – Llegaron –, y Santiago gritaba – ¡Alguien vaya a sacar la pola de la nevera! ¡Falta servir el maíz! ¡Felipe escóndase! ¡Ya voy a abrir! –. Nicolás se quedó gritandoy yo bajérápido y toméa Juanito de la mano y nos escondimos en el baño, cerré la puerta y dije – ¡Estoy estresado, necesito besar a alguien! – y me lancé sobre él, él volteó la cara, ya escuchamos a todos celebrando y sonó la parte de la canción que era la señal y salimos. Fue todo muy rápido.

Era el momento de mi gran entrada interpretando a la “Cata Farax Rumbera”, Cata estaba sentada en el “sofá” con su maíz pira y su pola, se reía viendo a Nicolás, Santiago y Daniel bailando, pero murió cuando entré yo imitándola, decía – Malparidos los odio –. Comenzamos a interpretar los sketches que habíamos ensayado durante toda la semana.

Sketch 1: Fluidos

CAST:

Felipe como CATA Santiago como PIPE

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EXT. CALLE - NOCHE

PIPE (17, Peluca de negro con crespos), NICO (17, Gafas azules, boa de plumas rosadas y labios estirados), DANI (17, Peluca rubia) y JUANI (17,

Tul puesto como corbatín) van para una fiesta.

PIPE llama a CATA (17, Chaqueta café y extensiones de pelo castaño oscuro) por celular

PIPE: Hola Cata, ¿dónde estás?

CATA: (Ruido de fiesta en el fondo) Hola

Pipin, lo siento, no pude ir P: ¿Dónde estás?

C: (Grita Whooa y regresa al teléfono) En mi casa Pipin, me voy a quedar aquí porque mi abuelita está re chocha

P: ¿Qué?

C: Te dejo Pipin, tengo mucho sueño (cuelga) PIPE dice al resto

P: Cata no va a venir NICO: Yo ya sabía

PIPE, NICO, DANI y JUANI caminan hacia un bar gay.

PIPE y JUANI ven un tubo fluorescente en el suelo,

se emocionan y lo rompen contra un poste, PIPE se corta la mano y le sale mucha sangre

DANI: Pipe chupese eso para que le pare la sangre

P: No, yo leí que eso es peor, es mejor que salga toda la sangre

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INT. BAR GAY - NOCHE

PIPE, NICO, DANI y JUANI entran al bar. PIPE, NICO y DANI bailan gaymente, JUANI los mira desde una esquina fumando. PIPE mira a JUANI, NICO lo ve y sale corriendo dramáticamente, PIPE sale corriendo tras él.

P: (Gritando) ¡Nico! ¡Espere!

A PIPE lo atropella un carro, hace drama. Todos se reúnen y JUANI llama a CATA

JUANI: Hola Cata, ya vamos para tu casa, a Pipe lo atropelló un carro y ya todos nos queremos ir

C: (Ruido de fiesta de fondo) Juani, ya no

se pueden quedar, mi abuelita está re brava en serio, (aleja la cara del teléfono) Wooo (vuelve al teléfono) perdóname Juanito en serio, es que en serio está re brava

J: Vale Cata, entonces nosotros miramos qué hacemos

PIPE, NICO, DANI y JUANI discuten porque no tienen plata, terminan durmiendo en una residencia, compartiendo una habitación los cuatro.

Sketch 2: Historia del Arte

CAST:

Felipe como LILIANA CORTÉS Santiago como CATA

Juan como NICO Nicolás como JUANI

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INT. SALÓN DE CLASE – DÍA

LILIANA CORTÉS (?, gafas redondas, peluca rubia) cierra la puerta del salón, CATA llega corriendo, golpea, LILIANA CORTÉS le abre la puerta.

LILIANA CORTÉS: (Furiosa) ¿por qué llegas tarde?

C: Tenía que ir al baño

CATA se sienta, NICO duerme, LILIANA CORTÉS da su clase

L. C.: Bueno Cata, dime qué ves en esta imagen

CATA hiperventila, comienza a sudar

P: (susurrando a CATA) Es una columna dórica CATA continúa hiperventilando, saca un pañuelo y se suena con fuerza

L. C.: Vale Cata, piénsalo y ahorita me respondes

LILIANA CORTÉS pasa a la siguiente diapositiva L. C.: Juan, qué ves en ésta imagen

J: Es una escultura griega de la época arcaica, se puede ver por el hieratismo, la frontalidad, el modelado sencillo y la sonrisa eginética

C: (Se suena los mocos con fuerza y levanta la mano) ¿puedo ir al baño?

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Sketch 3: Laura (Blondie) en América

CAST:

Felipe como LAURA BLONDIE Nico como PIPE Santiago como NICO

Daniel como JUANI Juan como GURADAESPALDAS

Juan como JUANITA OCHOA

INT. ESTUDIO DEL PROGRAMA “LAURA EN AMÉRICA” - DÍA

LAURA (17, peluca rubia) está sentada mirando al público tocándose el cabello, NICO está sentado junto a ella a punto de llorar

LAURA: El día de hoy tenemos un caso

espantoso, terrible, nos acompaña Nico, un estudiante de Artes Plásticas de 17 años que creía tener una relación hermosa, cuéntanos Nicolás

N: Señorita Laura, es que (llora) yo siento que mi novio me engaña

L: ¿Qué qué? Que pase el desgraciado

PIPE entra y se sienta al otro lado de LAURA, el público lo abuchea

L: Cuéntame, por qué crees que tu novio piensa que lo engañas

P: No sé señorita Laura, yo en serio no soy así, Juanito y yo somos sólo amigos

N: (Llorando) ¡Si ve! Señorita Laura, es que él sabe de quién hablo

NICO se levanta y le pega a PIPE, entra el GUARDAESPALDAS y los separa

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JUANI entra y se sienta junto a PIPE L: Hola Juanito, qué es lo que pasa J: Ay, yo no sé Blondie

N: (Llorando) Señorita Laura, lo ve, es un cínico, y es que se la pasan todo el tiempo juntos, y lo trata mejor que a mí, yo sé que me engañan, y lo peor es que (se seca las lágrimas con un pañuelo) tenemos un hijo juntos

L: ¡¿Qué?!

N: Sí señorita Laura, se llama “Soga al Cuello”

NICO saca un collar de su bolsillo y se lo enseña al público, del público salta JUANITA OCHOA, una fan de la marca de accesorios

JUANITA OCHOA: (Exclama hiperventilando) ¡Está divino! Y se desmaya

L: Nico, yo entiendo tu situación, y por eso te vamos a obsequiar el día de hoy un carrito sanduchero

NICO se emociona, patea JUANITA OCHOA y se va con su carrito sanduchero

Cuando terminamos las interpretaciones Cata nos abrazó, se había reído mucho. Nos quedamos un rato riéndonos de las actuaciones y escuchando música, luego se fue porque tenía planes con sus otros amigos.

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que estaban re lindas pero yo quería ponerles plumas. Santiago tenía una nariz de marrano café, le quedaba perfecta. Daniel y Juanito no tenían nada. Se me ocurrió hacerle a Juanito unas gafas con cuernos de ciervo, su animal favorito era el conejo pero todos lo veíamos más como un ciervo bebe, todo flacuchento y tropezándose aprendiendo a caminar. Parecía buena idea, pero no sabíamos cómo hacerlo, pregunté – Santi, usted no tiene algún ciervo de esos de pesebre para quitarle los cuernos –, – Sí Felipe, como yo celebro aquí todas las Navidades –, Daniel y Nico se rieron, Santiago dijo – Pues vayan a San Victorino y allá fijo consiguen ¿No? –, dije – Pues sí, ¿Vamos Juanito? –, contestó – Pues sí –, Nicolás dijo – Vamos y yo de una vez tomo bus –, dije – ¿Cómo así Nico? –, – Sí, tengo que ir primero a mi casa a ver si sí me dan permiso –, – ¿No le habían dado permiso ya? –, – No –, – Pues bueno, vamos –.

Íbamos caminando por la séptima, entramos a un supermercado, Nico tenía que comprar algo para la mamá, yo compré un dulce de arequipe. Salimos, yo destapé mi dulce y lo mordí, le pregunté a Nico – ¿Quiere? – y contestó – No –, le ofrecí a Juanito y dijo – Bueno –, Nico se quedó parado y cruzado de brazos dijo – Ya me voy –, le dije – Ay Nicolás, ya, no empiece, yo no lo voy a seguir –, – Pues bueno chao –, comenzó a caminar en sentido contrario y yo lo paré y comenzamos a discutir, siempre empezábamos a pelear de la nada y ninguno decía nada relevante ni sabíamos bien cuál era el problema, pero nos hablamos feo hasta que pasó su bus, se subió y se fue. Juanito estaba ahí parado mirando al suelo, me acerqué y dije – Vamos –.

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nada. En una piñatería vi unas máscaras con plumas negras, se las arranqué y me las eché al bolsillo. Cuando salimos se las mostré a Juanito, se río y nos fuimos.

Caminamos hasta la Plaza de los Periodistas y comenzamos a hablar del amor y esas maricadas, Juanito decía que él no creía en el amor, yo decía que para mí se trataba de un asunto de tres factores, por una lado estaba yo y mis complicaciones, por el otro Nicolás y sus complicaciones, y en tercer lugar estaba la relación como tal, y era complicado, pero de cierta manera pensar así hacía que sintiéramos que podíamos seguir siendo cada uno y que viéramos la relación como algo que debíamos cuidar, pero no como algo en nosotros. Yo hablaba mucho de Huaina, mi mejor amiga y mi primer amor, o algo así, Juanito sólo repetía que para él era difícil creer en eso, creo que a él sólo le había gustado una persona en su vida, un tipo llamado Juan con quien estudió matemáticas y de quien termino huyendo. Hablamos de esas cosas hasta que volvimos a la casa de Santiago.

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horribles, yo quiero los cuernitos –, Santiago dijo – Que no, que ya nos vamos –. Yo me llevé los materiales e hice mis cuernos en el taxi, terminamos con los dedos llenos de Super Bonder, pero tenía mis gafas con cuernos.

La casa esa quedaba como a dos cuadras de la casa de Nicolás, llamamos a Chavo y nos llevó hasta la fiesta. Pagamos y nos pusieron un sello, la gente tenía trompas de conejos, sombreros

cool y camisas de cuadros, eran re alternativos todos. El lugar estaba dividido en tres especies de ambientes, la sala principal estaba vacía y había mucha gente bailando, entrando por una puerta cruzando el pasillo del baño había una sala para enchocharse con un montón de cojines, tapetes y un sofá, al fondo de la pista de baile había una terraza para fumar y en el pasillo vendían trago y ositos de goma remojados en vodka. Todos compramos ositos.

Salimos a tomar y a llamar a Nico, nos encontramos con él en la esquina para comprar Néctarverde, traía unas gafas de perro re feas, eran unas gafas cuadradas re normales forradas con peluche y con orejas a los lados, todos le decían que estaban lindas, pero todos pensábamos que estaban inmundas.

Cuando terminamos el trago volvimos a la fiesta, bailamos con los amigos de Chavo, Sako nos daba trago, comíamos muchos ositos con licor, a Juano y a mí nos decían que les encantaban nuestras gafas, Santiago sonreía como si nunca hubiera ido a una fiesta antes, pusieron Babys on Fire y todo el mundo saltaba. Nos íbamos embriagando más y más, bailamos en círculo y cada quien ponía un paso para que todos lo imitaran, cuando le tocó a Juanito no sabía qué hacer, movió los brazos hacia los lados para indicar que no sabía qué hacer, Benkos lo imitó y luego todos, luego él se ríoy se tapóla cara, y todos lo imitamos, y así hasta que bailó en el centro del circulo y todos lo tomamos de las piernas y lo alzamos. Apareció una chica bajita con ropa oscura y cabello corto desarreglado, me habló y luego al resto, pusieron reggaetón y

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en el andén, ella nos decía –Ustedes son muy guapos, que lastima que sean gays todos –, nos daba risa ebria y fumábamos.

Entramos otra vez, bailamos otro rato, Juanito se puso a hablar con una exnovia de Chavo que se la había pasado toda la fiesta en un rincón mirando mal a todo el mundo, Daniel y Santiago se quedaron bailando con Alejandra, Nico y yo fuimos a la sala chocha. Nos sentamos en un tapete con la espalda contra la pared, él se quitó el saco y lo puso sobre sus piernas. Juanito llegó y se sentó junto a Nico, estábamos callados mirando al frente, los tres. Nico se quedó dormido, yo recargué la cabeza sobre el hombro derecho de Nico y Juanito sobre el izquierdo. Ambos, Juanito y yo, deslizamos la mano por debajo del saco lentamente hasta que se tocaron, nos hacíamos los bobos mirando a la nada, nos acariciamos los dedos, poco a poco, hasta que estábamos tomados de la mano, nos quedamos ahí por un rato.

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Fuimos a buscar a los demás en la zona de baile pero no estaban, fuimos a la sala chocha, Daniel y Nico estaban acostados durmiendo en el sofá, Santiago estaba sentado en el suelo, nos dijo – ¿Dónde estaban? Yo creo que ya va a siendo hora de que nos vayamos –, – Sí – contesté, Juanito y yo fuimos al sofá, yo comencé a acariciar el cabello a Nico, Juanito despertó a Daniel, se sentó desorientado y preguntó – ¿Ya nos vamos? –, – Yo creo – dijo Juanito, Daniel se dejó caer sobre el sofá, Nico me abrazó la cintura, se pusieron de pie, nos despedimos de Chavo que estaba besándose con su novia en el tapete, fuimos a la pista de baile y Sako me ofreció el último trago – Para el camino –.

Salimos a buscar un taxi, yo me quería quedar en la casa de Nico pero era complicado porque la familia no sabía nada, nada de nada, y sólo dormíamos juntos con la excusa de algún trabajo de la universidad. Le dije – Quédese con nosotros en la casa de Santiago –, – No, yo vivo aquí al lado, sería re bobo irme para allá –, – Es para que durmamos juntos –, – No, yo le dije a mi mamá que llegaba a la casa –, Daniel dijo – Ay Nico, dice que le dio pereza devolverse solo –, – Que no, yo le dije que era aquí cerca, me toca irme para la casa –. Yo sentí que no se quería quedar, le dije – Bueno, entonces vamos y lo acompañamos y nos llama un taxi –, dijo – Bueno –. Caminamos hasta su puerta, él se despidió y dijo que ya nos llamaba el taxi. Santiago, Daniel, Juanito y yo nos recostamos contra una baranda a fumar hasta que el taxi llegó.

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Duramos en esa posición un buen rato, a ratos lo sentía apretarme el meñique y yo a él, poco a poco puse mi mano sobre la suya y comencé a acariciarle los dedos, otra vez. Nos fuimos acercando deslizando los brazos erráticamente a un milímetro por hora, todo era muy torpe y despacioso, ambos respirábamos fuerte, yo estiré el brazo y él se acostó sobre mi hombro, sentía el peso de su cabeza y su caja torácica expandirse y contraerse, le acariciaba la espalda y mi mano resbalaba lentamente hacia abajo, directo por su espina dorsal, era huesuda y pronunciada. Fui acercando mis piernas a las suyas y a atraerlo suavemente hacia mí, no hacia fuerza, más bien era como un juego de señales, no sabía si nos estábamos haciendo los bobos otra vez, o si de verdad no sabíamos lo que estaba pasando, pero de todos modos lo hacíamos. Él puso su mejilla contra mi cuello, mi mano ya había llegado al borde de su camiseta, la pase por debajo y acaricié la piel de su espalda, yo comencé a voltear mi cara hacia su cabello, él levanto la cabeza de mi hombro, muy despacio, hasta que estábamos cara a cara, el aire que él botaba por la boca me hacía cosquillas en la barbilla, mantuvimos el espacio entre nuestras caras intacto por un momento, largo, luego sentí una leve presión sobre mi boca, sin respiración, el espacio frente a nuestras caras desapareció, nos besamos. Fue sólo un beso, largo, lento, torpe, malo, Juanito no sabía besar, era su primer beso. Nos abrazamos por un rato, él colocó la cabeza sobre mi pecho, yo volví a poner mi mano bajo su camiseta, él me dio un pico en la mejilla y se volteó hacia la pared, nos quedamos dormidos.

La mañana siguiente me desperté, Santiago y Daniel seguían durmiendo, Juanito seguía acostado dándome la espalda, pase mi mano por debajo de su cintura para abrazarlo, nos quedamos así un momento, me estaba quedando dormido otra vez cuando él me tomo del brazo y lo quitó, se puso de pie y salió de la habitación. Me dormí.

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Epitome

1

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Abrí una de las porquerías que escribo cuando escribo, la había escrito unas noches antes, era sobre Felipe. En la clase habíamos socializado nuestras nociones de sombra, yo escribí algo sobre Gossip Girl: el momento en que Blair le dice a Serena: “Disfrutas cuando eres la que está bajo el reflector, pero es mi turno ahora, Puedes tener una probada de cómo es estar en mi sombra por una vez…”. Para mí, la sombra es visible porque existe un ente que la proyecta, pero ¿es únicamente perceptible por la visión? La sombra está ahí, y da forma y volumen a todo lo que nos rodea, le da profundidad a las cosas. Esa fue una parte de lo que escribí.

Lo que había escrito sobre Felipe parecía funcionar, tenía sentido para mí pensar que lo que había pasado con él era cercano a esa noción de sombra que quería mostrar. Mientras adaptaba el texto pensaba que la sombra en la que estaba no era la misma sombra, era otro tipo de sombra. Terminé escribiendo esto:

Olvidé las palabras para comenzar pero recuerdo bien el motivo.

Un residuo infectado

retrato hallado en la pérdida de un registro oscurecido. Repentinamente mi mirada es segada por la s…

no es oscura sino roja

se siente cálida como cuando se mira el sol a través de los parpados. Encandece como infatuación

quema cuando no posee correspondencia. Arde de manera distinta

una herida interna

la conozco bien, podría retratarla de memoria. No hay tal cosa como el rol protagónico lo mejor que se puede esperar es ser el antagonista.

Provocar desastres exponenciales y vivir en la so… Insatisfecho, el olor a fuego pálido hace agua la boca

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¿O acaso disfruto la sensación de hambre que lastima amablemente hasta llegar al punto decisivo?

un bocado de más y habrá que purgar el dolor interno. Debería ser puro e ilusorio,

aun así el deber es sólo una forma de comprometerse. Pequeños rayos de luz se filtran y me entumecen vivo solo, teniendo pequeñas conversación de pasillo o comedor

La tristeza se convierte en una especie de abrigo acompaña las noches de conversaciones imaginarias

vagando por las calles escoltado por un ejército al borde de la derrota sin más refugio que la som…

mientras camino hacia el abismo él ata una soga invisible alrededor de mi cuello. Con temor, volteo para esculcar sigilosamente en sus ojos

pero se escapan en cada oportunidad.

Trato de mantener la mirada firme a pesar de la llovizna pero cada vez que lo veo irse con él tengo que cubrir mis ojos. Con una mirada caleidoscópica algo dentro de mí muere.

Cada vez que se va con él

ignoro la existencia de alguien más y sólo diviso su somb… Es todo lo que me queda, me siento débil y con un distanciamiento

constante

todo se torna embarazoso.

Con decisiones frágiles y acercamientos parciales se forja complicidad entre dos personas que hacen lo que no deben

y miedo a preguntarse ¿por qué? con sentimientos de culpa después del encanto

se ocultan en la sombr…

porque entre las escalas altas y bajas no existe el negro ni el blanco pantallas y nubes de color gris

se atenúa el panorama mientras la leña se consume rápidamente. Con gestos evocadores e intentos desesperados

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La fascinación acaba las estaciones traen verdad

y una vez más, tirado al lado de la tumba, veo con claridad. Una bofetada hace que el sol suba azul

con luz plena que paraliza fríamente y con intenciones dudosas va desapareciendo su sombra.

Tenía guardado un video en el que enfocaba y desenfocaba una rosa. Entonces sí, esa era la rosa del video. No tenía computador para editar video. Tardé en decidir si eso era lo que quería presentar, porque tenía un vídeo y un texto pero no sabía qué hacer con ellos, y no tenía un computador para editar.

(27)

Durante clase, Sigrid se acordó que el hermano de Juana, su mejor amiga, trabajaba con esos programas, así que la llamó y le pregunto si yo podía ir a su casa a editar. Yo le decía a Sigrid que no quería ir donde Juana, sólo la había visto tres veces, pero Sigrid decía que la familia de Juana era súper relajada, y que ella iba y se quedaba conmigo. Fuimos a la casa de Sigrid primero, ella tomo cosas que necesitaba y me prestó un saco violeta de su hermano para que no fuera con la misma ropa del día anterior a la universidad. Llamé a mi mamá y le dije que me iba a quedar en la casa de una amiga haciendo un trabajo porque mi computador no servía para editar videos. Cogimos un bus para la casa de Juana, Sigrid me habló por el camino de todas las veces que iba a la casa de Juana, me señalaba edificios, letreros, parqueaderos, y me contaba cosas, ella había ido muchas veces a la casa de Juana, pero era la primera vez que yo iba.

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había hecho cada quién y como la historia de cada personaje, en serio no se la perdía, luego nos dijo que el día anterior no se la había visto y por eso no sabía algo, algo que como que igual no importaba mucho cuando seguíamos mirando. Por fin llegó el hermano de Juana y me prestó su portátil, yo me puse a editar en el cuarto de Juana.

Mientras cortaba y pegaba el mismo vídeo de la rosa varias veces, cambiándole las duraciones, escuché que Juana y Sigrid discutían, no escuchaba bien, pero me acordé de una vez que Juana, Sigrid y yo estábamos en el cuarto de Sigrid, yo estaba sentado en el suelo, Sigrid estaba acostada en la cama con Juana, arropadas con la cobija de monstruos verdes, azules, naranjas, amarillos y magentas. Ese día Sigrid estaba chocha por Marvin, como raro, y Juana le decía mucho a Sigrid que Marvin era lo peor. Fue poco después de que Juana y Sigrid contactaran a un hacker para entrar a la cuenta de Facebook de Marvin, donde encontraron conversaciones que hacían pensar a Sigrid y Juana que Marvin era muy perro, pero igual Sigrid siempre lo perdonaba. Cada vez que no iba a la universidad y se quedaba todo el día en su casa, cada vez que no presentaba una entrega, cada vez que se desaparecía, sabíamos que Sigrid había peleado con Marvin. Yo supuse que discutían sobre eso. Edité hasta la madrugada, Sigrid y Juana dormían mientras yo editaba con la luz apagada, el cuarto estaba rojizo por la luz del cargador del celular de Juana. Cortaba, pegaba, deslizaba, ponía subtítulos, camuflaba los cortes en el sonido repetitivo, parecía sencillo pero dormí sólo tres horas, al lado de Sigrid en el colchón en el suelo.

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Sigrid. Cuando salí, comencé a alistar mis cosas, Juana se levantó y me preguntó – ¿Ya te vas? –, – Sí –, – No, pero espera ¿Cómo te vas a ir sin desayuno? –, yo encogí los hombros pero en su cuarto pintado de negro con la luz roja del cargador del celular y la azul del cargador del portátil no se veía nada. – Espera te preparo desayunito – dijo. Sigrid seguía sin despertar. Bajamos a la cocina, – Las clases en la mañana son lo peor, yo ahorita sólo estoy viendo clases prácticas y todas son en la tarde – me dijo mientras buscaba leche en la nevera, – Yo sé, tengo mucho sueño – le respondí, – ¿Cuánto dormiste? –, – Como tres horas… –. Puso a preparar café, – ¿Uno o dos huevos? – me preguntó, – Uno –, – ¿Seguro? –, – Sí –. Me sirvió el café y el huevo, con un pan. Mientras comí le pedí indicaciones para tomar el bus para la universidad. Cuando terminé subí a despedirme de Sigrid, Juana me acompañó a la puerta, me abrazó, le di las gracias y me fui.

Tuve que caminar unas calles para coger el bus, yo nunca había estado por ahí, pero había gente. Cogí el bus, tuve que ir de pie. El bus debía dejarme en la trece con diecinueve, a unas cuadras de la universidad. Quizás cogí el bus equivocado, o no me supe ubicar, pero el bus me llevo hasta Las Aguas. Tuve que caminar hasta la universidad y llegué tarde a mi clase de Foto con Miguel, luego tuve clase de Historia, y luego llego la clase de Dibujo. Veía esa clase con Santiago, Felipe y Nicolás. Había que elegir dos de cuatro temas para hacer una propuesta plástica, los cuatro temas eran: Línea, Sombra, Huella y Texto. Santiago había elegido Línea y Huella, Nicolás Huella y Texto, y Felipe y yo habíamos elegido Sombra y Texto, no nos pusimos de acuerdo, yo no le hablaba a él, pero elegimos los mismos temas.

(30)

dispersos por el salón, junto a sus respectivas entregas. Puse a reproducir el video, me temblaban las rodillas, deambulaba por el salón tratando que los tablones del piso no sonaran con los pasos. No quería mirar a nadie.

Cuando se terminó hubo silencio, el profesor dijo – Bueno David, cuéntanos –, yo no sabía ni qué decir, pero tenía que decir algo, el profesor vio que no sabía qué decir y dijo – Sí, como que se ve que la palabra sombra se va a completando, pero cuéntanos –, – Pues sí, yo lo que quería era como un poco jugar con la noción de sombra que había dicho, como, de vivir en la sombra de alguien, pero pues quería mostrar esa sombra como… como que la sombra se asocia con lo frio, entonces quería mostrar como otro tipo de sombra… no sé –, el profesor comenzó a hablar de unas cosas de un autor oriental, yo lo miraba y asentía pero no estaba prestando atención, luego preguntó para la clase – ¿Preguntas? ¿Cometarios? ¿Apreciaciones? –, se quedaron callados, yo me senté junto a Nicolás, Felipe desde el otro lado de la mesa y preguntó – ¿A qué se refería con lo de la venganza? –, a mí me dio risa nerviosa y dije – Pues no sé, sólo escribí que no había tal cosa como la justicia y por eso lo mejor que se podía esperar era la venganza –, – Ah –. Pareció suficiente y continuó la entrega. Yo salí al pasillo a fumar. Santiago me siguió, – Re valiente Juanito –, me dijo mientras me robaba una calada de cigarrillo.

0

(31)

sexuales. Yo estaba con Santiago y Sigrid, Nicolás también estaba por ahí, y una chica que conocimos en Caos Animal. Santiago, Sigrid y yo estábamos viendo un performance, el tipo se iba quitando ropa e iba cubriendo la escalera con ella. Cuando terminó comenzó a regalar la ropa, a mí me dio un saco Gap tejido, como con rayas rojas, verdes, azules y como beige, creo. No lo detallé, cuando me lo dieron me senté con Sigrid en una mesa y se acercó una chica – Hola, me llamo Raquel… ¿te puedo pedir algo? –, la miré y le sonreí – ¿Qué pasa? –, – Me acabo de fijar en el saco que tienes en la mano, lo he buscado por todas partes, en serio no sabes, lo he buscado por todos lados pero no lo he encontrado… lo que pasa es que a mi abuelo lo enterraron con ese saco y para mí significaría mucho tenerlo, te pago lo que quieras por él –. Sigrid y yo nos miramos, ella dijo – En serio, te doy lo que quieras –, – No, toma – le dije mientras extendía la mano con el saco –, – ¿En serio? –, – Sí, cógelo – dije encogiendo los hombros, – Muchas gracias, en serio, no sabes lo que significa para mí –, – De nada –. Ella se acercó al del performance para preguntarle si se podía quedar con el saco, le contó la historia, él le dijo que el saco era del artista español, así que ella subió para preguntarle si se lo podía quedar, subimos con ella.

(32)

y comenzó a tocarme la espalda, su aliento olía a Brandy, – ¿Está ebrio? – le pregunte en voz baja, – No – contestó él. Había una rosa tirada al lado de la cama, yo la cogí y comencé a moverla rosando el piso con la punta. Él seguía acariciándome la espalda, le dije – Lo que pasa es que yo he besado solo una vez en mi vida, y ni siquiera sé si fue un beso –, él me miro y me preguntó – ¿Quieres que te bese? –, yo no tenía una respuesta, me besó. Cuando terminó me abrasó, siguió acariciándome la espalda, y yo seguí moviendo la rosa, él se volvió a acostar, yo me puse de pie y al voltear, ahí estaba Felipe, no sé en qué momento había llegado, pero ahí estaba. Seguí derecho. Salí de la habitación y de la casa, me puse a fumar en el jardín. Al rato comenzó a salir toda la gente, ya iban a cerrar, Felipe y Nicolás se despidieron y yo fui al bus con Santiago y Sigrid.

(33)

Truth needs no good memory. I remember from my childhood, pretty things,

true or not

(34)

Fui hasta Museo del Oro pero cuando llegué Sigrid ya había llegado a la universidad, así que me devolví. Ellos estaban en el baño, Daniel, Santiago y Sigrid. Cuando llegué Sigrid me dijo – Ahí está, está arriba… y está con esa perra –, yo miré a Daniel y a Santiago, prendimos cigarrillos y fumamos en el baño, yo me senté en el mesón con Daniel y Santiago, y Sigrid continuó – Es que marica, es que lo niega, y es que se le murió el gato –, – ¿A Marvin o a Erika? – preguntó Daniel, – A él – contestó Sigrid – Y él adoraba ese gato y yo quisiera estar allá con él… pero esta mañana hablamos, y le dije que ya no más, pero es que, no dice nada –.

(35)

Sigrid –, yo estaba de pie mirándome al espejo, apagué el cigarrillo con el sifón del lavamanos y le dije – No, re bien lo que le pasó a Sigrid, yo ya no quiero que Felipe haga estas cosas –. Salimos del baño, fuimos a la casa de Santiago a ver la película, y no discutimos mucho más el tema, hablamos de cosas toda la tarde, durante la película y mientras tomábamos onces.

2

Era viernes, yo no tenía clase los viernes, sólo la de cine en la noche. Pasé el día con Daniel y la chica que habíamos conocido en Caos Animal, que también había visto en Habitacción. Daniel se hizo amigo de ella por Facebook, le llamo la atención su foto de perfil, era una portada de Vogue con la cara de Cinthya, la muñeca de Angélica en Rugrats. La agregó sólo por la imagen y resultó ser ella. Se comenzaron a hablar. Ella decía que su nombre era Alejandra, pero Daniel la llamaba Tripas. Nos vimos a medio día en Andino, yo llevaba plata por si veía algo bonito en Zara. No vi nada para mí, pero vimos una camiseta con estampado de unicornios holográficos, Daniel dijo que teníamos que comprarla para Laura, a ella le gustaba mucho Charlie the Unicorn, una mini serie pseudo-psicodélica sobre un unicornio en YouTube. Cuando llegamos a la caja, Daniel me preguntó – ¿Me puede prestar? Es que lo que tengo es para la bitácora –, – Sí – conteste mientras sacaba plata del bolso, Tripas me preguntó – ¿Tú por qué siempre tienes plata? –, a mí me dio risa, el cajero nos dijo – Eso pasa –, era un tipo de unos veintitrés años, a todos nos dio risa.

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– ¿Por qué? – preguntó Tripas, – No sé, José Luis no aparece… no contesta el celular, no nada… –, – ¿José Luis es tu chico? – preguntó Tripas, – Algo así, pero o sea, es que me he envideado con que le pudo haber pasado algo –, – Pero igual no es la primera vez que se desaparece – dije, Daniel me miro y dijo – Es que la última vez que nos vimos, le regalé una caja con chocolates y una postal… y entonces... desde esa vez no sé nada... –, – ¿Una postal? – pregunté, – Sí –, – ¿Y decía algo? – preguntó Tripas, – Pues decía que lo amo –, – ¡Aw! ¿En serio? – dijo Tripas, – Daniel asintió con la cabeza, con los ojos en el césped y mordiéndose el labio inferior. – ¿Demasiado - muy pronto? – pregunté, Daniel levanto la cabeza y dijo – Pffft… quiero decir, él lo sabe, y no es algo de hace un mes... o sea... es como... sólo se lo confirmé, no pensé que tuviera relevancia... sólo quería darle eso –, ninguno sabía qué decir.

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Fuimos a la clase, pusieron unos documentales sobre mujeres de tribus, y vidas difíciles de mujeres, y cuando se terminaron la profesora dijo – Yo entiendo cuando ustedes se quejan porque está la imposición del género como tema para los documentales, pero eso era lo que quería la alcaldía cuando propuso hacer este curso, y yo al principio con el tema, no entendía por qué esa victimización de las mujeres, pero creo que quizás yo he sido una mujer afortunada –. Ahí Daniel y Tripas me dijeron que querían salir a fumar, yo salía todo el tiempo a fumar con Cata y Laura durante el curso, ya nos habían llamado la atención varias veces por eso, pero igual salimos.

Cuando salieron todos le dimos el regalo a Laura, ella dijo – ¡Aw! Los amo, me la voy a poner para todas las fiestas, ¿se imaginan los unicornios con las luces? –. Caminamos e hicimos chistes de Charlie el Unicornio, íbamos todos, Sigrid, Laura, Cata, Felipe, Nicolás, Daniel, Tripas y yo. Cata y Laura se fueron, unas cuadras más adelante ,Tripas dijo que se tenía que ir. El resto nos quedamos fumando y hablando junto a los espejos de agua, Felipe recibió una llamada y le preguntó a Nicolás – ¿Al fin va a ir a la fiesta? –, – No creo… no tengo plata – contestó, yo miré a Daniel, Felipe le preguntó a Sigrid – ¿Tú quieres ir? –, – No, estoy chocha – contestó, – Ay, re chochos… entonces me voy ya, Huaina ya me llamó –. Felipe se fue solo, Sigrid se fue con Nicolás porque cogían el mismo bus, y Daniel conmigo.

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– Sí… –, – ¿Y eso? ¿Qué paso? –, – No sé… este… ¿dónde está? –, – Pues voy en camino a encontrarme con Huaina y unos amigos –, – Ah –, – ¿Por qué? –, – ¿En dónde se van a ver? es que creo que quiero ir a la fiesta –, – ¿En serio? –, – Pues si… –, – Pues… espere, ya voy, veámonos ahí dónde estábamos ahorita –, – Vale… –, – Vale... ya nos vemos –, – Vale – colgué. – ¿Qué dijo? – preguntó Daniel, – Me dijo que lo esperara ahí donde estábamos ahorita –, – OK –, – Sí –, – Pues bueno vamos –.

Nos sentamos a fumar mientras esperábamos, cuando Felipe venía Daniel se puso de pie y se alejó unos pasos, Felipe se acercó riendo, se sentó y preguntó – ¿Y eso? –, yo me reí y dije – No sé, pues… tengo plata aquí… y pues me dieron ganas de ir –, – Pero Juanito, es que no sé, yo voy a ir con Huaina y unos amigos de ella, y no sé, no quiero que se sienta incomodo –, lo miré y le pregunté – ¿No quiere que vaya? –, – No, no es eso, por eso vine para que hablemos, si quiere vamos, pero es que no quiero que se sienta incomodo –. Pasó un señor regalando flores que cortaba de las materas de la calle, me dio una flor amarilla, pero ninguno le dio plata, se fue y continuamos, – Es que… yo sí quisiera que usted fuera, pero me da miedo, de pronto no es buena idea – dijo, – Sí, yo sé… –, – Más bien otro día salimos… no sé… con los demás –, asentí con la cabeza y nos quedamos mirando a la calle, me fije en la flor, tenía un bicho adentro, la hubiera tirado lejos del susto, pero nada pasó. Sonó su celular, no contestó, dijo – Juanito, me tengo que ir, hablamos el lunes –, – Ok –, me puse de pie y caminé hacia Daniel, él se despidió de Felipe ondeando la mano. – ¿Qué paso? – me preguntó, – Pues lo mismo de siempre… me dijo que mejor no… que le daba miedo… –, – Ok… –, – Sí… –, – Pues igual, yo me siento orgulloso de usted porque se atrevió y lo intentó –, – Aja… –, – Ay Juanito, no esté chocho, en serio, pues él es el cobarde, usted hizo lo que tenía que hacer –.

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tratando de acomodar las telas en el modelo que hacía de Jesús, pero a todos les parecía irrelevante. Felipe, Nicolás, Santiago Gómez y Santiago eran los otros personajes. Me senté en el suelo a ver la sesión, el profesor me dijo – Juan, pasa al frente y haces de uno de los personajes –, – No quiero –, – Juan, no te quedes ahí, pasa –, – No, no quiero –, el profesor dijo en voz alta para todos – Juan está sensible y por eso no quiere hacer nada – y siguió tomando fotos, otros pasaron a modelar, y así. Luego me puse a medir la luz para las fotos, el profesor me pidió que explicara cómo se maneja el exposímetro, yo sabía cómo usarlo pero no sabía cómo explicarlo, me lo rapó y se lo pasó a Nicolás, otra vez estaba sin nada qué hacer. Al salir le conté a Santiago mi momento

Little J de la noche anterior, íbamos en camino a encontrarnos con Tripas para ir a la venta de garaje de Albarracín.

Llegamos los tres a la casa, una casa en el centro, un dúplex medio vacío con pilas de libros y películas y cosas varias para mirar y comprar. Daniel me había pedido que le comprara algo bonito y

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Salimos, yo quería un granizado de café, fuimos a Juan Valdez. Nos sentamos a fumar y a hablar, Santiago hizo un dibujo de Karint y le contó a Tripas toda su historia. Cuando terminé mi granizado Santiago quemó el mamarracho con mi encendedor y echó las cenizas en el vaso. Luego cada uno se fue para su casa.

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pero nos encontramos y tú no fuiste capaz de decirle a Nicolás, él de hecho como que si quisiera que tú y Felipe fueran amigos porque él dice que a Felipe en serio le está doliendo mucho todo lo que tú estás haciendo –, – Pues sí Sigrid, pero pues yo siento que tengo que darle como una lección, porque lo que él hace pues no está bien, y yo no quiero volver a eso, y él tiene que aprender que esas cosas no se hacen y si yo sigo como si nada pues él va a seguir haciéndolo, ¿Si me entiendes?… –, – Mmm… pues bueno si, también tienes razón en eso, pero entonces ¿qué pasó? –, – Pues como te digo, no sé, igual ya ahorita como que me arrepiento y sé cómo que igual ahorita no puedo hacer nada, pero igual me siento re mal con Nicolás, porque últimamente como que ya habíamos comenzado a hablar y las cosas iban como bien con él… –, – Pues Juani, no sé, es que tú sabes yo cómo estoy con ese tema de las perras, y paila, a mí también me dolió –, me quedé callado, – ¿Y qué fue lo que le escribiste a Felipe? –, – ¿Estás conectada? –, – Sí –, – Entonces esparrame y te lo envío –, – Vale –, – ¿Viste el estado de Nicolás? –, – No ¿qué dice? –, – así o más MIERDA?.. gracias! –, – … Marica… –, – lo publicó ayer en la noche… –, – Juani… –, – ¿Tú crees que debería disculparme? –. – Pues si tú crees… –, – Creo que le voy a escribir… conéctate y te envío lo que le escriba –, – Bueno Juanus, ya hablamos –. Colgamos.

Primero le envié la disculpa a Sigrid, después a Nicolás, decía:

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Daniel.. y él me apoyo y me dijo como hágalo... creo que él vio que no tenía ninguna mala intención... sino que simplemente necesitaba asumir ese riesgo... porque creo que me aterra mucho la idea de que Felipe en serio se olvide de mi... sobre todo porque yo fui el que hizo que eso pasara... y ahora que se está volviendo más real todo... no sé... creo que al final él fue el que logro olvidarse de mi o algo... y todo fue muy rápido... y no tuve tiempo de pensarlo... al otro día cuando me di la oportunidad de pensarlo me dije como “que imbécil”... yo no se lo hubiera ocultado a Nicolás... le hubiera preguntado si usted tenía algún problema con que yo fuera con él... o sea... soy consciente de que todo habría sido muy distinto si lo hubiera hecho así... pero bueno... fue como un impulso... me gano la inmadurez... yo simplemente quería como ver qué pasaba si me volvía a acercar a él... porque realmente no sé... es como algo muy raro… porque yo no siento como que extrañe mucho a Felipe... es más como que cuando estoy cerca de él me dan ganas de estar con él y no logro pensar nada bien... y... en serio me sentí muy mal porque es como... que usted y yo ya como que habíamos comenzado a hablar de nuevo... y honestamente... a mí me gusta hablar con usted... porque como que... últimamente me siento re solo en la U... y no digo que le hable porque nadie más me habla... porque es bastante obvio que no es así... es más como que... como que me siento mejor persona cuando hablo con usted... por más ridículo que suene... y pues nada... en serio me sentí un asco como... ¿cómo es que puedo acercarme a usted y luego hacerle tremenda porquería?... entonces... bueno no sé... me siento mal con usted... y yo sé que usted no es una persona rencorosa... y por más de que me choque darle la razón... usted tiene razón... quizás la mejor forma para que los tres estemos bien es que yo esté bien... que yo me construya y deje de ser un perdido... el problema es que yo no sé si pueda lograr tal cosa... porque de hecho no sé si estoy dispuesto a hacer tal cosa... y me enteré que usted en medio de todo también me quiere... y... creo que me gustaría que me diera la oportunidad de hacer lo mismo.

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Sigrid contestó después que le envíe el texto que le envié a Felipe:

lo único q no me deja en paz es el final que creo es lo más importante de todo pero lo siento Juani no me deja en paz... es ese insinuante asumir cualquier riesgo y que ves que él no. Pero si y admiro q seas sincero. Así no sea lo políticamente correcto. No me hagas caso si te puteo por zorra… no lo hagas si realmente en ti y tu corazón más que en tu cabeza hay otras razones por las que si tienes que hacerlo, y me odio un poco por decírtelo pero es la otra mitad de mi verdad... de esa maldita balanza q no le da más peso a algo que a lo otro.

Un rato después Nicolás puso un estado:¿Que tan bajo puede caer un mentiroso?, Felipe le dio Me Gusta.

4

Presenté el vídeo de la clase de dibujo a la convocatoria del “Salón Interuniversitario”, hice un texto escribiendo por qué lo había llamado “Epitome” como verbo, y no “Epítome” como sustantivo, agregué unas cosas de discontinuidad citando “El Erotismo” de Bataille, que no habían tenido nada que ver en el momento que había hecho el video, pero cuando las leí después pensé que podían funcionar, es un poco el truco en ese tipo de convocatorias, poner citas, darle un concepto a la cosa. Funcionó, pasé.

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“Cabinet of Curiosities”. Lo abracé, le di las gracias y hablaron un rato ahí sentados en el pasillo, hablaron porque yo ni eso.

Me acerqué a la baranda a fumar, Mapu se asomó por el pasillo y dijo – Ya abrieron –, Fuimos a la sala de exposiciones y cada quien tomó un vino tinto servido en una copa de plástico. Recorrimos la exposición, Pauli fue la primera en ponerse los audífonos frente al televisor y ver mi vídeo. Junto a mi video estaba el trabajo de Samir, eran doce paneles con objetos y fotos encontradas, expuestas dentro de bolsitas transparentes. Junto al de Samir estaba el de Felipe, que estaba por ahí con Nicolás y Cata. Cuando Daniel vio el video de Felipe dijo – Es re video-respuesta a Epitome –, yo no dije nada. El profesor de foto, Miguel, se acercó a tomarme una foto junto al video, le estaba tomando fotos a todos con su obra, me acomodó, puso el ojo en el visor de la cámara, volvió a bajar la cámara y dijo – No Juan, pero arréglate – me acomodó la bufanda gris y dijo – No Juan, pero has buena cara –, le dijo a los demás que estaban conmigo – Definitivamente Juan no se anima con nada –, puso el ojo en el visor de la cámara y dijo – Juan, dame una sonrisa –, yo lo intenté y tomó la foto. Nos acercamos a una escultura con picos que parecía rígida pero la tocamos y no, Daniel me preguntó – ¿Tiene cositos de la exposición? – refiriéndose a las invitaciones, – Sí –, las saqué y le di una a Daniel, una a Mapu y una a Pauli, Mapu dijo – Ay no, pero me la das con autógrafo o nada –, a todos nos dio risa así que la tomé, saqué un lápiz, lo firmé con una dedicatoria que decía “Para Mapito de mi riñón, Love U Hard”. Seguimos andando por la exposición y Daniel volvió a mencionar – En serio es re video-respuesta a Epitome –, le pregunté – ¿Por qué dice eso? –, – Ay, Juano, es re obvio ¿Cierto? – preguntó a los demás y continuó – Es que las dos copas, la lucecita, o sea… es que ya lo de los masmelos es RE obvio –, – Son sólo masmelos – dije, – Ajá – dijo Daniel.

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un tipo con cabello largo, gafas y camiseta azul desteñida vomitaba en frente de mi video. – Que Romántico – pensé, los colores rojitos y naranjas del vomito combinaban con el vídeo. Todos estaban hablando de él y nadie sabía si era un performance o un borracho muy borracho. Volví a salir, fui al baño a fumar sentado en el marco de la ventana. Salí y me senté en la escalera con la cabeza entre los brazos apoyados en las rodillas. Duré ahí un rato. Sentí que alguien me tocaba el cabello, eran Sandy y Aixa, – ¿Qué pasa Juanito? – preguntó Sandy, – Nada, sólo estoy cansado – contesté. Había hecho tareas la noche anterior y me había levantado a las cinco para ir a clase de digital con Lili, había dormido tres horas. Prefería dormir números de horas impares, una o tres o cinco o siete, así pudiera no dormía dos o cuatro o seis, a veces, cuando me acostaba pensando en que debía dormir tres o cinco horas y no lograba dormirme, por más cansado que estuviera, terminaba durmiendo cuatro o dos. Le eché la culpa a eso. Llegó Daniel con Mapu y me preguntó – ¿Qué pasa Juanito? ¿Quiere que nos vayamos? –, – No sé –, – ¿Tiene un cigarro? –, le di un cigarrillo y se sentó a fumar. Hablaron entre ellos y volvimos a la exposición, el del vomito estaba dormido en una banca frente a la exposición y ya habían limpiado. Daniel habló con Cata, Felipe y Nicolás y fuimos todos juntos a un bar.

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bonitos –. Yo salí a fumar solo, cuando volví a entrar ya todos estaban terminando. Salimos del bar y nos fuimos para la casa. De camino al bus Daniel dijo – ¿Si ve que si era una

video-respuesta? –.

3

Íbamos de regreso a casa, Daniel y yo en un bus, una noche. Hubo un silencio y le dije – Hoy estuve hablando con Cata, como de todo eso que pasó con Felipe y eso, y entonces yo como que le decíaa Cata quede pronto lo que a míme gustaba no era Felipe, sino estar con Felipe, y la sensaciónde estar haciendo algo malo al estar con él –, Daniel me miro con las cejas arqueadas y volteó a la ventana. Yo me quedé mirándolo, volvió a voltear y dijo – Yo no creo, yo creo que usted está diciendo eso para sentirse menos perdedor o algo así –, – ¿Qué? –, – Sí, me parece algo muy estúpido y al decir eso como que está arruinando todas las cosas que había hecho –. No hablamos en el resto del camino, nos despedimos al llegar a la estación, cuando llegué a mi casa le escribí un mensaje:

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212

Vamos antes, ¿No?

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abrigo, y una beret; la beret negra que se me calló en el pasillo de danzario y se la robaron y nunca apareció. Me fui.

Cuando llegué a mi casa prendí el computador, entré a Facebook, él estaba conectado, quería hablarle pero no sabía qué decirle, todo había terminado raro, igual lo saludé, se demoraba en responder y fue esquivo hasta que me dijo que se había sentido mal y se había sentido rechazado y blah.

Él tenía un hueco los miércoles en la tarde, le dije que nos viéramos en mi universidad, élno la conocía. Ese día, cuando nos íbamos a ver, mi celular comenzóa fallar, élme llamaba y yo no podíacontestarle, la señal era horrible, el celular deéleraflecha, y siempre tenía señal, el mío era cool, pero era fárax, tenía muy pobre recepción. No pudimos comunicarnos, no gracias a mi celular por lo menos, pero yo sabía que él ya había llegado a Jiménez, salí a buscarlo y no estaba, lo llamé y no contestó, yo como que me rendí. Cuando iba entrando, de vuelta en mi universidad, me envió un mensaje que decía: Ya legué. Estoy en la 10 con 14. Fui a recogerlo, me saludó un poco serio, supongo que sintió que lo había hecho ir hasta el centro a perder el tiempo.

Caminamos, entramos, le mostré la universidad, luego lo llevé a la terraza. Nos sentamos ahí por un rato, él me dio un golpecito en el brazo, yo le respondí con un empujón, nos molestamos hasta que estábamos de pie jalándonos la ropa, empujándonos y pegándonos pacito, y así hasta terminar abrazados, era como un cortejo de ganas de tener contacto físico.

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ofreció a Laura, ella le recibió una cucharada, dijo – Está súper rico, ¿Tú lo preparaste? –, yo agaché la cabeza, era como raro que se conocieran, pero ninguno me daba pena, supongo que estaba bien. Siguieron hablando, luego Laura se fue. Esperé a que él terminara de comer, me ofreció y yo le recibí, preguntó – ¿Qué hacemos? –, respondí – no sé – y ya sabía lo que seguía, fuimos a buscar un salón para estar.

Él se teníaque ir en un rato, teníaque entregarle unos chocolates a su hermana, ella los vendía, los hacían en la casa de él. Eran chocolates con arroz tostado y forma de Garfield, Looney Toons y personajes de Disney, eran pequeños. Él los llevaba empacados pero traía uno aparte para mí, estaba envuelto en papel aluminio, me lo entregó, dije – Gracias, que bonito – y me quedé mirando el brillo del papel mientras lo sostenía con mis dedos, él dijo – Pero no lo mires, cómetelo –, dije – No, lo voy a dejar para más tarde –, volteó la mirada e hizo esa cara, su cara de “¿Por qué no hace lo que quiero que haga?”.

Fuimos a la oficina para pedir un salón, pero necesitábamos un carné y yo no tenía. Busqué a Juan, mi mejor amigo, él estaba con Laura, Cata, Felipe y Nicolás esperando clase de Humanidades. Le dije – Juanito, ¿me presta su carné para sacar un salón? –, volteó los ojos y dijo – Bueno –, buscó en su maleta y me lo iba a entregar, le dije – Es que tiene que ir usted –, – Pero yo tengo clase con Liliana Cortés –, – Pues vamos rápido –, – Pues bueno –. Me acompañó, estaba todo cansón y angustiado por su clase y quejambroso de no dormir, como siempre. Yo le contaba de mis cosas así que él sabía para qué era el salón. Nos dieron la llave del 212, me la entregó, preguntó – ¿Va a pasar? –, yo me reí y salí corriendo.

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tenía un nombre raro, nos lo dijo una vez que estábamos grabando un vídeo jugando Twister con crema batida y máscaras de papel de la cara de Felipe, para una entrega de Felipe, o algo así, y desde eso quedó Leggins.

Entramos al salón, prendimos un computador para escuchar música o algo un rato, pero no había internet. Lo notaba indispuesto, quizás por lo del chocolate, me senté en sus piernas y lo abracé, él trató de evadirme pero al mismo tiempo no, como “no quiero pero sí quiero obviamente”. Nos besamos. Él se excitaba muy rápido, tenía una erección muy rápido siempre. Yo ya sabía qué iba a pasar, y quería que pasara, a ese punto ya sabía que era con él, y que yo iba a tener sexo con él, y que era mi primera vez y yo me sentía muy bien con eso, yo lo quería.

Había una ventana que daba al pasillo, así que corrimos un caballete y la tapamos. Fui hacia él, nos besamos, él tenía un camibuso de tela delgada gris, yo siempre le subía las camisetas o lo que tuviera en la parte de arriba para poder tocar su pecho, él tenía un pecho muy velludo y eso me mataba. Le levanté el camibuso pero no se lo quité, sólo lo subí todo hasta pasarlo por encima de su cabeza, la tela quedó tensionada entre sus hombros y su cuello, me agaché y le bajé el pantalón y los boxers al mismo tiempo, como de costumbre, entonces comencé a chuparlo, ya estaba erecto así que se sentía grande y tibio en mi boca, pero estaba acostumbrado a eso. Él era de esos a los que les gusta ahogar, yo la ponía en mi boca pero a él le gustaba tomarme de la cabeza y empujar. A veces me ahogaba y eso me gustaba, a veces lagrimeaba y creo que eso le gustaba.

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penetrarme pero me dolía muchísimo, obviamente. Lo logró. A mí me dolió mucho, él empezó a darme hasta que en un momento no pude más y me quité, dijo – Descansemos un poquito –, me relajé un poco, él comenzó a consentirme y a darme besos, nos sentamos sobre la mesa.

Sonó su celular, contestó, dijo – Hola Annie –, era su hermana, su nombre era Ana María pero él le decía Annie, él dijo – Sí, sí los traje –, se refería a los chocolates, ella necesitaba saber si él los había llevado, – Vale… vale… sí… ya nos vemos… Chao –. Volvió, le dije – Ten más cuidado,  más despacio porque me duele –, dijo – Está bien –.

Me acostó sobre una mesa grande que había en medio del salón y me hizo sexo oral mientras trataba de dilatarme con los dedos, cuando me sentí listo le permití que me penetrara, y ya. Él se vino, dentro.

Él no me desvistió completamente, me subí el pantalón y salí al baño a limpiarme. Me estaba lavando las manos cuándo me encontré con Alejandra y Leonardo, compañeros de clase, me preguntaron por quéno habíaido pero no les respondínada, sólo les hice una cara de“tengo mucho afán”o algo así. Teníaclase con Carolina Olguín, pero no iba a entrar porque iba a estar teniendo sexo, también me la encontré, me preguntó – ¿Por qué no entraste? –, respondí – Porque lleguémuy tarde y me dio pena –.

Volví al salón, él seguía ahí. Había una energía rara, y me preguntó – ¿Tú qué esperas? –, lo miré con mi cara de “no entiendo”, él dijo – Pues sí ¿Qué esperas? ¿Qué quieres? ¿Qué piensas de esto? –, yo me acerqué mientras le decía – Pues no creo que tengamos que ponernos casillas ni etiquetas, simplemente veamos qué pasa –, esa era la filosofía en ese momento. Le dije – Tú en serio me gustas, realmente me gustas mucho –.

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sexo, él puso su cabeza sobre mis piernas. Comenzó a jugar con mis manos, y con mis dedos, era algo que hacíamucho, decíaque yotenía bonitas manos, aunque yo no creía tener bonitas manos. Dijo – Me tengo que ir más o menos como en veinte minutos –.

Me dieron ganas de nuevo y comencé a masturbarlo, lo masturbaba con mucha fuerza, en un momento me dijo – Para que me está doliendo –, pero yo no me detenía, pensaba “Pffft… a mí me dolió más”, a ratitos me daba algo y lo hacía más suave, pero se me pasaba y volvía hacerlo con fuerza, continué así hasta que él se vino. Me pidió papel, yo no tenía así que tuve que volver al baño con una moneda de $200 a sacar papel de las maquinitas de Scott.

Cuando regresé ya estaba vestido y listo para irse. Cerré el salón, caminamos por el pasillo del segundo piso, bajamos las escaleras y se despidió de mí en la entrada, no lo acompañé a tomar bus en la décima. Me abrazó y se fue.

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Acción de Desgracias

Todos nos íbamos a reunir en mi casa, era el año en que se consolidó el grupo, queríamos celebrar Navidad juntos. Decidimos celebrarla el 22 de diciembre, habíamos quedado en vernos como a las ocho de la noche. Yo creí que no iba a pasar nada, pero aun así me puse a organizar mi habitación. Vivía en una habitación dúplex en una casa vieja y grande en el centro de la ciudad. La casa tenía como ocho habitaciones y todas estaban arrendadas. Entrando por la puerta principal se veía una sala y un jardín descubierto, un pasillo largo con puertas de habitaciones y en el fondo la cocina junto a un patio para colgar la ropa. Felipe dijo que tenía un arbolito de Navidad. Todos nos pusimos de acuerdo en hacer regalos manuales para todos.

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acomodáramos la comida y los regalos, – Ponga ahí las cosas – le dije. Iban a ir Felipe, Nicolás, Cata, Daniel, Helena, Juan y yo.  Juan llegó re de últimas con una bolsa gigante y muchos regalos envueltos, llegó vestido con un abrigo gris con mangas cortas, un saquito negro, una camiseta blanca, pantalones negros ajustados y sus zapatos de plataformas. – Está re bonito ese abrigo – dijo Felipe, yo dije – Sí, está re bonito, lastima la camiseta, ya está como amarillenta – y me reí perramente. Felipe tenía un esqueleto negro, los huecos para los brazos estaban cortados y le llegaban hasta la cintura, con Daniel le llaman a ese tipo de manga “el guapo”, estaba todo sudoroso preparando fondue. Nicolás tenía una camiseta de rallas gris con blanco y un jean. Daniel tenía una camiseta de rallas azul con blanco, una chaqueta azul de botones cruzados, pantalón negro, zapatos de charol y un reloj Baby-G amarillo. Helena tenía un jean roto, una chaqueta brillantosa negra y converse negras. Yo tenía una camiseta color turquesa, pantalón negro, zapatos negros y un abrigo negro.

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destapamos el aguardiente, y para cuando llegaron las 12:00 ya estábamos todos re ebrios.

Comenzamos a repartir los regalos. Yo le di a Nicolás un sapo de peluche con una ceja pintada por un cuento que nos inventamos, “Bimba y Lola”. En él Felipe era Lola y yo era Bimba, trabajábamos como peluqueras en el castillo del reino dominado por la Malvada Masmelera, que era Juan. Malavada Masmelera tenía una hermana, la Princesa Ginger, que era Daniel, ella era muy fea pero era porque no se sabía arreglar. En el cuento Helena era el ama de llaves, Cata la cocinera, Laura el hada madrina, Sigrid una ardilla con estómago mágico de triángulos hípster y Nicolás era el sapo con uniceja de Lola.

Nicolás le regaló a Daniel unos prendedores, con forma de ataúd, dorados con una crucecita negra y unidos con dos cadenas, le dijo – Son para ponerlos en el cuello de las camisas… yo sé que no es hecho a mano pero yo quería que usted fuera feliz –.

Felipe le regaló a Juan una cigarrera plateada con un diseño vegetal estilo Art Nouveau, Juan le dio un abrazo y dijo – Ush, los odio, ahora mis regalos van a parecer re basura porque yo sí me puse a hacerlos –.

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Yo le regalé a Juan un prendedor de galleta oreo hecho por mí, pero con la emoción tomé un libro de mi biblioteca que Juan siempre había querido y se lo regalé. Era un libro de fotografía de niñas adolescentes retratadas desnudas o en ropa interior, se llamaba “The Age of Innocence”. Le dije – Tome, se lo regalo antes de que me lo robe –, a Juan le dio risa, me abrazó.

Juan le regaló a Daniel una serpiente de tela hecha por él, con un print de serpiente re épico y ojos de botones vintage dorados. Daniel dijo – Me encanta –, lo abrazó y dijo – Le voy a poner Kinga –.

Felipe dijo – A mí no me han dado regalos –, yo le dije – Pues tome –, y le di mi regalo. Era un imán para la nevera, como de madera, de un león. En realidad era una cara de león dibujada en madera que había comprado en pulgas una vez, y sólo le pegué un imán. Felipe preguntó – ¿Qué es esto? –, – Es para la nevera – dije y me reí perramente. Felipe igual me dijo – Gracias – y me dio un abrazo.

Felipe le regaló a Helena un prendedor de Búho re bonito hecho por él, de la línea de accesorios que tenía con Nicolás, “Soga al cuello”.

Helena le regaló a Daniel una billetera y un cocodrilo de cartón paja, Daniel la abrazó. Helena dijo – Al resto les compré Libros –, y nos dio a todos unos libros de poesía re chochos, pero todos la abrazamos y le dimos las gracias.

Nicolás le regaló a Helena un reloj dorado de cuerda re bonito, en un collar. Juan le regaló a Helena un anillo de conejito dorado con punticos negros y  las orejitas pintadas de rosado por dentro. Yo le regalé a Helena un arete hecho con una filmina de los que yo vendía. Helena se puso todas sus joyas y nos abrazó.

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redondas, re Willy Wonka. Felipe dijo – Están re bonitas Nico –. Nicolás se las puso y le dio las gracias a Juan.

Nicolás me regaló una bufanda de colores verdes y morados. Felipe dijo – Ash, no se vale –, y me entregó su regalo que también era una bufanda amarilla de cachemir. Felipe dijo – Pero la mía es más bonita –. Yo me puse las dos bufandas y les dije – Gracias –.

Yo le regale a Daniel un prendedor hecho con un caballito de mar dorado con incrustaciones de swarovsky color esmeralda. Lo habíamos visto una vez en pulgas, y él lo quería pero no llevaba plata. Se lo di dentro de una cajita turquesa de Tiffany & Co.

Daniel le preguntó a Felipe y a Nicolás – ¿Y ustedes no se van a regalar nada? –, Nicolás dijo – Yo después le doy el regalo a Felipo, y él ya me regalo algo –, Felipe continuó – Sí, una pintura –, – ¿Cuál? – pregunté, Felipe respondió – Ustedes no la han visto, la hice en vacaciones, es como de un niño con la cabeza cortada, la hice con una foto vieja de mi papá –. – Es re bonita – dijo Nicolás.

Felipe estaba re chocho con los regalos. Juan le regaló un muñeco de trapo de él mismo, o sea, un mini Felipe. Lo había hecho a mano, tenía cabello de lana negra pegada para que parecieran churcos, un ojo de botón grande café y el otro más pequeño rojo, tenía una sonrisa malvada cosida con hilo. Le había hecho un abrigo negro, un jean entubado y una camiseta de rallas, tenía una papeleta colgada de una cinta turquesa, decía 5¢. Juan dijo – Yo sé que quedó re feo –, pero a Felipe le encantó y lo abrazó mucho. Nicolás dijo – Déjeme ver –, y todos lo pasamos para verlo y sí se parecía.

Felipe le regaló a Daniel un encendedor Zippo negro. Daniel dijo – Está re bonito Pipe, muchas gracias – y lo abrazó. Daniel preguntó – ¿Qué falta? –, – Falta mi regalo para Juanito – dijo Nicolás.

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verdes, azulitos. Juan dijo – Me encantan – y lo abrazó. Nicolás dijo – Yo no sabía qué hacerle… los pinté con aerosol, por eso les pinté sólo los filtros… esperemos que no se intoxique –, a todos nos dio risa.

Sobraban todavía los regalos de Cata, pregunté – ¿Y qué hacemos con los regalos de Cata? –, – ¿Será que se los guardamos? – preguntó Nicolás, Felipe dijo – Deberíamos repartirlos, por perra –, a todos nos dio risa, Nicolás preguntó – ¿Pero cómo los repartimos sí todos son para niña? –, Helena dijo – Pues los cojo yo – y se río, Felipe le dijo a Nicolás – Pues digamos el mío sí, pero digamos lo que usted compró no es nada de niña… y lo de Juan tampoco –, yo pregunté – ¿Y usted cómo sabe? –, Felipe se río y dijo – Pues es que antier fui a comprar cosas con Nicolás y ayer con Juanito –,  yo dije – Perras, entonces si sabían que me iban a dar los dos bufandas –, Felipe dijo – No, cuando fui con Nico él todavía no sabía qué regalarle –.

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negro sostenido con un gancho nodriza grande. Juan lo cogió y se lo puso como prendedor en el saco.

Después de eso todos estábamos re bonitos, re tiernos, re amor. Juan nos tomó fotos con nuestros regalos, pero queríamos seguir bebiendo. Ya se había acabado el trago. Decidimos salir a la calle. Prendimos cigarrillos y nos fuimos caminando   a una tienda, compramos una caja de vino, luego fuimos hasta La Tadeo, mi casa quedaba a dos cuadras. Comenzó a llover mientras corríamos y saltábamos ebriamente por las grandes escalinatas. Comenzamos a fumar, cigarrillo normal. Decidimos volver a la casa, Juan y Daniel iban cantando una canción en inglés, yo iba con Felipe y Nicolás, Helena estaba como en modo cansancio y ni siquiera estaba tomando tanto. Nicolás y Felipe estaban medio raros, como peleando. Comenzamos a cantar Rosa Pastel y Daniel comenzó a bailar en una señal de bicicleta, como una actriz porno. Llegamos a la cuadra de la casa pero yo les dije, – No podemos entrar así a la casa, la gente está durmiendo –. Juan no se sentía muy bien, así que se sentó  con Daniel en el andén. Nicolás dijo – Quiero bailar bajo la lluvia –, se quitó la camiseta y comenzó a dar vueltas en medio de la calle, Felipe dijo – Yo también – y comenzó a hacer lo mismo. Luego se bajaron los pantalones y la ropa interior y siguieron dando vueltas con sus partecitas al aire. Juan se puso de pie y se fue a caminar, Felipe y Nicolás se acercaron y nos preguntaron a Daniel y a mí quién de los dos era más bonito, Daniel automáticamente respondió – Nicolás –, y yo también –Nicolás –, quería ser perra con Felipe. Daniel se fue a buscar a Juano y yo me quedé ahí con Felipe y Nicolás. Se volvieron a poner la ropa, Nicolás dijo – Ay, perdón, nosotros si somos una boleta –, – Pues sí – contesté, – Pero es que en serio tenía muchas ganas – dijo Nicolás, – Sí me di cuenta– dije mientras me reía perramente.

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río, yo abrace a Juanito y dije – ¡Sí! –. Nos alejamos un poco del grupo, yo me incliné hacia una pared y comencé a meterme el dedo índice en la boca. Juan se agachó y me dijo – No, así no es –, – ¿Entonces cómo? –, – Mire, tiene que meterse dos dedos y hacer como una tijereta – dijo haciendo el movimiento con la mano. Daniel gritó – Lindsey Wixson ¡venga! –, – Ya voy – respondió Juan y me preguntó – ¿Si pudo? –, mientras lo intentaba salió un sonido pre-vómito, a Juanito le dio risa y se fue dónde Daniel. Mientras yo vomitaba, Daniel, Nicolás y Juan se pusieron a jugar a la pasarela en el otro lado de la calle, junto a la puerta de mi casa. Felipe y Helena sólo los miraban. Terminé de vomitar y fui a abrir, les dije – Necesito Coca-Cola –, – Vamos y sacamos la cámara – dijo Juan, yo dije – No, pero mejor saquemos la mía, la compacta, que no es tan lámpara–. Cuando estaba tratando de abrir la puerta Juan se hizo detrás de mí, la cerradura estaba trabada así que tuve que zarandear la puerta, le pegué con el codo, entonces se cayó metiendo el pie en una alcantarilla, ebrio con plataformas. A todos nos dio risa y Daniel dijo – Re Tipsy Wixson –.

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regalado Juan en el cuello del esqueleto, con las piernas dentro y los brazos colgando afuera, y así se sostenía. Alzó a Juan y lo cargó hasta afuera sobre su espalda, a tuta.

Cuando salimos grité – ¡Foto! –. Todos se acomodaron. En la foto sale Helena toda mojada con sonrisa de Barbie narizona, Daniel haciendo una cara porno cachete con cachete junto a Nicolás, Felipe alzando a Juan, y obviamente yo no salgo porque yo estaba tomando la foto. Helena dijo – Santi, entremos ya que tengo sueño ¿Sí? –, – Pues bueno – dije. Entramos todos a mi cuarto y Helena se subió a la parte de arriba a dormir. Todos queríamos más trago pero ya habían cerrado la tienda, entonces les dije – ¿Y si le pedimos a Blanca? –. Blanca vivía en el cuarto de en frente, era una señora como de cincuenta años, gordita, canosa y siempre tenía las manos en la vagina. Ella dependía del alcohol porque sus hijos no la querían y ella se sentía muy rechazada por ellos, aparte también porque era lesbiana y su novia de Cali se había devuelto a Cali, y trabajaba cuidando enfermos psiquiátricos. Ella era una persona que siempre me decía que no le daba tristeza la muerte, y de una u otra forma yo sentía que ella se quería morir.

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ustedes –, – No… –, –  Ok –, – Tengo chichi, ya vengo – le robé una calada de cigarrillo y fui al baño.

Era un baño con tres baños y tres duchas, como un baño público. Iba entrando y entonces cerraron rápido el baño del fondo, yo intenté empujar la puerta y le vi la cola a Daniel, pero cerraron. Yo me entré al baño del lado y Daniel salió corriendo y se entró a una ducha, después salió Nicolás del baño, obviamente ya todo tenía sentido, por la foto que había tomado antes en la que ellos tenían cara porno. Yo estaba entre shock y risa atrapada en la garganta. Fui rápido hacia el cuarto, caminando por el pasillo me sentía como el Papá Noel de las desgracias. Entré a mi cuarto con cara de “OMG”, Juano me miro y me preguntó – ¿Qué pasó? –, no me salían las palabras, pero por fin dije – Vi a Daniel y a Nicolás… –, Juano se quedó mirándome, yo no podía hablar, preguntó – ¿Y? –, yo le dije – Juanito, estoy en shock, en serio no lo puedo creer –, – ¿Qué pasó? –, – Es que le vi la cola a Daniel –, – ¿Qué? –, – Daniel y Nicolás –, Juan hizo cara como de “Whaaat?” y dijo – Que decepcionante, nunca me esperé eso de Daniel –. A mí me encanta el morbo y me encanta que la gente se pelee y esas cosas, entonces pues le dejé el chanchullito a Juanito y me devolví para el cuarto de Blanca.

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