EL RIESGO Y SU DIMENSIÓN SOCIAL
Construcción Social del Riesgo en el Barrio La Vega, Ibagué.
Caso de Estudio.
María del Pilar Hurtado Uriarte Directora: Maricel Piniero
Universidad de los Andes
Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Desarrollo Maestría en Estudios Interdisciplinarios sobre Desarrollo
Bogotá 2014
RESUMEN
Ciertas comunidades no se localizan en zonas de riesgo por voluntad propia, sino por limitación, puesto que estos lugares son la única opción con la que cuenta esta población de escasos recursos económicos para satisfacer sus necesidades de hábitat, como en el barrio La Vega de Ibagué. Sin embargo, el problema de la vivienda informal no se relaciona exclusivamente con la capacidad de acceder a suelo o soluciones de vivienda en zonas seguras, sino que se enmarca en problemas estructurales que vinculan educación, ocupación, ingresos, exposición, confianza, percepción y conocimiento de su entorno, lo que permite aumentar la vulnerabilidad física y social. Esta investigación cualitativa trata de entender la construcción social del riesgo, que es en sí, la construcción de gran parte de fragmentos de ciudad a partir de circunstancias iniciales de vulnerabilidad, que con el paso del tiempo aumentan y se acumulan, generando nuevas y mayores condiciones de vulnerabilidad.
ABSTRACT
Some communities are not located in areas considered “at risk” by choice, but by limitation, since those places sometimes provide the only option to have a dignified housing, when economic resources are scares, this is the case in the neighborhood La Vega in Ibagué. However, the problem of informal housing is not exclusively related to the ability to access land or housing solutions in secure areas, but part of a structural problem linking education, occupation, income, exposure, trust, perception and knowledge of their environment, which increases physical and social vulnerability. This qualitative research attempt to understand the social construction of risk, which is itself, a construction of much of city fragments from initial circumstances of vulnerability which over time increases and accumulates, creating new and higher conditions of vulnerability.
CONTENIDO
INTRODUCCIÓN………. 1
1.0. PROPÓSITO DE LA INVESTIGACIÓN……… 7
2.0. OBJETIVOS ESPECÍFICOS………... 7
3.0. MARCO CONCEPTUAL……… 8
3.1.Construcción social del riesgo………... 8
3.2.Teoría social del riesgo……….. 9
3.3.Teoría cultural de percepción del riesgo………... 10
3.4.Dimensiones del concepto de riesgo……….. 11
Peligrosidad……….. 12
Exposición……… 12
Incertidumbre……… 12
Vulnerabilidad……….. 12
4.0. ESTRATEGIA METODOLÓGICA: Estudio de caso………. 16
5.0. LA VEGA DEL RÍO COMBEIMA: Contexto físico………... 19
5.1.Amenazas de la zona……….. 20
5.2.Contexto físico del barrio……….. 21
5.3.Contexto social del barrio……….. 22
6.0. EXPOSICIÓN: Manifestación territorial……….... 25
6.1.Localización………. .………… 25
6.2.Autoprotección………... ……... 33
7.0.VULNERABILIDAD: Susceptibilidad de los humanos………... 35
7.1.Sustento y resiliencia………. 35
8.0.INCERTIDUMBRE: Un océano de dudas……… 44
8.1.Tipo de riesgo y percepciones……… 44
8.2.Respuestas ante el peligro……….. 51
8.3.Formas de organización o redes………. 54
8.4.Reubicación……… ……….. 56
CONCLUSIONES………... 62
REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA………. 66
LISTA DE SIGLAS
SPMI Secretaria de Planeación Municipal de Ibagué
MAVDT Ministerio de Vivienda Ambiente y Desarrollo Territorial PNUD Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
CEDERI Centro de Estudios sobre Desastres y Riegos. Universidad de los Andes DNP Departamento Nacional de Planeación
INGEOMINAS Instituto Colombiano de Geología y Minería CONPES Consejo Nacional de Política Económica y Social DRAE Diccionario de la Real Academia Española
DANE Departamento Administrativo Nacional de Estadística UNAL Universidad Nacional
SMMLV Salario Mínimo Mensual Legal Vigente
CEPAL Comisión Económica para América Latina y el Caribe ONU Organización de las Naciones Unidas
TABLA DE FIGURAS
Figura Nombre Pág.
1 Localización de la población estudiada 17
2 Localización de la cuenca del río Combeima 19
3 Localización del barrio La Vega 24
4 Secciones de terreno en el barrio La Vega 24
5 Franja de protección del río Combeima y la quebrada Lavapatas 29 6 Escenarios de llegada de materiales posterior a la erupción del volcán nevado del Tolima 33
7 Paisaje cultura 48
8 Resultado de la actividad realizada con los niños del barrio 48
TABLA DE GRÁFICOS
Gráfico Nombre Pág.
1 Construcción social del riesgo desde dos aspectos 9
2 Características de la población o grupo social que permiten entender la
vulnerabilidad 13
3 Matriz de vulnerabilidad 14
4 Estructura de análisis para determinar la construcción social del riesgo en el barrio La Vega 15 5 Distribución de la población total por rango de edades 22
6 Años de residencia en el barrio 26
7 Clasificación del barrio según el estudio de Actualización geológico – geotécnico y de aptitud urbanística de la ciudad de Ibagué 28 8 Clasificación del barrio según el estudio de Actualización geológico –
geotécnico y de aptitud urbanística de la ciudad de Ibagué 30 9 Relación entre nivel educativo, ocupación e ingresos de la totalidad de las personas entrevistadas 36 10 Relación entre nivel educativo, ocupación e ingresos 36 11 Tipos de riesgos naturales a los cuales se sienten expuestos la población 45 12 Características de vida social que provocan diferentes respuestas ante el peligro 51 13 Patrones encontrados con respecto a un eventual proceso de reubicación 57
TABLA DE ANEXOS
Anexo Nombre Pág.
1 Esquema marco conceptual 70
2 Formato preguntas entrevista semi-estructurada 71
3
Clasificación del barrio La Vega según estudio geológico – geotécnico y de aptitud urbanística de la ciudad de Ibagué (zona adecuada para uso urbano con limitación por amenaza natural)
73
4
Clasificación del barrio La Vega según estudio geológico – geotécnico y de aptitud urbanística de la ciudad de Ibagué (zona inadecuada para uso urbano con amenaza alta)
74
5 Matriz de vulnerabilidad para el barrio La Vega 75
6 Ocurrencia de eventos catastróficos en el barrio La Vega 75
7 Recorrido fotográfico del barrio La Vega 76
1
INTRODUCCIÓN
Las ciudades tienen la capacidad de concentrar recursos, tanto humanos como económicos, generar oportunidades, proveer servicios y mejorar las condiciones iniciales de vida de cierta población. Sin embargo, dependiendo de la forma como los procesos de urbanización se hayan dado, la ciudad también tiene la capacidad de ser excluyente y generar desequilibrios entre la población.
Hacia el año de 1900 la ruralidad era el elemento predominante en la configuración territorial, pero siglo y medio después, para el año 2005 la tendencia era totalmente diferente, puesto que por primera vez la población urbana había igualado a la población rural, donde una de cada dos personas vivía en ciudades (Rogers, 2006).
Este incremento acelerado de la población presento una mayor fuerza entre los años de 1950 a 1990, cuando la población mundial llegó a multiplicarse por diez, alcanzando más de 2.000 millones de habitantes. A pesar de este incremento sostenido, se presentaron grandes diferencias entre los procesos de urbanización de países en desarrollo en comparación con los países en vía de desarrollo. Los primeros presentaron un estancamiento, mientras que los segundos fueron el resultado de presiones demográficas dadas por modelos de industrialización y migraciones del campo a la ciudad por falta de garantías económicas y de seguridad. Colombia al inicio del siglo XX era un país mayoritariamente rural y con poco desarrollo urbano, pero a finales de este mismo siglo, se presentó un crecimiento acelerado de la población urbana debido a la industrialización y de migraciones del campo a la ciudad dadas básicamente por problemas de violencia en las zonas rurales (Torres, 2009).
Este incremento de la población urbana ha provoco un crecimiento acelerado de las ciudades, lo que ha propiciado la aparición de sectores que busca satisfacer las necesidades de hábitat de la nueva población que se incorpora a las ciudades, a través del mercado formal e informal del suelo. Sin embargo, aunque la finalidad del mercado formal es dotar de oportunidades de vivienda o suelo seguro a la población que no cuenta con él, este se ha convertido en un excluyente de las personas que no tienen la capacidad monetaria, soporte financiero o historia crediticia, puesto que la carencia de estos, hace inviable el acceso a este tipo de mercado. Por consiguiente, cuando la población no cuenta con alternativas para
2 acceder a este tipo de mercado, se ven en la necesidad de recurrir a suelos que no son aptos para ser urbanizados, pero que en vista de la necesidad y la precariedad de las condiciones iniciales de vida, estos representa la mejor opción para empezar a construir su capital a través de la autoproducción de vivienda en terrenos adquiridos en el mercado informal del suelo.
Es por esto que, el mercado informal del suelo surge por la existencia de políticas públicas débiles en el ámbito de la generación de vivienda, donde “la imposibilidad de acceso a vivienda producida bajo los esquemas del mercado formal (…) obliga así a grandes contingentes de población a autoproducir sus viviendas” (Torres, 2009, p. 19). En consecuencia, el hábitat autoproducido es parte fundamental de las ciudades y no puede estar ajeno a los modelos de desarrollo que se planteen, ya que el crecimiento informal es una producción social y espacial que está dada por problemas estructurales de orden sociales, económicos, políticos o culturales. Esta “proliferación de las formas de ilegalidad en las ciudades (…), es una de las mayores consecuencias del proceso de exclusión y segregación social que ha caracterizado el crecimiento urbano intensivo en los países en desarrollo” (Costa, A., Hernández, A., 2010, p. 123), donde inicialmente no han sido reconocidos como parte de la ciudad, pero con el paso del tiempo tienden a consolidarse y formar parte integral de esta. En Colombia, al inicio del siglo XXI el 24% de las zonas construidas en las ciudades eran territorios configurados de manera informal, lo que equivale a 31.145 hectáreas donde viven aproximadamente 1.3 millones de hogares que corresponden al 16% del total nacional (Torres, 2009).
Esta dinámica del mercado informal repercute en el uso y ocupación del territorio, donde la necesidad de un lugar donde vivir, hace que se recurra a zonas no aptas para ser urbanizadas como causes de ríos o terrenos con pendientes muy elevadas. Aunque la población que allí se emplaza en el inicio es consciente de los riesgos que estos fenómenos naturales puedan generar, también son consientes que esta es la única opción viable con la que cuentan para suplir sus necesidad de hábitat. Por esto, la vulnerabilidad social sumada con un alto grado de amenaza natural permite la configuración de lugares de riesgo. Es entonces, en el contexto de entender los lugares de surgimiento del riesgo donde se enmarca la inquietud inicial que pretendió abordar esta investigación, preguntándose por las razonas por las cuales la población ubicada en zonas de amenaza alta se establece allí y
3 sigue habitando estos sectores. Este interrogante surgió inicialmente cuando trabajé para la Secretaria de Planeación Municipal de Ibagué (SPMI) en el año 2011 como consultora desarrollando el estudio de Caracterización Económica, Social y Física de las Zonas que se Encuentran Bajo Amenaza en el Área Urbana del Municipio de Ibagué. Este estudio arrojó la caracterización de 82 barrios localizados en zonas de amenaza alta, donde se identificó el total de la población por género, rango de edades, nivel educativo, tipo de unidad habitacional, tenencia de la vivienda, entre otros.
Es importante precisar que, las amenazas están relacionadas con la probabilidad de ocurrencia de un evento, ya sea natural o provocado por el hombre, el cual puede generar daños o perdidas en la sociedad (Rodríguez, 2007). Estas pueden ser vistas desde tres perspectivas: i) amenazas naturales las cuales se relacionan con “fenómenos de formación y transformación continua del planeta y se caracterizan por que el ser humano no puede actuar ni en su ocurrencia ni en su magnitud” (Ministerio de Vivienda, Ambiente y Desarrollo Territorial [MAVDT], 2005), ii) amenazas socio-naturales las cuales se relacionan con fenómenos que se asocian a la naturaleza, pero que en su proceso de ocurrencia, tienen influencia en la población puesto que se han generado por un indebido uso y ocupación del territorio y iii) amenazas antrópicas las cuales son generadas por el hombres (MAVDT, 2005). Mientras que la vulnerabilidad es un fenómeno eminentemente social, que se relaciona con la susceptibilidad que puede llegar a tener un grupo social frente a situaciones de amenaza, donde las condiciones sociales y económicas previas a la aparición del fenómeno “hacen que ciertos sectores de la población sean especialmente frágiles y que, cuando deban enfrentar un elemento natural, éste se convierta en una catástrofe” (Macías, 1992, p. 4).
Por consiguiente, el riesgo es considerado como una situación potencial que podría presentar consecuencias desfavorables, ya sean económicas, sociales o ambientales, las cuales pueden desarrollarse por la ocurrencia de algún tipo de evento natural. Es por esto, el riesgo es el proceso por medio del cual se crean condiciones necesarias para el surgimiento de desastres “cuando coinciden en un territorio, al mismo tiempo, condiciones de vulnerabilidad en situaciones especiales de amenaza” (MAVDT, 2005, p. 20).
4 Por esto, en el ámbito teórico el riesgo, su papel y subjetividad pueden ser analizados desde tres teorías como enfatiza Lupton (1999). La primera es desde la óptica “cultural/simbólica” de la percepción del riesgo de Mary Douglas, la segunda desde “la sociedad del riesgo” de Ulrich Beck y la tercera desde la “gobernabilidad” de Michel Foucault. La óptica cultural/simbólica de Mary Douglas relaciona la percepción que los individuos tienen sobre el riesgo y cómo este “es construido culturalmente y varía según la subjetividad de la persona y su grupo (Aguirre, 2004, p. 492). Por otra lado, la sociedad del riesgo de Ulrich Beck plantea que los eventos relacionados con riesgo interactúan con procesos de orden cultural, social o económico de tal forma que pueden ser ampliados o mitigados por la percepción y el comportamiento de los individuos (Lupton, 1999). Mientras que la óptica de la gobernabilidad de Michel Foucault plantea que el estado y los diferentes componentes del gobierno pueden trabajar conjuntamente para gestionar y regular los riesgos (Lupton, 1999). Sumado al ámbito teórico, el riesgo puede ser analizado a partir de cuatro dimensiones (Natenzon, 1995): la peligrosidad, la vulnerabilidad, la exposición y la incertidumbre, las cuales se encuentran íntimamente ligadas una con la otra y permiten entender el desastre no “como producto de pérdidas (…) sino como procesos que se van conformando a largo plazo a partir de factores socioeconómicos” (Rodríguez, 2007, p. 91).
Por esto se identificó que las discusiones sobre riesgos y sus impactos han sido abordadas desde dos perspectivas (Rodríguez, 2007): la primera desde las ciencias exactas que se enfocan en los fenómenos naturales y sus impactos, y la segunda desde las ciencias sociales que se concentran en estudiar cómo los fenómenos naturales impactan a la sociedad, cómo esta responde y logra adaptarse a nuevas condiciones. La mayoría de los estudios sobre riesgo se han centrado en la perspectiva de las ciencias exactas donde se identifican el tipo de evento natural, la magnitud, posible frecuencia y eventuales daños que podría causar (Organización de Estados Americanos, [OEA] 1991; Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, [PNUD] 2007), pero no se relacionan el ámbito social con un ámbito geográfico específico de posible ocurrencia de un evento. Esto significa que, tan solo se basan en identificar el evento, más no en el componente social que está configurado por la estructura interna, motivaciones, percepciones, limitaciones o adaptaciones de un
5 determinado grupo. Esto hace que se desconozca la población como parte fundamente de los lugares.
Para América Latina, los estudios sobre riesgos que se enfocan en las ciencias sociales, se han centrado en el análisis de casos relacionados con procesos de reubicación de asentamientos informales localizados en zonas de amenaza. En estos procesos, las comunidades pudieron identificar riesgos a los cuales se sentían expuestos antes y después de las reubicaciones, los cuales estaban basados en sus percepciones (Caram y Pérez, 2006; Briones, 2010). Sin embargo, según estos estudios, muchos de los procesos de reubicación son reconocidos como “transformaciones negativas (…) se limitan a la reducción parcial y temporal de riesgo, y no a la mitigación sostenida en el largo plazo” (Briones, 2010, p. 133), puesto que representan una ruptura de su estructura interna, su cultura, redes sociales, de trabajo, estudio y vida cotidiana (Caram y Pérez, 2006).
En el caso colombiano, los estudios sobre riesgo en su mayoría se han enfocado en las ciencias exactas a partir del análisis cuantitativo. Estos estudios han permitido desarrollar índices de riesgo, caracterización de escenarios de riesgo o guías para el manejo de amenazas naturales en el contexto de la planeación territorial (Centro de Estudios sobre Desastres y Riesgos [CEDERI], 1999; Departamento Nacional de Planeación [DNP], 2001; DNP, 2005). Sin embargo, se identifico que el vacío de conocimiento se relaciona con los estudios enfocados en las ciencias sociales, los cuales permitirían entender cómo los fenómenos naturales impactan a la sociedad, esta responde y logra adaptarse. Una aproximación cercana a este enfoque fue la desarrollado por Wilches-Chaux (2000), quien recopiló el proceso que se llevó a cabo durante la reubicación del municipio de San Cayetano en Cundinamarca, donde la población fue actor fundamental de este, contribuyendo a una visión cualitativa donde lo más relevante fue “el perfil socio-económico y cultural de la comunidad afectada, al igual que el tipo de relaciones existente entre ésta y su ambiente circundante” (Wilches-Chaux, 2000, p.21), ya que la vulnerabilidad era más determinante que la amenaza.
Por consiguiente, los asentamientos informales son producto de una cadena de eventos que no se pueden mirar aisladamente, considerando solamente la implantación física como un problema que deber ser resuelto a través de procesos de reubicación, sino como un
6 problema estructural que se enmarca en dinámicas sociales, económicas y políticas, que permitieron el surgimiento de gran parte de fragmentos de ciudad a través de asentamientos informales.
Esta investigación está compuesta de tres partes, la primera esta estructura por cuatro capítulos que comprenden el propósito y los objetivos específicos, el marco conceptual, la estrategia metodología y el contexto físico del barrio La Vega; la segunda parte está compuesta por tres capítulos que son exposición, vulnerabilidad e incertidumbre donde se presentan los resultados, y por último las conclusiones obtenidas en el marco de esta investigación.
7
1.0.PROPÓSITO DE LA INVESTIGACIÓN
El propósito de este caso de estudio consistió en entender la construcción social del riesgo para el barrio La Vega en la ciudad de Ibagué, el cual se encuentra bajo amenaza alta. La construcción social del riesgo se entiende para efectos de la presente investigación como la construcción histórica de factores sociales y económicos, los cuales hacen más vulnerable a un grupo social frente a posibles desastres. Por lo tanto, los desastres deben ser entendidos no solo como pérdidas, sino como procesos que se han conformado en el largo plazo a partir de factores sociales y económicos (Rodríguez, 2007).
2.0.OBJETIVOS ESPECÍFICOS
Mediante el desarrollo de estos objetivos en el barrio La Vega, se pudo entender que los riesgos a los cuales la comunidad está expuesta, no han sido solo producto de condiciones físicas desfavorables, sino también de procesos de acumulación de diferentes factores a lo largo del tiempo. Los objetivos específicos son los siguientes:
1. Determinar la vulnerabilidad física, la cual se refiere al grado de susceptibilidad o debilidad que puede llegar a tener el grupo social frente a las amenazas que lo afectan, manifestándose en su localización y su capacidad de autoprotección. 2. Determinar la vulnerabilidad social, la cual se refiere a la susceptibilidad de la
población y las condiciones necesarias para sobrellevar un desastre.
3. Entender los distintos tipos de riesgo a los cuales el grupo social se siente expuesto y sus percepciones.
4. Identificar diferentes formas de vida que provocan diversas respuestas ante el peligro.
5. Entender las diferentes formas de organización o redes sociales que contribuyen como medida de protección en caso de un desastre.
8
3.0MARCO CONCEPTUAL
Para lograr el propósito de entender la construcción social del riesgo en el barrio La Vega, se identificó que este es un proceso social que se relaciona con dos teorías: la teoría social del riesgo de Ulrich Beck (1998) y la teoría cultural de percepción del riesgo de Mary Douglas y Aaron Wildavsky 1992). Así mimos, estado dos teorías se interrelacionan con las dimensiones del concepto de riesgo planteadas por Natenzon (1995): peligrosidad, vulnerabilidad, exposición e incertidumbre. Esta interacción entre las teorías y los conceptos, permitió entender los factores sociales y económicos que han sido determinantes para establecer las condiciones en las que se han construido contextos de vulnerabilidad.
3.1 Construcción social del riesgo
El concepto de construcción social del riesgo, asociado al riesgo de desastres, parte de entender las condiciones sociales de la población. Estas condiciones sociales se encuentran vinculadas a dos aspectos principalmente: i) la visión cultural que permite entender la percepción del grupo social frente a los riesgos de pueden vulnerar sus condiciones, ii) la vulnerabilidad social como proceso que se gesta en el largo tiempo en contextos de desigualdad económica y social (García, 2005) (ver anexo 1, punto 1).
El primer aspecto, la percepción de los riesgos, es un proceso que está determinado por el tipo de grupo social, el cual produce su propio punto de vista selectivo, donde se acepta o evita determinados riesgos. Es por esto que, según Douglas y Wildaysky (1982) el riesgo es una elaboración, una construcción de los miembros de una sociedad que genera múltiples interpretaciones a partir de varias percepciones. El segundo aspecto, la vulnerabilidad social, vincula la ocurrencia de desastres con la actividad humana, ya que muchos de estos –atribuidos a causas naturales– han sido producto de procesos de urbanización inadecuados, los cuales han permitido un incremento de las desigualdades sociales y económicas (García, 2005) (ver gráfico 1).
Estas dos aproximaciones sobre el concepto de construcción social de riesgos, se encuentran estrechamente ligadas con tres de las dimensiones del concepto de riesgo (las cuales se explican más adelante): exposición, vulnerabilidad e incertidumbre. De esta manera, reuniendo los diferentes componentes de estas tres dimensiones, se podrá entender
9 los aspectos más relevantes que han determinado la construcción social del riesgo para el barrio La Vega. Esto se debe a que, se hace cada vez más necesario entender “los desastres no como eventos, sino como procesos que se van gestando a lo largo del tiempo hasta derivar en sucesos desastrosos” (García, 2005, p. 18), donde
las condiciones como marginalidad, densidad de población, pobreza, percepción del riesgo, falta de control territorial y de sistemas de prevención y atención de caso de desastres, entro otros, van conformando desajustes en el territorio que pueden desencadenar desastres o la aparición de nuevos riesgos en la comunidad (Rodríguez, 2007, p.91)
3.2 Teoría social del riesgo
La teoría social del riesgo de Ulrich Beck (1998) plantea que los riesgos interactúan con procesos de orden cultural, social o económico de tal forma que, pueden ser ampliados o mitigados por la percepción y el comportamiento del individuo. De esta manera Beck (1998) define el riesgo por medio de cinco tesis: i) los riesgos solo se establecen con el saber y su conocimiento, puesto que “en el saber pueden ser transformados, ampliados o reducidos, dramatizados, o minimizados” (Beck, 1998, p. 28), ii) los riesgos producen nuevas desigualdades donde en “el reparto y el incremento de los riesgos surgen situaciones sociales peligrosas (Beck, 1998, p. 29) las cuales están ligadas a las desigualdades de clases, iii) la expansión de los riesgos eleva la lógica capitalista, donde “se puede calmar el hambre y satisfacer las necesidades, pero los riesgos de la civilización son un barril de
CONSTRUCCIÓN SOCIAL DEL RIESGO
Asociada a la percepción del riesgo Asociada a la vulnerabilidad y la desigualdad
o Formas en las que los hombres distinguen entre lo que es y no es riesgo
o Lo que se aceptó y no como riesgo
o Sesgo cultural que ordena la forma de percibir los riesgos
o Las sociedades, grupos e individuos generan múltiples interpretaciones a partir de sus percepciones
o Entender la percepción del riesgo implica reconocer y aceptar la dimensión social del riesgo
o Vinculación de la ocurrencia de desastres con la actividad humana
o Vulnerabilidad social y económica acumulada, asociada con la presencia de una determinada amenaza
o El análisis de variables socioeconómicas de los grupos, lleva a reconocer que la amenaza natural no constituye el único agente activo de desastres Gráfico 1.Construcción social del riesgo desde dos aspectos
10 necesidades sin fondo, inacabables, infinito, autoinsaturable” (Beck, 1998, p. 29), iv) el saber o el conocimiento adquieren nuevos significados, donde se analiza y se establecen los riesgos potenciales y, v) los riesgos que ahora son conocidos socialmente tienen un contenido político, lo que permite que se relacione con la superación de las causas del riesgo (Beck, 1998). Para abordar el análisis del riesgo desde la óptica social, esta investigación se enfocó en las tres primeras tesis, las cuales son determinadas de la siguiente manera (ver anexo 1, punto 2):
i) El saber de los riesgos: los peligros necesitan de un conocimiento científico para ser reconocidos, visibles e interpretados, ya que la percepción humana no capta la totalidad de las dimensiones del riesgo. Por consiguiente, este puede ser anulado, ya que “en ciertos casos no se activa durante la vida de los afectados, sino en la de sus descendientes” (Beck, 1998, p. 33).
ii) Los riesgos producen nuevas desigualdades: el reparto de los riesgos sigue la lógica del reparto de la riqueza, donde “la riqueza se acumula arriba, los riesgo abajo. Los riesgos parecen fortalecerse y no suprimir la sociedad de clases” (Beck, 1998, p. 41). Por esto, las personas con medios económicos suficientes, tienen la opción de liberarse de los riesgos, mientras que las personas de escasos recursos cuentan con posibilidades limitadas o nulas de liberarse de estos. Por consiguiente, los contrastes entre clases, hacen que los pobres sean más vulnerables a los riesgos.
iii) La expansión de los riesgos eleva la lógica capitalista: esta se encuentra relacionada con las motivaciones personales de la población, ya que no se está en riesgo por elección sino por limitación, puesto que la necesidad de un techo y de un lugar donde vivir, es una necesidad constante que aumenta todos los días. Sin embargo, esta se encuentra limitada por las condiciones económicas de la población, permitiendo que se impongan las condiciones sociales sobre las situaciones de riesgo.
3.3. Teoría cultural de percepción del riesgo
Según Mary Douglas y Aaron Wildavsky (1998), la percepción del riesgo se centra en un enfoque cultural/simbólico, donde el riesgo es visto como un proceso social que depende de una combinación entre confianza y miedo, ya que conocer acerca del miedo, nos debe
11 permitir una ruta para entender la confianza. Esta teoría “ve el medio ambiente social, los principios de selección, y el sujeto que percibe como un todo dentro de un sistema” (Douglas y Wildavsky, 1982, p. 7. Traducción propia). Esta no ignora que puede existir diferentes peligros, sin embargo plantea que los grupos sociales realizan un proceso de selección, el cual permite valorar qué riesgos tomar y qué riesgos ignorar, ya que “la elección del riesgo y la elección de cómo vivir se toman conjuntamente” (Douglas y Wildavsky, 1982, p. 7. Traducción propia).
Por lo tanto, la clasificación de los riesgos que un grupo social realiza, permitirá entender su estructura interna, sus valores, experiencias o expectativas. Como consecuencia, los riesgos que algunos buscan evitar, no son los que producen mayores daños en una comunidad, puesto que para algunos son los riesgos sociales y ni no los riesgos físicos los que generar mayores consecuencias. Por esto, como menciona Douglas y Wildavsky (1982) “cualquier forma de sociedad produce su propio punto de vista selectivo del entorno natural, punto de vista que influencia su selección de qué peligros son dignos de atender” (Douglas y Wildavsky, 1982, p. 7. Traducción propia). Es por esto que, la percepción del riesgo se basa en un modelo cultural que “trata de descubrir cuáles son las diferentes características de vida social que provocan diferentes respuestas ante el peligro (Douglas y Wildavsky, 1982, p. 8. Traducción propia) y cómo esta estructura social eleva a ciertos niveles algunos riesgo y deprecia a otros (ver anexo 1, punto 3).
3.4. Dimensiones del concepto de riesgo
Los riesgos ya no son vistos exclusivamente desde el ángulo de las ciencias exactas, las cuales se enfocan en el análisis físico de factores desencadenantes, sino también desde los procesos sociales de acumulación de factores en el tiempo, que han sido determinantes para crear condiciones de vulnerabilidad. La identificación de estos factores se convierte en el punto de partida para la reducción del riesgo, puesto que “la susceptibilidad de las personas y la exposición de las comunidades son sus habilidades sociales, económicas y culturales para hacer frente a los daños que puedan ocurrir” ” (Hilhorts & Bankoff, 2004, citado por Birkmann, 2006, p. 12. Traducción propia) permite entender mejor la
12 complejidad de los riesgos en la sociedad y ampliar la posibilidad de disminuir las consecuencias negativas.
El concepto de riesgo se entendió a través de cuatro dimensiones (Natenzon, 1995 y Barrenechea, J., Gentile, E., Gonzáles, S., Natenzon, C., 2000): peligrosidad, exposición, vulnerabilidad e incertidumbre. La sumatoria de estas cuatro dimensiones, permitió identificar los factores acumulados a través del tiempo que ayudaron a entender la construcción social del riesgo para el barrio La Vega. Estas dimensiones se definieron de la siguiente forma (ver anexo 1, punto 4):
Peligrosidad es el potencial de amenaza que puede llegar a tener cualquier fenómeno físico natural en un momento y lugar determinado. Su conocimiento científico permite determinar la posible ocurrencia de un evento, magnitud, frecuencia y posibles daños físicos y sociales (Natenzon, 1995). La peligrosidad, en esta investigación, se determinó por los estudios técnicos realizados por INGEOMINAS (2010) y SMPI (2005).
Exposición es la relación entre las construcciones materiales, la distribución de la población en el territorio y la probabilidad de pérdidas esperadas por causa de un evento peligroso. Esta es una consecuencia de la interacción entre peligrosidad y vulnerabilidad que influye sobre ambas y se manifiesta territorialmente, puesto que relaciona procesos físicos-naturales con los socioeconómicos que han permitido configurar usos del suelo, infraestructura, asentamientos humanos, servicios públicos, entre otros. Por esto, la exposición se manifiesta en la población y sus construcciones precarias como estrategias de adaptación a un ámbito cultural (Natenzon, 1995).
Incertidumbre son las zonas grises que tiene el conocimiento científico, donde la dificultad de contar con conocimiento certero, genera nuevas incertidumbres. Esta se encuentra relacionado con el ámbito de toma de decisiones y niveles de percepción del riesgo que tiene un grupo determinado, donde se reconoce el sujeto social como partícipe de los procesos de desastre (Natenzon, 1995).
Vulnerabilidad es un fenómeno de índole social que “combina la susceptibilidad de las personas y la exposición de la comunidad con sus habilidades sociales, económicas y culturales para hacer frente a los daños que pueden ocurrir” (Hilhorts y Bankoff, 2004, citado por Birkmann, 2006, p. 12. Traducción propia) productos de un desastre, poniendo
13 en evidencia la “predisposición intrínseca a ser afectados o susceptibles a daños” (Cardona, 2004, citado por Birkmann, 2006, p. 12. Traducción propia). Por esto, la vulnerabilidad debe ser entendida como una condición humana, la cual es: i) multi-dimensional y diferencial que varía a través del espacio físico y entre los grupos sociales, ii) dependiente de escala con respecto al tiempo, espacio y unidad de análisis como individuos, familias, región o sistemas, iii) dinámica, donde las características y fuerza cambian con el tiempo (Volgel y O´Brien, 2004, citado por Birkmann, 2006. Traducción propia).
Así mismo, esta es dividida en dos: i) vulnerabilidad física que está determinada por el grado de susceptibilidad que puede llegar a tener un asentamiento o grupo social en el caso de presentarse un desastre, y ii) la vulnerabilidad social que “trata la susceptibilidad de los humanos y las condiciones necesarias para que ellos sobrevivan y se adapten” (Birkmann, 2006, p. 12. Traducción propia) a posibles situaciones desastrosas a partir de cinco características que tiene la población o grupo social: a) sustento y resiliencia que incluye bienes y capitales, ingresos y calificaciones, c) autoprotección determinada por la capacidad y voluntad de construir un hogar seguro usando un sitio seguro, d) protección social que incorpora las medidas de preparación y mitigación, y e) redes sociales, políticas e institucionales que determinan el capital social, entorno institucional o similares (Cannon, T., Twigg, J., Rowell, J., 2003) (ver gráfico 2) (ver anexo 1, punto 5).
Sustento y Resiliencia
Autoprotección
Gráfico 2. Características de la población o grupo social que permiten entender su vulnerabilidad
oEstatus nutricional oSalud física y mental
Elaborado con base en (Cannon, et al., 2003) Protección Social
Redes Sociales, Políticas e Institucionales Bienestar Inicial
oActivos y capitales
oOpciones de ingresos y cambios oCalificaciones
oCapacidad y voluntad de construir un
hogar seguro, usando un sitio seguro
oMedidas de preparación y mitigación
oCapital social
14 Por consiguiente, la vulnerabilidad no está solo determinada por el tipo de peligros, sino es principalmente “construida por los medios de vida precarios, el grado de autoprotección o protección social, calificaciones y ajustes institucionales que definen el contexto global en el que una persona o comunidad experimenta y responde a los impactos negativos de eventos peligrosos” (Cannon, 2003, citado por Birkmann, 2006. Traducción propia). Por esto, la vulnerabilidad relaciona todas las condiciones sociales que pueden hacer débil a una población frente a condiciones de amenaza (ver anexo 1, punto 5).
Así mismo, Rocha (2002) identifica que la región Latinoamericana es propensa a sufrir grandes desastres, esto debido al surgimiento de condiciones de riesgo. Estas condiciones están determinadas por grandes desequilibrios entre regiones y grupos sociales, las cuales han sido producto de modelos de desarrollo que dieron pie a un aumento en la población, la expansión de los centros urbanos y la especulación del suelo. Dicho autor propone una matriz de vulnerabilidad, que en la totalidad de los casos de asentamientos humanos vulnerables, se cumplen estas condiciones (ver gráfico 3).
Gráfico 3:Matriz de Vulnerabilidad Fuente: Rocha, 2002, p.200
Condiciones Características
1. Viviendas insegura Mala calidad de la construcción, malos materiales, sin normas de seguridad
2. Asentamientos humanos ubicados en sitios expuestos a una amenaza determinada
Pendientes, causes de ríos, barrancas, etc.
3. Bajos ingresos que no cubren los costos de la
reproducción social Sin prestaciones sociales, trabajo eventual u ocasionales
4. Nivel muy precario de bienestar material y reservas que permitan enfrentar crisis
Inexistencia de ahorros, apoyos financieros, seguros, etc.
5. Escasez de recursos naturales Suelos degradados e improductivos, lo que impide contar con alternativas de vida
6. Ausencia de medidas de protección social e institucional a nivel local
Búsqueda de sitios seguros, mejoramiento de barrios, falta de organización social, incumplimientos de normativas por parte de la autoridad, etc.
Por consiguiente, para el análisis de los datos se tuvo en cuenta las dimensiones del concepto de riesgo (Natenzon 1995), combinado con la matriz de vulnerabilidad de Rocha (2002) y las características de la población establecidas por Cannon, (et al., 2002) (ver gráfico 4).
15
En conclusión, en el marco de esta investigación, las dimensiones del concepto de riesgo –peligrosidad, vulnerabilidad y exposición– se relacionan con las tres primeras tesis de la
teoría social del riesgo (Beck, 1998): i) el saber de los riesgos, ii) los riesgos producen nuevas desigualdades y iii) la expansión de los riesgos eleva la lógica capitalista (ver anexo 1, punto 2). Por otro lado, el concepto de incertidumbre se relaciona con la teoría social del riesgo (Douglas y Wildaysky, 1982) (ver anexo 1, punto 3). Estas dos teorías son complementadas con las características de vida social establecidas por Cannon (et al., 2003) y la matriz de vulnerabilidad (ver gráfico 1, punto 5).
Por lo tanto, este marco teórico permitió identificar y explicar los factores sociales y económicos que han establecido las condiciones necesarias para construir contextos de vulnerabilidad en el barrio La Vega, y por consiguiente, entender la construcción social del riesgo para este grupo social.
EXPOSICIÓN Vulnerabilidad Física
VULNERABILIDAD Vulnerabilidad Social
INCERTIDUMBRE Percepción del Riesgo
Sustento y resiliencia
- Confianza - Conocimiento - Protección Localización Autoprotección - Suelo
- Autoproducción de viviendas - Amenazas a las que están expuestos
- Capacidad de construir una vivienda segura, usando un sitio seguro
- Viviendas - Servicios públicos Bienestar inicial
- Nivel educativo - Ocupación - Ingresos
- Ambientales - Sociales Tipos de riesgos
Percepción
Respuestas ante el peligro (Protección social)
Formas de organización o redes
Reubicación
- Percepción de los riesgo
- Redes familiares - Asociaciones
- Costumbre - Social - Localización
Gráfico 4.Estructura de análisis para determinar la construcción del riesgo social del riesgo en el barrio La Vega
16
4.0. ESTRATEGIA METODOLÓGICA: Estudio de caso
Esta investigación tuvo un enfoque cualitativo que se centró en la lógica inductiva a través de un estudio de caso en el barrio La Vega de la ciudad de Ibagué. Por medio de este estudio, se llegó a una descripción detallada del fenómeno social entendiendo su forma, naturaleza, significado y circunstancias en las que se desarrolla. Esto permitió comprender el porqué se produce y las diferentes fuerzas que interactúan, identificar creencias, percepciones, decisiones, origen y formas de organización o redes sociales del grupo estudiado (Creswell, 2013). Por lo tanto, se desarrolló un análisis en profundidad del grupo social en este barrio, que ayudó a entender como la comunidad concibe el fenómeno de construcción social del riesgo, ilustrando los diferentes factores sociales y económicos que los han hecho más vulnerables frente a situaciones de riesgo.
El caso de estudio que se empleó fue instrumental, ya que este permite al investigador centrarse en un problema y posteriormente seleccionar el caso que mejor ilustre el problema (Creswell, 2013). Por medio de este tipo de caso, esta investigación se centró en un ámbito social específico, donde se pudieron establecer diferentes factores que han influenciado en la construcción social del riesgo para este grupo, puesto que los estudios sobre riesgo en su mayoría se han centrado en identificar los eventos naturales, magnitud, posible frecuencia o eventuales daños, sin tener en cuenta la población como componente social que configura estos lugares. Así mismo, este estudio de caso permitió ofrecer un análisis en profundidad de los componentes que hacen particular a dicho lugar, pero que podrían llegar a presentarse en otro tipo de escenarios que tengan condiciones similares. Sin embargo, estas generalizaciones solo pueden ser teóricas, ya que la población varía según el contexto donde se encuentren.
Por otro lado, el muestre que se usó fue de tipo intencional, el cual se basó en criterios y características particulares que se querían analizar, permitiendo una exploración al detalle, la cual contribuyo a entender los temas centrales de esta investigación (Ritchie y Lewis, 2003) –la construcción social del riesgo asociada a la percepción del riesgo, la vulnerabilidad y la desigualdad. Por consiguiente, “los miembros de la muestra son seleccionados con el “propósito” de representar una ubicación o tipo de relación con un criterio clave” (Ritchie y Lewis, 2003, 79. Traducción propia). Por esto, la composición de
la muestra fue heterogénea teniendo en cuenta los siguientes criterios: i) identificaciones de viviendas próximas a lugares de amenaza, ii) condiciones físicas de la vivienda, iii) rangos de edades entre 20 a 40 años, 41 a 60 años y 61 años en
género, hombres y mujeres. La totalidad de la población que hizo parte de esta investigación asciende a 20 personas divididas en 14 mujeres y 6 hombres. En relación al rango de edades, la población se distribuyó así: edades en
edades entre 41 a 60 años 6 personas y edades de 61 en adelante 4 personas.
Para lograr la recopilación de los datos se utilizaron tres métodos diferentes: i) entrevistas semi-estructurales las cuales se realizaron los días 18, 21, 22 y 28 de septiembre de 2013 y se aplicaron a la totalidad de las 20 personas, ii) un grupo focal q
de octubre de 2013 y contó con la participación de 9 adultos y 20 niños, y iii) observación que se llevó a cabo simultáneamente con la aplicación de las entrevistas y el grupo focal. Con el fin de conservar la privacidad en los t
participaron en el estudio fueron cambiados en su totalidad, mientras que las edades que corresponden a cada persona se mantienen sin modificaciones.
Figura 1. L
Fuente: Elaboración propia con base en cartografía del POT de Ibagué
la muestra fue heterogénea teniendo en cuenta los siguientes criterios: i) identificaciones de viviendas próximas a lugares de amenaza, ii) condiciones físicas de la vivienda, iii) rangos de edades entre 20 a 40 años, 41 a 60 años y 61 años en adelante y iv) población por género, hombres y mujeres. La totalidad de la población que hizo parte de esta investigación asciende a 20 personas divididas en 14 mujeres y 6 hombres. En relación al rango de edades, la población se distribuyó así: edades entre 20 a 40 años 10 personas, edades entre 41 a 60 años 6 personas y edades de 61 en adelante 4 personas.
Para lograr la recopilación de los datos se utilizaron tres métodos diferentes: i) entrevistas estructurales las cuales se realizaron los días 18, 21, 22 y 28 de septiembre de 2013 y la totalidad de las 20 personas, ii) un grupo focal que se desarrolló el día 12 de octubre de 2013 y contó con la participación de 9 adultos y 20 niños, y iii) observación que se llevó a cabo simultáneamente con la aplicación de las entrevistas y el grupo focal. Con el fin de conservar la privacidad en los testimonios, los nombres de las personas que participaron en el estudio fueron cambiados en su totalidad, mientras que las edades que corresponden a cada persona se mantienen sin modificaciones.
Figura 1. Localización de la población estudiada
Fuente: Elaboración propia con base en cartografía del POT de Ibagué
17 la muestra fue heterogénea teniendo en cuenta los siguientes criterios: i) identificaciones de viviendas próximas a lugares de amenaza, ii) condiciones físicas de la vivienda, iii) rangos adelante y iv) población por género, hombres y mujeres. La totalidad de la población que hizo parte de esta investigación asciende a 20 personas divididas en 14 mujeres y 6 hombres. En relación al tre 20 a 40 años 10 personas,
Para lograr la recopilación de los datos se utilizaron tres métodos diferentes: i) entrevistas estructurales las cuales se realizaron los días 18, 21, 22 y 28 de septiembre de 2013 y ue se desarrolló el día 12 de octubre de 2013 y contó con la participación de 9 adultos y 20 niños, y iii) observación que se llevó a cabo simultáneamente con la aplicación de las entrevistas y el grupo focal. estimonios, los nombres de las personas que participaron en el estudio fueron cambiados en su totalidad, mientras que las edades que
18 Las entrevistas permitieron conocer y establecer una interacción directa con los habitantes, que estuvieron muy dispuestos a participar en la investigación y a responder todas las preguntas y cuestionamientos que fueron surgiendo a través del diálogo. Estas fueron realizadas antes que el grupo focal, esto para evitar que sus respuestas pudieran ser afectadas por opiniones o conceptos dados durante el desarrollo del grupo focal. Así mismo, las entrevistas se estructuraron con base a las características enunciadas por Cannon (et al., 2003), la matriz de vulnerabilidad de Rocha (2002) y las dimensiones del concepto de riesgo que expone Natenzon (1995) (ver anexo 2).
Por otro lado, la importancia de la validez y confiabilidad de los datos en investigaciones cualitativas no es igual que en estudios cuantitativos (Creswell, 2009), puesto que la validez cuantitativa está dirigida a “comprobar la exactitud de los resultado a través de empelar ciertos procedimientos, mientras que la confiabilidad cualitativa indica que el enfoque del investigador es consistente a través de las diferentes investigaciones y diferentes proyectos” (Creswell, 2009, p. 190. Traducción propia). Por consiguiente, para que los datos fueran confiables y tuvieran un alto grado de credibilidad, se recurrió a las transcripciones originales de las entrevistas, la comprobación de las transcripciones para detectar errores y codificaciones por temas relevantes para la investigación. De igual forma, se empleó la triangulación por medio del uso de tres diferentes fuentes de información, esto con el fin de construir una justificación más certera de los temas y corroborar la información.
19
5.0 LA VEGA DEL RÍO COMBEIMA: Contexto físico
“Vega: parte de tierra baja, llana y fértil” (Diccionario de la Real Academia Española [DRAE], 2001). Estas características describen el emplazamiento del barrio del mismo nombre, el cual se localiza en una de las zonas más importantes para la ciudad de Ibagué, la cuenca del río Combeima. Esta cuenca es denominada como estratégica para el país, ya que alimenta de agua al acueducto de la ciudad, abasteciendo de agua potable aproximadamente a 450.000 habitantes (Instituto Colombiano de Geología y Minería [INGEOMINAS], 2009). Así mismo, esta cuenta con una extensión de aproximadamente 27.421 hectáreas, donde se localiza una población rural de 9.958 habitantes y una población urbana de 97.000 habitantes, los cuales están emplazados en su mayoría a las orillas del río (Consejo Nacional de Política Económica y Social [CONPES], 3570) (ver figura 2).
El cañón del Combeima –como se le denomina a esta zona– se ubica entre las cotas 1.300 msnm a las 5.300 msnm, donde el volcán nevado del Tolima alcanza su máxima altura y tiene lugar el nacimiento del río Combeima. Este lugar se enmarca en una zona montañosa en forma de V, donde los asentamientos y la infraestructura se emplazan en la parte baja por ser el lugar de más fácil acceso.
Barrió La Vega
Cabecera Municipal Cuenca del río Combeima Nevado del Tolima
Nacimiento del río Combeima
Fuente: Elaboración propia con base en cartografía del POT de Ibagué
Colombia
Departamento del Tolima
Municipio de Ibagué
20 5.1. Amenazas en la zona
Entre la zona urbana de la ciudad y la cima del volcán nevado del Tolima, existen tan solo una distancia de 27 Km con una diferencia de altura de 4.100 mts, esto representa una pendiente de 14.81%. Esta fuerte pendiente favorecería la llegada de lahares y otro tipo de materiales procedentes de una posible erupción volcánica, ya que dichos materiales serían conducidos por el río Combeima, alcanzando gran velocidad debido a la pendiente que presenta el terreno. Por consiguiente, los asentamientos que se encuentran ubicados en las márgenes del río, se verían afectados directamente, puesto que se encuentran ubicados en la ruta o sitio de acumulación de materiales transportados. Debido a esto, el paisaje montañoso que se presenta está compuesto por rocas y depósitos de origen volcánico, desarrollados como “resultado de acumulación de capas de ceniza, lapilli y lava, durante episodios explosivos (piroclásticos) y efusivos (lava) (INGEOMINAS, 2009, p. 130).
Los tipos de movimientos predominantes en la zona son las caídas de suelos, flujos, deslizamientos y caídas de rocas. Estos se caracterizan por ser movimientos rápidos que pueden generar daños leves a catastróficos, puesto que “la severidad de los daños dependerá en gran medida de la magnitud del evento, la frecuencia y la exposición de vidas humanas y elementos como viviendas e infraestructura vial y de servicios” (INGEOMINAS, 2009, p. 61). Así mismo, en su mayoría estos eventos son superficiales y rápidos que se presentan bajo condiciones de alta humedad y “podrían represar tanto el río Combeima como las corrientes secundarias, amenazando la integridad de la población y de los predios urbanos (INGEOMINAS, 2009, p. 131).
Por otro lado, para determinar el grado de amenaza natural bajo la cual se encuentra el barrio La Vega, se tuvo en cuenta el estudio de Actualización de la cartografía geológico – geotécnico y de aptitud urbanística de la ciudad de Ibagué desarrollado en el 2005 por la Secretaria de Planeación Municipal de Ibagué (SPMI) a escala 1:2000, el cual se basó en el estudio del mismo nombre realizado a escala 1:10000 por INGEOMINAS en el año 1992. Este estudio suministra información geológica y geotécnica en referencia a la distribución y caracterización litológica, estabilidad de los suelos, clasificación e identificación de las amenazas por fenómenos de remoción en masa, inestabilidad, avenidas torrenciales y flujos. A través del Decreto Municipal 726 de 2005 y modificado por el Decreto Municipal
21 0568 de 2010, este estudio fue adoptado para permitir determinar la aptitud urbanística del suelo en la zona urbana del municipio de Ibagué, la cual se clasifico en tres zonas: i) zona adecuada para uso urbano sin ninguna limitación, ii) zona adecuada para uso urbano con limitación por amenaza natura, y iii) zona inadecuada para uso urbano con amenaza alta.
El barrió La Vega, según este estudio se localiza en dos de las zonas mencionadas anteriormente. La primera es la zona adecuada para el uso urbano con limitación por amenaza natural, la cual tiene un rango de amenaza de media-baja a media-alta por procesos morfodinámicos y uso restringido o condicionado para ser urbanizado (ver anexo 3), y la segunda es la zona inadecuado para uso urbano con amenaza alta, la cual tiene un rango de amenaza alta a muy alta por fenómenos de remoción en masa y crecientes, es considerada como no adecuada para uso urbano, es decir no urbanizable y no construible por estar afectada por amenazas no mitigables (ver anexo 4).
Por otro lado, la protección y conservación del recurso agua, específicamente en causes y riberas, se reglamente por el Decreto Nacional 1541 de 1978, en su artículo 11º donde establece que
se entiende por cauce natural la franja de terreno que ocupa las aguas de una corriente al alcanzar sus niveles máximos por efectos de las crecientes ordinarias; y por lechos de depósitos naturales de aguas, el suelo que ocupan has que llegan los niveles ordinarios por efectos de lluvias o deshielos.
De igual manera, se estable en el Decreto Nacional 1449 de 1977 en su artículo 3º literal b, sobre la protección y conservación de los bosques, donde los propietarios deben mantener una cobertura boscosa en una franja “no inferior a 30 metros de ancho, paralela a las líneas de mareas máximas, a cada lado de los cauces de los ríos, quebradas y arroyos, sean permanentes o no, y alrededor de los lagos o depósitos de agua”
5.2. Contexto físico del barrio
El barrio se localiza en la zona noroccidental de la ciudad, en el límite del perímetro urbano. Este era inicialmente una vereda de la zona urbana pero años después fue incorporado al perímetro urbano de la ciudad, por esta razón, el emplazamiento tiene
condiciones particulares, ya que hace parte de la zona urbana pero está ais
contiguo –El Libertador– por una zona verde perteneciente al río (ver figura 3); esta particularidad ha permitido que conserve en gran medida características de zona rural. Además, su distancia al centro de la ciudad es tan solo de 1.3 Km a
facilita la movilidad de sus habitantes, ya que muchos manifiestan que se pueden desplazar hasta el centro incluso caminando sin tener que pagar transporte público, permitiendo un mayor acceso de bienes y servicios.
Por otro parte, la topografía del barrio se puede dividir en dos zona, la primera es la parte llana y contigua al río, y la segunda es la zona que hace parte del escarpe
de terreno (DRAE, 2011) – de Ibagué, el cual es denominado por los habitantes como “la peña”. En la zona llana y contigua al río se localizan dos de las cuatro manzanas que tiene el barrio, con un total de 36 viviendas, y en la zona de “la peña” se localizan las otras dos manzanas restantes, con un total de 24 viviendas (ver figura 4).
5.3. Contexto social del barrio
En el barrio se localiza una población total de 354 habitantes, conformada mayoritariamente por 184 mujeres equivalente al 51.9% y 170 hombres equivalente al 48.03%, distribuidos en un área aproximada de 2.35 ha. Esta
rango de edades de la siguiente forma (SPMI, 2011) (ver gráfico 5):
Se observa una gran concentración de población en tres grupos de edades: i) 11 a 15 años con 39 habitantes, ii) 61 años en adelante con 38 habitantes y ii
habitantes. Estos tres grupos representan un universo diferente, puesto que el tercer grupo 0 5 10 15 20 25 30 35 40 45
0 a 5
años 6 a 10 años 11 a 15 años
Distribución de la población por total por rango de edades
que hace parte de la zona urbana pero está aislado del barrio por una zona verde perteneciente al río (ver figura 3); esta particularidad ha permitido que conserve en gran medida características de zona rural. Además, su distancia al centro de la ciudad es tan solo de 1.3 Km aproximadamente, lo que facilita la movilidad de sus habitantes, ya que muchos manifiestan que se pueden desplazar hasta el centro incluso caminando sin tener que pagar transporte público, permitiendo un mayor acceso de bienes y servicios.
la topografía del barrio se puede dividir en dos zona, la primera es la parte llana y contigua al río, y la segunda es la zona que hace parte del escarpe –declive áspero de Ibagué, el cual es denominado por los habitantes como “la peña”. En la zona llana y contigua al río se localizan dos de las cuatro manzanas que tiene el barrio, con un total de 36 viviendas, y en la zona de “la peña” se localizan las otras dos manzanas restantes, con un total de 24 viviendas (ver figura 4).
Contexto social del barrio
En el barrio se localiza una población total de 354 habitantes, conformada mayoritariamente por 184 mujeres equivalente al 51.9% y 170 hombres equivalente al 48.03%, distribuidos en un área aproximada de 2.35 ha. Esta población se distribuye por rango de edades de la siguiente forma (SPMI, 2011) (ver gráfico 5):
Se observa una gran concentración de población en tres grupos de edades: i) 11 a 15 años con 39 habitantes, ii) 61 años en adelante con 38 habitantes y iii) 31 a 35 años con 34 habitantes. Estos tres grupos representan un universo diferente, puesto que el tercer grupo
11 a 15
años 16 a 20 años 21 a 25 años 26 a 30 años 31 a 35 años 36 a 40 años 41 a 45 años 46 a 50 años 51 a 55 años 56 a 60 años 61 años en adelante Grafico 5
Distribución de la población por total por rango de edades
22 lado del barrio por una zona verde perteneciente al río (ver figura 3); esta particularidad ha permitido que conserve en gran medida características de zona rural. proximadamente, lo que facilita la movilidad de sus habitantes, ya que muchos manifiestan que se pueden desplazar hasta el centro incluso caminando sin tener que pagar transporte público, permitiendo un
la topografía del barrio se puede dividir en dos zona, la primera es la parte declive áspero de Ibagué, el cual es denominado por los habitantes como “la peña”. En la zona llana y contigua al río se localizan dos de las cuatro manzanas que tiene el barrio, con un total de 36 viviendas, y en la zona de “la peña” se localizan las otras dos
En el barrio se localiza una población total de 354 habitantes, conformada mayoritariamente por 184 mujeres equivalente al 51.9% y 170 hombres equivalente al población se distribuye por
Se observa una gran concentración de población en tres grupos de edades: i) 11 a 15 años i) 31 a 35 años con 34 habitantes. Estos tres grupos representan un universo diferente, puesto que el tercer grupo
23 es una población económicamente activa que puede aportar su trabajo para producir bienes y servicios, mientras que los otros dos se pueden considerar como grupos vulnerables, infancia y adultos mayores, los cuales dependen en algunos casos de alguien más para su sustento o atención.
En cuanto el nivel educativo, este se distribuye principalmente en primaria con 151 habitantes equivalentes al 42.53%, seguido por secundaria con 125 habitantes equivalentes al 35.31%, en tercer lugar está la población que no cuenta con ningún tipo de educación con 67 habitantes equivalentes al 18.92% y por ultimo universitario con 5 habitantes equivalentes al 1.41% (SPMI, 2011).
Por otro lado, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE, 2007) los hogares se definen como “la persona o grupo de personas, parientes o no, que ocupan la totalidad o parte de una vivienda; atienden necesidades básicas, con cargo a un presupuesto común y generalmente comparten las comidas” (DANE, 2007, p. 5), mientras que las unidades de vivienda se definen como “un espacio independiente y separado con áreas de uso exclusivo, habitado o destinado a ser habitado por una o más personas” (DANE, 2007, p. 4). En el barrio La Vega, el número de hogares se encuentra por el orden de los 108, los cuales se distribuyen en 101 viviendas, lo que significa que existen 1.06 hogares por cada vivienda con un promedio de 3.27 habitantes por unidad (SPMI, 2011).
De igual forma, el tipo de unidad predominante en el barrio son las casas con 66.34%, las cuales están formadas por una sola unidad que tiene acceso directo al exterior; mientras que los cuartos representan el 33.66% y hacen parte de una casa donde su espacio de zona social y dormitorio es el mismo (SMPI, 2011; DNP, 2007). Por otro lado, la forma de tenencia de la vivienda está respondiendo a una dinámica de renovación de la población, ya que este es una barrio que tiene un proceso de formación de aproximadamente 60 años, donde muchas de las personas que originalmente lo construyeron y habitaron han fallecido, vendido o arrendado. Esto es evidente en el porcentaje de vivienda propia, la cual es inferior a la mitad con un 38.61%, mientras que el arriendo representa un 48.51% y otro tipo de condiciones representa el 12.87% (SPMI, 2011). En cuanto al estrato socio-económico predomina el 1 con 83.17%, seguido por el 2 con 13.86%, correspondiendo a la clasificación bajo-bajo (1) y bajo (2) que alberga a la población con menos recursos.
24 Figura 3. Localización bario La Vega
Vía al nevado del Tolima
Barrio La Vega
Barrio El Libertador
Zona centro
Figura 4. Secciones de terreno en el barrio La Vega
Fuente: Elaboración propia con base en cartografía del POT de Ibagué
Sección A-A´
25
6.0 EXPOSICIÓN: Manifestación territorial
Anoche soñé que oía a Dios, gritándome: ¡Alerta! luego era Dios quien dormía,
y yo gritaba: ¡Despierta!
Antonio Machado
La exposición según Barrenechea (et al., 2000) relaciona “la distribución de lo que es “potencialmente” afectable, la población y los bienes materiales “expuestos” al fenómeno peligroso” (p.2). Por esto, es una manifestación territorial de las amenazas donde se “entrelazan los procesos físico naturales con las relaciones socioeconómicas” (Barrenechea et al., 2000, p.2) en un lugar especifico.
Esta manifestación territorial –exposición– se analizó bajo la mirada de dos componentes: i) localización y ii) autoprotección. Esta última está incluida dentro de las características de la vulnerabilidad que describe Cannon (et al., 2003) la cual está relacionada con “el grado de protección ofrecida por la capacidad y la voluntad de construir viviendas seguras, utilizando un sitio seguro” (p. 5. Traducción propia).
6.1.Localización
La Vega es un barrio que surgió aproximadamente hace 60 años, como cuanta Teresa (80 años, 2013), la cual se casó con uno de los hijos de la aparente dueña de esos terrenos. Esta señora realizó un sub-división, donde le adjudicó a cada uno de sus hijos un predio para que pudieran construir sus viviendas. Posterior a la muerte de la dueña original del predio de mayor extensión, sus hijos realizaron una nueva sub-división para adjudicarles a sus descendientes un lugar donde también pudieran construir sus casas. Sin embargo, esta nueva parcelación tuvo dos fines: uno familiar y otro comercial, ya que los predios restantes fueron vendidos a bajo costo a diferentes familias que buscaban un suelo barato para construir sus hogares. Debido a esto, el 55% de la población entrevistada declaró que su origen familiar es de otros municipios del departamento, los cuales se desplazaron a Ibagué motivados por oportunidades laborales o por decisiones familiares, mientras que un 20% llegaron procedentes de otros barrios de la ciudad. Lo anterior se refleja en los años de residencia en el barrio, donde el 50% de la población lleva más de 21 años viviendo allí