integralidad
Revista
Digital
del
CEMAA
La columna del Director Asociado
2
Misiología
El liderazgo en el neopentecostalismo y el pentecostalismo clásico: implicaciones misiológicas
Néstor Roberto Moreno Sánchez
6
Misiología Urbana
Los hijos del maíz: lived religion among mexican migrant farm workers in Ontario, Canada
Rafael Vallejo
21
Reseña Bibliográfica
Teología y la crítica Eduardo Romero50
Retos de esta nueva generación
Daniel Iglesias Maldonado
59
Las ideas llegan primero: la reforma y américa latina
Rubén Villar
60
Hace 50 años: una lectura de 1967
Ezequiel N. Romero Sánchez-Concha
63
CEMAA
Centro Evangélico de Misiología Andino-Amazónica
Jr. Las Monjas 140 Urb. Santa Felicia La Molina. Lima 12- Perú
www.cemaa.org
Tel. (511) 349-9088
[email protected] [email protected]
Director: Rubén (Tito) Paredes
Integralidad
Revista Digital del CEMAA
Director Asociado: Marcos Paredes Sadler
Consejo Editorial: Tito Paredes, Marcos Paredes Sadler, Joy de Paredes, Liliana Cóndor y Elsa Apaza.
AÑO 12 EDICIÓN 25 Mayo - 2018
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Estamos contentos de presentarles una
nueva edición de la revista digital
Integralidad.
El primer artículo, por Néstor Moreno,
analiza los cambios eclesiasticos que ha
generado la nueva reforma apostólica
dentro de las iglesias neopentecostales y
sus implicancias para la misión. El autor
critica algunos de estos cambios, y alega
que el orden jerárquico vertical de esta
nueva reforma apostólica “promueve el
centripetismo como enfoque misiológico”.
Su postura se basa en el estudio de pasajes
bíblicos del antiguo y nuevo testamento,
además
de
conocidos
teólogos
latinoamericanos.
El segundo artículo, por el pastor
canadiense Rafael Vallejo, explora las
perspectivas y prácticas de fe de
inmigrantes mexicanos que trabajan el
campo en Ontario, Canadá. Recogiendo
estas experiencias, el autor reflexiona
sobre los temas de misión y migración y
los relaciona a algunos episodios de la
historia de las migraciones en el
cristianismo y en narrativas de este tipo en
la Biblia. Este artículo está escrito en
inglés.
En los artículos restantes queremos
reconocer y agradecer el gran esfuerzo de
Eduardo Romero quien fue responsable de
la recopilación de los mismos. El tercer
artículo escrito por él para esta edición, es
solo un avance de un artículo más
completo y rico en fuentes que estaremos
publicando en nuestra siguiente edición.
En esta edición el presenta una reseña de
libros evangélicos o relacionados a ellos.
El autor ejerce un trabajo investigativo
amplio sobre libros de temas como
teología, género, y hasta música. Un
valioso recurso para aquellos que desean
enterarse de las últimas publicaciones en
el mundo evangélico.
El cuarto artículo, por Daniel Iglesias
Maldonado, es una reseña bibliográfica
sobre el libro de Tomás Guitiérrez sobre
los desafíos a la juventud evangelica de
Lima. El autor subraya que la identidad
evangelica, basada en los valores de la
reforma protestante, nos han de guiar en
nuestra misión y en nuestra incidencia en
el ámbito social y pólitico. Clave para
este acercamiento, es la realidad del reino
de Dios.
El quinto artículo, por Rubén Villar, es
una reseña bibliográfica del libro de
Tomás Gutiérrez sobre el luteranismo en
la América española. La reseña es una
valiosa síntesis del libro.
El último artículo, por Ezequiel Romero,
relata el año 1967, desde la vivencia
particular del autor, pasando por el
ambiente
evangélico
nacional
e
internacional hasta el ámbito político.
Presenta una importante perspectiva y
recuerdo
vivo
de
un
participante
evangélico en aquel tiempo.
Esperamos que esta edición sea de
bendición y edificación para sus vidas,
iglesias, y ministerios.
Marcos Paredes
Director Asociado
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LOS ARTICULOS SON ESCRITOS DENTRO DEL MARCO DE PLENA
LIBERTAD DE LA COMUNIDAD DEL CEMAA Y NO
NECESARIAMENTE EXPRESAN LA OPINIÓN OFICIAL DE LA
INSTITUCION.
Centro Evangélico de Misiología Andino-Amazónica (CEMAA)
Es un Centro Evangélico que promueve la misión integral de la Iglesia dentro del contexto de los países e iglesias de la zona andina. CEMAA busca incentivar la reflexión, capacitación y acción para la misión integral acompañando a la Iglesia dentro y desde su contexto socio-religioso y político. CEMAA surgió dentro del fermento de reflexión de la Fraternidad Teológica Latinoamericana en la Consulta de Itaicí, Brasil en 1977. En aquella oportunidad se formó una comisión de trabajo sobre la comunicación transcultural del Evangelio. Esta comisión organizó la Consulta Bolivariana de Huampaní en Noviembre de 1977, donde surgió el Centro Misiológico Andino; éste llegó a formalizarse el 10 de Abril de 1981. Desde 1983 CEMAA está afiliado al Concilio Nacional Evangélico del Perú (CONEP). En 1990 iniciamos lo que podría denominarse la segunda fase de CEMAA con la implementación de nuevos programas:
CEMAA–FEOC: FACULTAD EVANGELICA “ORLANDO E. COSTAS”
El propósito de este programa es ofrecer entrenamiento a nivel de post-grado a pastores y líderes cristianos (varones y mujeres) de experiencia en el área de Misiología, ofreciendo el grado de Licenciatura y Maestría a nivel de post-grado. Para la Maestría tenemos convenio con el South African Theological Seminary. También tenemos vínculos con el Programa Doctoral Latinoamericano (PRODOLA) para el Doctorado en Misiología.
PROMOCION DE LA MUJER “FEBE”
Se ha formado para brindar apoyo y estímulo a los esfuerzos de las mujeres líderes evangélicas en el desafío de vivir y comunicar el Evangelio en nuestra sociedad. Asimismo, promueve la participación de la mujer en el hogar, Iglesia y comunidad, incentivando a los líderes a la oración y el estudio de la Palabra de Dios, fortaleciendo la capacitación y edificación para un ministerio eficaz de la mujer.
COOPERACION EN LA MISION (COMI)
Este programa tiene como propósito apoyar a la Iglesia e instituciones afines en proyectos de misión; en el pasado CEMAA ha colaborado con TAWA, el Seminario Evangélico de Lima, etc. Recientemente CEMAA colabora con instituciones teológicas en la enseñanza de misiología, y con entidades como el CONEP y PRODOLA.
DOCUMENTACIÓN, INVESTIGACIÓN Y ESTUDIOS SOCIO-RELIGIOSOS – PRODIES
Este programa está dividido en dos partes: El Área de Documentación, que tiene como objetivo brindar información, tanto bibliográfica, hemorográfica y archivística a los alumnos del programa de la Facultad y a investigadores en general; y el Área de Investigación, que tiene como propósito promover y realizar investigaciones interdisciplinarias sobre la realidad misiológica de la Iglesia.
Se busca que los programas funcionen integradamente y complementariamente dentro de la visión de misión integral de CEMAA que podría sintetizarse bajo el lema del CLADE III “Todo el evangelio para todos los pueblos en y desde América Latina”.
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Los sábados 11 y 18 de noviembre del 2017, se llevó a cabo el último curso: «Una Perspectiva Económica: Protestantismo – Catolicismo en las Dos Américas», dictado por el Mg. Milton Guerrero.
El sábado 16 de diciembre del 2017, se preparó un Desayuno de confraternidad por fin de año, estuvimos muy complacidos de compartir gratos momentos con amigos, profesores y estudiantes del CEMAA-FEOC.
El mes de febrero del 2018, se realizó la Convocatoria de Admisión Nivel Maestría en Teología con Mención en Misiología – Generación 2018. Damos la más cordial bienvenida a nuestros nuevos estudiantes.
El sábado 17 de febrero del 2018, se organizó un Desayuno de confraternidad y diálogo con amigos del CEMAA-FEOC y la visita de nuestro querido hermano Samuel Escobar.
Del 05 al 09 de marzo del 2018, se desarrolló el curso de: «Griego Instrumental», que fue dictado por el Mg. Ernst Walder Gassman.
El sábado 17 de marzo del 2018, se llevó a cabo el curso intensivo: «Hebreo Instrumental», a cargo del profesor Efraín Llanos.
El sábado 24 de marzo del 2018, se comenzó el nuevo año académico con el seminario: «Metodología de la Investigación», dictado por el Dr. Rubén (Tito) Paredes.
El sábado 31 de marzo del 2018, se presentó una Conferencia Misiológica: “El Hijo de la Paz” En los Pueblos Originarios y su Pertinencia para una Misiología Contextual el Día de Hoy. Exposición
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que estuvo a cargo del Dr. Charles E. Farhadian
El sábado 31 de marzo del 2018, se dio inicio al módulo: «Perspectivas Socioculturales del Reino y Pueblo de Dios», dictado por el Dr. Rubén (Tito) Paredes, el cual continuará los sábados 30 de junio y 07 de julio.
El 26 de abril del 2018, recibimos el boletín de la FTL “Journal of Latin American Theology”, vol. 13 N° 1, en inglés. En el cual se publicó el artículo del Dr. Rubén (Tito) Paredes: “Ecclesiological
Traditions and the Construction of Autochthonous Identities”, que fue expuesto en la Sexta Consulta Latinoamericana llevada a cabo en Lima, Perú, del 03 al 07 de julio de 2017.
El sábado 28 de abril del 2018, se ofreció una Conferencia Publica: “La Batalla por Jerusalén” ¿El Nuevo Testamento ve un futuro para la santa ciudad? La exposición estaruvo a cargo del Dr. Bruce N. Fisk (Ph.D. en Duke University, profesor en Westmont College).
El lunes 30 de abril del 2018, se tuvo una Noche de Poesía, velada en la cual nuestro gran hermano, poeta y amigo Darío López Rodríguez compartió su colección de poemas.
Los sábados 05, 12 y 19 de mayo del 2018, se dictará el módulo: «Exégesis en Español» Interpretación del Texto Bíblico – Metodología Exegética Práctica, que será dictado por el Mg. Ernst Walder Gassman.
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El liderazgo en el
neopentecostalismo
y el
pentecostalismo
clásico:
implicaciones
misiológicas
Introducción
El movimiento neopentecostal ha generado todo tipo de influencias sobre el llamado pentecostalismo clásico. La doctrina y la práctica litúrgica pentecostales han sido impactadas bajo la influencia de este movimiento. La iglesia evangélica en Panamá no es la excepción.
El pentecostalismo nació como un movimiento genuino de Dios. No obstante, en el desarrollo histórico del movimiento se han observado situaciones calificadas como excesos o exabruptos. Inicialmente, algunas de estas experiencias fueron el resultado de una falta de teología formal que sirviera de mecanismo evaluador para legitimar bíblicamente el movimiento. Al principio lo experiencial prevaleció sobre lo teológico.
En algunos países se observa lo que algunos califican como “errores o extravagancias” que quizás se producen por la inexperiencia y algunas veces por la ignorancia, o tal vez por un exprofeso deseo avieso. La inexperiencia y la ignorancia son, además, factores que deben ser considerados en el análisis del por qué y el cómo algunas doctrinas y prácticas del neo-pentecostalismo han penetrado el pentecostalismo clásico.
Otro factor a investigar es si el temor de perder a feligreses acostumbrados a prácticas litúrgicas inhibe a los ministros a corregirlas de manera que se generalizan. Más que un análisis de fechas, este estudio es realizado sobre los procesos históricos que se generaron en la incursión e introducción de la influencia neo-pentecostal en Panamá. Se hace hincapié en aquellos mecanismos históricos de transmisión doctrinal utilizados por el
neo-pentecostalismo para penetrar la pureza bíblica de la doctrina pentecostal clásica. Todo ello como marco histórico necesario para entender los mecanismos o canales históricos de transmisión del neo-pentecostalismo en el neo-pentecostalismo tradicional. Dentro de este marco, el presente escrito se orienta hacia uno de los fenómenos propuestos por el neopentecostalismo: la nueva reforma apostólica. La importancia del tema radica, entre otras cosas, en su propuesta de cambio del gobierno eclesiástico y sus implicaciones en el desarrollo de la misión de Dios. Un apostolado que tiene plena autoridad sobre una pléyade de iglesias, bajo la imposición de un orden jerárquico vertical, promueve el centripetismo como enfoque misiológico. Este sistema religioso jerárquico no reconoce lo que fue un principio de la Reforma del siglo XVI: “el sacerdocio universal de los creyentes en Jesucristo”. Este es otro elemento digno de ser analizado en este estudio, dado que desconocer el valor que tiene cada creyente como ministro del Señor, puede equivaler a desdeñar su valor como instrumento en la evangelización mundial y la Misio Dei.
Otro de los atributos auto-otorgados por los nuevos apóstoles es la capacidad para establecer nuevas normas y decretos para la iglesia que gozan de infalibilidad. Junto con los nuevos profetas adicionan a la revelación bíblica. Este aspecto puede afectar la forma de hacer misión, en virtud de que sus normas pueden modificar los principios y preceptos bíblicos que norman la Missio Dei. Los nuevos apóstoles se esfuerzan por ostentar la máxima autoridad y controlar grandes redes de iglesias. Ellos ejercen el control de todas las actividades de la iglesia. Ello implica que la misión evangelizadora de Dios por medio de la iglesia, está mediatizada y controlada por la figura del apóstol.
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No es el caso de la figura observada en el libro de los Hechos, cuando los apóstoles en conjunción con los ancianos, enviaron a Pablo y Bernabé a las misiones.
Los apóstoles en el libro de los Hechos fueron comisionados como misioneros y sembradores de iglesias. Ellos mismos se encargaron de ir y coordinar a sus colaboradores en la misión de Dios. Hoy día, los nuevos apóstoles envían, ellos no van. Ellos “implantan” iglesias, no las siembran. Hacen uso de su autoridad para llevar el evangelio. Eso ha afectado y modificará la manera de realizar la misión de Dios.
En el presente estudio, han sido seleccionadas porciones tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo Testamento que guardan relación con los principios que norman el verdadero apostolado. Las porciones escogidas del Antiguo Testamento sirven de fundamento para demostrar de dónde nace la idea de este nuevo sistema apostólico con carácter autoritario, dictatorial y centralista, particularmente en el sistema monárquico. Las porciones escogidas en el Nuevo Testamento sustentan el carácter genuino del sistema apostólico que instituyó Jesucristo para la Iglesia.
El estudio incorpora de igual manera, las opiniones y conceptos de prestigiosos teólogos latinoamericanos con relación a la nueva perspectiva apostólica propuesta por la “Nueva Reforma Apostólica” y sus implicaciones en el desarrollo de la Misio Dei.
I. Algunas referencias del
antiguo testamento
La selección de algunos pasajes del Antiguo Testamento responde al hecho de que explican el origen de la época de la monarquía en el pueblo de Israel. Como se observará a continuación, el perfil de los reyes de Israel y su estilo de gobierno, en términos generales, guarda gran similitud con el perfil observado en los nuevos apóstoles y su reforma apostólica. El ejemplo del rey Saúl, todo lo que encierra su ungimiento y su perfil como rey, ilustra cómo afectó la Missio Dei y cómo hoy día continúa afectando el buen desarrollo de la misión de Dios.
1. El primer libro de Samuel
El análisis inicia en 1ra de Samuel 8:1 y siguientes. El pueblo aprovecha la condición senil de Samuel y la conducta inadecuada y pecaminosa de sus hijos, para exigir que les constituya un rey para que los juzgue, de la misma manera como lo venía haciendo Samuel. Este hecho se constituye en el inicio de una fase que no sólo afectará el devenir del pueblo de Israel, sino que modificará su misión como pueblo de Dios.
La expresión del verso 5, “como tienen todas las naciones”, es muy clara. Primeramente, el pueblo exhibe el mismo espíritu rebelde que poseía cuando salió de Egipto: un apego a lo mundano, una identificación hacia los principios, valores y actitudes de los pueblos profanos que los circundaban. Estos incluían no sólo a los cananeos, sino a los babilonios y a los asirios. Esta identificación y la consecuente exigencia del pueblo, tiene en segundo lugar, una implicación en la misión de Dios. Esta actitud no sólo era una clara declaración de rebeldía del pueblo, sino también la adopción de un sistema que poco estaba relacionado con el gobierno teocrático y por ende se alejaba de todo propósito misionero de Dios. Al adoptar este sistema de gobierno, el pueblo estaba afirmando el gobierno humano y el rechazo de los propósitos establecidos por Dios. La identificación del pueblo a este estilo de gobierno diluía toda influencia beneficiosa del Dios de Israel hacia los pueblos vecinos.
Esta exigencia del pueblo no agradó a Samuel y tampoco a Dios. En oración, Dios hizo saber su desagrado y desaprobación: “…no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos” (v.7). Todo sistema que desplace a Dios y coloque al hombre como cabeza es desagradable a Dios. Todo sistema no teocrático, comunismo, socialismo, autocracia, capitalismo, coloca al hombre como cabeza y desagrada a Dios. Al ser el hombre la cabeza del sistema de gobierno, tiende a desconocer a Dios y a tomar sus propias decisiones. Esto involucra las decisiones concernientes a los propósitos y administración de las misiones.
Samuel advierte sobre las consecuencias de la puesta en vigencia de un sistema como el propuesto por el pueblo. “Protesta solemnemente contra ellos
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y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos” (v.9). En los versículos 10-17 Samuel da a conocer al pueblo el carácter dictatorial del sistema: formará un ejército a su servicio personal con los hijos del pueblo (v.11,12a), establecerá un sistema de carácter feudal en el cual tendrá esclavos para que cultiven las tierras de propiedad del rey y administren sus bienes (v.12b,16), esclavizará a las hijas del pueblo (v.13), expropiará las tierras del pueblo y las dará en preferencia a sus súbditos cercanos (v.14,15), desposeerá de las ganancias y cosechas de sus súbditos (v.17). Muchas de estos elementos, se observan hoy en el sistema apostólico. Son prácticas no bíblicas adoptadas de los pueblos paganos de la época, por el régimen monárquico del Israel del Antiguo Testamento. La expresión del pueblo “…nosotros seremos también como todas las naciones”, es muy diciente y fundamenta lo afirmado.
La selección de Saúl como el primer rey que abrió la época monárquica israelita es consecuente con la actitud de corazón del pueblo. Llama la atención el perfil personal de Saúl: “…joven y hermoso. Entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él; de hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo” (1ra de Samuel 9:2, 10:23). Es evidente que los rasgos físicos prevalecían en este escogimiento. Un hombre sin ninguna experiencia en la administración y aplicación de la Ley, con poco o ningún conocimiento y discernimiento espiritual, dado que ni siquiera reconoció al profeta Samuel cuando lo abordó cara a cara (1ra de Samuel 9:18), no podía gobernar a Israel. Muchos de los actuales apóstoles han sido nombrados por una cofradía de ministros, utilizando criterios no necesariamente bíblicos.
Muchos años antes, cuando Jehová entregó la Ley a Moisés en el monte, la profecía y la advertencia sobre la monarquía habían sido dadas. Dios advierte al pueblo que cuando hubieran entrado en la Tierra Prometida, ellos dirían: “pondré un rey sobre mí, con todas las naciones que están en mis alrededores” (Deut.17:14). Dios advierte que este hecho se dará, pero establece paralelamente condiciones para este tipo de gobierno. Por ejemplo, el rey “no aumentará para sí caballos (v.16), “ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí abundancia” (v.17). Fueron precisamente circunstancias en las que cayeron la mayoría de los
reyes.
A medida que el gobierno de Saúl toma cuerpo, empiezan a salir a la superficie las debilidades de la persona. Surgen a la superficie señales de incompetencia, ignorancia, inmadurez y soberbia, tal como había sido profetizado por Samuel. El capítulo 13 del libro bajo estudio lo confirma. Primeramente, en un acto imprudente Saúl selecciona a 3,000 hombres de su ejército, como su guardia permanente, despreciando al resto de sus fieles hombres. Esto erosionó la moral del ejército, al punto de que desertaban y fueron humillados ante sus enemigos los filisteos (13:2-7).
A continuación, una serie de errores acompañaron la gestión de este primer representante del sistema monárquico. Saúl se llenó de impaciencia y desobedeció a Samuel ofreciendo holocausto no autorizado (13:9). Su corazón se llenó de hipocresía y mentira y por ello fue desechado por Dios (13:13,14). Saúl convocó a un ayuno en plena contienda militar contra los filisteos (14:24). Este hecho indujo al ejército a comer carne con su sangre, en contra de la norma legal (14:31-33), Saúl se atribuyó funciones de sacerdote y ofreció fuego extraño (14:35-37). Saúl tampoco obedeció ni respetó la orden de Samuel de destruir todo el botín de guerra, obtenido de la victoria contra los amalecitas (1ra de Samuel 15:1-35). Consultó con una adivina en Endor, para pedirle que se comunicara con el difunto Samuel, (1ra de Samuel 28:7-25), en contra de lo establecido en la Ley de Moisés (Deut.18:9-14). Al final, Saúl se llenó de envidia y de ira, y trató de asesinar a David (20:33). Estos errores y pecados de Saúl, en algún sentido son antecedentes y modelo de lo que ocurre con el sistema monárquico-apostólico actual. El llamado “ministerio quíntuple” otorga al nuevo apóstol todas las facultades observadas en diversos ministerios, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamentos. Los apóstoles actuales, junto con los profetas actuales, están creando dogmas extra bíblicos. Samuel advirtió que el establecimiento de este régimen de gobierno implicaría la adopción de una sociedad de clases en la que se fijaban jerarquías y preferencias en el pueblo, como se observaba en Egipto y otras naciones.
Samuel fue el último de los jueces de Israel. Fue una época de grandes desafíos para el pueblo de Dios. Fue una época de transición en la cual, casi
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de la noche a la mañana, un pueblo que tenía a un Dios que era su rey único y absoluto, pasó a tener un rey que era una figura autoritaria y con un poder que quería asemejarlo a Dios. Samuel fue el último representante de un gobierno que fue establecido por el mismo Dios en Canaán, luego de la llegada de las tribus a la Tierra Prometida. Esta era una época (1050 – 970 a.C) en la que se gozaba de cierta paz entre los pueblos. Egipto estaba debilitado, Asiria todavía no tenía el poder necesario para vencer a Babilonia y los hititas se habían retirado de Capadocia y Siria (PAGÁN, 2012, pág. 290). Esta es una situación que a juicio nuestro pudo haber sido aprovechada por Israel para cumplir con el mandato de Dios de ser el ejemplo de los pueblos circunvecinos, como parte de la misión a ellos entregada.
2. Primer y segundo libros de Reyes.
De acuerdo con el Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, la monarquía “es el gobierno en que el poder supremo lo ejerce con carácter vitalicio un príncipe o rey” (NELSON, 1998). El sistema monárquico es registrado en I y II de Reyes y fue adoptado de pueblos como los babilonios y asirios. Este sistema no sólo era de carácter administrativo sino que involucraba aspectos del sacerdocio con implicaciones espirituales.
De acuerdo con el Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado, la institución del rey era también la de un pontífice y se remonta a la época sumeria (VILA V. & ESCUAIN, 1985). En Sumer el rey era prácticamente divinizado. Por ejemplo, en Gén.10:9,10, se menciona a Nimrod como rey con estas características. Nabuconodosor de Babilonia (Dn.2:37) y Artajerjes de Perselia (Esd.7:22), se autoproclamaron bajo el nombre de “rey de reyes”. En términos generales, el poder monárquico exigía cualidades que los reyes no poseían. El poder y la riqueza obnubilaban el buen criterio de los hombres que ascendían al trono. Se creían absolutos y se olvidaban de Dios. Es cierto que hubo reyes cuya bondad y apego a Dios los convirtió en gobernantes cuya influencia benefició espiritualmente al pueblo. Lamentablemente, este no fue un modelo que se puede generalizar. La gran mayoría de los hombres que llegaron al poder se caracterizaron por su violencia y autoritarismo. Todos los reyes del
norte, Israel, sin excepción reflejaron una conducta negativa. Las frases que aparecen en 1ra de Reyes 15:26,34; 22:52; 2da de Reyes 13:2 “hizo lo malo ante los ojos del Señor” y “anduvo en el camino de Jeroboam y en el pecado con que hizo pecar a Israel”, son indicativos de la condición espiritual tanto de los reyes del norte como los del sur.
Jeroboam fue quizás el primer ejemplo de maldad y de infidelidad delante de Dios, que sirve de modelo, con una que otras diferencias con los otros reyes, tanto de Israel como de Judá. Incentivó la adoración equivocada a Dios, solo con el objeto de mantener su poder inalterado. He aquí uno de los elementos que caracterizan este sistema monárquico. Para evitar que el corazón del pueblo “se volviera a su señor Roboam” (1ra de Reyes 12:27), Jeroboam construyó dos santuarios con dos becerros de oro, en Dan y en Bet-el. A Jeroboam le siguieron reyes con un corte parecido. De Abiam, el hijo de Roboam se dice que “anduvo en todos los pecados de su padre” Roboam (1ra de Reyes 15:3). Con la excepción de Asa, Joás (Judá), Amasías, Azarías, Jotám, Josafat, Oseas, Ezequías y Josías todos los demás reyes, “hicieron lo malo” y contribuyeron a alejar el propósito misionero de Dios a los pueblos circunvecinos a Israel. Con Asa, por ejemplo, fueron combinados el culto a imágenes, se construyeron altares a dioses de otras naciones y el culto a Asera o Astarté. Esto es indicio de la influencia adversa y contraria de las naciones a Israel.
Jehová en muchas ocasiones estableció al pueblo el papel que debería desempeñar entre las naciones. En Deut.15:6, Dios le dice al pueblo: “Ya que tu Dios te habrá bendecido, como te ha dicho, prestarás entonces a muchas naciones, más tú no tomarás prestado; tendrás dominio sobre muchas naciones, pero sobre ti no tendrán dominio”. En el caso de Asa, por ejemplo, fue un opositor severo de la inmoralidad, la idolatría y el paganismo (RAWLINSON, 1986, pág. 39). Él se opuso, de manera excepcional, a un rasgo característico de otros reyes, el cual era la asimilación en Israel de cultos y prácticas paganas de otras naciones, como la práctica del culto a Baal y Astarté, la adoración a árboles sagrados (1ra de Reyes14:23) y las orgías lascivas de Fenicia y Siria. Omri, otro ejemplo, ansioso de poder militar, invadió el territorio de Moab y Siria en Damasco, pero no ejerció ninguna influencia religiosa en estas incursiones. Con
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Joram, Judá fue denigrada y ultrajada por los filisteos a los ojos de todas las naciones en su derredor, en contraste con la promesa que Dios les había dado. Obviamente, este hecho, como muchos, sirven de ejemplo del rechazo de este sistema monárquico a los propósitos misioneros de Dios para con Israel. Para los tiempos de Joacaz y su hijo Joás, Siria, Moab y Amón se oponían a Israel, hasta que el propio Joás lo detuvo. Hazael devastaba a Israel. Moab y Amón la oprimían con frecuencia. Ello producto de la desobediencia de Israel. En los tiempos de Jotam, a pesar de su fidelidad a Dios, el pueblo continuó corrompiéndose (2da Crónicas 27:2). Con Acaz, Judá recibió ataques de reyes como Peka y Rezín, los idumeos y los filisteos.
Las decisiones de naturaleza gerencial tomadas por los reyes de Israel y Judá no solamente tenían alcance administrativo. Ellas tenían implicaciones espirituales y sobre la misión de Dios. El indicador de que Dios no estaba en medio de ese sistema y que la mano del hombre estaba interviniendo en él era que los reinos de Israel y Judá siempre se mantuvieron en luchas, guerras y conflictos, con un período breve de paz. Además, la influencia de la mayoría de reyes impulsó al pueblo hacia el sincretismo religioso, que impidió las “dinámicas de prosperidad social y paz internacional” (PAGÁN, 2012, pág. 319). Sin duda, estas “dinámicas” de paz internacional, este sincretismo religioso y esta inestabilidad política-social, pueden ser interpretadas como obstáculos a la luz de la misión de Dios.
La misión otorgada al pueblo de Dios se vio obviamente empañada por el crecimiento del poderío babilónico y el ascenso del rey Nabucodonosor. Samaria cayó primeramente en el 612 a.C. y luego Judá sufrió tres invasiones (605 a.C., 598 a.C. y 587 a.C., para desvanecer toda posibilidad inmediata de ejercer cierta influencia cultural o religiosa. La falta de lealtad al pacto de Dios, por parte del pueblo en general y de los reyes en particular, trajo como consecuencia el alejamiento del plan misionero de Dios en esa época. El fracaso de los monarcas está vinculado íntimamente a la desobediencia a Dios manifestada en la idolatría y en el sincretismo que hicieron de Israel un pueblo pagano más, similar a los pueblos que supuestamente debería influir cultural, religiosa y socialmente.
Antes de ser establecido el sistema monárquico con Samuel, Israel poseía una sociedad con un esquema tribal, el cual se deterioró con la adopción de la monarquía. Este deterioro se debió al fracaso de los reyes y la desobediencia del pueblo de Dios (GLASSER, 2003). A pesar de que la sociedad israelita, pre-monárquica, era más bien una confederación de doce tribus separadas, conscientemente conformaban una entidad llamada Israel con el propósito de Dios de ser su pueblo para las naciones. Con la aparición de la monarquía, el grado de descentralización y el esquema no jerárquico desapareció, para dar lugar a un sistema centralizado en el rey y muy vertical. El sistema monárquico, en términos generales, se deterioró hasta hacer casi desaparecer ese sentido y propósito de nación, tal como Dios se lo había anunciado al pueblo, “Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial más que todos los pueblos que están sobre la tierra” (Deut.7:6). Van Engen da a conocer de manera concluyente el papel que debía desempeñar el pueblo de Israel, de acuerdo con la voluntad de Dios y que durante la época de la monarquía no se cumplió: “Dios escoge a Israel como su pueblo especial y hace pacto con Israel con el fin de que el Pueblo de Dios sirva de `muestra, vitrina´, ejemplo a las naciones, invitando a las naciones a la fe de YHWH. Las `naciones´ constituyen el escenario, el contexto, el auditorio, los invitados especiales, de entre los cuales Israel fue escogido” (VAN ENGEN, 2016).
II.
Pasajes
del
nuevo
testamento
A partir de los años ochenta del siglo XX, como consecuencia de la creencia en la renovación de los dones del Espíritu, ha surgido el movimiento conocido como la Nueva Renovación Apostólica (NRA) o Movimiento Apostólico y Profético (MAP), propugnado por el Dr. Pedro Wagner. Este movimiento plantea básicamente que existen los apóstoles actualmente, a la medida neotestamentaria y como producto de la restauración completa de los cinco ministerios mencionados en Ef.4:11. El propósito de este breve acápite es considerar la veracidad de tal afirmación. ¿Qué dice el Nuevo Testamento en cuanto a la realidad de los apóstoles? Consideraremos la veracidad de la posición de la
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NRA y sus implicaciones misiológicas a la luz del libro de los Hechos, la primera y segunda cartas a los corintios y la epístolas a los Efesios.
1. El libro de los hechos
Es generalmente aceptado que la palabra apóstol del griego “apóstolos” puede ser traducida como delegado, enviado o agente. El vocablo en griego no posee ninguna connotación que permita establecer, a partir de él, una idea de prioridad, o que sirva para clasificar dones o ministerios. Al respecto, Keener, prestigioso exégeta, plantea que el término “no representa autoridad institucional en el sentido de una jerarquía eclesiástica supralocal” (KEENER, 2003).
El libro de los Hechos, en su capítulo 6, nos narra un ejemplo de cómo se tomó una decisión importante en y para la iglesia. El crecimiento de la iglesia trajo como consecuencia un problema de naturaleza administrativa, con connotaciones socio-culturales. Los griegos pensaban que los hebreos se creían superiores a ellos y por eso ponían en primer lugar los asuntos de los hebreos y desdeñaban o al menos ponían en segundo plano las necesidades de los griegos. La decisión a tomar tendría implicaciones como procedimiento a seguir en otros procesos similares. Había que neutralizar estos gérmenes de futuras divisiones. El v.3 de este capítulo revela que “los doce convocaron a la multitud de los discípulos”. La decisión no fue tomada única y absolutamente por los apóstoles. Ni por algunos de ellos. Los Doce delegaron e hicieron partícipe a la comunidad de discípulos, que si bien al final consultaron con los apóstoles sobre varones que habían sido escogidos para servir a las mesas, la decisión fue tomada en conjunto, como equipo. Los apóstoles no se creían absolutos en la toma de decisiones en la Iglesia. Esto por supuesto tenía implicaciones misiológicas, por cuanto las decisiones se tomaban en conjunto y consensuadas. Los apóstoles tenían la autoridad delegada por Cristo, no obstante, sus decisiones no eran tomadas de manera absoluta ni autoritaria.
Más adelante, cuando los apóstoles se encontraron reunidos en Jerusalén en ocasión a lo que se ha venido a llamar “el Concilio en Jerusalén”, el capítulo 15 de Hechos nos dice que estaban reunidos los apóstoles y los ancianos (Hch.15:2).
El tema en discusión era agudo e importante. Pablo y Bernabé ya habían tenido una “discusión y contienda no pequeña” (v.2) con los que enseñaban que si no se circuncidaban conforme al rito de Moisés, no podían ser salvos (v.1). El asunto ya no era administrativo. Se trataba de un tema doctrinal. La decisión que tomarían tendría repercusiones espirituales. El v.6 es ilustrador. Nos dice que “se reunieron los apóstoles y los ancianos para conocer el asunto”. Nuevamente se reitera el mismo proceso de toma de decisiones que se observa en Hch.6. En el v.22 se observa el resultado de una decisión colectiva: “entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos”, quienes en conjunto tomaron una decisión que también tuvo implicaciones misiológicas. Pablo y Bernabé continuaron su viaje misionero, ahora con esta nueva orientación para las iglesias.
El mismo modelo de toma de decisiones es observado en la iglesia que iniciaba. En Hch.11:1 los apóstoles estaban reunidos con un grupo de hermanos considerando la incursión de Pedro con los gentiles. A la oposición de “los de la circuncisión” (v.2), Pedro sustentó mediante un testimonio personal con el Espíritu Santo que Dios rompió en él el paradigma judaizante de no participar con hombres “incircuncisos” o gentiles. Luego de este testimonio, el v.18 da cuenta de la aprobación de todos los presentes, incluyendo a los apóstoles: “entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios”. En Hch.21:17 y siguientes, se observa a Jacobo, reunido con los ancianos, dando instrucciones a Pablo para encarar señalamientos de que Pablo está enseñando a los judíos a apostatar de Moisés, “diciéndoles que no circunciden a sus hijos, ni observen las costumbres” (v.21). Pablo obediente, sigue las instrucciones del apóstol y los ancianos (v.26). Los apóstoles trabajaban mancomunadamente con los ancianos en posiciones de liderazgo en la Iglesia. En Hch.16:4 Pablo y Timoteo recogieron las ordenanzas que les entregaban los hermanos “que habían acordado los apóstoles y ancianos que estaban en Jerusalén”, al pasar por las ciudades. Puede observarse claramente que el gobierno de la Iglesia en general era administrado no sólo por los apóstoles, sino también por los ancianos, quienes a su vez coordinaban y apoyaban los viajes misioneros. En Hch. 20:17 y siguientes, encontramos a Pablo despidiéndose de los ancianos de la iglesia ubicada
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en Mileto. En sus palabras de despedida Pablo usa el argumento de la humildad que caracteriza a un apóstol. “Sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas” (v.19). Esta no parece ser la virtud que adorna a muchos de los actuales apóstoles. En el v.33 Pablo deja constancia de que en todo su ministerio no ha codiciado “ni plata ni oro ni vestido de nadie”. Una característica resaltante de los apóstoles era un fiel reflejo de lo que el Señor les había enseñado y lo que el Espíritu Santo les había impartido. La humildad es otra de las virtudes de los llamados apóstoles actuales, cuya virtud esencial es la ostentación de bienes y dinero. Otro asunto importante que se decanta del libro de los Hechos es si la función apostólica debería aceptarse como un ministerio institucionalizado de la iglesia. Este tema no solamente posee implicaciones eclesiológicas sino también misiológicas por cuanto el apóstol actual pretende gobernar la Iglesia. Ciertos ministerios fueron instituidos y mantenidos. Entre éstos, los diáconos (Hch.6:3), los ancianos (Hch.14:23), pastores y maestros (Hch.20:17,28) (ASAMBLEAS DE DIOS, 2001).
La autenticidad y actualidad del ministerio apostólico de los Doce, tal como lo plantean los que propugnan la Nueva Reforma Apostólica, no soporta una rigurosa prueba bíblica. En Hch.14:23 se observa que Pablo y Bernabé “constituyeron ancianos en cada iglesia” y en Hch. 20:28 Pablo da por sentado que las autoridades por él establecidas son los obispos. Puede observarse que luego del ministerio de los apóstoles y de los ancianos, no se menciona ningún nombramiento o provisión para el reemplazo de los apóstoles o para nuevos apóstoles. Si bien es cierto, aparte de los Doce, el Nuevo Testamento menciona a Santiago, el hermano de Jesús (1ra Corintios15:7), Bernabé (Hch. 14:14), Andrónico y Junias, (Rom.16:7), pero después de Judas no se menciona nada de una supuesta sucesión apostólica (ASAMBLEAS DE DIOS, 2001), al menos como lo fueron Pedro, Juan, Jacobo y los otros. Tampoco hubo ningún intento de reemplazar a Jacobo, el hermano de Juan y ejecutado por Herodes (Hch.12:2). Aún la selección de Matías (Hch. 1:21-26) ofrece ciertas dudas en el sentido de que él no tuvo ningún papel ni pequeño ni importante en el desarrollo de la Iglesia. El libro de los Hechos nos ofrece información adecuada para concluir que el gobierno
absoluto de la iglesia propuesto por la Nueva Reforma Apostólica no posee suficiente base bíblica y que la sucesión y continuidad de este ministerio, tal como lo vimos en la iglesia inicial no posee total fundamento.
2. El apostolado en la primera,
segunda epístola a los corintios y la
epístola a los efesios
Algunos de los temas relativos al ministerio apostólico abordados por Lucas en Hechos, también son tratados por Pablo en I y II cartas a los Corintios y Efesios. Esto es útil para resaltar la importancia del tema y para confirmar su continuidad y conectividad a lo largo de un buen número de libros del Nuevo Testamento.
El principio de la priorización.
Algunos tratan de demostrar que existe prioridad entre el oficio del apóstol y el resto de los ministerios, de acuerdo con 1ra Corintios 12:28,29. Se resalta que el vocablo “primeramente” establece un orden entre éstos. Esta prioridad es subrayada para sustentar la importancia de este ministerio en el gobierno de la Iglesia sobre todo tipo de modalidad. No obstante, los defensores de la dominante dinastía de apóstoles actuales parece olvidar el v.29 en el que Pablo se interroga como diciendo “¿si son todos apóstoles entonces todos están en primer lugar?” Gordon Fee opina al respecto que no es necesariamente que uno sea más importante que el otro, o que este sea un orden de autoridad. Más bien un ministerio tiene precedencia, no beligerancia o importancia, sobre el otro en la fundación y edificación de una asamblea local (FEE, 1994). El surgimiento de las llamadas “mega-iglesias” en el neopentecostalismo, ha originado la aglomeración de poder alrededor del liderazgo de un hombre denominado “el nuevo apóstol”. Un súper líder con autoridad sobre humana, que concentra el poder en una forma de gobierno episcopal llevado al máximo. Se ha sobre-enfatizado esta prioridad sustentar la concentración del poder. Esta modalidad de liderazgo afecta la forma de hacer misiones, porque el énfasis está en el atractivo de la mega-iglesia y su fuerza para atraer “feligreses” (fuerza centrípeta) y no en el ir
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(fuerza centrífuga).
Continuidad
histórica
y
la
sucesión
apostólica.
En 1ra Corintios 15:5-8, Pablo menciona la secuencia de apariciones del Señor Jesucristo luego de su resurrección. Concluye que “y al último de todos… me apareció a mí”. Esta afirmación de Pablo puede ser interpretada como que Pablo se consideró a sí mismo como el último apóstol a quien el Señor se apareció (FEE, Gordon D., 1987). En 1ra Corintios 12:28 la figura del apóstol es visto como un ministerio o cargo nombrado para la Iglesia y luego en Ef. 4:11 son señalados como un don espiritual no porque fueron puestos permanentes para el futuro de la Iglesia. De acuerdo con 2da Corintios 8:23, Pablo parece reconocer que la época de los apóstoles concluyó al llamar a sus más íntimos colaboradores “nuestros hermanos, son mensajeros de las iglesias”, no apóstoles como los llamados directamente por el Señor.
Los requisitos de un apóstol.
Los estudiosos plantean que un apóstol debía llenar básicamente tres requisitos para ser considerado como tal. A saber, tenía que ser un testigo personal de Cristo (1ra Corintios 9:1; 15:7,8), debía ser seleccionado por el propio Jesucristo (Mr.3:14) y tenía que rubricar su ministerio especial con señales y prodigios (2da Corintios 12:12). Sin duda que por lo menos dos de estos tres requisitos son imposibles de lograr por ningún ser humano nacido luego de la resurrección de Cristo. Es cierto que después hubo compañeros y coetáneos de Pablo llamados apóstoles, pero éstos no tenían las características de un apóstol como los Doce. Algunos añaden a estos requisitos el “plantar iglesias” lo cual incide en el modelo misiológico actual porque traslada toda el control del esfuerzo misionero de la Iglesia al apóstol.
Existencia de falsos apóstoles.
No debe negarse que algunos de los que profesan la doctrina apostólica lo harán con genuina convicción, aunque estén genuinamente
equivocados. Otros lo harán motivados por criterios alejados de los principios bíblicos, para satisfacer propósitos personales. En 2da Corintios 3:1 Pablo resalta el uso de “cartas de recomendación” usadas por algunos ministros itinerantes para acreditar su falso apostolado, o como en 2da Corintios 10:18 aquellos que se auto señalaban como competentes pero que su competencia no provenía del poder de Dios (2da Corintios 3:5). Ya Pablo en 2da Corintios 11:13 advierte de la existencia de “falsos apóstoles” y de “obreros fraudulentos que se disfrazan como apóstoles de Cristo”. A los hermanos de la iglesia de Éfeso el Señor advierte sobre los falsos apóstoles. Esta realidad abre posibilidades de la existencia de falsos apóstoles en la Iglesia actual.
Nuevo evangelio.
Los nuevos apóstoles actuales se otorgan el derecho de agregar nuevas doctrinas al canon bíblico. Parecen olvidar Gál. 1:8. Las cartas y epístolas escritas por los genuinos apóstoles del inicio de la Iglesia tenían toda la autoridad divina delegada. La doctrina de la canonicidad se fundamenta en la autoridad apostólica. Este criterio suprabíblico de los nuevos apóstoles les genera y otorga la libertad de crear sus propias normas, métodos, estructuras y modelos misiológicos contrarios al principio bíblico.
Bases de la Iglesia.
Los apóstoles fueron escogidos por Dios para ser los primeros receptores y transmisores del evangelio de Cristo. Eran los custodios autorizados de guardar la pureza de las doctrinas cristianas: “las doctrinas de los apóstoles” (Hch.2:42). Pablo nos da cuenta de esto en 1ra Corintios 15:3,4. La revelación recibida por los apóstoles al igual que las enseñanzas impartidas por el Señor Jesucristo, constituyen la fuente fundamental para el canon novotestamentario. Como uno de los apóstoles, Pablo afirma que “conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada; yo como perito arquitecto puse el fundamento” (1ra Corintios 3:10). En Ef. 2:20 Pablo reitera que el fundamento era provisto únicamente por “los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo”. Eran los apóstoles, los Doce, los únicos llamados a
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establecer el fundamento. A continuación, Pablo advierte sobre cómo se debe enseñar este fundamento: “pero cada uno mire cómo sobreedifica”. No debe existir ninguna añadidura contraria a la letra y el espíritu de la Palabra. La Iglesia entendió perfectamente que el fundamento apostólico fue completado en el primer siglo. MacArthur comenta: “cualquier noción de apóstoles modernos simplemente destruye el significado de la metáfora de Pablo en Ef. 2:20”. (MACARTHUR, 2014)
Implicaciones para la iglesia local y la
misiología.
El NRA representa una amenaza al gobierno congregacional y es una exageración del episcopal. Ha sido concebido para fortalecer estructuras autoritarias y líderes autocráticos. El movimiento apostólico desconoce el papel que juega el ministerio de cada creyente según Ef. 4:12: “A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”. El pueblo de Dios es “real sacerdocio” (1ra Pedro 2:9). Este criterio enarbolado por el NRA inhibe el ejercicio de una misión orientada a establecer ministros en el campo.
La riqueza de los apóstoles.
Uno de los argumentos más usados por los reformadores apostólicos es la bendición de Dios recibida por ellos, expresada por altos niveles de prosperidad material. “Estos maestros de la fe no sólo mantienen que Jesús era rico, sino que también contienden que sus discípulos también vivían con lujos” (HANEGRAAFF, 2010). Nada más alejado de la realidad bíblica que esta afirmación. Pablo el apóstol expresó a los ancianos de la Iglesia de Éfeso en Hch. 20:33 que no codiciaba de ellos “ni plata, ni oro, ni vestidos”. En 1ra Corintios 4:11 dio a conocer su difícil situación económica: “Hasta esta hora padecemos hambre…estamos desnudos…y no tenemos morada fija”. En Fil. 3:7 Pablo les dice a los hermanos de Filipos que lo que antes consideraba ganancia, ahora su actitud es diferente en Cristo, porque todo lo considera como pérdida por amor del Señor. Y en Fil. 4:11,12 Pablo enseña el principio de un apóstol: He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación…sé
vivir humildemente, y sé tener abundancia”. Obviamente que si la motivación del apóstol moderno es el afán por riquezas, su perfil se aleja significativamente del modelo novotestamentario. En este esquema el enfoque misiológico se orienta a llenar la iglesia, en un esfuerzo hacia dentro (centrípeto) para incrementar los ingresos de la congregación. A su vez este esquema explica el afán de armar mega iglesias como grandes empresas recolectoras.
III. Perspectivas bíblicas y
misiológicas
de
teólogos
latinoamericanos acerca de la
misio dei
y el nuevo sistema
apostólico
1. Origen y bases bíblicas de la nueva
reforma apostólica (NRA).
La Nueva Reforma Apostólica no nace de un fundamento bíblico. Nace de una “iluminación” o “palabra profética” dada por un hombre. En 1998, Peter Wagner, misiólogo del Seminario Teológico Fuller, reconoció su apostolado. Wagner empezó a reconocer su apostolado por una palabra profética de dos profetisas y de Jim Stevens, en una conferencia de Dallas (MACARTHUR, 2014). En el año 2000, Wagner creó la Coalición Internacional del Apóstol (MACARTHUR, 2014). Cuando leemos a Peter Wagner, su base más fuerte sobre el nacimiento de los nuevos apóstoles es testimonial, no es bíblica. Plantea Wagner que el gran crecimiento que han tenido las redes apostólicas es prueba de la veracidad de la profecía de la tercera ola (WAGNER, Charisma News, 2011). A este argumento, Saracco responde: “el énfasis en la expansión numérica ha derivado en modelos ministeriales de dudosa aprobación y ha aportado una imagen ministerial distorsionada” (SARACCO, 2011). El énfasis en el crecimiento numérico, como nos dice Saracco, aleja de los valores del Reino de Dios. Las estructuras del culto, los modelos pastorales y las metodologías misionológicas (SARACCO, 2011). La nueva teología apostólica es el resultado de la aplicación de la llamada
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“hermenéutica del Espíritu (CAMPOS, 2008). Calificada por Martín Ocaña es “una teoría que pone el acento en el intérprete-y sus pre-comprensiones que no pretende corregir- y no en lo que dice la Biblia, porque ésta les interesa sólo de forma selectiva” (OCAÑA FLORES, 2014). En su libro, Visión del Reino, (CAMPOS, Bernardo, 2009) Campos se dedica a sustentar el movimiento apostólico sobre una base histórica, no bíblica, confirmando su débil fundamento en las Escrituras. Sólo como ejemplo de la imprecisión exegética pueden observarse dos casos de interpretaciones usando la llamada “hermenéutica del Espíritu”. La primera realizada por el apóstol Rony Chaves sobre 1ra Corintios 12:28 con el cual trata de sustentar una prioridad del ministerio apostólico sobre cualquier otro, usando la palabra `primeramente´: “Esto implica que `el Orden Jerárquico´ en la Iglesia no es de naturaleza `Democrática´ sino Teocrática” (CHAVES, s/f). Sobre esta tergiversada interpretación, dos prestigiosos exégetas opinan. Fee primeramente concluye que “no es tanto que uno sea más importante que el otro, o que esto sea necesariamente su orden de autoridad; más bien uno precede al otro en la fundación y en la construcción de la iglesia local” (FEE, 1994, pág. 190) (traducción personal). Y Kenner opina que “ninguno representa una autoridad institucional en el sentido de una jerarquía eclesiástica supralocal” (KEENER C. S., 2003, pág. 544). Así que la llamada “hermenéutica del Espíritu” no se fundamenta en criterios técnicos serios, sino “en lo que el Espíritu dicta”, aunque contradiga el principio bíblico.
Osías Segura nos explica que la exigua base bíblica usada por los teólogos de la nueva apostolicidad, consiste en Ef. 2:20 en la cual se dice que Dios está reestructurando la iglesia mundial. Si la iglesia no es edificada sobre los fundamentos de los apóstoles y profetas no experimentará frutos espirituales (SEGURA, 2012). Se usa también 1ra Corintios 12:11 en el cual se hace recaer toda la responsabilidad sobre el Espíritu Santo en la repartición de los dones y se eximen de tener que explicar cuál es la razón para la sorprendente aparición de los nuevos apóstoles. Utilizan Ef.4:11 para justificar la existencia y actualidad del llamado “ministerio quíntuple”, el cual ligado a 1ra Corintios 12:28 les sirve para establecer la prioridad e importancia del ministerio del apóstol. Segura
plantea que “el gobierno de las iglesias se quedó en manos de colegios de ancianos o presbíteros” (SEGURA, 2012, pág. 179) como se observa en Hch. 20:17,28; 1ra Tim. 3:1,2 y Tito 1:5. En su peculiar e incipiente estilo teológico, Maldonado plantea que “nadie comienza funcionando como apóstol; sino que todo hombre que tiene llamado debe pasar por un proceso, el cual implica tiempo y crecimiento” (MALDONADO, 2007). En esta afirmación existe una contradicción bíblica, porque si el Espíritu Santo es el que otorga dones, no se trata de crecer para obtenerlos o hacerlos crecer. Más adelante, Maldonado afirma de manera extra bíblica, que un indicador de la autenticidad de un apóstol es que tenga influencia sobre los políticos, autoridades y hombres de negocios de la ciudad, cuántos libros se ha escrito y qué revelaciones nuevas de la Palabra ha enseñado a la iglesia. (MALDONADO, 2007, págs. 76 - 77). Estas observaciones obligan al analista a salirse del obligado ámbito bíblico, para desembocar en criterios extra bíblicos. La pregunta es: ¿Qué influencias tenían Pablo, Pedro o el resto de los genuinos apóstoles sobre políticos o empresarios de la época? Al explicar su testimonio personal de cómo Dios lo llamó a ser apóstol, Maldonado afirma que “los apóstoles solamente pueden ser comisionados, designados, señalados o enviados por Jesús, no por hombres ni tampoco comités” (p.43). Luego afirma que “después, este llamamiento es confirmado por hombres de gran madurez espiritual, apóstoles” (p.45). Es claro que si otros apóstoles no confirman, no se dan el reconocimiento del llamado “don apostólico”.
2. Naturaleza del “nuevo” apóstol.
Peter Wagner define el don de apóstol como: “…la capacidad especial que Dios da a ciertos miembros del Cuerpo de Cristo que les permite asumir y ejercer el liderazgo sobre un cierto número de iglesias con una autoridad extraordinaria” (WAGNER, 1985). La naturaleza del actual apóstol se caracteriza por tener una autoridad que excede a las autoridades de las actuales denominaciones. Saracco reacciona a esta aseveración de Wagner: “Ha nacido una casta sacerdotal ávida de poder, o para decirlo de otra forma, quienes intentan adueñarse del poder y hacer uso discrecional de él” (SARACCO, 2011). Lo que se observa es todo lo contrario a lo que los teólogos de la apostolicidad
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moderna enseñan. Wagner afirmó: “…ninguna persona puede ser un verdadero apóstol sin ser, a su vez, un sirviente” (WAGNER, Peter, 2002). La realidad ha sobrepasado la teoría. La teología de la prosperidad y los abusos autocráticos han venido acompañando al ejercicio de la nueva apostolicidad. Guerrero plantea que: “Existe un paralelo interesante entre el sentido jerárquico de la Iglesia Católica y la proposición territorial de la religión apostólica” (GUERRERO, 2005). Quiérase o no, como dice Guerrero, el poder apostólico moderno está simulando el estilo jerárquico del catolicismo romano. El apóstol se está atribuyendo decisiones que afectan a toda la Iglesia, de una manera autoritaria. En algunas ocasiones, se dan casos en los que una mega-iglesia manejada por un apóstol entra en un área o región para “plantar” iglesias e “invita” a sumarse a su ministerio a las iglesias de la misma denominación, para absorberlas. Aquellas congregaciones que no se suman son borradas de la región.
3. Características del nuevo apóstol.
En el acápite anterior, resaltamos que al definir el don del apóstol, Wagner resalta una “capacidad especial”, el “liderazgo”, la “autoridad extraordinaria”, como las características fundamentales del actual apóstol (WAGNER, 1985). De acuerdo con Ocaña, tales virtudes están orientadas a establecer un poder y jerarquía eclesiástica que va más allá de lo espiritual (OCAÑA FLORES, 2014, pág. 172). Piedra observa que este no es más que un rasgo del postmodernismo que convierte al hombre en un nuevo dios. Plantea Piedra que “esta autosuficiencia, alimentada por la identificación absoluta del hombre con Dios, es también proyección de una mentalidad `nuevaerista´ (Nueva Era), idolatría de un ego…” (PIEDRA, 2003, pág. 37). Similar opinión guarda Leopoldo Sánchez cuando plantea que “en nuestras ciudades modernas la percepción fatalista de Dios y el mundo […] se ha visto acompañada y a veces reemplazada por una cosmovisión llamada de `la nueva era´ (SANCHEZ, 2005, pág. 24). El poder es una característica del nuevo apóstol. Lilia Solano explica que en el libro de los Hechos, este poder es evidente en los apóstoles. Pero se trata de un poder para servir. Los apóstoles no dieron ejemplo de ejercicio de ese poder divino para dominar, sino que “los apóstoles
llegan a un punto de tal acumulación de poder que la salida a la crisis [de Hch.6] que sobrevino como consecuencia se dio mediante la democratización de ese poder” (SOLANO, 1999, pág. 216). José Miguez Bonino, en 1995 resaltaba el pensamiento de André Droogers, el cual refiriéndose a las llamadas megaiglesias de los apóstoles, establecía que “hay iglesias con una fuerte estratificación y determinación del poder”, (MIGUEZ BONINO, 1995, pág. 73). Esta peculiaridad concentradora de poder, es subrayada por casi todos los teólogos estudiosos del fenómeno neopentecostal y neoapostólico. Osías Segura resalta tres características de los falsos apóstoles: “proclaman un evangelio diferente, tienen habilidad de palabra pero no de conocimientos, […] y tienen como pretensión hacer dinero (SEGURA, 2012, pág. 177). Con relación a la primera característica, los apóstoles, en contubernio con los nuevos profetas, se atribuyen el derecho de agregar al mensaje bíblico. No todo ha sido dicho en la Biblia según ellos. Ellos se atribuyen la facultad de “explicar” las Escrituras. Con relación a la segunda característica señalada por Segura, es cierto que muchos de los apóstoles ostentan grado de doctorado, pero tal grado académico es dudoso. Muchos poseen doctorados honorarios otorgados por universidades. Algunos se han declarado en contra del estudio de la Palabra. Y han declarado que sólo necesitan al Espíritu Santo. Este desconocimiento de la Palabra lleva a los apóstoles y profetas a crear doctrinas anti bíblicas y a contradecirse. Es el ejemplo de Maldonado, quien define doctrina como “el conjunto de enseñanzas acerca de quién es Jesús […] además de esto, las enseñanzas básicas de la imposición de manos, bautismo, fe y demás” (MALDONADO, 2007, pág. 90). Es evidente que con esta definición Maldonado desconoce la definición teológica de la doctrina bíblica.
4. La misión de la iglesia desde el
punto de vista neoapostólico.
La nueva teología apostólica ha aportado un punto de vista diferente a lo que la teología evangélica ha venido desarrollando, en cuanto a la Missio Dei. Alvin Góngora afirma que bajo el enfoque de la teología de la prosperidad, aupada por el brazo neoapostólico neopentecostal, “la misión de la iglesia se explica en un lenguaje funcionalista,
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pragmático y utilitarista. En consecuencia, la fe es válida si a su proclamación siguen resultados tangibles que producen bienestar…” (GONGORA, 1999). Obviamente que el factor señalado por Góngora mediatiza el esfuerzo misionero hacia un grupo específico de la sociedad y genera cortapisas para la universalidad de la misión de Dios: aquellos que generen un bienestar.
La aparición de las mega iglesias con su visión de crecimiento y “medios de comunicación que de una u otra manera entusiasman al público” (ZALDIVAR, 2006), han sido instrumentos misionológicos. Lamentablemente han llevado a la iglesia a mirar hacia dentro, es decir, a atraer a las personas. Se han perdido los efectos directos del mandato “id y haced discípulos”. La nueva expresión dominante para el nuevo mandato parece ser “atráiganlos y conviértanlos en discípulos”. René Padilla opina al respecto que “la misión integral exige la `desclericalización´ de los ministerios y la laicización”, (PADILLA, 2014, pág. 32). Lo que está ocurriendo es todo lo contrario, en la mega iglesia se concentra el poder alrededor de la figura del “apóstol”. Al respecto, Gabriel Pabón afirma que el modelo evangelístico de César Castellanos, apóstol colombiano de la iglesia Misión Carismática Internacional, es una forma de organización piramidal en la que cada vendedor recluta a adeptos.
Plantea Pabón que “es posible encontrar una similitud entre el modelo G12 y los Sistemas multiniveles conocidos por Castellanos” (PABON, 2011, pág. 35). Almirudis asevera que en su afán de probar la base bíblica y la supuesta importancia del G12, Castellanos plantea que “Jesús no se dedicó a enseñar y discipular a las multitudes” (ALMIRUDIS, 2006). Castellanos niega la función pública de Jesús y resalta la función centrípeta de la
Missio Dei. Almirudis concluye diciendo “es un
error garrafal pues minimiza el ministerio del Señor Jesucristo a la nación de Israel y la importancia escatológica de dicho ministerio al pueblo escogido”. Añadimos nosotros que minimiza la importancia de dicho ministerio hacia la humanidad. A diferencia del humilde apóstol bíblico, los nuevos apóstoles poseen rasgos megalómanos. Un ejemplo lo ofrece Almirudis cuando cita al apóstol César Castellanos: “En más de una oportunidad he escuchado claramente al Señor diciéndome: `Tú eres el canal a través del
cual fluye mi Espíritu´ (ALMIRUDIS, 2006, pág. 196). Mauricio Solís agrega al debate lo siguiente: “Evangelizamos no por estar empeñados en la carrera numerológica del crecimiento, sino impulsados por la acción compasiva de un Dios que se duele por aquellos que perdieron dignidad y viven carentes de plenitud” (SOLIS P., (s.f)). Solís aclara que si bien la Misión Integral es el “anuncio no solo de la esperanza escatológica de la vida eterna, sino de la oportunidad de vivir `aquí y ahora´ con el gozo de saber que la vida plena es posible ya”. López plantea que el neopentecostalismo que propone la Nueva Reforma Apostólica, a diferencia del pentecostalismo, afirma que este último se dirige principalmente hacia la clase media, media alta y alta de la sociedad. Esto evidentemente cambia el modelo y método misionológico. Concluye López que “la forma en que se entiende la misión de la iglesia, puede ser afectada por factores externos como la globalización del mercado […] la misión de la iglesia puede ser vista como una empresa…” (LOPEZ R., 2008). Agrega que desde el punto de vista de la reforma apostólica, la misión de la iglesia puede verse como una empresa que puede ser manejada observando los criterios de rentabilidad, beneficio, marketing, etc. Pablo Deiros afirma que “la misión de Cristo es nuestra misión” (DEIROS, 2006, pág. 128), para enfatizar que todos somos responsables. No se trata de una obra de un apóstol. Agrega Deiros “la misión de la iglesia hoy y en cualquier parte del mundo es hacer real a Cristo a toda criatura del mundo” (DEIROS, 2006, pág. 129). Van Engen es de opinión similar cuando plantea que todos somos sacerdotes igualmente responsables de la misión de Dios (VAN ENGEN, Carlos, 2014).
Conclusión:
implicaciones
para la
missio dei
del nuevo
sistema apostólico
El pentecostalismo clásico ha sido señalado, por los promotores de la nueva reforma apostólica, como carente de una teología sobre el liderazgo de la iglesia. Aún más, se plantea que el pentecostalismo está en un ocaso y es necesario revitalizar con un movimiento que traiga avivamiento. Tales señalamientos han levantado una preocupación