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Variación de los precios de los alimentos en los supermercados de Bogotá

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Variación de los precios de los

alimentos en los supermercados de

Bogotá

Paula Urdaneta 201328636

Correo electrónico: [email protected]

Asesor: Leonardo García

Resumen:

El presente trabajo tiene como objetivo analizar la variación de los precios mensuales de los alimentos en siete diferentes supermercados de la ciudad de Bogotá, teniendo en cuenta el canal de comercialización y la ubicación socioeconómica del establecimiento. Se registraron los precios de 127 productos alimenticios en tres periodos; agosto, septiembre y octubre del 2017 con el propósito de mirar la transición de estas variaciones y sí se mueven en la misma dirección que el IPC de alimentos reportado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, DANE. Es un trabajo investigativo, de corte longitudinal, en donde se registró, mediante visitas personales al establecimiento, el precio de 127 alimentos distribuidos en siete supermercados de la ciudad de Bogotá. Los supermercados se eligieron teniendo en cuenta su canal de comercialización y el nivel socioeconómico de su ubicación. No se encontró diferencia significativa en la variabilidad de los precios de los alimentos analizados en el estudio, con respecto al tipo de supermercado, a excepción de dos establecimientos que a su vez llevaron a que sí hubiera una diferencia significativa en la variabilidad de los precios en

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términos de ubicación y de ingresos socioeconómicos del establecimiento, únicamente para el primer periodo de estudio, agosto-septiembre. Frente a la comparación con la inflación de alimentos reportada por el DANE para ambos periodos se encontró que la hallada en la investigación fue mayor.

Clasificación JEL:

D12, D63, E21, J11.

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I. Introducción:

Como consumidores estamos expuestos todos los días a diferentes bienes y a diferentes precios por cada uno de ellos. La diferenciación de precios no es sólo una herramienta de los oferentes para obtener beneficios, sino además la manera de diferenciar sus productos y sus marcas con las del resto del mercado. Esta diferenciación de precios esta además ligada a la inflación que se presenta en el país y a choques externos que pueden afectar al sector. En Colombia, el sector retail es uno de los más grandes y con mayor crecimiento en cuanto a los diferentes modelos de negocio. La introducción de tiendas de descuento como Ara, Justo y Bueno y D1 han abierto nuevas ventanas para los consumidores que prefieren una menor atención si viene de la mano de menores precios para los productos alimenticios. Estos nuevos modelos de negocio han entrado con fuerza al mercado Colombiano y su crecimiento en cuanto a establecimientos ha sido significativo. Según un estudio de Kantar Worldpanel los almacenes de cadena en Colombia siguen creciendo, para Marzo del 2017 estas fueron las cantidades: Éxito 254 puntos de venta, Carulla 100 puntos de venta, Jumbo 75 puntos de venta, La 14 con 31 puntos de venta, D1 con 565 puntos de venta, Justo y Bueno al igual que Ara cuentan con 218 puntos de venta. Dentro de los productos que venden estos establecimientos encontramos una gran parte de los alimentos que comprenden la canasta básica familiar que determina el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE). Para todos, la canasta básica familiar es una parte importante de la vida y siempre una parte del salario que recibe cualquier colombiano va dirigido hacia la compra de alimentos. Por ende el precio de los alimentos es un factor importante y decisivo para muchos colombianos al igual que los cambios y variaciones que presenten.

Cada mes el DANE reporta una variación del IPC que puede desintegrarse en los diferentes elementos que lo comprenden, por ende es posible mirar la variación mensual del IPC de alimentos. Además, el DANE saca resultados de esta variación para las 24 ciudades más importantes del país al igual que la variación que ha tenido cada grupo de alimentos. Este dato de variación mensual es un indicador de la inflación que presenta el país en cuánto a los precios de los alimentos y por ende de gran relevancia para los consumidores.

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El presente trabajo se basa en la investigación de la variación de los precios de 129 alimentos perecederos y no perecederos que comprenden la canasta básica familiar definida por el DANE en 7 diferentes supermercados de la ciudad de Bogotá. Los supermercados que harán parte de esta investigación son: D1, Ara, Justo y Bueno, Jumbo, La 14, Éxito y Carulla. Se desea obtener la variación de los precios de esos productos y mirar si se han movido en la misma dirección que la variación mensual del IPC de alimentos en Bogotá que reporta el DANE. Adicionalmente se hará énfasis en la ubicación y el canal de comercialización de cada uno de estos establecimientos para analizar variaciones de precios con base en ingresos bajos, medio y altos, al igual que variación por canal de comercialización, es decir Ara, D1 y Justo y Bueno son tiendas de descuento, mientras que Carulla, Éxito, Jumbo y la 14 son supermercados comunes y corrientes. “Los supermercados son considerados establecimientos comerciales que venden bienes en sistema de autoservicio, en los cuales se pueden encontrar artículos de aseo e higiene, alimentos, ropa, perfumería, etc. Por lo general, estos supermercados hacen parte de franquicias que cuentan con varias sedes en diferentes ciudades y cuentan con un área entre 400 y 2500 m2.” (Ágreda, Romero pg. 17)

El estudio de las variaciones de los precios de los diferentes alimentos puede aportarle al consumidor cierta sabiduría e información a la hora de comprar sus alimentos. Por ejemplo, si las tiendas de descuento demuestran ser las que aumentan sus precios en menor proporción, algunos consumidores se inclinarían por hacer sus compras en este nuevo tipo de canal de comercialización versus en los supermercados corrientes. Por consiguiente la pregunta que se desea responder mediante la investigación es la siguiente: ¿cuál ha sido la variación de los precios de los alimentos en los diferentes supermercados de Bogotá y cómo se relaciona esto con la variación del IPC mensual de alimentos que reporta el DANE? ¿Cuáles han sido los efectos de las diferencias en cuanto a canal de comercialización y ubicación del establecimiento en estas variaciones?

El presente documento está dividido en seis partes; en la primera se hace una revisión de literatura donde se tienen en cuenta diversos trabajos que han tratado el mismo tema y las

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conclusiones a las que sus teorías los han llevado; en la segunda parte se describe la teoría económica de la inflación y su relación con la variación de los precios de los alimentos además de un análisis acerca de la metodología que utiliza el DANE para el cálculo del IPC; procedo en el tercer aporte con la descripción de datos y la metodología que se utilizará para su recolección en los tres diferentes periodos; el análisis de los resultados obtenidos se hará en la quinta parte; finalmente las conclusiones se harán en la sexta parte seguidas por la bibliografía.

II. Revisión de Literatura:

La literatura evidencia que varias personas ya han cuestionado esta relación que puede llegar a existir entre la inflación del país y la variabilidad de los precios de los alimentos en los supermercados. Lach y Tsiddon (1992) son quizás los pioneros de este análisis, investigan los precios mensuales de 26 productos alimenticios en varios supermercados de Israel en periodos de hiperinflación. De igual manera Tommansi (1993) analizó los cambios de precios de 20 alimentos en Buenos Aires, también en periodos de alta inflación. Ambos estudios concluyen que existe una relación positiva entre la variación de precios y la inflación, además de que a menores niveles de inflación, mayor es el tiempo en que el precio del producto permanece igual.

En Colombia los pioneros son Cerquera y Jaramillo (1999) al analizar el precio semanal de 39 alimentos en 5 diferentes supermercados de Pereira entre 1991 y 1994. Siguiéndoles los pasos Caicedo, Espinosa y Jaramillo (2001) realizan un estudio de los precios de 209 productos en un hiper-mercado en Bogotá entre 1989 y 1999. De nuevo ambas investigaciones llegan a conclusiones muy similares, haciendo gran énfasis en la rigidez de los precios de los alimentos en Colombia a pesar de presentarse niveles de inflación hasta de dos dígitos. Cerquera y Jaramillo (1999) encuentran que en el 81.5% de las semanas de la muestra, los precios fueron inalterados, evidenciando la rigidez de los mismos. De igual manera, la investigación de Caicedo, Espinosa y Jaramillo (2001) demuestra que en promedio el precio de los productos permaneció inalterado por 130 días, evidenciando de nueva la rigidez de precios. Ambos estudios consideran que los

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“costos de menú”, costos adicionales que resultan de cambiar los precios de los productos (ejemplo de este tipo de costos son publicidad, descontento de los consumidores ante estas variaciones, impresión y catálogo de todos los productos con sus nuevos precios, cambios de etiquetas, etc.) son la razón más importante detrás de estos resultados.

Por otro lado Florez, Ramirez y Tarapuez (2016) hacen una investigación de tres meses de la variabilidad de 129 productos en 7 supermercados en Armenia. A diferencia de los anteriores pioneros colombianos, estos investigadores añaden dentro de su análisis localización del supermercado. Como ha mostrado la teoría, sus resultados evidencian la rigidez de los precios y la poca variabilidad de la gran mayoría en los tres periodos analizados.

III. Marco Teórico:

Varios trabajos empírircos y teóricos como los de Fischer (1981), Drifill, Mizon and Ulpf (1990) y Jaramillo (1999) demuestran que existe evidencia que la dispersión de precios muestra una correlación positiva con las tasas de inflación. Esto puede ser interpretado como evidencia de los costos de bienestar derivados de las altas tasas de inflación, la primera razón que según Lach y Tsiddon (1992) “explica la caracterización del comportamiento de precios para el análisis económico” (Caicedo, Espinosa y Jaramillo (2001)). Debido a las altas tasas de inflación los individuos cambian su comportamiento y decisiones de consumo e inversión viéndose enfrentados a un nuevo escenario de incertidumbre frente a los nuevos precios que regirán en el mercado. Adicionalmente según Lach y Tsiddon (1992), la presencia de un estrecho vínculo entre frecuencia e inflación implica que una mayor variación de precios puede conllevar a una mayor tasa de inflación. Siendo este el caso, los efectos de la inflación pueden verse como un estilo de impuesto ya que implica una pérdida de capital por parte de los poseedores de dinero. Este “impuesto” derivado de la inflación tiende a pegarles más duro a las personas de menores ingresos, debido a que se entiende como un impuesto regresivo. Esto quiere decir que ante un aumento de inflación, que a su vez implica un alza en el nivel de los precios de los alimentos, los consumidores de menores ingresos deben destinar una

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mayor parte de sus ingresos a la compra de las mismas cantidades que adquirían en el momento pre-inflación frente a la población de mayores ingresos.

La teoría sobre la inflación en cuanto a precios de alimentos indica que a pesar de que el país muestre altos niveles de inflación, la evidencia empírica de varios trabajos ha demostrado que los precios de los alimentos no siempre siguen este mismo patrón, esto puede estar ligado a los costos de menú. La investigación que se hace en el presente documento busca mirar esa relación de inflación con la variación de precios en los 7 supermercados ubicados en diferentes zonas socioeconómicas de la ciudad de Bogotá (ingresos bajos, medios y altos). La variación de precios que se presente en los tres meses de análisis se compara con la variación mensual que reporta el DANE por medio del IPC mensual de alimentos.

Desde 1968, el DANE tiene como función producir por medio de encuestas nacionales y de recolección de datos, el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Éste es un indicador que mide la evolución de los precios de los bienes y servicios de una canasta familiar representativa del consumo final de los hogares expresado en términos de un año base. La variación que se da de un periodo a otro, que puede ser mensual, trimestral, semestral o anual, representa la inflación entre estos dos periodos. El cálculo estaba basado en que cada 10 años el DANE hace un trabajo de campo en donde encuestadores van a estar con familias por todo el país por 8 días, teniendo en cuenta su localización geográfica y estrato, registran sus gastos durante este periodo. Con base en esto se hace un desprendimiento de los gastos y se definen los grupos de mayor relevancia. La última versión se hizo en el 2008 y se definió que los 9 grupos de gasto que comprenderían el IPC serían los siguientes:

1. Alimentos 2. Vivienda 3. Vestuario 4. Salud 5. Educación

6. Diversión, cultura y esparcimiento 7. Transporte

8. Comunicaciones 9. Otros Gastos

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A partir de estos 9 grupos de gasto, salen también 34 subgrupos, 88 clases, 181 gastos básicos y 423 artículos o variedades. El siguiente ejemplo ilustra esta estructura:

1. Grupo: Alimentos

1.1. Subgrupo: Cereales y productos de panadería 1.1.1. Clase: Cereales

1.1.1.1. Gasto Básico: Arroz

1.1.1.1.1. Artículo: Arroz Integral

Con base en la frecuencia en que se modifican los precios de los bienes y servicios dentro de cada uno de estos grupos de gasto, se define la periodicidad en que se recolectan los datos de sus precios, en el caso específico del grupo de alimentos el periodo de recolección de datos es mensualmente. Cada mes un grupo de diferentes fuentes seleccionadas por el DANE, con base en diferentes criterios, reportan los precios a los que se están vendiendo los diferentes artículos que comprenden la canasta familiar establecida. Estas fuentes están distribuidas proporcional geográfica y socioeconómicamente. Están divididas en 3 grupos basándose en características del establecimiento y de las personas que compran en ellos. Los tres grupos se dividen de la siguiente manera:

Fuentes de grupo 1: Ubicadas en zonas con predominancia de población de estratos

socioeconómicos: 1,2,3

Fuentes de grupo 2: Ubicadas en zonas con predominancia de población de estratos

socioeconómicos: 4,5,6

Fuentes de grupo 3: Ubicadas en zonas con predominancia de población de todos los

estratos socioeconómicos (Fuente: DANE)

Esta clasificación se hace para determinar el peso relativo de cada fuente a la hora de hacer los cálculos de índices por nivel de ingresos, con base en lo siguiente:

• Las fuentes del grupo 1 y 3 participan en el cálculo del nivel de ingreso bajo. • Las fuentes del grupo 2 y 3 participan en el cálculo del nivel de ingreso medio.

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• Las fuentes del grupo 2 participan en el cálculo del nivel de ingreso alto.

Tras obtener esta información se procede al cálculo del IPC. La metodología consiste en que luego de que los precios relativos sean comunicados por los comercios minoristas del país, se les mira el peso relativo por medio de unas ponderaciones de los grupos mediante la EIG (Encuesta de Ingresos y Gastos) de 2006-2007, dependiendo del volumen de presupuesto y periodicidad que se destinó a la compra de los diferentes bienes y servicios finales que componen la canasta representativa del consumidor. Las ponderaciones de los grupos de gasto para el IPC-08 son las que se evidencian en la tabla 1.

Tabla 1. Ponderaciones

Los precios reportados por las fuentes del grupo 1 van a tener un mayor peso debido a que se ponderan por un número más alto. Esto se da debido a que las personas pertenecientes a este grupo reportaron una mayor parte de su presupuesto destinado a la compra de alimentos a comparación de las personas de ingresos altos. Con esta información se procede a calcular los diferentes índices del IPC. Uno de ellos es el Índice de gasto básico local (IGB), el cual tiene como objetivo determinar el nivel del gasto

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básico en el periodo de referencia con base en un promedio de ponderación aritmética de los artículos seleccionados y con base en el mismo índice pero del periodo anterior. La fórmula de cálculo es la siguiente:

IGB = IGBt−1 *IPAGB, donde

IGB: Índice del gasto básico del periodo de referencia. IGBt-1: Índice del gasto básico del periodo anterior.

IPAGB: índice del promedio aritmético ponderado de los artículos o variedades que

conforman el gasto básico.

A partir de este índice se calcula el Índice total como promedio de gastos básicos, el cual representa el índice para el total del IPC basándose en el promedio del gasto básico. La fórmula del cálculo es la siguiente:

𝑰𝑻𝑮 = 𝛽      ∗!"#! donde,

ITG: índice total grupos de gasto IGB: índice de gasto básico

B: peso o ponderación del gasto básico

A partir de estos índices obtenemos la variación mensual (VM) y la variación doce meses (V12M). Las formulas de cálculo son las siguientes:

• VM=      í!"#$%  !"#  !"  !"#"!"$%&'í!"#$%  !"#  !"#$%&'%  − 1   ∗ 100

• V12M =    í!"#$%  !"#  !"#"$%&'$  !ñ!  !"#$%&'!í!"#$%  !"#  !"#"!"$%&'  − 1   ∗ 100

“Por ejemplo, supóngase que la variación mensual del arroz, en Bogotá para nivel de ingresos bajos fue 1,02% en junio de 2009, lo que describe que la variación promedio mensual para junio de 2009, calculada para el gasto básico de arroz, en la ciudad de Bogotá para los hogares de ingresos bajos ascendió a 1,02%” (Construcción del IPC, DANE)

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IV. Metodología:

Los datos utilizados en la investigación son de corte transversal y de tipo no experimental, ya que los datos fueron únicamente observados sin ningún tipo de manipulación. La investigación que se llevó a cabo consistió, en observar el precio de 129 alimentos, entre perecederos y no perecederos, durante tres periodos diferentes de periodicidad mensual. Los meses fueron agosto, septiembre y octubre del 2017 respectivamente. Los 129 alimentos fueron divididos en grupos de aproximadamente 18 que luego fueron asignados a los siete supermercados de la investigación. Los alimentos fueron divididos de forma no aleatoria, ya que se requería que el supermercado contará con el producto en los tres periodos en donde se iba a estudiar el precio, además de asegurar que el producto fuera de la misma marca y misma cantidad con el propósito de no alterar los resultados obtenidos. Se   pusieron   más   frutas   y   verduras   en   cadenas   retail  comunes  y  corriente  como  éxito  y  Carulla,  y  menos  en  las  tiendas  de  descuento   como  d1,  ara  y  justo  y  bueno  debido  a  su  canal  de  comercialización.  Adicionalmente, los alimentos elegidos debían ser de uso habitual entre las compras de los consumidores de la ciudad de Bogotá. De los 129 alimentos propuestos al iniciar la investigación, hubo que descartar dos debido a que no fue posible hallarlos en alguno de los dos meses siguientes, por lo tanto perjudicaría las conclusiones del análisis. Uno de estos alimentos fue el melón que se compraba en las tiendas ARA pero no fue posible encontrarlo en alguno de los tres periodos correspondientes a la investigación. Por lo tanto el número final de alimentos que hizo parte de la investigación, fue127.

Los supermercados tampoco fueron divididos de forma aleatoria ya que fueron seleccionados teniendo en cuenta su ubicación, el tipo de población que hace sus compras en los mismos, y con base en su canal de comercialización con el propósito de obtener resultados sobre estas diferencias. Los supermercados elegidos para el estudio fueron los siguientes: D1, Ara, Justo y Bueno, Jumbo, La 14, Carulla y Éxito.

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La recolección de los datos se hizo por medio de visitas personales a los mismos supermercados ubicados en diferentes zonas socioeconómicas de Bogotá; ingresos bajos, medio y altos. Los precios fueron observados en primera instancia el 20 y 21 de agosto. No se tuvieron en cuenta descuentos o promociones por pagar con las tarjetas vinculadas a algunos de los supermercados, el precio observado representa únicamente pagos en efectivo. La segunda recolección de datos fue entre el 20 y 22 de septiembre y las mismas condiciones de agosto aplicaron. Los precios de agosto fueron usados como base para calcular la variación entre estos dos meses. Para el mes de Octubre los precios fueron recolectados entre el 20 y 21 y al igual que en el periodo anterior, los precios de septiembre fueron utilizados como base para calcular la variación entre septiembre y octubre. Durante esta parte del proceso se desecharon los alimentos que no se pudieron encontrar durante los dos o tres días en que se obtuvo la recolección de precios. Los dos alimentos que no fue posible hallar en alguno de los tres meses de la investigación correspondieron al grupo de frutas, clara respuesta ante las altas probabilidades, que presenta tal grupo, de fluctuar en su oferta debido a factores climáticos como el fenómeno del niño o el fenómeno de la niña.

La metodología estuvo basada en la autoconstrucción de una base de datos, la cual cuenta con las siguientes observaciones: producto, cantidad, precio, supermercado, ingresos, IPC de referencia establecido por el DANE. Luego se procedió a la construcción de un IPC (Índice de precios al consumidor) mensual propio de la investigación, el cual mide la variación promedio de los precios de los alimentos seleccionados que serían representativos de los consumidores de la ciudad de Bogotá para el estudio y con base en esto se comparó con el reportado por el DANE. Para este cálculo del IPC se tuvieron en cuenta las diferentes ponderaciones que tiene el DANE sobre los diferentes grupos de gasto, que sería alimentos. Los alimentos fueron además divididos en los diferente subgrupos de gasto que establece el DANE; el número 11 corresponde a cereales y productos de panadería, el 12 a tubérculos y plátanos, el 13 hortalizas y legumbres, el 14 a frutas, procedido por el 15 que comprende carnes y derivados de la carne, el 16 a pescado y otros de mar, el 17 a lácteos grasas y huevos, finalmente el 18 a alimentos varios. Teniendo en cuenta el total de alimentos, 127, con los que se logro contar con sus

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respectivos precios para todo el periodo de la investigación, la cantidad que correspondió a cada subgrupo fue la siguiente:

! Grupo 11. Cereales y productos de panadería: 21 ! Grupo 12. Tubérculos y plátanos: 6

! Grupo 13. Hortalizas y legumbres: 16 ! Grupo 14. Frutas: 19

! Grupo 15. Carnes y derivados de la carne: 13 ! Grupo 16. Pescado y otros de mar: 2

! Grupo 17. Lácteos, grasas y huevos: 14 ! Grupo 18. Alimentos varios: 36

Cada subgrupo fue ponderado con base en la relación entre el número de artículos en cada subgrupo y la cantidad total de alimentos presentes en la investigación. Usando esa información se procedió a sacar el IPC promedio de cada subgrupo tomando la variación media de los precios de cada subgrupo de los productos analizados en la investigación.

Con base en la división de los productos por subgrupos de alimentos se procedió a mirar la inflación por grupos con base en los precios de la investigación y se hizo una comparación entre los diferentes grupos de alimentos. Con los resultados del IPC de la investigación de los tres periodos estudiados, se comparó también, la variación que se presentó en las diferentes zonas socioeconómicas y en los diferentes canales de comercialización de los supermercados observados.

Por medio del programa Excel fue posible calcular el precio promedio de cada producto en los tres meses analizados, la desviación estándar y así mismo el coeficiente de varianza. A partir de estos datos se exporto la base de datos al programa STATA y por medio de la opción summarize coefvar, detail, se obtuvó los valores de los percentiles correspondientes a los coeficientes de varianza, los resultados se pueden evidenciar más adelante. Adicionalmente utilizando el mismo programa, STATA, se crearon las gráficas comparando los niveles de inflación en cuanto a supermercados y en cuanto a ingresos

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socioeconómicos basado en la ubicación, que arrojo la investigación para los dos periodos analizados.

Una limitación de la investigación que vale la pena aclarar tiene que ver con que los productos estudiados en cada supermercado son diferentes. Es decir que no se estudió el precio del mismo producto, marca y cantidad en cada supermercado, sino que la canasta que se le asignó a cada uno constituía de productos diferentes. Esto puede tener repercusiones a la hora de ver la variabilidad que se presente en las diferentes ubicaciones socioeconómicas de los supermercados en el estudio, así como también en la variabilidad entre las diferentes cadenas al mirar diferencias en canal de comercialización.

V. Resultados y Análisis:

Del total de los 129 alimentos que se habían propuesto en un principio, por razones de falta de información debido a que no fue posible hallar el precio del producto en alguno de los meses de estudio, se trabajó y analizó con 127 alimentos. Toda la información acerca de los precios y de la comparación de las variaciones por medio de supermercado, subgrupo e ingresos socioeconómicos, al igual que la creación el IPC propio de la investigación y los coeficientes de varianza se encuentren en un una hoja de Excel, que debido a su magnitud no se incluyó en este documento, sin embargo a quien le interese puede pedirla por correo electrónico.

Al obtener el precio en los tres meses del estudio, agosto, septiembre y octubre de cada alimentos se procedió a dividir los en los mismos subgrupos utilizados por el DANE. De esa manera se le puso la misma codificación, del 11 al 18 (no se incluyó el subgrupo de comidas fuera de casa, a pesar de que también hace parte del grupo de alimentos). Para poder hacer el cálculo del IPC propio de la investigación se pondero cada subgrupo en relación al número total de artículos que le correspondían a cada uno de los 8 subgrupos del estudio y a la cantidad total de alimentos que hicieron parte de la investigación. Usando esa información se procedió a sacar el IPC promedio de cada subgrupo, para ellos de tomo la variación media de los precios de cada subgrupo de los productos analizados en la investigación. Con estos dos datos se procedió a sacar el crecimiento

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ponderado por medio de la multiplicación del peso ponderado y el IPC promedio de cada subgrupo perteneciente al grupo de alimentos. La Tabla 2 muestra los resultados.

Tabla 2. IPC por subgrupos propio de la investigación, para la Ciudad de Bogotá

Fuente: Elaboración propia con base en resultados del estudio

Como se observa en la Tabla 2, la variación fue mucho mayor para el primer periodo, agosto-septiembre, llegando a 10.06%, frente a la que se dio en septiembre-octubre que fue de 1.81%. Como se puede evidenciar en la siguiente tabla, para el periodo de agosto-septiembre el subgrupo que presento la mayor variación fue el de frutas con una variación de 3.64%. En segundo y tercer lugar, para el mismo periodo, estuvo el subgrupo de alimentos varios con 1.99% y el de hortalizas y legumbres con una variación de 1.62%. El subgrupo de pescado y otros derivados de mar fue el único entre los ocho que no presento variación alguna en ninguno de los dos periodos. Para la ciudad de Bogotá, el IPC de alimentos que registro el DANE fue de -0.32%, esto conlleva a dos implicaciones importantes; por un lado hay una diferencia de signos, mientras que el de la investigación es positivo, implicando que hubo en general un aumento en los precios de los productos analizados en el periodo agosto-septiembre, el registrado por el DANE infiere que hubo una disminución en promedio en los precios de los alimentos reportados como vendidos en la ciudad de Bogotá. La posible explicación a esta situación tiene que ver con la cantidad de información con la que cuenta el DANE, frente a la que cuenta la

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investigación. Como se mencionó anteriormente en el II apartado, en marco teórico, cada mes (esto para el grupo de alimentos), las fuentes del DANE deben enviar un registro de todos los precios que cobraron por cada uno de sus productos. Con esto en mente, la variación del DANE puede llegar a ser mucho menor debido a que cuenta con un número superior de información, por lo tanto el promedio será mucho más acertado.

Tabla 3. IPC subgrupos investigación y DANE para septiembre. Nacional

Fuente: Elaboración propia con base en resultados del estudio

En la Tabla 3, se puede evidenciar el IPC de cada subgrupo que se derivó de los datos de la investigación y el que presenta el DANE. Al igual que con el IPC total de alimentos, la mayor discrepancia entre estas dos fuentes de información está relacionada con los signos. En el IPC para el primer periodo agosto-septiembre, de la investigación, todos los subgrupos presentaron variaciones positivas, es decir que para todos los subgrupos se evidenció un aumento en los precios, en promedio. Por el otro lado, la información presentada por el DANE, demuestra que la mitad de los subgrupos experimentaron en promedio una disminución en los precios de sus productos correspondientes, esto para la ciudad de Bogotá. La fuerte disminución de -5.71% que presento el grupo de hortalizas y legumbres en los datos del DANE, puede ser una de las explicaciones del signo negativa del IPC total de alimentos para este periodo. El subgrupo de frutas es el que muestra mayor concordancia en ambas investigaciones, no solo concuerda con el signo en que se experimentó un aumento en promedio en los precios de las frutas, sino que además su aumento fue significativo. De la misma manera el subgrupo de pescados y otros de mar

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presento una mínima variación según las fuentes del DANE y en la investigación no tuvo variación alguna.

Con respecto a la comparación entre las variaciones reportadas por el DANE frente a las halladas en la investigación de cada artículo en particular, se evidenció que mientras el DANE reporta variación para cada uno del grupo de gasto de alimentos, en la investigación la mayoría de los productos no reportaron variación en los tres meses analizados. Sin embargo cabe resaltar que a pesar de que la variación por parte del DANE siempre se dio, fue una variación más moderada que la que se evidenció en la investigación, al menos en el primer periodo que fue de agosto a septiembre. Es importante aclarar que los datos de estas inflaciones se utilizaron en primera instancia sin haberlos ponderado, evidenciando por lo tanto los índices tan altos. Cabe recalcar que detrás del hecho de que siempre se presente variación en los datos del DANE, esta que estamos hablando de una muestra mucho mayor, ya que cubre todo la ciudad de Bogotá y cada tienda y supermercado en ella. Como se puede evidenciar en el gráfico 1, la mayoría de los alimentos de la investigación, mantuvieron el mismo precio durante el primer periodo de la investigación. El 56% de los alimentos mantuvieron el mismo precio entre agosto y septiembre, demostrando la rigidez de precios, tal como lo dice la teoría, los costos de menú pueden tener gran influencia en este sentido. Con respecto al mismo gráfico, podemos deducir que el IPC para este primer periodo iba a tener signo positivo, implicando un aumento general en los precios, ya que únicamente el 13% de los alimentos demostró una disminución en sus precios, frente a un 31% de alimentos que tuvieron un alza en sus precios.

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Gráfico 1. Variación de los precios de la investigación para agosto-septiembre

Fuente: Elaboración propia con base en resultados del estudio

Regresando a analizar los datos de la Tabla 2, podemos evidenciar que la variación que se dio para el segundo periodo de la investigación, es decir de septiembre a octubre fue mucho menor que el del primer periodo. Esto se debe principalmente a que en el primer periodo los supermercados Carulla y Jumbo, respectivamente, tuvieron un aumento significativo en la mayoría de los precios de sus alimentos, según lo muestran los datos de la investigación. El aumento fue muy significativo y no concuerda con el promedio de los otros cinco supermercados que hacen parte de la investigación, por lo que pudo haber sido un error a la hora de tomar los precios ó alguna otra explicación fuera del alcance de lo que se explica en este documento. El IPC de la investigación que se obtuvo por medio de las ponderaciones, para el periodo de septiembreoctubre fue de 1.81%, frente al de -0.24% que fue el reportado por el DANE. A pesar de que aún así se cuenta con signos opuestos, los valores están más cercanos que en el periodo anterior. En contraste con el periodo de septiembre, en octubre el subgrupo de frutas contribuyó negativamente al crecimiento del IPC, con una variación de -0.02%. Al aumento el subgrupo que tuvo

Igual  

56%  

Subio  

31%  

Bajo  

13%  

VARIACIÓN  AGOSTO-­‐SEPTIEMBRE  

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mayor contribución fue el de lácteos, grasas y huevos con un aporte de 0.75%, seguido por el aporte del subgrupo de hortalizas y legumbres de 0.53%. Cabe resaltar que los subgrupos que presentaron mayores contribuciones para el crecimiento del IPC en la investigación están conformados principalmente por alimentos no perecederos, esto puede explicar las mayores oscilaciones en precios.

Tabla 4. IPC subgrupos investigación y DANE para septiembre. Nacional

Fuente: Elaboración propia con base en resultados del estudio

Al igual que en el periodo anterior, la mayor diferencia que presentan ambos análisis está ligada a los signos. En los datos emitidos por el DANE, la mayoría de los subgrupos presentan un IPC negativo, expresando una disminución en sus precios, disminución que además viene desde el periodo pasado, implicando que los precios de los alimentos que pertenecen a este subgrupo han venido cayendo desde el mes de septiembre. Contrario a lo que reporta el DANE, los resultados de la investigación indican que el único subgrupo en el que se evidenció una disminución en los precios, fue el de frutas, a pesar de que no concuerda con lo indicado por el DANE, que indica un aumento de 0.40% en el mismo. Sin embargo la disminución que arrojo la investigación fue únicamente de 0.02%, por lo que aun así sigue presentando un patrón muy similar a los datos reportados por el DANE. Salta a la vista que en este periodo las variaciones de cada subgrupo son mayores que las del periodo pasado, llegando a valores hasta de 12.68%, para la variación de tubérculos y plátanos, sin embargo también se registran altos valores negativos como el del subgrupo de hortalizas y legumbres que fue de -3.51%, contrarrestando el incremento de los tubérculos y plátanos, de tal manera que se logre un IPC negativo del total de alimentos.

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Al igual que en el primer periodo, la mayoría de los alimentos mantuvieron su precio durante septiembre-octubre, incluso mayor proporción que la de agosto-septiembre. Como se evidencia en el gráfico 2, el 59% de los alimentos se presentó invariable, el 18% experimento disminución en sus precios, mientras que el 23% de los alimentos aumentaron de precio.

Gráfico 2. Variación de los precios de la investigación para septiembre-octubre

Fuente: Elaboración propia con base en resultados del estudio

Análisis del coeficiente de variabilidad

Como se explicó en el apartado de metodología, con base en los datos de la investigación se procedió a sacar el coeficiente de varianza para cada alimento. Para ello se halló el promedio y la división estándar del precio de cada alimento que hizo parte de la investigación. Con base en los resultados se dividieron los productos entre 4 categorías, dependiendo del nivel de variación que presentaron durante los dos periodos de la investigación. Las categorías correspondientes fueron; no variabilidad o variabilidad baja, variabilidad medio-baja, variabilidad medio-alta y variabilidad alta. En ese orden de ideas el 50% de los alimentos presentaron no variabilidad o variabilidad baja, evidenciando lo que dice la teoría acerca de la rigidez de los precios. Adicionalmente el otro 25%

Igual  

59%  

Subio  

23%  

Bajo  

18%  

VARIACIÓN  SEPTIEMBRE-­‐OCTUBRE  

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demostró variabilidad medio-baja, lo que nos lleva a poder concluir que la mayoría de los precios de los productos no tuvieron mayor variación en sus precios en los tres periodos de la investigación. El 25% restante se dividió de la siguiente manera; 15% de los alimentos demostraron variabilidad medio-alta y únicamente el 10% de ellos demostró variabilidad alta. Cabe resaltar en este punto que los alimentos que forman parte de este 25% restante, son alimentos perecederos y que por ende presentan mayor variabilidad a la hora de su oferta, por lo que como consecuencia tiene que haya mayores oscilaciones en sus precios. En el gráfico 3, se evidencian los resultados.

Gráfico 3. Coeficiente de Variabilidad

Fuente: Elaboración propia con base en resultados del estudio

Variación entre supermercados

Se utilizó el programa STATA para sacar graficas comparativas acerca de la variación de los precios de los alimentos por supermercado. Con esta información se concluyó que los supermercados Justo y Bueno, Ara, D1, Éxito y La 14 presentaron mayor rigidez en los

Variabilidad   baja/  No   variabilidad   50%   Variabilidad   medio-­‐baja   25%   Variabilidad   medio-­‐alta   15%   Variabilidad  alta   10%  

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precios de los productos asignados y mostraron una tendencia similar en cuánto a la inflación de los precios de los productos asignados a cada uno de ellos. Por otro lado, Carulla y Jumbo presentaron mayor variación en los precios de sus productos asignados, ambos presentando mayores índices de inflación para el primer periodo de la investigación, es decir de agosto-septiembre. Los resultados de estos dos supermercados en el primer periodo se salieron completamente de la tendencia de los otros cinco supermercados y mostraron índices mucho mayores. Como se explicó anteriormente, este resultado parece un poco extraño dentro de los datos de toda la investigación, ya que en el siguiente periodo, septiembre-octubre, la variación de precios, tanto de Carulla como de Jumbo, volvió a descender y más bien demostró tener cifras más parecidas al promedio del resto de los supermercados. En el gráfico 4 podemos evidenciar estos resultados.

Gráfico 4. Variación entre supermercados en los dos periodos

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Variación por ingresos

De la misma manera en que se analizó la variación por supermercados, se estudi la diferencia en cuanto a la variación por ingresos que presento la investigación. Al igual que con la variación por supermercados, los tres ingresos; ingresos altos, ingresos medios e ingresos bajos, mostraron una tendencia similar en su variación excepto en el primer periodo, agosto-septiembre. Debido a que dos supermercados, Jumbo y Carulla, presentaron una variación muy alta en los precios de sus productos entre agosto y septiembre, estos mismo niveles se vieron reflejados en los ingresos, por lo que en el primer periodo, agosto a septiembre, no es posible ver una tendencia similar entre los diferentes ingresos. Es este orden de ideas, en el gráfico 5, podemos evidenciar que para el primer periodo los alimentos ubicados en los supermercados de ingresos altos e ingresos medios, muestran una variación bastante elevada. Sin embargo, al igual que sucedió en la variación pos supermercados, en el segundo periodo, de septiembre a octubre, hay una disminución en la variación de estos dos ingresos y en este periodo reflejan una tendencia más similar, los tres ingresos con una pequeña variación y la variación es muy promedio entre los tres ingresos. Por medio de estos resultados, podemos concluir que no existe diferencia significativa entre los precios de los alimentos ubicados en los diferentes estratos socioeconómicos de la ciudad de Bogotá.

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Fuente: Elaboración propia con base en resultados del estudio

VI. Conclusiones:

El presente trabajo se basó en una investigación acerca de la variación de los precios de 127 alimentos, repartidos en 7 supermercados diferentes de la ciudad de Bogotá, durante tres meses, el mes de agosto, septiembre y octubre del 2017. En la investigación se pretendía comparar los resultados de la inflación con los datos que presenta en DANE acerca de la inflación de alimentos cada mes para la ciudad de Bogotá. Los alimentos se eligieron, con base en los alimentos que utiliza el DANE para el cálculo de la inflación de alimento cada mes. Sin embargo, cabe resaltar, que no fue la misma cantidad de alimentos, ya que en la investigación sólo se logró contar con información de precios para los tres meses de 127 productos, mientras que el DANE utiliza 136 alimentos, no obstante la cantidad utilizada fue similar con el ánimo de obtener los resultado más acordes posible. Adicionalmente algunos productos que iniciaron siendo parte de la investigación, tuvieron que ser desechados debido a que no fue posible encontrarlos en alguno de los siguientes dos meses de la investigación, obligando a bajar el número de productos analizados. La gran cantidad de estos productos que tuvieron que ser desechados fueron alimentos no perecederos, razón por la cual se explica que en algunos periodos no sea posible encontrarlos debido a oscilaciones y a factores externos, como el clima, que puede afectar la oferta. Los siete supermercados se eligieron teniendo en cuenta su ubicación para poder analizar también si existía o no diferencia en cuanto a la variación de los precios de los alimentos en los diferentes ingresos de la ciudad de Bogotá, ingresos altos, medios y bajos. Los siete supermercados fueron elegidos de manera no aleatoria ya que se eligieron teniendo en cuanto la zona socioeconómica donde estuvieran ubicados. Los siete supermercados que hicieron parte de esta investigación fueron los siguientes: Ara, La 14, Carulla, Tiendas D1, Jumbo, Éxito y Justo y Bueno.

En primer lugar, la investigación demostró que sí existe una gran diferencia entre los datos que da el DANE cada mes y los que se encontraron por medio de la investigación. En ambos periodos, la variación de la investigación fue mayor que la que reporto el

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DANE. Adicionalmente, en la investigación, ambas variaciones, es decir la de agosto-septiembre y la de agosto-septiembre-octubre, tuvieron signos positivos, indicando que en general los precios de los alimentos habían aumentado en los meses de la investigación. Por otro lado, el IPC que reporto el DANE para septiembre y octubre fue negativo, evidenciando una caída general en los precios de los 136 alimentos que componen la canasta familiar de alimentos para la ciudad de Bogotá. Adicionalmente, el DANE presento alguna variación para todos los productos del grupo de alimentos, mientras que la mayoría de los productos de la investigación, quedaron invariables en los tres meses de la investigación. Algunas de las razones por la cual se dio una diferencia en la variación presentada por el DANE con la que arrojo la investigación, se debe a diferencias en la metodología, en las fuentes de la recolección de información, y en el tamaño de la muestra con la que trabajan ambas estrategias.

Cabe resaltar que el IPC presentado por el DANE en ambos periodos fue negativo, induciendo una disminución en los precios de los alimentos en Bogotá. Esta disminución se puede deber a aumentos en la oferta o a disminución en la demanda. Por otro lado la variación en la investigación fue positiva, aunque en el segundo periodo fue de una pequeña magnitud y presenta mayor similitud con la que presentó el DANE. Es importante resaltar y analizar la gran variación que se presento en el primer periodo de la investigación, es decir entre agosto y septiembre. Este alto índice se debió a los resultados de únicamente dos supermercados, Carulla y Jumbo, que presentaron muy altos índices de variación entre los precios de sus productos. No es muy clara la razón por la cual estos dos supermercados presentaron tan altos cambios de precios en sus productos, sin embargo la explicación puede recaer en algún error cuantitativo o en factores externos a la investigación.

Con respecto a la variación entre los supermercados, se puede concluir que no existe diferencia significativa entre la que presentaron al menos en los tres meses de la investigación. Cinco de los siete supermercados presentaron una tendencia muy similar en ambos periodos, tendencia a un alza de precios, pero en una pequeña magnitud. Los dos supermercados restantes, se unen a esta misma tendencia en el segundo periodo de la

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investigación, mostrando variación positiva pero pequeña y decreciente frente a la del periodo anterior.

De igual manera se tuvo en cuenta la variación entre los diferentes estratos socioeconómicos de Bogotá. Para analizar esta variación se seleccionaron los supermercados de manera no aleatoria, eligiendo su ubicación para poder comprar tres ingresos; ingresos altos, medios y bajos. Al igual que con la variación de los supermercados, los ingresos tampoco tuvieron diferencia significativa en cuanto a la variación de los precios de los productos. En el primer periodo, de agosto a septiembre, los ingresos altos y medios reflejan variaciones mucho mayores que la de ingresos bajos, sin embargo, teniendo en cuenta que dos de los supermercados, Carulla y Jumbo, demostraron estos altos niveles en ese periodo, se concluye que puede ser más bien un error de cálculo o extraordinario del periodo y del supermercado, por lo que no se tiene en cuenta a la hora de mirar las diferencias significativas. Por otro lado, en el segundo periodo, de septiembre a octubre, los tres diferentes ingresos muestran una tendencia similar, al alza pero de pequeña magnitud.

Una de las limitaciones de la investigación que vale la pena mencionar sería el corto periodo en que se llevó a cabo. Se enriquecería bastante si se hubiera hecho por más de tres meses, mínimo por un periodo de un año, lo que arrojaría resultados mucho más robustos y reales. Adicionalmente en la investigación se eligieron 127 productos que fueron divididos de forma no aleatoria entre los siete supermercados, a fin de que hubiera mayor probabilidad de encontrar los productos asignados a cada supermercado en los tres meses de la investigación. Sin embargo, en una futura investigación sería interesante elegir los mismo productos en cada supermercado y hacer una comparación de precios y de variaciones para los diferentes supermercados, con el ánimo de concluir si existe o no un supermercado que este cobrando precios mucho mayores por los mismo productos que se consiguen a menor precio en los demás supermercados. Esta investigación también debería hacerse por un periodo mínimo de un año con el fin de tener resultados más precisos. Una investigación así sería de gran relevancia para los consumidores quienes se beneficiarían de esta comparación de precios del mismo producto en los diferentes

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supermercados a la hora de ellos hacer sus compras. Adicionalmente, el hecho de que el consumidor tenga la posibilidad de contar con esta información, podría obligar, en cierta forma a los supermercados que están cobrando mayores precios por el mismo producto, a que lo disminuyan, para quedar al mismo nivel que sus competidores.

La investigación concluye lo mismo que dice la teoría sobre la rigidez de los precios, en cuanto a que los precios de los alimentos en los supermercados son menos probable de cambiar de precio de un mes a otro, debido principalmente a los costos de menú. Los supermercados prefieren contrarrestar las oscilaciones de los precios de otras formas, que aumentando los precios cada vez que se dé un cambio, esto porque en principio puede tener repercusiones en los clientes, quienes perderán fidelidad en el supermercado si éste está constantemente cambiando los precios, además de los costos asociados a cambiar los precios, como por ejemplo reimprimir todas las etiquetas con los nuevos precios.

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Agradecimientos:

Agradezco principalmente a mi familia por siempre haber sido el principal apoyo de todos mis proyectos, tanto personales como académicos y profesionales. Agradezco que me hayan impulsado cada día a ser una mejor persona y a tener claro que puedo lograr cualquier cosa que me proponga. Agradezco a Leonardo García, no solo por haber sido mi asesor, sino por las enseñanzas que me dejan sus clases, y él como ser humano. Los proyectos que se ha propuesto son ejemplos de personas que entienden que Colombia es un país pobre, sin embargo, existe mucho potencial en sus habitantes y hay que creer en ellos.

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Referencias

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