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UN ANTIGUO POEMA IBÉRICO?

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Academic year: 2022

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¿UN ANTIGUO POEMA IBÉRICO?

Un texto en diez líneas con palabras ordenadas en una sola columna vertical y de acuerdo a una cierta métrica rítmica escrito en un plomo ibérico hallado en la comarca de Enguera, Valencia, podría contener el más antiguo poema hallado en Iberia y en todo el occidente de Europa.

1

Por   Georgeos   Díaz­Montexano,   Historical­Scientific   Atlantology   Adviser   for   National   Geographic,   Emeritus President of Scientific Atlantology International Society (SAIS), Accepted Member of The Epigraphic Society.

“Los Turdetanos (descendientes de los Tartessios)2 son reputados como los más sabios entre todos los de Iberia; poseen gramática y libros con antiguas memorias, poemas y leyes métricas de seis mil años de antigüedad, según dicen. Los otros íberos tienen también gramática, aunque no de igual forma, ni hablan la misma lengua…” (Estrabón, III, I, 6. Traducción de Georgeos Díaz­Montexano, 2004).

SUMARIO

Datos físicos del plomo...1

El poema ibérico de la Enguera, Valencia...2

Transcripción del poema con sus posibles palabras...4

Consideraciones finales...5

Addenda...8

Bibliografía...10

DATOS FÍSICOS DEL PLOMO

Longitud: 170 mm. Ancho: 40 mm. Espesor: 10 mm. Cara A: 75 signos. Líneas: 10. Cara B: 30 signos. Líneas: 2

1 Actualización de último momento en Addenda.

2 Según el mismo Estrabón.

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EL POEMA IBÉRICO DE LA ENGUERA, VALENCIA

Nota: la división en sílabas es aproximada, pues lamentablemente no conocemos con plena exactitud dónde recaería el acento o la entonación. No sabemos, por ejemplo, si iskeildun debería dividirse en tres sílabas (is­

ke il­dun) o en cuatro (is­ke­íl­dun), y como no sabemos tampoco cuáles serían realmente llanas, agudas o esdrújulas, etc. (en caso de que existieran en el íbero todas ellas), no podemos sumar o restar una sílaba. La sinalefa, sin embargo, sí es posible. Lo interesante es que en cualquiera de los supuestos, los resultados finales son casi los mismos en cuanto a la métrica, el ritmo y la rima. Según lo que conocemos de la lengua ibérica, en cada una de las secuencias representadas en diez líneas en este texto, podría haber un mínimo de dos morfemas o palabras y un máximo de tres. (Las imágenes de arriba: cortesía de http://cathalaunia.org). 

BE­GO­I­I­L­TU­N = 7 signos (3 sílabas be­goi il­tun). Posibles palabras: begoi iltun.

S­O­R­I­BE­I­S = 7 signos (3 sílabas: sor3 i­beis) Posibles palabras: sor ibeis.

U­Ŕ­GA­Ŕ­A­I­L­U­R = 9 signos (4 sílabas: uŕ­ga­ŕ  4  a i­lur). Posibles palabras:  uŕgaŕa ilur

TU­E­I­TI­KE­I­L­DU­N = 9 signos (4 sílabas: tuei ti­ke il­dun). Posibles palabras: tuei tike ildun.

I­GO­Ŕ­I­S­KE­Ŕ = 7 signos (4 sílabas: i­goŕ is­keŕ). Posibles palabras:  igoŕ iskeŕ.

O­DO­I­L­DI­Ŕ = 6 signos (3 sílabas: o­do il­diŕ). Posibles palabras:  odo ildiŕ.

S­E­L­KI­S­KE­Ŕ = 7 signos (3 sílabas: sel kis­keŕ). Posibles palabras:  sel kiskeŕ.

O­DO­KE­I­L­DI­Ŕ = 7 signos (4 sílabas: o­do keil­diŕ). Posibles palabras:  odo keildiŕ.

I­S­KE­I­L­DU­N = 7 signos (4 sílabas: is­ke il­dun por diéresesis). Posibles palabras: iske ildun.

S­E­L­GI­Na­I­L­TU­N = 9 signos (4 sílabas: sel­gi­n  a   il­tun). Posibles palabras: sel gina iltun5

3 Los íberos no tenían palabras que comenzaran con vibrantes (/r/ o /ŕ/. Apenas se conocen un par de excepciones dudosas. En cualquier caso, tanto ‘sor’ como ‘urga’ (urgala) y ailur, están documentados como morfos o palabras en otros textos.

4 Idem.

5 Selgina pronunciado como selguina, no como seljina.

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Nótese que el ritmo de sílabas sería de 2 líneas de 3 sílabas, 3 líneas de 4 sílabas, de nuevo 2 líneas de 3 sílabas, seguidos de otros 3 líneas de 4 sílabas (o uno de 4, seguido de uno de 3 y de otro de 4). En cualquier caso, en cuanto a las sílabas, el ritmo creo que es siempre 3, 4, 3, 4. Se trataría pues de versos trisílabos y tetrasílabos del llamado Arte Menor. Llama la atención igualmente que en todas todas las posibles sinalefas dobles parece haberse combinando una vocal fuerte (a, e, o) con otra de las consideradas débiles (i, u). Esto ya parece sacado de un manual de poesía. Pienso que al tratarse de versos trisílabos o tetrasílabos (como en este caso), si el autor íbero conocía lo mismo (o algo parecido) a lo que hoy conocemos con tales conceptos de sinalefa, diéresis o sinéresis, quizás sí tomara igualmente en cuenta las vocales débiles de la penúltima sílaba a la hora de computar las sílabas de sus versos, quizás por mera sinéresis, para con ello ajustar las sílabas al verso de acuerdo a la métrica armoniosa que él autor estaría siguiendo. También pudo aplicar diéresis al menos en la penúltima línea (línea 9) para obtener un tetrasílabo. Es la sensación que me da al ver cómo se combinan estas vocales de la penúltima sílaba (que son siempre serían débiles en este texto) con una vocal fuerte o cerrada anterior. En cualquier caso, si omitimos las posibles sinalefas, y admitimos a la vez un desconocimiento total de la sinéresis y la diéresis por parte del autor, el resultado por línea sería el siguiente:

4 (tetrasílabos) 3 (trisílabos) 4 (tetrasílabos) 5 (pentasílabos) 4 (tetrasílabos) 4 (tetrasílabos) 3 (trisílabos) 5 (pentasílabos) 4 (tetrasílabos) 5 (pentasílabos)

Mientras que el resultado con sinalefa natural, o por sinéresis, y el uso de diéresis en un caso (penúltima línea), arrojaría una métrica más armoniosa que -presiento- sería la que realmente tendría en mente el autor.

3 (trisílabos) 3 (trisílabos) 4 (tetrasílabos) 4 (tetrasílabos) 4 (tetrasílabos) 3 (trisílabos) 3 (trisílabos) 4 (tetrasílabos) 4 (tetrasílabos) 4 (tetrasílabos)

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TRANSCRIPCIÓN DEL POEMA CON SUS POSIBLES PALABRAS

A continuación la transcripción de las posibles palabras y el posible desarrollo silábico­métrico seguido por el autor del posible poema. He considerando que este hiciera uso al menos de la diéresis en un caso. Nótese además la presencia de rimas, las cuales son en su mayor parte totales, o sea, consonánticas. Las señalo y ordeno con los respectivos números de cada línea: 1 con 4 (rima consonántica); 2 con 3 (rima asonántica); 5 con 7 (rima consonántica); 6 con 8 (rima consonántica); 9 con 10 (rima consonántica). Por tanto, cuatro rimas consonánticas   y   una   rima   asonántica   conforman   esta   composición   que   alterna   entre   el   trisílabo   y   el tetrasílabo 

1. Begoi iltun [be­goi il­tun] (Sílabas: 3) 2. Sor ibeis [sor i­beis] (Sílabas: 3)

3. Uŕgaŕa ilur [uŕ­ga­ŕa i­lur] (Sílabas: 4) 4. Tuei tike ildun [tuei ti­ke il­dun] (Sílabas: 4) 5. Igoŕ iskeŕ [i­goŕ is­keŕ] (Sílabas: 4)

6. Odo ildiŕ [O­do il­diŕ] (Sílabas: 3) 7. Sel kiskeŕ [sel kis­keŕ] (Sílabas: 3) 8. Odo keildiŕ [O­do keil­diŕ] (Sílabas: 4)

9. Iske ildun [is­ke il­dun] (Sílabas: 4) 

Diéresis para obtener un tetrasílabo armónico con sus parientes.

10 Sel gina iltun. [sel gi­n  

a

   il­tun] (Sílabas: 4)

Y para quien pudiera pensar que un poema ibérico, habiendo sido escrito tan solo con trisílabos y tetrasílabos, quizás no sería gran cosa (ni siquiera para los íberos mismos), me gustaría recordar a nuestra gran poetisa, Gertrudis Gómez de Avellaneda (Camagüey, Cuba, 1814), orgullo de cubanos, por haber nacido en Cuba, aunque española por ascendencia, y porque entonces Cuba era todavía provincia de España, quien con trisílabos y tretrasílabos como estos -entre muchos otros sílabos- alcanzó la gloria eterna.

Mirando

del mundo trisílabos profundo

solaz bisílabos ---

Y se gozan en letargo

tras el largo tetrasílabos padecer trisílabos

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CONSIDERACIONES FINALES

Escrito por dos caras, el texto del posible poema se halla sobre la cara A, y está a su  vez escrito dentro de un marco representado mediante incisión. Este detalle apunta a favor de la hipótesis que proponemos.

Podríamos estar ante un texto de tipo literario estético (poema, cántico o ambas cosas a la vez) y no ante un típico plomo comercial de contabilidad, pues no se conocen otros plomos con texto dentro de un recuadro o enmarque similar. Tampoco hay en este plomo de la Enguera voces típicas de los plomos comerciales. Por otra parte, no se aprecia en este texto ninguna de las palabras frecuentes en los plomos tipificados como posibles cartas  personales,   como   por   ejemplo,   la   más  que   probable  salutación  IUNSTIR,  IUMSTIR  o IUSTIR,  que   a   través   de   raíces   Altaico/Túrquicas   traduzco   como   “Bendiciones”,   “Mucha   Fortuna”   o

“Muchos Éxitos” (Díaz­Montexano, 2014), o el nombre de quien podría haber sido el dios supremo de los íberos, NEITIN (¿Neptuno?), posible divinidad que aunaría las cualidades de Marte, Plutón y Neptuno a la vez, aunque no tan frecuente en los plomos como la salutación anterior. Tampoco se usó en este “poema” el posible adjetivo USKEIKE, o el término (quizás para testigo) BAITES, ambos relativamente frecuentes en los restantes plomos tanto en comerciales como en posibles cartas personales (el primero) y quizás solo en comerciales el segundo.

Otra  característica llamativa de  este plomo de la Enguera de Valencia, es  la de  ser el  único  (hasta el momento) de los que se han conservado completos, o casi completos, que fue usado para escribir un texto en   modo   columna,   o   sea   verticalmente,   en   vez   del   habitual   uso   en   modo   horizontal.   Esta   diferencia seguramente está ligada a la categoría y función del texto, que como ya hemos visto presenta ­junto con el mismo   enmarque   o   recuadro   decorativo­   notables   diferencias   y   ciertas   particularidades   que   lo   hacen especialmente   diferente   de   los   habituales   textos   comerciales,   religiosos   o   personales   sobre   plomos conocidos hasta la fecha. 

El único rasgo compartido con los plomos comerciales son las barras que aparecen en la cara opuesta que son usadas para indicar cantidades numéricas. En este caso, al parecer se marcaron 22 o 24 barras (según Fletcher, 1984), y debajo se escribió una palabra o antropónimo, baisedadie, posiblemente sufijada en dativo con la terminación ­e, o sea, “A Baisedadi”. Es posible que el autor del posible cántico o poema (o el copista del mismo) le indicara con tales barras a  Baisedadi  ciertos datos para que no cometiera error cuando volviera a copiarlo para otra persona, o bien como una especie de guía para el mismo ritmo a la hora de la recitación o canto, o puede incluso que tan solo le estuviera indicando la cantidad de copias que debería realizar del mismo. Es difícil saber cuál sería la verdadera función de estas barras, pero una mera indicación numérica   de   productos   comerciales   no   me   parece   la   mejor   explicación,   tal   como   argumentaré   en   los siguientes párrafos. En cuanto a las barras misma ­a juzgar por el dibujo del mismo Fletcher y la foto publicada   en   su   informe­   las   últimas   tres   barras   a   la   derecha   parecen   estar   unidas   por   debajo.   Ello implicaría que se pudiera tratar del silabograma  

Ñ

, que en el mismo sistema dual usado en este texto tendría el valor /do/. En tal caso, la siguiente barra ­ya debajo­ sería el silabograma  

W  

/ba/ y que daría inicio entonces a la palabra o nombre, baisedadie. 

Como quiera que sea, es inusual entre los plomos comerciales conocidos (conservados al completo o casi) que todas las barras estén marcadas solo al final de un largo texto, agrupadas en una sola línea y sin marcar la habitual letra o signo de abreviatura,  

A

,  

O

,  

E

,  

G

,  

B

, etc., del tipo de producto o medidas de peso que siempre   se   indica   al   comienzo   de   las   secuencias   de   barras.   Por   otra   parte,   las   barras   ­usadas   como numerales­ aparecen intercaladas siempre dentro del texto comercial, junto a los productos que contabilizan

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y junto a los nombres de las personas a las que son entregados o vendidos los mismos, y tal cómo he comentado, precedidas siempre de una letra o símbolo que según parece sería la primera de alguna palabra que definiría el producto o medida de peso, o bien de la representación léxica del mismo producto o medida de peso indicado igualmente por delante de la secuencia de barras como la palabra anterior. 

Sería más que inusual, verdaderamente extraño, que la cara A de este plomo solo contenga una mera lista de productos, pero sin precio alguno ni su correspondiente abreviatura de categoría o peso, y sin nombre de un destinatario junto a estos, pues ninguna de las rítmicas secuencias de la cara A termina en el habitual morfo o sufijo ­ka  que según parece marcaba el dativo detrás del nombre de la persona a la que se le entregaba X cantidad de X productos, como tampoco hallamos ninguno que termine con el habitual morfo o sufijo ­en, que según todo parece indicar marcaba el posesivo/genitivo y que sí hallamos en varios plomos señalando el nombre del autor y remitente de la carta o de quien hace las entregas de las cantidades de productos, ni el sufijo ­te, también interpretado con funciones similares al anterior. Mientras que solo por la cara B se indica una única cifra (ya sea 20, 22 o 24) como cantidad de algo que no se indica claramente, pues no se conocen casos donde la abreviatura del producto, medida de peso o categoría, se añada al final de la secuencia de barras, y menos aún con el silabograma /do/ o /to/. 

Finalmente, remarcar el hecho de que la mayoría de las secuencias de signos de cada línea tienen algún morfo que aparece de modo más o menos frecuente en la formación de antropónimos, por lo que muy probablemente tales morfos sean adjetivos, aquí empleados como tales, más que de sustantivos dando nombre   a   productos   comerciales.   Mientras   que   los   restantes   podrían   ser   perfectamente   verbos   y/o adverbios, y por supuesto algunos sustantivos entre los mismos morfos más comunes. Por tanto, no me parece probable que sea una mera lista de nombres propios (una mera nómina) como indica Flecther en su citado informe. Y no entiendo cómo fue que olvidó aclarar que ni uno solo de esos nombres, tal cual, aparece testimoniado en ningún otro escrito ibérico conocido. Algunos nombres con idénticos morfos, por supuesto, pero exactamente como estos, ninguno. Siendo una supuesta lista de diez nombres, sería de esperar que aunque sea uno apareciera registrado tal cual, con la misma forma, ya fuera en nominativo (como se supone que estarían aquí) o con algún sufijo marcando otros casos. 

Pero hay más, si tan solo fuera una mera lista de nombres propios o antropónimos, no se entiende tampoco la necesidad de marcar dos puntos : a la derecha, al final de cada secuencia, que es el procedimiento habitual de los íberos cuando se trata de textos con palabras continuas que cuentan un discurso dado, ya sea en una carta personal o en un texto comercial o religioso, y, porque no, hasta en uno de tipo literario, como al parecer tenemos en este ejemplo y que bien podría ser el verdadero primer caso de literatura ibérica que no has llegado hasta nuestros días. Si realmente fuera una mera lista de antropónimos, habría bastado con escribir los nombres sin necesidad de establecer puntuaciones al final de los mismos, o entre ellos.

Seguramente el destinatario (y cualquier íbero) reconocería que se trataba de nombres propios. Pero como ya apunté antes, no debe ser casualidad que ni uno solo de estos supuestos nombres ­según Fletcher y todos los que le han seguido sin el más mínimo análisis crítico­ no aparezca documentado (hasta el momento) en ningún otro texto.

No   soy   experto   en   artes   poéticas,   pero   cuando   sumamos   todos   los   detalles   y   datos   anteriormente observados, desde  el  hecho de haber  enmarcado  el texto  con un rectángulo ­lo que  sugiere  intención estética­  y   escribirlo   a   lo   largo   de   la   superficie   vertical   del   campo   epigráfico,   al   contrario   que   en  los habituales plomos de cartas personales, religiosas o comerciales donde se hace siempre aprovechando la

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superficie en horizontal, hasta la misma métrica (trisilábica y tetrasilábica) y la más que evidente rima hyper consonántica combinada con una rima asonántica, que no parece para nada mero producto del azar, creo que puede defenderse la hipótesis de que estamos ante un texto literario del género de la poesía, o quizás ante   un   tipo   de   cántico   popular.   Ambas   manifestaciones   artísticas   solían   ir   juntas   de   la   mano   en   la antigüedad. Pero no descarto, incluso, que se trate de una  especie de poema  religioso, pues como ya propuse  en  artículos  anteriores (Georgeos Díaz,  20016)),  es posible  que  Ildun /  Iltun (también escrito habitualmente como Ilduŕ), mencionado hasta tres veces en el texto, pero con variantes fonéticas (quizás para lograr una mayor armonización poética en la prosodia misma de la la recitación o canto), sería el nombre de una importante divinidad protectora de las ciudades y los clanes familiares, una especie de dios primigenio fundador de la Matria o Patria de los Íberos. El caso es que es posible también que a Baisedadi le enviarían el poema con ciertas instrucciones numéricas sobre el tamaño que debería este hacerlo en alguna estela. Quizás la cifra de 20, 22 o 24 barras, con el signo /do/, le estaría indicando a Baisedadi que la copia del poema debía realizarse ­a escala­ de veinte a veintidós veces el tamaño que esta tenía en el mismo plomo. Es decir, una estela o cartela sobre piedra o bronce u otro metal con un longitud o altura de unos 3,7 metros.

En fin que si esta hipótesis fuera verificada de algún modo por los verdaderos expertos en tales materias, estaríamos ante el más antiguo testimonio de un texto verdaderamente literario, en cuanto a composición poética (escrito en versos rítmicos y rimados) que hasta la fecha se halla descubierto en todo el Occidente.

Para algunos arqueólogos seguramente todo esto no será más que el conjunto de meras coincidencias fortuitas. Pero, ya solo porque esta hermosa y fascinante posibilidad existe ahora, creo merecería la pena revisar esta propuesta; incluso aunque no podamos ­de momento­ conocer el significado exacto de este posible poema, cántico, o ambas cosas a la vez. 

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ADDENDA

Justo al cierre de este artículo hallo que unos investigadores, cuyos nombres no conozco aún, pero que se hacen llamar, “Grupo Inizituak”, y que son defensores de la corriente vascoiberista, han intentado ya hacer una   traducción   del   mismo   texto.   Obviamente,   del   mismo   modo   que   como   suelen   hacer   los   restantes vascoiberistas: usando diccionarios de vasco común de los tiempos postmedievales o modernos, sin tener en  cuenta   nunca   (o   casi   nunca)   las   formas   reconstruidas   por   verdaderos   expertos   en   lengua   euskera, vascólogos de renombre internacional tales como Henri Gavel (1880 – 1959), Koldo Mitxelena (1915 ­ 1987), Alfonso   Irigoyen   (1929   ­   1996),   Robert   Lawrence   "Larry"   Trask   (1944   –   2004),   y   más   recientemente especialistas de alto calibre como Joaquín Gorrochategui (Éibar, 1953) y Joseba Andoni Lakarra (Arratzu, 1962). 

El método empleado por estos nuevos “descifradores” vascoiberistas de la lengua íbera (y lo digo con el mejor ánimo constructivista) sigue siendo el mismo que el de sus antecesores y colegas del mismo gremio, y el mismo de los que también se auto­proclaman como los verdaderos descifradores de la lengua íbera, pero desde otras lenguas como el frigio, el griego clásico o micénico (o una mezcla de todo ello), o desde lenguas itálicas  o   célticas,   o   bereberes,   entre  otras.   No   me   incluyo   con   mi   teoría   Altaico/Túrquica   entre   tales

“descifradores mágicos”, porque como todo el que ha leído mi obra conoce, hay tres cosas fundamentales que no practico (pero si la mayoría de los “descifradores mágicos”) que impiden meterme en ese mismo cajón: primero, no proclamo haber sido el verdadero descifrador de la lengua íbera, ni siquiera que haya logrado descifrar por completo dicha lengua ni mucho menos (a lo sumo habré preguntado ­tímidamente­

sobre tal posibilidad en algún artículo y creo haberme acercado bastante a lo que sería una relación genética entre el íbero y las lenguas Altaico/Túrquicas, y en menor grado, Urálico/Caucasianas), dos: que no sigo

­precisamente­ ninguno de tales métodos tan poco rigurosos contra los que tanto estoy luchando y que pasaré   a   detallar   a   partir   del   párrafo   siguiente,   y   tercero,   porque   mis   traducciones   no   son   del   tipo

“mágicas”,   “esotéricas”,   o   “iniciáticas”,6  como   vemos   también   ahora   en   la   interpretación   (¡que   no traducción! Pues la lengua íbera aún no ha sido definitivamente descifrada por nadie) de este “Grupo Inizituak” de vascoiberistas, y en la mayoría de las anteriores traducciones de textos íberos, no solo las que se hacen desde el vasco, sino también en las que se hacen desde otras lenguas obteniéndose ­por regla general­ solo textos de tipo esotérico­mistérico hasta de las meras leyendas monetales, en el colmo ya de una aberración epigráfico­lingüística inimaginable. 

Tal método, poco o nada riguroso, que aún sigue la inmensa mayoría de los que presumen haber descifrado ya la lengua íbera (o en la versión más modesta que ya ha sido descifrada a través del vascco por otros), consiste en la segmentación arbitraria, por lo general extrema y más allá de lo mínimamente razonable, hasta conseguir una traducción con un mínimo de sentido (al menos para el que traduce de ese modo), aunque para ello no solo se practique una extrema y abusiva segmentación injustificada y arbitraria de las secuencias, basándose solo en meras coincidencias con morfos o raíces, sino que hasta se practique, además, el más que preocupante método de añadir sonidos o quitar (a mera conveniencia) sin una mínima regla lingüística ni atención a la fonética histórica documentada y bien reconstruida por especialistas de la misma lengua vasca, entre otras. Y no contentos con todo ello, cuando no consiguen de ningún modo explicar 6 Aunque si realmente las hallara de tal tipo, sin duda alguna las publicaría, pero no es lo mismo eso que traducir casi todo

como algo “mistérico-iniciático” o “esotérico”, incluso hasta las mismas monedas.

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ciertas voces o secuencias, o paradigmas verbales, entonces se recurre a ciertos “ases bajo la manga”,  como por ejemplo, que seguramente no se pueda reconocer todas las formas porque (como en este caso) se trata de un texto ritual o religioso que se escribió como un verso (sic),7  por ello mismo, los verbos se habrían alterados o modificados haciéndolos ahora irreconocibles. Sí, así de simple se “escurre el bulto” ante el fracaso de no poderse ofrecer una verdadera traducción convincente de todas las palabras con arreglo a auténtica gramática proto­vasca, griega clásica, o micénica, etc., por mucho que las segmenten por donde se quiere y más conviene.  

Ahora explicaré con algo más de detalles en que consiste mi crítica hacia el método (o los métodos) que usan   la   mayoría   de   los   “descifradores   mágicos”   de   la   lengua   íbera,   en   su   mayoría   del   gremio   del vascoiberismo. Resulta obvio que si no se respetan los puntos, o bien los breves espacios en blanco que separan igualmente palabras, y en contados casos frases cortas (lexema + sufijo y/o partícula), y se parte por donde conviene, sobre todo si se practica una abusiva extrema segmentación (método usual entre los

"descifradores mágicos"), y de una sola palabra de siete letras obtienes seis, cinco, cuatro palabras, al dividir la misma en varias partes de modo que cada dos letras (incluso con una sola) obtienes ya dos palabras monosilábicas, terminarás obteniendo lo que quiera que desees en casi cualquier lengua del mundo que te propongas, no solo en vasco o griego, hasta en una lengua que haya sido hablada por una tribu indígena en las mismas antípodas de Iberia, como por ejemplo en Nueva Zelandia. 

Ahora bien, cuando se respetan las divisiones entre palabras o frases cortas, perfectamente diferenciadas por   puntos   o   por   espacios   en   blancos   dejados   con   tal   intención,   e   intentas   identificar   tales   palabras respetando   su   longitud   (sin   sesgarlas   demasiado,   a   conveniencia),   descubres   que   son   las   lenguas Altaico/Túrquicas, y en menor grados las Urálicas y Sino­Caucasianas, las que siempre se revelan como la mejor opción para identificar y descifrar la lengua íbera. Al menos es lo que yo he podido constatar tras casi veinte años ya comparando con todas las familias de lenguas de Europa, Asia y África, las secuencias íberas entre puntuaciones  (de seguro palabras en su mayoría) así como los posibles paradigmas verbales ya detectados y propuestos antes por los expertos más importantes. Cuando se hace todo con un mínimo de verdadero rigor histórico­científico y respetando los principios básicos y metodológicos de la Lingüística Histórica comparada y los métodos de la fonética histórica misma y de la léxicoestadística, etc., siempre termino en el mismo lugar: entre el Asia Centro­Occidental, desde el Ponto hasta el Cáucaso y los Montes Urales, pasando por las Estepa y por la misma antigua Iberia Orienta, que no por mera casualidad lleva tal nombre, sino por lo que ya decían importantes autores de la antigüedad, por haber sido poblada de antaño por el mismo pueblo que habitaba en la otra Iberia del Occidente. El caso es que siempre termino entre las lenguas Altaico/Túrquicas, y a veces (por lógicos préstamos o adopciones lingüísticas) en las lenguas Sino­

7 Me ha sorprendido mucho que en todo el artículo el “Grupo Inizituak” a pesar de usar la palabra “verso” una par de veces, no mencionen ni una sola vez el término “poema” ni se comente nada de todo lo que en este estudio acabo de exponer, infinitamente más relevante (y no porque sea yo el autor de este trabajo) que el mero hecho de saber qué es lo que realmente se dice en ese texto que para mi es claramente poético, incluso aunque ya admitiera antes la posibilidad de que quizás pudiera ser algún tipo de poema mágico-religioso. Incluso no descarto que algún tipo de conjuro mágico, para que se vea que no me asusta hablar de algo así. Sólo que no lo hago si realmente no dispongo de verdaderos indicios que me lleven a ello. No busco por sistema traducciones esotéricas o mistéricas, busco la verdad, sea la que sea, y caiga quien caiga, si me las encuentro de este tipo, para mi serán tan importantes como las que solo hablan de otros menesteres de la vida más cotidiana y menos atractiva para el común de los mortales. Véase los comentarios sobre la traducción vascoiberista que ellos proponen y la misma en http://euskararenjatorria.net/?tag=inizituak&lang=es

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Caucasianas y Urálicas, pero hasta el momento, los mayores correlatos8 los hallo solamente en las lenguas de la gran familia Altaica, especialmente en las Altaico/Túrquicas.

La norma en la que me baso es simple. Mientras más largas sean las palabras y más cortas las frases escritas entre puntuaciones (que no se compongan de más de dos palabras) que logremos identificar con alguna antigua lengua eurasiática o afrasiática, mayores serán las probabilidades de que el resultado no se deba a algo meramente casual. 

Por   el   contrario,   mientras   más   sesguemos   una   palabra   perfectamente   diferenciada   de   otras   por puntuaciones o espacios en blanco, para obtener de la misma varias palabras, y mientras más sesguemos una frase hasta obtener más de tres o cuatro palabras, mientras mas breves o cortas sean las unidades léxicas obtenidas con este poco riguroso método de la abusiva extrema segmentación arbitraria, menores serán las probabilidades de que el resultado final de identificación de supuestos “cognados” no se deba a la mera casualidad, o dicho de otro modo, mayores serán las probabilidades de que los “cognados” obtenidos sean producto de meras coincidencias. 

Es mucho más difícil hallar correlatos o cognados entre palabras largas. Siempre pongo el ejemplo de la voz murciélago. Con toda probabilidad, cualquier término parecido que se pronuncie casi igual significará lo mismo, y no será mera coincidencia, pero si un “descifrador mágico” practicando el muy oportuno método de la extrema segmentación divide la voz murciélago en varias secuencias o lexemas (por ejemplo, mur / ci / e / la / go) para demostrar que en realidad no es una simple palabra, sino una frase que ha sido escrita en chino cantonés o en cualquier otra lengua monosilábica, con toda seguridad terminará demostrando su tesis, por la sencilla razón de que mientras más corta sea la secuencia léxica obtenida mediante tal extremo sesgo, mayores serán las probabilidades de hallar un cognado en cualquier lengua que el “descifrador mágico” se haya propuesto buscar sus correspondiente cognado. Así, el “descifrador mágico”, terminará traduciendo la desconocida voz murciélago, al segmentarla arbitrariamente como murcie / lago, como: “El Lago de Murcia”. Explicando que  murcie  estaría en genitivo, mediante el sufijo ­e. Pero si esta misma secuencia es segmentada más aún por otro “descifrador mágico”, quien la descomponem por ejemplo, como:  mur  /  ci  /  ela  /  go,  terminaría  obteniendo,   a  través  del  inglés  (si   se  tratara   de  un  supuesto

“descifrador   mágico”   angloiberista):   “Mor,   thy,   hella,   go!”:   “¡Humus,   tú,   infernal,   vete!”,   después   de obviamente haber indicado (¡que no explicado fonética ni lingüísticamente¡) muy someramente, que mor es equivalente   con  mur,  thy  con  ci,  hella  con  ella  y  go  con  go  ¡Absolutamente   convincente!   Para   los descifradores mágicos del gremio, obviamente. 

BIBLIOGRAFÍA

Fletcher Valls, Domingo, Un plomo escrito de la comarca de Enguera (Valencia), Arse 19 (1984), pp. 404­414.

8 Cognado solo debe usarse cuando se comparan lenguas vivas, o muertas pero documentadas o bien reconstruidas por fonética histórica, pero no con lenguas como la íbera que aún no ha sido descifrada correctamente. Cuando ello suceda, entonces ya se podrá hablar de cognados a medida que estos se vayan estableciendo. Por ello prefiero siempre usar correlatos, o sea, meras formas que se podrían relacionar por semejanza fonética (dentro de las leyes fonéticas siempre) y, obviamente, por semejanzas semánticas tanto directas como derivadas, pero afines y convincentes siempre.

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Díaz­Montexano, Georgeos, IBÉRICO EURASIÁTICO. Descifrando la lengua de los íberos. Breve ensayo especulativo   sobre   el   origen   altaico   túrquico   de   la   lengua   ibérica..,   SAIS,   2014,   352   pp.     ISBN­10:

1512338923 / ISBN­13: 978­1512338928 (http://amzn.to/2vlpLiq).

Díaz­Montexano,   Georgeos,   LA   GRAN   ANTIGÜEDAD   DE   LA   ESCRITURA   EN   IBERIA…,   Los   más antiguos Libros de Historia y Poesía, y las más antiguas Leyes de la humanidad., SAIS, 2014.

Díaz­Montexano,   Georgeos,   ¿Nombre   en   íbero   se   escribía   ATIN?   En   el   nombre   está   la   clave.   Teoría Altaico/Túrquica   de   la   lengua   Íbera,   Scientific   Atlantology   International   Society   (SAIS),   2016,   The Epigraphic Society, Academia.edu.

Referencias

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