Facultad de Ciencias Humanas
Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires Tandil, 2018
Relevamiento, localización y diagnóstico ambiental del
sistema de engorde a corral de bovinos
en el partido de Tandil, provincia de Buenos Aires.
Tesis de grado
Licenciatura en Diagnóstico y Gestión Ambiental
Autora: Basla, María Magdalena
Agradecimientos
A mis padres por darme la posibilidad de estudiar la Licenciatura en Diagnóstico y Gestión Ambiental, apoyándome en todo momento.
Al resto de mi familia, por estar siempre presentes alentándome desde la distancia.
A Mariana y Hernán, quienes me dirigieron para crear la presente tesis de grado, guiándome y ayudándome a formarme como profesional y como persona.
A mis amigos y compañeros de la facultad, por los momentos, mates y charlas compartidas que me ayudaron a seguir adelante, contribuyendo con mi formación.
A los profesores, a la Facultad de Ciencias Humanas y a los miembros del CINEA por recibirme cálidamente y formarme como estudiante universitaria y profesional.
Al Municipio de Tandil, por contribuir con la realización de este trabajo,
Y a todas las personas que de alguna forma colaboraron para la elaboración de mi tesis.
Resumen
La producción animal en Argentina ha presentado cambios con el correr del tiempo, volviéndose cada vez más intensiva. Un ejemplo de dicha intensificación es la implementación de técnicas como la alimentación de ganado bovino a corral, comúnmente conocida como “feedlot” y que se ha generalizado en la región pampeana. El diagnóstico ambiental constituye una herramienta que permite conocer y caracterizar de manera específica diferentes factores socioeconómicos y ecológicos del sistema. De esa manera, se obtiene un mayor conocimiento de la relación que existe entre ellos y cuáles son los más susceptibles de ser impactados negativamente.
Los análisis a nivel de cuencas hidrográficas conducen a la formulación de diagnósticos capaces de asegurar la calidad de los recursos naturales, ya que representan escenarios que se comportan como fuentes integradoras de los sistemas ecológicos, permitiendo así, la elaboración de estudios cuya visión es de carácter sistémica.
La presente tesis de grado tiene como objetivo general relevar, localizar y elaborar el diagnóstico ambiental de los establecimientos de engorde a corral del partido de Tandil para el año 2017. Asimismo, se establecieron objetivos específicos, que consistieron en generar cartografía temática en relación a la localización y diagnóstico ambiental de los establecimientos como insumo para la gestión ambiental, identificar los impactos ambientales en la actividad productiva y su entorno; y brindar recomendaciones para su adecuación al ambiente.
Índice
Introducción……… 10
Pregunta directriz………. 15
Objetivo General……….. 15
Objetivos Específicos……….. 15
Propósitos……….. 15
Hipótesis……….... 16
Marco Teórico………... 17
El ambiente como sistema complejo………. 17
El feedlot como agroecosistema a partir del proceso de agriculturización... 20
Ordenamiento territorial para la gestión ambiental de los agroecosistemas... 22
Cartografía y teledetección como herramientas para la planificación territorial……… 27
Marco Legal……… 31
Legislación Nacional……… 32
Artículo 41 de la Constitución Nacional………... 32
Ley General del Ambiente N° 25675………... 32
Artículo 9 de la Ley N° 25675………... 32
Artículo 10 de la Ley N° 25675………. 32
Artículo 11 de la Ley N° 25675………. 32
Artículo 27 de la Ley N° 25675………. 32
Artículo 28 de la Ley N° 25675………. 32
Ley Nacional de Gestión Integral de Residuos Industriales y de Actividades
de Servicios N° 25612………... 32
Ley de Residuos Peligrosos N° 24051 y su decreto reglamentario N° 831/93……….. 33
Ley Nacional de Régimen de Gestión de Aguas N° 25688……… 33
Legislación Provincial………. 33
Ley Integral del Medio Ambiente y los Recursos Naturales N° 11723... 33
Decreto-Ley de Ordenamiento Territorial y Uso del suelo N° 8912/77... 33
Ley Provincial de protección a las fuentes de provisión y a los cursos y cuerpos receptores de agua y a la atmósfera N° 5965/58……….. 33
Ley Provincial del Código de Aguas N° 12257………. 34
Ley Provincial N° 14867……….. 34
Legislación Local……….... 34
Ordenanza Municipal N° 6180/93………... 34
Ordenanza Municipal N° 9865………. 34
Ordenanza Municipal N° 9414/04……… 34
Ordenanza Municipal N° 11317/09………. 35
Normas ISO………. 35
ISO 14000………... 35
ISO 14001………... 35
Resoluciones………... 36
Resolución N° 70/01 de SENASA………... 36
Resolución N° 029/10 de Acumar………... 36
Marco Regional………... 37
Medio Natural……….. 37
Medio Socioeconómico……….. 48
Caracterización ambiental………. 49
Materiales y Métodos………... 51
Área de estudio………. 60
Resultados y discusión……….. 67
Delimitación de las cuencas hidrográficas del partido de Tandil, relevamiento y localización de los feedlots……….... 67
Identificación de acciones, factores impactados e impactos ambientales generados por la actividad de engorde a corral de bovinos en el partido de Tandil…... 76
Recomendaciones para la adecuación de la actividad respecto del ambiente a los establecimientos existentes……….. 107
Conclusiones………. 111
Bibliografía………. 113
Anexos……… 121
Anexo I………. 121
Índice de figuras
Figura 1. Ecoregiones de la República Argentina………. 38
Figura 2. Ecoregión Pampeana……… 39
Figura 3. Localización del partido de Tandil………... 60
Figura 4. Compartimentos ecológicos del partido de Tandil……… 62
Figura 5. Cuencas hidrográficas y distribución de feedlots en el partido de Tandil……… 68
Índice de Cuadros
Índice de Tablas
Tabla 1. Acciones potencialmente impactantes asociadas a los establecimientos de
engorde a corral de bovinos………... 53
Tabla 2. Criterios de valoración de impactos ambientales……… 56
Tabla 3. Criterios para la valoración de impactos ambientales……… 58
Tabla 4. Categorías de importancia de los impactos ambientales……….. 59
Tabla 5. Cuencas hidrográficas del partido de Tandil……… 69
Tabla 6. Feedlots del partido de Tandil……… 72
Tabla 7. Matriz de relaciones entre factores ambientales impactados y actividades potencialmente impactantes……….. 86
Tabla 8. Matriz de importancia de impactos ambientales………. 87
Tabla 9. Apertura, mejoramiento y mantenimiento de caminos o vías de acceso……… 88
Tabla 10. Almacenaje de alimentos……….. 89
Tabla 11. Provisión de alimento y agua……… 90
Tabla 12. Circulación de máquinas………... 90
Tabla 13. Manejo y circulación de rodeos……… 91
Tabla 14. Manejo y sanidad del rodeo……….. 91
Tabla 15. Transporte de ganado……… 92
Tabla 16. Mantenimiento de corrales……… 93
Tabla 17. Generación de estiércol (residuos sólidos y líquidos) y gases……... 94
Tabla 18. Ocupación de mano de obra……… 94
Tabla 19. Acción y cantidad de impactos identificados según categorías de impactos……… 95
Tabla 20. Cantidad de feedlots del partido de Tandil para cada compartimento ecológico……… 106
Índice de gráficos
Introducción
Desde la Antigüedad los hombres desarrollaron la capacidad de utilizar el ambiente y transformarlo para su provecho. Hasta la Revolución Neolítica (5000 años antes de Cristo) la naturaleza no sufrió transformaciones esenciales. A partir de la aparición de la agricultura y la ganadería se puede empezar a hablar de un dominio de la naturaleza por parte de la especie humana (Giuffré, 2008).
Tal como lo expresa Norgaard (1994), los sistemas naturales y socioeconómicos coevolucionaban de diferentes modos y en diferentes lugares y, de esa manera, el mundo se convirtió en un mosaico de culturas en coevolución, donde hubo cambios en los valores, el conocimiento, los modos de organización y las tecnologías.
Según lo establecido por Giuffré (2008), a partir de la Revolución Industrial se fue desarrollando un modelo de explotación de tierras con superficies cada vez mayores, donde se desplazó al campesinado y, en otros casos, se impidió su desarrollo en las estructuras tradicionales. En las primeras décadas del siglo veinte, en los países más avanzados, este modelo comenzó a acelerarse con la utilización de maquinarias modernas y el uso de tierras fértiles, produciendo de esa manera grandes excedentes de granos. Las granjas existentes en aquella época se fueron transformando en empresas agropecuarias especializadas.
A mediados del siglo veinte, la producción agropecuaria en los países más desarrollados se llevaba a cabo en establecimientos mixtos que producían forrajes, ganados y grano dentro de la misma explotación (Giuffré, 2008).
estancamiento agrícola de casi tres décadas a partir de los años 60, la expansión agrícola se produjo a expensas de la superficie dedicada a ganadería extensiva y ha ocupado en los últimos años más del 50% del espacio productivo de la pampa húmeda (Zarilli, 2010). Según Zarilli (2010), se fue desarrollando con el correr del tiempo, un proceso de agriculturización que se consolidó primero en la pampa húmeda, siendo en los años 70 cuando empezó a implantarse en otras ecoregiones del país. Allí se trasladaron capitales, tecnologías de producción, parte de la producción de carne bovina y los semilleros-criaderos de granos y forrajeras.
En los años 1990 se aceleró el proceso de concentración de la tierra y se intensificó la actividad agrícola, tanto en la pampa húmeda como en regiones extra-pampeanas (Zarilli, 2010). Se produjo así, un proceso de pampeanización que consistió en la imposición del modelo agrícola industrial pampeano a ecoregiones como el Chaco, la Mesopotamia y el Monte Argentino (Pengue, 2008).
Se produjo un cambio tecnológico asociado al modelo de la agricultura intensiva, basado fundamentalmente en el cultivo de soja transgénica, adquiriendo un rol relevante a través de las empresas multinacionales productoras de semillas genéticamente modificadas (soja RR) y un nuevo paquete de insumos basado en herbicidas (glifosato) y fertilizantes. Esto causó el desmantelamiento de una importante proporción de la infraestructura de la cría bovina en la zona Núcleo Maicero (casi 5 millones de hectáreas con gran fertilidad, que fueron el epicentro del desarrollo de la agricultura en el período moderno). Como consecuencia, se comenzó a consolidar, especialmente en la zona pampeana, la actividad agrícola y la ganadera como dos actividades independientes, cada una de ellas con un alto grado de especialización y concentración (Carrasco et al. 2012).
La expansión de la soja fue lo que provocó que la alimentación intensiva de bovinos a corral haya crecido instalándose en varias regiones del país, particularmente en la región pampeana (Moscuzza, 2008). La actividad se ve favorecida debido a las características físicas que presenta dicha región, conteniendo dentro el 57% de la población vacuna y produciendo el 80% de la carne argentina (Lobbosco, 2009).
en el NEA, 53%; en el NOA, 57%; en la región semiárida, 58% y en la patagónica, 63%.La invernada también sufrió el corrimiento a otras zonas, sobre todo a la de islas del Paraná, desde Reconquista-Goya hasta el delta bonaerense. Éstos son ecosistemas más frágiles, de menor productividad y mayor incidencia de fenómenos climáticos extremos como sequías o inundaciones (Santalla, 2008).
En el caso de las explotaciones ganaderas, el modelo intensivo comenzó con las aves de postura, seguida por la de carne y los cerdos. Luego, ante la evolución del mercado, aparece este sistema en el ganado vacuno y ovino (Giuffré, 2008).
Con ello surgieron en los años ’70, los primeros establecimientos de engorde a corral denominados “feedlots”. El mayor despliegue de la actividad se dio en la década de los ’90, cuando algunos pocos invernadores se animaron a emprender una nueva forma de engordar, ante una buena relación del precio de los granos con el de la carne. Los feedlots dejaron de ser una “moda circunstancial”, para desenvolverse como una actividad “instalada” con identidad propia (Ferrari y Speroni, 2008).
Hoy en día, la ganadería de carne en Argentina continúa intensificándose (Andriulo, 2003) y generando impactos ambientales negativos tanto dentro de la instalación como en el entorno donde se encuentran (Pordomingo, 2003).
El incremento en el número de animales por establecimiento y la regionalización de estas producciones ha generado fuertes presiones sobre los productores de ganado ya que si las operaciones de producción no son manejadas adecuadamente, la descarga de nutrientes, materia orgánica y patógenos a través de los desechos pueden causar significativa contaminación del agua, aire y suelo (Santalla, 2008).
Tal como lo expresan Viglizzo y Frank (2010), esta actividad produce desbalances en el ciclado de nutrientes del suelo debido a la alta concentración de animales en una superficie pequeña con retorno de grandes cantidades de excretas al suelo.
La actividad asociada a la generación de estiércol producto del metabolismo animal, es la que genera los impactos negativos más significativos (González, et al. 2011).
Según Acosta (2014), la legislación específica provincial sobre producciones intensivas de bovinos es incipiente y posterior a la instalación de los mismos y la prevención de sus impactos ambientales. Esto ha dado lugar a reacciones sociales que han impulsado algunos cambios o ajustes en la actividad, bien sea a raíz de la intervención judicial, en ejercicio de los remedios legales previstos o por cambios en la legislación. En este contexto, deberían orientarse desde la prevención o precaución respecto de los efectos ambientales negativos de carácter relevante con el fin de evitar la costosa y engorrosa tarea de recomposición ambiental, la reubicación o rediseño de los establecimientos de alimentación intensiva de animales, incluso el pago de indemnizaciones sustitutivas por los daños ambientales ocasionados.
Según un estudio realizado por Hernández (2012), en el partido de Tandil, el 88% de los feedlots vierten en promedio entre 1000 y 6000 toneladas de estiércol por año, y el 81,3% desechan sus efluentes dentro del sistema de engorde. A su vez, especifica que el mayor impacto generado por esta actividad se da en el recurso agua, producto del escurrimiento y la lixiviación de nitratos en un 95 %. Cabe destacar que, según la autora, en la mayoría de los feedlots de la zona no se realizan los tratamientos adecuados frente a los problemas ambientales que dicha actividad genera debido al elevado costo que ello requiere y porque los productores no consideran sus emprendimientos lo suficientemente grandes como para justificar la realización de los mismos y a su vez, porque no existen normas claras aplicables al sector.
A su vez, no se efectúan los permisos de perforación y solicitud de agua que establece la Resolución 289/08 del ADA (Hernández, 2012).
Si bien existen diversas formas de analizar la relación existente entre una actividad como ésta y su entorno, una de ellas se basa en los estudios a nivel de cuencas hidrográficas de un lugar, ya que éstas se comportan como conjuntos de fuentes integradoras de los sistemas ecológicos, donde los posibles impactos ambientales generados en ellos no sólo comprometen el propio desarrollo, sino que también pueden impactar en otros ecosistemas (Sánchez, 2002; Sánchez y Zulaica, 2003).
En este sentido, la presente tesis de grado pretende generar información en base a la situación ambiental en la que se encuentra el partido de Tandil respecto de la actividad de engorde a corral de bovinos mediante el relevamiento, la localización y el diagnóstico ambiental de los mismos, considerando las cuencas hidrográficas así como también los impactos ambientales negativos generados.
Pregunta Directriz
¿Cuáles son las principales características de los feedlots del partido de Tandil y cuáles serían sus impactos ambientales en el año 2017?
Objetivo General
Relevar, localizar y elaborar el diagnóstico ambiental de los establecimientos de engorde a corral del partido de Tandil para el año 2017.
Objetivos específicos
• Generar cartografía temática en relación a la localización y el diagnóstico ambiental de los establecimientos de engorde bovino a corral del partido de Tandil como insumo central para la gestión ambiental.
• Identificar el sector donde se concentra la actividad productiva y la zona mayormente impactada en términos ambientales, considerando las cuencas hidrográficas dentro del partido de Tandil.
• Identificar las acciones llevadas a cabo por la actividad y los factores susceptibles de ser impactados por ellas.
• Revisar y analizar las matrices de impacto ambiental del Municipio de Tandil.
• Determinar los potenciales impactos ambientales y sus efectos desencadenantes en la actividad productiva y su entorno.
• Brindar recomendaciones para la adecuación de la actividad respecto del ambiente a los establecimientos existentes considerando la acción mayormente impactante de los mismos.
Propósitos
la gestión ambiental”, dirigido por la Mag. Ana C. Ulberich y promover un correcto ordenamiento ambiental del territorio.
Hipótesis
Marco Teórico
El ambiente como sistema complejo
La sociedad se ha servido de la naturaleza con fines de producción de alimentos y objetos de interés técnico, relacionándose con ella desde su prehistoria y a través de diferentes formas e intensidades de uso de los recursos de la Tierra, modificando los paisajes donde vive, haciéndolos otros, transfiriendo a la naturaleza a un carácter que gradual, extensiva y arquitectónicamente, tiende a sobreponer el sello del desarrollo humano, a formas paisajísticas pretéritamente generadas por procesos geológicos y ecológicos (Sánchez, 2009).
Así como la sociedad es capaz de influir en la naturaleza, ésta también lo hace sobre la sociedad. Por tanto, debe existir una esfera que comprenda parte de ambos sistemas. Las dinámicas de esta esfera se sustentan en el sistema de regulaciones sociales que funcionan a través del intercambio cultural y el sistema de regulaciones biofísicas, que funcionan a través de los flujos de materia y energía, generando un intercambio natural (Pardo, 1997).
Según Gallopín (1982), esta relación entre la sociedad y la naturaleza conforma el ambiente, el cual se lo considera como un conjunto de acciones tecnológicas y de re-acciones productivas. A su vez, el ambiente es definido como un sistema donde existen relaciones entre dos esferas, es decir, la socioeconómica y la ecológica.
Para Pardo (1997), esa esfera en la que el sistema social y el natural se interrelacionan, se origina por un proceso de interacción, que apropia e integra elementos del mundo natural en la esfera social, estableciendo así un control sobre partes del entorno material. Por otra parte, en la Conferencia de Estocolmo realizada en el año 1972, se definió al ambiente como un conjunto de elementos físicos, químicos y biológicos al que alude la ecología articulando con las variables sociales, culturales, económicas, políticas y tecnológicas (Giannuzzo, 2010).
-ecológico en el que accionan numerosos procesos ecológicos, interactuando entre sí y con procesos sociales y económicos que también interactúan entre sí.
Para Leff (1998), el ambientees un objeto complejo que está integrado por procesos de orden natural, técnico y social. En tanto que Psathakis (2010), establece que es el entorno que afecta a los seres vivos y que abarca bienes y valores naturales, sociales, culturales y las interacciones entre los mismos.
Tal como lo expresa Gallopín (2000), de la interrelación entre la esfera socioeconómica y ecológica, surge otra considerada como la esfera de lo ambiental. Entre las tres, conforman lo que se denomina como sistema ambiental, el cual evoluciona y se transforma en el tiempo. Este sistema está enmarcado dentro de otro sistema ambiental mayor (Fernández, 1998). La concepción sistémica del ambiente permite contemplar todas sus dimensiones y no lo restringe solamente a cuestiones ecosistémicas (Psathakis, 2010).
En ese sentido, Giannuzzo (2010) plantea que un análisis por separado de los subsistemas ecológicos y los sociales no proporciona una suficiente comprensión del conjunto y la unidad de investigación debe incluir el acoplado socioeconómico-ecológico del sistema. Aclara que la complejidad, no linealidad y auto-organización caracterizan a estos sistemas.
Según Norgaard (1994), existe un proceso de coevolución entre la sociedad y la naturaleza, donde cada uno cambia e influye en el cambio del otro, más precisamente en su idoneidad y en la distribución y las propiedades de sus componentes. En ese sentido, la coevolución explica el modo en que todo parece estar estrechamente interrelacionado y al mismo tiempo todo parece estar cambiando.
El ambiente visto como sistema complejo cambia constantemente, así como la sociedad y los ecosistemas que lo conforman (Sánchez, 2009).
funciona como un subsistema del mismo, y el propio sistema como un subsistema de un orden mayor (Giannuzzo, 2010).
Los componentes de un sistema complejo son unidades complejas o subsistemas interdefinibles, es decir, no son independientes sino que se determinan mutuamente y presentan cierta forma de organización o estructura.Dicha estructura es un conjunto de relaciones dentro de un sistema organizado que se mantiene en condiciones estacionarias (para ciertas escalas de fenómenos y escalas de tiempo) mediante procesos dinámicos de regulación (García 2006).
Para Giannuzzo (2010), una mayor riqueza de relaciones y, por ende, una mayor dependencia de funciones entre los elementos de estos sistemas y del conjunto con otros conjuntos, comprendidas a su vez en diversas escalas espaciales y temporales, supone una mayor complejidad.
Tal como lo expresa García (2006), las propiedades estructurales del sistema determinan la estabilidad o inestabilidad con respecto a cierto tipo de perturbaciones. La inestabilidad está, a su vez, asociada a los procesos de desestructuración y reestructuración del sistema. Una alteración producida en el conjunto de elementos, en los elementos, en las relaciones, o en un fragmento de la estructura del gran sistema ambiental se puede propagar a través de la red de relaciones, provocando a su vez alteraciones que estructuren nuevas organizaciones, distintas respecto de las primeras (Giannuzzo, 2010).
Según Gallopín (2000), en la relación inadecuada entre las acciones tecnológicas y las reacciones productivistas se pueden generar consecuencias negativas conformando una problemática ambiental. Para Pardo (1996), estas relaciones tienden hacia el desequilibrio y a un autoreforzamiento del proceso de disrupción ecológica inducida por la expansión económica.
como todo cambio social, económico y/o ecológico que desfavorezca el bienestar humano o el desarrollo de cualquier forma de vida (Sánchez, 2009).
En ese sentido, las relaciones entre la sociedad y la naturaleza pueden tener déficits de racionalidad ocasionando problemas ambientales, que sólo se manifiestan como tales según la medida otorgada por un modelo de racionalidad. Esa medida siempre está relacionada con cierta calidad y cantidad de perjuicio que un sujeto social específico recibe (Fernández, 2000).
Los problemas ambientales resultan de la generación de impactos ambientales negativos, los cuales surgen cuando una acción o actividad produce una alteración desfavorable en el medio o en alguno de los componentes del medio (Conesa Fernández-Vítora, 1997).
El feedlot como agroecosistema a partir del proceso de agriculturización
Tal como lo expresa Odum (1972), los ecosistemasson unidades que incluyen todos los organismos en una zona determinada interactuando con el entorno físico dentro del sistema. Para Van Dyne (1969), citado por Viglizzo y Filippin (1993), los ecosistemas son una unidad funcional que surgen de la integración de todos los elementos vivos y no vivos del ambiente.
Según Gallopín (1982), la esfera que corresponde a la naturaleza también puede ser denominada como sistema ecológico o bien, ecosistemas naturales, los cuales están conformados por componentes que están interrelacionados entre sí. En ellos, coexisten especies vegetales y animales con diversidad genética dentro de cada especie y diversidad de estados vegetativos y fisiológicos (Viglizzo y Filippi, 1993).
En ese sentido, existe un tipo de ecosistema asociado a variables socioeconómicas, que tiene por fin la producción de bienes y servicios de importancia económica. Ellos son los agroecosistemas, los cuales poseen componentes biológicos que han sido distribuidos en el tiempo y el espacio, interactuando con componentes socioculturales (Flores & Sarandón, 2014).
El ecosistema natural funciona como resultado de controles y balances naturales internos al propio sistema. En tanto que el agroecosistema aparece debido a la intervención del hombre como un nuevo sistema agrosocioeconómico-ecológico cuyos equilibrios y controles escapan a los mecanismos naturales del ecosistema natural (Viglizzo y Filippi, 1993).
Tal como lo establece Odum (1984), los agroecosistemas son un tipo especial de ecosistemas intermedios entre los ecosistemas naturales y los ecosistemas urbanos como las ciudades, totalmente construídos por el ser humano.
Para Viglizzo y Filippi (1993), la intervención del hombre es la que transforma al ecosistema natural en un agroecosistema, donde se modifican sus partes e interacciones con una intención extractiva. Ésta presión cambia los patrones estructurales y funcionales del ecosistema, alterando su arquitectura, sus flujos de energía, sus ciclos minerales y la dinámica del agua. En ellos, los procesos ecológicos básicos de flujo de energía, ciclo de nutrientes, competencia, depredación, entre otros, aún persisten, pero están superpuestos con otros procesos de regulación externa inducidos por el hombre tales como el subsidio energético mineral, el cultivo, la cosecha y el mercadeo.
Según Fernández (2008), dentro de los agroecosistemas se llevan a cabo actividades económicas como la agricultura y la ganadería, las cuales transformaron en el transcurso de los milenios la faz de la Tierra de manera irreversible.
En ese sentido se dio origen a un proceso de agriculturización definido como el uso creciente y continuo de las tierras para cultivos agrícolas en lugar de usos ganaderos o mixtos. Este proceso también se asocia en la Pampa a cambios tecnológicos, intensificación ganadera, expansión de la frontera agropecuaria hacia regiones extra-pampeanas y, fuertemente relacionado con la sostenibilidad, la tendencia a producciones orientadas al monocultivo, principalmente soja o la combinación trigo-soja (Zarilli, 2010).
Según Norgaard (1994), los tractores sustituyeron a la energía animal, los fertilizantes reemplazaron a las complejidades de los cultivos cruzados que albergaban bacterias que fijan el nitrógeno y los pesticidas suplieron a los controles biológicos de los agroecosistemas complejos. La agricultura dejó de ser la cultura agroecosistémica de comunidades relativamente autosuficientes y se convirtió en la cultura agroindustrial de muchos actores separados y distantes vinculados por los mercados globales.
Una de las actividades económicas recientes relacionada con la ganadería es la cría de ganado intensiva que según Pordomingo (2003) se realiza en establecimientos de engorde a corral de bovinos denominados feedlots, los cuales consisten en áreas confinadas con comodidades adecuadas para la alimentación completa de animales con propósitos productivos y no incluye encierres temporarios para destetar terneros, encierres por emergencias sanitarias, climáticas, u otros encierres transitorios, pero si instalaciones para acopio, procesado y distribución de alimentos. Esta actividad genera diferentes impactos ambientales que deben ser considerados para lograr una correcta gestión del ambiente.
Ordenamiento territorial para la gestión ambiental de los agroecosistemas
Ante los déficits generados por las actividades de los agroecosistemas, se debe trabajar adoptando una correcta gestión ambiental, la cual se basa en diagnosticarlos, estableciendo sus relaciones de causa-efecto y mitigarlos, moderando o eliminando la conflictividad intersocial (Fernández, 2000).
Los países más avanzados en materia ambiental apuntan a unificar el manejo de sus ambientes en sistemas integrados de gestión ambiental (SIGEA) que tienen proyección a distintas escalas espaciales. Un SIGEA es, simplemente, un enfoque sistemático por el cual una empresa u otra organización social administran sus impactos sobre el ambiente, dentro de un ciclo de mejoramiento continuo. Su característica más común es que vinculan la gestión ambiental con la competitividad comercial. Procuran crear credibilidad internacional a través de la certificación ambiental de sus productos y procesos mediante la aplicación de estándares como las normas ISO 14000, los protocolos EUREP, o la auditoria EMAS (Carreño y Viglizzo, 2007).
En Argentina, el manejo integrado está acotado a la investigación y experimentación. Aunque hay un desarrollo avanzado en términos del mejoramiento continuo como los diagnósticos y monitoreos de la gestión ambiental en empresas rurales (Carreño y Viglizzo, 2007).
Tal como lo expresan Carreño y Viglizzo (2007), la Argentina se encuentra en fase de expansión e intensificación agrícola con otros sistemas extremos provenientes de otras regiones del planeta y está ubicada a mitad de camino entre sistemas muchos más extensivos y más intensivos que los nuestros, de los cuales podemos obtener enseñanzas y evitar los mismos errores, y lograr que nuestro modelo de expansión agrícola ocurra dentro de trayectorias más sustentables (Carreño y Viglizzo, 2007). Para Sánchez (2009), la gestión ambiental comienza en la compresión e incorporación de la dimensión ecológica y ambiental para establecer los modelos de planificación con fines de Ordenamiento Territorial.
El territorio es una construcción resultante de la apropiación humana de los sistemas ecológicos y otros componentes de la tierra tales como rocas y acuíferos en espacios determinados. Contiene recursos físicos, humanos y de infraestructuras con diferentes funciones que hacen a la dinámica socioeconómico-ecológica del mismo (Sánchez, 2009).
Tal como lo expresa Psathakis (2010), el Ordenamiento Territorial era considerado antigüamente como un proceso de organización del territorio en sus aspectos económicos y sociales que reflejaba una mera planificación de los usos del suelo en estas dimensiones. Consistía en una planificación de usos por zonas estáticas donde predominaba el derecho de dominio en su versión más restrictiva, por sobre intereses colectivos, comunes o sociales. Con él, el territorio se organizaba por medio de la división política-administrativa.
Según la Carta Europea de Ordenación del Territorio (1983), el Ordenamiento Territorial es una disciplina científica, una técnica administrativa y una política concebida como un enfoque interdisciplinario y global cuyo objetivo es un desarrollo equilibrado de las regiones y la organización física del espacio según un concepto rector. Con él, se pretende sustentar la economía dentro de un marco de equidad social y protección de los bienes ecológicos y, buscar la disposición correcta, equilibrada y armónica de la interacción de los componentes del territorio (Sánchez, 2009).
El Ordenamiento Territorial requiere de un proceso o herramientas administrativas para su concreción y debe reflejarse en una política respetuosa de la interdisciplinariedad (Psathakis, 2010).
Del ordenamiento territorial surgen la ordenación Ecológica de Áreas y la Ordenación Ambiental del Territorio. Según Sánchez (2009), la evolución de la vegetación, el suelo y la topografía como así también su dinámica actual responden a sus interacciones con el clima general, ya que se considera un factor desencadenante de los caracteres y cualidades de sitios, paisajes y ecoregiones.
La Ordenación Ecológica de áreas (OE) comprende el estudio integrado de la diversidad de sistemas ecológicos que caracterizan la organización espacial de los paisajes de una región, subregión, cuenca hídrica o cualquier sistema de tierras de extensión considerable. Considera que la heterogeneidad del terreno puede ser arbitrariamente circunscripta a través de diferentes escalas espaciales y temporales. En ella, se debe documentar la organización de las tierras en estado natural o seminatural ya que es necesario evaluar el efecto y magnitud de los cambios ecológico-ambientales generados por el proceso de desarrollo (Sánchez, 2009).
La Ordenación de Cuencas Hidrográficas, implica un proceso de formulación y ejecución de un sistema de acción que permite el cuidado de sus recursos para la obtención de bienes y servicios sin afectar negativamente a los suelos y el agua. En este proceso se deben considerar los factores sociales, económicos e institucionales que actúan dentro y fuera del área de la cuenca (Sheng, 1992).
En ese sentido, una cuenca hidrográfica es considerada como el área en la cual el agua que precipita corre por su superficie y siguiendo diferentes caminos, sale de dicha área por la sección del río considerada. Una cuenca está limitada por un contorno que está constituido por la divisoria de aguas que coincide con la divisoria topográfica o de máximas alturas (Galarreta y Rodríguez, 2013).
Para Psathakis (2010), la visión desde una perspectiva de cuenca es una de las más importantes al momento de hablar del Ordenamiento Territorial vinculado a la gestión de los recursos hídricos.
La Ordenación Ecológica aporta bases físicas y ecogeográficas necesarias para abordar el proceso de ordenación socioeconómico-ecológico del territorio, conocido como Ordenamiento Ambiental (Sánchez, 2009).
territorio. En ese sentido, se requiere de una ordenación mediante estrategias holísticas y de esa manera enriquecer el Ordenamiento Territorial (Sánchez, 2009).
Para Psathakis (2010), el Ordenamiento Ambiental es una herramienta de política ambiental que puede ser caracterizada como mecanismo de comando y control ya que se consolida a través de regulaciones estatales directas y tiene por objeto la organización espacial de las actividades en un ámbito territorial determinado. A su vez, contempla diferentes intereses y aspiraciones de los grupos y actores sociales que comparten dicho espacio y permite tomar medidas preventivas para evitar daños ambientales irreversibles.
La Ordenación Ambiental del territorio ha sido principalmente conceptualizada y diseñada para la aplicación en el medio rural, donde se identifican porciones territoriales de tierras en las que predominan atributos socioeconómicos comunes (Sánchez, 2009). Estas relaciones entre la sociedad y la naturaleza se analizan y estructuran en base a percepciones de campo y en la aplicación de estrategias multi e interdisciplinarias de análisis que facilitan evaluaciones en las formas de ocupación y desarrollo de los sistemas de tierras (Sánchez, 2009).
En ese sentido, el análisis de dicha relación se puede realizar por medio de un proceso denominado Evaluación de Impacto Ambiental que consiste en un estudio y evaluación sistemática de los impactos ambientales producidos por las actividades productivas en su entorno ambiental, tanto de forma directa como indirecta y en la elaboración de un registro de los impactos ambientales más significativos. La ponderación de dichos impactos se realiza mediante una matriz de importancia de los mismos donde se interceptan tanto los factores de cada medio estudiado con las acciones de la actividad en cuestión que los pueden impactar negativa o positivamente (Conesa Fernández-Vítora, 1997).
ser aceptada, modificada o rechazada por parte de las diferentes administraciones públicas competentes.
Es por ello que la Evaluación de Impacto Ambiental es indisociable de la Ordenación Ambiental ya que el impacto ambiental identificado está determinado por una actividad como agente y por el entorno en que se ubica como receptor (Fernández, 2005).
Es de importancia que en la Evaluación de Impacto Ambiental se considere a dicho entorno. Tal como lo expresaConesa Fernández-Vítora (1997), el entorno ambiental es el ambiente que interacciona con una actividad en términos de entradas como recursos, mano de obra o espacio; y de salidas tales como productos, empleos o rentas y como provisor de oportunidades, generador de condicionantes y receptor de efectos.
Tal como lo expresa Gómez Orea (1992), el entornoes la porción del sistema ambiental que interacciona con una actividad en términos de influentes, de espacio ocupado/transformado y de efluentes emitidos por parte de la misma y en cuanto a fuente de recursos, materias primas, soporte de elementos físicos y receptor de dichos efluentes.
Según Gómez Orea (1992), una actividad no puede ser algo superpuesto al medio, y mucho menos contrapuesta a él, sino que la actividad y el entorno deben entenderse como partes de un sistema. Es por ello que una actividad no se puede considerar correctamente concebida, es decir, planificada, proyectada y gestionada si no configura un sistema funcional y armónico con su entorno.
En ese sentido, existe una herramienta que permite estudiar el entorno de una actividad identificando todos los factores que caracterizan al medio previsiblemente afectado por la actividad y se la conoce como diagnóstico ambiental, el cual incluye la determinación del medio físico, socioeconómico y de infraestructuras (Conesa Fernández-Vítora, 1997).
Cartografía y teledetección como herramientas para la planificación territorial
mapear y estudiar dichos elementos e interrelaciones (Sánchez y Cardoso da Silva, 1995).
Según Ulberich (2011), la cartografía es la ciencia que se ocupa de la preparación y construcción de los mapas, reproduciendo en una superficie plana, por medio del dibujo, toda la superficie terrestre o parte de ella.
En cuanto a la teledetección, es la técnica que permite la captación de información a distancia y se ocupa tanto de los procesos que permiten obtener imágenes de la superficie de la Tierra desdeel espacio como de sus posteriores tratamientos para una aplicación determinada. Dicha técnica permite el análisis de las imágenes obtenidas desde aeronaves y satélites (Ulberich, 2011).
Esta técnica puede ser utilizada por medio de los Sistemas de Información Geográfica ya que consisten en una herramienta de relevancia que posibilita el fácil almacenaje, acceso y gestión de datos, y permiten organizar y analizar de manera sistemática la información, donde su principal producto es la generación de cartografía y la planificación futura. Estos sistemas permiten elaborar cartografía referida a actividades agropecuarias para su comparación e identificación de cambios en el tiempo, visualización de diferentes escenarios y la toma de decisiones con respecto al desarrollo y manejo de la producción (Iuorno et al, 2014).
La cartografía se puede dividir en cartografía ecológica y cartografía ambiental. En ese sentido, la cartografía ecológica es aquella herramienta que sintetiza informaciones que indican calidades y formas de distribución de los recursos naturales según segmentos espaciales destacando los recursos florísticos y edáficos. Permite evaluar y adecuar el uso humano de los recursos ofrecidos por los sistemas ecológicos que identifica y caracteriza (Sánchez, 2009).
formaciones ambientales del territorio a través de un proceso de planificación que considere sus interrelaciones y logre una organización del territorio de manera que sustente la economía teniendo en cuenta la equidad social y la protección de los bienes ecológicos (Sánchez, 2009).
Para Sánchez (2009), se deben localizar, seleccionar y orientar las actividades humanas compatibilizando las necesidades y expectativas de la población con la conservación de los recursos naturales renovables que se encuentran involucrados en el desarrollo. En ese sentido, la planificación con fines de desarrollo territorial debe contemplar el espacio físico natural y las actividades sociales y económicas que están involucradas en la intervención de los sistemas ecológicos. Es así, que este tipo de planificación consiste en un proceso sistémico donde se ejecuta el análisis de las relaciones e interacciones entre los elementos espaciales y la búsqueda de su optimización ambiental teniendo en cuenta el manejo integrado de los recursos naturales, tecnológicos y socioculturales. La operatividad del proceso de planificación no debería prescindir del dimensionamiento de las problemáticas socioeconómica-ecológicas implícitas en modelos de ordenación ambiental de un área en cuestión (Sánchez, 2009).
Según Bosque Sendra y García (2000), la planificación territorial supone, principalmente, el establecimiento de los usos más apropiados para cada porción del territorio. La decisión sobre cuáles son estos usos depende, entre otros factores, de razones y criterios derivados de la conservación del ambiente natural y debe tener en cuenta tanto la vocación "intrínseca" de cada punto del territorio, determinada por su aptitud para cada uso o actividad, como el impacto potencial que tendrá sobre el medio ambiente la realización de una determinada actividad en ese punto del territorio.
conjunto de requisitos locacionales que debe poseer un lugar para poder acoger una actividad determinada. A su vez, la aptitud varía a medida que varían los factores del medio o las clases de los factores, estableciéndose así un rango de aptitud para una actividad en un territorio dado.
Según lo expresado por Gómez Orea (1992), al considerar la aptitud territorial junto con la capacidad de acogida frente a la generación de los impactos ambientales negativos en la planificación territorial, se origina un proceso de integración ambiental que se inscribe en el contexto de la Ordenación Territorial y que consiste en componer un todo con las partes optimizando la interacción antes dicha atendiendo por igual a ambos aspectos, de tal manera que trasciende la simple reacción ante los efectos negativos de las actividades para propiciar aquellas más afines con las características físico-naturales, sociales y económicas del medio en el que se ubican. En ese sentido, la integración ambiental significa incorporar sensibilidad y compromiso ambiental a los procesos de toma de decisiones, en todas sus fases y en todos los sectores.
Las dificultades para analizar, evaluar y corregir las falencias, en el sistema de producción, frenan el avance hacia una mayor capacidad en la toma de decisiones y conducen a una deficiente utilización de los recursos naturales, económicos y humanos disponibles en la empresa (Brizuela y Sione, 2000).
Marco Legal
A continuación se detalla minuciosamente el marco legal de referencia para la actividad productiva en cuestión, en el ámbito nacional, provincial y local (Cuadro 1).
Cuadro 1. Legislación ambiental vigente de la República Argentina.
Legislación Nacional
Artículo 41 de la Constitución Nacional: Reconoce y garantiza el derecho de todo habitante de la Nación a gozar de un ambiente sano, equilibrado y apto para el desarrollo humano.
Ley General del Ambiente N° 25675: Establece los lineamientos, principios e institutos principales que deben regir la política ambiental nacional. Siendo los artículos que se mencionan a continuación los más significativos:
Art. 9 de Ley N° 25675: Establece que el Ordenamiento Ambiental desarrollará la estructura de funcionamiento global del territorio.
Art. 10 de Ley N° 25675: Indica que el proceso de Ordenamiento Ambiental deberá asegurar el uso ambientalmente adecuado de los recursos ambientales, posibilitar la máxima producción y utilización de los ecosistemas y promover la participación social en la toma de decisiones.
Art. 11 de Ley N° 25675: Explicita que toda obra o actividad que, en el territorio de la Nación, sea susceptible de degradar el ambiente, alguno de sus componentes, o afectar la calidad de vida de la población, en forma significativa, estará sujeta a un procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental, previo a su ejecución.
Art. 27 de Ley N° 25675: Se define el daño ambiental como toda alteración relevante que modifique negativamente el ambiente, sus recursos, el equilibrio de los ecosistemas, o los bienes o valores colectivos.
Art. 28 de Ley N° 25675: Indica que el que cause el daño ambiental será objetivamente responsable de su restablecimiento al estado anterior a su producción o a su indemnización sustitutiva.
Anteproyecto de Ley Nacional de Ordenamiento Territorial: Considera al Ordenamiento Territorial como una función pública indelegable con principios rectores de carácter general, institucional y operativo.
integral de residuos de origen industrial y de actividades de servicio, que sean generados en todo el territorio nacional y derivados de procesos industriales o de actividades de servicios.
Ley de Residuos Peligrosos N° 24051 y su decreto reglamentario N° 831/93: Regula las actividades de generación, manipulación, transporte, tratamiento y disposición final de residuos peligrosos, desarrolladas por personas físicas y/o jurídicas. Los residuos peligrosos comprenden aquellos residuos (sólidos, barros, líquidos o gases envasados) distintos de los radiactivos e infecciosos, los cuales, debido a su actividad química, tóxica, explosiva, corrosiva o a otras características, son fuente eventual de peligros para la salud o para el ambiente, de modo individual o en contacto con otros residuos.
Ley Nacional de Régimen de Gestión de Aguas N° 25688: establece los presupuestos mínimos ambientales, para la preservación de las aguas, su aprovechamiento y uso racional.
Legislación Provincial
Ley Integral del Medio Ambiente y los Recursos Naturales N° 11723: Tiene por objeto la protección, conservación, mejoramiento y restauración de los recursos naturales y del ambiente en general en el ámbito de la Provincia de Buenos Aires, a fin de preservar la vida en su sentido más amplio; asegurando a las generaciones presentes y futuras la conservación de la calidad ambiental y la diversidad biológica. Indica que la Autoridad Provincial deberá establecer los patrones de calidad y/o niveles guía de los componentes ambientales receptores como así también los niveles de emisión permisibles por los contaminantes y fuentes de contaminación.
Decreto-Ley de Ordenamiento Territorial y Uso del suelo N° 8912/77: Rige el ordenamiento del territorio de la Provincia y regula el uso, ocupación, subdivisión y equipamiento del suelo.
riachos, ríos y a toda otra fuente, cursos o cuerpo receptor de agua superficial o subterráneo, que signifique una degradación o desmedro del aire o de las aguas de la provincia, sin previo tratamiento de depuración o neutralización que los convierta en inocuos e inofensivos para la salud de la población o que impida su efecto pernicioso en la atmósfera y la contaminación, perjuicios y obstrucciones en las fuentes, cursos o cuerpos de agua.
Ley Provincial del Código de Aguas N° 12257: Establece el régimen de protección, conservación y manejo del recurso hídrico de la Provincia de Buenos Aires.
Ley Provincial N° 14867: Regula el funcionamiento de los establecimientos destinados al engorde intensivo de bovinos/bubalinos a corral, a los efectos de proteger la salud humana, el ambiente y los recursos naturales mediante la preservación de la calidad de los alimentos generados, respetando la sanidad y los principios generales del bienestar animal.
Legislación Local
Ordenanza Municipal N° 6180/93: El Honorable Concejo Deliberante de Tandil define al Medio Ambiente como un bien de uso común y se impone a través del Departamento Ejecutivo y sus áreas respectivas, el deber de defenderlo y preservarlo para el beneficio de las generaciones actuales y futuras. El Departamento Ejecutivo implementará a través de su acción y la reglamentación de las respectivas normas, el Plan Municipal de Medio Ambiente conforme a las características que por la presente se establecen.
Ordenanza Municipal N° 9865: La presente ordenanza rige la planificación y gestión urbana y rural del ejido del Municipio de Tandil, establece los principios y las estrategias de actuación territorial, los programas y proyectos de acción, regula el uso, ocupación, subdivisión y equipamiento del suelo y determina el sistema de gestión territorial. Mediante esta ordenanza se aprobó el Plan de Desarrollo Territorial del Municipio de Tandil.
corrales) y suministro de dietas de alta concentración energética y alta digestibilidad; radicados o a radicarse en el partido de Tandil. No quedan sujetos a la normativa los encierres de carácter temporal para destetar terneros, encierres por emergencias climáticas y/o sanitarias. Las instalaciones para acopio, procesado y distribución de alimentos se consideran parte de la estructura.
Ordenanza Municipal N° 11317/09: Exige la realización de un diagnóstico ambiental en base a la identificación y análisis de impactos reales y/o potenciales que la actividad de engorde a corral podrá ocasionar.
Normas ISO
A su vez, existen normas ISO relacionadas con la actividad productiva en cuestión, las cuales se aprecian a través del Cuadro 2.
Cuadro 2. Normas ISO.
Elaboración personal en base a datos de la Organización Internacional de Normalización.
ISO 14000: La serie ISO 14000 es la cara ambiental más visible de ISO. Tiene una aproximación multifacética hacia el medio ambiente. Trata los aspectos ambientales a nivel de organizaciones así como también a nivel de productos. Ofrece una amplia variedad de normas sobre muestreo, ensayo y métodos analíticos para la calidad del aire, agua y suelo. También establece normas sobre la integración del diseño y desarrollo de un producto con el medio ambiente, tratamiento de residuos, eficiencia energética y recursos renovables, incluyendo energía nuclear e hidrógeno (Fernández, 2008).
Resolusiones
Las resoluciones más significativas respecto de la actividad de engorde a corral de bovinos se destacan mediante el Cuadro 3.
Cuadro 3. Resoluciones ambientales.
Elaboración personal en base a datos de la OPDS.
Resolución N° 70/01 de SENASA: tiene por objeto establecer la inscripción obligatoria en el Registro Nacional de Establecimientos Pecuarios de Engorde a Corral a las siguientes categorías de explotaciones: 1) Establecimientos que durante el proceso de recría y/o terminación, tienen sus animales confinados en espacios reducidos, alimenta los mismos con productos formulados (balanceados, granos, núcleos minerales u otros productos) y no ofrece el acceso a pastoreo directo y voluntario, y 2) Establecimientos que alimentan a los bovinos con productos formulados (balanceadores y núcleos minerales) en forma permanente o temporaria como suplemento dietario.
Resolución de la Autoridad del Agua (ADA) de la Pcia. De Bs. As: pretende aprobar los requisitos necesarios para la presentación de solicitud de disponibilidad de agua y permiso de perforación del recurso hídrico subterráneo.
Marco Regional
Medio Natural
Tal como lo expresa Mateucci et al. (2012), una ecoregión es un territorio de máxima jerarquía, geográficamente definido en el que dominan determinadas características de relieve, geología, grandes grupos de suelo, procesos geomorfogenéticos, tipos de vegetación y complejos faunísticos.
En la Argentina, existen diferentes ecoregiones (Figura 1) que han sido clasificadas y divididas en subregiones, complejos, sistemas ecológicos, tipo de tierras y fases. Una de ellas es la Ecoregión Pampa (Figura 2), la cual comprende una extensa planicie ubicada en el centro este de la Argentina en las cinco provincias agrícolas, es decir, la mitad austral de Entre Ríos, sudeste de Córdoba y sur de Santa Fé, nordeste de La Pampa, casi toda la provincia de Buenos Aires, a excepción del extremo sur (Mateucci et al. 2012).
La llanura pampeana tiene su origen en el rellenado sedimentario de la gran fosa de hundimiento tectónico que se extiende incluso hasta el Chaco. Los sedimentos superficiales son continentales y de procesamiento eólico (Burkart et al. 1999). Éstos son de textura fina provenientes de los Andes y de las Sierras Bonaerenses, arrastrados por los grandes ríos del litoral y otros cursos menores durante el Pleistoceno y el Holoceno. Contienen grandes porcentajes de cuarzo y feldespatos potásicos y bajo contenido de productos volcánicos (Mateucci et al. 2012).
La topografía es originada por procesos tectónicos de fractura de placas y movimientos verticales de los bloques y por erosión hídrica y eólica de sedimentos loéssicos. En ese sentido, el relieve en general es llano o suavemente ondulado o de planicies deprimidas anegables permanente o cíclicamente, con suave pendiente hacia el océano Atlántico y desagües hacia los ríos principales (Mateucci et al. 2012).
de dunas fosilizadas y arenales y espejos de agua temporales o permanentes (Mateucci et al. 2012).
El clima es subtropical con un gradiente decreciente de humedad de este a oeste y sudoeste. Los factores determinantes de su clima son los anticiclones del Atlántico sur y del Pacífico sur (Mateucci et al. 2012). Las precipitaciones anuales varían entre 600 mm en el suroeste hasta 1100 mm en el noreste. Los veranos son cálidos y las temperaturas medias anuales rondan los 15° C en el sur y 18° C en el norte (Burkart et al. 1999). La red hidrográfica de esta ecoregión tiene poco desarrollo, a excepción de los ríos pertenecientes a las áreas onduladas del norte y a las sierras del sur (Burkart et al. 1999). Esto se debe a la ausencia de declives marcados y a la topografía (Mateucci et al. 2012). El sector oeste presenta un extenso sistema de lagunas de aguas dulces o salobres que en partes se encuentran encadenadas entre sí (Burkart et al. 1999). En ese sentido, existe un grupo de lagunas marginales ubicadas entre las lagunas de Mar Chiquita y de Chascomús, donde se incluyen las lagunas costeras hasta el cabo San Antonio y a lo largo de la Bahía de Samborombón y otras más dispersas a lo largo de la costa Atlántica desde Monte Hermoso hasta Miramar, las cuales son lagunas de embalse que se forman por la presencia de barreras como dunas marítimas, cordones de conchillas o médanos continentales (Mateucci et al. 2012).
Burkart et al. (1999) establece que esta ecoregión presenta suelos desarrollados con un alto contenido de materia orgánica y nutrientes cuyos horizontes subsuperficiales son arcillosos. Esto se originó debido al clima húmedo, a las características geoquímicas de los sedimentos y a los ciclos vegetativos del pastizal. A su vez, presentan colores oscuros o pardos y tienen una estructura granular o migajosa moderada y fuerte que facilita el movimiento del agua y del aire y tienen moderada a alta capacidad de intercambio y elevada saturación con bases, siendo el catión calcio el predominante (Mateucci et al. 2012).
En ese sentido, estos suelos son denominados Molisoles, los cuales son aptos para la agricultura y la ganadería, aunque esta aptitud declina acompañando un gradiente de isohietas anuales que varía entre los 1.000 mm al noreste y los 400 mm al sudoeste (Viglizzo y Frank, 2005).
drenajes deficientes en la depresión del Salado, baja capacidad de retención de agua en el sector oeste por la textura arenosa.
Burkart et al. (1999), Viglizzo y Frank (2005) y Mateucci et al. (2012), coinciden en que la vegetación dominante es el pastizal templado donde predomina la comunidad del flechillar, la cual presenta una alta palatabilidad ganadera y está conformada por géneros de gramíneas como Stipa, Piptochaetium, Bromus, Aristida, Briza, Setaria, Melica, Poa, Paspalum y Eragrostis. En los sectores sur y oeste predominan las estepas psamófilas y halófilas como Distichlis sp, Spartina sp o los pajonales de juncos y totoras. A su vez, existen bosques ribereños en las zonas costeras de los ríos alóctonos, bosques de galería o matorrales ribereños en las costas de arroyosalóctonos y talares con cordones de conchillas en las barrancas de los ríos y en los albardones costeros marinos.
También se encuentran las estepas oreófilas en los roquedales de las sierras, a más de 500 metros de altura que presentan gramíneas tales como Festuca ventanicola, Festuca pampeana, Stipa pampeana, Stipa juncoides, Stipa ventanicola, entre otras. (Cabrera, 1971).
Según Cabrera (1971), existen muchas hierbas no graminiformes que crecen entre las matas durante la primavera, como la bella margarita punzó (Glandularia peruviana), Oxalis cordobensis, Convolvulus hermanniae, Sphaeralcea australis, entre otras.
La Ecoregión Pampeana es la que más transformaciones han sufrido a causa de la intervención humana. En ese sentido, Viglizzo y Frank (2005) expresan que los sistemas agrícolas y ganaderos de la región han coevolucionado en el tiempo, transformándose en actividades más intensivas.
Tal como lo expresan Viglizzo y Frank (2005) y Mateucci et al. (2012), gran parte de los pastizales de esta ecoregión han sido convertidos en cultivos o pasturas bajo una agricultura que se fue adecuando a paquetes tecnológicos simplificados y de alta productividad, donde se destacaron los cultivos transgénicos, la siembra directa, el aumento del uso de plaguicidas y fertilizantes y la precisión de la actividad. En cuanto a la ganadería, también se produjo una gran intensificación en la actividad, donde se establecieron formas de producción más cercanas a las industriales las cuales fueron creciendo en cantidad a lo largo del tiempo.
En ese sentido, se detectaron cambios en la biodiversidad donde se vio afectada la fauna, ya que hubo casos de muertes de más de siete especies de aves y mamíferos carnívoros, especies de reptiles y anuros en peligro de extinción, diez especies de carnívoros, armadillos, roedores y quelonios se encuentran amenazadas y dieciséis se hayan en estado vulnerable (Mateucci et al. 2012).
Para Viglizzo y Frank (2005), la Ecoregión Pampeana se divide en seis regiones relativamente homogéneas, consideradas como Pampa Ondulada, Pampa Central, Pampa Semiárida, Pampa Mesopotámica y Pampa Deprimida. Sin embargo, Mateucci et al. (2012) establece que a esta ecoregión se la divide en dos Subregiones según las condiciones climáticas y en once Complejos, según el relieve, la topografía y el uso de suelo. En ese sentido, las Subregiones son conocidas como Pampa Húmeda donde los complejos se denominan Pampa Mesopotámica, Pampa Llana, Pampa Ondulada y Pampa Deprimida; y Pampa Subhúmeda cuyos complejos son Pampa Arenosa, Pampa Arenosa Anegable, Pampa Medanosa, Planicie Periserrana Distal, Lagunas Encadenadas, Pampa Interserrana y Sierras Bonaerenses.
Sierras Bonaerenses que conforma la Subregión Subhúmeda detallados por Mateucci et al. (2012).
El Complejo de la Pampa Deprimida se encuentra en el centro este de la provincia de Buenos Aires, conformando una forma triangular, donde su base se halla en la costa Atlántica y en parte se extiende entre las serranías del Complejo de Sierras Bonaerenses. A su vez, ocupa una superficie de 59.656 km2 y abarca totalmente los
partidos de Tordillo, Dolores, General Lavalle, General Madariaga, General Guido, Ayacucho, Mar Chiquita, Maipú, Pinamar, Villa Gesell y de la Costa. También ocupa más del 50% de Tapalqué, Rauch, Laprida, General La Madrid, Azul, Tandil, Olavarría, Bolívar, Benito Juárez, Adolfo Gonzales Chaves, entre otros. Se encuentra limitando en el este con el Océano Atlántico y rodeado por los Complejos de La Pampa Arenosa, Lagunas Encadenadas, Pampa Interserrana, Pampa Ondulada y Sierras Bonaerenses (Mateucci et al. 2012).
Tal como lo expresa Mateucci et al. (2012), la Pampa Deprimida se formó sobre la cuenca tectónica hundida del Salado, donde posteriormente comenzó a rellenarse. En ese sentido, los sedimentos característicos de esta zona son loéssicos originados en los Andes, los cuales se depositaron en ambientes fluviales o eólicos. El Complejo consiste en una llanura plana con relieve bajo, donde el paisaje se formó por la agradación fluvial. Dominan terrazas fluviales amplias y planicies aluviales.
Debido a la acción hídrica, se desmenuzaron las partículas sedimentarias y eso produjo la generación de limos y arcillas; y el aporte de calcio que posteriormente provocó la formación de planchas de tosca (SAGyP-INTA, 1990).
Respecto de su hidrografía, recibe aportes de arroyos cuyas nacientes se ubican en la parte norte de las sierras septentrionales pertenecientes al Complejo de la Pampa Interserrana. Ellos son los arroyos Las Chilcas, Langueyú, Tandileofú, Tapalqué y de los Huesos; los cuales desembocan en el océano Atlántico.
oriental está conformado por suelos denominados Vertisoles, los cuales contienen material de origen marino y poca permeabilidad por la existencia de una elevada cantidad de arcilla en todo su perfil. En cuanto a la zona de transición entre los pedemontes y la parte central del Complejo, está compuesta por suelos profundos donde los valores de pH en la superficie son neutros mientras que en profundidad son alcalinos y mal drenados (SAGyP-INTA, 1990).
Respecto del sector central y este son suelos sódicos desde los primeros 10 cm de profundidad y son denominados Natracualfes típicos y Natracuoles típicos. En estos suelos se producen frecuentes anegamientos donde se depositan en sus superficies grandes capas limo-arcillosas (SAGyP-INTA, 1990). Según Imbellone et al. (2010), estos suelos son halomórficos, sódicos y salino-sódicos a partir de la evolución holocena bajo clima húmedo que no permitió la eliminación del sodio intercambiable. Éstos presentan una estructura débil del horizonte A que surgió por la acción dispersante del sodio y la baja permeabilidad del horizonte B.
Según SAGyP-INTA (1990), existen diversas limitaciones que tienen los suelos de este Complejo las cuales son la anegabilidad, baja permeabilidad, sodicidad, influencia de la capa freática, poca profundidad y, en algunos sectores, delgado espesor del horizonte superficial con baja cantidad de nutrientes y materia orgánica.
Los pastizales de la Pampa Deprimida se destacan por su riqueza en especies exóticas en las formas de vida hierbas y/o anuales (León, 2001).
Tal como lo expresa Burkart et al. (2005), la vegetación predominante de la Pampa Deprimida son las praderas de especies mesófitas donde existen una gran variedad de gramíneas como Stipa neesiana, Bothriochloa laguroides, Paspalum dilatatum, Stipa trichotoma, Briza subaristata, Piptochaetium stipoides, P. bicolor, Bromus unioloides, Panicum bergii, Eragrostis lugens, Stipa papposa y Schizachyrium sp. A su vez, Burkart et al. (2005) y Mateucci et al. (2005) coinciden que en el sector de la depresión del partido de Laprida existen comunidades como Stipa caudata y Bromus unioloides.
Alternathera philoxeroides. Los autores establecen que debido a los altos niveles de sodio subsuperficial de los suelos, en estas praderas existen especies características de ambientes halomórficos como Distichlis sp.
A su vez, en la Pampa Deprimida se encuentra la comunidad de la estepa de halófitas, la cual presenta especies del género Distichlis, Spartina y Salicornia. También las acompañan otras especies como Sporobolus pyramidatus, Hordeum stenostachys, Puccinelia glaucescens, Pappophorum mucronulatum, Spergula sp., Lepidium sp., Acicarpha procumbens, Heliotropium curassavicum y Limonium brasiliense (Burkart et al. 2005).
En los sectores de topografía cóncava donde los acuíferos freáticos están próximos a la superficie, la comunidad se encuentra verde todo el año y las especies más comunes son Eleocharis spp, Leersia hexandra y Alternanthera philoxeroides. En la zona central de este Complejo se encuentran parches relictuales del pajonal de paja colorada conocido como Paspalum quadrifarium la cual es una gramínea de suelos húmedos no aptos para la ganadería bovina por su baja digestibilidad (Mateucci et al. 2012).
Tal como lo establece Mateucci et al. (2012), en los sitios con uso agrícola el pastizal es más pobre y contiene una baja cantidad de matas de S. trichotoma, donde los estratos bajos están dominados por Phyla canescens. Las especies naturales se encuentran modificadas con un elevado deterioro debido al pastoreo y a la pulverización con glifosato, entre otras actividades agrícolas. A su vez, la ganadería bovina extensiva es la predominante y se han introducido especies forestales exóticas como las de Eucalyptus camaldulensis.
Una menor intensidad y extensión de la agricultura en este Complejo permitiría la existencia de parches de la comunidad que actuarían como fuente de propágulos para el restablecimiento de la vegetación (Burkart et al. 2005).
la mulita o Dasypus hybridus, Chaetophractus villosus también conocido como peludo, el zorrino o Conepatus chinga, Galictis cuja o hurón menor, Dusicyon gimnocercus o zorro, cuises o Cavia aperea, la liebre común o Lepus capensis. Las especies de aves más comunes son Asthenes hudsoni, Spartonoica maluroides, Cranioleuca sulphurifera, Cistothorus platensis, Rhynchotus rufescens, Circus spp., Asio flammeus, Hymenops perspicillata, Embernagra platensis, Sicalis luteola, Sturnella loyca y Pseudoleistes virescens.
En cuanto al Complejo de las Sierras Bonaerenses que integra a la Subregión de la Pampa Subhúmeda, éste comprende dos sectores los cuales corresponden a las sierras septentrionales al este conocidas como Sierras de Tandilia y a las sierras autrales al oeste denominadas Sierras de Ventania. Este Complejo coincide con parte de la Pampa Austral establecida por Viglizzo y Frank (2005) y abarca una superficie de 51.704 km2 ocupando completamente los partidos de Saavedra, Coronel de Marina L. Rosales, Monte Hermoso y Tornquist, limitando al norte con el Complejo de las Lagunas Encadenadas, al oeste con la Ecoregión del Espinal y al sur con el océano Atlántico. A su vez, ocupa parte de Bahía Blanca, Puán, Coronel Suárez, Coronel Pringles, Coronel Dorrego y Tandil.
Las Sierras de Tandilia y Ventania son las más antiguas dentro de la Ecoregión Pampa, ya que surgieron a partir de depósitos de capas de sedimentos del Paleozoico sobre basamento precámbrico que luego sufrió un gran proceso de erosión. Posteriormente se produjo otro proceso de sedimentación con arcillas rojas (Mateucci et al. 2012).