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Aurora de la filosofía griega-Leopoldo Zea.pdf

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AUTONOMA DE MEJ(ICN ,a /)

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OPCLDO 7EA

LA CONCIENqIA

DEL HOMBRE

EN LA FILOSOFIA

UNIVERSIDAD N

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! ¡ r ' ¡ '

El horizonte der hor¡rbre griego se encontrará formado por la'mul-titud de cosas que le iodeán, ias cuales necesita

"*pr..ni, decir qué son. su horizonte gira en torno a la ¡recesidad qrie tiene ¿. ."ü"i decir- lo que son estas cosas. Ahora bien, el griÉgo ,"

". ioaé"¿o por dos tipos de cosas: las cr.ue conocemos como eñs

esa cosa liamada ,'el otro,,, , encuentra con piedras, árbol

la luna, las estrellas, y ademá Todas estas cosas se le pr

movimiento qu'e las t¡ansforrna: er árbor de hoy no es er árbor de ayer ni será el de mañana. Er sor ie parece ,,r.uo cada día. Las estrerlas están dejándose ver u¡ras veces para ocurtarse otras. Ei mar se encuentra unas veces en calma y otras enfurecido. Los ríos siernpre son rlistintos. .,Lo f

lo húmedo se 'seca,y lo secc rnento 39.) "No puedes emba nuevas aguas corren tras la cambia, todo está en mcvim días que se pierden para dar

bia el homr¡re, er-testigo del cambio. EI griego siente con verdadero espanto que tanrbién está cambiando: ie v:e a sí mismo,

-v a sus ¡gmejantes pas.a1-de jóvenes a viejos; ve a los ot-.-n""., y morir. Nos.dice Herácrito: "El hombre'se enciend. t;;;g" como una luz de noche.', .llJna misma ,

lo deipierto y 1o dormido, lc go qs testigo del nacimiento d ha visto fJórecer y las ha vis .l' . ' que se h{ce el griego ante estc '

, r tisg' ¿ Por qué cambia ra naturareza ? ¿ por qué. existe er día y ra \r I nochg la primavera y el invierno ? peri

."1g" *á.;;;ve, y es más :

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24 LEopor-Do zEA

, ' t . . ,

6. Arte d.e aer y arte de hablar

El filósofo griego se servirá de dos instrumentos para cóntestar a la pregunta que se ha planteado: la vista y la palabra (Iogos), 'Las cosas que le rodean cambian; pero es posible que haya algo en ellas que no cambie, algo que permanezca. Pues bien, para que se pueda captar este algo permanente, este algo que no cambia, es menester oer bien, ver con atención, con sumo cuidado. Para que las cosas no se nos escapen será menester ver por dónde,van, qué son, Si se sabe ver bien una cosa entonces se sabrá qué es. Ef pli-mer problema para el filósofo griego será el uer bien, de manera distinta a como ve el común de los mortales. Heráclito dice: "I-a masa no se fija en aquello con que se encuentra, ni lo nota cuando se le llama la atención sobre ello, aunque se imagine hacerlo." (frdg, ryento_-Í.) Saber ver bien, será algo-di{ícil, es busca¡ lo inespera-do. "Si no esperas lo inesperado, no lo encontrarás, pues es penosó y difícil de encontrar." (fragrnento 7.) Debido a qu€ "la natura-leza arpa et ocultarse". (fragmento 10.) Porque al igual que "el Señor cuyo oráculo está en Delfos, ni dice, ni cculta, sino hace se-ñales". (fragwento 11.) Mirando bien es como se captan estas s+. ñales, las señales de Io que permanece. Esta es larazón por la cual "los ojos son.testigos más exactos que los oíclos". (fragm,ento 15.) , Conocer tiene así para el griego el sentido de uer bien una cosa. El filósofo griego tendrá como misión '¿er bien las cosas. Platón le llamará Philotheantón,"mirón empedernido". Del ver bien hará un arte, y este arte será la teorío. l.a teoría será el arie de ver bien. Pero dedic¿do a la contenaplación, al puro ver, el iilósofo se sen-tirá fuera del mundo doméstico. Cuanto menos ligas tenga con el rnundo doméstico que le rodea, más atención podrá poner el filó-sofo en las cosas; las podrá ver mejor.

TNTRODUCCTó¡I e r¡, Fr¿osorÍ¿

25

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26 LEoPoLDo zEA

lo que las cosas son; pero poner en claro algo es entencler ese algo como si nos hablara. Esta es la función racional: entender el fi-lósofo, dentro de sí mismo, lo que las cosas son. Ver bien y hablar bien, son aquí funciones correlativas. Ver bien es entender lo que 'las cosas son, traducir su lenguaje a nuestró lenguaje, hacer de sus señales palabras como las nuestras. La naturaleza es conto

acuerdo con é1, se pasa a la tercera y última fase: decir a los de-nrás lo que las cosas son, d,enu,nciar a las cosas qtie se escondían. Filosóficamente esto equivale a decir a los demás qué es lo que permanece en n:eclio del cambio, gué es lo que ocultaba el rqoii-miento. *

Al empezar hablamos de que existían objetos que eran familiares al hom'bre y objetos que le eran extraños; cósas que le eran pa-tentes y cosas que estabhn ocultas en cuanto que no sabían qué eran, Para el griego, lo familiar, lo que hemos ilarnado su hori-. zonte, era vivir entre las cosas, considerándose él mismo como una cosa. Lo extraño, 1o no familiar es que estas cosas, incluyén-dose ét mismo, cambiasen. El griego veía a las cosas en movirniento, y era este movimiento cl que ocultaba el verdaclero ser de ellas. El griego no sabía lo que son las cosas porque canrbiaban. Las cosas estaban ocultas por el cambio; si pudiese arrancar a las cosas de este movimiento entonces sabría lo que eran. Se trataba pues de poner fin al movimiento, de lin¡itailo, pues bien, esta será la función d,el logos. El logos será el instrumento para arran-car al movimiento el ser de las cosas.

El logos es el instrumento que se encarga de detener el ,ser de las cosas arrancándolo.del movimiento, lo encorrala, lo encierra y no deja que se le escape. Cuando'.r, ,r,.,lio de la multiplicidad d! triángdos, en medio de la multiplicidad de hombres, ó en medio de la multiplicidad de cosas, el giiego puede decirnos: el triángulo €s una figura cerrada por tres lados, ei hombre e.r un ser de raión; o el Ser es el ser, entonces ha arrancado al ser de las cosas del movimiento. Habrá multitud de triángulos grandes y chicos, isóce-tes y equiláteros, de rnadera, piedra o metal, pero todos ellos se-rán necesariamente figuras cerradas por sus tres lados. Los hom-bres podrán nacer y morir, ser jóvenes y viejos, malos o buenos

* J. D. Garcla Bacca, Introdt¿cció¡t aI filosofar.

rNTRoDUccróx n rrr rll-osol'ín Z.z pero sólo serán hombres en cuanto ten.gan raz(tn. Flabrá rrlrrltitucl de seres siempre en carnbio; pe.o hay' siernpre un ,.. q,r. 1ln." que sean.. algo que pcrm¿lnqce, algo que ucl carnbií, éste cs cl .rcr. Decir lo que las cosas son es clccir la Vcrrlacl, ¡llelltaia, Iin le verdad las cosas se detienen, muestran su sri-¡ Sc sabc rtrra vertlarl cuanclo se sal¡e qué es urla cosa. Aletlrcia cluiere ciecir clescubri_ m i e n t o , d e s c u b r i r , _ q u i t a r e l veio h algo, )rucs .latlcio es vclo,, aletheia desvelar. conocer la verdacr est?1uiti,r a cirrla cosa el velo q u e oculta su ser; no.se o l v i d e q u e lo ciueoculta s u s e r , e l v e l o c¡nc lo encubre es el movinriento. La verdacr is arra¡rcar, qiritar,'de las cosas el movimicnto. El instrurnento para clcvelar et sei cle'las

co-sas es el logos. i

' E l logos tiene una._frnción p a r a r i z a c l r : r a , F , l r o g o s v a p a r a r i -zando el ser de aquerras cosas que se le esc;r¡laba"n en

"r'n,.rri-miento. Se tiene una ,verdad ci

cuando se la ha linlítado, cuandrl s o grupo de palabras, esto es, en r límites al se¡ cle 'las cosas, encerri el triángulo es una figura cerracl

triángulo, no permitir quc se escape nrás. pc.¡<lrá haber mnchos triángulos, pero el triánguro ., nu.rt..r, el ser tre to¿or lor-:i¡¿á-gulos es nuestro, toclos tendrá' clue ser crc acucrclo con su verd".l. con su definición, ninguno ¡rocliá clejar cle scr .r,o .o-plno".r. ser otra cosa.

Y lo .que hace el griego con cacra cosa en partic'lar, er f irósofo q¡iego 1 lo harí¡ cori el todo. ya ha visto qrie cr probrenra cle ra l']"::Íp,^.r 1t¡-1o!t5nra del todo. La filosofía ,. *nÉu._,riü".ón qu. no soló le es extraña esta cosa o esta otra, sino riue Ie es extrairo el todo. La filosofía necesita saber no solo.c.rte i,*¡ ,o" lo, cosas, qué sph los ente-s, sino ta¡nbiér ir,,¿

", "i-ioio'lil"ni*"'"r,o, cosas se pr$sentan, g!é.e¡ el ser que hate clue esras cosas sea¡r Io $e ¡o1' Pero no se-olvide.que en er todo eit¿r tanrbién ilrcri:icto er r¡lovrmrento. Irara saber c1uó es el Ser, que es todo, hay que conto, ?con

el movimiento, pucsio qtre toclas las cosas cl'e son 1:aric ciel ser se encuentran envueltas in ér. pues bien, er t1;"i"ri.il;;"

., otra cosa que el paso dé un ser a otro ser, el ,i.¡", á" .., .rno cosa..para ser otra; pero siempre.algo. Iil Ser si",r.,p.e p.;;; en el carnbio- El Ser no cambia, ro que carnbia son las .o.orl r., cosas 'soz porque están sostenidas por er Ser, cuancro

éste no ras sostiene dejan de ser para ser otra cosa. Ill Ser sostiene

o ior-ior". y las sostiene en movimiento, en cambio perpetuo. pero aunque el ser ca¡nbie a las cosas él no cambia, sóio cambian

"1r".. c"a"

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$

28 LEopoLDo zEA

c-osa no es más que un sir'ple rapto del ser, un estado momentár¡eo del todo.

El ser está oculto en el cambio, las cosas no so:: sino simpres señ,ales de lo que es,el ser,.de lo c¡rre es el toclo. El griego ha dado al todo el nombre de phisis, naiuralesa. La naturárczá se oculta

leza habla en el lenguaje de las cosas; el filósofo traclncc este

Función defensiua de la aista

torno. El que ve, se adelanta a s el hombre toma contacto con lo se defiende de los obstáculos con

permanente en el movimiento. Est

s a , e l cambio, E,sta era una forma

rNTRoDuccró¡¡ e r¿ rrrosorfe

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30 - LEoPoLL\o zEA

que dicen su experiencia, El explorador no necesita saber lo que es un pantano, basta con que otro le haya dicho lo que er p"ra erri-tarlo. La palabra es así un instrumento al -servieio del hombre en sus dos aspectos: corno individuo y como er¡te social. No es nece-sario. que todos los griegos vean bien, basta con u¡ros cuantos, por-que éstos harin aer con sus paíabras lo por-que han visto.on ,u, ó3or.

8. Función ordenadora de Ia palabra

INTRoDUCcIóN n r-¿ ¡ruosonÍe 31 aclaptarse al ortlc¡r irtrpttesto por el Iogos. Es en esta forma que le clice qLre el lo¡to.s tiertc utt¿r fturciótr ordenadora. I-a vista defiende al hr.¡i¡brc cie lirs cosas ert el espacio y la palabra de las cosa en

9. Tcoría y logos

I..os griegos adoptarort varias posturas frente al movimiento. He-¡uos visto cirrno necesitaban sacar del cambio lo permanente. El ser de lo qr.re era y no era ¿il u'lis¡no tierupo. P¿rra esto adoptarotr varias t)os tu I'a s,

'

Lii prirncra postttra ftte la re'presentacia por Parménides, que c o n s i s t i r i q n nesar la existcncia t l e l c a n l b i o . L o ú n i c o q u e e x i s t e -dice-.<rs el ser, el carrttrio, tro 1>r:rtlttci irrrplicaría el no ser; y el rlo scr ci algo cjuc l1o se pue<le petlsítr. I)orqtle elr ctlanto se está pe.rrsnncló ya cs. Esto cqtrivalc a.cerrar los ojc.,s frente al i:ambio.

Otra postrrra scrucjante fuc la <le Platórr, para el cual el movi-ruricrrto, cl canrbio, no era sino un espcctro, una ilusión, una men-tira; la verclarler;r realiclad, la irnica rcaliclaci era iutnóvil; el rnundo ric las icleas sierrrpre eterno, in¡nutable cle óste no era el lr:undo cam-bi.ante otra cosa qitq ulra sotnbra.

Una tcrcelr prlstura fue la de Aristóteles, el cual sin negar el rnovinlicnto ponía los ojos en el ptutto de ¡tarrít{o ¡; en ei punto de l l ¿ : q d d ( t ; e l p r i n c i ¡ : i o ) t c l f i n , s i u n r i r a r e l t r r f l s i ü o . C a d a cosa t i e . n e c l e n t r o c i c s i l o q u c e s v lo gue puerle s e r : i o q u e e s , a c i o , y l o q u e l r r r e c i e s c r , ¡<ttcncia.Ill movinliento e s e l p a s a r d e l o q u e € s e n a c t o r lo crue se es L'n poteircia; 1:ero sienrpre a 1o que es.

Referencias

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