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LAS COLECCIONES PROFÉTICAS

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Isaías

El libro de Isaías está compuesto por varias obras de distintos autores y épocas diversas. Aunque haya todavía quien siga defendiendo que todo el libro pertenece a un único autor, la crítica lo divide en tres:

*La primera obra se remonta al siglo VIII a.C. y su autor fue Isaías, que dio nombre a todo el libro y tuvo una gran influencia en los demás utores. (Is 1-39).

*La segunda recoge las obras de un profeta y poeta que predicó durante el destierro de Babilonia: años 587-538 a.C. (Is 40-55).

*La tercera gran colección, de autor también anónimo, se escribió después del retorno de los judíos; después del año 538 a.C. (Is 56-66).

*A estas tres grandes partes hemos de añadir dos escatologías (Is 24-26 y 34-35).

Isaías era natural de Jerusalén, perteneció a una familia acomodada que se relacionaba con el rey y frecuentaba los círculos palaciegos. Estuvo casado y tuvo al menos dos hijos, a los que dio nombres simbólicos. Es uno de los mayores poetas de la lengua hebrea. Por propia confesión sabemos que predicó desde el año de la muerte del rey Ozías hasta la expedición de Senaquerib contra Jerusalén (739-701 a.C.): sus discípulos recopilaron sus oráculos en diversas colecciones.

Autor: | Editorial:

Las colecciones proféticas Me pondré en mi puesto de guardia y me apostaré sobre el muro; vigilaré para ver qué me dice el Señor y qué responde a mi reproche. El Señor me respondió y dijo: Escribe la visión, grábala sobre unas tablas para que se pueda leer de corrido. Porque la visión aguarda el momento fijado, ansía llegar a término y no fallará; si parece que se demora, espérala, porque vendrá seguramente, y no tardará. Hab. 2. 1-3. Nosotros hemos visto confirmada la palabra de los Profetas, y ustedes hacen bien en prestar atención a ella, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro hasta que despunte el día y aparezca el lucero de la mañana en sus corazones. 2 Ped. 1. 19 LAS COLECCIONES PROFÉTICAS

Hacia el 750 a. C., se abre una nueva etapa y comienza la edad de oro en la historia del profetismo bíblico. Hasta ese momento, se habían conservado numerosas tradiciones sobre la vida y la actividad de los Profetas. Esas tradiciones –muchas de las cuales fueron luego incorporadas a los libros de Samuel y de los Reyes– atestiguan la extraordinaria vitalidad del movimiento profético en Israel, pero sólo ocasionalmente y como de paso hacen referencia al mensaje de estos enviados del Señor. A partir del siglo VIII, en cambio, el interés se centra más bien en la "palabra" misma de los Profetas, y así comienzan a formarse las "colecciones" que conservan su predicación fijada por escrito.

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La forma más frecuente de transmisión del mensaje profético es el "oráculo" o declaración solemne hecha en nombre del Señor. Pero también se encuentran otros géneros literarios, a saber, la parábola, la alegoría, la exhortación, e incluso el monólogo, como en el caso de las "Confesiones" de Jeremías. Por lo general, los Profetas recurren al lenguaje poético. Su poesía vibrante, construida rítmicamente, está cargada de expresiones simbólicas, a fin de impresionar la imaginación de los oyentes y hacer que las palabras queden bien grabadas en la memoria.

Los oráculos proféticos comienzan casi siempre con esta frase: "Así habla el Señor". En dicha fórmula está resumida la esencia misma del profetismo bíblico. El profeta se presenta como el mensajero y el portavoz del Señor. En su boca está la Palabra de Dios (Jer. 1. 9; Ez. 31. 1). Él tiene la firme convicción de que ha recibido un mensaje del Señor y que debe comunicarlo necesariamente (Jer. 20. 9; Am. 3. 8). Esto implica que el profeta no dispone a su antojo del mensaje divino. Depende total y enteramente de Dios, que no sólo habla cuando quiere, sino que a veces parece guardar silencio y mantiene a su enviado en una actitud de espera (Jer. 42. 4-7).

Pero los Profetas no sólo hablan con "palabras". Cuando el lenguaje resulta insuficiente y poco eficaz, suelen valerse de acciones simbólicas, muchas veces desconcertantes, pero llenas de significado. Lo que pretenden con esos gestos es provocar extrañeza y llamar la atención, con el fin de sacudir la inercia de sus contemporáneos y llevarlos a la conversión. En algunas ocasiones, como en la experiencia matrimonial de Oseas, es la vida misma del profeta la que se convierte en símbolo viviente del mensaje que él anuncia. Los Profetas eran hombres de acción. Si bien algunas veces recibieron del Señor la orden de poner por escrito una visión determinada (Is. 8. 1; 30. 8; Hab. 2. 2) o una serie de oráculos (Jer. 36. 2), sin embargo, ninguno de ellos pensó en escribir un libro. Fueron sus discípulos los que recogieron el mensaje profético, lo fijaron por escrito y formaron las colecciones incorporadas posteriormente al canon de los Libros sagrados. Esta formación progresiva de los Libros proféticos explica el "desorden" y la falta de continuidad que se advierte con frecuencia en la recopilación de los diversos oráculos.

Los Profetas aparecen siempre que Dios quiere comunicar su Palabra. Cada uno de ellos tiene su personalidad propia y su mensaje característico. Amós y Miqueas reivindican la justicia social. Isaías insiste en la importancia de la fe. Oseas proclama el inagotable amor del Señor hacia su Pueblo. Sofonías anuncia la salvación como un bien reservado a los humildes y a los pobres. Jeremías descubre y valoriza la religión del corazón. Ezequiel pone de relieve la responsabilidad personal en la relación del hombre con Dios. Pero más allá de estas diferencias, el mensaje fundamental de los Profetas es siempre el mismo: todos ellos denuncian la idolatría, la corrupción moral, el formalismo y la hipocresía; desenmascaran las falsas seguridades, defienden apasionadamente al débil y al oprimido, y por encima de todo, reclaman la fidelidad a la Alianza.

Con frecuencia, los Profetas predicen tremendos castigos, pero a la vez infunden con su palabra una inquebrantable esperanza. Al interpretar los acontecimientos a la luz de Dios, que se manifiesta por medio de los "signos de los tiempos", ellos abarcan con su mirada el pasado, el presente y el futuro. Esto les hace comprender que la meta final de la historia humana no puede ser otra que la plena manifestación del designio salvador de Dios. Pero los oráculos proféticos no son, como se piensa con demasiada frecuencia, una predicción detallada y casi fotográfica de los acontecimientos futuros. Son más bien una promesa, expresada por lo general en forma simbólica, lo suficientemente concreta como para suscitar la esperanza de Israel y lo bastante flexible como para dejar siempre abierto el desarrollo de la historia futura a la imprevisible acción de Dios. De esta manera, los Profetas prepararon la instauración del Reino mesiánico y anunciaron de una u otra forma el advenimiento de Cristo.

ISAÍAS

El libro de ISAÍAS es el más extenso de los escritos proféticos. En él se encuentran reunidos los oráculos que pronunció aquel gran profeta del siglo VIII a. C., y algunos relatos referentes a su actividad. Pero también contiene muchos otros escritos provenientes de épocas posteriores. A lo largo de varios siglos, los discípulos y continuadores del profeta trabajaron en la redacción de esta obra densa y compleja, que lleva el nombre de Isaías. En líneas generales, la obra consta de tres grandes partes, que corresponden a tres etapas distintas de la historia de Israel.

La primera sección (caps. 1-39) proviene en su mayor parte del mismo profeta Isaías, aunque también contiene algunos fragmentos de origen diverso, en especial, el llamado "Apocalipsis de Isaías" (caps. 24-27) y el epílogo sobre la actividad del profeta en tiempos del rey Ezequías (caps. 36-39).

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La segunda sección (caps. 40-55) tiene un trasfondo histórico muy distinto. Cuando el Pueblo judío estaba desterrado en Babilonia, un profeta anónimo dirigió un mensaje de esperanza a los exiliados, anunciándoles su próxima liberación. Los oráculos de este profeta fueron luego incorporados al libro de Isaías, y a su autor se lo designa habitualmente con el nombre de "Déutero Isaías" o "Segundo Isaías".

La tercera sección (caps. 56-66) reúne una colección de oráculos pronunciados por varios profetas de la escuela de Isaías, cuando el "Resto" de Israel ya había regresado del exilio y trataba de instalarse nuevamente en la Tierra de sus antepasados.

A pesar de su enorme complejidad literaria, el libro de Isaías es mucho más que una simple recopilación de oráculos provenientes de épocas y autores diversos. Hay en él ciertos temas que se repiten con insistencia: la santidad de Dios, la necesidad de la fe, el "Resto" de Israel, la esperanza mesiánica, la gloria futura de Jerusalén. El hecho de que escritos tan variados hayan sido puestos bajo el nombre de Isaías atestigua la gran influencia ejercida por este profeta y la importancia de su obra. Dicha influencia se extiende incluso hasta el Nuevo Testamento. Ningún otro libro del Antiguo Testamento es tan citado como este, para mostrar que Jesús es el Mesías prometido y esperado. Primera Parte del Libro de Isaías

Isaías era originario de Jerusalén y pertenecía a una familia de elevada posición social. Por su maestría en el uso del lenguaje poético y por su sensibilidad para los asuntos políticos y dinásticos, se puede pensar que recibió una educación esmerada, en estrecho contacto con las escuelas de escribas y "sabios" donde se formaban los funcionarios de la corte real. Comenzó su actividad profética cuando aún era relativamente joven, y continuó ejerciéndola, con períodos intermitentes, durante no menos de cuarenta años.

Hacia el año 740 a. C., una grandiosa visión en el Templo cambió por completo el curso de su vida. En ese momento se le manifestó con toda su fuerza estremecedora la "santidad" del Dios viviente. Anonadado por esta visión, Isaías tomó conciencia de su propia indignidad y comprendió hasta qué punto sus compatriotas se habían alejado del Señor. Esta experiencia es la "clave" para entender toda su misión profética.

El mensaje de Isaías está íntimamente ligado con los acontecimientos de su época. Asiria había reafirmado su poderío y trataba de formar un vasto imperio, extendiendo su dominación hasta la costa oriental del Mediterráneo. Este intento chocaba contra las ambiciones de Egipto, que no quería perder su influencia sobre Siria y Palestina. Al verse entre dos fuegos, el reino de Judá trató de conjurar el peligro mediante una política fluctuante, inclinándose alternativamente hacia uno y otro lado.

Con una tenacidad inquebrantable, Isaías se opuso a todas estas maniobras políticas. Para él, la única actitud debida ante el Dios santo que habita en Sión, es la renuncia a toda seguridad fundada en la astucia política o en la fuerza de las armas. Sólo la fe en el Señor –una fe que por momentos puede parecer absurda– puede salvar a Judá. Nada de lo que acontece en el mundo escapa a la soberanía de Dios, que dirige el destino de los pueblos conforme a un "plan" oculto, muchas veces desconcertante, pero siempre más sabio que la sagacidad de los hombres. Aún en los momentos de mayor peligro, Isaías promete a Jerusalén la liberación, con tal de que ponga toda su confianza en el Señor.

Isaías es el gran "clásico" de la poesía bíblica. Su expresión es clara, sobria y vigorosa. Pero él es, sobre todo, el más grande de los profetas mesiánicos. Su fe está profundamente arraigada en la tradición davídica. La dinastía de David ha sido establecida para siempre en Jerusalén, que no sólo es el centro de Judá y de Israel, sino el punto hacia el que convergerán todas las naciones de la tierra (2. 1-6). El Mesías anunciado por Isaías es un descendiente de David, que hará reinar la justicia y la paz sobre la tierra (7. 10-17; 9. 1-6; 11. 1-9). Sin embargo, antes de interpretar estos textos en la plenitud del sentido que les confiere el Nuevo Testamento, es preciso comprenderlos en el sentido más modesto que tuvieron en su origen, cuando Israel sólo podía vislumbrar oscuramente el imprevisible cumplimiento de estos oráculos mesiánicos en la persona y en la obra de Jesús.

ORÁCULOS SOBRE JUDÁ Y JERUSALÉN

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social y religiosa de Judá y de Jerusalén. En medio de la indiferencia generalizada –consecuencia de la prosperidad momentánea que vive el país– el profeta lucha por disipar la ceguera de sus habitantes. El Señor había plantado a su Pueblo como una "viña" y lo había cuidado con solicitud paternal. Pero esa viña no produjo los frutos que él esperaba, sino las uvas amargas de la rebeldía y la injusticia (5. 1-7). Judá se ha convertido en una "nación pecadora", en un "pueblo cargado de iniquidad" (1. 4). Sus hombres se consideran sabios e inteligentes (5. 21), pero son incapaces de reconocer "la obra de las manos del Señor" (5. 12). Son arrogantes y orgullosos, pero "se postran ante la obra de sus manos" (2. 8). Los poderosos sólo piensan en acrecentar sus riquezas, conculcando el derecho de los pobres (5. 8).

Sin embargo, el Señor es "el Santo de Israel" y no puede soportar la injusticia y la soberbia. Por eso, ya se percibe a lo lejos la amenaza del ejército asirio, que será un instrumento en las manos de Dios para el juicio purificador (5. 26-30). Mientras tanto, la sentencia divina queda en suspenso. Frente al inminente Juicio de Dios, sólo hay una posibilidad de salvación: cambiar de vida, practicar la justicia y hacer el bien (1. 16-17). 1 Isaías 1 2 Isaías 2 3 Isaías 3 4 Isaías 4 5 Isaías 5 6 Isaías 6 7 Isaías 7 8 Isaías 8 9 Isaías 9 10 Isaías 10 11 Isaías 11 12 Isaías 12 13 Isaías 13 14 Isaías 14 15 Isaías 15 16 Isaías 16 17 Isaías 17 18 Isaías 18 19 Isaías 19 20 Isaías 20 21 Isaías 21 22 Isaías 22 23 Isaías 23 24 Isaías 24 25 Isaías 25 26 Isaías 26 27 Isaías 27 28 Isaías 28 29 Isaías 29 30 Isaías 30 31 Isaías 31 32 Isaías 32 33 Isaías 33 34 Isaías 34 35 Isaías 35 36 Isaías 36 37 Isaías 37

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38 Isaías 38 39 Isaías 39 40 Isaías 40 41 Isaías 41 42 Isaías 42 43 Isaías 43 44 Isaías 44 45 Isaías 45 46 Isaías 46 47 Isaías 47 48 Isaías 48 49 Isaías 49 50 Isaías 50 51 Isaías 51 52 Isaías 52 53 Isaías 53 54 Isaías 54 55 Isaías 55 56 Isaías 56 57 Isaías 57 58 Isaías 58 59 Isaías 59 60 Isaías 60 61 Isaías 61 62 Isaías 62 63 Isaías 63 64 Isaías 64 65 Isaías 65 66 Isaías 66 Isaías 1 Título

1 1 Visión que tuvo Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén, en tiempos de Ozías, de Jotám, de Ajaz y de Ezequías, reyes de Judá.

La infidelidad de Israel

2 ¡Escuchen, cielos! ¡Presta oído, tierra! porque habla el Señor:

Yo crié hijos y los hice crecer, pero ellos se rebelaron contra mí. 3 El buey conoce a su amo

y el asno, el pesebre de su dueño; ¡pero Israel no conoce,

mi pueblo no tiene entendimiento! Invectiva contra Judá

4 ¡Ay, nación pecadora, pueblo cargado de iniquidad, raza de malhechores,

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hijos pervertidos!

¡Han abandonado al Señor,

han despreciado al Santo de Israel, se han vuelto atrás!

5 ¿Dónde pueden ser golpeados todavía, ustedes, que persisten en la rebelión? Toda la cabeza está enferma

y todo el corazón dolorido;

6 de la planta de los pies a la cabeza, no hay nada intacto:

¡heridas, contusiones, llagas vivas, que no han sido curadas ni vendadas, ni aliviadas con aceite!

7 Su país es una desolación, sus ciudades, presa del fuego; su suelo, delante de ustedes, lo devoran extranjeros:

¡hay tanta desolación como en el desastrede Sodoma! 8 La hija de Sión ha quedado

como una choza en un viñedo,

como una cabaña en una plantación de pepinos, como una ciudad sitiada.

9 ¡Si el Señor de los ejércitos

no nos hubiera dejado algunossobrevivientes, seríamos como Sodoma,

nos pareceríamos a Gomorra!

Inutilidad del culto sin la práctica de la justicia 10 ¡Escuchen la palabra del Señor,

jefes de Sodoma!

¡Presten atención a la instrucción de nuestro Dios, pueblo de Gomorra!

11 ¿Qué me importa la multitud de sus sacrificios? –dice el Señor–. Estoy harto de holocaustos de carneros y de la grasa de animales cebados; no quiero más sangre

de toros, corderos y chivos.

12 Cuando ustedes vienen a ver mi rostro, ¿quién les ha pedido que pisen mis atrios? 13 No me sigan trayendo vanas ofrendas; el incienso es para mí una abominación.

Luna nueva, sábado,convocación a la asamblea... ¡no puedo aguantar la falsedad y la fiesta!

14 Sus lunas nuevas y solemnidades las detesto con toda mi alma;

se han vuelto para mí una carga que estoy cansado de soportar. 15 Cuando extienden sus manos, yo cierro los ojos;

por más que multipliquen las plegarias, yo no escucho:

¡las manos de ustedesestán llenas de sangre! 16 ¡Lávense, purifíquense,

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aparten de mi vista

la maldad de sus acciones! ¡Cesen de hacer el mal, 17 aprendan a hacer el bien! ¡Busquen el derecho,

socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan a la viuda! 18 Vengan, y discutamos –dice el Señor–:

Aunque sus pecados sean como la escarlata, se volverán blancos como la nieve;

aunque sean rojos como la púrpura, serán como la lana.

19 Si están dispuestos a escuchar, comerán los bienes del país;

20 pero si rehusan hacerlo y se rebelan, serán devorados por la espada,

porque ha hablado la boca del Señor. Infidelidad y purificación de Israel 21 ¡Cómo se ha prostituido

la ciudad fiel!

Estaba llena de equidad, la justicia moraba en ella,

¡y ahora no hay más que asesinos! 22 Tu plata se ha vuelto escoria, se ha aguado tu mejor vino. 23 Tus príncipes son rebeldes y cómplices de ladrones; todos aman el soborno

y corren detrás de los regalos; no hacen justicia al huérfano

ni llega hasta ellos la causa de la viuda.

24 Por eso –oráculo del Señorde los ejércitos, el Fuerte de Israel–:

¡Ay! ¡Me desquitaré de mis adversarios y me vengaré de mis enemigos!

25 Volveré mi mano contra ti, depuraré tu escoria con potasa y eliminaré todos tus desechos. 26 Haré a tus jueces como eran antes y a tus consejeros, como al principio. Después de esto, te llamarán

"Ciudad de la Justicia", "Ciudad Fiel". 27 Sión será rescatada por el derecho y los que se conviertan, por la justicia.

28 Los rebeldes y pecadoresserán destrozados juntamente y desaparecerán los que abandonan al Señor.

29 Ustedes se avergonzarán de las encinasque tanto amaban, se sonrojarán de los jardinesque eligieron;

30 porque serán como una encinade hojas secas, como un jardín sin agua.

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y su obra será la chispa: arderán los dos juntos

y no habrá quien extinga el fuego.

Isaías 2

Sión, centro del Reino universal del Señor

2 1 Palabra que Isaías, hijo de Amós, recibió en una visión, acerca de Judá y de Jerusalén: 2 Sucederá al fin de los tiempos,

que la montaña de la Casa del Señor

será afianzada sobre la cumbrede las montañas y se elevará por encima de las colinas.

Todas las naciones afluirán hacia ella 3 y acudirán pueblos numerosos,que dirán: " ¡Vengan, subamos a la montaña del Señor, a la Casa del Dios de Jacob!

Él nos instruirá en sus caminos y caminaremos por sus sendas". Porque de Sión saldrá la Ley

y de Jerusalén, la palabra del Señor. 4 Él será juez entre las naciones y árbitro de pueblos numerosos. Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas.

No levantará la espadauna nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra.

5 ¡Ven, casa de Jacob,

y caminemos a la luz del Señor! La llegada del Día del Señor

6 Sí, tú has desechado a tu pueblo,a la casa de Jacob, porque están llenos de adivinos de Oriente,

de astrólogos, como los filisteos, y estrechan la mano de los extranjeros. 7 Su país está lleno de plata y oro y sus tesoros no tienen fin.

Su país está lleno de caballos y sus carros de guerra no tienen fin. 8 Su país está lleno de ídolos;

ellos se postran ante la obra de sus manos, ante lo que fabricaron sus propios dedos. 9 El hombre será doblegado

y el mortal, humillado

–tú no podrías perdonarlos–. 10 ¡Entra en la roca

y escóndete en el polvo, lejos del Terror del Señor

y del esplendor de su majestad!

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la arrogancia humana será abatida, y sólo el Señor será exaltado en aquel día.

12 Porque habrá un día para el Señorde los ejércitos contra todo lo arrogante y altanero,

contra todo lo alto y encumbrado, 13 contra todos los cedros del Líbano, altaneros y elevados,

contra todas las encinas de Basán, 14 contra todas las montañas altivas, contra todas las colinas encumbradas, 15 contra todas las altas torres,

contra todo muro fortificado,

16 contra todas las naves de Tarsis, contra todos los barcos suntuosos. 17 El orgullo del hombre será humillado, la arrogancia humana será abatida, y sólo el Señor será exaltado en aquel día,

18 y hasta el último de los ídolos desaparecerá. 19 ¡Entren en las cavernas de las rocas

y en las cuevas del suelo, lejos del Terror del Señor y del esplendor de su majestad,

cuando él se levante para llenar la tierra de espanto! 20 Aquel día, el hombre arrojará

a los topos y a los murciélagos los ídolos de plata y los ídolos de oro que se había fabricado para adorarlos,

21 y se meterá en las hendiduras de las rocas y en las grietas de los peñascos,

lejos del Terror del Señor y del esplendor de su majestad,

cuando él se levante para llenar la tierra de espanto. 22 ¡Dejen entonces al hombre

que sólo tiene aliento en sus narices! ¿En qué se lo puede estimar?

Isaías 3

La anarquía en Jerusalén

3 1 Miren que el Señor de los ejércitosretira de Jerusalén y de Judá toda clase de sustento:

todo sustento de pany todo sustento de agua, 2 el soldado y el hombre de guerra,

el juez y el profeta, el adivino y el anciano,

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el experto en artes mágicas y el hábil encantador. 4 Yo les daré por jefes a adolescentes,

y niños caprichosos los dominarán. 5 La gente se maltratará mutuamente, unos contra otros;

el joven acometerá contra el anciano y el plebeyo contra el noble.

6 Entonces un hombreagarrará a su hermano en la casa de su padre, y le dirá:

"Tú tienes un manto, sé nuestro jefe;

que este montón de ruinasesté bajo tu mando". 7 Pero el otro replicará en aquel día:

"Yo no sirvo para curar,

y no hay en mi casa ni pan ni manto; ¡no harán de mí un jefe del pueblo!". 8 Sí, Jerusalén tropieza

y Judá se desmorona,

porque su lengua y sus accionesestán contra el Señor, desafiando su mirada gloriosa.

9 Su descaro atestigua contra ellos,

y como Sodoma publican su pecado,¡no lo ocultan! ¡Ay de ellos,

porque son los causantesde su propia desgracia! 10 ¡Feliz el justo, porque le irá bien,

comerá el fruto de sus acciones! 11 ¡Ay del malvado, porque le irá mal, se le devolverá lo que hicieron sus manos! 12 ¡Pueblo mío! Un niño pequeñolo tiraniza y mujeres dominan sobre él.

¡Pueblo mío! Tus guías te extravían y confunden el camino por donde vas. El juicio del Señor contra su pueblo 13 El Señor se levanta para un juicio, se pone de pie para juzgar a su pueblo. 14 El Señor entabla un pleito

contra los ancianos y los príncipes de su pueblo. "¡Ustedes han arrasado la viña,

tienen en sus casas lo que arrebataronal pobre! 15 ¿Con qué derecho aplastan a mi pueblo y trituran el rostro de los pobres?"

–oráculo del Señor de los ejércitos–. Contra el lujo de las mujeres de Jerusalén 16 Dice el Señor:

Ya que las hijas de Siónson tan arrogantes, ya que andan con el cuello estirado,

provocando con la mirada, y caminan con los pasos cortos,

haciendo sonar las hebillas de sus pies, 17 por eso, el Señor cubrirá de sarna la cabeza de las hijas de Sión,

y pondrá al descubierto su desnudez.

18 Aquel día, el Señor suprimirá todo adorno: hebillas, soles y lunetas, 19 pendientes, brazaletes y velos, 20 turbantes, cadenillas, cinturones, talismanes y amuletos, 21 sortijas y anillos para la nariz,

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22 vestidos de fiesta, pañuelos, chales y bolsos, 23 espejos, telas finas, diademas y mantillas. 24 En vez de perfume habrá podredumbre,

en vez de cinturón, una cuerda, en vez de bucles, calvicie,

en vez de trajes lujosos, un sayal:

sí, en vez de hermosura,una marca de fuego. 25 Tus hombres caerán bajo la espada y tus guerreros en el campo de batalla. 26 Tus puertas gemirány estarán de duelo, y tú, desolada, te sentarás en el suelo.

Isaías 4

4 1 Siete mujeres agarrarán a un hombre, en aquel día, diciendo: "Comeremos nuestro propio pan

y nos vestiremos con nuestra ropa, con tal de llevar tu nombre:

¡borra nuestra afrenta!".

La gloria del Señor sobre los sobrevivientes de Jerusalén 2 Aquél día, el germen del Señor

será la hermosura y la gloria de los sobrevivientes de Israel,

y el fruto del país será su orgulloy su ornato.

3 Entonces, el resto de Sión, los sobrevivientes de Jerusalén, serán llamados santos: todos ellos estarán inscritos para la vida, en Jerusalén.

4 Cuando el Señor lave la suciedad de las hijas de Sión y limpie a Jerusalén de la sangre derramada en ella, con el soplo abrasador del juicio, 5 él creará sobre toda la extensión del monte Sión y en su asamblea, una nube de humo durante el día, y la claridad de un fuego llameante durante la noche. Porque la gloria del Señor, en lo más alto de todo, será un reparo 6 y una choza, para dar sombra contra el calor durante el día, y servir de abrigo y refugio contra la tempestad y la lluvia.

Isaías 5

El poema de la viña

5 1 Voy a cantar en nombre de mi amigo el canto de mi amado a su viña. Mi amigo tenía una viña

en una loma fértil.

2 La cavó, la limpió de piedras y la plantó con cepas escogidas; edificó una torre en medio de ella y también excavó un lagar.

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Él esperaba que diera uvas, pero dio frutos agrios.

3 Y ahora, habitantes de Jerusalén y hombres de Judá,

sean ustedes los jueces entre mi viña y yo.

4 ¿Qué más se podía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho?

Si esperaba que diera uvas, ¿por qué dio frutos agrios? 5 Y ahora les haré conocer lo que haré con mi viña:

Quitaré su valla, y será destruida, derribaré su cerco y será pisoteada. 6 La convertiré en una ruina,

y no será podada ni escardada. Crecerán los abrojos y los cardos, y mandaré a las nubes

que no derramen lluvia sobre ella.

7 Porque la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel,

y los hombres de Judá son su plantación predilecta. ¡Él esperó de ellos equidad, y hay efusión de sangre; esperó justicia,

y hay gritos de angustia!

Seis maldiciones contra los poderosos de Judá: contra los explotadores 8 ¡Ay de los que acumulanuna casa tras otra

y anexionan un campo a otro, hasta no dejar más espacio

y habitar ustedes solos en medio del país!

9 El Señor de los ejércitoslo ha jurado a mi oído: Sí, muchas mansiones,grandes y hermosas, quedarán desoladaspor falta de habitantes. 10 Porque diez yugadas de viña

no darán más que un tonel, y diez medidas de semilla producirán una sola. Contra los libertinos

11 ¡Ay de los que madrugan para correr tras la bebida, y hasta muy entrada la noche se acaloran con el vino! 12 Hay cítara y arpa, tamboriles y flautas y vino en sus banquetes;

pero ellos no miran la acción del Señor ni ven la obra de sus manos.

13 Por eso mi pueblo será deportado por falta de conocimiento;

sus nobles morirán de hambre

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14 Por eso el Abismo dilata su garganta, abre sus fauces desmesuradamente, y allí se precipitan

el esplendor de la ciudady su muchedumbre, su tumulto y sus festejos.

15 El hombre será doblegado, el mortal, humillado,

y serán humillados los ojos altaneros;

16 pero el Señor de los ejércitos será exaltado por su rectitud, y el Dios santo se mostrará santo por su justicia.

17 Los corderos pacerán como en sus praderas y en las ruinas engordarán los cabritos.

Contra los impíos

18 ¡Ay de los que arrastran la culpa con las cuerdas de la falsedad, y tiran del pecado

como con las riendas de un carro! 19 Los que dicen: "¡Que se apure, que haga pronto su obra,

para que la veamos; que se acerque y llegue

el designio del Santo de Israel, para que podamos conocerlo!". Contra los que tergiversan la verdad 20 ¡Ay de los que llaman bien al mal y mal al bien,

de los que cambian las tinieblas en luz y la luz en tinieblas,

de los que vuelven dulce lo amargo y amargo lo dulce!

Contra los que presumen de sabios y los libertinos injustos 21 ¡Ay de los que se tienen por sabios

y se creen muy inteligentes!

22 ¡Ay de los valientes para beber vino y de los campeones para mezclar bebidas, 23 de los que absuelven por soborno al culpable y privan al justo de su derecho!

24 Por eso, como la lengua de fuego devora la paja y la hierba seca se consume en la llama,

así su raíz será como podredumbre y su brote se disipará como el polvo,

porque rechazaron la ley del Señor de los ejércitos y despreciaron la palabra del Santo de Israel. La ira del Señor

25 Por eso la ira del Señor se enciende contra su pueblo:

el Señor extiende su mano contra ély lo golpea, se estremecen las montañas

y sus cadáveres son como basura en medio de las calles.

A pesar de todo esto, no se aplacó su ira y su mano está aún extendida.

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26 Él alza una insignia para una nación lejana, la llama con un silbidodesde el extremo de la tierra, y ella acude veloz, rápidamente.

27 Nadie siente cansancio ni tropieza, nadie dormita ni duerme,

a nadie se le desata el cinturón ni se le rompe la correa del calzado. 28 Sus flechas son filosas,

están tensos todos sus arcos;

los cascos de sus caballos son como pedernal, las ruedas de sus carros,como torbellinos. 29 Su rugido es el de una leona,

ruge como los cachorros de león; brama y se apodera de la presa, la arrebata y nadie puede librarla.

30 Aquel día, lanzará un bramido contra ella como el bramido del mar.

Mirarán a la tierra,

y sólo habrá tinieblas y angustia,

la luz será oscurecidapor sombríos nubarrones. EL LIBRO DEL EMANUEL

El "Libro del Emanuel" refiere la

intervención de Isaías en una situación histórica bien concreta. Los reyes de Damasco y Samaría, que soportan el peso de la dominación asiria, forman una coalición para recuperar su independencia y tratan de comprometer en esa aventura a Ajaz, rey de Judá. Como este se niega a participar de la liga antiasiria, los aliados ponen sitio a Jerusalén. Su intención era destituir al rey de la dinastía davídica y entronizar en lugar de él a un usurpador (7. 6). Ante la amenaza de ser destronado, Ajaz considera que lo más prudente es solicitar la ayuda militar del poderoso Imperio asirio y ponerse bajo su protección.

En este momento crítico para la dinastía davídica, Isaías se presenta ante el rey. El profeta se opone

resueltamente a esa política de alianzas, peligrosa para la fe y la libertad del Pueblo de Dios. Judá tiene que apoyarse únicamente en el Señor. La coalición antiasiria está de antemano condenada al fracaso. Para el Pueblo de Dios, la fe no sólo debe ser la guía de la vida personal, sino también de la vida pública: "Si ustedes no creen, no subsistirán" (7. 9).

A fin de vencer el obstinado escepticismo del rey, el profeta le propone confirmar la autoridad divina de sus palabras mediante un "signo". Pero Ajaz se niega a pedir ese signo, y entonces Isaías pronuncia uno de sus más bellos oráculos, al mismo tiempo que anuncia el castigo de sus compatriotas incrédulos. El nacimiento de un descendiente de David –que llevará el nombre de "Emanuel", es decir, "Dios con nosotros"– es el signo misterioso de la presencia salvadora de Dios en medio de su Pueblo.

Isaías 6

VISIÓN INAUGURAL: LA VOCACIÓN DE ISAÍAS

6 1 El año de la muerte del rey Ozías, yo vi al Señor sentado en un trono elevado y excelso, y las orlas de su manto llenaban el Templo.

2 Unos serafines estaban de pie por encima de él. Cada uno tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, y con dos se cubrían los pies, y con dos volaban.

3 Y uno gritaba hacia el otro:

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Toda la tierra está llena de su gloria".

4 Los fundamentos de los umbrales temblaron al clamor de su voz, y la Casa se llenó de humo.

5 Yo dije:

"¡Ay de mí, estoy perdido!

Porque soy un hombre de labios impuros,

y habito en medio de un pueblo de labios impuros; ¡y mis ojos han visto al Rey, el Señorde los ejércitos!".

6 Uno de los serafines voló hacia mí, llevando en su mano una brasa que había tomado con unas tenazas de encima del altar.

7 Él le hizo tocar mi boca, y dijo: "Mira: esto ha tocado tus labios; tu culpa ha sido borrada

y tu pecado ha sido expiado".

8 Yo oí la voz del Señor que decía: "¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?". Yo respondí: "¡Aquí estoy: envíame!".

9 "Ve, me dijo; tú dirás a este pueblo: ‘Escuchen, sí, pero sin entender; miren bien, pero sin comprender’.

10 Embota el corazón de este pueblo, endurece sus oídos y cierra sus ojos, no sea que vea con sus ojos

y oiga con sus oídos, que su corazón comprenda y que se convierta y sane".

11 Yo dije: "¿Hasta cuándo, Señor?". Él respondió:

"Hasta que las ciudades queden devastadas, sin habitantes, hasta que las casas estén sin un hombre

y el suelo devastado sea una desolación. 12 El Señor alejará a los hombres

y será grande el abandonoen medio del país. 13 Y si queda una décima parte,

ella, a su vez, será destruida. Como el terebinto y la encina

que, al ser abatidos,conservan su tronco talado, así ese tronco es una semilla santa".

Isaías 7

Primer vaticinio de Isaías a Ajaz

7 1 En tiempos de Ajaz, hijo de Jotám, hijo de Ozías, rey de Judá, Resín, rey de Arám, y Pécaj, hijo de Remalías, rey de Israel, subieron contra Jerusalén para atacarla, pero no la pudieron expugnar.

2 Cuando se informó a la casa de David: "Arám está acampado en Efraím", se estremeció su corazón y el corazón de su pueblo, como se estremecen por el viento los árboles del bosque.

3 El Señor dijo a Isaías: "Ve al encuentro de Ajaz, tú y tu hijo Sear Iasub, al extremo del canal del estanque superior, sobre la senda del campo del Tintorero.

4 Tú le dirás: Mantente alerta y no pierdas la calma; no temas, y que tu corazón no se intimide ante esos dos cabos de tizones humeantes, ante el furor de Resín de Arám y del hijo de Remalías. 5 Porque Arám, Efraím y el hijo de Remalías se han confabulado contra ti, diciendo: 6 "Subamos

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contra Judá, hagamos cundir el pánico, sometámosla y pongamos allí como rey al hijo de Tabel". 7 Pero así habla el Señor:

Eso no se realizará, eso no sucederá. 8a Porque la cabeza de Arám es Damasco, y la cabeza de Damasco, Resín;

9a la cabeza de Efraím es Samaría,

y la cabeza de Samaría,el hijo de Remalías. 8b –Dentro de sesenta y cinco años,

Efraím será destrozado,y no será más un pueblo–. 9b Si ustedes no creen, no subsistirán".

Segundo vaticinio

10 Una vez más, el Señor habló a Ajaz en estos términos: 11 "Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas".

12 Pero Ajaz respondió: "No lo pediré ni tentaré al Señor".

13 Isaías dijo: "Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios?.

14 Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel.

15 Él se alimentará de leche cuajada y miel, cuando ya sepa desechar lo malo y elegir lo bueno. 16 Porque antes de que el niño sepa desechar lo malo y elegir lo bueno, quedará abandonada la tierra de esos dos reyes, ante los cuales estás aterrorizado.

17 El Señor hará venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre, días como no los hubo iguales desde que Efraím se separó de Judá".

La invasión devastadora

18 Aquel día, el Señor llamará con un silbido al tábano que está en el extremo de los canales de Egipto, y a la abeja que está en el país de Asiria.

19 Ellos vendrán a posarse en los barrancos escarpados,en las grietas de las rocas, sobre todos los matorrales y sobre todos los abrevaderos.

20 Aquel día, el Señor rapará con una navaja, alquilada al otro lado del Río –con el rey de Asiria–, la cabeza y el vello del cuerpo; y la navaja afeitará también la barba.

21 Aquel día, cada uno criará una ternera y dos ovejas; 22 y como darán leche en abundancia, se comerá leche cuajada, porque todo el que quede en medio del país se alimentará con leche cuajada y miel.

23 Aquel día, todo lugar donde había mil plantas de vid, a un valor de mil siclos de plata, se cubrirá de cardos y espinas.

24 Allí habrá que entrar con flechas y arco, porque todo el país será cardos y espinas.

25 Y por temor a los cardos y espinas, tú ya no irás a todas esas montañas que se escardaban con la azada: serán un lugar donde se sueltan los bueyes y que es pisoteado por las ovejas.

Isaías 8

El hijo de Isaías, presagio viviente

8 1 El Señor me dijo: "Toma una tabla bien grande y escribe sobre ella, con caracteres comunes: Rápido Botín– Saqueo Veloz".

2 Yo puse como testigos fidedignos al sacerdote Urías y a Zacarías, hijo de Baraquías.

3 Luego tuve relaciones con la profetisa, y ella concibió y dio a luz un hijo. Entonces el Señor me dijo: "Llámalo con el nombre de Rápido Botín – Saqueo Veloz, 4 porque antes de que el niño aprenda a decir ‘papá’ y ‘mamá’, las riquezas de Damasco y el botín de Samaría serán llevados ante el rey de

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Asiria".

La invasión asiria

5 El Señor me volvió a hablar otra vez, diciendo: 6 Porque este pueblo rehusa

las aguas de Siloé, que corren mansamente, y desfallece ante Resín y el hijo de Remalías, 7 por eso, el Señor hace subir contra ellos las aguas torrenciales y caudalosas del Río –el rey de Asiria con toda su gloria–.

Él rebasará todos sus cauces,

desbordará por todas sus orillas,\par 8 y pasará por Judá, inundará, crecerá, llegará hasta el cuello.

Y sus alas desplegadas abarcarán toda la extensión de tu país, Emanuel. La presencia de Dios,garantía de victoria 9 ¡Tiemblen, pueblos, y espántense;

presten atención, regiones lejanas de la tierra! ¡Cíñanse las armas y espántense!

¡Cíñanse las armas y espántense! 10 Hagan un proyecto: ¡fracasará! Digan una palabra: ¡no se realizará! Porque Dios está con nosotros.

El Señor, piedra de tropiezo para Israel

11 Porque así me habló el Señor, cuando me tomó con su mano y me conminó a que no siguiera el camino de este pueblo:

12 No llamen "conjura"

a todo lo que este pueblo llama "conjura"; no teman lo que él teme

ni tiemblen por eso.

13 Pero al Señor de los ejércitos, a él sí proclámenlo santo:

que sólo él les infunda temor, que sólo él los haga temblar. 14 Él será un santuario, una piedra de tropiezo y un escollo insuperable para las dos casas de Israel; será una red y una trampa

para los habitantes de Jerusalén. 15 Muchos de entre ellos tropezarán, caerán y se quebrarán,

se enredarán en la trampay quedarán atrapados. Retiro provisorio del profeta

16 Voy a guardar el testimonio, a sellar la instrucción entre mis discípulos. 17 Esperaré en el Señor,

que oculta su rostro a la casa de Jacob: sí, lo aguardaré.

18 Yo y los hijos que me dio el Señor somos signos y presagios en Israel, de parte del Señor de los ejércitos, que habita en el monte Sión.

Contra los nigromantes y adivinos 19 Seguramente les dirán:

"Consulten a los nigromantes y adivinos, que musitan y susurran.

(18)

¿No debe un pueblo consultar a sus dioses, consultar a los muertosen favor de los vivos, 20 para recibir instrucción y testimonio?". Seguro que se expresan así

porque para ellos no despunta la aurora. Tiempos oscuros para Israel

21 La gente pasará por el país, abrumada y hambrienta; y enfurecida por el hambre, maldecirá a su rey y a su Dios. Volverá su rostro hacia lo alto, 22 luego mirará a la tierra,

y sólo habrá aflicción y tinieblas, angustiosa oscuridad.

Pero la tiniebla será disipada, 23 porque ya no habrá oscuridad allí donde reinaba la angustia.

Isaías 9

1 El pueblo que andaba a oscuras

2 vio una luz grande.Los que vivían en tierra de sombras, una luz brilló sobre ellos.Acrecentaste el regocijo, hiciste grande la alegría.Alegría por tu presencia, cual la alegría en la siega, como se regocijan repartiendo botín.

3 Porque el yugo que les pesaba y la pinga de su hombro - la vara de su tirano - has roto, como el día de Madián.

4 Porque toda bota que taconea con ruido, y el manto rebozado en sangre serán para la quema, pasto del fuego.

5 Porque una criatura nos ha nacido, un hijo se nos ha dado.Estará el señorío sobre su hombro, y se llamará su nombre "Maravilla de Consejero", "Dios Fuerte", "Siempre Padre", "Príncipe de Paz".

6 Grande es su señorío y la paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre su reino, para restaurarlo y consolidarlo por la equidad y la justicia,Desde ahora y hasta siempre, el celo de Yahveh Sebaot hará eso. 7 Una palabra ha proferido el Señor en Jacob, y ha caído en Israel.

8 Sabedla, pueblo todo,Efraím y los habitantes de Samaría, los que con arrogancia y engreimiento dicen: 9 "Los ladrillos han caído, pero de sillar edificaremos; los sicómoros fueron talados, pero por cedros los cambiaremos."

10 Pues bien, Yahveh ha dado ventaja a su adversario, Rasón, y azuzó a sus enemigos:

11 Aram por delante y los filisteos por detrás, devoraron a Israel a boca llena.Con todo eso no se ha calmado su ira, y aún sigue su mano extendida.

12 Pero el pueblo no se volvió hacia el que le castigaba, no buscaron a Yahveh Sebaot. 13 Por eso ha cercenado Yahveh a Israel cabeza y cola, palmera y junco, en un mismo día. 14 El anciano y honorable es la cabeza, y el profeta impostor es la cola.

15 Los directores de este pueblo han resultado desviadores, y sus dirigidos, extraviados.

16 Por eso, de sus jóvenes no se apiadará el Señor, con sus huérfanos y viudas no tendrá misericordia, pues todos son impíos y malvados, y toda boca profiere majaderíaCon todo eso no se ha calmado su ira, y aún sigue su mano extendida.

17 Porque ha ardido como fuego la maldad, zarza y espino devora, y va a prender en las espesuras del bosque: ya se estiran en columna de humo.

(19)

18 Por el arrebato de Yahveh la tierra ha sido quemada, y es el pueblo como pasto de fuego; nadie tiene piedad de su hermano,

19 Corta a diestra y queda con hambre, come a siniestra y no se sacia; cada uno se come la carne de su brazo.

20 Manasés devora a EfraímEfraím a Manasés, y ambos a una van contra Judá.Con todo eso no se ha calmado su ira, y aún sigue su mano extendida.

Isaías 10

Contra los malos jueces

10 1 ¡Ay de los que promulgan decretos inicuos y redactan prescripciones onerosas,

2 para impedir que se haga justicia a los débiles y privar de su derecho a los pobres de mi pueblo, para hacer de las viudas su presa

y expoliar a los huérfanos!

3 ¿Qué harán ustedes el día del castigo, cuando llegue de lejos la tormenta? ¿Hacia quién huirán en busca de auxilio y dónde depositarán sus riquezas?

4 No habrá más remedio que encorvarse con los prisioneros y sucumbir con los que caen muertos.

A pesar de todo esto, no se aplacó su ira y su mano está aún extendida.

Contra Asiria

5 ¡Ay de Asiria! Él es el bastón de mi ira y la vara de mi furor está en su mano. 6 Yo lo envío contra una nación impía,

lo mando contra un puebloque provocó mi furor, para saquear los despojosy arrebatar el botín, y pisotearlo como al barro de las calles. 7 Pero él no lo entiende así,

no es eso lo que se propone: él no piensa más que en destruir y en barrer una nación tras otra.

8 Él dice, en efecto: "¿No son reyes todos mis jefes? 9 ¿No le pasó a Calnó lo mismo que a Carquemis? ¿No es Jamat como Arpad

y Samaría como Damasco?

10 Así como mi mano alcanzó a los reinos de los ídolos, cuyas estatuas superaban las de Jerusalény Samaría, 11 lo mismo que hice con Samaría y sus imágenes, ¿no lo haré con Jerusalén y sus ídolos?".

12 Pero cuando el Señor termine de realizar toda su obra en el monte Sión y en Jerusalén, castigará al rey de Asiria por este fruto de su corazón arrogante y por la orgullosa altivez de su mirada.

13 Porque él ha dicho:

"Yo he obrado con la fuerza de mi mano, y con mi sabiduría, porque soy inteligente. He desplazado las fronteras de los pueblos y he saqueado sus reservas:

(20)

como un héroe, he derribado a los que se sientan en tronos. 14 Mi mano tomó como un nido las riquezas de los pueblos;

como se juntan huevos abandonados, así he depredado toda la tierra,

y no hubo nadie que batiera las alas o abriera el pico para piar".

15 ¿Se gloría el hacha contra el leñador? ¿Se envanece la sierracontra el que la maneja? ¡Como si el bastón manejaraal que lo empuña y el palo levantara al que no es un leño! 16 Por eso el Señor de los ejércitos

hará que la enfermedad consuma su vigor y dentro de su carne hará arder una fiebre, como el ardor del fuego.

17 La Luz de Israel se convertirá en un fuego y su Santo en una llama,

que arderá y devorará sus zarzas y sus espinas en un solo día.

18 La gloria de su bosque y su vergel, la consumirá en cuerpo y alma,

como se va extinguiendo un agonizante; 19 y el resto de los árboles de su bosque será un número tan reducido

que un niño los podrá anotar. El pequeño resto

20 Aquel día, el resto de Israel

y los sobrevivientes de la casa de Jacob dejarán de apoyarse en aquel que los golpea, y se apoyarán con lealtad

en el Señor, el Santo de Israel.

21 "Un resto volverá", un resto de Jacob, al Dios Fuerte.

22 Sí, aunque tu pueblo, Israel, sea como la arena del mar, sólo un resto volverá.

La destrucción está decidida, desbordante de justicia.

23 Porque el Señor de los ejércitos ejecutará este decreto de exterminio en medio de todo el país. La destrucción de Asiria

24 Por eso, así habla el Señor de los ejércitos: Pueblo mío, que habitas en Sión, no temas nada de Asiria, que te golpea con el bastón y alza su vara contra ti a la manera de Egipto.

25 Porque dentro de poco, de muy poco tiempo, se acabará mi furor contra ti, y mi ira los destruirá. 26 El Señor de los ejércitos blandirá el látigo contra él, como cuando golpeó a Madián en la roca de Oreb, y alzará su vara sobre el mar, como la alzó en Egipto.

27 Aquel día, su carga será quitada de tus espaldas y su yugo se apartará de tu cuello. Avance y derrota del invasor asirio

Avanza el devastador por el lado de Rimón, 28 llega hasta Aiat, atraviesa Migrón,

(21)

29 Cruzan el desfiladero, en Gueba pasan la noche, tiembla Ramá,

huye Guibeá de Saúl.

30 ¡Grita con toda tu voz, Bat Galím, presta atención, Laisa,

respóndele, Anatot!

31 Se desbanda Madmená,

buscan refugio los habitantes de Guebím. 32 Un día más, para hacer alto en Nob, y él agitará su mano

hacia la montaña de la hija de Sión, hacia la colina de Jerusalén.

33 ¡Miren! El Señor, el Señor de los ejércitos, desgaja con ímpetu el ramaje:

los árboles más altos son talados, los más elevados, abatidos;

34 él corta con el hierro la espesuradel bosque, y cae el Líbano con su esplendor.

Isaías 11

El reinado del nuevo David

11 1 Saldrá una rama del tronco de Jeséy un retoño brotará de sus raíces. 2 Sobre él reposará el espíritu del Señor:

espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor del Señor 3 –y lo inspirará el temor del Señor–. Él no juzgará según las apariencias ni decidirá por lo que oiga decir: 4 juzgará con justicia a los débiles

y decidirá con rectitud para los pobresdel país; herirá al violento con la vara de su boca

y con el soplo de sus labioshará morir al malvado. 5 La justicia ceñirá su cintura

y la fidelidad ceñirá sus caderas. La paz mesiánica

6 El lobo habitará con el cordero

y el leopardo se recostará junto al cabrito; el ternero y el cachorro de leónpacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá;

7 la vaca y la osa vivirán en compañía, sus crías se recostarán juntas,

y el león comerá pajalo mismo que el buey. 8 El niño de pecho jugará

sobre el agujero de la cobra, y en la cueva de la víbora

(22)

meterá la mano el niño apenas destetado. 9 No se hará daño ni estragos

en toda mi Montaña santa,

porque el conocimiento del Señorllenará la tierra como las aguas cubren el mar.

El retorno de los desterrados 10 Aquel día, la raíz de Jesé

se erigirá como emblema para los pueblos: las naciones la buscarán

y la gloria será su morada.

11 Aquel día, el Señor alzará otra vezsu mano para rescatar al resto de su pueblo,

a los que hayan quedado de Asiria y de Egipto, de Patrós, de Cus, de Elám, de Senaar,

de Jamat y de las costas del mar.

12 Él levantará un emblemapara las naciones, reunirá a los deportados de Israel

y congregará a los dispersos de Judá, desde los cuatro puntos cardinales. 13 Cesarán los celos de Efraím

y serán exterminados los opresores de Judá; Efraím no tendrá más celos de Judá

y Judá no hostigará más a Efraím. 14 Ellos se lanzarán a Occidente, hacia la cuesta de los filisteos,

y juntos despojarán a los hijos de Oriente; extenderán su mano sobre Edóm y Moab y los amonitas estarán bajo su dominio. 15 El Señor secará el golfo del mar de Egipto y agitará su mano contra el Río:

con su soplo abrasador, lo dividirá en siete brazos,

y hará que se lo pueda pasar en sandalias. 16 Habrá un camino para el resto de su pueblo, para lo que haya quedado de Asiria,

como lo hubo para Israel

cuando subió del país de Egipto.

Isaías 12

Canto de alabanza y acción de gracias

12 1 Tú dirás en aquel día: Te doy gracias, Señor, porque te habías irritado contra mí,

pero se ha apartado tu ira y me has consolado.

2 Este es el Dios de mi salvación: yo tengo confianza y no temo,

(23)

él fue mi salvación.

3 Ustedes sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación. 4 Y dirán en aquel día:

Den gracias al Señor,invoquen su Nombre, anuncien entre los pueblos sus proezas, proclamen qué sublime es su Nombre.

5 Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso: ¡que sea conocido en toda la tierra!

6 ¡Aclama y grita de alegría,habitante de Sión, porque es grande en medio de ti

el Santo de Israel!

ORÁCULOS SOBRE LOS PUEBLOS EXTRANJEROS

Los oráculos reunidos en estos capítulos surgieron de circunstancias diversas, a veces muy distantes en el tiempo. Algunos proceden del mismo profeta Isaías y otros fueron añadidos por sus discípulos.

El interés de estos oráculos radica, principalmente, en que nos ayudan a profundizar la visión que los

Profetas tenían de la historia. Para ellos, el Señor no es sólo el Dios de Israel, sino que en sus manos está el destino de todos los pueblos. Él es la garantía de un orden moral que nadie puede violar impunemente. En el momento oportuno, el Juicio de Dios alcanza a todas las naciones, a causa de su orgullo, su soberbia y sus depredaciones.

Isaías 13

Oráculo sobre Babilonia

13 1 Oráculo sobre Babilonia, que Isaías, hijo de Amós, recibió en una visión: 2 Sobre un monte desiertoalcen un estandarte,

lancen un grito hacia ellos,agiten la mano, para que entren por las Puertas de los nobles. 3 Yo di una orden a los que me estánconsagrados, convoqué a los guerreros de mi ira,

a los que se alegran de mi triunfo.

4 ¡Escuchen! ¡Un tumulto en las montañas, algo así como una inmensa muchedumbre! ¡Escuchen! ¡Un alboroto de reinos,

de naciones congregadas!

Es el Señor de los ejércitosque pasa revista al ejército para la batalla.

5 Ya vienen de un país lejano, desde los extremos del cielo,

el Señor y los instrumentos de su furor para arrasar toda la tierra.

6 ¡Giman, porque está cercael Día del Señor y viene del Devastadorcomo una devastación! 7 Por eso desfallecen todas las manos

y se descorazonan todos los mortales. 8 Se llenan de espanto,

dolores y convulsiones los invaden, se retuercen como una parturienta,

(24)

se miran unos a otros con estupor,

sus rostros están encendidos como llamas. 9 ¡Miren! Ahí llega el Día del Señor,

día cruel, de furor y de ira ardiente, para hacer de la tierra una devastación y exterminar de ella a los pecadores.

10 Porque los astros del cieloy sus constelaciones no irradiarán más su luz;

el sol se oscurecerá al salir y la luna dejará de brillar.

11 Yo castigaré al mundo por su maldad y a los malvados por su iniquidad. Pondré fin al orgullo de los arrogantes y humillaré la soberbia de los violentos.

12 Haré a los mortales más escasosque el oro fino, a los hombres, más escasosque el oro de Ofir. 13 Por eso, haré temblar los cielos,

y la tierra se moverá de su sitio

bajo el furor del Señor de los ejércitos, en el día de su ira ardiente.

14 Entonces, como una gacela espantada y como un rebaño al que nadie congrega, cada uno se volverá a su pueblo,

cada uno huirá a su país.

15 Todo el que sea descubierto,será traspasado, y el que sea apresado,caerá bajo la espada.

16 Sus niños pequeños serán estrelladosante sus ojos, sus casas saqueadasy sus mujeres violadas.

17 ¡Miren! Yo suscito contra ellos a los medos, que no estiman la plata,

ni les importa el oro:

18 sus arcos acribillarán a los jóvenes, no se apiadarán del fruto de las entrañas ni sentirán compasión por los niños. 19 Babilonia, hermosura de los reinos, gloria y orgullo de los caldeos,

soportará la misma catástrofe

que Dios envió a Sodoma y Gomorra. 20 Quedará despoblada para siempre,

no la habitarán a lo largo de las generaciones; allí el árabe no plantará su carpa

ni los pastores apacentarán sus rebaños. 21 Allí se apacentarán las fieras del desierto y los búhos llenarán sus casas;

allí anidarán los avestruces y danzarán los sátiros;

22 las hienas aullarán en sus mansiones y los chacales en sus palacios suntuosos. Su hora ya está por llegar

(25)

Isaías 14

El retorno del exilio

14 1 Porque el Señor tendrá compasión de Jacob y elegirá de nuevo a Israel, y los instalará en su propio suelo. Los extranjeros se unirán a ellos y serán agregados a la casa de Jacob.

2 Los pueblos los acogerán y los llevarán a su lugar. La casa de Israel los poseerá como esclavos y esclavas, en el suelo del Señor. Así harán cautivos a los que los habían hecho cautivos y dominarán a sus tiranos.

Sátira contra el rey de Babilonia

3 Y el día en que el Señor te haga descansar de tu pena y tu tormento, y de la dura servidumbre a la que fuiste sometido, 4 entonarás esta sátira contra el rey de Babilonia. Tú dirás:

¡Qué fin ha tenido el tirano, en qué acabó su frenesí!

5 El Señor quebró el bastón de los malvados, el cetro de los déspotas;

6 al que golpeaba con saña a los pueblos, dando golpes incesantes,

al que dominaba con furia a las naciones, persiguiendo sin tregua.

7 Toda la tierra descansa tranquila, se lanzan gritos de júbilo.

8 Hasta los cipreses, los cedros del Líbano, se regocijan de tu suerte:

"¡Desde que yaces tendido, nadie sube a talarnos!".

9 Abajo, se estremeció el Abismo al anuncio de tu llegada;

por ti, él despierta a las Sombras, a los potentados de la tierra; hace levantar de sus tronos a todos los reyes de las naciones. 10 Todos ellos hablan a coro y te dicen:

"¡Tú también has perdido las fuerzascomo nosotros, te has vuelto igual que nosotros!

11 Tu majestad ha sido precipitada al Abismo, junto con el sonido de tus arpas;

tienes debajo de ti un colchón de gusanos y te cubren las lombrices".

12 ¡Cómo has caído del cielo, Lucero, hijo de la aurora!

¡Cómo has sido precipitado por tierra, tú que subyugabas a las naciones, 13 tú que decías en tu corazón: "Subiré a los cielos;

por encima de las estrellas de Dios erigiré mi trono,

me sentaré en la montañade la asamblea divina, en los extremos del norte;

14 escalaré las cimas de las nubes, seré semejante al Altísimo!".

(26)

15 ¡Pero te han hecho bajar al Abismo, a las profundidades de la Fosa!

16 Los que te ven, fijan en ti la mirada, meditan tu suerte:

"¿Es este el hombre que hacía temblar la tierra, que sacudía los reinos,

17 que hacía del mundo un desierto, demolía sus ciudades

y no soltaba a sus prisioneros?". 18 Todos los reyes de las naciones descansan llenos de gloria,

cada uno en su tumba.

19 Pero tú has sido arrojado lejos de tu sepulcro como un aborto abominable,

como un cadáver pisoteado.

Los que han sido masacrados, traspasados por la espada, son depositados sobre las piedras de la fosa.

20 Pero tú no te unirás con ellosen una sepultura, porque has destruido tu país,

has asesinado a tu pueblo. ¡Nunca más será nombrada una raza de malhechores!

21 Preparen la masacre de los hijos por los crímenes de sus padres;

que no se levanten para adueñarse de la tierra y cubrir de ciudades el mundo.

Contra Babilonia

22 Yo me alzaré contra ellos –oráculo del Señor de los ejércitos– y extirparé de Babilonia el nombre y el resto, el vástago y la posteridad –oráculo del Señor–.

23 La convertiré en propiedad de erizos, en agua estancada, y la barreré con la escoba del exterminio –oráculo del Señor de los ejércitos–.

Contra Asiria

24 El Señor de los ejércitos pronunció este juramento: "Sí, como lo he proyectado, así será;

como lo he planeado, así sucederá. 25 Yo haré pedazos a Asiria en mi tierra y la pisotearé sobre mis montañas; su yugo será quitado de encima de ellos y su carga se apartará de sus espaldas". 26 Esta es la decisión tomada

contra toda la tierra; esta es la mano extendida contra todas las naciones.

27 Si el Señor de los ejércitos ha tomado una decisión, ¿quién la hará fracasar?

Su mano está extendida: ¿quién la hará volver atrás? Amenaza contra Filistea

28 El año de la muerte del rey Ajaz se pronunció este oráculo: 29 No te alegres, Filistea entera,

porque se ha quebrado la vara que te golpeaba: de la raíz de la serpiente saldrá una víbora y su fruto será una serpiente voladora.

(27)

30 Los pobres pacerán en mi pradera y los indigentes se recostarán seguros; pero yo haré morir de hambre a tu raíz y mataré lo que aún quede de ti. 31 ¡Gime, Puerta! ¡Grita, Ciudad! ¡Desfallece, Filistea toda entera! Porque del Norte viene una humareda y nadie se desbanda en sus formaciones.

32 ¿Qué responder a los enviados de esa nación? Que el Señor ha fundado a Sión

y que en ella se refugian los pobres de su pueblo.

Isaías 15

Lamentación por la ruina de Moab

15 1 Oráculo sobre Moab.La noche en que fue devastada, sucumbió Ar de Moab.

La noche en que fue devastada, sucumbió Quir de Moab.

2 La gente de Dibón ha subido a los lugares altos para llorar. Por Nebo y por Medebá, está gimiendo Moab.

Todas las cabezás están rapadas, todas las barbas cortadas.

3 Van por sus calles vestidos de sayal, sobre sus techos y en sus plazas todos lanzan gemidos,

deshechos en llanto. 4 Gritan Jesbón y Elealé

hasta en Iahás se hace oír su voz.

Por eso se estremecen las entrañasde Moab, hasta su alma se estremece.

5 Mi corazón grita por Moab, sus fugitivos llegan hasta Soar, hasta Eglat Selisiyá.

Sí, por la subida de Lujit, la gente sube llorando;

sí, por el camino de Joronaim se lanza un grito desgarrador. 6 Porque las aguas de Nimrím son una desolación:

el pasto está seco, la hierba consumida, ya no existe el verdor.

7 Por eso se llevan más alládel torrente de los Sauces lo que han podido ahorrar y sus reservas.

(28)

el territorio de Moab:

sus alaridos llegan hasta Eglaim, sus alaridos llegan a Beer Elím;

9 porque las aguas de Dimónestán llenas de sangre. Pero yo añadiré a las desgraciasde Dimón

un león para los fugitivos de Moab, para el resto de Admá.

Isaías 16

Pedido de asilo de los moabitas a Judá

16 1 Envíen un corderode parte del soberano del país, desde la Roca, por el desierto,

a la montaña de la hija de Sión. 2 Como un pájaro espantado, como nidada dispersa,

así estarán las hijas de Moab en los vados del Arnón. 3 Presenta un plan, toma una decisión.

Extiende tu sombra como la noche en pleno mediodía,

oculta a los desterrados, no delates al prófugo.

4 Que encuentren en ti un asilo los desterrados de Moab, sé tú su escondite frente al devastador.

Porque cuando cese la extorsión, se acabe la devastación

y se vaya del país el que lo pisotea, 5 el trono será afianzado en la fidelidad y sobre él se sentará con lealtad, en la carpa de David,

un juez celoso del derecho y dispuesto a hacer justicia. Lamentación por Moab

6 Nos hemos enterado del orgullo de Moab, el muy orgulloso:

¡de su arrogancia, su orgullo, su arrebato, su charlatanería inconsistente!

7 Por eso, Moab gime por sí mismo, todos están gimiendo.

¡Por las tortas de uva de Quir Jaréset, ellos suspiran, enteramente abatidos!

8 Porque languidecen los fértiles camposde Jesbón, la viña de Sibmá,

(29)

a los señores de las naciones: ellas llegaban hasta Iazer, se perdían en el desierto; sus sarmientos se extendían hasta más allá del mar.

9 Por eso, uno mi llanto al de Iazer por la viña de Sibmá;

yo te riego con mis lágrimas a ti, Jesbón, y a Elealé,

porque sobre tu siega y tu cosecha enmudecieron los cantos de la vendimia. 10 El gozo y la alegría

se han retirado de los vergeles; ya no hay en las viñas

ni gritos ni aclamaciones;

nadie pisa el vino en los lagares, han cesado los cantos de la vendimia. 11 Por eso, mis entrañas

vibran como una lira por Moab, y mi corazón, por Quir Jaréset. 12 Por más que Moab se presente y se fatigue en los lugares altos,

por más que vaya a su santuario a orar, no le valdrá de nada.

13 Esta es la palabra que el Señor pronunció hace tiempo sobre Moab.

14 Y ahora, así habla el Señor: "Dentro de tres años, computados como los años de un mercenario, la gloria de Moab será envilecida, a pesar de su inmensa muchedumbre: no quedará más que un poco, muy poco, casi nada".

Isaías 17

Oráculo sobre Damasco y Efraím

17 1 Oráculo sobre Damasco.¡Miren! Damasco ya no será una ciudad, se ha convertido en un montón de ruinas.

2 Sus poblaciones, abandonadas para siempre, serán para los rebaños:

allí pacerán sin que nadie los moleste. 3 Efraím perderá su plaza fuerte

y Damasco, la realeza.

El resto de Arám tendrá la misma suerte que la gloria de los hijos de Israel

–oráculo del Señor de los ejércitos–. 4 Aquel día, disminuirá la gloria de Jacob y enflaquecerá la gordura de su cuerpo. 5 Será como cuando el segadorrecoge la mies y su brazo siega las espigas,

como cuando se desgranan las espigas en el valle de Refaím

Referencias

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