Este libro describe los fenómenos alérgicos más comunes tales como alergias a los alimentos, plantas, polen, gramíneas, pelos de animales, al sol, al agua, al polvo doméstico, ácaros, plumas, medicamentos, perfumes, hongos, levadura de cerveza,
metales así como las alergias oculares, rinitis, sinusitis y fiebre del heno.
La respetable versión oficial de la alergia nos habla de deficiencia del sistema inmunitario y la califica de enfermedad que alcanza hoy en día cada vez a más personas pero que
sigue siendo una desconocida. Otras versiones ponen por delante una “predisposición del terreno” / defienden la noción de un terreno que predispondría a esta enfermedad. La presente obra propone una versión psicosomática que intenta ir más allá de tal afirmación y de esta noción, desarrollando los factores psíquicos que podrían ser el origen de esta frecuente patología, respondiendo a la siguiente pregunta:
¿Cuál es el verdadero sentido de la alergia?
Puesto que todo ocurre como si estos alergenos, en principio, no tóxicos para el cuerpo humano, se percibieran como peligrosos. Le sigue entonces una reacción de defensa, no tan solo excesiva, sino, completamente fuera de lugar. Nuestro cuerpo, por ejemplo, no tiene, a priori, por que defenderse normalmente del polen, sustancia de las más naturales y que simboliza a la vez el renacimiento –primavera-, la reproducción –la sexualidad-, o la vida. El fenómeno alérgico es ante todo una protección psíquica,
ciertamente desplazada, pero que respeta la integridad del individuo adaptando su organismo a la realidad de la vida diaria. La alergia es ante todo una defensa, aunque desplazada, que protege al individuo adaptando su organismo a la realidad de la vida cuotidiana. Una pregunta fundamental surge entonces: ¿Por qué se protege así?
Después de quince años de práctica y de experiencia exclusiva en Psicosomática Clínica, nuestro equipo está en condiciones de afirmar que el tratamiento psíquico de la alergia está al alcance de todos. Hemos voluntariamente recopilado numerosos casos clínicos con el fin de que la mayoría de la gente afectada pueda tener un referente y para, en ciertos casos, poder curarse “textualmente”. Para otras personas, esta primera lectura podrá sensibilizarles y ayudarles a ver las cosas de otra manera.
En la redacción de este libro y para ilustrarlo ampliamente, he pedido a mis alumnos y amigos así como a otros formadores, que nos contaran algunas historias típicas – ¡algo como cincuenta! – que hayan resultado una clara mejora clínica e, incluso, una curación completa.
Salomon Sellam
Influencia de la mente
sobre el cuerpo
La Enciclopedia Bérangel
de los estados anímicos al origen de nuestras
enfermedades
Tomo 5
Psicosomática Clínica
de las alergias
Ediciones Bérangel
Enciclopedia Bérangel
Títulos editados
N°1: Generalidades sobre los orígenes psíquicos de las enfermedades: los siete principios fundamentales de la Psicosomática Clínica, el desencadenante y la programación de las enfermedades, la terapéutica y la prevención.
N°2: Patologías de los senos: mastitis, absceso, quiste, tumor benigno y cánceres. N°3: Sobrepeso y obesidad, lipoma y lipomatosis, colesterol, triglicéridos.
N°4: Enfermedades de la piel: eczema, soriasis, urticaria, cánceres y otros. N°5: Las alergias
N°6: Las patologías pulmonares: gripe, bronquitis aguda y crónica, cáncer, tuberculosis, insuficiencia respiratoria, dilatación bronquial, enfisema, laringe.
N°7: Patología de los huesos: generalidades.
N°8: Patologías de la espalda con Alain Pioch (osteópata): cervical, dorsal, lumbo-sacra, lumbago, ciática, hernia discal, pelvis, tórax y cráneo.
N° 9: Patologías del miembro superior con Alain Pioch (osteópata): hombro, brazo, codo, ante-brazo, muñeca y mano.
N° 10: Patologías del miembro inferior con Alain Pioch (osteópata): pié, rodilla y cadera.
N°11: La actitud negativa o alergia a la felicidad, la Inversión. N°12: Esterilidad e infertilidad por Elli Mizikas.
Pendiente de edición (Visitar www.berangel.com)
N°13: Patologias neurológicas 1 : esclerosis múltiple, esclerosis latéral amiotrófica. N°14: Patologias neurológicas 2 : migraña, céfalea, neuralgia facial, paralisis facial, acúfenos, vértigos.
N°14: Patologías del páncreas: cáncer et diabetes.
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El síndrome del Yaciente, un sutil hijo de reemplazo El sentido oculto de los desórdenes amorosos
Bulimia-Anorexia, un enorme quid pro quo psicoafectivo
Toda la información referente a las actividades del Dr. Salomon Sellam disponible en
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10 Rue Fallières, 34725, Saint André de Sangonis Tel: (33) 04 67 54 17 20, Fax : (33) 04 67 54 28 57
Todos los derechos de reproducción y de traducción reservados para todos los países. ISBN N° 978-2-915227--
Ilustraciones interiores de Didier Bontemps. Ilustración de cubierta por Flamigo
Las alergias representan una patología de las más comunes dentro de la práctica diaria. Después de más de veinte años de práctica y quince años pasados exclusivamente en el campo de la Psicosomática Clínica, puedo permitirme afirmar que el fenómeno alérgico está al alcance de todos. He recogido voluntariamente numerosos casos clínicos simples y anónimos con el fin de que la mayoría de las personas afectadas puedan tener un referente para mejorar su estado en ciertos casos o curarse “textualmente”. Para otros, esta primera lectura podrá sensibilizarles y ayudar a comprender las cosas de otra manera de cara a una consulta especializada. Me gustaría también precisar que, de ninguna manera, la Psicosomática Clínica detiene La Verdad en el campo de la salud y mi más grande deseo es que pueda ser incorporada en el seno de la enseñanza de la Facultad de Medicina. Presenta una nueva visión de la enfermedad y de las alteraciones
del comportamiento que les proponemos integrar dentro de las demás teorías existentes y verificar si se ven afectados, como pacientes o terapeutas.
En esta obra, estudiaremos particularmente los fenómenos alérgicos más comunes: las alergias alimentarias, a las plantas, a los pólenes y gramíneas, a los pelos de animales, al sol, al agua, al polvo doméstico y a los ácaros, a las plumas, medicamentos, perfumes, hongos y levadura de cerveza, a los metales así como las alergias oculares, las rinitis y sinusitis alérgicas y la fiebre del heno. El asma y el eczema también consideradas enfermedades alérgicas, no serán tratados aquí por ser patologías específicas que serán objeto de una publicación posterior en esta misma colección.
En la redacción de este libro y para ilustrarlo ampliamente, he pedido a mis alumnos y amigos así como a otros formadores, que nos contaran algunas historias típicas – ¡algo como cincuenta! – que hayan resultado una clara mejora clínica e, incluso, una curación completa.
Quisiera asimismo agradecerles su fraternal colaboración a: Yves Besson, Edith Brodsky, Dominique Cartan, Philippe Collard, Alain Créquigne, Laurent Daillie, Jean-Michel Dalbiez, Christian Flèche, Michel Garlantezec, Jean-Jacques Lagardet, Didier Lepatezour, Alain Pioch, Jean Platon y Didier Sevin. Volverán a aparecer al final del libro junto con los títulos de sus obras.
Por mi parte y como siempre, les deseo una agradable lectura acompañada de numerosos descubrimientos.
Salomon Sellam
Notificaciones
El término Psicosomática se refiere simplemente a la existencia de posibles relaciones entre nuestro psiquismo y nuestro cuerpo que podrían haber originado una enfermedad. En ningún caso y, en contra de lo que se entiende normalmente, psicosomática se refiere a un desorden psíquico, a una deficiencia mental o a la locura.
Este libro presenta los posibles orígenes psíquicos de la alergia. Cada historial personal se inscribe en un contexto específico y puede ser explorada por un terapeuta formado en Psicosomática clínica. Esta obra no sustituye en ningún caso los pasos hasta un diagnóstico, ni da las directrices necesarias para un tratamiento apropiado, que tan solo un médico está facultado a prescribir o modificar en función de los resultados clínicos y, sobretodo, referente al cese del tratamiento. Asimismo, el editor y los autores de este libro deniegan cualquier responsabilidad o prejuicio al que podría exponerse el lector sin haber previamente consultado al personal competente.
Todos los casos clínicos expuestos aquí lo han sido de forma anónima para preservar el secreto profesional. Asimismo, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Prólogo
Advertencia a toda persona alérgica
Hoy en día, muchas personas llamadas ”alérgicas” giran alrededor de la rotonda de la Enfermedad desde hace bastante tiempo. La Psicosomática Clínica –asociada con otras terapias- es uno de los medios, entre otros, que puede conducirles a la Avenida de la Curación por la que circulan ya una multitud de ex-alérgicos. Se les aconsejará encarecidamente seguir con su tratamiento pero empezando a pensar en la posibilidad de que ciertos factores psíquicos o mentales podrían haber influenciado la aparición y evolución de su patología.
A mis colaboradores y a mi, nos gustaría simplemente invitarles a dar un paseo por el camino de un nuevo conocimiento de la fisiopatología de las alergias, describiendo sus mecanismos psicosomáticos íntimos. Esta etapa es indispensable para explorar su historia personal y esclarecer los posibles orígenes psíquicos de su alergia. Por experiencia, sabemos que es factible y les presentamos de entrada una especie de estrategia básica para aplicarla a su propia historia. Lo hemos dividido en tres partes:
La primera parte responde a dos preguntas esenciales:
1) ¿Cuál es la versión fisiopatológica oficial de la Medicina? Con el fin de empezar nuestro viaje en buenas condiciones, abordaremos la teoría que se enseña en la Facultad con una descripción de los mecanismos fisiopatológicos del fenómeno alérgico, de las causas, de los diferentes alergenos, de las manifestaciones patológicas y a título
puramente indicativo, del tratamiento y de la prevención.
2) ¿Cuáles son las otras versiones, particularmente la de la Psicosomática Clínica? Se darán cuenta de que la crisis alérgica posee un sentido preciso. Esta manifestación, no es más que una especie de señal de alarma que nos previene de un peligro inminente que nos recuerda, de forma inconsciente, otra situación similar vivida anteriormente y resentida como algo bastante desagradable y desestabilizante en su momento. De hecho, el alergeno, responsable de la reacción, sólo juega un papel de testigo.
La segunda parte, la más consistente, se consagrará a los numerosos ejemplos clínicos.
Pueden empezar su lectura por ahí y volver luego a la teoría expuesta en la primera parte. Muchas personas “se reconocerán” y sería bueno para ellas que se inspirasen en las numerosas “novelas personales” aquí descritas para elaborar su propio chequeo psicosomático. Después de haber identificado los pormenores de su patología, se les invitará a seguir su camino leyendo la última etapa.
La tercera parte y última parte propondrá los aspectos terapéuticos y preventivos.
También ofrece una especie de protocolo a seguir para caminar por la Avenida de la Mejora que antecede a la Curación.
Primera parte Capítulo 1
Versión oficial de la alergia
Desde el comienzo de mis estudios médicos, la definición clásica, las diferentes causas, la prevención y la fisiopatología general a partir de la cual se han originado las grandes líneas terapéuticas en realidad no han cambiado demasiado. Es cierto que numerosos investigadores intentan esclarecer el misterio de esta patología y la lucha emprendida por la medicina ha hecho numerosos progresos. Sin embargo, he aquí lo que pueden leer en una de las muchas webs dedicadas a la alergia: la alergia es una enfermedad que
padecen hoy día cada vez más personas, pero que sigue siendo una desconocida.
Veamos ahora brevemente su historia y, a continuación, su definición.
Historia
Empieza con Charles Richet quién, en 1902, intentó un experimento con un perro. Le inyectó una primera dosis de veneno que soportó el animal sin problema. Algunas semanas más tarde, le inyectó una segunda dosis y el perro murió al poco. Charles Richet creó entonces y a partir del griego, la palabra choque anafiláctico designando
así un estado contrario a la protección. En el lado opuesto, la palabra profilaxis significa un estado de resistencia a la agresión y ha sido ampliamente empleado con referencia a
la vacunación. Para Charles Richet el choque se debe a un fenómeno de
sensibilización. Esta vía también ha sido utilizada por numerosos investigadores en el
campo de la alergia y cuyas definiciones actuales vamos a ver a continuación:
Definición
La alergia es una reacción excesiva e inadaptada a resulta de una disfunción de la regulación del sistema inmunitario de nuestro organismo —el sistema de defensa— frente a una sustancia exterior — el cuerpo extraño —, que llamamos generalmente antígeno y que nombraremos aquí alérgeno. Tómenos un ejemplo preciso la alergia al polen de plátano (árbol) en una jovencita. En cuanto esta joven se encuentra en contacto con este cuerpo extraño – su alérgeno - a su propio organismo, se pone a estornudar y presenta una sinusitis que le durará varios meses.
Generalmente todo el mundo calificaría este polen como inofensivo pues nadie se atrevería ya a citar al objeto de su amor bajo las ramas de este maravilloso árbol. No teméis, para la mayoría de la gente, su plan podrá
llevarse a cabo sin más picor o comezón al nivel de la nariz o de los ojos. Para nuestra jovencita alérgica, esto ocurre de forma totalmente diferente y más exactamente en dos etapas.
Primera etapa: la fase silenciosa, dicha de « sensibilización » o bien « de identificación del agresor ».
Al principio no había nada. Ella no era alérgica y lo sabía muy bien. Pero un día se estableció un primer contacto cuando, sentada en el banco de los enamorados, acurrucada en los brazos de su compañero, unos diminutos granos de polen se depositaron suavemente sobre su piel, su nariz y sus ojos o cuando los inhaló por las vías superiores. Son muy pequeños estos granos y el polen puede llegar a todas partes. Vigilante y de guardia constante durante las veinticuatro horas, su sistema de defensa identifica este cuerpo extraño, el polen. En seguida ciertas células de su sistema
inmunitario se encargan de analizarlo y de fabricar anticuerpos específicos y silenciosos, memorizando simplemente las características del intruso para protegerla si se atreviese a merodear de nuevo por el entorno.
En otras palabras y tomando prestada una imagen surgida del mundo policiaco o de espionaje, el sospechoso terrorista “Al Érgeno” – (pronunciar Al como Al Capone) ha sido interceptado por el Inspector Macrófago, un astuto sabueso de la brigada anti-terrorista o perteneciente a los servicios soterrados de espionaje – el Sistema Nacional de Defensa. Ha sido fotografiado de cara, de perfil colocándole un número de serie. Además, le han cuestionado ampliamente sobre su tenencia en proteínas, glúcidos, ácidos aminados o en oligo-elementos con el fin de establecer un repertorio en un archivo de penales específico e internacional. De este modo, jamás podrá pasar desapercibido. Hasta ahora, nada en particular pues todo se desarrolla a espaldas de esta encantadora y futura alérgica. Por esta razón esta primera fase podría llamarse: “fase de identificación del agresor”. Veamos lo que sigue, durante el segundo contacto.
Segunda etapa: la fase de hipersensibilidad alérgica o « fase ruidosa de detención y de neutralización del agresor ».
Durante un segundo contacto con este mismo alérgeno, estos anticuerpos, silenciosos hasta ahora, se vuelven reactivos y desencadenan una respuesta desmedida llamada “reacción alérgica” sobre la cual daremos detalles más adelante cuando lleguemos al aspecto fisiopatológico
Para retomar nuestro ejemplo con el Inspector Macrófago, tan pronto el terrorista Al Érgeno se detecta nuevamente, el primero desencadena de inmediato el Plan Vigipirato. El malhechor se encuentra en el acto rodeado por una jauría de soldados: para arrestar a un solo hombre, el Ministerio del Interior – el control del sistema inmunitario – envía ¡un batallón móvil de policías! Forzosamente eso se ve, se huele y se oye. En pocas palabras, se ha utilizado un martillo para abatir a una mosca.
Existen reacciones alérgicas retardadas – algunas horas o hasta algunos días después del contacto. Nuestra jovencita puede así desencadenar un asma, una rinitis, una comezón ocular o una conjuntivitis.
Otras personas, por diferentes fenómenos alérgicos, serán más propicias a desencadenar urticaria, rojeces cutáneas, eczema o edemas.
Las reacciones alérgicas rápidas o inmediatas — algunos segundos o algunos minutos — pueden manifestarse de una manera dramática bajo la forma de un choque anafiláctico o de un edema de Quincke.
♦ El choque anafiláctico es un accidente alérgico brutal, violente y susceptible de comprometer el pronóstico vital. Testigo de un fenómeno de
hipersensibilidad inmediata, se manifiesta por unas señales de angustia
cardiovascular del tipo colapso, palidez, frío, dilatación vascular y baja presión arterial. Se pueden observar también señales respiratorias, constricciones de las vías aéreas, dificultades respiratorias y secreción abundante de moco.
♦ El edema de Quincke es igualmente una reacción brutal provocada por el aflujo de suero sanguíneo en los tejidos debido a una gran permeabilidad de los vasos. Cuando este edema se sitúa al nivel de la laringe el riesgo de ahogo debe temerse.
Para concluir con estas definiciones, una persona puede ser sensible a varios alérgenos y será entonces calificada con el gracioso nombre de: « poli alérgica ».
Fisiopatología general
Este párrafo responde a la pregunta siguiente: ¿Qué ocurre exactamente a nivel
celular durante el fenómeno alérgico?
Aquí varios actores principales entran en función: ciertos glóbulos blancos o leucocitos – los macrófagos, los linfocitos B, los basófilos y los mastocitos – las inmunoglobulinas y la histamina. Y ya veréis que es un sistema perfectamente rodado desde la noche de los tiempos y que todo se hace solo. Debo confesar que la fisiología fue al origen de mi vocación médica.
Los macrófagos intervienen esencialmente durante la primera fase muda de la
sensibilización. Este glóbulo blanco juega un papel primordial que le permite detectar y destruir los cuerpos extraños al organismo como son los microbios o aquí, alérgenos, que llamamos a su vez “antigenos”. Se los traga, los digiere y así cumple con su tarea de identificación del intruso. Al producirse un nuevo contacto con el mismo alérgeno y puesto que ya está en alerta, podrá así intervenir mejor y llamar a sus amigos, los demás leucocitos, linfocitos B y mastocitos.
Los linfocitos B, avisados por sus colegas macrófagos envían en la sangre una gran
cantidad de inmunoglobulinas, llamadas también “anticuerpos”, esencialmente del tipo E, las cuales se encuentran habitualmente en pequeñas cantidades en la sangre.
Dentro de los cinco tipos diferentes de inmunoglobulinas (Ig), las del tipo E intervienen en los fenómenos alérgicos. Estas Ig E neutralizan el alérgeno –nuestro antígeno – fijándose encima para formar el “complejo antigeno-anticuerpos “y dirigiéndose directamente hacia los demás glóbulos blancos –los mastocitos y los basófilos – para amarrarse ahí.
Una vez efectuado el contacto, los mastocitos presentes en los tejidos y los basófilos liberan, además de otras sustancias, la histamina Es la bien conocida etapa de la
desgranulación.
La histamina normalmente presente en nuestro organismo de forma inactiva en
mastocitos y basófilos, actúa sobre los vasos sanguíneos provocando su dilatación y aparición de un edema tisular por hiper permeabilidad capilar. Es por lo que, en una rinitis alérgica, este edema puede estar al origen de una disminución del olfato por anegación de los receptores olfativos. Cuando el edema es muy importante hablamos de un edema de Quincke. En el choque anafiláctico las reacciones cardiovasculares se posicionan en primer plano.
El conocimiento íntimo de esta “partitura” fisiopatológica está al origen de los tratamientos propuestos para luchar contra la alergia.
Las diferentes causas
Dos causas principales se disputan el poder dentro del fenómeno alérgico:
el sistema de defensa y los factores del entorno con la polución atmosférica entre otras causas.
Para el primero, acabamos de aprender que es la sede de una disfunción. La
respuesta inmunitaria normalmente tranquila y discreta en la mayor parte de los casos, se vuelve aquí exagerada e inadaptada, provocando la aparición de los síntomas. Puesto que el funcionamiento de nuestro sistema inmunitario está bajo la dependencia de nuestros genes, la medicina concluye por lo tanto que las personas alérgicas poseen una especie de predisposición genética.
Para el segundo, los alergólogos de todos los países se ponen de acuerdo en un punto:
el factor entorno. En efecto, hace ya unos cincuenta años que los estudios internacionales y la práctica diaria han demostrado la existencia de un vínculo directo entre los fenómenos alérgicos y ciertos factores del entorno: poluciones diversas y atmósferas confinadas conllevan la acumulación de polvo, ácaros, humedades y hongos entre otras cosas. Por lo tanto la frecuencia de las crisis de asma aumenta más en las ciudades que en el campo y las alertas sobre polución previenen en este sentido a las personas afectadas.
Los diferentes tipos de alergias
En la tienda de la alergia podemos encontrarnos con muchos productos, de todas las clases y cuya lista no es ciertamente exhaustiva.
♦ Los alimentos — llamados « trofoalergenos »: los huevos, la leche, el gluten, el marisco, el pescado, la fruta, el aceite, los cacahuetes.
♦ Los medicamentos: quimioterapias, aspirina, los antibióticos, anestésicos locales y generales, las vitaminas de síntesis y el iodo.
♦ Las vacunas: tosferina, tifoidea.
♦ Las sustancias inhaladas: pólenes, gramíneas, ácaros, plumas o pelos de animales.
♦ Los venenos: abejas, serpientes, avispas.
♦ Las sustancias en contacto con la piel: champús, detergentes, productos de belleza, látex, pero también el sol, el agua y los metales preciosos o no.
Las manifestaciones patológicas
Todos estos alérgenos pueden provocar una sintomatología puntual en función de su tipo.
♦ Sistema respiratorio: tos, bronquitis, sinusitis, coryza espasmódico, asma. ♦ Ojos: lagrimeo, conjuntivitis, ojos rojos, picores.
♦ Sistema digestivo: dolor, gastritis, enteritis, aftas, prurito anal.
♦ Piel: urticaria, eczema, picores, dermatitis, picadura de insecto, dermitis de contacto.
♦ Sistema general : choque, colapso, dificultades respiratorias mayores, edemas
El diagnostico de la alergia:
El diagnóstico de la alergia se plantea de entrada y bastante fácilmente cuando las señales clínicas anteriores están claras. A menudo, el médico de familia orienta la persona hipersensible hacia el alergólogo. Este último, con la ayuda de una batería de pruebas cutáneas, confirma las sospechas de su colega. En otros casos, más raros, el o los alérgenos no se identifican claramente a pesar de la multitud de pruebas efectuadas. Pero frente a la repetición estacional del fenómeno o bien ante las reacciones típicas, el diagnóstico se hará y el tratamiento anti-alérgico se iniciará.
La prevención y los medios terapéuticos
Se lo imaginan ya, no me puedo extender sobre el tema, pero simplemente a título indicativo, deseo de todas formas evocar sus grandes líneas terapéuticas y preventivas.
El tratamiento con medicación se propone en varias situaciones.
♦ En los casos habituales, los anti-histamínicos intentan vencer la aparición de los síntomas y son utilizados también para la prevención.
♦ En casos graves — choques anafilácticos y edema de Quincke – el recurso a medicamentos más potentes y a la hospitalización son absolutamente necesarios. No podemos dudar sobre este punto. Adrenalina, cortisona, otros anti-edematosos y reanimación son cosas de especialistas.
♦ .El tratamiento de fondo, de larga duración, está principalmente representado por la desensibilización — o hipo-sensibilización específica. Se propone para ciertas alergias concretas como las que refieren al polvo doméstico, pólenes, hongos, pelos de animales entre otros. Consiste en una inyección subcutánea de dosis progresivamente crecientes del extracto alergénico referido hasta alcanzar una dosis mínima eficaz que pueda desencadenar la formación de anticuerpos “bloqueantes” los cuales entran en competición con las IgE y protegen así el sujeto sensibilizado contra las manifestaciones clínicas del conflicto antigeno-anticuerpos. Notemos que la desensibilización puede tardar varios años, tres a cinco de media.
El tratamiento preventivo
Añadido a una toma preventiva de medicamentos anti-alérgicos antes y durante los períodos de manifestación de los síntomas, consiste simplemente y si es posible, en
eliminar el alérgeno responsable.
♦ En un primer tiempo hablaremos de evicción y de supresión del alérgeno. Aquí y allá podemos leer: “Lo ideal consiste por lo tanto en eliminar el
alérgeno cuando es conocido; animales domésticos, pluma en ropa de cama, cosméticos, etc. Para las alergias a los alimentos, se recomiendan encarecidamente medidas de evicción.”
♦ En segundo lugar, ciertas recomendaciones son necesarias para luchar contra la alergia: eliminar el alérgeno y evitar su vuelta al entorno gracias a un programa de tareas precisas.
• Ventilar las habitaciones diariamente con el fin de renovar el ambiente y evitar así la aparición de humedades que favorecen el desarrollo de ácaros y hongos. • Mantener una temperatura inferior a 20 grados para impedir el desarrollo de
ácaros y hongos.
• Utilizar une cama nueva con funda anti-ácaros y lavar a menudo las sábanas. • Utilizar insecticidas anti-ácaros y no olvidarse de pasar el aspirador ya que sus
restos son muy propensos a ser alérgicos.
• Aspirar regularmente toda la casa, al menos una vez a la semana.
• Evitar la presencia de animales domésticos en la casa sino lavarlos cada quince días.
• En cuanto a las alergias a los alimentos, se deberá comprobar todas las etiquetas con el fin de detectar la presencia de cualquier alérgeno posible.
Tenemos pues aquí la versión clásica de la alergia. Por mi parte me adhiero
totalmente a los mecanismos fisiopatológicos íntimos previamente descritos. Sería irresponsable poner en duda todos estos estudios y sus conclusiones que han sido llevadas a cabo por numerosos investigadores en todo el mundo. Veremos que las dos etapas descritas – identificación del agresor y su neutralización - tienen numerosos puntos en común con las dos fases de la versión psicosomática. En cambio, al nivel de causas intrínsecas, del “porque de la alergia”, voy a permitirme proponerles unas cuantas más después del resumen de esta función en dos actos llamada “La paradoja alérgica”, detallando el papel de tres actores principales: el alérgeno, el sistema inmunitario de defensa y la crisis alérgica.”
« La paradoja alérgica »
El acto I describe, por una parte, el primer contacto y la penetración en el organismo de un cuerpo extraño normalmente inofensivo – el alérgeno. Por otra parte, nuestro sistema inmunitario de defensa interviene rápidamente para trabajar sin descanso y con discreción a su identificación y eliminación. Es la fase muda de sensibilización o de identificación del agresor.
Este primer acto tiene la particularidad de interpretarse por completo en la sombra, entre bastidores. El sistema inmunitario de defensa puede compararse a una especie de ejército secreto donde todas las órdenes se dan en voz baja y a oscuras para no perturbar la paz y la serenidad de nuestro día a día. Durante esta fase de sensibilización, las órdenes inmunitarias hacen aflorar el siguiente imperativo: visto y no visto. Nos podemos imaginarnos del número increíble de operaciones especiales de este tipo efectuadas por los agentes secretos inmunes – los linfocitos B y los macrófagos – particularmente entrenados para este tipo de intervenciones, sin que eso nos estorbe sobremanera.
El acto II describe un gran cambio en la intriga de esta función con la aparición en escena del ataque de alergia. En cuanto llega el alérgeno en el escenario, la totalidad del discreto sistema subterráneo de defensa invade el decorado como si fuese más urgente y biológicamente mucho más “rentable” interpretar el espectáculo a la vista de todos. En primer plano se instalan los linfocitos B y los macrófagos muy charlatanes ayudados por plasmocitos y basófilos. Declaman a voces y sueltan manu militari su prosa esparciendo a todo lo ancho su artillería pesada frente al público asombrado y sorprendido ante tal demostración de fuerza. Los espectadores admiran por fin las volutas de Inmunoglobulinas paralizantes y petrificantes de tipo E y los géiseres de Histamina que se derraman sobre el escenario, ahogando los últimos edemas. Aquí las órdenes inmunitarias hacen surgir el imperativo siguiente: eso tiene forzosamente que verse, oírse y olerse. De hecho, es una especie de escándalo inmuno-político revelado y desplegado a pleno día, en la plaza pública, tal y como saben hacerlo tan bien ciertos periódicos satíricos. Es la fase de hipersensibilidad alérgica o fase de detención y de neutralización del agresor.
Imaginaros : tranquilamente instalado en su día a día y de golpe, sin previo aviso, un verdadero fuego artificial se desencadena por medio de un pequeñísimo granito de polen, de una sola molécula de café, de un pequeño bocadito de pan, de algunos átomos de agua, de un rayito de sol, de algunos nanogramos de metal barato, un pelo de gato, de perro, de caballo o de camello, de una céntima parte de salmón noruego, de una milésima parte de gamba del Atlántico o de cangrejo, una millonésima parte de fresa del Rosillón, una pequeña bocanada de humo, una sola partícula de perfume, de un ácaro minúsculo o de un mordisquito de chistorra.
Capitulo 2
Otras versiones de la alergia
No se trata aquí de detallar las demás versiones existentes. A título informativo, les recuerdo que para las medicinas holísticas como son la homeopatía, la acupuntura o las teorías generales de salud como la naturopatía, el “terreno” es el rey. Cualquier persona no va a desarrollar una patología alérgica y es por lo que “tratamientos de fondo” serán propuestos por parte de los facultativos que utilizan estos métodos. Debo reconocer que, por mi parte y después de quince años de práctica “alternativa”, se muestran bastante eficaces en ciertos casos y sería una lástima dejarlos de lado. Pero siendo como soy un eterno insatisfecho me hago constantemente las mismas preguntas:
¿Porque tal persona desarrolla esta precisa enfermedad y no una distinta? ¿Que significado tiene el síntoma alérgico y que sentido tiene?
¿ Porque un simple y común alérgeno – tal como un diminuto grano de polen, una sola molécula de café, un bocadito de pan, un minúsculo ácaro o un trocito de chistorra – puede provocar tales fuegos artificiales con todos sus disparos de estornudos, de tos, de ataques de picores o de dolor, de choques y hasta algunas veces de muertes bruscas ?
¿Porque el sistema inmunitario, normalmente tan discreto, encuentra más juicioso llamar la atención de esta manera?
¿No querrá entonces prevenirnos de algún peligro ?
De hecho les pido recordar esta primera frase:
La crisis alérgica significa:
« ¡Cuidado, peligro, hay riesgo en la morada! »
Tal y como lo vamos a demostrar, la versión psicosomática no se limita únicamente a la presencia del alérgeno y a sus consecuencias fisiológicas. Va mucho más allá pues este elemento perturbador no es, de hecho, más que un simple testigo desencadenante de una primera situación conflictiva desestabilizante vivida con anterioridad y ocultada entre las capas más o menos profundas del Inconsciente. La curación pasa a menudo por el hecho de evidenciar esta primera confrontación conflictiva que reencontramos a menudo en el historial emocional de los acontecimientos sobrevenidos a lo largo de la vida del individuo. Les propongo ir a su encuentro, pero antes quisiera evocar una versión que tiene más de cien años, la versión freudiana.
La versión freudiana de la alergia
Pues sí, tenemos una, bastante destacable, dictada a principio del siglo XX por el mismísimo maestro del Inconsciente: Sigmund Freud. De todas formas, me sigo preguntando por qué no se enseña con claridad en la Facultad de Psicología y de Medicina.¡Es tan simple y lógica! Para poder presentársela, les propongo escuchar nuestro amigo Jean Platon, psicólogo clínico, recientemente formado en Psicosomática Clínica.
“Todo ocurre como si estas sustancias, en principio non tóxicas para el cuerpo humano, fueran percibidas como peligrosas. Sigue una reacción de defensa no tan solo excesiva sino totalmente fuera de lugar. Nuestro cuerpo, por ejemplo, no tiene, a priori, por qué
defenderse habitualmente del polen, una sustancia de las más naturales y que simboliza el renacimiento – primavera – la reproducción – sexualidad – o la vida.
La alergia es ante todo una defensa, desplaza desde luego, pero que protege el
individuo adaptando su organismo a la realidad de la vida cotidiana. Una pregunta fundamental surge entonces: ¿Por qué se protege de aquella manera?
Se protege de manera excesiva y desmedida porque ha perdido el sentimiento natural de seguridad en el mundo que le rodea. El polen, el polvo, los pelos de animales, los alimentos y otras sustancias dichas alérgenas, son parte integrante de nuestro entorno. Nos volvemos alérgicos cuando percibimos como hostil lo que debería sernos familiar. La
alergia es a menudo basada sobre un miedo, una inquietud, un recelo o un temor – todas inconscientes - en ninguna relación con el alérgeno.
Desde un punto de vista puramente psicológico, esta manifestación sugiere un acercamiento a lo que Freud clarificó, dentro la lógica general del sistema psíquico de protección, como Represión, lTransferencia asociada al Desplazamiento y al mecanismo de lProyección.
La Represión representa uno de los mecanismos de protección más utilizados: un
acontecimiento desestabilizador que sigue sin haber sido asimilado psíquicamente puede ser una fuente de sufrimiento moral, por lo que se ha ocultado por completo de la memoria. Se acomoda entonces en las profundidades del Inconsciente con el fin de no sacudir la conciencia en caso de presentarse de nuevo hoy.
La Transferencia del síntoma evoca el Desplazamiento y la Proyección. Gracias a
esos tres elementos, vamos a focalizar nuestra atención conciente sobre otro objeto, bastante anodino – el alérgeno – para no perturbar nuestra conciencia con sentimientos originales de inestabilidad, de inquietud o de miedo. El mecanismo de Proyección nos permite así nombrar a un verdadero culpable, a un auténtico cabeza de turco: el alérgeno. Así nuestra conciencia se ve tranquilizada.
Por lo tanto resumiendo:
El síntoma alérgico es la señal de una vivencia emocional, fuente de desestabilización, vuelta inconsciente por un proceso de Represión y Desplazada por Proyección sobre un elemento periférico, anteriormente neutro y anodino: el alérgeno.
Esta teoría me ha ayudado mucho a comprender el fenómeno alérgico y la utilizo desde hace años. La Psicosomática Clínica viene a completarla maravillosamente. “
En efecto, el análisis psicosomático del fenómeno alérgico está en su mayor parte relacionado con la versión freudiana centrada alrededor de la Represión del episodio desestabilizante, del Desplazamiento del síntoma y de la Proyección sobre el alérgeno, nociones que nos vamos a encontrar a menudo en esta obra. La versión psicosomática va todavía un poco más lejos cuando describe los mecanismos psico-cerebro-orgánicos íntimamente vinculados a este fenómeno. Verán que está dentro de una lógica de sentido común y se hace evidente para cualquier persona “abierta” tal y como lo testifican numerosas y rápidas mejorías o hasta curaciones registradas hasta la fecha por los facultativos formados en esta nueva disciplina con porvenir. Desplacémonos sin reprimir nuestro sentido común y vayamos a su encuentro.
DESSIN N°1L
La versión Psicosomática de la alergia, « El aviso del recuerdo desagradable
de la vez primera »
Nos vamos a dar cuenta de que existen notables correlaciones entre las versiones oficial y biológica. Quise voluntariamente empezar a describirles esta nueva manera de ver el fenómeno alérgico caminando a pasitos para así poder aprovechar plenamente las interpretaciones y las conclusiones expuestas para cada caso clínico de la segunda parte. Retomemos desde el principio. Por lo tanto hemos ya aprendido que existían dos etapas en la génesis de una alergia:
La primera refería a la fase « muda » de sensibilización o de identificación del
agresor durante la cual los macrófagos identificaban el alérgeno y lo destruían.
La segunda describía el fenómeno de hipersensibilidad alérgica « ruidosa » o de
neutralización y de detención del agresor, desencadenada por la intrusión del
alérgeno y poniendo así en marcha una reacción excesiva e inadaptada del sistema inmunitario solicitando la aparición de linfocitos B, plasmocitos, basófilos, IgE e histamina.
1. Lo comprenderán muy fácilmente, en psicosomática buscamos circunstancias y causas más “psicológicas” para explicar este fenómeno. Curiosamente en Psicosomática Clínica, nos volvemos a encontrar con estas dos etapas espaciadas en el tiempo y en medio de las cuales se intercala otro sistema de defensa, que ya no es inmunitario, sino más bien dirigido hacia el lado “psíquico”1
La primera etapa silenciosa de identificación del agresor: la programación de la alergia
Siempre transcurre en silencio y refiere a la existencia de un episodio inicial muy
preciso, con huellas psíquicas, sacado de la vida del individuo y durante el cual el
alérgeno incriminado, que se paseaba por ahí, volvió a encontrarse, sin quererlo, al centro del debate. Respecto a la versión médica, aparece un matiz importante: no es ya la fase muda de identificación del agresor sino más bien la fase de identificación de la
agresión en sí durante la cual ciertos parámetros van a ser registrados y memorizados. El papel del sistema de protección psíquica
Durante esta primera fase desestabilizante, el sistema psíquico de defensa hace intervenir prioritariamente el proceso de Represión del cual ya hemos hablado. En lo que a nosotros refiere, este incidente psíquicamente importante posee además la particularidad de haber sido más o menos soterrado en el Inconsciente de la persona alérgica, con el fin de que no se desestabilizara posteriormente en el supuesto de una sobrevenida eventual.
La segunda etapa ruidosa de aviso del recuerdo desagradable del primer episodio desestabilizante: el desencadenamiento de la alergia.
La crisis alérgica así llamada no es más que una nueva confrontación a este mismo alérgeno que podríamos calificar de simple “representante” del episodio inicial desestabilizador e inconscientemente ocultado. A la manera del complejo molecular
1 Les pido paciencia durante algunas páginas más para después descubrir el significado de este mismo término
anticuerpos-antigeno de la versión oficial, podríamos también describir la formación de
una especie de « complejo psíquico» a nivel del cual se asocian « episodio inicial
impactante y alérgeno » para formar un dúo indisociable que completaremos pronto.
De tal forma que más adelante el alérgeno, siempre unido a una situación de peligro anteriormente re-sentida como tal, solo sería el simple desencadenante de la reacción excesiva del organismo – la crisis alérgica – puesto que este mismo acontecimiento y los re-sentidos emocionales vinculados a ellos, se arriesgarían a volver a la superficie conciente y desestabilizarían así y más la vida diaria del individuo en cuestión.
En otros términos, el alérgeno es una simple advertencia de un peligro inminente conocido pero ocultado. Por esta misma razón la Psicosomática Clínica interpreta la alergia como siendo « el aviso del recuerdo desagradable de vez primera ». Y ya lo imagináis, es absolutamente necesario desarrollar estas ideas.
A nivel cronológico, finalmente, todas las posibilidades pueden ser tenidas en cuenta. Por lo tanto, entre dos etapas pueden pasar un breve instante como varios años. Este hecho explica a menudo la dificultad, por una parte, de rastrear la fuente conflictiva original pues el episodio inicial queda bastante lejano en la biografía de la persona, y por otra parte la Represión del episodio anterior en el Inconsciente se refuerza todavía más puesto que este último se desplaza hacia atrás en el historial del individuo y, de hecho, le impide todavía más hoy día volver a la conciencia que tiene de ello.
Veamos primero la primera etapa: el episodio inicial impactante primero y después lo que es capaz de desencadenar con la triada « Psico-Cerebro-Orgánica » y para terminar, el rol preciso del alérgeno.
El episodio inicial impactante
Personalmente, yo veo las cosas de esta manera. En función del origen interno o externo de las agresiones a las cuales estamos expuestos cada día, disponemos de un doble sistema de defensa: el sistema biológico y el sistema psíquico.
El sistema biológico/celular de protección dicho de otra manera, el sistema inmunitario, está compuesto de todo un arsenal de células y de moléculas bioquímicas. Como ya lo hemos estudiado, éste sistema nos protege de las agresiones microbianas o de cualquier otro elemento exterior como los alérgenos que detecta tan pronto su intrusión en el organismo memorizándolos en el seno de ciertas células especializadas tales como nuestros amigos los macrófagos. Es la memoria celular. Gracias a ella, evitamos numerosas infecciones y la utilizaremos en la desensibilización alérgica y en la vacunación.
El sistema psíquico de protección por su lado nos protege de todas las agresiones interiores esencialmente representadas por nuestros demonios encerrados dentro de nosotros mismos. Posee sus propias leyes y su funcionamiento propio que Sigmund Freud y sus sucesores han tenido el mérito de darnos a conocer hace ya más de un siglo. Para empezar, nuestro psiquismo registra, en cuanto aparecen, todos estos episodios considerados por el individuo – según sus propios criterios – como siendo positivos o negativos. El resultado es la formación de una memoria psíquica la cual, contrariamente al sistema inmunitario perfectamente conocido y estudiado en detalle, no ha desvelado todavía su posición exacta sino la que ocupa, aparentemente, en el cerebro. ¿Dónde exactamente? No lo se en absoluto. Si sabéis el lugar preciso: ¡Me apunto¡
Nuestra vida es así como salpicada por numerosos episodios más o menos impactantes. Podemos clasificarlos dentro de dos categorías en función del tipo de re-sentidos y de las emociones que han engendrado: los buenos y los malos recuerdos. Poseen la particularidad de haber sido grabados e incorporados en nuestra memoria mental y pueden volver a surgir en cualquier momento o ser condenados a permanecer más o menos escondidos eternamente gracias a una permeabilidad directiva y selectiva de nuestro sistema de defensa. Vamos a detallar un poco más esta permeabilidad.
Los « buenos » recuerdos — los acontecimientos simpáticos o felices y las sensaciones satisfactorias – generalmente en relación con el nacimiento deseado de nuestros hijos, con nuestra boda, nuestros éxitos o nuestras “primerísimas veces agradables” como puede ser nuestro primero amor verdadero. Esta lista no es exhaustiva y pueden seguir escribiendo líneas y líneas ¿verdad?
De esta manera en nuestra vida cotidiana, pueden con toda facilidad emerger a la superficie. En efecto, generalmente no presentan ningún peligro y hasta nos proporcionan sentimientos de plenitud, bienestar, beatitud, agrado, relax, euforia, contento, comodidad o felicidad. Algunas veces se presentan con regularidad con el fin de disminuir nuestras preocupaciones cotidianas u ocasionales cuando los demás – los negativos que sobrecargan nuestros pensamientos – se acercan demasiado. A tener en cuenta son ciertas técnicas de relajación que utilizan la rememorización de estos buenos momentos para iniciar una exploración de los malos y así evitar atropellar nuestro sistema psíquico de defensa.
Los « malos recuerdos »
Desafortunadamente existen otros episodios de la vida que se registran más bien en la categoría del malestar, de la desestabilización, del horror, temor, miedo, enloquecimiento, pánico, pavor, de la inquietud, del trastorno, de un sentimiento de inseguridad y de pérdida de referentes o de agitación. Si lo juzga necesario, nuestro aparato psíquico decide ocultar una parte más o menos importante de ellos con el fin de no estar invadido de forma constante y diaria por estos demonios. Para ello disponemos de una herramienta defensiva y fundamental que es la Represión que ya hemos evocado y que vamos a complementar porque entrar a conocerla mejor nos evitará quedar atascados en la rotonda de la alergia.
Su actividad diaria favorita y preferida es impedir a estos malos recuerdos infiltrarse en las capas superficiales de nuestra conciencia. Para ello, los vigila de muy cerca a la vez que los mantiene en las profundidades de nuestro inconsciente si es necesario. Si yo pudiese permitirme decirlo así, gracias a la represión, vivimos una vida llena de buenos momentos.
Algo más, ¡es incorruptible! Como los guardias de su Majestad la Reina de Inglaterra, no vacila de ninguna forma, a pesar de las sonrisitas o de los estiramientos de orejas que la hagan. De la misma manera, no puede ser sobornada con dinero contante y sonante. En cambio, puede mostrarse más flexible si siente que estamos preparados para escuchar sus mensajes y poder así ver disminuida su carga de carcelero. En este caso y de vez en cuando, se permite liberar algunos episodios presos hasta ahora en su fortaleza interior. Porque claro, solo pide una cosa: ayudar al máximo para que su vida esté más en acorde con sus ideas. En el fondo, ¡no es tan mala como parece!
Bueno, ¡a lo que íbamos! En cuanto a la alergia y lo entendéis bastante rápidamente, buscamos más en el vivero de los episodios re-sentidos como siendo negativos, para desalojar un episodio desestabilizador que podría estar al origen del desencadenamiento de los síntomas. Como os daréis cuenta al leer los casos clínicos, dentro de la casi
totalidad de las historias de alergia, existe tal o cual episodio más o menos ocultado hasta la fecha.
Primera observación referente al término« psicológico »
Este episodio inicial puede referir a todos los campos de la vida diaria y no tiene estrictamente nada que ver con la Psicología llamada “Clínica” que se enseña a la Facultad. Aquí, no se tratará de Edipo, de Electra, de sexualidad infantil, del Yo, del SuperYo, del Yo Ideal, o del Ideal del Yo. Aquí, es el campo de la preocupación mental o de la rumia y, utilizando un lenguaje más coloquial, suelo hablar a mis alumnos o consultantes de “comedura de bola en las tripas de la bola”. Por esta razón prefiero dentro de todo, el término más general de “psíquico”. Leerán más bien relatos de separación brutal, de delicada puesta en internado, de ausencia del padre o de la madre, de accidente, de ahogo, de la tristeza del recién nacido puesto en guardería, de pelea más o menos violenta, de defunción y de duelos imposibles a llevar a cabo, de abortos de ayer todavía problemáticos hoy, de agresión no forzosamente sexual, de amor frustrado, de niños jugando a médicos, de hostia ahogante, de medicamento, de contrabando, de alcohol o de tabaco
Segunda observación relativa al« complejo psíquico» completo: « episodio inicial desestabilizante-alérgeno-emoción »
« La vida no vale nada si se la vive sin amor » decía Serge Gainsbourg en su famosa canción « La Javanesa ». La Psicosomática Clínica retoma este verso por su cuenta añadiendo: y sin … emociones.
¿Qué es lo que nos hace vibrar, estremecer, latir el corazón o verter algunas lágrimas? Nuestros sentidos son capaces de percibir numerosas imágenes visuales, sonoras, olfativas, táctiles o gustativas sean agradables o no. Gracias a nuestros ojos podemos descubrir maravillosos paisajes o atroces imágenes de guerra. De la misma manera nuestros oídos nos permiten oír armoniosas melodías o gritos espantosos…
Por lo tanto, en base a nuestros propios criterios, un acontecimiento cualquier de nuestra vida diaria podrá revestir aspectos totalmente diferentes en función de las emociones que los acompañan. Nuestras sensaciones son únicas y nos recomiendan creer que no todo el mundo puede ser afectado de la misma manera. Volveremos sobre este punto importante.
En total existe el complejo orgánico de la alergia representado por la pareja
indisociable « antigeno-anticuerpo ». Este último está al origen bioquímico del
ataque alérgico que ahora conocen ya perfectamente bien. Paralelamente llegamos a describir de forma más completa el famoso complejo psíquico de la alergia. Se compone de tres elementos unidos e igualmente indisociables: « episodio inicial
desestabilizante-alérgeno-emoción ».
Vamos a verlo de más cerca describiendo las circunstancias precisas durante las cuales el episodio final, el alérgeno y la emoción se han encontrado y han pactado para lo bueno y para lo malo formando este trío inseparable. Para ello, nos veremos obligados a desarrollar un tema de la más alta importancia pues se encuentra en el corazón mismo del fenómeno alérgico y, por extensión, en una parte importante de la génesis de la mayoría de las enfermedades. ¡Ni más ni menos!
Entremos pues a conocer la segunda etapa: la triada « Psico-Cerebro-Orgánica ».
En realidad, la versión psicosomática de la alergia se centra esencialmente alrededor de esta triada. Entre todos los acontecimientos grabados y presentes en nuestra memoria desde nuestro nacimiento2, tan solo la exploración y el análisis de algunos de ellos nos interesará a lo largo de nuestra encuesta psicosomática. Para acercarnos más a la realidad clínica y terapéutica, hay que decir que no será cualquier situación notable la que estará al origen de una alergia – o de una enfermedad. En realidad, para que la “mayonesa” de la alergia suba correctamente, la experiencia clínica diaria demuestra que la presencia de ingredientes específicos llamados “psico-cerebro-orgánicos” es absolutamente necesaria. Pasemos pues a la cocina de la patología, para saborearlos dentro de un orden y empecemos primero por el componente “psíquico” antes de probar el “cerebral” para pasar después al “orgánico”.
La componente psíquica de la triada El Psico-Choque Emocional Desestabilizante
O el Big Bang psico-emocional
Para abrirnos directamente el apetito, he nombrado por mi parte el primer componente de esta triada el « Psico-Choque Emocional Desestabilizante » — o P-CED para los íntimos. Lo volveremos a encontrar regularmente en el centro de los debates y en la mayoría de los relatos de alergias por lo tanto les invito sinceramente a que se familiaricen con el término yendo al detalle de cada uno de las palabras que lo componen: “Psico”,”Choque”, “Emocional” y “Desestabilizante” partiendo de las definiciones del diccionario primero. Para amenizar estas palabras, tomaremos el ejemplo de una situación de separación muy clásica donde la señora informa al caballero que ha decidido marcharse para ir a vivir con su amante.
DESSIN N°2A ET N° 2B
¿Que es un Psico-Choque Emocional Desestabilizante?
« Psi » viene de « psíquico »y no de « psicológico ». En efecto, como lo indicaba
anteriormente, aquí no será cuestión de “Psicología Clínica pues de hecho, cuando un elemento desestabilizador aparece en nuestra cotidianidad, es nuestro psiquismo él que se ve afectado primero. Podríamos, en lugar de “psiquismo”, utilizar “moral”. Este hombre podrá, en función de sus propios criterios, llegar a ser alcanzado en toda su estructura mental, en su estado de conciencia, en su comprensión y en su disposición a soportar tal acontecimiento. Todo ocurre siempre en la cabeza. En cambio, la moral de su vecino de escalera o de su colega, que no están relacionados con el asunto, no se verá tan afectada.
« Choque », por definición, significa repercusión y las consecuencias indirectas de un
acontecimiento que produce una convulsión. Hace aparecer también la existencia de una
emoción repentina, violenta e inesperada pudiendo llegar a una herida moral que se
verá incrementada con el tiempo. Todo ello porque no lo esperábamos en absoluto. Aquí, puesto que la señora no fue del todo delicada a la hora de comunicar la noticia, el nivel de estrés del caballero dió un salto de intensidad cuando llegó a sus oídos la frase juzgada por él asesina. ¿No se dice normalmente “estar en estado de choque”? Veremos más adelante su traducción neurofisiológica y la materializaremos en un esquema básico de asimilación bastante fácil.
« Emocional » expresa una alteración soportada o una agitación causada por un
intenso sentimiento de miedo, de sorpresa o de aprensión. Por mi parte, a lado de
2 Veremos más adelante que, en un número reducido de casos clínicos, deberemos ir más lejos en el tiempo
dentro de la exploración, visitando el árbol genealógico y el período fetal. Iremos desarrollando ciertos ejemplos a lo largo de la obra.
“emoción” pondría “sensación” y “re-sentido”. Les recuerdo que estamos en el corazón mismo de un acontecimiento interpretado en base a nuestros propios criterios y que juzgamos como bastante desestructurante. Por lo tanto en el momento del Psico-Choque, este hombre podrá describir ciertas sensaciones o re-sentidos que se colocarán en primer plano de su preocupación mental y de la rumia: desgarro, cólera, rabia, exasperación, irritación, resentimiento, tormento, rencilla, tristeza, pena, molestia, decepción, disgusto, contrariedad, amargura, rencor, pesadumbre, sufrimiento, disgusto, odio, abatimiento, temor, miedo, inquietud, problemas, preocupación, molestias o desencanto.
« Desestabilizante » significa simplemente “que desestabiliza”. Mirémoslo más bien
desde el lado de la “estabilidad mental” la cual ilustra el hecho de tener una moral sólida y firme, que no vacila y cuya conducta se ve marcada por la constancia, la permanencia y el equilibrio. Pero aquí, después de recibir esta información repentina y totalmente inesperada, la moral del Sr. X más bien vacilara y esta desestabilización afectará sus certezas. Existe un factor adicional que no debe despreciarse: no puede vanagloriarse de ello en su entorno y por lo tanto guardará todos« sus re-sentidos en el fondo de sí mismo. Para retomar la famosa frase: « Todo lo que no se expresa fuera, se
imprima dentro ».
Para ser más completo, esta desestabilización posee algunos sinónimos que sería desafortunado dejar de lado: sobre-estrés, sinsabor, fragilización, des-estructuración, convulsión, confusión, desorden, caos, desbarajuste, trastorno, revolución, embrollo, vergüenza, malentendido, derrumbamiento o perturbación.
Tentativa de definición del Psico-Choque Emocional Desestabilizante
¡Cuidado! En esta tentativa de definición todas las palabras revisten importancia. Tranquilizaros pues la lectura de los ejemplos clínicos la ilustrará cada vez.
Durante la vida diaria, después de un período de calma relativa, en un instante muy
preciso sobreviene bruscamente y de manera sorpresiva, una información imposible de compartir con otros en el momento de los hechos y que conllevará una profunda desestabilización bajo la forma de un estrés incontrolable.
En otros términos, es un verdadero Big Bang psico-emocional.
El Psico-Choque Emocional Desestabilizante del Sr. X cuando su mujer le deja de repente.
Hasta que su mujer se lo comunicara, el Sr. X sentía una calma interior relativa. En un momento preciso, su vida se desbarajusta bruscamente y de forma inesperada por la intrusión de esta información desestabilizante para su forma de pensar, la cual no puede expresarse.
Nota: nuestras capacidades para encauzar las olas emocionales invasoras de nuestra
economía mental varían de un individuo a otro en función de cierto número de criterios, siendo los principales representados por la maduración de nuestro sistema de defensa. De esta manera un niño será más vulnerable a ciertas palabras o regañinas cuando las mismas palabras despectivas no tendrán efecto en un adulto.
Aquí la educación y el entorno familiar en el cual hemos crecido tienen una gran importancia. De igual manera, un adepto a la relajación, del tiro al arco zen, de la meditación o bien, simplemente, con un carácter calificado de “positivo” será menos propenso a sufrir desestabilizaciones mentales sin por ello estar vacunado contra todas las ofensas repentinas e inesperadas.
La componente neurofisiobiológica de la triada La gestión neurofisiobiológica del sobre estrés
En mi curso general de Psicosomática Clínica, cada vez que toco este tema, me veo obligado a evocar el estresograma que las lectoras y lectores de mis primeras obras conocen bien. Aquí, me gustaría simplemente adelantarme a las preguntas siguientes:
¿Que ocurre a nivel neurofisiobiológico en el momento del Psico-Choque?
Esta parte del planteamiento no está muy divulgada en el mundo de la salud y, a fortiori, en el público en general. Por mi parte, la considero como la piedra angular de todo el edificio psicosomático del fenómeno alérgico. Abramos poco a poco esta puerta de cristal, tomemos los senderos alumbrados por el brillo de mil pétalos multicolores y adentrémonos en las inmensidades verdes y frondosas donde bosteza todavía un sol dorado recién salido del sueño de la noche, estirando sus largos y deslumbrantes rayos para darnos a conocer una luminosa nueva fisiología neurobiológica. En cuanto evoco el tema, mi lirismo instintivo surge sin que pueda yo hacer nada al respeto.
Durante el Psico-Choque, las instancias psíquicas y neurofisiológicas cerebrales graban una subida repentina de la intensidad del estrés – de la desestabilización o del disgusto – re-sentido por parte de la persona afectada. Podemos hablar entonces de un “sobre-estrés” pues esta intensidad sobrepasa alegremente las normas propias de esta persona. Lo podéis imaginar fácilmente: en un instante dado y preciso en el tiempo, la curva del estresograma llega, sin avisar, a unas cimas jamás pensadas. En mi curso, hablo a menudo del “escud” en honor a este tipo de misil que llega sin ser invitado produciendo muchos daños. Por añadidura y para que mis alumnos me entiendan bien, utilizo también el verbo creado para la ocasión “escudefiar” o bien su participio “estar escudefiado”. Aquí tenemos el estresograma básico del hombre de nuestro ejemplo “escudefiado” por su mujer.
DESSIN N° 2A ET SCHEMA N°1 Estresograma del Sr.X antes del P-CED
DESSIN N° 2B ET SCHEMA N°2
Estresograma del Sr. X en el instante del P-CED
Sobrepasar el Límite Superior de Tolerancia representa la llave que nos abre
las puertas de las tierras misteriosas de la Psicosomática Clínica ¿Porque el estresograma consigue alcanzar estas cimas?
La experiencia clínica fundamentada en la escucha de miles de historiales nos demuestra la existencia de tres grandes ámbitos los cuales pueden influenciar nuestro mental de forma importante y así desestabilizarnos de una u otra forma. Por orden creciente de frecuencia hemos podido precisar su impacto sobre la intensidad de nuestra tensión psíquica. De hecho y dentro de cierta lógica, se corresponden con nuestras esferas de intereses colocándose en sitios cada vez más cercanos a nuestra más profunda intimidad. Algunas veces pueden rozarnos tan solo y otras impactarnos profundamente.
Los acontecimientos lejanos pueden ser representados por las guerras, las catástrofes
naturales o ecológicas. Ya se sabe, solo ciertas personas se sentirán fuertemente relacionadas por un chapapote, un terremoto en Turquía, en Irán o en Argelia o un tsunami en Asia. Claro que nuestro corazón no es de piedra dura y estamos profundamente afectados. Esto puede también empujarnos a participar en la ayuda internacional pero, si miramos de más cerca, nuestra economía psíquica no se ve afectada en el más profundo de nosotros mismos. Es muy raro que se desencadene un
seísmo psíquico a la vista de un pájaro recubierto de petróleo, de una casa destruida o de un carro de combate divirtiéndose echando chispas. En cambio, cuando más nos acercamos a nuestro ombligo psíquico – nuestra intimidad y lo que ataña nuestro corazón – más posibilidades tenemos de vernos desestabilizados.
El campo profesional empieza ya a tomar posición sobre la línea de salida de la
enfermedad. El paro, las desvalorizaciones, los cambios de puestos de trabajo deseados o no, las incertidumbres, las rivalidades entre colegas o las órdenes inapropiadas de dirigentes de empresa pueden estar al origen de una enfermedad en general y de una alergia en particular. Aquí creo que todo el mundo estará de acuerdo conmigo para decir que este campo representa para nosotros una fuente de desequilibrio psíquico. Vayamos ahora al depósito más grande de escuds: el ámbito afectivo
El ámbito afectivo representa a él solo la reserva más grande de desestabilizaciones
que nos llevará a la puerta del médico alergólogo. Testigos son de ello la mayoría de los casos clínicos que tendrán la posibilidad de descubrir más adelante. Por mi parte, una sola palabra podría resumirlas: drama. Porque es casi siempre alrededor de un drama, de una información que lo desbarajusta todo o de una situación re-sentida como siendo dramática que se construyen los cimientos de una enfermedad.
Por añadidura nuestro grupo de investigación clínica ha evidenciado y clasificado todos estos dramas en tres categorías distintas para que podamos así hacernos mejor con cada caso particular.
1. Los dramas biográficos primero conscientes y después reprimidos en el
Inconsciente: son los Psico-choques Emocionales Desestabilizantes inscritos en
la biografía de la persona desde su nacimiento. Ha sido afectada en lo más profundo en un momento dado de su vida y por medio de los procesos defensivos del aparato psíquico – la Represión, entre otros– los ha tranquilamente escondido con el fin de no desestabilizarse de nuevo. Esta represión defensiva puede ser más o menos importante. En las alergias, es esta categoría la más visitada. Nos encontraremos de nuevo con los escuds de separación brutal, de defunción, de duelo imposible hacer o simplemente con episodios de la vida diaria como pueden ser las marginaciones dentro de la familla, las disputas explosivas o soterradas, el alcoholismo, los tocamientos, las violaciones, los incestos, etc.,
2. Los dramas completamente inconscientes sobrevenidos durante nuestra
estancia intrauterina: es la noción de Proyecto/Sentido que desarrollaremos en
la segunda parte para ilustrar ciertos casos.
3. Los dramas transgeneracionales totalmente inconscientes: pertenecen a nuestra historia familiar y los individuos están simplemente vinculados a los personajes que se han visto profundamente afectados en su época. Ciertas historias descritas ilustrarán la existencia de estas memorias genealógicas.
Abordemos ahora el corazón del corazón de la nueva neuro-psico-fisiología que propone la Psicosomática Clínica.
La reacción neuropsicofisiológica propiamente dicha
Describe los mecanismos más íntimos de la génesis de la alergia. Como ya lo hemos visto, la fase silenciosa de sensibilización o de identificación del agresor en la medicina clásica se transpone, en Psicosomática Clínica, en una fase de identificación de la
agresión en sí misma. ¡Imaginaros pues la importancia que puede llegar a tener en el
seno de esta nueva teoría! Personalmente, he quedado anonadado por su precisión a medida de que la iba comprobando en el curso de mi práctica diaria.
Cerebro et Inconsciente Biológico
Sin ser especialistas en la materia, podemos de todas formas pensar que la Teoría de la
Evolución de las especies nos llevó a un sistema fisiológico de funcionamiento donde,
para algunos, el cerebro es el monarca absoluto. En efecto, una persona con una sola pierna o sin ninguna de ellas, un ciego, un sordo o cualquier otro lisiado físico puede vivir, pensar o soñar gracias a la integridad de este órgano central. Por mi parte, prefiero más bien confiar este papel principal a nuestro Inconsciente Biológico el cual evidentemente habita también el mismo lugar, el cráneo. De hecho, todo eso no es más que una simple visión de las cosas y de saber quién de los dos dirige las operaciones no tiene más importancia. Lo que es seguro es que todo ocurre bajo la bóveda celeste que representa nuestro cráneo.
Hoy y a la espera de nuevas teorías, este Inconsciente Biológico se ha formado progresivamente en el curso de períodos anteriores y particularmente desde hace unos cientos de miles de años. Por medio de experiencias sucesivas, se ha moldeado alrededor de una palabra clave para poder presentarse tal como es hoy. Esta palabra clave es “sobre vivencia”. De todas las experiencias pasadas, solo se ha quedado con las que le han llevado al mantenimiento de la vida sobre la tierra por mecanismos de adaptación. El estudio3 del comportamiento de nuestros amigos los animales es la mejor prueba de ello.
Una pequeña observación interesante: este Inconsciente Biológico tiene un amigo íntimo
El Inconsciente Psicológico mal revestido de varios nombres tales como freudiano,
lacaniano, junguiano, etc. Por mi parte pienso que se frecuentan a menudo, pero eso es otra historia que podrán leer en cuanto tenga yo el tiempo de aplicarme a ella.
El rol del Inconsciente Biológico
Pero, por cierto: ¿Qué hace a lo largo de todos los días y de todas las noches? Supervisa y toma las decisiones que se imponen cuando una situación lo requiere y eso simplemente para protegernos. Pierre Mendès France se inspiró seguramente en él cuando decía: « Gobernar, es elegir y decidir ». Veamos sus actividades, sus elecciones, sus decisiones.
¿Saben que un número incalculable de reacciones, de operaciones de toda índole se efectúa en cada instante sin que podamos darnos cuenta o preocuparnos de ello? Unos “controladores cerebrales” de todas clases visionan sin pausa sus pantallas con el fin de avisar a entidades superiores de cualquier modificación inadecuada o imprevista que pudiese afectar a los parámetros que están encargados de verificar con el fin de supervisar la evolución de los mismos en cada momento.
Por ejemplo: habéis preferido apagar el televisor o la radio y estáis cómodamente instalados en la butaca, con este maravilloso libro en una mano y un aperitivo en la otra. El controlador del ritmo cardíaco no se extraña cuando visualiza, dentro de unos límites razonables, los latidos de alegría que le proporciona su lectura. El encargado de controlar su tono muscular se adormece ante tal flojedad a nivel de la musculatura de las piernas. El controlador de la actividad intelectual está complacido pues registra picos de descubrimientos y de total satisfacción, ¿verdad? En cambio, él que está a cargo de controlar su nivel de alcoholemia empieza a inquietarse seriamente.
Hay que tomar nota de que cada pantalla de control está provista de un botón de urgencia que el supervisor debe accionar obligatoriamente en el caso de que las constantes viniesen a sobrepasar los umbrales fijados por la Dirección. En este caso, el sistema de alerta se pone en marcha y no es ya cuestión de confiar la gestión de la crisis