UNIVERSIDAD NACIONAL
DE LA PATAGONIA SAN JUAN BOSCO
FACULTAD DE HUMANIDADES
Y CIENCIAS SOCIALES
TESIS DE LICENCIATURA EN GESTIÓN AMBIENTAL
RIESGO DE FLUJOS DE BARRO
EN EL BARRIO LAPRIDA
(COMODORO RIVADAVIA)
Percepción social y estrategias de gestión integral
Autor: Gustavo David Romeo
Director: Dr. Alejandro J. A. Monti
Codirectora: Dra. María Paula Ferrari
ÍNDICE ... 2
AGRADECIMIENTOS ... 3
Capítulo 1: INTRODUCCIÓN ... 5
a. Descripción del problema ... 5
b. Preguntas de investigación ... 6
c. Objetivos de la tesis ... 6
d. Área de estudio ... 7
Capítulo 2: MARCO TEÓRICO ... 10
a. Concepto de riesgo, peligrosidad, vulnerabilidad y desastre ... 10
a.1. Riesgo y desastre ... 10
a.2. Peligrosidad o amenaza ... 10
a.3. Vulnerabilidad ... 13
b. Percepción social de riesgo ... 15
c. Enfoque de la gestión integral del riesgo ... 16
d. Principios guía para la gestión de una reducción de la vulnerabilidad ... 17
e. Educación ambiental como estrategia de gestión del riesgo ... 20
Capítulo 3: METODOLOGÍA ... 22
a. Estructura general de la tesis. ... 22
b. Tareas de campo ... 24
c. Tareas de gabinete ... 25
Capítulo 4: RESULTADOS ... 30
a. Diagnóstico de la peligrosidad de procesos de remoción en masa (flujos de barro)... 30
a.1. Caracterización de las precipitaciones y los flujos de barro en la zona de estudio. ... 30
a.2. Peligrosidad de flujos de barro técnicamente evaluada... 34
a.2.1. Evaluación técnica de las variables de peligrosidad ... 34
a.2.2. Perfil de peligrosidad de flujos de barro técnicamente evaluada ... 38
a.3. Peligrosidad de flujos de barro socialmente percibida ... 40
a.3.1. Evaluación de las variables de peligrosidad socialmente percibidas ... 40
a.3.2. Perfil de peligrosidad socialmente percibida... 46
b. Diagnóstico de vulnerabilidad global frente a flujos de barro ... 47
b.1. Criterios utilizados para evaluar vulnerabilidad global de flujos de barro ... 47
b.2. Evaluación técnica de las dimensiones de vulnerabilidad global ... 47
b.3. Percepción social de las condiciones de vulnerabilidad ante flujos de barro ... 66
c. Comparación de escenarios de riesgo socialmente percibidos y técnicamente evaluados.. 76
c.1. Diferencias entre peligrosidad técnicamente evaluada y socialmente percibida ... 76
c.1.1. Comparación entre perfiles de peligrosidad ... 77
c.1.2. Justificación de las discrepancias halladas ... 78
c.2. Discrepancias entre las dimensiones de la vulnerabilidad global técnicamente evaluada y socialmente percibida. ... 79
c.2.1. Justificación de las discrepancias halladas ... 80
d. Propuestas de gestión integral de riesgo ... 83
d.1. Estrategias de educación ambiental como propuestas de gestión integral de la peligrosidad de procesos de remoción en masa (flujos de barro) ... 83
d.2. Estrategias y acciones como propuestas de gestión integral de las dimensiones de vulnerabilidad global frente a aludes ... 93
Capítulo 5: CONCLUSIONES ... 102
A modo de reflexión final ... 104
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ... 105
AGRADECIMIENTOS
El cierre de una etapa mucho depende de la suerte y las causalidades que vayan ocurriendo a lo largo del camino, sin embargo, dudas no tengo acerca de que a la suerte hay que ayudarla y que,
a veces, hay que cerrar los ojos para ver mejor.
El camino de la carrera de grado fue largo y difícil, significó una permanente búsqueda y me ayudó a crecer personalmente.
Muchas personas fueron incondicionales y a su manera brindaron el apoyo necesario para poder concretar este trabajo de investigación.
Gracias…
… a mi vieja Eliana, primera maestra de mi vida y por darme alas para volar, …a mi viejo Héctor, que me enseñó que nunca hay que abandonar …a mi hermano Lucas que me enseñó a pensar de manera crítica …a mis tías Vicky, Claudia y Alejandra por ser pilares fundamentales y nunca dejarme solo …a Marcelo, Romi, Nachy, Javier, Néstor y Cristian, y a toda mi familia que amo incondicionalmente.
…A Alejandro, que me enseñó a confiar en mi…confiando. …A Paula, ejemplo de esfuerzo, capacidad y dedicación.
…A los vecinos del querido Barrio Laprida, por ser parte imprescindible de este trabajo ya que sin su desinteresada colaboración no hubiera sido posible llevarlo a cabo.
…A toda la comunidad educativa de la Escuela N° 732 de Laprida, por su incondicional apoyo.
…A Lety, por acompañarme día a día y compartir la libertad de amar
…A los morsas, amigos que siempre están y fueron testigos de todo este proceso
CAPITULO 1
INTRODUCCION
FHyCS-UNPSJ Bosco, 2015 Romeo, Gustavo David
5 RIESGO DE FLUJOS DE BARRO EN EL BARRIO LAPRIDA (COMODORO RIVADAVIA): PERCEPCIÓN SOCIAL Y ESTRATEGIAS DE GESTIÓN INTEGRAL
Capítulo 1: INTRODUCCIÓN
a. Descripción del problema
La noche del miércoles 17 de febrero de 2010, en la ciudad de Comodoro Rivadavia, en
solamente tres horas, precipitaron unos 22 milímetros de lluvia. Este valor superó el total de
precipitaciones que la ciudad recibió durante todo el año 2009.1 Esto produjo consecuencias que
permitieron descubrir a una ciudad que no se encuentra preparada para dar respuestas eficientes
y rápidas ante situaciones de este tipo.
Las fuertes lluvias y los consecuentes fenómenos de remoción en masa, mencionados en
los medios de comunicación como “aludes de barro”, pero que geomorfológicamente
corresponde nominarlos como flujos de barro, provocaron destrozos en distintos barrios,
dificultando el tránsito vehicular, deteriorando viviendas, infraestructura urbana de servicios y
generando más de cien familias evacuadas. El Barrio Laprida fue uno de los más afectados de la
ciudad, teniendo en cuenta los daños materiales, el tiempo en que tardaron en restaurarse las
vías de comunicación y las pérdidas de vidas humanas.
Las consecuencias del desastre, pusieron de manifiesto las grandes dificultades de la
gestión pública a la hora de dar respuestas en situaciones de desastre. Las acciones ejecutadas
por los gobiernos municipal y provincial se limitaron a la entrega de bienes materiales para los
afectados o a la construcción de obras públicas que paliarían los impactos negativos de futuros
fenómenos similares, pero que están inconclusas hasta el día de hoy. Al presente, las estrategias
de gestión del riesgo han sido discontinuas, erráticas y cuando existieron, han sido de tipo
asistencialista, no preventivas y mucho menos participativas. En síntesis, no han considerado a
la gestión como un proceso social participativo que integre visiones de todos los actores
involucrados, tal como lo propone el enfoque de la gestión integral de riesgo (Lavell y
Arguello, 2003). Por ello, se impone la necesidad de enfocar el tratamiento de los desastres
desde la gestión integral, y a la vez encarar estudios de percepción social, a fin de conocer el
imaginario sobre el riesgo que tienen la población directamente afectada por el mismo y las
posibles divergencias con las evaluaciones técnicas del escenario. El campo de los estudios de
percepción permite construir una base de sustento sobre la cual avanzar en la anticipación de la
respuesta pública frente al origen del peligro (en este caso frente a flujos de barro). Asimismo,
mejora la comunicación de la información vinculada con situaciones de riesgo entre los
distintos actores (expertos técnicos, población y tomadores de decisión) y admite fortalecer la
participación social en la gestión integral de las situaciones de riesgo.
b. Preguntas de investigación
El propósito de esta investigación es brindar un aporte teórico y metodológico a los
estudios de percepción social, remarcando su relevancia en el marco de la gestión ambiental,
aplicada a riesgos en ciudades patagónicas.
En función de lo planteado anteriormente, la presente investigación estará guiada por las
siguientes preguntas:
- ¿Qué relaciones explicativas se manifiestan entre la construcción de escenarios de desastre técnicamente evaluados y socialmente percibidos y la ocurrencia efectiva de
fenómenos de remoción en masa de febrero de 2010 en Barrio Laprida (Comodoro
Rivadavia, Chubut)?
- ¿En qué medida la percepción social del riesgo de los habitantes del Barrio Laprida ha influido en su comportamiento frente al riesgo de remoción en masa?
- ¿Existen similitudes y/o diferencias entre escenarios de riesgo técnicamente evaluado y socialmente percibido en Barrio Laprida?
- ¿Es posible disminuir las divergencias en las variables que construyen el riesgo técnicamente evaluado y socialmente percibido mediante estrategias de gestión
compatibles con el enfoque de la gestión integral del riesgo?
c. Objetivos de la tesis
A partir de lo dicho en el apartado anterior, para este trabajo se han planteado los
siguientes objetivos:
Objetivo General:
- Identificar las discrepancias entre escenarios de riesgo de flujos de barro técnicamente evaluados y socialmente percibidos en Barrio Laprida como fase pre-analítica
indispensable para la selección y puesta en práctica de estrategias de gestión integral de
riesgos.
Objetivos secundarios:
- Realizar una evaluación técnica del escenario de riesgo de flujos de barro en base al evento de desastre ocurrido en febrero de 2010 del Barrio Laprida.
- Evaluar la percepción social del riesgo de flujos de barro basado en el escenario de desastre ocurrido en febrero de 2010 en el Barrio Laprida.
FHyCS-UNPSJ Bosco, 2015 Romeo, Gustavo David
7
- Proponer estrategias de gestión ambiental compatibles con el enfoque de la gestión integral del riesgo, orientadas a disminuir las divergencias halladas entre las
evaluaciones técnicas del riesgo y las basadas en la percepción social de los actores en
el escenario.
d. Área de estudio
El Barrio Narciso Laprida (a partir de ahora Barrio Laprida), se localiza aproximadamente
a 11 kilómetros al noroeste del casco céntrico de la ciudad de Comodoro Rivadavia, en la
Provincia del Chubut. Es un núcleo urbano que se ubica en una unidad de paisaje denominada
Valle C, que corresponde a un cañadón que tiene una dirección SO-NE. Este nombre fue dado
por los primeros petroleros y significa que es el tercer valle al norte del primer pozo perforado
en la ciudad. Los valles previamente perforados fueron el Valle A, en el área Bella Vista –
Comodoro Rivadavia y el Valle B correspondiente al Km.3, llamado hoy Barrio General
Mosconi.
La geomorfología del valle C, incluye una serie de cañadones menores y cárcavas, que
descienden por pendientes medianamente abruptas desde el nivel más alto de los cerros, hacia
el área central caracterizada por una planicie suavemente deprimida, denominada mallín. Los
mallines son ambientes que se desarrollan en zonas bajas del paisaje, a lo largo de cursos de
agua permanentes o semipermanentes o cuencas sin salida, donde se acumula o drena muy
lentamente el agua. Por ello, en ocasiones de lluvias extraordinarias en el sector las aguas de
escorrentía fluyen por los cañadones y cárcavas, erosionando el material del sustrato, el cual
mezclado con el exceso de agua, genera un flujo denso de barro2 que avanza rápidamente hacia
las topografías más bajas, depositando en la depresión central o mallín, todo el material
aluvio-coluvial que fue transportado desde las zonas altas.
El Barrio Laprida, forma parte del aglomerado conocido como Valle Oeste de Comodoro
Rivadavia, siendo el más poblado de todos los barrios que lo componen3 (Barrios Manantial
Rosales, Sarmiento y Güemes son los otros aglomerados). La mensura, subdivisión y
amojonamiento del barrio fue concluida el día 25 de abril de 19564, sin embargo se encontraba
habitado para esa misma fecha por un “núcleo de poblaciones que pasa del centenar”5. Los
primeros habitantes del barrio llegaron a fines de la década del treinta, provenientes de países
2
Por sectores parecen comportarse como flujos de tierra, cuando se trasladan por las pendientes sin estar encauzados, aunque con el mismo poder destructivo que los flujos de barro.
3 3353 habitantes, 1705 varones y 1648 mujeres según datos oficiales del INDEC, 2001. Actualmente se estima
una población de 5566 habitantes según el diagnóstico presentado por la Dirección de Investigación Territorial - Subsecretaria de Bienestar social y Familia - Secretaría de Desarrollo Humano y familia - Municipalidad de Comodoro Rivadavia. Fecha de actualización: 08/10/2013
4 Acta de finalización de mensura del barrio ubicado en el paraje Laprida, Dirección General de Tierras, Ministerio
de Agricultura y Ganadería (1956). Archivo Histórico Municipal.
5
como Bulgaria e Italia. En la década del cuarenta, la corriente migratoria más numerosa,
provino de las provincias de Catamarca y La Rioja, lo cual se mantuvo hasta los ochenta
aproximadamente.
Las primeras manzanas conformadas, son aquellas ubicadas en el sector sur, sobre el
faldeo del cerro sur y en el ingreso del barrio. Lo que hoy es el sector centro, se encontraba
ocupado mayormente por una quinta de familia de migrantes europeos, coincidente con el
sector donde se desarrolló el mallín. Así, en sus orígenes el uso del suelo de esa área, se
correspondía con un uso rural, debido a que funcionaba como zona de pastoreo y de cultivo.
Con el pasar de los años, se procedió a la venta de la totalidad de esta quinta para un posterior
loteo. Así fue como la mancha urbana continuó su desarrollo por sobre esta zona de mallín, y
años más tarde hacia el sector del cerro norte, volviendo a habitar –tal como en sus inicios– las
laderas y faldeos, acomodándose una vez más la población a la topografía del lugar.
CAPITULO 2
MARCO TEÓRICO
Capítulo 2: MARCO TEÓRICO
Con el fin de abordar los objetivos planteados en el trabajo de investigación y lograr
responder las preguntas de investigación establecidas, el marco teórico contemplará el siguiente
contenido conceptual.
a. Concepto de riesgo, peligrosidad, vulnerabilidad y desastre
a.1. Riesgo y desastre
El riesgo de origen natural se define como el grado de pérdidas y/o daños esperados
debido: a) a la ocurrencia de un fenómeno natural, con una determinada peligrosidad desde la
perspectiva humana y b) a la vulnerabilidad de los elementos expuestos al fenómeno.
Este concepto del riesgo de origen natural se relaciona con el propuesto por Cardona
(1993), quien define al riesgo como la probabilidad de que se manifiesten ciertas
consecuencias, las cuales están íntimamente relacionadas no sólo con el grado de exposición de
los elementos, contextos o atributos6 sino también con la vulnerabilidad de dichos elementos a
ser afectados por el evento. El mismo autor se refiere al riesgo específico como los daños
causados por un evento peligroso particular. Si se trata de una única fuente de peligro de origen
natural, como en este caso procesos de remoción en masa como lo son los flujos de barro, el
riesgo específico debe mencionarse como riesgo frente a procesos de remoción en masa.
Suelen confundirse los conceptos de riesgo y desastre, por lo cual se deja en claro que el
riesgo se refiere a la probabilidad de daños debido a la ocurrencia de una fuente de peligrosidad
en combinación espacio-temporal con una condición de susceptibilidad al daño
(vulnerabilidad). Mientras que el desastre refiere a las consecuencias concretas por la
ocurrencia de un peligro sobre elementos expuestos vulnerables. Lo anterior podría sintetizarse
con la siguiente afirmación: el riesgo se relaciona con un escenario futuro (probabilidad) y el
desastre hace referencia a un escenario presente o pasado (materialización). Como ya se
comprendió, el riesgo surge de la combinación de dos factores: peligrosidad y vulnerabilidad.
a.2. Peligrosidad o amenaza
Se entiende por peligrosidad (o amenaza) a la probabilidad de ocurrencia de un fenómeno
físico, tanto natural como tecnológico, que puede presentarse en un sitio específico y en un
tiempo dado, produciendo efectos adversos en personas, bienes o su medio ambiente (Cardona,
1993:56). Romero y Maskrey (1993), sostienen que la peligrosidad de un fenómeno natural
implica considerar variables como la probabilidad de ocurrencia del fenómeno, su magnitud, el
6Al hablar de elementos expuestos al peligro se hace referencia a tres contextos, uno físico asociado a la
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11
tiempo de duración (temporal o permanente) y la extensión del impacto. La articulación de
estas variables permite distinguir grados de peligrosidad y así detectar eventos con distinta
gravedad potencial.
Dentro del campo de la investigación de los Peligros Naturales Burton et. al. (1993)
destacan que la importancia de los eventos físicos (procesos geológicos y geomorfológicos)
pueden ser descriptos por siete parámetros físicos. Para ello proponen una escala cualitativa
para cada parámetro.
Los parámetros considerados son los siguientes:
1) Magnitud: se refiere a la cantidad de energía involucrada en el evento. Sus extremos de
caracterización son alto-bajo.
2) Frecuencia: implica con qué recurrencia un evento de una magnitud determinada ocurre
en un determinado tiempo. Sus extremos de calificación son frecuente-raro.
3) Duración: lapso durante el cual el evento persiste activo. Sus extremos de calificación
son prolongado-corto.
4) Extensión areal: Se refiere al espacio físico afectado por el fenómeno. Por ejemplo el
paso de un huracán a través de una costa. Sus extremos de calificación son
amplio-limitado.
5) Velocidad de aparición: cantidad de tiempo existente entre el momento de aparición del
evento y su desarrollo máximo. Sus extremos de calificación son lento-rápido.
6) Dispersión espacial: Se aplica para el espacio que se presume sería afectado por todos
los eventos relacionados con un tipo de peligro natural específico, por lo tanto la
dispersión espacial de un deslizamiento peligroso es particularmente concentrado pero
es más difuso en el caso de la erosión de suelos. Sus extremos de calificación son
difuso-concentrado.
7) Espaciado temporal: En los eventos el espaciado temporal puede ser relativamente
regular para el caso de procesos cíclicos y estacionales como es el caso de huracanes y
tornados o puede ser más aleatorio por ejemplo en el caso de los terremotos. Sus
extremos de calificación van de regular a aleatorio.
Cada evento peligroso puede ser categorizado cualitativamente por cada una de las
variables mencionadas. Su evaluación combinada permite que el evento sea ubicado a lo largo
de un continuo que representa las características físicas del evento en términos de un rango que
abarca desde eventos intensos a eventos penetrantes (difusos). Bennet y Doyle (1997)
construyen perfiles de peligrosidad para cada proceso geológico o geomorfológico basándose
En la Figura 2 se ve claramente que los fenómenos intensos como los eventos geológicos
(terremotos y erupciones volcánicas) o incluso los tornados, quedan ubicados en una situación
opuesta a los eventos penetrantes, como son los procesos geomorfológicos ejemplificados por
la erosión costera, la erosión fluvial, la erosión de suelos o remoción en masa. Particularmente,
para los fenómenos geomorfológicos Gares et. al. (1994) presentan en una tabla los parámetros
de peligrosidad teóricos para diferentes procesos (Figura 3). Sin embargo, Burton et. al. (1993)
reconoce que los peligros naturales frecuentemente asumen distintas características de
penetración-intensidad en diferentes momentos y diferentes locaciones.
Frecuente Raro
FRECUENCIA
Bajo Alto
MAGNITUD
Prolongado Corto
DURACIÓN
Amplio Limitado
EXT. AREAL
Lento Rápido
VELOCIDAD DE
APARICIÓN
Difuso Concentrado
DISPO. ESPACIAL
Regular Aleatorio
ESPACIO TEMPORAL
Remoción en masa
Erosión costera
Sismos / Volcanes
Erosión fluvial Erosión de suelos
Figura 2: Perfiles teóricos para caracterizar peligros naturales. Basado en: Gares et al. (1994) y Bennet y Doyle (1997)
Parámetro Peligros geomorfológicos
Erosión de
suelos Remoción en masa
Erosión
costera Erosión fluvial Erosión eólica
Frecuencia Moderada a alta Moderada a alta Moderada a
alta Moderada a alta Moderada
Magnitud Baja a
moderado Baja a alta
Baja a
moderada Baja a moderada Baja a moderada
Duración Moderado a
largo Corto a moderado
Moderado a
largo Moderado a largo Moderado a largo
Extensión Areal Amplia Moderado a limitado Extenso Moderado a
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13
Dispersión Espacial Moderado a
difuso
Moderado a
concentrado Moderado Moderado
Moderado a concentrado
Espaciado
temporal Regular Aleatorio Regular Regular Regular
Figura 3: Análisis teórico cualitativo de parámetros de peligrosidad de procesos geomorfológicos. Basado en Gares et. al. (1994)
a.3. Vulnerabilidad
La vulnerabilidad refiere a la predisposición intrínseca de un sujeto o elemento a sufrir
daño debido a posibles acciones externas (Cardona, 1993:51). En el mismo sentido, Wilches
Chaux (1993) define la vulnerabilidad “como la incapacidad de una comunidad para adaptarse
a un cambio determinado en el ambiente”.
Para Wilches Chaux (1993) y García Tornel (1997) la vulnerabilidad es un concepto
eminentemente social ya que se relaciona con la dificultad de absorción de los cambios como
consecuencia de características propias de los elementos (o contextos) expuestos. Los aspectos
que adquieren importancia en la conceptualización de la vulnerabilidad son: a) El cambio de
estado o situación relacionado con factores internos y externos al sujeto o comunidad expuestos
al daño, y b) la dificultad de adaptación a dicho cambio por parte del contexto social y
ecológico, así como la susceptibilidad al daño del contexto físico.
Wilches Chaux (1993) define el concepto de “vulnerabilidad global” que se refiere a la
interacción de factores internos y externos que convergen en una comunidad particular y el
resultado de esa interacción es la incapacidad de la comunidad para responder adecuadamente
ante un riesgo determinado. Esta vulnerabilidad global es un concepto integrador de los
diferentes aspectos que caracterizan la vulnerabilidad desde diferentes perspectivas. Las
componentes de la Vulnerabilidad global son retomadas y redefinidas por Cardona (2001). A
partir de la integración de las definiciones de ambos autores se reconocen las siguientes
dimensiones:
- Vulnerabilidad natural: todo ser vivo posee una vulnerabilidad intrínseca determinada por los
límites ambientales dentro de los cuales es posible la vida y por las exigencias internas de su
propio organismo.
- Vulnerabilidad física: expresa las características de ubicación de los elementos expuestos en
áreas propensas a la ocurrencia de peligros naturales y las deficiencias en la estructura física de
los mismos para absorber los efectos nocivos del evento.
- Vulnerabilidad económica: al nivel local e individual este aspecto se expresa en desempleo,
insuficiencias de ingresos, dificultad o imposibilidad de acceso a los servicios formales
(educación, recreación, salud).
- Vulnerabilidad social: se refiere al nivel de cohesión interna que posee una comunidad. La
miembros entre sí y con el conjunto social no pasen de ser simples relaciones de vecindad
física, en la medida en que estén ausentes los sentimientos compartidos de pertenencia y de
propósito, y en la medida en que no existan formas de organización de la sociedad civil que
encarne esos sentimientos y los traduzcan en acciones concretas.
- Vulnerabilidad educativa: se expresa en una educación deficiente o sin buena cobertura en una
comunidad propensa a riesgos. La falta de socialización de la información aumenta la
vulnerabilidad. Asimismo, ausencia de conocimiento sobre causas, efectos y razones por las
cuales ocurren riesgos y desastres; sumado al desconocimiento de la historia y la falta de
preparación individual y colectiva son aspectos que contribuyen a la vulnerabilidad educativa
de la comunidad.
- Vulnerabilidad institucional: está relacionada con las dificultades que tienen las instituciones
para hacer la gestión del riesgo. Ello se expresa en el exceso de burocracia, falta de flexibilidad
de las instituciones y el dominio de criterios personalistas y patrimonialistas bloquean
respuestas adecuadas y ágiles frente al riesgo. Se refiere también a una cultura institucional que
privilegia lo urgente sobre lo importante, la emergencia por sobre la preparación y prevención;
también supone la existencia de prácticas de corrupción, politización y exacerbado control por
parte del Estado.
- Vulnerabilidad política: se expresa en el nivel de autonomía de la comunidad para la toma de
decisiones que la afectan. La comunidad se hace más vulnerable bajo esquemas centralistas. En
cambio, en la medida que la comunidad participa más en las decisiones que la atañen es menos
vulnerable. La vulnerabilidad política posee dos caras: la primera se refiere a la incapacidad de
una comunidad para volverse problema, o sea, para que los problemas que la afectan
trasciendan los límites locales y se conviertan en situaciones que exijan la atención de las
autoridades. La segunda, se refiere a la incapacidad de esa misma comunidad para formular por
si misma la solución del problema planteado, lo cual incluye el conocimiento y la aplicación de
los recursos locales existentes para aplicar dicha solución, limitando la solicitud de ayuda
externa a los recursos estrictamente faltantes.
- Vulnerabilidad ecológica: aumenta la vulnerabilidad cuando el desarrollo promueve la
destrucción de los recursos naturales y el deterioro de los ecosistemas. Así la vulnerabilidad
aumenta por la incapacidad de auto ajustarse para compensar los efectos directos o indirectos de
la acción humana o la misma naturaleza.
- Vulnerabilidad técnica: se refiere a la incapacidad de acceder a técnicas adecuadas para la
protección de los elementos expuestos a eventos de peligro (por ejemplo, estructuras
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15
-Vulnerabilidad cultural: se refiere a la forma en que los individuos se ven a sí mismos en la
sociedad y como colectividad. Juegan un papel importante los medios de comunicación que a
veces favorecen la utilización sesgada de la información sobre la sociedad y los desastres.
-Vulnerabilidad ideológica7: se relaciona con las ideas y creencias que tienen las personas
sobre el devenir y los hechos del mundo. Se expresa en actitudes pasivas, fatalistas y creencias
religiosas que limitan la capacidad de acción de los individuos frente a circunstancias de
riesgos.
b. Percepción social de riesgo
La inclusión de cuestiones relacionadas con la valoración individual y colectiva en los
estudios de riesgo persigue dos finalidades; por un lado, arribar a un diagnóstico más ajustado
del tema, y por otro, hacer factible una estrategia de gestión de la problemática.
Las percepciones acerca del riesgo se basan en juicios de valor que emite el afectado o la
comunidad en su conjunto a partir de haber experimentado una situación de riesgo (Ferrari,
2006). Dichas valoraciones subjetivas8 de la peligrosidad de un fenómeno determinado, así
como de las condiciones de susceptibilidad de daño, difieren no sólo individualmente sino
también colectivamente.
La distinción entre percepción y representación radica en lo siguiente: la percepción
involucra la presencia del sentido y del objeto percibido. En cambio la representación hace
referencia a un proceso de abstracción sin presencia del objeto material o fenómeno sobre el
cual se construyen idealizaciones o imaginarios.
Según Gravano (2003:86) el imaginario social se compone “por las imágenes o
significados construidos socialmente y compartidos por un conjunto social en condiciones
históricas determinadas y atendiendo a los condicionamientos contextuales de esos grupos, es
decir, a las visiones, imágenes y significados con que son vistos o construidos desde el exterior
de ellos mismos...”. Existen otros tipos de valoraciones acerca del riesgo relacionadas con la
investigación científica de la peligrosidad de un fenómeno en particular así como de la
vulnerabilidad de los elementos expuestos al mismo. Dicha mirada científica se refiere a
estudios orientados con metodologías y herramientas de investigación que pretenden
diagnosticar, explicar o describir una situación de riesgo determinada desde diversas disciplinas
que contribuyan a su entendimiento9.
7
A los fines de esta investigación, las vulnerabilidades ideológica y cultural se analizarán en forma conjunta.
8 Este tipo de valoración del riesgo se relaciona con el concepto de “riesgo subjetivo” planteado por Sjöberg
(1991) referido a “juicios intuitivos sobre el riesgo, relacionados tanto con las estructuras personales, cognitivas, emocionales y de motivación, así como con los ambientes sociales, culturales y políticos”.
9
Asimismo, surge que existen diferencias marcadas entre los juicios de los expertos y los
del público. La percepción social del riesgo es una cuestión que requiere la máxima atención,
ya que en ella parecen situarse las claves de las discrepancias, el origen del debate social.
Las primeras explicaciones de expertos acerca de esta temática, hicieron referencia a la
falta de información objetiva del público y al papel de los medios de comunicación, que
sobreestimaban el riesgo y se situaban en una posición de confrontación respecto a la industria.
El público simplemente no poseía los conocimientos válidos y mostraba una actitud irracional
ante los riesgos tecnológicos e industriales mientras que infravaloraba otros riesgos, claramente
relevantes, como el de conducir sin cinturón de seguridad o el de fumar.
La percepción del riesgo implica las creencias, juicios y sentimientos de la gente, así
como los valores y disposiciones sociales y culturales más amplios que las personas adoptan
frente a los peligros y sus beneficios. Facilitar la comprensión y el conocimiento mutuo de las
diversas posturas involucradas en el debate social y fomentar el diálogo entre los agentes
sociales involucrados en estos conflictos, debe darse mediante una comunicación bidireccional
y eficaz (basada en las percepciones previas de todos los agentes sociales afectados o
involucrados). Incrementar la sensación de control de los ciudadanos sobre sus propias vidas
fomentando para ello la participación social de la ciudadanía en aquella toma de decisiones que
la afectan. Para que estos nuevos instrumentos de prevención y control sean verdaderamente
eficaces, el análisis de la percepción del riesgo debe constituir siempre el punto de partida, el
primer paso. La experiencia adquirida hasta la fecha ha constatado que la percepción social del
riesgo es el requisito esencial de cualquier intento de comunicación o de participación social10.
c. Enfoque de la gestión integral del riesgo
Lavell y Argüello (2003) describen a la gestión integral del riesgo, como un proceso
social complejo a través del cual se pretende lograr una reducción de los niveles de riesgo
existentes en la sociedad, y fomentar procesos de construcción de nuevas oportunidades de
producción y asentamientos en el territorio, bajo condiciones de seguridad y sostenibilidad
aceptables. Un estadio culminante del proceso de gestión lo constituye la gestión local del
riesgo en la cual los actores locales, solos o en relación con otros actores externos, logran
integrar plenamente en los procesos de desarrollo local, las condiciones para que la reducción
del riesgo sea sostenible en el tiempo.
Por lo tanto, la gestión integral de riesgo no puede ser reducida a una obra o una acción
concreta, por ejemplo la construcción de un dique, una presa o una pared de retención para
impedir inundaciones y deslizamientos. Tal como sostienen Lavell y Argüello (2003), se refiere
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17
al proceso secuencial de pasos por medio del cual un grupo humano o individuo toma
conciencia del riesgo que enfrenta, lo analiza y lo entiende, considera las opciones y prioridades
en términos de su reducción, considera los recursos disponibles y diseña las estrategias e
instrumentos necesarios para enfrentarlo, negocia su aplicación, y toma la decisión de ejecutar
dicha aplicación.
El objetivo final de la gestión de riesgo es el de garantizar que los procesos de desarrollo
impulsados en la sociedad se den en condiciones óptimas de seguridad, dentro de lo posible, y
que la atención dada al problema de los desastres, así como la acción desplegada para
enfrentarlos y a sus consecuencias, promuevan hasta el máximo el mismo desarrollo. Es la
continuación lógica y la forma más articulada de fortalecer las nociones expuestas en los
conceptos de transición entre respuesta humanitaria y desarrollo, y de reconstrucción con
transformación y desarrollo.
d. Principios guía para la gestión de una reducción de la vulnerabilidad
Blaikie et. al. (1996) se refiere al término mitigación, remarcando la importancia de
verlo en el contexto más amplio de reducir la vulnerabilidad en todas sus formas. Los siguientes
principios se han deducido de experiencias de desastres en Latinoamérica y el Tercer Mundo y
partir de trabajar con procesos que generan vulnerabilidad en la población. La mitigación debe
verse en el contexto de la progresión de la vulnerabilidad.
Principio 1: Manejar vigorosamente la mitigación
Implica contar con una fuerte gestión que integre todos los elementos en un modelo coherente que integre muchas funciones del gobierno, programas integrados, respuesta gubernamental integrada. Que busquen utilizar experiencias en desastres para la confección de estudios integrales de desastre que incluyan planes para disminuir la vulnerabilidad. Manejar la mitigación requiere anticipación, liderazgo y habilidades en muchos niveles del gobierno y en el sector privado. Tiene que haber una forma de ofrecer una memoria institucional de los desastres y amenazas que se vincule con las nuevas generaciones de administradores del gobierno y planificadores y su cultura y práctica burocrática y con las masas y su propia memoria colectiva preservada tal vez en la cultura popular (historias, cantos, etc.) y en la práctica (construcción, agricultura, etc.). Idealmente se debería tender un puente entre la cultura conmemorativa y precautelativa popular y su contraparte burocrática.
Principio 2: Integrar los elementos de la mitigación
El orden en que se desarrollen las medidas de reducción de riesgos es de importancia definitiva. Tal vez la secuencia ideal sería: conciencia pública que lleve a una voluntad política, que lleve a una gerencia, que conduzca a los procesos paralelos e interactivos de promulgar leyes. Finalmente, entrenamiento y educación e incentivos en efectivo se necesitan para aplicar esas medidas.
Principio 3: Aprovechar un desastre para iniciar o desarrollar la mitigación
Se debe sacar ventaja de un desastre para asegurar recursos y decisiones. De muchos desastres se desprenden medidas. Se deben desarrollar planes y cuando haya obstáculos políticos para su implementación, se debe estar listo para la puesta en marcha en el momento apropiado, como cuando un desastre se convierte en la posibilidad para acción inmediata.
Principio 4: Vigilar y modificar para ajustarse a nuevas condiciones
Si bien las causas subyacentes de la vulnerabilidad global son comunes, el riesgo particular puede variar de una situación a otra y puede cambiar rápidamente en el tiempo. A medida que cambian patrones particulares de vulnerabilidad, debido a presiones tales como urbanización y degradación de la tierra, entonces las técnicas de verificación, las estrategias de implementación y las acciones de mitigación también tienen que adaptarse flexiblemente. Hablando en términos generales, "el análisis de la vulnerabilidad" se refiere a: vigilar cambios en las causas de fondo (presiones globales) y entender cómo estos se canalizan hacia condiciones inseguras para grupos específicos en la población por medio de mecanismos sociales y económicos (presiones dinámicas).
Principio 5: Concentrar la atención en la protección de los más vulnerables
La prioridad consiste en medidas apropiadas para proteger a los grupos de personas más vulnerables. El trabajo de investigación realizado en diversos contextos de Latinoamérica y el Tercer mundo ha demostrado que es frecuente (aunque no siempre) que los pobres sean los más vulnerables a las amenazas, junto con otros que son vulnerables debido a alguna combinación de clase, sexo, edad y etnicidad. Las medidas que se pretendan implementar deben incluir mejora económica en el acceso a los recursos por parte de estos grupos vulnerables ya que el acceso a la tierra, educación, salud y alimentación se relacionan directamente con la capacidad de las poblaciones para resistir las crisis. La infraestructura social ofrece un medio para comunicar ideas sobre mitigación de desastres, así como también apoyo fisiológico y habilidades que permiten autoprotección más efectiva y recuperación más rápida de los sobrevivientes.
Principio 6: Concentrarse en la protección de vidas y medios de subsistencia de los vulnerables
Cuando los recursos para la mitigación están muy limitados, es vital concentrarse en la protección de las vidas en lugar de dar prioridad a la protección de la propiedad. Sin embargo, esto tiene que aplicarse en un contexto amplio, puesto que la protección de algunos aspectos de la propiedad, o sea aquellos relacionados con la subsistencia y generación de ingresos, es de importancia decisiva para proteger la vida a largo plazo.
Principio 7: Concentrarse en enfoques activos más que pasivos
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Principio 8: Concentrarse en proteger sectores prioritarios
La mitigación se debe concentrar en la protección general de toda una comunidad y su propiedad. Sin embargo, con recursos limitados y patrones desiguales de vulnerabilidad, la evaluación del riesgo y los procesos de planificación deben identificar prioridades para medidas de mitigación. Estas deben primero atender las necesidades de los vulnerables y de los pobres. En segundo lugar, deben basarse en criterios generados en un debate que es específico para la situación política y cultural en cada país. Como las prioridades deben provenir de un debate nacional, es vital facultar al vulnerable a través de sus organizaciones fundamentales y no gubernamentales para que escuchen su voz.
Principio 9: Las medidas deben ser sostenibles en el tiempo
Una cosa es iniciar la mitigación pero otra muy diferente es sostenerla con el tiempo hasta que se incorpore plenamente a presupuestos y procesos de planificación. Los medios para mantener la mitigación incluyen: un activo programa de conciencia pública, historias bien documentadas exitosas de riesgos que fueron reducidos en un desastre pasado, institucionalizar la mitigación en planificación gubernamental y políticas normales, buen uso del análisis expandido costo-beneficio para mostrar las ganancias de la protección.
Principio 10: Asimilar la mitigación en la vida cotidiana
Las medidas preventivas de reducción de riesgos se ponen mejor en marcha incorporándolas a la cultura que rodean las estructuras gubernamentales, tradiciones, currículos, leyes, programas de capacitación, prácticas políticas y conciencia pública. La planificación a largo plazo emprendida en muchos países (como los Planes quinquenales de desarrollo social y económico) es un buen vehículo para la mitigación sistemática de desastres. Los planes necesitan un capítulo sobre vulnerabilidad a los desastres y la mitigación de las amenazas necesita ser una de las pautas guías dadas por las autoridades de coordinación a todos los sectores. El análisis de la vulnerabilidad y la reducción también se pueden incorporar en censos rutinarios de población.
Principio 11: Incorporar la mitigación a los proyectos específicos de desarrollo.
Así como los principales proyectos de desarrollo se chequean por su impacto ambiental por medio de "evaluación del impacto ambiental", es vital que se haga un chequeo similar a las consecuencias del proyecto para la vulnerabilidad de los desastres. El objetivo de ese "análisis de impacto del desastre" sería: verificar que los nuevos proyectos no aumenten los riesgos de desastres tales como inundaciones, deslizamientos, erosión del suelo, desertificación o enfermedad; y proteger la inversión contra daños y destrucción en un futuro desastre.
Principio 12: Mantener el compromiso político
e. Educación ambiental como estrategia de gestión del riesgo
Respecto a la educación ambiental, se adhiere a la definición establecida a partir de la
Carta de Belgrado (1975) que considera que es un proceso continuo, tanto individual como
colectivo en el cual los individuos y su colectividad toman conciencia de su medio y es desde
esa toma de conciencia que adquieren aptitudes, actitudes, valores y la voluntad que los hace
capaces de actuar individual y colectivamente para resolver los problemas ambientales del
medio en que se desenvuelven, tanto los actuales como los de proyección futura.
Proponer proyectos de educación ambiental (en adelante EA) como educación para el
riesgo (en adelante ER), y en consecuencia como parte de las estrategias de la gestión integral
del riesgo (en adelante GIR), significa promover un trabajo interdisciplinario que pretende la
participación de los actores involucrados en el escenario de estudio para cambiar la realidad del
riesgo. La EA como instrumento que aporta la Gestión Ambiental, puede funcionar para
facilitar acciones articuladoras entre los habitantes de la comunidad en estudio y los distintos
organismos del Estado, responsables de la toma de decisiones en políticas que refieren a la
calidad ambiental del escenario. Se hace necesario entender a la EA como parte de un proceso
social donde los actores involucrados en el escenario deben tener un rol destacado en el diseño
y ejecución de las propuestas que surgieran. La aproximación desde GIR y todo el trabajo de
diagnóstico del riesgo para los flujos de barro Barrio Laprida, encuentra un correlato directo en
los principios de la EA, ya que ofrece un campo fértil para utilizar las estrategias que de esta se
desprenden, remarcando la importancia en que ambos enfoques buscan y necesitan de la
participación de los actores involucrados. Retomando los principios mencionados en la
definición de la EA, y el enfoque de la GIR, se puede realizar la analogía entre ambos, tal como
se muestra en la figura 4. Esta articulación, permite observar que la EA puede utilizarse como
estrategia de gestión del riesgo, tanto en lo que refiere a gestión prospectiva como
compensatoria.
Enfoque de la gestión integral del riesgo (GIR) Principios de la Educación Ambiental (EA)
- Toman conciencia del riesgo que enfrentan
- Consideran opciones y prioridades para su reducción
Individuos y su colectividad toman conciencia de su medio
- Diseñan estrategias e instrumentos para enfrentarlo. - Negocian su aplicación
- Toman la decisión de llevarlas a cabo
Adquieren aptitudes, actitudes, valores y la voluntad que los hace capaces de actuar.
- Actores locales, solos o con externos, logran integrar condiciones para reducción sostenible
de riesgos. (GLR)
Actúan individual y colectivamente para resolver los problemas ambientales del medio en que se
desenvuelven
CAPITULO 3
METODOLOGÍA
Capítulo 3: METODOLOGÍA
a. Estructura general de la tesis.
El presente trabajo de investigación toma como base, la metodología propuesta por
Ferrari (2006), a partir de la cual se analizan las variables de peligrosidad y de vulnerabilidad
global que construyen los escenarios de riesgo técnicamente evaluado y socialmente percibido,
con el fin de hallar similitudes y diferencias entre ambos escenarios. Esta metodología fue
aplicada para el caso de inundaciones en el Barrio Etchepare (Trelew), cuyos resultados fueron
publicados parcialmente por Ferrari-Monti (2007). Allí se realiza un análisis de la
vulnerabilidad global del barrio y se concluye que el estudio de la percepción social del riesgo,
debería ser considerado como una fase pre analítica esencial a la propuesta de estrategias de
gestión del riesgo.
El hallazgo de las diferencias entre ambos diagnósticos (técnicamente evaluado y
socialmente percibido) fue considerado por los autores como una debilidad frente al proceso de
gestión, mientras que las similitudes son consideradas como una fortaleza para encarar dicho
proceso. Por lo tanto, un proceso de gestión del riesgo debería estar orientado a disminuir en
todo lo posible las discrepancias (debilidades) entre el diagnóstico técnico y el diagnóstico
obtenido a partir de la percepción social del riesgo. Sobre dicha base, se diseña el esquema
general de esta tesis que se muestra en la figura 5.
Si bien el esquema de tesis sigue la metodología propuesta por Ferrari (2006), se aporta
una visión renovada sobre la forma de diagnosticar las variables de peligrosidad percibida ya
que se propone construir un perfil que represente la percepción social de esta variable con el fin
de realizar una comparación a partir de los gráficos. De este modo, y partiendo de esta base
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Figura 5: Esquema general del trabajo de investigación. Fuente: Elaboración propia
Riesgo por flujos de barro en Barrio Laprida (basado en desastre de 2010)
Diagnóstico técnico
Evaluación de dimensiones de vulnerabilidad global
socialmente percibidas Evaluación de
dimensiones de vulnerabilidad global
técnicamente evaluadas Perfil de peligrosidad
construido en base a variables socialmente
percibidas Perfil de peligrosidad
construido en base a variables técnicamente
evaluadas
Diagnóstico percibido
Diagnóstico percibido Diagnóstico
técnico
PELIGROSIDAD VULNERABILIDAD
Comparación para hallar similitudes o
diferencias entre perfiles
Comparación para hallar similitudes o
diferencias
Propuestas de gestión integral del riesgo para disminuir las diferencias entre el diagnóstico técnicamente evaluado y socialmente percibido de las variables que definen la peligrosidad
Para el desarrollo de los objetivos de la investigación, se contemplaron tareas de campo y de
gabinete, aplicando los siguientes métodos y herramientas: la elaboración del cuestionario, el
diseño de la muestra y el posterior análisis de los datos recogidos sobre el área de estudio; y en
segundo lugar, la recolección de los datos y estudio de las características físicas del Barrio Laprida.
Una fase complementaria a ambas tareas, estuvo relacionada con la revisión frecuente de redes
sociales para recolectar información sobre percepciones, imágenes y novedades sobre el sitio de
estudio.
b. Tareasde campo
Se realizó una aproximación cercana al Barrio Laprida, en donde se reconoció la
localización, área de emplazamiento, se logró el contacto con los habitantes e informantes
clave. La experiencia personal a partir del desarrollo de trabajos desde el año 2012 en el barrio,
posibilitó un mejor acceso a la información y a un trabajo dinámico con la comunidad.
Para la descripción de la vulnerabilidad técnicamente evaluada y socialmente percibida,
las variables de vulnerabilidad seleccionadas fueron las siguientes: física, técnica, social,
política, educativa, institucional, ideológica/cultural, siguiendo la propuesta teórica de Wilches
Chaux, (1993). Mientras que para la descripción de la peligrosidad técnicamente evaluada y
socialmente percibida, las variables seleccionadas fueron: frecuencia, duración, extensión areal,
velocidad de aparición, dispersión espacial y espaciado temporal (Burton et al, 1993).
Con el fin de cumplir con los objetivos particulares, mencionados en el capítulo 1, se
llevó adelante la búsqueda de información a partir de la realización de entrevistas en
profundidad semi-estructuradas11 a distintos informantes clave del barrio, se obtuvieron datos
por formar parte de una cuenta de la red social Facebook creada por vecinos autoconvocados
del barrio, a partir de la indagación de trabajos previos sobre el barrio, búsqueda de diarios en la
hemeroteca municipal (Diarios Crónica, El Patagónico y Jornada), revisión de medios gráficos
nacionales, relevamientos de campo en el barrio, búsqueda de datos relevantes en las distintas
instituciones del barrio (comisaría, mini hospital, escuela secundaria, etcétera), la visita a entes
de gobierno municipal, provincial y nacional (Defensa Civil, Dirección de Hábitat, Ministerio
de Ambiente y Control del Desarrollo Sustentable de la provincia, Dirección de redes públicas,
Servicio Meteorológico Nacional, entre otros) y la investigación de antiguos documentos de la
administración pública en el Archivo Histórico Municipal de la ciudad de Comodoro
Rivadavia.
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Las entrevistas fueron dirigidas a personas que viven, trabajan, habitan y conocen acerca
del barrio. Previo al relevamiento se identificó y contactó a los informantes y se elaboraron
preguntas en base a cada una de las dimensiones de análisis.
Las encuestas fueron confeccionadas buscando indagar sobre las dimensiones de
vulnerabilidad y las variables de peligrosidad. Una vez realizadas, se procedió a distribuirlas
dentro del establecimiento educativo secundario del barrio para que cada estudiante las llevara
y completara en sus hogares, teniendo conocimiento de que aquellos jóvenes que asisten a la
escuela son, en su gran mayoría, vecinos del barrio.
Las encuestas fueron completadas únicamente por personas que en ese momento tuvieran
más de dieciocho años de edad con la finalidad de encuestar a respondientes válidos. Al
momento de realizar el relevamiento, esta condición determinó que la búsqueda de los
encuestados no sólo estuviera dirigida por el hecho de la experiencia con el flujo de barro sino
también por la edad de la persona.
Las estrategias propuestas para trabajar sobre las discrepancias que pudieran existir en la
evaluación técnica y el diagnóstico social de los componentes del riesgo, serán abordadas desde
los enfoques de la GIR, la EA y los principios para la gestión de la vulnerabilidad propuestos
por Blaikie et. al. (1996). Se recuperan además algunas de las experiencias del tesista llevadas a cabo en el voluntariado universitario “Sentir, pensar y actuar…educación ambiental en la costa del Barrio Stella Maris” (Raimondo, 2013), ejecutado durante los años 2011 y 2012 y, en el
cual, el autor de esta tesis fue participante en la planificación, desarrollo y conclusión de los
talleres comunitarios que se llevaron adelante en el marco de ese proyecto.
c. Tareas de gabinete
Elaboración del cuestionario.
Tanto las entrevistas como las encuestas12 se diseñaron en base a los siguientes objetivos
de trabajo:
1. Analizar la percepción de la peligrosidad del flujo de barro ocurrido en el año 2010 en el
barrio.
2. Analizar la percepción de las condiciones de vulnerabilidad de los contextos físico y social
del barrio, expuestos a los flujos de barro.
El relevamiento de las percepciones de peligrosidad de los procesos de remoción en
masa, se basó en preguntas referidas a los distintos componentes de peligrosidad. La
indagación sobre las percepciones de las condiciones de vulnerabilidad se basó en preguntas
referidas a cada uno de los componentes de vulnerabilidad (según las definiciones conceptuales
trabajadas en el marco teórico de esta tesis).
Luego de confeccionar el instrumento de recolección de información, se realizó una
prueba piloto con el objetivo de depurar preguntas confusas, ambiguas o de difícil
interpretación. En esta prueba piloto se identificó que el término con el cual los vecinos conocen a los procesos de remoción en masa es “alud”. El modo en que los medios gráficos
realizaron el seguimiento durante todo el mes de febrero de 2010 permite ver que la palabra “alud” es la utilizada en titulares, tapas y noticias de relevancia. Por este motivo, si bien los
procesos gravitacionales con los que se trabajarán a lo largo de la investigación son flujos de
barro con flujos de tierra subordinados por sectores, para la indagación mediante entrevistas y
encuestas se utilizó el término alud.
Diseño de la muestra.
Según Hernández Sampieri et. al. (2004:302) la muestra se define, desde un enfoque cualitativo, como “la unidad de análisis o grupo de personas, contextos, eventos, sucesos,
comunidades, etc., sobre la cual se habrán de recolectar datos sin que necesariamente sea representativa del universo o población que se estudia”.
Siguiendo el planteo de Cea D´Ancona (1998), en estudios que no requieren tanto de la
representatividad de elementos o características de la población (dado que no interesa la
posibilidad de generalizar los resultados) sino que apuntan a realizar una cuidadosa y
controlada elección de sujetos con características específicas, el empleo del muestreo no
probabilístico o dirigido es de gran utilidad ya que se logran obtener los casos que interesan al
investigador y que ofrecen riqueza para la recolección y análisis de los datos.
El muestreo no probabilístico, también llamado dirigido, supone un procedimiento de
selección informal de las unidades de análisis. Este tipo de muestreo es más apropiado para
investigaciones exploratorias (como ser los estudios piloto), cualitativas (donde hay un mayor
interés en profundizar la información aportada que en la representatividad estadística) y en
investigaciones donde la población es de difícil registro o localización. La desventaja de este
tipo de muestreo es que al hacer inferencias sobre la población no es posible calcular con
precisión el error, es decir, no se puede determinar el nivel de confianza con el que se hace una
estimación, por lo tanto, los datos no pueden ser generalizados al total de la población.
La modalidad de selección de las personas entrevistadas en esta investigación fue
mediante el empleo del muestreo no probabilístico en cadena o bola de nieve. Las unidades
muestrales fueron escogiéndose sucesivamente a partir de las referencias de las personas que se
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identificación de otras personas pertenecientes a la misma población”. Por otra parte, al
frecuentar periódicamente el barrio debido a las tareas desarrolladas como docente en la
escuela secundaria del mismo, se aprovechó la oportunidad de distribuir encuestas a los
estudiantes del establecimiento.
Antes de iniciar el relevamiento en terreno, se accedió a un informe en la Dirección de
Hábitat de Comodoro Rivadavia, en donde una planilla indicaba cada domicilio del barrio en
donde el ente gubernamental intervino posteriormente al flujo de barro con el fin de realizar
mejoras u otorgando viviendas nuevas a los vecinos más afectados. Con esta información, se
inició el trabajo de campo, acompañando esta tarea con la herramienta informática Google
Earth para lograr medir superficies. Fueron identificadas así 18 manzanas afectadas, las cuales
comprenden un área de 12,51 hectáreas.
En función del muestreo aplicado, el procedimiento de selección de las personas
entrevistadas y encuestadas concluyó cuando la información comenzó a ser redundante (es
decir, se observó una tendencia de respuesta a medida que se iban realizando las encuestas),
por lo que se decidió finalizar con la reunión de información (se encuestó a un total de cuarenta
y seis personas de la población bajo estudio).
Las entrevistas realizadas fueron once:
Entrevista 1: Hugo Quinteros. Reside en el barrio desde 1966 en la intersección de las
calles Bogotá y Paraguay. Integrante de los vecinos autoconvocados.
Entrevista 2: Carlos Espinoza. Reside en el barrio desde 1964 y fue docente de la escuela
secundaria del barrio. Integrante de los vecinos autoconvocados.
Entrevista 3: Marcela Carrizo. Reside en el barrio desde 2008 y es portera de la escuela.
Entrevista 4: Lucas González. Reside en el barrio desde que llegó de La Rioja, en 1964.
Entrevista 5: Angélica Trigo. Reside en el barrio desde 1969.
Entrevista 6: Antonio Caniza. Reside en el barrio desde que tiene 7 años, desde 1959.
Vive en el sector que correspondía al mallín de Ivanovich, en la zona del mallín.
Entrevista 7: Carmen Casas. Reside en el barrio desde 1979. Representante de los vecinos
autoconvocados.
Entrevista 8: Ondina Olima. Reside en el barrio desde 1966. Participante activa de la
iglesia católica del barrio.
Entrevista 9: Mónica Díaz. Reside en el barrio desde que nació, en el año 1972. Trabaja
en la escuela primaria desde hace 23 años.
Entrevista 10: Sandra Casas. Reside en el barrio desde que nació, en el año 1970. Es
Entrevista 11: Iván Bordón. Su familia reside en el barrio desde 1958. Su padre falleció
en el evento del año 2010.
Se obtuvo entre encuestados y entrevistados, una heterogeneidad espacial ya que se
cuenta con, al menos, un vecino de cada sector del barrio.
Si bien no se trabajó con las entrevistas semi-estructuradas, al realizar la visita a distintos
organismos del Estado, se tuvo la posibilidad de realizar encuentros con distintos informantes
clave:
- Alejandro Salinas, Defensa Civil Comodoro Rivadavia.
- Carla Sueldo, trabajadora social de la Dirección de Programas y Proyectos Especiales dependiente de la Secretaría de Desarrollo Humano y Familia.
- Aldo Sánchez, Jefe Servicio Meteorológico Nacional, delegación Comodoro Rivadavia.
- Gladys Martel, Directora de Formulación y Ejecución de Programas de la Dirección Gral. de Hábitat.
- Julia Pérez Krenek, Licenciada en protección y saneamiento ambiental, Directora de control operativo ambiental, Dirección General Comarca Senguer-San Jorge, Ministerio
de Ambiente y Control del Desarrollo Sustentable.
- Marcelo Solohaga, arquitecto, subsecretario de obras públicas, Municipalidad de Comodoro Rivadavia.
- Roberto Romero, ex presidente de la Asociación Vecinal del barrio.
- Vanesa Modinger, Dirección General de Proyectos de Redes Públicas y Sistemas Hídricos.
- Aníbal Lauck, responsable técnico de la obra del drenaje en el Pasaje Bahía, la misma fue construida durante el año 2003.
- Federico Kamerbeek, ingeniero a cargo de la planificación de la obra del canal pluvial.
- Jorge Williams, policía desde hace 11 años en la comisaría del barrio.
- Herman Avendaño, jefe sub comisario de la comisaría del barrio
- Armoya María Cristina, enfermera del mini hospital de Barrio Laprida.
- Ponzio Mirta, Profesora de Historia y actual vicedirectora de Escuela Secundaria N° 732 del Barrio Laprida.
Por último, como herramienta innovadora generada en el presente trabajo de
investigación, se confeccionó un perfil de la peligrosidad percibida. Con el mismo se sintetizan
los resultados obtenidos de la percepción social de peligrosidad. Este permite la contrastación
de escenarios logrando visualizar más fácilmente las discrepancias y/o semejanzas con el perfil
CAPITULO 4
Capítulo 4: RESULTADOS
a. Diagnóstico de la peligrosidad de procesos de remoción en masa (flujos de barro)
a.1. Caracterización de las precipitaciones y los flujos de barro en la zona de estudio.
El tratamiento de los desastres provocados por procesos de remoción en masa en la
localidad de Comodoro Rivadavia, Provincia del Chubut, implica reconocer la actuación de uno
o varios procesos de la naturaleza que, ensamblados entre sí y combinados con aspectos
sociales que construyen el espacio geográfico, dan origen a la peligrosidad de flujos de barro en
áreas urbanas. Entre los componentes que dominan su aparición se encuentran las
precipitaciones extraordinarias, las pendientes pronunciadas, la compactación de suelos que
favorecen el escurrimiento superficial y la disponibilidad de material suelto para el acarreo.
De todos ellos, las precipitaciones extraordinarias constituyen el principal factor climático
disparador del proceso, por lo cual será el que se tratará a continuación. En primer término, se
sintetizan algunas de las características del elemento precipitaciones para interpretar la
dinámica de los flujos de barro como procesos de peligrosidad natural.
Para la descripción mencionada, se utilizarán datos generales obtenidos de la estación meteorológica N° 87860, ubicada en el Aeropuerto Internacional General Mosconi (45°47’ S, 67°30’ O, 46 msnm), perteneciente al Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
Las precipitaciones son escasas teniendo en cuenta los datos de la figura 6 que resume las
mismas para el período 1941-2000, dividido por decenios. En el mismo se sumaron los
promedios de cada mes de cada decenio. Se ve reflejado que el decenio que mayores
precipitaciones presenta, es el correspondiente a 1971-1980.
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A partir de los datos de los períodos observados en la figura 7, se evidencia un incremento
de altas precipitaciones en los meses de Mayo a Agosto, coincidiendo con las estaciones de
otoño e invierno; mientras que en los meses correspondientes a primavera y verano, las
precipitaciones disminuyen.
Figura 7: Precipitaciones medias por meses de cada decenio. Período 1951-1990. Fuente: Elaboración propia en base a datos del Servicio Meteorológico Nacional.
El SMN cuenta con los datos correspondientes a precipitaciones diarias que superan los
40,0 mm para el período 1959-2008. En la figura 8, se observa que estas precipitaciones
extraordinarias han superado los 60,0 mm en algunas ocasiones.